Íñigo Domínguez

La vida en Roma

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Ya sabrán la última. En teoría, el partido de Berlusconi, el PDL, no podrá presentarse a las elecciones regionales en Roma ni en Lombardía, la región de Milán. En Milán tenían firmas irregulares y en Roma el tipo encargado de presentar los papeles llegó al tribunal cuando ya había terminado el plazo. Bueno, en realidad llegó media hora antes, pero salió un momento y cuando volvió habían cerrado. ¿A qué salió? No se sabe muy bien. En principio se dijo que había olvidado el papel de los símbolos, luego se sospechó que había intentado modificar algunos nombres, pero la excusa oficial es que... había ido al bar a comerse un bocadillo.

Gracias a este desmadre tenemos un buen entretenimiento para los próximos días. Al margen del espectáculo, la cuestión de fondo que se impone es, obviamente, si las reglas deben respetarse y deben ser iguales para todos. Analizaremos el problema con el material noticioso de esta semana. Mi respuesta personal es que en Italia la respuesta será, sin ninguna duda, que no. Verán como al final los candidatos excluidos se presentan. A esta hora, cuando escribo, están enredando todos nerviosos a ver qué se pueden inventar, si un decreto o algo. Todo es buscar la excepción a la regla, la solución a un sistema injusto que tiene el obsceno error de no reparar en los casos personales. Yo, debo decirlo, a veces estoy a favor, sobre todo en mis casos personales, para qué les voy a engañar, también soy humano. Hay una honda y antigua sabiduría en esto que no sé explicar y no tiene ninguna justificación.

En este caso, es verdad, a cualquiera se le ocurre que es una barbaridad que el primer partido de Italia no pueda acudir a las urnas, pero es que sólo en Italia se colocan ellos solitos en estos casos límites, ideales para los dilemas filosóficos y las clases de derecho. A veces todo es muy bananero, tiene un encanto exótico.

El lema del PDL en esta batalla es «la burocracia no puede asesinar la democracia». Los pretextos para burlar la ley siempre se distinguen porque están llenos de grandes y abstractas palabras, los altos ideales. Tan altos que por debajo uno hace lo que quiere. Ya han visto, las leyes son burocracia, obstáculos, y un enemigo de la democracia. Esta retórica siempre funciona. Las leyes son como las normas de tráfico, meras referencias, no límites. Miren sino la reflexión de todo un ministro de la Defensa, Ignazio La Russa: «Esperamos confiados los veredictos sobre nuestras listas, pero no aceptaremos nunca una sentencia que impida votarnos. Estamos dispuestos a todo». Huy, a lo mejor saca los tanques a la calle.

No se crean que esto ocurre por falta de leyes. Italia es el país con más leyes del mundo. Ni se sabe el número y se suele decir que son diez veces más que en Francia o Alemania. El PD dijo una vez, en una propuesta de simplificación, que en Italia hay 21.291 leyes, 4.547 en Alemania y 9.800 en Francia.

Sea lo que sea, muchísimas leyes. ¡Y cómo son! Miren este decreto de la Gaceta Oficial de Sicilia del pasado 29 de enero: «Visto el Estatuto de la Región, vista la ley regional de 15 de mayo de 2000,....», y así seguía enumerando leyes, líneas y más líneas hasta que llega al asunto: «... el señor Bellavia, Vincenzo, nacido en Palermo el 7 de junio de 1967 y residente en Via Giotto número 78 es autorizado a criar con fines amateur y ornamentales la fauna autóctona enumerada a continuación por número y especie: nueva parejas de jilgueros (Carduelis carduelis)». En total, 523 palabras, como reseñaba puntualmente el ‘Corriere della Sera’, para esta chorrada. Imaginen para las cosas importantes. Les encantan los floripondios y el adorno, y las reglas en ese sentido cumplen su cometido a la perfección.

Otro ejemplo memorable han sido las primeras sanciones por blasfemar de la federación de fútbol (siete). De por sí ya ha sido un disparate crear una norma así, por el meapilas de su presidente, pero desde luego la diversión que ha traído ha merecido la pena. Las condenas se basan en lo que oyen los jueces de línea o en la lectura de los labios de los jugadores en televisión. Ya se imaginan el lío. La pena máxima es por ‘Porco Dio (Dios)’, pero se suele alegar que se ha dicho ‘Porco zio (tío)’. Como en España con ‘Ostras’ o ‘Cagüen ros’. A Davide Lanzafame, del Parma, no se lo han admitido. Pero Michele Marcolini, del Chievo, has ido más listo. Asegura que dijo ‘Porco Diaz’. No en referencia al general Armando Diaz de la Primera Guerra Mundial, aclaró, sino a un ex-jugador argentino del Inter. Decisión del tribunal: «El futbolista clivense saliendo del terreno de juego como consecuencia de la expulsión infligida poco antes, profería aparentemente una expresión jergal, en uso en el Triveneto y Lombardía, con vulgar referencia a Diaz y no a Dios». Fue absuelto.

No se engañen, estas leyes tan barrocas y preciosistas luego son un coladero. Es un círculo vicioso, porque hecha la ley, hecha la trampa y cuantas más leyes, más trampas. No paran de buscar el hueco para escabullirse y debe reconocerse su talento e imaginación en la tarea. Berlusconi, naturalmente, es campeón mundial y no les voy a aburrir otra vez con sus hazañas. Como las mismas leyes, todo es una cuestión de estilo y jugar hábilmente con las formas. Como en esta magistral lección política de ‘La giornata dell’onorevole’, capítulo de ‘I mostri’ (1963), mina inagotable de sabiduría del gran Dino Risi con el enorme Ugo Tognazzi:

Sinopsis: El ‘onorevole’ se aloja durante las vacaciones en un convento, donde vive a cuerpo de rey. Es un ejemplo de libro de democristiano de la época, con una fusión total entre Vaticano y partido. Esta relación y proximidad llega a nuestros días. En un plano más inconfesable, ahí tenemos ahora el escándalo de la Protección Civil y a un nigeriano del coro de San Pedro consiguiéndole chicos y algún seminarista a Angelo Balducci, un alto cargo de obras públicas, ‘gentiluomo de Sua Santità’. En fin, que nos distraemos. Al onorevole le lleva el desayuno un frailecillo afeminado. Luego llama a la familia, que veranea en Forte dei Marmi, destino playero pijo en Toscana. Pregunta por la prole y dice que no irá al Parlamento, porque no hay nada que hacer.

Al salir le aborda un colega del partido por un asunto urgente. Se trata de una compra de terrenos para una edificación surrealista de chalés para los 3.000 empleados de un ente absurdo. En definitiva, el clásico pelotazo corrupto. Sin embargo, hay un tal general Olivazzi, un técnico del ministerio, que ha descubierto que el Gobierno paga los terrenos diez veces por encima de su valor real. Es decir, lo mismito que en el actual escándalo de adjudicación de obras de la Protección Civil, y ha pasado medio siglo.... El general pretende presentar un dossier al ‘onorevole’ ese mismo día para denunciarlo, antes de que se apruebe el plan y sea demasiado tarde. El diputado le interrumpe: «Yo soy un diputado, y tengo responsabilidades hacia el Parlamento y el país, y sobre todo hacia mi conciencia. Luego, si este general Olivazzi me presentara el dossier y yo comprobara la veracidad de sus afirmaciones, lo siento por vosotros, pero cumpliré mi deber hasta el final». El compañero se alarma y dice que el escándalo será terrible, que hará caer el Gobierno.

Al llegar al despacho aparece su asistente. Es otra figura esencial de la política italiana. El ‘portaborse’, chico para todo que hace méritos, pelotea, obedece y traga con lo que le echen durante años hasta que le colocan. Por las calles de Roma, en torno a los edificios oficiales, se les ve a patadas. Este secretario, también afeminado, le dice que le espera el general Olivazzi por algo muy urgente. Dice que le hagan pasar.

El general está retratado, todo digno, como uno de esos italianos honestos de una pieza. Pobrecitos, esa raza condenada a la extinción, devorada por sus congéneres. El ‘onorevole’ lo sienta y le dice que en unos minutos está con él. De inmediato se va a una ceremonia militar al Palatino, aunque el asistente le recuerda que había dicho que no iba. Luego el secretario llama a la oficina y le dicen que el general sigue allí esperando. Entonces decide ir al Parlamento. En el despacho, el general ahí sigue. Un conserje le informa que el ‘onorevole’ tiene ahora una reunión y aún no puede venir. Le pregunta si quiere un bocadillo. Luego se hace de noche mientras su excelencia aprueba unos dibujos animados, en los que «el prepotente sucumbe». «¿Qué hora se nos ha hecho?», pregunta. Son ya las nueve. «Tardísimo», replica. En efecto. El vídeo acaba aquí, pero ya se imaginarán cómo termina la historia: cuando llega por fin a recibir al general el plan ya ha sido aprobado. El ‘onorevole’ lamenta en el alma no haber sido informado antes.

FIN

Reina una indulgencia generalizada hacia el delincuente, con una desconfianza implícita hacia quien parece honesto. A mí me da, es una mera impresión personal, que aquí el que puede, roba. Es una simple cuestión de oportunidades y si uno la tiene y no la aprovecha es tonto. De ahí la comprensión hacia el desliz o la falta. Salvo que uno sea asesino de niños en serie, todo se considera dentro de lo humanamente posible.

Por ejemplo, un senador del PDL de Berlusconi, Nicola Di Girolamo, está desde ayer en la cárcel por fraude electoral con agravante mafiosa. Está acusado de obtener su escaño en el extranjero, sin vivir en el extranjero, gracias a los votos recolectados por la ‘ndrangheta, la mafia calabresa, y a las órdenes de un nazi con cuadros de Hitler que le llamaba «mi esclavo». El otro día dimitió, con mucha conmoción, ante la cámara alta. Dijo que no era Lucifer ni el mal absoluto (recuerden, sólo está clarísimo el caso del asesino en serie de niños) y al final del discurso sus compañeros van y le aplauden. «Quiero sólo recordar que en todas las cuestiones hay también un lado humano, que prescinde del contenido de las decisiones», explicó Carlo Giovannardi, subsecretario de la presidencia del Gobierno. El lado humano siempre se tiene en cuenta. La ley es inhumana.

Lo mejor es que, por dimitir antes de que le echaran, Di Girolamo cobrará 17.000 euros de indemnización. Y el nuevo senador que le sustituye y representará a los extranjeros vive en Roma y cobrará los 35.000 euros de dieta de los elegidos en el extranjero.

De este modo tenemos el Parlamento italiano lleno de gente procesada y condenada en firme. No es que los italianos traguen con Berlusconi, es que tragan con una banda de cuidado. Cuando se formó el actual Parlamento, en abril de 2008, el panorama era el siguiente, entre condenados, investigados, con juicios en marcha o salvados por la prescripción, un total de 70 diputados y de ellos, 17 condenados de forma definitiva:

-PDL de Berlusconi: 45 personas, incluido el jefe, claro.
-Liga Norte: 7, entre ellos su líder, Umberto Bossi, con condena definitiva por financiación ilegal, y el ministro de Interior, con condena definitiva por resistencia a la autoridad (no se rían).
UDC: 5.
PD: 13.

Sólo les digo que el Gobierno de Berlusconi, ante la nueva oleada de casos de corrupción, ha aprobado un endurecimiento de las leyes contra la corrupción. Más leyes. Es muy gracioso, porque tiene la casa llena de gentuza y ha pasado estos años ablandándolas para salvarse él mismo en sus procesos. Como esta semana en el caso del abogado Mills, a quien Berlusconi sobornó para que no declarase en su contra en dos de sus procesos: se ha salvado de la condena en firme por ser sobornado gracias a la prescripción del delito. ¿Lo adivinan, no? Berlusconi rebajó la prescripción de este delito de 15 a 10 años en 2005, y también se va a beneficiar de ella enseguida en el proceso paralelo contra él como sobornador.

Como vemos las leyes no se cumplen, o no se hacen las que se quiere incumplir, o se cambian las que se quiere incumplir. Pero luego entramos en el terreno de las reglas no escritas, también muy importantes en cualquier país. Por ejemplo, es una ley no escrita, porque se supone, que los candidatos políticos tienen que tener una mínima preparación. Pero Berlusconi de nuevo ha colado una tía buena de la tele, Nicole Minetti (chica de la foto), que conoció ya reciclada como «higienista dental» en el hospital San Raffaelle, del que es el principal financiador. Además ha metido en las listas al fisioterapeuta del Milan y al geómetra de su villa de Arcore.

Pero también hay reglas escritas que se respetan, y mucho. Por ejemplo, la semana pasada un desconocido esperó a un abogado y concejal de Palermo del PDL, Enzo Fragalà, en la puerta de su casa y lo molió literalmente a palos con un bastón. Murió tres días después. No se crean que la noticia tuvo mucha repercusión. Estos sucesos del sur se ventilan a menudo en los medios silbando para otro lado. Como diciendo: bueno, bueno, esto huele a Mafia o algo raro, a saber qué hay detrás y mejor ni moverlo. Está entre el hábito malsano y la ‘omertà’.

Las reglas, en fin, son incomodísimas. Perdonen que les cuente una historieta ilustrativa personal. Vino una de mis hermanas a verme. Como siempre, le di escrupulosas y vanas instrucciones para evitar ser timada por el taxista del aeropuerto de Ciampino. Tras miles de estafas el ayuntamiento puso tarifa fija: 30 euros de Ciampino y 40 de Fiumicino (ya lo saben). Pero, como siempre, son capaces de crear matices e idear trucos que dan mucho juego. No les aburriré con los detalles, aunque un día podemos escribir un breve manual de supervivencia, el caso es que el taxista les pidió diez euros más.

En estos casos, aun sabiendo los dos que el taxista miente, se suele resolver con un ni para ti ni para mí, 35 euros o, por no discutir, le das los 40 que pide. Pero ese día yo estaba caliente y adopté la actitud de español: 'Mira majete, 30 o no te pago'. Esto en Italia es raro y se lleva mal. Su reacción fue agarrarme del cogote y decirme en voz baja al oído: "Si no me pagas te mato". Los taxistas de Ciampino tienen fama de ser una mafia de cuidado, pero yo estaba con ganas de bronca. Pensé en ir a la Policía, pero corría el riesgo de que se pusieran de su parte por mi imperdonable intransigencia, así que le dije que me daba igual.

Resultó ser un farol. No me mató. Al final se retiró, cogió los 30 euros y al irse me gritó lo siguiente -y a esto quería llegar-: «¡Estás loco, loco! ¡A ver si te enteras que Mussolini murió hace tiempo!». En resumen: exigir el cumplimiento de las normas era visto por este individuo como puro fascismo, una imposición irracional.
Luego pasé unos días mirando a mis espaldas cuando salía de casa, porque aquí nunca se sabe.

Otro aspecto del problema es que para burlar la regla y salvar la situación siempre se puede llegar a un pacto, que lleva a la conspiración, que suele aparejar alguna traición (aquí ya me pongo como Yoda, el enano con orejas de la Guerra de las Galaxias). El pacto es otra institución italiana. Aquí se negocia hasta con el diablo y por eso a menudo todos los núcleos de poder están interconectados. Ejemplo máximo, por ser un acontecimiento extraordinario, es el abrumador trasfondo del secuestro de Aldo Moro: ahí todo el mundo hablaba con todo el mundo, todos tenían líneas de comunicación con todos y se exploraban todas las vías. Aunque, claro, a menudo con intereses contrapuestos. Brigadas Rojas, masonería, servicios secretos, el Vaticano, la Mafia, la Banda de la Magliana,... Unos para liberarlo, otros para cargárselo.

Naturalmente, la excepción a la regla sólo se efectúa con el fuerte, no con el débil. Es más, es el débil quien suele hacer las excepciones a la regla con el fuerte, porque espera sacar de ello una recompensa. En el caso con que empezamos, el de las listas electorales, no se crean que nadie piensa que el PDL, por ser el primer partido de Italia y el poderoso, debería precisamente dar más ejemplo o ser más escrupuloso que nadie con la ley. Al revés, se piensa que tiene derecho a la excepción por eso mismo. Si no ¿para qué sirve el poder? Sólo el influyente puede moldear las reglas a su favor en este país.

Como colofón, vean esta maravillosa frase del presidente del Senado y segundo cargo del Estado, tras el presidente de la República, Renato Schifani, sobre el problema de la chapuza con las listas:

«Espero que, siempre en el respeto de las leyes, prevalga la sustancia sobre la forma, cuando la forma no es esencial»

Qué pico de oro. Pero nada comparado con el inmenso Vittorio de Sica en esta lección de retórica, capítulo final de 'Altri tempi' (Otros tiempos, Alessandro Blasetti, 1952). Es el origen de la famosa expresión 'maggiorata', aplicada a los bellezones exuberantes de la época. Ilustra divinamente todo lo que llevamos dicho.

Sinopsis: En un tribunal napolitano se procesa a una mujer por el intento de asesinato, por envenenamiento, de su marido y su suegra. El caso está clarísimo, ella ha confesado todo y no hay ninguna duda. Es el turno del abogado defensor. Me meto una panzada a traducir, pero todo sea para que puedan apreciar la belleza del italiano en la boca de De Sica y la maestría de su interpretación.

«El colega de la acusación tiene toda la razón. No intentaré siquiera decir una sola palabra en su defensa. Yo no defenderé a la imputada, pero debo defenderles a ustedes, señores de la corte, del peligro de emitir una sentencia demasiado fácil, según nuestra ley, según nuestra moral, porque según nuestra ley esta mujer debe ser condenada, a cadena perpetua, de por vida. Pero...

Señores de la corte, señores que me estáis escuchando, se nos olvida otra ley, otra moral... ¡la ley de la belleza! Y la belleza es aquella por la que todas las leyes fueron creadas. La belleza es ¡la mujer! Acercarse a la mujer, comprender la mujer, admirar la mujer. Esto es lo que nuestra ley y nuestra moral ya no nos enseñan. Pero preguntad a vuestras bellas mujeres, a todas estas... bellas señoras que me escuchan, preguntad si la belleza de una mujer puede esconder la maldad y ahora me responderán todas...
-Noooo. «Simpático», le dice una señora a la otra.
Todo lo que os diré hablando de María Antonia... intentar comprenderla, iluminarla, será para comprender, iluminar, todas las mujeres. Y en primer lugar las vuestras (se dirige al jurado), aquí presentes. Pero consideremos las culpas de María Antonia... Deben ser consideradas una cosa que bien se puede descuidar, en comparación con la función alegórica y sugestiva que ella, como mujer, ejercita sobre el pueblo.
-¡Bravo, abogado!
¡Pero vosotros tenéis que aplicar la ley, vosotros tenéis que condenarla a cadena perpetua. Pensadlo bien. Tenéis el deber de imponer una sentencia tras la cual un triste edificio encerrará para siempre, fuera de la mirada de todos, del vuestro, como del de miles, una mujer en la que parece encarnarse la belleza misma de nuestro Nápoles, de nuestra primavera, de nuestro Vesubio, eh...
-Abogado, nosotros estamos aquí dispuestos a ayudarle... (Dice ya el presidente del tribunal)
Sigue. María Antonia forma parte del panorama, como los ríos, los lagos, las montañas... Condenándola meteriáis entre rejas una parte esencial de nuestro maravilloso paisaje. ¿Y qué dirían los extranjeros si metiéramos en la cárcel el Vesubio? ¡Y vosotros queréis hacerlo! Esto quiere nuestra justicia. ¡Cuánta diferencia entre nuestra justicia y la justicia griega!
-Perdone, ¿les molesta si hablo de los antiguos griegos?
-Por Dios, los griegos son maestros de la humanidad.
-El Areopago se abría sobre la más bella colina de Atenas... mientras nosotros estamos aquí encerrados en esta aula mísera, polvorienta, oscura y apestosa. Hombres de mente abierta a toda grandeza se sentaban para juzgar sobre escaños de mármol y no sobre esta pobre madera asquerosa, indecente, que vosotros ocupáis. Y si también entonces podía ocurrir que la belleza fuera arrastrada sobre la peana de los acusados, ¡cuán más alto era el debate... y el juicio! ¡Frine! ¡Frine! ¿Quién de vosotros ha entendido nunca este nombre? ¡Frine era una mujer griega, Frine era María Antonia, Frine era la belleza misma! Sal, sal fuera, María Antonia. Hipérides, mi ilustre predecesor la condujo al centro del Aeropago, que debía juzgarla por delitos ante los cuales, los de María Antonia son un juego de niños. ¡Miradla, miradla! ¿Y sabéis cómo el gran Hipérides la defendió? Una sola túnica escondía las formas de aquella maravillosa criatura... ¿Me sigue presidente?
-Sí, sí.
-¡Y de un sólo golpe la arrancó! ¡Así!
Se oye: «!¡Quanto è bella!».
-Y los jueces, que ya tenían el pulgar hacia abajo, lo volvieron hacia arriba y María Antonia, eeh, Frine, ¡fue absuelta! Como en esta pequeña y miserable cabaña judicial no puedo repetir el gesto de Hipérides... ¡La culpa no es de María Antonia, la culpa no es mía, la culpa es vuestra! ¡Culpa de la árida ley! ¡Árida ley! ¿O somos áridos nosotros, que no sabemos interpretarla? Porque le ley impone una condena perpetua, de por vida, pero por otra parte, ¿no es esta misma ley nuestra que prescribe que sean absueltos los ‘minorati psichici’ (deficientes mentales, de ‘menor’)? Y bien, ¿por qué no debería ser absuelta ¡¡¡una ‘maggiorata’ física (palabra inexistente, juego de palabras equivalente con ‘mayor’ para decir 'superdotada')!!!! como esta formidable criatura?

Sentencia: Condena a 24 meses (Uuuuuuuh) de detención, de los cuales 22 cubiertos de la reciente amnistía y los restantes dos meses ya ampliamente cumplidos (Aaaaaaaah), por lo que ordena la inmediata liberación.

FIN

Para concluir la tabarra de hoy. Esto de la maraña de leyes y la lentitud de la justicia también es una cuestión alimenticia. Como todos los arcaísmos italianos nada cambia porque hay una feroz resistencia interna. Italia es también el país con más abogados de Europa, 200.000 colegiados, dedicados a buscar la trampa en la ley. A cinco causas al año cada uno, tirando por lo bajo, salen un millón de procesos. Cada uno puede cubrir los tres grados de juicio, que involucra nueve jueces con los cinco del Supremo (Cassazione). Todo está judicializado y debe recorrer el mismo camino procesal robar una pera que un asesinato múltiple. Como ya sabemos, los juicios se eternizan y a menudo prescriben.

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19 Feb 2010

Algo se mueve

No sé si habrán visto ya estas pavorosas imágenes:

En Italia siempre está uno con esa pregunta: ¿Se vendrá todo abajo? ¿Mejor salir corriendo? ¿Irse? Pobre Calabria. Ese lugar que acaban de ver, Maierato, 2.300 habitantes, ya es un pueblo fantasma, resbalando sobre la tierra como una pastilla de jabón. En unos 200 puntos de la región ha pasado lo mismo, con casas, carreteras e incluso una central eléctrica llevadas en volandas. En Sicilia ha ocurrido algo parecido en otro pueblo, San Fratello, de 4.500 vecinos, y toda la provincia de Messina se tambalea.

De forma macabra, se podría decir que al fin algo se mueve en Italia, aunque no es una sorpresa, todo lo contrario. Calabria entera, el cien por cien de sus municipios, está construida en zonas de riesgo geológico o hídrico. No se crean que el resto de Italia está mejor: son siete de cada diez localidades, un total de 5.581, fruto de las construcciones ilegales y las barbaridades urbanísticas. Es decir, las catástrofes están perfectamente previstas cada año. Eso es lo peor de Italia, que da la razón a los pesimistas. Por ejemplo, aquí ya lo habíamos anunciado en octubre, en la penúltima tragedia.

También, y lo siento de verdad, se verifica estos días algo de lo que temimos hace un año tras el terremoto del Abruzzo. El escándalo de la semana en Italia, por si no lo han seguido, es la corrupción en la adjudicación de obras de la Protección Civil, que alcanza a su director, Guido Bertolaso (chico de la foto). De nuevo, es algo de lo que hemos hablado, y hace muy poco, al subrayar la alucinante anomalía de una Protección Civil que se dedica a emergencias y a organizar todo tipo de actos, como el Mundial de Natación. Por cierto que todavía andan construyendo alguna piscina y el mundial fue en verano. Este truco se debe a que de este modo, considerando todo una emergencia, se agilizan trámites, pero también se pierde transparencia, como se ha demostrado.

A la espera de que los tribunales se pronuncien, las grabaciones telefónicas ya indican que es todo un mamoneo de regalitos, putas en centros de masajes, enchufes, cuñados y qué hay de lo mío. Pero sobre las emergencias, que es más estomagante. Como esta conversación entre dos empresarios el mismo 6 de abril, el día del terremoto:

-Alla Ferratella occupati di sta roba del terremoto perché qui bisogna partire in quarta subito, non è che c'è un terremoto al giorno.
-Lo so (ride).
-Per carità, poveracci.
-Va buò.
-Io stamattina ridevo alle tre e mezzo dentro al letto.

Traducción (lo he puesto en italiano para que quienes lo hablen capten los matices coloquiales de los sujetos):

-Ocúpate en la Ferratella de esta historia del terremoto, porque hay que arrancar en cuarta ya, no es que hay un terremoto cada día.
-Lo sé (ríe).
-Por Dios, pobre gente.
-Bueno...
-Yo esta madrugada reía a las tres y media de la mañana en la cama.

Reía a las tres y media de la mañana en la cama. ¿Se dan cuenta? Aún no se habían contado los muertos -307 personas- y estos dos tipos ya estaban haciendo números con el negocio que les caía encima. Estos dos tipos son Francesco Maria De Vito Piscicelli, director técnico de la empresa Opere Pubbliche e Ambiente S.A., de Roma, y su cuñado Pierfrancesco Gagliardi. A los tres días ya estaban en L'Aquila facturando y habrá que ver las cuentas infladas que presentarían. Según lo que se va sabiendo, andaban un 50% por encima del precio real. La Ferratella es la sede del Dipartimento per lo Sviluppo e la Competitività del Turismo, las oficinas de Angelo Balducci y Fabio De Santis, los dos principales detenidos del caso, dos dirigentes públicos que, según el fiscal, repartían los contratos de emergencias y grandes eventos a base de comisiones y favores.

El tal De Vito Piscicelli ha pedido disculpas y se ha defendido de forma expresiva y colorida diciendo que las terribles palabras son de su cuñado, que es un animal que le hace la vida imposible. «¡Ese hombre es la metástasis de mi vida. No la ruina. La metástasis!». Casi era mejor que se hubiera callado, porque añadió ribetes de tragicomedia familiar. Aquí todo termina en parodia amarga, como en las películas. Luego salió el cuñado diciendo que no, que son frases sacadas de contexto y que la víctima es él. Aquí todos son víctimas, del primer ministro para abajo. “Soy el Fantozzi de la situación”, resumió el cuñado lastimeramente.

Sacar a colación a nuestro pobre Fantozzi es un sacrilegio, pero nos viene bien para hacer un pausa e ilustrar, ¿cómo llamarlo?, la mentalidad dominante.

Sinopsis: Bueno, no se trata de Fantozzi, sino de uno de sus epígonos, siempre interpretado por el gran Paolo Villaggio. La peli se titula ‘Il Belpaese’ (El bello país, traducción mía, de Luciano Salce). Les advierto que es de 1977, así que la mentalidad dominante viene de lejos. Lo de ‘Belpaese’, por si no lo saben, es un sinónimo significativo de Italia que utilizan los propios italianos. Se quedan con que es bonito, que no es poco y yo creo que está bien visto.

La película habla de un italiano que ha pasado años en el extranjero y vuelve todo ilusionado. Obviamente, se pega un trastazo enorme con la realidad y va descubriendo en qué penoso estado se halla su país. Vamos con el monólogo del conductor, declamado mientras incumple todas las reglas de circulación:

«Es una vergüenza, es el caos, estamos en plena anarquía, somos pocos los que respetan las leyes de la vida democrática. Para hacer que la gente se comporte civilmente no hacen falta leyes especiales, basta aplicar las existentes y hacerlas respetar. (Se salta el semáforo en rojo). Ése es el punto, respetar las leyes, yo estoy a favor de la lucha política, pero dentro del maco constitucional, pero ahora que la izquierda puede usar democráticamente el poder ¿qué hacen? Nos puentean, no cumplen las reglas, todos contra el orden constituido. (Casi atropella a una señora) ¿Me puede dar, por favor...? Se ha sentado sobre, la cosa, la tarjeta del servicio de Estado. Justo, ¿ve esto? Me he visto obligado a hacérmelo dar porque ya no conseguía aparcar en zona prohibida. Porque yo nutro un odio visceral por el privilegio...»

Nuestro pobre protagonista le advierte que va en dirección prohibida: «Ah, por desgracia, ¿quién respeta ya las leyes?». Viene un coche de frente y el conductor le pide que le pase una señal de tráfico de la Policía: «¡Frene, frene! ¡Es que ni siquiera en las vías de sentido único...! ¿Ve lo que estamos obligados a hacer para contrastar el exceso de permisividad? Porque aquí, a fuerza de concesiones, derechos a las minorías, ensanchamiento de áreas democráticas... ¡La confusión!» (Se salta un stop, frenazo con otro coche e insultos). Porque, querido mío, con este pueblo de inmaduros también la democracia y la libertad tienen que ser programadas».

«-Bueno, ha llegado. ¿No me diga que tiene el dinero en el banco? mal, muy mal.
-¿Dónde lo debería tener? ¿En el colchón?
-¡No en el banco! Querido, no ve que acabarán por ir a por el secreto bancario, que la gente como nosotros, que ha tenido que trabajar para salir adelante, tendrá que dar cuentas de sus ahorros. Hágame caso (hace un gesto con la cabeza) Tenga todo fuera.
-¿Fuera? ¿Pero usted tiene algo fuera?
-¡Todo! Y estoy fenomenal. Ahí si que hay gente que tiene respeto por la ley y por el dinero, querido mío.
-Es siempre un placer conocer personas honestas como usted", dice al despedirse nuestro ingenuo héroe.

FIN

¿A quién me recuerdan a mí estos razonamientos? No sé que me pasa que veo a Berlusconi por todas partes. En fin, sigamos.

El diálogo anterior de los dos empresarios sobre el terremoto horrorizó a los vecinos de L’Aquila. Transcribo el comentario del alcalde, Massimo Cialente:

«Dan escalofríos y dan asco, son chacales. Me temo que para muchos esta ha sido una gran ocasión de hacer dinero. Algunos han venido a hacer su trabajo, pero luego tenemos estas figuras que forman parte de esta Italia que hace llorar».

Mejor lo dejamos, porque efectivamente es para llorar. El asco es una sensación dominante estos días y hace falta estómago para leer entero el periódico. Pero, por desgracia, tenemos que seguir con el cumplimiento implacable de las peores previsiones. Porque ha pasado ya un año del caso de Eluana Englaro. Si lo recuerdan es la mujer en estado vegetal sobre la que se armó un vergonzoso dramón de pasteleo político, con Berlusconi presentándose a última hora como defensor de la vida -ya saben, el partido del amor- con una ley in extremis para obligar a alimentarla por la fuerza que no llegó a tiempo. Habían tenido años para hacerla, pero al final no pudo ser. ¿Recuerdan la conmoción de aquellos días, que no iba a volver a ocurrir y todas las tonterías? Pues, como ya habrán adivinado, al día siguiente se olvidaron de todo y un año después esa ley que no aprobaron por un pelo para, oh, salvar a Eluana sigue empantanada en el Parlamento.

Está claro que no avanzamos nada. Pero, entonces, ¿a qué viene el título que hemos puesto a este capítulo? Un poco de paciencia, que enseguida llegamos. Resulta que, paradojas de la vida, no habían terminado los panegíricos y loas a Bettino Craxi, el primer ministro corrupto y huido de la Justicia tras la operación ‘Manos Limpias’ de los noventa, cuando Italia se ha visto de nuevo lanzada en una ola de casos de corrupción al mejor estilo de aquellos años.

El escándalo de las bolsilladas de la Protección Civil cada día va a más y hay otros episodios entrañables, como el de Mirko Pennisi, concejal de ayuntamiento de Milán y presidente de la comisión urbanística. Fue cazado cuando se hacía entregar una comisioncita de 5.000 euros escondida en un paquete de tabaco, como en los viejos tiempos. Se escabulló en una librería y lo escondió tras el radiador del baño. Era la segunda entrega del peaje que un empresario debía pagar para que su expediente, un permiso de obra parado desde hacía cuatro años, fuera considerado. Así es Italia, hay que pagar para que las cosas se muevan.

Pennisi dejó una solemne reunión sobre el Plan de Gobierno del Territorio y bajó a su cita en la puerta del ayuntamiento. Para qué andar molestándose en esconderse. Pero resulta que el empresario fue con la Policía. También han pillado de la misma manera y con las manos en la masa, en su propio despacho, al presidente de la provincia de Vercelli (norte, entre Turín y Milán), Renzo Masoero, embolsándose 10.000 euros de una empresa de desratización. Ambos son del PDL, el partido de Berlusconi.

Esto no para porque ayer pillaron al jefe de la sección antifraude de Varese (norte) y a otro empleado de Hacienda, que pedían 60.000 euros a un empresario para no hacerle una inspección. Y esta mañana han detenido a un dirigente del hospital Cardarelli de Nápoles (sur), mientras recibía 1.000 euros de un empresario que se había adjudicado el contrato anual de la manutención informática. En ambos casos, como los dos anteriores, las víctimas de los chantajes denunciaron. Parece que la gente se está hartando. O que algo se mueve, porque en Italia es difícil creer en las casualidades.

Son escenas calcadas a las que hace 18 años, el 17 de febrero de 1992, dio inicio a ‘Manos Limpias’. Un tal Mario Chiesa, dirigente menor del Partido Socialista de Craxi y presidente del Pio Albergo Trivulzio, una residencia de ancianos, fue pillado ‘in fraganti’ mientras ingresaba su comisión del día (tangente) de un empresario que aspiraba a la concesión del servicio de limpieza. Nada, siete millones de liras, medio kilo de pesetas de entonces. Parece que Chiesa escondió a toda prisa el fajo de billetes en la bragueta, un paquetón insoslayable. Chiesa era ‘mister 10%’, el porcentaje personal que endosaba a cada contrato. A partir de ahí, tirando del hilo, los fiscales de ‘Manos Limpias’ de Antonio Di Pietro desvelaron el sistema de corrupción crónico que financiaba el PSI y la Democracia Cristiana, los dos principales partidos italianos, que a raíz del escándalo desaparecieron. Entonces apareció Berlusconi...

Aquello se llamó ‘Tangentopoli’. Este extraño nombre quiere decir algo así como el mundo o la ciudad de las comisiones, con terminología del Don Miki (Topolino en italiano), pues Paperopoli es la ciudad del Tío Gilito (Paperone en italiano). Ya ven que, como siempre, todo tiene un matiz lúdico. Pues bien, 'Tangentopoli' es un término que vuelve a estar en boca de todos, junto a un desaliento general aún más profundo, si es que esto es posible, ante las páginas y páginas de corrupción gruesa y chabacana que llenan cada día los periódicos.

El hecho de que cada día salga alguien a desmentir acaloradamente que esto de ahora no es como ‘Tangentopoli’ no hace más que corroborar cuánto se parece. Parece que no ha pasado el tiempo. De hecho ahora me acuerdo que Mario Chiesa apareció implicado hace un año en una estafa de tráfico ilegal de basuras. Craxi, cuando empezaba la movida, dijo que era un caso aislado. Últimas palabras famosas. Curiosamente, Berlusconi ha dicho hoy lo mismo de estos nuevos chorizos. Es más, va a endurecer las leyes contra la corrupción. Pero claro, ahí le duele: es que él, por ejemplo, se ha librado de condenas de corrupción por las circunstancias atenuantes. Con el carrerón que lleva ¿cómo va a pedir Berlusconi a nadie que dimita? Menos que nadie a Bertolaso, el director de Protección Civil, a quien los fiscales acusan de haber pegado «una repasada» a una masajista brasileña facilitada por la banda de empresarios trincones, los que se reían del terremoto de L’Aquila. Es un espejo de las juergas con putas de Berlusconi.

Pero así llegamos a este resquicio de esperanza del que les hablaba, esos ligeros movimientos que indican tendencias positivas. Según Berlusconi, estos casos de corrupción:

“...son hechos personales que entran en las estadísticas, pues de cien personas puede haber uno, dos, tres, cuatro o cinco personas que puedan ser unos bandidos que se aprovechan de su posición por interés personal”.

No sé si captan la letal ironía de estas palabras, seguramente inconsciente, viniendo de quien viene, el campeón del uso personal del poder. No se entiende por qué se comportan así algunos italianos, teniendo el modelo ejemplar de su primer ministro. Por otro lado también queda en evidencia cuando se queja estos días de que van a por él, como si cuando empiezan a detener chorizos él saliera en defensa de su gremio. Pero también el presidente de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini, co-fundador del PDL con Berlusconi quiso poner los puntos sobre las íes:

“Nada de Tangentopoli, antes se robaba para el partido, hoy quien roba es un ladrón y basta”.

En fin, a lo mejor les decepciono, pero estas eran las buenas noticias: ya sólo se roba por mero lucro personal.

Sin embargo, digan lo que digan Berlusconi y Fini son las propias estadísticas las que saltan por los aires. Esta sensación de ‘deja vu’ generalizada fue certificada anteayer por el aplastante informe del Tribunal de Cuentas: las denuncias por corrupción han subido un 229% con respecto a 2009, un fenómeno que ha hecho perder al Estado unos 70 millones de euros. «La corrupción es un cáncer maligno (...) Hace falta sentido ético, porque no bastan jueces, carabinieri ni fuerzas del orden», ha dicho el presidente del organismo. Sin duda no tiene la capacidad de relativizar los fenómenos de Berlusconi.

Pero, insisto, no desesperen, hay que agarrarse a lo que sea para tener esperanza. Por ejemplo, esta semana ha dimitido alguien. Sí, ya sé que sólo ha sido un locutor de un programa de cocina de la RAI, masacrado por los defensores de los animales por decir que los gatos se cocinan y están buenos. Pero también tenemos el acontecimiento histórico del informativo de Emilio Fede (chico de la foto), el delirante TG4: ¡dio una noticia! No era una exclusiva, pero por algo se empieza: su público se enteró por primera vez en más de veinte años de que hay un líder en un partido de izquierda con una cara y una voz. En efecto, Fede entrevistó por primera vez en su informativo a un líder de la izquierda, Pierluigi Bersani, del PD.

Pero si todo esto no les parecen mejorías, sino tristes consuelos, ahora les convenceré. Antes debo confesar que también me he ido contagiando del entorno y cada vez soy más individualista. Visto así, el gran bombazo es que he descubierto que soy rico, uno de los más ricos de Italia. Sí, sí, como el Tío Gilito. Como lo oyen. Han salido los datos de la declaración de la renta y quédense con el titular: el 91% de los italianos declaran ingresos inferiores a 35.000 euros. Yo gano más, aunque no llego a ese escaso 1% de italianos que gana más de 100.000 euros, así que, sin saberlo, formo parte de la élite del país. La mitad de los contribuyentes gana menos de 15.000 euros y el 27% no paga absolutamente nada. En resumen, que el 12% de los italianos paga el 52% de los impuestos, según los datos del Departamento del Tesoro. Los demás, a vivir.

Me ha venido muy bien saber que soy rico, porque febrero siempre ha sido para mí el peor mes del año, me sumo matemáticamente en confusas depresiones invernales. Pero cómo no se va uno a deprimir si pone la tele y se encuentra con el festival de Sanremo. Miren a qué ha quedado reducida la pobre Italia. Con todos ustedes, el ínclito príncipe Emanuele Filiberto di Savoia con el tema ‘Italia amore mio’, acompañado de Pupo y el tenor Luca Canonici:


«Yo creo en mi culturaaaa, y en mi religiooón, por eso no tengo miedoooo de expresaar mi opinioooón...» Madre del amor hermoso, qué ataques de vergüenza ajena. Fue eliminado a la primera, menos mal. Pero ayer fue repescado en una extraña maniobra, para variar. El público protestó y pitó, pero ya sólo le queda eso, el pataleo como único síntoma de vida. Por cierto, la presentadora del principio no es la Bruja Avería, sino la pimpante Antonella Clerici. Ahí la tienen en un momento de la velada columpiándose como en el anuncio campestre de Timotei.

Para terminar, vamos a ponernos serios. Buscar una esperanza en Italia es algo muy serio. Hace tres meses causó gran conmoción, efímera como todo, esta carta pública que escribió a su hijo Pier Luigi Celli, ex-director general de la RAI y director general de la Luiss, la universidad privada más prestigiosa de Roma. Fue publicada en un diario y reproduzco los párrafos más interesantes.

Hijo mío, estás a punto de terminar la universidad, has sido muy bueno. (...) Y es por esto por lo que te hablo con amargura, pensando en lo que ahora te espera. Este País, tu País, ya no es un lugar en el que sea posible estar con orgullo.

Puedes imaginar el sufrimiento con que te digo estas cosas (...) pero no puedo, honestamente, esconder lo que he meditado largamente. Te conozco bastante para saber lo fuerte que es tu sentido de justicia, el deseo de llegar a resultados (...) y, la idea de que el estudio duro es el único camino para ser creíble y de confianza en el trabajo que encontrarás.

Pero mira a tu alrededor. Lo que puedes ver es que todo esto cada vez tiene menos valor en una sociedad dividida, pendenciera, fuertemente individualista, dispuesta a malvender los mínimos valores de solidaridad y honestidad, a cambio de un reconocimiento de los intereses personales, de prebendas discutibles, de carreras feroces hechas sobre méritos inexistentes. A menos que no sea un mérito la afiliación política, de clan, familiar.

Este es un País en el que, si te va bien, empezarás ganando una décima parte de un asistente (portaborse) cualquiera, un centésimo de una azafata de televisión (velina), quizá poco más de un milésimo de un alto ejecutivo con quiebras que no pagará nunca. Y que es un país en el que, para viajar, tienes que esperar que a Alitalia no se le meta en la cabeza hacer la empresa seria pidiendo a sus empleados el respeto del horario, porque entonces puede que te anulen cada vuelo durante días enteros. (...) Por otro lado, como podría ser distinto, si este es el único País en el que una compañía aérea del Estado, técnicamente en quiebra, ha sido privatizada regalando el monopolio, obligando a sus dirigentes a la parálisis ante empleados que no creeerán nunca más que corren peligro.

Créeme, si miras alrededor no encontrarás muchas razones para reconfortarte. Tropezarás con destinos gloriosos de quien, siendo a lo mejor taxista, se ve premiado con un consejo de administración, o no sabiendo nada de electricidad o gas accede impertérrito a la cúpula de una empresa de energía. (...) Este es un País en el que ninguno parece destinado a pagar por los errores cometidos (...)

Por eso, con el corazón que sufre más que nunca, mi consejo es que, acabados tus estudios, te vayas al extranjero. Elige ir donde todavía tenga un valor la lealtad, el respeto, el reconocimiento del mérito y los resultados. Probablemente no será todo oro, esto no. Ocurrirá también que, a menudo, te entre nostalgia de tu País y, espero, de tus padres. Y tú intentarás encontrar una vía para hacer aquello para lo que te has preparado durante años. Hazme caso, este es un País que no te merece. Habríamos querido que fuera distinto y hemos fracasado. También nosotros. Tú tienes derecho a vivir de forma distinta, sin preguntarte, por ejemplo, si lo que dices o escribes puede molestar a alguno de estos mediocres importantes, con el riesgo de caer en su punto de mira y encontrarte marginado sin entender por qué.

Ahora que te he dicho lo que querría evitar, lo sé, preveo, lo que querrías responderme. Te conozco y te quiero por esto. Me dirás que es todo verdad, que las cosas están así, que también te dan asco, pero que tú, justo por eso, no les dejarás que ganen. Y no sé, creéme, si preocuparme más de tu obstinación o alegrarme por haber encontrado el modo de que no me desilusionaras, secundando mi amargura.

Prepárate de todos modos para sufrir.

Con afecto, tu padre.

Veamos, para despedirnos, el final de ‘Il Belpaese’:

Sinopsis: El protagonista, después de que le haya pasado de todo y chocar con todas las adversidades imaginables, cosa que puede comprender cualquiera que llegue por primera vez a Italia, se harta y decide largarse. Pero en el último momento toma una decisión: no se va del país, se queda. «¡Yo no dejo Italia! ¿Has entendido Belpaese? ¡Yo me quedo aquí, no te dejo! ¡Has intentado hacerme partir, me has bombardeado la tienda, me has masacrado, robado, humillado, pero yo me quedo! ¿Sabes por qué? ¡¡¡¡Porque soy un gilipollas (stronzo)!!!! Pero son los gilipollas como nosotros, que se despiertan todas las mañanas para ir a trabajar... ¿habéis entendido gilipollas? ¿Pero queréis hacerles ver, sí o no, que somos nosotros los que importamos en este país?». Y se pone a animar a la gente del barrio a que salga a la calle, venza el miedo, pasee, se hable,...

El contexto es el de la Italia de los años de plomo, con violencia y tiros en las calles, que seguramente era mucho peor que esta. Pero no sé si esto es un consuelo.

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Lo bueno de estar unos días fuera de Italia es que se da tiempo suficiente para que, al regreso, todo siga como estaba, no obstante lo que pueda parecer de lejos. A Berlusconi le han negado la inmunidad judicial, pero ya anda enredando para inventarse otra cosa. Abreviar las prescripciones de sus procesos y cosas así.

Qué semana la de nuestro hombre. Terrible. Para alguien que se cree supermán perder la inmunidad viene a ser como que le pongan delante unas albóndigas de kriptonita. Se vuelve uno como los demás, sujeto a las leyes humanas, y a merced de sus enemigos. Porque no se engañen, Italia está totalmente tomada por los bolcheviques. A su lado Cuba es sólo un parque temático. Pero mejor lo explica él mismo:

Síntesis: Es la primera reacción de Berlusconi a la noticia de que el Tribunal Constitucional ha rechazado la ley que le dotaba de inmunidad juidicia. El titular que se ve en la parte inferior de la imagen ("Queste cose mi fanno un baffo") es una frase concluyente que dijo al respecto. Quiere decir "A mí esto me importa un pepino", como tradujeron las agencias en plan fino, o si se prefiere una versión más coloquial, "A mí esto me la suda":

«Nada, no pasa nada, vamos adelante, hemos gobernado cinco años con o sin laudo (laudo Alfano, el nombre de la ley de inmunidad, n. del r.). Yo nunca he creído en esto, porque con un Tribunal Constitucional con once jueces de izquierda era imposible que aprobaran esto. Después de todo, quiero decir, ¿la síntesis cuál es? «Menos mal que está Silvio» (título de una de las canciones que le exaltan, n. del r.), porque si no estuviera Silvio con todo su gobierno y con el apoyo del 70% de los italianos, estaría en manos de una izquierda que haría de nuestro país lo que todos sabéis. Así que, vamos bien. Tenemos una minoría de magistrados rojos organizadísima, que usa la Justicia con fines de lucha política. Tenemos el 72% de la prensa que es de izquierda, todos los espacios de análisis y debate de la televisión pública, pagados con el dinero de todos, que son de izquierda, nos toman el pelo también con los espectáculos cómicos, el jefe del Estado ya sabéis de que parte está y tenemos once en el Tribunal Constitucional, elegidos de los tres jefes de Estado de la izquierda, que hacen del Tribunal Constitucional no un órgano de garantía, sino político. Nosotros vamos adelante. Los procesos que me caerán encima en Milán son auténticas farsas. Yo me sustraeré algunas horas del cuidado de la cosa pública para ir allí y desmentirlos a todos. A mí estas cosas me cargan, a los italianos les cargan ¡Viva Italia, viva Berlusconi!»

FIN

Bueno, en Italia se bordeó la alarma institucional porque, por un momento, parecía que iba a arremeter contra algún árbitro menchevique por pitar contra el Milan, pero por fortuna se detuvo a tiempo. El desahogo no tuvo mayores consecuencias.

Ya ven que para dar por descontado el rechazo a la ley no se puede decir que lo haya encajado bien. Pero es normal, se había tomado sus molestias. Berlusconi tenía muchas promesas electorales cuando llegó al poder, pero la ley de inmunidad, que no era una de ellas, fue una de las primeras cosas que hizo: el Gobierno se formó el 7 de mayo de 2008 y ya estaba aprobada en consejo de ministros el 26 de junio. Le corría prisa porque el juicio del caso Mills en el que está acusado de corrupción estaba a punto de ser visto para sentencia. El tiempo le ha dado la razón, las cosas como son: justo después de saltar en marcha del proceso con la inmunidad, a Mills, abogado británico que hacía trapicheos para sus empresas, le cayeron cuatro años y medio por dejarse comprar por el actual primer ministro para mentir en sus testimonios y protegerle. Está a punto de salir la sentencia de segundo grado.

Berlusconi ahora vuelve al banquillo a varios procesos, pero es casi seguro que en el de Mills, el más apremiante, le salvará la prescripción. Con los demás ya se irá inventando algo. Está todo calculado. Como ven, pese a ser rechazada, la ley de inmunidad ya ha hecho su servicio en los pocos meses que ha estado activa. En 2003 fue igual: se acercaba la sentencia del caso SME, Berlusconi se aprobó una ley de inmunidad, el proceso siguió sin él, evitó la resolución y aunque luego fue declarada inconstitucional ya había ganado tiempo para salvar la situación.

Volviendo al hilo, Berlusconi se había tomado más molestias con la dichosa ley. Por ejemplo, había invitado a cenar a dos de los jueces del Tribunal Constitucional. No se escandalicen, hombre, que sólo es una cena. También el otro día, cuando salió Patrizia D’Addario en ‘Annozero’, programa de la RAI, pasaron antes por su casa a repasar la lección el director de ‘Libero’, Maurizio Belpietro, presente luego en el debate del programa para defenderlo a capa y espada, y el ínclito Bruno Vespa, que dedicó su espacio justo después a desmontar el anterior. Pero bueno, de todos modos estuvo bien porque por fin, después de cuatro meses de hablar de esta chica en toda Italia y todo el mundo, un espectador que sólo viera la RAI o las cadenas de Berlusconi -es decir, todas- aún no sabía qué cara tenía. Un jubilado cualquiera de Tomelloso sabe más del tema que un italiano medio.

La semana ha seguido con otra de esas cosas que un país normal habrían hecho dimitir a un primer ministro: una condena a Fininvest, el imperio mediático de Berlusconi, por corrupción en la compra de la editorial Mondadori en 1990. Es la sentencia civil, una indemnización de 750 millones, por haber corrompido un juez para que les adjudicara la empresa -que hoy es el primer grupo editorial italiano- en la disputa con otro comprador. Era Carlo de Benedetti, propietario de 'La Repubblica', principal diario de oposición. La condena penal ya estableció que Berlusconi era el corruptor del caso, aunque de grado simple y por tanto se benefició de las atenuantes y, gracias a ellas, de la prescripción. Su abogado, Cesare Previti, se comió estoicamente el marrón, como en el caso IMI Sir, y finalmente fue condenado en 2007 a año y medio de cárcel.

Nadie en Italia ha insinuado ni de lejos que esto, en fin, es un poco grave tratándose de una empresa del primer ministro, por mucho que ahora la dirija su hija, y que, a lo mejor, sólo a lo mejor, debería, no ya dimitir, sino al menos decir algo.

Pero miren, en cambio, lo que salió en un programa matinal de Canale 5, una de las cadenas de Berlusconi. Es un vídeo exclusivo del juez Mesiano, el magistrado que firmó la sentencia. Una auténtica bomba, oigan:

Síntesis: El presentador exhibe un ejemplar de ‘Il Giornale’, diario de la familia Berlusconi, que da la noticia de la promoción del juez Masiano a los pocos días de la sentencia y critica que de él «no se recuerdan sentencias, sino extravagancias por las calles de Milán». «Y nosotros tenemos estas imágenes exclusivas que ahora les mostramos», dice el locutor.

Y entonces, con música trepidante de los Red Hot Chilli Peppers, vemos algo increíble: el juez Masiano pasea por Milán, se fuma unos pitillos mientras espera en la puerta de su peluquero de toda la vida, se afeita y luego se sienta en un banco. Ver para creer. La voz de la cronista ahonda aún más en los detalles:

«Han pasado poco más de 24 horas desde que con su sentencia ha condenado a Fininvest a una de las indemnizaciones más altas de la historia de Italia y aquí tenemos al juez Raimondo Messiano en su fin de semana alejado de los papelotes del tribunal. Se quita la toga y se mete en el papel de un simple ciudadano. Claro, no de un ciudadano cualquiera, a sus extravagancias en realidad ya nos hemos acostumbrado. Pasea el hombre Raimondo Mesiano por las calles milanesas. Delante de su peluquero de confianza espera su turno. Es impaciente, no consigue estar quieto. Adelante y atrás. Se para, aspira su cigarrillo y, otra vez, adelante y atrás. Quizás no sabe todavía que el Consejo Superior de la Magistratura lo va a promover con la máxima nota y un bonito aumento de sueldo. Él va adelante y atrás, adelante y atrás. Se relaja sólo con la barba y al cortarse el pelo. Terminada la toilette continúa su paseo. Sólo se para dos veces: en el semáforo y poco después para fumar el enésimo cigarrillo de la mañana, como si fuera una publicidad al revés. Antes de salir de nuestro campo visual nos regala otra extravagancia: mirad, sentado en un banco, camisa, pantalón azul, zapato blanco y calcetines turquesa, de esos que en el tribunal no es el caso de lucir»

Suerte que "salió del campo visual", porque si no a lo mejor hasta le pillan leyendo un libro o cualquier otro acto subversivo. No, no piensen que les falta alguna clave oculta esencial para comprenderlo. Esto es todo. Yo tampoco entiendo nada. Menos mal que al final del vídeo interviene el presentador:

«Obviamente no queremos dar juicios ni sacar conclusiones, pero también leyendo el artículo, lo que sale a la luz es que entre las extravagancias del personaje y la promoción del CSM hay algo que no funciona ¿no?». Entonces opina el co-director de ‘Il Giornale’, Alessandro Sallusti, que añade más detalles escabrosos. A las «extravagancias físicas» del juez se suma un escándalo judicial: ¡tiene pendiente desde 2006 un juicio por una tubería de agua rota en una comunidad de vecinos y lo ha pospuesto a 2011! Hay más: asegura que en una cena brindó con los amigos en un restaurante tras la condena de Berlusconi. «El restaurante es conocido y hay testigos», advierte, para exigir a continuación la suspensión del juez o, al menos, retirarle la posibilidad de juzgar a Berlusconi y, como ya lo ha hecho, anular la sentencia.

FIN

Claro, como no están vacunados a lo mejor les parece un poco fuerte, pero la Italia de la tele de Berlusconi es así. Y como el ambiente está muy envenenado, como contábamos el otro día en el retroscena, ya saca toda la artillería. Al día siguiente de una sentencia en su contra una de sus teles manda un equipo a seguir y espiar al juez, y se las arreglan para presentarlo como un desequilibrado porque lleva calcetines azul turquesa. Eso es lo cómodo de cómo se lo ha montado nuestro admirado magnate. En otro país el proceso de mamoneo de los medios es más alambicado y se pierde tiempo.

Un pequeño dato alusivo: según un reciente sondeo de Ipsos, el 54% de los italianos se informa principalmente a través de la televisióny considera que la información es fiable. El 25% se informa por los periódicos, el 12% por Internet y el 3% por la radio.

De todos modos, una de las moralejas más evidentes que a mí se me queda de todos estos eventos es que lo peor de cualquier poder son los pelotas ¿no les parece? Algún día tendremos que hablar del arte de la adulación en Italia. Pero aún no han visto nada. Esto nos lleva a la peor noticia de la semana, con mucho, para Silvio Berlusconi: le han dado el Nobel de la Paz a Obama. ¿Y qué?, dirán ustedes. Hombre, es que él se presentaba. ¿Cómo, no lo sabían? ¡Pero si se cae por su propio peso! Aquí tienen el vídeo-clip del comité de apoyo, porque tienen canción y todo. Maravilloso.

Conmovedor ¿verdad? Como 'La bella y la bestia'. "Hay un presidenteeee, siempreeee presenteeee..." Ése es mi pasaje favorito, aunque no creo que se refiera a su permanente protagonismo mediático. Si van a la página web del comité oficial (http://silvioperilnobel.sitonline.it) y superan la visión de la tropa de pelotas que lo integra, verán que fue constituido en abril «para derrotar el Hiroshima cultural que está minando la base de nuestros valores morales, la paz y el sistema económico, político, cultural y para presentar la candidatura de Silvio Berlusconi al Premio Nobel de la Paz». Aunque ahora que me fijo se presenta para 2010. Menos mal, no todo está perdido. Todos juntos: "Silviooo Silviooo grande eeeeè!".

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07 Ago 2009

Verano loco (9)

17. Sorpresas de búfala

En Italia hay búfalos. De la especie asiática. ¿Qué hacen estos bichos en las llanuras de Roma? Su existencia es trascendental: con leche de búfala se hace la 'mozzarella'. Olviden los emplastos de la pizza ibérica, la 'mozzarella' fresca es uno de los manjares de la humanidad. Como pasa con el jamón, se sueña con ella cuando se vive fuera. Hay restaurantes de Nueva York que las llevan en avión a diario, pues no duran mucho. No se sabe cómo llegaron los búfalos a Italia, pero desde los romanos se sienten como en casa en zonas pantanosas de Nápoles y Roma.

La ciénaga pontina, al sur de la capital, se extiende bajo el peñón donde vivía la maga Circe, que tuvo un rollo con Ulises. Era una tierra maldita que ni Leonardo logró drenar. Hasta que llegó Mussolini, claro, aunque le costó 15 años. Fue el último lugar de Europa con malaria y sólo vivían allí los 'butteri', una especie de 'cowboys' muy brutos. Y aquí viene lo bueno en esta historia de búfalos: el 8 de marzo de 1890 actuó en Roma el circo Wild West Show de Buffalo Bill. En un número, retó al público a cabalgar un potro salvaje. Saltó voluntario un 'buttero', Augusto Imperiali, que dejó seco al caballito y flipando a Buffalo Bill, curtido con apaches pero que no sabía de dónde había salido ese tío. Quizá eso explique que visitara al papa León XIII, quién sabe si con la chupa de flecos, y se convirtiera.

18. Genios de la huelga

Parece que unos conductores del AVE le han echado morro y se han puesto malos todos a la vez, en una huelga encubierta. Meros aficionados. Les habrá pasado los apuntes un colega italiano en algún curso de verano. En Italia, donde a la mínima se declaran "en estado de agitación" sin que nadie parezca muy nervioso, son los amos de la huelga a golpe de certificado médico. Ya casi se toma por un paro más. Empezó en 2003 con asistentes de vuelo de Alitalia, unos genios: enfermaron 800 el mismo día. Siguió con el 22% de los profesores que debían vigilar la selectividad. Pero el pasado junio se impuso como moda sindical. En una semana hubo una epidemia de 300 enfermeros en los hospitales de Roma. En Nápoles los operadores del ferrocarril urbano dejaron tirados a 150.000 vecinos y los turistas que iban a Pompeya por otro achaque general. Los maquinistas de cercanías de Roma hicieron lo mismo porque exigían aparcar en la estación.

Pero quedan campos por explorar. Las 10.000 maletas desperdigadas estos días por las pistas del aeropuerto de Roma han abierto los ojos. Ya era normal esperar una hora el equipaje, pero se han logrado récords de días. Hay sospechas de que, además de la habitual pachorra y negligencia, de las rachas de desvalijamientos de los empleados, el personal retrasa las maletas para cobrar más horas extras.

FIN

Como todo lo que atañe al campo laboral, hay pocas secuencias más memorables para ilustrar lo que es el absentismo y el doble empleo que esta de una película Fantozzi, para variar.

Sinopsis: "¡Con la alternancia de sabios gobiernos el pueblo italiano ha alcanzado un alto grado de madurez, los trabajadores han entendido por fin que la productividad está en la base del bienestar social y el único camino para salir de la crisis!". Los empleados de la oficina de Fantozzi se agolpan en la puerta de la oficina deseando trabajar. Hasta suben a pie porque los ascensores están estropeados. "¡Por fin, las dos grandes plagas del absentismo y el doble empleo, que tanto daño han hecho a la economía italiana, se puede decir que han sido derrotadas!", dice la voz en off. Pero de inmediato comienza una alegre espantada de los que tienen un puesto en otro sitio o quienes se dan el piro para practicar sus aficiones. Hasta hay un helicóptero en la azotea de la Asociación Nacional Absentistas para evacuar a los que hacen novillos.

(Publicados en El Correo en agosto de 2007)

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27 Jun 2009

Diario mínimo (41)

Teníamos olvidado el Diario mínimo, pero es que deberían ver la pila de recortes de prensa que tengo encima de la mesa. No doy abasto. Les refiero sólo algunos apuntes recientes, sobre los clásicos, y otro día sacaremos el bingo acumulado.

Alitalia, el circo de las sedes en el extranjero

En el intento de limpieza de Alitalia, monstruo de derroche de abismos insondables, han salido a la luz nada menos que 60 sedes en el extranjero, algunas semidesconocidas, con fastuosos gastos. En Londres, por ejemplo, había 300 personas contratadas en el aeropuerto de Heathrow y ahí siguieron cuando las rutas internacionales se redujeron a 15. Había sedes en Libia, Senegal, dos en India,... aunque a veces no había rutas. En Hong Kong, sin vuelos desde hace años, vivían 15 empleados con una cuenta de 1.200 dóalres al día en el Hyatt. Lo más curioso es que estas oficinas manejaban depósitos propios de dinero, que también salen a la luz. No se sabe ni lo que hay, se calculan unos 50 millones. Pero hay unos 23.000 acreedores que piden unos 250 millones.

(Corriere della Sera, 4 de mayo)

Alitalia, robo de aviones olvidados

Los 46 aviones más viejos de Alitalia que no han entrado en la nueva compañía se han quedado por ahí aparcados en diversos aeropuertos, según donde les pillara la quiebra, a la espera de comprador. Sin embargo la compañía lanza la alarma por la sospecha de que son objetos de pequeños robos: ordenadores de a bordo, radios, butacas, cosas así.

(Corriere della Sera, 16 de junio)

Caos electoral

En las elecciones europeas, que coinciden con otras admnistrativas en algunas zonas, la noticia en Bari es el caos. Como hay cuatro comicios distintos el escrutinio es un dolor de cabeza y algunos colegios tardan 26 horas en contar los votos. En tres secciones se rinden y llevan directamente las papeletas al tribunal, en quince el presidente de la mesa se derrumba y uno es llevado al hospital con una crisis de nervios. Por eso unos 200 presidentes habían renunciado al cargo, aunque 50 de ellos habían dado plantón en el último minuto.

(10 de junio)

Camorra

En Portici, el barrio de Nápoles de la famosa Noemi Letizia, policías y soldados llevan a cabo una operación contra el clan Vollaro, la familia histórica de la zona. Es célebre porque el capo del clan, Luigi Vollaro, ha tenido 27 hijos con una decena de mujeres, y por eso le llaman ‘il Califfo’. La operación se llama San Ciro, patrón del barrio.

(11 de junio)

Trenes

El ‘Corriere’ hace una fascinante serie de reportajes sobre los trenes de cercanías, fuente de infinitas tragedias cotidianas para miles de usuarios. En Milán se rompen cuatro trenes al día. En el Venecia-Bassano, el diario comprueba que el tren a vapor de 1933 tardaba once minutos menos que el actual.

(‘Corriere della Sera’ 15-16 de junio)

Corrupción

El informe anual del Tribunal de Cuentas da la alarma, como siempre, sobre la corrupción galopante. El fiscal general, Furio Pasqualucci, refiere con la habitual desolación que esta «tasa inmoral y oculta pagada con dinero de los bolsillos de los ciudadanos» cuesta al país 60.000 millones de euros al año. El fenómeno es «tan relevante» que amenaza con afectar al desarrollo económico y alejar las inversiones extranjeras. Otro aspecto paralelo es la evasión fiscal: el Tribunal de Cuentas lo valora en 100.000 millones, un 18% del PIB. «Es un verdadero tesoro que podría resolver muchos problemas», añade, aunque lamenta que se ha debilitado aún más «el aparato sancionatorio».

(25 de junio)


Pobres con porsche

Noticia relacionada con la anterior. Descubierto en Padua (norte) tres beneficiarios de casas populares de protección oficial para familias sin recursos que en sus garajes tenían el siguiente parque móvil: un Porsche Cayenne, un Porsche Carrera 911, un Volkswagen Tuareg y un Jaguar, por un valor total de 300.000 euros. El dueño del Carrera, que ganaba 250.000 pero declaraba 2.500, tenía una villa en la ciudad y una casa en Cerdeña. En Citadella, otros tres pobres del mismo tipo. Uno de ellos tenía un BMW M3, una moto Ducati Supersport, una caravana Mercedes, un velero de 13 metros, cinco casas entre villas y apartamentos. Ganaba unos 500.000 al año y declaraba 12.000.

(25 de junio)

Un abuso cada 500 metros de costa

El informe anual de Legambiente denominado Mare Monstrum certifica, como siempre, la destrucción del litoral italiano a base de cemento salvaje: el año pasado, de media, se produjo un abuso cada 500 metros de costa y fueron denunciadas 16.000 personas. Hoteles, villas, puertos deportivos, restaurantes, centros comerciales, vertidos,... Campania, Sicilia, Puglia y Calabria -todo el sur de Italia-, como siempre, encabeza la clasificación.

(25 junio)

Primera gondolera

Por primera vez en nueve siglos, una mujer ha sido admitida a a la escuela de gondoleros sustitutos de Venecia. Se llama Giorgia Boscolo, tiene 23 años y, naturalmente, es hija de gondolero. De momento y como práctica, sólo pasará gente de un lado a otro del Gran Canal, como segunda de a bordo. Hay por ahí una alemana-estadounidense, Alexandra Hai, empeñada desde hace años en ser la primera, pero siempre la han boicoteado. Al final se compró una góndola y lo hace de forma privada para un hotel, en medio del ostracismo general del sector y con el rechazo del Ente Góndola, organismo regulador.

(26 de junio)


Berlusconi, por fin, reacciona a los escándalos

Berlusconi bromea con unos currantes de una obra en L’Aquila: «¿Qué hacéis ahí arriba? ¿Y las mujeres? ¿Sois todos gays? La próxima vez os traigo yo las ‘veline’.... pero no menores». Declaraciones posteriores: «Yo soy así y no cambio. Los italianos me quieren así, tengo el 61% de popularidad. Me quieren porque sienten que soy bueno, generoso, sincero, leal, que mantengo las promesas (...) La vida es tan bella... Te puede pasar que tropiezas en una acera y una moto te aplasta el pie. Mucho mejor vivir la vida normal como viene. De todos modos yo a mi edad no cambio». Al día siguiente, el principal magnate mediático de Italia y primer ministro ahonda en el análisis de la crisis: «Hay que incentivar la acción para que editores y directores de periódicos no contribuyan a difundir pesimismo, los empresarios deben amenazar con no dar publicidad a los medios que son factores de crisis». También dice que hay que «cerrar la boca» a la prensa, los organismos internacionales y al Banco de Italia porque hablan de crisis económica.

(24-25 de junio)

En fin, que me rindo. Saco la bandera blanca, como Franco Battiato, y me voy una semana, aunque no de vacaciones, sino a trabajar.

Ah, Battiato, qué loco está. Italia produce estos personajes geniales. En España es poco conocido y no se le toma muy en serio, quizá porque hacía gracia y por la posterior imitación de Martes y Trece, pero es un error, es un artista muy interesante. Transcribo algunas frases de la canción, muy actuales. Era 1981 y ya se veía negro, así que no hay que preocuparse. Italia es así y parece que siempre lo será, como los muchachos excelentes:

Mr. Tamburino non ho voglia di scherzare
rimettiamoci la maglia i tempi stanno per cambiare
Siamo figli delle stelle e pronipoti di sua maestà il denaro
Per fortuna il mio razzismo non mi fa guardare
quei programmi demenziali con tribune elettorali
e avete voglia di mettervi profumi e deodoranti
siete come sabbie mobili tirate giù uh uh.

C'è chi si mette degli occhiali da sole
per avere più carisma e sintomatico mistero
uh com'è difficile restare padre quando i figli crescono e le mamme imbiancano.
Quante squallide figure che attraversano il paese
com'è misera la vita negli abusi di potere.

Sul ponte sventola bandiera bianca

A Beethoven e Sinatra preferisco l'insalata
a Vivaldi l'uva passa che mi dà più calorie
uh! com'è difficile restare calmi e indifferenti
mentre tutti intorno fanno rumore
in quest'epoca di pazzi ci mancavano gli idioti dell'orrore.
Ho sentito degli spari in una via del centro
quante stupide galline che si azzuffano per niente
minima immoralia
minima immoralia
e sommersi soprattutto da immondizie musicali.

Minima immoralia
The end, my only friend this is the end

Pues eso: «Cuántas sórdidas figuras que atraviesan el país/ como es mísera la vida en los abusos de poder... A Beethoven y Sinatra prefiero la ensalada...»

Nada, lo dicho, les dejo y me voy a buscar por unos días la ilusión de un centro de gravedad permanente, porque en este país no hay manera. Normal que Battiato, como todos los italianos, lo buscara. Esta canción, como la anterior, es del LP ‘La voce del padrone’ (1981). Nos despedimos con el vídeo de la época, que da nostalgia y mucha risa. A mí me encanta.

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26 Feb 2009

Diario mínimo (35)

Basura en Roma

El servicio de recogida de basuras de Roma (AMA) existe, aunque haga pensar lo contrario el estado de la ciudad, y tiene grandes problemas para hacerse pagar. Ayer anunció que se le deben 500 millones de euros en tasas e hizo pública una lista de los principales morosos: Correos (3 millones de euros), Ministerio del Tesoro (1,5), Ministerio de Justicia (860.000), Ministerio de Finanzas (695.000), Ministerio de Interior (518.000), Dirección general del Tesoro (447.000), Ragioneria generale (383.000), Congreso de diputados (243.000), Escuela de la Guardia di Finanza (226.000) y el Palazzo Chigi, la Presidencia del Gobierno (158.000). Siguen los Carabinieri, la Marina militar, la Dirección General Antimafia, la Fiscalía general,... La lista continúa con miles de ciudadanos anónimos, imitando el ejemplo de sus autoridades.

(La Repubblica de hoy)


Basura en Palermo

Nuevas cifras inverosímiles del ayuntamiento de Palermo, 660.000 habitantes, con un agujero de 200 millones. De los 866 millones anuales de gasto corriente el 72% se va en sueldos. Es que tiene 21.895 empleados, uno por cada 30 vecinos, y las empresas subcontratadas de amiguetes y parientes proliferan como hongos. Encomiable el departamento de basuras (AMIA): un barrendero cada dos kilómetros. Es que hasta hace poco tenían derecho a dejar el puesto al hijo al jubilarse. Paga la tasa de basuras sólo el 29% de los palermitanos. Surrealista el departamento de jardines, que engulle 27 millones al año: el cuidado de las plantas está repartido en distintas empresas, en función de la altura de la flora. Hasta 249 centímetros es competencia del Gesip. De 250 para arriba, del servicio villas y jardines. Es probable que haya un tercer servicio de medición de plantas, subdividido en colores, con secretarías de mocotiledóneas y dicotiledóneas.

(Corriere della Sera de hoy, con información del Giornale de Sicilia y la edición de Palermo de La Repubblica)

Principios

"Lo importante es ganar sin participar"

(Título de una comedia en cartel estos días en un teatro de Roma)

Estudiemos mejor el fenómeno con el inicio de 'I tartassati' (Steno, 1959), descacharrante comedia de Totò y el inmenso Aldo Fabrizi.

Sinopsis: Voz en off: "Italia es el país del sol, de los monumentos y de los palacios. En cualquier ciudad hay algún palacio famoso. Son palacios que los turistas de todo el mundo vienen a ver, pero hay también en cada ciudad un palacio que nadie quiere ver, el palacio de impuestos. Nadie lo querría ver y mucho menos entrar, y sin embargo las tasas son necesarias. Gracias a las tasas pagadas por los contribuyentes, los servicios públicos funcionan a la perfección. Vuestros automóviles se deslizan silenciosamente por calles bien asfaltadas. Los representantes del orden están siempre a vuestra disposición, vigilantes y diligentes. Y sobre todo el paro se ha resuelto en gran parte, porque gracias a las tasas se ha creado una nueva profesión: la del asesor fiscal, al que todos recurren para pagar lo menos posible".

Entra en escena Aldo Fabrizi -con el 'cupolone' de San Pedro detrás, elección que nunca es casual en las películas italianas- en el papel de implacable inspector fiscal que se dirige hacia su presa:

-¿Cuál es?

-Ése.

-¿Negocio único?

-Único.

-¿Sin sucursal, verdad?

-No.

-Parada de autobús, parada de taxis con teléfono, tienda de lujo, escaparate todo lleno de latón, cristales coloreados,... Mira a ver cuánto paga al bimestre...

-¿Todo incluido?

-Todo (enumera varios impuestos).

-40.

-¡40! Una cosa de mercadillo de barrio... Vamos.

El propietario de la tienda es Totó, claro. Y toda la película se basa en lo que hace para intentar no pagar y sobornar al inspector en escenas memorables, que ya iremos poniendo.

Es superfluo decirlo, pero autobuses, calles y policías, las tasas, los asesores fiscales, la relación entre autoridades y administrados, entre tasas y servicio obtenido, así como la ciudad de Roma, siguen siendo más o menos iguales, 50 años después. También uno se encuentra este tipo de tiendas, que resisten al paso del tiempo, aunque en el centro van cerrando tristemente para dejar sitio a peluquerías, heladerías, pizzerías o terribles tiendas de souvenirs, por este orden.

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24 Feb 2009

Diario mínimo (33)

Como cada vez que me ausento unos días, se me acumula material. Uno no se puede descuidar.

Corrupción galopante en Italia

Siguiendo el serial de balances desastrosos, el otro día le tocó al Tribunal de Cuentas, en la apertura del año judicial. «Estamos entre los peores del mundo en corrupción», lamenta con gesto doliente, como cada año, el presidente, Tullio Lazzaro. La prensa publica la habitual lista de países en los que circulan sobrecitos y comisiones. Los campeones son: Rusia, México, India, China e Italia. Los casos de corrupción y negligencia en 2008 que han llegado a los tribunales suponen 561 condenas en primer grado -ya sabemos en qué se quedan- e indemnizaciones solicitadas por 1.700 millones de euros. «Es un riesgo mortal para la democracia», alertó el presidente. Pestañeos preocupados, como cada año, de los presentes, entre ellos el presidente de la República. Luego, despedida, saludos y hasta el año que viene.

(Varios diarios, 12 febrero 2009)


Corrupción galopante en Lazio

Días después, toca la inauguración del año judicial de las distintas regiones. Por razones de espacio y aliteración, nos reducimos al Lazio, la región de Roma. «Corrupción a niveles altísimos», clama cansado el fiscal regional Luigi Mario Rebaudo, con «efectos catastróficos en el gasto público». Enumera comisiones, sobrecitos, sueldazos, asesorías externas raras, fondos poco claros en la gestión de los autobuses, de los tranvías, sanidad, ayuntamiento, Cruz Roja,... Algunos casos se resuelven: por ejemplo, hay sentencia del fraude del concierto de los Tres Tenores del 7 de julio de 1990 en las Termas de Caracalla, durante el Mundial de Italia. El superintendente lo organizó tan bien que la mayoría de los ingresos salieron del país a sociedades ‘off shore’ creadas por él mismo para burlar a Hacienda. Con la enumeración de cosas de este tipo pasa la ceremonia. Luego, despedida, saludos, etcétera.

(Corriere della Sera, edición Roma, 21 febrero 2009)

Policlínico

Ya hemos hablado alguna vez del Policlínico Umberto I de Roma, el hospital más grande de Italia y uno de los mayores de Europa. Cuando a los diarios o a las teles se les acaban los temas basta enviar a alguien al Policlínico a buscar cosas terribles por ahí tiradas, en los pasillos laberínticos. Lo último es esto: hallan un centenar de fetos malformados y restos humanos de hace décadas abandonados en una cámara mortuoria olvidada en el sótano, entre trastos y polvo. Gran escándalo. Explicación del centro: ningún problema, es material didáctico. Además, se hace notar, su existencia ya fue noticia impactante en 2005.

(Varios diarios, 12 de febrero de 2009)

Burocracia mortal

«Soy un padre impotente ante la superficialidad de las instituciones. Hace más de cuatro meses mi hija murió por causas naturales y no conozco la causa de la muerte porque el médico legal todavía no ha escrito su informe, mi hija todavía no ha sido enterrada, no me han restituido sus efectos personales y a cada solicitud responden que el encargado del servicio ha recibido otros encargos».

(Carta al director en ‘La Repubblica’, edición de Roma, 22 de febrero de 2009, muy pequeñita. Título: «Cuatro meses son muchos para enterrar a mi hija»)


Vivir del cuento

Los miles de partidos enanos de Italia lo ha vuelto a conseguir. Para obtener un escaño en las próximas elecciones europeas de junio se debe superar el 4% de los votos, pero a quién le importa si basta tener un 2% para acceder a los jugosos reembolsos electorales. El Senado lo ha aprobado por 252 votos a favor, dos abstenciones y cero votos en contra. Qué compañerismo. Este fantástico sistema, mucho mejor que la lotería, es clave en la financiación de partidos a expensas del contribuyente. Funciona de maravilla. Es famoso el caso del Partido de los Jubilados, el más rentable del mundo conocido y que cambia de derecha a izquierda según el viento que sopla. En las anteriores elecciones europeas invirtió 16.435 euros en su campaña, y recibió casi tres millones de euros. Por cierto, su fundador, el adalid de los jubilados Carlo Fattuzo, lo fundó en 1987 con 42 años. Y ahí sigue. A ver si se jubila.

(Varios diarios, 20 de febrero de 2009)

A modo de epílogo, un extracto iluminador de 'Le mani sulla città' (Las manos sobre la ciudad, traducción mía, 1963) de Francesco Rosi, magnífica película sobre la corrupción urbanística, muy actual en España. Como en España seguramente no la hará nadie, si pueden vean ésta.

Sinopsis: Los habituales mangantes salen de una reunión municipal. Entran las masas menesterosas napolitanas. "Concejal De Vita, ¿ha visto como se hace la democracia?", dice el alcalde a un colega crítico.

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29 Ene 2009

Diario mínimo (30)

Red de semáforos trampa

Por fin sale a la luz el genio que ha inventado uno de los artilugios de latrocinio más sofisticados de los últimos tiempos, un culebrón que se sigue desde hace un año: la famosa red de semáforos trampa en la que han caído miles de automovilistas. La administración pública en Italia nunca descansa. Han detenido a Stefano Arrighetti, de San Bonifacio, Verona (norte), el ingeniero que ideó el T-Red, un dispositivo colocado en los semáforos que caza al conductor que se lo salta en rojo. ¿Dónde está la trampa? Muy sencillo, el T-Red recortaba los segundos del naranja al rojo, de forma que esta luz aparecía de repente, a traición, y cascaba la foto. Miles de quejas señalaron que en estos semáforos había algo raro. Las multas pagadas por los incautos -aunque lo normal en Italia es no pagarlas- pasaban a engordar los bolsillos de quienes estaban al corriente del truco. La lista de golfos va completándose poco a poco: están siendo investigados 80 ayuntamientos del norte y centro de Italia, 63 comandantes de policía municipal, 39 responsables municipales y siete empresas privadas que ofrecían este servicio y se adjudicaban la concesión tras vender por toda Italia las indudables ventajas de su producto.

(Corriere della Sera de hoy)

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Hablamos el otro día de las relaciones de padres e hijos, pero nos quedaba la otra mitad del asunto. Como decíamos, Italia es muy gremial, defensiva, y dentro de cada casta crecen los cachorros. Pero eso se traduce en ocasiones en un parasitismo que alcanza niveles de plaga del Serengheti. Por ejemplo, y ya que el tema de la universidad está de moda por las protestas estudiantiles, es enternecedor saber que la de Palermo está dominada por 100 familias, un total de 230 parientes. En Medicina, por ejemplo, son 24 clanes. En Derecho, 10. Salió el otro día el mapa en el periódico. Las cátedras se heredan de padres a hijos, de hijos a hermanos y hermanas. También ocurre en el norte, matización que hago ante las quejas de quien dice que estas cosas pasan sólo en el sur. En Udine -más al norte es imposible- hay doce familias que se han hecho fuertes en la facultad de Medicina. Hace una semana aparecieron artículos que describían el panorama, como el caso de un profesor que tiene colocados a dos hijos y la mujer. O el rector de Foggia (sur), que el 31 de octubre dejó su cargo después de nueve años, pero el día antes tuvo tiempo de contratar a su hijo. También su mujer se jubiló en la universidad como jefa del personal administrativo, puesto que ha heredado su hija. El marido de ésta también está colocado en la facultad de medicina. Hasta aquí una breve pincelada de la universidad, sólo porque es el tema de actualidad. Pero en cualquier casta italiana uno se topa con lo mismo.

Por eso no hay demasiada alarma con estas noticias. Todo el mundo lo hace y te lo encuentras a diario. El fiscal del escándalo del ‘Calcio’ de 2006 ha presentado hoy (sí, hoy) sus acusaciones y entre los imputados de la GEA, la asociación mafiosa que dominaba el mercado futbolístico, está el famoso Luciano Moggi, pero también su hijo, y el no menos famoso hijo del ex-seleccionador nacional, Marcello Lippi. También dirigía la GEA la hija de Cesare Geronzi, uno de los banqueros más poderosos de Italia y de los menos fiables. Aunque fue absuelta, su caso fue más fuerte: presenta el telediario de Canale 5, una de las tres cadenas de Berlusconi y en esos días tuvo que ausentarse para no tener que dar noticias de sí misma. Es una pena, porque tendría exclusivas. Aunque le pasará lo mismo cada vez que investigan a su padre por chanchullos financieros, como en las quiebras de Parmalat o Cirio. Por cierto, que el vicepresidente de Mediaset, el emporio televisivo de Berlusconi, es su hijo Piersilvio, y ahí arriba tienen una foto suya por si no le conocían y se estaban preguntando quién era ese elemento. ¿Verdad que parece un buen chico? Uno le puede confiar tranquilamente la puerta de la discoteca. Con estas pintas fue portada de 'Men's Health' y confesó su pasión por los gimnasios. Incluso dijo que pensaba en un 'reality show' ambientado en el mundo del fitness. Lo de esta familia es de juzgado de guardia, no sólo en sentido literal, como le pasa a su padre el primer ministro.

Hablando de la tele, la pones y ves a Piero Angela y a su hijo Alberto con sus documentales de historia y divulgación científica, que perfeccionan desde hace décadas, y desde luego son excelentes. En el fútbol Ancelotti, entrenador del Milan, entrena a su hijo, como Maldini padre lo hacía con Maldini hijo. De política mejor ni hablar -veáse el capítulo sobre nepotismo-, aunque últimamente ha marcado un hito Umberto Bossi, líder de la Liga Norte, que preparando la sucesión dinástica se lleva a su hijo Renzo incluso a las reuniones de la cúpula del Gobierno para que el chaval aprenda política, o al menos lo que se entiende como tal con Berlusconi. Ahí los tienen en la foto, en un mitin. Es como si Pepiño Blanco se llevara al niño a las reuniones de la Moncloa o Mariano Rajoy a su sobrino a los comités de partido, para que se fueran fogueando. En España sería de risa, pero aquí pasa totalmente inadvertido. Con el agravante de que el chaval no es precisamente una lumbrera, como ya contaremos un día.

En el festival de cine de Roma, que fue hace unas semanas, aunque dada su escasa relevancia es normal que nadie se haya enterado, se vieron películas de la hija de Tognazzi, del nieto de De Sica e hijo de su hijo Christian, también actor... Los ‘figli d’arte’, que se llaman, que en el mundo del cine son legión, con desiguales resultados. Sobre De Sica hay algo que decir. Christian De Sica, hijo del maestro, es también actor, como hemos dicho. Lo vemos aquí, a la izquierda. Es cabaretero, de vodevil y muecas, de películas populares de vergüenza ajena, muy olvidables. A mí, de todos modos, me cae simpático, y su existencia ya está de sobra justificada por el hecho de que recuerda que existió su padre. Él mismo lo acaba de hacer en un libro de memorias. Cuenta, por ejemplo, el día que murió Vittorio De Sica, el 13 de noviembre de 1974. Estaba en un hospital de Neuilly-sur-Seine, cerca de París. Christian cogió un avión y se fue para allá. Encontró a su padre de traje azul, elegante como siempre, con un hilo de voz: «Christian, deja todo y ven conmigo, me curo un poco y nos vamos juntos a Montecarlo». De Sica era un jugador empedernido. Luego susurró: «Cuánto siento que seáis tan jóvenes, tú y Manuel. Estad cerca de vuestra madre, Christian, y sobre todo, mira qué culo tiene esa enfermera». Siguió: «¡Quiero un whisky con hielo!». Se lo llevaron, el whisky, y bebió un poco. Su hijo le contó luego el número que estaba preparando en Milán, una canción, y él le dio unos consejos sobre cómo interpretarla y cantarla. Poco después murió en sus brazos.
Como retrato del maestro es perfecto.

De Sica se describió a sí mismo con mucha ironía en este capítulo de ‘L’oro di Napoli’ (El oro de Nápoles, 1954), dirigida por él, en el que muestra su gran talento e interpreta a un conde adicto al juego al que su mujer no le da dinero para que no lo apueste. El hombre vive desesperado, robando cubiertos para empeñarlos, pidiendo dinero al mayordomo,... Su único consuelo y mayor logro es una partida que juega a escondidas con el hijo del portero, en un cuartucho de la portería, Al niño no le hace ninguna gracia porque prefiere jugar con sus amigos, pero su padre le obliga para estar a bien con el amo. La escena de la partida es muy famosa. La he encontrado entera, pero está dividida en dos partes.

Sinopsis: De Sica propone como apuesta lo único que ha podido robar, unas gafas de plástico. El niño saca unos cromos y un tirachinas, aunque luego dice que le hace falta. Empieza la partida de escoba y el niño arrasa. Al final al conde ya le da la risa: "Me da casi la risa, es que si lo cuentas...".

Sinopsis: El conde se enfurece: "¿De qué te ríes, Don... Coso? ¿Qué creéis que habéis hecho? Egregio amigo, la primera partida es la de los tontos, además jugábamos tonterías... ¡Me juego todo el palacio, de la bodega al tejado!". El niño mira a sus amigos con envidia por la ventana. Sigue otra partida con idénticos resultados. El niño hace escoba. "¡Es inaudito, es que si lo cuentas no te creen! No me diga que esto no es fortuna!". "La carta sabe dónde tiene que ir", dice el niño con suficiencia. "¡Si supieras cuánto me sacas de quicio cuándo dices estas cosas!¡Un poco de paciencia! ¡Sabéis que os digo, que además del palacio me juego mi finca, con los árboles frutales, el....!" El niño acaba la frase porque lo dice siempre. El conde por fin saca una baza y empieza a canturrear. "¡Te quiero reducir a la nada, querido barón!", dice al niño en su ilusión de hallarse en un salón, para asombro de éste. Sin embargo el niño vuelve a hacer escoba. "¡Cómo iba a saber que tenéis la fábrica de reyes!¡Es una vergüenza!"", se lamenta el conde. El niño se ofende: "Yo sé jugar". "¿Y yo no? ¿Qué soy, un inepto?", replica el aristócrata. La siguiente jugada, lo mismo. El conde explota: "¿Pero quién os creéis que sois? ¡Bufón! ¡A mí no me impresionáis! ¡Al palacio y la finca añado la chaqueta!". Vuelve a perder: "¡Admítelo que es pura fortuna lo tuyo! ¡Dilo, soy afotunado, dilo!". "No, no es verdad", dice el niño. Aparece el padre, el portero, y le da la razón al conde. "Es que ganas siempre, eres muy afortunado". De Sica se va iracundo: "¡Se pone a hacer el maestro, a dar lecciones a mí, bestia presuntuosa!". El portero le persigue con la chaqueta mientras el conde vuelve a su casa, uno de esos hermosos palacios de Nápoles.

La clave maestra de esta escena, si uno se fija, es que el niño actúa como un adulto y el conde como un niño.

Dicho esto, anuncio a los lectores de este blog, sean los que sean porque no lo sé si quitamos a los amigos y la familia, que me voy de vacaciones. Supongo que es lo que querrían hacer la mayoría de los italianos, con el tercer día de huelga de Alitalia que paraliza los aeropuertos, el informe estadístico de hoy que dice que el país es cada vez más pobre y más viejo y no sé cuántas tragedias cotidianas más. Encima ha llegado el otoño y llueve. Hasta anteayer todavía era verano. En fin, que tendré el blog un poco descuidado durante unas cuantas semanas. Ya me tocaba descansar, como imagino que se deducía cada vez más del contenido de los textos. Aún así quizá no lo deje completamente desatendido porque me lo paso bien, cosa que negaré a cualquiera de mis superiores si me lo preguntan. Espero que no salga de aquí.

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24 Oct 2008

Diario mínimo (18)


Uno de los condenados en el escándalo del Calcio, profesor de ética deportiva

Un master de Ordenamiento Deportivo para abogados organizado en Florencia ha contratado como profesor de la asignatura de Ética Deportiva a Sandro Mencucci, consejero delegado de la Fiorentina. Mencucci fue condenado por la justicia deportiva a un año y cinco meses de inhabilitación en el sonado escándalo de partidos amañados del Calcio de 2006 (‘Calciopoli’), con Luciano Moggi y compañía. Curiosamente, otro de los profesores del curso es Stefano Palazzi, el fiscal deportivo que dirigió la acusación contra Mencucci. A propósito, la mayoría de los condenados en el proceso ya están otra vez trabajando en lo mismo como si nada.

Es un ejemplo de esa facilidad para la indulgencia, el perdón y la absolución que comentábamos el otro día en el capítulo del Vaticano.

('La Repubblica' de hoy)

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Sobre este blog

Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».

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