Íñigo Domínguez
La vida en Roma
Teníamos olvidado el Diario mínimo, pero es que deberían ver la pila de recortes de prensa que tengo encima de la mesa. No doy abasto. Les refiero sólo algunos apuntes recientes, sobre los clásicos, y otro día sacaremos el bingo acumulado.
Alitalia, el circo de las sedes en el extranjero
En el intento de limpieza de Alitalia, monstruo de derroche de abismos insondables, han salido a la luz nada menos que 60 sedes en el extranjero, algunas semidesconocidas, con fastuosos gastos. En Londres, por ejemplo, había 300 personas contratadas en el aeropuerto de Heathrow y ahí siguieron cuando las rutas internacionales se redujeron a 15. Había sedes en Libia, Senegal, dos en India,... aunque a veces no había rutas. En Hong Kong, sin vuelos desde hace años, vivían 15 empleados con una cuenta de 1.200 dóalres al día en el Hyatt. Lo más curioso es que estas oficinas manejaban depósitos propios de dinero, que también salen a la luz. No se sabe ni lo que hay, se calculan unos 50 millones. Pero hay unos 23.000 acreedores que piden unos 250 millones.
(Corriere della Sera, 4 de mayo)
Alitalia, robo de aviones olvidados
Los 46 aviones más viejos de Alitalia que no han entrado en la nueva compañía se han quedado por ahí aparcados en diversos aeropuertos, según donde les pillara la quiebra, a la espera de comprador. Sin embargo la compañía lanza la alarma por la sospecha de que son objetos de pequeños robos: ordenadores de a bordo, radios, butacas, cosas así.
(Corriere della Sera, 16 de junio)
Caos electoral
En las elecciones europeas, que coinciden con otras admnistrativas en algunas zonas, la noticia en Bari es el caos. Como hay cuatro comicios distintos el escrutinio es un dolor de cabeza y algunos colegios tardan 26 horas en contar los votos. En tres secciones se rinden y llevan directamente las papeletas al tribunal, en quince el presidente de la mesa se derrumba y uno es llevado al hospital con una crisis de nervios. Por eso unos 200 presidentes habían renunciado al cargo, aunque 50 de ellos habían dado plantón en el último minuto.
(10 de junio)
Camorra
En Portici, el barrio de Nápoles de la famosa Noemi Letizia, policías y soldados llevan a cabo una operación contra el clan Vollaro, la familia histórica de la zona. Es célebre porque el capo del clan, Luigi Vollaro, ha tenido 27 hijos con una decena de mujeres, y por eso le llaman ‘il Califfo’. La operación se llama San Ciro, patrón del barrio.
(11 de junio)
Trenes
El ‘Corriere’ hace una fascinante serie de reportajes sobre los trenes de cercanías, fuente de infinitas tragedias cotidianas para miles de usuarios. En Milán se rompen cuatro trenes al día. En el Venecia-Bassano, el diario comprueba que el tren a vapor de 1933 tardaba once minutos menos que el actual.
(‘Corriere della Sera’ 15-16 de junio)
Corrupción
El informe anual del Tribunal de Cuentas da la alarma, como siempre, sobre la corrupción galopante. El fiscal general, Furio Pasqualucci, refiere con la habitual desolación que esta «tasa inmoral y oculta pagada con dinero de los bolsillos de los ciudadanos» cuesta al país 60.000 millones de euros al año. El fenómeno es «tan relevante» que amenaza con afectar al desarrollo económico y alejar las inversiones extranjeras. Otro aspecto paralelo es la evasión fiscal: el Tribunal de Cuentas lo valora en 100.000 millones, un 18% del PIB. «Es un verdadero tesoro que podría resolver muchos problemas», añade, aunque lamenta que se ha debilitado aún más «el aparato sancionatorio».
(25 de junio)
Pobres con porsche
Noticia relacionada con la anterior. Descubierto en Padua (norte) tres beneficiarios de casas populares de protección oficial para familias sin recursos que en sus garajes tenían el siguiente parque móvil: un Porsche Cayenne, un Porsche Carrera 911, un Volkswagen Tuareg y un Jaguar, por un valor total de 300.000 euros. El dueño del Carrera, que ganaba 250.000 pero declaraba 2.500, tenía una villa en la ciudad y una casa en Cerdeña. En Citadella, otros tres pobres del mismo tipo. Uno de ellos tenía un BMW M3, una moto Ducati Supersport, una caravana Mercedes, un velero de 13 metros, cinco casas entre villas y apartamentos. Ganaba unos 500.000 al año y declaraba 12.000.
(25 de junio)
Un abuso cada 500 metros de costa
El informe anual de Legambiente denominado Mare Monstrum certifica, como siempre, la destrucción del litoral italiano a base de cemento salvaje: el año pasado, de media, se produjo un abuso cada 500 metros de costa y fueron denunciadas 16.000 personas. Hoteles, villas, puertos deportivos, restaurantes, centros comerciales, vertidos,... Campania, Sicilia, Puglia y Calabria -todo el sur de Italia-, como siempre, encabeza la clasificación.
(25 junio)
Primera gondolera
Por primera vez en nueve siglos, una mujer ha sido admitida a a la escuela de gondoleros sustitutos de Venecia. Se llama Giorgia Boscolo, tiene 23 años y, naturalmente, es hija de gondolero. De momento y como práctica, sólo pasará gente de un lado a otro del Gran Canal, como segunda de a bordo. Hay por ahí una alemana-estadounidense, Alexandra Hai, empeñada desde hace años en ser la primera, pero siempre la han boicoteado. Al final se compró una góndola y lo hace de forma privada para un hotel, en medio del ostracismo general del sector y con el rechazo del Ente Góndola, organismo regulador.
(26 de junio)
Berlusconi, por fin, reacciona a los escándalos
Berlusconi bromea con unos currantes de una obra en L’Aquila: «¿Qué hacéis ahí arriba? ¿Y las mujeres? ¿Sois todos gays? La próxima vez os traigo yo las ‘veline’.... pero no menores». Declaraciones posteriores: «Yo soy así y no cambio. Los italianos me quieren así, tengo el 61% de popularidad. Me quieren porque sienten que soy bueno, generoso, sincero, leal, que mantengo las promesas (...) La vida es tan bella... Te puede pasar que tropiezas en una acera y una moto te aplasta el pie. Mucho mejor vivir la vida normal como viene. De todos modos yo a mi edad no cambio». Al día siguiente, el principal magnate mediático de Italia y primer ministro ahonda en el análisis de la crisis: «Hay que incentivar la acción para que editores y directores de periódicos no contribuyan a difundir pesimismo, los empresarios deben amenazar con no dar publicidad a los medios que son factores de crisis». También dice que hay que «cerrar la boca» a la prensa, los organismos internacionales y al Banco de Italia porque hablan de crisis económica.
(24-25 de junio)
En fin, que me rindo. Saco la bandera blanca, como Franco Battiato, y me voy una semana, aunque no de vacaciones, sino a trabajar.
Ah, Battiato, qué loco está. Italia produce estos personajes geniales. En España es poco conocido y no se le toma muy en serio, quizá porque hacía gracia y por la posterior imitación de Martes y Trece, pero es un error, es un artista muy interesante. Transcribo algunas frases de la canción, muy actuales. Era 1981 y ya se veía negro, así que no hay que preocuparse. Italia es así y parece que siempre lo será, como los muchachos excelentes:
Mr. Tamburino non ho voglia di scherzare
rimettiamoci la maglia i tempi stanno per cambiare
Siamo figli delle stelle e pronipoti di sua maestà il denaro
Per fortuna il mio razzismo non mi fa guardare
quei programmi demenziali con tribune elettorali
e avete voglia di mettervi profumi e deodoranti
siete come sabbie mobili tirate giù uh uh.C'è chi si mette degli occhiali da sole
per avere più carisma e sintomatico mistero
uh com'è difficile restare padre quando i figli crescono e le mamme imbiancano.
Quante squallide figure che attraversano il paese
com'è misera la vita negli abusi di potere.Sul ponte sventola bandiera bianca
A Beethoven e Sinatra preferisco l'insalata
a Vivaldi l'uva passa che mi dà più calorie
uh! com'è difficile restare calmi e indifferenti
mentre tutti intorno fanno rumore
in quest'epoca di pazzi ci mancavano gli idioti dell'orrore.
Ho sentito degli spari in una via del centro
quante stupide galline che si azzuffano per niente
minima immoralia
minima immoralia
e sommersi soprattutto da immondizie musicali.Minima immoralia
The end, my only friend this is the end

Pues eso: «Cuántas sórdidas figuras que atraviesan el país/ como es mísera la vida en los abusos de poder... A Beethoven y Sinatra prefiero la ensalada...»
Nada, lo dicho, les dejo y me voy a buscar por unos días la ilusión de un centro de gravedad permanente, porque en este país no hay manera. Normal que Battiato, como todos los italianos, lo buscara. Esta canción, como la anterior, es del LP ‘La voce del padrone’ (1981). Nos despedimos con el vídeo de la época, que da nostalgia y mucha risa. A mí me encanta.
Qué fijación, dirán ustedes. Pero no, ya no es para reírse. Los destinos de la pobre Daniela Martani, la ex-azafata de Alitalia que acabó en Grande Fratello, son una parábola cada vez más perfecta de algunos rasgos de la sociedad italiana y de los funestos resultados de la fascinación de la fama televisiva. En un nuevo capítulo de sus desgracias, se presentó este domingo en otro programa basura, ‘La fattoria 4’ (La granja), pero no duró ni un asalto: el público la echó en el primer programa sin contemplaciones con el 75% de los votos. Cuatro millones de espectadores, 21% de cuota de pantalla. La gente ya la ha demonizado. «Quizás no es mi momento para los ‘reality’», reflexionó.
Pobre Daniela. Recordarán su accidentada biografía mediática. No dejó de lucirse en las fotos durante las manifestaciones laborales de la crisis de Alitalia, posando ante la prensa descaradamente, saltó a la fama, apareció en programas y al final, pese a ser uno de los afortunados trabajadores que no echaban a la calle, se largó para entrar en Grande Fratello 9. Como amenazaron con despedirla porque en realidad había ido en sus vacaciones y ya se le habían terminado, dejó la casa de los majaras a los 22 días. Sin embargo la despidieron igual, aunque ahora ha reclamado en los tribunales. Después decidió ir a 'La fattoria', uno de los programas más espantosos: envían una panda de energúmenos famosos de tercera fila, con aspiraciones de pasar a la primera, a una granja de Brasil a currar entre fango, cerdos y gallinas. A esto quería llegar al menos la pobre Daniela y ni aquí la han dejado.
Daniela Martani es una chica italiana más, entre miles, que desea con todas sus ganas ser famosa cueste lo que cueste gracias a su cara bonita, haciendo lo que sea. La capacidad de envilecimiento de este mundo entre las candidatas es ilimitado, al igual que su poder de destrucción y su crueldad si es que llegan a tener un momento de visibilidad. Ya hace más de cuarenta años una espléndida película de Antonio Pietrangeli, ‘Io la conoscevo bene’ (Yo la conocía bien, 1965), reflejaba los desvelos de una chica de pueblo (fantástica Stefania Sandrelli) por llegar al mundo del espectáculo en Roma. Aquí vemos una escena en una fiesta en la que, aún sin saberlo, contempla un alma gemela, el gigantesco Ugo Tognazzi, en un breve papel que le dio un 'nastro d'argento': es un actor venido a menos que merodea por las fiestas -esas fiestas romanas que salen en tantas películas y que siguen siendo exactamente iguales- en busca de un papelito, un favor o simplemente algo de comer:
Sinopsis: Un actor famoso con ganas de divertirse toma el pelo a Baggini (Tognazzi), contando que en sus tiempos fue un famoso ‘latin lover’ y que hasta Ava Gardner estuvo enamorada de él. «¿Enamorada? Bueno, perdió un poco la cabeza -contesta-, me la encontraba siempre a la puerta de casa». «Pero tú nada ¿eh? Duro, la hacías sufrir. Al final le dijo: vete con Dominguín o con quien quieras, pero con Luigi Baggini nada de nada», ironiza el famoso. «¿Pero es verdad?», le pregunta la chica de al lado. «Qué va, es todo mentira, es un loco».
En ese momento aparece otro muerto de hambre colado en la fiesta, Cianfanna (Nino Manfredi), un agente de medio pelo y les presentan para seguir la broma. Cuenta que está preparando una película y Tognazzi dice que sabe hacer de todo. El actor consagrado mete baza: «Piense que Baggini sabe ocho lenguas». Manfredi le pregunta si sabe montar a caballo, pero Tognazzi no sabe. Entonces dice que sabe bailar claqué. Le piden que haga una demostración y aunque no tiene zapatos empieza su exhibición. Presenta el número: el tren.
Cuando termina todavía le pican para que cuente un chiste. «Espera», murmura recuperando el aliento.
Para los que viven en Italia, esta película está estos días en los quioscos con el 'Corriere della Sera'.

De verdad que no pensé que este culebrón llegara a tanto, pero es un filón. Amigos lectores, ha ocurrido: Daniela Martani, la azafata de Alitalia, dejó anoche entre lágrimas la casa del Grande Fratello para conservar su puesto de trabajo, momento que recoge la imagen.
Ya saben que tras no presentarse a un vuelo Roma-Tokio habían amenazado con despedirla, porque resulta que había entrado en la Casa -por antonomasia- durante sus vacaciones, pero se le habían terminado. El clímax del programa de ayer estuvo centrado en la difícil decisión de Daniela, con conexiones incluso con el informativo de las 20.00 horas de Canale 5. Tras otras noticias sin duda menores y robando minutos a otras aún más prescindibles, la presentadora, Alessia Marcuzzi, informó en directo a los espectadores del gran dilema que estaba por dilucidarse. ¿Qué haría nuestra azafata? ¿Tiraría por la borda el camino a la fama? ¿Volvería a su anodino pero estable puesto de trabajo?
Un vídeo enviado por su madre terminó de convencerla. Recurrir a la ‘mamma’ fue, desde luego, un golpe bajo del programa, sabiendo el ascendiente que tienen en este país y, más en concreto, sobre muchos concursantes. Escuchemos la argumentación de Daniela: «Me ha conmovido lo que ha dicho mi madre. Mis padres están convencidos de que el puesto fijo es una garantía de seguridad para toda la vida, aunque mi pasión es cantar e interpretar». De este modo salió. Pero sólo con la cabeza. El corazón, dijo, lo dejó en la Casa, donde se supone que fue pasto de sus colegas y los espectadores antes del paso a la publicidad.
A mí me parce que en realidad ya se había dado cuenta de que esto de la Casa es un aburrimiento soberano y de que la competencia era muy dura. Ella era en el fondo una chica normal, cegada por el estrellato y caída en medio de la habitual tropa de vividores, pazguatos y cretinos profesionales. Martani aseguró que Alitalia ha abusado de ella, con la amenaza de despido, porque no había podido ejercer su derecho de pedir una baja, ya que en el momento de entrar en la Casa la compañía, en quiebra, estaba en pleno traspaso de poderes. Sin embargo, los sindicatos -asómbrense- están con la empresa. Dicen que no está contemplado pedir la baja para participar en un 'reality show'. Qué injusticia. A ver si Berlusconi puede hacer algo, ya que es el primer ministro, ha orquestado la compra de Alitalia y es el propietario de Canale 5.
Una última cosa. Daniela cargó contra sus críticos y dijo que sólo "una mente diabólica" puede pensar que fue a las manifestaciones a lucirse para acabar en Grande Fratello. Así que ya saben que quien esto escribe tiene un mente diabólica y, probablemente, muchos de ustedes. Mírenselo.
Perdonen que insista, pero es que yo con esta historia me muero de risa. Es, en efecto, sobre aquella azafata de Alitalia a la que dedicamos dos capítulos y que nos llamó la atención desde el primer día en las manifestaciones. Como ya sabrán los veteranos de este blog, si los hay aparte del que escribe, Daniela Martani posaba en primera fila maquillada, se llevó una cuerda para fingir el ahorcamiento al que les sometía el reajuste de la empresa y hasta la bautizaron como 'La Pasionaria' de Alitalia. Ocupó todas las fotos. En fin, que se veía a la legua que iba para figurar.
Esta intuición se asentó muy pronto cuando la invitaron a los debates de la tele como símbolo de las movilizaciones, cuando empezó a contar su vida en entrevistas y al saberse que cantaba y ya había hechos castings para concursos de la tele. La semana pasada advertimos con alborozo que entraba de concursante en Grande Fratello 9 y, ahora se lo confieso, les ahorré el comentarles que había aparecido en revistas del corazón por un ligue con un presentador grimoso de la RAI. Le dejó por la famosa casa prefabricada. Ahí la tienen en la foto sin el uniforme, en versión GF9. Pobrecita, una vez dentro descubrió que era la más normal, totalmente eclipsada por senos gigantes y la panda de tarados.
Pues bien. Esta defensora de los trabajadores, en una empresa donde se han cascado 3.110 despidos, 2.000 empleos temporales no renovados y 2.050 desviados a empresas externas, al final de la lucha fue de las que se quedó. Según dijo, firmó de mala gana. Un puesto fijo, sí, sí. Pero resulta que entonces la llamaron de Grande Fratello 9. Vaya faena. Pidió una excedencia y se la negaron. Total, que se fue a la casa de los horrores con sus vacaciones, ya hay que estar desesperado. Pero es que ¡¡¡se le acaban mañana!!! Es decir, sigue siendo azafata, objetivo de las enconadas movilizaciones, sueño de sus colegas despedidos, y en Alitalia la esperan mañana para el vuelo Roma-Tokio de las 14.50.
¿Saldrá de la casa? ¿Cogerá el avión? Ser líder sindical le obliga a uno a dolorosas decisiones.
Roma es la ciudad eterna porque cuando uno vuelve sigue como siempre y no cambia nada. Les ha pasado a varios amigos ex-corresponsales que han pasado por aquí en navidades, y me pasa a mí al coger los periódicos tras las vacaciones.
Como si fuera un diario de 1994, o de 2001, o del pasado mes de junio, Berlusconi sigue discutiendo con la Liga Norte si tiene que empezar antes por el federalismo o por «las reformas», mítico y abstracto concepto que comprende, así a lo bestia, todos los cambios inaplazables que necesita urgentemente Italia. Sigue el culebrón de Alitalia. Sigue la aburridísima odisea del consejo de la RAI, donde llevan ocho meses pegándose para colocar a los amigos, asunto que a nadie interesa pero que ocupa todos los días varias páginas de los diarios. Sigue el drama de la pobre Eluana, la joven que este mes cumple 17 años años en estado vegetativo y que al final morirá de desesperación: la decisión sigue atascada en los tribunales.
Por otro lado se repiten con periodicidad religiosa acontecimientos rituales:
-Se acaba de producir una nueva escisión en el Partido Comunista (y van...), para formar uno, esta vez sí, verdaderamente auténtico.
-Nuevos y apasionantes capítulos de políticos chorizos en Nápoles, Pescara... En Nápoles el ambiente era tal que la alcaldesa, Rosa Russo Iervolino (PD, centro-izquierda) grababa a sus propios compañeros de partido en las reuniones. El alcalde de Pescara (tambuén del PD), de momento y hasta que empiece el juicio, se ha retirado a un convento.
-Panorama político prometedor: Berlusconi dice que se irá del país si se publican una escuchas telefónicas suyas con chicas, que él niega que existan y de las que se rumorea desde hace meses. No se sabe si su advertencia es una amenaza o una promesa. Veltroni, entretanto, ante la desbandada del PD, donde están a cuchilladas, lanza el desafío de «seguir juntos al menos hasta las elecciones europeas».
-Movimientos sensibles en la gerontocracia. Andreotti cumple mañana 90 años. Si le hacen la pelota normalmente imaginen ahora. Anoche le montaron un especial en ‘Porta a porta’, en el que le dieron muchísima caña. Por ejemplo: «¿Es verdad que a su abuela la trataba de usted?». Como es un fijo del programa yo creo que ni vuelve a su casa, lo tienen en un armario y lo sacan cada día. Otra apasionante batalla mediática se libra en el programa ‘La Corrida’ (uno de esos de ‘haga usted lo que sepa’ en el que gana quien más haga el ridículo), donde el director de la orquesta, el maestro Roberto Pregadio, de 80 años, se ha hecho fuerte y se niega a dejar el puesto después de 40 años. Ahí lo tienen, a la izquierda de la imagen.
-Apartado de tonterías del Vaticano: un artículo del ‘Osservatore Romano’ advierte alarmado del mal irremediable que causa al medio ambiente la píldora, pues una cantidad devastante de hormonas acaba en la orina de las mujeres y termina en la naturaleza, causa directa de la infertilidad masculina que sacude a Occidente. Reflexionen sobre ello.
-Como cada año, toneladas de calendarios guarros de cientos de azafatas, aspirantes a modelo o divas en decadencia invaden los quioscos y las webs de los diarios. La Repubblica, por ejemplo, tiene una cómoda página con más de 300. Es la coartada seria para quienes no comprarían una revista porno con una excusa tan absurda como saber qué día tiene uno el dentista.
-Para terminar, debo reseñar con orgullo mis dotes de vidente, aunque es una lástima que sólo me funcione con las bobadas, y no con una quiniela ¿Se acuerdan de la chica de la foto de Alitalia? Sí, hombre, esta chica de la derecha, aquella azafata que desde el primer día se veía a la legua que iba a las protestas sindicales a lucirse. Le dedicamos dos capítulos y ya avisamos que apuntaba maneras y, en efecto, por fin lo ha conseguido: ayer hizo su entrada como concursante en el Grande Fratello 9. Otra azafata mona que también se lo había currado ha dado una entrevista quejándose, porque dice que hay enchufe: «Me querían a mí, pero ella tenía los apoyos necesarios». Nuestra chica ya está en la patética casa junto a un emigrante gitano llegado en patera, un ciego -gran atracción de este año pero que al final entra la próxima semana- y la habitual tropa de machotes y modelos de medio pelo. El espectador ya se relame porque sabe que las veremos a casi todas en bolas en los calendarios del año que viene. Ah, también estaba el mayordomo de los príncipes de Saboya. Entretanto, el príncipe Emanuele Filiberto estará en danza en otra cadena en ‘Ballando con le stelle’.
-Si me permiten un apunte personal, el paquete con jamón y viandas ibéricas para las navidades que me envió mi madre por correo certificado el 16 de diciembre aún no ha llegado. Y ha pasado casi un mes. Cada año adelantamos más el envío y, nada, no hay manera. A ver si ahora hay suerte y llega al menos para las navidades de 2009.
Cuando fui el otro día a Correos, tras hacer la clásica fila de media hora burlando a ancianos que querían colarse con técnicas de Totó, observé un cartel enternecedor que avisaba que ellos cerraban a su hora y les daba igual la fila: «El horario de cierre es a las 14.00, por tanto para evitar desagradables y extenuantes discusiones se invita a los gentiles clientes a valorar si persistir en la espera o regresar en los próximos días». Lo pongo en italiano que es muy bonito: «...per evitare spiacevoli nonché estenuanti discussioni si invita ai gentili clienti a valutare se persistere nella attesa o ritornare nei prossimi giorni». Si te lo dicen así hasta te hace gracia. En España pondrían algo así como «Cerramos a las dos caiga quien caiga», a lo bruto, o se organizarían para cerrar la puerta veinte minutos antes. En Italia impera el sálvese quien pueda, pero guardando las formas.
Ah, me ha llegado la factura del ‘canone’ de la RAI: 107 euros. Aquí la tele es de pago, aunque no la paga nadie. Una vez hasta salió un reportaje de un pequeño pueblo cuya peculiaridad es que era el único localizado donde todos los vecinos pagaban el ‘canone’, algo excepcional.
Por supuesto hay un remanente increíble de otros hechos insólitos con el que haremos en breve una descacharrante recapitulación para el Diario Mínimo.
Alitalia, arranca la negociación.
Los sindicatos: será duro.
Contratos y despidos al centro del conflicto.
(No, no han leído mal. Es la noticia de apertura, dos páginas, del ‘Corriere della Sera’ de hoy. Sí, sí, ya sé que es el mismo titular de hace un mes, o dos, o un año o seis años. Lo de Alitalia no se ha acabado, sólo se ha olvidado, pero sigue ahí escondido, igual que siempre. Ahora, la próxima fecha en la que la compañía asegura que se le acaba el dinero es el 15 de noviembre)
Sólo para que quede constancia. Una de las chicas de la foto de Alitalia de las que hablamos el otro día, la de la cuerda (ver primer capítulo) , lo ha conseguido. Ya es famosa. Como dijimos, se veía venir porque apuntaba maneras. Siempre en primera fila de las movidas (la vemos aquí al lado), tras aparecer varios días en la prensa, pues lo hacía constantemente en las fotos de todas las agencias, el otro día participó en ‘Annozero’, programa de debate de Michele Santoro en la RAI. Fue como representante de los trabajadores. No estuvo mal, les dio caña a los políticos.
Por su interés, referimos los escasos datos que ha logrado arrancarle la prensa en algún momento, no obstante el fragor de la batalla laboral:
Daniela Martani, romana, 35 años. Fecha de nacimiento, 18 de mayo de 1973. Soltera y sin novio, porque hace rutas internacionales y así es difícil. Vive con sus padres. Tiene cuatro gatos. Azafata de Alitalia desde hace once años, aunque le da miedo volar. Está estudiando al mismo tiempo periodismo, en el tercer año. Sus dos mejores amigas se llaman Tamara y Carla. No bebe. Su verdadera pasión es cantar, aunque también ha hecho pinitos como actriz. Actúa en locales de Roma y provincia. Fiestas, bodas, cosas así. Envió una canción a Sanremo, pero no fue seleccionada. Se ha presentado a las pruebas de ‘X-Factor’, un programa en plan ‘Operación triunfo’, pero fue descartada en el segundo corte.
Pero un día va a una manifestación por la crisis de Alitalia y salta la oportunidad. Es que nunca se sabe.
Para ilustrar la crisis de Alitalia ayer elegí la foto de esa chica pensativa con un cartel. Era la que tenían todos los diarios digitales italianos. Hoy se repite en la primera página del ‘Corriere della Sera’ y de ‘La Stampa’, por ejemplo. Es revelador de lo que llevamos hablando estos días: ante cualquier noticia, acontecimiento o tragedia los medios italianos suelen buscar a la chica mona. Da igual que sea un mitin electoral o un naufragio. Ayer había decenas de imágenes de manifestaciones, piquetes e indignación sindical. Pero eligen ésta.
Quizá no es del todo descaminado buscar al menos la belleza en los momentos de caos. Pero creo que, más que reflejar una sociedad, reflejan a los redactores jefes de los medios. Son todos tíos. Se ponen a ver las fotos de día y no lo dudan. Ahí está la diferencia con España. Los redactores jefes españoles rechazarían la foto que nos ocupa porque pensarían que es una frivolidad y pondrían escenas dramáticas. Si acaso, la darían en un rincón, como detalle. Puede ser fruto de una cultura de puritanismo y pudor católica o el resultado de los primeros implantes de modernidad. En Italia, en cambio, la religión siempre ha sido más ostentosa y basada en la piedad. En cualquier caso, la clave es pensar qué transmite mejor la noticia: quizá un redactor jefe italiano piensa que la tristeza del drama humano de Alitalia se transmite mejor con esa chica guapa melancólica. En Italia se mueven más cómodamente en el sentimentalismo. En estas sutilezas, que subyacen tras los tópicos, se descubre que el abismo de la diferencia de carácter con España es enorme.
Otra cuestión es la chica en sí. No sé en este caso, pero a menudo a los italianos les encanta figurar. Lo hacen con el mayor desparpajo y en cualquier acto público televisado les ves posar sin rodeos o hacerse los encontradizos con la cámaras. Es una faceta más de su individualismo, respuesta a un sistema que no funciona, aunque esto ya puede que sea sociología barata. El español tiene más miedo a destacar o a hacer el ridículo, está más a gusto en la masa. Por ejemplo esta chica de aquí al lado (que hace referencia a la famosa 'cordata' con una soga de horca) aparecía ayer en varias fotos distintas en posturas diferentes. Repito que no sé si sólo pasaba por allí, y pido disculpas por adelantado.
Los medios siempre buscan a la chica guapa, hasta en las misas del Papa retransmitidas por la RAI, aunque en esos casos suelen seleccionar un tipo de belleza determinado, sin maquillaje, que refleje pureza y limpieza de espíritu. A veces incluso el factor chica da prioridad a la noticia: apostaría que el hecho de que la madre de la pobre Madeleine fuera mona le dio aquí muchas más portadas al caso que si hubiera sido normalita, igual que el triunfo de la coalición naranja en Ucrania tuvo más repercusión porque Yulia Tymoshenko es guapa. Si no, seamos sinceros, ¿a quién le importa la situación política ucraniana? En fin, es un país en el que el ‘Corriere della Sera’, el diario más serio, sacó en foto de primera página a Condoleeza Rice resaltando el «look sadomaso» de la secretaria de Estado sólo porque iba con minifalda negra de cuero.
Dicho esto, es obvio que Italia es mucho más y aún más arriesgado generalizar, dado el potencial de genialidad individual de sus ciudadanos. Sin ninguna duda, un país maravilloso, uno de los más maravillosos de la tierra. Aquí tienen, condensada en un minuto, algo de la esencia de Italia en un anuncio que hizo para un banco Giusseppe Tornatore (Cinema Paradiso, 1987). La música es del maestro Paolo Conte, por el gelato al limone.
Caramba, ahora que me doy cuenta, salen muchas chicas monas, no sé si era un buen ejemplo...
Por cierto, en el momento de publicar esta nota la patronal italiana, Confindustria, comunica que el país está en recesión, por tercera vez desde la posguerra.
En las próximas horas Alitalia quebrará o seguirá agonizando en manos de una alianza variopinta de 18 empresarios, caso único en el mundo, que la sacará adelante de momento. Eso porque el último ultimátum (tal aliteración en Italia es obligada, siempre hay muchos ultimátums) es mañana, el jueves 18 de septiembre.
Pero en Italia el verbo que más se conjuga es ‘aplazar’ (‘slittare’, resbalar). Todo resbala, todo se mueve, todo se puede aplazar, dejar para otro día, hasta lo más sagrado. Es una buena forma de relativizar la importancia de las cosas. Desde un examen al inicio de la liga o el cierre de los colegios electorales. Alitalia, por ejemplo, lleva afrontando su día decisivo, el de verdad, cada semana de la última década.
El otro día, en el Corriere della Sera, Sergio Rizzo, co-autor del best seller ‘La casta’, libro imprescindible sobre la vida de escándalo y despilfarro de los políticos italianos, hacía un fantástico resumen de los mejores pufos de Alitalia. Un top-ten de la inutilidad y el mamoneo que lo explica todo. Por ejemplo, que para cinco aviones de cargo tenía asignados 135 pilotos. Que instituyó una comisión de ocho personas sólo para decidir los nombres de los aviones. Que, por ejemplo, el ministro de centro-derecha Claudio Scajola, cada vez que ha llegado al cargo en los últimos años -tres veces con Berlusconi- ha abierto una línea de Roma al pueblo donde tiene el colegio electoral. Máximo de pasajeros registrado: 18. Cuando le cesaban, la línea desaparecía. Al volver a la poltrona, reaparecía. O cosas como que Alitalia ha tenido una oficina con 15 empleados en México hasta 1999, pese a que las líneas con ese país se abandonaron... en 1985, y menos mal que lo denunció una revista. Y así hasta el infinito. Los sindicatos también tienen lo suyo, claro. Un día, en un momento de cabreo sindical, la más pequeña de las trece siglas de pilotos consiguió parar 320 vuelos, y eso que sólo tenía cinco afiliados inscritos.
En resumen, Alitalia es uno de los símbolos más afinados de por qué Italia va tan mal. Uno de los entes más ‘fantozzianos’ que existen, y es una última broma del cielo que haya acabado en manos de un comisario extraordinario llamado Fantozzi, como decíamos el otro día. La prensa le está sacando mucho jugo a la homonimia, que ha situado el problema en su justa medida de absurdo. Ya con sólo oír mencionar cada dos por tres ‘Fantozzi’ en las noticias todo el mundo comprende que se trata de la tragicomedia definitiva. Con al menos 3.000 despidos por medio o gente a la que proponen rebajar aún más su sueldo de 1.200 euros. Lo sintetiza la viñeta de Giannelli en el ‘Corriere’ de aquí arriba, que ahora pasaremos a explicar, tras la oportuna visión de una secuencia histórica.
Sinopsis: La viñeta evoca a Fantozzi, nuestro héroe, en una de sus más gloriosas escenas, la más recordada por los italianos. Es la que sigue a una secuencia que ya vimos en su día (capítulo 'Calcio, esa enfermedad'), durante la Eurocopa, cuando Fantozzi se dispone a ver un Italia-Inglaterra decisivo. Fantozzi ya está preparado ante la tele con todos los complementos: manta de cuadros, tortilla con cebolla, cerveza familiar Peroni helada y eructo libre. En ese momento llama su compañero Filini y le dice que obligan a los empleados a acudir al terrible cine-club de la empresa, dirigido por un pesadísimo ejecutivo apasionado del expresionismo, para ver un filme checoslovaco con subtítulos en alemán. Por un momento hay esperanza, porque la copia no ha llegado, pero anuncian que a cambio proyectarán 'El acorazado Potemkin', que ya han visto decenas de veces, obligados, en plúmbeos sábados por la tarde. En todas las sesiones los empleados hacen la pelota e intervienen en el coloquio posterior, pero esta vez la humillación es demasiado. Cuando termina, por primera vez en años el subordinado Fantozzi pide la palabra. Clama en voz alta lo que todos piensan: que 'El acorazado Potemkin’ es "una cagata pazzesca» (Una cagada bestial). Después apalean al dirigente, destruyen la película y le obligan a ver cine basura italiano. Tras dos días de sublevación, son reducidos por la Policía.
En la viñeta, se alude a la famosa opinión de Fantozzi, aplicada la solución desesperada que se ha buscado a Alitalia. Sólo que le cambian una palabra: en vez de "cagada", le hacen decir "cordata", la 'cordada' de empresarios que se ha hecho con la compañía.
Puede que el Papa el otro día rezara en Lourdes por Alitalia, con la que hace sus viajes. Si es así, es en este momento la posibilidad más realista de salvación para la compañía.
El Gobierno italiano ha superado la ficción, una vez más. En esta ocasión, en sentido escrupulosamente literal. Además, ha cumplido el sueño de generaciones de italianos y, más en concreto, de este blog. En resumen, ha nombrado comisario extraordinario de Alitalia a.... ¡Fantozzi!
Sí, se trata del protagonista inaugural de este blog, del héroe de los bloques de oficinas, del empleado gris, desgraciado y servil por excelencia, del dependiente humillado que nunca será ascendido. El ragionere Ugo Fantozzi, como ya se ha explicado en otras ocasiones, es el inmortal personaje de Paolo Villaggio, centro de una saga de diez películas desde 1975. Resulta que hay un tipo que se llama igual. Pese a su curriculum, estas cosas en Italia se toman muy en serio y hasta ahora se le había ocultado en cargos de segunda fila, dado el efecto cómico que produce. Es como si en España nombraran ministro de Defensa a un tal Chiquito de la Calzada. Según la prensa, el propio Berlusconi rechazó su candidatura de ministro porque no quería un Fantozzi de ministro y ser el hazmerreír de los italianos. Pero esta vez daba igual, porque el culebrón de Alitalia, en quiebra inminente desde hace una década, ya ha superado todos los límites del absurdo.
Así que, Fantozzi al poder. La gente hace chistes y hasta el Corriere della Sera se mofó en una viñeta cómica en primera página. Entretanto, una vez más, emergencia definitiva. A Alitalia le queda sólo gasolina para unos días. Intensas negociaciones con los sindicatos. El Gobierno defiende la 'italianidad' de la compañía de bandera. La UE, alarmada ante la posibilidad de ayudas de Estado encubiertas. No se sabe si los despidos serán 7.000 o 12.000. Como en otros campos, las decisiones duras pero necesarias en Italia se van aplazando hasta que llega el desastre y diluye la responsabilidad individual en una colectiva.
Desde aquí, ánimo para el comisario extraordinario Fantozzi en esta misión suicida:
Sinopsis: Esta escena aérea es del filme 'Pappa e ciccia' (1982) y no corresponde a la saga de Fantozzi, pero el personaje es el mismo. En esta ocasión se va de vacaciones con un chollo que ha encontrado y el viaje es una sátira aproximada de las desgracias de un viajero medio italiano. Para empezar, una pitonisa predice al turista Fantozzi una catástrofe aérea. Le cobra 10.000 liras. Dentro de la terminal, las escenas habituales del sálvese quien pueda y tonto el último: pasajeros con nueve horas de retraso, discusiones por los carros de maletas (en Fiumicino ahora son de pago), por la cabina,... "Astutísimamente, habíamos reservado un vuelo chárter que a mitad de precio ofrecía casi el mismo tratamiento", dice. en efecto, la salida es al lado de los baños. En el vuelo viaja una "temibilissima" tropa de alpinos, la pintoresca sección de infantería del Ejército italiano. "No hagamos la habitual carrera vergonzosa por las ventanillas", dice el mando de los alpinos. Pero la cosa acaba en sprint, como sucede hoy con las líneas baratas. Y ven el avión: un "terrificante" Savoia Marchetti de 1915 abatido 12 veces en las dos guerras mundiales y rechazado por todas las compañias del mundo. La azafata les trata a base de insultos y carteles con faltas de ortografía. El piloto es el inefable Lino Banfi, otro clásico de la comedia setentera, que anuncia el vuelo "no se sabe a dónde", a 60-70 metros de altura y a 65-67 kilómetros por hora. "La llegada está prevista, si todo va bien...", dice tocándose el huevo derecho, gesto italiano para ahuyentar la mala suerte. Tras algunas reparaciones, un ala se cae: "Pero mira tú, por un martillazo. Bueno, da igual, total es un chárter". Al séptimo intento despega. Tras reseolver algunos problemas de estabilidad, el capitán concluye: "Cerrad los ojos, rezad y daos la mano en señal de paz. Si queréis fumar, fumad. Total, si tiene que pasar algo..."
Sobre este blog
Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».
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