Íñigo Domínguez
La vida en Roma
Ya sabrán la última. En teoría, el partido de Berlusconi, el PDL, no podrá presentarse a las elecciones regionales en Roma ni en Lombardía, la región de Milán. En Milán tenían firmas irregulares y en Roma el tipo encargado de presentar los papeles llegó al tribunal cuando ya había terminado el plazo. Bueno, en realidad llegó media hora antes, pero salió un momento y cuando volvió habían cerrado. ¿A qué salió? No se sabe muy bien. En principio se dijo que había olvidado el papel de los símbolos, luego se sospechó que había intentado modificar algunos nombres, pero la excusa oficial es que... había ido al bar a comerse un bocadillo.
Gracias a este desmadre tenemos un buen entretenimiento para los próximos días. Al margen del espectáculo, la cuestión de fondo que se impone es, obviamente, si las reglas deben respetarse y deben ser iguales para todos. Analizaremos el problema con el material noticioso de esta semana. Mi respuesta personal es que en Italia la respuesta será, sin ninguna duda, que no. Verán como al final los candidatos excluidos se presentan. A esta hora, cuando escribo, están enredando todos nerviosos a ver qué se pueden inventar, si un decreto o algo. Todo es buscar la excepción a la regla, la solución a un sistema injusto que tiene el obsceno error de no reparar en los casos personales. Yo, debo decirlo, a veces estoy a favor, sobre todo en mis casos personales, para qué les voy a engañar, también soy humano. Hay una honda y antigua sabiduría en esto que no sé explicar y no tiene ninguna justificación.
En este caso, es verdad, a cualquiera se le ocurre que es una barbaridad que el primer partido de Italia no pueda acudir a las urnas, pero es que sólo en Italia se colocan ellos solitos en estos casos límites, ideales para los dilemas filosóficos y las clases de derecho. A veces todo es muy bananero, tiene un encanto exótico.
El lema del PDL en esta batalla es «la burocracia no puede asesinar la democracia». Los pretextos para burlar la ley siempre se distinguen porque están llenos de grandes y abstractas palabras, los altos ideales. Tan altos que por debajo uno hace lo que quiere. Ya han visto, las leyes son burocracia, obstáculos, y un enemigo de la democracia. Esta retórica siempre funciona. Las leyes son como las normas de tráfico, meras referencias, no límites. Miren sino la reflexión de todo un ministro de la Defensa, Ignazio La Russa: «Esperamos confiados los veredictos sobre nuestras listas, pero no aceptaremos nunca una sentencia que impida votarnos. Estamos dispuestos a todo». Huy, a lo mejor saca los tanques a la calle.
No se crean que esto ocurre por falta de leyes. Italia es el país con más leyes del mundo. Ni se sabe el número y se suele decir que son diez veces más que en Francia o Alemania. El PD dijo una vez, en una propuesta de simplificación, que en Italia hay 21.291 leyes, 4.547 en Alemania y 9.800 en Francia.
Sea lo que sea, muchísimas leyes. ¡Y cómo son! Miren este decreto de la Gaceta Oficial de Sicilia del pasado 29 de enero: «Visto el Estatuto de la Región, vista la ley regional de 15 de mayo de 2000,....», y así seguía enumerando leyes, líneas y más líneas hasta que llega al asunto: «... el señor Bellavia, Vincenzo, nacido en Palermo el 7 de junio de 1967 y residente en Via Giotto número 78 es autorizado a criar con fines amateur y ornamentales la fauna autóctona enumerada a continuación por número y especie: nueva parejas de jilgueros (Carduelis carduelis)». En total, 523 palabras, como reseñaba puntualmente el ‘Corriere della Sera’, para esta chorrada. Imaginen para las cosas importantes. Les encantan los floripondios y el adorno, y las reglas en ese sentido cumplen su cometido a la perfección.
Otro ejemplo memorable han sido las primeras sanciones por blasfemar de la federación de fútbol (siete). De por sí ya ha sido un disparate crear una norma así, por el meapilas de su presidente, pero desde luego la diversión que ha traído ha merecido la pena. Las condenas se basan en lo que oyen los jueces de línea o en la lectura de los labios de los jugadores en televisión. Ya se imaginan el lío. La pena máxima es por ‘Porco Dio (Dios)’, pero se suele alegar que se ha dicho ‘Porco zio (tío)’. Como en España con ‘Ostras’ o ‘Cagüen ros’. A Davide Lanzafame, del Parma, no se lo han admitido. Pero Michele Marcolini, del Chievo, has ido más listo. Asegura que dijo ‘Porco Diaz’. No en referencia al general Armando Diaz de la Primera Guerra Mundial, aclaró, sino a un ex-jugador argentino del Inter. Decisión del tribunal: «El futbolista clivense saliendo del terreno de juego como consecuencia de la expulsión infligida poco antes, profería aparentemente una expresión jergal, en uso en el Triveneto y Lombardía, con vulgar referencia a Diaz y no a Dios». Fue absuelto.
No se engañen, estas leyes tan barrocas y preciosistas luego son un coladero. Es un círculo vicioso, porque hecha la ley, hecha la trampa y cuantas más leyes, más trampas. No paran de buscar el hueco para escabullirse y debe reconocerse su talento e imaginación en la tarea. Berlusconi, naturalmente, es campeón mundial y no les voy a aburrir otra vez con sus hazañas. Como las mismas leyes, todo es una cuestión de estilo y jugar hábilmente con las formas. Como en esta magistral lección política de ‘La giornata dell’onorevole’, capítulo de ‘I mostri’ (1963), mina inagotable de sabiduría del gran Dino Risi con el enorme Ugo Tognazzi:
Sinopsis: El ‘onorevole’ se aloja durante las vacaciones en un convento, donde vive a cuerpo de rey. Es un ejemplo de libro de democristiano de la época, con una fusión total entre Vaticano y partido. Esta relación y proximidad llega a nuestros días. En un plano más inconfesable, ahí tenemos ahora el escándalo de la Protección Civil y a un nigeriano del coro de San Pedro consiguiéndole chicos y algún seminarista a Angelo Balducci, un alto cargo de obras públicas, ‘gentiluomo de Sua Santità’. En fin, que nos distraemos. Al onorevole le lleva el desayuno un frailecillo afeminado. Luego llama a la familia, que veranea en Forte dei Marmi, destino playero pijo en Toscana. Pregunta por la prole y dice que no irá al Parlamento, porque no hay nada que hacer.
Al salir le aborda un colega del partido por un asunto urgente. Se trata de una compra de terrenos para una edificación surrealista de chalés para los 3.000 empleados de un ente absurdo. En definitiva, el clásico pelotazo corrupto. Sin embargo, hay un tal general Olivazzi, un técnico del ministerio, que ha descubierto que el Gobierno paga los terrenos diez veces por encima de su valor real. Es decir, lo mismito que en el actual escándalo de adjudicación de obras de la Protección Civil, y ha pasado medio siglo.... El general pretende presentar un dossier al ‘onorevole’ ese mismo día para denunciarlo, antes de que se apruebe el plan y sea demasiado tarde. El diputado le interrumpe: «Yo soy un diputado, y tengo responsabilidades hacia el Parlamento y el país, y sobre todo hacia mi conciencia. Luego, si este general Olivazzi me presentara el dossier y yo comprobara la veracidad de sus afirmaciones, lo siento por vosotros, pero cumpliré mi deber hasta el final». El compañero se alarma y dice que el escándalo será terrible, que hará caer el Gobierno.
Al llegar al despacho aparece su asistente. Es otra figura esencial de la política italiana. El ‘portaborse’, chico para todo que hace méritos, pelotea, obedece y traga con lo que le echen durante años hasta que le colocan. Por las calles de Roma, en torno a los edificios oficiales, se les ve a patadas. Este secretario, también afeminado, le dice que le espera el general Olivazzi por algo muy urgente. Dice que le hagan pasar.
El general está retratado, todo digno, como uno de esos italianos honestos de una pieza. Pobrecitos, esa raza condenada a la extinción, devorada por sus congéneres. El ‘onorevole’ lo sienta y le dice que en unos minutos está con él. De inmediato se va a una ceremonia militar al Palatino, aunque el asistente le recuerda que había dicho que no iba. Luego el secretario llama a la oficina y le dicen que el general sigue allí esperando. Entonces decide ir al Parlamento. En el despacho, el general ahí sigue. Un conserje le informa que el ‘onorevole’ tiene ahora una reunión y aún no puede venir. Le pregunta si quiere un bocadillo. Luego se hace de noche mientras su excelencia aprueba unos dibujos animados, en los que «el prepotente sucumbe». «¿Qué hora se nos ha hecho?», pregunta. Son ya las nueve. «Tardísimo», replica. En efecto. El vídeo acaba aquí, pero ya se imaginarán cómo termina la historia: cuando llega por fin a recibir al general el plan ya ha sido aprobado. El ‘onorevole’ lamenta en el alma no haber sido informado antes.
FIN
Reina una indulgencia generalizada hacia el delincuente, con una desconfianza implícita hacia quien parece honesto. A mí me da, es una mera impresión personal, que aquí el que puede, roba. Es una simple cuestión de oportunidades y si uno la tiene y no la aprovecha es tonto. De ahí la comprensión hacia el desliz o la falta. Salvo que uno sea asesino de niños en serie, todo se considera dentro de lo humanamente posible.
Por ejemplo, un senador del PDL de Berlusconi, Nicola Di Girolamo, está desde ayer en la cárcel por fraude electoral con agravante mafiosa. Está acusado de obtener su escaño en el extranjero, sin vivir en el extranjero, gracias a los votos recolectados por la ‘ndrangheta, la mafia calabresa, y a las órdenes de un nazi con cuadros de Hitler que le llamaba «mi esclavo». El otro día dimitió, con mucha conmoción, ante la cámara alta. Dijo que no era Lucifer ni el mal absoluto (recuerden, sólo está clarísimo el caso del asesino en serie de niños) y al final del discurso sus compañeros van y le aplauden. «Quiero sólo recordar que en todas las cuestiones hay también un lado humano, que prescinde del contenido de las decisiones», explicó Carlo Giovannardi, subsecretario de la presidencia del Gobierno. El lado humano siempre se tiene en cuenta. La ley es inhumana.
Lo mejor es que, por dimitir antes de que le echaran, Di Girolamo cobrará 17.000 euros de indemnización. Y el nuevo senador que le sustituye y representará a los extranjeros vive en Roma y cobrará los 35.000 euros de dieta de los elegidos en el extranjero.
De este modo tenemos el Parlamento italiano lleno de gente procesada y condenada en firme. No es que los italianos traguen con Berlusconi, es que tragan con una banda de cuidado. Cuando se formó el actual Parlamento, en abril de 2008, el panorama era el siguiente, entre condenados, investigados, con juicios en marcha o salvados por la prescripción, un total de 70 diputados y de ellos, 17 condenados de forma definitiva:
-PDL de Berlusconi: 45 personas, incluido el jefe, claro.
-Liga Norte: 7, entre ellos su líder, Umberto Bossi, con condena definitiva por financiación ilegal, y el ministro de Interior, con condena definitiva por resistencia a la autoridad (no se rían).
UDC: 5.
PD: 13.
Sólo les digo que el Gobierno de Berlusconi, ante la nueva oleada de casos de corrupción, ha aprobado un endurecimiento de las leyes contra la corrupción. Más leyes. Es muy gracioso, porque tiene la casa llena de gentuza y ha pasado estos años ablandándolas para salvarse él mismo en sus procesos. Como esta semana en el caso del abogado Mills, a quien Berlusconi sobornó para que no declarase en su contra en dos de sus procesos: se ha salvado de la condena en firme por ser sobornado gracias a la prescripción del del
ito. ¿Lo adivinan, no? Berlusconi rebajó la prescripción de este delito de 15 a 10 años en 2005, y también se va a beneficiar de ella enseguida en el proceso paralelo contra él como sobornador.
Como vemos las leyes no se cumplen, o no se hacen las que se quiere incumplir, o se cambian las que se quiere incumplir. Pero luego entramos en el terreno de las reglas no escritas, también muy importantes en cualquier país. Por ejemplo, es una ley no escrita, porque se supone, que los candidatos políticos tienen que tener una mínima preparación. Pero Berlusconi de nuevo ha colado una tía buena de la tele, Nicole Minetti (chica de la foto), que conoció ya reciclada como «higienista dental» en el hospital San Raffaelle, del que es el principal financiador. Además ha metido en las listas al fisioterapeuta del Milan y al geómetra de su villa de Arcore.
Pero también hay reglas escritas que se respetan, y mucho. Por ejemplo, la semana pasada un desconocido esperó a un abogado y concejal de Palermo del PDL, Enzo Fragalà, en la puerta de su casa y lo molió literalmente a palos con un bastón. Murió tres días después. No se crean que la noticia tuvo mucha repercusión. Estos sucesos del sur se ventilan a menudo en los medios silbando para otro lado. Como diciendo: bueno, bueno, esto huele a Mafia o algo raro, a saber qué hay detrás y mejor ni moverlo. Está entre el hábito malsano y la ‘omertà’.
Las reglas, en fin, son incomodísimas. Perdonen que les cuente una historieta ilustrativa personal. Vino una de mis hermanas a verme. Como siempre, le di escrupulosas y vanas instrucciones para evitar ser timada por el taxista del aeropuerto de Ciampino. Tras miles de estafas el ayuntamiento puso tarifa fija: 30 euros de Ciampino y 40 de Fiumicino (ya lo saben). Pero, como siempre, son capaces de crear matices e idear trucos que dan mucho juego. No les aburriré con los detalles, aunque un día podemos escribir un breve manual de supervivencia, el caso es que el taxista les pidió diez euros más.
En estos casos, aun sabiendo los dos que el taxista miente, se suele resolver con un ni para ti ni para mí, 35 euros o, por no discutir, le das los 40 que pide. Pero ese día yo estaba caliente y adopté la actitud de español: 'Mira majete, 30 o no te pago'. Esto en Italia es raro y se lleva mal. Su reacción fue agarrarme del cogote y decirme en voz baja al oído: "Si no me pagas te mato". Los taxistas de Ciampino tienen fama de ser una mafia de cuidado, pero yo estaba con ganas de bronca. Pensé en ir a la Policía, pero corría el riesgo de que se pusieran de su parte por mi imperdonable intransigencia, así que le dije que me daba igual.
Resultó ser un farol. No me mató. Al final se retiró, cogió los 30 euros y al irse me gritó lo siguiente -y a esto quería llegar-: «¡Estás loco, loco! ¡A ver si te enteras que Mussolini murió hace tiempo!». En resumen: exigir el cumplimiento de las normas era visto por este individuo como puro fascismo, una imposición irracional.
Luego pasé unos días mirando a mis espaldas cuando salía de casa, porque aquí nunca se sabe.
Otro aspecto del problema es que para burlar la regla y salvar la situación siempre se puede llegar a un pacto, que lleva a la conspiración, que suele aparejar alguna traición (aquí ya me pongo como Yoda, el enano con orejas de la Guerra de las Galaxias). El pacto es otra institución italiana. Aquí se negocia hasta con el diablo y por eso a menudo todos los núcleos de poder están interconectados. Ejemplo máximo, por ser un acontecimiento extraordinario, es el abrumador trasfondo del secuestro de Aldo Moro: ahí todo el mundo hablaba con todo el mundo, todos tenían líneas de comunicación con todos y se exploraban todas las vías. Aunque, claro, a menudo con intereses contrapuestos. Brigadas Rojas, masonería, servicios secretos, el Vaticano, la Mafia, la Banda de la Magliana,... Unos para liberarlo, otros para cargárselo.
Naturalmente, la excepción a la regla sólo se efectúa con el fuerte, no con el débil. Es más, es el débil quien suele hacer las excepciones a la regla con el fuerte, porque espera sacar de ello una recompensa. En el caso con que empezamos, el de las listas electorales, no se crean que nadie piensa que el PDL, por ser el primer partido de Italia y el poderoso, debería precisamente dar más ejemplo o ser más escrupuloso que nadie con la ley. Al revés, se piensa que tiene derecho a la excepción por eso mismo. Si no ¿para qué sirve el poder? Sólo el influyente puede moldear las reglas a su favor en este país.
Como colofón, vean esta maravillosa frase del presidente del Senado y segundo cargo del Estado, tras el presidente de la República, Renato Schifani, sobre el problema de la chapuza con las listas:
«Espero que, siempre en el respeto de las leyes, prevalga la sustancia sobre la forma, cuando la forma no es esencial»
Qué pico de oro. Pero nada comparado con el inmenso Vittorio de Sica en esta lección de retórica, capítulo final de 'Altri tempi' (Otros tiempos, Alessandro Blasetti, 1952). Es el origen de la famosa expresión 'maggiorata', aplicada a los bellezones exuberantes de la época. Ilustra divinamente todo lo que llevamos dicho.
Sinopsis: En un tribunal napolitano se procesa a una mujer por el intento de asesinato, por envenenamiento, de su marido y su suegra. El caso está clarísimo, ella ha confesado todo y no hay ninguna duda. Es el turno del abogado defensor. Me meto una panzada a traducir, pero todo sea para que puedan apreciar la belleza del italiano en la boca de De Sica y la maestría de su interpretación.
«El colega de la acusación tiene toda la razón. No intentaré siquiera decir una sola palabra en su defensa. Yo no defenderé a la imputada, pero debo defenderles a ustedes, señores de la corte, del peligro de emitir una sentencia demasiado fácil, según nuestra ley, según nuestra moral, porque según nuestra ley esta mujer debe ser condenada, a cadena perpetua, de por vida. Pero...
Señores de la corte, señores que me estáis escuchando, se nos olvida otra ley, otra moral... ¡la ley de la belleza! Y la belleza es aquella por la que todas las leyes fueron creadas. La belleza es ¡la mujer! Acercarse a la mujer, comprender la mujer, admirar la mujer. Esto es lo que nuestra ley y nuestra moral ya no nos enseñan. Pero preguntad a vuestras bellas mujeres, a todas estas... bellas señoras que me escuchan, preguntad si la belleza de una mujer puede esconder la maldad y ahora me responderán todas...
-Noooo. «Simpático», le dice una señora a la otra.
Todo lo que os diré hablando de María Antonia... intentar comprenderla, iluminarla, será para comprender, iluminar, todas las mujeres. Y en primer lugar las vuestras (se dirige al jurado), aquí presentes. Pero consideremos las culpas de María Antonia... Deben ser consideradas una cosa que bien se puede descuidar, en comparación con la función alegórica y sugestiva que ella, como mujer, ejercita sobre el pueblo.
-¡Bravo, abogado!
¡Pero vosotros tenéis que aplicar la ley, vosotros tenéis que condenarla a cadena perpetua. Pensadlo bien. Tenéis el deber de imponer una sentencia tras la cual un triste edificio encerrará para siempre, fuera de la mirada de todos, del vuestro, como del de miles, una mujer en la que parece encarnarse la belleza misma de nuestro Nápoles, de nuestra primavera, de nuestro Vesubio, eh...
-Abogado, nosotros estamos aquí dispuestos a ayudarle... (Dice ya el presidente del tribunal)
Sigue. María Antonia forma parte del panorama, como los ríos, los lagos, las montañas... Condenándola meteriáis entre rejas una parte esencial de nuestro maravilloso paisaje. ¿Y qué dirían los extranjeros si metiéramos en la cárcel el Vesubio? ¡Y vosotros queréis hacerlo! Esto quiere nuestra justicia. ¡Cuánta diferencia entre nuestra justicia y la justicia griega!
-Perdone, ¿les molesta si hablo de los antiguos griegos?
-Por Dios, los griegos son maestros de la humanidad.
-El Areopago se abría sobre la más bella colina de Atenas... mientras nosotros estamos aquí encerrados en esta aula mísera, polvorienta, oscura y apestosa. Hombres de mente abierta a toda grandeza se sentaban para juzgar sobre escaños de mármol y no sobre esta pobre madera asquerosa, indecente, que vosotros ocupáis. Y si también entonces podía ocurrir que la belleza fuera arrastrada sobre la peana de los acusados, ¡cuán más alto era el debate... y el juicio! ¡Frine! ¡Frine! ¿Quién de vosotros ha entendido nunca este nombre? ¡Frine era una mujer griega, Frine era María Antonia, Frine era la belleza misma! Sal, sal fuera, María Antonia. Hipérides, mi ilustre predecesor la condujo al centro del Aeropago, que debía juzgarla por delitos ante los cuales, los de María Antonia son un juego de niños. ¡Miradla, miradla! ¿Y sabéis cómo el gran Hipérides la defendió? Una sola túnica escondía las formas de aquella maravillosa criatura... ¿Me sigue presidente?
-Sí, sí.
-¡Y de un sólo golpe la arrancó! ¡Así!
Se oye: «!¡Quanto è bella!».
-Y los jueces, que ya tenían el pulgar hacia abajo, lo volvieron hacia arriba y María Antonia, eeh, Frine, ¡fue absuelta! Como en esta pequeña y miserable cabaña judicial no puedo repetir el gesto de Hipérides... ¡La culpa no es de María Antonia, la culpa no es mía, la culpa es vuestra! ¡Culpa de la árida ley! ¡Árida ley! ¿O somos áridos nosotros, que no sabemos interpretarla? Porque le ley impone una condena perpetua, de por vida, pero por otra parte, ¿no es esta misma ley nuestra que prescribe que sean absueltos los ‘minorati psichici’ (deficientes mentales, de ‘menor’)? Y bien, ¿por qué no debería ser absuelta ¡¡¡una ‘maggiorata’ física (palabra inexistente, juego de palabras equivalente con ‘mayor’ para decir 'superdotada')!!!! como esta formidable criatura?
Sentencia: Condena a 24 meses (Uuuuuuuh) de detención, de los cuales 22 cubiertos de la reciente amnistía y los restantes dos meses ya ampliamente cumplidos (Aaaaaaaah), por lo que ordena la inmediata liberación.
FIN
Para concluir la tabarra de hoy. Esto de la maraña de leyes y la lentitud de la justicia también es una cuestión alimenticia. Como todos los arcaísmos italianos nada cambia porque hay una feroz resistencia interna. Italia es también el país con más abogados de Europa, 200.000 colegiados, dedicados a buscar la trampa en la ley. A cinco causas al año cada uno, tirando por lo bajo, salen un millón de procesos. Cada uno puede cubrir los tres grados de juicio, que involucra nueve jueces con los cinco del Supremo (Cassazione). Todo está judicializado y debe recorrer el mismo camino procesal robar una pera que un asesinato múltiple. Como ya sabemos, los juicios se eternizan y a menudo prescriben.
Se preguntarán quién es el chico de la foto, tan modosito. Es Fabbrizio Corona, rey de los paparazzi, y no crean que está en una discoteca, no. Está sentado en un juicio esperando una sentencia. Con esta solemnidad y apostura escuchó el pasado día 10 ante el tribunal cómo le condenaban a tres años y ocho meses por hacer fotos comprometidas a famosos y luego pedirles dinero por ellas, con la amenaza de publicarlas si no accedían. Por ejemplo, lo hizo con los futbolistas Adriano y Francesco Coco y el motociclista Marco Melandri, pillados en compañía de estrellas porno, prostitutas o transexuales.
Al salir del juicio, Corona hizo unas reflexiones: «Me avergüenzo de ser italiano. Lo que está escrito en la sala, ‘La ley es igual para todos’, no es verdad. Es una grandísima gilipollez. Ya no tengo confianza en la ley. Vivimos en un país de mierda». Justificó estas opiniones con el argumento de que todas las agencias fotográficas hacen lo mismo. Y eso que no le fue mal, porque el fiscal pedía el doble de la pena y fue absuelto de algunas acusaciones.
A día siguiente en un programa televisivo se enfadó con algunas preguntas, pegó un puñetazo en la mesa y la rompió. Tras la publicidad tenía la mano vendada y los médicos de la cadena pensaban que tenía una fractura. El presentador le preguntó cómo estaba. Respuesta: «El dolor no es una cosa que me incumba». Por unos momentos pareció oírse viento solitario de western en el estudio.
Su madre, la señora Gabriella, le defendió por teléfono en otro programa interviniendo en directo: «Esta sentencia es absolutamente injusta, creo que mi hijo es un chivo expiatorio para todo lo que sucede en Italia mucho más grave. Si mi hijo se ha convertido en lo que es se debe a quien ha construido esta juventud».
Se me olvidaba reseñar que Corona es un tipo que hasta grabó a escondidas a su mujer, otra famosilla, el día de su divorcio en los juzgados. También tiene otro juicio por ir de compras con un fajo de billetes falsos y es famoso el episodio de las dos multas al volante de su Lamborghini: le pusieron una por la mañana en Roma y la otra por la tarde en Suiza. Un angelito.
Entre madre e hijo resumen divinamente algunas de las principales excusas de uso cotidiano en este bendito país, que pivotan sobre el eje «lo hace todo el mundo-la culpa es del sistema». Eso se traduce en que, en general, nadie pide disculpas por nada. Siempre se espera en la simpatía hacia el infractor o, en sentido amplio, hacia el delincuente. La intervención pública de la madre también es muy socorrida. Así que no les tiene que extrañar que este señor atolondrado diga estas barbaridades de los tribunales.
Esto fue la mañana del día 10. Más o menos a la misma hora... en el congreso del Partido Popular Europeo en Bonn...:
Traducción: Consentidme, dado que otros colegas lo han hecho, que hable de mi país, Italia. Somos la tercera economía de Europa, hemos ganado las elecciones muy bien, tenemos una mayoría fuerte y cohesionada, un Gobierno muy operativo, un primer ministro... ¡súper!. Más del 60% de popularidad tras las pruebas de eficiencia dadas para la solución del problema de las basuras heredado de la izquierda en Campania. Y con la organización del post-terremoto en Abruzzo alcanzamos el 68,8%. Luego existe, naturalmente, una izquierda que tiene el 80% de la prensa italiana, que me ha atacado en todos los frentes, inventándose calumnias increíbles que, de todos modos, me han reforzado, porque los que creían en mí están aún más convencidos de lo que estamos haciendo, y sobre todo porque dicen: ‘Mamma mìa, ¿dónde encontramos uno, fuerte, duro, con pelotas, como el señor Silvio Berlusconi?’.
Bien, pero en Italia atravesamos un momento de transición particular. En Italia no hay inmunidad parlamentaria (por referéndum popular en 1993, n. del t.), en Italia los fiscales no dependen del Gobierno, y se ha formado poco a poco en la izquierda un partido de los jueces, pues la izquierda, como no consigue triunfar a través de la política lo intenta a través de los procesos. Yo he sido embestido por 103 procedimientos, 913 jueces se han interesado en mí, he tenido 587 visitas de la Policía judicial y de la Guardia de Finanza,... ah, y 2.520 audiencias, creo que es el récord universal de la historia. Pero sólamente absoluciones, porque por fortuna de la izquierda es una parte de los jueces, luego los de segundo y tercer nivel son jueces de verdad como en los otros países.
Bien, ¿qué es lo que sucede en este momento en Italia? Un hecho particular que yo llamo de transición y que tenemos que remediar. La Constitución italiana dice, como todas las constituciones, que la soberanía pertenece al pueblo. Bien, el pueblo vota, y es el Parlamento recibe la soberanía del pueblo. El Parlamento hace las leyes. Pero si estas leyes no gustan al partido de los jueces de la izquierda, se dirige al Tribunal Constitucional, que tiene 11 miembros de 15 que son de izquierda. Porque los cinco componentes nombrados por el presidente de la República son todos de izquierda, porque por desgracia hemos tenido tres presidentes de la República consecutivos de izquierda, y por tanto en vez de ser órgano de garantía, el Tribunal Constitucional se ha transformado en un órgano político, que deroga las leyes hechas del Parlamento. Por tanto la soberanía hoy, en Italia, no creo que diga nada excesivo, ha pasado del Parlamento al partido de los jueces.
Os doy dos ejemplos, de leyes recientemente derogadas. Una ley por la que un ciudadano, acusado de un delito, absuelto, dice: ‘Basta, no puede ser juzgado en segundo y tercer grado, metido de nuevo en la rueda infernal de los procesos, que te arruinan la vida, y la de tu familia y tus seres queridos, como sucede en las otras grandes democracias. Una persona se juzga una sola vez’. Esta ley, así de justa, así de natural, así de necesaria, ha sido derogada, a petición de los fiscales de izquierda, por el Tribunal Constitucional. (Como se imaginarán, es una de las leyes ‘ad personam’ que intentó colar sin éxito, para esa pequeña parte de los jueces de primer grado que no son comunistas y le absuelven, n. del t.).
Otra ley: el presidente de la República, los dos del Parlamento y el primer ministro, durante su mandato, debiendo dedicarse completamente al cuidado de los intereses del país tienen que ver cómo sus procesos se suspenden. Se suspende también la prescripción, los procesos se reanudan al final del mandato. También esta ley ha sido derogada por el Tribunal Constitucional, que prácticamente ha dicho a los fiscales: ‘Reanudad la caza al hombre del primer ministro’.
Bien, esta es una situación que tenéis que saber, porque muy a menudo los periódicos de cada país representan la situación italiana en modo completamente distinto de la realidad.
Es una situación transitoria, ciertamente, tenemos una gran mayoría en el Parlamento, estamos trabajando para cambiar esta situación con una reforma de la Constitución.
FIN
A los tres días le partieron la cara al chulo de discoteca. Me refiero al segundo, al del par de pelotas. Que al menos nos ha explicado por qué, con razón, el primero, el paparazzi, estaba enfadado: probablemente fue juzgado por unos magistrados comunistas. Es lo que pasa con un primer ministro que se cachondea de los tribunales, que luego cualquier mindundi entra en los juzgados como en el bar. Pero no se engañen, ahí donde lo ven Fabrizio Corona es un prototipo y modelo social de éxito. El otro, ya lo saben, es el primer ministro.
En fin, ya están enterados de lo que le pasó a Berlusconi en el Duomo de Milán y no es para hacerse el gracioso. A todos nos ha conmovido ver a un hombre herido y ensangrentado. Fue vergonzoso. Todo el mundo tiene derecho a decir lo que le dé la gana sin temor a que le parta la cara un imbécil, aunque en este caso era un enfermo. Pero que levante la mano quien no se esperaba algo así algún día. Digan lo que digan el contexto es importante para comprender por qué ha ocurrido.
Antes de la agresión del Duomo ya saben lo que había, porque en este blog hemos ido contando las peripecias de nuestro hombre. Ahí les he puesto el discurso-clímax-delirio de Bonn, con Angela Merkel, imagino que flipando, en primera fila. Tal sucesión de trolas, megalomanía, populismo y despotismo es difícil de ver hoy en día en directo y en estado natural. Salvo que uno salga de la UE y empiece a mirar entre los amigos de Berlusconi: Gadafi, el presidente bielorruso, el de Túnez,... Pero de eso hablaremos otro día. He colocado el núcleo del discuro enterito para que luego no diga nuestro héroe que los periodistas extranjeros nos inventamos lo que dice.
Berlusconi, el del par de pelotas, ha seguido una doble estrategia después del ataque. Por un lado, y dado que se acercaban las navidades, ha seguido inteligentemente el guión ‘atentado a Juan Pablo II’: mensajitos sobre el amor y el odio, sentirse agraciado con un milagro, perdón al agresor... No me extrañaría que un día fuera a visitarlo a la cárcel y el otro acabara haciéndose del PDL. Este lado espiritual ha culminado, cómo no, con un emotivo poema de Don Luigi Verzé, el cura que citamos el otro día, en cuyo hospital, financiado por Berlusconi, ha permanecido ingresado el primer ministro. Se lo dedicó el día que le dieron de alta:
Carissimo Silvio,
¡Ahora Te vas reajustado del San Raffaele! ¡Y que Dios sea loado! Te vas más rico, porque has versado un poco de Tu sangre por este nuestro País. Ya habías trabajado tanto y sufrido incomprensiones y humillaciones. ¡Todo para hacer el bien y destruir el mal! Así el buen Dios lo dispuso incluso para su Hijo Jesús. Te acompañe este orgullo: Tus fatigas, Tu entusiasmo, Tu inteligencia, Tu sangre de hombre verdadero. He dicho de hombre, no de santo.
Las mayúsculas, como podrán imaginar, son suyas, no mías. No sé cómo le sentará a Silvio que se las hayan puesto también a Dios. Recordemos este memorable pasaje del elegido -una vez dijo ser el «ungido del Señor»- junto a su presentador de confianza, Bruno Vespa, en el inenarrable programa ‘Porta a porta’:
Traducción: «...sobre todo en campaña electoral alcanzo una virtud... ¿quiere oler? Huela, huela, con la nariz, ¡es olor de santidad!».
Pero mientras el venerable líder pedía serenidad y amor universal, en el lado negativo de la fuerza los medios de su propiedad se lanzaban a la manipulación que era una maravilla. Mientras Silvio componía églogas, el par de pelotas quedó para sus chicos. La noche del ataque el informativo especial de Canale 5 daba la noticia con las imágenes de los manifestantes que habían protestado contra Berlusconi durante el mítin previo, identificando la protesta con la agresión. Sólo al cabo de diez minutos se acordaron de decir, por fin, que fue una obra de un desequilibrado.
El periódico de la familia Berlusconi, ‘Il Giornale’, fue a saco al día siguiente en primera página: «El asaltante es un loco, pero los autores morales son conocidos, y también algunos políticos del centro-derecha...». Fue una cosa increíble: la crítica a Berlusconi ha quedado convertida en incitación a la violencia, incluida la de sus aliados. De hecho, dos días después decían: «Quien grita al tirano legitima el tiranicidio. En democracia se admite matar a un dictador. Pero de ahora en adelante quien define un régimen fascista este gobierno debe asumir la responsabilidad».

El ápice de la locura lo alcanzó el inefable Fabrizio Cicchito (chico de la foto), que no es cualquiera, sino el portavoz del partido de Berlusconi en la Cámara de Diputados. En un discurso en la cámara habló de una red que ha orquestado «una campaña de odio» compuesta por algunos medios y periodistas. No crean, que es una opinión más que autorizada, porque Cicchito de conspiraciones sabe un rato: es un ex-socialista de la época de Craxi reciclado en la derecha que estaba en las listas de la logia masónica P2. Ya saben, la organización ilegal, subversiva y clandestina formada por cientos de personalidades que conspiraba para alterar el orden democrático establecido. Pero aquí nadie se retira por eso. Al revés, se crecen. Miren si no a Berlusconi, que también era de la P2.
En fin, que si criticar a Berlusconi antes estaba mal, a partir de ahora va a ponerse imposible: se convierte uno en un terrorista. Pero además se ha visto enseguida que nuestro hombre iba a aprovechar el castañazo para pisar el acelerador. Ya saben, lo que decía en Bonn, arreglar esta «situación de transición», esta cosa rara de la democracia italiana en la que se le puede juzgar como a cualquiera. Ya está todo montado, y sin ningún ruido con la conmoción del ataque del Duomo y las emociones navideñas. El día 11 de enero vuelven a presentar en el Senado la ley de inmunidad, pero esta vez será una ley constitucional, para que nadie la pare. Como tardará unos 15 meses, durante ese tiempo salvarán el culo al jefe con dos leyes para su beneficio personal que ya les avanzaba el otro día: la del ‘legítimo impedimento’, cuyo trámite empieza el 25 de enero en la Cámara de Diputados, y la del ‘proceso breve’, en lanzamiento el 12 de enero en el Senado.
Entretanto, el buen Silvio esboza pensamientos catequéticos a vuelapluma en la web: «Estad serenos y seguros, el amor vence siempre sobre la envidia y el odio». Dirigidos «a quien quiere construir, a quien quiere el bien de todos y a ninguno desea el mal».
Si antes ya estaba mal visto hablar de los juicios a Berlusconi imaginen ahora. En la izquierda ya sólo se debate sobre la forma de bajarse los pantalones con más dignidad. El argumento que circula es que hay que tragar y que Berlusconi se blinde con la inmunidad por el bien del país, para que pueda trabajar y a ver si hace algo. Ahora que lo pienso llevo casi una década en Italia y en este tiempo no ha avanzado nada. Eso sí, siempre están hablando de empezar de una vez «las urgentísimas reformas que necesita el país absolutamente».
Decíamos que en Italia el delincuente siempre puede contar con cierta simpatía generalizada por el infractor de la ley. En ese sentido debe considerarse que Berlusconi, en fin, no exageremos, no ha matado a nadie, y lo demás son cosillas que todo el mundo hace o, por lo menos, que casi todos harían si fueran él. Absolviendo a Berlusconi los italianos se absuelven a sí mismos. Y ya verán ahora que se acerca el décimo aniversario de la muerte de Craxi, primer ministro fallecido en el exilio fugado de la Justicia. Y padrino de Berlusconi. Está en plena rehabilitación y le quieren dedicar una calle en Milán, siempre con el mismo argumento: era un chorizo corrupto, ya, pero eso es lo de menos, qué gran estadista. Pero de eso hablaremos otro día.
Veamos un fragmento de ‘Todo modo’ (Elio Petri, 1976), de la novela de Leonardo Sciascia. "Todo modo" es el inicio de una cita de San Ignacio de Loyola que verán en la escena a continuación. La película, muy polémica en su día y sobre todo incomodísima tras el asesinato de Aldo Modo dos años después, es una brutal crítica del corrupto mundo de la política democristiana, personificada en Aldo Moro, aquí calcado por Gian Maria Volontè, junto al gran Marcello Mastroianni. Como decimos siempre, lo de Italia viene de lejos, no es de ahora:
Traducción:
-¿Debo decir todo lo que he descubierto? ¿Derrumbar el castillo? ¿Nos tenemos que entregar al enemigo? ¿Invertir la pirámide? ¿Las relaciones de clase? ¿Cambiar, cambiar, cambiar? ¿Cambiar cultura, cambiar todo, debo cambiar de verdad?
-Todo modo para buscar la voluntad divina.
-¿Y qué es la voluntad divina?
-No es alma y no es mente, no es imaginación, ni opinión,ni razón, ni pensamiento, no es número, orden, grandeza, pequeñez, igualdad, ¡desigualdad!, no es vivo y no es vida, no es espacio, materia, esencia, no es bondad, ni verdad, no es tiniebla, ni luz, no es error, ni verdad.
-Yo soy un político, necesito indicaciones concretas.
-Tú eres un hombre como todos los demás, ¿amas el poder?
-Sí, magmáticamente.
-¿Estás dispuesto a cederlo?
-Ehhh, ¿y a quién? No hay ninguno mejor que yo. Sabes, creo que tengo una misión que cumplir, sí.
-¿Tienes los estigmas?
-Eh, sí, sí, a veces me parece verlas, sí, sí, mira, también ahora, ¿ves?
-Yo no las veo. Tú eres como los demás. Sigue su ejemplo, y no finjas más.
-¡Eh no, yo no soy como los demás! Yo soy distinto, yo no soy ávido, no soy arrogante, no soy hipócrita, soy una buena persona, una persona honesta, no robo yo, dímelo tú, por favor, dímelo que no soy como los demás!
-¡Tú eres como tus electores, cínico y feroz! ¡Sigue tu mandato hasta el final, de todos modos caeremos juntos! ¡Tú, con tus ricos impostores que te tienen en el gobierno sólo para protegerles de los pobres, y yo con mi estúpido rebaño, inocente, pecador, que sólo espera de mí el viático para el otro mundo!
-Tú ya no me amas.
-Eres tú que ya no me amas, lo sé. Los curas son molestos.
-Confiésame, por la última vez, yo... tengo la sensación de que no nos veremos más.
-No, no podría absolverte.
-¡No, tú me tienes que absolver!
-¡Déjame!
-¡Piensa en lo que representamos, no en lo que somos!
-Eres una beata, lloras como una beata.
-¡No, yo, yo para continuar necesito tu absolución! ¿Qué somos sin vosotros, vosotros sin nosotros... ellos?
-¡Non possumus!
FIN
Ya ven que por arriba se p
asan el Estado por el arco del triunfo. Así que por abajo qué vamos a esperar. Como los ciudadanos tampoco pueden contar con que el Estado cumpla su deber. Y aquí volvemos a entrar, como siempre, en aterradores destellos de incompetencia administrativa. Estos días ha habido un buen ejemplo, con la sentencia del célebre crimen de Garlasco, culebrón que ha tenido en vilo a Italia durante más de dos años. Es el misterioso asesinato de una joven, Chiara Poggi, de 26 años, hallada muerta en un chalé. Gran despliegue policial. Juicio mediático y paralelo, como mandan los cánones, gran atención a los mínimos detalles y exposición minuciosa de los indicios en televisión. Por eso unas primas de la víctima, Paola y Stefania Cappa, bautizadas como "las gemelas K", aprovecharon para trucar una foto de la difunta y colocarse con ella para distribuirla a la prensa y hacerse famosas. La repartieron entre los periodistas al día siguiente del crimen en la puerta del chalé. A esto ha llegado Italia. Ahí tienen la foto, si es que todavía no se les ha caído de vergüenza la cara pegada con el Photoshop. Pero hasta aparecieron en la revista del corazón 'Oggi' contando su vida y lo íntimas amigas que eran de la pobre Chiara. Y al final, premio gordo, consiguieron que las llamara Fabrizio Corona, el chulo del que hemos hablado al principio, el perseguido por los jueces, es decir, el primero, para ofrecerles 4.000 euros por un reportaje fotográfico sexy. Corona lo explicó así: "Posarían vestidas de 'veline', alegres, sonrientes, con una bonita entrevista sobre su vida, sus estudios, sus amores, los proyectos, ninguna referencia al homicidio de Garlasco, obviamente. Tene que ser una cosa alegre, divertida". Obviamente.
Puntualicemos que 'veline' son las azafatas televisivas de las cadenas de Berlusconi, el del par de pelotas, el perseguido por los jueces, el segundo del que hemos hablado.
A lo que íbamos. No crean que la Policía y los funcionarios del Estado sintieron mucha presión. El principal sospechoso, su novio, Albeto Stasi, ha sido absuelto. Había algunos pequeños errores en la instrucción porque aquello fue de Mortadelo y Filemón. Vamos con la lista de chapuzas:
-El lugar del crimen parecía la Gran Vía. Sólo el personal de la ambulancia se puso los pertinentes patucos de tela. Los expertos de huellas encontraron pisadas de 25 personas y pasaron semanas aclarándose de quién eran, con secuestro incluido del calzado para las pesquisas: 18 carabinieri, el fiscal, el médico legal -con dos pares de zapatos distintos- su asistente y tres empleados de la funeraria.
-Es más, un agente se resbaló con la sangre del suelo y se limpió en el felpudo, otro usó el baño, otro se puso a vomitar al ver el cadáver, otro hizo fotos de recuerdo con su cámara digital...
-El RIS, el departamento del investigaciones científicas, tardó tres días en aparecer por allí.
-Había muchas huellas digitales, 17, pero seis eran de policías que estuvieron manoseando todo sin guantes. Curiosamente, todos jefazos. El capitán Cassese, comandante de la compañía; el teniente coronel Sangiuliano, responsable de la división de operaciones y el mayor Pizzamiglio, ¡¡¡del RIS; departamento de investigaciones científicas!!!
-El cadáver fue enviado a un hospital que no tenía báscula para pesar el cadáver, extremo decisivo para fijar la hora de la muerte.
-Nadie se acordó de tomar las huellas digitales del cadáver. Es más, hubo que desenterrar el cuerpo en secreto una semana después para tomárselas.
- El novio, principal sospechoso, es interrogado tres veces y desde el principio cae en numerosas incoherencias. Pero el fiscal tardó una semana en ordenar el registro de su casa. El taller de su padre nunca fue registrado.
-El ordenador del sospechoso fue abierto y destripado durante 15 días sin respetar los procedimientos legales.
-Pasaron 15 días hasta que a alguien se le ocurrió buscar el arma del crimen en el bosque de los alrededores de la casa.
-Se tardó 17 horas en confiscar los zapatos del novio, que declaró haber encontrado el cadáver, y ya estaban limpitos.
-La Policía no se dio cuenta hasta pasados 40 días de que en la casa del sospechoso había una alarma, que él conectaba cada vez que entraba y salía y, por tanto, indicaba sus movimientos. Para entonces, como el aparato sólo almacenaba 100 datos, ya no había información del día del delito.
-Nadie pensó en pedir los e-mails y el texto de los chats de la víctima y su novio. Por fin, se les ocurrió a los dos años. Pero era tarde: la ley sólo obliga a conservar esos datos un año.
En fin, detengámonos con esta breve iluminación de ‘I mostri’ (Los monstruos), obra maestra a capítulos de Dino Risi, de 1963, con los monstruos Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi:
Mejor dejamos lo de Garlasco porque es para desesperarse. En cambio, es para llorar lo que le ha pasado esta semana a una niña de cinco meses de Gela, en Sicilia (sur). Se atragantó con la leche y se congestionó. Acudió rápidamente una ambulancia y se acordó su evacuación a Palermo en helicóptero. Mientras tanto, los padres cogieron el coche y se fueron para Palermo. Tardaron tres horas, pero llegaron antes que su hija. La pequeña esperó tres horas la evacuación porque el helicóptero de Palermo y el de Caltanisetta estuvieron discutiendo a quién le tocaba ir. Al final murió.
A otra niña de dos años y medio de Cosenza (sur), en Calabria, le escayolaron el otro día el brazo que no era, el sano. Al ver la noticia en el diario, otra madre reveló que hace cuatro años, en el mismo hospital, le escayolaron mal el brazo roto a su hijo de siete años y al final murió por las complicaciones.
En Italia estas cosas pasan demasiado a menudo, no hay que fiarse nunca de nadie y todo depende de con quién te encuentres. En resumen, sálvese quien pueda. Berlusconi, por ejemplo, es lo que hace. Y él puede. Y muchos le comprenden. Es otra víctima del sistema. Y ahora además predica el amor.
Visto desde España, qué risa Berlusconi ¿verdad? Qué incomprensibles los italianos ¿verdad? ¿por qué no reaccionan o hacen algo? Pues bien, el otro día este señor tan gracioso, primer ministro de un país extranjero, se compró dos televisiones de Prisa, editora de El País, el diario español más crítico con su Gobierno. Pero no lo vi escrito en ninguna parte. En todas partes la alegre noticia era que se fusionaban Cuatro y Tele 5, con agudos análisis de la reconfiguración del sistema televisivo español. En algún párrafo por ahí se mencionaba que Mediaset es el grupo del primer ministro italiano, como si fuera algo medio normal.
Vaya, ahora me acuerdo de lo que el primer ministro italiano le dijo públicamente en rueda de prensa al corresponsal de El País, mi compañero Miguel Mora, cuando le preguntó por sus escándalos sexuales. Tras negarlo todo y eludir la respuesta, concluyó:
«Podría añadir muchas cosas sobre lo que escribe su periódico, pero deben ustedes abrir los ojos y no ser facciosos. Los periódicos están perdiendo tirada y publicidad y se arriesgan a la quiebra empresarial. Creo que El País sabe algo de eso».
Berlusconi se refería a los 5.000 millones de deuda de Prisa, ya ven que está muy informado, y aquello sonó a lo que sonó. Luego se fue con Zapatero a tomar un café a Villa Certosa, la famosa mansión de las juergas con tías que entonces estaba en el ojo del huracán. Nuestro santo varón tiende a comprar a cualquiera que se le ponga por delante y anda siempre haciendo diplomacia con su cartera. Un jefe de Gobierno millonario con un imperio mediático, sin escrúpulos y con tendencias omnímodas es aún más peligroso en tiempos de crisis.
Así que miremos ahora como queda el panorama de los medios españoles:
-Berlusconi controla Tele 5 y Cuatro, primer grupo de televisión privada de España. Era socio, hasta este año, de Vocento -editor de ABC y de mi periódico, entre otros- y ahora lo es de Prisa -editora de El País, As y Cinco Días, entre otros-. También ha entrado en Digital +.
-RCS, editora de Corriere della Sera, posee El Mundo, Expansión y Marca, entre otros.
-De Agostini está al frente de Antena 3 -que se fusionará con la Sexta- y Onda Cero.
-Il Sole 24 Ore, el diario de la patronal italiana, edita El Economista.
No digo que Berlusconi domine también la información española, sólo digo que él controla una parte y empresas italianas dominan otra. Empresas italianas que pueden ser influenciables, como ya lo son en Italia, por un primer ministro que es el hombre más rico del país y uno de sus principales empresarios. No digo que Berlusconi controle directamente lo que se dice y se publica, es imposible, digo que a veces basta con que se sepa quién manda, o con una llamadita al año. Además, ¿para qué se compra medios de comunicación un magnate con tan mala opinión de los que no controla? Aunque tampoco dudo de que los compañeros de cualquier medio lucharán por conservar su independencia. Aunque en tiempos de crisis eso siempre es más difícil. De momento, del tema no se habla, y ya es curioso.
¿Se ríen todavía?
Por si lo están pensando a mí nunca me han dicho nada y mi diario me ha dado siempre total libertad. Aunque yo no pinto nada, claro, somos prensa de periferia. De todos modos si un día me dieran un toque ya se lo haría saber disimuladamente.
Entretanto tranquilos, a todos nos debe reconfortar que con Berlusconi triunfa el amor, como en los musicales, y con él uno siempre se está riendo. Y así es como empezamos con un par de pelotas y acabamos en el partido del amor, la última etiqueta que ha colocado a su formación. Todo hormonal, ya ven. Es el lenguaje de la publicidad, que ocupa los espacios muertos de la política y de la información. Que cada vez son más.
Para terminar, que no decaiga la fiesta y meternos ya en ambiente, un alegre musical bananero de 'Polvere di stelle' (Alberto Sordi, 1973), con Alberto Sordi y Monica Vitti y el célebre tema romanesco "¿Pero dónde vas si no tienes la banana?" (Ma 'n do' vai se la banana non ce l'hai?):
Feliz año a todos.
21. Ferragosto eterno
Hoy es 'ferragosto', la feria de Augusto que se celebra desde los tiempos del césar, luego reciclada en fiesta cristiana. Es algo muy romano, que se asocia con las calles desiertas, cegadas de luz y con el sonido de las cigarras como único ruido urbano. La ciudad se vacía y todo está cerrado. En este escenario irreal, suspendido en el tiempo, comienza 'Il sorpasso' (La escapada), obra maestra del cine italiano. El gran Gassman, vividor y marrullero, se cruza por azar con Trintignant, un empollón que estudia oposiciones, y le come el coco para salir a vagar con su descapotable.
Es la primera 'road movie', que inspiró 'Easy Rider', y está rodada al estilo de Dino Risi: con precisión pero sobre la marcha, mezclando desfachatez, falta de dinero y toneladas de talento. Un episodio delirante de la forma de trabajar del dúo Gassman-Risi está en 'El gaucho', rodada en Argentina. Tenían una escena en la playa y encontraron un pingüino muerto. Escena memorable y absurda que aparece en la película: Gasmann lo agarra, lo voltea sobre su cabeza y lo lanza al grito de "¡Toma pingüinazo!". Risi quería que 'Il sorpasso' acabara mal, matando a un protagonista, pero el productor no. Decidieron que si al día siguiente llovía, lo dejaban vivo, si no lo mataban. No llovió. "Los productores siempre tienen miedo de la muerte", solía decir Risi.
FIN
Sinopsis: Gassman le cuenta a su amigo que también era tímido de pequeño, ya una vez que le metió la mano en el escote a una profesora se puso rojo como un pimiento. En eso ven un hombre que hace autoestop. Gassman le hace una de sus bromas. El viejillo es la antigua Italia que viaja a toda velocidad hacia el progreso en el descapotable. Por fin llegan a Civitavecchia, donde paran ahora los cruceros, y aparcan en prohibido. El chaval le dice que le pondrán multa. "¿La multa? Espera un momento", dice Gassmann. Se la quita al coche de al lado y la pone en el suyo. "Si no nos ayudamos entre nosotros los automovilistas...", dice al irse. Esta es más o menos la esencia de la actitud civil predominante en Italia, hasta hoy. Luego llega el guardia a poner al multa al otro. Ah, si no recuerdo mal, luego descubrían que el viejillo les había robado la cartera.
Por cierto, creo que han estrenado en España una peliculita encantadora que se llama 'Vacaciones de Ferragosto', de Gianni di Gregorio, rodada en Trastevere con gente del barrio. Si les pilla en un cine no dejen de ir a verla.
22. La moviola humana

Con la liga regresará a la RAI una mezcla única de genio y farsa de los domingos: cuatro horas de fútbol sin una sola imagen de los partidos. Desde hace 15 años en 'Quelli che il calcio' lo importante es echar la tarde, comentar la jornada y azuzar a invitados de otros equipos. Para analizar jugadas y de paso reírse tuvieron una gran idea: la moviola humana. No veían los goles reales, sino una escenificación de un equipo propio. Era una cosa cutre que en 2005 fue iluminada por el destino. La RAI perdió los derechos del fútbol y los chicos se hicieron decisivos. Cuando conectan con ellos es digno de verse. Tras un gol ven la repetición, se ponen las camisetas que tocan, ensayan y hala, imitan la jugada echándole teatro. No es tan fácil como parece y a veces les sale calcada, pero es un poco triste porque en realidad son viejas glorias del Calcio.
Es el famoso Maifredi Team, de Gigi Maifredi, sin par personaje que de vender 'panettone' llegó a entrenar a la Juventus en 1990, con nefastos resultados. Lo dejó tras pasar por la liga tunecina y el Albacete. Prensa y jugadores le adoraban porque era muy divertido y la Lazio casi le llama en 2004 en un momento de desvarío. Con todo, el Maifredi Team se ha hecho un fijo de partidos benéficos y triangulares de aficionados. Últimos rivales, Grupo Estudio de los Linfomas y la Nazionale Italiana Barman.
(Publicados en El Correo en agosto de 2007)
13. El reality como arte
El 'reality', siendo un arte menor, ha dado grandes momentos en la televisión italiana. Es ya célebre el concurso 'La pupa e il secchione' (La tía buena y el empollón), donde juntaban a guapas tontas con feos listos a ver si congeniaban, con pruebas culturales y de glamour para reírse de ambos. Ya lo han exportado a España, en versión igualitaria. Pero en Italia no se andan con tonterías y escarban en la sociología nacional a saco. El mejor ejemplo es un impagable show llamado 'La sposa perfetta', donde se recluía a chicos y chicas, a ver si ligaban, pero metiendo también a las madres de ellos. Las señoras ponían tareas domésticas a las aspirantes a novia del niño para darles el visto bueno. El nivel de brujerío era demencial, porque el combinado materno deliberaba en directo: "¡Mira, mira cómo ha lavado la ropa, es que esta chica no tiene ni idea!".
También era increíble el concurso sobre seminaristas, a ver si les resistía la vocación, aunque este era un progama de EE UU. Pero mi favorito, por razones personales, es el que ha propuesto Gianpiero Fiorani. Este banquero jeta estafó a miles de clientes y ahora es un famoso más que se quiere reciclar en la tele: "Con mi experiencia me veo en un programa útil para explicar cómo no dejarse engañar por los bancos". Yo no me lo pierdo. Es que era mi banco.
FIN
Sobre el mundo televisivo hay una escena delirante en una de esas películas de Paolo Villaggio en las que no hace de Fantozzi, pero casi. Se llama 'Sogni mostruosamente proibiti' (1982, Neri Parenti) y es de un dibujante de comics que se pasa el día en la luna imaginando historias en las que liga. En esta que vemos está detenido en comisaría y se traslada a un concurso de la tele, presentado por el inmarcesible Mike Bongiorno, icono televisivo de Italia y que a sus 85 años ahí sigue, como casi todo en este país.
Sinopsis: El presentador del concurso da la bienvenida a Paolo Coniglio (Conejo) y la azafata Dalia. Arrasa en el concurso de pregunta y respuesta y hoy es el programa clave, en el que se juega el mayor premio de la historia de la televisión. Pregunta: formación de Brasil contra Uruguay en un partido de 1962. La dice. Pregunta: nombre del árbitro. Lo dice, hasta con su domicilio. Pregunta: nombre de los jueces de línea. Los dice. Pregunta: jugadores en el banquillo. Los dice, especificando que uno jugó en Italia y enumera los equipos. Y ahí va la buena: el nombre de los espectadores del fondo sur, sector H, de ese partido. Él pregunta en qué orden los dice, si de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Los dice e incluso detalla que una fue sin el novio porque tenía gripe. Se atasca en el último, pero al final lo dice, y precisa encima que es paraguayo, el único del estadio. Pero hay un detalle final: le piden el apodo. No se acuerda, no se acuerda, pero al final lo dice: ¡¡¡U Carcamagnu!!!
14. Los celos y la mamma
Italia es un país abrasado por los tópicos, pero es que no cesan de cultivarlos. En cuanto pueden los periódicos airean gozosamente historias que corroboran el fenotipo nacional. Esta semana han coincidido dos de libro. ambas en el sur, sobre sendas instituciones patrias: los celos y los hijos enmadrados. El miedo cerval a los cuernos, nunca mejor dicho, se ve muy bien en el caso de Maria Addolorata N., una mujer de Puglia que lleva escrito lo de sufridora en el nombre. Su marido la tenía encerrada en casa, no le permitía salir jamás si no era en su compañía y cuando se iba de viaje la dejaba con su madre, la de él. Y por si acaso, había colocado una cámara en la puerta de casa. El Supremo ha ordenado el alejamiento del marido, sin acoger sus alegaciones pues, según él, estas cosas eran "atenciones amorosas".
En cuanto a la omnipresencia de la 'mamma' y los hijos que no se van nunca del hogar familiar es ejemplar lo ocurrido en Caltagirone, Sicilia. Una señora ha echado de casa a su hijo harta de que salga hasta las tantas y no dé ni golpe. "No me respeta, no me dice dónde va por las noches y vuelve muy tarde", ha explicado a la Policía, que ha mediado en el litigio. Él ha replicado que ella le trata mal, le da una paga semanal de miseria y encima cocina de pena. Las criaturas tienen 81 y 61 años, y al final se ha reconciliado.
FIN
Hay decenas de películas italianas sobre los celos. A mí siempre me ha hecho gracia esta escena de 'Straziami ma di baci saziami' (Dino Risi, 1968).
Sinopsis: Nino Manfredi, peluquero de provincias, va a buscar a uno que, según las malas lenguas, ha tenido una historia con su novia. Pero cuando llega ve que es una mole de tío. "¿Eres Scortichini Guido?" (Lo dice empezando por el apellido, como en clase, una costumbre bastante extendida en Italia en el lenguaje administrativo). El otro dice que sí y que qué pasa, porque no sabe quién es. Manfredi se le queda mirando y dice: "Nada. Te quería conocer, verte la cara". "¿Y?", replica. "Tiempo al tiempo...". Silencio, pero Manfredi se gira para advertirle: "¡Y recuerda que si eres el gigante de Rodas yo no soy un enanito de Blancanieves!".
(Publicados en agosto de 2007 en El Correo)
7. Anitona, el mito
Anitona en
Italia sólo es una, Anita Ekberg, con esa puntería poética de su lengua en el uso de aumentativos y diminutivos. Anita es 'La dolce vita', erigida por Fellini en icono sexual del italiano medio y entero, y del resto del mundo, además de difundir el mito de la escandinava fácil, que tantos disgustos y alegrías ha dado. Los mitos, como se sabe, son difíciles de llevar, sobre todo para quien los calza y Anitona sigue en Italia, pero apartada del mundanal ruido. Con 75 años, huye de las fotos y sobre todo odia que le recuerden la fontana de las narices. No hay año que en Roma no detengan a un iluminado que se baña en la famosa plaza. La última, una milanesa de mediana edad que hasta se puso en 'top less'. Dio la misma explicación que el tipo de 'El extranjero' de Camus a su asesinato: "Tenía calor".
Sí, se esperaban grandes cosas de Anita, que a los 19 años era Miss Suecia y debutó en el cine con Abott y Costello. Cuando irrumpió en Italia fue la revolución y había fila para ligársela. No tanto para darle buenos papeles. El gran Dino Risi confesó que se inventó una película a su medida sólo para intentar acostarse con ella. ¿Cómo es, por dónde se empieza?, le preguntaron. "Empresa fatigosísima", respondió lacónico. Hoy él tiene 90 años, pero lo lleva mejor. "Los primeros en envejecer son los jóvenes", dice el maestro.
FIN

Por desgracia este artículo ha envejecido fatal. Como sabemos, Dino Risi murió. Y la pobre Anita está muy desmejorada, no les pongo ni la foto. Si quieren búsquenla en Internet. Ya hemos hablado otras veces de Anita, así que nos lanzamos a la rareza. Vean este descacharrante fragmento de una de sus primeras apariciones, en 'Abbott y Costello en Marte' (Abbott and Costello go to Mars, 1953, Charles Lamont). Es en inglés, pero para aquellos que no lo pillen da lo mismo. Para los papeles del serrallo sideral de amazonas venusinas la productora contrató, a lo bestia, a todas las concursantes de Miss Universo de aquel año, y Anita Ekberg estaba entre ellas como Miss Suecia. Anda por ahí con la lanza, una de tantas, a ver si la descubren:
8. La mágica zona 5-5-5
El cin
e basura italiano de los 70 y 80, ahora de culto, es un filón en todas sus variantes: cómica, erótica, policiaca, terror. Se pega uno grandiosas panzadas a reír, pero hay una especialidad local, la comedia de fútbol. En España hubo una muy buena de Fernando Fernán Gómez, 'El fenómeno', sobre un profesor alemán tomado por delantero ruso, pero en Italia abundan. Una de sus joyas es 'L'allenatore nel pallone' (1984), rodada en campos de primera y con apariciones estelares de jugadores. Es sobre un nefasto entrenador de la Longobarda, interpretado por Lino Banfi. Legendaria su táctica de la 'bi-zona', el inefable 5-5-5, que explicaba agitando las manos en un remolino: "Cinco delante y cinco detrás, los delanteros bajan, los defensas suben, y así todo el rato y en esta confusión general la gente dirá: '¡Pero tienen cinco jugadores más!' y el rival no entenderá nada". En Navidad se estrenará la segunda parte con Totti y otros futbolistas que se pegan por salir.
Otro hito es 'Eccezzziunale veramente' (1982), con un gran Diego Abatantuono que da vida a tres 'tifosi' distintos. "Seré breve y circunciso", dice en la reunión dominical de ultras antes de leer el evangelio según él, en clave milanista. Ya hubo segunda parte en 2005. Y qué curioso, en los dos filmes se pronosticaban los mangoneos de la 'Juve' y que acabaría en Segunda.
FIN
Esto me da pie para poner una de las escenas más populares de la película, que siempre había querido meter y no sabía cómo, protagonizada por un grupo de aficionados del Inter en un bar.
Sinopsis: El grupo de amigos (Abatantuono es el grandote) discuten con un corredor de apuestas antes del derby con el odiado Milan. En esto entra el típico chulito que pide "due ana", expresión desconocida. Luego se explica: "Due analcolici" (dos aperitivos sin alcohol). En el mismo estilo, luego pregunta por la 'toilette'. Y entonces es cuando se la preparan. Estos del Inter son muy poco de fiar.
(Publicado en El Correo en julio de 2007)
Bueno, prepárense que había mucho material pendiente y me ha salido un poco largo. Como adelantábamos el otro día, por fin se ha votado, Berlusconi ha sacado el 35% de los votos -aunque él esperaba al menos el 40%- y una mayoría relativa de los italianos ha expresado que le importa un pimiento el culebrón de Noemi. Me imagino que ahora el asunto irá apagándose poco a poco.
Habrán notado que hemos seguido el asunto de lejos. Es que era muy cansado, un enorme esfuerzo mediático con nuevos personajes cada día y detalles cada vez más cutrones, y todo para llegar a una asombrosa conclusión: Berlusconi ha mentido. Vaya notición, paren las máquinas. Supongamos que es verdad, porque tiene toda la pinta. Berlusconi ha mentido... ¿y? Hace años que Italia dejó atrás esa señal de alarma.
Ha sido enternecedor ver a ‘Repubblica’ en su cruzada como si Italia fuera un país anglosajón o al menos normal y como si con una mentirijilla de un cargo público se rasgara la cúpula del Parlamento. Si así fuera, en Italia las sesiones serían al aire libre todo el año. De todos modos, estoy a favor de las causas perdidas y ‘Repubblica’ tenía razón. Bastaba que Berlusconi hubiera replicado que su vida privada era asunto suyo y se habría acabado la cuestión, pero acostumbrado como está a la impunidad y a decir lo primero que se le pasa por la cabeza empezó a decir cada día una cosa distinta sobre su extraña relación. Era legítimo dar caña, aunque él ni pisa el Parlamento -y eso que prometió dar explicaciones en la cámara- y sólo habla en sus programas de la tele. Con Bruno Vespa en ‘Porta a porta’ ha sido increíble: cómo sufrió el pobre Bruno al tener que preguntarle tímidamente por Noemi para que el magnate dijera lo que quisiera. A los veinte minutos de programa, pasado el mal trago, ya estaba todo contento preguntándole por la gran cuestión política de Kaká.
Otro punto de interés era el hecho de que Noemi era menor, aunque nadie se ha preocupado de explicar que perfectamente tiene derecho a unas relaciones si son consentidas. Este tema se ha jugado en realidad no en el campo penal, sino en el melindroso terreno del decoro, la tradición y las buenas costumbres, como en una comedia a la italiana, y el gran debate de fondo ha sido si Noemi era virgen o no. Ella proclamó que sí -habló de «la fatídica primera vez»-, su ex-novio lo confirmó y su padre lo repitió varias veces: «Mia figlia è illibata, ricordatevi questa parola, illibata!» (¡Mi hija es virgen, acordáos de esta palabra ‘virgen’!). La palabra en sí, ‘illibata’, del verbo ‘libar’, una que no ha sido libada, es antigua, como de romancero medieval, pero es que ésa es la atmósfera temporal del folletín. Italia para estos temas no sale del pasado. Es como el fantástico tráiler de canto de juglar de ‘Sedotta e abbandonata’ (Seducida y abandonada, 1964), obra maestra del gran Pietro Germi, sobre los raptos pactados en familia para arreglar bodas y salvar el honor.
El caso Noemi cobró mayor interés cuando se supo que había fotos por ahí, pues quizá demostraban alguna mentira más de Berlusconi, y se añadió otro dato, el del uso de aviones de Estado para fines privados, el único realmente relevante, aunque sea poca cosa para un elemento como ‘il Cavaliere’, cuyo listón de tropelías está colocado a alturas interestelares. Sin embargo ahí se desinfló todo. Ahora sabemos por qué las fotos de la villa de Berlusconi estuvieron meses rulando por las redacciones italianas sin que nadie las publicara: no se veía nada. Pero menos mal que un diario español se lanzó a ello. Dios mío, qué bomba informativa el pene de un ex-primer ministro checo que pasaba por allí, el tal Topolanek. Por cierto que también le ha ido fenomenal en las elecciones europeas. Y qué escándalo, gente tomando el sol ¡desnuda! ¡en una piscina privada! ¡en verano! Menos mal que en una imagen aparece Berlusconi que va a por unos aperitivos, que si no podría ser una urbanización de Oropesa. Me supongo que en ‘Interviú’ y en la prensa mojigata de derechas, que se rasga las vestiduras por los atentados a las buenas costumbres, estarán indignados con ‘El País’, qué manera de meterse en su terreno.
Además ha sido contraproducente: en vez de generar indignación han causado envidia. Este fin de semana he estado en España y la gente no hacía más que darte codazos: «¡Qué tío este Berlusconi, es un crack! ¿Has visto las fotos?». El modelo televisivo creado por Berlusconi y la inercia de Internet, que está contagiado como un virus pernicioso a los diarios impresos, nos ha hecho a todos tan mirones que ya no vemos las cosas: estas fotos son una vergüenza. Yo todavía estoy buscando dónde está la noticia, porque a lo mejor hay alguna tía con tres pechos o algo así, esas primicias que ahora atraen visitas en las ediciones digitales. En este blog no hacemos precisamente la pelota a Berlusconi, como ustedes saben, pero en privado que haga lo que quiera. A mí como si se opera, cosa que ya hace con asiduidad. Con Berlusconi parece que vale todo y hay que tener mucho cuidado con eso, porque le da argumentos. Nadie habría publicado unas fotos así de Sarkozy, Brown, Zapatero o Angela Merkel en su casa, con sus invitados y en sus vacaciones.
En realidad, lo más interesante del culebrón son otros matices sociológicos. No sé si lo han seguido, han logrado comprenderlo o ni siquiera si les interesa, pero se lo resumo por sentido del deber. Los enterados pueden saltarse los dos siguientes párrafos. El pasado 28 de abril el primer ministro aparece en la puesta de largo de una joven en un restaurante de bodorrios perdido en las afueras de Nápoles. Aunque suene raro, son estas cosas extrañas que hace Berlusconi de asistir a todo tipo de saraos. A los dos días su mujer, Veronica Lario (en la foto, con cara amargada como siempre), saltó indignada: su marido no había ido nunca a los cumpleaños de los 18 años de sus hijos y le tiene que ver en el de una desconocida. Por otro lado, lamentó que su marido proyectara llenar las listas electorales de las europeas de azafatas y modelos sin oficio ni beneficio: «basura política». Se refería a las quinielas de las candidatas del PDL: una ex concursante de 'Gran Hermano 3'; una actriz del culebrón histórico 'Elisa di Rivombrosa'; una intérprete de la décima temporada de 'Incantessimo', serie de sobremesa; una chica florero de la RAI... En total unas treinta que participaron en un seminario del PDL para preparar a los candidatos. Les daban un 'kit' de fichas para que supieran al menos qué era la OTAN. Tras el escándalo hubo contraorden.
Veronica Lario añadió que su marido «no está bien» -frase ambigua que se ha interpretado en muchos sentidos, todos adictivos- y que «frecuenta menores». Remató diciendo que era una vergüenza ver a estas chicas como «vírgenes que se ofrecen al dragón para conseguir el éxito, la notoriedad y el crecimiento económico». Desde ese momento, aireando las vergüenzas conyugales, Veronica Lario se convertía en líder de la oposición, si por eso se entiende quien le canta las verdades al primer ministro. Luego todo se lió: Berlusconi que cada día contaba una explicación distinta de la historia -con unas presuntas fotos muy formales de la fiesta, con los padres de ella, que parecen trucadas (juzguen, aquí arriba)-, Noemi que decía otra, sus padres otra diferente y el ex-novio una totalmente diversa. Luego apareció hasta un tía de la familia y la prensa berlusconiana contraatacó diciendo que Veronica Lario tiene un rollo con su guardaespaldas.
No es nada nuevo. Que Berlusconi anda con tías se sabe desde hace años y ya hemos hablado de ello en este blog. Hay fotos mucho más fuertes que las últimas, pagaran lo que pagaran por la exclusiva. Es más, el poder, las mujeres y las juergas en Italia siempre han ido unidos, aunque hasta ahora al menos había un velo de hipocresía, era todo más democristiano, más de toda la vida. Veamos esta magistral escena de una fiesta en ‘Il divo’ (2008), la estupenda película sobre Giulio Andreotti de Paolo Sorrentino, uno de los directores de más talento de su generación.
Sin embargo ahora estamos en plena posmodernidad de nuevos ricos. Ya hemos explicado que Berlusconi se hace un lío con lo público y lo privado, y en eso es totalmente coherente. En lo privado se parece a su televisión, lo más público que hay. Su villa de Cerdeña es como un plató: azafatas, topless, diversión, discoteca, platos de cocina, puestos de helados, decorados, un falso anfiteatro romano para actuaciones y un volcán de mentira con erupciones de pega. Aire festivo y optimismo de relaciones públicas.
Esta mentalidad se ha impuesto en toda Italia, tras dos décadas de monopolio de televisión berlusconiana. Italia es como un gran plató televisivo. Cuando hemos insistido en el blog con la chica de Alitalia, las azafatas y el machismo sociológico no es por diversión, que también, sino porque refleja la atmósfera que se respira en el país. Ser ‘velina’ (azafata televisiva) o ‘miss’ es el gran ascensor social al que muchas adolescentes quieren subir desesperadamente. Esto siempre ha sido así: Sophia Loren, Gina Lollobrigida, Silvana Mangano, Lucia Bosé y muchas otras se dieron a conocer de este modo. Pero eran de otra pasta y la ventana era el cine, bastante más exigente, no la televisión. Y menos la televisión de Berlusconi.
El cine italiano, tan anestesiado y alejado de la realidad en su mayor parte, apenas ha hablado de este fenómeno. Una excepción es ‘Ricordati di me’ (2003), de Gabriele Muccino, que en uno de sus mosaicos de decadencia colectiva retrata el ascenso de una chica mona que hace lo que haga falta y se cepilla a quien sea para salir en la tele. Funciona más o menos así:
En Italia hay chicas de estas a paladas, dispuestas a lo que sea. Una vez expuestas en el escaparate, lo demás depende de ellas mismas, de su habilidad y de sus escrúpulos. Se puede ir al ‘Grande Fratello’ o hacer un calendario sexy. Pero a poco que estén buenas y se lo monten bien, se colocan. Algunas son inteligentes, otras son más listas que el hambre, pero si son tontas es casi mejor. El hermano menor de Berlusconi, Paolo, ahí donde lo ven (chico de la foto), estuvo con dos bellezones, primero con Katia Noventa y luego con Natalia Estrada. Curiosamente, Estrada siempre aparecía en los sondeos durante ese periodo como una de las mujeres más deseadas por los italianos. Cuando lo dejaron, en 2006, dejó de aparecer en la tele -las de Berlusconi- y en los sondeos. Parece que ya no la deseaban. El hijo de Berlusconi, el cachas Piersilvio, está con otra azafata, Silvia Toffanin, una ex-’letterina’ (las chicas del ‘Pasapalabra), otro trampolín más. Otro filón son los futbolistas, de Totti a Buffon o Inzaghi. Ah, y se me olvidaba: la propia Veronica Lario era otra actriz a quien Berlusconi empezó a tirar los tejos en un teatro. Los problemas en la pareja llegan con el cambio de modelo, como con los coches, al último modelo y a la última modelo. La prensa afín a su marido se encargó de sacar unas fotos del cajón y recordárselo de manera un tanto brusca cuando "la señora", como la llama Berlusconi, se puso pesadita: "Velina ingrata", le dijo junto a unas fotos de juventud. Ya ven cómo se ha puesto el patio en Italia estas semanas.

En fin, que varias generaciones después de la pobre Veronica ahí tenemos también a Noemi Letizia. Siendo adolescente se hizo un ‘book’ de fotos calentorras, jaleada por sus padres. Veamos algunas por mero interés informativo y sólo para que se hagan una idea.


Fotografías de este pelo circularon por ahí hasta que a Noemi le llegó la oportunidad de su vida: le llama ¡Emilio Fede! Recordemos a este personaje en uno de sus deslices, hace años. Conectan con él y le pillan comentando lo buena que está la presentadora:
Pues bien este elemento de Emilio Fede ha hecho carrera por su inquebrantable fidelidad a Berlusconi y, siendo ya director de su propio informativo, el impagable TG4, se ha montado su propio garito de chicas. La oportunidad dorada de Noemi Letizia es cuando la llamaron del programa de Fede para hacer esto...:
Por si no se han dado cuenta se trataba del pronóstico del tiempo. Detrás había un mapa, pero había que fijarse. Es una de las cumbres de la televisión berlusconiana de paraíso multicolor. Las ‘meteorine’, las chicas del tiempo del TG4 de Fede, son una de las más rastreras variaciones de la azafata televisiva. Es una pasarela de tías buenas, de carácter sumiso y sonriente, con un punto tontito porque leen con dificultad y se confunden, que deben reír las gracias y los piropos de Emilio Fede, que las trata paternalmente -como ‘Papi’-, les pregunta por el novio, qué van a hacer a la salida y cosas así. Al final leen el santo del día y un proverbio como niñas buenas. Es el aderezo de un increíble telediario panfletario. No debe caerse en el error de verlo como un informativo, sino como un fantástico programa de humor. Miren a Fede, a cámara cerrada mientras transmite las imágenes de un mítin de Berlusconi, canturrear el himno de Forza Italia.
Letizia aspiraba a hacerse un hueco aquí, en el escalón más bajo del bajo imperio berlusconiano. Por algo hay que empezar. Pero imaginen como sería Letizia de taruga que el propio Fede la descartó tras una prueba porque no tenía buena dicción. Así que hay que entender que cuando a la pequeña Noemi la llamó el emperador en persona estaba como si le hubiera tocado la lotería: había triunfado, estaba hecho. Lo siguiente es cuando su relación salió a la luz y la prensa se presentó en su casa. Estaba encantada haciéndose fotos y dando entrevistas en la cocina junto a su madre. La que le hizo el Corriere della Sera no tiene desperdicio:
-¿Qué quiere ser de mayor?
-‘Showgirl’. He estudiado danza, desde los seis años. Ahora estoy siguiendo un curso de guía turística. Pero me interesa también la política. Estoy lista para aprovechar cualquier oportunidad, a 360 grados, pero no me rebajaré nunca.
-¿Qué opina de que Berlusconi quiera presentar mujeres del espectáculo a las europeas?
-Hace bien, quiere rejuvenecer. Y si ‘Papi’ lo quiere hacer así, seguro que no se equivoca. Elige estas chicas porque son inteligentes y capaces, no sólo porque son guapas. Mi lema en política será: 'Menos impuestos, más controles'. Basta con los listos que no respetan las reglas. (...)
-¿La veremos en las elecciones regionales?
-No, prefiero presentarme al Parlamento, se encargará ‘Papi Silvio’.
Y su madre, allí presente, encantada de la vida. No ha cambiado nada -bueno sí, a peor- desde ‘Bellissima’ (1951), de Visconti, con la gran Anna Magnani. Sólo he encontrado este fragmento en español, con un doblaje terrible. Que me perdonen los italianos. Es de una madre que hace lo que sea para que su hija se haga famosa.
«¡Non fate strepito! (No hagáis estrépito)», dice el aria con que arranca la película. Pero ni caso.
Noemi ha relatado luego a ‘Chi’, revista de Mondadori, propiedad de Berlusconi, sus aficiones favoritas: «Shopping, cenas, peluquería y estetista. Adoro la manicura. me hago crecer las uñas y después me las pinto. En este momento las tengo moradas. (...) He visto en el cine ‘I love shopping’, una película estupenda. me identifico con la protagonista».
Este domingo, el día de las elecciones, estreno electoral de su mayoría de edad por todos conocida, fue la consagración de Noemi. Fue uno más de los millones de italianos que se acercaron a las urnas, pero apareció en el colegio electoral escoltada, con empujones a los mortales, gafas de sol y prodigando sonrisas (foto a la derecha). Su madre la seguía igualmente pimpante. Hasta le cerraron el colegio para ella sola, ante el asombro de los ciudadanos que hacían cola. ¿A quién creen ustedes que votaría Noemi? Se supone que a ‘Papi’, claro.
En este punto la Italia actual se distancia totalmente del final de ‘Bellissima’, donde la madre comprende que todo es un circo al observar a escondidas los comentarios de la gente del cine sobre su hija, riéndose de ella. En ese momento ‘toma conciencia’, algo que en el cine de la época era la salvación de los protagonistas. La madre irrumpe en el estudio, indignada por los sacrificios y humillaciones que ha tenido que hacer para que la niña participe en el ‘casting’.
La Magnani llorando a solas en el parque es un monumento del cine italiano al trastazo con la realidad. Miles de ‘veline’ frustradas, explotadas o puteadas acaban así cada día en los rincones de Italia, aunque no se hacen películas sobre eso.
Pero hay más. Otro de los personajes secundarios del culebrón ha sido el ex-novio despechado de Letizia, un tal Gino Flaminio (chico de la foto), que empezó a dar entrevistas contando cómo Berlusconi le había robado la novia y desmintiendo la versión de los hechos del primer ministro. Fue quien desveló que nada de que Berlusconi conocía a los padres de Noemi desde hace años, sino que la vio en uno de esos tórridos ‘books’ que le pasó Emilio Fede y luego la llamó al móvil. Resulta que este chaval de 22 años, rubio oxigenado, con tatuajes, aficionado al ‘kickboxing’, empleado en una fábrica, con antecedentes por robar un móvil por el método del tirón con un ciclomotor, también vota a Berlusconi. Normal. Ha crecido viendo sólo su televisión de mamachichos y se enamora de uno de sus clones de barrio, la ínclita Noemi Letizia. Pero también su mente ha absorbido los valores berlusconianos. Tras el revuelo que se armó con sus declaraciones escribió una carta para dar explicaciones, diciendo que había sido manipulado, y pidiendo disculpas a Noemi y Berlusconi. Escuchemos la voz del supertacañón (las mayúsculas son suyas, al igual que las incoherencias gramaticales del actual lenguaje adolescente de los móviles):
«...Me dicen que soy un camorrista, Boss, Mentiroso, Líder de la Izquierda, Falso, Difamador, en resumen, un asco de hombre. (...) PURA FALSEDAD, me gustaría mucho querellarme, pero no me puedo permitir un abogado penalista. MI PUNTO DE VISTA he sido usado por alguien que no pudiendo atacar a El hombre del pueblo (así llamo yo al PRESIDENTE) usa un Gossip, un Cotilleo, mi historia de amor con Noemi. Ahora insinúan que él habría tenido relaciones de sexo cosa que excluyo a priori e imposible, conociendo a Noemi y sus valores. ¿Posible que el hombre del Pueblo no pueda tener una vida privada? ¿Qué mal hay en ser amigo de una familia normal? Esta es la cosa bella él es distinto de los políticos habituales él es amigo de todos los Chef, Obreros, Dependientes, Mendigos, Pobres en resumen de TODOS».
A mí lo que más gracia me hace es la enumeración inicial de personajes repudiables. Empieza con jefe mafioso y sigue con Líder de la Izquierda para terminar con Falso y Difamador. Qué ensalada de valores. Es como eso que decía Thomas De Quincey de que se empieza por asesinar a alguien y se termina por faltar a misa los domingos. Pero lo que nos interesa aquí es comprobar hasta qué punto cala hondo enla plebe italiana el mensaje de Berlusconi, envuelto en papel de regalo por sus televisiones. Para un pobre chaval muerto de hambre de Nápoles el hombre más rico de Italia, que se ocupa mayormente de sus negocios y de salvarse el culo en sus procesos, que le roba la novia para llevársela en Nochevieja a una fiesta en una villa de lujo de Cerdeña es El Hombre del Pueblo. Con mayúsculas. Ya ven que la izquierda tiene perdida la batalla en Italia para muchos años. El pobre Gino Flaminio me ha recordado las humillaciones a las que se somete el pobre Alberto Sordi en ‘Una vita difficile’ (1961), del maestro Risi.
Aquí vemos otra alegre fiestecilla, un tipo de situación muy italiano, pues es un espléndido corte de muestra social, que aparece en decenas de películas. El protagonista, qué curioso, se llama Silvio. Empieza de partisano en la Resistencia y acaba de chico de los recados de un magnate mangante, todo por trepar en la sociedad. Se deja humillar para lograr el éxito, para ser alguien y por contentar a su mujer, pero hasta Sordi, prototipo del italiano mediocre y arribista, al final se redime en esta película. También 'toma conciencia'. Hoy, en cambio, nadie tiraría a Berlusconi a la piscina, sino que hay cola por acudir a sus fiestas a chupar los bordillos del lavapiés. Italia no toma conciencia, sigue anestesiada por las televisiones del primer ministro, y aunque lo haga seguro que cuando despierte el donosaurio seguirá allí, como en el microcuento de Monterroso. Berlusconi se morirá en la cama, como Franco. Aunque eso también se debe a que no hay una alternativa a él, y eso si que no es culpa suya. Si un pasmarote como Prodi le ha ganado dos veces lo puede hacer cualquiera mínimamente presentable, pero ése es precisamente el problema, encontrarlo en la patética izquierda italiana. Entretanto todos seguiremos entretenidos y bien informados con el rabo de Topolanek, qué tío.

(Se lo pongo vestido para que al menos sepan la cara que tiene)
Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate... El otro día le cazaron a Berlusconi en la asamblea anual de Confindustria, la patronal italiana, poniéndose pote de tapadillo. No creo que sea por las arrugas, sino más bien porque el cemento armado no es fotogénico. Acuérdense del hombre pedrusco de los cuatro fantásticos. Lo de este hombre con lo falso y lo postizo es una obsesión. Que si alzas en los tacones, que si pelo implantado, que si estiramientos faciales, que si los informativos de sus tres televisiones y de las otras tres del Gobierno... Pero de eso vive, de la imagen. Ya ven, nos despedimos hace unos días -quizá demasiados, perdonen la demora- y aquí estamos otra vez hablando de lo mismo. El culebrón que destapó su propia mujer no ha cesado, pero se ha enriquecido con nuevos personajes. Después de aparecer su actual novio, que sostiene que serían perfectos para un 'reality' porque se compenetran "como el Gordo y el Flaco", se acaba de cerrar el círculo con el ex-novio despechado de Noemi Letizia. Cómo está Italia para que le plante cara al primer ministro y segundo hombre más rico del país, acusándole de mentir y de robarle la novia, un chaval de 22 años, empleado en una fábrica, rubio teñido con tatuajes y aficionado al 'kickboxing'. Aunque esto es sólo el principio. A ver si un día me animo y se lo resumo, pero es como un libreto malo de ópera bufa.
Recordemos hoy, para aligerar mi palabrería y por su interés, otra gran película del maestro Dini Risi, ‘In nome del popolo italiano’ (1971). Es muy sombría. Va de un juez inflexible, Ugo Tognazzi, que intenta empurar a un empresario, Vittorio Gassman, prototipo del delincuente medio-alto italiano, simpaticón y rufián, constructor con villas fastuosas y cochazos.
Sinopsis:
Llamado a declarar por la muerte de una jovencita, los dos protagonistas se tantean. Gassman declara:
-¿Es tan reprobable que un hombre de mi colocación no desee hacer públicas sus relaciones con una putilla?
-Está hablando de una muerta, y yo no acepto guiños de ojos, ¿está claro?
-No, quería sólo aclarar que con esta chica, pobrecita, sólo tuve un encuentro esporádico.
-¿Solamente?
-Eeeeh, no.
-No, aparte de una cosa que evidentemente Roncherini no le ha dicho (Pero piensa: En cambio seguro que te lo ha dicho, por eso te lo digo yo)... En negocios, a veces se concluye más en una comida que en diez reuniones. Y en algunos casos las chicas guapas asumen un peso propio, especialmente si son un poco ligeras...
-Intentemos ser más claros: es habitual que en algunas comidas de negocios, chicas guapas aparentemente de buena sociedad, son presentadas al personaje que interesa. ¿Sí o no?
-Sí.
-Hasta el punto de dar a este personaje la ilusión de haber hecho una conquista.
-Sí.
-De este modo, estimulando la vanidad o el sentido de culpa se hace más maleable al personaje en las negociaciones.
-Sí.
-Porque sí es verdad que se concluye más en un comedor, se concluye aún más en un dormitorio.
-¿Debo responder sí o no?
-¿Se hacía acompañar a menudo de la difunta a este tipo de convenios?
-Esto sería una culpa. porque yo sé lo que piensa usted...
-¡Usted no sabe lo que pienso yo!
Les interrumpe otro interrogatorio.
-¿Es verdad que una vez a un hombre de negocios americanos se le ha hecho creer que una chica fuera la hija de un empresario que tenía que cerrar un acuerdo con él?
-(Recuerda la escena) No, de esto no sé nada.
El juez le sugiera entonces que podría tratarse de instigación a la prostitución, pero el empresario dice que nadie obliga a estas chicas.
-Lo hacen porque hay quien las paga (dice mostrando un cheque).
-No fue un pago, fue un regalo. Muchas chicas se venden porque es un atajo. Yo el puesto de cajera al supermercado se lo había encontrado, ¿por qué no lo ha cogido?
El juez luego le pregunta por estupefacientes y el empresario, con verbo florido y retórico, rechaza sus imputaciones.
Hablamos de Justicia porque en realidad estos días ha habido entremedias un temilla menor: han condenado a cuatro años y medio a David Mills (chico de la foto), abogado británico que en los noventa trabajó para Fininvest, el imperio mediático de Berlusconi, por dejarse comprar por el actual primer ministro para protejerle cuando fue interrogado en dos de sus procesos. En resumen, según la sentencia en primer grado -pero quedan dos- Berlusconi le sobornó para que mintiera. Berlusconi también estaba imputado como corruptor del corrupto, pero se ha librado de la sentencia gracias a una ley de inmunidad fabricada a la medida.
Qué fuerte, dirán ustedes, pero no se preocupen que no pasará absolutamente nada. Esto de los procesos a nuestro hombre ya es una historia muy aburrida. Tanto que a la mayoría de los italianos no les interesa, o no saben, o son cosas complicadas. Son muchos procesos, uno se pierde, siempre se quedan en nada, no terminan nunca. Una lata.
Recordemos entonces algunas nociones básicas. Son datos que en más de ocho años en Italia jamás he visto en un solo programa de televisión. Sólo en libros especializados o, a veces, en algunos diarios. Así que, veamos: los procesos de Berlusconi.
1-Falso testimonio sobre la P2. Declarado culpable en 1990 en segundo grado de jurar en falso que no pertenecía a la logia masónica P2. El delito, no obstante, queda cubierto por una amnistía del año anterior.
2-Corrupción a la Guardia di Finanza de 1989 a 1994. Condenado a dos años y nueve meses por cuatro sobornos a agentes que inspeccionaban sus empresas. En segundo grado, el tribunal aplica atenuantes genéricas a tres de ellos y, con ello, concede la prescripción del delito, mientras que le absuelve del cuarto. Absuelto luego por el Supremo.
3-All Iberian 1. Financiación ilegal al partido socialista de Bettino Craxi con contabilidad secreta de Fininvest. Condenado a dos años y cuatro meses. Prescripción del delito en segundo grado, confirmada por el Supremo.
4-All Iberian 2. Falsedad en balance contable. Bloqueado en 2005 por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que despenalizó el delito imputado.
5-Medusa cine. Condenado a un año y cuatro meses por falsedad en balance. En segundo grado, delito prescrito al aplicarse las atenuantes genéricas.
6-Compra de terrenos en Villa Macherio. Absuelto en una parte, delito prescrito en otra por irregularidades en parcelas de una de sus villas. Sentencia confirmada en segundo grado, con la concesión para uno de los delitos de la amnistía de una condonación fiscal de 1992.
7-Laudo Mondadori. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Aplicación de las atenuantes genéricas, que conllevan la prescripción del delito. Su abogado y ministro de Defensa de su Gobierno en 1994, Cesare Previti (chico de la foto), sí es condenado como intermediario del soborno de jueces para Berlusconi. Para conceder las atenuantes, la sentencia considera «las actuales condiciones de vida social e individual del sujeto», es decir, que Berlusconi era entonces primer ministro. En primer grado Previti fue condenado a 13 años. En segundo grado, absuelto. El Supremo le impuso un año y medio.
8-Caso SME. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Absuelto en parte de los cargos, obtiene la prescripción para el resto gracias a la aplicación de atenuantes genéricas. Tras recurrir, recibe la absolución plena. De nuevo su abogado, Cesare Previti, como intermediario entre Fininvest y los jueces corruptos, es condenado a cinco años en primero y segundo grado, pero el Supremo anula todo el proceso en 2006 porque los hechos ocurrieron en Roma y el tribunal de Milán no era competente para juzgarlos. Los cargos de falsedad contable quedan anulados por la ley del Gobierno Berlusconi de 2002 que los despenalizaba.
9-Caso Lentini. Falsedad en balance por la compra en negro del Milan del futbolista Lentini al Torino. Bloqueado por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que redujo el plazo de la prescripción del delito.
10-Consolidado Grupo Fininvest. Falsedad contable. Bloqueado por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que despenalizó los delitos imputados.
11-Telecinco. Fraude fiscal, reciclaje y violación de la ley antimonopolio. Absuelto por el Supremo español en 2008.
12-Derechos televisivos cinematográficos de Mediaset. Aún abierto.
13-Corrupción del abogado Mills. Abandona el proceso como presunto corruptor gracias a una ley de inmunidad. En primer grado, Mills es condenado a cuatro años y medio de cárcel.
Bueno, quizá tenía que haberlo hecho por capítulos, porque no se acaba nunca. Por brevedad, no he incluido los casos archivados tras las diligencias previas, aunque algunos son muy interesantes, sobre todo los de presuntas conexiones con la Mafia.
Berlusconi siempre dice que en todos sus procesos ha sido declarado inocente -en Italia sólo es firme la sentencia final del Supremo-, pero como verán hay cuatro prescripciones definitivas (procesos 3,5,6 y 7), dejando a un lado las que luego fueron revisadas como absoluciones. A uno enseguida se le ocurre que si la Justicia funcionara en Italia, sin cometer errores garrafales y a un ritmo razonable, a Berlusconi quizá podían haberle condenado, y no una ni dos veces, sino más. Aunque esto también debe agradecérselo a sus abogados, artistas en estirar procesos al infinito.
La explicación de Berlusconi para tan desmedida lista de entuertos judiciales es que entre ciertos magistrados, en Milán, hay una vena exagerada de izquierdas y que van a por él porque le odian. Berlusconi no se inventa todo, miren, miren esta otra escena de la película.
Sinopsis:
Los protagonistas discuten agriamente, porque el juez ha tendido una trampa al empresario y éste ha caído.
-¡Usted es un listo, mucho más listo que yo!
-Puede ser. Y ahora escihe mi desahogo. Estoy harto, y no soy el único, de ser el defensor de leyes que protegen una sociedad que da asco! ¡Porque consiente a individuos como usted prosperar y proliferar!
-¿Individuos como yo? ¿Y cómo soy yo, me lo puede explicar?
-¡Sí, usted es un ciudadano ejemplar, por Dios, no defrauda el fisco, no incendia bosques, tiene respeto por el paisaje, no contamina mares y ríos, no corrompe funcionarios, y frena ante los gatos negros!
-¡Señor juez!
-El señor juez está convencido de que algunas leyes que consienten a los detentores del poder económico dañar a la colectividad deben ser cambiadas!
-¡Pero si es lo que digo yo!
-¡No me toque, paracaidista, usted es un hombre vil y vulgar!
-¡Sí, confieso que soy vil, porque usted me da miedo! ¡Porque desde el primer momento he leído en su mirada una palabra terrorífica: ideología! ¡Usted me odia a nivel ideológico! ¡Usted está prevenido contra mí! ¡Usted no es un buen juez!
Este diálogo es el mismo que podrían tener alguien que odie a Berlusconi y lo que representa y el actual primer ministro, que replica estas mismas cosas a los magistrados. La película es del año 1971 y ya está todo ahí. Como siempre comprobamos, este país no cambia, viene de muy lejos. Risi ya retrata un tipo determinado de magistrado justiciero encabronado. En fin, no digo que sea el caso de los jueces que han procesado, y están procesando, a Berlusconi -aunque él sostiene que sí y yo creo que no- pero es necesario comprender el contexto y esto es lo que tratamos de hacer aquí, explicar las cosas a los de fuera. Es verdad que en Italia muchos jueces, pero sobre todo los fiscales, están tan contagiados como cualquiera de sus compatriotas por el afán de figurar. Salen en la tele, dan entrevistas a diestro y siniestro, se hacen famosos enseguida, abren investigaciones tremendas que se quedan en nada. En España, salvo Garzón y alguno más, es difícil recordar no ya el nombre de un magistrado, sino su careto. Aquí, en cambio, podrían hacer un 'reality'.
Por eso nuestro hombre, convencido de que esto es una guerra política, se siente legitimado para defenderse desde el poder. Bueno, en realidad es una opinión muy extendida entre sus adversarios que fue su única razón para entrar -y seguir- en política. Volvamos entonces a la lista de sus procesos.
Si uno se fija, no es menos evidente que los procesos 4, 8, 9 y 10 fueron paralizados y enterrados por una ley que despenalizaba la falsedad contable aprobada por su Gobierno. Así que quizá podría haber sido condenado alguna vez más.
Debe considerarse, además, que para torpedear los procesos All Iberian 2, Lentini, SME y Mondadori en 2001 aprobó una ley que endurecía los requisitos de las comisiones rogatorias, las peticiones de información de los magistrados a otros países, y de este modo anulaba pruebas o demoraba esos juicios ya abiertos. Afectaba principalmente a los documentos bancarios de Suiza y otros países. El Supremo rechazó algunos aspectos de la ley en 2002 y los tribunales la interpretaron de forma distinta. Pero los diversos juicios sufrieron retrasos.
Para paralizar el proceso SME aprobó en 2002 la ley de la legítima sospecha, que permitía recusar a un juez si uno tenía la legítima sospecha de que no era imparcial. Sus abogados la invocaron, pero fue rechazada. No obstante, demoró el juicio.
Todas estas leyes ‘ad personam’ fueron, obviamente, utilizadas también por otras terceras personas, que se beneficiaron alegremente de ellas, de mafiosos y traficantes a delincuentes comunes, pero esto son inevitables daños colaterales.
Para burlar la sentencia del caso SME aprobó una ley de inmunidad en 2003 que le permitió abandonar el proceso. Luego fue declarada inconstitucional, pero retrasó su juicio.
Para evitar la reciente sentencia del caso Mills aprobó una nueva ley de inmunidad. Si no, probablemente habría sido condenado con su compañero de banquillo, pues la sentencia dice claramente que "pagó por su impunidad". Debe pronunciarse el Constitucional, pero de momento ya ha evitado la sentencia. El caso, de todos modos, se dirige a la prescripción en los primeros meses de 2010.
Por otro lado, en la amena lectura de esta lista de procesos se perciben otras cosas, como el increíble fenómeno, un clásico de la Justicia italiana, de ser condenado a un porrón de años y luego absuelto, o juicios infinitos, o delirantes chapuzas judiciales. Son ingredientes que alegran aún más el conjunto. Claro, luego la gente no cree en la Justicia.
Como habrán comprobado, si es que han llegado hasta aquí, es un tema árido, aburrido. No entretiene. En definitiva, muy poco televisivo. Por eso nunca sale en la tele, ni Bruno Vespa le dedica un programa, ni los informativos se conectan en directo con la sala que va a fomrular una sentencia contra el primer ministro, sino que emiten 'Renegado', con Lorenzo Lamas, o cosas así. Por cierto, que del asunto de Noemi Letizia los informativos están contando muy poco. Se entera uno más con las televisiones extranjeras. En Italia se tiene la oportunidad de vivir sensaciones antiguas, como en 'Cuéntame'.
El problema para Berlusconi, y ya terminamos enganchando por el principio, como los autores consagrados, es que lo de Noemi Letizia (chica de la foto, con la foto dedicada de 'papi') sí es entretenido y, al contrario que toda esta pesada ristra de procesos incomprensibles, afecta a asuntos verdaderamente importantes: el honor, la familia, la tradición, esas cosas. Sería indignante, pero gracioso, que al final esto sí le cueste algún voto. Pero descuiden: en las elecciones europeas hablará el pueblo, arrasará y será investido otra vez de nueva y flamante soberanía. Así él siempre habla en nombre del pueblo italiano, como si no hubiera disidencia, como el título de la película, que es la frase con la que se inician las sentencias de los tribunales italianos. La otra frase simbólica de la Justicia es la escrita en todas las salas de juicio sobre las cabezas de todos: "La ley es igual para todos", algo que se recuerda como si no fuera obvio, porque no lo es. Veamos ahora cómo termina 'In nome del popolo italiano'.
Sinopsis:
El juez tiene el diario de la chica asesinada, donde anuncia su suicidio y que, por tanto, exculpa al odiado empresario. El magistrado sabe que este hombre es un chorizo redomado pero que nunca va a poder pillarle, porque siempre tendra´recursos para escabullirse de la ley, y está tentado de hacer desaparecer la prueba. En ese momento hay un partido de fútbol, Italia-Inglaterra y gana Italia. La gente se echa a la calle. Se desencadena la habitual juerga de ‘tifosi’. El juez, asqueado por el circo de su país, de pan y circo, ve por todas partes el rostro del empresario en la multitud: en un cura, en un viejo fascista, un militar, hasta en una pilingui. Está un poquito obsesionado. El caos termina con unos energúmenos, uno también con la cara del empresario, que vuelcan e incendian un coche de matrícula inglesa. El juez, que ve condensado en ese momento lo peor de los italianos y de un país que ha degenerado moralmente, decide quemar el diario y procesar a su enemigo, aunque sea inocente en ese caso concreto.
Italia es que es muy complicada.
El otro día fue fiesta en Italia, una fiesta muy importante: el 25 de abril se celebra la Liberazione, la Liberación del fascismo y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Hoy toca tema serio. Así cuenta ese día Bernardo Bertolucci en ‘Novecento’ (1976):
Sinopsis: Lo que vemos aquí es a la gente de los pueblos que se entera de la noticia del fin de la guerra y sale con las armas a perseguir a los últimos fascistas que quedan por ahí. «¡Dinos lo qué ves!», le dicen a la campesina que está sobre el carro de heno. «¡Veo un montón de cosas! ¡Veo un montón de bandidos negros que escapan como conejos y uno de los nuestros que les persigue, sin fusil! ¡Tiene sólo un bastón, qué bastonazos le da, parece un diablo con cien brazos, si pudiérais verlo! ¡Gritad! ¡Gritad!» «Bendita juventud que ve lo que no existe», murmura escéptica una anciana que ya no espera nada.
«¡Los alemanes escapan, se van para siempre, no volverán nunca más! ¡Tiran los fusiles y los uniformes para que no les reconozcan». En un momento de ensoñación la chica cree ver a Olmo (Gerad Depardieu), uno de los personajes, en un caballo blanco. Pero enseguida despierta cuando divisa al jerarca fascista del lugar (Donald Sutherland) y su mujer . Los persiguen y los apalean.
Bertolucci, militante de izquierda, da así una visión entre poética y realista de lo que fue aquello. Alegría y barbarie. La reacción popular se puede explicar porque lo que hemos visto entronca con otras escenas similares del fascismo, como la que tenemos aquí en ‘La marcia su Roma’ (La marcha de Roma, 1962), de Dino Risi:
Sinopsis: Un grupo de camisas negras pasan con dos disidentes apresados, cantando ‘Giovinezza’ (Juventud), himno de la época, mientras los dos protagonistas, Ugo Tognazzi y Vittorio Gassman, fascistas de circunstancias y por conveniencia se disponen a dar una lección a otro. Se trata de un juez que les condenó en el pasado en unos incidentes y el método es el clásico de aquella época, ingestión forzada de aceite de ricino, que causa fulminantes y terribles diarreas. Si recuerdan, lo sufre también el padre del protagonista de 'Amarcord'.
Subiendo las escaleras, Gassman, siempre con más morro, explica a Tognazzi, más parado, que agarrará al profesor mientras él le hace tragar el aceite. Tognazzi, a quien no le apetece nada la misión, objeta que a lo mejor se defiende. «Un golpe en la cabeza y se acabó», dice Gassman. Cuando se dispone a tirar la puerta abajo, la abre un señora: «¿Son los del carbón?», pregunta al verles de negro. «¿Tienen cita?». «Desde hace dos años», replica Gassman haciéndose el duro.
«Buenos días, ¿no se han acomodado?», dice el profesor al entrar. Cuando pasan al salón, Tognazzi se olvida la botella. Al decir que no les conoce, Gassman le recuerda los disturbios de la huelga de barrenderos de Milán en la que fueron detenidos. El profesor no se inmuta ante la botella y pide que les traigan el vermut. Luego cuenta que la suya es una familia de magistrados, pero que él prefirió dimitir.
«Un magistrado puede juzgar si es independiente, y un hombre es independiente si es totalmente libre». Como no era libre, explica, dimitió. «Es usted el que nos quitó nuestra libertad», replica Tognazzi. El profesor responde que, en efecto, hoy serían juzgados con mayor benevolencia, aunque él les seguiría condenando igual. «Yo no he cambiado», dice bebiendo su vermut con aceite de ricino.
Luego, arenga: «Sois unos irresponsables, pero no es todo culpa vuestra. Cuando el fanatismo ocupa el lugar de la razón el camino está lleno de engaños, y el engaño mayor es justo éste: que uno cree que ama la propia patria sólo si esta patria es un país donde todos piensan como él, y es así como termina por amar una patria de esclavos, y no se da cuenta de que es un esclavo él mismo». Así apura su copa. «Ahora me tengo que ir, ya ya sabéis dónde. ¡Iros allí vosotros también y vuestro Benito Mussolini!».
Dino Risi, un maestro. Otro ejemplo más de esa elegante combinación de tragedia, comedia e historia que hacía sin esfuerzo el cine italiano de aquella época.
Volvamos a la actualidad porque todas estas cosas están todavía muy presentes en la vida italiana, y quizá algunos lectores desconozcan los detalles.
Hasta este año Berlusconi nunca había celebrado el 25 de abril, porque decía que era una fiesta secuestrada por la izquierda. Además, siempre ha tenido palabras afectuosas hacia el fascismo. Que Mussolini no era tan malo, sólo enviaba a la gente a pasar una temporada de vacaciones a prisión y cosas así. En su línea. A saber qué opinaría del juez que hemos visto en la película, dada su opinión de los magistrados. O qué opinaría el juez de él.
En fin, que Berlusconi ha pasado sus 14 años de vida política, aún siendo primer ministro, sin celebrar el fin del fascismo. Como él, gran parte de la derecha. Ya ven qué tropa. Italia es un país muy complejo. Porque, por otro lado, recordarán que Berlusconi, cada vez que va a Estados Unidos, cuenta su batallita de la visita al cementerio americano con su padre y repite su eterna gratitud a los aliados. A él lo que le fastidia es que también haya que agradecerles algo a los comunistas.
Por eso cada aniversario del 25 de abril está siempre rodeado de cierta polémica, porque los que perdieron -o más bien sus hedereros o simpatizantes- lo ven como una fiesta de la izquierda, aunque la Resistencia y los partisanos, organizados en un comité de liberación nacional reunían a gente de todo pelaje, desde católicos y liberales a socialistas y comunistas.
Por una parte, es verdad que la izquierda italiana ha monopolizado un poco la Liberación, pero por otra también es verdad que los nostálgicos del fascismo nunca se han acabado de bajar del burro. Como hemos contado ya alguna vez, en los últimos años cada vez se han crecido más y el propio ministro de Defensa, Ignazio La Russa, hijo de un dirigente de la República de Saló, el último mini-estado donde resistió Mussolini, no deja de repetir que también los fascistas luchaban por la patria, al menos por la idea que tenían de ella, y que también deben ser recordados.
Pero hay algo más. Hasta hace poco no se hablaba de las masacres de los partisanos comunistas de Tito en la zona de Trieste, las terribles ‘foibe’, simas naturales donde se arrojaba a prisioneros italianos, pero mucho menos de las barbaridades que también cometieron los partisanos italianos y los ajustes de cuentas salvajes que dominaron los primeros días de la Liberación. Como la que hemos visto en 'Novecento'. Esto ha cambiado y se debe sobre todo a un periodista, Giampaolo Pansa, de izquierda para más señas, que lo ha contado en una serie de libros muy vendidos. Para parte de la izquierda se trata de falaz revisionismo, pero para otros simplemente ha roto un tabú y ha rellenado lagunas históricas. Lo que pasó en aquellos días convulsos fue un germen de guerra civil, que siguió de forma latente y de baja intensidad durante los ‘años de plomo’.
En cualquier caso, parece que los tiempos están madurando, pues el partido post-fascista de Gianfranco Fini, Alianza Nacional, se ha diluido en el PDL y parece que abandona definitivamente la nostalgia del Duce, y estamos en 2009. Y la buena noticia es que por primera vez Berlusconi ha reconocido el papel de la Resistencia, el antifascismo como clave fundadora de la democracia italiana y ha celebrado la fiesta de la Liberación, y estamos en 2009. Ha sido un paso significativo por la conciliación e Italia se ha encontrado por fin un poco menos dividida. Aquí lo tienen, a la izquierda, con el pañuelo de partisano anudado al cuello, una imagen impensable hasta ahora. Mañana seguiremos.
Ya ven que cada país tiene lo suyo.
Aunque tenga escasos resultados visibles, estos últimos días he tenido mucho trabajo y no he podido ni siquiera cumplir con el Diario Mínimo, pensado para tal eventualidad. Como saben, el blog no es mi trabajo real, el bueno es el otro. Es como esa prostituta que confesaba tener una vida secreta como funcionaria de correos. En resumen, que tenemos un poco de bingo acumulado. Disculpen el desabastecimiento.
Multado por patinar sin carnet
Una patrulla de Policía cortó el paso, obligándole a parar en el arcén, a un hombre de 30 años que patinaba por la calle en Roma el pasado verano. Los agentes le pidieron que se quitara los patines, pero el individuo replicó que, si hacía eso, se quedaría descalzo en plena calle. Luego le pidieron el carnet de conducir y, como no lo llevaba encima, le llevaron a comisaría. Dos horas. Su novia llevó el carnet. Treinta euros de multa. Por lo visto, está prohibido patinar fuera de la acera. A los siete meses le ha llegado a este hombre un aviso judicial: la Fiscalía ha abierto una investigación por un delito que puede estar penado con un mes de cárcel y 400 euros de multa. El tema está en los tribunales, informan los abogados del patinador.
(Varios diarios, 22 de marzo de 2009)
Pedofilia, clero, hipnosis y Justicia creativa
Un cura de Bolzano (norte) fue acusado de pedofilia en 2003 por una chica, delito que se remontaría a 14 años antes, de 1989 a 1994. Lo curioso es que ella sólo pudo recordarlo e identificar al presunto agresor tras 350 sesiones de psicoanálisis con algo parecido a la hipnosis, la «distensión meditativa». En un sueño la violaban un grupo de marroquíes en un bar llamado San Giorgio. La significación oculta, al parecer, fue inmediata: el agresor era un cura llamado Giorgio. Luego habrían emergido otros detalles. Con este material, fueron a los tribunales. Primera sentencia: absuelto el cura, porque el testimonio de la víctima no era creíble. Segunda sentencia: condenado a siete años y medio. Tercera sentencia y definitiva en la mítica Cassazione: absuelto por prescripción, pero condenado a pagar 760.000 euros de indemnización. Es decir, una cosa intermedia, a la italiana: culpable e inocente a la vez. Don Giorgio vuelve a decir misa.
(Corriere della Sera, 26 de marzo de 2009)
Secuestro de caballos
Nuevos capítulos de uno de los más curiosos negocios de la mafia y afines: el secuestro y tráfico de caballos. ‘Iglesias’, campeón de trote, desapareció de un pueblo del litoral napolitano donde se recuperaba de una lesión en un tendón. El propietario es un ex-banquero milanés apasaionado del hipódromo de San Siro que se metió a fraile franciscano. Criaba el caballo en Asís. Se espera la petición de rescate.
(Varios diarios, 27 de marzo de 2009)
Inciso. El mundo hípico tiene una gran tradición en Italia, al igual que la gente poco de fiar que se mueve en torno a él. Prueba de todo ello es una comedia romana de culto, ‘Febbre da cavallo’ (Steno, 1976). Ponemos el arranque para ver el ambiente y porque la musiquilla setentera es entrañable, pone de buen humor. Un intervalo musical, como en la tele antigua.
Amenaza mafiosa
Hallan un extraño paquete en Palermo junto a la puerta de la oficina del senador Carlo Vizzini(PDL), presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales e impulsor de leyes contra la mafia, ya amenazado y con escolta. Contiene una cabeza de cabra con un proyectil incrustado y una nota: «¿Qué hay que hacer para que te calles?».
(Varios medios, 21 de marzo de 2009)
Una mentira más
El Parlamento rebaja hasta hacerlo desaparecer el nivel mínimo de naranja exigible a los zumos de naranja envasados. Era un mísero 12%. Ahora bastará con que tenga color y aroma de naranja. Esto en el país de la naranja.
(La Repubblica, 31 de marzo de 2009)
Rey por una noche
El príncipe Emanuele Filiberto fue coronado la semana pasada como vencedor del programa ‘Ballando con le stelle’ (Bailando con las estrellas), y lo mejor es que lo hizo por votación popular. Una revancha histórica para la casa Saboya, expulsada de Italia por referéndum en 1946, y en horario de máxima audiencia, el sábado por la noche en RAI Uno. El rival final, un actor-deejay. Otros dejados en las eliminatorias, un maratón de cuatro horas, eran un ex-futbolista, una imitadora y otro actor.
(RAI Uno, 21 de marzo de 2009)
Para abundar sobre la cuestión monárquica italiana, mal conocida en España, vamos a poner una secuencia magistral de Dino Risi en ‘Una vita difficile’ (1961), una de sus mejores películas. Como hemos contado más veces, los italianos se analizan y saben contar muy bien su pasado, no como los españoles, que en general son unos analfabetos sobre sí mismos. Aquí queda retratado el momento de aquel referéndum de 1946.
Sinopsis: Alberto Sordi y Lea Massari, dos novietes sin una lira, están muertos de hambre en la calle y por casualidad ven un conocido en un portal que les invita a subir y cenar. Es un palacio de esos de familias romanas de alto copete. Aún hoy el ambiente en estos sitios es más o menos como el que vemos.
«¿Qué noticias hay?», pregunta la abuela entrando al comedor. «Estamos ganando en todas partes», le dice su hijo. «Estoy tan preocupada por el rey... ¿Quién es este joven?», pregunta señalando a Sordi, y se lo presentan. Luego murmura, sin bajar demasiado la voz: «¿Por qué me traéis a casa gente que no conozco?». «Éramos trece», le confiesan. Ser trece a la mesa trae mala suerte, en Italia estas cosas son así. Sordi y su novia lo comentan entre dientes, dándose cuenta de la situación y de por qué les han invitado.
«¡Qué momentos está pasando su majestad!», suspira la abuela. Su hijo relata: «Recordaré siempre la última vez que vi a su majestad. Estaba en Pinerolo, partía hacia el frente y su majestad vino a despedirse, se volvió rápidamente, me estrechó la mano y me dijo: ‘Caro Rustichelli, usted no sabe cuánto le envidio’. Había una conmoción tan sincera en sus palabras que me vinieron las lágrimas a los ojos, y ahora cuando lo cuento, francamente, me conmuevo». Sordi le mira como pensando que este tío es imbécil. Aquí abajo tienen la foto de Vittorio Emanuele III.
«¿Por qué tanta gente quiere mal al rey?», se pregunta la abuela. Sordi ya no se aguanta y dice: «A lo mejor hay gente que lo acusa de haberse ido al sur». «¿Usted lo acusa de haber escapado?», le increpa una invitada. «No, ha dicho ‘ido’, no ‘escapado’», intenta mediar Massari. «Ido, escapado,... ¿Por qué no fue al norte a combatir a los alemanes con los partisanos?», dice Sordi. «Bueno, tenía 70 años, pequeñito, enfermo,...», trata de mediar ella. «¿Quién habla de partisanos? ¡Canallas que no han hecho más que sembrar confusión!», interviene otro pariente. Sordi se va a lanzar a discutir pero su novia le recuerda, muertos de hambre como están, que están a punto de comer, y en ese momento entra el primer plato.
Tras servirse, observados con desaprobación por los comensales, la radio habla: «Atención, les leemos el comunicado oficial con los resultados del referéndum popular monarquía-república. Monarquía: 10.709.423. República: 12.718.019. Desde hoy, Italia es republicana».
Drama familiar, mientras Sordi y Massari se besan. «Y encima se ríe», lloriquea una de las sobrinas tremendas. «¿Quién tiene el coraje de reir? ¡Viva el rey!», grita otro familiar invidente, que sale dándose con las sillas. De ese modo el viejo régimen abandona la sala.
«¿Qué hacemos, nos vamos?», pregunta Sordi. «Comemos y luego nos vamos», responde ella. Champán. Suena el himno de Italia.
Lección de historia en cinco minutos. Dino Risi, un maestro.
El Vaticano estrena hoy un canal propio en You Tube en el que se podrán seguir las intervenciones, sermones y actos del Papa. Era una cosa lógica dado que uno de los principales problemas de la Iglesia es llegar, al menos, a sus propios fieles, no digamos a los no creyentes. Pero es que se supone que la gran prioridad de Benedicto XVI es el diálogo con el mundo contemporáneo, tanto con unos como con otros. Y aquí el Vaticano lo lleva claro. No hablamos de las noticias, sino de su «mensaje», que es lo que a ellos les interesa. Los medios no les hacen ni caso, o al menos no el que ellos querrían, y cuando sí se lo hacen buscan titulares y sobrevuelan la sustancia. Eso la prensa escrita, porque en la tele el Papa sólo aparece si se pone un gorro de la Guardia Civil. Para los creyentes, y entre ustedes los habrá según las estadísticas, supongo que es frustrante.
Ratzinger tampoco lo pone fácil porque casi siempre es intraducible y encima lo que él pretende es que le lean, porque le gusta explicarse con calma. Es curioso, con lo clarita que es la Biblia, qué tostón son las encíclicas y los documentos vaticanos. Intenten leerlos y verán. Pero, y lo que diré ahora quizá sea raro o impopular, escuchar al Papa es interesante. Yo lo hago obligado, claro, pero digo que es interesante porque, en esencia, es alguien que filosofa a diario sobre el sentido de la vida. Es un señor de 81 años, muy culto, que se ha pasado la vida haciendo sólo eso: leyendo, estudiando el asunto de la existencia y dándole vueltas al tarro. En suma, algo sabrá. Así que uno escucha, se lo cree, no se lo cree, reflexiona y saca sus conclusiones. En fin, actividad intelectual, que no es poco, y grandes cuestiones, a los que todos tenemos que dar respuesta. Es una gran diferencia con el resto de los políticos -recordemos que es un jefe de Estado-, que son tan prosaicos y sólo hablan del IPC. A uno le apetece esto más con el Dalai Lama, es verdad, pero los pontífices también merecen una oportunidad.
Ahora con You Tube todo el mundo va poder seguir a pelo lo que dice el Papa, aunque le he echado un vistazo a la página y, de momento, son noticias comentadas y refritos, encima con ese tonillo melufluo que echa tanto para atrás, pero algo es algo. La Iglesia ya puede prescindir del filtro de los medios. El riesgo que tiene es el que siempre le he visto, por ejemplo, a los vídeos de Escrivá de Balaguer: lo peor que le podría pasar al Opus Dei es que tuvieran la máxima difusión.
Deseando buena suerte a este nuevo canal vaticano, recordemos este impagable episodio, uno más, de ‘I mostri’ (Los monstruos, Dino Risi, 1963), con el gran Vittorio Gassman:
Sobre este blog
Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».
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7-Laudo Mondadori. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Aplicación de las atenuantes genéricas, que conllevan la prescripción del delito. Su abogado y ministro de Defensa de su Gobierno en 1994, Cesare Previti (chico de la foto), sí es condenado como intermediario del soborno de jueces para Berlusconi. Para conceder las atenuantes, la sentencia considera «las actuales condiciones de vida social e individual del sujeto», es decir, que Berlusconi era entonces primer ministro. En primer grado Previti fue condenado a 13 años. En segundo grado, absuelto. El Supremo le impuso un año y medio.

