Íñigo Domínguez
La vida en Roma
Berlusconi estuvo hace poco en Israel y en los Territorios Ocupados y volvió a dar una lección de diplomacia. Cualquiera sabe que en estos santos lugares hay que andarse con pies de plomo e hilar muy fino, pero eso no es problema para nuestro hombre. Él es un vendedor nato, un magnate del entretenimiento, y sabe que lo mejor es decirle al cliente lo que quiere oír. Y paciencia si el cliente luego compara con lo que le han dicho a otro y ve que es exactamente lo contrario. Siempre se puede atribuir a manipulaciones y conspiraciones de terceros. Es una norma que se puede aplicar en cualquier lado y también, cómo no, incluso en el avispero de Oriente Medio. Así que vamos con el ejemplo.
LECCIÓN NÚMERO 1
Israel, por la mañana, ante el primer ministro Benjamin Netanyahu y el parlamento:
«Italia está orgullosa de muchos gestos de solidaridad hacia vuestro país (...), se opuso en la ONU al informe Goldstone que intentaba criminalizar a Israel por su justa reacción a los misiles de Hamas lanzados desde Gaza».
Cisjordania, por la tarde, ante el primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina, Abu Mazen:
«Así como es justo llorar las víctimas del Holocausto, es justo manifestar dolor por lo que ha sucedido en Gaza. Siempre, cuando la guerra sustituye la paz, la violencia a la racionalidad, se deteriora la humanidad y las relaciones entre los hombres».
Luego le preguntaron qué había pensado al ver el muro israelí que rodea Belén: «No me he dado cuenta, estaba tomando apuntes». Para terminar y aligerar la tensión visitó la basílica de la Natividad, en Belén, y les contó a los frailes un chiste de la Virgen María.
Es decir, Berlusconi es un seguidor apasionado de la máxima de mi admirado Groucho: «Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros». Pero quédense con la moraleja: ¿Saben lo mejor? Que funcionó. Ni asesores geopolíticos ni gaitas. Un amigo que estaba esos días en Jerusalén me contó que tanto la prensa palestina como la israelí se quedaron con la frase que les ponía bien, obviaron la otra y todos tan contentos. Yo me rindo ante este hombre. Recuerden lo que decía Indro Montanelli, que lo conoció muy bien:
«Berlusconi es el mentiroso más sincero que existe, es el primero en creer en sus propias mentiras, y es esto lo que lo hace peligroso. Tiene alergia a la verdad, una voluntaria y voluptuosa propensión a las mentiras» (...) «Tiene un concepto de la verdad totalmente personal, por el que la verdad es lo que dice él. Y se cree esta palabrería, quizás a fuerza de mentir, quizás se convierte en un mentiroso de buena fe».
Lo malo es que parece que muchos otros también le creen. Vamos con la siguiente lección.
LECCIÓN NÚMERO 2
Uno de los más grandiosos ejemplos de cómo funciona nuestro héroe se halla en una recóndita intervención en un programa de una cadena de televisión de Túnez. ¿Pero qué pinta este señor en Túnez?, se preguntarán. Bueno, es que Berlusconi hace negocios con todo el mundo y allá donde ve dinero, va. Que sea primer ministro no es un obstáculo, al contrario, es una ventaja, porque con el cargo entran los viajes oficiales. Por eso su agenda de visitas al extranjero es tan extraña.
La entrevista, emitida el 18 de agosto de 2009, es larga, en dos vídeos, pero creo que merece la pena como documento para la antología. A lo mejor les resulta pesado, y pido disculpas, pero es necesario mostrar las pruebas cuando las hay. Si no es que uno no se lo cree. Por lo menos esta vez es en francés con subtítulos en italiano, que es de más ayuda. De todos modos, si prefieren, leánse el resumen y luego vayan a los pasajes que les interesen, para verlo con sus propios ojos.
Sinopsis:
La entrevista es en Nessma TV, una nueva cadena tunecina que emite para todo el Magreb. Berlusconi se congratula: «Cuando nace una televisión es una fiesta, porque la televisión es una fiesta en la familia, en la casa, es el dinamismo, el futuro, representa las cosas buenas».
Luego cuenta una anécdota: «Cuando trabajaba en los cruceros Costa era guía turístico pero no había estado nunca en Túnez, así que un amigo me dejó una guía e iba leyendo de tapadillo mientras explicaba, fue un gran éxito». Ya ven que desde joven era único para vender la moto.
El presentador le pregunta entonces por un día del año anterior en el que «entró en la Historia», con un discurso en Libia en el que pidió disculpas por los errores de Italia en la colonización. Berlusconi le corrige: no pidió excusas, sino perdón «ante el Parlamento libio», si existe tal cosa en los dominios de Gadafi, porque los italianos sometieron «una tierra y un pueblo libres». Aplausos. Dice que pidió perdón «con la mano en el corazón, con un gesto natural, no estudiado». También narra su emoción cuando besó la mano de un hijo de un héroe de la resistencia libia. Más aplausos. Repite que fue un gesto natural.
Hagamos un inciso, para que pongan las cosas en su contexto. Primero, antes que nada, que Berlusconi en Libia pidió «excusas», no perdón, pero vamos a pasárselo. Lo reseñable es que justo un año antes, el 11 de septiembre de 2008, Berlusconi hablaba ante un auditorio completamente distinto: la fiesta de las juventudes del partido post-fascista Alianza Nacional, Azione Giovane. Y va y les dice: «Se lo he dicho a Gadafi, Italo Balbo (gobernador italiano en Libia) hizo cosas egregias en Libia».
Sigamos. A continuación, el presentador le pregunta por su relación con Tarek Ben Ammar, uno de los dueños de la cadena y presente en el estudio, desde hace 25 años. «No se puede decir», bromea él. «Sí, los dos amamos la otra mitad del cielo, que son las mujeres», replica Berlusconi, señalando a la cuarta persona de la mesa, una chica guapa. Luego explica que han hecho películas juntos, series,... y una sociedad al cincuenta por ciento, Quinta (retengan este nombre para luego), sin firmar nunca un papel, sólo con un apretón de manos, y que se tienen el uno al otro cuando se necesitan.
Es decir, Ben Ammar y Berlusconi son socios de negocios. Ben Ammar se sienta de hecho en los consejos de administración de algunas empresas de su amigo. Ben Ammar añade que Berlusconi cree en el Magreb, en el mundo árabe moderado, y que les ha ayudado a crear Nessma TV con los hermanos Karoui, que gracias al presidente Ben Ali es «la primera televisión libre, independiente y privada creada en el mundo árabe con un socio europeo, de un amigo y de un país amigo como Italia». Ya ven que los socios de Berlusconi, como él, también confunden su persona con el Estado. «Por eso tenemos el honor de tener hoy con nosotros al emperador de la televisión privada», remata.
Inciso. Resumamos, porque a estas alturas ya se olerán el pastel. Efectivamente, esta televisión de Túnez, Nessma TV, también es de Berlusconi. Un momento, dirán ustedes, pero qué hace el primer ministro de un país haciendo negocios por ahí. ¿Pero, almas de cántaro, en qué mundo viven ustedes? Berlusconi cuando viaja también se ocupa de sus asuntos, faltaría más. Basta hipocresías: ¿para qué tener un político que defiende intereses de empresarios, en función de sus presiones o amistades, como ocurre en los demás países, cuando uno puede tener lo mismo en una sola persona? Se ahorra tiempo y energías.
El único problema es que si bien un empresario puede pasarse por el arco del triunfo los derechos humanos o los regímenes autoritarios, porque al fin y al cabo él sólo se ocupa de su dinero, cuando lo hace un primer ministro queda raro. Pero qué le vamos a hacer, todo no se puede. Y es más, es mucho más cómodo, porque uno tiene más margen de maniobra si está a buenas con las autoridades. Así que ahí tenemos a Berlusconi en Túnez, un régimen policial como Dios manda, haciendo risas en la tele. En su tele. Si añadimos a la censura autóctona la que impone la presencia del jefe ya ven lo que sale: una entrevista como la que vemos.
Sigamos. La presentadora, la chica guapa, le dice que «ha contribuido al cambio radical de Italia gracias a su televisión», y que si cree que Nessma TV puede cambiar también la cara del Magreb. Berlusconi dice que sí, porque pueden resaltar lo que tienen en común los cuatro países del Magreb donde se emite (Marruecos, Túnez, Argelia y Libia) y que puede unirles para el futuro. Es una televisión, apunta con mucha vista, que habla una lengua común para 80 millones de personas y promete un futuro de bienestar. Más aplausos.
El presentador le pregunta si Nessma TV puede tener el mismo gran futuro de sus otras televisiones. «Sí, es absolutamente posible, sobre todo hay que elegir bien a las personas», responde, y dice que ya están bien elegidos los que tiene delante. «Segundo, hay que hacer un casting de chicas -gesto de tía buena o bombón-, algo en lo que yo tengo una competencia increíble». Risas. «Yo lo confirmo, y soy un buen alumno suyo», dice su socio. Menuda pareja.
Ya ven, unos empantanados con la alianza de civilizaciones y Berlusconi triunfa exportando la democracia a base de mamachichos. Nessma TV es una cadena de series, concursos y vídeoclips, con poquita información. Entretenidísima. El fondo ideológico de la operación es crear una cadena de corte occidental para contrarrestar entre los jóvenes la influencia fundamentalista.
FIN
Bueno, esto que han visto es lo que en la profesión se llama, perdonen la expresión, una entrevista-mamada. Ya ven que sin algunos incisos que pongan las cosas en su sitio unos se traga la entrevista como un tinto de verano. Si tienen estómago, anímense, que vamos con la segunda parte de la entrevista.
Sinopsis:
Berlusconi sigue con su receta para el éxito en televisión. En tercer lugar, explica que las televisiones públicas del Magreb son demasiado particulares y hay muchos terrenos en los que no entran. En cambio, la parrilla de Nessma TV es «muy inteligente, que habla a los conservadores, a los más modernos, que mira a la tradición del pasado, que mira al futuro, y creo que los espectadores podrán aprovecharse de eso para ver cosas nuevas que entran en sus hogares. Lo que hay que tener muy claro es que la televisión es un medio que entra en toda la familia, que ven juntos padres e hijos. En la televisión no puede pasar nada que fastidie a la padre o a la madre, o algo que les avergüence ver junto a sus hijos». Toda una lección de teoría político-televisiva. No descarten que dentro de unos años Berlusconi entre en política en Túnez.
Y entonces le preguntan por la inmigración ilegal. «Lo peor son las organizaciones criminales, que son muchísimas. El señor Ben Ali (presidente de Túnez) me ha dicho que vuestra Policía ha descubierto más de 300. Son gente que se aprovecha de las esperanzas de los demás, de los que están en la miseria, de los que quieren para los suyos un futuro mejor. Y entonces se fían de gente con embarcaciones no seguras y acaban en tragedia. Hay que combatir todo esto». Y ahora permítanme que enmarque para la posteridad el resto de la frase:
«Para los que quieren intentar nuevas posibilidades de trabajo y de vida hay que intentar aumentar las posibilidades de entrar legalmente en Italia y en los otros países europeos. Y esto es lo que quiero que se aplique, no sólo en Italia, sino en toda la Europa. Hay que decir además que los italianos han sido un pueblo que ha emigrado y esto nos impone el deber de mirar a todos los que vienen a Italia con una total apertura de corazón y de dar a la gente que viene a Italia la posibilidad de una casa, de un trabajo, de un colegio para los niños y la posibilidad de un bienestar que significa también la salud y la apertura de todos nuestros hospitales para sus necesidades, y esta es la política de mi Gobierno».
¡Tiempo muerto! Inciso, por fuerza mayor.
Madre mía, pero qué cara más dura. La tiene de cemento armado (obsérvese el fenómeno, minuto 4.39 del vídeo). No sé ustedes, pero si yo fuera tunecino hubiera hecho las maletas inmediatamente, entre lágrimas de emoción, y habría salido pitando para Italia, el paraíso del emigrante. Pero menos mal que había estado unos meses antes en Lampedusa: la abrumadora mayoría de los extranjeros del centro de retención de inmigrantes en enero de 2009, cuando estallaron los disturbios, eran tunecinos. En total, un millar. A lo mejor es que habían ido demasiado pronto, antes de que saliera Berlusconi en la tele, porque si no no se explica. Al final Berlusconi firmó un acuerdo con Túnez para devolverlos en aviones a su país. Pero seguro que después de que salió en la tele según llegan les dan las llaves de la casa, coche, vacaciones en Torrevieja (Alicante) y tickets-restaurant.
En fin, para qué engañarnos, en Italia la consigna con los inmigrantes es la contraria: caña al mono que es de goma. Vean si no el divertido juego que tenía esos mismos días, agosto de 2009, la Liga Norte -aliado de Berlusconi en el Gobierno y quien impone la política de inmigración- en su página de Facebook. Se llama ‘Rebota al clandestino’ y consiste en detener los barcos de inmigrantes que aparecen por toda la costa por sorpresa antes de que toquen tierra. Es otro éxito tras el anterior ‘Convierte al comunista’, junto a los vídeos ‘Estoy cabreado’ y ‘Tengo miedo’, toda una declaración de principios.
Otra cosa más. Tres meses antes de esta entrevista el Gobierno de Berlusconi retiró, por la polémica creada, la norma que imponía a los médicos denunciar a los inmigrantes ilegales que fueran a urgencias, así que nada de hospitales para todos.
Vengan, vengan, como dice Berlusconi, a este valle de leche y miel, prácticamente Disneylandia, que luego ya les esperará el ministro de Interior de la Liga Norte con las rebajas. Pero no hay que andar estropeando el espectáculo con complejas consideraciones: Berlusconi está perpetrando su show y su único objetivo es arrancar lágrimas y sonrisas de su público, léase clientes. Según los datos que dio Mediaset, la empresa de Berlusconi, cuando presentó su cadena tunecina en Cannes en 2008, es un mercado potencial de publicidad de 350 millones. Cuántas emociones.
Y no soy el único a estar conmovido. Tras su discurso de película de Frank Capra, también se extendió la conmoción en el estudio. La chica no pudo contenerse:
-Es usted increíble, señor presidente, no puedo evitar aplaudir, es verdaderamente admirable que haya personas que hoy puedan dirigirse así a la gente del Magreb.
Verdaderamente admirable... o abominable. Vean ese careto de trolero que se le pone en el minuto 4.49 mientras le doran la píldora. La entrevista-masaje ya es imparable y alcanza a su clímax. ¿De dónde le viene toda esta energía?, pregunta ella rendida. «Simplemente del hecho de que soy un hombre del pueblo, vengo de una familia que ha conocido la guerra y la pobreza, y tengo un gran respeto por todos, a partir de los más humildes, es algo que forma parte de mi naturaleza». Cita incluso sus ocho años en los salesianos, que le han inculcado el ayudar a los demás, y añade que, como hombre con responsabilidades de Gobierno, la cosa más importante es ayudar a los que lo necesitan. Como él mismo, por ejemplo, añado yo.
Siguiente pregunta. Con todas las cosas que ha hecho, ¿de cuál se siente más orgulloso? «De no tener nada de los que arrepentirme, y espero que cuando me entierren escriban: ‘Fue un hombre justo, un buen hombre’».
Pregunta final. Presidente, es la primera vez que puede hablar directamente a millones de magrebíes, a través de nuestro canal. ¿Qué les diría? «Miro por primera vez a la cámara y digo: tenéis que ver este canal, para hacer vuestra vida mejor y porque este canal es el canal número uno». Perfecto para un primer ministro, qué gran estadista.
Para terminar, cómo no, chascarrillos picantes. Le pide el número de teléfono a la tipa. Pero ella, lastimeramente, le ruega que se siente para una última pregunta, «la que todo el mundo se hace». «Ay», se oye decir al socio de Berlusconi, que en esas fechas estaba metido en los escándalos de putas. Nuestro héroe se pone serio, por si resulta que al final le hacen una pregunta de verdad y le ponen en un aprieto. Pero sólo es un espejismo. Le hacen como en la televisión italiana cuando va a ‘Porta a porta’, preguntarle por el Milan. Que por qué han vendido a Kaká. «Ah, ¿pero han vendido Kaká?», responde él. Y es que ni eso le sacan. Risas. «El hombre más inteligente de Europa», despide el presentador, por si había quedado alguna duda. Qué estupenda velada.
LECCIÓN NÚMERO 3
La entrevista en la tele tunecina fue el 18 de agosto de 2009. El día 31 de ese mismo mes, ni dos semanas después, Berlusconi estaba en Libia para celebrar el primer aniversario de la famosa fecha histórica en que pidió excusas. Allí defendió igualmente la política de inmigración de su Gobierno, pero la auténtica, no la de postal que había sacado en la tele tunecina: rechazar las embarcaciones en alta mar, como en el juego de la Liga Norte. «Si queremos poner en marcha una verdadera política de integración tenermos que ser rigurosos para no abrir Italia a cualquiera», afirmó. La nueva línea, criticada por la ONU por violación del derecho de asilo de la Convención de Ginebra, ya no era desembarcar a los inmigrantes en Italia, sino mandarlos de vuelta a tierra en alta mar. Ese mismo día las autoridades italianas cortaron el paso a un barco con 75 personas, entre ellas 15 mujeres y tres niños. Por si no me creen, miren la noticia de ese día en SKY TG24, con el título: «Berlusconi en Libia, 'tolerancia cero' con los clandestinos».
Es enternecedor ver cómo Berlusconi y Gadafi inauguran trenes y proyectan autopistas juntos. Normal, es que son socios. ¿Cómo? ¿Pero todavía se me asombran? Sí, sí, son socios en Quinta, ¿recuerdan el nombre?, la empresa de la que hablaba antes en la televisión de Túnez.
Esto de los negocios de Berlusconi con Gadafi lo tuve que leer, como todo el mundo, en un diario británico, ‘The Guardian’, porque la prensa italiana guardaba silencio. Una sociedad libia, Lafitrade, controlada por Lafico, de la familia Gadafi, compró el 10% de Quinta Communication, la compañía de producción cinematográfica de Ben Ammar que, como el propio Berlusconi nos contaba en el vídeo que hemos visto, tiene a medias con el primer ministro italiano. ‘The Guardian’ detallaba que el 22% de Quinta es de una sociedad de Fininvest (el imperio audiovisual de Berlusconi) con sede en Luxemburgo. Ben Ammar replicó al día siguiente que Gadafi sólo había entrado en Quinta porque tenía interés en producir películas sobre el mundo árabe. Es todo por amor al arte.
Imagino que si uno puede hacer negocios pide excusas por lo que sea, el pasado colonial o la carabina de Ambrosio. Luego, a firmar, y lo demás son tonterías. En Libia hay contratos millonarios para las empresas italianas. Hacen la autopista de Túnez a Egipto que Berlusconi le regala a Gadafi y exportan gas y petróleo. ¿Conflicto de intereses? No me hagan reír, por favor, esos son conceptos trasnochados. Ya estamos en la política posmoderna de vanguardia. Dejemos ahora Libia para seguir de viaje con Berlusconi, que es más divertido que Willy Fogg.
LECCIÓN NÚMERO 4

Al cabo de dos meses Berlusconi se fue a Rusia a ver a Putin, pero en una visita “estrictamente privada” de tres días. A hablar de sus cosas, se entiende, y fue muy gracioso ver al ministro de Asuntos Exteriores, el hierático y mortalmente aburrido Franco Frattini hacer cabriolas para intentar explicar, sin tener ni idea, qué es lo que iba a hacer el jefe por allí. No era un viaje oficial, pero por lo que trascendió después habló con Putin de negocios. De energía, de producción de coches,... y quién sabe de qué más. Pero no hay que ser susceptible, es de todos conocido que Putin es una especie de príncipe de la democracia. Berlusconi siempre le saca la cara, siguiendo su máxima sagrada de decir al cliente lo que quiere oír, incluso exagerando, aun corriendo el riesgo de que al propio interesado le entre la risa.
Por ejemplo, en noviembre de 2003, cuando siendo presidente de turno de la UE, Berlusconi definió «leyendas» las violaciones de derechos humanos en Chechenia. «Es la prensa que, como en Italia, distorsiona los hechos», explicó. O en 2008, con su célebre reacción a la pregunta incómoda a Putin de una periodista rusa: simuló que la ametrallaba (vena la foto). Claro, si piensa que lo de Chechenia son leyendas, tampoco sabrá que en los últimos diez años han sido asesinados en Rusia más de 200 periodistas. Entre ellos una tal Anna Politkovskaja, que entre otras cosas denunció las barbaridades rusas en Chechenia. O a lo peor si lo sabe...
Pero no nos distraigamos, estábamos en su último viaje a Rusia. Fue todo tan misterioso que al volver se produjo un asombroso fenómeno atmosférico. Berlusconi plantó el consejo de ministros porque, se dijo oficialmente, estaba bloqueado en San Petersburgo por una tormenta de nieve. Era una trola como una casa y le cazaron enseguida: en San Petersburgo había cielo cubierto y cinco grados, pero no nevaba. Al cabo de un rato resulta que estaba comiendo con Putin y por la tarde se fotografió a los mandos de un jet anfibio ruso, Beriev be-200, que le produjo la siguiente reflexión: “Da un extraordinario sentido de poder”. Al final del día el portavoz ruso, que ignoraba la trola de Berlusconi, informó tranquilamente que Putin y Berlusconi habían pasado el día juntos. Menuda empanada entre lo público y privado. Pero bastante peor fue, un mes después, en Bielorrusia.
LECCIÓN NÚMERO 5
Sí, Bielorrusia, efectiva
mente, el país del último dictador europeo, Alexander Lukashenko (chico de la foto), a quien no visita nadie desde que llegó al poder en 1994. Pues para allá que se fue Berlusconi, siempre batiendo marcas. Y vaya que si las batió. Lean esta declaración de amor a Lukashenko: “Muchas felicidades a usted y a su Gobierno. Y a su gente, que sé que le ama, lo demuestran los resultados de las elecciones, que están a la vista de todos, que nosotros conocemos y apreciamos”. Nuestro héroe se refiere a las tres elecciones que ha ganado de calle (82% de los votos en 2006) gracias a fraudes monumentales, según ha denunciado la OSCE. Pero eso da igual, recuerden que esto es como la televenta.
De todos modos hay que entender la simpatía de Berlusconi por estos personajes. Lukashenko se hace llamar por sus ciudadanos ‘El Padre’ (Bathka), ha eliminado la prensa independiente, mantiene la pena de muerte y castiga con la cárcel cualquier crítica.
Se preguntarán qué se le ha perdido a Berlusconi en Bielorrusia. Pues no se sabe. Pero se volvió con un montón de papeles de archivos del KGB. En teoría, de los italianos desaparecidos en Rusia en la Segunda Guerra Mundial. Aunque en Italia a veces aparecen viejos documentos del KGB para acusar a dirigentes de la izquierda de supuestas conspiraciones en el pasado a sueldo de los servicios secretos soviéticos. Y por otro lado, Berlusconi anunció: "Ahora podemos dar inicio a relaciones industriales y económicas". Hasta entonces Lukashenko sólo había recibido a Gadafi, Chávez o Ahmadinejad.
EPÍLOGO
Este año ha comenzado, como decíamos al principio, con el memorable viaje a Israel y los Territorios Ocupados, pero seguramente nos deparará nuevas lecciones de diplomacia. Como hace poco, cuando recibió al primer ministro albanés, Sali Berisha, y dijo que los inmigrantes ilegales no son bienvenidos, pero “se puede hacer alguna excepción con las chicas guapas”. El show debe continuar.
Pero fuera de bromas, hagamos una reflexión ecuánime. Como comentaba con el amigo de Jerusalén, Berlusconi es quien realmente está haciendo hoy una auténtica diplomacia: cínica, egoísta, amoral y sin prejuicios, pero encima a la vista de todo el mundo. Se tutea con personalidades de dudosa reputación y les hace la pelota, pero sabe lo que hace.
Primero, es esa cosa tan italiana de hacer un favor, pero para venderlo: que te deban un favor. A Berlusconi, un millonario que se mueve con el mundo con una cartera llena de billetes para lo que sea, todos estos personajes le deben algo. Segundo, y consecuencia del primer punto, Berlusconi atesora el potencial de convertirse en otra figura italiana fundamental, el mediador. Cuando hay movida con estos países raros -como en conflicto de ahora entre Libia y Suiza-, Berlusconi es de los pocos a los que cogen el teléfono y se presenta a arreglar las cosas. Acumulando más favores y ganando el prestigio que se supone que pierde con su particular sentido de la diplomacia. Digo se supone porque, en realidad, todos los líderes occidentales y de la UE se comportan con él como hace él con los impresentables del escenario internacional: le ríen las gracias y hacen como que no pasa nada. También reina la hipocresía, aunque a niveles normales. Berlusconi, en definitiva, nunca pierde.
Se debe al talento italiano para moverse en las zonas grises. Paradójicamente, los italianos se desenvuelven muy bien donde hay reglas, porque todo se convierte en un juego y saben aprovecharlas a su favor. Y se habla hasta con el diablo. Es esa obsesión no de no cerrarse ninguna puerta, porque nunca se sabe por dónde se puede salir ganando.
En fin, terminemos estas lecciones de diplomacia y alta política con ‘L’arte de arrangiarse’ (El arte de apañarse, Luigi Zampa, 1954):
Sinopsis: En esta divertidísima y didáctica película el protagonista, Sasá Scimoni, se va transformando camaleónicamente en fascista, comunista o lo que toque cada año, al sol que más caliente, con tal de trepar. Y encierra una conclusión visionaria. Scimoni sale de la cárcel por mangante en plena campaña electoral y reflexiona: «En un momento comprendí cuál era mi verdadera vocación. Nada de inscribirse a un partido, tenía que fundar yo uno. Y ahora podía, porque había estado en la cárcel. Era una víctima».
Mítin berlusconiano: «¡Estas muñecas, que han conocido el frío acero de las esposas... (Aplausos) Lo sabía, queridos amigos, viendo vuestras caras orgullosas y viriles (travelling con los caretos del respetable), que también vosotros habéis padecido en las galeras patrias, víctima de vuestros ideales! ¿A quién pediré el voto? ¡No lo pediré a los burgueses con pantuflas, ni a los santurrones (besapilas) hipócritas, ni a los que reniegan de la patria, sino a los hombres de corazón y de hígado sano, a vosotros, a los hombres que han sabido vivir en el peligro! ¡También yo he sufrido por mis ideales! ¡He sido calumniado y condenado, víctima de los regímenes de la pluto-democracia!».
Luego, epílogo: «No fui elegido, sólo 112 votos. Pero qué importa. Lo esencial en la vida es hacerse conocer, y además me quedé con la camioneta...» Y se le ve disfrazado de tirolés -con el acento de Ratzinger, por cierto-, vendiendo cuchillas de afeitar.
FIN
La historia reciente de Italia ha ido exactamente al revés, porque se han perfeccionado los mecanismos de venta. Hoy sabemos que Berlusconi ha superado a este personaje de Sordi del lejano 1954. Empezó de cantante de cruceros y vendiendo escobas eléctricas por las casas, pero ha terminado de primer ministro, donde ha evitado posibles condenas, no como el protagonista de la película, y donde todo se vende que es una maravilla. Es que se lo quitan de las manos, oiga.
Una última frase del maestro Montanelli:
«Berlusconi no tiene ideas, tiene sólo intereses».
Anteayer volvió a desaparecer otro comentario de este blog, correspondiente al último texto. No lo sé porque alguien me lo haya notificado, sino porque, casualmente, estaba en ese momento ante el ordenador y lo leí. Al cabo de unos minutos desapareció. No tengo la menor idea de por qué. Por respeto al lector que escribió el comentario y a los demás, resumo su contenido. No recuerdo las palabras exactas, pero venía a decir más o menos: «Imaginaba que la información estaba controlada, pero no tanto. A este paso será imposible leer artículos como éste y los periodistas críticos desaparecerán si no se comen su dignidad»
En fin, o algo así. Estaba escrito de forma educada y firmado por alguien llamado Ibarra. Se puede estar de acuerdo o no, pensar que es muy exagerado o bastante razonable, pero lo gracioso y significativo es que el que desapareció fue el comentario.
No es la primera vez que pasa y he vuelto a llamar para protestar. Ya hemos dicho varias veces que aquí no se censura a nadie, e incluso ahí han quedado para la posteridad sentidas amenazas de palizas al autor. Recordarán que la última vez que llamé me dijeron que el tema estaba resuelto. Pero alguien debe de haberse distraído y se ha puesto un rato a borrar comentarios sin darse cuenta, o porque los confunde inexplicablemente con publicidad basura de relojes chinos.
En todo caso no se preocupen, me he quedado más tranquilo porque no es nada serio. Es otro síntomas de los tiempos, que ni la censura se toma en serio. No se trata de censura, sino de, digamos, una censurilla. Resulta que es obra de un ‘moderador de blogs’. Yo no digo que no necesite que me moderen, por mi carácter, y es verdad que en Internet circula mucho cenutrio que sólo se expresa de forma primitiva, pero no sé cómo se puede confundir una opinión como la anterior con las decenas de barbaridades e insultos que se cuelan cada día en los tropecientos comentarios de las noticias. Y que, dicho sea de paso, es una lectura aburridísima y no creo ni que se lea ni que escandalice ya a nadie. Aún así, me resulta conmovedor tanta atención con este blog, un pequeño y oculto rincón del hiperespacio sin la menor importancia.
Pero hay algo más: imaginen cómo está el patio que hasta la censura es subcontratada. Por lo visto se trata de una empresa que hace estas cosas y tiene ahí unos individuos que se dedican a eso, todo el día chapoteando en blogs. Qué horror de trabajo. No sé quiénes son, de qué edad, con qué estudios, qué gustos, qué criterios, de qué ideas políticas, si son asustadizos o han visto mundo, lo que comen o de qué equipo de fútbol son. Y no quiero ni saber cuánto cobran ni qué tipo de contrato tienen. A lo mejor hasta van a la pieza y sólo cobran por comentario eliminado. En cualquier caso al final siempre aparece el argumento de que uno hace lo que le mandan. Desde aquí, no obstante las diferencias, un afectuoso saludo de solidaridad.
Quizá también ha llegado a la censura el preponderante estilo churrería de nuestro tiempo, con gente que hace de todo y por turnos, que tan pronto un día modera un blog de pinchos morunos como al día siguiente examina otro de la geopolítica del Cáucaso. A mí me hacía ilusión tener un censor personal. Al menos antes era un señor al que todos conocían y temían, con un despacho. Hoy es un ser anónimo, o una nebulosa de seres, una empresa que tiene que presentar resultados, y supongo que ni tienen conciencia de censurar. Sólo moderan. También me es incierta su ubicación física. Quizá se hallen en una nave industrial de Bangalore o en un bajo de un polígono de Elantxobe. Todo es muy etéreo, como Internet.
Como hicimos la última vez, no se me ocurre mejor manera de humanizar la cuestión que invocar de nuevo al censor-moderador, como en las sesiones de espiritismo, para que se manifieste. Porque imagino que estará leyendo esto. ¡Que salga, que salga...! Más que nada, para entendernos y que explique, con la moderación propia de su cargo, qué había de inconveniente en las reflexiones suprimidas. Seguramente tendrá sus razones y le prometo que no le censuramos. Hay que llevarse bien.
Entretanto pido disculpas a este lector llamado Ibarra y al resto de lectores que hayan sido perjudicados por la desaparición de comentarios sin mi conocimiento.
Para las próximas veces, si esto no se resuelve y sigue pasando, se me ocurre una solución: por favor, enviénme el comentario eliminado a mi correo electrónico, que encontrarán en la voz «Contacto», aquí en la columna de la derecha, y ya lo publico yo. Será más divertido.
Alberto Sordi en ‘Il moralista’ (Alberto Bianchi, 1959):
Sinopsis: Una empresa presenta al nuevo censor su cartel publicitario. «Yo estoy aquí para aconsejar, no para obstacular», les tranquiliza Sordi, con su inconfundible voz engolada y como un buen moderador de blogs. Se trata de una crema de belleza y pregunta dónde se untaría. Le dicen que en la cara y entonces plantea que por qué enseñan el ombligo. «Para atraer un poco la atención», responde uno de los empresarios, el magnífico secundario Leopoldo Trieste, anticipando las tonterías que nos ponen como grandes noticias del día en las ediciones digitales de los diarios. Pero el censor les dice que tapen el ombligo.
Entonces sacan el comodín, un clásico de la burocracia. Los empresarios le insinúan que a su predecesor, el doctor Menegotti, le gustaba el ombligo. Y que le hacían algunos pequeños obsequios. Y sacan un sobrecito para él. Trescientas mil liras. «¡300.00 para el doctor Menegotti, 300.000 para usted, el cartel pasa y todo se ajusta!», dicen entre risitas. Pero Sordi es inflexible: «¿Estarían dispuestos a testificar ante un juez que el doctor Menegotti se ha embolsado 300.000 liras?». Obsérvese, como en muchas otras películas, que el funcionario honrado es retratado como un meapilas rígido y sin sentido de la realidad, frente a unos ciudadanos simpáticos, aduladores, que buscan la complicidad más comprensible, sólo se buscan los garbanzos y tienen una visión de la ley mucho más humana. Sí, siempre estamos con lo mismo, ya lo sé.
Los empresarios se defienden diciendo que no hay ninguna prueba, pero Sordi pone en marcha una grabadora que tiene escondida. «¡Pongan ese cartel y yo hago hablar mi maquinita, yo voy derecho por mi camino como una espada. Ante la nobleza de mi misión no reconocería ni a mi hermano!». Una primera reacción digna puede ser una tapadera y lo normal es insistir, así que uno de los empresarios dice: «Hombre, señor secretario, hay que adecuarse a los tiempos, ¿hacemos 500.000?». Pero no, dice que llama a los guardias. Se van diciendo que pondrán los carteles de todos modos.
FIN
Bueno, pues a ver si aquí podemos poner los comentarios de todos modos.
Gracias y disculpen las molestias.
Se preguntarán quién es el chico de la foto, tan modosito. Es Fabbrizio Corona, rey de los paparazzi, y no crean que está en una discoteca, no. Está sentado en un juicio esperando una sentencia. Con esta solemnidad y apostura escuchó el pasado día 10 ante el tribunal cómo le condenaban a tres años y ocho meses por hacer fotos comprometidas a famosos y luego pedirles dinero por ellas, con la amenaza de publicarlas si no accedían. Por ejemplo, lo hizo con los futbolistas Adriano y Francesco Coco y el motociclista Marco Melandri, pillados en compañía de estrellas porno, prostitutas o transexuales.
Al salir del juicio, Corona hizo unas reflexiones: «Me avergüenzo de ser italiano. Lo que está escrito en la sala, ‘La ley es igual para todos’, no es verdad. Es una grandísima gilipollez. Ya no tengo confianza en la ley. Vivimos en un país de mierda». Justificó estas opiniones con el argumento de que todas las agencias fotográficas hacen lo mismo. Y eso que no le fue mal, porque el fiscal pedía el doble de la pena y fue absuelto de algunas acusaciones.
A día siguiente en un programa televisivo se enfadó con algunas preguntas, pegó un puñetazo en la mesa y la rompió. Tras la publicidad tenía la mano vendada y los médicos de la cadena pensaban que tenía una fractura. El presentador le preguntó cómo estaba. Respuesta: «El dolor no es una cosa que me incumba». Por unos momentos pareció oírse viento solitario de western en el estudio.
Su madre, la señora Gabriella, le defendió por teléfono en otro programa interviniendo en directo: «Esta sentencia es absolutamente injusta, creo que mi hijo es un chivo expiatorio para todo lo que sucede en Italia mucho más grave. Si mi hijo se ha convertido en lo que es se debe a quien ha construido esta juventud».
Se me olvidaba reseñar que Corona es un tipo que hasta grabó a escondidas a su mujer, otra famosilla, el día de su divorcio en los juzgados. También tiene otro juicio por ir de compras con un fajo de billetes falsos y es famoso el episodio de las dos multas al volante de su Lamborghini: le pusieron una por la mañana en Roma y la otra por la tarde en Suiza. Un angelito.
Entre madre e hijo resumen divinamente algunas de las principales excusas de uso cotidiano en este bendito país, que pivotan sobre el eje «lo hace todo el mundo-la culpa es del sistema». Eso se traduce en que, en general, nadie pide disculpas por nada. Siempre se espera en la simpatía hacia el infractor o, en sentido amplio, hacia el delincuente. La intervención pública de la madre también es muy socorrida. Así que no les tiene que extrañar que este señor atolondrado diga estas barbaridades de los tribunales.
Esto fue la mañana del día 10. Más o menos a la misma hora... en el congreso del Partido Popular Europeo en Bonn...:
Traducción: Consentidme, dado que otros colegas lo han hecho, que hable de mi país, Italia. Somos la tercera economía de Europa, hemos ganado las elecciones muy bien, tenemos una mayoría fuerte y cohesionada, un Gobierno muy operativo, un primer ministro... ¡súper!. Más del 60% de popularidad tras las pruebas de eficiencia dadas para la solución del problema de las basuras heredado de la izquierda en Campania. Y con la organización del post-terremoto en Abruzzo alcanzamos el 68,8%. Luego existe, naturalmente, una izquierda que tiene el 80% de la prensa italiana, que me ha atacado en todos los frentes, inventándose calumnias increíbles que, de todos modos, me han reforzado, porque los que creían en mí están aún más convencidos de lo que estamos haciendo, y sobre todo porque dicen: ‘Mamma mìa, ¿dónde encontramos uno, fuerte, duro, con pelotas, como el señor Silvio Berlusconi?’.
Bien, pero en Italia atravesamos un momento de transición particular. En Italia no hay inmunidad parlamentaria (por referéndum popular en 1993, n. del t.), en Italia los fiscales no dependen del Gobierno, y se ha formado poco a poco en la izquierda un partido de los jueces, pues la izquierda, como no consigue triunfar a través de la política lo intenta a través de los procesos. Yo he sido embestido por 103 procedimientos, 913 jueces se han interesado en mí, he tenido 587 visitas de la Policía judicial y de la Guardia de Finanza,... ah, y 2.520 audiencias, creo que es el récord universal de la historia. Pero sólamente absoluciones, porque por fortuna de la izquierda es una parte de los jueces, luego los de segundo y tercer nivel son jueces de verdad como en los otros países.
Bien, ¿qué es lo que sucede en este momento en Italia? Un hecho particular que yo llamo de transición y que tenemos que remediar. La Constitución italiana dice, como todas las constituciones, que la soberanía pertenece al pueblo. Bien, el pueblo vota, y es el Parlamento recibe la soberanía del pueblo. El Parlamento hace las leyes. Pero si estas leyes no gustan al partido de los jueces de la izquierda, se dirige al Tribunal Constitucional, que tiene 11 miembros de 15 que son de izquierda. Porque los cinco componentes nombrados por el presidente de la República son todos de izquierda, porque por desgracia hemos tenido tres presidentes de la República consecutivos de izquierda, y por tanto en vez de ser órgano de garantía, el Tribunal Constitucional se ha transformado en un órgano político, que deroga las leyes hechas del Parlamento. Por tanto la soberanía hoy, en Italia, no creo que diga nada excesivo, ha pasado del Parlamento al partido de los jueces.
Os doy dos ejemplos, de leyes recientemente derogadas. Una ley por la que un ciudadano, acusado de un delito, absuelto, dice: ‘Basta, no puede ser juzgado en segundo y tercer grado, metido de nuevo en la rueda infernal de los procesos, que te arruinan la vida, y la de tu familia y tus seres queridos, como sucede en las otras grandes democracias. Una persona se juzga una sola vez’. Esta ley, así de justa, así de natural, así de necesaria, ha sido derogada, a petición de los fiscales de izquierda, por el Tribunal Constitucional. (Como se imaginarán, es una de las leyes ‘ad personam’ que intentó colar sin éxito, para esa pequeña parte de los jueces de primer grado que no son comunistas y le absuelven, n. del t.).
Otra ley: el presidente de la República, los dos del Parlamento y el primer ministro, durante su mandato, debiendo dedicarse completamente al cuidado de los intereses del país tienen que ver cómo sus procesos se suspenden. Se suspende también la prescripción, los procesos se reanudan al final del mandato. También esta ley ha sido derogada por el Tribunal Constitucional, que prácticamente ha dicho a los fiscales: ‘Reanudad la caza al hombre del primer ministro’.
Bien, esta es una situación que tenéis que saber, porque muy a menudo los periódicos de cada país representan la situación italiana en modo completamente distinto de la realidad.
Es una situación transitoria, ciertamente, tenemos una gran mayoría en el Parlamento, estamos trabajando para cambiar esta situación con una reforma de la Constitución.
FIN
A los tres días le partieron la cara al chulo de discoteca. Me refiero al segundo, al del par de pelotas. Que al menos nos ha explicado por qué, con razón, el primero, el paparazzi, estaba enfadado: probablemente fue juzgado por unos magistrados comunistas. Es lo que pasa con un primer ministro que se cachondea de los tribunales, que luego cualquier mindundi entra en los juzgados como en el bar. Pero no se engañen, ahí donde lo ven Fabrizio Corona es un prototipo y modelo social de éxito. El otro, ya lo saben, es el primer ministro.
En fin, ya están enterados de lo que le pasó a Berlusconi en el Duomo de Milán y no es para hacerse el gracioso. A todos nos ha conmovido ver a un hombre herido y ensangrentado. Fue vergonzoso. Todo el mundo tiene derecho a decir lo que le dé la gana sin temor a que le parta la cara un imbécil, aunque en este caso era un enfermo. Pero que levante la mano quien no se esperaba algo así algún día. Digan lo que digan el contexto es importante para comprender por qué ha ocurrido.
Antes de la agresión del Duomo ya saben lo que había, porque en este blog hemos ido contando las peripecias de nuestro hombre. Ahí les he puesto el discurso-clímax-delirio de Bonn, con Angela Merkel, imagino que flipando, en primera fila. Tal sucesión de trolas, megalomanía, populismo y despotismo es difícil de ver hoy en día en directo y en estado natural. Salvo que uno salga de la UE y empiece a mirar entre los amigos de Berlusconi: Gadafi, el presidente bielorruso, el de Túnez,... Pero de eso hablaremos otro día. He colocado el núcleo del discuro enterito para que luego no diga nuestro héroe que los periodistas extranjeros nos inventamos lo que dice.
Berlusconi, el del par de pelotas, ha seguido una doble estrategia después del ataque. Por un lado, y dado que se acercaban las navidades, ha seguido inteligentemente el guión ‘atentado a Juan Pablo II’: mensajitos sobre el amor y el odio, sentirse agraciado con un milagro, perdón al agresor... No me extrañaría que un día fuera a visitarlo a la cárcel y el otro acabara haciéndose del PDL. Este lado espiritual ha culminado, cómo no, con un emotivo poema de Don Luigi Verzé, el cura que citamos el otro día, en cuyo hospital, financiado por Berlusconi, ha permanecido ingresado el primer ministro. Se lo dedicó el día que le dieron de alta:
Carissimo Silvio,
¡Ahora Te vas reajustado del San Raffaele! ¡Y que Dios sea loado! Te vas más rico, porque has versado un poco de Tu sangre por este nuestro País. Ya habías trabajado tanto y sufrido incomprensiones y humillaciones. ¡Todo para hacer el bien y destruir el mal! Así el buen Dios lo dispuso incluso para su Hijo Jesús. Te acompañe este orgullo: Tus fatigas, Tu entusiasmo, Tu inteligencia, Tu sangre de hombre verdadero. He dicho de hombre, no de santo.
Las mayúsculas, como podrán imaginar, son suyas, no mías. No sé cómo le sentará a Silvio que se las hayan puesto también a Dios. Recordemos este memorable pasaje del elegido -una vez dijo ser el «ungido del Señor»- junto a su presentador de confianza, Bruno Vespa, en el inenarrable programa ‘Porta a porta’:
Traducción: «...sobre todo en campaña electoral alcanzo una virtud... ¿quiere oler? Huela, huela, con la nariz, ¡es olor de santidad!».
Pero mientras el venerable líder pedía serenidad y amor universal, en el lado negativo de la fuerza los medios de su propiedad se lanzaban a la manipulación que era una maravilla. Mientras Silvio componía églogas, el par de pelotas quedó para sus chicos. La noche del ataque el informativo especial de Canale 5 daba la noticia con las imágenes de los manifestantes que habían protestado contra Berlusconi durante el mítin previo, identificando la protesta con la agresión. Sólo al cabo de diez minutos se acordaron de decir, por fin, que fue una obra de un desequilibrado.
El periódico de la familia Berlusconi, ‘Il Giornale’, fue a saco al día siguiente en primera página: «El asaltante es un loco, pero los autores morales son conocidos, y también algunos políticos del centro-derecha...». Fue una cosa increíble: la crítica a Berlusconi ha quedado convertida en incitación a la violencia, incluida la de sus aliados. De hecho, dos días después decían: «Quien grita al tirano legitima el tiranicidio. En democracia se admite matar a un dictador. Pero de ahora en adelante quien define un régimen fascista este gobierno debe asumir la responsabilidad».

El ápice de la locura lo alcanzó el inefable Fabrizio Cicchito (chico de la foto), que no es cualquiera, sino el portavoz del partido de Berlusconi en la Cámara de Diputados. En un discurso en la cámara habló de una red que ha orquestado «una campaña de odio» compuesta por algunos medios y periodistas. No crean, que es una opinión más que autorizada, porque Cicchito de conspiraciones sabe un rato: es un ex-socialista de la época de Craxi reciclado en la derecha que estaba en las listas de la logia masónica P2. Ya saben, la organización ilegal, subversiva y clandestina formada por cientos de personalidades que conspiraba para alterar el orden democrático establecido. Pero aquí nadie se retira por eso. Al revés, se crecen. Miren si no a Berlusconi, que también era de la P2.
En fin, que si criticar a Berlusconi antes estaba mal, a partir de ahora va a ponerse imposible: se convierte uno en un terrorista. Pero además se ha visto enseguida que nuestro hombre iba a aprovechar el castañazo para pisar el acelerador. Ya saben, lo que decía en Bonn, arreglar esta «situación de transición», esta cosa rara de la democracia italiana en la que se le puede juzgar como a cualquiera. Ya está todo montado, y sin ningún ruido con la conmoción del ataque del Duomo y las emociones navideñas. El día 11 de enero vuelven a presentar en el Senado la ley de inmunidad, pero esta vez será una ley constitucional, para que nadie la pare. Como tardará unos 15 meses, durante ese tiempo salvarán el culo al jefe con dos leyes para su beneficio personal que ya les avanzaba el otro día: la del ‘legítimo impedimento’, cuyo trámite empieza el 25 de enero en la Cámara de Diputados, y la del ‘proceso breve’, en lanzamiento el 12 de enero en el Senado.
Entretanto, el buen Silvio esboza pensamientos catequéticos a vuelapluma en la web: «Estad serenos y seguros, el amor vence siempre sobre la envidia y el odio». Dirigidos «a quien quiere construir, a quien quiere el bien de todos y a ninguno desea el mal».
Si antes ya estaba mal visto hablar de los juicios a Berlusconi imaginen ahora. En la izquierda ya sólo se debate sobre la forma de bajarse los pantalones con más dignidad. El argumento que circula es que hay que tragar y que Berlusconi se blinde con la inmunidad por el bien del país, para que pueda trabajar y a ver si hace algo. Ahora que lo pienso llevo casi una década en Italia y en este tiempo no ha avanzado nada. Eso sí, siempre están hablando de empezar de una vez «las urgentísimas reformas que necesita el país absolutamente».
Decíamos que en Italia el delincuente siempre puede contar con cierta simpatía generalizada por el infractor de la ley. En ese sentido debe considerarse que Berlusconi, en fin, no exageremos, no ha matado a nadie, y lo demás son cosillas que todo el mundo hace o, por lo menos, que casi todos harían si fueran él. Absolviendo a Berlusconi los italianos se absuelven a sí mismos. Y ya verán ahora que se acerca el décimo aniversario de la muerte de Craxi, primer ministro fallecido en el exilio fugado de la Justicia. Y padrino de Berlusconi. Está en plena rehabilitación y le quieren dedicar una calle en Milán, siempre con el mismo argumento: era un chorizo corrupto, ya, pero eso es lo de menos, qué gran estadista. Pero de eso hablaremos otro día.
Veamos un fragmento de ‘Todo modo’ (Elio Petri, 1976), de la novela de Leonardo Sciascia. "Todo modo" es el inicio de una cita de San Ignacio de Loyola que verán en la escena a continuación. La película, muy polémica en su día y sobre todo incomodísima tras el asesinato de Aldo Modo dos años después, es una brutal crítica del corrupto mundo de la política democristiana, personificada en Aldo Moro, aquí calcado por Gian Maria Volontè, junto al gran Marcello Mastroianni. Como decimos siempre, lo de Italia viene de lejos, no es de ahora:
Traducción:
-¿Debo decir todo lo que he descubierto? ¿Derrumbar el castillo? ¿Nos tenemos que entregar al enemigo? ¿Invertir la pirámide? ¿Las relaciones de clase? ¿Cambiar, cambiar, cambiar? ¿Cambiar cultura, cambiar todo, debo cambiar de verdad?
-Todo modo para buscar la voluntad divina.
-¿Y qué es la voluntad divina?
-No es alma y no es mente, no es imaginación, ni opinión,ni razón, ni pensamiento, no es número, orden, grandeza, pequeñez, igualdad, ¡desigualdad!, no es vivo y no es vida, no es espacio, materia, esencia, no es bondad, ni verdad, no es tiniebla, ni luz, no es error, ni verdad.
-Yo soy un político, necesito indicaciones concretas.
-Tú eres un hombre como todos los demás, ¿amas el poder?
-Sí, magmáticamente.
-¿Estás dispuesto a cederlo?
-Ehhh, ¿y a quién? No hay ninguno mejor que yo. Sabes, creo que tengo una misión que cumplir, sí.
-¿Tienes los estigmas?
-Eh, sí, sí, a veces me parece verlas, sí, sí, mira, también ahora, ¿ves?
-Yo no las veo. Tú eres como los demás. Sigue su ejemplo, y no finjas más.
-¡Eh no, yo no soy como los demás! Yo soy distinto, yo no soy ávido, no soy arrogante, no soy hipócrita, soy una buena persona, una persona honesta, no robo yo, dímelo tú, por favor, dímelo que no soy como los demás!
-¡Tú eres como tus electores, cínico y feroz! ¡Sigue tu mandato hasta el final, de todos modos caeremos juntos! ¡Tú, con tus ricos impostores que te tienen en el gobierno sólo para protegerles de los pobres, y yo con mi estúpido rebaño, inocente, pecador, que sólo espera de mí el viático para el otro mundo!
-Tú ya no me amas.
-Eres tú que ya no me amas, lo sé. Los curas son molestos.
-Confiésame, por la última vez, yo... tengo la sensación de que no nos veremos más.
-No, no podría absolverte.
-¡No, tú me tienes que absolver!
-¡Déjame!
-¡Piensa en lo que representamos, no en lo que somos!
-Eres una beata, lloras como una beata.
-¡No, yo, yo para continuar necesito tu absolución! ¿Qué somos sin vosotros, vosotros sin nosotros... ellos?
-¡Non possumus!
FIN
Ya ven que por arriba se p
asan el Estado por el arco del triunfo. Así que por abajo qué vamos a esperar. Como los ciudadanos tampoco pueden contar con que el Estado cumpla su deber. Y aquí volvemos a entrar, como siempre, en aterradores destellos de incompetencia administrativa. Estos días ha habido un buen ejemplo, con la sentencia del célebre crimen de Garlasco, culebrón que ha tenido en vilo a Italia durante más de dos años. Es el misterioso asesinato de una joven, Chiara Poggi, de 26 años, hallada muerta en un chalé. Gran despliegue policial. Juicio mediático y paralelo, como mandan los cánones, gran atención a los mínimos detalles y exposición minuciosa de los indicios en televisión. Por eso unas primas de la víctima, Paola y Stefania Cappa, bautizadas como "las gemelas K", aprovecharon para trucar una foto de la difunta y colocarse con ella para distribuirla a la prensa y hacerse famosas. La repartieron entre los periodistas al día siguiente del crimen en la puerta del chalé. A esto ha llegado Italia. Ahí tienen la foto, si es que todavía no se les ha caído de vergüenza la cara pegada con el Photoshop. Pero hasta aparecieron en la revista del corazón 'Oggi' contando su vida y lo íntimas amigas que eran de la pobre Chiara. Y al final, premio gordo, consiguieron que las llamara Fabrizio Corona, el chulo del que hemos hablado al principio, el perseguido por los jueces, es decir, el primero, para ofrecerles 4.000 euros por un reportaje fotográfico sexy. Corona lo explicó así: "Posarían vestidas de 'veline', alegres, sonrientes, con una bonita entrevista sobre su vida, sus estudios, sus amores, los proyectos, ninguna referencia al homicidio de Garlasco, obviamente. Tene que ser una cosa alegre, divertida". Obviamente.
Puntualicemos que 'veline' son las azafatas televisivas de las cadenas de Berlusconi, el del par de pelotas, el perseguido por los jueces, el segundo del que hemos hablado.
A lo que íbamos. No crean que la Policía y los funcionarios del Estado sintieron mucha presión. El principal sospechoso, su novio, Albeto Stasi, ha sido absuelto. Había algunos pequeños errores en la instrucción porque aquello fue de Mortadelo y Filemón. Vamos con la lista de chapuzas:
-El lugar del crimen parecía la Gran Vía. Sólo el personal de la ambulancia se puso los pertinentes patucos de tela. Los expertos de huellas encontraron pisadas de 25 personas y pasaron semanas aclarándose de quién eran, con secuestro incluido del calzado para las pesquisas: 18 carabinieri, el fiscal, el médico legal -con dos pares de zapatos distintos- su asistente y tres empleados de la funeraria.
-Es más, un agente se resbaló con la sangre del suelo y se limpió en el felpudo, otro usó el baño, otro se puso a vomitar al ver el cadáver, otro hizo fotos de recuerdo con su cámara digital...
-El RIS, el departamento del investigaciones científicas, tardó tres días en aparecer por allí.
-Había muchas huellas digitales, 17, pero seis eran de policías que estuvieron manoseando todo sin guantes. Curiosamente, todos jefazos. El capitán Cassese, comandante de la compañía; el teniente coronel Sangiuliano, responsable de la división de operaciones y el mayor Pizzamiglio, ¡¡¡del RIS; departamento de investigaciones científicas!!!
-El cadáver fue enviado a un hospital que no tenía báscula para pesar el cadáver, extremo decisivo para fijar la hora de la muerte.
-Nadie se acordó de tomar las huellas digitales del cadáver. Es más, hubo que desenterrar el cuerpo en secreto una semana después para tomárselas.
- El novio, principal sospechoso, es interrogado tres veces y desde el principio cae en numerosas incoherencias. Pero el fiscal tardó una semana en ordenar el registro de su casa. El taller de su padre nunca fue registrado.
-El ordenador del sospechoso fue abierto y destripado durante 15 días sin respetar los procedimientos legales.
-Pasaron 15 días hasta que a alguien se le ocurrió buscar el arma del crimen en el bosque de los alrededores de la casa.
-Se tardó 17 horas en confiscar los zapatos del novio, que declaró haber encontrado el cadáver, y ya estaban limpitos.
-La Policía no se dio cuenta hasta pasados 40 días de que en la casa del sospechoso había una alarma, que él conectaba cada vez que entraba y salía y, por tanto, indicaba sus movimientos. Para entonces, como el aparato sólo almacenaba 100 datos, ya no había información del día del delito.
-Nadie pensó en pedir los e-mails y el texto de los chats de la víctima y su novio. Por fin, se les ocurrió a los dos años. Pero era tarde: la ley sólo obliga a conservar esos datos un año.
En fin, detengámonos con esta breve iluminación de ‘I mostri’ (Los monstruos), obra maestra a capítulos de Dino Risi, de 1963, con los monstruos Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi:
Mejor dejamos lo de Garlasco porque es para desesperarse. En cambio, es para llorar lo que le ha pasado esta semana a una niña de cinco meses de Gela, en Sicilia (sur). Se atragantó con la leche y se congestionó. Acudió rápidamente una ambulancia y se acordó su evacuación a Palermo en helicóptero. Mientras tanto, los padres cogieron el coche y se fueron para Palermo. Tardaron tres horas, pero llegaron antes que su hija. La pequeña esperó tres horas la evacuación porque el helicóptero de Palermo y el de Caltanisetta estuvieron discutiendo a quién le tocaba ir. Al final murió.
A otra niña de dos años y medio de Cosenza (sur), en Calabria, le escayolaron el otro día el brazo que no era, el sano. Al ver la noticia en el diario, otra madre reveló que hace cuatro años, en el mismo hospital, le escayolaron mal el brazo roto a su hijo de siete años y al final murió por las complicaciones.
En Italia estas cosas pasan demasiado a menudo, no hay que fiarse nunca de nadie y todo depende de con quién te encuentres. En resumen, sálvese quien pueda. Berlusconi, por ejemplo, es lo que hace. Y él puede. Y muchos le comprenden. Es otra víctima del sistema. Y ahora además predica el amor.
Visto desde España, qué risa Berlusconi ¿verdad? Qué incomprensibles los italianos ¿verdad? ¿por qué no reaccionan o hacen algo? Pues bien, el otro día este señor tan gracioso, primer ministro de un país extranjero, se compró dos televisiones de Prisa, editora de El País, el diario español más crítico con su Gobierno. Pero no lo vi escrito en ninguna parte. En todas partes la alegre noticia era que se fusionaban Cuatro y Tele 5, con agudos análisis de la reconfiguración del sistema televisivo español. En algún párrafo por ahí se mencionaba que Mediaset es el grupo del primer ministro italiano, como si fuera algo medio normal.
Vaya, ahora me acuerdo de lo que el primer ministro italiano le dijo públicamente en rueda de prensa al corresponsal de El País, mi compañero Miguel Mora, cuando le preguntó por sus escándalos sexuales. Tras negarlo todo y eludir la respuesta, concluyó:
«Podría añadir muchas cosas sobre lo que escribe su periódico, pero deben ustedes abrir los ojos y no ser facciosos. Los periódicos están perdiendo tirada y publicidad y se arriesgan a la quiebra empresarial. Creo que El País sabe algo de eso».
Berlusconi se refería a los 5.000 millones de deuda de Prisa, ya ven que está muy informado, y aquello sonó a lo que sonó. Luego se fue con Zapatero a tomar un café a Villa Certosa, la famosa mansión de las juergas con tías que entonces estaba en el ojo del huracán. Nuestro santo varón tiende a comprar a cualquiera que se le ponga por delante y anda siempre haciendo diplomacia con su cartera. Un jefe de Gobierno millonario con un imperio mediático, sin escrúpulos y con tendencias omnímodas es aún más peligroso en tiempos de crisis.
Así que miremos ahora como queda el panorama de los medios españoles:
-Berlusconi controla Tele 5 y Cuatro, primer grupo de televisión privada de España. Era socio, hasta este año, de Vocento -editor de ABC y de mi periódico, entre otros- y ahora lo es de Prisa -editora de El País, As y Cinco Días, entre otros-. También ha entrado en Digital +.
-RCS, editora de Corriere della Sera, posee El Mundo, Expansión y Marca, entre otros.
-De Agostini está al frente de Antena 3 -que se fusionará con la Sexta- y Onda Cero.
-Il Sole 24 Ore, el diario de la patronal italiana, edita El Economista.
No digo que Berlusconi domine también la información española, sólo digo que él controla una parte y empresas italianas dominan otra. Empresas italianas que pueden ser influenciables, como ya lo son en Italia, por un primer ministro que es el hombre más rico del país y uno de sus principales empresarios. No digo que Berlusconi controle directamente lo que se dice y se publica, es imposible, digo que a veces basta con que se sepa quién manda, o con una llamadita al año. Además, ¿para qué se compra medios de comunicación un magnate con tan mala opinión de los que no controla? Aunque tampoco dudo de que los compañeros de cualquier medio lucharán por conservar su independencia. Aunque en tiempos de crisis eso siempre es más difícil. De momento, del tema no se habla, y ya es curioso.
¿Se ríen todavía?
Por si lo están pensando a mí nunca me han dicho nada y mi diario me ha dado siempre total libertad. Aunque yo no pinto nada, claro, somos prensa de periferia. De todos modos si un día me dieran un toque ya se lo haría saber disimuladamente.
Entretanto tranquilos, a todos nos debe reconfortar que con Berlusconi triunfa el amor, como en los musicales, y con él uno siempre se está riendo. Y así es como empezamos con un par de pelotas y acabamos en el partido del amor, la última etiqueta que ha colocado a su formación. Todo hormonal, ya ven. Es el lenguaje de la publicidad, que ocupa los espacios muertos de la política y de la información. Que cada vez son más.
Para terminar, que no decaiga la fiesta y meternos ya en ambiente, un alegre musical bananero de 'Polvere di stelle' (Alberto Sordi, 1973), con Alberto Sordi y Monica Vitti y el célebre tema romanesco "¿Pero dónde vas si no tienes la banana?" (Ma 'n do' vai se la banana non ce l'hai?):
Feliz año a todos.
35. El Grand Tour
El viaje como placer, como vacaciones en el sentido moderno, nació porque la gente iba a Italia. Toda Europa la mitificaba como tierra de arte, sol y sabiduría. Se peregrinaba allí por las ruinas del imperio, por los santos lugares, pero sobre todo para culminar la educación y, en definitiva, acabar de comprender lo que es la vida. Miles de jóvenes británicos se desasnaron de ese modo. Así nació el famoso Grand Tour y se puede decir que los primeros libros de turismo. El primero fue Montaigne, en el siglo XVI, para tratarse unos cálculos renales. Luego hicieron su viaje y su libro Goethe o Flaubert. La pasión italiana también contagió poderosamente a Stendhal, y Proust ya hablaba fascinado de la luz de Venecia incluso antes de ir.
Quizá sólo París supera a Italia en capacidad de ensoñación, pero es un fenómeno más moderno. En Italia se instaló la hornada de románticos ingleses, con Shelley, Keats y Byron, y mucho antes ya le cambió la vida a Velázquez. También Quevedo estuvo buscando a Roma en Roma sin hallarla. Nietzsche, que con esos bigotazos no ligaba nada, se enamoró en el lago de Orte, y escribió varias obras entre Turín y Rapallo. Pero es en este pueblecito donde se da uno de los casos máximos de enajenación italiana, pues en plena guerra mundial Ezra Pound se hizo fascista y acabó en prisión por traición a Estados Unidos.
FIN
'A room with a view' (Una habitación con vistas, 1985), deliciosa película de James Ivory basada en la novela de E. M. Forster, captó perfectamente este mundo del Grand Tour. Como vemos en este fragmento del inicio de la película, se exalta el sentido de aventura de las dos señoras, vagando solas por Florencia, respirando el olor de los machos florentinos que las piropean, las jovencitas se estremecen ante el salvajismo y la brutalidad de los nativos, igual que puede nacer el amor apasionado entre estirados caballeros y damas de la alta burguesía. En fin, el saludable turismo exótico y sexual de toda la vida, cuya ubicación cambia según las condiciones socioeconómicas mundiales del momento.
36. Taxis sin fronteras
Lo siento por los taxistas, porque los hay honestos y abnegados, pero para su desgracia tienen compañeros que les han dado una mala fama universal. Está auténticamente globalizada, un poco como la de los periodistas. Pero aún así creo que los taxistas romanos son los ladrones más profesionales. En seis años me han cobrado sólo tres veces el importe exacto, a base de redondear por arriba. Hace poco uno me echó la bronca por no saber dónde estaba la calle a la que iba, pues él tampoco lo sabía, y es casi normal tener que bajar a buscar cambio porque no tienen monedas, rechazan los billetes y por supuesto no se mueven del coche.
En Roma son una mafia más, y es la capital europea con menos taxis y más caros. Además en fiestas o en verano abandonan la ciudad en masa. Es habitual ver colas de medio kilómetro de turistas en la estación Termini, esperando un taxi. A unos amigos les birlaron 120 euros, metiendo la mano en el monedero y dándose a la fuga. Aunque el récord es de unos japoneses que pagaron 800 euros en el aeropuerto. A una norteamericana le pidieron un 'rescate' por llevarle el bolso que había olvidado en el coche. Parecía que llamarles delincuentes era una forma de hablar, hasta que el alcalde ha expulsado este año a 112 por ocultar antecedentes de robo, estafa, posesión de armas o tráfico de drogas. Y uno por agresión sexual.
FIN
Bueno, esto ahora sigue igual, pero al menos han puesto unos 3.000 taxis más, que ya era hora. También hay que decir que entre los taxistas uno se encuentra personajes fantásticos. Sordi rindió homenaje al taxista romano de pura cepa en 'Il tassinaro' (1985), dirigida por él, y en la que utiliza la gente que sube y baja del taxi como fórmula para presentar distintos personajes. Entre ellos dos reales, Andreotti y Fellini. En realidad fue una serie televisiva luego reconvertida en película, algo que se nota en el resultado final, un poco deslavazado, pero se pasa bien. Para lo que hablamos hoy, aquí le vemos discutiendo con dos turistas estadounidenses. Lo siento, pero la lección del arte de insultar de Sordi, que culmina con un "are you ignorant!", es un poco intraducible, pero imagino que se hacen una idea.
(Publicados en El Correo en agosto de 2007)
33. Import export
Todo el mundo sabe
que en un puerto italiano, al pie de las montañas, vive nuestro amigo Marco. Pero curiosamente en Italia no lo sabe nadie. Sí, se emitieron en su día los dibujos animados del niño errático y su mono Amedio -por cierto, qué nombre tan raro, incluso para un simio-, pero por alguna razón apenas han marcado el inconsciente colectivo. Y eso que, siendo japoneses, se inspiraban en un relato de Edmundo De Amicis. Como en este caso, hay otros de grandes tópicos de la italianidad totalmente ignorados en la propia Italia. Los manuales suelen citar el caso de Torrebruno (chico de la foto). Pero a muchas señoras de turismo les impresiona aún más la mirada vacía con que les responden los nativos al ser interrogados con entusiasmo acerca del conde Lecquio o Antonia Dell'Atte. Son absolutos desconocidos que sólo han hecho negocio en España explotando su faceta exótica.
Es intrigante que dos países tan cercanos estén absolutamente incomunicados en el plano cultural desde hace años, como si no se interesaran mutuamente. Ni cine, ni literatura, hasta los futbolistas fracasan. La prueba más flagrante es que el último intercambio intelectual que se recuerda es el de José Luis Moreno por Rafaella Carrá, aunque él también llevaba a Monchito y Rockefeller. Macario es que ya no se entendía bien. Pero triunfó el tío, y la gente todavía se acuerda.
FIN
Sobre Marco me repito, pues ya hemos hablado de este chico en nuestra serie de Estereotipos, que por cierto tenemos un poco abandonada y lo siento mucho. La retomaremos con el inicio del curso.
34. Mundo guiri

Todos hemos pasado alguna vez momentos de vergüenza ajena en el extranjero a la vista de compatriotas ruidosos y poco presentables, que llevan incluso a simular cualquier otra nacionalidad. Gente que habla en su lengua a los camareros, como si no hubiera salido de casa, aunque gritando más como para vocalizar, o que se asombra de que no sepan qué es un tinto de verano. Los italianos son muy vistosos, es cierto, pero también ellos reconocen a la legua a los españoles. Por ejemplo, a las chicas por sus invariables pendientes de perlitas y a los chicos por sus polos de rayas. También por la gomina, pues algunos españoles son, quizá junto a los mexicanos, los únicos humanos del hemisferio norte que la siguen utilizando.
Los modernillos son aún más fáciles, porque ellos llevan bolsito, cosa que en Italia hace mucha gracia, o gafas de pasta, y ellas flequillos de corte raro -sobre todo las chicas catalanas-. Y no digamos si son del género enfadado, con pelos como cortados por un peluquero de prácticas y perfecto equipamiento excursionista. En general, los italianos suelen conocer bien España, porque cualquiera ha ido alguna vez a Formentera o Barcelona, auténticas colonias suyas, y les encanta porque es parecida a su país, sólo que funciona. Lo más gracioso es que piensan que hablan castellano sólo con poner una ese al final de cada palabra.
FIN
Como la cosa hoy va de intercambios culturales, recordemos la dura vida del emigrante, ahora que muchos emigrantes tienen una vida dura también en Italia, si es que llegan. Se trata del colosal Alberto Sordi en 'Bello onesto emigrato Australia sposerebbe compaesana illibata' (Luigi Zampa, 1971). Lo de 'illibata', término que ya explicamos en su día con el caso Noemi, viene a significar virgen. El título hace referencia al tipo de anuncio de los emigrantes italianos en Australia que buscaban desesperadamente una mujer. Veamos en profundidad lo de desesperadamente en esta secuencia de un baile en la Casa del Emigrante:
Total, que lo que hacían era enviar fotos a Italia con el currículum y recibir a su vez fotos de italianas. Se mentía bastante, claro. En este caso Sordi se hace pasar por jefe de estación, cuando es un simple empleado de reparación de postes del ferrocarril, y Claudia Cardinale, que es puta en Roma, asegura ser 'illibata'. Pero bueno, es Claudia Cardinale. En fin, como siempre en la comedia italiana, como la vida misma, todos trampeando y mereciéndose los unos a los otros. La película está muy bien. Al margen de las corrientes migratorias más conocidas, de Argentina a Estados Unidos, hubo una gran emigración italiana a Australia y, por ejemplo, Canadá.
(Publicados en El Correo en agosto de 2007)
Bueno, prepárense que había mucho material pendiente y me ha salido un poco largo. Como adelantábamos el otro día, por fin se ha votado, Berlusconi ha sacado el 35% de los votos -aunque él esperaba al menos el 40%- y una mayoría relativa de los italianos ha expresado que le importa un pimiento el culebrón de Noemi. Me imagino que ahora el asunto irá apagándose poco a poco.
Habrán notado que hemos seguido el asunto de lejos. Es que era muy cansado, un enorme esfuerzo mediático con nuevos personajes cada día y detalles cada vez más cutrones, y todo para llegar a una asombrosa conclusión: Berlusconi ha mentido. Vaya notición, paren las máquinas. Supongamos que es verdad, porque tiene toda la pinta. Berlusconi ha mentido... ¿y? Hace años que Italia dejó atrás esa señal de alarma.
Ha sido enternecedor ver a ‘Repubblica’ en su cruzada como si Italia fuera un país anglosajón o al menos normal y como si con una mentirijilla de un cargo público se rasgara la cúpula del Parlamento. Si así fuera, en Italia las sesiones serían al aire libre todo el año. De todos modos, estoy a favor de las causas perdidas y ‘Repubblica’ tenía razón. Bastaba que Berlusconi hubiera replicado que su vida privada era asunto suyo y se habría acabado la cuestión, pero acostumbrado como está a la impunidad y a decir lo primero que se le pasa por la cabeza empezó a decir cada día una cosa distinta sobre su extraña relación. Era legítimo dar caña, aunque él ni pisa el Parlamento -y eso que prometió dar explicaciones en la cámara- y sólo habla en sus programas de la tele. Con Bruno Vespa en ‘Porta a porta’ ha sido increíble: cómo sufrió el pobre Bruno al tener que preguntarle tímidamente por Noemi para que el magnate dijera lo que quisiera. A los veinte minutos de programa, pasado el mal trago, ya estaba todo contento preguntándole por la gran cuestión política de Kaká.
Otro punto de interés era el hecho de que Noemi era menor, aunque nadie se ha preocupado de explicar que perfectamente tiene derecho a unas relaciones si son consentidas. Este tema se ha jugado en realidad no en el campo penal, sino en el melindroso terreno del decoro, la tradición y las buenas costumbres, como en una comedia a la italiana, y el gran debate de fondo ha sido si Noemi era virgen o no. Ella proclamó que sí -habló de «la fatídica primera vez»-, su ex-novio lo confirmó y su padre lo repitió varias veces: «Mia figlia è illibata, ricordatevi questa parola, illibata!» (¡Mi hija es virgen, acordáos de esta palabra ‘virgen’!). La palabra en sí, ‘illibata’, del verbo ‘libar’, una que no ha sido libada, es antigua, como de romancero medieval, pero es que ésa es la atmósfera temporal del folletín. Italia para estos temas no sale del pasado. Es como el fantástico tráiler de canto de juglar de ‘Sedotta e abbandonata’ (Seducida y abandonada, 1964), obra maestra del gran Pietro Germi, sobre los raptos pactados en familia para arreglar bodas y salvar el honor.
El caso Noemi cobró mayor interés cuando se supo que había fotos por ahí, pues quizá demostraban alguna mentira más de Berlusconi, y se añadió otro dato, el del uso de aviones de Estado para fines privados, el único realmente relevante, aunque sea poca cosa para un elemento como ‘il Cavaliere’, cuyo listón de tropelías está colocado a alturas interestelares. Sin embargo ahí se desinfló todo. Ahora sabemos por qué las fotos de la villa de Berlusconi estuvieron meses rulando por las redacciones italianas sin que nadie las publicara: no se veía nada. Pero menos mal que un diario español se lanzó a ello. Dios mío, qué bomba informativa el pene de un ex-primer ministro checo que pasaba por allí, el tal Topolanek. Por cierto que también le ha ido fenomenal en las elecciones europeas. Y qué escándalo, gente tomando el sol ¡desnuda! ¡en una piscina privada! ¡en verano! Menos mal que en una imagen aparece Berlusconi que va a por unos aperitivos, que si no podría ser una urbanización de Oropesa. Me supongo que en ‘Interviú’ y en la prensa mojigata de derechas, que se rasga las vestiduras por los atentados a las buenas costumbres, estarán indignados con ‘El País’, qué manera de meterse en su terreno.
Además ha sido contraproducente: en vez de generar indignación han causado envidia. Este fin de semana he estado en España y la gente no hacía más que darte codazos: «¡Qué tío este Berlusconi, es un crack! ¿Has visto las fotos?». El modelo televisivo creado por Berlusconi y la inercia de Internet, que está contagiado como un virus pernicioso a los diarios impresos, nos ha hecho a todos tan mirones que ya no vemos las cosas: estas fotos son una vergüenza. Yo todavía estoy buscando dónde está la noticia, porque a lo mejor hay alguna tía con tres pechos o algo así, esas primicias que ahora atraen visitas en las ediciones digitales. En este blog no hacemos precisamente la pelota a Berlusconi, como ustedes saben, pero en privado que haga lo que quiera. A mí como si se opera, cosa que ya hace con asiduidad. Con Berlusconi parece que vale todo y hay que tener mucho cuidado con eso, porque le da argumentos. Nadie habría publicado unas fotos así de Sarkozy, Brown, Zapatero o Angela Merkel en su casa, con sus invitados y en sus vacaciones.
En realidad, lo más interesante del culebrón son otros matices sociológicos. No sé si lo han seguido, han logrado comprenderlo o ni siquiera si les interesa, pero se lo resumo por sentido del deber. Los enterados pueden saltarse los dos siguientes párrafos. El pasado 28 de abril el primer ministro aparece en la puesta de largo de una joven en un restaurante de bodorrios perdido en las afueras de Nápoles. Aunque suene raro, son estas cosas extrañas que hace Berlusconi de asistir a todo tipo de saraos. A los dos días su mujer, Veronica Lario (en la foto, con cara amargada como siempre), saltó indignada: su marido no había ido nunca a los cumpleaños de los 18 años de sus hijos y le tiene que ver en el de una desconocida. Por otro lado, lamentó que su marido proyectara llenar las listas electorales de las europeas de azafatas y modelos sin oficio ni beneficio: «basura política». Se refería a las quinielas de las candidatas del PDL: una ex concursante de 'Gran Hermano 3'; una actriz del culebrón histórico 'Elisa di Rivombrosa'; una intérprete de la décima temporada de 'Incantessimo', serie de sobremesa; una chica florero de la RAI... En total unas treinta que participaron en un seminario del PDL para preparar a los candidatos. Les daban un 'kit' de fichas para que supieran al menos qué era la OTAN. Tras el escándalo hubo contraorden.
Veronica Lario añadió que su marido «no está bien» -frase ambigua que se ha interpretado en muchos sentidos, todos adictivos- y que «frecuenta menores». Remató diciendo que era una vergüenza ver a estas chicas como «vírgenes que se ofrecen al dragón para conseguir el éxito, la notoriedad y el crecimiento económico». Desde ese momento, aireando las vergüenzas conyugales, Veronica Lario se convertía en líder de la oposición, si por eso se entiende quien le canta las verdades al primer ministro. Luego todo se lió: Berlusconi que cada día contaba una explicación distinta de la historia -con unas presuntas fotos muy formales de la fiesta, con los padres de ella, que parecen trucadas (juzguen, aquí arriba)-, Noemi que decía otra, sus padres otra diferente y el ex-novio una totalmente diversa. Luego apareció hasta un tía de la familia y la prensa berlusconiana contraatacó diciendo que Veronica Lario tiene un rollo con su guardaespaldas.
No es nada nuevo. Que Berlusconi anda con tías se sabe desde hace años y ya hemos hablado de ello en este blog. Hay fotos mucho más fuertes que las últimas, pagaran lo que pagaran por la exclusiva. Es más, el poder, las mujeres y las juergas en Italia siempre han ido unidos, aunque hasta ahora al menos había un velo de hipocresía, era todo más democristiano, más de toda la vida. Veamos esta magistral escena de una fiesta en ‘Il divo’ (2008), la estupenda película sobre Giulio Andreotti de Paolo Sorrentino, uno de los directores de más talento de su generación.
Sin embargo ahora estamos en plena posmodernidad de nuevos ricos. Ya hemos explicado que Berlusconi se hace un lío con lo público y lo privado, y en eso es totalmente coherente. En lo privado se parece a su televisión, lo más público que hay. Su villa de Cerdeña es como un plató: azafatas, topless, diversión, discoteca, platos de cocina, puestos de helados, decorados, un falso anfiteatro romano para actuaciones y un volcán de mentira con erupciones de pega. Aire festivo y optimismo de relaciones públicas.
Esta mentalidad se ha impuesto en toda Italia, tras dos décadas de monopolio de televisión berlusconiana. Italia es como un gran plató televisivo. Cuando hemos insistido en el blog con la chica de Alitalia, las azafatas y el machismo sociológico no es por diversión, que también, sino porque refleja la atmósfera que se respira en el país. Ser ‘velina’ (azafata televisiva) o ‘miss’ es el gran ascensor social al que muchas adolescentes quieren subir desesperadamente. Esto siempre ha sido así: Sophia Loren, Gina Lollobrigida, Silvana Mangano, Lucia Bosé y muchas otras se dieron a conocer de este modo. Pero eran de otra pasta y la ventana era el cine, bastante más exigente, no la televisión. Y menos la televisión de Berlusconi.
El cine italiano, tan anestesiado y alejado de la realidad en su mayor parte, apenas ha hablado de este fenómeno. Una excepción es ‘Ricordati di me’ (2003), de Gabriele Muccino, que en uno de sus mosaicos de decadencia colectiva retrata el ascenso de una chica mona que hace lo que haga falta y se cepilla a quien sea para salir en la tele. Funciona más o menos así:
En Italia hay chicas de estas a paladas, dispuestas a lo que sea. Una vez expuestas en el escaparate, lo demás depende de ellas mismas, de su habilidad y de sus escrúpulos. Se puede ir al ‘Grande Fratello’ o hacer un calendario sexy. Pero a poco que estén buenas y se lo monten bien, se colocan. Algunas son inteligentes, otras son más listas que el hambre, pero si son tontas es casi mejor. El hermano menor de Berlusconi, Paolo, ahí donde lo ven (chico de la foto), estuvo con dos bellezones, primero con Katia Noventa y luego con Natalia Estrada. Curiosamente, Estrada siempre aparecía en los sondeos durante ese periodo como una de las mujeres más deseadas por los italianos. Cuando lo dejaron, en 2006, dejó de aparecer en la tele -las de Berlusconi- y en los sondeos. Parece que ya no la deseaban. El hijo de Berlusconi, el cachas Piersilvio, está con otra azafata, Silvia Toffanin, una ex-’letterina’ (las chicas del ‘Pasapalabra), otro trampolín más. Otro filón son los futbolistas, de Totti a Buffon o Inzaghi. Ah, y se me olvidaba: la propia Veronica Lario era otra actriz a quien Berlusconi empezó a tirar los tejos en un teatro. Los problemas en la pareja llegan con el cambio de modelo, como con los coches, al último modelo y a la última modelo. La prensa afín a su marido se encargó de sacar unas fotos del cajón y recordárselo de manera un tanto brusca cuando "la señora", como la llama Berlusconi, se puso pesadita: "Velina ingrata", le dijo junto a unas fotos de juventud. Ya ven cómo se ha puesto el patio en Italia estas semanas.

En fin, que varias generaciones después de la pobre Veronica ahí tenemos también a Noemi Letizia. Siendo adolescente se hizo un ‘book’ de fotos calentorras, jaleada por sus padres. Veamos algunas por mero interés informativo y sólo para que se hagan una idea.


Fotografías de este pelo circularon por ahí hasta que a Noemi le llegó la oportunidad de su vida: le llama ¡Emilio Fede! Recordemos a este personaje en uno de sus deslices, hace años. Conectan con él y le pillan comentando lo buena que está la presentadora:
Pues bien este elemento de Emilio Fede ha hecho carrera por su inquebrantable fidelidad a Berlusconi y, siendo ya director de su propio informativo, el impagable TG4, se ha montado su propio garito de chicas. La oportunidad dorada de Noemi Letizia es cuando la llamaron del programa de Fede para hacer esto...:
Por si no se han dado cuenta se trataba del pronóstico del tiempo. Detrás había un mapa, pero había que fijarse. Es una de las cumbres de la televisión berlusconiana de paraíso multicolor. Las ‘meteorine’, las chicas del tiempo del TG4 de Fede, son una de las más rastreras variaciones de la azafata televisiva. Es una pasarela de tías buenas, de carácter sumiso y sonriente, con un punto tontito porque leen con dificultad y se confunden, que deben reír las gracias y los piropos de Emilio Fede, que las trata paternalmente -como ‘Papi’-, les pregunta por el novio, qué van a hacer a la salida y cosas así. Al final leen el santo del día y un proverbio como niñas buenas. Es el aderezo de un increíble telediario panfletario. No debe caerse en el error de verlo como un informativo, sino como un fantástico programa de humor. Miren a Fede, a cámara cerrada mientras transmite las imágenes de un mítin de Berlusconi, canturrear el himno de Forza Italia.
Letizia aspiraba a hacerse un hueco aquí, en el escalón más bajo del bajo imperio berlusconiano. Por algo hay que empezar. Pero imaginen como sería Letizia de taruga que el propio Fede la descartó tras una prueba porque no tenía buena dicción. Así que hay que entender que cuando a la pequeña Noemi la llamó el emperador en persona estaba como si le hubiera tocado la lotería: había triunfado, estaba hecho. Lo siguiente es cuando su relación salió a la luz y la prensa se presentó en su casa. Estaba encantada haciéndose fotos y dando entrevistas en la cocina junto a su madre. La que le hizo el Corriere della Sera no tiene desperdicio:
-¿Qué quiere ser de mayor?
-‘Showgirl’. He estudiado danza, desde los seis años. Ahora estoy siguiendo un curso de guía turística. Pero me interesa también la política. Estoy lista para aprovechar cualquier oportunidad, a 360 grados, pero no me rebajaré nunca.
-¿Qué opina de que Berlusconi quiera presentar mujeres del espectáculo a las europeas?
-Hace bien, quiere rejuvenecer. Y si ‘Papi’ lo quiere hacer así, seguro que no se equivoca. Elige estas chicas porque son inteligentes y capaces, no sólo porque son guapas. Mi lema en política será: 'Menos impuestos, más controles'. Basta con los listos que no respetan las reglas. (...)
-¿La veremos en las elecciones regionales?
-No, prefiero presentarme al Parlamento, se encargará ‘Papi Silvio’.
Y su madre, allí presente, encantada de la vida. No ha cambiado nada -bueno sí, a peor- desde ‘Bellissima’ (1951), de Visconti, con la gran Anna Magnani. Sólo he encontrado este fragmento en español, con un doblaje terrible. Que me perdonen los italianos. Es de una madre que hace lo que sea para que su hija se haga famosa.
«¡Non fate strepito! (No hagáis estrépito)», dice el aria con que arranca la película. Pero ni caso.
Noemi ha relatado luego a ‘Chi’, revista de Mondadori, propiedad de Berlusconi, sus aficiones favoritas: «Shopping, cenas, peluquería y estetista. Adoro la manicura. me hago crecer las uñas y después me las pinto. En este momento las tengo moradas. (...) He visto en el cine ‘I love shopping’, una película estupenda. me identifico con la protagonista».
Este domingo, el día de las elecciones, estreno electoral de su mayoría de edad por todos conocida, fue la consagración de Noemi. Fue uno más de los millones de italianos que se acercaron a las urnas, pero apareció en el colegio electoral escoltada, con empujones a los mortales, gafas de sol y prodigando sonrisas (foto a la derecha). Su madre la seguía igualmente pimpante. Hasta le cerraron el colegio para ella sola, ante el asombro de los ciudadanos que hacían cola. ¿A quién creen ustedes que votaría Noemi? Se supone que a ‘Papi’, claro.
En este punto la Italia actual se distancia totalmente del final de ‘Bellissima’, donde la madre comprende que todo es un circo al observar a escondidas los comentarios de la gente del cine sobre su hija, riéndose de ella. En ese momento ‘toma conciencia’, algo que en el cine de la época era la salvación de los protagonistas. La madre irrumpe en el estudio, indignada por los sacrificios y humillaciones que ha tenido que hacer para que la niña participe en el ‘casting’.
La Magnani llorando a solas en el parque es un monumento del cine italiano al trastazo con la realidad. Miles de ‘veline’ frustradas, explotadas o puteadas acaban así cada día en los rincones de Italia, aunque no se hacen películas sobre eso.
Pero hay más. Otro de los personajes secundarios del culebrón ha sido el ex-novio despechado de Letizia, un tal Gino Flaminio (chico de la foto), que empezó a dar entrevistas contando cómo Berlusconi le había robado la novia y desmintiendo la versión de los hechos del primer ministro. Fue quien desveló que nada de que Berlusconi conocía a los padres de Noemi desde hace años, sino que la vio en uno de esos tórridos ‘books’ que le pasó Emilio Fede y luego la llamó al móvil. Resulta que este chaval de 22 años, rubio oxigenado, con tatuajes, aficionado al ‘kickboxing’, empleado en una fábrica, con antecedentes por robar un móvil por el método del tirón con un ciclomotor, también vota a Berlusconi. Normal. Ha crecido viendo sólo su televisión de mamachichos y se enamora de uno de sus clones de barrio, la ínclita Noemi Letizia. Pero también su mente ha absorbido los valores berlusconianos. Tras el revuelo que se armó con sus declaraciones escribió una carta para dar explicaciones, diciendo que había sido manipulado, y pidiendo disculpas a Noemi y Berlusconi. Escuchemos la voz del supertacañón (las mayúsculas son suyas, al igual que las incoherencias gramaticales del actual lenguaje adolescente de los móviles):
«...Me dicen que soy un camorrista, Boss, Mentiroso, Líder de la Izquierda, Falso, Difamador, en resumen, un asco de hombre. (...) PURA FALSEDAD, me gustaría mucho querellarme, pero no me puedo permitir un abogado penalista. MI PUNTO DE VISTA he sido usado por alguien que no pudiendo atacar a El hombre del pueblo (así llamo yo al PRESIDENTE) usa un Gossip, un Cotilleo, mi historia de amor con Noemi. Ahora insinúan que él habría tenido relaciones de sexo cosa que excluyo a priori e imposible, conociendo a Noemi y sus valores. ¿Posible que el hombre del Pueblo no pueda tener una vida privada? ¿Qué mal hay en ser amigo de una familia normal? Esta es la cosa bella él es distinto de los políticos habituales él es amigo de todos los Chef, Obreros, Dependientes, Mendigos, Pobres en resumen de TODOS».
A mí lo que más gracia me hace es la enumeración inicial de personajes repudiables. Empieza con jefe mafioso y sigue con Líder de la Izquierda para terminar con Falso y Difamador. Qué ensalada de valores. Es como eso que decía Thomas De Quincey de que se empieza por asesinar a alguien y se termina por faltar a misa los domingos. Pero lo que nos interesa aquí es comprobar hasta qué punto cala hondo enla plebe italiana el mensaje de Berlusconi, envuelto en papel de regalo por sus televisiones. Para un pobre chaval muerto de hambre de Nápoles el hombre más rico de Italia, que se ocupa mayormente de sus negocios y de salvarse el culo en sus procesos, que le roba la novia para llevársela en Nochevieja a una fiesta en una villa de lujo de Cerdeña es El Hombre del Pueblo. Con mayúsculas. Ya ven que la izquierda tiene perdida la batalla en Italia para muchos años. El pobre Gino Flaminio me ha recordado las humillaciones a las que se somete el pobre Alberto Sordi en ‘Una vita difficile’ (1961), del maestro Risi.
Aquí vemos otra alegre fiestecilla, un tipo de situación muy italiano, pues es un espléndido corte de muestra social, que aparece en decenas de películas. El protagonista, qué curioso, se llama Silvio. Empieza de partisano en la Resistencia y acaba de chico de los recados de un magnate mangante, todo por trepar en la sociedad. Se deja humillar para lograr el éxito, para ser alguien y por contentar a su mujer, pero hasta Sordi, prototipo del italiano mediocre y arribista, al final se redime en esta película. También 'toma conciencia'. Hoy, en cambio, nadie tiraría a Berlusconi a la piscina, sino que hay cola por acudir a sus fiestas a chupar los bordillos del lavapiés. Italia no toma conciencia, sigue anestesiada por las televisiones del primer ministro, y aunque lo haga seguro que cuando despierte el donosaurio seguirá allí, como en el microcuento de Monterroso. Berlusconi se morirá en la cama, como Franco. Aunque eso también se debe a que no hay una alternativa a él, y eso si que no es culpa suya. Si un pasmarote como Prodi le ha ganado dos veces lo puede hacer cualquiera mínimamente presentable, pero ése es precisamente el problema, encontrarlo en la patética izquierda italiana. Entretanto todos seguiremos entretenidos y bien informados con el rabo de Topolanek, qué tío.

(Se lo pongo vestido para que al menos sepan la cara que tiene)
Aunque tenga escasos resultados visibles, estos últimos días he tenido mucho trabajo y no he podido ni siquiera cumplir con el Diario Mínimo, pensado para tal eventualidad. Como saben, el blog no es mi trabajo real, el bueno es el otro. Es como esa prostituta que confesaba tener una vida secreta como funcionaria de correos. En resumen, que tenemos un poco de bingo acumulado. Disculpen el desabastecimiento.
Multado por patinar sin carnet
Una patrulla de Policía cortó el paso, obligándole a parar en el arcén, a un hombre de 30 años que patinaba por la calle en Roma el pasado verano. Los agentes le pidieron que se quitara los patines, pero el individuo replicó que, si hacía eso, se quedaría descalzo en plena calle. Luego le pidieron el carnet de conducir y, como no lo llevaba encima, le llevaron a comisaría. Dos horas. Su novia llevó el carnet. Treinta euros de multa. Por lo visto, está prohibido patinar fuera de la acera. A los siete meses le ha llegado a este hombre un aviso judicial: la Fiscalía ha abierto una investigación por un delito que puede estar penado con un mes de cárcel y 400 euros de multa. El tema está en los tribunales, informan los abogados del patinador.
(Varios diarios, 22 de marzo de 2009)
Pedofilia, clero, hipnosis y Justicia creativa
Un cura de Bolzano (norte) fue acusado de pedofilia en 2003 por una chica, delito que se remontaría a 14 años antes, de 1989 a 1994. Lo curioso es que ella sólo pudo recordarlo e identificar al presunto agresor tras 350 sesiones de psicoanálisis con algo parecido a la hipnosis, la «distensión meditativa». En un sueño la violaban un grupo de marroquíes en un bar llamado San Giorgio. La significación oculta, al parecer, fue inmediata: el agresor era un cura llamado Giorgio. Luego habrían emergido otros detalles. Con este material, fueron a los tribunales. Primera sentencia: absuelto el cura, porque el testimonio de la víctima no era creíble. Segunda sentencia: condenado a siete años y medio. Tercera sentencia y definitiva en la mítica Cassazione: absuelto por prescripción, pero condenado a pagar 760.000 euros de indemnización. Es decir, una cosa intermedia, a la italiana: culpable e inocente a la vez. Don Giorgio vuelve a decir misa.
(Corriere della Sera, 26 de marzo de 2009)
Secuestro de caballos
Nuevos capítulos de uno de los más curiosos negocios de la mafia y afines: el secuestro y tráfico de caballos. ‘Iglesias’, campeón de trote, desapareció de un pueblo del litoral napolitano donde se recuperaba de una lesión en un tendón. El propietario es un ex-banquero milanés apasaionado del hipódromo de San Siro que se metió a fraile franciscano. Criaba el caballo en Asís. Se espera la petición de rescate.
(Varios diarios, 27 de marzo de 2009)
Inciso. El mundo hípico tiene una gran tradición en Italia, al igual que la gente poco de fiar que se mueve en torno a él. Prueba de todo ello es una comedia romana de culto, ‘Febbre da cavallo’ (Steno, 1976). Ponemos el arranque para ver el ambiente y porque la musiquilla setentera es entrañable, pone de buen humor. Un intervalo musical, como en la tele antigua.
Amenaza mafiosa
Hallan un extraño paquete en Palermo junto a la puerta de la oficina del senador Carlo Vizzini(PDL), presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales e impulsor de leyes contra la mafia, ya amenazado y con escolta. Contiene una cabeza de cabra con un proyectil incrustado y una nota: «¿Qué hay que hacer para que te calles?».
(Varios medios, 21 de marzo de 2009)
Una mentira más
El Parlamento rebaja hasta hacerlo desaparecer el nivel mínimo de naranja exigible a los zumos de naranja envasados. Era un mísero 12%. Ahora bastará con que tenga color y aroma de naranja. Esto en el país de la naranja.
(La Repubblica, 31 de marzo de 2009)
Rey por una noche
El príncipe Emanuele Filiberto fue coronado la semana pasada como vencedor del programa ‘Ballando con le stelle’ (Bailando con las estrellas), y lo mejor es que lo hizo por votación popular. Una revancha histórica para la casa Saboya, expulsada de Italia por referéndum en 1946, y en horario de máxima audiencia, el sábado por la noche en RAI Uno. El rival final, un actor-deejay. Otros dejados en las eliminatorias, un maratón de cuatro horas, eran un ex-futbolista, una imitadora y otro actor.
(RAI Uno, 21 de marzo de 2009)
Para abundar sobre la cuestión monárquica italiana, mal conocida en España, vamos a poner una secuencia magistral de Dino Risi en ‘Una vita difficile’ (1961), una de sus mejores películas. Como hemos contado más veces, los italianos se analizan y saben contar muy bien su pasado, no como los españoles, que en general son unos analfabetos sobre sí mismos. Aquí queda retratado el momento de aquel referéndum de 1946.
Sinopsis: Alberto Sordi y Lea Massari, dos novietes sin una lira, están muertos de hambre en la calle y por casualidad ven un conocido en un portal que les invita a subir y cenar. Es un palacio de esos de familias romanas de alto copete. Aún hoy el ambiente en estos sitios es más o menos como el que vemos.
«¿Qué noticias hay?», pregunta la abuela entrando al comedor. «Estamos ganando en todas partes», le dice su hijo. «Estoy tan preocupada por el rey... ¿Quién es este joven?», pregunta señalando a Sordi, y se lo presentan. Luego murmura, sin bajar demasiado la voz: «¿Por qué me traéis a casa gente que no conozco?». «Éramos trece», le confiesan. Ser trece a la mesa trae mala suerte, en Italia estas cosas son así. Sordi y su novia lo comentan entre dientes, dándose cuenta de la situación y de por qué les han invitado.
«¡Qué momentos está pasando su majestad!», suspira la abuela. Su hijo relata: «Recordaré siempre la última vez que vi a su majestad. Estaba en Pinerolo, partía hacia el frente y su majestad vino a despedirse, se volvió rápidamente, me estrechó la mano y me dijo: ‘Caro Rustichelli, usted no sabe cuánto le envidio’. Había una conmoción tan sincera en sus palabras que me vinieron las lágrimas a los ojos, y ahora cuando lo cuento, francamente, me conmuevo». Sordi le mira como pensando que este tío es imbécil. Aquí abajo tienen la foto de Vittorio Emanuele III.
«¿Por qué tanta gente quiere mal al rey?», se pregunta la abuela. Sordi ya no se aguanta y dice: «A lo mejor hay gente que lo acusa de haberse ido al sur». «¿Usted lo acusa de haber escapado?», le increpa una invitada. «No, ha dicho ‘ido’, no ‘escapado’», intenta mediar Massari. «Ido, escapado,... ¿Por qué no fue al norte a combatir a los alemanes con los partisanos?», dice Sordi. «Bueno, tenía 70 años, pequeñito, enfermo,...», trata de mediar ella. «¿Quién habla de partisanos? ¡Canallas que no han hecho más que sembrar confusión!», interviene otro pariente. Sordi se va a lanzar a discutir pero su novia le recuerda, muertos de hambre como están, que están a punto de comer, y en ese momento entra el primer plato.
Tras servirse, observados con desaprobación por los comensales, la radio habla: «Atención, les leemos el comunicado oficial con los resultados del referéndum popular monarquía-república. Monarquía: 10.709.423. República: 12.718.019. Desde hoy, Italia es republicana».
Drama familiar, mientras Sordi y Massari se besan. «Y encima se ríe», lloriquea una de las sobrinas tremendas. «¿Quién tiene el coraje de reir? ¡Viva el rey!», grita otro familiar invidente, que sale dándose con las sillas. De ese modo el viejo régimen abandona la sala.
«¿Qué hacemos, nos vamos?», pregunta Sordi. «Comemos y luego nos vamos», responde ella. Champán. Suena el himno de Italia.
Lección de historia en cinco minutos. Dino Risi, un maestro.
Ayer fue el Día de la Mujer, y siempre es revelador cómo se celebra en Italia. Se regala a las mujeres flores de mimosa, aunque no me refería a eso. Ya hemos dicho en alguna ocasión que no hay país más femenino que Italia de puro machista que es. La belleza de la mujer se exalta en cualquier rincón, en forma de florero que adorna todos los aspectos de la vida cotidiana. Por ejemplo, y saben que no es una frase hecha porque ya lo hemos contado aquí, se pone una tipa en bikini para anunciar alcachofas en vinagre. En algunos restaurantes sólo ponen los precios en la carta que le dan al hombre. Sobre las complejidades del cortejo ya hablaremos otro día.
Una cosa que quería contar es que en ocho años que llevo aquí no he visto una sola noticia de violencia de género o machista. Creo que se dice así, porque es una expresión que he conocido por la tele y la prensa españolas. Quizá en Italia no pasen esas cosas, como no existían en España hasta que alguien empezó a darle importancia en los medios de comunicación y llevar la contabilidad. O como apenas existían las violaciones en Italia hasta que hace poco empezaron a acusar a los rumanos de cometerlas. Después se ha dado resalte por primera vez a los datos estadísticos, y resulta que el año pasado hubo 4.897 agresiones sexuales, según el Ministerio de Interior, y el 60,9% fueron obra de italianos. El 7,8% de rumanos. Lo curioso es que las de italianos nunca han sido noticia. Como siempre andamos comparando reseño que en España hubo en ese año 6.845 agresiones sexuales, pero se incluyen el abuso y el acoso, aunque la población es menor. En cuanto a mujeres asesinadas por sus parejas, misterio absoluto. No se habla de ello, no sale en los periódicos y en la tele no digamos.En cuanto a los grupos de defensa de la mujer, tienen una presencia pública similar, tal vez menor, a los amigos del esperanto.
El Teléfono Rosa (esta es otra, en Italia todo lo que tenga que ver con la mujer se llama ‘rosa’) ha denunciado que para llegar a una condena definitiva por violación pasa una media de cinco años y medio, y que los costes, un mínimo de 5.000 euros, son a cargo de la víctima. Sólo el 4% de las víctimas van a juicio. La mitad, el 53%, no lo cuenta nunca a nadie. Hasta 1996 la violación era un delito contra la moral pública y sólo desde entonces es contra las personas. Según el ISTAT, instituto nacional estadístico, el 31% de las mujeres italianas ha sufrido violencia sexual a lo largo de su vida.
Como en Italia es todo a la antigua sí se ven de vez en cuando noticias de los llamados crímenes pasionales, de esos de las películas: asesinatos por celos, venganzas entre amantes y cosas así. Este fin de semana, por ejemplo, ha habido uno. Un chico de 20 años que mató a otro de 19, arrollándole con el coche mientras circulaba en su motocicleta, porque los dos se disputaban a la misma chica del pueblo, Santa Croce Camerina, Ragusa, Sicilia (sur).
Pero dejemos los datos trágicos y no nos olvidemos del Día de la Mujer. El ayuntamiento de Roma (ahora de Alianza Nacional, postfascista) este año ha echado el resto. Por ejemplo, han organizado un desfile de coches de época y Ferraris «para indicar de manera simpática el connubio entre mujeres y motores». No queda claro si se refiere a lo de mujer al volante peligro constante o a los calendarios de chicas en un garaje con túnel de lavado, pero una de las dos, o las dos. Pero el clímax ha sido el acto culminante, una cosa orgásmica: un concierto de Franco Califano, el playboy latin lover por excelencia, aunque eso era en los setenta. Es decir, debe añadirse la caspa. Al margen de sus canciones -algunas no están mal-, para que se hagan una idea es como si la máxima atracción de una fiesta de la mujer fuera Rocco Siffredi, la estrella porno, pero guardando las apariencias. Califano, 'el califa', es un tipo cachondo y locuaz, dado a los aforismos guarros y cuya actividad más conocida, aparte de cantante, es presumir de lo que folla. Según él, lleva más de mil tías. «Fácil, tres al mes desde hace 14 años», explicó hace poco. Para no perder más tiempo con explicaciones, vean la letra de su canción ‘L’amatore’:
"De profesión hago el amante. En mi distribuidor de pasión estoy con la manguera en la mano para llenar el depósito de las mujeres en celo (...) Muchas chiquillas del primer pelo vienen a mí a la lección, ocurre a menudo cuando hablo de sexo (...) Casanova ¿quién era? Ha sido algo a lo mejor entonces, cuando yo todavía no había nacido (...) Los otros ante mí no son nadie, soy como un vibrador humano, las mujeres las masacro en una noche, guapas, monas, y también las feas, que todas tienen derecho (...) Yo soy el destructor de la frigidez, el enemigo de las inhibiciones. (...) Soy el dios del pecado, he inventado el orgasmo repetido, ese con el ululado, que a veces puede dejar sin aliento al amante no preparado (...) Una vez llevé a la cama a una señora que no creía en mis facultades, le pongo ante los ojos todo mi oficio y ella comienza a temblar, la desnudo y me la trabajo a mi manera y al cabo de un rato ella grita: ¡Dios mío, por favor dile a tus amigos que se vayan! ¿Pero qué amigos? respondo yo. Abre los ojos y ve que no hay nadie (...)".

No se crean, por lo visto Califano tiene un 'honoris causa' en filosofía por la universidad de Nueva York. Desconozco la historia. Por cierto, es del Inter. Ahí lo tienen en la actualidad, en la foto de al lado. Sigue triunfando y, según él, follando mogollón.
Independientemente del sujeto y el tema que tratamos, el rasgo distintivo esencial del asunto, siempre sorprendente, es la absoluta indiferencia de Italia hacia lo moderno y lo que ahora se llama políticamente correcto. Ambas cosas son sin duda saludables tomadas con moderación. España está en lo contrario, claro. Italia y España serían perfectos si se mezclaran un poco. Hace tiempo que creo que lo mejor es ser italiano en España y español en Italia.
El otro dato interesante, para terminar, es que el concierto del 'Califa' estuvo abarrotado, unas 2.000 personas, la mayoría mujeres, rendidas admiradoras. Ellas son a menudo igual o más machistas.
Con este panorama es normal que otra de las iniciativas de más éxito de la Fiesta de la Mujer en Roma fuera el cursillo de defensa personal al aire libre en el parque de Villa Ada: se apuntaron 400 mujeres entre 13 y 60 años.
Ah, se me olvidaba. Título del artículo del ‘Osservatore Romano’, diario de la Santa Sede, la víspera del 8 de marzo: 'La lavadora y la emancipación de la mujer. Pon el detergente, cierra la tapa y relájate'. Sostiene que la lavadora y no, por ejemplo, la píldora, ha sido la gran revolución del siglo XX en la liberación de la mujer. Además, subraya, la inventó un teólogo alemán, Jacob Christian Schäffern, en 1767. Lo firma una mujer, Giulia Galeotti, historiadora. Es un artículo muy curioso.
Por último, cómo no mencionar el concurso de Miss Padania, que se celebra todos los años por estas fechas, puntualmente retransmitido por una de las cadenas de Berlusconi, para tener contentos a sus aliados. Las chicas guapas de la Liga Norte son una de las puntas de lanza (no hay mister Padania) de su reivindicación racial y ofrece uno de los más extraños actos políticos que pueden verse, con exaltaciones de valores nordistas y quesos locales mezclados con tangas y bendiciones de la cúpula del partido. Lo mejor es que varios años se la han colado y han vencido hijas de emigrantes del sur, algo intolerable.
Para que lo comprendan mejor lo explico en imágenes. Primero, exhibición de las candidatas:

Vean la primera fila de espectadores, con peces gordos del aparato del partido y Emilio Fede, rey de la grima televisiva (primero de la izquierda), que no se lo pierde ningún año. Mechachis, todavía tenemos pendiente un capitulillo sobre Fede.

Al final, la vencedora posa con el líder máximo, Umberto Bossi. Juntos cantaron el 'Va pensiero', del que la Liga se ha apropiado en un odioso robo al patrimonio cultural italiano.
Como se habrán imaginado, esto no es todo. Italia siempre va más allá. Las afortunadas (Miss Padania, Miss Sole delle Alpi y Miss Camicia Verde) también obtienen el derecho a posar con el próximo en orden sucesorio en la dinastía, el hijo del líder máximo, el ínclito Renzo Bossi, que como hemos contado anda haciendo pinitos para suceder a su padre.
¿Encantadores no? A modo de recordatorio, hablamos de un partido en el Gobierno, con ministros y todo.
En Italia uno nunca sabe si reír o llorar. Es lo que pasa con Alberto Sordi y Monica Vitti, dos monstruos, en 'Amore mio aiutami' (1969, Alberto Sordi). Como casi todas las que dirigió Sordi son muy irregulares, dejemos ahí el eufemismo, pero siempre hay algo. Esta es famosa por la escena de las bofetadas. Ayuda notablemente a comprender el problema de la violencia de género en Italia.
Sinopsis: No es que haya mucho que explicar para lo que nos interesa. Es un matrimonio en crisis en el que ella se enamora de otro y Sordi consiente con todo por amor, hasta que ella es abandonada por el amante. No hay quien la consuele, sobre todo cuando él le revela que su amante tiene otra, más joven, alta, con piernas largas. Al final Sordi recurre al jarabe de palo con toda naturalidad.
Nadie lo ha dicho, y ya es raro, porque los aniversarios se han convertido en noticias muy socorridas para llenar, pero se han cumplido 50 años de la inauguración oficial de la ‘dolce vita’. No fue con la película de Fellini, que se estrenó en 1960 y retrató ese mundillo, sino con un curioso episodio que en 1958 sacó a la luz las juergas nocturnas de la noche romana y causó un escándalo monumental. Como hemos ido viendo, las bacanales venían al menos desde hacía una década, pero una cosa es que se sepa y otra que se diga. O que se vea, porque eso fue exactamente lo que pasó gracias a una figura que nació entonces y hoy goza de gran predicamento: el paparazzi. Aún no tenía ese nombre, porque se popularizó a raíz de Paparazzo, el nombre del fotógrafo que acompaña al personaje de Marcello Mastroianni en ‘La dolce vita’.
Pero vamos a los prolegómenos, como dicen los locutores deportivos, a lo que pasó en 1958. Uno de esos fotógrafos picaruelos de la noche, Tazio Secchiaroli, se cascó una foto de un strip-tease desmadrado en el sótano del ‘Rugantino’, un restaurante de Via Veneto. La foto, hoy famosa y que tienen ahía arriba, muestra a una joven morena despatarrada en bolas en el suelo al ritmo de un tambor entre señores sudorosos con corbata y señoras bien de aire divertido. La imagen decía muchas cosas. Había frivolidad y algo pecaminoso, pero sobre todo lo entretenido, lo improvisado, la poca sensación de culpa, la atmósfera lúdica
y casi infantil de picnic, sugerían que no era un día de locura de un grupo de exaltados, sino la alegre vida habitual de la Roma pija. Que al día siguiente podía ir a la misa del Papa en San Pedro como si tal cosa. Como decíamos, llevaban diez años así, dándole al tambor. Pocos meses después, en marzo de 1959, Fellini empezó a rodar su película.
La chica de la foto era otra guiri de vacaciones en Roma, tema o pretexto de estos capítulos caóticos. Se llamaba Aichè Nanà, tenía 22 años y era armena, así que a lo mejor era inmigrante, y no turista. Turista sólo es el que se lo puede pagar, una condición reservada a ciertas nacionalidades que se lo pueden permitir. Nanà se convirtió de inmediato en símbolo de la vida loca romana, aunque siempre ha dicho que aquello arruinó su carrera. Explicó que era una fiesta privada con tan buen rollo y con tantas risas que acabó despelotándose. Pero tuvo la mala suerte de que se coló un fotógrafo. Según ha repetido, dos días después tenía una prueba con Vittorio de Sica, que la anuló al verla en pelotas en la prensa. A partir de entonces nadie quiso contratarla. Esta gente de vacaciones en Roma fue esencial en la dolce vita, que hundió a esta extracomunitaria armena, pero en cambio ensalzó a una turista sueca. Hablamos, efectivamente, de Anita Ekberg o, como se la conoce en Roma por razones obvias, Anitona.
Tamaña muestra de belleza, hedonismo y vitalidad fue recibida con escándalo en el Vaticano. Hace poco han salido a la luz unas cartas muy graciosas de Giovanni Battista Montini, arzobispo de Milán que poco después sería Pablo VI, y el arzobispo de Génova, el cardenal Giuseppe Siri, que en el cónclave sería su rival. Curiosamente este intercambio epistolar fue a raíz de que Siri, símbolo del sector ultraconservador, habló bien, o no mal del todo, de ‘La dolce vita’, y Montini le llamó la atención. «Recibo protestas muy graves de que es un filme de tal inmoralidad y tan mal ejemplo sobre la depravación humana que haría falta una intervención de la autoridad eclesiástica para hacerlo retirar de los cines», decía Montini, el progre. Siri se excusó diciendo que no defendía «la visibilidad» de la película, sino la obra en sí y las notables cualidades del director: «El filme es verídico, y algunos han reaccionado porque golpea horriblemente la vida de muchos: se ven descritos y han tenido miedo de sí mismos». Es decir, Siri valoraba la obra, aunque eso no quitaba que pensaba que era mejor que los fieles no la vieran. Ah, por cierto, a todo esto Montini hablaba sin haberla visto. No sé si después llegó a verla. Si no es así desde luego sería papa, pero mira que morirse sin ver ‘La dolce vita’. Eso no tiene perdón de Dios.
El protagonista, Marcello, un cronista desencantado de la vida social, es un trasunto del propio Fellini, que también fue un forastero en Roma, a donde llegó desde su Rimini natal para ser periodista. Era lo que quería hacer por lo que había visto en las películas americanas: tipos con el sombrero echado hacia atrás, que fumaban, echaban tragos, callejeaban y no daban ni golpe, aunque, qué curioso, encontraban historias. Entonces se podía hacer, pero hoy, por ejemplo, el sombrero ya no se lleva. Además ahora es mucho más cómodo, basta quedarse sentado copiando lo que sale en Internet. Pero entonces todavía se mandaba a los reporteros a los sitios y un día enviaron a Fellini a Cinecittà, donde se quedó anonadado al ver un rodaje mastodóntico en el que el director dirigía las masas y daba voces con un megáfono desde una torre. Era Alessandro Blasetti, del que ya hablamos en un capítulo de esta serie. Fellini pensó que él, vago, con tendencia a la dispersión y sin sentido del orden ni la autoridad, no estaba hecho para el cine. Por fortuna, conoció a Roberto Rossellini, que rodaba por ahí con poca gente y lo que le parecía, como quien escribe o pinta. Fue una revelación. Si no es por él, no habríamos tenido a Fellini. Ya ven, repetimos, que Rossellini tuvo su importancia.
Pero volvamos a Anitona, no nos distraigamos. Como se podrán imaginar, y ya lo contamos en otra ocasión, en Roma había cola para tirársela. Sin embargo ella venía avisada. Durante el rodaje, Mastroianni se le acercó y dijo que quería pedirle un favor. «Yo no estar interesada en mamadas», respondió ella, por si acaso. El bueno de Marcello también era una pieza de cuidado. Una vez tuvo que repetir ocho veces un beso a Romy Schneider y murmuró: «Y encima me pagan por esto...». Al final el que se llevó el gato al agua con Anitona fue Dino Risi, que sólo por eso ya debe de figurar en la historia del cine. Un poco más adelante, en la letra T, encontraríamos a Francois Truffaut con una descripción más o menos así: «Ciudadano francés (1932-1984) que se lió, entre otras, con Jeanne Moreau, Julie Christie, Catherine Deneuve, la hermana de ésta, Jacqueline Bisset y Fanny Ardant». Y luego ya: «Cineasta, hizo 24 películas, etcétera...». Con ese currículum, que logró sólo a base de ser majete y tímido, quién quiere una filmografía. Aunque en el caso de Truffaut están en total armonía. Bueno, ya les dije que aprovecharía cualquier excusa para hablarles de Truffaut. Aquí le vemos con Jacqueline en una escena de 'La nuit américaine' (La noche americana, 1973), película maravillosa donde las haya:

El ácido maestro Risi, fallecido este año (el señor de la foto de abajo), ha dejado escrito un librito entrañable, ‘I miei mostri’ (Mis monstruos), en el que cuenta chascarrillos y recuerdos. Y relata un día que pasó con Anita Ekberg. La actriz tenía una lancha que conducía ella misma y salieron a dar una vuelta. Ya en alta mar, se desnudó con la melena al viento. Encontraron un petrolero sueco y los marineros se abalanzaron a la barandilla a mirar y lanzar aullidos. Uno hasta tocó cuatro veces la sirena. El diario de a bordo de ese día debe de ser un poema. Anita reía como loca y habló a voces con la tripulación. Eran de Malmöe, su ciudad. Siempre en bolas, Anita dio dos vueltas al petrolero de premio. De consolación, se entiende. «Pobrecitos, ellos c
ontentos de ver mí desnuda», decía en su italiano macarrónico. Risi flipaba. Luego volvieron a la villa que ella poseía en Roma, situada en una colina, con un prado que terminaba en una piscina de azulejos negros. Tenía dos doberman. De repente apareció un tipo, un actor americano. Su marido. Llevaba un saco. Se sirvió un whisky y arrampló metódicamente con todos los objetos de valor que vio por la casa. Platos, cubiertos, todo. Se fue y Anita se quedó llorando. «Tú no héroe, ¿eh?», preguntó a Risi. «No», contestó él. Y ahí se acabó su historia.
Ante estas avalanchas de extranjeros que, como hemos ido viendo, llegaban a Roma, el talante local hacia el visitante se traducía, y se traduce, en intentar ligarse a las turistas e intentar darle el palo a los turistas. Es tan evidente que no tenemos ni que cambiar de escenario para observar la otra cara del fenómeno. Por la noche se baña Anita, pero miren lo que pasa durante el día. En esta célebre escena de 'Totòtruffa 62' (Mastrocinque, 1961), el gran Totó vende a un incauto la mismísima fontana de Trevi.
Sinopsis: Totó empieza su número, una vez vista su presa, echando a los niños que intentan robar monedas y quejándose al guardia. «¿Lo sabe que pierdo millones de liras al año con estos niños? El sábado cuando limpio la fontana me faltan siempre 3.000 o 4.000 liras», lamenta. «Ah, ¿pero las monedas son suyas?», pregunta el incauto. «Esta es la famosa fontana de Trevi, que pertenece a mi familia desde hace generaciones», y se presenta como el cavaliere ufficiale Antonio de Trevi. «¿Es un buen ‘bisnís’ (bussines)?», pregunta el otro. Totó le expica que, además de las monedas que tira la gente, alquila la fuente para rodajes. En ese momento completa la escena acercándose a un turista y pidiéndole en voz baja un donativo para la Cruz Roja, aunque a la víctima le explica que acaba de cobrar los derechos de imagen por las fotos. Cada foto cien liras. «Ah, yo he hecho tres», añade el inocente, que le paga religiosamente. Mientras se acerca el cómplice, Totó le da carrete y le explica que la fuente la hizo un arquitecto que su bisabuelo hizo venir de Suiza. Cuando el turista le replica que la guía la atribuye a Bernini, Totó está hábil: «Claro, venía de Berna y era bajito, por eso le llamaban Bernini». El incauto se sincera: es hijo de emigrantes italianos en América y quiere establecerse en Italia. Totó le propone venderle la fontana, porque algún día se jubilará. Además explica que aquello no le va bien para el reúma, todo el día cerca del agua: con diez millones está hecho. A la espera del contrato, Totó le pide una fianza. En ese momento interviene el cómplice, con acento toscano (no se pronuncian las ‘ces’, que se aspiran en forma de hache, por ejemplo hohahola=cocacola). Quiere comprar la fontana para una película americana y sube la oferta de la fianza. Al final la víctima pica y ofrece 500.000 liras. Creyéndose ya el propietario de la fontana acaba bastante mal. En efecto, a veces Italia es para volverse loco.
En ‘Guardie e ladri’ (Monicelli, 1951), que fue premio al mejor guión en Cannes, Totó se marca otro timo extraordinario a un turista norteamericano, esta vez en el Foro Imperial.
Sinopsis: Totó y su cómplice ensayan la venta de una moneda falsa a un turista norteamericano cuando aparece uno de verdad. El cómplice deja la moneda en el suelo y Totó se presenta como guía improvisando una explicación macarrónica. Un viandante que se lleva la moneda obliga a colocar otra, que Totó tarda en encontrar. El cómplice se presenta como profesor numismático (de asmática, dice Totó) que previene al turista de los timos, pero acaba por admitir que la pieza es auténtica. Empieza la venta mientras aparece el tipo que ha encontrado la otra moneda, al que echan sin contemplaciones. Pero una vez que el turista ha picado, es quien le abre los ojos.
Risas y chicas aparte, como deja entrever la película de Fellini, la mirada desolada de Mastroianni, lo curioso de esta juerga general, esta dolce vita y tanto jijijajá es que se asentaba en un boom económico que, no obstante, era un espejismo y cubría un vacío moral... ¿les suena el fenómeno? La comedia ‘all’italiana’ se basó en explotar sádicamente esta dualidad para hacer reír con una carga de sátira social y melancolía. Dino Risi lo clavó en una de sus mejores películas, ‘Una vita difficile’ (1961), un año antes de su otra obra maestra ‘Il sorpasso’ (La escapada, 1962). Vean, vean en qué se queda el jolgorio cuando llega el amanecer:
La musiquilla de fondo de guateque o de ritmo circense es una marca de la casa del cine italiano que siempre aligera lo que se ve. Esta escena de Alberto Sordi borracho escupiendo a los coches, fruto de una improvisación, es antológica. Y para lo que nos interesa, fíjense en su imprecación al autobús de turistas alemanes: «¿Qué venís a ver aqui? ¡No hay nada que ver, es todo un asco, no visitéis Italia, quedáos en vuestra casa que es mejor!». Esta idea de que Italia es un asco es algo que se dicen los italianos cuando se cabrean, los días que vienen mal dadas, que es bastante más a menudo de lo que quisieran. Sin embargo, el resto del mundo lo sigue ignorando y le parece todavía un lugar maravilloso para ir de vacaciones. Así que también nosotros continuaremos volviendo el próximo día.
A Berlusconi le encanta ir a la Casa Blanca y proclamar a la más mínima ocasión su amor por América (aquí, como los estadounidenses, casi nadie dice Estados Unidos). En la Casa Blanca la zona cerebral de Berlusconi destinada a la adulación y el peloteo dispara su actividad. Siempre lo hace, y así puede afirmar su perfecta sintonía con Putin o Bush simultáneamente y, si se diera el caso, podría hacerlo con Israel e Irán en el mismo día y sin perder la sonrisa. Así son los negocios, el marketing y las relaciones públicas. Luego hace lo que le da la gana, y eso debe de ser la política. Pero en esta ocasión se superó, porque sabe que Bush se larga y, total, le sale gratis.
La pasión por Estados Unidos y lo anglófono es nacional, desde la liberación aliada. En Italia se aprende casi más inglés que italiano, de la contaminación lingüística del idioma, y el Columbus Day es una debilidad de los políticos italianos. El Columbus Day es, por si no está claro, el 12 de octubre. Quinto centenario y lo que se quiera, pero Italia con su insuperable habilidad comercial ha vendido, prácticamente, que ellos descubrieron América, y eso que no es seguro que Colón (Colombo) fuera genovés. De hecho, en los actos del 12 de octubre en Estados Unidos ondea la bandera italiana y hay representación oficial italiana. Si se le une la negligencia y el complejo provinciano de los españoles para vender lo suyo el resultado es muy comprensible.
Total, que Berlusconi se fue para allá tan contento. El binomio Berlusconi-Bush siempre ha dado frutos espléndidos, una especie de guiñol pero en carne y hueso. Como dúo cómico es insuperable. Esta vez no ha sido menos. Veamos algunos momentos:
Bush: «Tengo con Berlusconi una relación excelente y un genuino respeto. Aprecio su amistad y su sabiduría. Es un hombre sincero, capaz de palabras leales y claras, capaz de mantener la palabra dada y me gusta su optimismo sin límites».
Berlusconi: «He encontrado en ti un hombre de grandes ideales y grandes principios. No he encontrado nunca el cálculo del político, sino siempre la sinceridad y la espontaneidad de una persona que cree profundamente en todo lo que hace. La Historia te definirá como un gran, grandísimo presidente, más de lo que en Europa están dispuestos a reconocer, un hombre que ha combatido por sus propios principios, que no ha cedido nunca a los intereses de parte, un idealista».
La verdad, es desolador que después de tantos años de amistad se conozcan tan poco. Luego siguieron:
Berlusconi: «Yo estoy siempre de la parte de Estados Unidos, antes incluso de saber de qué parte están los Estados Unidos» (...) «Juntos para derrotar el terrorismo, las fuerzas del Bien contra el Reino del Mal»
Bush: «He visto lo que le dijiste a Ahmadinejad, estás más a la derecha que yo...» (se refiere a una reciente comparación con Hitler)
Naturalmente, Berlusconi contó su batallita de todos los años, de cuando -según dice él- su padre le llevó a visitar las tumbas del desembarco aliado en Anzio cuando era un niño.
No faltó el análisis de la crisis financiera:
Berlusconi: «George, la verdad es que la crisis la habéis empezado vosotros, es culpa vuestra».
Bush: «Lo sabemos, la responsabilidad es de la codicia de muchos ejecutivos que no sienten la nación»
Berlusconi: «La economía real es sólida, evitemos que se resienta de la crisis. Desde luego yo no haré políticas socialistas»
Bush: «Tienes razón, yo tampoco pasaré a la historia como un presidente socialista»
Y esto es todo amigos.
Lástima que terminooó el festivaaal de hoy...
Qué mejor que recordar una escena legendaria, que ahora me sorprende que no haya salido antes. Es, claro está, "Un americano a Roma" (1954, Steno), símbolo absoluto de la pasión italiana por Estados Unidos.
Sinopsis: Sordi, en el papel del mítico Nando Mericoni, está obsesionado con parecer americano y hace todo lo que se le ocurre para parecerlo, copiándolo de lo que ve en las películas. Hasta chapurrea una especie de inglés con palabras que le suenan. Pero llega el momento de la cena. "Maccarone (apelativo despectivo de los italianos), esto es de carreteros. Yo soy americano, como mermelada, yogurt, leche, mostaza, cosas sanas, sustanciosas... Así vencen a los apaches, no beben vino tinto, beben leche, por eso no se emborrachan, los americanos son fuertes, no puedes combatir con ellos...". Empieza a comer, mirando a los macarrones con desprecio: "Yo te destruyo, maccarone, qué me miras con esa cara intrépida, pareces un gusano". Pero lo que se mete en la boca es un asco. Entonces, pensándolo mejor, dice la frase que ha quedado para la posteridad: "Maccarone, m'hai provocato e io ti distruggo adesso, io me te magno" (Maccarone, me has provocado y yo te destruyo, te como). Y se come el plato de pasta.
Sobre este blog
Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».
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