Guía del quilombo electoral

   Las próximas elecciones generales de Italia estarán entre las más importantes de las últimas décadas, porque parece que va a saltar todo por los aires y se va hacer limpieza. Están todos los partidos acojonados. Pero hay tanta intriga que es un lío mayúsculo, porque esto no es como en España, blanco y negro, sota, caballo y rey. Es más, pasa al revés, la derecha ha colapsado y se da por desaparecida. Vamos a intentar explicar la situación.

1. No se sabe cuándo serán las elecciones.
  En teoría en abril, pero seguramente en marzo. Berlusconi quiere unirlas a las regionales de Lazio, Lombardía y Molise, porque si se estrella en esas primero luego no van a quedar de él ni los restos.

2. No se sabe con qué sistema electoral se va a votar.
  El actual es conocido como la ‘cerdada’, porque es un desastre y en el Senado atomiza las mayorías, lo que garantiza la ingobernabilidad, pero llevan años sin ponerse de acuerdo para cambiarlo. Por una razón muy simple: cada uno quiere poner el que más le conviene. Justo esta semana están ultimando en el Parlamento el vigésimo borrador (no es una forma de hablar, es aritmética). Un día proponen el modelo astrohúngaro con doble turno neozelandés y al día siguiente exploran el modelo del condado de Wichita con una variante nipona. En cualquier caso la prioridad es ingeniárselas con un sistema que evite que gane Beppe Grillo.

3. No se sabe si se presentará Silvio Berlusconi.
  En teoría nuestro héroe está acabado y en los sondeos le dan un 14%, veinte puntos menos que cuando ganó en 2008. Desde que cayó su Gobierno en noviembre de 2011 ha estado escondido detrás de su presunto sucesor, el tal Angelino Alfano, a ver si la gente se olvidaba de sus fechorías y podía volver otra vez como si nada. Pero pasaban los meses, remiraba los sondeos y seguía hundido. Dudaba entre darse un batacazo descomunal y retirarse en plan padre de la patria, yendo y viniendo de Kenia del ‘resort’ de lujo de Flavio Briatore, elevado -o rebajado- a la categoría de gran sabio. Al final anunció solemnemente que no se presentaría. Me da la risa solo de recordarlo. En estos últimos seis meses ha renunciado y anunciado luego que cambiaba de idea algo así como una docena de veces. Lo ha intentado, pero es superior a sus fuerzas, tiene un ataque de cuernos que no puede con él. Esta semana lo sigue pensando. Pero imaginen que en enero le condenan por prostitución de menores en el ‘caso Ruby’, ¡cómo perder esa oportunidad de lanzar un candidato a primer ministro de un país del G-8 con esa gloriosa aureola!

4. No se sabe si se presentará el partido de Silvio Berlusconi.
   El Pueblo de la Libertad (PDL) es un desmadre absoluto, porque sigue esperando a que se aclare Berlusconi, que les da de comer a todos. Si no, desbandada. Con su supuesta marcha empezaron a darse codazos y cuchilladas entre todos, por mucho que Alfano (chico de la foto) se pensara que había sido elegido a dedo por el jefe. Hasta se ilusionaron con hacer unas primarias, como si eso fuera un partido y no el chiringuito del señor millonetis. Cuando anunciaron los candidatos aquello parecía una rueda de reconocimiento o el túnel del tren de la bruja. ¡Qué galería de monstruos! Solo les digo que Daniela Santanché y Alessandra Mussolini eran los rostros destacados en medio de una panda de ilustres desconocidos. Las encuestas preveían una participación tan escasa que pensaron repartirlas en varios fines de semana, a ver si así juntaban más gente. Al final se han revelado un posible suicidio, pues podían liquidar al PDL antes incluso de las elecciones. Y encima las tenía que pagar Berlusconi, que no tenía ningunas ganas de soltar pasta.
   Entretanto el pobre Angelino Alfano se ha revelado un caso de interés para la ciencia, como un inédito ejemplar de político privado de la más mínima autoestima. Berlusconi le desautorizaba, le daba collejas y le sodomizaba mediáticamente día sí y día no, y él siempre se cuadraba a sus órdenes. En cuanto nuestro héroe decía que a lo mejor sí que se presentaba, a Alfano le faltaba tiempo para salir a la ventana a proclamar que entonces todos contra la pared, él se quitaba de en medio y nada de primarias. A esta hora, pero mejor miren en Internet en tiempo real porque cambia cada minuto, parece que no se hacen, porque iban a ser el 16 de diciembre y aún no han organizado nada.
   Pero también se dice que Berlusconi va a cerrar el PDL, porque ya le aburre, e inventarse otro partido. Es decir, otra etiqueta, a ver si cuela con otro nombre. Pero muchos podrían no seguirle y seguir con el PDL, o lo que sea eso. El sector veterofascista de la vieja Alianza Nacional, absorbida por el PDL, quiere irse, pero el caso es que ya están divididos a su vez en cuatro grupos.
   Declaración de hoy de Franco Frattini, exministro de Exteriores de Berlusconi: “Nadie sabe quiénes somos ni dónde vamos”.
  Todo esto a unos cuatro meses de las elecciones.

5- No se sabe si seguirá existiendo la Liga Norte.
  El partido elegido por Thor y los dioses vikingos al cocerse en un botellón de hidromiel se ha desmitificado él solito con los formidables episodios de corrupción de Umberto Bossi y su familia. Renzo, ‘el Trucha’, ahora se dedica a la cría de cabras. Se prevé un desplome purificador.

6- No se sabe si seguirá existiendo el partido de Di Pietro.
  El ocaso de Antonio Di Pietro redondea el fin de una época. El exmagistrado de ‘Manos Limpias’ es el último protagonista de la Segunda República abierta en 1992-1993, precisamente con ‘Manos Limpias’, la desaparición de los partidos hegemónicos corruptos -Democracia Cristiana y PSI- y la irrupción de Berlusconi y Bossi. Su partido, Italia de los Valores (IDV) se ha llenado de chorizos, como todos, y agoniza en escisiones internas. A él le remataron hace unas semanas con una entrevista televisiva en ‘Report’ en la que admitía tener 56 propiedades. Había matices, pues solo 11 son pisos o casas de su familia y lo demás son pequeñas parcelas heredadas en el pueblo, pero la inmolación ya estaba hecha. Como le tenían muchas ganas todos fueron a degüello, y admitió que con eso se acababa su carrera. Habrá que ver en qué se queda.

Llegados a este punto quizá les desanime tanta incertidumbre, pero vamos a arreglarlo con algunas certezas:

1. Él nunca lo haría.
 
Emilio Fede, el inefable presentador mamporrero de telediarios de Berlusconi, ahora caído en desgracia, despedido de su tele y procesado por inducción a la prostitución en el ‘caso Ruby’, ha fundado un partido, él solito. Nombre: ‘Vogliamo vivere’. Traducción: Queremos Vivir. Interpretación más correcta: Queremos Seguir Viviendo del Cuento. A la presentación acudieron en masa una treintena de personas anónimas que no tenían nada que hacer en un teatro vacío. Parecía una mascota abandonada en la autopista. Lema: ‘La dignidad es un derecho’. Vean qué éxito:


2. Como se temía, un partido neonazi.
  Por fin ha abierto en Italia la sucursal de Amanecer Dorado, el partido neonazi griego. No se veía el momento. Se llaman Alba Dorata y concurrirán a las regionales de Lombardía. Naturalmente niegan ser nazis pero una visita a su web permite zambullirse en una fenomenal empanada fascistoide. Entre sus dirigentes, gente del mundillo neofascista y rebotados de la Liga Norte.

Pero la mayor certeza de todas, un pilar inamovible en estos tiempos cambiantes es:

3. El partido gaseoso.
Ya saben, el presidente de Ferrari, Luca Cordero de Montezemolo lleva unos cuatro años diciendo que está a punto de entrar en política. Pero no encuentra el momento y anda consultando el calendario maya. Creó una fundación para preparar el terreno, Italia Futura, y el día 17 hicieron por fin un congreso, pero siguen sin tener nombre ni programa. Es uno de esos engendros de centro, liberales, reformistas, católicos, en fin, el eterno proyecto democristiano camuflado. Aunque ya tienen disidentes que se han bajado en marcha por discrepancias ideológicas, es decir, empiezan a parecer un partido. A lo más que han llegado es a proclamar su candidato, sin que él se haya enterado ni se haya acercado por allí: es Mario Monti, actual primer ministro.

Y es así como llegamos a una de las máximas paradojas de los comicios, titulada…

¡Monti es uno de los máximos candidatos pero sin presentarse!
  
Mario Monti, técnico que lleva un año en el Gobierno, ha dicho una docena de veces que no le interesaba seguir en política tras esta experiencia. Luego, como es normal, ha ido dejando caer que bueno, quién sabe. El caso es que se ha convertido en el candidato de Montezemolo y antes de Pierferdinando Casini, de la UDC democristiana. ¿Por qué? Pues porque Monti es un señor serio y competente y Casini espera obtener así algún voto más, pero sobre todo porque parece que nadie obtendrá una mayoría absoluta y quien gane tendrá que pactar probablemente con Casini, si no es arrastrado también por el vendaval del cabreo nacional. Y Monti sería un primer ministro de consenso. Además no es ningún misterio que es lo que quiere la comunidad internacional y las instituciones financieras, que no quieren sustos con Italia y se temen lo peor de las elecciones.

¿Y qué es lo peor?

¡Que viene Beppe Grillo!
  El movimiento del cómico cabreado, en el que se identifican millones de italianos hartos de corruptos, vividores y un sistema viciado está segundo en las encuestas. Hasta hace poco si se le sumaba IDV, ahora en caída libre, era la primera fuerza, aunque sin mayoría absoluta. Por eso los demás quieren pergeñar a última hora un sistema electoral en el que solo se accede a un premio de escaños que garantiza la mayoría por encima del 40% de los votos. Según los sondeos nadie lo conseguirá. De este modo, en caso de emergencia, todos los demás se pueden unir contra Grillo en una coalición de salvación nacional… y poner otra vez a Monti.
  La gente vota a Grillo para poner todo patas arriba y a ver qué pasa, de perdidos al río. Lo que sea con dejar de ver en los telediarios los mismos caretos de hace veinte años. Y la gente se fía de él porque no es chantajeable, el gran virus de la política italiana. Claro que no se sabe si hay que fiarse del todo porque Grillo va cada vez más de gurú y salvador de la patria. Purga a quienes aparecen en la tele y en su programa tiene cosas como prohibir que un periódico de tirada nacional cada accionista tenga más del 10% de la propiedad… ¿Ein?
  En Sicilia, como contamos el otro día, ha triunfado y sus chicos se fotografiaron devolviendo al Estado un cheque gigante, como en los premios de los concursos, con el pastón que les regalan en concepto de reembolso electoral, ese chollo sin sentido. Eran 1.426 millones. Aunque luego se descubrió que se habían equivocado y el importe era 800.000 euros. En fin, el temor es que por ser nuevos y llenos de chavalotes se equivoquen en más cosas.

Bueno, llegamos al final y hemos dejado para lo último al que parece que ganará las elecciones, el Partido Demócrata (PD):

Sí, sí, esta vez le toca al PD.
  El PD está haciendo las cosas bien y ahora mismo es el único partido en escena, el único superviviente de la quema. Ha montado unas primariascomo Dios manda, abiertas a todo el mundo en las que participaron 3,1 millones de personas el pasado domingo y ya solo le queda elegir pasado mañana, domingo día 2, su candidato entre los dos aspirantes, Pierluigi Bersani y Matteo Renzi. Pero aquí está el problema.
  Yo creo que Renzi, alcalde de Florencia, es la única gran novedad de la politica italiana -además de Grillo- de los últimos veinte años. Eso no quiere decir que sea bueno, pero sí nuevo, algo que en Italia ya es la pera, porque todo es viejo. Tiene 37 años y, según como se ha funcionado hasta ahora, debería llevar cafés en el Parlamento hasta los sesenta y pico y entonces probar suerte, con toda una ristra de chupópteros detrás. En fin, como Bersani, que tiene 61 y se ha pasado la vida en el PCI, el partido comunista. Ha estado por ahí en la sombra y al final le ha llegado el turno.
   Bersani es la izquierda clásica de toda la vida, con sus reciclajes posteriores, un socialdemócrata, el candidato oficial. Renzi es un bicho raro y en el PD casi todos le odian, y solo hay que ver cómo lo pone la prensa progre. No se fían de él ni un pelo. Porque parece pijo y el empollón de la clase, fue un buen boy scout, es católico con tres hijos, un toscano cabezota y lenguaraz, volcado en la imagen y que domina Twitter y estas mandangas. Para sus detractores, por esto de priorizar el medio al mensaje, es una especie de peligroso Berlusconi que vende humo con celofán.
  Todo ello se puede resumir de forma gráfica en que ganó un dineral en ‘La ruleta de la fortuna’, porque se las sabía todas, vean, vean:

 

   Era 1994, con 19 años. Estuvo en cinco programas y se llevó 48 millones de las viejas liras, que invirtió en ayudar a la empresa de marketing de su padre.

   En realidad Renzi representa la otra mitad del PD que hasta ahora era menos vistosa, de corte liberal y de centro. Recordemos que el PD nace en 2007 de la fusión del DS (exPCI) y La Margherita, erformistas y cristianos, como un intento de crear un solo gran partido de centroizquierda capaz de ganar las elecciones solito, sin tener que aliarse con la habitual tropa incontrolable de verdes, rojos y meapilas. Les fue fatal, pero es que entonces le tocaba ganar a Berlusconi, porque habían gobernado ellos. En Italia siempre es así, nunca repite nadie, se alternan porque todos decepcionan y luego se prueba con el otro. Por eso no había que hacer nada, solo esperar el turno.
  Lo curioso de Renzi, a la luz de lo que hemos dicho, es que gusta bastante fuera del PD. Gente que no votaría al PD ni loca sí le votaría a él, precisamente porque no parece comunista. Y así tenemos a esa gran masa del centro o esos que votaban a Berlusconi con la nariz tapada dispuestos a pensarse lo de Renzi.
   En resumen, el cuadro es este:
    -Si el domingo gana Bersani, que es el favorito, apoyado por el aparato y la base, toda esa gente ajena al PD que ahora se interesa por Renzi seguramente no le vote en las generales. El PD perderá esos votos.
   -Si gana Renzi, por sorpresa, porque debe recuperar 300.000 votos del primer turno y no va a mover ni una papeleta de sus rivales, a toda esa parte más izquierdosa del PD quizá le dé una reacción alérgica y vote a formaciones comunistas tradicionales, como Nichi Vendola. El PD perderá esos votos.
     Nadie sabe qué cuenta sale mejor, y nunca se sabrá, pero habrá que pensarlo bien, porque de ello depende que el PD obtenga una mayoría suficiente y no deba pactar. En realidad el domingo ya está en juego el resultado de las elecciones. Y yo creo que hay otro factor decisivo. A mí me parece que Bersani no parará a Grillo, pero Renzi un poco sí. Bersani no deja de ser uno de esos políticos de toda la vida, y en el debate cara a cara del miércoles quedó muy en evidencia. En mi opinión Renzi se lo merendó con patatas y postre, y eso lo vieron seis millones y medio de espectadores en RAI 1. Otra cosa es que alguno pueda votar ahora en el segundo turno si no lo hizo en el primero, la gran clave de la jornada, pues en teoría no se puede salvo causa justificada -se supone que hay que llevar certificado médico y tal- y andan pegándose por cambiar las reglas. De eso dependen las posibilidades de Renzi.
   No sé si se hacen una idea de lo quemados que están los italianos. Oigo mucho por la calle gente que dice que o no votará o votará a Grillo. Hasta que ha llegado Renzi y he empezado a oír que votarán a Grillo o a Renzi, si es que al final es el candidato del PD.
  Los italianos quieren algo distinto y votarán a quien se lo ofrezca.
  El estado de ánimo general hacia los políticos ya era el siguiente en 1983, año de ‘Fantozzi subisce ancora’ (Neri Parenti), con el inmenso Paolo Villaggio, que nunca nos cansaremos de poner aquí:

  Han pasado treinta años y esto no ha hecho más que empeorar, así que imaginen el panorama. Pero parece que algo va a cambiar y quedan meses interesantísimos, en los que veremos de todo.

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