Íñigo Domínguez
La vida en Roma
Italia eliminada de la Eurocopa, en cuartos, por España, en los penaltis. Ver para creer. Cuando lo decían ayer en el telediario de madrugada parecía una toma falsa. Al final del partido, silencio sepulcral en todo el vecindario. Hoy, al desayunar en el bar, caras de circunstancias. Cada uno sobrevive como puede. Este es el recurso de Nanni Moretti en las noches de depresión (de 'Bianca', 1983):
Italia y España, que juegan el domingo, en realidad se parecen por su amor al fútbol desde la infancia, por eso se sigue luego toda la vida. Se ven partidillos por todas partes, donde lo importante es jugar y pasarlo bien. Por eso, para no amargarse con el España-Italia y alegrar la espera, paso lo que pase, lo mejor es recordar lo que nos une, aquellas entrañables pachangas con los amigos.
Nuestro héroe es, para variar, el mítico Fantozzi, tan futbolero él, en un partido de solteros contra casados que está en lo más alto de las antologías del humor nacional. Es casi mudo, como las mejores escenas cómicas, y de paso recuerda, por si aún no ha quedado claro, la capacidad agónica de los italianos cuando se ponen a jugar al fútbol. En esta secuencia rodada en un patatal aparece además por primera vez la legendaria 'nuvola del impiegato', la nube del empleado, aquella que persigue a cada currito para joderle el fin de semana.
Sinopsis: Todo nace, como siempre, de una de las "monstruosas" iniciativas de Filini, compañero de oficina. "El partido se desarrolla siempre en el más desastrado campo de la periferia, con formaciones muy reducidas, por retrasos, defecciones, permisos denegados de esposas, madres y médicos de cabecera" (...) "Hacia el minuto 12 del primer tiempo comienzan los primeros dramáticos síntomas de colapso cardiocirculatorio. Y se presenta implacablemente en el campo de juego el nubarrón del empleado. Cada empleado tiene su nube personal. Son nubes malignas que pueden estar emboscadas hasta 14 meses, pero cuando ven que su hombre está librando o de vacaciones le caen encima descargando toneladas de lluvia densa y helada" (..) "Cuando Fantozzi ve a San Pedro sobre el larguero, es señal de que la tragedia está finalmente a punto de terminar". (...) Suspendida la partida porque el balón no bota, como sabe cualquier italiano que se ha empollado el reglamento, todos a casa. "El año pasado ganaron los casados por tres infartos a dos ahogados".
Como habíamos anunciado y como enseña la historia, Italia ha pasado a cuartos de final con tres partidos de churro, pero ha pasado. Ahora España, tan lanzada, tiene miedo, claro. La gesta en la adversidad en el campo de fútbol es la culminación, en forma de grupo nacional, de un rasgo esencial del italiano de a pie: arreglárselas para sobrevivir en un entorno hostil, lleno de trampas e injusticias, donde uno sólo cuenta con sus propios medios y el otro siempre es un enemigo.
Ejemplo glorioso de este formidable talante vital: Guglielmo, 'el Dentone'. Este personaje mítico de Alberto Sordi es un tipo de optimismo inmarcesible que, pese a su apabullante dentadura de piano de cola, se presenta nada menos que a las oposiciones de locutor estrella del telediario de la RAI. Además, es el único de los finalistas que no tiene enchufe ni recomendación. Todos en la comisión de examen quieren tirarle, pero no consiguen hacer que falle en nada.
Sinopsis: 'El Dentone' borda su primera prueba, para contrariedad de la comisión, que decide pasar a los trabalenguas a ver si le pillan un fallo. Pero también aquí 'el Dentone' se muestra implacable. Se abre entonces un debate en la comisión. El cura (en Italia siempre hay un cura en cualquier cosa, desde que uno coge el avión a Roma) le defiende, pero otros lo repudian en nombre de la telegenia. "Es que este en cuanto a imperfección exagera...", argumentan. Otro, por cierto muy poco telegénico, propone decirle la verdad directamente ("que tiene demasiados dientes para una sola boca"), pero eso en Italia no se hace nunca. Nadie quiere tomarse la responsabilidad de nada. No se explican cómo ha llegado hasta la fase final y temen que les han pasado una patata caliente. Como se ve, también la comisión se siente engañada y víctima del sistema, rasgo fundamental de la sociedad italiana. Son ellos los que están en apuros y también intentan arreglárselas. Sólo se les ocurre decirle al bueno de Guglielmo que siga indefinidamente con los trabalenguas, con la esperanza de que falle... Pero 'el Dentone' no falla una. Vamos, como la selección en la Eurocopa. A la hora de la verdad, no fallan.
'Guglielmo, il Dentone' es uno de los tres capítulos, el más famoso, de 'I complessi' (Los complejos, 1965), dirigido por Luigi Filippo D'Amico. Los otros dos son de Dino Risi y Franco Rossi. Curiosamente, en esta ocasión el de Risi, siendo bueno, es el menos memorable. Pero es que el de Rossi, con un político democristiano que intenta destruir las copias de una película erótica en la que aparece su mujer, no tiene desperdicio.
Hoy es el día, Italia se juega la clasificación a cuartos con Francia, odiado rival de la final del Mundial y tantos otros partidos (cuartos de la Eurocopa 1996, final de la de 2000,...). Eso si Holanda no pierde con Rumanía, algo en principio poco posible, pero en realidad muy probable, pues los italianos siempre confían en la maldad ajena. Ya les pasó en la anterior Eurocopa: Suecia y Dinamarca debían empatar a dos para eliminarles, y fue exactamente lo que sucedió. A Holanda le basta dejarse ganar para dejar fuera de una tacada a Francia e Italia. En fin, no se hacen muchas ilusiones, pero dejando a un lado este detalle, Italia se toma el encuentro de hoy más como una cuestión de honor y orgullo nacional. Para echarse a temblar. Vean, vean cómo se las gastan los 'tifosi' en este amistoso con Escocia al que asiste con toda inocencia el inefable Fantozzi...
Sinopsis: Fantozzi y Fillini suben a un autobús de amables aficionados que se dirige al estadio. No obstante, al encontrarse con un autobús adversario cambian el cartelito de su vehículo y muestran su verdadera cara: de 'Gita turistica' (Excursión turística) a 'Gita teppistica' (Excursión de matones).
En Italia se discute mucho estos días del fuera de juego. Porque no se lo pitaron a Van Nistelrooy en el primer gol del Holanda-Italia, y sí era. Y porque se lo pitaron a Toni para anularle un gol en el Italia-Rumanía, y no era. El árbitro del segundo partido ha reconocido que se equivocó, y ya ha sido enviado a su casa por la UEFA. Pero en el episodio del primer partido aún no les han dado la razón. Se argumenta que Panucci estaba tirado en el suelo, aunque era fuera del campo, y así rompía el fuera de juego.
En Italia han tirado de archivo para señalar casos recientes y similares en su liga y han encontrado un partido de la Roma. Pero luego, pues son incansables, han excavado hasta dar en las profundidades con un Paganese-Padova de la Serie C1 del pasado mes de octubre. Para entendernos, Tercera División. Iban uno a uno y en una jugada calcada el árbitro concedió el gol de la victoria a los visitantes. Cuando acabó el partido, se desató la ira entre los 'tifosi', de la manera en que se desata en los estadios italianos, y el trío arbitral tuvo que refugiarse en los vestuarios. Había un patrulla de Carabinieri, tan acojonados como ellos, pero se les ocurrió una treta: disfrazaron de Carabinieri a los colegiados y pudieron escapar. Uno de esos agentes era el teniente Marco Pittoni, que se ve en la foto. Los italianos, o al menos aquellos que pasan tiempo suficiente en el bar como para leer las noticias pequeñitas de 'La Gazzetta dello Sport', lo han descubierto ahora con sorpresa, por casualidad, porque en Italia se ha hablado del teniente Pittoni por un triste suceso: murió a tiros hace diez días en el atraco a una oficina de correos en ese mismo pueblo, Pagani, provincia de Salerno, cerca de Nápoles. Tenía 32 años. El chico que le disparó, 17. Es hijo de un 'capo' de la Camorra de Torre Annunziata.
Con la excusa de la Eurocopa vamos a ir a lo fácil y explotar el filón futbolero hasta el final durante los próximos días. Mañana Italia se la juega en el partido contra Rumanía y a partir de las seis, encima viernes, será imposible hacer nada, ni comprar un sello. Aunque sean operaciones a corazón abierto da igual, serán pospuestas. De nuevo, recurro a la inagotable fuente de inspiración de las películas de Fantozzi, otro filón al que, también en lo estrictamente futbolístico, volveremos en más de una ocasión.
Sinopsis: Fantozzi, siempre desgraciado y humillado en el trabajo por sus superiores, es obligado a perderse el partido Inglaterra-Italia en Wembley. Ya está preparado ante la tele con todos los complementos: manta de cuadros, tortilla con cebolla, cerveza familiar Peroni helada y eructo libre. Sin embargo, cuando está ordenando que descuelguen el teléfono, una llamada de su colega Fillini le informa de que el jefe, pseudointelectual pesadísimo que hace sesiones de cine-club en la empresa, les impone ir a ver una película checoslovaca con subtítulos en alemán.
Que nadie se engañe, aunque parezca lo contrario es ahora, después de perder 3-0 contra Holanda, cuando Italia empieza a ser peligrosa y a tener posibilidades de llegar lejos en la Eurocopa.
¿Recuerdan el Mundial 82? Sólo pudo empatar en su grupo con rivales de la talla de Polonia, Perú y Camerún y pasó de chiripa, sin ganar un partido. Luego venció a dos equipillos de nada: Brasil y Argentina.
Esta vez ser favorita le incomodaba mucho, y es así, estando contra la espada y la pared, cuando la 'nazionale' da lo mejor de sí misma. Necesita el melodrama. En realidad es una solución coherente, pues siendo campeona del mundo eso sólo se podía arreglar empezando con la peor derrota en 25 años. Ahora las cosas están en su sitio: la prensa italiana ya quiere echar a Donadoni y que vuelva Lippi, la prensa europea celebra la humillación con titulares calumniosos y todos vuelven a odiarles, Cannavaro lesionado, que si Panucci está mayor, que si tenía que haber salido De Rossi en vez de Ambrosini, un diputado de la oposición hasta ha presentado una pregunta parlamentaria para saber si es cierto que Berlusconi llamó antes del partido al entrenador y le sugirió alguna formación (que nadie se sorprenda, lo hace en el Milan)... Pero la 'squadra azzurra', ya entonada, se prepara en silencio para la venganza. Según los ingleses, lo hace así (para que luego digan que no les tienen manía, hombre).
El otro día se hablaba de las inundaciones de Florencia de 1966. Es una de esas raras ocasiones en las que Italia se une. Miles de italianos fueron a ayudar a salvar obras de arte, un momento mágico. En un país en el que cada uno va escrupulosamente a lo suyo y el interés general no existe, a veces se produce el milagro. Con más periodicidad que las inundaciones, sucede con el Mundial y la Eurocopa. Es curioso: en España estos días todo es retórica sobre pasión, fortuna, destino y echarle pelotas. En Italia (donde ya han ganado cuatro mundiales), la prensa y las conversaciones bullen de discusiones sobre tácticas y esquemas de juego a un nivel avanzado. Cada día aparecen cuatro o cinco cuadros con flechitas en los periódicos. El famoso ‘módulo’. Ellos saben que ganar es una cuestión mecánica de piezas, sudor y sangre.
Como siempre, hay muchas películas sobre esta obsesión nacional. La más famosa es ‘L’allenatore nel pallone’, sobre Oronzo Canà, interpretado por Lino Banfi, clásico del bendito cine-basura. Es el pintoresco entrenador de la Longobarda, célebre por su táctica de la ‘bizona’: hacer dos veces la zona. Pero mejor lo explica él.
Sinopsis: Canà ilustra su táctica en la concentración pre-temporada. Es un 5-5-5. «Pero mister, aquí no jugamos 15...», dice la estrella del equipo. Respuesta: «¡Lo sabía que alguno lo iba a decir! Pero es así, mientras los cinco de la defensa van adelante, los cinco del ataque retroceden, y viceversa, así todo el rato, y la gente piensa: ‘¿Pero qué pasa, tienen cinco jugadores más? Durante esta confusión general el equipo adversario dirá: ‘Ahá, ¿qué está sucediendo?’, y no entenderán nada». «Nosotros tampoco», replica la figura. En el estreno con la Roma (que es la auténtica y se prestó para la película), el clásico periodista estirado del norte insinúa a Canà: «¿Qué es la bizona, la zona para volver a la Serie B (Segunda División)?». El partido es nefasto. En el túnel de vestuarios, con los rivales cachondeándose con la manita, se puede ver a un jovencísimo Ancelotti. «Ha sido por culpa de ese primer gol en frío», alega Canà. «Pero el primer gol lo habéis marcado vosotros...», replica el cronista.
Sobre este blog
Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que versar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».
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