El gran juicio a los pactos secretos con la Mafia

  

    La Mafia siciliana siempre ha tenido una relación inconfensable y subterránea con el Estado italiano que raramente sale a la luz, y por eso el proceso que se abrió el lunes en Palermo es histórico: por primera vez se sientan en el mismo banquillo la cúpula de Cosa Nostra en los noventa, el sanguinario clan de los Corleoneses de Totó Riina, y altas autoridades del Estado de aquella época. Doce personas acusadas de una ‘trattativa’, una negociación en medio de la terrible  ‘guerra al Estado’ emprendida por la Mafia de 1992 a 1994.

    En medio de amenazas de muerte a los fiscales, el juicio será tenso y durará una eternidad. Quizá al final se quede en nada, como suele pasar en Italia, pero puede revelar mucha información, útil para que al menos la prensa, la gente y los historiadores se hagan una idea de la verdad. La judicial en es este país es extremadamente difícil. La avalancha de peticiones de la primera vista para constituirse como parte civil, que obligó a aplazar la vista al viernes, refleja el interés ciudadano por el proceso. Eran de 13 asociaciones e instituciones, que se sumarían a las diez ya registradas.

    La ‘trattativa’ fue un diálogo oculto impulsado desde la instituciones tanto por intereses personales -políticos juzgados como ‘traidores’ por la Mafia que pretendían salvar la vida- como generales: parar como fuera una oleada de atentados que puso el país contra las cuerdas, del asesinato de los jueces Falcone y Borsellino a ataques al patrimonio en Florencia y Roma. A cambio, los capos exigían concesiones que efectivamente luego fueron logrando, como la mejora del régimen duro penitenciario, el cierre de las prisiones de alta seguridad y la revisión de la ley de ‘arrepentidos’.

    Las conversaciones nacieron tras el pánico que desató en marzo de 1992 el asesinato del democristiano Salvo Lima, político de referencia de la Mafia en Sicilia y brazo de Giulio Andreotti en la isla. Se rompió la baraja de un pacto de décadas. Cosa Nostra reaccionó así a la sentencia del histórico ‘maxiproceso’ de Falcone, que por primera vez logró condenar a decenas de mafiosos. La Mafia sintió que sus cómplices políticos le habían fallado, por no impedir la sentencia, y muchos se sintieron condenados. “Se han cagado”, dijo Riina a los suyos al anunciar que le habían contactado.

    La negociación fue cambiando de protagonistas en ambos bandos y se desarrolló en tres fases. Empezó con los Carabinieri, siguió con un Gobierno de centro-izquierda y, en la fase con más implicaciones en este momento, terminó con la mano derecha de Silvio Berlusconi, Marcello Dell’Utri, ya condenado a siete años por sus relaciones mafiosas y por ser su mediador con Cosa Nostra durante décadas. Porque fue en aquel momento cuando Berlusconi entraba en política, con las elecciones de marzo de 1994, y Dell’Utri, uno de los imputados, habría buscado el apoyo de la Mafia. Cosa Nostra, por su parte, también quería un nuevo padrino político tras el derrumbe de democristianos y socialistas con el escándalo de corrupción de ‘Manos Limpias’.

    Lo cierto es que Berlusconi no hizo nada por la Mafia en su primer Ejecutivo, que duró siete meses, pero desde enero de 1994 la Mafia se replegó. En gran parte por la captura de Riina y sus lugartenientes, y el paso del poder a Bernardo Provenzano, partidario de una línea silenciosa. Una de las tesis de esta negociación es que vendió a Riina a cambio de su inmunidad. Desde luego no fue detenido hasta 2006 y varias veces se frustró de forma incomprensible su captura. Precisamente en uno de los juicios por estas cosas raras el fiscal pidió la semana pasada nueve años para el general Mario Mori, por haberle dejado escapar cuando lo tenía delante de sus narices en 1995 en Mezzojuso, en la campiña siciliana. Mori también está imputado en este proceso, como veremos ahora. Aquello, según el fiscal, ya fue parte de los pactos. Por otro lado lo cierto es que desde 1994 los sucesivos gobiernos de izquierda y derecha fueron aligerando las leyes contra la Mafia.

     La posible complicidad de miembros las instituciones es amplísima, de quien colaboró a quien supo algo y se calló. Sus implicaciones llegan hasta hoy. Por ejemplo, entre los 176 testigos, de exministros a exjefes de Estado, está el actual presidente, Giorgio Napolitano, a quien un asesor, Loris D’Ambrosio, refirió en 2012 “acuerdos indecibles”. En uno de los muchos aspectos polémicos del proceso, D’Ambrosio recibió numerosas llamadas de uno de los imputados, el exministro de Interior, Nicola Mancino, que pedía qeu le echaran una mano para parar a los magistrados. Se sabe porque Mancino tenía el teléfono pinchado. Cuando sus conversaciones se filtraron a la prensa se armó un gran escándalo y era tal la presión que soportó que al cabo de un mes D’Ambrosio, de 64 años, murió de un infarto. Lo grave es que Mancino llegó a hablar cuatro veces con Napolitano y también fueron grabados, pero al salir el asunto a la luz el jefe de Estado se dirigió al Tribunal Consitucional por una presunta violación de sus prerrogativas y logró la destrucción de la prueba.

     Mancino fue uno de los pocos en acudir a la primera vista (foto de arriba), junto al general Antonio Subranni, responsable en los noventa del grupo de operaciones especiales (ROS) de los Carabinieri. Habría autorizado la negociación a los oficiales Mario Mori y Giuseppe De Donno, también imputados, a través del exalcalde mafioso de Palermo, Vito Ciancimino, ya fallecido. Por eso está en el banquillo su hijo y secretario, Massimo Ciancimino, un personaje ambiguo y decisivo que con sus revelaciones ha arrojado luz desde 2010 sobre este y otros muchos asuntos sucios. Hay otro exministro imputado, con procedimiento abreviado por petición propia: Calogero Mannino, que para los fiscales fue uno de los primeros en moverse para buscar pactos pues se veía el primero en la lista de quienes asesinaría Cosa Nostra. Y en efecto así, era, como han revelado luego algunos ‘arrepentidos’.

     Por parte mafiosa en el juicio estaban conectados en videoconferencia desde prisión Totó Riina y tres de sus hombres: Leoluca Bagarella, Giovanni Brusca y Antonino Cinà. “No quiero ser procesado con los mafiosos”, dijo indignado Mancino, que pedirá que se le juzgue por separado. Lo que puedan decir estos capos es uno de los grandes motivos de expectación del juicio. Salvo Brusca, el hombre que apretó el botón de la bomba que acabó con Falcone y ya ‘arrepentido’, los demás nunca han abierto la boca.

     Pero el gran ausente es el último capo, Bernardo Provenzano, otro asunto muy controvertido. Estaba entre los imputados pero, por una de esas extrañas casualidades de Italia, empezó a tener problemas de salud en la cárcel a partir de mayo de 2012, cuando confió a dos parlamentarios de visita que quizá podría colaborar con la Justicia. Es decir, contar todo lo que sabe, y se supone que pueden temblar los cimientos de la República. De repente empezó a sufrir caídas, tuvo un presunto intento de suicidio con una bolsa de plástico -aunque no se sabe de dónde salió en una celda de alta seguridad- y acabó ingresado en diciembre con un hematoma cerebral. Quedó en coma. Su estado es muy delicado y los peritos al final determinaron que no está en condiciones de declarar. En julio volverán a examinarle a ver si es posible recuperar su testimonio en el juicio. Un escalofriante vídeo filtrado la semana pasada por el abogado de Provenzano al programa ‘Servizio Pubblico’, de Michele Santoro, le mostraba en un coloquio en prisión con sus hijos, el pasado mes de diciembre. Era un hombre acabado incapaz de hilar dos frases con sentido, demacrado físicamente, con moratones en la cabeza y que decía haber recibido “leñazos”.

     Hoy han arrestado y metido en prisión a Massimo Ciancimino por evasión fiscal, aunque es una investigación abierta en 2009.  Esta es la opinión de Salvatore Borsellino, el hermano del célebre juez asesinado por la Mafia en 1992: “Es un arresto extraño, justo ahora que empieza el juicio de la ‘trattativa’ y temo por su vida. Le aconsejo hacerse un certificado médico que diga que está bien de salud y con un corazón robusto, dejar escrito que no tiene ninguna intención de suicidarse y no beber café”. Los veteranos de asuntos italianos ya saben que se refiere a esa gran tradición de misteriosas muertes en la cárcel con café envenenado de mafiosos que amenazaban con hablar, como Gaspare Pisciotta en 1954 (caso Portella della Ginestra y Salvatore Giuliano) o Michele Sindona en 1986 (caso Calvi, quiebra del banco Ambrosiano y finanzas vaticanas).

    Y esto es solo el principio.

Lui (37): delincuente natural

  

    Por recapitular, porque se amontonan los papeles sobre los procesos de Berlusconi y parece que aquí no pasa nada. Esta es la montaña de marrones que tiene por delante nuestro héroe, de quien depende la estabilidad del frágil Gobierno de Italia. Se trata de un “delincuente natural”, según ha establecido en 2012 la primera sentencia del caso Mediaset. Para que luego digan que es todo de plástico y pote. Un talento natural sí tiene. Veamos la situación de sus juicios:

   -Caso Mediaset, condenado en segunda instancia a cuatro años de cárcel (que se quedan en uno por uno de esos indultos que caen de vez en cuando en Italia) y cinco de inhabilitación en cargos públicos. Ayer se publicó el texto de la sentencia, 190 folios demoledores, que enseguida ilustraremos.
   -Caso Ruby, primera instancia. Es la chica de la foto, por si no la habían reconocido ahora que es formal. La fiscal ha pedido seis años de cárcel por concusión o abuso de poder (5 años) y prostitución de menores (1 año), más una inhabilitación permanente para ejercer cargos públicos. Considera que Berlusconi tenía montado un sistema de prostitución a su servicio en su mansión de Arcore. Sentencia, probablemente el 24 de junio.
    -Caso Unipol, condenado el pasado 7 de marzo en primera instancia por violación de secreto de sumario al publicar en el diario  de la familia una escucha telefónica de un líder de la oposición.
    -Compra de senadores, vista preliminar fijada para el 27 de junio por presunta corrupción por comprar senadores para que se pasaran a su partido y hacer caer el Gobierno de Prodi en 2008.

     Podemos sumar otros dos juicios en los que, dado el dineral que regala personajes poco recomendables, es presunta víctima de extorsión:
    -Uno es su amigo e histórica mano derecha, Marcello Dell’Utri, condenado en segunda instancia a siete años de cárcel por concurso en asociación mafiosa, por ser el mediador entre Berlusconi y Cosa Nostra durante dos décadas y que podría estarle chantajeando.
   -Otro es Giampaolo Tarantini, el tipo que le llevaba putas a su casa de Roma, Palazzo Grazioli, en teoría sin que él supiera que lo eran, para que se creyera que se las ligaba como un campeón y de rebote beneficiarse él de su patrocinio político para sus negocios.

    Naturalmente, Berlusconi también asoma indirectamente en los dos grandes procesos en los que está implicado su amigo Dell’Utri:
   -El mencionado por concurso externo en asociación mafiosa, pendiente de la sentencia definitiva del Supremo hacia final de año, por ser mediador entre Berlusconi y la Mafia.
   -El sonado juicio por la ‘trattativa’, la negociación entre Estado y Mafia en 1992 y 1993, en donde Dell’Utri habría tratado con Cosa Nostra ante la inminente entrada en política de Berlusconi.

    En este momento el más chungo de toda la lista es el primero. Por dos razones:
    -Es la primera vez que reiteran una condena a Berlusconi en segunda instancia, o sea, que todo parece bastante claro y se pone cuesta arriba que en el Supremo le den la vuelta a la tortilla. Aunque en Italia, como sabemos, todo es posible.
    -Es el juicio que está más cerca de una sentencia firme, hacia final de año o principios del siguiente y, de ratificarse la condena, significaría su inhabilitación por cinco años para cargos públicos. Es decir, ya no podría presentarse a unas elecciones. Sobre si tendría que dejar ya mismo su escaño debería pronunciarse el Senado, y ahí se abre otro lío, que de momento vamos a dejar.

     Antes de extendernos sobre lo que todo esto significa, vamos a detenernos en el texto de la condena del caso Mediaset, conocido ayer. Porque es tremendo, aunque con este hombre ya tengamos la sensibilidad totalmente amodorrada. Dice varias cosas interesantes que todos ya sabíamos, pero siempre está bien verlas por escrito y establecidas por los tribunales:
     -Silvio Berlusconi era primer ministro, en 1994 y de 2001 a 2006, y a la vez gestionaba “una enorme evasión fiscal”, “de alcance excepcional”, en el sistema de fraude montado “de forma científica y sistemática” en su imperio empresarial. 
   -Aunque dejó la presidencia de su imperio Fininvest en 1994, antes de entrar en política, en realidad siguió dirigiendo sus empresas y su esquema de fraude.
    -Este esquema de fraude “fue un sistema activo durante muchos años, paralelo a la gestión del grupo (…), proseguido no obstante los puestos públicos asumidos, y dirigido en posición de mando absoluto”. Para ello mostró una “particular condición para delinquir”. Está probado “oral y documentalmente” que infló costes en la compra de derechos televisivos de películas por valor de 368 millones de euros, aunque los plazos de prescripción y diversos trucos del ilustre imputado se han ido comiendo los delitos y solo han dejado en pie el fraude de 2002 y 2003, un total de 7,3 millones.
    -Berlusconi gestionó “directamente” la puesta en marcha de este sistema en los ochenta. Es una red oculta de 64 sociedades en paraísos fiscales diseñada para crear fondos en negro, usados luego, entre otras cosas, para financiar ilegalmente el partido socialista de Craxi, corromper inspectores de la Guardia di Finanza o comprar jueces. Ya lo han probado los tribunales, aunque los casos se hayan quedado en nada.
    -Frase textual: “Hay que considerar la particular capacidad para delinquir demostrada en el diseño de un complejo mecanimos fraudulento ramificado en infinitos paraísos fiscales. Ha supuesto para el imputado una inmensa disponibilidad económica en el extranjero dañina para el Estado y también para Mediaset y, en términos de competencia desleal, para las otras empresas del sector”.

   No está nada mal para el líder de la derecha de un país del G-8 y primer ministro durante ocho años de la última década ¿no?

    También ayer se conoció el texto de otra sentencia, la del Supremo que rechazó su petición de trasladar el proceso Mediaset y el de ‘Ruby’ de Milán a Brescia, pues consideraba que los jueces no eran imparciales y le tenían manía. El Supremo ha sido severo y ha dicho esto:
    -Presentó el recurso solo para perder tiempo, reprocha que su solicitud parece solo “inspirada por exigencias dilatorias”. Y esto también los sabíamos todos.
   -Se ha pasado tres pueblos insultando a los magistrados y sus acusaciones son una “infamia”.
   -Su excusa de una infección de ojos, la famosa uveítis que le llevó a pasearse unos días con gafas de sol, no era admisible para no ir al juicio.
   -Le reprocha sus “convicciones victimistas”.

    La historia del proceso Mediaset también es significativa sobre las evoluciones de nuestro delincuente natural:
    -La investigación empezó en 2001, hace doce años.
    -El juicio empezó en noviembre de 2006.
    -Las imputaciones de falsedad en balance contable y la de apropiación indebida se caen al prescribir en 2007, porque una ley ‘ad personam’ de Berlusconi rebajó a la mitad los plazos de caducidad, que pasaron de 15 años a 7.
     -En septiembre de 2008 el juicio se suspende porque Berlusconi, nada más ganar las elecciones, aprueba una ley de inmunidad que le protege de todos los procesos.
     -En octubre de 2009, un año después, se reanuda el proceso, porque el Constitucional declara que la ley de inmunidad es inconstitucional. Pero de inmedito se para porque Berlusconi alega como “legítimo impedimento” para no asistir sus compromisos institucionales como primer ministro.
     -En marzo de 2010, tirando por la calle del medio, el Gobierno de Berlusconi se inventa la ley del “legítimo impedimento”, que le da un escudo permanente sin tener que justificarse cada vez con un compromiso concreto.
     -En abril de 2010 el fiscal propone celebrar las vistas solo sábados y domingos, pero el tribunal termina por plantear ante el Constitucional la constitucionalidad de la ley del “legítimo impedimento”. Mientras tanto el juicio se vuelve a parar.
     -En enero de 2011 el Constitucional declara inconstitucional en parte la ley del “legítimo impedimento”, y el resto será derogado por un referéndum de iniciativa popular en junio con un 95% de los votos.
     -En febrero de 2011 el juicio vuelve a proseguir. La defensa de Berlusconi pide que solo sea procesado los lunes, para respetar su agenda de primer ministro. El tribunal le declara en contumacia, dado que nunca se ha presentado.
     -En octubre de 2012 Berlusconi es condenado en primer grado a  cuatro años de cárcel y cinco de inhabilitación en cargos públicos.
      -En enero de 2013 empieza el proceso de apelación y los abogados de Berlusconi piden posponerlo hasta después de las elecciones del 24 de febrero. Al final lo consiguen.
      -En marzo de 2013 se reanuda el juicio pero Berlusconi alega una infección de ojos. Se posponen varias audiencias. En otro de sus juicios le envían una inspección al hospital y concluyen que puede asistir perfectamente a las vistas.
      -Nuevos aplazamientos en abril.
      -En mayo de 2013, la sentencia de segunda instancia confirma la primera.
      -En cualquier caso debe recordarse que con una ley que aprobó, por si acaso, un condenado de más de 70 años nunca va a la cárcel.

    En resumen, entre unos trucos y otros, según ha calculado Luigi Ferrarella en el ‘Corriere della Sera’, el juicio se ha parado un total de dos años, tres meses y cinco días. Y gracias a una ley suya se ha librado de otras dos imputaciones de delito, que habrían agravado la pena.
    Es decir, sin Berlusconi en el poder aprobando leyes inconstitucionales para retrasar el proceso ya habría llegado la sentencia definitiva. Y si hubiera confirmado las dos anteriores no se podría haber presentado, por ejemplo, a las últimas elecciones.

    Por otro lado, el movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo ha desempolvado la ley de 1957 que impide ejercer la política a quien disfrute de concesiones públicas, como es el caso de Berlusconi con las licencias de sus cadenas de televisión. Nunca se podría haber presentado a unas elecciones, pero desde 1994 siempre se ha hecho la vista gorda. Grillo quiere que se vote ahora en el Parlamento. Con los votos del Partido Demócrata (PD) tendrían la mayoría para echar a Berlusconi, pero en el PD están aterrorizados ante la idea de tener que tomar una decisión sobre eso: si votan que sí, cae el Gobierno, y no saben qué será de ellos en unas elecciones, y si votan que no serían cómplices de Berlusconi para la eternidad.
    Lo mismo pasaría en caso de condena definitiva de Berlusconi con inhabilitación pública en el caso Mediaset. El Senado debería votar luego si le retira o no su escaño. También ahí el PD tendría que decidir qué piensa de la vida.
   La consigna de moda del partido de Berlusconi, habílismo con la semántica, es que estamos en una idílica fase de “pacificación”, con el alucinante Gobierno de izquierda y derecha de Enrico Letta, y que va contra el sistema toda sentencia que estropee la fiesta. Ene se sentido los jueces son subversivos. Y el PD calladito, porque cada vez está más metido en este lio del que va a salir pero que muy mal.

   Estas dudas del PD son cosas de aficionados, Berlusconi siempre lo tiene clarísimo. Ya casi no se habla de sus procesos, porque es aburrido, son un lío, ya se sabe cómo es el personaje, casi no es noticia. De hecho en España casi nadie da hoy la noticia de la sentencia de ayer.
    Pero es un error. Nunca hay que perder de vista todo este entramado de procesos porque para Berlusconi es prácticamente su único programa político y siempre explica sus movimientos.
    Por ejemplo, ahora: ¿qué creen que hará sabiendo que la sentencia del Supremo, a final de año o principios del siguiente, le puede condenar a cinco años de inhabilitación en cargos públicos y acabar con su carrera política?
Evidentemente no se va a quedar sentado esperando con el riesgo de quedarse fuera de juego. Antes, se me ocurre, puede derribar el Gobierno para que haya elecciones e intentar ganarlas, buscando la absolución de las urnas. Es el primero en los sondeos.
    La última palabra, como siempre, la tendrán los italianos.
    ¿A que acojona?

 

Una chapuza de mil demonios

 

   Lo del supuesto exorcismo que el Papa hizo el domingo tenía una pinta rara, pero era como para crselo, al margen de que uno se crea esas cosas: lo contaba la mismísima tele de la conferencia episcopal italiana, TV2000. No obstante, el propio Vaticano lo ha desmentido y ayer la cadena pidió disculpas en una nota de retórica deliciosa que venía a decir que se lo habían inventado. “El Papa ha cumplido un gesto especial de atención y bendición particular del chico, no ha sido un exorcismo”, admitió su director, Dino Boffo.

   En la escena se veía a Francisco en los saludos del final de la misa. Escuchaba las explicaciones de un cura con alguien en silla de ruedas, luego se ponía serio y le colocaba las manos en la cabeza y la persona hacía aspavientos. Después pasaba al siguiente de la fila. Cuando la noticia empezó a circular el portavoz vaticano, Federico Lombardi, aclaró de forma lacónica: “El Papa no ha pretendido hacer ningún exorcismo, sino simplemente rezar por una persona que sufría que le había sido presentada”. Todo quedó como un malentendido o una exageración, más aún tras el acto de contrición de la cadena.

   Sin embargo a última hora de ayer el decano de los exorcistas vaticanos, el legendario Gabriele Amorth, que va por libre y al que es un placer ofrecer un micrófono para que suelte barbaridades aseguró que sí fue un exorcismo. “Si en el Vaticano lo desmienten no han entendido nada”, protestó al ser llamado por un programa de radio satírico, que no dejó pasar la oportunidad. Es más, destripó todo el asunto y por fin le dio algo de sentido: “No era un chico, tiene 43 años, mujer e hijos y se llama Angelo. Lo sé porque me ha visitado hoy y le he hecho un largo exorcismo. Está poseído por cuatro demonios, una venganza del demonio contra los obispos mexicanos por no oponerse como debían al aborto”. Esta última frase es incomprensible, pero es así. Ya saben, no era un demonio, sino cuatro.

    A efectos prácticos, lo interesante es que, según Amorth, lo que el cura le contó al Papa fue esta película de los cuatro demonios. Así que al final algo había. De todos modos debe señalarse que el sacerdote era de los Legionarios de Cristo, grupo ultraconservador mexicano que ve al diablo por todas partes fundado por el violador de niños Marcial Maciel. Recuerdo que hace unos años me colé en un curso para exorcistas que organizaban en su universidad de Roma: nunca he visto tanta gente majara junta, aunque pasé un poco de miedo.

    En resumen, al final del día la fe de erratas de TV2000 todavía era más extraña y daba más bien la sensación de que les habían dado un toque por sacar las cosas de quicio o revelar un episodio incómodo o difícil de clasificar. En sus explicaciones Boffo no quedó muy profesional, aunque quizá solo le haya tocado pagar el pato. Ambas hipótesis son creíbles. Contó que en su tele tan solo vieron las imágenes, les llamó la atención la escena y pensaron, palabras textuales: “Quién sabe si se trata de un exorcismo o algo así”. Y ya está. Consultaron con exorcistas y les dieron la razón, aunque eso no quiere decir nada por que a muchos de ellos les encanta dar entrevistas metiendo miedo. Boffo habría ordenado confirmarlo en el Vaticano, pero parece que esta parte a alguien se le olvidó.

     Lo cierto es que las alegaciones de Boffo eran de lo más rebuscado, muy a la italiana: “Este episodio me ha creado un cierto malestar y amargura, por haber determinado involuntariamente la difusión de una noticia verdadera, pero verdadera solo en parte, y en parte no verdadera, porque el Papa no se reconoce en la palabra exorcismo”. Es decir, casi insinuaba que tenía razón pero era una cuestión de términos.

    En realidad un exorcismo es un rito mucho más complejo y la mayoría de los supuestos posesos terminan por ser casos de psiquiatra. Como mucho, lo del domingo pudo haber sido algo llamado ‘oración de liberación del maligno’, aunque para Amorth eso también es un exorcismo de libro. A Juan Pablo II se le atribuyen dos intervenciones de este tipo con fieles que se acercaron a él en San Pedro en 1982 y 2000. Benedicto XVI pasaba más del tema, por eso de que le gustaba más usar la razón, pero Francisco cita a menudo el diablo y era cuestión de tiempo que le saliera un supuesto endemoniado entre los cientos de fieles que saluda en actos públicos. En todo caso el Vaticano siempre toma estos asuntos, como los milagros y apariciones, con mucha precaución, porque están llenos de pirados y a menudo no sabe ni por dónde cogerlos. La chapuza de ayer es la prueba de que tiene razón.

(Publicado en El Correo)

Diario mínimo (100)

Una rápida secuencia para celebrar el número 100 de esta minisección que intenta transmitir lo inexplicable de este extraño y maravilloso país.

 

Una papeleta electoral de 1,20 metros
La papeleta para votar en las próximas elecciones municipales de Roma (centro) mide 1,20 metros, porque hay que meter a los 19 candidatos con sus símbolos y toda su parafernalia. Se sortea la posición de los partidos, porque los primeros tienen ventaja.
(Il Fatto Quotidiano, 15 de mayo de 2013)

 

Protesta de aparcacoches para reivindicar la ilegalidad
Manifestación en Palermo (sur) de los aparcacoches ilegales, esos que te rayan el coche si no les das algo, para protestar por ser multados por la Policía. Lema: “¡No somos mafiosos!”. No obstante, los agentes no intervienen, pese a tratarse de un colosal acto de autoinculpación.
(La Stampa, 15 de mayo de 2013)

 

El misterio del cartero cleptómano, vago o quizá fetichista 
A un pequeño pueblo de Cerdeña, Mores, no llegaban cartas desde hace meses. Ni una. Se abre una investigación y la Policía descubre que el cartero tenía almacenadas en su casa 400 kilos de cartas. No ha explicado por qué. No es problema: el periódico cuenta brevemente la noticia y luego da espacio a un escritor para que se invente con ello una historia.
(Corriere della Sera, 15 de mayo de 2013)

 

Italia no sabe cuánto debe exactamente a las empresas
El Estado italiano no tiene ni idea de la cifra exacta de su deuda con proveedores de servicios y empresas, que pueden tardar hasta tres años en cobrar. Hace diez años se hablaba de 30.000 millones; hace cinco, de 70.000; ahora, de 91.000, pero algunos expertos lo elevan a 100.000 y otros incluso a 130.000. Es una locura, es intolerable en un país normal, advierte el columnista en primera página.
(Corriere della Sera de hoy)

 

 Esperanzas de anarquía total por colapso en el cobro de multas
 Euforia nacional porque 6.000 municipios de los 8.000 que hay en Italia no podrán cobrar multas a partir del lunes, 20 de mayo. El odiado ente que se ocupaba de hacerlo, Equitalia, lo dejará a partir del 1 de julio, pero ya ha avisado que a partir del 20 de este mes no recibirá más ‘pedidos’. Esto no pasa de repente, está programado desde hace dos años, y se supone que los municipios tenían que haberse organizado por su cuenta. Pero la gran mayoría no lo ha hecho. Por eso ha habido tres prórrogas, pero ahora va en serio. Se supone.
(Varios diarios de hoy)

 

San Pascual Bailón
El columnista Massimo Grammellini cuenta que ha recibido una carta de un anciano que se siente solo, que hace años que no tiene una visita y al que le gustaría recibir una postal de cualquier desconocido el día de su santo, mañana, San Pascual Bailón. Le haría ilusión. Da la dirección: Pasquale Buono. Via Appia 319. 81028. S. Maria a Vico (Ce).
(La Stampa, 14 de mayo de 2013)

 

 No tiene nada que ver, pero así, porque sí, completamos este extravagante cuadro con la famosa escena de ‘Amarcord’ (1973), de Federico Fellini. El tipo subido en el árbol que grita: “¡Quierooo una mujeeeeer!”.

 

Andreotti in memoriam

Para que vean cómo está el tema.

   Al día siguiente de la muerte de Giulio Andreotti la Policía se presentó en casa de la familia del general Gian Adelio Maletti para notificarle la orden de ejecución de una condena.
   Es muy curioso, porque Maletti fue condenado a 14 años de cárcel hace 17 años, pero nadie le había comunicado oficialmente la pena.
   Es más raro si se piensa que Maletti, que ya tiene 92 años, no vive allí, sino en Sudáfrica, donde huyó al ver venir la sentencia.
   Es aún más increíble recordar que en los setenta este señor, afiliado a la logia másonica ilegal P-2, estaba al frente de los servicios secretos militares (SID) y se dedicó a entorpecer las investigaciones de grandes atentados en lugares públicos de los años de plomo (Piazza Fontana, Piazza della Loggia), ejecutados por neofascistas a los que encubrió y ayudó a huir al extranjero.
   Todavía más inverosímil es que fuera condenado por revelación de secretos de Estado y robo de documentos reservados en una guerra interna de su grupo de agentes secretos contra los fieles a Andreotti. El entonces ministro de Defensa, dijeron los jueces, “autorizó espionaje político co medios ilegales”.
   Pero todo encaja si se piensa que Maletti siempre ha dicho: “Mientras Andreotti esté vivo no me dejarán volver. aunque me presentara en la frontera voluntariamente me echarían a patadas”.
   Y efectivamente. El abogado de Maletti ha contado que hace un tiempo intentó negociar una concesión de la gracia a su cliente para que pudiera regresar y llamó a Andreotti, que le contestó muy educadamente: “‘Avvocato’, para mí el general está bien en Sudáfrica”.

   Ahora la historia puede seguir su curso. Probablemente esto solo sea el principio.

   La gente, en todo caso, parece que ya le ha juzgado y ha pillado la idea. Tras su muerte se decretó un minuto de silencio en los partidos de liga, pues entre los muchos cargos de Andreotti había varios deportivos. Pues bien, le silbaron en todos los estadios de Italia. Incluido, y esto es más significativo porque el sectarismo en la ‘tifoseria’ suele estar por encima de todo, en el partido de la Roma, su equipo de toda la vida. Los aficionados del Torino fueron incluso más allá, como se ve en la foto de arriba: no pitaron, se limitaron a mostrar fotografías de los jueces Falcone y Borsellino, asesinados por la Mafia en 1992.

 

Diario mínimo (99)

   Por fin un merecido retorno a la normalidad para curarnos de espanto y del estrés de las últimos meses. Nada como la confortante rutina cotidiana. Por el momento dejamos para otro día las últimas andanzas de Berlusconi.

 
Una boa huye por un retrete y desata el pánico en un edificio de Milán
    Una comunidad de vecinos de Milán, en via Puricelli, ha vivido una de las pesadillas clásicas del ser humano: un señor que tenía una boa de dos metros y medio en casa estaba limpiando su terrario cuando la serpiente se escapó y huyó por el retrete. Cundió el pánico en el vecindario ante la posibilidad de que asomara por otro de los tronos del edificio, sobre todo cuando estuviera sentado alguien encima. Los inspectores de alcantarillas no encontraron nada, pero los expertos confirmaron que el riesgo existe. No obstante, un herpetólogo del Museo de historia natural de Milán dudó de la supervivencia de la pobre boa en las cañerías: “Estos animales están acostumbrados a climas tropicales, en las tuberías encontrará comida, pero el frío y la humedad le impedirán incluso la digestión”, explicó. En todo caso aseguró que no hace nada, como máximo un mordisquito inocuo.

(Corriere della Sera, 29 de abril de 2013)

 

Detenido un artista callejero por parecerse demasiado a Juan Pablo II
   Un artista callejero eslovaco de 55 años, con un cierto parecido a Juan Pablo II, que se exhibía disfrazado de Papa cerca del Coliseo de Roma fue detenido y multado por la Policía, acusado de “usurpación de título y honores”. “Un delito de menor”, aclaró un portavoz. “El problema es que se parecía mucho a Karol Wojtyla, si se hubiera vestido como Tutankamon no habría sucedido nada”, dijo ampliando los razonamientos, para explicar por qué otros imitadores de la zona que han elegido modelos anónimos, como centuriones y gladiadores, no son multados. La sotana fue confiscada. Deberá pagar una multa de entre 154 y 929 euros, lo que decida el juez. “Interpreto a Juan Pablo II porque ha sido mi Papa, un gran Papa, y muchos todavía quieren hacerse una foto con él”, ha argumentado el artista. A cambio cobra unas monedas, “lo justo para vivir, porque soy creyente”.

(Il Messaggero, 10 de mayo de 2013)

 

La Policía monta un falso ‘reality’ con una limusina para engañar a un suicida
   
Un joven romano de 28 años se asomó a las ocho de la tarde a la ventana del noveno piso de su casa del barrio de Prati, en el centro de Roma, y armado con un cuchillo amenazó con tirarse si no le dejaban participar en un ‘reality show’ y le entrevistaba la prensa. Al parecer sufría trastornos, había sido ingresado en un centro psiquiátrico y se negaba a volver a él. Los bomberos cololocaron un colchón inflable al pie del edificio y la Policía pensó qué hacer. Como solución decidieron alquilar una enorme limusina blanca y organizar un falso equipo de periodistas, con cámara y micrófonos. La calle se convirtió por un momento en un plató televisivo y el hombre por fin bajó. Al asomarse a la acera, quizá deslumbrado por los focos de la fama, un agente logró arrebatarle el cuchillo.

(La Repubblica, 10 de mayo de 2013)

 

El gran Alberto Sordi en ‘Un americano a Roma’ (1954), de Steno:

El señor de las tinieblas italianas

     Está claro que no debí dar por terminado tan pronto el apocalipsis de este mes. Va y se muere Giulio Andreotti, con 94 años. Ya parecía eterno porque hacía años que no tenía una edad concreta. Como si siempre hubiera estado ahí. A continuación, el artículo publicado hoy en El Correo, en una versión más extensa.

     La muerte de Giulio Andreotti obliga a Italia a mirar el retrovisor con vértigo. No tanto por asomarse a medio siglo de historia, sino porque debe revisar su parte más oscura, llena de terribles misterios. ‘Belcebú’ se lleva a la tumba casi todos ellos. El siete veces primer ministro empezó en política directamente en el Gobierno como subsecretario con 27 años en 1946, apadrinado por Pío XII y Alcide De Gasperi, cuando se ponía en pie la república italiana. Se convirtió en uno de sus arquitectos, hasta caer con ella en 1992 con su último Ejecutivo, cuando la corrupción se llevó por delante su partido, la Democracia Cristiana (DC), genial invento italiano, y todo un sistema.

      Es curioso que alguien que nunca pensó a largo plazo, experto en tacticismo y en clientelas, haya sobrevivido tantos años. La herencia mayor de un modelo viciado es la deuda pública que dejó en 1992, ese 104% del que Italia nunca se ha recuperado y que sigue pagando. Le siguió la llamada Segunda República, que ahora agoniza, marcada por otro monstruo político que sigue sus pasos, Silvio Berlusconi.

     En realidad Andreotti es un hombre clave de la Guerra Fría, y se apagó con ella. Volcado en evitar el peligro comunista, un “secretario de Estado permanente del Vaticano”, como le llamó Cossiga, ha representado como nadie una forma maquiavélica de ejercer el poder. Con el mal necesario, con el mal menor, con el mal por el bien superior, con el mal. Ha llevado a su máxima expresión un rasgo muy italiano, la ‘furbizia’, la astucia, que se traduce en un modo de hacer las cosas alternativo al ortodoxo, incluso al legal, incluso aunque uno sea primer ministro. Todo vale para salirse con la suya, que es el único fin razonable y legítimo para quien tiene una escasa consideración de sus semejantes. Basta ser temeroso de Dios, el único juez. Lo dijo mucho mejor la señora Margaret Thatcher en sus memorias, en 1993: “Parecía nutrir una sólida aversión hacia los principios y consideraba que cualquier hombre íntegro estaba abocado al ridículo”. No sé si se cruzarán en el más allá.

      Andreotti fue decisivo en neutralizar al PCI hasta hacerlo entrar por primera vez en el Gobierno en 1978. Era una pieza clave de la inteligencia de la OTAN, pero cultivó buenas relaciones con el mundo árabe, con la causa palestina y fue de los primeros en tratar con Gadafi. Ayer todos elogiaban al estadista y le hacían la pelota, igual que en vida, pero la historia puede ser severa con él. La prensa de hoy empezaba a serlo. En la memoria colectiva y en los datos que han sacado a la luz sus procesos es el señor de la tinieblas de Italia. Para perpetuarse ha pactado con el diablo, se ha mezclado con la Mafia a los servicios secretos ilegales o el poder paralelo de la logia masónica P-2. Casi todos los misterios italianos pasan por él y esto eclipsa sus logros políticos, que no se recuerdan, salvo el suyo personal de haber sobrevivido siempre.

    “Andreotti no ha robado, pero ha hecho todo lo demás”, decía hace años Beppe Grillo cuando solo era cómico. Tampoco es cierto, pues en 2009 se descubrió que tenía una cuenta secreta en el IOR, el polémico banco vaticano, por donde pasaron 26 millones de euros de financiación ilegal de partidos y fuentes desconocidas de 1987 a 1993. Grillo remataba su broma diciendo que Andreotti llevaba la caja negra de los misterios de Italia en la joroba. Su aspecto físico, encorvado, sibilino, frágil, ha alimentado la leyenda de su aire luciferino. Pero era algo más. Oriana Fallaci le entrevistó en 1974, antes de que trascendiera nada de lo que se sabe ahora: “Hablaba con su voz lenta, educada, de confesor que te da la penitencia, y yo notaba un desasosiego al que no conseguía dar un nombre. De golpe comprendí que era miedo”. Con su ojo maestro Fallaci veía en aquel hombrecillo inofensivo el poder con mayúsculas: “El verdadero poder te estrangula con cinta de seda e inteligencia. (…) No, nadie le habría destruido nunca, sería él quien destruiría a los demás”. Por atisbar su lado tenebroso le provocó con una pregunta brusca: “No se movió, pero en sus ojos se encendió un relámpago de hielo que todavía me aterra”. Indescifrable como una esfinge, ahora la oscuridad se cierra definitivamente tras él.

      Se pueden contar muchas anécdotas graciosas de Andreotti, sus frases redondas (“El poder desgasta a quien no lo tiene”, “Pensar mal del otro es pecado, pero se acierta”), porque era hasta la médula un ejemplar del cinismo romano, un humor que le daba su dosis de humanidad. Como su pasión golosa por los dulces, por las apuestas en las carreras de caballos, por los ‘rasca y gana’, y la afición futbolera a la Roma, y aquí también dice la leyenda que movió sus hilos para el fichaje de Falcao. Es su lado popular, familiar, de misa diaria en San Giovanni dei Fiorentini, donde le esperaban ciudadanos anónimos necesitados que recibían de su escolta sobres con dinero mientras él se escabullía en el templo. No solo marcó las grandes líneas de la política, aparece en multitud de decisiones que han marcado la vida cotidiana de los italianos. Desde la censura de películas en Cinecittà (criticó ‘Ladrón de bicicletas’ “porque los trapos sucios se lavan en casa”, otra frase que le define bien) a la ley que prohibió jugar a los extranjeros en la liga italiana en 1953, o la organización de los Juegos Olímpicos de Roma en 1960. Pero lo que Italia debe afrontar es su historia secreta, que también da miedo.

     Andreotti ha sido ministro de todo, pero entre 1959 y 1974 fue ocho veces titular de Defensa. Conoce perfectamente el reciclaje de fascistas y neofascistas en los servicios secretos y con él se crea la red secreta Gladio, preparada para intervenir con un golpe de Estado en caso de una victoria comunista en las urnas, y un pequeño grupo ilegal más operativo, descubierto en 1998, llamado ‘Anello’ (anillo), empleado para trabajos sucios en las cloacas. Por ejemplo en 1977 para hacer huir al nazi Herbert Keppler, autor de la masacre de las Fosas Ardeatinas, 335 civiles fusilados. Y que también aparece en los bajos fondos del caso Moro.

      La otra gran fuente del poder de Andreotti está en Sicilia, donde establece un pacto con Cosa Nostra, que le da sus votos a cambio de protección. A través de la DC siciliana y romana controlaba el partido, lo que significaba controlar el país. Lo dijo el Supremo italiano en 2004: “Andreotti ha cultivado relaciones amistosas con los capos mafiosos. Les ha pedido favores. Les ha encontrado”. Fue una sentencia salomónica a la italiana: quedó probada su complicidad hasta 1980, por desgracia prescrita, pero no después. Lo celebró, y con él toda la clase política y la mayoría de la prensa, como una absolución, pese a que bastaba leer la entencia, Andreotti mintió 23 veces y fue condenado a pagar los costes. En el proceso, con 39 arrepentidos, salió a la luz la famosa escena de su beso con el capo Totò Riina. No quedó probado, pero Andreotti fabricó documentación falsa que repartió entre toda su escolta para concordar las versiones en su reconstrucción de lo que hizo ese día, porque hay un agujero temporal de cuatro horas.

     Lo que ocurrió en 1980, la fecha clave de la sentencia, es que la Mafia asesinó al presidente democristiano de Sicilia, Piersanti Matarella, un hombre honrado, hostil a Cosa Nostra, combinación que en hombres públicos suele significar una condena a muerte. Desde el punto de vista de Andreotti, seguramente, un ingenuo. Él sabía antes que lo ioban a matar y negoció para impedirlo en una reunión con el entonces gran capo de Cosa Nostra, Stefano Bontate. Naturalmente, dentro de su predilección por los cauces no oficiales, no llamó a la Policía. Como fracasó se supone que desde entonces empezó a desvincularse de los mafiosos.

     Pero en 1992 el juez Falcone logró la histórica sentencia contra la Mafia del ‘maxiproceso’. Sobre todo porque en una jugada clave que burló los resortes del poder, evitó que el caso cayera en manos del juez Carnevale, llamado el ‘matasentencias’ por su increíble talento para anularlas y seguro de vida para los mafiosos. Cosa Nostra se vengó de sus aliados políticos, que habían traicionado su pacto. Alguien había intentado ya asesinar a Falcone en 1989, en el atentado frustrado de Addaura, que el juez atribuyó con una frase célebre y premonitoria a “mentes refinadísimas”. La primera llamada de solidaridad que recibió fue de Andreotti, y le confió a un amigo: “Si quieres conocer quién está detrás de un homicidio, mira quién manda la primera corona de flores”.

     En marzo de 1992 la Mafia asesinó a Salvo Lima, el hombre de Andreotti en Sicilia y empezó su declive final. Que fue apoteósico: el 23 de mayo de 1992 estaba a punto de ser elegido presidente de la República cuando Falcone fue asesinado con su mujer y su escolta en el gran atentado que voló la autopista del aeropuerto de Palermo. Toda la clase política, aunque aún no había un solo indicio judicial público contra Andreotti, sabía que después de eso no podía elegirle a él. Toda Italia sabía leer entre líneas. A partir de entonces vegetó como senador vitalicio y se dedicó a asistir a sus juicios.

     Empezó a destaparse todo. El gran ‘arrepentido’ de la Mafia, Tommaso Buscetta, había dicho en 1984 a Falcone que no iba a hablar de las complicidades políticas porque le iban a tomar por loco. Pero en 1992 rompió su silencio: “Solo digo un nombre, Andreotti”. A partir de 1996 emergió otro oscuro trozo del pasado, el asesinato del periodista Mino Pecorelli en 1979. Andreotti llegó a ser condenado a 24 años en segunda instancia, pero fue absuelto en 2003. Sin embargo emergieron inquietantes hechos y testimonios, sombras que aún esperan explicación. Es una locura contarlo todo: empieza con el secuestro y asesinato de Aldo Moro por las Brigadas Rojas (BR) en 1978.

     En su cautiverio, Moro se sintió abandonado por su partido e intuyó que querían librarse de él. Escribió un famoso memorial, oculto hasta 1991, en el que contó todo lo que sabía de trapos sucios y cargó sobre todo contra Andreotti, por sus relaciones con la P-2 y el banquero mafioso Michele Sindona. En pleno escándalo del IOR, Andreotti defendió a Sindona hasta el final, pues chantajeaba al poder con sus secretos, hasta que acabó envenenado en prisión. El abogado encargado de liquidar e investigar los manejos del banco de Sindona se llamaba Giorgio Ambrosoli y es otro de esos héroes, auténticos negativos de Andreotti, que hacen su deber a la luz del sol. Resistió a todas las presiones del mundo político para que se dedicara a otra cosa y fue asesinado en 1979. En 2010 Andreotti soltó una frase increíble que le retrata: “Se lo andaba buscando”. La tesis de un intento abortado de liberar a Moro le tiene como principal acusado. Además de que miembros de la P-2 copaban el gabinete de crisis del secuestro.

    Dos personas tenían el memorial que había escrito de Moro, que era una bomba: el general Carlo Alberto Della Chiesa, que lo descubrió y se lo entregó a Andreotti y, no se sabe cómo, el periodista Mino Pecorelli, que tenía buenos contactos en los servicios secretos y empezó a publicar insinuaciones. Pecorelli fue asesinado en 1979. Della Chiesa, el vencedor de las BR, fue enviado a Palermo a luchar contra la Mafia en 1982, pero aquello era una tramapa y fue abandonado a su suerte. Antes de irse le advirtió a Andreotti que iría a por sus hombres de la DC en Sicilia. Fue asesinado en un atentado anómalo para Cosa Nostra, usada como mano ejecutora por encargo de terceros. Poco después alguien desvalijó la caja fuerte de su casa.

    Son sombras que pesan como losas sobre la figura de Andreotti y la conciencia de Italia. Pero se sigue mirando para otro lado. La verdad en Italia es cosa de los historiadores, cuando existe la certeza de que es demasiado tarde. Tal vez a partir de ahora sepamos más.

     El nuevo primer ministro, Enrico Letta, democristiano de pura raza adaptado a los tiempos y reciclado en el Partido Demócrata (PD), tiene todas las virtudes de esa vieja escuela política. La capacidad de mediación, de diálogo y el sentido de la estrategia. Ahora debe emplearlas en un Gobierno insólito de derecha e izquierda, con la tranquilidad que da tener a un caimán como Berlusconi escondido a tus pies bajo de la mesa. En el fondo es como uno de esos Ejecutivos con ensaladas de siglas incompatibles y de duración incierta que eran la especialidad de Andreotti. Servían solo para navegar a vista e ir tirando. Es como si no cambiara nada.

    Se supone que Letta es de los democristianos del lado bueno, en el sentido que le dio Aldo Moro en el juicio más demoledor contra Andreotti, escrito en aquel memorial: “Se puede ser gris pero honesto, gris pero bueno, gris pero lleno de fervor. Pues bien, honorable Andreotti, es justo esto lo que le falta, el fervor humano. Esa mezcla de bondad, sabiduría, flexibilidad, limpieza que hace a los pocos democristianos que hay en el mundo. Usted no está entre ellos”. Se supone, decía, que Letta es de los democristianos buenos, pero de todos modos en 2005, tras la falsa absolución de Andreotti, asistió encantado a la presentación del libro de su abogada en el que contaba la película del inocente perseguido y confesó la admiración que tenía desde niño por el legendario líder democristiano. Ayer se quedó en una cortés nota institucional. Como el presidente de la República, Giorgio Napolitano: “Le juzgará la historia”. Pues eso, que es lo más cómodo. Mejor dejarlo para más tarde, como el Juicio Final. Hablando de esto el Vaticano, a través del secretario de Estado, Tarcisio Bertone, también expresó ayer sus condolencias por el fallecimiento de Andreotti, “válido servidor de las instituciones, hombre de fe e hijo devoto de la Iglesia católica”.

    También el Vaticano ha interpretado el poder en este medio siglo, como Andreotti, de una forma muy particular. O más bien él no ha hecho más que aplicar al Estado la forma milenaria de entender el poder de la Iglesia, maestra de supervivencia. Tal vez no había más forma de gobernar Italia que con personajes como Andreotti, lo mismo que se dice de Mussolini, y después, de Berlusconi. Pero es la turbia historia de este país la que está hecha así y por gente así. Con modos muy especiales de concebir el poder.

     A todo esto, la opinión de ayer de Licio Gelli, jefe de la P-2 y a quien Andreotti impulsó desde los sesenta cuando solo era un fabricante de colchones: “Ha usado los secretos para dar bienestar al pueblo. Y quien es un hombre se los lleva dentro”.

    Por cierto: en los últimos años varios indicios apuntan que Andreotti estaba detrás del banco milanés donde la Mafia lavaba su dinero y que financió los primeros pasos en la construcción de Silvio Berlusconi. Que estaba inscrito en la P-2. En cierto modo, aunque a una distancia sideral de estilo, Berlusconi es la continuación maquiavélica de Andreotti. También, que se sepa, es el único primer ministro junto a Andreotti que se ha reunido con capos mafiosos para resolver sus asuntos en privado. “Ha sido un perseguido como yo”, lamentó ayer Berlusconi. A él también le espera la historia. Y de momento, tres juicios, entre ellos el de Ruby por prostitución de menores que está a punto de llegar a la sentencia, pese a sus trucos para impedirlo.

      NOTAS:
      -Debo citar como fuente de muchos datos un buen libro sobre el lado oscuro de Andreotti: Michele Gambino, ‘Andreotti. Il Papa nero’, 216 páginas. Editorial Manni, 2013.
      -Como ya sabrán la mayoria de ustedes, hay una magnífica película que retrata magistralmente a Andreotti: ‘Il divo’, de Paolo Sorrentino, 2008. No es posible ponerles aquí algún fragmento porque Youtube no lo permite.

El típico mes apocalíptico (y 14)

  

   Hoy no vamos a estar muy graciosos. Contaremos tres historias terribles de economía y política, que quizá algunos de ustedes ya conocerán. Son las historias de dos albañiles y un policía.

   Romeo Dionisi, de 62 años, era un albañil de Civitanova Marche, en el centro de Italia. Había perdido su empleo hace cuatro años y desde entonces tiraba con trabajillos, como autónomo. Sin embargo, como para muchos otros, este último año ha sido un desastre. Llevaba diez meses sin ingresar un duro y le machacaban las cuotas atrasadas del INPS y el INAIL, la seguridad social italiana. Les debía unos 5.000 euros, y hasta que no los pagara no podía obtener el DURC, el documento que certifica que estás en regla con el Estado y te permite trabajar. Así que trabajaba en negro, pero tampoco tenía mucha suerte. Por ejemplo una pareja se largó sin pagarle y en las obras de otro apartamento, unos azulejos, se negaron a abonarle la factura porque luego habían surgido humedades. Pero él ya había adelantado dinero de su bolsillo para los materiales. En total, entre unos y otros le debían 10.000 euros, pero la gente también anda mal y se busca excusas para retrasar los pagos.

   No es todo. Tenía que pagar 700 euros ál mes de un crédito de 15.000 que pidió precisamente una vez para saldar los impuestos atrasados con el Estado y poder empezar a trabajar, pero luego no había mucho trabajo y volvió a dejar de pagar. Tenía cinco meses de alquiler pendientes, de 500 euros al mes. Tenía, claro, que abonar la luz, el agua, el teléfono. Unos 300 euros al mes. ¿De qué vivía? De la pensión de su mujer, Annamaria Sopranzi, de 68 años. Era de 600 euros al mes. También de la pensión del hermano de ella, Giuseppe, que vivía en la misma casa, 900 euros. A Romeo le faltaban cinco años para cobrar la suya, porque en los cinco años más malos que ha tenido no ha cotizado y la edad de jubilación se acaba de alejar a los 67 en la reforma del año pasado.

    No les llegaba para comer. No veían un futuro. Romeo y Annamaria se ahorcaron en su casa el pasado 4 de abril. Los encontró Giuseppe, que salió de allí desesperado, se arrojó al mar y también se suicidó.

   La noticia tuvo poco impacto para lo que era, pero las cosas ya son así. Por un lado ya hay muchos suicidios con la crisis, es un goteo constante. Por otro no ocupó la primera página de ningún diario importante, aunque ese día y el siguiente en la mayor parte de los diarios digitales italianos y extranjeros había un buen par de tetas en primera página o vídeos de animales que hacían cosas. Quizá pudiera darse el caso de que alguno de los vídeos fuera de un animal que se suicida o, incluso, de un par de tetas que no llegan a fin de mes.

    Fue al funeral de estas tres personas la nueva presidenta del Senado, Laura Boldrini, y los vecinos la recibieron con los siguientes gritos:
-Payasos.
-Asesinos.
-Fuera de aquí.
-Avergonzaos.
-Bufones.
-Para vosotros somos solo números.
-Esto es un homicidio de Estado.
-Esto es un homicidio de la política.

    Eso sí fue noticia de primera página, pero pequeñita. Si recuerdan, en ese momento la política italiana llevaba más de un mes parada tras las elecciones. Todos discutían y habían hecho una pausa para dedicarse a buscar el nuevo presidente de la República, que al final, dos semanas después, fue el mismo. De todos modos no hubo un Gobierno hasta final de mes.

    Ese día o uno de esos días otro albañil, Luigi Preiti, de 46 años, parado desde hacía dos, con deudas de juego y con problemas personales tocó fondo en su desesperación y decidió que se iba a cargar un político. No se sabe qué le impulsó exactamente, porque no lo ha explicado o no ha trascendido, pero llegó a esa conclusión. Quizá vio las noticias en la tele.

    Tenía una pistola comprada en el mercado negro y empezó a hacer prácticas de tiro en un descampado de su pueblo, Rosarno, en Calabria, una de las regiones más pobres y desgraciadas de Italia. Rosarno es una zona deprimida y controlada por la ’ndranguetta, la temible mafia calabresa. Preiti había emigrado dos décadas antes al norte, trabajó en la construcción pero en 2011 el sector se paró. Se puso de autónomo, pero no se movía nada y su pequeña empresa quebró. También se separó de su mujer. Así que se volvió a casa de sus padres, en Rosarno y tiraba como podía haciendo chapuzas en casas. Pero tenía el vicio del video póker y de apostar al billar y estaba arruinado.

    El pasado domingo cogió un tren, llegó a Roma y pasó la noche en un hotel barato cerca de la estación Termini. Pensó en suicidarse, ha declarado, pero llegó a la conclusión de que era mejor matar a un político para llamar la atención y suicidarse después. Por la mañana se vistió elegante, con traje y corbata, y se fue al Parlamento, a ver si veía alguno. Era el día en que los ministros del nuevo Gobierno de Enrico Letta juraban sus cargos. A la misma hora en que empezaba el acto, a las once de la mañana, Preiti se dirigió hacia la plaza de al lado, donde está Palazzo Chigi, sede de la presidencia del Gobierno. Pero los Carabinieri estaba empezando a poner unas vallas y no se podía pasar. Preiti decidió entonces que si no era un político sería un carabiniere, porque para él venía a ser lo mismo, algo así como el Estado. Le pegó un tiro en el cuello a uno a un metro de distancia y a otro le hirió en una pierna. Luego fue arrestado.

    Explicó esto: “Quería disparar a algún político. Nosotros estamos mal, con el agua al cuello y ellos se dan la gran vida. No conseguía mantener a mi hijo, no puede ser que con 50 años tengas que volver a vivir con tus padres”.

    Detengámonos en las dos personas que en ese momento representaron ‘el Estado’ para este hombre. Uno, herido en una pierna, es Francesco Negri, de 30 años, de Torre Annunziata, un pueblo cerca de Nápoles con graves poblemas económicos y sociales, y también infestado de Camorra. El militar más grave, que se arriesga a quedarse de por vida en una silla de ruedas, se llama Giuseppe Giangrande. Tiene 50 años y es de Monreal, al lado de Palermo. Allí también es difícil encontrar trabajo y no hace falta que les diga que es el territorio de Cosa Nostra. En resumen estas tres personas, agresor y víctimas, son de las regiones más pobres del sur. Un carabiniere, donde hay un gran porcentaje de italianos del sur, cobra unos 1.400 euros al mes, que pueden subir a 1.600 con extras por distintos servicios, pagados 8 euros la hora.

    Esa mañana, poco antes de que le dispararan, Giuseppe Giangrande había puesto una foto en Facebook diciendo: “”Buona domenica a tutti. Oggi grande giornata di sole” (Buen domingo a todos. Hoy, gran jornada de sol). Ilustraba su página una foto de la película ‘El último mohicano’, con el protagonista luchando rodeado de enemigos. Giuseppe Giangrande se había quedado viudo hacía tres meses. Tiene una hija, Martina, de 23 años que entonces dejó su trabajo para echarle una mano. Ahora ha vuelto a dejarlo para estar con su padre en el hospital. Martina dio una rueda de prensa impecable al día siguiente, hablando en público con esa propiedad tan pasmosa de cualquier italiano que todo español envidia. Agradeció su ayuda a los Carabinieri, que para ella son como una familia. Se siente sola en el mundo junto a su padre y les gusta definirse como “un pequeño ejército maltrecho” que pelea cada día:

    “Espero que esto que le ha pasado a papá pueda hacer entender a todos algunas cosas, reflexionar, que puedan mejorar las cosas, soy joven y confío en un mundo mejor… como dicen las misses. Todos los proyectos de vida que había hecho con la muerte de mi madre han vuelto a desbaratarse. Hay que a volver a empezar, se hace otro plan, otro proyecto, otras esperanzas, otros objetivos, y esperemos lograrlo, esperemos que todo vaya bien”.

    Políticos irresponsables e inútiles. Medios distraídos y alejados de la realidad, aunque en esto les superan los españoles. Desempleo creciente, y también en esto les superamos. Impuestos asfixiantes. Gente que se mata y que mata. Personas que buscan una esperanza en solitario. Enrico Letta, Enrico Letta, muchacho, más vale que sepas lo que estás haciendo y que esto vaya en serio.

‘Un borghese piccolo piccolo’ (1977), de Mario Monicelli:

Sinopsis: Alberto Sordi interpreta a un modesto funcionario a punto de llegar a la pensión y volcado en dar un futuro a su hijo cueste lo que cueste. Su lema es sobrevivir como sea, pensando solo en el interés personal y desconfiando de los demás. Le enchufa en unas oposiciones trucadas y en esta secuencia salen del metro para ir al examen. Le habla de las mujeres, que hay que elegir bien y conocerlas mucho antes, porque si no uno mete a una extraña en casa (esta es una frase famosa que siempre se ha atribuido al propio Sordi). Pero en ese momento sucede lo imprevisto y su mundo se viene abajo. Después se tomará la justicia por su mano, transformando su visión cotidiana de la vida en sentido negativo.

    En Italia pasa de vez en cuando que uno se vuelve loco y esa vena latente de protagonismo e individualismo del carácter nacional se distorsiona en tragedia pública. Demostrativa, se suele llamar. Históricamente, nunca ha habido una revolución colectiva en Italia. Estas son acciones violentas aisladas contra, en teoría, un enemigo abstracto y opresor. Como el tipo que en 2002 estrelló una avioneta contra el rascacielos del gobierno regional de Milán, porque se había arruinado con una estafa, y causó tres muertos. O el otro que en 2012 puso una bomba en un instituto de Brindisi y mató a una chica porque quería protestar por una presunta injusticia en los tribunales con su empresa.

   Con esta oscura y tremenda película Monicelli dio por acabada la ‘commedia all’italiana’. También ponemos fin a este mes apocalíptico, que al final han sido dos, antes de que vuelva a empezar el siguiente. Siento que acabe mal.

El típico mes apocalíptico (13)

   Alguna vez les habrá pasado. Se quedan dormidos viendo la tele y cuando se despiertan no saben cuánto tiempo ha pasado. Pero si ven en la pantalla la misma película deducen que han sido unos minutos. Aplicar este sistema en el caso de Italia llevaría a error: quien desconectara del país la semana pasada, como en este blog, y se asome hoy se encontrará con el mismo presidente de la República, Giorgio Napolitano. Podría pensar que  todavía siguen buscándole un sustituto, pero no: es que le han vuelto a poner otra vez. Con 87 años. Y cumple 88 en junio. Y no veía la hora de largarse. Es  la primera vez en la historia de la República, fundada en la posguerra, en que el jefe de Estado repite en el cargo. El pobre ingenuo ha dicho que solo estará hasta que la situación se normalice, lo que hace temer una nueva reelección en 2020, cuando tenga 94 tacos y termine este mandato.

    Al lado de Italia hasta el mismísimo Vaticano es un estado subversivo. Benedicto XVI dimitió con 85 años y le ha sustituyó un papa revolucionario en dos días, pero estos tíos llevan dos meses sin hacer un Gobierno y mientras vuelven a elegir a un señor de 87 para que no cambie nada. Ayer Napolitano juró su cargo y echó a los partidos una bronca tremenda por inútiles, por golfos, por ir solo a lo suyo y pasar totalmente de los intereses del país. ¿Respuesta? Grandes aplausos. Esta gente es irrecuperable. Era como si la cosa no fuera con ellos, si no con el de al lado. Estaban ya casi contentos de haberse librado de nuevo del castigo, haciendo grandes promesas de contricción, pero seguro que al salir por la puerta se les ha olvidado.

    La sucesión de acontecimientos es enternecedora. Italia, instrucciones de uso:

 -Entre 1992 y 1993 cae el sistema político en medio de grandes escándalos de corrupción. Desaparecen los dos grandes partidos de Gobierno, infestados de chorizos, la Democracia Cristiana (DC) y el Partido Socialista (PSI). La gente está harta, cree que por fin ha llegado el momento del cambio y vota en referéndum el cambio de sistema electoral y el fin de la financiación pública de los partidos. Ambas cosas se restablecerán poco después como si nada.

-En 1994 Berlusconi gana las elecciones, pero cae a los ocho meses, traicionado por la Liga Norte, que se niega a reformar las pensiones. Se coloca un Gobierno técnico, del que Berlusconi se desentiende y que entre otras cosas logra hacer una pequeña reforma de las pensiones, para aguantar el chaparrón hasta unas elecciones anticipadas.

-En 1996 gana las elecciones Romano Prodi al frente de una amplia coalición de centroizquierda, El Olivo, germen del actual PD. Pero andan siempre a tortas y, de hecho, Prodi cayó a los dos años y medio al retirarle su apoyo los comunistas. Massimo D’Alema se colocó de primer ministro. Siempre se ha dicho que todo fue una conspiración suya, junto a Franco Marini, exdemocristiano reciclado en un partido llamado PPI.

-En 1997 D’Alema preside una cosa muy ambiciosa llamada la Bicamerale, una comisión conjunta de ambas cámaras para acordar por fin grandes reformas constitucionales que agilicen el sistema. Berlusconi, que estaba hundido en los sondeos, participa haciéndose el estadista y mareando la perdiz hasta que la manda a la porra en junio de 1998, impidiendo cualquier reforma. Siempre tendrá palabras elogiosas para D’Alema.

-En 2000 D’Alema dimite tras perder su partido las elecciones regionales. Se coloca a Giuliano Amato, exsocialista reciclado, como parche hasta las elecciones de 2001.

-Berlusconi arrasa en las elecciones de 2001. Por primera vez en la historia reciente italiana un Gobierno agotará la legislatura y contará con una mayoría absoluta para emprender las grandes reformas que espera el país. Pero Berlusconi no hará nada, solo se dedicará a salvarse el culo de sus procesos. La economía fue en constante declive.

-En 2005 Berlusconi ve que el centroizquierda va a ganar las elecciones el año siguiente. Cambia el sistema electoral con uno alucinante bautizado por todos como ‘porcata’, cerdada. La putada, para entendernos. Su objetivo, joder a la izquierda, aunque de paso se jodiera el país.

-Objetivo conseguido. En las elecciones de 2006 la coalición de Prodi gana de milagro en el Senado, por dos escaños. El Gobierno nace con los días contados. Como está compuesto por ocho partidos se pegan cada día. Memorable Antonio Di Pietro, ministro, manifestándose contra su propio Gobierno por una cosa que no le gustaba. Por eso mismo les resulta imposible cargarse el absurdo sistema electoral, que favorece a los partidos enanos, ni hacer prácticamente nada.

-A los 20 meses, en enero de 2008, cae el Gobierno Prodi al perder la mayoría en el Senado. En mayo gana Berlusconi, a quien el sistema electoral favorece. Vuelve a ocuparse de sus asuntos. Como sigue sin hacer nada de lo demás, los escándalos de putas ya son un poco fuertes y la economía se sigue hundiendo, cae en noviembre de 2011. Entre otras cosas, la Liga se negaba a reformar las pensiones.

-En plena emergencia económica, Napolitano no quiere arriesgarse a ir a las urnas y se inventa un Gobierno técnico con Mario Monti. Berlusconi y el PD se comprometen a apoyarle, pero no quieren salir en las fotos y prefieren que se coma él solito el marrón de tomar, por fin, medidas fuertes, entre ellas la histórica reforma de las pensiones. Como si no fuera con ellos ni fuera culpa suya. Es más, Berlusconi comprende que debe desaparecer una temporada y coloca a Angelino Alfano como pasmarote oficial del partido. Se esconde a esperar de nuevo su oportunidad y la gente se olvida de él. Se le da por acabado.

-En diciembre de 2012 Berlusconi ve que su juicio por prostitución de menores, el ‘caso Ruby’ está a punto de llegar a la sentencia, al igual que otros que tiene por ahí y el de su amigo Marcello Dell’Utri por ser su mediador con la Mafia. Su partido, el PDL, está a punto de desaparecer por las guerras internas y hundido en los sondeos. Así que hace caer el Gobierno, vuelve a escena y se presenta como candidato. Empieza a poner a parir a Monti y sus recortes. Sube en los sondeos. Sus procesos se paran.

-Febrero de 2012, hace casi dos meses, elecciones. La ‘porcata’ vuelve a funcionar de maravilla. El PD gana de mala manera y sin mayoría en el Senado. Es imposible formar Gobierno y empiezan las cuchilladas dentro del partido, como siempre. Nuestro hombre lo ha vuelto a conseguir. Pero atención que ahora viene su obra maestra.

-El presunto ganador de las elecciones, Pierluigi Bersani, dice que jamás aceptará un Gobierno con Berlusconi y hace lo posible por pactar con Beppe Grillo, que le torea y le pone condiciones imposibles: es decir, hacer limpieza en serio de este patético sistema. La situación se bloquea. Para ganar tiempo mientras pasa algo, se ponen entre todos a elegir el nuevo presidente de la República. Así al menos podrán repetirse las elecciones, porque el jefe de Estado no puede convocarlas en sus últimos seis meses de mandato. Y, efectivamente, pasa algo: el PD se suicida. Tener que aclararse exactamente sobre lo que quieren ser de mayores les pone al bordo del cortocircuito mental. No deja de ser un partido forzado con gente muy distinta dentro, de extrotskistas a católicos practicantes. Si hubieran ganado no se hubiera notado mucho -salvo en que no harían nada, como siempre-, pero al perder y tener que tomar decisiones vaya que sí se nota.

-Entre Grillo y Berlusconi, al final Bersani se decide por Berlusconi tapándose la nariz, porque Grillo a estas alturas reacciona y le ofrece un peligroso desconocido: el respetado jurista Stefano Rodotà, excomunista, excompañero de partido de Bersani y que, es más, fue presidente del PDS, germen del actual PD. Por si fuera Grillo poco le promete que si van juntos en esto, como señal de cambio, “se abrirán praderas” para pactar un Gobierno. Pero todo eso da mucho miedo y no, es mejor pastelear con Berlusconi. Es como más de izquierdas, o al menos de la izquierda a la italiana. La prioridad de nuestro héroe ya saben cuál es: alguien que le garantice que podrá seguir salvándose el culo. Bersani y Berlusconi proponen como presidente de Italia a… Franco Marini, aquel exdemocristiano reciclado. El otro que tenían en la recámara era… Giuliano Amato, aquel exsocialista reciclado. Berlusconi también hubiera votado a D’Alema, pero es que ene el PD no querían. Así que imagínense.
     Al ver a Marini, rebelión en una mitad del PD, que le hunde el jueves en la votación secreta. Bersani, humillado, recapacita y entonces propone a Romano Prodi, con una ovación unánime de la asamblea. Fue como los aplausos de ayer a Napolitano: hay que leerlos al revés. Hubo rebelión en la otra mitad del PD: el viernes Prodi fue apuñalado de nuevo por 101 electores del PD. Bersani dimite. D’Alema niega que tenga nada que ver en la conspiración contra Prodi. 

  -El PD, primer partido y al que solo le bastaban ocho votos ajenos para sacar el candidato que le diera la gana, se rinde a su incompetencia. Va como un corderito con Berlusconi a implorarle a Napolitano que siga. El presidente les hace jurar por sus hijos que van a hacer un Gobierno juntos y que se pongan las pilas para hacer por fin las míticas reformas, que ya está mayor para tonterías. Sí, sí, lo que usted diga. En resumen, como hace año y medio cuando puso a Monti y no le hicieron ni caso.

-Pregunta de concurso: A la vista de los últimos veinte años ¿ustedes creen que van hacer algo y por fin cambiarán las cosas?

-Pronóstico: no, no van a hacer nada, Berlusconi empujará al PD para que ponga la cara en el Gobierno y así terminará de rematarlo, mientras él interpreta un papel de gran responsabilidad y sentido de Estado. En cuanto a las míticas reformas, solo se interesará por restricciones judiciales, como limitar las escuchas telefónicas, que le tienen frito. Lo usará como moneda de cambio para apoyar otras cosas que pueden interesar al resto del país. Luego, cuando le venga bien hará caer el Gobierno otra vez sin ningún miramiento. En año y medio le ha dado la vuelta a la tortilla, es el gran vencedor de esta crisis y ya es el primero en las encuestas. Puede ganar las próximas elecciones. Pero lo que quiere es ser él presidente de la República y salvarse el culo de aquí a la eternidad.

    Grillo es un poco bocazas y a veces mete la pata, pero quizá le comprendan mejor ahora y también su lema básico: ‘Tutti a casa’.

    Por cierto, un detallito del que apenas se habla. Ayer, mientras Napolitano juraba su cargo, en Palermo se quemaban las cintas de la grabación telefónica de sus cuatro conversaciones con Nicola Mancino, exministro del Interior procesado en el gran juicio por las negociaciones secretas con la Mafia en 1992 y 1993. Al verse investigado Mancino llamó a la presidencia de la República un montón de veces en 2011, rozando la pesadez, para que le echaran un cable. Pero ya tenía el teléfono pinchado por orden judicial. Habló con un asesor de Napolitano, conversaciones que fueron publicadas, y cuatro veces con él personalmente. Napolitano invocó la sacra inviolabilidad del jefe de Estado y pidió y logró que las grabaciones fueran destruidas sin explicar nada ni que se haya conocido su contenido. Ayer las quemaron. Napolitano, a todo esto y para terminar con las vicisitudes de la izquierda, es el primer jefe de Estado que procede del Partido Comunista Italiano.

 

 

    Escena final de ‘Cadaveri eccellenti’ (1976), del maestro Francesco Rosi, sobre la nebulosa de complicidades políticas, incluida la izquierda, en la corrupción y la violencia. Pero vale para ahora y la agonía de lo que queda del Partido Comunista.

Traducción:
-¿Pero tú qué quieres, la guerra civil, el choque frontal?
-No, pero tampoco ser cómplices.
-¡Pero qué cómplices, seríamos cómplices si nos prestáramos a su juego. Desencadenar la calle, esto es lo que quieren!
-Entonces la gente no debe saber nunca la verdad.
-La verdad no es siempre revolucionaria.

  La película termina sobre el cuadro de Renato Guttuso, ‘El funeral de Togliatti’. Al Partido Comunista no le hizo ni pizca de gracia ni la película ni, sobre todo, la última frase.

FIN

   Para no dejar la cosa así, tan tremenda, paso a referirles lo que han votado estos días algunos parlamentarios, amparándose en el sufragio secreto, en medio de las cruciales tensiones que hemos contado y mientras el país aguardaba en vilo que se decidiera su destino:

-Marini, pero Valeria, no Franco, por jugar con la homonimia y cahondearse un poco. Es la actriz maciza de nata montada por excelencia.
 -Sofia Loren, un clásico de estas votaciones, siempre recibido con aplausos.
-Trapattoni, el entrenador de fútbol.
-Mussolini. Alessandra, se supone, pero cualquiera sabe… Luego ella explicó que fue idea suya y de algunos colegas para obligar “a esa roja de la Boldrini” a pronunciar el nombre de su abuelo y que se fastidiara. Boldrini es la nueva presidenta de la Cámara de Diputados y que hasta ahora era la representante en Italia de ACNUR, la organización de la ONU para los refugiados. Es decir, los putos inmigrantes, en términos comprensibles para Alessandra Mussolini.
-Gianni Rivera, futbolista.
-Rocco Sifredi, estrella porno.
-Veronica Lario, exmujer de Berlusconi.
-Conte Mascetti, el inolvidable personaje de ‘Amici miei’ interpretado por Ugo Tognazzi, inventor del idioma de coña inventado de la ‘supercazzola’.

    Esto, ya les aviso, tampoco va a cambiar. Pero a mí, no sé por qué, me reconforta. Será siempre así mientras haya voto secreto, es más fuerte que ellos. Todo por reírse.

   Bien mirado, el conde Mascetti representa a la perfección a la clase política italiana. Es un personaje picaresco y golfo, totalmente arruinado pero que aún vive en la ficción de ser un gran aristócrata, gamberreando con los amigos, fundiéndose el dinero de los demás y engañando a su mujer mientras ella malvive en la miseria con la niña en un sótano. Suele usar un lenguaje incomprensible que aturde al interlocutor.
     Recordemos un episodio ilustrativo de sus andanzas. En ‘Amici miei II’ (1982, Mario Monicelli) se fuga con una contorsionista a un hotel de lujo, se compra trajes caros, alquila un Ferrari y se da a la gran vida. Todo sin dinero, engañando a la chica y empeñando sus cosas. Avisados por su mujer, sus amigos van a buscarle pero él les manda a la porra. Quiere al menos vivir a lo loco, rejuvenecer, como en los viejos tiempos, durante unos días. Anuncia, trágicamente, que luego se suicidará. Como ven, todo son paralelismos con la actualidad política. Veamos cómo termina esto. Llega al bar de los amigos desesperada porque la ha dejado tirada en el hotel sin pagar la cuenta:

 

Háganse a la idea de que la chica contorsionista es Italia.

 

El típico mes apocalíptico (12)

  Temo decepcionarles, pero la precaria credibilidad del comité de sabios, con el que les dejé la semana pasada, duró dos telediarios. Al día siguiente de estrenarse en el papelón todo se iluminó con un destello de sinceridad de uno de los sabios. Para eso son sabios, dirán ustedes, pero no: fue engañado por la llamada de un imitador de un programa satírico de radio, que se hizo pasar por una conocida. Sabias palabras de Valerio Onida, expresidente del Supremo. Escuchemos la voz de los supertacañón:

   “Los sabios son probablemente inútiles, solo sirven para cubrir este perido de bloqueo, porque en el Parlamento no hay solución y el nuevo presidente podrá hacer un nuevo intento o disolver las cámaras. Habrá elecciones pronto o prontísimo. El Parlamento está bloqueado. Grillo no quiere saber nada, el PDL solo quiere asegurarse de seguir en escena, Berlusconi naturalmente siempre espera sacar alguna ventaja o protección, el PD ha hecho este intento de lanzarse en los brazos de Grillo pero no lo ha conseguido. Berlusconi solo quiere protección, es anciano y esperemos que decida disfrutar de su vejez dejando en paz a los italianos”.

  Un análisis lúcido que en cualquier bar ya había hecho todo el mundo. El caso es que los sabios cumplieron su cometido de hacer el paripe para ganar tiempo y el otro día presentaron su informe mágico sobre cómo salir de este embrollo. Como el resto de Italia ya ni me acuerdo de lo que decían porque es que daba igual, servían para rellenar.

   Así hemos llegado a la elección del presidente de la República, que es de lo que se trataba, que empieza el jueves. Así el nuevo puede mandar a todos a la porra y convocar otra vez elecciones, pues recordarán que el saliente, Giorgio Napolitano, no puede hacerlo en sus últimos seis meses de mandato, el llamado semestre ‘bianco’.

   La elección del jefe de Estado en un Parlamento a rebosar con más de mil tíos es un circo misterioso, en el sentido de que nadie tiene la menor idea de quién va a salir. Nunca como ahora la cosa ha estado tan incierta. Pero es que todo está muy mal. Imaginen que los sondeos para unas nuevas elecciones dan ahora como ganador a Berlusconi. Es un sistema que se derrumba, pero él sobrevive como un campeón.

   Veamos. En el PD están tirándose los trastos a la cabeza y se halla al borde de la escisión, como lo oyen. De verse en el Gobierno a terminar en trocitos de siglas. Es que no somos nada.

   Un ejemplo divertidísimo. Hubo primarias para elegir el candidato a alcalde de Roma y miren el formidable lío en el que se metieron, difícil de mejorar en una comedia ácida: se acusaron entre los aspirantes de comprar votos porque había gitanos en las colas de los colegios electorales, y claro, por lo visto nadie en ningún partido de izquierda se cree que un gitano vaya a votar en las primarias de su partido. Maravilloso.

   Matteo Renzi, el alcalde de Florencia, se ha ido creciendo y pide paso. Dijo algo razonable sobre el empantanamiento actual: “La Iglesia lo ha hecho en menos tiempo”. Ya está a torta limpia con el aparato del partido y ayer se vio un rato con Berlusconi. Él no ve problemas en compadrear con él. No se da cuenta que es como bajar a dar de comer a los cocodrilos en el zoo.

   Grillo sigue a lo suyo y encima advirtió: “Se equivocó quien nos votó para pactar con el PD”. Yo creo que a lo mejor se equivoca él, porque le votaron muchos del PD para que le diera un poco de caña a su partido, pero para cambiar algo, no para que ganara otra vez Berlusconi.

   Creo que Grillo también se equivoca en pensar que el tiempo corre a su favor si sigue haciéndose el duro y el primero de la clase, en calcular que los italianos premiarán su marmórea pureza. Pero me parece que los italianos tampoco soportan nada bien la prepotencia ni a quien se cree que lo sabe todo y es más listo que los demás. Además no da la impresión de que su movimiento esté ganando más seguidores con lo que hace, si acaso los pierde con sus momentos infantiloides, como sus transmisiones en directo por Internet de las negociaciones con otros partidos o sus votaciones a través de la Red, que luego tienen que repetir porque se cae el sistema. Son cosas más tontas que un anuncio de coches. Se está desgastando y los demás partidos se empiezan a dar cuenta. Cuanto más tiempo pase, peor para él. Porque al portavoz del Senado, el pobre Vito Crimi, le han vuelto a pillar sobado, pero esta vez en primera clase del tren de alta velocidad, y eso que dijeron que siempre viajarían en segunda:

 

   Ha explicado que ese día había huelga, para variar, y era el único sitio disponible. Mírenlo, qué inocencia. Desde luego el lío que hay montado a estos no les quita el sueño.

   Mejor pasamos a la Liga Norte, que uno siempre se ríe mucho. Yo no me lo pasaba tan bien desde que en diciembre el inefable eurodiputado Mario Borghezio advirtió preocupadísimo: “Los extraterrestres nos vigilan”. Yo, desde luego, si fuera un marciano tendría apuntado el telescopio todo el día a Italia y el domingo no me hubiera perdido la fiesta anual de la Liga en el descampado de Pontida, máximo momento de exaltación majara. También andan a tortas entre ellos. Entre los chicos de Roberto Maroni, el nuevo líder, y los fieles del abuelo cebolleta Bossi y su familia de mangantes, relegado tras el escándalo de corrupción del año pasado. Maroni salió al palco y todo digno meneó una bolsita extraña con unas cosas dentro: eran 13 diamantes. Son parte del botín del tesorero chorizo que tenían, Francesco Belsito. Maroni, para hacer ver que aquello estaba arreglado y el dinero recuperado, proclamó que valían 10.000 euros cada uno y regalaría uno a las sucursales del partido “más meritorias”. No quiero ni pensar  cómo se evaluará eso. A propósito, faltaba un diamante que se ha perdido por ahí. Y un pequeño detalle: aunque ahora se los anden regalando esos diamantes están comprados con dinero público.

   Apartado alta política conservadora: chicas de Berlusconi.
   Ha presentado un recurso ante la pensión alucinante que tiene que pasar a su ex-esposa, 100.000 euros al día, para que la mujer sobreviva, pero el caso es que también ella ha recurrido.
   Si lo recuerdan, todo empezó con los primeros líos de faldas de nuestro héroe que se hicieron públicos en 2009. Concretamente con la napolitana Noemi Letizia. Pues bien, ahora de repente aparece el agente de la chavala, que mereció la presencia del primer ministro en su fiesta para celebrar los 18 años, y dice que el mganate y ella se acostaron juntos cuando ella era menor, cosa que no es delito, pero bueno, él siempre lo ha negado. Es decir, Berlusconi habría mentido… paren las máquinas, Berlusconi ha mentido ¿no es increíble? En fin, que no lo cuento por esto, sino por la conmoción nacional que ha supuesto descubrir cómo ha acabado la pobre chica. Esta era ella en 2009, cuando estaba encantada de chupar cámara cuando salió a la luz su amistad especial con Berlusconi:

Y esta es ella ahora, con 21 años:

 

   Les juro que los medios aseguran que es la misma persona, aunque yo sigo esperando un desmentido que diga que es uno de esos montajes de Internet. Aún creo en el género humano, aunque todo apunta que el contacto con la alta política puede producir este efecto, llegando incluso a mutaciones descontroladas. Lo de Berlusconi parecen amores imposibles, porque él las busca jovencitas pero ellas se afanan por transformarse luego en momias para parecerse a las tipas de calendario. Lo mismo le ha pasado a Francesca Pascale, su actual novieta, que tiene 27 años pero a fuerza de potes y oros ya parece su tía la del pueblo. Encima su madre ya le está mareando a Berlusconi, o eso cuenta él a los periodistas para hacer risas, amargado porque tiene a la suegra en casa. La pobre Pascale no gana para disgustos porque el otro día celebró el gol del Milan contra el Nápoles, siendo ella napolitana, y en su ciudad no se lo perdonan. Oficialmente es una traidora.


  Pascale divulgó un comunicado -sí, un comunicado- farragoso pero memorable para explicarse. Ponemos un parrafito, porque en el fondo también esto son lecciones de política, que ella conoce a fondo:

  “La alegría que te asalta en el momento de un gol es incontenible. A mí me ha ocurrido que la he sentido en dos ocasiones, extraño pero verdadero, distintas pero igualmente intensas. Me he alegrado del gol del Milan por la felicidad del Presidente (sic, mayúsculas suyas), y en el del Nápoles por la bandera que amo y siempre amaré profundamente desde siempre. (…) Comprendedme, sentir la alegría de la persona que se ama, un entusiasmo que se contagia, es una fuerza igualmente intensa”.

   Lo siento Francesca Pascale, pero Esto (ahora las mayúsculas son mías) en Italia no se lo cree nadie. El equipo es el equipo, qué demonios, pero es que este hombre no sé que les da que hasta se cambian de camiseta, no solo de labios.

   Hablando de Nápoles, el otro día vivió una auténtica rebelión popular contra la zona azul en el centro, con incidentes y comerciantes rezando en la catedral, como con la sangre de San Genaro, para que Dios ilumine al alcalde y retire la ordenanza.

   La presión fiscal ha subido ya hasta el 52%, récord mundial.

   Apartado misterios italianos, 1. Treinta años después, resulta que aparece la presunta flauta de Emanuela Orlandi, la chica secuestrada en 1983 cuando iba a clase de música en un turbio caso aún sin resolver. La han hecho llegar a un programa de televisión con una carta anónima que indicaba un escondrijo. Pero un antiguo compañero de clase asegura que Orlandi no tenía una flauta de la marca Rampone&Cazzani, sino Yamaha.

   Apartado misterios italianos, 2. Arrestan ahora, 21 años después, a ocho mafiosos acusados de participar el el atentado al juez Falcone, en 1992.

   Han pasado 50 días de las elecciones, seguimos con todo patas arriba y, misteriosamente, los mercados esta vez no se enteran de nada de todo esto: la temible prima de riesgo está muy tranquilita. Como cuando estaba disparada, tampoco nadie sabe muy bien por qué.

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