El típico mes apocalíptico (13)

   Alguna vez les habrá pasado. Se quedan dormidos viendo la tele y cuando se despiertan no saben cuánto tiempo ha pasado. Pero si ven en la pantalla la misma película deducen que han sido unos minutos. Aplicar este sistema en el caso de Italia llevaría a error: quien desconectara del país la semana pasada, como en este blog, y se asome hoy se encontrará con el mismo presidente de la República, Giorgio Napolitano. Podría pensar que  todavía siguen buscándole un sustituto, pero no: es que le han vuelto a poner otra vez. Con 87 años. Y cumple 88 en junio. Y no veía la hora de largarse. Es  la primera vez en la historia de la República, fundada en la posguerra, en que el jefe de Estado repite en el cargo. El pobre ingenuo ha dicho que solo estará hasta que la situación se normalice, lo que hace temer una nueva reelección en 2020, cuando tenga 94 tacos y termine este mandato.

    Al lado de Italia hasta el mismísimo Vaticano es un estado subversivo. Benedicto XVI dimitió con 85 años y le ha sustituyó un papa revolucionario en dos días, pero estos tíos llevan dos meses sin hacer un Gobierno y mientras vuelven a elegir a un señor de 87 para que no cambie nada. Ayer Napolitano juró su cargo y echó a los partidos una bronca tremenda por inútiles, por golfos, por ir solo a lo suyo y pasar totalmente de los intereses del país. ¿Respuesta? Grandes aplausos. Esta gente es irrecuperable. Era como si la cosa no fuera con ellos, si no con el de al lado. Estaban ya casi contentos de haberse librado de nuevo del castigo, haciendo grandes promesas de contricción, pero seguro que al salir por la puerta se les ha olvidado.

    La sucesión de acontecimientos es enternecedora. Italia, instrucciones de uso:

 -Entre 1992 y 1993 cae el sistema político en medio de grandes escándalos de corrupción. Desaparecen los dos grandes partidos de Gobierno, infestados de chorizos, la Democracia Cristiana (DC) y el Partido Socialista (PSI). La gente está harta, cree que por fin ha llegado el momento del cambio y vota en referéndum el cambio de sistema electoral y el fin de la financiación pública de los partidos. Ambas cosas se restablecerán poco después como si nada.

-En 1994 Berlusconi gana las elecciones, pero cae a los ocho meses, traicionado por la Liga Norte, que se niega a reformar las pensiones. Se coloca un Gobierno técnico, del que Berlusconi se desentiende y que entre otras cosas logra hacer una pequeña reforma de las pensiones, para aguantar el chaparrón hasta unas elecciones anticipadas.

-En 1996 gana las elecciones Romano Prodi al frente de una amplia coalición de centroizquierda, El Olivo, germen del actual PD. Pero andan siempre a tortas y, de hecho, Prodi cayó a los dos años y medio al retirarle su apoyo los comunistas. Massimo D’Alema se colocó de primer ministro. Siempre se ha dicho que todo fue una conspiración suya, junto a Franco Marini, exdemocristiano reciclado en un partido llamado PPI.

-En 1997 D’Alema preside una cosa muy ambiciosa llamada la Bicamerale, una comisión conjunta de ambas cámaras para acordar por fin grandes reformas constitucionales que agilicen el sistema. Berlusconi, que estaba hundido en los sondeos, participa haciéndose el estadista y mareando la perdiz hasta que la manda a la porra en junio de 1998, impidiendo cualquier reforma. Siempre tendrá palabras elogiosas para D’Alema.

-En 2000 D’Alema dimite tras perder su partido las elecciones regionales. Se coloca a Giuliano Amato, exsocialista reciclado, como parche hasta las elecciones de 2001.

-Berlusconi arrasa en las elecciones de 2001. Por primera vez en la historia reciente italiana un Gobierno agotará la legislatura y contará con una mayoría absoluta para emprender las grandes reformas que espera el país. Pero Berlusconi no hará nada, solo se dedicará a salvarse el culo de sus procesos. La economía fue en constante declive.

-En 2005 Berlusconi ve que el centroizquierda va a ganar las elecciones el año siguiente. Cambia el sistema electoral con uno alucinante bautizado por todos como ‘porcata’, cerdada. La putada, para entendernos. Su objetivo, joder a la izquierda, aunque de paso se jodiera el país.

-Objetivo conseguido. En las elecciones de 2006 la coalición de Prodi gana de milagro en el Senado, por dos escaños. El Gobierno nace con los días contados. Como está compuesto por ocho partidos se pegan cada día. Memorable Antonio Di Pietro, ministro, manifestándose contra su propio Gobierno por una cosa que no le gustaba. Por eso mismo les resulta imposible cargarse el absurdo sistema electoral, que favorece a los partidos enanos, ni hacer prácticamente nada.

-A los 20 meses, en enero de 2008, cae el Gobierno Prodi al perder la mayoría en el Senado. En mayo gana Berlusconi, a quien el sistema electoral favorece. Vuelve a ocuparse de sus asuntos. Como sigue sin hacer nada de lo demás, los escándalos de putas ya son un poco fuertes y la economía se sigue hundiendo, cae en noviembre de 2011. Entre otras cosas, la Liga se negaba a reformar las pensiones.

-En plena emergencia económica, Napolitano no quiere arriesgarse a ir a las urnas y se inventa un Gobierno técnico con Mario Monti. Berlusconi y el PD se comprometen a apoyarle, pero no quieren salir en las fotos y prefieren que se coma él solito el marrón de tomar, por fin, medidas fuertes, entre ellas la histórica reforma de las pensiones. Como si no fuera con ellos ni fuera culpa suya. Es más, Berlusconi comprende que debe desaparecer una temporada y coloca a Angelino Alfano como pasmarote oficial del partido. Se esconde a esperar de nuevo su oportunidad y la gente se olvida de él. Se le da por acabado.

-En diciembre de 2012 Berlusconi ve que su juicio por prostitución de menores, el ‘caso Ruby’ está a punto de llegar a la sentencia, al igual que otros que tiene por ahí y el de su amigo Marcello Dell’Utri por ser su mediador con la Mafia. Su partido, el PDL, está a punto de desaparecer por las guerras internas y hundido en los sondeos. Así que hace caer el Gobierno, vuelve a escena y se presenta como candidato. Empieza a poner a parir a Monti y sus recortes. Sube en los sondeos. Sus procesos se paran.

-Febrero de 2012, hace casi dos meses, elecciones. La ‘porcata’ vuelve a funcionar de maravilla. El PD gana de mala manera y sin mayoría en el Senado. Es imposible formar Gobierno y empiezan las cuchilladas dentro del partido, como siempre. Nuestro hombre lo ha vuelto a conseguir. Pero atención que ahora viene su obra maestra.

-El presunto ganador de las elecciones, Pierluigi Bersani, dice que jamás aceptará un Gobierno con Berlusconi y hace lo posible por pactar con Beppe Grillo, que le torea y le pone condiciones imposibles: es decir, hacer limpieza en serio de este patético sistema. La situación se bloquea. Para ganar tiempo mientras pasa algo, se ponen entre todos a elegir el nuevo presidente de la República. Así al menos podrán repetirse las elecciones, porque el jefe de Estado no puede convocarlas en sus últimos seis meses de mandato. Y, efectivamente, pasa algo: el PD se suicida. Tener que aclararse exactamente sobre lo que quieren ser de mayores les pone al bordo del cortocircuito mental. No deja de ser un partido forzado con gente muy distinta dentro, de extrotskistas a católicos practicantes. Si hubieran ganado no se hubiera notado mucho -salvo en que no harían nada, como siempre-, pero al perder y tener que tomar decisiones vaya que sí se nota.

-Entre Grillo y Berlusconi, al final Bersani se decide por Berlusconi tapándose la nariz, porque Grillo a estas alturas reacciona y le ofrece un peligroso desconocido: el respetado jurista Stefano Rodotà, excomunista, excompañero de partido de Bersani y que, es más, fue presidente del PDS, germen del actual PD. Por si fuera Grillo poco le promete que si van juntos en esto, como señal de cambio, “se abrirán praderas” para pactar un Gobierno. Pero todo eso da mucho miedo y no, es mejor pastelear con Berlusconi. Es como más de izquierdas, o al menos de la izquierda a la italiana. La prioridad de nuestro héroe ya saben cuál es: alguien que le garantice que podrá seguir salvándose el culo. Bersani y Berlusconi proponen como presidente de Italia a… Franco Marini, aquel exdemocristiano reciclado. El otro que tenían en la recámara era… Giuliano Amato, aquel exsocialista reciclado. Berlusconi también hubiera votado a D’Alema, pero es que ene el PD no querían. Así que imagínense.
     Al ver a Marini, rebelión en una mitad del PD, que le hunde el jueves en la votación secreta. Bersani, humillado, recapacita y entonces propone a Romano Prodi, con una ovación unánime de la asamblea. Fue como los aplausos de ayer a Napolitano: hay que leerlos al revés. Hubo rebelión en la otra mitad del PD: el viernes Prodi fue apuñalado de nuevo por 101 electores del PD. Bersani dimite. D’Alema niega que tenga nada que ver en la conspiración contra Prodi. 

  -El PD, primer partido y al que solo le bastaban ocho votos ajenos para sacar el candidato que le diera la gana, se rinde a su incompetencia. Va como un corderito con Berlusconi a implorarle a Napolitano que siga. El presidente les hace jurar por sus hijos que van a hacer un Gobierno juntos y que se pongan las pilas para hacer por fin las míticas reformas, que ya está mayor para tonterías. Sí, sí, lo que usted diga. En resumen, como hace año y medio cuando puso a Monti y no le hicieron ni caso.

-Pregunta de concurso: A la vista de los últimos veinte años ¿ustedes creen que van hacer algo y por fin cambiarán las cosas?

-Pronóstico: no, no van a hacer nada, Berlusconi empujará al PD para que ponga la cara en el Gobierno y así terminará de rematarlo, mientras él interpreta un papel de gran responsabilidad y sentido de Estado. En cuanto a las míticas reformas, solo se interesará por restricciones judiciales, como limitar las escuchas telefónicas, que le tienen frito. Lo usará como moneda de cambio para apoyar otras cosas que pueden interesar al resto del país. Luego, cuando le venga bien hará caer el Gobierno otra vez sin ningún miramiento. En año y medio le ha dado la vuelta a la tortilla, es el gran vencedor de esta crisis y ya es el primero en las encuestas. Puede ganar las próximas elecciones. Pero lo que quiere es ser él presidente de la República y salvarse el culo de aquí a la eternidad.

    Grillo es un poco bocazas y a veces mete la pata, pero quizá le comprendan mejor ahora y también su lema básico: ‘Tutti a casa’.

    Por cierto, un detallito del que apenas se habla. Ayer, mientras Napolitano juraba su cargo, en Palermo se quemaban las cintas de la grabación telefónica de sus cuatro conversaciones con Nicola Mancino, exministro del Interior procesado en el gran juicio por las negociaciones secretas con la Mafia en 1992 y 1993. Al verse investigado Mancino llamó a la presidencia de la República un montón de veces en 2011, rozando la pesadez, para que le echaran un cable. Pero ya tenía el teléfono pinchado por orden judicial. Habló con un asesor de Napolitano, conversaciones que fueron publicadas, y cuatro veces con él personalmente. Napolitano invocó la sacra inviolabilidad del jefe de Estado y pidió y logró que las grabaciones fueran destruidas sin explicar nada ni que se haya conocido su contenido. Ayer las quemaron. Napolitano, a todo esto y para terminar con las vicisitudes de la izquierda, es el primer jefe de Estado que procede del Partido Comunista Italiano.

 

 

    Escena final de ‘Cadaveri eccellenti’ (1976), del maestro Francesco Rosi, sobre la nebulosa de complicidades políticas, incluida la izquierda, en la corrupción y la violencia. Pero vale para ahora y la agonía de lo que queda del Partido Comunista.

Traducción:
-¿Pero tú qué quieres, la guerra civil, el choque frontal?
-No, pero tampoco ser cómplices.
-¡Pero qué cómplices, seríamos cómplices si nos prestáramos a su juego. Desencadenar la calle, esto es lo que quieren!
-Entonces la gente no debe saber nunca la verdad.
-La verdad no es siempre revolucionaria.

  La película termina sobre el cuadro de Renato Guttuso, ‘El funeral de Togliatti’. Al Partido Comunista no le hizo ni pizca de gracia ni la película ni, sobre todo, la última frase.

FIN

   Para no dejar la cosa así, tan tremenda, paso a referirles lo que han votado estos días algunos parlamentarios, amparándose en el sufragio secreto, en medio de las cruciales tensiones que hemos contado y mientras el país aguardaba en vilo que se decidiera su destino:

-Marini, pero Valeria, no Franco, por jugar con la homonimia y cahondearse un poco. Es la actriz maciza de nata montada por excelencia.
 -Sofia Loren, un clásico de estas votaciones, siempre recibido con aplausos.
-Trapattoni, el entrenador de fútbol.
-Mussolini. Alessandra, se supone, pero cualquiera sabe… Luego ella explicó que fue idea suya y de algunos colegas para obligar “a esa roja de la Boldrini” a pronunciar el nombre de su abuelo y que se fastidiara. Boldrini es la nueva presidenta de la Cámara de Diputados y que hasta ahora era la representante en Italia de ACNUR, la organización de la ONU para los refugiados. Es decir, los putos inmigrantes, en términos comprensibles para Alessandra Mussolini.
-Gianni Rivera, futbolista.
-Rocco Sifredi, estrella porno.
-Veronica Lario, exmujer de Berlusconi.
-Conte Mascetti, el inolvidable personaje de ‘Amici miei’ interpretado por Ugo Tognazzi, inventor del idioma de coña inventado de la ‘supercazzola’.

    Esto, ya les aviso, tampoco va a cambiar. Pero a mí, no sé por qué, me reconforta. Será siempre así mientras haya voto secreto, es más fuerte que ellos. Todo por reírse.

   Bien mirado, el conde Mascetti representa a la perfección a la clase política italiana. Es un personaje picaresco y golfo, totalmente arruinado pero que aún vive en la ficción de ser un gran aristócrata, gamberreando con los amigos, fundiéndose el dinero de los demás y engañando a su mujer mientras ella malvive en la miseria con la niña en un sótano. Suele usar un lenguaje incomprensible que aturde al interlocutor.
     Recordemos un episodio ilustrativo de sus andanzas. En ‘Amici miei II’ (1982, Mario Monicelli) se fuga con una contorsionista a un hotel de lujo, se compra trajes caros, alquila un Ferrari y se da a la gran vida. Todo sin dinero, engañando a la chica y empeñando sus cosas. Avisados por su mujer, sus amigos van a buscarle pero él les manda a la porra. Quiere al menos vivir a lo loco, rejuvenecer, como en los viejos tiempos, durante unos días. Anuncia, trágicamente, que luego se suicidará. Como ven, todo son paralelismos con la actualidad política. Veamos cómo termina esto. Llega al bar de los amigos desesperada porque la ha dejado tirada en el hotel sin pagar la cuenta:

 

Háganse a la idea de que la chica contorsionista es Italia.

 

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