Íñigo Domínguez

La vida en Roma

18 Ago 2008

Quedarse (Ferragosto)

Estoy de nuevo en mi colocación. Volví a Roma el 15 de agosto, Ferragosto. La feria de Augusto, luego transformada en fiesta cristiana por superposición, como las demás juergas paganas. Es un día en que se podría ocupar Roma tranquilamente, porque no hay nadie. De hecho lo hacen los turistas. Lo primero que vi en la calle, desierta, sin un alma, fue una familia de extranjeros. El padre y las dos niñas tenían camisetas del Athletic de Bilbao. La madre, no. Se suelen resistir a estos disfraces.

Quedarse en Roma en Ferragosto es una rareza, una condena, pero es una sorpresa. Roma en agosto es bellísima, como el resto del año. Huele a pino y se oyen las cigarras. Por la noche refresca y la ciudad, que de día duerme, se despierta. En Ferragosto todos huyen al mar, todo está cerrado, no hay periódicos, no se puede ni comprar el pan. Algo está cambiando, porque pude hacer la compra, una cosa impensable hace unos años.

Como todos los Ferragostos, me acuerdo de una las obras maestras del cine italiano que empezaba en este día, ‘Il sorpasso’, 1962, de Dino Risi (‘La escapada’, en español, aunque ‘sorpasso’ significa adelantamiento). Gassman, gamberro, caradura, cínico, romano, simpatiquísimo, humano, entrañable, vagaba en su descapotable por la ciudad vacía buscando un teléfono.

He pasado unas semanas vagando yo también en descapotable por la costa española y me recordaba la Italia de ‘Il sorpasso’, obsesionada con adelantar y correr, sin pensar demasiado. Me temo que España es un país iluso, volcado en el frenesí del consumo, la construcción de bloques infames y la destrucción del paisaje y su pasado. Lo malo es que los italianos lo hicieron hace cuarenta años, cuando había que hacerlo, pero España lo hace ahora. A veces pienso que le espera un futuro parecido a su presente, pero con mucha menos gracia.

Así empezaba ‘Il sorpasso’, en un Ferragosto cegador.

Sinopsis: La copia que he encontrado es francesa y el título que han elegido es 'El fanfarrón' (malditos franchutes, también ellos odian a los italianos, es una conspiración). Gassman ve a Trintignan asomado en la ventana, un estudiante tímido que prepara un examen, y le pide si puede marcarle un teléfono. El chico duda, porque no le ha dicho ni su nombre, y piensa que es mejor que suba él mismo a llamar. Así se encuentran los dos personajes, que luego partirán en el descapotable hacia la Italia de vacaciones, sin conocerse.

'Easy rider' no existiría sin esta película.

Lo malo de ver este trocito es que dan ganas de verla entera. Es un modo estupendo de pasar una tarde de verano.

Lo malo también es que Risi pintaba un cuadro muy amargo de Italia, y era en 1960. Sin duda se trata de otro peligroso imbécil, un traidor, que merece una paliza. Y lo peor es que muchos otros le siguieron. Tantos que se podría inaugurar una nueva serie en este blog de traidores peligrosos, con los grandes maestros del cine que han retratado Italia, una panda de idiotas de cuidado.

En fin, que me alegro de reencontrar al personal y espero que todo el mundo siga bien de salud.

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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Ciro Galante

Ciro Galante dijo

Tu viaje por el Mediterráneo está siendo antológico. ¡Por favor, vete más veces!

Anónimo

Anónimo dijo

Ciro Galante lo ha clavado

Borja

Borja dijo

No hagas caso, no te vayas.
Entre nosotros, me parece que Ciro Galante, forma parte de esas hordas autoerigidas en salvapatrias que quieren echarte de Italia.
Lo que quieren es que te vayas para que no escribas en el blog criticando la situación del país.
Resiste y no te cojas vacaciones nunca más!!

Por cierto, no me ha gustado nada eso de que llames a españa país "iluso volcado en el frenesí del consumo, la construcción de bloques infames y la destrucción del paisaje y su pasado".
¿Quién te has creído que eres para criticar a mi país? ¿Cómo te permites el lujo de hacerlo si ni siquiera vives aquí?
Vete a Italia y no vuelvas... tú elegiste tu exilio, ahora yo te condeno al destierro. ¡Desagradecido! ¡Apátrida!

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Sobre este blog

Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que versar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».

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