Íñigo Domínguez

La vida en Roma

Hay 10 artículos con el tag camorra en el blog Íñigo Domínguez. Otros artículos en el mundo de cerca clasificados con camorra

30 Oct 2008

Diario minimo (21)

El Estado no paga, basta escuchas policiales

Las tres compañías de escuchas telefónicas y ambientales que trabajan en Italia para la Policía y la Justicia amenazan con suspenderlas el 1 de diciembre si el Estado no les paga los 140 millones que les debe. Entre las operaciones que pueden pararse, búsqueda de huidos de la Camorra y protección de Roberto Saviano, persecución de la 'ndranghetta o terrorismo integrista islámico. "Hemos tenido que pedir prestado a los bancos y está en juego nuestra supervivencia -lamentan en un comunicado-. No somos Alitalia, somos empresas sanas, pero nos falta liquidez y 500 días de retraso en el pago son demasiados, porque el Estado es nuestro único cliente".

(Corriere della Sera de hoy)

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29 Oct 2008

Diario mínimo (20)

La Camorra asesina a dos hombres a mediodía en la puerta de un popular bar - Detenido un mariscal de los Carabinieri que pasaba información al capo de los Casalesi en busca y captura

(Esto, que abriría el periódico y los informativos en cualquier país, es una información pequeñita que junta las dos cosas, a tres columnas, por abajo, en la página 19 de 'La Repubblica' de hoy. Son ya asuntos de ordinaria administración)

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23 Oct 2008

Diario mínimo (17)

Cuatro capos intentan llevar caviar y langosta a su celda

Cuatro capos del clan Di Lauro de la Camorra, recluidos en la prisión de Trapani, han intentado corromper a un funcionario para hacerse llevar a la celda langosta, caviar, mozzarella, champán y babás, los populares bizcochos napolitanos bañados en ron. Puede producirse un error de apreciación para lectores extranjeros: esto no es nuevo, ha ocurrido toda la vida y muchos mafiosos han vivido como reyes en la cárcel. La verdadera noticia, lo insólito, es que el funcionario, a quien pagaron 1.500 euros, lo ha denunciado.

(Agencias de hoy)

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Una de las noticias de hoy, y del periódico de mañana, es que Roberto Saviano, autor de Gomorra, se va de Italia. No puede más. Después de dos años condenado a muerte por la Camorra y con escolta, tras las revelaciones de un arrepentido de que quieren asesinarle antes de Navidad, lo ha anunciado en 'La Repubblica' en un largo artículo que podéis leer en el enlace anterior.

Sólo transcribo unas palabras:

"'Fanculo el éxito. Quiero una vida. Quiero una casa. Quiero enamorarme, beber una cerveza en público, ir a una librería y elegir un libro leyendo la portada. Quiero pasear, tomar el sol, caminar bajo la lluvia, encontrar a mi madre sin miedo y sin asustarla"

"Esta burbuja de soledad inexpugnable que me aprieta hace de mí un hombre peor"

"En cautividad, vigilado por los carabinieri debe vivir Sandokan, Francesco Schiavone, jefe de los Casalesi. ¿Pero cuál es mi delito? ¿Por qué debo vivir como un recluso, como un leproso, escondido de la vida? (...) He querido sólo contar una historia, la historia de mi gente, de su humillación. Estaba satisfecho de haberlo hecho y creía merecer esa pequeña felicidad que te regala la virtud social de tener la aprobación de tu gente. He sido un ingenuo. Ni siquiera una casa quieren alquilarme en Nápoles".

"No creía que un libro, sólo un libro, pudiera causar este terremoto. Pero creo que debo respetar, como respeto a mí mismo, esta magia de las palabras"

Saviano se va para seguir escribiendo. De su libro ha salido la impresionante película 'Gomorra', de Matteo Garrone, que, como ya hemos dicho, compite en los Oscar. Desde aquí apostamos por ella y por Saviano, donde quiera que vaya, para que siga escribiendo. Gracias a él, por ejemplo, ahora todo el mundo sabe que la Camorra hace esto con la basura radiactiva y los residuos peligrosos:

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08 Oct 2008

Diario mínimo (7)

Nápoles: roban cuatro ambulancias en el hospital Croce Verde. Las suele usar la Camorra para sus ametrallamientos.

Taranto: el alcalde quita la pistola a los agentes municipales porque llevan cinco años sin someterse a exámenes médicos.

Catania: detenido en parque un jubilado 'camello' de 67 años que vendía marihuana. Alega que con la pensión no le llega para atender a su mujer enferma. Tenía siete kilos en casa.

Roma: Las cámaras de la estación Termini pillan a tres taxistas de la parada robando un ciclomotor (foto). Dos tenían antecedentes por estafa.

(Breves varios de ayer y hoy)

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02 Oct 2008

Diario mínimo (3)

Los guardas ilegales de aparcamientos de Nápoles escriben un carta a Jesucristo y a la Policía

Los guardias ilegales de aparcamientos de Nápoles ('abusivi': te piden dinero por la cara por vigilarte el coche, si no te lo puedes encontrar con la rueda pinchada) han enviado una carta al comandante de la Policía Municipal, Luigi Sementa, para que les conceda "la gracia" de seguir haciendo su trabajo. Sementa, nombrado hace un mes, anunció nada más llegar al cargo que acabaría con esta práctica, controlada por la Camorra. Los guardas ilegales, agrupados en el colectivo "Popolo Povero di Napoli" (Pueblo Pobre de Nápoles), le escriben a él, pero también, de paso, a Jesucristo, en la misma misiva: "Querido Jesús, aparca tu corazón junto a nosotros, pobres guardas ilegales de aparcamiento, y junto a nuestras familias. Ayúdanos a arreglárnoslas, por nuestros hijos". Firme respuesta del comandante: "Aún comprendiendo las dificultades que muchos napolitanos afrontan cotidianamente, no podemos rebajar nuestro compromiso con la legalidad".

(Breve de 'La Repubblica' de hoy)

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Este capítulo no es irónico, y esta frase tampoco lo es. No es para decir que algo normal en Italia es una ciudad espantosa como Nápoles, sino todo lo contrario: que lo normal en Italia son maravillas excepcionales como Nápoles. Es una de mis ciudades favoritas, no ya de Italia, sino del mundo. Hablar siempre de la Camorra, como hemos hecho estos días y que sin duda debe hacerse, tiene el riesgo de obviar la belleza de esta ciudad.

No haga caso de quien le diga que Nápoles no merece la pena, que está sucio, que es peligroso, que no tiene nada, que mejor no ir... Son opiniones de turistas desalmados. O que tuvieron un mal día y sin duda deben volver a intentarlo. Nápoles es una de las reservas espirituales de la humanidad. Yo siempre que voy aprendo algo. De cómo tomarse la vida, de la actitud ante las complicaciones. Ves a una familia entera en una moto y se te aclaran las ideas. O tomando un café, el mejor del mundo. O paseando por el claustro del monasterio de San Gregorio Armeno, viendo a las monjas fregar el suelo con niños corriendo entre las columnas.

Según se llega la impresión es siempre salvaje. Es la única capital occidental asentada sobre un volcán vivo. Pero notas que es gente que te da mil vueltas. Tienen un sentido del humor, un talento escénico, una intuición para la improvisación que los hace únicos. Hay una sabiduría popular en el aire, una forma de hacer en las personas que embriagan. Es una ciudad donde hubo una huelga de empleados de semáforos, se pararon todos durante todo el día y el tráfico fluyó con absoluta normalidad. Donde a veces se paga un café de más, para un desconocido: alguien necesitado que puede pasar después, preguntar si hay algún café pagado y tomárselo felizmente. En Nápoles hay auténticos caballeros, auténticas damas y auténticos hijos de puta, todo junto.

Nápoles es una civilización, aunque no haya salido por ahí a conquistar a nadie. Les daría pereza. Ha sido al revés, los han estado conquistando siempre, y han forjado una manera de entender el mundo por oposición. Un libro muy recomendable, ‘Nápoles 1944’, de Norman Lewis, agente del servicio de inteligencia británico durante la invasión aliada, lo cuenta perfectamente.

Pero claro, otra cosa es vivir en Nápoles. Tocar cada día su degradación, el caos que devora la vida civil, su falta de futuro, la lenta pérdida de la calidad en las relaciones humanas, la brutalidad latente,... Los lectores que vivan en Nápoles lo sabrán mejor que yo.

El maestro Vittorio De Sica era un enamorado de Nápoles y le dedicó varias películas para intentar atrapar su espíritu. Por ejemplo, está muy bien pillado en ‘Il giudizio universale’ (El juicio universal, 1961). Una voz anuncia el fin del mundo a las seis de la tarde y la película, de tipo coral y con un reparto espectacular, narra cómo lo afrontan los napolitanos. Cuando llega la hora, con todos reunidos en la Piazza del Plebiscito, la voz anuncia con gravedad que empieza el juicio final. En el silencio, sopla un viento desolador. En ese momento sale de la fila un vendedor de amuletos y empieza a vocear: «¡Cuernos portafortuna, cien liras!». Un señor le pide uno. «¡Eh, cien liras, no cincuenta!», protesta el vendedor, al ver que le quería timar. Eso en el día del juicio final, imagínense en un día normal.

Pero vamos a poner esta escena de ‘L’oro di Napoli’ (El oro de Nápoles, 1954), también de De Sica. Es una de esas estupendas películas por capítulos que se hacían en esos años. La ponemos como homenaje a Eduardo De Filippo, conocido como Eduardo, a secas. Es el Shakespeare napolitano. Actor, dramaturgo, filósofo popular y, por todo ello, senador vitalicio.

Sinopsis: Los vecinos acuden al sabio del barrio, que tiene consulta por horas, para plantearle un problema. El aristócrata de turno -los sigue habiendo- les obliga a levantar todos los puestos, las mesas y las sillas cada vez que sale o entra con su coche de palacio. «¡Yo le quemo el palacio»!», dice uno. «No exageremos, lo mandamos al hospital de los peregrinos, le ponemos un poco de jabón en la puerta y...», apunta otro. «No basta», corta Eduardo. Los vecinos están asombrados: «¿Pero es que quiere su muerte?». Eduardo responde muy serio: «'o pernacchio» (luego se verá lo que es). Los vecinos siguen perplejos. «Sí, hijo mío, hay pernacchio y pernacchio, es más, os puede decir que el verdadero ya no existe. El actual, corriente, llamado pernacchia, es una cosa vulgar, fea. El clásico es un arte. Somos... Pasqualino, Vicenzo,... cuatro, los que lo conocemos profundamente y lo practicamos en todo Nápoles, lo que quiere decir en todo el mundo. El pernacchio puede ser de dos tipos: de cabeza y de pecho. En este caso debemos fundirlo, debe ser de cabeza y de pecho. Cerebro y pasión. El pernacchio que hagamos a este señor debe significar: «Tú eres la mierda, la mierda, la mierda, la mierda, la mierda de la humanidad». Los vecinos ya se animan más con la idea. "¿Cómo es toda la fila de nombres que tiene?», pregunta. «Duque Alfonso María de Santa Agata dei Fornari», responden. Entonces, Eduardo hace 'o pernacchio. Admiración general. «Esto se lo hacéis dos veces al día, cuando sale y cuando entra... La mano tiene que estar suelta, con delicadeza, y los labios un poco húmedos, con la saliva, y por favor, los dedos alzados porque sino sale un ruido incomprensible que no logra su objetivo por su insuficiencia. En cambio, con un pernacchio como el que os hecho yo se puede hacer una revolución».

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Hablábamos ayer de 'Gomorra' e Italia la acaba de elegir como su película candidata al Oscar al mejor filme extranjero. Es casualidad, claro, un corresponsal no maneja información privilegiada, se limita a copiar lo que dicen los periódicos. Aunque dado el preocupante descenso de la venta de periódicos -no los leen ni los estudiantes de periodismo-, su mera lectura empieza a ser una información privilegiada.

Así, sin ver las demás, yo digo que 'Gomorra' ganará el Oscar.

Ponemos otra escena. El 'bautismo' de los chavales que quieren entrar en la Camorra, la empresa de Nápoles con más posibilidades de sueldo y promoción. Les colocan un chaleco antibalas y les disparan.

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Un consejo que me permito dar a quien no haya leído ‘Gomorra’, de Roberto Saviano, es dejar ahora mismo este blog, un rinconcito de simple entretenimiento, e irse a comprar el libro. La historia de Saviano es bastante conocida: un joven periodista napolitano que contó lo que ocurre verdaderamente en Nápoles, Campania (su región) y la Camorra. Su originalidad reside en que nadie lo había hecho antes. Al menos, con tanta crudeza, o la mínima imprescindible para ser fiel a la realidad. La primera consecuencia es que le dieron un premio prestigioso. La segunda es que tuvo que empezar a vivir con escolta, hasta hoy. La tercera es que no cambiado casi nada.

El ministro de Interior italiano, Roberto Maroni, ha comparecido esta mañana para dar explicaciones sobre la masacre de la semana pasada en Castelvolturno. En este villorrio un comando armado con kalashnikov y pistolas asesinó a siete personas, seis de ellas africanas, y se fue pegando tiros al aire, como en una western. Esto ha dicho el ministro: “Estamos ante una guerra civil que la Camorra ha declarado al Estado” (…) “Es un acto de terrorismo con el que la Camorra ha querido reiterar su control del territorio”. No es ninguna novedad. Cualquier italiano sabe que el Estado apenas existe en muchas zonas del sur de Italia. Es una especie de Colombia.

El propio ministro reconoce que las dos precarias comisarías del pueblo tienen que controlar a 118 personas en arresto domiciliario. Uno de ellos es el único detenido, que vive enfrente de uno de los lugares de la matanza, un vecino que regentaba una sala de juegos. Los otros seis, africanos, estaban en una sastrería. Los sicarios dispararon al montón. En principio, una de las hipótesis era que el local fuese una tapadera de droga, pero ahora se piensa que, o bien no pagaba el ‘pizzo’, el impuesto de la mafia, o sólo atacaron la tienda para mandar una señal de sometimiento a la comunidad negra.

Tras la masacre, los africanos se echaron a la calle con ira a protestar por los asesinatos. En Castelvolturno son los inmigrantes, los últimos, los marginados, los desheredados, los que piden a gritos la presencia del Estado. Los vecinos ya lo tienen tan asumido que ni abren la boca.


Como apuntaba un lector el otro día, Roberto Saviano escribió en ‘Repubblica’ otro estremecedor artículo sobre lo ocurrido. Cito un párrafo: “¿Cómo es posible? Me pregunto: ¿Pero esta tierra cómo se ve, cómo se representa a sí misma, cómo se imagina? ¿Cómo os imagináis vosotros vuestra tierra, vuestro país? ¿Cómo os sentís cuándo vais a trabajar, paseáis, hacéis el amor? ¿Os planteáis el problema, u os basta decir “siempre ha sido así y siempre será así”? ¿De verdad creéis que nada de lo que ocurre depende de vuestro compromiso o de vuestra indignación? (…) ¿Os basta decir “no hago nada malo, soy una persona honesta” para haceros sentir inocentes? Dejar pasar las noticias sobre la piel y sobre el alma”. Y añade: “Cualquier país democrático con una situación así habría vacilado. Aquí ni se ha hablado de ello”. Salvando las distancias, es un ejemplo del estado de ánimo general de los ciudadanos italianos, no sólo sobre la Camorra. Por cierto, Saviano no encuentra casa en Nápoles porque, cuando se enteran de quién es, nadie se la quiere alquilar.

’Gomorra’ ha tenido suerte en el cine. Con el libro, Matteo Garrone ha hecho una película impresionante. Aquí vemos a dos de esos chavales sin futuro que sólo conocen la violencia y la Camorra como forma de vida.

Pobre Italia. 'Gomorra' fue premiada en Cannes y gracias a eso quizá hasta llega esta misma década a los cines españoles. En Italia ha habido alguna polémica, porque como ya dijo Andreotti enfadado tras ver 'Ladrón de bicicletas' (1948, Vittorio de Sica), los trapos sucios deben lavarse en casa. ¿Es que esta gente no puede dedicarse a la comedieta de campus universitario o a los superhéroes, que es lo que le gusta a la gente, en vez de meterse con su país?

Fue rodada en los mismos lugares de los sucesos de la última semana, además de en los barrios más temibles de Nápoles, como Scampia. Garrone utilizó como actores a los propios vecinos. Uno de ellos, que interpreta a un 'capo' del barrio, fue detenido poco después. Era un 'capo' del barrio. Bordaba el papel.

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En Italia se discute mucho estos días del fuera de juego. Porque no se lo pitaron a Van Nistelrooy en el primer gol del Holanda-Italia, y sí era. Y porque se lo pitaron a Toni para anularle un gol en el Italia-Rumanía, y no era. El árbitro del segundo partido ha reconocido que se equivocó, y ya ha sido enviado a su casa por la UEFA. Pero en el episodio del primer partido aún no les han dado la razón. Se argumenta que Panucci estaba tirado en el suelo, aunque era fuera del campo, y así rompía el fuera de juego.

En Italia han tirado de archivo para señalar casos recientes y similares en su liga y han encontrado un partido de la Roma. Pero luego, pues son incansables, han excavado hasta dar en las profundidades con un Paganese-Padova de la Serie C1 del pasado mes de octubre. Para entendernos, Tercera División. Iban uno a uno y en una jugada calcada el árbitro concedió el gol de la victoria a los visitantes. Cuando acabó el partido, se desató la ira entre los 'tifosi', de la manera en que se desata en los estadios italianos, y el trío arbitral tuvo que refugiarse en los vestuarios. Había un patrulla de Carabinieri, tan acojonados como ellos, pero se les ocurrió una treta: disfrazaron de Carabinieri a los colegiados y pudieron escapar. Uno de esos agentes era el teniente Marco Pittoni, que se ve en la foto. Los italianos, o al menos aquellos que pasan tiempo suficiente en el bar como para leer las noticias pequeñitas de 'La Gazzetta dello Sport', lo han descubierto ahora con sorpresa, por casualidad, porque en Italia se ha hablado del teniente Pittoni por un triste suceso: murió a tiros hace diez días en el atraco a una oficina de correos en ese mismo pueblo, Pagani, provincia de Salerno, cerca de Nápoles. Tenía 32 años. El chico que le disparó, 17. Es hijo de un 'capo' de la Camorra de Torre Annunziata.

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Sobre este blog

Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que versar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».

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