Iñigo Domínguez | Jueves, 16 de mayo de 2013 | Sin comentarios |  |
Una rápida secuencia para celebrar el número 100 de esta minisección que intenta transmitir lo inexplicable de este extraño y maravilloso país.
Una papeleta electoral de 1,20 metros
La papeleta para votar en las próximas elecciones municipales de Roma (centro) mide 1,20 metros, porque hay que meter a los 19 candidatos con sus símbolos y toda su parafernalia. Se sortea la posición de los partidos, porque los primeros tienen ventaja.
(Il Fatto Quotidiano, 15 de mayo de 2013)
Protesta de aparcacoches para reivindicar la ilegalidad
Manifestación en Palermo (sur) de los aparcacoches ilegales, esos que te rayan el coche si no les das algo, para protestar por ser multados por la Policía. Lema: “¡No somos mafiosos!”. No obstante, los agentes no intervienen, pese a tratarse de un colosal acto de autoinculpación.
(La Stampa, 15 de mayo de 2013)
El misterio del cartero cleptómano, vago o quizá fetichista
A un pequeño pueblo de Cerdeña, Mores, no llegaban cartas desde hace meses. Ni una. Se abre una investigación y la Policía descubre que el cartero tenía almacenadas en su casa 400 kilos de cartas. No ha explicado por qué. No es problema: el periódico cuenta brevemente la noticia y luego da espacio a un escritor para que se invente con ello una historia.
(Corriere della Sera, 15 de mayo de 2013)
Italia no sabe cuánto debe exactamente a las empresas
El Estado italiano no tiene ni idea de la cifra exacta de su deuda con proveedores de servicios y empresas, que pueden tardar hasta tres años en cobrar. Hace diez años se hablaba de 30.000 millones; hace cinco, de 70.000; ahora, de 91.000, pero algunos expertos lo elevan a 100.000 y otros incluso a 130.000. Es una locura, es intolerable en un país normal, advierte el columnista en primera página.
(Corriere della Sera de hoy)
Esperanzas de anarquía total por colapso en el cobro de multas
Euforia nacional porque 6.000 municipios de los 8.000 que hay en Italia no podrán cobrar multas a partir del lunes, 20 de mayo. El odiado ente que se ocupaba de hacerlo, Equitalia, lo dejará a partir del 1 de julio, pero ya ha avisado que a partir del 20 de este mes no recibirá más ‘pedidos’. Esto no pasa de repente, está programado desde hace dos años, y se supone que los municipios tenían que haberse organizado por su cuenta. Pero la gran mayoría no lo ha hecho. Por eso ha habido tres prórrogas, pero ahora va en serio. Se supone.
(Varios diarios de hoy)
San Pascual Bailón
El columnista Massimo Grammellini cuenta que ha recibido una carta de un anciano que se siente solo, que hace años que no tiene una visita y al que le gustaría recibir una postal de cualquier desconocido el día de su santo, mañana, San Pascual Bailón. Le haría ilusión. Da la dirección: Pasquale Buono. Via Appia 319. 81028. S. Maria a Vico (Ce).
(La Stampa, 14 de mayo de 2013)
No tiene nada que ver, pero así, porque sí, completamos este extravagante cuadro con la famosa escena de ‘Amarcord’ (1973), de Federico Fellini. El tipo subido en el árbol que grita: “¡Quierooo una mujeeeeer!”.
Iñigo Domínguez | Miércoles, 15 de mayo de 2013 | Sin comentarios |  |
Para que vean cómo está el tema.
Al día siguiente de la muerte de Giulio Andreotti la Policía se presentó en casa de la familia del general Gian Adelio Maletti para notificarle la orden de ejecución de una condena.
Es muy curioso, porque Maletti fue condenado a 14 años de cárcel hace 17 años, pero nadie le había comunicado oficialmente la pena.
Es más raro si se piensa que Maletti, que ya tiene 92 años, no vive allí, sino en Sudáfrica, donde huyó al ver venir la sentencia.
Es aún más increíble recordar que en los setenta este señor, afiliado a la logia másonica ilegal P-2, estaba al frente de los servicios secretos militares (SID) y se dedicó a entorpecer las investigaciones de grandes atentados en lugares públicos de los años de plomo (Piazza Fontana, Piazza della Loggia), ejecutados por neofascistas a los que encubrió y ayudó a huir al extranjero.
Todavía más inverosímil es que fuera condenado por revelación de secretos de Estado y robo de documentos reservados en una guerra interna de su grupo de agentes secretos contra los fieles a Andreotti. El entonces ministro de Defensa, dijeron los jueces, “autorizó espionaje político co medios ilegales”.
Pero todo encaja si se piensa que Maletti siempre ha dicho: “Mientras Andreotti esté vivo no me dejarán volver. aunque me presentara en la frontera voluntariamente me echarían a patadas”.
Y efectivamente. El abogado de Maletti ha contado que hace un tiempo intentó negociar una concesión de la gracia a su cliente para que pudiera regresar y llamó a Andreotti, que le contestó muy educadamente: “‘Avvocato’, para mí el general está bien en Sudáfrica”.
Ahora la historia puede seguir su curso. Probablemente esto solo sea el principio.
La gente, en todo caso, parece que ya le ha juzgado y ha pillado la idea. Tras su muerte se decretó un minuto de silencio en los partidos de liga, pues entre los muchos cargos de Andreotti había varios deportivos. Pues bien, le silbaron en todos los estadios de Italia. Incluido, y esto es más significativo porque el sectarismo en la ‘tifoseria’ suele estar por encima de todo, en el partido de la Roma, su equipo de toda la vida. Los aficionados del Torino fueron incluso más allá, como se ve en la foto de arriba: no pitaron, se limitaron a mostrar fotografías de los jueces Falcone y Borsellino, asesinados por la Mafia en 1992.
Iñigo Domínguez | Martes, 14 de mayo de 2013 | Sin comentarios |  |
Por fin un merecido retorno a la normalidad para curarnos de espanto y del estrés de las últimos meses. Nada como la confortante rutina cotidiana. Por el momento dejamos para otro día las últimas andanzas de Berlusconi.
Una boa huye por un retrete y desata el pánico en un edificio de Milán Una comunidad de vecinos de Milán, en via Puricelli, ha vivido una de las pesadillas clásicas del ser humano: un señor que tenía una boa de dos metros y medio en casa estaba limpiando su terrario cuando la serpiente se escapó y huyó por el retrete. Cundió el pánico en el vecindario ante la posibilidad de que asomara por otro de los tronos del edificio, sobre todo cuando estuviera sentado alguien encima. Los inspectores de alcantarillas no encontraron nada, pero los expertos confirmaron que el riesgo existe. No obstante, un herpetólogo del Museo de historia natural de Milán dudó de la supervivencia de la pobre boa en las cañerías: “Estos animales están acostumbrados a climas tropicales, en las tuberías encontrará comida, pero el frío y la humedad le impedirán incluso la digestión”, explicó. En todo caso aseguró que no hace nada, como máximo un mordisquito inocuo.
(Corriere della Sera, 29 de abril de 2013)
Detenido un artista callejero por parecerse demasiado a Juan Pablo II Un artista callejero eslovaco de 55 años, con un cierto parecido a Juan Pablo II, que se exhibía disfrazado de Papa cerca del Coliseo de Roma fue detenido y multado por la Policía, acusado de “usurpación de título y honores”. “Un delito de menor”, aclaró un portavoz. “El problema es que se parecía mucho a Karol Wojtyla, si se hubiera vestido como Tutankamon no habría sucedido nada”, dijo ampliando los razonamientos, para explicar por qué otros imitadores de la zona que han elegido modelos anónimos, como centuriones y gladiadores, no son multados. La sotana fue confiscada. Deberá pagar una multa de entre 154 y 929 euros, lo que decida el juez. “Interpreto a Juan Pablo II porque ha sido mi Papa, un gran Papa, y muchos todavía quieren hacerse una foto con él”, ha argumentado el artista. A cambio cobra unas monedas, “lo justo para vivir, porque soy creyente”.
(Il Messaggero, 10 de mayo de 2013)
La Policía monta un falso ‘reality’ con una limusina para engañar a un suicida Un joven romano de 28 años se asomó a las ocho de la tarde a la ventana del noveno piso de su casa del barrio de Prati, en el centro de Roma, y armado con un cuchillo amenazó con tirarse si no le dejaban participar en un ‘reality show’ y le entrevistaba la prensa. Al parecer sufría trastornos, había sido ingresado en un centro psiquiátrico y se negaba a volver a él. Los bomberos cololocaron un colchón inflable al pie del edificio y la Policía pensó qué hacer. Como solución decidieron alquilar una enorme limusina blanca y organizar un falso equipo de periodistas, con cámara y micrófonos. La calle se convirtió por un momento en un plató televisivo y el hombre por fin bajó. Al asomarse a la acera, quizá deslumbrado por los focos de la fama, un agente logró arrebatarle el cuchillo.
(La Repubblica, 10 de mayo de 2013)
El gran Alberto Sordi en ‘Un americano a Roma’ (1954), de Steno:
Iñigo Domínguez | Martes, 7 de mayo de 2013 | Sin comentarios |  |
Está claro que no debí dar por terminado tan pronto el apocalipsis de este mes. Va y se muere Giulio Andreotti, con 94 años. Ya parecía eterno porque hacía años que no tenía una edad concreta. Como si siempre hubiera estado ahí. A continuación, el artículo publicado hoy en El Correo, en una versión más extensa.
La muerte de Giulio Andreotti obliga a Italia a mirar el retrovisor con vértigo. No tanto por asomarse a medio siglo de historia, sino porque debe revisar su parte más oscura, llena de terribles misterios. ‘Belcebú’ se lleva a la tumba casi todos ellos. El siete veces primer ministro empezó en política directamente en el Gobierno como subsecretario con 27 años en 1946, apadrinado por Pío XII y Alcide De Gasperi, cuando se ponía en pie la república italiana. Se convirtió en uno de sus arquitectos, hasta caer con ella en 1992 con su último Ejecutivo, cuando la corrupción se llevó por delante su partido, la Democracia Cristiana (DC), genial invento italiano, y todo un sistema.
Es curioso que alguien que nunca pensó a largo plazo, experto en tacticismo y en clientelas, haya sobrevivido tantos años. La herencia mayor de un modelo viciado es la deuda pública que dejó en 1992, ese 104% del que Italia nunca se ha recuperado y que sigue pagando. Le siguió la llamada Segunda República, que ahora agoniza, marcada por otro monstruo político que sigue sus pasos, Silvio Berlusconi.
En realidad Andreotti es un hombre clave de la Guerra Fría, y se apagó con ella. Volcado en evitar el peligro comunista, un “secretario de Estado permanente del Vaticano”, como le llamó Cossiga, ha representado como nadie una forma maquiavélica de ejercer el poder. Con el mal necesario, con el mal menor, con el mal por el bien superior, con el mal. Ha llevado a su máxima expresión un rasgo muy italiano, la ‘furbizia’, la astucia, que se traduce en un modo de hacer las cosas alternativo al ortodoxo, incluso al legal, incluso aunque uno sea primer ministro. Todo vale para salirse con la suya, que es el único fin razonable y legítimo para quien tiene una escasa consideración de sus semejantes. Basta ser temeroso de Dios, el único juez. Lo dijo mucho mejor la señora Margaret Thatcher en sus memorias, en 1993: “Parecía nutrir una sólida aversión hacia los principios y consideraba que cualquier hombre íntegro estaba abocado al ridículo”. No sé si se cruzarán en el más allá.
Andreotti fue decisivo en neutralizar al PCI hasta hacerlo entrar por primera vez en el Gobierno en 1978. Era una pieza clave de la inteligencia de la OTAN, pero cultivó buenas relaciones con el mundo árabe, con la causa palestina y fue de los primeros en tratar con Gadafi. Ayer todos elogiaban al estadista y le hacían la pelota, igual que en vida, pero la historia puede ser severa con él. La prensa de hoy empezaba a serlo. En la memoria colectiva y en los datos que han sacado a la luz sus procesos es el señor de la tinieblas de Italia. Para perpetuarse ha pactado con el diablo, se ha mezclado con la Mafia a los servicios secretos ilegales o el poder paralelo de la logia masónica P-2. Casi todos los misterios italianos pasan por él y esto eclipsa sus logros políticos, que no se recuerdan, salvo el suyo personal de haber sobrevivido siempre.
“Andreotti no ha robado, pero ha hecho todo lo demás”, decía hace años Beppe Grillo cuando solo era cómico. Tampoco es cierto, pues en 2009 se descubrió que tenía una cuenta secreta en el IOR, el polémico banco vaticano, por donde pasaron 26 millones de euros de financiación ilegal de partidos y fuentes desconocidas de 1987 a 1993. Grillo remataba su broma diciendo que Andreotti llevaba la caja negra de los misterios de Italia en la joroba. Su aspecto físico, encorvado, sibilino, frágil, ha alimentado la leyenda de su aire luciferino. Pero era algo más. Oriana Fallaci le entrevistó en 1974, antes de que trascendiera nada de lo que se sabe ahora: “Hablaba con su voz lenta, educada, de confesor que te da la penitencia, y yo notaba un desasosiego al que no conseguía dar un nombre. De golpe comprendí que era miedo”. Con su ojo maestro Fallaci veía en aquel hombrecillo inofensivo el poder con mayúsculas: “El verdadero poder te estrangula con cinta de seda e inteligencia. (…) No, nadie le habría destruido nunca, sería él quien destruiría a los demás”. Por atisbar su lado tenebroso le provocó con una pregunta brusca: “No se movió, pero en sus ojos se encendió un relámpago de hielo que todavía me aterra”. Indescifrable como una esfinge, ahora la oscuridad se cierra definitivamente tras él.
Se pueden contar muchas anécdotas graciosas de Andreotti, sus frases redondas (“El poder desgasta a quien no lo tiene”, “Pensar mal del otro es pecado, pero se acierta”), porque era hasta la médula un ejemplar del cinismo romano, un humor que le daba su dosis de humanidad. Como su pasión golosa por los dulces, por las apuestas en las carreras de caballos, por los ‘rasca y gana’, y la afición futbolera a la Roma, y aquí también dice la leyenda que movió sus hilos para el fichaje de Falcao. Es su lado popular, familiar, de misa diaria en San Giovanni dei Fiorentini, donde le esperaban ciudadanos anónimos necesitados que recibían de su escolta sobres con dinero mientras él se escabullía en el templo. No solo marcó las grandes líneas de la política, aparece en multitud de decisiones que han marcado la vida cotidiana de los italianos. Desde la censura de películas en Cinecittà (criticó ‘Ladrón de bicicletas’ “porque los trapos sucios se lavan en casa”, otra frase que le define bien) a la ley que prohibió jugar a los extranjeros en la liga italiana en 1953, o la organización de los Juegos Olímpicos de Roma en 1960. Pero lo que Italia debe afrontar es su historia secreta, que también da miedo.
Andreotti ha sido ministro de todo, pero entre 1959 y 1974 fue ocho veces titular de Defensa. Conoce perfectamente el reciclaje de fascistas y neofascistas en los servicios secretos y con él se crea la red secreta Gladio, preparada para intervenir con un golpe de Estado en caso de una victoria comunista en las urnas, y un pequeño grupo ilegal más operativo, descubierto en 1998, llamado ‘Anello’ (anillo), empleado para trabajos sucios en las cloacas. Por ejemplo en 1977 para hacer huir al nazi Herbert Keppler, autor de la masacre de las Fosas Ardeatinas, 335 civiles fusilados. Y que también aparece en los bajos fondos del caso Moro.
La otra gran fuente del poder de Andreotti está en Sicilia, donde establece un pacto con Cosa Nostra, que le da sus votos a cambio de protección. A través de la DC siciliana y romana controlaba el partido, lo que significaba controlar el país. Lo dijo el Supremo italiano en 2004: “Andreotti ha cultivado relaciones amistosas con los capos mafiosos. Les ha pedido favores. Les ha encontrado”. Fue una sentencia salomónica a la italiana: quedó probada su complicidad hasta 1980, por desgracia prescrita, pero no después. Lo celebró, y con él toda la clase política y la mayoría de la prensa, como una absolución, pese a que bastaba leer la entencia, Andreotti mintió 23 veces y fue condenado a pagar los costes. En el proceso, con 39 arrepentidos, salió a la luz la famosa escena de su beso con el capo Totò Riina. No quedó probado, pero Andreotti fabricó documentación falsa que repartió entre toda su escolta para concordar las versiones en su reconstrucción de lo que hizo ese día, porque hay un agujero temporal de cuatro horas.
Lo que ocurrió en 1980, la fecha clave de la sentencia, es que la Mafia asesinó al presidente democristiano de Sicilia, Piersanti Matarella, un hombre honrado, hostil a Cosa Nostra, combinación que en hombres públicos suele significar una condena a muerte. Desde el punto de vista de Andreotti, seguramente, un ingenuo. Él sabía antes que lo ioban a matar y negoció para impedirlo en una reunión con el entonces gran capo de Cosa Nostra, Stefano Bontate. Naturalmente, dentro de su predilección por los cauces no oficiales, no llamó a la Policía. Como fracasó se supone que desde entonces empezó a desvincularse de los mafiosos.
Pero en 1992 el juez Falcone logró la histórica sentencia contra la Mafia del ‘maxiproceso’. Sobre todo porque en una jugada clave que burló los resortes del poder, evitó que el caso cayera en manos del juez Carnevale, llamado el ‘matasentencias’ por su increíble talento para anularlas y seguro de vida para los mafiosos. Cosa Nostra se vengó de sus aliados políticos, que habían traicionado su pacto. Alguien había intentado ya asesinar a Falcone en 1989, en el atentado frustrado de Addaura, que el juez atribuyó con una frase célebre y premonitoria a “mentes refinadísimas”. La primera llamada de solidaridad que recibió fue de Andreotti, y le confió a un amigo: “Si quieres conocer quién está detrás de un homicidio, mira quién manda la primera corona de flores”.
En marzo de 1992 la Mafia asesinó a Salvo Lima, el hombre de Andreotti en Sicilia y empezó su declive final. Que fue apoteósico: el 23 de mayo de 1992 estaba a punto de ser elegido presidente de la República cuando Falcone fue asesinado con su mujer y su escolta en el gran atentado que voló la autopista del aeropuerto de Palermo. Toda la clase política, aunque aún no había un solo indicio judicial público contra Andreotti, sabía que después de eso no podía elegirle a él. Toda Italia sabía leer entre líneas. A partir de entonces vegetó como senador vitalicio y se dedicó a asistir a sus juicios.
Empezó a destaparse todo. El gran ‘arrepentido’ de la Mafia, Tommaso Buscetta, había dicho en 1984 a Falcone que no iba a hablar de las complicidades políticas porque le iban a tomar por loco. Pero en 1992 rompió su silencio: “Solo digo un nombre, Andreotti”. A partir de 1996 emergió otro oscuro trozo del pasado, el asesinato del periodista Mino Pecorelli en 1979. Andreotti llegó a ser condenado a 24 años en segunda instancia, pero fue absuelto en 2003. Sin embargo emergieron inquietantes hechos y testimonios, sombras que aún esperan explicación. Es una locura contarlo todo: empieza con el secuestro y asesinato de Aldo Moro por las Brigadas Rojas (BR) en 1978.
En su cautiverio, Moro se sintió abandonado por su partido e intuyó que querían librarse de él. Escribió un famoso memorial, oculto hasta 1991, en el que contó todo lo que sabía de trapos sucios y cargó sobre todo contra Andreotti, por sus relaciones con la P-2 y el banquero mafioso Michele Sindona. En pleno escándalo del IOR, Andreotti defendió a Sindona hasta el final, pues chantajeaba al poder con sus secretos, hasta que acabó envenenado en prisión. El abogado encargado de liquidar e investigar los manejos del banco de Sindona se llamaba Giorgio Ambrosoli y es otro de esos héroes, auténticos negativos de Andreotti, que hacen su deber a la luz del sol. Resistió a todas las presiones del mundo político para que se dedicara a otra cosa y fue asesinado en 1979. En 2010 Andreotti soltó una frase increíble que le retrata: “Se lo andaba buscando”. La tesis de un intento abortado de liberar a Moro le tiene como principal acusado. Además de que miembros de la P-2 copaban el gabinete de crisis del secuestro.
Dos personas tenían el memorial que había escrito de Moro, que era una bomba: el general Carlo Alberto Della Chiesa, que lo descubrió y se lo entregó a Andreotti y, no se sabe cómo, el periodista Mino Pecorelli, que tenía buenos contactos en los servicios secretos y empezó a publicar insinuaciones. Pecorelli fue asesinado en 1979. Della Chiesa, el vencedor de las BR, fue enviado a Palermo a luchar contra la Mafia en 1982, pero aquello era una tramapa y fue abandonado a su suerte. Antes de irse le advirtió a Andreotti que iría a por sus hombres de la DC en Sicilia. Fue asesinado en un atentado anómalo para Cosa Nostra, usada como mano ejecutora por encargo de terceros. Poco después alguien desvalijó la caja fuerte de su casa.
Son sombras que pesan como losas sobre la figura de Andreotti y la conciencia de Italia. Pero se sigue mirando para otro lado. La verdad en Italia es cosa de los historiadores, cuando existe la certeza de que es demasiado tarde. Tal vez a partir de ahora sepamos más.
El nuevo primer ministro, Enrico Letta, democristiano de pura raza adaptado a los tiempos y reciclado en el Partido Demócrata (PD), tiene todas las virtudes de esa vieja escuela política. La capacidad de mediación, de diálogo y el sentido de la estrategia. Ahora debe emplearlas en un Gobierno insólito de derecha e izquierda, con la tranquilidad que da tener a un caimán como Berlusconi escondido a tus pies bajo de la mesa. En el fondo es como uno de esos Ejecutivos con ensaladas de siglas incompatibles y de duración incierta que eran la especialidad de Andreotti. Servían solo para navegar a vista e ir tirando. Es como si no cambiara nada.
Se supone que Letta es de los democristianos del lado bueno, en el sentido que le dio Aldo Moro en el juicio más demoledor contra Andreotti, escrito en aquel memorial: “Se puede ser gris pero honesto, gris pero bueno, gris pero lleno de fervor. Pues bien, honorable Andreotti, es justo esto lo que le falta, el fervor humano. Esa mezcla de bondad, sabiduría, flexibilidad, limpieza que hace a los pocos democristianos que hay en el mundo. Usted no está entre ellos”. Se supone, decía, que Letta es de los democristianos buenos, pero de todos modos en 2005, tras la falsa absolución de Andreotti, asistió encantado a la presentación del libro de su abogada en el que contaba la película del inocente perseguido y confesó la admiración que tenía desde niño por el legendario líder democristiano. Ayer se quedó en una cortés nota institucional. Como el presidente de la República, Giorgio Napolitano: “Le juzgará la historia”. Pues eso, que es lo más cómodo. Mejor dejarlo para más tarde, como el Juicio Final. Hablando de esto el Vaticano, a través del secretario de Estado, Tarcisio Bertone, también expresó ayer sus condolencias por el fallecimiento de Andreotti, “válido servidor de las instituciones, hombre de fe e hijo devoto de la Iglesia católica”.
También el Vaticano ha interpretado el poder en este medio siglo, como Andreotti, de una forma muy particular. O más bien él no ha hecho más que aplicar al Estado la forma milenaria de entender el poder de la Iglesia, maestra de supervivencia. Tal vez no había más forma de gobernar Italia que con personajes como Andreotti, lo mismo que se dice de Mussolini, y después, de Berlusconi. Pero es la turbia historia de este país la que está hecha así y por gente así. Con modos muy especiales de concebir el poder.
A todo esto, la opinión de ayer de Licio Gelli, jefe de la P-2 y a quien Andreotti impulsó desde los sesenta cuando solo era un fabricante de colchones: “Ha usado los secretos para dar bienestar al pueblo. Y quien es un hombre se los lleva dentro”.
Por cierto: en los últimos años varios indicios apuntan que Andreotti estaba detrás del banco milanés donde la Mafia lavaba su dinero y que financió los primeros pasos en la construcción de Silvio Berlusconi. Que estaba inscrito en la P-2. En cierto modo, aunque a una distancia sideral de estilo, Berlusconi es la continuación maquiavélica de Andreotti. También, que se sepa, es el único primer ministro junto a Andreotti que se ha reunido con capos mafiosos para resolver sus asuntos en privado. “Ha sido un perseguido como yo”, lamentó ayer Berlusconi. A él también le espera la historia. Y de momento, tres juicios, entre ellos el de Ruby por prostitución de menores que está a punto de llegar a la sentencia, pese a sus trucos para impedirlo.
NOTAS:
-Debo citar como fuente de muchos datos un buen libro sobre el lado oscuro de Andreotti: Michele Gambino, ‘Andreotti. Il Papa nero’, 216 páginas. Editorial Manni, 2013.
-Como ya sabrán la mayoria de ustedes, hay una magnífica película que retrata magistralmente a Andreotti: ‘Il divo’, de Paolo Sorrentino, 2008. No es posible ponerles aquí algún fragmento porque Youtube no lo permite.
Iñigo Domínguez | Viernes, 3 de mayo de 2013 | Sin comentarios |  |
Hoy no vamos a estar muy graciosos. Contaremos tres historias terribles de economía y política, que quizá algunos de ustedes ya conocerán. Son las historias de dos albañiles y un policía.
Romeo Dionisi, de 62 años, era un albañil de Civitanova Marche, en el centro de Italia. Había perdido su empleo hace cuatro años y desde entonces tiraba con trabajillos, como autónomo. Sin embargo, como para muchos otros, este último año ha sido un desastre. Llevaba diez meses sin ingresar un duro y le machacaban las cuotas atrasadas del INPS y el INAIL, la seguridad social italiana. Les debía unos 5.000 euros, y hasta que no los pagara no podía obtener el DURC, el documento que certifica que estás en regla con el Estado y te permite trabajar. Así que trabajaba en negro, pero tampoco tenía mucha suerte. Por ejemplo una pareja se largó sin pagarle y en las obras de otro apartamento, unos azulejos, se negaron a abonarle la factura porque luego habían surgido humedades. Pero él ya había adelantado dinero de su bolsillo para los materiales. En total, entre unos y otros le debían 10.000 euros, pero la gente también anda mal y se busca excusas para retrasar los pagos.
No es todo. Tenía que pagar 700 euros ál mes de un crédito de 15.000 que pidió precisamente una vez para saldar los impuestos atrasados con el Estado y poder empezar a trabajar, pero luego no había mucho trabajo y volvió a dejar de pagar. Tenía cinco meses de alquiler pendientes, de 500 euros al mes. Tenía, claro, que abonar la luz, el agua, el teléfono. Unos 300 euros al mes. ¿De qué vivía? De la pensión de su mujer, Annamaria Sopranzi, de 68 años. Era de 600 euros al mes. También de la pensión del hermano de ella, Giuseppe, que vivía en la misma casa, 900 euros. A Romeo le faltaban cinco años para cobrar la suya, porque en los cinco años más malos que ha tenido no ha cotizado y la edad de jubilación se acaba de alejar a los 67 en la reforma del año pasado.
No les llegaba para comer. No veían un futuro. Romeo y Annamaria se ahorcaron en su casa el pasado 4 de abril. Los encontró Giuseppe, que salió de allí desesperado, se arrojó al mar y también se suicidó.
La noticia tuvo poco impacto para lo que era, pero las cosas ya son así. Por un lado ya hay muchos suicidios con la crisis, es un goteo constante. Por otro no ocupó la primera página de ningún diario importante, aunque ese día y el siguiente en la mayor parte de los diarios digitales italianos y extranjeros había un buen par de tetas en primera página o vídeos de animales que hacían cosas. Quizá pudiera darse el caso de que alguno de los vídeos fuera de un animal que se suicida o, incluso, de un par de tetas que no llegan a fin de mes.
Fue al funeral de estas tres personas la nueva presidenta del Senado, Laura Boldrini, y los vecinos la recibieron con los siguientes gritos:
-Payasos.
-Asesinos.
-Fuera de aquí.
-Avergonzaos.
-Bufones.
-Para vosotros somos solo números.
-Esto es un homicidio de Estado.
-Esto es un homicidio de la política.
Eso sí fue noticia de primera página, pero pequeñita. Si recuerdan, en ese momento la política italiana llevaba más de un mes parada tras las elecciones. Todos discutían y habían hecho una pausa para dedicarse a buscar el nuevo presidente de la República, que al final, dos semanas después, fue el mismo. De todos modos no hubo un Gobierno hasta final de mes.
Ese día o uno de esos días otro albañil, Luigi Preiti, de 46 años, parado desde hacía dos, con deudas de juego y con problemas personales tocó fondo en su desesperación y decidió que se iba a cargar un político. No se sabe qué le impulsó exactamente, porque no lo ha explicado o no ha trascendido, pero llegó a esa conclusión. Quizá vio las noticias en la tele.
Tenía una pistola comprada en el mercado negro y empezó a hacer prácticas de tiro en un descampado de su pueblo, Rosarno, en Calabria, una de las regiones más pobres y desgraciadas de Italia. Rosarno es una zona deprimida y controlada por la ’ndranguetta, la temible mafia calabresa. Preiti había emigrado dos décadas antes al norte, trabajó en la construcción pero en 2011 el sector se paró. Se puso de autónomo, pero no se movía nada y su pequeña empresa quebró. También se separó de su mujer. Así que se volvió a casa de sus padres, en Rosarno y tiraba como podía haciendo chapuzas en casas. Pero tenía el vicio del video póker y de apostar al billar y estaba arruinado.
El pasado domingo cogió un tren, llegó a Roma y pasó la noche en un hotel barato cerca de la estación Termini. Pensó en suicidarse, ha declarado, pero llegó a la conclusión de que era mejor matar a un político para llamar la atención y suicidarse después. Por la mañana se vistió elegante, con traje y corbata, y se fue al Parlamento, a ver si veía alguno. Era el día en que los ministros del nuevo Gobierno de Enrico Letta juraban sus cargos. A la misma hora en que empezaba el acto, a las once de la mañana, Preiti se dirigió hacia la plaza de al lado, donde está Palazzo Chigi, sede de la presidencia del Gobierno. Pero los Carabinieri estaba empezando a poner unas vallas y no se podía pasar. Preiti decidió entonces que si no era un político sería un carabiniere, porque para él venía a ser lo mismo, algo así como el Estado. Le pegó un tiro en el cuello a uno a un metro de distancia y a otro le hirió en una pierna. Luego fue arrestado.
Explicó esto: “Quería disparar a algún político. Nosotros estamos mal, con el agua al cuello y ellos se dan la gran vida. No conseguía mantener a mi hijo, no puede ser que con 50 años tengas que volver a vivir con tus padres”.
Detengámonos en las dos personas que en ese momento representaron ‘el Estado’ para este hombre. Uno, herido en una pierna, es Francesco Negri, de 30 años, de Torre Annunziata, un pueblo cerca de Nápoles con graves poblemas económicos y sociales, y también infestado de Camorra. El militar más grave, que se arriesga a quedarse de por vida en una silla de ruedas, se llama Giuseppe Giangrande. Tiene 50 años y es de Monreal, al lado de Palermo. Allí también es difícil encontrar trabajo y no hace falta que les diga que es el territorio de Cosa Nostra. En resumen estas tres personas, agresor y víctimas, son de las regiones más pobres del sur. Un carabiniere, donde hay un gran porcentaje de italianos del sur, cobra unos 1.400 euros al mes, que pueden subir a 1.600 con extras por distintos servicios, pagados 8 euros la hora.
Esa mañana, poco antes de que le dispararan, Giuseppe Giangrande había puesto una foto en Facebook diciendo: “”Buona domenica a tutti. Oggi grande giornata di sole” (Buen domingo a todos. Hoy, gran jornada de sol). Ilustraba su página una foto de la película ‘El último mohicano’, con el protagonista luchando rodeado de enemigos. Giuseppe Giangrande se había quedado viudo hacía tres meses. Tiene una hija, Martina, de 23 años que entonces dejó su trabajo para echarle una mano. Ahora ha vuelto a dejarlo para estar con su padre en el hospital. Martina dio una rueda de prensa impecable al día siguiente, hablando en público con esa propiedad tan pasmosa de cualquier italiano que todo español envidia. Agradeció su ayuda a los Carabinieri, que para ella son como una familia. Se siente sola en el mundo junto a su padre y les gusta definirse como “un pequeño ejército maltrecho” que pelea cada día:
“Espero que esto que le ha pasado a papá pueda hacer entender a todos algunas cosas, reflexionar, que puedan mejorar las cosas, soy joven y confío en un mundo mejor… como dicen las misses. Todos los proyectos de vida que había hecho con la muerte de mi madre han vuelto a desbaratarse. Hay que a volver a empezar, se hace otro plan, otro proyecto, otras esperanzas, otros objetivos, y esperemos lograrlo, esperemos que todo vaya bien”.
Políticos irresponsables e inútiles. Medios distraídos y alejados de la realidad, aunque en esto les superan los españoles. Desempleo creciente, y también en esto les superamos. Impuestos asfixiantes. Gente que se mata y que mata. Personas que buscan una esperanza en solitario. Enrico Letta, Enrico Letta, muchacho, más vale que sepas lo que estás haciendo y que esto vaya en serio.
‘Un borghese piccolo piccolo’ (1977), de Mario Monicelli:
Sinopsis: Alberto Sordi interpreta a un modesto funcionario a punto de llegar a la pensión y volcado en dar un futuro a su hijo cueste lo que cueste. Su lema es sobrevivir como sea, pensando solo en el interés personal y desconfiando de los demás. Le enchufa en unas oposiciones trucadas y en esta secuencia salen del metro para ir al examen. Le habla de las mujeres, que hay que elegir bien y conocerlas mucho antes, porque si no uno mete a una extraña en casa (esta es una frase famosa que siempre se ha atribuido al propio Sordi). Pero en ese momento sucede lo imprevisto y su mundo se viene abajo. Después se tomará la justicia por su mano, transformando su visión cotidiana de la vida en sentido negativo.
En Italia pasa de vez en cuando que uno se vuelve loco y esa vena latente de protagonismo e individualismo del carácter nacional se distorsiona en tragedia pública. Demostrativa, se suele llamar. Históricamente, nunca ha habido una revolución colectiva en Italia. Estas son acciones violentas aisladas contra, en teoría, un enemigo abstracto y opresor. Como el tipo que en 2002 estrelló una avioneta contra el rascacielos del gobierno regional de Milán, porque se había arruinado con una estafa, y causó tres muertos. O el otro que en 2012 puso una bomba en un instituto de Brindisi y mató a una chica porque quería protestar por una presunta injusticia en los tribunales con su empresa.
Con esta oscura y tremenda película Monicelli dio por acabada la ‘commedia all’italiana’. También ponemos fin a este mes apocalíptico, que al final han sido dos, antes de que vuelva a empezar el siguiente. Siento que acabe mal.
Iñigo Domínguez | Martes, 23 de abril de 2013 | Sin comentarios |  |
Alguna vez les habrá pasado. Se quedan dormidos viendo la tele y cuando se despiertan no saben cuánto tiempo ha pasado. Pero si ven en la pantalla la misma película deducen que han sido unos minutos. Aplicar este sistema en el caso de Italia llevaría a error: quien desconectara del país la semana pasada, como en este blog, y se asome hoy se encontrará con el mismo presidente de la República, Giorgio Napolitano. Podría pensar que todavía siguen buscándole un sustituto, pero no: es que le han vuelto a poner otra vez. Con 87 años. Y cumple 88 en junio. Y no veía la hora de largarse. Es la primera vez en la historia de la República, fundada en la posguerra, en que el jefe de Estado repite en el cargo. El pobre ingenuo ha dicho que solo estará hasta que la situación se normalice, lo que hace temer una nueva reelección en 2020, cuando tenga 94 tacos y termine este mandato.
Al lado de Italia hasta el mismísimo Vaticano es un estado subversivo. Benedicto XVI dimitió con 85 años y le ha sustituyó un papa revolucionario en dos días, pero estos tíos llevan dos meses sin hacer un Gobierno y mientras vuelven a elegir a un señor de 87 para que no cambie nada. Ayer Napolitano juró su cargo y echó a los partidos una bronca tremenda por inútiles, por golfos, por ir solo a lo suyo y pasar totalmente de los intereses del país. ¿Respuesta? Grandes aplausos. Esta gente es irrecuperable. Era como si la cosa no fuera con ellos, si no con el de al lado. Estaban ya casi contentos de haberse librado de nuevo del castigo, haciendo grandes promesas de contricción, pero seguro que al salir por la puerta se les ha olvidado.
La sucesión de acontecimientos es enternecedora. Italia, instrucciones de uso:
-Entre 1992 y 1993 cae el sistema político en medio de grandes escándalos de corrupción. Desaparecen los dos grandes partidos de Gobierno, infestados de chorizos, la Democracia Cristiana (DC) y el Partido Socialista (PSI). La gente está harta, cree que por fin ha llegado el momento del cambio y vota en referéndum el cambio de sistema electoral y el fin de la financiación pública de los partidos. Ambas cosas se restablecerán poco después como si nada.
-En 1994 Berlusconi gana las elecciones, pero cae a los ocho meses, traicionado por la Liga Norte, que se niega a reformar las pensiones. Se coloca un Gobierno técnico, del que Berlusconi se desentiende y que entre otras cosas logra hacer una pequeña reforma de las pensiones, para aguantar el chaparrón hasta unas elecciones anticipadas.
-En 1996 gana las elecciones Romano Prodi al frente de una amplia coalición de centroizquierda, El Olivo, germen del actual PD. Pero andan siempre a tortas y, de hecho, Prodi cayó a los dos años y medio al retirarle su apoyo los comunistas. Massimo D’Alema se colocó de primer ministro. Siempre se ha dicho que todo fue una conspiración suya, junto a Franco Marini, exdemocristiano reciclado en un partido llamado PPI.
-En 1997 D’Alema preside una cosa muy ambiciosa llamada la Bicamerale, una comisión conjunta de ambas cámaras para acordar por fin grandes reformas constitucionales que agilicen el sistema. Berlusconi, que estaba hundido en los sondeos, participa haciéndose el estadista y mareando la perdiz hasta que la manda a la porra en junio de 1998, impidiendo cualquier reforma. Siempre tendrá palabras elogiosas para D’Alema.
-En 2000 D’Alema dimite tras perder su partido las elecciones regionales. Se coloca a Giuliano Amato, exsocialista reciclado, como parche hasta las elecciones de 2001.
-Berlusconi arrasa en las elecciones de 2001. Por primera vez en la historia reciente italiana un Gobierno agotará la legislatura y contará con una mayoría absoluta para emprender las grandes reformas que espera el país. Pero Berlusconi no hará nada, solo se dedicará a salvarse el culo de sus procesos. La economía fue en constante declive.
-En 2005 Berlusconi ve que el centroizquierda va a ganar las elecciones el año siguiente. Cambia el sistema electoral con uno alucinante bautizado por todos como ‘porcata’, cerdada. La putada, para entendernos. Su objetivo, joder a la izquierda, aunque de paso se jodiera el país.
-Objetivo conseguido. En las elecciones de 2006 la coalición de Prodi gana de milagro en el Senado, por dos escaños. El Gobierno nace con los días contados. Como está compuesto por ocho partidos se pegan cada día. Memorable Antonio Di Pietro, ministro, manifestándose contra su propio Gobierno por una cosa que no le gustaba. Por eso mismo les resulta imposible cargarse el absurdo sistema electoral, que favorece a los partidos enanos, ni hacer prácticamente nada.
-A los 20 meses, en enero de 2008, cae el Gobierno Prodi al perder la mayoría en el Senado. En mayo gana Berlusconi, a quien el sistema electoral favorece. Vuelve a ocuparse de sus asuntos. Como sigue sin hacer nada de lo demás, los escándalos de putas ya son un poco fuertes y la economía se sigue hundiendo, cae en noviembre de 2011. Entre otras cosas, la Liga se negaba a reformar las pensiones.
-En plena emergencia económica, Napolitano no quiere arriesgarse a ir a las urnas y se inventa un Gobierno técnico con Mario Monti. Berlusconi y el PD se comprometen a apoyarle, pero no quieren salir en las fotos y prefieren que se coma él solito el marrón de tomar, por fin, medidas fuertes, entre ellas la histórica reforma de las pensiones. Como si no fuera con ellos ni fuera culpa suya. Es más, Berlusconi comprende que debe desaparecer una temporada y coloca a Angelino Alfano como pasmarote oficial del partido. Se esconde a esperar de nuevo su oportunidad y la gente se olvida de él. Se le da por acabado.
-En diciembre de 2012 Berlusconi ve que su juicio por prostitución de menores, el ‘caso Ruby’ está a punto de llegar a la sentencia, al igual que otros que tiene por ahí y el de su amigo Marcello Dell’Utri por ser su mediador con la Mafia. Su partido, el PDL, está a punto de desaparecer por las guerras internas y hundido en los sondeos. Así que hace caer el Gobierno, vuelve a escena y se presenta como candidato. Empieza a poner a parir a Monti y sus recortes. Sube en los sondeos. Sus procesos se paran.
-Febrero de 2012, hace casi dos meses, elecciones. La ‘porcata’ vuelve a funcionar de maravilla. El PD gana de mala manera y sin mayoría en el Senado. Es imposible formar Gobierno y empiezan las cuchilladas dentro del partido, como siempre. Nuestro hombre lo ha vuelto a conseguir. Pero atención que ahora viene su obra maestra.
-El presunto ganador de las elecciones, Pierluigi Bersani, dice que jamás aceptará un Gobierno con Berlusconi y hace lo posible por pactar con Beppe Grillo, que le torea y le pone condiciones imposibles: es decir, hacer limpieza en serio de este patético sistema. La situación se bloquea. Para ganar tiempo mientras pasa algo, se ponen entre todos a elegir el nuevo presidente de la República. Así al menos podrán repetirse las elecciones, porque el jefe de Estado no puede convocarlas en sus últimos seis meses de mandato. Y, efectivamente, pasa algo: el PD se suicida. Tener que aclararse exactamente sobre lo que quieren ser de mayores les pone al bordo del cortocircuito mental. No deja de ser un partido forzado con gente muy distinta dentro, de extrotskistas a católicos practicantes. Si hubieran ganado no se hubiera notado mucho -salvo en que no harían nada, como siempre-, pero al perder y tener que tomar decisiones vaya que sí se nota.
-Entre Grillo y Berlusconi, al final Bersani se decide por Berlusconi tapándose la nariz, porque Grillo a estas alturas reacciona y le ofrece un peligroso desconocido: el respetado jurista Stefano Rodotà, excomunista, excompañero de partido de Bersani y que, es más, fue presidente del PDS, germen del actual PD. Por si fuera Grillo poco le promete que si van juntos en esto, como señal de cambio, “se abrirán praderas” para pactar un Gobierno. Pero todo eso da mucho miedo y no, es mejor pastelear con Berlusconi. Es como más de izquierdas, o al menos de la izquierda a la italiana. La prioridad de nuestro héroe ya saben cuál es: alguien que le garantice que podrá seguir salvándose el culo. Bersani y Berlusconi proponen como presidente de Italia a… Franco Marini, aquel exdemocristiano reciclado. El otro que tenían en la recámara era… Giuliano Amato, aquel exsocialista reciclado. Berlusconi también hubiera votado a D’Alema, pero es que ene el PD no querían. Así que imagínense.
Al ver a Marini, rebelión en una mitad del PD, que le hunde el jueves en la votación secreta. Bersani, humillado, recapacita y entonces propone a Romano Prodi, con una ovación unánime de la asamblea. Fue como los aplausos de ayer a Napolitano: hay que leerlos al revés. Hubo rebelión en la otra mitad del PD: el viernes Prodi fue apuñalado de nuevo por 101 electores del PD. Bersani dimite. D’Alema niega que tenga nada que ver en la conspiración contra Prodi.
-El PD, primer partido y al que solo le bastaban ocho votos ajenos para sacar el candidato que le diera la gana, se rinde a su incompetencia. Va como un corderito con Berlusconi a implorarle a Napolitano que siga. El presidente les hace jurar por sus hijos que van a hacer un Gobierno juntos y que se pongan las pilas para hacer por fin las míticas reformas, que ya está mayor para tonterías. Sí, sí, lo que usted diga. En resumen, como hace año y medio cuando puso a Monti y no le hicieron ni caso.
-Pregunta de concurso: A la vista de los últimos veinte años ¿ustedes creen que van hacer algo y por fin cambiarán las cosas?
-Pronóstico: no, no van a hacer nada, Berlusconi empujará al PD para que ponga la cara en el Gobierno y así terminará de rematarlo, mientras él interpreta un papel de gran responsabilidad y sentido de Estado. En cuanto a las míticas reformas, solo se interesará por restricciones judiciales, como limitar las escuchas telefónicas, que le tienen frito. Lo usará como moneda de cambio para apoyar otras cosas que pueden interesar al resto del país. Luego, cuando le venga bien hará caer el Gobierno otra vez sin ningún miramiento. En año y medio le ha dado la vuelta a la tortilla, es el gran vencedor de esta crisis y ya es el primero en las encuestas. Puede ganar las próximas elecciones. Pero lo que quiere es ser él presidente de la República y salvarse el culo de aquí a la eternidad.
Grillo es un poco bocazas y a veces mete la pata, pero quizá le comprendan mejor ahora y también su lema básico: ‘Tutti a casa’.
Por cierto, un detallito del que apenas se habla. Ayer, mientras Napolitano juraba su cargo, en Palermo se quemaban las cintas de la grabación telefónica de sus cuatro conversaciones con Nicola Mancino, exministro del Interior procesado en el gran juicio por las negociaciones secretas con la Mafia en 1992 y 1993. Al verse investigado Mancino llamó a la presidencia de la República un montón de veces en 2011, rozando la pesadez, para que le echaran un cable. Pero ya tenía el teléfono pinchado por orden judicial. Habló con un asesor de Napolitano, conversaciones que fueron publicadas, y cuatro veces con él personalmente. Napolitano invocó la sacra inviolabilidad del jefe de Estado y pidió y logró que las grabaciones fueran destruidas sin explicar nada ni que se haya conocido su contenido. Ayer las quemaron. Napolitano, a todo esto y para terminar con las vicisitudes de la izquierda, es el primer jefe de Estado que procede del Partido Comunista Italiano.
Escena final de ‘Cadaveri eccellenti’ (1976), del maestro Francesco Rosi, sobre la nebulosa de complicidades políticas, incluida la izquierda, en la corrupción y la violencia. Pero vale para ahora y la agonía de lo que queda del Partido Comunista.
Traducción:
-¿Pero tú qué quieres, la guerra civil, el choque frontal?
-No, pero tampoco ser cómplices.
-¡Pero qué cómplices, seríamos cómplices si nos prestáramos a su juego. Desencadenar la calle, esto es lo que quieren!
-Entonces la gente no debe saber nunca la verdad.
-La verdad no es siempre revolucionaria.
La película termina sobre el cuadro de Renato Guttuso, ‘El funeral de Togliatti’. Al Partido Comunista no le hizo ni pizca de gracia ni la película ni, sobre todo, la última frase.
FIN
Para no dejar la cosa así, tan tremenda, paso a referirles lo que han votado estos días algunos parlamentarios, amparándose en el sufragio secreto, en medio de las cruciales tensiones que hemos contado y mientras el país aguardaba en vilo que se decidiera su destino:
-Marini, pero Valeria, no Franco, por jugar con la homonimia y cahondearse un poco. Es la actriz maciza de nata montada por excelencia.
-Sofia Loren, un clásico de estas votaciones, siempre recibido con aplausos.
-Trapattoni, el entrenador de fútbol.
-Mussolini. Alessandra, se supone, pero cualquiera sabe… Luego ella explicó que fue idea suya y de algunos colegas para obligar “a esa roja de la Boldrini” a pronunciar el nombre de su abuelo y que se fastidiara. Boldrini es la nueva presidenta de la Cámara de Diputados y que hasta ahora era la representante en Italia de ACNUR, la organización de la ONU para los refugiados. Es decir, los putos inmigrantes, en términos comprensibles para Alessandra Mussolini.
-Gianni Rivera, futbolista.
-Rocco Sifredi, estrella porno.
-Veronica Lario, exmujer de Berlusconi.
-Conte Mascetti, el inolvidable personaje de ‘Amici miei’ interpretado por Ugo Tognazzi, inventor del idioma de coña inventado de la ‘supercazzola’.
Esto, ya les aviso, tampoco va a cambiar. Pero a mí, no sé por qué, me reconforta. Será siempre así mientras haya voto secreto, es más fuerte que ellos. Todo por reírse.
Bien mirado, el conde Mascetti representa a la perfección a la clase política italiana. Es un personaje picaresco y golfo, totalmente arruinado pero que aún vive en la ficción de ser un gran aristócrata, gamberreando con los amigos, fundiéndose el dinero de los demás y engañando a su mujer mientras ella malvive en la miseria con la niña en un sótano. Suele usar un lenguaje incomprensible que aturde al interlocutor.
Recordemos un episodio ilustrativo de sus andanzas. En ‘Amici miei II’ (1982, Mario Monicelli) se fuga con una contorsionista a un hotel de lujo, se compra trajes caros, alquila un Ferrari y se da a la gran vida. Todo sin dinero, engañando a la chica y empeñando sus cosas. Avisados por su mujer, sus amigos van a buscarle pero él les manda a la porra. Quiere al menos vivir a lo loco, rejuvenecer, como en los viejos tiempos, durante unos días. Anuncia, trágicamente, que luego se suicidará. Como ven, todo son paralelismos con la actualidad política. Veamos cómo termina esto. Llega al bar de los amigos desesperada porque la ha dejado tirada en el hotel sin pagar la cuenta:
Háganse a la idea de que la chica contorsionista es Italia.
Iñigo Domínguez | Martes, 16 de abril de 2013 | Sin comentarios |  |
Temo decepcionarles, pero la precaria credibilidad del comité de sabios, con el que les dejé la semana pasada, duró dos telediarios. Al día siguiente de estrenarse en el papelón todo se iluminó con un destello de sinceridad de uno de los sabios. Para eso son sabios, dirán ustedes, pero no: fue engañado por la llamada de un imitador de un programa satírico de radio, que se hizo pasar por una conocida. Sabias palabras de Valerio Onida, expresidente del Supremo. Escuchemos la voz de los supertacañón:
“Los sabios son probablemente inútiles, solo sirven para cubrir este perido de bloqueo, porque en el Parlamento no hay solución y el nuevo presidente podrá hacer un nuevo intento o disolver las cámaras. Habrá elecciones pronto o prontísimo. El Parlamento está bloqueado. Grillo no quiere saber nada, el PDL solo quiere asegurarse de seguir en escena, Berlusconi naturalmente siempre espera sacar alguna ventaja o protección, el PD ha hecho este intento de lanzarse en los brazos de Grillo pero no lo ha conseguido. Berlusconi solo quiere protección, es anciano y esperemos que decida disfrutar de su vejez dejando en paz a los italianos”.
Un análisis lúcido que en cualquier bar ya había hecho todo el mundo. El caso es que los sabios cumplieron su cometido de hacer el paripe para ganar tiempo y el otro día presentaron su informe mágico sobre cómo salir de este embrollo. Como el resto de Italia ya ni me acuerdo de lo que decían porque es que daba igual, servían para rellenar.
Así hemos llegado a la elección del presidente de la República, que es de lo que se trataba, que empieza el jueves. Así el nuevo puede mandar a todos a la porra y convocar otra vez elecciones, pues recordarán que el saliente, Giorgio Napolitano, no puede hacerlo en sus últimos seis meses de mandato, el llamado semestre ‘bianco’.
La elección del jefe de Estado en un Parlamento a rebosar con más de mil tíos es un circo misterioso, en el sentido de que nadie tiene la menor idea de quién va a salir. Nunca como ahora la cosa ha estado tan incierta. Pero es que todo está muy mal. Imaginen que los sondeos para unas nuevas elecciones dan ahora como ganador a Berlusconi. Es un sistema que se derrumba, pero él sobrevive como un campeón.
Veamos. En el PD están tirándose los trastos a la cabeza y se halla al borde de la escisión, como lo oyen. De verse en el Gobierno a terminar en trocitos de siglas. Es que no somos nada.
Un ejemplo divertidísimo. Hubo primarias para elegir el candidato a alcalde de Roma y miren el formidable lío en el que se metieron, difícil de mejorar en una comedia ácida: se acusaron entre los aspirantes de comprar votos porque había gitanos en las colas de los colegios electorales, y claro, por lo visto nadie en ningún partido de izquierda se cree que un gitano vaya a votar en las primarias de su partido. Maravilloso.
Matteo Renzi, el alcalde de Florencia, se ha ido creciendo y pide paso. Dijo algo razonable sobre el empantanamiento actual: “La Iglesia lo ha hecho en menos tiempo”. Ya está a torta limpia con el aparato del partido y ayer se vio un rato con Berlusconi. Él no ve problemas en compadrear con él. No se da cuenta que es como bajar a dar de comer a los cocodrilos en el zoo.
Grillo sigue a lo suyo y encima advirtió: “Se equivocó quien nos votó para pactar con el PD”. Yo creo que a lo mejor se equivoca él, porque le votaron muchos del PD para que le diera un poco de caña a su partido, pero para cambiar algo, no para que ganara otra vez Berlusconi.
Creo que Grillo también se equivoca en pensar que el tiempo corre a su favor si sigue haciéndose el duro y el primero de la clase, en calcular que los italianos premiarán su marmórea pureza. Pero me parece que los italianos tampoco soportan nada bien la prepotencia ni a quien se cree que lo sabe todo y es más listo que los demás. Además no da la impresión de que su movimiento esté ganando más seguidores con lo que hace, si acaso los pierde con sus momentos infantiloides, como sus transmisiones en directo por Internet de las negociaciones con otros partidos o sus votaciones a través de la Red, que luego tienen que repetir porque se cae el sistema. Son cosas más tontas que un anuncio de coches. Se está desgastando y los demás partidos se empiezan a dar cuenta. Cuanto más tiempo pase, peor para él. Porque al portavoz del Senado, el pobre Vito Crimi, le han vuelto a pillar sobado, pero esta vez en primera clase del tren de alta velocidad, y eso que dijeron que siempre viajarían en segunda:
Ha explicado que ese día había huelga, para variar, y era el único sitio disponible. Mírenlo, qué inocencia. Desde luego el lío que hay montado a estos no les quita el sueño.
Mejor pasamos a la Liga Norte, que uno siempre se ríe mucho. Yo no me lo pasaba tan bien desde que en diciembre el inefable eurodiputado Mario Borghezio advirtió preocupadísimo: “Los extraterrestres nos vigilan”. Yo, desde luego, si fuera un marciano tendría apuntado el telescopio todo el día a Italia y el domingo no me hubiera perdido la fiesta anual de la Liga en el descampado de Pontida, máximo momento de exaltación majara. También andan a tortas entre ellos. Entre los chicos de Roberto Maroni, el nuevo líder, y los fieles del abuelo cebolleta Bossi y su familia de mangantes, relegado tras el escándalo de corrupción del año pasado. Maroni salió al palco y todo digno meneó una bolsita extraña con unas cosas dentro: eran 13 diamantes. Son parte del botín del tesorero chorizo que tenían, Francesco Belsito. Maroni, para hacer ver que aquello estaba arreglado y el dinero recuperado, proclamó que valían 10.000 euros cada uno y regalaría uno a las sucursales del partido “más meritorias”. No quiero ni pensar cómo se evaluará eso. A propósito, faltaba un diamante que se ha perdido por ahí. Y un pequeño detalle: aunque ahora se los anden regalando esos diamantes están comprados con dinero público.
Apartado alta política conservadora: chicas de Berlusconi.
Ha presentado un recurso ante la pensión alucinante que tiene que pasar a su ex-esposa, 100.000 euros al día, para que la mujer sobreviva, pero el caso es que también ella ha recurrido.
Si lo recuerdan, todo empezó con los primeros líos de faldas de nuestro héroe que se hicieron públicos en 2009. Concretamente con la napolitana Noemi Letizia. Pues bien, ahora de repente aparece el agente de la chavala, que mereció la presencia del primer ministro en su fiesta para celebrar los 18 años, y dice que el mganate y ella se acostaron juntos cuando ella era menor, cosa que no es delito, pero bueno, él siempre lo ha negado. Es decir, Berlusconi habría mentido… paren las máquinas, Berlusconi ha mentido ¿no es increíble? En fin, que no lo cuento por esto, sino por la conmoción nacional que ha supuesto descubrir cómo ha acabado la pobre chica. Esta era ella en 2009, cuando estaba encantada de chupar cámara cuando salió a la luz su amistad especial con Berlusconi:
Y esta es ella ahora, con 21 años:
Les juro que los medios aseguran que es la misma persona, aunque yo sigo esperando un desmentido que diga que es uno de esos montajes de Internet. Aún creo en el género humano, aunque todo apunta que el contacto con la alta política puede producir este efecto, llegando incluso a mutaciones descontroladas. Lo de Berlusconi parecen amores imposibles, porque él las busca jovencitas pero ellas se afanan por transformarse luego en momias para parecerse a las tipas de calendario. Lo mismo le ha pasado a Francesca Pascale, su actual novieta, que tiene 27 años pero a fuerza de potes y oros ya parece su tía la del pueblo. Encima su madre ya le está mareando a Berlusconi, o eso cuenta él a los periodistas para hacer risas, amargado porque tiene a la suegra en casa. La pobre Pascale no gana para disgustos porque el otro día celebró el gol del Milan contra el Nápoles, siendo ella napolitana, y en su ciudad no se lo perdonan. Oficialmente es una traidora.
Pascale divulgó un comunicado -sí, un comunicado- farragoso pero memorable para explicarse. Ponemos un parrafito, porque en el fondo también esto son lecciones de política, que ella conoce a fondo:
“La alegría que te asalta en el momento de un gol es incontenible. A mí me ha ocurrido que la he sentido en dos ocasiones, extraño pero verdadero, distintas pero igualmente intensas. Me he alegrado del gol del Milan por la felicidad del Presidente (sic, mayúsculas suyas), y en el del Nápoles por la bandera que amo y siempre amaré profundamente desde siempre. (…) Comprendedme, sentir la alegría de la persona que se ama, un entusiasmo que se contagia, es una fuerza igualmente intensa”.
Lo siento Francesca Pascale, pero Esto (ahora las mayúsculas son mías) en Italia no se lo cree nadie. El equipo es el equipo, qué demonios, pero es que este hombre no sé que les da que hasta se cambian de camiseta, no solo de labios.
Hablando de Nápoles, el otro día vivió una auténtica rebelión popular contra la zona azul en el centro, con incidentes y comerciantes rezando en la catedral, como con la sangre de San Genaro, para que Dios ilumine al alcalde y retire la ordenanza.
La presión fiscal ha subido ya hasta el 52%, récord mundial.
Apartado misterios italianos, 1. Treinta años después, resulta que aparece la presunta flauta de Emanuela Orlandi, la chica secuestrada en 1983 cuando iba a clase de música en un turbio caso aún sin resolver. La han hecho llegar a un programa de televisión con una carta anónima que indicaba un escondrijo. Pero un antiguo compañero de clase asegura que Orlandi no tenía una flauta de la marca Rampone&Cazzani, sino Yamaha.
Apartado misterios italianos, 2. Arrestan ahora, 21 años después, a ocho mafiosos acusados de participar el el atentado al juez Falcone, en 1992.
Han pasado 50 días de las elecciones, seguimos con todo patas arriba y, misteriosamente, los mercados esta vez no se enteran de nada de todo esto: la temible prima de riesgo está muy tranquilita. Como cuando estaba disparada, tampoco nadie sabe muy bien por qué.
Iñigo Domínguez | Jueves, 4 de abril de 2013 | Sin comentarios |  |
El presidente de la República, Giorgio Napolitano, ha elegido diez sabios -el término es suyo, no mío, que quede claro- para que piensen cómo arreglar este lío. Ahí los tienen en la foto ¿verdad que da la sensación de que ahora mismo se ponen manos a la obra, cuelgan las chaquetas y arreglan este desmadre en un derroche de vigor físico e intelectual? No se entusiasmen. Observen el plazo que se han dado: ocho o diez días. No ocho, ni nueve, ni diez. No, ocho o diez, y a lo mejor al final son once o doce. Quién sabe si trece si en medio cae un festivo. De este modo la cuenta de días transcurridos sin gobierno desde las elecciones ascenderá a 44 ó 46, o más o menos o por ahí, qué más da.
No me extrañaría que, además, entre los propios sabios hayan surgido ya corrientes, facciones y rivalidades, con subfamilias y escisiones. Diez personas alcanzan las dimensiones de un pequeño partido donde ocurren cosas así con total normalidad.
Ah, ya puestos también se ha convocado la elección del nuevo presidente de la República para el día 18 de abril. No sé si recuerdan que coincide todo a la vez: que Napolitano se va, que por ley no puede disolver las cámaras y convocar elecciones aunque quisiera, que por eso no quería adelantar las elecciones ni loco sabiendo que iba a pasar esto mismo y todo le pilla ya mayor y cansado, que tienen que elegir a otro presidente y eso se solapa con los trueques para formar Gobierno,… Qué caos más perfecto, es díficil hacerlo mejor.
La elección del presidente de la República es otro momento caótico precioso: todos los diputados, todos los senadores y tres representantes de cada región. Total, más de mil tíos (1.007 para ser exactos). Todos arrejuntados con sillas supletorias en la Cámara de Diputados, que encima es más pequeña que el Senado. Hay tres votaciones con mayoría de dos tercios y si no, a la cuarta es por mayoría absoluta. Ahí andan enredando como locos a ver a quién ponen. Solo les digo que Berlusconi ha propuesto a D’Alema.
Que Napolitano haya llamado sabios al grupete es casi como decir que los que debían decidir antes, los políticos, eran unos idiotas. Es difícil llevarle la contraria. En realidad está ganando tiempo para que pase algo, porque nadie tiene ni idea de por dónde salir del embrollo. Pero habrá que ver a quién llama después y en qué lugar quedan los actuales sabios. Quizá no se les ocurra nada genial y Napolitano luego convoque a una comisión de amigos del circo, o de físicos nucleares, o cantantes melódicos.
Los corresponsales, que tienen que llenar artículos narrando estas burocráticas minucias, se preguntan cuánto tiempo más puede seguir interesando esto, si es que a alguien le interesa todavía. Si fuera de Italia casi nadie conoce a un político italiano, más allá de Berlusconi, y es todo incomprensible. Casi es mejor no contar nada y que avisen el día que se aclaren para anunciar la solución.
No crean que a los italianos, a la gente normal, esta situación le estresa. En el fondo nada ha cambiado. Se siguen leyendo en el periódico casos como el del parlamento regional de Calabria. La Guardia di Finanza investiga los reembolsos de gastos de diez diputados (ocho del centroderecha y dos del centroizquierda) porque, para variar, han metido facturas de todo. A estas alturas ya es difícil ser original en este campo, pero lo han conseguido. Además de las tradicionales comilonas, hotelazos, viajes, Ipads, gasolina, etcétera, han llamado la atención reembolsos de estos mangantes en concepto de:
-Impuesto municipal de basuras.
-Detergente en el supermercado.
-Papeletas de rasca y gana (no premiadas, por supuesto).
-Sesiones guarras de lap-dance.
Genios, genios…
Encima, para alguien que dice algo sensato van y le echan. El mítico cantante Franco Battiato, hasta ahora nuevo asesor regional para el turismo en sus ratos libres en el Gobierno de Sicilia, del Partido Demócrata (PD) dijo esto en el Parlamento europeo:
“Estas putas que hay en el Parlamento harían cualquier cosa. Es algo inaceptable. Sería mejor que abrieran un burdel. Esta Italia da asco. Son siervos de los siervos de los siervos”.
En fin, una reflexión política elemental. Pero se armó un gran lío. Que si insultaba al Parlamento, que si insultaba a las mujeres, que si el respeto a las instituciones,… Así que matizó: “Me han entendido mal. Siento que mi frase, que obviamente se refería a pasadas experiencias políticas caracterizadas de una lógica de mercadeo ofensiva para la dignidad de las mujeres, haya sido interpretada como una ofensa al Parlamento actual, que estimo, o a las mujeres”. Pero nada, al final le cesaron.
Esto de las palabrotas en Italia lo llevan muy mal, tienen un gran sentido del decoro y se simula un gran escándalo. Comparado con España, donde somos muy malhablados, es muy chocante y a mí me ha creado algunas situaciones raras que mejor no les relato. Para los italianos supone auténtica violencia verbal. De hecho a Battiato le acusaron exactamente de eso por una frase tan normalita. Aquí es como cuando de pequeño ibas de visita a casa de alguien: hay que ir bien vestido y no decir tacos.
En Italia se puede estar rodeado de putas, pero no expresarlo verbalmente, es decir, hacer explícito lo evidente. Eso es una ruptura de las formas, de las reglas de juego, porque todo es juego, que se antoja insoportable. De hecho una de las chicas de Berlusconi contó a los magistrados en 2010 que cuándo éste le preguntó a qué se dedicaba y ella dijo, con asombro, que pues claro que era puta, nuestro héroe le echó una bronca tremenda y le ordenó que nunca jamás volviera a decir eso.
Otra cosa es tomárselo a broma y hacer risas. Por ejemplo, al exministro de Berlusconi y actual diputado suyo, Antonio Martino, le preguntaron por las palabras de Battiato y negó que hubiera putas en el Parlamento: “¡Ojalá las hubiera, y muchas!”. Aún estamos esperando que alguien pida su dimisión, pero es distinto, lo dijo en broma.
Por otro lado ahí tenemos a la legendaria Ruby Robacorazones, que se ha hartado de que todo el mundo piense que es o era puta y hoy se ha manifestado diciendo que no lo es en los tribunales de Milán. Lo hace ahí porque es la protagonista de dos procesos por prostitución a Berlusconi, sus amiguetes y la diputada regional lombarda Nicole Minetti, una de esas de las que hablaba Battiato.
Es gracioso pensar que unas semanas antes se manifestó en el mismo lugar toda la plana mayor del PDL, el partido de Berlusconi, porque aquello es una persecución y su jefe no es un putero. Encabezaba la protesta ese fenómeno de la naturaleza llamado Angelino Alfano y, detrás, todas las tías del PDL que defienden a muerte al hombre más encantador del mundo. Un espectáculo impagable.
Entretanto hay iniciativas útiles, como la del entrenador de la selección italiana, que ha propuesto jugar un amistoso Italia-Argentina en honor del nuevo Papa.
La gente sigue jugando en la lotería los números de las horas en que una gaviota se posó en la chimenea de la fumata del Vaticano, antes de que saliera blanca.
Se ve muy bien la diferencia entre Italia y España en el modo de afrontar la Semana Santa. En Italia el principal día de fiesta, cuando ni en los diarios se trabaja y al día siguiente no hay periódicos, es el Domingo de Resurrección. En España, el Viernes Santo. Desde luego son dos formas muy distintas de verlo.
El martes, cola de tres horas de turistas en la puerta de las ruinas de Pompeya por una asamblea sindical de protesta los trabajadores.
Después de años de privacidad respetada, Angela Merkel pasa unos días en Ischia, una isla enfrente de Nápoles, y los paparazzi se inflan a sacarle fotos en bañador. Conmoción en Alemania.
Se extiende rápidamente la moda de los cigarrillos electrónicos.
Francesco Totti cumple 20 años en el mismo equipo de toda la vida, la Roma.
Para terminar vamos a poner otra escena de la misma película del otro día, ‘Palombella rossa’ (1989), de Nanni Moretti. Viene a cuento por Battiato y porque el auténtico drama del colapso político italiano lo está viviendo el PD, para variar, última reencarnación del viejo partido comunista. Berlusconi y Grillo van a lo suyo, pero solo en el PD se están volviendo locos sobre qué hacer, cómo ser, en qué han fallado y por dónde tirar:
Sinopsis: Ya contamos la última vez que la película va de la crisis de identidad del partido comunista. Lo hace a través de la amnesia de un dirigente del PCI que juega a waterpolo. Aquí aparece en un debate televisivo, que podría haber sido grabado ayer mismo:
-Como Papa Giovanni (Juan XXIII), yo cuando encuentro alguien por la calle no le pregunto quién es, sino dónde quiere ir: ¿dónde quiere ir el Partido Comunista?
-El PC debe ir en la dirección que siempre le ha caracterizado y que le ha hecho fuerte.
-¿O sea?
-Luchar por el cambio de esta sociedad.
-¿Pero no lo ha hecho antes, esto?
-Quizá en los últimos tiempos ha sido hecho de modo inadecuado…
-¿Y entonces cómo debería hacerlo?
-¿Qué debería hacer? ¿Qué debería hacer? La alternativa democrática es algo fisiológicamente maduro…
Aquí se enrolla con las clásicas consignas que se siguen repitiendo hoy mientras le pasan papelotes con esquemas de corrientes, sondeos,… parecidos a los que estarán mirando ahora en el PD. Y sigue el monólogo:
-¿Qué es lo no funciona? ¿Qué es lo que no funciona? ¿El programa? ¡Tenemos que mirar al hombre! ¡Abrir las puertas del partido a todos, a los jóvenes, a las mujeres, a los trabajadores, a los movimientos! ¡Debemos decir, venid, tomad el partido, veamos qué podemos hacer juntos! “Este… sentimiento… popular….”. Y se pone a cantar a Battiato, y se le va la olla definitivamente con utopías celestes: “Este siglo ya a su fin/ saturado de parásitos sin dignidaaaaad/me empuja solo a ser mejoooor/ con más voluntaaaaaad”. Pero de lo que se trata es de meter el balón en la portería de una puñetera vez.
La moraleja simbólica de todo esto es estrepitosa: este dirigente comunista recurre a Battiato para expresar lo que no es capaz de explicar con palabras, porque es un poco abstracto, y ahora ese mismo partido echa a Battiato por decir de forma explícita lo que ellos no son capaces de decir.
Iñigo Domínguez | Martes, 26 de marzo de 2013 | Sin comentarios |  |
Como quizá algunos ya se hayan perdido vamos a tener un momento de actualización. El mes apocalíptico vaticano, que comenzó con la dimisión de Benedicto XVI el 11 de febrero, se ha ido superponiendo con el mes apocalíptico italiano, que quedó definitivamente inaugurado el 24 y 25 de febrero, cuando fueron las elecciones y todo quedó patas arriba.
El mes apocalíptico vaticano parece ya ventilado y aquello ya está como la seda. Naturalmente, a Francisco ya empiezan a ponerle a parir en algunos corrillos. Se veía venir. En el sector vaticanista, donde hay muchos más papistas que el Papa, hay periodistas indignados con este hombre, por populista, peronista, simplón y no sé cuántas cosas más que le dicen. Ven peligrar los cimientos de la fe. Entre los tradicionalistas y fachorros llevan un mes apocalíptico particular, porque si ya les pareció mal que Ratzinger dimitiera que ahora salga un sudaca rojillo, o eso creen ellos, les tiene en un sin vivir. Encima hoy ha dicho que no piensa pisar el apartamento papal, que se queda en el hotelito de Santa Marta, a mezclarse con el personal en el desayuno.
En el apartado de egos alterados debemos reseñar dos casos de llamar a la ambulancia. Uno es el visir de los vaticanistas, el espesísimo Vittorio Messori. Probablemente no les sonará, pero es normal, hay que estar metido en el mundillo, no dejen que él les confunda. Si acaso síganle la corriente sin llevarle la contraria: estamos todos preocupados porque crece la sensación de que se ha vuelto definitivamente majara. Con la dimisión se cascó dos páginas en el Corriere della Sera, la mitad para explicar cómo se enteró de la noticia mientras vivía apartado del mundanal ruido en un convento aislado por la nieve. Pero peor fue cuando salió el Papa. Al día siguiente se marcó otro ladrillo con este asombroso titular, más o menos: “Yo ya lo había adivinado, he sido el único, pero no dije nada y se lo confié a un amigo a modo de notario para que ahora diga que yo ya lo había dicho”. Un delirio, oigan. En el periódico que anunciaba la elección del Papa, para Messori la noticia era él mismo. Se baraja la idea de dedicar el obelisco de San Pietro al ego de Messori, si modestamente nos hiciera este honor.
El otro caso grave es el de Magdi Allam, un egipcio pesado que hace unos años se hizo con la etiqueta de intelectual árabe de referencia en Italia, reforzado por el hecho de que era muy cañero con el Islam. En 2003 llegaron a nombrarle vicedirector del ‘Corriere della Sera’. Aún me estoy riendo de su agudo análisis al día siguiente de los atentados del 11-M en Madrid: desvelaba en primera página que había 80 terroristas vascos en Irak entrenándose con Al Qaida, o algo así. Parece que iban en cuadrilla de potes por Basora. Pero no pasó nada, Allam pasaba por eminencia. Su momento de gloria fue cuando anunció a bombo y platillo que se convertía al cristianismo. Hace ahora exactamente cinco años. Le bautizó el mismísimo Benedicto XVI en la vigilia del domingo de Pascua. No le bastaba el párroco de su pueblo, no. Pero también fue un puntazo para la Iglesia, presumiendo de conversiones.
Sin embargo a partir de entonces desapareció, porque empezó a ser casi lefebvriano y a ver comandos integristas hasta debajo de la cama. Se lanzó a la política y fundó un partido para defender las raíces cristianas de Europa, y eso que acababa de llegar al club. Sabiamente colocado en una lista democristiana, salió de eurodiputado y allí sigue, dejado de la mano de Dios, como los demás. También se presentó a las últimas elecciones con nulos resultados. Encima ahora llega un nuevo Papa y vuelve a poner de moda la Iglesia. ¿Qué hacer? ¿Cómo llamar la atención en este nuevo escenario? ¿Ustedes qué harían? Nada, nada: si ahora todos entran Magdi Allam se sale, se baja en marcha. Acaba de anunciar que abandona la Iglesia católica. Estamos todos con un disgusto tremendo.
Dice que la “papolatría que ha inflamado la euforia” por Francisco ha sido la gota que ha colmado el vaso. Al pobre ya le parecía fatal que la Iglesia imponga “comportamientos en conflicto con la naturaleza humana”, como la abstinencia sexual fuera del matrimonio. Pero hombre de Dios, ¿es que no le habían dado antes un folleto? Si eso lo sabe cualquiera, es mundialmente conocido y, por ejemplo, se lo podía haber explicado su mujer. Por eso no se entendían las prisas por entrar. Sin embargo lo que le ha hartado ha sido eso de Francisco de tener buen rollo con el Islam y todavía más lo de defender a los inmigrantes, “sobre todo a los ilegales”. Concluye que Benedicto XVI decía una cosa, denunciando la “dictadura del relativismo”, y luego este Papa dice otra. Ha descubierto que la Iglesia va cambiando con los tiempos y zanja amargado: “La verdad es que la Iglesia es fisiológicamente relativista”. Ay amigo, qué te habías creído.
En cuanto al mes apocalíptico italiano digamos que hemos entrado con firmeza en el segundo mes y nos dirigimos confiados hacia el tercero, a la espera de la parida genial del último minuto que coloque todo en su sitio por arte de magia.
Estamos a día 26, un mes después de las elecciones, y seguimos sin Gobierno y sin tener ni idea de lo que va a pasar. De momento Bersani, como líder del partido más votado, tiene la misión de explorar posibles alianzas, porque le faltan 40 escaños en el Senado para tener una mayoría. Ahí anda, explorando. Lleva desde el viernes y no terminará hasta el jueves. Ya saben, le peor son las prisas.
La situación viene a ser esta:
-Berlusconi quiere aliarse con Bersani para enredarle y seguir enredando él. Se entretiene haciendo mítines masivos con viaje organizado donde te ponen el autobús y el bocadillo.
-Bersani no quiere ni ver a Berlusconi y le gustaría enredar a Grillo, para quitarle los votos que le ha robado.
-Grillo no quiere saber nada de ninguno de los dos, pero le encantaría que Bersani y Berlusconi se unieran, para hundirlos definitivamente y arrasar en las próximas elecciones.
-Monti -¿lo recuerdan?- en cualquier caso no pinta nada.
De todos modos el mejor resumen de la situación lo hizo el propio Bersani nada más empezar a explorar: “Hace falta un milagro”. Metidos como estamos en estos increíbles días apocalípticos, yo desde luego no lo descarto. Pero es más que posible que el milagro le descarte a él.
Lo mejor de todo es que, aunque quieran, no se pueden convocar elecciones: el presidente de la República lo tiene prohibido en los últimos seis meses de su mandato. Así que primero tienen que elegir al nuevo, porque han intentado engañar a Napolitano para que siga otros siete años -total, solo tiene 87 años- y ha dicho que ni loco. Es decir, se están mezclando las negociaciones de una cosa con la otra. Ya se lo imaginarán, es lo de siempre: tú me dejas poner a este aquí y yo te coloco a este otro más allá, pero por favor acuérdate de enchufar a este en el otro lado porque me sirve para que me metan a aquel en este otro sitio.
El tiempo, no obstante, no corre a favor de Beppe Grillo y sus chicos. No sé si se han fijado en la foto que he puesto al principio, pero ya solo visualmente ver gente joven es una revolución para el Parlamento. Pero no paran de ponerles trampas, porque acaban de llegar y son unos pardillos. Además la prensa les tiene muchas ganas. Un día les pillan comiendo en el restaurante del Parlamento, símbolo supremo de la Casta que dijeron que nunca jamás pisarían:
Fue la revista ‘Chi’, de Berlusconi. Los pobres han dicho que no lo sabían y no lo volverán a hacer. Y ayer sorprendieron al portavoz durmiendo en el escaño, como un político de toda la vida:
Entretanto, en la vida real, una turba de pasajeros cabreadísimos de la tragicómica línea Roma-Viterbo, calvario diario de quienes acuden a trabajar a la capital convertidos en sardinas en lata, y en latas oxidadas, tomó ayer las vías en una estación a las siete de la mañana. Fue tras el enésimo retraso del tren y ver que, cuando por fin llegó uno, estaba lleno a rebosar y no se podía entrar. La gente bloqueó las puertas para que no se cerraran y fue necesaria la intervención de las fuerzas del orden. Desesperados, decidieron sentarse en las vías para protestar. Por este motivo el tren que venía detrás, con otro cargamento de seres humanos enlatados, se quedó parado una hora mientras esperaba a ver quién ganaba, si la policía o la gente. Registró, a su vez, escenas de pánico y conatos de asfixia entre los pasajeros encerrados dentro.
En el apartado de incidencias judiciales, lo de siempre: al final de un largo, complejo y extravagante proceso el Supremo anula un juicio y ordena repetirlo. Pasa bastante, pero no siempre hay por medio una chica estadounidense mona. Sí, hablamos de la tal Amanda Knox. Así que los medios de Estados Unidos le dan mucha bola y todos los demás como borregos detrás, venga copiarse unos a otros sin saber por qué en esta apasionante era digital. Del otro acusado italiano nadie habla, porque tiene pinta de soso y no queda bien en las fotos. De la víctima, Meredith Kercher, mucho menos. Si Amanda Knox fuera fea o incluso del montón no estaríamos hablando de ella. Mucho menos si fuera, qué sé yo, eslovena. Fíjense además que ayer se ilustraba la noticia con fotos de ella desesperada, que son de hace año y medio. La chica viva tan pancha en Estados Unidos, y supongo que aunque la condenen no volverá por aquí ni loca. No es una heroína como los dos paracas de la India. Pero de eso hablamos otro día que me da la risa.
Iñigo Domínguez | Miércoles, 20 de marzo de 2013 | Sin comentarios |  |
En realidad llevamos ya más de un mes de mes apocalíptico, pero es lo que tienen los meses apocalípticos, que duran más, como febrero, que dura menos. Y ya ven como después de 37 días de desmadre -los caretos demacrados de los periodistas son un contador implacable- todo se empieza a arreglar y las cosas vuelven a ponerse en su sitio.
El mejor titular que yo vi de la elección del Papa, de esos que te devuelven la confianza en el periodismo, fue de un diario colombiano, creo que incluso gratuito:
“Argentino pero modesto”
Y tampoco estaba nada mal el del Daily Telegraph:
“Otra vez la mano de Dios”
Como ven responden a pueblos que por distintas razones creen conocer bien a los argentinos. De todos modos supongo que ya los habrían oído, porque yo no tuiteo y es el tipo de parida que en este campo funciona fenomenal, al menos durante los dos primeros minutos. Pero es que yo aún consigo ser un poquito más lento que los demás, una curiosa regla al revés del periodismo de nuestros días que me esfuerzo en aplicar, sin ningún esfuerzo por otra parte. Ha sido triste en estos días ver a buenos reporteros obligados a no estar en los sitios -sí, sí, a evitar el lugar de la noticia- para poder actualizar la web de su diario sentados ante un ordenador y una tele. Es otro síntoma apocalíptico. Porque es que además eso ya lo hacen los malos.
Qué les voy a decir del Papa que ya no sepan, aunque lleve solo una semana. Aquí están todos emocionados. Tenían que ver en la primera audiencia para la prensa a los periodistas ateos, agnósticos, descreídos y cínicos en general, que son la mayoría porque el oficio genera este tipo de cosmología, tipos hechos y derechos, con un talento ya reconocido en los chistes sobre el Vaticano, deshacerse como niños ante las palabras de Francisco. Que les bendijera a ellos también les llegó al alma. Si es que basta muy poco.
También en la Curia, salvo los malotes, están entusiasmados. Lo que hemos ido contando quizá haya dado la impresión de que allí son todos una mafia, pero es como en cualquier sitio, hay de todo. Uno que trabaja allí le ha dicho a un amigo mío: “Pensaba que iban a poner a uno de los de siempre, para tapar un poco y seguir igual, pero me quedé de piedra. Ahora creo más en Dios”.
Yo, si debo ser sincero, tengo que confesar que antes de entrar a ese acto fui testigo personalmente de un milagro. Llegué en taxi y el contador marcaba 9,30 euros. Pues bien, estén atentos a lo que voy a decir y cuya trascendencia entenderá cualquiera que haya estado en Roma : ¡Me cobró 9.00 euros y no 10.00! ¿Se dan cuenta? ¡Redondeó para abajo! Es la primera vez que me pasa en doce años. Me sentí como un ‘miracolato’ y ya entré flotando en el encuentro con Bergoglio.
Y cómo no voy a estar a favor de la austeridad, yo que tengo, número arriba, número abajo, un par de pantalones. Supongo que en el banco vaticano, el IOR, alguien estará llenando maletines con fajos de billetes antes de que lo cierren. Y cómo no me voy a emocionar con el triunfo del bien y del amor, como en los musicales, como todos, si soy de esos que en ‘Doctor Zhivago’ esperan cada vez, hasta el final, que Lara se dé la vuelta:
Con los Papas pasa como con las películas: si es buena despierta de forma natural nuestros buenos sentimientos, esa fuerza irracional que la razón aconseja seguir.
Esta escena era de ‘Palombella rossa’ (1989) de Nanni Moretti, y describe muy bien lo que es un chasco colectivo, y estadísticamente seguro, ante el fracaso de la utopía. Pero la gente cree hasta el final, no falla. Y la realidad y los que mandan siempre lo fastidian, eso tampoco falla casi nunca. Moretti se mueve, como casi siempre, en el contexto de un análisis crítico del partido comunista, una de las cosas más aburridas que se pueden analizar. Pero refleja muy bien un estado muy característico de los italianos, pueblo humano por antonomasia: el sueño de que todo puede cambiar. Ahora están en eso y con lo de Francisco, muy contentos. Por alguna razón también absolutamente ilógica piensan que este movimiento de la Iglesia, que tiene siglos de cintura, puede contagiarse ahora por ósmosis a la política italiana. Aunque sea solo por mero oportunismo y adecuación al momento, por peloteo, por emulación, por moda, por copiar al poderoso, que en eso se mueven rápido.
Por ejemplo, se ha producido otro milagro realmente increíble, no solo me pasan a mí: el comité olímpico italiano, otro ente abstruso de poder indescifrable, acaba de terminar con el privilegio de regalar entradas gratis a los políticos en los partidos de fútbol, la famosa Tribuna VIP. En Italia el poder solo se entiende como privilegio, no se cree que sirva para otra cosa más que para chupar del bote, y que le despojen de su único sentido aparente supone para la gente una auténtica revolución. Como que el Papa pagara de su bolsillo el hotel en el que ha dormido. Un Papa que rechaza la tarjeta VIP en en Italia sacude los cimientos. De repente parece posible que hasta los políticos se pongan a trabajar pensando en los ciudadanos. De todos modos lo de formar un Gobierno en Italia, de momento, es un lío que nadie sabe cómo resolver. Hoy empieza la noria de las consultas con los partidos. En comparación, elegir Papa ha estado chupado.
Berlusconi, por si les tiene preocupados últimamente, sigue de morros, haciendo como que está fatal de la vista para no ir a sus juicios. Hasta el punto de que no teme disfrazarse como una especie de Pinochet mafioso, valga la redundancia. Le parodian con fotomontajes en donde le colocan jugando al póker, que en realidad es lo que está haciendo. Ve, si es que ve algo, que entre el PD y Grillo se la están jugando para dejarle fuera de donde se parte el bacalao. Es decir, donde no puede enredar para evitar ir al trullo. Ha convocado para el sábado un gran mítin en Piazza del Popolo, está toda Roma llena de carteles. ¿Saldrá con las gafas? ¿Se pondrá ya bigote? Lo otro que le preocupa, y es normal, son los 100.000 euros que tiene que soltarle cada día a su exmujer, Verónica Lario. Acaba de recurrir en los tribunales. Entre unas mujeres y otras a este pobre hombre le vuelven loco. Es lo malo del ‘burlesque’.
En cuanto a los romanos, están encantados con Francisco. Llevan siglos viendo papas y los calan enseguida. Todos los análisis de los vaticanistas sobre los gestos, los conceptos y los símbolos ellos los pillan en una fracción de segundo. Este ha superado la prueba de inmediato. Ratzinger siempre se quedaba para septiembre.
Pero, naturalmente, el romano siempre pone una sabia distancia, aunque sea pequeña, entre él y la ilusión, porque sabe que la historia demuestra que es un suicidio y fatal para la úlcera. Miren lo del jeque árabe que iba a comprar la Roma: dicho así, alguno ya se veía como el Manchester City, pero resultó que era un liante palestino con deudas -salió uno diciendo que aún le debe 10.000 euros que le prestó para un funeral- y cuyo hermano, localizado por el ‘Corriere’ en Nablus, vende pulseritas en un puesto callejero.
Sobre el Papa, hay una broma del genial sarcasmo romano que ya circula por ahí. Me la contaron ayer en el bar. Como no hace más que repetir eso de “Rezad por mí”, se reflexiona: “Mira, acaba de llegar y ya no tiene ganas de hacer nada”.
Quizá llegue el momento en que se rompa el hechizo, porque ahora se ha acabado la fiesta, pero hasta entonces para qué amargarse. El fatalismo romano, de todos modos, cierra cualquier conversación y en este caso se resume en dos consideraciones finales. Una es: “Veremos qué le dejan hacer”. La segunda, más drástica, es: “Lo fanno fuori, come l’altro” (Se lo cargan, como al otro).
Francisco, por favor, contrate ya un probador de venenos. Si además lo coloca como el más alto cargo de la Curia, terminaría de raíz con el afán por hacer carrera.
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Sobre este blog
Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».
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