Íñigo Domínguez

La vida en Roma

Hay 17 artículos con el tag calcio en el blog Íñigo Domínguez. Otros artículos en el mundo de cerca clasificados con calcio

Hablamos el otro día de las relaciones de padres e hijos, pero nos quedaba la otra mitad del asunto. Como decíamos, Italia es muy gremial, defensiva, y dentro de cada casta crecen los cachorros. Pero eso se traduce en ocasiones en un parasitismo que alcanza niveles de plaga del Serengheti. Por ejemplo, y ya que el tema de la universidad está de moda por las protestas estudiantiles, es enternecedor saber que la de Palermo está dominada por 100 familias, un total de 230 parientes. En Medicina, por ejemplo, son 24 clanes. En Derecho, 10. Salió el otro día el mapa en el periódico. Las cátedras se heredan de padres a hijos, de hijos a hermanos y hermanas. También ocurre en el norte, matización que hago ante las quejas de quien dice que estas cosas pasan sólo en el sur. En Udine -más al norte es imposible- hay doce familias que se han hecho fuertes en la facultad de Medicina. Hace una semana aparecieron artículos que describían el panorama, como el caso de un profesor que tiene colocados a dos hijos y la mujer. O el rector de Foggia (sur), que el 31 de octubre dejó su cargo después de nueve años, pero el día antes tuvo tiempo de contratar a su hijo. También su mujer se jubiló en la universidad como jefa del personal administrativo, puesto que ha heredado su hija. El marido de ésta también está colocado en la facultad de medicina. Hasta aquí una breve pincelada de la universidad, sólo porque es el tema de actualidad. Pero en cualquier casta italiana uno se topa con lo mismo.

Por eso no hay demasiada alarma con estas noticias. Todo el mundo lo hace y te lo encuentras a diario. El fiscal del escándalo del ‘Calcio’ de 2006 ha presentado hoy (sí, hoy) sus acusaciones y entre los imputados de la GEA, la asociación mafiosa que dominaba el mercado futbolístico, está el famoso Luciano Moggi, pero también su hijo, y el no menos famoso hijo del ex-seleccionador nacional, Marcello Lippi. También dirigía la GEA la hija de Cesare Geronzi, uno de los banqueros más poderosos de Italia y de los menos fiables. Aunque fue absuelta, su caso fue más fuerte: presenta el telediario de Canale 5, una de las tres cadenas de Berlusconi y en esos días tuvo que ausentarse para no tener que dar noticias de sí misma. Es una pena, porque tendría exclusivas. Aunque le pasará lo mismo cada vez que investigan a su padre por chanchullos financieros, como en las quiebras de Parmalat o Cirio. Por cierto, que el vicepresidente de Mediaset, el emporio televisivo de Berlusconi, es su hijo Piersilvio, y ahí arriba tienen una foto suya por si no le conocían y se estaban preguntando quién era ese elemento. ¿Verdad que parece un buen chico? Uno le puede confiar tranquilamente la puerta de la discoteca. Con estas pintas fue portada de 'Men's Health' y confesó su pasión por los gimnasios. Incluso dijo que pensaba en un 'reality show' ambientado en el mundo del fitness. Lo de esta familia es de juzgado de guardia, no sólo en sentido literal, como le pasa a su padre el primer ministro.

Hablando de la tele, la pones y ves a Piero Angela y a su hijo Alberto con sus documentales de historia y divulgación científica, que perfeccionan desde hace décadas, y desde luego son excelentes. En el fútbol Ancelotti, entrenador del Milan, entrena a su hijo, como Maldini padre lo hacía con Maldini hijo. De política mejor ni hablar -veáse el capítulo sobre nepotismo-, aunque últimamente ha marcado un hito Umberto Bossi, líder de la Liga Norte, que preparando la sucesión dinástica se lleva a su hijo Renzo incluso a las reuniones de la cúpula del Gobierno para que el chaval aprenda política, o al menos lo que se entiende como tal con Berlusconi. Ahí los tienen en la foto, en un mitin. Es como si Pepiño Blanco se llevara al niño a las reuniones de la Moncloa o Mariano Rajoy a su sobrino a los comités de partido, para que se fueran fogueando. En España sería de risa, pero aquí pasa totalmente inadvertido. Con el agravante de que el chaval no es precisamente una lumbrera, como ya contaremos un día.

En el festival de cine de Roma, que fue hace unas semanas, aunque dada su escasa relevancia es normal que nadie se haya enterado, se vieron películas de la hija de Tognazzi, del nieto de De Sica e hijo de su hijo Christian, también actor... Los ‘figli d’arte’, que se llaman, que en el mundo del cine son legión, con desiguales resultados. Sobre De Sica hay algo que decir. Christian De Sica, hijo del maestro, es también actor, como hemos dicho. Lo vemos aquí, a la izquierda. Es cabaretero, de vodevil y muecas, de películas populares de vergüenza ajena, muy olvidables. A mí, de todos modos, me cae simpático, y su existencia ya está de sobra justificada por el hecho de que recuerda que existió su padre. Él mismo lo acaba de hacer en un libro de memorias. Cuenta, por ejemplo, el día que murió Vittorio De Sica, el 13 de noviembre de 1974. Estaba en un hospital de Neuilly-sur-Seine, cerca de París. Christian cogió un avión y se fue para allá. Encontró a su padre de traje azul, elegante como siempre, con un hilo de voz: «Christian, deja todo y ven conmigo, me curo un poco y nos vamos juntos a Montecarlo». De Sica era un jugador empedernido. Luego susurró: «Cuánto siento que seáis tan jóvenes, tú y Manuel. Estad cerca de vuestra madre, Christian, y sobre todo, mira qué culo tiene esa enfermera». Siguió: «¡Quiero un whisky con hielo!». Se lo llevaron, el whisky, y bebió un poco. Su hijo le contó luego el número que estaba preparando en Milán, una canción, y él le dio unos consejos sobre cómo interpretarla y cantarla. Poco después murió en sus brazos.
Como retrato del maestro es perfecto.

De Sica se describió a sí mismo con mucha ironía en este capítulo de ‘L’oro di Napoli’ (El oro de Nápoles, 1954), dirigida por él, en el que muestra su gran talento e interpreta a un conde adicto al juego al que su mujer no le da dinero para que no lo apueste. El hombre vive desesperado, robando cubiertos para empeñarlos, pidiendo dinero al mayordomo,... Su único consuelo y mayor logro es una partida que juega a escondidas con el hijo del portero, en un cuartucho de la portería, Al niño no le hace ninguna gracia porque prefiere jugar con sus amigos, pero su padre le obliga para estar a bien con el amo. La escena de la partida es muy famosa. La he encontrado entera, pero está dividida en dos partes.

Sinopsis: De Sica propone como apuesta lo único que ha podido robar, unas gafas de plástico. El niño saca unos cromos y un tirachinas, aunque luego dice que le hace falta. Empieza la partida de escoba y el niño arrasa. Al final al conde ya le da la risa: "Me da casi la risa, es que si lo cuentas...".

Sinopsis: El conde se enfurece: "¿De qué te ríes, Don... Coso? ¿Qué creéis que habéis hecho? Egregio amigo, la primera partida es la de los tontos, además jugábamos tonterías... ¡Me juego todo el palacio, de la bodega al tejado!". El niño mira a sus amigos con envidia por la ventana. Sigue otra partida con idénticos resultados. El niño hace escoba. "¡Es inaudito, es que si lo cuentas no te creen! No me diga que esto no es fortuna!". "La carta sabe dónde tiene que ir", dice el niño con suficiencia. "¡Si supieras cuánto me sacas de quicio cuándo dices estas cosas!¡Un poco de paciencia! ¡Sabéis que os digo, que además del palacio me juego mi finca, con los árboles frutales, el....!" El niño acaba la frase porque lo dice siempre. El conde por fin saca una baza y empieza a canturrear. "¡Te quiero reducir a la nada, querido barón!", dice al niño en su ilusión de hallarse en un salón, para asombro de éste. Sin embargo el niño vuelve a hacer escoba. "¡Cómo iba a saber que tenéis la fábrica de reyes!¡Es una vergüenza!"", se lamenta el conde. El niño se ofende: "Yo sé jugar". "¿Y yo no? ¿Qué soy, un inepto?", replica el aristócrata. La siguiente jugada, lo mismo. El conde explota: "¿Pero quién os creéis que sois? ¡Bufón! ¡A mí no me impresionáis! ¡Al palacio y la finca añado la chaqueta!". Vuelve a perder: "¡Admítelo que es pura fortuna lo tuyo! ¡Dilo, soy afotunado, dilo!". "No, no es verdad", dice el niño. Aparece el padre, el portero, y le da la razón al conde. "Es que ganas siempre, eres muy afortunado". De Sica se va iracundo: "¡Se pone a hacer el maestro, a dar lecciones a mí, bestia presuntuosa!". El portero le persigue con la chaqueta mientras el conde vuelve a su casa, uno de esos hermosos palacios de Nápoles.

La clave maestra de esta escena, si uno se fija, es que el niño actúa como un adulto y el conde como un niño.

Dicho esto, anuncio a los lectores de este blog, sean los que sean porque no lo sé si quitamos a los amigos y la familia, que me voy de vacaciones. Supongo que es lo que querrían hacer la mayoría de los italianos, con el tercer día de huelga de Alitalia que paraliza los aeropuertos, el informe estadístico de hoy que dice que el país es cada vez más pobre y más viejo y no sé cuántas tragedias cotidianas más. Encima ha llegado el otoño y llueve. Hasta anteayer todavía era verano. En fin, que tendré el blog un poco descuidado durante unas cuantas semanas. Ya me tocaba descansar, como imagino que se deducía cada vez más del contenido de los textos. Aún así quizá no lo deje completamente desatendido porque me lo paso bien, cosa que negaré a cualquiera de mis superiores si me lo preguntan. Espero que no salga de aquí.

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24 Oct 2008

Diario mínimo (18)


Uno de los condenados en el escándalo del Calcio, profesor de ética deportiva

Un master de Ordenamiento Deportivo para abogados organizado en Florencia ha contratado como profesor de la asignatura de Ética Deportiva a Sandro Mencucci, consejero delegado de la Fiorentina. Mencucci fue condenado por la justicia deportiva a un año y cinco meses de inhabilitación en el sonado escándalo de partidos amañados del Calcio de 2006 (‘Calciopoli’), con Luciano Moggi y compañía. Curiosamente, otro de los profesores del curso es Stefano Palazzi, el fiscal deportivo que dirigió la acusación contra Mencucci. A propósito, la mayoría de los condenados en el proceso ya están otra vez trabajando en lo mismo como si nada.

Es un ejemplo de esa facilidad para la indulgencia, el perdón y la absolución que comentábamos el otro día en el capítulo del Vaticano.

('La Repubblica' de hoy)

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Como continuación de un capítulo anterior, y por dejar constancia de que algo se mueve por ahí abajo en Italia, el sábado hubo movida en el partido Bulgaria-Italia. Se trata de ultras, efectivamente, y alguno pensará que, bueno, que es normal, que en el fútbol ya se sabe y que en Italia más todavía. Pero escuchen a Gigi Riva: "Es la primera vez que la selección vive una noche así, y lo dice uno que viste de 'azzurro' desde 1963".

La noche así fue una agradable velada de brazos con el saludo romano, gritos de "¡Duce, duce!" y otros coros, incluido el momento del himno nacional. Luego, peleas, quema de bandera y enfrentamientos varios. Cruces célticas, esvásticas, el repertorio clásico.

Más reconfortante aún la reacción de Domenico Mazzilli, director del Observatorio del ministerio de Interior para prevenir la violencia en los estadios: "En Bulgaria eso no es delito, y yo no soy sociólogo". Fin del expediente.

Peor la papeleta del ministro de Defensa, Ignazio La Russa (Alianza Nacional, post-fascista). Ha condenado enérgicamente lo ocurrido, pero su ex-colega Francesco Storace, que rompió con el partido precisamente por traicionar las esencias originales, ha tenido el mal gusto de intervenir: "Lo que cantaban era lo mismo que La Russa cantaba de joven". Los cinco 'tifosi' detenidos también son jóvenes, entre 27 y 29 años, como entonces La Russa. A lo mejor un día también ellos serán ministros. En realidad este grupo sigue a la selección desde 2003, pero sólo ahora se han venido arriba, quién sabe por qué.

Una situación verdaderamente entretenida.

Una vez jaleados, los chicos pueden ser difíciles de controlar, hasta llegan a superar a sus maestros. Veáse lo que le ocurre al protagonista de 'Il federale' (Luciano Salce, 1961), una película muy interesante por diversas razones. Es uno de los primeros filmes italianos que afrontó el fascismo desde el punto de vista de un fascista, aunque fue muy polémico porque le humanizaba bastante y la guerra era aún reciente. El cine italiano de la era dorada ha tenido esta formidable capacidad de analisis. También fue la primera película en la que Tognazzi, hasta entonces encasillado en la comedia y la televisión cómica, pudo ensancharse como actor. Y además es el debut de dos grandes nombres del cine italiano: Stefania Sandrelli y Ennio Morricone, que firma su primera banda sonora. Para terminar, sólo reseñar que Salce, un tanto olvidado, es director de un puñado de buenas comedias y, todos en pie, de los dos primeros capítulos de la saga de Fantozzi.

Sinopsis: El soldado Primo Arcovazzi (Tognazzi) es enviado a capturar a un profesor antifascista y llevarlo a Roma. Son los últimos días de la guerra y el caos es general. Tras detenerlo, ambos emprenden el viaje a la capital, lleno de peripecias. De paso, comienzan a fraguar cierta inconfesable amistad. Tras una de estas desgracias, Tognazzi pierde su uniforme, pero llegan a una Casa del Fascio en un pueblo y entran a pedir ayuda. Sin embargo aparecen dos chavales muy bien aleccionados. Les toman por espías. Tognazzi le asegura que es un soldado fascista y que lleva un prisionero a Roma. Hasta interviene el profesor para testimoniar a su favor: "Os aseguro que es un pez gordo del partido, y con buenas esperanzas de convertirse en Federale". Pero nada. Deciden interrogarlo a ver si es verdad, con preguntas del manual del fascista ejemplar, en plan catequesis y con la retórica de la época. Por ejemplo, "¿Cuáles son los motivos que nos dan la certeza de la segura victoria?" "Primero, combatimos por una causa justa. Segundo, tenemos armas y voluntad..." Etcétera. Pero hay una pregunta cuya respuesta ha olvidado. Se la tiene que soplar su amigo el prisionero. Entonces los chicos le dan el visto bueno. Cuando uno de ellos le va a dar la mano, Tognazzi le reprende, porque estrechar la mano fue abolido el 23 de junio de 1938. Como el dar de usted, los anglicismos y otras reformas del lenguaje. Cuando se van, los chicos se quejan de que el tándem que se llevan es del partido. "El partido soy yo", replica Tognazzi. Saludo final: "Vincere! Vinceremo!". Recuerda el "Hasta la victoria siempre" que todavía hoy se usa en Cuba. Qué cosas.

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07 Oct 2008

Diario mínimo (6)

La política en Nápoles

Un dirigente de Protección Civil y un concejal dirigían a los ultras

La guerrilla urbana organizada en Pianura (Nápoles) contra la Policía en enero para tratar de impedir la apertura de un vertedero de basura estaba compuesta, según la Fiscalía, por ultras del Nápoles y dirigida por dos cargos municipales. Uno, el asesor municipal de Protección Civil, del PD (centro-izquierda). Otro, un concejal de Alianza Nacional (postfascista, centro-derecha) que, en honor a la verdad, se veía venir: llevaba en la chupa el símbolo de las SS Fallschirmjäger, unidad paracaidista del Ejército alemán. Pese a sus diferencias ideológicas, ambos estaba coordinados y con su información privilegiada avisaban con el móvil a los ultras de los movimientos de la Policía. Así organizaron los graves ataques, barricadas e incendios de autobuses. Los ‘tifosi’ pertenecían a los grupos Teste Matte (Cabezas Locas) y NISS (Niente Incontri Solo Scontri: Nada de Partidos, Sólo Broncas).

(De varios diarios de hoy)

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11 Sep 2008

Un mundo sorprendente

Si usted está leyendo esto quiere decir que no se ha acabado el mundo, o al menos en su zona. O si no ha salido todavía de casa a lo mejor es el único superviviente. Por si no lo sabía, científicos agoreros habían advertido que el sonado experimento del acelerador subterráneo de Ginebra, realizado ayer, iba a desencadenar el fin del mundo. Imagino que ahora estarán intranquilos, por la alegría de estar vivos pero sin haber tenido razón.

En cualquier caso, en Roma hay quien había enfocado la cuestión de modo mucho más trascendental. Los ‘tifosi’ de la Lazio, apenas se supo de la posibilidad de extinción de la especie, comenzaron a hacer circular una idea. Tras la primera y única jornada de liga hasta el momento, la Lazio es primera en la tabla, y si ayer se terminaba el mundo la reflexión más inmediata estaba clara: Lazio, campeón de liga. Por interrupción del campeonato debido a causas de fuerza mayor, se entiende. Ahora les pasa como a los científicos tremendistas. No saben si estar contentos o lamentar la ocasión perdida.

Esto del ‘calcio’ es tan inexplicable como el propio experimento de Ginebra, cuya relevancia era imposible de comprender ayer a través de los medios informativos. Sólo decían que era importantísimo, pero se notaba que no tenían ni idea de por qué. Es curioso, entran en los mínimos detalles de asuntos insustanciales, como la vida de la duquesa de Alba en España o Miss Italia en este país, pero no logran contar de forma didáctica los grandes acontecimientos de la humanidad.

Sobre las contradicciones de todo oficio, la dualidad, lo inexplicable y el fútbol demencial, he aquí una secuencia de una película de serie Z, subgénero ‘calcio’. Se llama ‘Il tifoso, l’arbitro e il calciatore’ (1982, Pier Francesco Pingitore). Como decía el otro día un lector, muchos de estos filmes son muy malos, pero precisamente por eso la mejor forma de verlos es así, seleccionando escenas. En toda película mala hay algo. Además yo estoy a favor de las películas malas hechas sin pretensiones, la obligación de la obra maestra es muy nociva, y en contra de las películas malas con ínfulas, del estilo de Spiderman 3.

Sinopsis: El protagonista, Pippo Franco, es hijo de un 'romanista' histórico, propietario del bar 'Forza Lupi', el gran Mario Carotenuto. Sin embargo su suegro es 'laziale'. Así que, clásica solución italiana, decide ser de la Roma con uno y de la Lazio con el otro. El cambio de chaqueta, auténtico arte en Italia en cualquier ámbito, alcanza su climax el día del derby. El pobre hombre va de un lado al otro del estadio para estar en los dos sitios. Hasta que le pillan, claro.

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04 Sep 2008

De Marzullo a Attila

No sé como funciona esto de los blogs, supongo que nadie lo sabe porque se está inventando. De todos modos son letras, sonidos e imágenes que se evaporarán en la nada digital. Por eso no sé cómo gestionar -creo que se dice así- los comentarios. Se hacen preguntas y quedan cuestiones en el aire. Sin ser maleducado, no se puede contestar a todo. En fin, que creo que lo mejor es recapitular.

Lo primero, gracias por las buenas palabras. Conmueven más los insultos, es verdad, pero es mucho más agradable. Espero que no se revelen nunca las identidades secretas para no descubrir cuántos familiares hay debajo, como en la película de los masones de Sordi que citamos un día.

Lamento que la RAI no se vea en algunas zonas, como señala un lector. Si es así, parte del mundo se habrá perdido un momento cumbre televisivo de una reciente madrugada: una entrevista de Gigi Marzullo a Bruno Vespa. Para los no iniciados, hablaremos de ellos otro día. Como complemento a esta amenaza, sirva la foto de Marzullo, el señor de aquí arriba a la izquierda.

Otro amable lector se molestó en transcribir una escrupulosa tabla comparativa de datos de España e Italia. Sin embargo, faltaba uno fundamental que cualquier italiano añadiría de inmediato: Mundiales de fútbol ganados, Italia 4-España 0.

Sobre los silencios de Italia en torno a la Segunda Guerra Mundial hay mucho que decir, claro. Cualquiera tiene silencios sobre su pasado. Pero no es para tanto. El caso italiano es complejo y curioso, para variar: empezaron en un bando y terminaron en otro. Esos días de confusión por el cambio de trinchera están retratados en películas soberbias. Una de las mejores es ‘Tutti a casa’ (1960), de Luigi Comencini, con Alberto Sordi. El protagonista, ajeno a las novedades, llama alarmado al cuartel cuando empiezan a dispararle los alemanes: «¡Señor, los alemanes se han aliado con los americanos!». Pero por esto mismo Italia sufrió mucho, el doble, porque le dieron por los dos lados. Ahí están las Fosas Ardeatinas, con las víctimas de la masacre nazi, o el barrio romano de San Lorenzo, donde aún se ve la huella del bombardeo aliado.

Hay muchos misterios italianos sobre la guerra, naturalmente. Desde la amistad entre Churchill y Mussolini, con sus cartas secretas que nunca han sido halladas, a la propia muerte del Duce. Pero hay abundante material gráfico y fílmico. El Istituto Luce es una mina. Y no hay noche que en la tele no pongan un documental sobre la guerra. Vamos, como en España con la Guerra Civil.

Respecto a la sangría y el lambrusco es, en efecto, otro misterio: ambos países han conseguido colárselo mutuamente como símbolos nacionales.

Sobre películas italianas recomendables la lista sería interminable, pero aquí van saliendo día a día. En cuanto a la consulta concreta sobre la peli de un grupo de amigos ‘zíngaros’ se trata de ‘Amici miei’ (1975), del gran Mario Monicelli. Es una de las obras maestras del cine italiano y en español se llama incomprensiblemente ‘Habitación para cuatro’. Hay tres partes. Hablamos de ella en los comienzos de este blog, pero es un deber sacro volverlo a hacer. Queda pendiente.

Y hablar he hablado bastante. Esto es para un lector sardo que cayó por aquí no sé cómo. Sardegna-Cerdeña, es una tierra bendita y desconocida, que contiene las dos caras de Italia: la Costa Esmeralda, con un pijerío rampante y el lujo más hortera, y vastas zonas ignotas con lo mejor del país.

La música coral sarda es una cosa impresionante, de un impacto profundo cuando se oye por primera vez. Esta pequeña muestra es de la película ‘Una questione d’onore’ (1965), de Luigi Zampa, uno de los grandes de la comedia italiana, más olvidado que los demás. Sale el inmenso Ugo Tognazzi, esta vez de sardo. Si se pone atención, en la canción que nos ocupa se rastrea en el sardo la influencia de algunas palabras españolas, de los tiempos del Reino de Aragón. Se ponen la mano en la oreja para no perder el tono, la postura tradicional para cantar.

Sobre el apasionante mundo de identidades y nacionalidades no tenía ni idea, como señalan lectores andaluces, de que los blogs estaban divididos en almerienses, granadinos, vascos por el mundo etcétera. Son ridiculeces muy divertidas, aunque a veces resultan incómodas.

Para terminar, por eso de las identidades, un saludo a un tal ‘gelato al limon’, en recuerdo del gran Paolo Conte. A veces los sobrenombres tienen significados que se pueden escapar a los demás. Es el caso también de ‘Attila, flagello di Dio’, que me da pie para poner una cosita de este descacharrante filme de Diego Abatantuono (1982, Pipolo Casrtellano). Con esta película llevó al máximo su personaje milanés emigrante de imposible acento meridional-lombardo. Para digerir la parrafada de hoy hacían falta dos vídeos.

Sinopsis: Attila y sus bárbaros, oriundos de las campas de Segrate, actual periferia de Milán, bajan a conquistar Roma con su bandera, de los colores del actual Milan. Donde empieza el territorio romano les para un soldado, con acento romanesco, como pasa en los tebeos italianos de Asterix. "¿Quiénes sois?" "¡Los bárbaros!", responden, y añaden que van a destruir Roma. "Donde paso yo no crece la hierba, caro", le aclara Attila. "¿Cómo te llamas?", le pregunta el soldado. "¿Pero es que eres sordo, sois una tribu de discapacitados?", increpa Attila. Y ahí va la mítica enumeración de iniciales: "¡A de atrocidad, doble T de terremoto y tragedia, I como Ira de Dios, L de Lago de Sangre y A de ahora voy para allá y te rompo los cuernos, dadme las armas!".

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Este fin de semana ha comenzado ‘la stagione’, el campeonato de fútbol. Como siempre, ha estado marcada por dos fenómenos habituales e iniciáticos, para dar ambiente. Uno es algo que cada año parece que va a suceder pero al final se arregla, y otro es algo que todas las temporadas se espera que no pase y al final siempre ocurre. Estamos hablando de los derechos televisivos y de los ultras.

Respecto a lo primero la semana de la víspera estuvo llena de aciagos auspicios. La RAI no estaba dispuesta a pagar mucho, porque se ha gastado todo en los Juegos Olímpicos, y la Liga dijo que este año no había fútbol, no sólo en la tele en los canales en abierto, ni siquiera en la radio. Páginas y páginas nostálgicas de violín sobre el fin del ‘calcio’ radiado, remembranzas de aquellas tardes mágicas con el transistor, repaso de los programas míticos de la historia de la televisión, fotos en blanco y negro,... El último día, por la tarde, se firmó el acuerdo como siempre y santas pascuas.

Lo segundo es menos alegre, pero no es una sorpresa. Una horda de ‘tifosi’ del Nápoles, que jugaba con la Roma en la capital, se apoderó de un tren para ir a ver el partido a las nueve de la mañana. Eran unos 1500 y al final, con la intervención del ‘questore’ de Nápoles, una especie de delegado del Gobierno, se optó por regalarles el tren, que salió con más de tres horas de retraso. Llegaron sólo a la segunda parte, pero más o menos les podía dar igual. Durante el viaje se dedicaron a destrozar el tren, con daños por 500.000 euros y cuatro empleados heridos. Unos 250 pasajeros normales, se subraya el ‘normales’ porque ellos sí tenían billete, se quedaron en tierra. Para volver fue peor. Tras dos horas encerrados en el Olímpico, hasta que se vació el estadio, fueron escoltados en autobuses por la Policía a la estación Termini. Allí, en medio de una guerrilla urbana, se hicieron con parte de los andenes. Para entendernos es como si una turba de ultras invadiera media estación de Atocha a las ocho de la tarde del domingo, con los viajeros huyendo entre petardos y botes de humo. Ah, el partido terminó 1-1.

Para recordar lo bueno de Nápoles, no esos energúmenos, y el fútbol de transistor puede valer esta escena de 'Scusate il ritardo', de Massimo Troisi, sublime ser humano. En España es apenas conocido por su último papel, en 'El cartero de Pablo Neruda', pero como decíamos otro día, gran parte de su encanto se pierde con el doblaje. Troisi, como Totó o Sordi es una buena razón para aprender italiano, aunque eso no garantiza que siempre se le entienda...

Sinopsis: Clásica conversación abstracta de sentimientos en la cama. Ella le reprocha que no le dice nunca que le gusta hacer el amor con ella. "¿Qué significa? Si lo hacemos quiere decir que me gusta, no?" "No", replica ella. "¿Cómo que no? ¿Me has visto que me dé martillazos en la mano, o me corte la oreja? No, pues porque no me gusta. Algunas cosas se ven solas, si uno entiende, entiende....". Momento de silencio incómodo y él enciende la radio. Ella, entretanto, sigue en plan monólogo: "Es inútil, no hay nada que hacer, somos demasiado diferentes. No sé si no entiendes o es que no eres capaz de entender". Pero la radio se impone: "¡El Nápoles está perdiendo con el Cesena! ¡En Nápoles! ¡Hemos gastado todo ese dineral para hacer el equipo...! Si seguimos así acabamos en segunda...". Ella se pone de morros: "Déjame en paz. Es igual, no entiendes". "Cómo que no entiendo, no soy tonto, si me lo explicas...¿Qué te pasa?", insiste él. "¿Qué que pasa? ¡¡Pasa que el Nápoles está perdiendo con el Cesena!!". "Ah, ¿eso? Ya, ya lo sé, así es la vida, pero no te preocupes, es sólo el primer tiempo, verás como empatan...".

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Alguien pidió un día noticias de Francesco Totti, el ídolo de la Roma, y siempre las hay, incluso en verano cuando no hay fútbol, pues las leyendas no descansan. Esta vez es por su perro. Ariel, Principe delle Acque, ha salvado a una joven que se ahogaba en la playa de Ostia. El labrador fue donado por Totti hace dos años a la Escuela de Salvamento con Fines Humanitarios y desde entonces se le sigue de cerca para ensalzar sus acciones. Como al dueño.

Naturalmente, los periodistas buscaron declaraciones de Totti, que estaba en Bucarest a punto de jugar un partido contra el Steaua. "Estoy feliz y orgulloso", dijo.

De regalo para los fans, ahí va esta joyita de cuando todo empezó, el inicio de la leyenda:

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23 Jun 2008

Depresión

Italia eliminada de la Eurocopa, en cuartos, por España, en los penaltis. Ver para creer. Cuando lo decían ayer en el telediario de madrugada parecía una toma falsa. Al final del partido, silencio sepulcral en todo el vecindario. Hoy, al desayunar en el bar, caras de circunstancias. Cada uno sobrevive como puede. Este es el recurso de Nanni Moretti en las noches de depresión (de 'Bianca', 1983):

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Italia y España, que juegan el domingo, en realidad se parecen por su amor al fútbol desde la infancia, por eso se sigue luego toda la vida. Se ven partidillos por todas partes, donde lo importante es jugar y pasarlo bien. Por eso, para no amargarse con el España-Italia y alegrar la espera, paso lo que pase, lo mejor es recordar lo que nos une, aquellas entrañables pachangas con los amigos.

Nuestro héroe es, para variar, el mítico Fantozzi, tan futbolero él, en un partido de solteros contra casados que está en lo más alto de las antologías del humor nacional. Es casi mudo, como las mejores escenas cómicas, y de paso recuerda, por si aún no ha quedado claro, la capacidad agónica de los italianos cuando se ponen a jugar al fútbol. En esta secuencia rodada en un patatal aparece además por primera vez la legendaria 'nuvola del impiegato', la nube del empleado, aquella que persigue a cada currito para joderle el fin de semana.

Sinopsis: Todo nace, como siempre, de una de las "monstruosas" iniciativas de Filini, compañero de oficina. "El partido se desarrolla siempre en el más desastrado campo de la periferia, con formaciones muy reducidas, por retrasos, defecciones, permisos denegados de esposas, madres y médicos de cabecera" (...) "Hacia el minuto 12 del primer tiempo comienzan los primeros dramáticos síntomas de colapso cardiocirculatorio. Y se presenta implacablemente en el campo de juego el nubarrón del empleado. Cada empleado tiene su nube personal. Son nubes malignas que pueden estar emboscadas hasta 14 meses, pero cuando ven que su hombre está librando o de vacaciones le caen encima descargando toneladas de lluvia densa y helada" (..) "Cuando Fantozzi ve a San Pedro sobre el larguero, es señal de que la tragedia está finalmente a punto de terminar". (...) Suspendida la partida porque el balón no bota, como sabe cualquier italiano que se ha empollado el reglamento, todos a casa. "El año pasado ganaron los casados por tres infartos a dos ahogados".

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Sobre este blog

Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que versar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».

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