Íñigo Domínguez

La vida en Roma

27 Jun 2009

Diario mínimo (41)

Teníamos olvidado el Diario mínimo, pero es que deberían ver la pila de recortes de prensa que tengo encima de la mesa. No doy abasto. Les refiero sólo algunos apuntes recientes, sobre los clásicos, y otro día sacaremos el bingo acumulado.

Alitalia, el circo de las sedes en el extranjero

En el intento de limpieza de Alitalia, monstruo de derroche de abismos insondables, han salido a la luz nada menos que 60 sedes en el extranjero, algunas semidesconocidas, con fastuosos gastos. En Londres, por ejemplo, había 300 personas contratadas en el aeropuerto de Heathrow y ahí siguieron cuando las rutas internacionales se redujeron a 15. Había sedes en Libia, Senegal, dos en India,... aunque a veces no había rutas. En Hong Kong, sin vuelos desde hace años, vivían 15 empleados con una cuenta de 1.200 dóalres al día en el Hyatt. Lo más curioso es que estas oficinas manejaban depósitos propios de dinero, que también salen a la luz. No se sabe ni lo que hay, se calculan unos 50 millones. Pero hay unos 23.000 acreedores que piden unos 250 millones.

(Corriere della Sera, 4 de mayo)

Alitalia, robo de aviones olvidados

Los 46 aviones más viejos de Alitalia que no han entrado en la nueva compañía se han quedado por ahí aparcados en diversos aeropuertos, según donde les pillara la quiebra, a la espera de comprador. Sin embargo la compañía lanza la alarma por la sospecha de que son objetos de pequeños robos: ordenadores de a bordo, radios, butacas, cosas así.

(Corriere della Sera, 16 de junio)

Caos electoral

En las elecciones europeas, que coinciden con otras admnistrativas en algunas zonas, la noticia en Bari es el caos. Como hay cuatro comicios distintos el escrutinio es un dolor de cabeza y algunos colegios tardan 26 horas en contar los votos. En tres secciones se rinden y llevan directamente las papeletas al tribunal, en quince el presidente de la mesa se derrumba y uno es llevado al hospital con una crisis de nervios. Por eso unos 200 presidentes habían renunciado al cargo, aunque 50 de ellos habían dado plantón en el último minuto.

(10 de junio)

Camorra

En Portici, el barrio de Nápoles de la famosa Noemi Letizia, policías y soldados llevan a cabo una operación contra el clan Vollaro, la familia histórica de la zona. Es célebre porque el capo del clan, Luigi Vollaro, ha tenido 27 hijos con una decena de mujeres, y por eso le llaman ‘il Califfo’. La operación se llama San Ciro, patrón del barrio.

(11 de junio)

Trenes

El ‘Corriere’ hace una fascinante serie de reportajes sobre los trenes de cercanías, fuente de infinitas tragedias cotidianas para miles de usuarios. En Milán se rompen cuatro trenes al día. En el Venecia-Bassano, el diario comprueba que el tren a vapor de 1933 tardaba once minutos menos que el actual.

(‘Corriere della Sera’ 15-16 de junio)

Corrupción

El informe anual del Tribunal de Cuentas da la alarma, como siempre, sobre la corrupción galopante. El fiscal general, Furio Pasqualucci, refiere con la habitual desolación que esta «tasa inmoral y oculta pagada con dinero de los bolsillos de los ciudadanos» cuesta al país 60.000 millones de euros al año. El fenómeno es «tan relevante» que amenaza con afectar al desarrollo económico y alejar las inversiones extranjeras. Otro aspecto paralelo es la evasión fiscal: el Tribunal de Cuentas lo valora en 100.000 millones, un 18% del PIB. «Es un verdadero tesoro que podría resolver muchos problemas», añade, aunque lamenta que se ha debilitado aún más «el aparato sancionatorio».

(25 de junio)


Pobres con porsche

Noticia relacionada con la anterior. Descubierto en Padua (norte) tres beneficiarios de casas populares de protección oficial para familias sin recursos que en sus garajes tenían el siguiente parque móvil: un Porsche Cayenne, un Porsche Carrera 911, un Volkswagen Tuareg y un Jaguar, por un valor total de 300.000 euros. El dueño del Carrera, que ganaba 250.000 pero declaraba 2.500, tenía una villa en la ciudad y una casa en Cerdeña. En Citadella, otros tres pobres del mismo tipo. Uno de ellos tenía un BMW M3, una moto Ducati Supersport, una caravana Mercedes, un velero de 13 metros, cinco casas entre villas y apartamentos. Ganaba unos 500.000 al año y declaraba 12.000.

(25 de junio)

Un abuso cada 500 metros de costa

El informe anual de Legambiente denominado Mare Monstrum certifica, como siempre, la destrucción del litoral italiano a base de cemento salvaje: el año pasado, de media, se produjo un abuso cada 500 metros de costa y fueron denunciadas 16.000 personas. Hoteles, villas, puertos deportivos, restaurantes, centros comerciales, vertidos,... Campania, Sicilia, Puglia y Calabria -todo el sur de Italia-, como siempre, encabeza la clasificación.

(25 junio)

Primera gondolera

Por primera vez en nueve siglos, una mujer ha sido admitida a a la escuela de gondoleros sustitutos de Venecia. Se llama Giorgia Boscolo, tiene 23 años y, naturalmente, es hija de gondolero. De momento y como práctica, sólo pasará gente de un lado a otro del Gran Canal, como segunda de a bordo. Hay por ahí una alemana-estadounidense, Alexandra Hai, empeñada desde hace años en ser la primera, pero siempre la han boicoteado. Al final se compró una góndola y lo hace de forma privada para un hotel, en medio del ostracismo general del sector y con el rechazo del Ente Góndola, organismo regulador.

(26 de junio)


Berlusconi, por fin, reacciona a los escándalos

Berlusconi bromea con unos currantes de una obra en L’Aquila: «¿Qué hacéis ahí arriba? ¿Y las mujeres? ¿Sois todos gays? La próxima vez os traigo yo las ‘veline’.... pero no menores». Declaraciones posteriores: «Yo soy así y no cambio. Los italianos me quieren así, tengo el 61% de popularidad. Me quieren porque sienten que soy bueno, generoso, sincero, leal, que mantengo las promesas (...) La vida es tan bella... Te puede pasar que tropiezas en una acera y una moto te aplasta el pie. Mucho mejor vivir la vida normal como viene. De todos modos yo a mi edad no cambio». Al día siguiente, el principal magnate mediático de Italia y primer ministro ahonda en el análisis de la crisis: «Hay que incentivar la acción para que editores y directores de periódicos no contribuyan a difundir pesimismo, los empresarios deben amenazar con no dar publicidad a los medios que son factores de crisis». También dice que hay que «cerrar la boca» a la prensa, los organismos internacionales y al Banco de Italia porque hablan de crisis económica.

(24-25 de junio)

En fin, que me rindo. Saco la bandera blanca, como Franco Battiato, y me voy una semana, aunque no de vacaciones, sino a trabajar.

Ah, Battiato, qué loco está. Italia produce estos personajes geniales. En España es poco conocido y no se le toma muy en serio, quizá porque hacía gracia y por la posterior imitación de Martes y Trece, pero es un error, es un artista muy interesante. Transcribo algunas frases de la canción, muy actuales. Era 1981 y ya se veía negro, así que no hay que preocuparse. Italia es así y parece que siempre lo será, como los muchachos excelentes:

Mr. Tamburino non ho voglia di scherzare
rimettiamoci la maglia i tempi stanno per cambiare
Siamo figli delle stelle e pronipoti di sua maestà il denaro
Per fortuna il mio razzismo non mi fa guardare
quei programmi demenziali con tribune elettorali
e avete voglia di mettervi profumi e deodoranti
siete come sabbie mobili tirate giù uh uh.

C'è chi si mette degli occhiali da sole
per avere più carisma e sintomatico mistero
uh com'è difficile restare padre quando i figli crescono e le mamme imbiancano.
Quante squallide figure che attraversano il paese
com'è misera la vita negli abusi di potere.

Sul ponte sventola bandiera bianca

A Beethoven e Sinatra preferisco l'insalata
a Vivaldi l'uva passa che mi dà più calorie
uh! com'è difficile restare calmi e indifferenti
mentre tutti intorno fanno rumore
in quest'epoca di pazzi ci mancavano gli idioti dell'orrore.
Ho sentito degli spari in una via del centro
quante stupide galline che si azzuffano per niente
minima immoralia
minima immoralia
e sommersi soprattutto da immondizie musicali.

Minima immoralia
The end, my only friend this is the end

Pues eso: «Cuántas sórdidas figuras que atraviesan el país/ como es mísera la vida en los abusos de poder... A Beethoven y Sinatra prefiero la ensalada...»

Nada, lo dicho, les dejo y me voy a buscar por unos días la ilusión de un centro de gravedad permanente, porque en este país no hay manera. Normal que Battiato, como todos los italianos, lo buscara. Esta canción, como la anterior, es del LP ‘La voce del padrone’ (1981). Nos despedimos con el vídeo de la época, que da nostalgia y mucha risa. A mí me encanta.

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24 Jun 2009

Lui (16): detallitos

Aquí no gana uno para sustos, que ayer hubo otro terremoto y en mi casa se movían los muebles. Pero casi acongoja más lo de nuestro hombre. Siento volver a él, porque además de la televisión italiana me está monopolizando el blog, pero se impone en la actualidad por méritos propios. Ya habrán visto que la peli que poníamos el otro día, ‘In nome del popolo italiano’, resultó profética: el tal Giampaolo Tarantini, el empresario de Bari acusado de suministrar las chicas a Berlusconi, es sospechoso de dedicarse a lo mismo que el personaje de Gassman. Si es que aquí no hay nada nuevo. Les supongo enterados del argumento básico del nuevo culebrón, así que me centraré en los detalles, que son encantadores y no suelen entrar en las noticias porque no hay sitio para todas las tonterías. Paradójicamente, sirven para comprender de un vistazo el conjunto. Su abundancia se debe, no tanto a la prensa, como a la descacharrante Justicia italiana, que filtra en tiempo real sus pesquisas e interrogatorios. Es comprensible, porque es posible que luego la investigación de Bari se quede en nada y hay que aprovechar antes.

Detallitos son, por ejemplo, los que tiene Berlusconi con sus chicas. Dicen que hay por ahí una flotilla de minis rojos, el coche que regala al escalafón medio de la corte de mamachichos. Ahora cada vez que te cruzas con uno en la calle es inevitable mirar dentro. Pero lo mejor son las dádivas asignadas en la categoría de principiantes, esos collares que diseña él mismo, o eso dice, aunque resulta totalmente verosímil dado su aspecto. Son de dos tipos: tortuguitas o maripositas. Algo significativo, porque revela su talento para el camelo, es que a cada chica le jura que es un regalo especial, pero los encarga en serie y por toneladas desde hace años. Igual que los retratos firmados. En una conversación telefónica dos de estas chicas se indignaban porque habían visto uno igual que el suyo en casa de Noemi Letizia, y eso que les dijo que era personal. Increíble, les había mentido. A lo mejor no se lo esperaban de un primer ministro. De todos modos el collar de Noemi era de seis mil euros y parece de una categoría distinta, quizá la Sub-21, pero es que era la hija de unos viejos amigos.

La primera chica que aparece en escena y lo cuenta todo es la tal Barbara D’Addario, 42 años. Ahí la tienen en un calendario 2004 (sí, sí, es la misma chica de la publicidad electoral de arriba, aunque quizá habría tenido más votos así). Es un poco cabeza loca, apasionada de magia y sostiene haber sido ayudante de David Copperfield, a quien habría conocido en una convención suiza. A mí lo que me interesa de estos personajes es que, a medida que salen detalles de sus biografías, se descubren vidas novelescas y azarosas, no como la de uno. D’Addario es ‘escort’ (no el Ford, sino prostituta de lujo, que es un palabro que ahora descubro) y tan pronto aparece en galas regionales cutres como está con un jeque en Dubai o en un casino de Montenegro. Realmente es gente que ha hecho de todo para sobrevivir. En el culebrón aflora humanidad a raudales.

Recordemos cómo eran los burdeles que recuerda Fellini en ‘Roma’ (1972), cerrados en 1958 con la famosa ley Merlin.

Pero el móvil último de Patrizia D’Addario es esa obsesión suya por que le den el permiso para construir un hotelito en un terreno familiar de Bari. Hasta dice que su padre se suicidó por eso. ¿Qué hacer? Lo normal, pastelear con políticos. Lo primero que hizo es lo que se le ocurriría a cualquiera, presentarse con Mastella (tenemos pendiente hablar de él). Pero nada. Parece que daba la tabarra con su proyecto inmobiliario a quien se le ponía a tiro y, al final, su ocasión de oro fue Berlusconi. Asegura que le prometió «desbloquear el procedimiento» enviando dos personas de confianza a Bari y por eso se habría ido con él a la cama -«a la cama grande», ha aclarado-. También por eso, porque no hizo nada, ha decidido vengarse. De todos modos tuvieron el detallito de colocarla en la lista municipal ‘Puglia prima di tutto’ (Puglia antes que nada). Los responsables del PDL dicen que es mentira, pero es peor el remedio que la enfermedad: aseguran que pasó un día por la oficina, dejó el currículum y ya está, la metieron en las listas. Explican que no tenían a nadie para la cuota femenina. Ya ven cómo se hacen algunas listas electorales.

La segunda chica es una tal Barbara Montereale, 23 años. Lo mejor de todo es que cuenta vida y milagros de las fiestas de Berlusconi, pero pensando que le hace un favor, porque es berlusconiana a muerte, según subraya en todas las entrevistas. Del mismo modo ha relatado que al aparecer en la prensa su novio la infló a mamporros y casi le rompe la mandíbula, porque pensó que era puta. Pero en vez de denunciarlo lo contó con toda naturalidad, explicando que es celoso. Claro, tiene un tatuaje en el brazo que dice ‘Equivocarse es sufrir’. Barbara se define ‘ragazza imagine’, otro oficio fascinante, aunque en esta foto de granjera que ponemos debía de estar en horas bajas. Ha sido ‘billionerina’ -azafata de la discoteca ‘Billionaire’ de Briatore en Cerdeña- y, como Noemi, aspiró a ‘meteorina’ -las chicas del tiempo de Fede que ya describimos en el culebrón Noemi-. Fede lo negó, pero anteayer se acordó de ella -hay fotos de ellos juntos- y le ha dicho que le llame cuando quiera, que le guarda el puesto. Resumiendo, que Barbara al final metió el pie en las fiestas de Berlusconi y sacó 10.000 euros haciendo pucheritos:

«Fue muy dulce, como un padre. Le conté que había perdido a mis padres y mi hija no estaba bien. Que no conseguía salir adelante sola. Me dio un beso en la frente y antes de irme me dio un sobre. Fue un gesto bellísimo. Y lo juro sobre mi hija, no tuve con él ninguna relación sexual. Puedo sólo decir que Tarantini nos decía que para quien fuera con el presidente había sobre con una cifra a elegir».

Barbara también acabó en la lista ‘Puglia prima di tutto’.

Vamos con el tercer personaje. Desde hace unos días serpenteaba entre los párrafos de las noticias, medio oculto, un transexual llamado Manila. Como pueden ver, aquí a la derecha de sus pantallas, también tiene su calendario. Se le citaba en los papeles de la Fiscalía de Bari como alguien metido en eso de mover chicas. Era cuestión de tiempo que saliera a la palestra y ayer, por fin, también apareció con su entrevista. Les advierto que cada vez bajamos más en las catacumbas del imperio. Manila, de 27 años declarados, se define ‘talent scout’ (buscador de talentos) y se considera una creadora de tendencias de Teleregione, cadena de Puglia, donde hace ‘realities’, copias de los de las grandes cadenas. Si los originales ya son malos imaginen la imitación de provincias. Pero su análisis es agudo, aunque le fastidia que a ella nunca le hayaninvitado a las fiestas de Berlusconi. Lean, lean:

«Los chicos y las chicas que frecuentan mis programas vienen a mí con una esperanza. Al menos unas cincuenta chicas que han pasado por aquí después han llegado a ‘Uomini e donne’, ‘Amici’, al ‘casting’ del ‘Grande Fratello’ o de ‘L’Isola dei famosi’. (...) Evidentemente, alguien se ha dado cuenta de que en torno a Manila (habla en tercera persona, como el Papa o los futbolistas) hay un vivero fértil de personas que quieren triunfar. Y ha pensado que los podía proponer a personas importantes».

Dice que también le propusieron entrar en la lista ‘Puglia prima di tutto’. Rechazó la invitación, porque le parecía una caricatura. Al fin alguien con sentido de Estado.

Un último personaje que ha aparecido de refilón es Licia Ronzulli, que según el testimonio de Barbara Montereale recibía a las chicas y organizaba «la logística» de Villa Certosa. Pues resulta que es toda una eurodiputada del PDL, una de esas que causó cierto revuelo por ser incluida en las últimas listas sin saber por qué. Se dijo que era por su impecable perfil de voluntaria en Bangladesh, pero ya ven que ha acabado reciclada en regulador vial de los convoyes de mamachichos. Ha replicado diciendo que cuando es invitada a Cerdeña -«con mi marido», detalla- colabora en la acogida de los invitados.

Fellini, de todos modos, ya especificaba luego en ‘Roma’ que, como en todo, había clases, y que existían otros lupanares de más nivel, donde de repente podía aparecer una personalidad importante y todos a contener la respiración:

Las veladas descritas por estas chicas lenguaraces son increíbles porque parecen estar destinadas a hacer creer a Berlusconi que van todas allí en peregrinación porque es el más guapo, el más simpático, el más gracioso y el más sexy. Y él aún se siente en la obligación de seducirlas con sus encantos. Champán, pizza, helado. En Villa Certosa, coreografías de rubias con morenas. Chicas de países del Este vestidas de Papa Noel. Paseo en cochecito de golf por los jardines de cactus y el volcán con efectos pirotécnicos. Y, por supuesto, canciones napolitanas con Apicella, el ex-aparcacoches reciclado en guitarrista personal del ‘Cavaliere’. Aquí les vemos en un recital en el mítico anfiteatro de la misma Villa Certosa:

En estas imágenes se ve que Berlusconi lo vive, se ve esa espontaneidad que lo hace tan simpático, ese deshacerse por sus invitados y que hace creer realmente que puede pecar de ingenuo. Mira que no saber distinguir una prostituta cuando se la meten en casa, porque eso es lo que ha dicho. Menudo chasco se habrá llevado. Él pensando que había triunfado con la D’Addario como un campeón a la segunda noche de verla y con sólo charlar un rato. Qué ingrato es el poder.

En las imágenes, en fin, se comprende que Berlusconi lleva en la sangre su origen como cantante de cruceros. Es el estilo que impregna su modo de ser, la política cabaretera. Entonces hasta tenía tupé, como demuestra esta foto de época de la izquierda. Y es precisamente en aquellos cruceros primordiales donde se halla una clave esencial, un nodo neurálgico del devenir futuro, porque, y me parece que esto aún no lo he contado, en la misma nave donde actuaba Berlusconi -con Fedele Confalonieri, actual presidente de las televisiones del magnate, al piano- en otro piso estaba en escena ¡¡¡¡¡nuestro héroe Fantozzi!!!!! Como lo oyen, en el mismo barco el destino unió el yin y el yan, el triunfador y el perdedor, el megadirector galáctico natural y el más bajo subordinado inferior. En efecto, el genial Paolo Villaggio, genovés, también empezó con espectáculos en los barcos de placer. Y en otra sala a veces actuaba Fabrizio de André. Villaggio dice que Berlusconi, como cantante, era buenísimo. Pero ya sabemos cómo acabó Fantozzi, haciendo horas extras de noche para cubrir al jefe máximo, el Duca Conte Semenzara, cuando se iba de putas y llamaba su mujer:

Es el inicio de ‘Il secondo tragico Fantozzi’ (1976, Luciano Salce).

Volviendo a lo nuestro, y como descargo, yo creo que Berlusconi ha sido víctima de un trágico equívoco. Como ha dicho su abogado, Niccolò Ghedini, si alguien ha pagado a las chicas a espaldas de su cliente él sólo sería, en todo caso, «el utilizador final», un concepto absoluto, como el Gran Timonel. Y en cualquier caso, su cliente «no necesita que nadie le lleve mujeres, puede tener grandes cantidades gratis». Le faltó decir ‘cargamentos’ o algo así. En fin, que yo creo que si alguien pagó a las muchachas no fue para que mantuviera relaciones sexuales con el primer ministro, sino para la parte más dura de estas ceremonias de autoexaltación del líder, después de sus chistes: tragarse una hora de vídeos de Berlusconi. Dos mil euros, la cifra que se maneja como tarifa estándar, me parece poco. Según han contado las chicas, les ponía imágenes de sus visitas a la Casa Blanca y al final, todas a cantar, en coro, con los brazos en alto y cogidas de la mano, el himno oficioso ‘Meno male che Silvio c’e’ (‘Menos mal que tenemos a Silvio’). No se descarta que hubiera también mecheros encendidos. Desde luego este señor está muy mal, tiene razón su mujer. ¿Recuerdan aquellas frases majaras que se escribía solo en un folio («Soy el presidente número uno,...»)?

Estas son historias deprimentes de chicas con vida difícil. El ambiente de las fiestas es declaradamente decadente. Y lo más llamativo y que no deja de asombrarme, aunque no deja de ser un consuelo para los que no somos millonarios, es que no hay una que esté realmente buena. Son todas del montón, de Noemi para arriba. Por eso estarán doblemente cabreados los políticos de toda la vida que han sido dejados fuera de las listas con el argumento decisivo de que no tienen tetas, como le dijo el coordinador nacional del PDL, Denis Verdini a Marcello Vernola, según el relato de éste. Es un europarlamentario apartado de las candidaturas y que se ha pasado a la UDC. Hay mucho resentimiento interno. Además mientras tanto Berlusconi, defensor de la familia y que en esos días aprobaba una ley para endurecer la lucha a la prostitución, ordenaba cubrir el seno de la reproducción del Tièpolo de la sala de prensa del palacio presidencial. Ahí vemos el detallito, antes y después, con la ministra Carfagna, la fulgurante chica de los calendarios, impulsora de la ley. La ley, por cierto, que está aún en trámite, es la primera desde la Merlin de 1958 que citábamos antes y acabó con aquel mundo felliniano.


No se entiende nada, la verdad, de si están a favor o en contra de los pechos. En este sentido, ha sido útil e interesante una entrevista de ‘La Stampa’ a Stefania Ariosto, la mujer que frecuentaba asiduamente el círculo berlusconiano en los ochenta, sus fiestas de lujo y vacaciones en velero, y que un día, nunca se ha averiguado por qué, empezó a contar lo que sabía sobre cuentas suizas y demás. De su testimonio salieron los procesos SME, IMI-SIR y Lodo Mondadori contra Berlusconi y compañía. Fueron célebres sus descripciones de la casa de Cesare Previti, abogado y hombre de confianza de Berlusconi, con una bañera llena de langostas y una escultura en forma de falo. La Ariosto conoce muy bien el percal. Vean estos fragmentos de la entrevista:

-¿Se imaginaba que se llegaría a esto?
-Algunos comportamientos de Berlusconi simplemente se han acentuado. Yo entonces fui marcada como peligrosa porque osé rebelarme, contar lo que sabía. Y sobre todo no adhería a su comportamiento, a una cierta arrogancia que se sanaba sólo con el dinero. También yo recibí dinero, pero intenté siempre corresponder a Verónica. (...)
-¿También usted recibió pulseras y collares?
-Sí. Eran los regalos típicos de Berlusconi, un comportamiento en realidad de desprecio por las mujeres. Él tiende a comprar todo.
-¿No son gestos de galantería?
-No, son formas visibles de poder. Berlusconi adora la visibilidad, si no no se explica cómo ha podido ocurrir esto. ¿Cómo entra una prostituta en su casa y graba todo? Tenía la posibilidad de hacer sus cosas en privado, pero él no goza si no hay una representación externa de lo que hace. Y así se arriesga a un chantaje.
-¿Cuando lo frecuentaba era distinto?
-No era así. Esta acentuación del exhibicionismo sexual creo que se debe a la senilidad y a la intervención quirúrgica, que le ha afectado mucho.
-¿Quién es Berlusconi en privado?
-Es un hombre generosísimo, esto está fuera de discusión, pero sus regalos tienen más que ver con un sutil ejercicio del poder. Berlusconi no ama las mujeres, es un embustero.
-¿Se esperaba la D’Addario y sus amigas a Palazzo Grazioli y Villa Certosa?
-El uso de ‘escort’ o ‘ragazze imagine’ es un modo de hacer muy milanés. A menudo para hacer negocios se llevan estas chicas, que son bien adoctrinadas. En esta historia a Berlusconi le absuelvo, su culpa es haberse fiado de ese tipo, Tarantini. (...) En el fondo es una historia triste y él ya me da un poco de pena.

En resumen, todo esto es una apestosa combinación de cotilleo y política, de público y privado. Tras callar una semana, no responder preguntas y negar todo, por fin Berlusconi habla hoy por primera vez del tema. ¿Dónde? ¿En una rueda de prensa? ¿En el Parlamento? ¿En la RAI? ¿En el ‘New York Times’? No, en ‘Chi’, una revista del corazón casposilla que es de su propiedad. Todos a leerla a a peluquería.

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17 Jun 2009

Noticias de miedo

Algunos de ustedes quizá se hayan asustado mucho al ver este fin de semana en medios españoles terroríficas noticias del regreso a las calles italianas de patrullas fascistas con uniforme casi nazi. Hombre, a estas alturas ya deben de saber que de Italia hay que creerse la mitad de la mitad, pero hay quien sigue insistiendo en tomarse las cosas al pie de la letra. No se preocupen, esto de las ‘rondas negras’ y el chico este de la foto quedará de maravilla en las noticias, que pretenden tenernos perpetuamente escandalizados, pero es para morirse de risa. Bastaba ver quién está detrás del tinglado, el inenarrable Gaetano Saya.

Este siciliano, de 53 años, se dio a conocer hace cuatro años al ser detenido porque había inventado una policía paralela, como la TIA de Mortadelo, llamada Dipartimento Studi Strategici Antiterrorismo (DSSA) para luchar contra la amenaza del terrorismo islámico y, en general, según sus obsesiones, contra una presunta invasión de musulmanes en Italia. No se crean, que andaban por ahí metidos ex-policías y agentes jubilados y tenían placas falsas, sirenas y a veces entraban en las bases de datos. En Italia siempre hay gentuza de los bajos fondos del Estado que se lo monta en secreto no se sabe cómo. Saya es uno de esos elementos. Con ayuda de su mujer, Maria Antonietta Cannizzaro, siempre vicepresidenta del garito de turno, no ha hecho más que fundar partidos, logias másonicas (ahí lo tienen disfrazado como gran maestre) y servicios secretos, aunque a la mínima oportunidad abría una página web para proclamarlo. Para Saya es difícil conjugar el afán de protagonismo con ser agente secreto, lo lleva mal. Es una contradicción muy italiana: todo es secreto pero todo se sabe.

Sus partidos en la última década han sido, a saber: Partito Giustizialista Italiano (con un escudo igual al de la CIA), Partito Nazionale della Destra Italiana, Partito della Rinascita della Democrazia Cristiana y hasta Destra Nazionale Nuovo MSI, para apropiarse la mítica ‘fiamma’ fascista, en litigio judicial con AN de Fini. Como agente secreto es un desastre, porque lleva años presumiendo de pertenecer a «una estructura secreta de la OTAN», como dijo en un proceso contra Andreotti en 1997. El caso es que, asegura, de algún modo entró en el SISMI, los servicios secretos italianos. En Italia todo es tener padrinos.

Para intentar comprender su empanada mental sirve muy bien el detalle que siempre aparece en las entrevistas que da en su ático de Florencia, además de su colección de cascos militares y la reproducción del Juicio Final: tiene dos fotografías gigantes de Reinhard Heydrich, el oficial nazi encargado del Holocausto y, al lado, la menora, el candelabro judío de siete brazos, junto a la bandera de Estados Unidos y la de Israel. «Mis amigos israelíes quedan perplejos, pero es el dualismo bien-mal», explica. «No soy nazi, pero soy un amante del ocultismo y en una sesión de espiritismo me ha sido dicho que soy la reencarnación de Heydrich, y he tomado nota», argumenta. «Es más, soy de religión judía», añade. En su biografía subraya como dato esencial que le educó su abuelo, participante en la Marcha de Roma.

De todos modos la clave la dio su mujer cuando le arrestaron en 2005 por el asunto de la policía paralela: «Gaetano Saya estaba levantando el vuelo. Estaba convirtiéndose en alguien demasiado potente. Entre otras cosas estaba a punto de ser nombrado embajador de un país del centro de África amenazado por la parte musulmana de la población. Y no ha ocultado nunca que quería ser ministro de Interior. Pero esto no se acaba aquí, porque un día acabará siendo ministro de Interior». Bueno, en eso cualquiera sabe, con los precedentes que tenemos. Aunque con esos bigotes... no sé, no sé.

Total, que este fin de semana Saya monta una rueda de prensa en Milán y presenta su último engendro, una delirante Guardia Nazionale Italiana (GNI), con uniforme caqui, águilas imperiales y el sol negro de las SS. Dicen que tienen 2.500 voluntarios, pero no se lo creen ni ellos. Los nazis son siempre noticia y, hala, a dar la vuelta al mundo con las imágenes. Saya encantado, claro. Aunque simplemente es una propuesta para apuntarse a las patrullas ciudadanas que el Gobierno estudia crear, según una propuesta de la Liga Norte que aún está en trámite. En cualquier caso, si es que algún día llega a aprobarse esta tontería, no se aceptarían símbolos políticos y los permisos a las patrullas dependerán de los alcaldes. Es decir, esta patochada jamás llegará a nada. La fiscalía ha abierto la correspondiente investigación por apología del fascismo y ya está. De ahí, njo obstante, los rimbombantes titulares: "Italia investiga...". En fin.

La GNI aseguran que se dotarán de «medios navales y áreos con sistemas de vigilancia visuales y sonoros». Para ello se dividirán en varios departamentos: «protección civil, protección eco-ambiental, protección íctico-faunística-vanatoria, protección zoológica, promoción y divulgación de la historia, de las lenguas y de las tradiciones italianas, con particular referencia al Imperio Romano». Bueno, y como decía Mayra, hasta ahí puedo leer, porque me da la risa.

El que dio la cara, porque es el que sale en todas las fotos disfrazado, y el organizador de la Guardia Nazionale Italiana no fue Saya, claro, sino un pardillo llamado Maurizio Correnti, 38 años, ex-soldado alpino y conductor de autobuses en Milán. Es el chico de la foto de arriba del todo. Al día siguiente, después de ver el revuelo, aseguró en la prensa que no sabía que esos símbolos eran fascistas, que los cambiarían y que, es más, salió indignado de la rueda de prensa tras ver los saludos romanos. Hombre, es como aparecer vestido de torero en la plaza de Las Ventas creyendo que es para un campeonato de voley-playa. Lo cierto es que en las imágenes de la rueda de prensa lo vemos en una esquina de la mesa, más perdido que un pulpo en un garaje y convertido en un personaje totalmente fantozziano. Si es que hasta se parece a Fantozzi:

Este vídeo está adornado al final con unas imágenes de 'Fascisti su Marte', descacharrante película de Corrado Guzzanti que hemos puesto alguna vez.

Sin embargo, cuando Correnti quiso desentenderse del camelo ya era tarde: Saya estaba despendolado en Internet con un bigotillo graciosísimo -nada que ver con el modelo máson- llamando a los «verdaderos italianos» a la causa, aunque llevaba la bandera italiana puesta del revés. Ayayay esos detalles minan la credibilidad de la cruzada:

Sinopsis: La noticia de tono jocoso del TG3, históricamente rojillo, empieza con Saya y pasa al pobre Correnti, que dice que son como la Protección Civil y no van a pegar a nadie. Se le ve ya confundido, y explica que cambiarán el color de la camisa, que será roja, con corbata blanca, y que no es fascista. Sobre la rueda solar nazi dice que es un símbolo de la derecha que le gustaba y se lo pasó Saya. «¡Si me llama el PD yo voy!», aclara. Termina diciendo que también quitará el águila, aunque no reniega de Saya...

Bueno, al día siguiente ya renegaba de Saya. En el periódico de ayer, ya en pequeñito, el pobre Correnti, muy apesadumbrado, anunciaba que ya ha cambiado el uniforme y que, esta vez sí, será azul. Que quiere hablar con Saya inmediatamente y sus relaciones están congeladas, porque se siente engañado: «La Guardia Nazionale era mi criatura, he cuidado los detalles, he empleado mi tiempo y mi dinero. Saya era un asesor. Con toda probabilidad transferiremos la sede nacional, aquí hay una atmósfera que no me gusta. Estoy dispuesto a dimitir». Si es que no se fijan. Como los medios alarmistas que ven el fascismo por todos lados.

Hombre, yo creo que esto es una noticia que se puede contar, pero sabiendo que es todo de chirigota, como el TG3, no lo que se ha visto por ahí. Es como el intento de golpe de estado de pacotilla que describe Monicelli en ‘Vogliamo i colonelli’ (‘Queremos los coroneles’, traducción mía, 1973). Se basa en la génesis del auténtico golpe de estado Borghese, de 1970, que era algo más serio pero que se quedó en nada:

Sinopsis: El inefable Beppe Tritone (Ugo Tognazzi), diputado de extrema derecha venido a menos, acude al campamento marcial de sus chicos, para arengarles. Tras inspirarse con un disco del Duce, habla: «¡Dentro de poco se os confiarán las riendas del país, y digo riendas porque este país necesita las riendas y la frusta! ¡Orden, obediencia y disciplina! (Es lo mismo que dijeron en la rueda de prensa de la GNI) ¡Basta con la antihistórica igualdad! ¿Pero qué quiere decir? ¿Por qué un ingeniero tiene que ser igual a un albañil? ¡Sólo los cojones son iguales uno al otro! (‘Coglioni’ también tiene el sentido de ‘idiota’) ... ¡Destruyamos esta democracia!». Tras el discurso, pregunta al jefe de campo cómo va su hijo, pero le dice que lo ha puesto tres días en las letrinas. «¡Ah, como su padre cuando era joven, resistencia a la disciplina! ¿Qué ha hecho?». Le dice que se ha escaqueado en el ejercicio de arma blanca. Con alguna chica, supone el padre, como él cuando era joven, pero no, ha sido para tocar la guitarra en el bosque. Así que convoca al chico inmediatamente. El chaval le dice que no está hecho para esas cosas, que a él le gusta leer, estudiar, la música... Dice que los demás le toman el pelo, y le llaman maricón. «¡¡¡¡Queeeeé, maricón el hijo de Beppe Tritoni!!!!! ¡¡¡Qué vergüenza!!!», grita el padre. El hijo dice que no es verdad, que son ignorantes. «¡¡¡No me llames ‘papino’, a mí que siempre me han llamado con los nombres más terribles!!! !!Y a mi hijo le llaman maricón, y esto en la víspera de la toma del poder!!!!».

En fin, los auténticos elementos de extrema derecha del Estado han tenido históricamente mucha menos visibilidad y son más siniestros, los famosos ‘servizi deviati’, servicios desviados. Lo demás es folclore, que ahora está más de moda porque con la nueva era berlusconiana están crecidillos. Pero no se lo tomen muy en serio.

Cambiando de tema, por casualidad ese mismo día había otra noticia de interés en Italia, pero no tuvo ninguna repercusión y por tanto no causó ninguna preocupación. Se trataba de la sentencia a las llamadas Nuevas Brigadas Rojas, catorce condenas de hasta quince años a la mayoría de los detenidos en febrero de 2007 por formar un partido comunista político militar con fines eversivos. Tras la sentencia, medio centenar de personas del público, amigos y parientes de los imputados, cantaron la Internacional y corearon lemas como «Contra la crisis del imperialismo guerra de clase para el comunismo» o «Contra el fascismo y la represión, revolución». Vean las imágenes de un informativo, históricamente de derechas:

Hombre, estos sí que van en serio y se lo creen, no como la tropa patosa de Saya. Sí, ya sé, no se vende nada bien como noticia, todos queremos el colorín,el susto y las risas, como en el circo. El resultado es que a menudo las tonterías se presentan como algo serio y las cosas serias ni se presentan, y con Internet y su influencia en los medios esto cada vez va a peor. Veamos. Las Nuevas Brigadas Rojas han asesinado a dos asesores del Gobierno italiano en derecho y asuntos laborales, Massimo D’Antona en 1999 y Marco Biagi 2002. Ahora, según la acusación, este nuevo comando que se estaba formando proyectaba atentar contra otro, Pietro Ichino. Los imputados deben indemnizarle con 100.000 euros, aunque éste ha renunciado si los reos aceptan encontrarle y discutir sus puntos de vista en un diálogo constructivo. Lo cuenta en el vídeo en conexión telefónica.

Ichino vive con escolta desde 2002 y es un impulsor de reformas en el anquilosado mercado laboral italiano. Los títulos de sus dos últimos libros son reveladores: '¿Para qué sirve el sindicato?' y 'Los que no hacen nada', sobre los funcionarios vagos. Para los acusados es un «masacrador de obreros» y le amenazaron cuando prestó declaración en el juicio.

Cuando estas personas fueron arrestadas el jefe de la Policía antiterrorista italiana dijo: «Estamos ante unos marcianos». Se refería a que vivían todavía con la retórica de los años de plomo, pensando en la revolución, la dictadura del proletariado y esas cosas, o como decía el primer número de su pasquín ‘Aurora’, «la meta es la insurrección armada de la masa popular contra el Estado burgués». A mí siempre me choca que, al igual que en la tropa fascista, los líderes suelen ser cuarentones y cincuentones, no jóvenes airados con la revolución en las hormonas. Italia es que no avanza.

De todos modos, para la defensa ha sido un proceso político, un montaje y recurrirá. A ver en qué se queda porque con la Justicia italiana ya se sabe. Los 'centri sociali' -locales juveniles con rollo ideológico donde uno podría pasarlo bien si no fueran tan pesados con las consignas- están movilizados por los camaradas.

Por cierto, la fiscal de melena roja que ven en las imágenes sentada impasible en su escaño es Ilda Boccassini, pesadilla de Berlusconi en los procesos SME, IMI-SIR y Lodo Mondadori. Según el magnate, es una peligrosa magistrada comunista, pero ya ven.

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Permítanme que les refrite un artículo que publiqué el otro día en el diario impreso, porque imagino que muchos de ustedes no lo compran, por hallarse en Pernambuco o bien en Portugalete pero sin vocación de ir al quiosco -y según los gurús de esto tal vez son ustedes el futuro, así que fíjense bien en lo que hacen-. Me comporto así porque he recibido mensajes de gente que no tenía ni idea de este tema, así que lo transcribo aquí con la esperanza de que tenga interés para alguien más. Va sobre esta foto y la otra que hay dentro:

Berlusconi, que casi nunca habla mal del fascismo, dijo hace poco ante las juventudes de AN, el partido post-fascista, que Italo Balbo hizo en Libia como gobernador «cosas egregias». Italia también hizo sus pinitos coloniales pero apenas se habla de ello y mucho menos de la parte oscura: sólo en Libia dejó 100.000 muertos, que este país eleva a 700.000. Ese pasado ha sido desempolvado de golpe por la visita histórica del coronel Gadafi a Italia con la ya célebre foto que exhibía en el pecho al bajar del avión. Es una imagen del líder de la resistencia, Omar Al Mukhtar, el día de su captura en 1931, encadenado y mostrado como un trofeo.

«Esa foto es para nosotros como para los cristianos llevar la cruz, recordar al mundo la suerte de Cristo», dijo ayer el líder libio. Se ve que soñaba con el día en que pisaría Italia con esa fotografía. Gadafi, un beduino como Mukhtar, organiza cada 7 de octubre manifestaciones populares por el ‘Día de la Venganza’, aniversario de la expulsión de los italianos (de 20.000 a 35.000) y confiscación de sus bienes en 1970, cuando llegó al poder. Ahora, para la reconciliación, ha recordado la afrenta en suelo del viejo invasor y ha obligado a Italia a hacer memoria. Los libios ya recuerdan a Mukhtar cada día en los billetes de diez dinares.

Italia llegó tarde a la carrera colonial, porque el propio estado italiano no nace hasta 1861, y se quedó con lo que le pillaba más cerca: Eritrea (1882), Somalia (1889), Libia (1911) y Etiopía (1935), sin contar sus fracasos en Albania y Grecia. (En la foto de abajo, trabajadores etíopes aprenden a hacer el saludo fascista en 1938). Le sirvió, curiosamente, para afianzar su nueva identidad y enseguida se dio a las barbaridades y el genocidio, como los imperios de verdad. Italia llegó con el racismo paternalista del XIX y acabó con el fascista de los años treinta. «Tenemos hambre de tierra porque somos prolíficos y pensamos seguir siéndolo», argumentó Mussolini.

La ocupación de Libia duró de 1911, con el ataque al imperio otomano, a 1943. Tras un arranque lento, Mussolini redobló el esfuerzo bélico y la emigración masiva de italianos, vénetos y del sur, las regiones más pobres. La resistencia de la gente del desierto de Cirenaica se reunió en torno a Mukhtar, un hombre de 63 años, venerable e inteligente, que se había pasado la vida dando clases coránicas en la mezquita de su pueblo. El que luego sería el rey Idris huyó a El Cairo y dejó la batalla en sus manos. Con tres mil hombres volvió locos a los ejércitos de cuatro gobernadores durante una década.

La respuesta del fascismo fue terrible. Incendios de aldeas, deportaciones multitudinarias a campos de concentración -100.000 personas, de las que sobrevivieron 40.000-, ejecuciones de masa y uso pionero de armas químicas con bombardeos de gas. Para capturar a Mukhtar el general Graziani recurrió al hambre, con la eliminación del ganado -las ovejas pasaron de 800.000 a 98.000-, de las cosechas y del comercio desde Egipto. La represión en Cirenaica destruyó una sociedad.

El 11 de septiembre de 1931 -el particular 11-S libio- Mukhtar fue finalmente capturado, condenado en un proceso de farsa y ahorcado el día 16 en el campo de Soluch ante 20.000 prisioneros. El régimen castigó incluso con diez días de cárcel a su abogado defensor, el capitán Roberto Lontano. Uno de los máximos historiadores del colonialismo italiano, Angelo Del Boca, que ha roto muchos tabúes, escribió que Omar Al Mukhtar «no es sólo un espléndido ejemplo de fe religiosa, de vida simple e integérrima, construyó una perfecta organización político-militar que los italianos consiguieron derrotar sólo con medios absolutamente extraordinarios».

En 1980 Gadafi decidió financiar con 35 millones de dólares una gran producción de estilo hollywoodiense sobre el héroe libio. En ‘El león del desierto’, dirigida por el sirio Moustapha Akkad, Mukhtar es interpretado por un espléndido Anthony Quinn, clavado al original, junto a Irene Papas, Rod Steiger -que hace de Mussolini- , Oliver Reed, John Gielgud. De italianos, Raf Vallone y el gran Gastone Moschin. El momento de la famosa foto es reconstruido con minuciosidad. Para el prestigioso historiador británico Denis Mack Smith es un documento único sobre las atrocidades coloniales. Es como ‘La batalla de Argel’, de Pontecorvo, para Francia. En Italia fue prohibida y la Policía secuestró una sala de Trento donde se quiso exhibir por «vilipendio a las fuerzas armadas». La proyección de la película en Italia es una vieja obsesión de Gadafi y cuando empezó el acercamiento entre ambos países se lo pidió, sin éxito, a Bettino Craxi. Por fin se emitió ayer en Sky, aunque es un canal de pago. Seguramente Gadafi se sentó a verla anoche en Roma antes de irse a dormir, con otro sueño cumplido. Aunque en Italia le proponen que se ponga otra foto: la del atentado aéreo de Lockerbie y sus 270 muertos.

Fin

Menudo pájaro, el Gadafi. De apestado internacional y Bin Laden de los ochenta a dar lecciones por Europa. Puso la jaima en Villa Pamphilj pero dormía en el palacio. La diplomacia es curiosa: hace sólo año y medio no se autorizó al Dalai Lama intervenir en el Senado y hubo una desbandada general de políticos, que huían de él porque la consigna era no desairar a China. Pero Gadafi estuvo a punto de hacerlo en su visita si no hubiera sido por las protestas de la oposición. Berlusconi le hace la pelota por el suministro de gas y, ahora, porque es decisivo para cerrar desde el origen el flujo de embarcaciones de inmigrantes ilegales. Por eso firmó en agosto de 2008 un sorprendente Tratado de Amistad por el que Italia pagará a Libia 5.000 millones de dólares en veinte años en concepto de «reconocimiento completo y moral de los daños infligidos en la época colonial». Y todos tan amigos. La historia de las relaciones Italia-Libia es muy curiosa, pero ya hablaremos de eso otro día.

La verdad es que en España la película de Anthony Quinn la ponían por la tele, yo la vi cuando era pequeño. Les pongo un fragmento que he encontrado por ahí en el ciberespacio árabe.

Ah, imagino que, siguiendo las reglas consuetudinales del blog, esto abrirá un debate sobre el genocidio en América y el quinto centenario, o algo así. Que tampoco me parece mal.

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Bueno, prepárense que había mucho material pendiente y me ha salido un poco largo. Como adelantábamos el otro día, por fin se ha votado, Berlusconi ha sacado el 35% de los votos -aunque él esperaba al menos el 40%- y una mayoría relativa de los italianos ha expresado que le importa un pimiento el culebrón de Noemi. Me imagino que ahora el asunto irá apagándose poco a poco.

Habrán notado que hemos seguido el asunto de lejos. Es que era muy cansado, un enorme esfuerzo mediático con nuevos personajes cada día y detalles cada vez más cutrones, y todo para llegar a una asombrosa conclusión: Berlusconi ha mentido. Vaya notición, paren las máquinas. Supongamos que es verdad, porque tiene toda la pinta. Berlusconi ha mentido... ¿y? Hace años que Italia dejó atrás esa señal de alarma.

Ha sido enternecedor ver a ‘Repubblica’ en su cruzada como si Italia fuera un país anglosajón o al menos normal y como si con una mentirijilla de un cargo público se rasgara la cúpula del Parlamento. Si así fuera, en Italia las sesiones serían al aire libre todo el año. De todos modos, estoy a favor de las causas perdidas y ‘Repubblica’ tenía razón. Bastaba que Berlusconi hubiera replicado que su vida privada era asunto suyo y se habría acabado la cuestión, pero acostumbrado como está a la impunidad y a decir lo primero que se le pasa por la cabeza empezó a decir cada día una cosa distinta sobre su extraña relación. Era legítimo dar caña, aunque él ni pisa el Parlamento -y eso que prometió dar explicaciones en la cámara- y sólo habla en sus programas de la tele. Con Bruno Vespa en ‘Porta a porta’ ha sido increíble: cómo sufrió el pobre Bruno al tener que preguntarle tímidamente por Noemi para que el magnate dijera lo que quisiera. A los veinte minutos de programa, pasado el mal trago, ya estaba todo contento preguntándole por la gran cuestión política de Kaká.

Otro punto de interés era el hecho de que Noemi era menor, aunque nadie se ha preocupado de explicar que perfectamente tiene derecho a unas relaciones si son consentidas. Este tema se ha jugado en realidad no en el campo penal, sino en el melindroso terreno del decoro, la tradición y las buenas costumbres, como en una comedia a la italiana, y el gran debate de fondo ha sido si Noemi era virgen o no. Ella proclamó que sí -habló de «la fatídica primera vez»-, su ex-novio lo confirmó y su padre lo repitió varias veces: «Mia figlia è illibata, ricordatevi questa parola, illibata!» (¡Mi hija es virgen, acordáos de esta palabra ‘virgen’!). La palabra en sí, ‘illibata’, del verbo ‘libar’, una que no ha sido libada, es antigua, como de romancero medieval, pero es que ésa es la atmósfera temporal del folletín. Italia para estos temas no sale del pasado. Es como el fantástico tráiler de canto de juglar de ‘Sedotta e abbandonata’ (Seducida y abandonada, 1964), obra maestra del gran Pietro Germi, sobre los raptos pactados en familia para arreglar bodas y salvar el honor.

El caso Noemi cobró mayor interés cuando se supo que había fotos por ahí, pues quizá demostraban alguna mentira más de Berlusconi, y se añadió otro dato, el del uso de aviones de Estado para fines privados, el único realmente relevante, aunque sea poca cosa para un elemento como ‘il Cavaliere’, cuyo listón de tropelías está colocado a alturas interestelares. Sin embargo ahí se desinfló todo. Ahora sabemos por qué las fotos de la villa de Berlusconi estuvieron meses rulando por las redacciones italianas sin que nadie las publicara: no se veía nada. Pero menos mal que un diario español se lanzó a ello. Dios mío, qué bomba informativa el pene de un ex-primer ministro checo que pasaba por allí, el tal Topolanek. Por cierto que también le ha ido fenomenal en las elecciones europeas. Y qué escándalo, gente tomando el sol ¡desnuda! ¡en una piscina privada! ¡en verano! Menos mal que en una imagen aparece Berlusconi que va a por unos aperitivos, que si no podría ser una urbanización de Oropesa. Me supongo que en ‘Interviú’ y en la prensa mojigata de derechas, que se rasga las vestiduras por los atentados a las buenas costumbres, estarán indignados con ‘El País’, qué manera de meterse en su terreno.

Además ha sido contraproducente: en vez de generar indignación han causado envidia. Este fin de semana he estado en España y la gente no hacía más que darte codazos: «¡Qué tío este Berlusconi, es un crack! ¿Has visto las fotos?». El modelo televisivo creado por Berlusconi y la inercia de Internet, que está contagiado como un virus pernicioso a los diarios impresos, nos ha hecho a todos tan mirones que ya no vemos las cosas: estas fotos son una vergüenza. Yo todavía estoy buscando dónde está la noticia, porque a lo mejor hay alguna tía con tres pechos o algo así, esas primicias que ahora atraen visitas en las ediciones digitales. En este blog no hacemos precisamente la pelota a Berlusconi, como ustedes saben, pero en privado que haga lo que quiera. A mí como si se opera, cosa que ya hace con asiduidad. Con Berlusconi parece que vale todo y hay que tener mucho cuidado con eso, porque le da argumentos. Nadie habría publicado unas fotos así de Sarkozy, Brown, Zapatero o Angela Merkel en su casa, con sus invitados y en sus vacaciones.

En realidad, lo más interesante del culebrón son otros matices sociológicos. No sé si lo han seguido, han logrado comprenderlo o ni siquiera si les interesa, pero se lo resumo por sentido del deber. Los enterados pueden saltarse los dos siguientes párrafos. El pasado 28 de abril el primer ministro aparece en la puesta de largo de una joven en un restaurante de bodorrios perdido en las afueras de Nápoles. Aunque suene raro, son estas cosas extrañas que hace Berlusconi de asistir a todo tipo de saraos. A los dos días su mujer, Veronica Lario (en la foto, con cara amargada como siempre), saltó indignada: su marido no había ido nunca a los cumpleaños de los 18 años de sus hijos y le tiene que ver en el de una desconocida. Por otro lado, lamentó que su marido proyectara llenar las listas electorales de las europeas de azafatas y modelos sin oficio ni beneficio: «basura política». Se refería a las quinielas de las candidatas del PDL: una ex concursante de 'Gran Hermano 3'; una actriz del culebrón histórico 'Elisa di Rivombrosa'; una intérprete de la décima temporada de 'Incantessimo', serie de sobremesa; una chica florero de la RAI... En total unas treinta que participaron en un seminario del PDL para preparar a los candidatos. Les daban un 'kit' de fichas para que supieran al menos qué era la OTAN. Tras el escándalo hubo contraorden.

Veronica Lario añadió que su marido «no está bien» -frase ambigua que se ha interpretado en muchos sentidos, todos adictivos- y que «frecuenta menores». Remató diciendo que era una vergüenza ver a estas chicas como «vírgenes que se ofrecen al dragón para conseguir el éxito, la notoriedad y el crecimiento económico». Desde ese momento, aireando las vergüenzas conyugales, Veronica Lario se convertía en líder de la oposición, si por eso se entiende quien le canta las verdades al primer ministro. Luego todo se lió: Berlusconi que cada día contaba una explicación distinta de la historia -con unas presuntas fotos muy formales de la fiesta, con los padres de ella, que parecen trucadas (juzguen, aquí arriba)-, Noemi que decía otra, sus padres otra diferente y el ex-novio una totalmente diversa. Luego apareció hasta un tía de la familia y la prensa berlusconiana contraatacó diciendo que Veronica Lario tiene un rollo con su guardaespaldas.

No es nada nuevo. Que Berlusconi anda con tías se sabe desde hace años y ya hemos hablado de ello en este blog. Hay fotos mucho más fuertes que las últimas, pagaran lo que pagaran por la exclusiva. Es más, el poder, las mujeres y las juergas en Italia siempre han ido unidos, aunque hasta ahora al menos había un velo de hipocresía, era todo más democristiano, más de toda la vida. Veamos esta magistral escena de una fiesta en ‘Il divo’ (2008), la estupenda película sobre Giulio Andreotti de Paolo Sorrentino, uno de los directores de más talento de su generación.

Sin embargo ahora estamos en plena posmodernidad de nuevos ricos. Ya hemos explicado que Berlusconi se hace un lío con lo público y lo privado, y en eso es totalmente coherente. En lo privado se parece a su televisión, lo más público que hay. Su villa de Cerdeña es como un plató: azafatas, topless, diversión, discoteca, platos de cocina, puestos de helados, decorados, un falso anfiteatro romano para actuaciones y un volcán de mentira con erupciones de pega. Aire festivo y optimismo de relaciones públicas.

Esta mentalidad se ha impuesto en toda Italia, tras dos décadas de monopolio de televisión berlusconiana. Italia es como un gran plató televisivo. Cuando hemos insistido en el blog con la chica de Alitalia, las azafatas y el machismo sociológico no es por diversión, que también, sino porque refleja la atmósfera que se respira en el país. Ser ‘velina’ (azafata televisiva) o ‘miss’ es el gran ascensor social al que muchas adolescentes quieren subir desesperadamente. Esto siempre ha sido así: Sophia Loren, Gina Lollobrigida, Silvana Mangano, Lucia Bosé y muchas otras se dieron a conocer de este modo. Pero eran de otra pasta y la ventana era el cine, bastante más exigente, no la televisión. Y menos la televisión de Berlusconi.

El cine italiano, tan anestesiado y alejado de la realidad en su mayor parte, apenas ha hablado de este fenómeno. Una excepción es ‘Ricordati di me’ (2003), de Gabriele Muccino, que en uno de sus mosaicos de decadencia colectiva retrata el ascenso de una chica mona que hace lo que haga falta y se cepilla a quien sea para salir en la tele. Funciona más o menos así:

En Italia hay chicas de estas a paladas, dispuestas a lo que sea. Una vez expuestas en el escaparate, lo demás depende de ellas mismas, de su habilidad y de sus escrúpulos. Se puede ir al ‘Grande Fratello’ o hacer un calendario sexy. Pero a poco que estén buenas y se lo monten bien, se colocan. Algunas son inteligentes, otras son más listas que el hambre, pero si son tontas es casi mejor. El hermano menor de Berlusconi, Paolo, ahí donde lo ven (chico de la foto), estuvo con dos bellezones, primero con Katia Noventa y luego con Natalia Estrada. Curiosamente, Estrada siempre aparecía en los sondeos durante ese periodo como una de las mujeres más deseadas por los italianos. Cuando lo dejaron, en 2006, dejó de aparecer en la tele -las de Berlusconi- y en los sondeos. Parece que ya no la deseaban. El hijo de Berlusconi, el cachas Piersilvio, está con otra azafata, Silvia Toffanin, una ex-’letterina’ (las chicas del ‘Pasapalabra), otro trampolín más. Otro filón son los futbolistas, de Totti a Buffon o Inzaghi. Ah, y se me olvidaba: la propia Veronica Lario era otra actriz a quien Berlusconi empezó a tirar los tejos en un teatro. Los problemas en la pareja llegan con el cambio de modelo, como con los coches, al último modelo y a la última modelo. La prensa afín a su marido se encargó de sacar unas fotos del cajón y recordárselo de manera un tanto brusca cuando "la señora", como la llama Berlusconi, se puso pesadita: "Velina ingrata", le dijo junto a unas fotos de juventud. Ya ven cómo se ha puesto el patio en Italia estas semanas.


En fin, que varias generaciones después de la pobre Veronica ahí tenemos también a Noemi Letizia. Siendo adolescente se hizo un ‘book’ de fotos calentorras, jaleada por sus padres. Veamos algunas por mero interés informativo y sólo para que se hagan una idea.

Fotografías de este pelo circularon por ahí hasta que a Noemi le llegó la oportunidad de su vida: le llama ¡Emilio Fede! Recordemos a este personaje en uno de sus deslices, hace años. Conectan con él y le pillan comentando lo buena que está la presentadora:

Pues bien este elemento de Emilio Fede ha hecho carrera por su inquebrantable fidelidad a Berlusconi y, siendo ya director de su propio informativo, el impagable TG4, se ha montado su propio garito de chicas. La oportunidad dorada de Noemi Letizia es cuando la llamaron del programa de Fede para hacer esto...:

Por si no se han dado cuenta se trataba del pronóstico del tiempo. Detrás había un mapa, pero había que fijarse. Es una de las cumbres de la televisión berlusconiana de paraíso multicolor. Las ‘meteorine’, las chicas del tiempo del TG4 de Fede, son una de las más rastreras variaciones de la azafata televisiva. Es una pasarela de tías buenas, de carácter sumiso y sonriente, con un punto tontito porque leen con dificultad y se confunden, que deben reír las gracias y los piropos de Emilio Fede, que las trata paternalmente -como ‘Papi’-, les pregunta por el novio, qué van a hacer a la salida y cosas así. Al final leen el santo del día y un proverbio como niñas buenas. Es el aderezo de un increíble telediario panfletario. No debe caerse en el error de verlo como un informativo, sino como un fantástico programa de humor. Miren a Fede, a cámara cerrada mientras transmite las imágenes de un mítin de Berlusconi, canturrear el himno de Forza Italia.

Letizia aspiraba a hacerse un hueco aquí, en el escalón más bajo del bajo imperio berlusconiano. Por algo hay que empezar. Pero imaginen como sería Letizia de taruga que el propio Fede la descartó tras una prueba porque no tenía buena dicción. Así que hay que entender que cuando a la pequeña Noemi la llamó el emperador en persona estaba como si le hubiera tocado la lotería: había triunfado, estaba hecho. Lo siguiente es cuando su relación salió a la luz y la prensa se presentó en su casa. Estaba encantada haciéndose fotos y dando entrevistas en la cocina junto a su madre. La que le hizo el Corriere della Sera no tiene desperdicio:

-¿Qué quiere ser de mayor?
-‘Showgirl’. He estudiado danza, desde los seis años. Ahora estoy siguiendo un curso de guía turística. Pero me interesa también la política. Estoy lista para aprovechar cualquier oportunidad, a 360 grados, pero no me rebajaré nunca.
-¿Qué opina de que Berlusconi quiera presentar mujeres del espectáculo a las europeas?
-Hace bien, quiere rejuvenecer. Y si ‘Papi’ lo quiere hacer así, seguro que no se equivoca. Elige estas chicas porque son inteligentes y capaces, no sólo porque son guapas. Mi lema en política será: 'Menos impuestos, más controles'. Basta con los listos que no respetan las reglas. (...)
-¿La veremos en las elecciones regionales?
-No, prefiero presentarme al Parlamento, se encargará ‘Papi Silvio’.

Y su madre, allí presente, encantada de la vida. No ha cambiado nada -bueno sí, a peor- desde ‘Bellissima’ (1951), de Visconti, con la gran Anna Magnani. Sólo he encontrado este fragmento en español, con un doblaje terrible. Que me perdonen los italianos. Es de una madre que hace lo que sea para que su hija se haga famosa.

«¡Non fate strepito! (No hagáis estrépito)», dice el aria con que arranca la película. Pero ni caso.

Noemi ha relatado luego a ‘Chi’, revista de Mondadori, propiedad de Berlusconi, sus aficiones favoritas: «Shopping, cenas, peluquería y estetista. Adoro la manicura. me hago crecer las uñas y después me las pinto. En este momento las tengo moradas. (...) He visto en el cine ‘I love shopping’, una película estupenda. me identifico con la protagonista».

Este domingo, el día de las elecciones, estreno electoral de su mayoría de edad por todos conocida, fue la consagración de Noemi. Fue uno más de los millones de italianos que se acercaron a las urnas, pero apareció en el colegio electoral escoltada, con empujones a los mortales, gafas de sol y prodigando sonrisas (foto a la derecha). Su madre la seguía igualmente pimpante. Hasta le cerraron el colegio para ella sola, ante el asombro de los ciudadanos que hacían cola. ¿A quién creen ustedes que votaría Noemi? Se supone que a ‘Papi’, claro.

En este punto la Italia actual se distancia totalmente del final de ‘Bellissima’, donde la madre comprende que todo es un circo al observar a escondidas los comentarios de la gente del cine sobre su hija, riéndose de ella. En ese momento ‘toma conciencia’, algo que en el cine de la época era la salvación de los protagonistas. La madre irrumpe en el estudio, indignada por los sacrificios y humillaciones que ha tenido que hacer para que la niña participe en el ‘casting’.

La Magnani llorando a solas en el parque es un monumento del cine italiano al trastazo con la realidad. Miles de ‘veline’ frustradas, explotadas o puteadas acaban así cada día en los rincones de Italia, aunque no se hacen películas sobre eso.

Pero hay más. Otro de los personajes secundarios del culebrón ha sido el ex-novio despechado de Letizia, un tal Gino Flaminio (chico de la foto), que empezó a dar entrevistas contando cómo Berlusconi le había robado la novia y desmintiendo la versión de los hechos del primer ministro. Fue quien desveló que nada de que Berlusconi conocía a los padres de Noemi desde hace años, sino que la vio en uno de esos tórridos ‘books’ que le pasó Emilio Fede y luego la llamó al móvil. Resulta que este chaval de 22 años, rubio oxigenado, con tatuajes, aficionado al ‘kickboxing’, empleado en una fábrica, con antecedentes por robar un móvil por el método del tirón con un ciclomotor, también vota a Berlusconi. Normal. Ha crecido viendo sólo su televisión de mamachichos y se enamora de uno de sus clones de barrio, la ínclita Noemi Letizia. Pero también su mente ha absorbido los valores berlusconianos. Tras el revuelo que se armó con sus declaraciones escribió una carta para dar explicaciones, diciendo que había sido manipulado, y pidiendo disculpas a Noemi y Berlusconi. Escuchemos la voz del supertacañón (las mayúsculas son suyas, al igual que las incoherencias gramaticales del actual lenguaje adolescente de los móviles):

«...Me dicen que soy un camorrista, Boss, Mentiroso, Líder de la Izquierda, Falso, Difamador, en resumen, un asco de hombre. (...) PURA FALSEDAD, me gustaría mucho querellarme, pero no me puedo permitir un abogado penalista. MI PUNTO DE VISTA he sido usado por alguien que no pudiendo atacar a El hombre del pueblo (así llamo yo al PRESIDENTE) usa un Gossip, un Cotilleo, mi historia de amor con Noemi. Ahora insinúan que él habría tenido relaciones de sexo cosa que excluyo a priori e imposible, conociendo a Noemi y sus valores. ¿Posible que el hombre del Pueblo no pueda tener una vida privada? ¿Qué mal hay en ser amigo de una familia normal? Esta es la cosa bella él es distinto de los políticos habituales él es amigo de todos los Chef, Obreros, Dependientes, Mendigos, Pobres en resumen de TODOS».

A mí lo que más gracia me hace es la enumeración inicial de personajes repudiables. Empieza con jefe mafioso y sigue con Líder de la Izquierda para terminar con Falso y Difamador. Qué ensalada de valores. Es como eso que decía Thomas De Quincey de que se empieza por asesinar a alguien y se termina por faltar a misa los domingos. Pero lo que nos interesa aquí es comprobar hasta qué punto cala hondo enla plebe italiana el mensaje de Berlusconi, envuelto en papel de regalo por sus televisiones. Para un pobre chaval muerto de hambre de Nápoles el hombre más rico de Italia, que se ocupa mayormente de sus negocios y de salvarse el culo en sus procesos, que le roba la novia para llevársela en Nochevieja a una fiesta en una villa de lujo de Cerdeña es El Hombre del Pueblo. Con mayúsculas. Ya ven que la izquierda tiene perdida la batalla en Italia para muchos años. El pobre Gino Flaminio me ha recordado las humillaciones a las que se somete el pobre Alberto Sordi en ‘Una vita difficile’ (1961), del maestro Risi.

Aquí vemos otra alegre fiestecilla, un tipo de situación muy italiano, pues es un espléndido corte de muestra social, que aparece en decenas de películas. El protagonista, qué curioso, se llama Silvio. Empieza de partisano en la Resistencia y acaba de chico de los recados de un magnate mangante, todo por trepar en la sociedad. Se deja humillar para lograr el éxito, para ser alguien y por contentar a su mujer, pero hasta Sordi, prototipo del italiano mediocre y arribista, al final se redime en esta película. También 'toma conciencia'. Hoy, en cambio, nadie tiraría a Berlusconi a la piscina, sino que hay cola por acudir a sus fiestas a chupar los bordillos del lavapiés. Italia no toma conciencia, sigue anestesiada por las televisiones del primer ministro, y aunque lo haga seguro que cuando despierte el donosaurio seguirá allí, como en el microcuento de Monterroso. Berlusconi se morirá en la cama, como Franco. Aunque eso también se debe a que no hay una alternativa a él, y eso si que no es culpa suya. Si un pasmarote como Prodi le ha ganado dos veces lo puede hacer cualquiera mínimamente presentable, pero ése es precisamente el problema, encontrarlo en la patética izquierda italiana. Entretanto todos seguiremos entretenidos y bien informados con el rabo de Topolanek, qué tío.

(Se lo pongo vestido para que al menos sepan la cara que tiene)

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04 Jun 2009

Un añito

Este blog cumple hoy un año. Quién lo iba a decir. Espero que ustedes lo pasen tan bien como yo, aunque a veces me viene a la memoria esta grandiosa escena de Fantozzi, el gran Paolo Villaggio. Nuestro héroe, prototipo del italiano medio puteado y sufridor, abrió con sus penalidades esta serie desordenada de ecos de sociedad, de esta curiosa sociedad de una galaxia muy lejana que trato de representarles. Recordemos a Fantozzi en... ¡¡¡¡la terrible reunión de condominio!!!! (comunidad de vecinos), donde entra y, por llegar tarde, ya le han adjudicado el puesto de presidente de la sesión. Así me cayó a mí este blog un día con una llamadita de teléfono. Pero al final nos reímos ¿no?

Aprovecho, una vez más, para dar las gracias de corazón a todos los que dedican buenas palabras a este negociado, a quienes se les ocurre participar y a los lectores que pasan por aquí en un momento de distracción.

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Se me rompió una tubería del fregadero. Había que llamar al 'idraulico' (fontanero). Llamamos un fontanero de confianza, de la confianza de un conocido. El tipo vino, lo arregló y nos dijo que eran 190 euros con factura, y 150 sin. Le dijimos que ‘con’. Dijo que no tenía las facturas encima, que tenía que hablar con su asesor y que otro día nos la traía. Pagamos y se fue. Según salió por la puerta sabía que era un error. Ocho años aquí y me la siguen pegando.

Un día después se rompió otra vez la misma tubería. Llamamos y nuestro fontanero de confianza regresó a la mañana siguiente, pero cuando abrí la puerta me lo encuentro vestido con el uniforme del Ama, la compañía municipal de basuras. Pensé que a lo mejor era una camiseta que habría ganado en algún día de puertas abiertas o algo así. A mí también me gustan los camiones de basura, desde pequeño. Arregló la chapuza en media hora, pidiendo disculpas y se fue. No nos cobró, claro, pero se le había vuelto a olvidar la factura. Ya nos la traería.

Al día siguiente se volvió a romper la tubería. A la hora que debía venir bajé a comprar el pan. Me encontré el camión de la basura aparcado en la puerta y a tres empleados comiendo pizza. Cuando volví a casa ya sabía lo que me iba a encontrar, y así fue: nuestro fontanero arreglando la chapuza con el uniforme del Ama. Este organismo está en plena campaña intensiva sobre la separación de residuos -sí, al fin en 2009- con un gasto inverosímil en brigadas de distribución de cubitos y bolsas de colores puerta por puerta, pero nuestro fontanero-basurero tira el papel con el que se limpia las manos al primer contenedor que pilla, el de los residuos plásticos. No debe de haber leído la pila de prospectos. Espero que al menos los del camión sí, al menos a la hora de descargar en el vertedero. Naturalmente se le había vuelto a olvidar la factura. Debo especificar, porque es importante, que era un tipo encantador. Se te quitaban las ganas de discutir. Al día siguiente leo que el Ama cerró el balance de 2008 con 257 millones de pérdidas. Pero no nos engañemos, todos sabemos que la verdadera moraleja es que tenía que haber pagado sin factura.

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Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate... El otro día le cazaron a Berlusconi en la asamblea anual de Confindustria, la patronal italiana, poniéndose pote de tapadillo. No creo que sea por las arrugas, sino más bien porque el cemento armado no es fotogénico. Acuérdense del hombre pedrusco de los cuatro fantásticos. Lo de este hombre con lo falso y lo postizo es una obsesión. Que si alzas en los tacones, que si pelo implantado, que si estiramientos faciales, que si los informativos de sus tres televisiones y de las otras tres del Gobierno... Pero de eso vive, de la imagen. Ya ven, nos despedimos hace unos días -quizá demasiados, perdonen la demora- y aquí estamos otra vez hablando de lo mismo. El culebrón que destapó su propia mujer no ha cesado, pero se ha enriquecido con nuevos personajes. Después de aparecer su actual novio, que sostiene que serían perfectos para un 'reality' porque se compenetran "como el Gordo y el Flaco", se acaba de cerrar el círculo con el ex-novio despechado de Noemi Letizia. Cómo está Italia para que le plante cara al primer ministro y segundo hombre más rico del país, acusándole de mentir y de robarle la novia, un chaval de 22 años, empleado en una fábrica, rubio teñido con tatuajes y aficionado al 'kickboxing'. Aunque esto es sólo el principio. A ver si un día me animo y se lo resumo, pero es como un libreto malo de ópera bufa.

Recordemos hoy, para aligerar mi palabrería y por su interés, otra gran película del maestro Dini Risi, ‘In nome del popolo italiano’ (1971). Es muy sombría. Va de un juez inflexible, Ugo Tognazzi, que intenta empurar a un empresario, Vittorio Gassman, prototipo del delincuente medio-alto italiano, simpaticón y rufián, constructor con villas fastuosas y cochazos.

Sinopsis:

Llamado a declarar por la muerte de una jovencita, los dos protagonistas se tantean. Gassman declara:
-¿Es tan reprobable que un hombre de mi colocación no desee hacer públicas sus relaciones con una putilla?
-Está hablando de una muerta, y yo no acepto guiños de ojos, ¿está claro?
-No, quería sólo aclarar que con esta chica, pobrecita, sólo tuve un encuentro esporádico.
-¿Solamente?
-Eeeeh, no.
-No, aparte de una cosa que evidentemente Roncherini no le ha dicho (Pero piensa: En cambio seguro que te lo ha dicho, por eso te lo digo yo)... En negocios, a veces se concluye más en una comida que en diez reuniones. Y en algunos casos las chicas guapas asumen un peso propio, especialmente si son un poco ligeras...
-Intentemos ser más claros: es habitual que en algunas comidas de negocios, chicas guapas aparentemente de buena sociedad, son presentadas al personaje que interesa. ¿Sí o no?
-Sí.
-Hasta el punto de dar a este personaje la ilusión de haber hecho una conquista.
-Sí.
-De este modo, estimulando la vanidad o el sentido de culpa se hace más maleable al personaje en las negociaciones.
-Sí.
-Porque sí es verdad que se concluye más en un comedor, se concluye aún más en un dormitorio.
-¿Debo responder sí o no?
-¿Se hacía acompañar a menudo de la difunta a este tipo de convenios?
-Esto sería una culpa. porque yo sé lo que piensa usted...
-¡Usted no sabe lo que pienso yo!
Les interrumpe otro interrogatorio.
-¿Es verdad que una vez a un hombre de negocios americanos se le ha hecho creer que una chica fuera la hija de un empresario que tenía que cerrar un acuerdo con él?
-(Recuerda la escena) No, de esto no sé nada.
El juez le sugiera entonces que podría tratarse de instigación a la prostitución, pero el empresario dice que nadie obliga a estas chicas.
-Lo hacen porque hay quien las paga (dice mostrando un cheque).
-No fue un pago, fue un regalo. Muchas chicas se venden porque es un atajo. Yo el puesto de cajera al supermercado se lo había encontrado, ¿por qué no lo ha cogido?
El juez luego le pregunta por estupefacientes y el empresario, con verbo florido y retórico, rechaza sus imputaciones.

Hablamos de Justicia porque en realidad estos días ha habido entremedias un temilla menor: han condenado a cuatro años y medio a David Mills (chico de la foto), abogado británico que en los noventa trabajó para Fininvest, el imperio mediático de Berlusconi, por dejarse comprar por el actual primer ministro para protejerle cuando fue interrogado en dos de sus procesos. En resumen, según la sentencia en primer grado -pero quedan dos- Berlusconi le sobornó para que mintiera. Berlusconi también estaba imputado como corruptor del corrupto, pero se ha librado de la sentencia gracias a una ley de inmunidad fabricada a la medida.

Qué fuerte, dirán ustedes, pero no se preocupen que no pasará absolutamente nada. Esto de los procesos a nuestro hombre ya es una historia muy aburrida. Tanto que a la mayoría de los italianos no les interesa, o no saben, o son cosas complicadas. Son muchos procesos, uno se pierde, siempre se quedan en nada, no terminan nunca. Una lata.

Recordemos entonces algunas nociones básicas. Son datos que en más de ocho años en Italia jamás he visto en un solo programa de televisión. Sólo en libros especializados o, a veces, en algunos diarios. Así que, veamos: los procesos de Berlusconi.

1-Falso testimonio sobre la P2. Declarado culpable en 1990 en segundo grado de jurar en falso que no pertenecía a la logia masónica P2. El delito, no obstante, queda cubierto por una amnistía del año anterior.

2-Corrupción a la Guardia di Finanza de 1989 a 1994. Condenado a dos años y nueve meses por cuatro sobornos a agentes que inspeccionaban sus empresas. En segundo grado, el tribunal aplica atenuantes genéricas a tres de ellos y, con ello, concede la prescripción del delito, mientras que le absuelve del cuarto. Absuelto luego por el Supremo.

3-All Iberian 1. Financiación ilegal al partido socialista de Bettino Craxi con contabilidad secreta de Fininvest. Condenado a dos años y cuatro meses. Prescripción del delito en segundo grado, confirmada por el Supremo.

4-All Iberian 2. Falsedad en balance contable. Bloqueado en 2005 por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que despenalizó el delito imputado.

5-Medusa cine. Condenado a un año y cuatro meses por falsedad en balance. En segundo grado, delito prescrito al aplicarse las atenuantes genéricas.

6-Compra de terrenos en Villa Macherio. Absuelto en una parte, delito prescrito en otra por irregularidades en parcelas de una de sus villas. Sentencia confirmada en segundo grado, con la concesión para uno de los delitos de la amnistía de una condonación fiscal de 1992.

7-Laudo Mondadori. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Aplicación de las atenuantes genéricas, que conllevan la prescripción del delito. Su abogado y ministro de Defensa de su Gobierno en 1994, Cesare Previti (chico de la foto), sí es condenado como intermediario del soborno de jueces para Berlusconi. Para conceder las atenuantes, la sentencia considera «las actuales condiciones de vida social e individual del sujeto», es decir, que Berlusconi era entonces primer ministro. En primer grado Previti fue condenado a 13 años. En segundo grado, absuelto. El Supremo le impuso un año y medio.

8-Caso SME. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Absuelto en parte de los cargos, obtiene la prescripción para el resto gracias a la aplicación de atenuantes genéricas. Tras recurrir, recibe la absolución plena. De nuevo su abogado, Cesare Previti, como intermediario entre Fininvest y los jueces corruptos, es condenado a cinco años en primero y segundo grado, pero el Supremo anula todo el proceso en 2006 porque los hechos ocurrieron en Roma y el tribunal de Milán no era competente para juzgarlos. Los cargos de falsedad contable quedan anulados por la ley del Gobierno Berlusconi de 2002 que los despenalizaba.

9-Caso Lentini. Falsedad en balance por la compra en negro del Milan del futbolista Lentini al Torino. Bloqueado por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que redujo el plazo de la prescripción del delito.

10-Consolidado Grupo Fininvest. Falsedad contable. Bloqueado por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que despenalizó los delitos imputados.

11-Telecinco. Fraude fiscal, reciclaje y violación de la ley antimonopolio. Absuelto por el Supremo español en 2008.

12-Derechos televisivos cinematográficos de Mediaset. Aún abierto.

13-Corrupción del abogado Mills. Abandona el proceso como presunto corruptor gracias a una ley de inmunidad. En primer grado, Mills es condenado a cuatro años y medio de cárcel.

Bueno, quizá tenía que haberlo hecho por capítulos, porque no se acaba nunca. Por brevedad, no he incluido los casos archivados tras las diligencias previas, aunque algunos son muy interesantes, sobre todo los de presuntas conexiones con la Mafia.

Berlusconi siempre dice que en todos sus procesos ha sido declarado inocente -en Italia sólo es firme la sentencia final del Supremo-, pero como verán hay cuatro prescripciones definitivas (procesos 3,5,6 y 7), dejando a un lado las que luego fueron revisadas como absoluciones. A uno enseguida se le ocurre que si la Justicia funcionara en Italia, sin cometer errores garrafales y a un ritmo razonable, a Berlusconi quizá podían haberle condenado, y no una ni dos veces, sino más. Aunque esto también debe agradecérselo a sus abogados, artistas en estirar procesos al infinito.

La explicación de Berlusconi para tan desmedida lista de entuertos judiciales es que entre ciertos magistrados, en Milán, hay una vena exagerada de izquierdas y que van a por él porque le odian. Berlusconi no se inventa todo, miren, miren esta otra escena de la película.

Sinopsis:

Los protagonistas discuten agriamente, porque el juez ha tendido una trampa al empresario y éste ha caído.
-¡Usted es un listo, mucho más listo que yo!
-Puede ser. Y ahora escihe mi desahogo. Estoy harto, y no soy el único, de ser el defensor de leyes que protegen una sociedad que da asco! ¡Porque consiente a individuos como usted prosperar y proliferar!
-¿Individuos como yo? ¿Y cómo soy yo, me lo puede explicar?
-¡Sí, usted es un ciudadano ejemplar, por Dios, no defrauda el fisco, no incendia bosques, tiene respeto por el paisaje, no contamina mares y ríos, no corrompe funcionarios, y frena ante los gatos negros!
-¡Señor juez!
-El señor juez está convencido de que algunas leyes que consienten a los detentores del poder económico dañar a la colectividad deben ser cambiadas!
-¡Pero si es lo que digo yo!
-¡No me toque, paracaidista, usted es un hombre vil y vulgar!
-¡Sí, confieso que soy vil, porque usted me da miedo! ¡Porque desde el primer momento he leído en su mirada una palabra terrorífica: ideología! ¡Usted me odia a nivel ideológico! ¡Usted está prevenido contra mí! ¡Usted no es un buen juez!

Este diálogo es el mismo que podrían tener alguien que odie a Berlusconi y lo que representa y el actual primer ministro, que replica estas mismas cosas a los magistrados. La película es del año 1971 y ya está todo ahí. Como siempre comprobamos, este país no cambia, viene de muy lejos. Risi ya retrata un tipo determinado de magistrado justiciero encabronado. En fin, no digo que sea el caso de los jueces que han procesado, y están procesando, a Berlusconi -aunque él sostiene que sí y yo creo que no- pero es necesario comprender el contexto y esto es lo que tratamos de hacer aquí, explicar las cosas a los de fuera. Es verdad que en Italia muchos jueces, pero sobre todo los fiscales, están tan contagiados como cualquiera de sus compatriotas por el afán de figurar. Salen en la tele, dan entrevistas a diestro y siniestro, se hacen famosos enseguida, abren investigaciones tremendas que se quedan en nada. En España, salvo Garzón y alguno más, es difícil recordar no ya el nombre de un magistrado, sino su careto. Aquí, en cambio, podrían hacer un 'reality'.

Por eso nuestro hombre, convencido de que esto es una guerra política, se siente legitimado para defenderse desde el poder. Bueno, en realidad es una opinión muy extendida entre sus adversarios que fue su única razón para entrar -y seguir- en política. Volvamos entonces a la lista de sus procesos.

Si uno se fija, no es menos evidente que los procesos 4, 8, 9 y 10 fueron paralizados y enterrados por una ley que despenalizaba la falsedad contable aprobada por su Gobierno. Así que quizá podría haber sido condenado alguna vez más.

Debe considerarse, además, que para torpedear los procesos All Iberian 2, Lentini, SME y Mondadori en 2001 aprobó una ley que endurecía los requisitos de las comisiones rogatorias, las peticiones de información de los magistrados a otros países, y de este modo anulaba pruebas o demoraba esos juicios ya abiertos. Afectaba principalmente a los documentos bancarios de Suiza y otros países. El Supremo rechazó algunos aspectos de la ley en 2002 y los tribunales la interpretaron de forma distinta. Pero los diversos juicios sufrieron retrasos.

Para paralizar el proceso SME aprobó en 2002 la ley de la legítima sospecha, que permitía recusar a un juez si uno tenía la legítima sospecha de que no era imparcial. Sus abogados la invocaron, pero fue rechazada. No obstante, demoró el juicio.

Todas estas leyes ‘ad personam’ fueron, obviamente, utilizadas también por otras terceras personas, que se beneficiaron alegremente de ellas, de mafiosos y traficantes a delincuentes comunes, pero esto son inevitables daños colaterales.

Para burlar la sentencia del caso SME aprobó una ley de inmunidad en 2003 que le permitió abandonar el proceso. Luego fue declarada inconstitucional, pero retrasó su juicio.

Para evitar la reciente sentencia del caso Mills aprobó una nueva ley de inmunidad. Si no, probablemente habría sido condenado con su compañero de banquillo, pues la sentencia dice claramente que "pagó por su impunidad". Debe pronunciarse el Constitucional, pero de momento ya ha evitado la sentencia. El caso, de todos modos, se dirige a la prescripción en los primeros meses de 2010.

Por otro lado, en la amena lectura de esta lista de procesos se perciben otras cosas, como el increíble fenómeno, un clásico de la Justicia italiana, de ser condenado a un porrón de años y luego absuelto, o juicios infinitos, o delirantes chapuzas judiciales. Son ingredientes que alegran aún más el conjunto. Claro, luego la gente no cree en la Justicia.

Como habrán comprobado, si es que han llegado hasta aquí, es un tema árido, aburrido. No entretiene. En definitiva, muy poco televisivo. Por eso nunca sale en la tele, ni Bruno Vespa le dedica un programa, ni los informativos se conectan en directo con la sala que va a fomrular una sentencia contra el primer ministro, sino que emiten 'Renegado', con Lorenzo Lamas, o cosas así. Por cierto, que del asunto de Noemi Letizia los informativos están contando muy poco. Se entera uno más con las televisiones extranjeras. En Italia se tiene la oportunidad de vivir sensaciones antiguas, como en 'Cuéntame'.

El problema para Berlusconi, y ya terminamos enganchando por el principio, como los autores consagrados, es que lo de Noemi Letizia (chica de la foto, con la foto dedicada de 'papi') sí es entretenido y, al contrario que toda esta pesada ristra de procesos incomprensibles, afecta a asuntos verdaderamente importantes: el honor, la familia, la tradición, esas cosas. Sería indignante, pero gracioso, que al final esto sí le cueste algún voto. Pero descuiden: en las elecciones europeas hablará el pueblo, arrasará y será investido otra vez de nueva y flamante soberanía. Así él siempre habla en nombre del pueblo italiano, como si no hubiera disidencia, como el título de la película, que es la frase con la que se inician las sentencias de los tribunales italianos. La otra frase simbólica de la Justicia es la escrita en todas las salas de juicio sobre las cabezas de todos: "La ley es igual para todos", algo que se recuerda como si no fuera obvio, porque no lo es. Veamos ahora cómo termina 'In nome del popolo italiano'.

Sinopsis:

El juez tiene el diario de la chica asesinada, donde anuncia su suicidio y que, por tanto, exculpa al odiado empresario. El magistrado sabe que este hombre es un chorizo redomado pero que nunca va a poder pillarle, porque siempre tendra´recursos para escabullirse de la ley, y está tentado de hacer desaparecer la prueba. En ese momento hay un partido de fútbol, Italia-Inglaterra y gana Italia. La gente se echa a la calle. Se desencadena la habitual juerga de ‘tifosi’. El juez, asqueado por el circo de su país, de pan y circo, ve por todas partes el rostro del empresario en la multitud: en un cura, en un viejo fascista, un militar, hasta en una pilingui. Está un poquito obsesionado. El caos termina con unos energúmenos, uno también con la cara del empresario, que vuelcan e incendian un coche de matrícula inglesa. El juez, que ve condensado en ese momento lo peor de los italianos y de un país que ha degenerado moralmente, decide quemar el diario y procesar a su enemigo, aunque sea inocente en ese caso concreto.

Italia es que es muy complicada.

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Con gran dolor de mi corazón, dejaré durante unos días la actualidad italiana con motivo del viaje del Papa a los Santos Lugares. Sin duda graves asuntos quedarán desatendidos. Sin embargo, hasta el regreso, sólo unas palabras sobre el gran asunto que quedaba pendiente. Más que hablar yo, dejemos que hable el cine. El buen cine, ‘Divorcio all’italiana’ (1961), obra maestra del gran Pietro Germi, que lo dice ya todo.


Antecedentes: El barón Fefé (Marcello Mastroianni) no soporta a su mujer y está enamorado de la prima de ésta, Angela, (Stefania Sandrelli), jovencita bastante menor que él. Pero como en Italia no había divorcio –llegó en 1970- su única salida es el crimen pasional, tolerado por la Justicia con penas leves. De modo que intenta encontrarle un amante a su mujer para poder sorprenderles ‘in fraganti’. Sin embargo, al final ésta huye con él, un pintor patoso, y le fastidia el plan, además de dejarle humillado ante el pueblo. La colectividad está totalmente al corriente de los asuntos familiares de la alta nobleza decadente, que se hacen públicos, y los juzga severamente, aunque se resuelvan con hipocresía. Después, el padre de Angela descubre su lío y se muere del susto.

Sinopsis: Lo que vemos es el funeral del padre de Angela. El capo mafioso local se acerca a Mastroianni, le da el pésame y luego le espeta: “Pero ahora os tenéis que mover, vuestra familia era una familia de honor, todo el pueblo espera. En 24 horas sabremos dónde están”. Empiezan los besos y aparece la mujer abandonada del amante de su esposa: “He venido expresamente desde Catania para saber qué pensáis hacer”. Mastroianni pone su cara de panoli y ella le escupe. ¡Grave ofensa en público! “Eh, sí, ahora hay provocación”, se dice Mastroianni, pensando en el consejo de su abogado: necesita una excusa, como la humillación pública, para obtener luego atenuantes en el juicio, una vez que mate a su mujer. Es la farsa de las apariencias.

El barón Fefé, informado por el capo mafioso del paradero de los adúlteros, parte en su busca. Sin embargo, la mujer del otro se le adelanta:
-¿Pero qué habéis hecho?
-He vengado mi honor.
-Pero, pero ¿y el mío? (dice el barón oyendo gritar a su mujer y viendo que a ella no se la ha cargado).
Entonces va y la mata. Gran seguimiento de los acontecimientos en la prensa y en las tertulias del pueblo. Vamos, que no se habla de otra cosa. Es la farsa del espectáculo social.

“En este sugestivo rincón de Sicilia no son pocos los muertos por delitos de honor…” Ante la tumba de su mujer, la voz conmovida del barón recuerda que era buena, pero tenía demasiada sed de amor, demasiada. Esto alude a que en las célebres escenas de cama, se le lanzaba y él no sabía cómo quitársela de encima.

Empieza otra farsa: el proceso judicial. “Todo discurrió más o menos como yo había previsto…”, cuenta el barón, que como hombre cuenta con todo el apoyo moral y social. Mastroianni describe el juicio como un armónica sinfonía: “El abogado fue muy brillante, apasionado y sarcástico, conmovedor y conmovido, recorrió con hábil seguridad todas las teclas de los afectos y sentimientos. No llegó a mencionar las cruzadas, pero sí Otelo y compadre Turiddo (de la ópera Cavallería Rusticana). Estaba mamá, que lloraba. Sí, estaba conmovido hasta yo. Luego habló de mi padre: alcoholizado, corruptor de jovencitas, seguramente afectado por una enfermedad innombrable, sembrador de deudas e hijos ilegítimos,… Estaba claro que la atenuante de grave tara hereditaria podía añadirse a los motivos de honor. Y al final llevó al aula a la viuda Patané (la del pintor): no pudo llevar a sus hijos por su tierna edad, pero enseñó sus fotos, y la imagen de aquellos pobres huérfanos me conmovió, no sé por qué, quizá porque en Italia los hijos son siempre los hijos…”. Bajo el lema “La ley es igual para todos” y enunciando la fórmula “En nombre del pueblo italiano…”, sentencia: tres años. “El mínimo, en realidad un poco menos, porque gocé de una cierta amnistía, no digo que estuviera previsto, pero de media hay una cada tres años, así que me tocaba. No fue un periodo agradable, pero pasó…” La farsa de la justicia.

Al llegar a casa, el barón se angustia, porque no ha recibido cartas de su querida Angela. “Quizá por la natural reserva de la mujer del Sur”, piensa, “o porque… no, no sería justo”, concluye despejando sus temores. Ella le espera en el andén. Hasta entonces era ‘la otra’, pero ya puede haber boda… y luna de miel. “Sí, es verdad que la vida comienza a los cuarenta”, se dice extasiado el barón. La farsa del matrimonio.

Ya ven que Germi no deja títere con cabeza.

Y así dejamos a Papi, a la joven Noemi, a las otras jóvenes y a Verónica hasta otro día, con la ofensa, el escarnio público y el honor en juego. De todos modos, creo recordar que Berlusconi no puede presentarse en un juicio, porque se hizo una ley de inmunidad con el famoso ‘lodo Alfano’. Y hoy ha dicho que ha llevado todo este asunto con una gran clase.

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Ya saben que en Italia el pasado no pasa, siempre está presente. Pero a veces es necesario dejarlo atrás. Luego ocurre eso de cambiar todo para que no cambie nada, lo del Gattopardo, pero vamos a dejarlo por el momento. En fin, que quería hablarles del congreso del PDL. Tiene que ver con lo del 25 de abril, porque Berlusconi ahora se hace el moderno. El congreso se nos ha pasado sin decir nada y quizá hayan oído algo sobre ello. Si dentro de Italia ya es difícil seguir la política, y en general a la gente no le interesa, qué decir del mundo exterior, que sólo ve sopas de siglas y gente que no le suena nada, aparte Berlusconi.

Esto del PDL es un esfuerzo de imagen sobrehumano. Berlusconi, que lleva 15 años haciendo y diciendo lo mismo, tiene que seguir vendiendo un producto a la última moda y que es el hombre nuevo, siempre joven gracias a sus estiramientos faciales. Pero es más fuerte que él: luego va y saca en el congreso el mismo discurso de 1994, cuando anunció su entrada en política. Se citó a sí mismo varias veces y hasta lo leyó literalmente durante cuatro minutos. Al final, regaló a los delegados una edición impresa en falso pergamino con caracteres gótico-medievales. ‘Por mi país’, se llama. El efecto es algo así como esos mesones arandinos de cartón piedra con armaduras en las esquinas, que quieren ser clásicos aunque hayan abierto en 2005. Pero es que Berlusconi se cree el mesías. Miren este fragmento de su discurso:

«Según Erasmo, ‘Las decisiones más sabias, las más justas, la verdadera sabiduría, no es la que surge del razonamiento, ni de la mente, sino de una locura visionaria con amplitud de miras’. Yo creo de verdad que una ‘locura visionaria con amplitud de miras’ me ha guiado desde el principio en nuestra aventura política. He pensado donaros una edición en pergamino de mi primer discurso, ‘Por mi país’, del 26 de enero de 1994,...»

Es modesto, porque la amplitud de miras se veía venir mucho antes. Se acaba de publicar un libro con el diario inédito de Indro Montanelli en el que escribía reflexiones personales. Miren lo que anotaba el 23 de mayo de 1977 sobre un acto de homenaje al que acude:

«Vuelo a Luxemburgo en el habitual birreactor de Berlusconi, que nos acompaña, feliz de exhibirse y de exhibir su estatus en una ceremonia internacional. (...) Berlusconi llena su cuaderno de direcciones, de todas las personas que ha encontrado. Es el verdadero escalador que aprovecha todo y no tira nada»

Pues eso, 1977. Y sólo era un constructor. Ya saben de dónde viene su manía de desmelenarse en las cumbres internacionales. Pero hemos citado 'Il Gattopardo' (Visconti, 1963) y hay que poner algo, está muy a tono con el tema:

Pero para dejar atrás el pasado peor lo tiene Gianfranco Fini, líder de Alianza Nacional (AN), que se ha diluido en el PDL. Su condena ha sido pasar media vida siendo fascista y tener que pasarse la otra media renegando del fascismo. Eso es cansadísimo. Para los no iniciados, lo explicaremos, quizá no brevemente. Porque para buscar el origen de AN hay remontarse a la rendición de Italia en la Segunda Guerra Mundial. Mientras los aliados comían el terreno a los alemanes, el fascismo y Mussolini resistieron en un miniestado llamado República Social Italiana (RSI) o República de Saló, por la localidad del lago de Garda, en el norte del país, donde tenía su capital. Les llamaron ‘’repubblichini’ (republiquinos). Allí, marionetas de los nazis, siguieron haciendo como si nada los últimos incondicionales durante año y medio. Aquí al lado tienen un amable cartel propagandístico de la época.

Uno de aquellos 'repubblichini' fue Giorgio Almirante, que en 1946 volvió a la vida pública y fundó con otros colegas el Movimiento Social Italiano (MSI). Ya ven que de RSI a MSI sólo cambiaba una letra. Es como si en Alemania tras la guerra se presentara otra vez a las elecciones el partido nazi, pero es que Italia es así: aquí no hubo procesos de Nuremberg y se hizo la vista gorda para no empeorar las cosas. Por otro lado, cosa que se suele olvidar, los Estados Unidos estaban interesados en mantener más o menos intacto el tejido social fascista, pues ya desde el final de la guerra estaban pensando en la posguerra y en el nuevo enemigo: Stalin. Italia tenía el mayor partido comunista de Occidente y el riesgo de que se convirtiera en un satélite de la URSS lo convirtió en un país decisivo de la Guerra Fría. Total, que EE UU y sus servicios secretos, como el Vaticano, echaron una mano a los fascistas para que salvaran el pellejo. Italia pagó muy cara su condición de tablero de juego, pues aquello se convirtió en los sesenta y setenta en una gogantesca ensalada de espías y conspiraciones.

De todos modos, lo curioso es que el ministro de Justicia del primer Gobierno italiano que soltó en la amnistía de 1946 a unos 7.000 fascistas, entre ellos incluso dirigentes y torturadores, fue el comunista Palmiro Togliatti. Pensaba atraer así a esta gente hacia el PCI, por su anticapitalismo. Le salió mal, claro.

Como vimos el otro día, Italia vivió una guerra civil incipiente entre partisanos y fascistas al final de la Segunda Guerra Mundial, pero esta supervivencia del fascismo mantuvo latentes los dos bandos, un choque que asomó de nuevo en los ‘años de plomo’, con terroristas rojos y negros, e incluso, según algunos teóricos, sobrevive hoy de forma degenerada con el ‘berlusconismo’ y ‘antiberlusconismo’. El fascismo ha llegado hasta hoy.

Pero hablábamos de Almirante, jerarca de la República de Saló, un tipo que el 5 de mayo de 1942 escribía en la revista ‘La Difesa della razza’ lo siguiente. Perdonen la extensión de la cita y las posibles arcadas:

«El racismo tiene que ser comida de todos y para todos, si verdaderamente queremos que en Italia haya, y esté viva en todos, la conciencia de la raza. Nuestro racismo debe ser el de la sangre, que corre en mis venas, que yo siento fluir en mí, e puedo ver, analizar y confrontar con la sangre de los otros. Nuestro racismo tiene que ser el de la carne y los músculos, el del espíritu, sí, pero en la medida que el espíritu se alberga en estos determinados cuerpos, los cuales viven en este determinado país: no de un espíritu vagante entre las sombras inciertas de una tradición múltiple o de un universalismo ficticio y engañoso. Si no, acabaremos por hacerles el juego a los mestizos y los judíos, los judíos que, como en demasiados casos han podido cambiar de nombre y confundirse con nosotros, así podrán, todavía más fácilmente y sin ni siquiera necesidad de prácticas dispensiosas y costosas, fingir una mutación de espíritu y decir que son más italianos que nosotros, y fingir serlo, y conseguir pasar por tales. No hay más que un atestado que pueda dar el alto al mestizaje y el judaísmo: el atestado de sangre».

Más tarde Almirante renegó de estas palabras. Pero por lo demás mantuvo el pedigrí perfectamente, brindando con el golpe de Estado de Pinochet. Ahí lo tienen, el abuelete del sombrero, en una foto con los chicos que daban palizas en la universidad. Pues bien, el joven Gianfranco Fini fue el delfín favorito de Almirante. Hoy es un señor civilizado de derechas bastante progre. No debe subestimarse nunca la fabulosa capacidad transformadora de un político italiano. A simple vista puede parecer reprobable, pero bien mirado es sólo la muestra más visible del sentido práctico de la adaptación y la supervivencia de este peculiar pueblo, al que yo admiro ciegamente. Ojalá me saliera a mí. Me lanzo como siempre, cargado de ignorancia, a la antropología barata: el español es un iluso entrañable y cabezón, cree en los ideales inmutables y eternos, es evaluado socialmente por ese patrón, desconfía de la sofisticación. En cambio el italiano toma la vida como viene, no se hace grandes ilusiones y cree en el carácter lúdico de la existencia.

Volvamos al rollo histórico. El MSI, prueba de esto que decimos, apenas sacó 500.000 votos, un 2%, en las primeras elecciones de 1948. Habiendo sido fascistas hasta poco antes, los italianos sabían perfectamente que eso ya no tocaba. Todos se hicieron democristianos o comunistas. Luego, pasado el temporal, el MSI ya sacó sus dos millones de votos a partir de los setenta. Pero en 1947 en el ayuntamiento de Roma ya había tres concejales fascistas del MSI, como lo oyen. Pero es más, en la inmediata posguerra los propios fascistas se reciclaron a toda velocidad. También sabían que eso ya no tocaba. Según un estudio de Renzo De Felice, máximo historiador del fascismo, sobre la situación en algunas provincias en esos primeros años, el 50% de los inscritos a todos los partidos del abanico parlamentario, de izquierda, centro y derecha, eran ex-fascistas. En fin, que estaban por todas partes.

Fini ha contado que entró en política por una película. Digamos que es una de las más fachas que ha hecho Hollywood en toda su vida, ‘Boinas verdes’ (The Green Berets, John Wayne, 1968):

Yo tengo debilidad por John Wayne, con el que crecí viendo películas de vaqueros en ‘Primera sesión’, y me dan igual sus ideas políticas, pero esto es un panegírico sobre la guerra de Vietnam como la copa de un pino. Cuando Fini fue al cine a verla se encontró con manifestantes de izquierda que la boicoteaban y le insultaban. Se cabreó y empezó a interesarse por la política. Ya ven el poder del cine. Espero no haber creado ningún fascista con el trocito de la película que he puesto yo, aunque a la gente es mejor no darle ideas.

Fini llegó a la secretaría general del MSI en 1987 y Almirante dijo: «Nadie podrá llamar fascista a quien ha nacido en la posguerra». Y Fini le definió «el líder de una generación que no se rindió». Y todos tan contentos. En el entierro de Almirante, en 1988, Fini hacía conmovido el saludo fascista. Ya ven que eso es de anteayer, como quien dice. Pero luego empezó la transformación. En 1995, Fini cambió el nombre del partido, de MSI a Alianza Nacional (AN). Desde entonces, se enfadan si alguien define el partido como «post-fascista», que es la manera más suave de decirlo. A mí no, porque no pinto nada, pero a colegas de periódicos más importantes les llaman puntualmente indignados cada vez que lo escriben, aunque lo hacemos más que nada para que el lector extranjero sepan de quién estamos hablando. Porque, ¿cómo llamarían ustedes a un partido cuyo símbolo es la llama que arde sobre la tumba de Mussolini? Ése era el símbolo del MSI, mantenido hasta ahora, por no hablar de las siglas alusivas, que se pueden leer como Mussolini Sei Inmmortale (Mussolini eres inmortal). La mítica ‘fiamma’ (llama), hasta ahora intocable, ha aguantado medio siglo hasta el otro día, cuando quedó sepultada en el envoltorio de plástico del PDL. Y eso que miren lo que contestó un día el ínclito Ignazio La Russa (chico de la foto, actual ministro de Defensa con su fantástico careto de los años treinta) al periodista que le preguntó si algún día eliminarían la ‘fiamma’: «¿Pero usted se quitaría sus atributos?». Así se sienten ahora los nostálgicos de AN, un poco castradillos.

En fin, ‘post-fascistas’ o no, el caso es que nunca les han querido en el Partido Popular Europeo (PPE), aunque ahí anda Fini trabajándose a Aznar con su fundación FareFuturo e incluso presentándole sus libros, a ver si le mete en el club, igual que coló en su día a un elemento como Berlusconi. Con el PDL ya está arreglado.

Pero debe reconocerse que Fini se ha dedicado con convicción a dar entender que ya no es fascista, sino sólo de derechas. Peregrinó a Jerusalén, visitó el museo del Holocausto, empezó a hablar mal de Mussolini,... Mírenle en la foto con Sharon, como un niño bueno. Muchos de su partido estaban asqueados, pero de algo hay que vivir. Fini tiene 57 años, y espera su turno histórico tras Berlusconi, 72 años, que aunque no lo crea, y los demás empecemos a tener dudas, no será eterno. En una década, acorde con los tiempos históricos italianos y si el tiempo lo permite, Fini será primer ministro. La gran ventaja de Fini, su intuición política decisiva, es que al lado de Berlusconi parece normal, y en los últimos años se ha forjado cuidadosamente una imagen de sensatez. De hecho, sería un líder excelente para el Partido Demócrata (PD), la oposición. Se desmarcó de la polémica de la pobre Eluana o le para los pies a Berlusconi cuando quiere aplastar las reglas y propone eliminar el voto en el Parlamento. Pero yo creo que no hay que fiarse. Tras su aparente serenidad, quizá Fini tenga un lado kitsch oculto que tardará en salir, pero será cuestión de tiempo. A lo mejor cuando mande y se desmadre, como su amigo Aznar, que ahora cultiva exclusivamente esa faceta. Porque lo más ‘heavy’ que hay en el pasado de Fini no es Mussolini ni Almirante, sino lo que van a ver ahora en este glorioso documento:

Efectivamente, se trata de la actual señora Fini, Elisabetta Tulliani, en una vida anterior. El cacique indescriptible es Luciano Gaucci, ex-propietario del Perugia, uno de esos personajes inenarrables del Calcio. Les traduzco los diálogos impagables del docudrama.

Interior castillo. Despacho.
-Elisabetta, soy yo, oye, te quería decir... si te apetece dar una vuelta por el castillo, nos vemos en la sala Sforza.

Música. Galería.
-Yo... tenía que decirte una cosa, que no sé si te puede gustar...Estaba reflexionando, porque soy un fatalista, que pensando en el hecho de que tú eras compañera de clase de mi hijo Alessandro, el destino quiso que nos encontráramos y nos enamoráramos, así que soy muy feliz por esto ¿qué piensas?
-Sí, es verdad, efectivamente es una cuestión de destino...

Música. Biblioteca.
-Elisabetta, ¿qué estas leyendo?
-‘Grandes historias de amor’.
-Como la nuestra. ¿Lo sabes que yo podría ser tu padre?
-¡Y yo también podría ser tu hija!
-Por fortuna no lo eres.
-¡Nuestra relación es distinta, querido!

Música. Sala de billar.
-Te he dicho que no tienes que darle a las de colores, si no a la blanca, todavía no has aprendido.
-A mí edad se va a la discoteca, no se juega al billar

Música. Exterior. Cochazo.
-Desde luego es una bella joya.
-A propósito de joyas... Tengo este jugador que quiere dos millardos más de fichaje, ¿qué quieres que haga, su ficha o una joya para tí?
-Las dos cosas y así...
-¡Pero entonces serían cuatro (millardos)!

Música. Escalinata principal.
-¡Amore! Ya que estamos en un castillo, si hiciéramos el juego de la torre, entre yo y el Perugia, ¿a quién tirarías de la torre? Cuidado que me tiro, eh.

Pausa musical. Pensativo:
-Elisabetta, ¿sabes lo que he pensado? Alessandro es consejero delegado. Riccardo es consejero. A ti te hago presidente. Ciao.

FIN.

Bueno, en realidad no la hizo presidentessa del Perugia, sino del Sambenedettese, otro club que tenía por ahí. Gaucci huyó a la República Dominicana por la quiebra del Perugia, mientras detenían a sus hijos, y vivió a lo grande. Aunque el delito ya ha prescrito y creo que ya anda otra vez por aquí.

Este vídeo de antología, que demuestra cómo Fini puede ser un más que digno sucesor del 'Cavaliere', fue emitido por una cadena de Berlusconi en un momento de distanciamiento con Fini. Para que vean lo útil que es tener una televisión. Por otro lado, la entrevista de esta semana a la mujer de Berlusconi, Veronica Lario, donde le ha puesto a parir por presentar macizas en las listas electorales y tontear con adolescentes ha sido publicada por la revista de FareFuturo, la fundación de Fini. Ya ven qué amigos son los dos líderes del PDL. Y no se preocupen, que otro día hablaremos de este último culebrón de Berlusconi.

Ah, entretanto, en ‘Liberazione’, el diario comunista, andan debatiendo sobre la rehabilitación de Stalin.

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Sobre este blog

Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».

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