‘Calabria’, el alma negra de la ‘ndrangheta

Películas de mafia americana hay muchísimas, de la mafia siciliana bastantes menos, para la Camorra contemporánea hubo que esperar hasta ‘Gomorra’ en 2008 y por fin se estrena ahora en España el primer filme que se ha atrevido a retratar la ‘ndrangheta, la organización criminal italiana más desconocida, más misteriosa, pero también, actualmente, la más poderosa y temible. ‘Anime nere’ (Almas negras), titulada en España directamente ‘Calabria’, por ir al grano y situar al espectador extranjero, es una magnífica película, una de las mejores del año pasado en Italia. Dura, austera, oscura y potente. Y de paso muy didáctica, porque explica sin alardes de recursos y sin énfasis retórico la esencia de esta mafia tan particular. Da muchas pistas para comprender y, por supuesto, se aleja de todos los clichés mafiosos.

Calabria, la punta de la ‘bota’ italiana, es un universo aparte y la Calabria profunda, si es que hay alguna parte de ella que no lo sea, no digamos. Es una especie de agujero negro de Italia donde el Estado, simplemente, o no se ve o es que ni existe. Es una tierra pobre, de emigración,y en ‘Calabria’ parece un territorio casi premoderno, de arquetipos arcaicos, donde se mueven, como almas en pena, individuos sombríos, con chupas negras, con coches oscuros, como en un luto perenne que impregna todo. Los que matan son sombras.

Francesco Munzi, un nuevo talento del cine italiano a sus 46 años y con tres filmes, ha dicho inspirarse en Rossellini y el Scorsese de ‘Mean streets’. En la última Mostra de Venecia, donde le aplaudieron mucho, también se evocó ‘El funeral’, de Abel Ferrara. ‘Calabria’ narra la historia de tres hermanos al frente de uno de los tantos clanes de la ‘ndrangheta que, pese a su origen primitivo y rural, en realidad se mueven a nivel internacional. Sus capos viven en Milán o Amsterdam, desde donde dominan el narcotráfico mundial.

Ese contraste entre una rígida tradición y una versátil adaptación al mundo actual es una de las señas de identidad de esta organización. Pero lo que destripa esta película tremenda es que esa tierra recóndita y hostil de las montañas del Aspromonte, sus raíces, les arrastran como una fuerza superior. Los lazos de sangre, el vínculo familiar, es otro de sus rasgos más distintivos. En cada clan son todos familia entre ellos, y por eso apenas hay traiciones o ‘arrepentidos’. En cada hogar se veneran fotos en blanco y negro de los antepasados, muertos a menudo de forma violenta.

Munzi ha rodado en pueblos como Africo, auténticos feudos mafiosos, donde nadie antes había plantado una cámara de cine y se ha valido de actores no profesionales. El paisaje es un protagonista más: pueblos feos, casas pobres y desoladas, algunas a medio hacer, cemento y uralita. Se charla en salones espartanos, donde manosean joyas como piratas en su guarida, y se intercambian alijos en cuadras inmundas. Los capos parecen cabreros vestidos de domingo en sillones dorados. Es una atmósfera silenciosa, de pocas palabras y cuchicheos de mujeres, que en la versión original en dialecto aumenta aún más la impresión de encontrarse ante murmullos huidizos de fieras. En cualquier diálogo hay una tensión latente. En ese clima se despliegan ritos ancestrales. Curaciones, banquetes, funerales, emparejamientos entre familias, sacrificio de animales, la música hipnótica de la ‘tarantella’ y, sobre todo, la ferocidad tribal.

“Allí no llegó el italiano”, bromea uno de los capos sobre su pueblo remoto. “En nuestra tierra Garibaldi terminó mal”, le responde otro. La mujer de uno de ellos, una milanesa crecida a mil años luz de este mundo pero que también representa la Italia que mira para otro lado, desciende a Calabria como a un país de otro continente. “No soy como vosotros”, dice asustada. Italia se cree lejos de este mal oscuro, pero lo tiene metido hasta las entrañas, aunque no lo vea. Tampoco se ve fuera. Un narcotraficante colombiano, interpretado por Carlos Bardem, dice a sus socios calabreses: “El cargamento ya está en Marbella, y en pocos días llegará a Milán”. ‘Calabria’ no da mucha esperanza, la verdad, ni tampoco soluciones, pero alumbra esa oscuridad de almas negras y ocultas.

 

(Publicado en El Correo)

 

 

Pobres en la Capilla Sixtina

No hay imágenes de la última idea de Francisco para mostrar una nueva cercanía del Vaticano a los pobres: invitarles ayer a visitar la Capilla Sixtina y después a cenar en el museo. Hay que imaginarse por tanto a 150 vagabundos de Roma mirando absortos los frescos de Miguel Ángel, e impresiona pensar lo mucho que se habrá parecido la escena a la película de Buñuel, ‘Viridiana’, donde una monja abre el palacio familiar a los pobres y emula una cena similar a la de Leonardo Da Vinci. El ‘Osservatore Romano’ masacró entonces el filme, era 1961, como un sacrilegio, pero parece que ya no es para tanto.

“¡Bienvenidos, esta es la casa de todos, vuestra casa, las puertas están siempre abiertas para todos!”, dijo el Papa a sus invitados con una aparición por sorpresa en la Capilla Sixtina. Les saludó uno por uno y le pidió que rezaran por él: “Necesito la oración de personas como vosotros”. Le escuchaban atónitas estas 150 personas sin hogar fijo, elegidos en las calles próximas. El limosnero vaticano, el polaco Konrad Krajewski, ha organizado la visita estos días repartiendo invitaciones a los que iba encontrando. Algunos de ellos han contado su emoción porque nunca han podido permitirse entrar a los museos y al salir describieron una experiencia “maravillosa”.

En el último año, desde que llegó Bergoglio, se ha ido formando un gran círculo de indigentes que empieza a resultar familiar en el Vaticano. Francisco les ha puesto duchas en la columnata de Bernini, con peluquería, y ha distribuido cientos de paraguas y sacos de dormir. También ha invitado a desayunar a algunos de ellos y en enero autorizó incluso que uno fuera enterrado en el pequeño cementerio de la ciudad vaticana. El último detalle ocurrió el domingo: unos 300 mendigos ayudaron al Papa a repartir 50.000 evangelios en la plaza de San Pedro.

La visita de ayer fue en tres grupos, cada uno con un guía. Recorrieron los Museos Vaticanos y luego, de propina, los jardines. Todo sin nadie que les molestara, pues el recinto está cerrado al público por la tarde. Normalmente esto es un privilegio de pocos. La famosa pinacoteca reserva las tardes a visitas privadas para quien pueda pagarlas, una parte más de la mayor fuente de ingresos de la Santa Sede: seis millones de visitantes al año a 16 euros la entrada son 96 millones.

Hay que sumar otro médoto de recaudación que el Vaticano inventó en octubre, algo polémico: el acto VIP. El primero fue un concierto de música clásica organizado por el Porsche Travel Club para 40 clientes. ¿Precio del billete? 5.000 euros, también con cena. La Santa Sede se embolsó 200.000 euros, pero rechazó los comentarios de que la Capilla Sixtina se alquilaba a ricos. Este tipo de actos de élite han continuado, aunque no se ha sabido nada más de ellos. Quedaba un poco raro y lo de ayer, que es más raro todavía, lo ha compensado.

‘Viridiana’ (1961), de Luis Buñuel.

(Publicado en El Correo)

Mediterráneo descapotable

Queridos lectores de este blog: hoy sale un nuevo libro que he publicado con Libros del KO, a quienes he logrado embaucar una vez más después de que editaran Crónicas de la Mafia el año pasado.

He cambiado bastante de tema. Se llama Mediterráneo descapotable. Viaje ridículo por aquel país tan feliz, y esta es la refrescante portada diseñada por Luis Demano:

Es el relato de un viaje que hice en julio de 2008 por todo el litoral mediterráneo español en un descapotable y que salió publicado en su día en el periódico El Correo y el resto de diarios del grupo Vocento. Quizá algunos de ustedes lo leyeron entonces. Fue una cosa sobre la marcha, como debe ser, sin saber muy bien qué iba a salir. Lo que salió, por casualidad, fue un paseo playero por un país descacharrante, obsesionado con el ladrillo y las rotondas, que estaba a punto de estallar con la famosa burbuja inmobiliaria.

Lo que ha venido después ya se lo saben. Aún así, para actualizarlo, he añadido una segunda parte en la que repaso el mapa por los lugares por donde pasé, a ver cómo han terminado o qué fue de ellos. Iba a ser un pequeño epílogo, pero me ha salido un desolador informe del desastre, con tanto y tan variado caso de corrupción como ha salido en estos años. Vamos, que casi no lo cuento, en el sentido de que casi no lo acabo. En fin, que también esto otro ha sido como una galería de los horrores.

Con todo, espero que una brisa de ligereza, como en descapotable, les haga llevadera la lectura. Ayudarán los dibujos con que ha ilustrado las páginas Esteban Hernández:

 

Lo encontrarán desde hoy en las librerías y también en la web de Libros del KO, se lo mandan a casa o lo pueden comprar en formato digital.

Próximamente organizaremos una presentación en Madrid y otras localidades.

Seguiremos informando.

Gracias a todos.

 

 

 

De los delitos y de las penas

Franco Alfieri, alcalde de Agropoli, cerca de Nápoles (sur), ha ideado un ardid para burlar su propia ley con el aplauso de todos. Miembro del Partido Demócrata (PD), centroizquierda, se quería presentar a las próximas elecciones regionales de mayo, pero una norma municipal le obligaba, en tal caso, a dejar su puesto de alcalde y que fuera nombrado un comisario, elegido por el Gobierno. Sin embargo Alfieri quería dejar colocado a su ‘número dos’ para seguir manejando los hilos. ¿Qué hacer? Dejó el coche mal aparcado y la Policía municipal, su propia Policía,  le puso una multa. Luego él se negó a pagarla y la impugnó. En este caso, como el litigio debía ser resuelto por él mismo, entró en juego otra ley pensada para evitar el conflicto de intereses: el alcalde quedó suspendido de su cargo y fue relevado por su número dos. Todo como el señor alcalde quería, y con escrupuloso respeto de la legalidad. Su partido, que es el partido de Matteo Renzi, el primer ministro, ha quedado encantado con la solución. Es más, tras esta demostración de buen hacer el nuevo candidato ha subido en los sondeos.

Es aún más reveladora la historia del número uno de esa lista regional, el candidato a la presidencia de Campania del mismo PD, Vincenzo De Luca. Histórico alcalde de Salerno, fue condenado el pasado mes de enero a una año de cárcel por abuso de poder y apeado del cargo en aplicación de la ley anticorrupción de 2011, la llamada Ley Severino. Es la misma que llevó a la expulsión de Silvio Berlusconi del Parlamento. ¿Qué ha hecho este genio? Primero ha recurrido al Constitucional , porque hay dudas sobre la aplicación de esta norma a cargos locales, y está esperando a ver qué pasa. Pero luego decidió presentarse a las primarias del PD para ser candidato a las elecciones regionales, aun sabiendo que si gana y llega a ser presidente de Campania al minuto siguiente a su nombramiento quedará automáticamente cesado. Él explica que un minuto después presentará un recurso, y otra vez a esperar a ver qué pasa.

Estos dilema éticos en Italia se suelen tratar no como una disyuntiva que obliga a una elección, sino como un obstáculo en sí que debe ser sorteado de alguna manera inteligente, porque sin duda se trata de errores que impiden la vida civil de las personas. El PD, por ejemplo, optó por callarse. Intentó convencer a De Luca de que mejor que no se presentara, fue retrasando la fecha de las primarias, pero no hubo manera. En el partido debieron de pensar como último recurso que la misión de limpieza podía dejarse al pueblo, opción bastante suicida en este país, a ver si les sacaban las castañas del fuego. Pues bien se celebraron las primarias y De Luca ganó, con el 52% de los 157.000 votos. Tampoco la gente veía un problema ético, y mucho menos legal. Por cierto, un periodista de’Il Mattino’, por ver si colaba, logró votar cinco veces con un carné de identidad caducado. Sí coló, sí.

En fin, De Luca ahora es el candidato oficial a las elecciones regionales. Primeras palabras tras el triunfo: “Voy a usar mi posición para una batalla de renovación y urbanidad del derecho, una revolución democrática. La ley me permite presentarme a las elecciones. El Parlamento debe resolver la cuestión de mi elección, no es un problema mío”. Imagino que conocen esa frase de Pascal: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”. En Italia la razón generalmente si conoce, y es más, apoya y se entiende de maravilla con las razones del corazón. El problema es que la razón de los demás no, salvo la familia y los amigos, y son los demás los que tienen un problema, y de alguna manera deben hacerse cargo y comprender cada caso.

El PD, ante la espada y la pared, ha decidido por fin hacer algo. ¿Se lo imaginan no? Sí, ya se ha abierto el debate sobre la necesidad de cambiar la ley anticorrupción en algunos casos. De Luca lo ha explicado magníficamente: “A mí esta ley no me da ni frío ni calor. El debate sobre ella ha llegado a un nivel teológico, me parece estar siguiendo el concilio de Nicea”.

Hablando de teología, la divina providencia ha querido que precisamente sean estas las mismas preocupaciones que incumben en estos momentos a Silvio Berlusconi. Acaba de cumplir su ridícula pena de cuatro horas de trabajo social a la semana durante diez meses, tras su condena por un colosal fraude fiscal, y ya fantasea con volver al Parlamento. Su condena le dejó fuera hasta el 2019, pero también él piensa que habría que cambiar la ley anticorrupción. No es una cuestión de principios, sino de finales.

Vean, por cierto, cómo ha terminado la ley anticorrupción aclamada por los jueces que se presentó hace dos años en el Parlamento: está bloqueada desde entonces por los vetos de los partidos a normas que, se teme, podrían llegar incluso a combatir eficazmente la corrupción. El debate ha consistido, básicamente, en hacerlas más inocuas. Pero no ha terminado. El lunes, por fin, se presentó la ley a trámite en el Senado, pero ahora hay que esperar las enmiendas.

Como epílogo, este impagable momento del otro día en un Fiorentina-Milan. El árbitro se lesionó y se retiró para ser sustituido. Sin árbitro en el campo, los jugadores siguieron jugando. Y mucho mejor, dónde va a ir a parar:

Diario mínimo (120)

Un taxista romano saca una katana samurái
en una discusión con un colega

Tenía que acabar pasando. Un taxista sacó del maletero una katana de samurái en medio de una discusión con un colega en la parada de taxis de la estación Termini de Roma. Ocurrió el sábado por la tarde, dentro de la habitual rivalidad por pillar a los clientes extranjeros, los más fáciles de desplumar. Una turista subió a uno de los taxis para ir al aeropuerto de Fiumicino, pero otro se enfadó porque consideró que esa carrera era suya. Fue entonces cuando sacó la espada. Grito de guerra, con fuerte acento romanesco: “¡Y ahora vamos a ver si la carrera es mía o es tuya!”. La turista salió despavorida. Los compañeros llamaron a la Policía. El taxista samurái fue arrestado poco después.

El arma en cuestión:

(La Repubblica de hoy)

 

Cuando la multa cuesta menos que el permiso

Un periodista del diario La Stampa ha contado la odisea de un amigo que vive en el centro de Roma y quería obtener el permiso para entrar en la zona restringida al tráfico con una furgoneta para hacer una mudanza. Como buen ciudadano, llamó al ayuntamiento y se encontró con lo de siempre: papeleo, timbres, fotocopias, certificados, formularios,… El clásico dolor de cabeza, con un coste de 102 euros. Luego se enteró de que la multa eran 94. No lo dudó. Y así todo.

(La Stampa, 11 de marzo de 2015)

 

Reveladora comparecencia de un cura en
la comisión de investigación del caso Moro

Sigue existiendo una comisión de investigación en el Parlamento italiano del caso Moro, el exprimer ministro secuestrado y asesinado por las Brigadas Rojas en 1978. Es uno de los más grandes misterios italianos. Como es natural, cíclicamente surgen novedades. Esta vez se creó una gran expectación con la comparecencia de Antonello Mennini, un cura que entonces tenái 31 años y recibió algunos mensajes de los secuestradores. Según algunos rumores, llegó incluso a ser conducido al zulo donde estaba Moro para confesarle. Nunca ha querido aclararlo. Ahora, por fin, ha decidido hablar. Dijo esto: “No confesé a Moro, ojalá… Pero si lo hubiera hecho no lo diría porque el secreto de confesión también atañe a las circunstancia de tiempo y lugar”. Al salir dijo a los parlamentarios con un tono de contrariedad: “Estoy convencido de que no os he convencido. Siempre quedará esta leyenda urbana”.

Al margen de esto, contó cosas interesantes. Dos días después del secuestro, él y su confesor, el padre Weber, se dirigieron a un anciano sacerdote alemán, el jesuita Heinrich Pfeiffer, que por lo visto tenía dotes de medium. Entró un rato en trance y les dijo que Moro estaba secuestrado en la zona de Via Aurelia. Al día siguiente Mennini fue recibido por el ministro de Interior, Francesco Cossiga, que ordenó rastrear la zona. Aunque luego, en el último momento, cambió de idea y no se hizo.

Sobre el caos y el ambiente de desmadre que vio en el ministerio de Interior el sacerdote dejó esta reflexión: “Al volver a casa dije a los míos que si las cosas funcionaban así a Moro sólo le podía salvar la Virgen o la Divina Providencia”. Y ya sabemos cómo acabó.

(Varios medios, 10 de marzo de 2015)

Lui (51): un mentiroso inocente

“Bunga bunga para todos”, esto es lo que dijo ayer Silvio Berlusconi tras su absolución en el ‘caso Ruby’, festejando con sus seguidores. Era broma, claro, pero es el mejor epitafio para esta historia. Que la fiesta continúe. El Tribunal Supremo italiano le absolvió la noche del martes definitivamente tras cinco años de sumario y tres juicios. Los tres magistrados se tiraron diez horas encerrados deliberando, fue una decisión difícil, y al final determinaron que el entonces primer ministro no cometió en 2010 ninguno de los dos delitos que se le imputaban: ni prostitución de menores ni concusión, abuso de poder. Pero la verdad es que además de no ser tan inocente ha quedado demostrado que ha mentido descaradamente. Sus propios abogados admitieron el martes el ejercicio de la prostitución en casa de su cliente. Como en casos anteriores, el peso político de la sentencia es enorme, o lo sería en otro país.

La noticia salió la medianoche del martes y se dio mal, y luego al día siguiente ya no interesaba demasiado, además de que todo lo relacionado con Berlusconi hace tiempo que aburre a las ovejas. Lo peor fue ver la inercia de agencias adocenadas, y de diarios digitales que copian y pegan maquinalmente sus textos, contando que este hombre es inocente y que ahora regresa a la política por la puerta grande. Son dos mentiras propagandísticas. A Berlusconi le habrán absuelto, pero inocente no es. Lo ha explicado muy bien su propio abogado, Franco Coppi: “Una de las primeras páginas de cualquier manual de derecho penal subraya la separación entre derecho y moral. No hay confundir nunca cuestiones de confesionario con cuestiones de derecho penal”. Y tampoco vuelve porque nunca se ha ido, lo que pasa es que ya parecía como si no estuviera, porque no pinta mucho. Su partido agoniza, muy dividido en guerras internas, y la derecha italiana está totalmente patas arriba.

Y lo cierto es que Berlusconi sigue inhabilitado para cargos públicos hasta 2019, pero no tiene nada que ver con el ‘caso Ruby’.  Se debe a su condena en firme a cuatro años por fraude -que se quedaron en tres por un indulto- en el ‘caso Mediaset’, lo que llevó a su expulsión del Parlamento en noviembre de 2013. El anciano líder, de 78 años, no puede presentarse a unas elecciones. Otra cosa es que siga ejerciendo de líder de la derecha, nadie se lo impide. Y otra cosa es que pueda hacerlo con ese currículum. La debacle de la derecha italiana, con el nuevo partido estilo Marine Le Pen de Matteo Salvini, se medirá en las regionales de mayo. Ahí se verá si algunos italianos siguen tragando con tanta trola.

En realidad en el juicio ha quedado probado que Berlusconi sí hizo exactamente esas dos cosas que señalaban los cargos: acostarse con una prostituta menor, la famosa ‘Ruby’, y abusar de su cargo presionando a un jefe de Policía de Milán, con catorce llamadas a su casa a medianoche, para que la soltara tras haberla arrestado por robo. Pero, tomando la ley al pie de la letra, faltan detalles esenciales para que se configure el delito como tal: no se ha probado, más allá de toda duda, que Berlusconi supiera que ‘Ruby’ era menor, y la nueva tipificación de la concusión exige ahora que el funcionario coaccionado no solo se vea amenazado o intimidado, sino que obtenga una ventaja de la vulneración de las reglas. Este delito fue modificado en 2011, con el juicio en marcha, de forma polémica por el Gobierno de Mario Monti. Se dijo, que en su nueva formulación salvaría a Berlusconi, y así ha sido.

Según la costumbre judicial italiana, el martes sólo se anunció la decisión, y a la espera del texto motivado de la sentencia, en las próximas semanas, a estas alturas ya está claro que todo lo más grave del escándalo era verdad. El líder de la derecha juró varias veces que no ha pagado en su vida por acostarse con nadie y que sus veladas eran “cenas elegantes”. Sin embargo los tribunales ya han establecido que, siendo primer ministro, organizaba orgías de prostitutas en su mansión de Milán, y entre ellas estaba la marroquí Karima el Mahroug, alias ‘Ruby’, de 17 años, que fue a ocho fiestas y se quedó a dormir al menos dos veces. En mayo de 2010 ‘Ruby’ fue detenida por robo y Berlusconi, que estaba en París de viaje oficial, levantó de la cama al comisario para que la pusiera en libertad. Aseguró, con una célebre trola, que era la sobrina del presidente egipcio Hosni Mubarak. La chica, en vez de ser enviada a un centro de acogida, como dispuso la fiscal de menores, fue entregada a una amiga del mandatario, Nicole Minetti, diputada regional, organizadora de las orgías.

El fiscal, que pedía la condena, argumentó el martes que Berlusconi tenía que saber que ‘Ruby’ era menor porque lo sabía todo su entorno y el amigo que la llevó a su casa. Acerca del embuste de Mubarak, dijo que era “digno de película de Mel Brooks y todo el mundo se ha reído de nosotros”. La presión sobre el comisario, sostuvo, “fue una violencia irresistible para obtener un resultado indebido”. Pero el tribunal no lo ha considerado así y ya explicará por qué cuando divulgue la sentencia argumentada.

Por otro lado, no debe olvidarse que hay otra investigación abierta contra él y otras 45 personas por la presunta compra de testigos para que mintieran en este proceso que acaba de terminar de esta manera. Entre quienes habría comprado Berlusconi para que mintieran o callaran está la propia Ruby, a la que ha seguido pagando hasta hace pocos meses, como ya hemos contado aquí. Ruby recibe ingresos periódicos en contante de hasta 15.000 euros y 21 de las chicas de sus fiestas, que negaron que allí pasara nada raro, siguen siendo mantenidas por este inocente magnate.

Fin del secreto bancario en el Vaticano

“Espero recuperar un poco de dinero en el Vaticano, hay muchos nombres italianos involucrados y creo que también la Santa Sede está interesada en hacer limpieza”, ha revelado el primer ministro italiano, Matteo Renzi, en una entrevista publicada ayer. Hablaba de los países con quienes pretende cerrar en breve acuerdos fiscales para poner fin a décadas de secreto bancario y evasión de capitales, tras los históricos pactos que el Gobierno de Roma acaba de firmar con Suiza, Liechtenstein y Mónaco. Pero quizá el más histórico va a ser ese, con el Vaticano.

El banco de la Santa Sede, el IOR (Instituto para las Obras de Religión), ha actuado hasta ahora como un paraíso fiscal incrustado en la capital de Italia. Los tribunales han chocado siempre con un muro de silencio a la hora de investigar los graves escándalos de blanqueo de dinero de la política y de la mafia que la entidad ha protagonizado desde los ochenta. Las comisiones rogatorias de los magistrados y las peticiones de información caían en saco roto. Pero ahora lo ha hecho posible la operación de limpieza, con enorme oposición interna, emprendida por Benedicto XVI y rematada por Francisco. Con este paso, la Santa Sede cede un pedazo de su celosa soberanía.

“Hay efectivamente conversaciones en marcha para colaborar con Italia y caminar hacia una transparencia más amplia y completa y al intercambio de información con fines fiscales”, confirmó enseguida el portavoz vaticano, Federico Lombardi. Es decir, que las autoridades italianas podrán por fin asomarse tras los muros vaticanos para ver qué ciudadanos italianos se esconden en las cuentas del IOR, con qué dinero, de qué origen y cómo se mueve el capital procedente de Italia a través de esa entidad y de Apsa, el otro organismo financiero del Vaticano, que se ocupa de la administración del patrimonio.

En realidad a estas alturas los clientes más sucios o embarazosos ya han salido o escapado en la llamada ‘Fase Uno’ de limpieza del banco, culminada el pasado verano. Abrir antes las puertas a los jueces italianos habría sido un suicidio. En julio el IOR hizo balance del saneamiento de sus arcas y anunció el cierre de 3.000 cuentas y la congelación de otras 2.000, lo que le costó un bajón de beneficios de 83,7 millones. Se quedó tan solo en 2,9 millones.

Desde 2011, cuando emprendió la limpieza en serio, el IOR ha perdido unos 6.000 clientes y actualmente tiene en torno a 15.000, pero se supone que ya son todos presentables. Ahora por fin se cumplirían las reglas: solo pueden tener cuenta en el banco religiosos, ciudadanos y empleados vaticanos, embajadas y diplomáticos acreditados ante la Santa Sede. Antes ahí había de todo.

La seriedad de las intenciones del Papa se ha visto con otro paso impensable que el propio Vaticano dio en diciembre, cuando los mismos tribunales de la Santa Sede abrieron una investigación contra la anterior cúpula del IOR, Angelo Caloia, presidente de 1989 a 2009, y el exdirector general, Lelio Scaletti. Junto al abogado Gabriele Liuzzo, habrían vendido patrimonio inmobiliario del banco a bajo precio para luego revenderlo y llevarse un beneficio de 60 millones. Salió a la luz, precisamente, durante la revisión de cuentas porque seguían manteniendo parte de ese dinero en el propio banco, confiados en su opacidad.

Según fuentes vaticanas, tras el fin del secreto bancario el objetivo de las autoridades italianas no sería tanto descubrir alguna cuenta escondida, que ya no quedan, como poder vigilar las transferencias internacionales que parten del IOR y Apsa. La mayoría se deben a la financiación de la actividad misionera de la Iglesia católica, pues para ello el banco es su instrumento básico y esa era su principal labor, en teoría. No obstante siempre existe el riesgo de que sean tapaderas de otras transacciones, con destinatarios difíciles de identificar. Pero ya no lo tendrán fácil.

(Publicado en El Correo)

Lui (50): angelitos para el lumbago

El último tocho de escuchas telefónicas de Silvio Berlusconi, más de 10.000 páginas sobre las que se levantó el secreto de sumario el miércoles, ha pillado a Italia con la película ya muy vista. Es más de lo mismo: fiestas con chicas, presunción de proezas sexuales, los estomagantes mecanismos de enchufes para seducir aspirantes a azafatas… A estas alturas tendría que aparecer en ellas Bin Laden para que despertaran interés. Buena parte del material era conocido, pero hay nuevas escenas.

Son conversaciones de 2008 y 2009 entre el entonces primer ministro y Gianpaolo Tarantini, un joven empresario de Bari que se hizo amigo suyo, empezó a llevarle chicas y vio la ocasión de su vida para pegar un pelotazo. Todo saltó por los aires en 2009 cuando una de las señoritas, Patrizia D’Addario, lo contó todo. Fue el primer escándalo sexual de Berlusconi. Ahora Tarantini está siendo juzgado en Bari, junto a otras siete personas, por favorecimiento de la prostitución. Ha asegurado, y eso ha salvado al líder de la derecha, que el magnate no sabía que las chicas eran prostitutas y que eran pagadas por ir a su casa.

Las escuchas muestran que Tarantini y Berlusconi se llamaban a menudo, siempre para hablar de mujeres y de cómo se iban a montar la noche. Luego pasaba lo que pasaba: “No nos podemos quedar hasta las tres de la mañana, el consejo de ministros ha sido un calvario, porque a las niñas después las he acostado”, cuenta al día siguiente resacoso el primer ministro. El nivel de peloteo de Tarantini roza a veces lo inverosímil, sobre todo al comentar la noche anterior:
-¿Pero qué les da? Están todas enamoradas de usted.
-Este ha sido siempre mi problema, las mujeres se enamoran de mí. Es algo que me persigue de toda la vida.

El empresario, por su parte, de vez en cuando pedía favores a su mentor, como una entradas para la Scala. Berlusconi se las da encantado: “La ópera son tres horas criminales, de morirse, un coñazo increíble”.

En algunos momentos el ritmo festivo era tal que se creaban problemas logísticos. Llegó a haber problemas con las camas, porque había demasiadas chicas que se quedaban a dormir y, como se quejaba Berlusconi, “no consigo echarlas ni a cañonazos”. “Son cuarenta, he comprado una casa aquí cerca para tener más sitio”.

El jefe no paraba ante nada. En una ocasión sufría un fuerte lumbago y Tarantini le propuso: “Le mando un angelito y se le pasa el dolor de espalda”. Y Berlusconi acepta porque, pese al dolor, dice: “Hago de todo”.

El mandatario se mostró ayer indignado por la difusión de conversaciones privadas, justo cuando ayer termina de cumplir su pena de diez meses de trabajos sociales en un hospital: “Es una coincidencia singular. Es una indecencia, son todas grabaciones viejas, no hay ningún delito y el único objetivo es enfangar mi imagen”.

En otra charla el mandatario comenta a Tarantini que está con dos altos dirigentes de televisión, “personas que pueden hacer trabajar a cualquiera, y las chicas saben que están ante hombres que pueden decidir su destino”. Por eso le pide que le lleve más , aunque le avisa: “El único joven eres tú, los otros son viejecitos, pero tienen mucho poder”.

(Publicado en El Correo)

Parma terminal

 

El Athletic encontró al Torino en Europa League de rebote, porque el equipo clasificado era el Parma. Pero fue apeado de la competición porque acumulaba pagos pendientes. Era la primera señal de alarma para este histórico club fundado en 1913. Empezó entonces una cuesta abajo que la semana pasada culminó en una escena humillante. Una furgoneta del juzgado se presentó en el estadio y desmontó los vestuarios. Era lo que quedaba por secuestrar, tras los autobuses y los aparatos del gimnasio. El Parma no ha jugado los dos últimos partidos y el calendario empezó a hacer aguas. Nadie ponía dinero, hasta que el jueves la cadena Sky, que tiene los derechos televisivos, amenazó a la liga con denunciarles por incumplir el contrato. Dicho y hecho: los clubes se reunieron ayer y acordaron prestar al Parma cinco millones para que llegue al verano. Saldrán del fondo creado con las multas, que dado el desmadre del fútbol italiano suele estar bien de salud.

Los jugadores parmesanos no cobran desde hace ocho meses, el equipo cierra la tabla con diez puntos y no tiene dinero ni para pagar la luz de su estadio, y mucho menos para viajar fuera. Naturalmente esto no ha pasado de la noche a la mañana y hay muchas culpas repartidas. El agujero del club, descubierto ahora, es de casi 200 millones. La federación ya lo sabía en abril de 2014 al negarle la licencia UEFA, pero prefirió mirar para otro lado.

En junio, una vez inscritos a la Serie A, el club dejó de pagar salarios. En diciembre les quitaron un punto por no haber abonado las retenciones de 2013. Eran solo 94.400 euros, pero no debían de tener ni eso. El presidente, Tommaso Ghirardi (chico de la foto), bajó al vestuario a disculparse por la chapuza y casi se lo comen. Hay que pensar que allí estaba un macarra como Antonio Cassano, que le llamó de todo. Era  la estrella del equipo y en enero se marchó.

El estado de las cuentas es un tanto misterioso, porque el Parma ha hecho buenos negocios con fichajes y derechos de televisión. Como es tan raro la Fiscalía ha abierto una investigación por bancarrota fraudulenta y hasta se ha interesado la división antimafia. Ayer mismo hubo registros en la sede del club y en la federación. Se analizará toda la gestión desde la llegada de Ghirardi, en 2007, y qué demonios ha hecho con el dinero: desde entonces a 2014 las deudas se han disparado de 16,1 millones a 197,4.

Todo viene de lejos. De la sonada quiebra que el Parma ya tuvo en 2004, a raíz del escándalo Parmalat. La empresa láctea era dueña del club y se hundió con él. El magnate Calisto Tanzi, con grandes fichajes, hizo posible aquellos años dorados del Parma: una Recopa en 1993, la Supercopa de 1993 y dos copas de la UEFA en 1995 y 1999. Todo aficionado recuerda la camiseta cruzada en jugadores como Stoichkov, Crespo, Verón y Thuram. También fue el equipo de Zola, Buffon y Cannavaro (en la foto de arriba con Thuram).

Con la quiebra se descubrió el pastel y el club fue refundado en junio de 2004, bajo administración del liquidador de Parmalat. Salvó los muebles a la espera de un comprador. Llegó a asomarse por allí Lorenzo Sanz, expresidente del Real Madrid, pero al final apareció Ghirardi, un desconocido empresario de Brescia, y se hizo con el club en enero de 2007. Ghirardi dio la espantada en diciembre y abrió un culebrón agónico que llega hasta hoy. Vendió el club a una sociedad ruso-chipriota, creada mes y medio antes, del millonario petrolero albanés Rezart Taçi. “Es una buena persona”, dijo Ghirardi para tranquilizar al personal, mientras el director general, Pietro Leonardi, acababa en el hospital con un susto cardiaco por “estrés emotivo”. A los dos meses el magnate revendió el club, por un euro, a una dudosa tropa de empresarios italianos.

El nuevo presidente, a principios de febrero, resultó ser un tal Giampietro Manenti (chico solitario de la foto de abajo), dueño de una compañía de servicios en Eslovenia. Bajó al vestuario con aplomo: “He mirado a los chicos a los ojos. No es imposible salvarnos y ganar diez partidos de 17″. Prometió pagar los sueldos en una semana con una transferencia milagrosa de 30 millones y habló de grandes inversores del Este. Pero nunca más se supo. A todo esto una tele italiana localizó la sede de su empresa en Eslovenia y resultó ser un cutre caserón campestre. Ahora cuando va por la calle le tiene que proteger la Policía. Ya regala el club a quien lo quiera.

La solidaridad del Calcio para el rescate es interesada, pero la crisis ha propiciado detalles bonitos. Hernán Crespo, que entrena a los juveniles, denunció que no tiene agua caliente en las duchas ni dinero para los traslados. En el siguiente turno la Sampdoria puso el autobús para que fueran a su campo y el del Inter les pasó a buscar luego para ir juntos a otro torneo.

Donadoni, el entrenador, y los jugadores del primer equipo aguantan con filosofía. Se lavan las camisetas en casa y se han ofrecido a ir con sus coches a los partidos de fuera. El otro día salían del entrenamiento tres en un vehículo y uno de ellos bromeó con la prensa, señalando al capitán: “Vamos a ver si nos dan al menos cien euros por Lucarelli”. Pero hace dos semanas ya se hartaron de que les torearan y exigieron su dinero. El día 17 de febrero la Fiscalía pidió la quiebra del club por impagos fiscales, 16,7 millones, y fijó la vista para hacerla oficial el 19 de marzo. A Leonardi, el director general, le volvió a dar otro jamacuco y de nuevo acabó en urgencias. El día de la quiebra, el 19 de marzo, la liga intervendrá para financiar provisionalmente el club si el Parma se compromete a jugar los dos partidos que le quedan hasta entonces, mañana con el Atalanta en casa y luego con el Sassuolo, que por suerte está a 70 kilómetros. Pero a final de temporada quedará en caída libre. Se subastará y si nadie lo quiere deberá empezar el año que viene desde la última categoría.

(Publicado en El Correo)

Doce años de memoria borrada

Los rumores sobre la amnesia momentánea de Fernando Alonso, que tras un accidente se habría despertado pensando que estaba en 1995, han coincidido en Italia con un caso aún más acusado y muy curioso. El doctor Pierdante Piccioni (chico de la foto), un médico de Lodi, cerca de Milán, chocó con su coche en mayo de 2013 y cuando se despertó, días después, creía estar en 2001. Exactamente en el 25 de octubre de ese año, la fecha del cumpleaños del pequeño de sus dos hijos. No recordaba nada de los doce años posteriores. Justo ayer le entrevistaban en el diario ‘La Repubblica’ porque acaba de conseguir volver al trabajo, como jefe del servicio de urgencias de un hospital, aunque antes ha tenido que volver a estudiar y pasar exámentes, porque es como si no los hubiera hecho nunca.

Cuando abrió los ojos tras el accidente alucinó, porque veía el mundo con la mirada de aquel hombre que él era en 2001: “Todos habían envejecido de golpe. Mi mujer tenía el pelo de distinto color y arrugas. Le acompañaban dos chicos con barba que van y me preguntan: ‘Papá. ¿cómo estás?’. ¿Papá? ¿Quiénes eran estos tíos? ¡Si yo tenía dos chavales de 8 y 11 años!”. Tuvieron que enseñarle el periódico para que les creyera. Se asomó a la ventana y veía el futuro. Coches de diseños raros y gente vestida de forma original. De repente tenía “un agujero” en la memoria en el que habían desaparecido doce años de su vida. El mundo, naturalmente, era un lugar muy distinto. “Yo pensaba que teníamos la lira de moneda, que estaba Bush, Juan Pablo II… Bueno, Berlusconi ahí seguía”, ha relatado a ‘La Repubblica’. Ahora ha conocido a Obama, se ha perdido ya un papa, aunque aún está vivo, y ha conocido a otro. Internet en 2001 estaba empezando, como los móviles y se ha encontrado con la gente loca con los ‘smartphones’ y las redes sociales. Con el euro y los precios flipa, pero eso como todos.

Su familia tuvo que volver a recordarle lo que había vivido y hacerle una síntesis de grandes éxitos de los telediarios de doce años. Cosas desagradables, como el descenso de su equipo, la Juventus, a Segunda División en 2006 por el escándalo de los partidos amañados, y otras agradables, como la victoria de Italia en el Mundial ese mismo año. “Mis hijos me han hecho ver las películas que me habían gustado, las fotos de los viajes que habíamos hecho, he vuelto a probar vinos que apreciaba, porque era somelier”. Tenía la esperanza de que algo le hiciera reavivar los recuerdos, rasgara la oscuridad de doce años velados, pero no ha habido manera. Solo sabe de ese periodo lo que le han vuelto a contar.

El impacto emocional en ocasiones fue enorme. El primero, ha confesado, cuando se miró al espejo. Que te caigan encima doce años de golpe, no en pequeñas dosis, debe de ser una experiencia un poco fuerte. Luego preguntó por sus padres, que por qué no iban a verle, y descubrió, como si el dolor fuera el de la primera vez, que su madre había muerto tres años antes. “Cada cosa me hacía sentirme extranjero, fuera del tiempo y fuera de lugar”, ha explicado.

Esta sensación se agudizó cuando quiso recuperar su vida normal y se enteró de que en 2007 había obtenido la plaza de jefe de servicio. Sin embargo no podía ocuparla como si tal cosa, porque había olvidado todo. Le plantearon entonces una jubilación por invalidez, pero decidió empezar de cero y estudiar para volver a donde había llegado. El mes pasado logró regresar como jefe del servicio de urgencias del hospital de Codogno, en otra localidad cercana. Algunos compañeros le hacen bromas: “¿Sabes que ahora eres mejor que antes?”. Pero no sabe si lo dicen en serio o no.

En la prensa le han llamado el desmemoriado de Codogno, en referencia a un caso similar muy famoso en Italia, el de Collegno, un increíble culebrón de principios del XIX. Fue en 1926, cuando apareció un tipo estrafalario en Turín que no sabía quién era y fue encerrado en un manicomio. Una señora vio la foto en el periódico y dijo emocionadísima que era su marido, el capitán Giulio Canella, desaparecido en el frente macedonio en la Primera Guerra Mundial. Tras muchas peripecias se dio por buena su versión y los dos se fueron a vivir juntos. Parecía asunto cerrado, pero un año después un anónimo sopló a la Policía que, en cambio, podría ser un anarquista timador, un tal Mario Bruneri, con una condena pendiente de dos años de cárcel. Apareció también la mujer de ese señor y dijo que el desmemoriado era su marido, sin ninguna duda. Lo mismo dijo su hijo y sus hermanos. La propia madre comentó que estaba segura de que se trataba de una nueva estafa del desgraciado de su hijo.

El caso acabó en los tribunales, porque si eso era verdad este hombre debía cumplir su condena. El país, obviamente, se dividió en partidarios de una y otra identidad, y tras los habituales bandazos judiciales italianos en 1931 la sentencia definitiva estableció que el desmemoriado era el malo, era el delincuente anarquista. Era la peor de las posibilidades para el reo, que tuvo que ingresar en prisión. El fallo no fue fácil, porque en el jurado hubo empate de votos, siete contra siete, y se bloqueó la decisión. Debió intervenir el ministro de Justicia, que estaba hasta el gorro del asunto: “Les doy un hora, acaben de inmediato con esta bufonada”. Y decidió el presidente del tribunal.

La esposa perdedora no se dio por vencida y nunca aceptó la sentencia. Es que encima entretanto ella y su presunto marido habían tenido tres hijos. Es más, como el tribunal decidió que ese señor no era su marido, los hijos de repente no fueron reconocidos y todo el mundo le empezó a mirar mal, como una golfa, porque había vivido esos años amancebada con un hombre. Al final, cuando el desmemoriado salió de la cárcel, se fueron juntos a vivir a Brasil. Porque el desmemoriado siempre siguió sosteniendo que él era el otro, el bueno, el capitán Canella.

Todavía se habla de este caso de vez en cuando y salen descendientes de ambas familias que piden pruebas de ADN y esas cosas.

En fin, la historia parece de Totò, y efectivamente Totò hizo una película sobre el tema, ‘Lo smemorato di Collegno’ (Corbucci, 1962), complicando aún más la trama y que es bastante surrealista. En la siguiente escena, durante el proceso, Totò se hace pasar por Napoléon para confundir a un testigo, que es paciente del manicomio:

 

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