Diario mínimo (119)

Como me pasa cada vez más a menudo, y ya desde hace algunos años, no consigo mantener el ritmo de este pequeño diario y me come el calendario. Luego pasa lo que pasa, que se amontona el material. Desde hoy empezaré a recuperar el tiempo perdido.

Comenzamos con la última perla de 2014, que terminó con una noticia de enmarcar, exactamente el tipo de noticia para la que nació esta sección. Ahí va eso.

Asaltos ecologistas a circos terminan con un hipopótamo atropellado,
tocamientos a una trapecista y dos perros chow chow disfrazados de osos panda

Una serie de asaltos de defensores de los animales a dos circos en distintos puntos de Italia terminó con variopintos incidentes. En el circo Orfei que paraba en Villa Potenza, Macerata (centro), el “blitz animalista” consistió en la liberación de animales enjaulados. Jirafas y dromedarios fueron recuperados, pero un hipopótamo logró huir hasta la carretera provincial 361, donde fue atropellado por un coche. Lo conducía un joven de 25 años que resultó herido. El vehículo quedó destrozado. El hipopótamo falleció.

En el circo Nelly Orfei, esta vez en Brescia (norte), otro grupo de ecologistas desenmascaró a dos falsos osos panda que, en realidad, resultaron ser dos perros chow chow, esos peludos que vienen de China, pintados de blanco y negro y disfrazados de osos panda. La Policía forestal secuestró a los dos ejemplares y denunció al propietario del circo por maltrato de animales y, naturalmente, por estafa a los espectadores.

No contento con ello, el comando de protectores de los animales hizo una nueva irrupción a la semana siguiente en el mismo circo para intentar liberar animales, pero uno de sus componentes, en la confusión creada, habría palpado lascivamente a una trapecista de 15 años, según ha denunciado la troupe del circo. Al parecer el episodio fue grabado con una cámara. La Policía ha abierto una investigación.

(Il Fatto Quotidiano, 28 de diciembre de 2014)

Y 2015 se abrió con este otro suceso no menos espectacular:

767 agentes municipales se fingen enfermos
a la vez en Roma para no trabajar en Nochevieja

Un total de 767 agentes municipales, de un total de mil que debían estar ese día en servicio, cayeron enfermos la noche de Nochevieja. O al menos presentaron el certificado médico correspondiente. En algunos casos la ausencia se debió a que habían ido a donar sangre. Se trató, al parecer, de una huelga encubierta tramada por al menos cinco sindicatos del cuerpo para protestar por la actual negociación de salarios y turnos.

Se ha abierto una investigación que incluye a agentes, sindicatos y los médicos amigos suyos. En fin, poco más de 200 agentes municipales se encargaban del tráfico y la seguridad en Roma en la noche más complicada del año.

También hubo una repentina epidemia entre los conductores del lamentable sistema de metro, y eso que solo hay dos líneas. Entre las 23.30 y las 2.30 de la Nochevieja hubo retrasos de más media hora porque de los 24 maquinistas necesarios para mantener el servicio la empresa solo pudo contar con siete. Hablamos de una capital europea, recordémoslo. Siete personas se encargaban del principal medio de transporte en la noche más complicada del año.

El azote de los virus fue también implacable en Nápoles, donde 200 barrenderos y basureros se cogieron la baja. “Ha sido culpa del frío glacial y de la edad avanzada”, explicó la empresa. La ciudad estuvo varios días sucia como ella sola y con los contenedores rebosantes de basura.

(Varios medios, 2 de enero de 1015)

Así hemos empezado, y a partir de ahí solo podemos mejorar. O no.

Lui (48): Berlusconi se lo compra todo

La ruptura de los pactos de apoyo al Gobierno, que por otra parte siempre han sido secretos, entre Silvio Berlusconi y el primer ministro italiano Matteo Renzi ha abierto los corrales a las empresas del magnate, que en la última semana se han lanzado a embestir como en los mejores tiempos. El conflicto de intereses más famoso e impresionante del mundo occidental vuelve a ponerse de moda. El exprimer ministro, que ya es amo de la televisión privada y de la producción y distribución cinematográfica, pretende acaparar el mercado editorial y toda la red nacional de repetidores de telecomunicaciones.

La Mondadori, propiedad del líder de la derecha, ha presentado una oferta por RCS-Rizzoli, la otra gran casa editorial italiana, propiedad del grupo RCS, editor del ‘Corriere della Sera’, lleno de deudas y necesitado de liquidez. Si la operación se consuma dominaría el 40% del mercado editorial del país, un caso único en Europa. Intelectuales y escritores, encabezados por Umberto Eco, así como una lista de 50 personalidades de varios países, como Tahar Ben Jelloun o Thomas Piketty, están en pie de guerra ante la reunión del consejo de la editorial del próximo lunes. En la galaxia de RCS hay sellos tan conocidos como Bompiani o Adelphi. Fuera de este posible gran grupo sólo quedarían pequeñas editoriales.

“Un coloso de esas dimensiones asumiría un preocupante poder contractual frente a los autores y tendría una influencia determinante en las librerías (…) Es una amenaza a la libertad de expresión”, ha protestado Eco. Es más, ha propuesto, si la operación se culmina, suprimir el premio Strega, el más importante de la literatura italiana, que ya está controlado por las principales editoriales y de ese modo quedaría totalmente falseado.

Más apabullante es el anuncio del miércoles: EI Towers, la compañía de Berlusconi que posee la mitad de las torres de señal televisiva ha lanzado una OPA total de 1.200 millones de euros sobre la que tiene la otra mitad, RAI Way, una sociedad pública de la RAI. Con 3.200 antenas de un parte y las 2.300 públicas, significaría el control de todas las telecomunicaciones. Encima por parte de quien domina la televisión privada, con tres cadenas, otro escenario sin precedentes.

El Gobierno reaccionó replicando que, por ley, deben seguir en manos públicas al menos el 51% de las acciones de RAI Way. Pero Berlusconi podría convertirse en socio del Estado, más leña al conflicto de intereses, y en realidad toda la operación huele un poco raro. La RAI sacó a Bolsa esta compañía en noviembre, porque necesitaba dinero. Lo necesitaba, como ha denunciado el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) de Beppe Grillo, porque Renzi recortó 150 millones que le hacían falta para mantener su famosa promesa de regalar a los italianos 80 euros en las nóminas. Ya en mayo Berlusconi llamó bufón a uno de sus dirigentes y amenazó con querellarse porque sugirió que había tramado con Renzi la venta de RAI Way, dentro de sus pactos secretos. Pero es exactamente lo que ha ocurrido.

El magnate, no obstante, era consciente de que la oferta, lanzada a bombo y platillo, no podía fructificar, pero lo ha hecho de todos modos y aún no se comprende bien por qué. Lo más probable es que sea para presionar al Gobierno y estar presente en el terreno de juego de un sector estratégico. En todo caso, lo interesante es que Berlusconi, arrinconado en la política, ha vuelto a hacer de empresario, aunque en él son siempre dos caras de la misma moneda. “Ahora me espero que el Milan compre el Inter”, ha bromeado Pierluigi Bersani, uno de los líderes del Partido Demócrata (PD), sin reírse demasiado.

(Publicado en El Correo)

Tumba para un mendigo en el Vaticano

Willy Herteller, un mendigo de 80 años que solía pedir limosna en torno a la plaza de San Pedro y murió en la calle el pasado mes de diciembre, ha sido enterrado dentro de los muros vaticanos. Así lo ha autorizado el Papa, a petición de Amerigo Ciani, canónigo de la basílica, que era amigo suyo a fuerza de verlo todos los días. Fue sepultado en enero en el único cementerio que existe en la Santa Sede, el histórico camposanto teutónico, un diminuto y romántico rincón del pequeño estado con siglos de historia, donde yacen nobles, altos prelados, diplomáticos y artistas. Willy Herteller es, probablemente, el primer pobre de este restringido club, al menos en la época moderna, pues existe desde hace doce siglos y sobre todo a partir del siglo XV acogió peregrinos fallecidos en Roma sin recursos.

Este lugar único tiene un único requisito de admisión: ser alemán o flamenco, pues está destinado a los fieles de ese origen. ¿Quiere eso decir que si el bueno de Willy Herteller no fuera flamenco, como es su caso, no podría haber sido enterrado ahí? Efectivamente. Un vagabundo italiano, español o indocumentado no tendría nada que hacer, aunque se muriera en la puerta delante un guardia suizo. Esto quizá hace menos bonita la noticia, revelada ayer por Radio Vaticana, pero la verdad es que nadie hasta ahora se había preocupado de pedir sitio en el cementerio para un indigente, por muy alemán o flamenco que fuera. La nueva política de puertas abiertas de Francisco ha llegado incluso a estas. El mensaje es que la Iglesia católica está abierta de par en par a los pobres, desde las nuevas duchas con peluquería inauguradas este mes en la columnata de San Pedro a la misma sepultura.

Willy, al parecer, era un personaje familiar y conocido en el Vaticano, porque llevaba años instalado por allí. Es más, los domingos iba a misa a la parroquia de Santa Anna, la iglesia situada dentro de los muros que es la parroquia de los vecinos de la pequeña ciudad. Según indicó ayer la radio de la Santa Sede, era un hombre campechano y muy religioso. Una familia alemana corrió con los gastos del entierro.

El gesto tiene su valor porque en realidad para ser enterrado allí hay tortas y lista de espera, si es que es verosímil dar codazos por eso, y parece que sí, y se puede hacer cola para algo que se desea que llegue lo más tarde posible. Este discreto pedazo de tierra, un encantador y decadente vergel de maleza, palmeras y lápidas, está según se entra al Vaticano por la izquierda de la basílica. Está cargado de historia, pues en ese lugar se encontraba en la antigüedad el circo de Nerón. Pero sobre todo es único por su ubicación y la propia página web de la Ciudad del Vaticano admite que “es naturalmente desde siempre un lugar de sepultura muy solicitado”. Según los estatutos tienen prioridad los miembros de la cofradía que lo posee, los de casas religiosas de origen alemán y de los dos colegios de clérigos de esta nacionalidad de Roma.

En una capilla de la iglesia aneja se encuentran también los restos de los guardias suizos muertos en la defensa del Vaticano durante el saqueo de Roma de 1527, gesta que les dio la fama y la exclusividad como escolta papal a partir de entonces. Al margen de este cementerio, las únicas tumbas que hay en el Vaticano son las de los pontífices y otras personalidades en la gruta situada bajo la basílica. Como curiosidad, sólo hay dos mujeres: Cristina de Suecia y la reina Carlota de Chipre. El Papa también está intentando abrir la Iglesia a las mujeres, y probablemente le costará bastante más que con los mendigos.

(Publicado en El Correo)

Grecia: la casta de los armadores

Basta conocer la casta de los armadores griegos para comprender cómo son las cosas en Grecia y por qué su primer ministro de izquierda, Alexis Tsipras, puede contar con consenso en la calle, aunque la pelea con Bruselas haya sido dura. Y aunque en el extranjero le pinten como un bluf, y no es ajeno a ello que muchos gobiernos conservadores tengan todo el interés en que lo sea. La flota griega es la primera del mundo y está en manos de medio centenar de familias, grandes millonarios desde los famosos Onassis y Niarkos a los actuales amos de equipos de fútbol y medios de comunicación. Pues bien, está escrito desde 1974 en la misma constitución que no pagan impuestos sobre los beneficios generados en el extranjero. Son 140.000 millones entre 2000 y 2010, limpios de impuestos. Por eso cuando Tsipras mete en el plan enviado a Bruselas la lucha a la evasión fiscal y al contrabando de gasolina, que en el extranjero puede sonar a chino, los griegos saben a quién se refiere y piensan que algo por fin está cambiando.

Ningún Gobierno se ha atrevido jamás a tocar a esta élite de grandes fortunas ni sus negocios bajo cuerda con el combustible, pues dominan buena parte del transporte petrolero mundial. Lo cierto es que el sector produce el 7% del PIB griego y da empleo a 250.000 personas. En 2012, en plena emergencia, el anterior Ejecutivo conservador de Antonis Samaras consideró un hito haberles arrancado una limosna, 500 millones en cinco años.

En Grecia no se habla de “casta”, sino de “oligarquía”. Lo empezó a decir Tsipras en los mítines hace dos o tres años. “Los griegos ya han pagado un precio muy alto por la crisis, ahora les toca a los oligarcas que nunca han metido la mano en el bolsillo”, repitió el otro día. La respuesta de los armadores ha sido de clara amenaza, diciendo que si es así se largarán del país.

El anterior Ejecutivo iba a financiar los 2.500 millones de recortes que exige la Troika -Comisión, Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI)- con una subida del IVA y otro tajo a las pensiones, pero Tsipras piensa sacarlos, precisamente, de la lucha contra la evasión fiscal, el contrabando y la corrupción. Objetivo loable, pero siempre de difícil traducción en dinero sonante. Será, de hecho, una de las claves del éxito o el fracaso del Gobierno de Tsipras en estos cuatro meses. En Syriza son optimistas, argumentan que hasta ahora ningún Ejecutivo griego se ha puesto en serio a buscar el dinero negro.

Por todo ello en Grecia se habla mucho de estos tabúes rotos, y no sólo de las promesas de Tsipras que tendrán que esperar, aspecto en el que han insistido más muchos medios europeos. Visto desde Atenas, el acuerdo con el Eurogrupo y sus acreedores de la Troika no es para el Gobierno ni una victoria ni una derrota, sino una tregua de cuatro meses de tranquilidad, garantizada ahora con financiación europea, para intentar tomar el control de la situación. El principal logro de Tsipras, por tanto, ha sido ganar cuatro meses, aunque no seis como quería. El verdadero examen será a final de abril, cuando deba detallar con números sus planes y obtener el visto bueno en Bruselas. Tsipras defendió ayer en un consejo de ministros de dos horas y media que es la primera vez en cinco años que el Gobierno griego tiene un mínimo de autonomía y poder de decisión.

En el plan de reformas Atenas acepta, sí, la vigilancia de Troika, sin llamarla así, y las reformas firmadas por el anterior Ejecutivo. Pero el resto recoge a grandes líneas el programa electoral de Syriza -sin dar números- y varias medidas contra la crisis humanitaria, aunque sea en un párrafo muy genérico, como todo lo demás. Son las promesas electorales más vistosas, y tampoco hay cifras ni fechas: bonos de comida, luz gratis para los más pobres -en la campaña Tsipras habló de 300.000 hogares- y sanidad pública para todos. Ahora está sin ella una cuarta parte de la población, pues se pierde al cabo de un año de paro. También ha colado el fin a los embargos de la casa a quien no paga la hipoteca. Ha quedado fuera la readmisión de funcionarios despedidos.

En Atenas corre un chiste con el hecho de que la Troika ahora se llame en los papeles “las instituciones” y se compara con Prince, cuando se cambió el nombre a “el artista antes conocido como Prince”. Es decir, la gente no es tonta, pero los griegos con los que se habla son conscientes de que el Gobierno lo ha intentado todo y no ha dado una imagen de resignación y obediencia. Por otro lado, la alta burguesía se ha tranquilizado. “Al menos ya no hay miedo de que este Gobierno haga locuras, algo que aterrorizaba algunos antes de las elecciones. Han visto que ha sido pragmático y ha evitado el peligro del bloqueo de capitales”, resume un empresario de Atenas.

(Publicado en El Correo)

Lui (47): las mantenidas

Las juergas eróticas de Silvio Berlusconi le siguen saliendo por una pasta, aunque ya sólo sean un recuerdo. Aquellas famosas fiestas de 2010 dieron origen al ‘caso Ruby’, alias de la marroquí Karima el Mahroug, entonces de 17 años, con quien mantuvo relaciones y que le costó ser procesado por prostitución de menores y abuso de poder. Fue condenado, absuelto en segunda instancia y el fallo definitivo del Supremo se espera en marzo. Sin embargo en enero de 2014 se abrió una nueva causa por la sospecha de que el exprimer ministro había comprado el silencio de decenas de testigos en el juicio. Esa investigación, con 45 imputados y que se cerrará en breve, desembocó el martes en una oleada de registros porque, según los fiscales, el magnate sigue manteniendo a todo tren, con sueldo y piso, a 21 de sus joviales invitadas. Y también a la propia ‘Ruby’.

La célebre protagonista del caso recibe ingresos periódicos en contante de hasta 15.000 euros, algunos de ellos en fechas recientes y, apuntan los fiscales, mantiene un nivel de vida incompatible con su renta. Porque, que se sepa, el último oficio conocido de esta chica, después del de prostituta que le dio la fama, era de camarera. Por ejemplo, se gastó 7.000 euros en el cumpleaños de su hija y entre 60.000 y 90.000 euros en un viaje a las Maldivas de nueve días para dos personas. También compra ropa de marcas lujosas y regala bolsos caros a sus amigas. Le compró una moto a su novio de 14.000 euros. Y cuando va cada semana a Milán desde Génova, donde vive, se coge un taxi. Y son casi dos horas de coche. Se le atribuyen negocios en México y Dubai. Los investigadores sospechan que el dinero le llega a través de intermediarios del líder de la derecha italiana.

Berlusconi ya reconoció en 2011 que daba una especie de paga mensual de 2.500 euros a las muchachas involucradas en el escándalo, y que en muchos casos sufragaba sus viviendas. Explicó que habían pasado por putas ante el mundo entero y no iban a encontrar novio. Se sentía en el deber de compensarlas. En principio esta labor humanitaria, calculada en 1,8 millones de euros, terminó en 2013, con una especie de liquidación de 25.000 euros para cada una. Pero ahora se ha descubierto que no es así. Siguen en nómina al menos 21 de ellas, que fueron testigos de su defensa en el juicio y negaron que en las fiestas hubiera nada de sexo. Tienen como telefonista de atención al cliente al ‘ragionere’ Giuseppe Spinelli (chico de la foto), contable de confianza de Berlusconi, que el martes fue interrogado siete horas. Contó que les suelta dinero cada vez que llaman, sin hacer preguntas, siempre que no se pasen “de 15.000 o 20.000 euros”, y ya la horquilla es de una generosidad proverbial. Hasta ahí tiene autonomía, si se pasan tiene que llamar al magnate para que le dé el visto bueno.

Dos de las chicas, Alessandra Sorcinelli y Barbara Guerra, tienen un estatus especial, porque viven en mansiones con jardín de 400 metros cuadrados. La de Guerra, además, está diseñada por el prestigioso arquitecto Mario Botta. El martes, cuando fueron a registrarla, sólo abrió cuando llamaron a los bomberos para que tiraran la puerta. Se da la circunstancia de que estas dos elementas se habían personado como parte civil en el segundo proceso del ‘caso Ruby’, a los cómplices de Berlusconi. Pero meses después, por alguna razón, cambiaron de idea y se retiraron del juicio.

Erri De Luca y el verbo sabotear

El pasado 28 de enero se abrió en Turín un juicio inédito que ha desatado un debate en Italia. Se sentaba en el banquillo el popular escritor y poeta Erri De Luca, de 65 años, con una larga trayectoria de desobediencia civil y militancia en la izquierda. Está acusado de instigación al delito por sus palabras en un entrevista contra el trazado de un tren de alta velocidad en Val de Susa, un valle de los Alpes. Se arriesga a una pena de uno a cinco años de cárcel. Es una polémica obra, que ha registrado enfrentamientos con la Policía, con una gran oposición vecinal y ecologista. De Luca dijo esto: “Es una obra nociva e inútil, han fracasado las negociaciones con el Gobierno, las mediaciones: el sabotaje es la única alternativa (…), es justo sabotear esta obra”. Él ha hecho su arenga defensiva con un panfleto sobre la libertad de expresión, un librito titulado ‘La palabra contraria’ que en Italia ha vendido ya 100.000 copias. Ahora se publica en España en Seix Barral.

“Soy el primer escritor italiano incriminado por lo que ha dicho, por instigación, y espero ser el último, aunque en el pasado hubo otros juzgados por obscenidad, por ir contra el sentido del pudor de la época”, dijo ayer en una charla con periodistas españoles. Su caso entra de lleno en el debate sobre los límites de la libertad de expresión planteado tras el atentado de París al ‘Charlie Hebdo’. De Luca defiende su derecho, como ciudadano y escritor, a usar la palabra “sabotear”: “He trabajado en fábricas y he hecho huelgas para obtener algo, evitar despidos, saboteábamos la producción. Tengo una idea bella, justa, del verbo sabotear”. Afirma que la libertad de expresión en Italia “se detiene solo en la difamación y la calumnia”.

El contexto es profundo. De Luca fue un destacado militante de Lotta Continua, un movimiento de extrema izquierda de los setenta. Tras la muerte del anarquista Giuseppe Pinelli al caer de la ventana de una comisaría de Milán, el diario del partido se distinguió en la campaña de acoso contra el comisario Luigi Calabresi, a quien acusaban de su muerte. Al final Calabresi fue asesinado, en mayo de 1972. El prestigioso magistrado Gian Carlo Caselli, que combatió las Brigadas Rojas y la Mafia, ha acusado a De Luca de jugar con fuego y desempeñar el papel de “mal maestro”, una expresión en boga en aquella época, por los posibles efectos que sus palabras pueden tener en una deriva violenta. Para De Luca se trata de “un paralelismo abusivo”. “Cuando Lotta Continua acusaba a Calabresi recibió un montón de denuncias y lo que pasó luego es que fue considerada, judicialmente, no instigadora sino directamente ejecutora y autora del crimen. Sobre esto no hay nada que decir, acabó así”. En ese sentido asegura que su pasado “no tiene nada que ver”: “He sido militante revolucionario, pero nunca he sido incriminado por nada. Sí, luego he permanecido fiel, leal, a aquellos ideales, por mi educación política, sentimental”.

En el contexto español el debate trae a la memoria los casos de grandes obras públicas a las que ETA se opuso en el País Vasco, con trágicas consecuencias: central nuclear de Lemoiz -cuatro muertos-, autovía de Leizarán -cinco muertos- y, un caso igual, el trazado de alta velocidad de la Y vasca, con un asesinato en 2008. Preguntado al respecto, sobre el riesgo de llamar al sabotaje y que luego haya que lamentar víctimas, De Luca replica que en este momento no hay una organización terrorista activa en Italia y él se refiere “a la movilización civil de ese valle”. “Es una protesta popular que incluye niños, ancianos, alcaldes, guardias municipales… Esa lucha, que ya dura veinte años, ha conseguido retrasar la obra”.

A la pregunta de si no es más aconsejable añadir un matiz, y llamar al sabotaje “pacífico”, excluir la violencia, responde: “Llamo a retrasarla, impedirla, obstaculizarla, esto es lo que se lee en el diccionario. En vuestro caso, con ETA, el sabotaje fue letal, pero en Val di Susa ha habido solo actos insignificantes, como cortar una verja, para mí eso no es sabotear”. Precisamente ha sido la empresa constructora francesa LTF la que le ha denunciado y el escritor opina que “ningún fiscal francés habría llevado adelante la denuncia, sería inconcebible, como en cualquier país europeo”. Cree que el resultado del juicio dependerá mucho de la atención que le dedique la prensa extranjera. En cuanto al trazado está seguro de que al final no se hará: “Pero es que les da igual. En Italia hay cientos de obras públicas sin terminar. Simplemente es dinero público distribuido a empresas privadas conectadas a los partidos, no hay más”.

(Publicado en El Correo)

El genio de la Nutella

 

El hombre más rico de Italia no es Silvio Berlusconi, aunque lo parezca o él lo quiera parecer. El hombre más rico de Italia, tres veces más con un patrimonio de 20.000 millones, era uno que no lo parecía y ni le gustaba parecerlo, Michele Ferrero, que se hizo rico de la forma más inverosímil, con el chocolate. Ferrero, fallecido el sábado con 89 años en su casa de Montecarlo, era un señor que los italianos no sabían casi ni la cara que tenía. No dio una entrevista en su vida y apenas había fotos suyas. Pero ni falta que hacía, porque era un símbolo mayúsculo, nacional: es el inventor de la Nutella. Hay que ser italiano para comprender lo que significa la Nutella, la crema de cacao y avellanas nacida en 1964 y copiada en España como Nocilla. La Nutella es un mito de la infancia italiana y los adultos de cualquier edad la siguen devorando con pasión, la buscan en el extranjero como locos, se la llevan en la maleta cuando viajan.

Pero Ferrero es mucho más, un genio del chocolate, y basta enumerar su lista de invenciones para darse cuenta: los Ferrero Rocher -y el legendario chófer Ambrosio de la publicidad-, el huevo Kinder y todos los productos de esa gama, el bombón Mon Chéri, las pastillas Pocket Coffee, las píldoras Tic Tac… Todo se basa en algo tan italiano como mirar la realidad desde otro punto de vista: un chocolate que no es duro, sino que se unta, un bombón que no se vende en caja, sino por unidades, un huevo de pascua que se  come cualquier día del año. Ideas sencillas y geniales.

Ferrero contó hace años en una entrevista a ‘La Stampa’ cuánto le costó imponerse a las ideas preconcebidas con cada una de estas ocurrencias, pero sobre todo con el dichoso huevo, en 1974. Encargó veinte máquinas para fabricar huevos pequeños y en la oficina pensaron que se había vuelto loco o habría algún error y no lo tramitaron. Al final tuvo que intervenir personalmente. “Me decían que los huevos se vendían sólo en Pascua y que sería un fracaso, así que les dije: ‘¡Desde mañana será Pascua todos los días!’”. La idea le vino porque creía que era un producto buenísimo, la combinación de chocolate y sorpresa, y le parecía una pena limitarlo a un día al año. Para que no fuera caro lo hizo pequeño y para no alarmar a las madres con el exceso de chocolate centró el lema en insistir que tenía más leche que cacao. Fue de los primeros en apostar por la idea de la alimentación sana.

La historia de Ferrero es una de esas fábulas mágicas del capitalismo italiano de los sesenta, como la de Olivetti o Benetton. Una empresa fuertemente familiar, que nunca ha salido a Bolsa, muy ligada a su tierra de origen, fruto de una generación muy pobre, de mentalidad campesina y creativa que se comió el mundo. Los Ferrero vienen de Alba, entre Génova y Turín, famosa por el vino y las trufas, pero que en la posguerra era una tierra mísera, deshabitada por la emigración y luego por la contienda. Tenían una pastelería en Via Rattazzi y Michele heredó la empresa con 24 años. Su gran inspiración, confesó años más tarde, siempre ha sido una tal Valeria, “la Valeria”, decía él. “¿Cuál es mi secreto? La Valeria. La Valeria es la dueña de todo, la consejera delegada, la que decide tu éxito o tu final, aquella que no debes traicionar nunca y comprender hasta el fondo”, relató en una entrevista. El periodista, impaciente, por fin le preguntó quién era esta notable señora: “Es la mamá que hace la compra”.

Ferrero era obsesivo en fabricar el producto, probarlo él mismo, patearse los supermercados para ver cómo iban y saborear los de la competencia. En no fallar nunca las expectativas del cliente, y aún hoy los productos Kinder se retiran de las tiendas cuando llega el verano, para que no se derritan y nadie se decepcione. Al principio Michele Ferrero se recorría la comarca con un Topolino, pero su primera gran intuición fue vender en Alemania, “porque comen chocolate todo el año”. Eran los años cincuenta, con una nación destruida y deprimida: “Era un país triste, y pensé en algo que les levantara la moral, que dulcificara la vida cada día, un bombón con licor de cereza dentro, para calentarse, y un envoltorio elegante. Me decían que los bombones tenían que ser en caja, pero les respondía que por eso no se vendían, porque eran sólo para ocasiones especiales y la gente no se los podía permitir”. El Mon Chéri fu un éxito, era 1956, y así empezó todo.

Ferrero es ahora una multinacional con 53 sociedades, que vende en 160 países, factura 8.100 millones y da trabajo a 30.000 personas. Pero sigue teniendo en Alba, el pueblo de la familia, una de sus principales fábricas. Ese estilo de hacer empresa también forma parte de la leyenda, una bonita leyenda en los tiempos que corren, porque Ferrero quiso que la fábrica fuera un orgullo y un bien para la comunidad. Organizó los turnos de trabajo de manera que los campesinos pudieran seguir trabajando la tierra, no quiso separarles de sus casas y montó un sistema de autobuses que pasaba a recogerlos. Tenían colonias de verano para las vacaciones. Él estaba siempre a pie de obra y conocía a todos por su nombre. Nada de finanzas, sólo trabajo duro y chocolate blando.

Cómo no, Nanni Moretti en ‘Bianca’ (1984):

(Publicado en El Correo)

Italia divisa al enemigo

El último vídeo del horror del Ejército Islámico, grabado esta vez en Libia, denota una vez más una cuidada puesta en escena que ha logrado su objetivo, disparar los nervios en Italia. El exterior localizado es una playa y, visto desde la otra orilla, es casi como si ya estuvieran ahí enfrente, a tiro de piedra. El verdugo señala hacia el mar con su cuchillo: “Es un mensaje firmado con sangre a la nación de la cruz. Antes nos habéis visto en una colina de Siria. Ahora estamos al sur de Roma, en una playa de Libia”. Luego, con un efecto visual, las olas se vuelven rojas. La referencia explícita, por primera vez, a la capital italiana y que el país haya sido identificado directamente con el Vaticano, centro del catolicismo, ha terminado de hacer saltar las alarmas, por temor a atentados.

En Italia la preocupación era creciente en las últimas semanas, pues por motivos tanto geográficos como históricos y comerciales se mira a Libia con atención. El país africano fue colonia italiana y siempre han mantenido intensas relaciones. Por otro lado, la oleada de inmigrantes que parten desde Libia en precarias embarcaciones corre el riesgo de aumentar. Sólo este fin de semana han sido rescatadas más de 2.200 personas.

La avanzada de los islamistas llevó el viernes al ministro de Exteriores, Paolo Gentiloni, a hacer una declaración de una belicosidad insólita para un Gobierno italiano: “Italia está lista para combatir el terrorismo islámico en el cuadro de una misión de la ONU”. De repente el país parecía casi en pie de guerra. Se armó cierto revuelo, mientras la derecha de Berlusconi se mostraba totalmente a favor.
El propio primer ministro, Matteo Renzi, habló en términos similares a sus colegas europeos en la cumbre de la UE del jueves. Ayer, pasado el calentón marcial, dio a los suyos la orden de descansen: “No es momento para intervenciones militares. El país está fuera de control desde hace tres años. No pasemos de la indiferencia total al histerismo irracional”. Se alineó con el presidente francés, Francois Hollande, y el egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, para pedir una decisión del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero, en principio, Italia quiere estar en primera fila de cualquier iniciativa en Libia. De hecho en el debate actual se achaca la situación al error de haber dejado el protagonismo en 2011 a Sarkozy y su presión para una intervención militar contra Gadafi.

El Ejército Islámico ha demostrado también estar atenta a Italia, porque reaccionó muy rápido a las palabras del viernes de Gentiloni. Al día siguiente el informativo de radio del EI en Irak le llamó “ministro de Exteriores de la Italia cruzada”. Y el domingo llegó el vídeo. Ese día, a las ocho de la mañana, una nave del Gobierno italiano zarpó de Trípoli con el personal de la embajada y los últimos italianos que quedaban allí, en total 42 personas, aunque se han quedado un centenar. La legación diplomática ha sido la última en cerrar, después de que la mayoría de los países dejaran el país el año pasado.

La conmoción en Italia ha alcanzado, obviamente, al Papa, que ayer habló de ello, improvisando y en castellano, en un acto que no tenía nada que ver, un encuentro con un enviado de la Iglesia Reformada de Escocia: “Me permito recurrir a mi lengua madre para expresar un profundo y triste sentimiento. Hoy he podido leer sobre la ejecución de 21 cristianos coptos. Decían solamente: ‘Jesús ayúdame’. Han sido asesinados por el solo hecho de ser cristianos”. Entre los italianos que se han quedado en Trípoli está el obispo Giovanni Martinelli. Dice que no se va de su iglesia porque debe proteger a sus fieles, 300 filipinos.

(Publicado en El Correo)

300 muertos sobre la conciencia de la UE

 

El naufragio de cuatro lanchas neumáticas de inmigrantes que navegaban en condiciones espantosas hacia Sicilia causó el martes más de 300 muertos, y la cifra puede subir. Es la peor tragedia en el Mediterráneo, al menos que se haya sabido, desde que en octubre de 2013 fallecieron 366 personas cerca de la isla de Lampedusa. Y era muy previsible que fuera así, porque la UE lo ha hecho posible con un reciente giro en su política de inmigración.

Fue precisamente después del desastre de 2013 cuando Italia y la UE desplegaron la operación Mare Nostrum. Para acudir al rescate de las embarcaciones que llegaban a la desesperada del norte de África. A partir de entonces no volvió a ocurrir y fueron salvadas 170.000 personas, un récord. Sin embargo a finales de 2014 la UE dijo que eso se acababa. No se podía salir a auxiliar a todo el mundo y en Bruselas pensaban que influía también un efecto de llamada. El 1 de noviembre cerró Mare Nostrum y puso un parche llamado Tritón, con muchos menos medios y el mero cometido de vigilar fronteras, sin salir a alta mar. ACNUR, la organización de la ONU para los refugiados, otros organismos internacionales y ONGs advirtieron que era un error trágico, y que quedaría en evidencia en cuanto comenzara el buen tiempo. Esa hora ha llegado, y ni siquiera hace buen tiempo.

Los 77 supervivientes del naufragio, entre ellos un niño de 12 años que viajaba solo para buscar trabajo, han contado que fueron obligados a embarcarse a punta de pistola. Les mantenían encerrados en Libia a la espera de zarpar, una noche les sacaron y en la playa les aseguraron que el tiempo mejoraría. Pagaron unos 700 euros por cabeza. Había mujeres y niños.

Partieron, según sus testimonios, en cuatro lanchas neumáticas con precarios motores de 40 caballos y afrontaron olas de nueve metros con temperaturas gélidas. Una barca se hundió con cien personas a bordo, otra se desinchó y la tercera enseguida empezó a inundarse. La cuarta fue rescatada por la guardia costera italiana, pero aún así 29 de sus ocupantes murieron de frío y sed. Hasta ayer se pensaba que era la única embarcación, pero luego hubo noticias de las otras tres. En una se salvaron dos de cien. En otra siete de cien. Ninguna en la primera que se hundió. ACNUR aún no confirmaba ayer si efectivamente hay indicios de una cuarta embarcación hundida, lo que elevaría el número de fallecidos a unos 400.

Todos aquellos que habían avisado a la UE de que esto iba a pasar -ACNUR, Cáritas, Amnistía Internacional, Save the Children…- clamaron ayer contra ella y hablaron de una tragedia anunciada. Además insistieron en que muchas de esas personas huyen de países con graves conflictos y son potenciales solicitantes de asilo.

También reaccionó indignada la clase política italiana y el primer ministro, Matteo Renzi, anunció que hoy planteará la cuestión en la cumbre de la UE, aunque enfocó de otro modo la cuestión: “Se puede pedir a Europa que haga más pero el punto político es resolver el problema en Libia, donde la situación está descontrolada. Si queremos poner fin a este Mediterráneo como un cementerio la prioridad es resolver la situación en Libia”. El Papa también ha pedido “que a nadie le falte el socorro necesario”.

ACNUR repitió que la operación Tritón “no tiene la capacidad adecuada de búsqueda y socorro”. “Tenemos que esperarnos otras tragedias de este tipo”, advirtió un portavoz. El Consejo de Europa afirmó que Tritón “no está a la altura y Europa necesita un sistema de rescate eficaz”. En Frontex, la agencia europea que gestiona Tritón, echaron balones fuera y se describieron como unos mandados. Un portavoz aseguró que la idea nunca fue sustituir a Mare Nostrum y recordó que sólo tienen un presupuesto de tres millones al mes.

En enero han llegado a Italia 3.528 personas, más que los 2.171 del año pasado, y ya sin presunto efecto llamada. Sus países de origen son Siria, Gambia, Mali, Somalia y Eritrea.

(Publicado en El Correo)

16 años al capitán Schettino

El tristemente célebre capitán Francesco Schettino, responsable del mayor naufragio de la historia, el del crucero ‘Costa Concordia’ en enero de 2012 en la costa italiana, fue condenado ayer a 16 años de cárcel. Y no le fue tan mal, porque el fiscal había pedido 26 tras definirle un “incauto idiota”, pero los jueces del tribunal de Grosseto no han admitido ninguna agravante. También rechazaron su ingreso en prisión cautelar por peligro de fuga, mientras llega la resolución firme del Supremo, que tardará, mínimo, tres años.

De todos modos ha quedado inhabilitado de por vida para cargos públicos, cinco años para dirigir naves y deberá hacer frente a abultadas indemnizaciones, junto a la compañía Costa, propietaria de la nave. Además de compensar a diversas instituciones, tendrá que pagar 30.000 euros a cada una de las 110 partes civiles, que representan a víctimas y pasajeros, lo que supone 3,3 millones de euros. El cómputo de la pena se explica con diez años por homicidio imprudente, cinco por el naufragio y uno por abandono de menores y discapacitados. En total hubo 32 muertos, entre ellos un mallorquín  de 68 años, más un submarinista español que murió luego en los trabajos para recuperar la nave. Las razones del tribunal, no obstante, no se conocerán hasta que se deposite la sentencia, pues en Italia se lee el fallo y luego hay tres meses para escribir la resolución.

Schettino, de 54 años, había tomado ayer la palabra, antes que el tribunal se retirara a deliberar, para defender su inocencia. Leyó un texto que llevaba preparado pero tuvo que parar y no pudo contener las lágrimas. “Aquella noche murió también una parte de mí”, aseguró. También negó que nunca haya pedido perdón por lo ocurrido y explicó que no quiso “exhibir el dolor”. Lamentó haber sido víctima en estos años de la “trituradora mediática” y que “se ha ofrecido mi cabeza para salvar intereses económicos”. Luego no estuvo presente en el momento de lectura de la sentencia.

Llega así a su primera conclusión juidicial, y en Italia las sentencias dan muchas vueltas, un desastre que causó una gran impacto mundial. Tanto por sus dimensiones, una embarcación de 4.200 pasajeros, como por sus increíbles causas: Francesco Schettino estampó la nave de noche contra unos arrecifes al acercarse demasiado a la isla del Giglio en una temeraria fanfarronada, y sólo porque era el pueblo del jefe de los camareros. También, y la sentencia indicará con qué influencia en los acontecimientos, se llevó al puente de mando a una azafata moldava, Domnica Cemortan, con la que mantenía una relación, un aspecto que dio al caso ribetes de culebrón. Ya los tenía de trágico vodevil porque Schettino abandonó la nave mientras se hundía con cientos de personas a bordo. Aunque aseguró que fue de forma involuntaria, porque se cayó en un bote que se iba. Mientras Italia entera se avergonzaba del ridículo internacional, al menos se pudo agarrar como figura positiva al comandante Gregorio De Falco, que coordinó la operación de socorro y se hizo famoso por haberle gritado al teléfono: “¡Suba a bordo, coño!”.

El capitán era en realidad el único imputado del proceso, celebrado en el teatro municipal de Grosseto ante el gran número de partes personadas. La compañía Costa salió del juicio al principio al aceptar el pago de una multa de un millón de euros, mientras que los otros cinco oficiales que estaban imputados llegaron a un acuerdo de pena con la fiscalía.

La imagen de la nave volcada dio la vuelta al mundo e Italia la tomó como una funesta metáfora del país. Hasta sale en ‘La gran belleza’. Era espectacular y objeto de visitas turísticas, porque siguió allí encallada hasta el verano pasado. Ha protagonizado una operación de reflote de una complejidad sin precedentes. Ante el peligro de que fuera arrastrada hacia el mar, primero fue asegurada en el fondo marino y estabilizada. Se puso en pie en 2013 y el año pasado, remolcada hasta el puerto de Génova. Su desguace ha sido un negocio millonario.

(Publicado en El Correo)

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