Íñigo Domínguez

La vida en Roma

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30 Ago 2009

Verano loco (14)

27. La cuchara de Totti

Un amigo que se muere de risa con las historias de Totti, el grandioso jugador de la Roma, quería un recuerdo de verano. Para comprender la dimensión de Totti debe decirse que es un romano de pura cepa, rayano con el borono, que aspira a ser un Beckham de Trastevere, sobre todo por su mujer, la azafata televisiva Ilary (pronúnciese Ilery, en inglés a la italiana). Su boda con sombrero de copa, apoteosis de lo kitsch, fue retransmitida por canal de pago (ver foto) y seguida por 1,3 millones de personas. A su hija la han llamado Chanel.

En Italia le tachan de analfabeto para arriba, pero da igual, es muy majete. Tiene una gracia innata y seguramente inconsciente. Se lo rifan en los anuncios y, ya que es el tonto de los chistes, reunió los mejores en dos libros, cuyos beneficios donó a Unicef. Sus memorias se titulan 'Mo je faccio er cucchiao' ('Ahora les hago la cuchara', en dialecto), por una de sus mejores anécdotas. Semifinales de Eurocopa 2000, Italia-Holanda, penaltis. Diálogo de Totti y Di Biagio. D.B.: "Estoy acojonado". T.: "A quién se lo dices ¿has visto qué grande es el portero?". D.B.: "Vaya ánimos que me das". T.: "No te preocupes, ahora les hago la cuchara". D.B.: "¿Qué? ¿Estás loco?". Totti va al punto de penalti y lo lanza de vaselina. Golazo, clase e ironía: Francesco Totti. Ganó Italia. Claro, que en la liga le ha salido mal alguna vez y se han reído de él.

FIN

Ahora, con las posibilidades técnicas del maravilloso mundo de los blogs, podemos ver aquel momento memorable. Recuérdese que Holanda había fallado dos penaltis durante el partido y terminó cero a cero, y que se jugaba en Amsterdam.

Completemos el asunto con una recopilación memorable de 'cucharas' de Totti. Por cierto, que por ahí se ve el famoso gesto al banquillo de la Juve en tres tiempos: silencio-cuatro chicharros-a casa:

28. Mártires del fútbol

Es la última de fútbol, lo juro, pero tenía que hablar de dos símbolos sentimentales del 'calcio' romano, que comparten una calle pese a ser rivales. Luciano Re Cecconi y Agostino Di Bartolome representan la época dorada y maldita de sus equipos, cuando ganaron sus ligas más queridas, pues las últimas son más modernas, cotizando en bolsa. Re Cecconi, el 'ángel rubio', era el único normal de la Lazio de los setenta, una tropa de cuidado de macarras fascistoides. Todos llevaban pistola. Justo él, que no tenía, entró en una joyería y para hacer el gracioso dijo: "¡Esto es un atraco!". No era el sitio adecuado. Llevaban dos robos. El joyero lo mató de un tiro. Esa Lazio ganó la liga del 74, la primera, pero no jugó la Copa de Europa por una paliza que les dieron en el vestuario a los ingleses del Ipswich Town el año anterior.

Di Bartolomei era otra alma pura en un fútbol de rapaces. No quería jugar la final europea de la Roma con el Liverpool en 1984 porque sabía que su club había comprado al árbitro en semifinales. El castigo divino fue perder la copa en su estadio en los penaltis. Fue su último partido romano. Luego estuvo en el Milan, pero llegó Sacchi y el fútbol moderno y él se quedó viejo. No se hizo a la jubilación y acabó pegándose un tiro en 1994. En una nota dijo que se sentía en un agujero. Ese día se cumplían diez años de la final con el Liverpool.

(Publicados en El Correo en agosto de 2007)

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15 Ago 2009

Verano loco (11)

21. Ferragosto eterno

Hoy es 'ferragosto', la feria de Augusto que se celebra desde los tiempos del césar, luego reciclada en fiesta cristiana. Es algo muy romano, que se asocia con las calles desiertas, cegadas de luz y con el sonido de las cigarras como único ruido urbano. La ciudad se vacía y todo está cerrado. En este escenario irreal, suspendido en el tiempo, comienza 'Il sorpasso' (La escapada), obra maestra del cine italiano. El gran Gassman, vividor y marrullero, se cruza por azar con Trintignant, un empollón que estudia oposiciones, y le come el coco para salir a vagar con su descapotable.

Es la primera 'road movie', que inspiró 'Easy Rider', y está rodada al estilo de Dino Risi: con precisión pero sobre la marcha, mezclando desfachatez, falta de dinero y toneladas de talento. Un episodio delirante de la forma de trabajar del dúo Gassman-Risi está en 'El gaucho', rodada en Argentina. Tenían una escena en la playa y encontraron un pingüino muerto. Escena memorable y absurda que aparece en la película: Gasmann lo agarra, lo voltea sobre su cabeza y lo lanza al grito de "¡Toma pingüinazo!". Risi quería que 'Il sorpasso' acabara mal, matando a un protagonista, pero el productor no. Decidieron que si al día siguiente llovía, lo dejaban vivo, si no lo mataban. No llovió. "Los productores siempre tienen miedo de la muerte", solía decir Risi.

FIN

Sinopsis: Gassman le cuenta a su amigo que también era tímido de pequeño, ya una vez que le metió la mano en el escote a una profesora se puso rojo como un pimiento. En eso ven un hombre que hace autoestop. Gassman le hace una de sus bromas. El viejillo es la antigua Italia que viaja a toda velocidad hacia el progreso en el descapotable. Por fin llegan a Civitavecchia, donde paran ahora los cruceros, y aparcan en prohibido. El chaval le dice que le pondrán multa. "¿La multa? Espera un momento", dice Gassmann. Se la quita al coche de al lado y la pone en el suyo. "Si no nos ayudamos entre nosotros los automovilistas...", dice al irse. Esta es más o menos la esencia de la actitud civil predominante en Italia, hasta hoy. Luego llega el guardia a poner al multa al otro. Ah, si no recuerdo mal, luego descubrían que el viejillo les había robado la cartera.

Por cierto, creo que han estrenado en España una peliculita encantadora que se llama 'Vacaciones de Ferragosto', de Gianni di Gregorio, rodada en Trastevere con gente del barrio. Si les pilla en un cine no dejen de ir a verla.

22. La moviola humana

Con la liga regresará a la RAI una mezcla única de genio y farsa de los domingos: cuatro horas de fútbol sin una sola imagen de los partidos. Desde hace 15 años en 'Quelli che il calcio' lo importante es echar la tarde, comentar la jornada y azuzar a invitados de otros equipos. Para analizar jugadas y de paso reírse tuvieron una gran idea: la moviola humana. No veían los goles reales, sino una escenificación de un equipo propio. Era una cosa cutre que en 2005 fue iluminada por el destino. La RAI perdió los derechos del fútbol y los chicos se hicieron decisivos. Cuando conectan con ellos es digno de verse. Tras un gol ven la repetición, se ponen las camisetas que tocan, ensayan y hala, imitan la jugada echándole teatro. No es tan fácil como parece y a veces les sale calcada, pero es un poco triste porque en realidad son viejas glorias del Calcio.

Es el famoso Maifredi Team, de Gigi Maifredi, sin par personaje que de vender 'panettone' llegó a entrenar a la Juventus en 1990, con nefastos resultados. Lo dejó tras pasar por la liga tunecina y el Albacete. Prensa y jugadores le adoraban porque era muy divertido y la Lazio casi le llama en 2004 en un momento de desvarío. Con todo, el Maifredi Team se ha hecho un fijo de partidos benéficos y triangulares de aficionados. Últimos rivales, Grupo Estudio de los Linfomas y la Nazionale Italiana Barman.

(Publicados en El Correo en agosto de 2007)

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03 Ago 2009

Verano loco (7)

13. El reality como arte

El 'reality', siendo un arte menor, ha dado grandes momentos en la televisión italiana. Es ya célebre el concurso 'La pupa e il secchione' (La tía buena y el empollón), donde juntaban a guapas tontas con feos listos a ver si congeniaban, con pruebas culturales y de glamour para reírse de ambos. Ya lo han exportado a España, en versión igualitaria. Pero en Italia no se andan con tonterías y escarban en la sociología nacional a saco. El mejor ejemplo es un impagable show llamado 'La sposa perfetta', donde se recluía a chicos y chicas, a ver si ligaban, pero metiendo también a las madres de ellos. Las señoras ponían tareas domésticas a las aspirantes a novia del niño para darles el visto bueno. El nivel de brujerío era demencial, porque el combinado materno deliberaba en directo: "¡Mira, mira cómo ha lavado la ropa, es que esta chica no tiene ni idea!".

También era increíble el concurso sobre seminaristas, a ver si les resistía la vocación, aunque este era un progama de EE UU. Pero mi favorito, por razones personales, es el que ha propuesto Gianpiero Fiorani. Este banquero jeta estafó a miles de clientes y ahora es un famoso más que se quiere reciclar en la tele: "Con mi experiencia me veo en un programa útil para explicar cómo no dejarse engañar por los bancos". Yo no me lo pierdo. Es que era mi banco.

FIN

Sobre el mundo televisivo hay una escena delirante en una de esas películas de Paolo Villaggio en las que no hace de Fantozzi, pero casi. Se llama 'Sogni mostruosamente proibiti' (1982, Neri Parenti) y es de un dibujante de comics que se pasa el día en la luna imaginando historias en las que liga. En esta que vemos está detenido en comisaría y se traslada a un concurso de la tele, presentado por el inmarcesible Mike Bongiorno, icono televisivo de Italia y que a sus 85 años ahí sigue, como casi todo en este país.

Sinopsis: El presentador del concurso da la bienvenida a Paolo Coniglio (Conejo) y la azafata Dalia. Arrasa en el concurso de pregunta y respuesta y hoy es el programa clave, en el que se juega el mayor premio de la historia de la televisión. Pregunta: formación de Brasil contra Uruguay en un partido de 1962. La dice. Pregunta: nombre del árbitro. Lo dice, hasta con su domicilio. Pregunta: nombre de los jueces de línea. Los dice. Pregunta: jugadores en el banquillo. Los dice, especificando que uno jugó en Italia y enumera los equipos. Y ahí va la buena: el nombre de los espectadores del fondo sur, sector H, de ese partido. Él pregunta en qué orden los dice, si de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Los dice e incluso detalla que una fue sin el novio porque tenía gripe. Se atasca en el último, pero al final lo dice, y precisa encima que es paraguayo, el único del estadio. Pero hay un detalle final: le piden el apodo. No se acuerda, no se acuerda, pero al final lo dice: ¡¡¡U Carcamagnu!!!

14. Los celos y la mamma

Italia es un país abrasado por los tópicos, pero es que no cesan de cultivarlos. En cuanto pueden los periódicos airean gozosamente historias que corroboran el fenotipo nacional. Esta semana han coincidido dos de libro. ambas en el sur, sobre sendas instituciones patrias: los celos y los hijos enmadrados. El miedo cerval a los cuernos, nunca mejor dicho, se ve muy bien en el caso de Maria Addolorata N., una mujer de Puglia que lleva escrito lo de sufridora en el nombre. Su marido la tenía encerrada en casa, no le permitía salir jamás si no era en su compañía y cuando se iba de viaje la dejaba con su madre, la de él. Y por si acaso, había colocado una cámara en la puerta de casa. El Supremo ha ordenado el alejamiento del marido, sin acoger sus alegaciones pues, según él, estas cosas eran "atenciones amorosas".

En cuanto a la omnipresencia de la 'mamma' y los hijos que no se van nunca del hogar familiar es ejemplar lo ocurrido en Caltagirone, Sicilia. Una señora ha echado de casa a su hijo harta de que salga hasta las tantas y no dé ni golpe. "No me respeta, no me dice dónde va por las noches y vuelve muy tarde", ha explicado a la Policía, que ha mediado en el litigio. Él ha replicado que ella le trata mal, le da una paga semanal de miseria y encima cocina de pena. Las criaturas tienen 81 y 61 años, y al final se ha reconciliado.

FIN

Hay decenas de películas italianas sobre los celos. A mí siempre me ha hecho gracia esta escena de 'Straziami ma di baci saziami' (Dino Risi, 1968).

Sinopsis: Nino Manfredi, peluquero de provincias, va a buscar a uno que, según las malas lenguas, ha tenido una historia con su novia. Pero cuando llega ve que es una mole de tío. "¿Eres Scortichini Guido?" (Lo dice empezando por el apellido, como en clase, una costumbre bastante extendida en Italia en el lenguaje administrativo). El otro dice que sí y que qué pasa, porque no sabe quién es. Manfredi se le queda mirando y dice: "Nada. Te quería conocer, verte la cara". "¿Y?", replica. "Tiempo al tiempo...". Silencio, pero Manfredi se gira para advertirle: "¡Y recuerda que si eres el gigante de Rodas yo no soy un enanito de Blancanieves!".

(Publicados en agosto de 2007 en El Correo)

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21 Ene 2009

Diario mínimo (28)

Hay días que no se da abasto...


Izquierda italiana

El Partido Demócrata (PD), de Walter Veltroni, última esperanza de un gran partido de centro-izquierda en este país, se reunió ayer para unificar por fin una postura sobre el testamento biológico, de actualidad por el caso de Eluana Englaro. Es la voluntad escrita de cómo ser tratado en caso de quedar en estado vegetativo y poder rechazar alimentación e hidratación. El Gobierno presenta la semana que viene un texto -síntesis a su vez de diez distintos- y hay que decidirse. Era la tercera reunión organizada al efecto de los jefes de grupo de Camera dei Deputati y Senado del PD. Pero las tres o cuatro o cinco corrientes de opinión interna no lograron llegar a un acuerdo. Al final decidieron que cada uno vote lo que quiera y que el partido no tiene postura única. Muy contentos algunos sectores del PD: «De este modo no se mortifica la dignidad de las diversas culturas del partido», dice Pierluigi Castagnetti (ex-democristiano reciclado). Desesperado, el senador Ignazio Marino, médico, concluye la reunión con una cita del evangelio de San Juan: «Que vuestro hablar sea sí cuando es sí y no cuando es no. Todo el resto viene del maligno». Pues eso, el PD está condenado.

(Varios diarios de hoy)


Vigilancia de objetos

La lentitud de la Justicia italiana tiene un aspecto fascinante que nunca se considera: propiciar el almacenamiento masivo de objetos inútiles, las pruebas del delito. Un ejemplo. El tribunal de Milán (norte) ha custodiado durante ocho años un cuello de botella roto, prueba de la pelea entre dos marroquíes, hasta que el caso ha prescrito y se ha podido tirar a la basura. Lo que pasa es que lo guardaba una empresa privada, subcontratada. Importe de la factura: 2.383 euros más IVA. El juez al final ha pagado 45, pero ha tenido que citar hasta un sentencia del Supremo para justificarlo. El Tribunal de Milán acaba de pagar seis millones de euros, aunque le pedían doce, a otra empresa por la concesión de los últimos diez años. Lanzados a hacer limpieza en la despensa del Ufficio Corpi de Reato (cuerpo del delito) ha aparecido más de una tonelada de trastos de 8.544 procesos ya cerrados y olvidados. Entre ellos un polvorín de 1.642 armas y más de 4.000 artefactos peligrosos e inflamables, de bombonas de gas a ácidos.

(Corriere della Sera de hoy)

Enfermera falsifica 358 test de cáncer y los convierte en negativos

No se sabe por qué, como siempre. Si se ha vuelto loca, por pereza para evitar trabajo o para fastidiar a sus superiores. Una enfermera de un hospital de Livorno (norte) ha ido falsificando desde 2006 un total de 358 test de ‘screening’ de tumor en el colon que eran positivos y los convertía en negativos, para tranquilidad de los pacientes. Descubierta en julio, el hospital ha vuelto a hacer todos los exámenes y 18 de estas personas tienen ahora un tumor que quizá se podía evitar.

(Varios medios de hoy)

Fútbol blasfemo

Apasionante debate en el Calcio por un fenómeno preocupante: aunque les cueste creerlo los jugadores blasfeman de vez en cuando, en momentos de tensión. ¿Qué hacer? Interviene el seleccionador nacional, Marcello Lippi, que quita hierro al asunto y dice que a los jugadores se les escapa por rabia e instinto, pero no es por falta de fe. Lippi es toscano, una de las pocas regiones donde se blasfema con normalidad, a los niveles de España. Reacción indignada desde el Vaticano del presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, Gianfranco Ravasi: «Si incluso el seleccionador nacional no condena este fenómeno no hay nada que hacer. Sus palabras son graves y representan el decaimiento y la barbarie, no sólo del fútbol, sino de toda la sociedad moderna».

Apunte: el reglamento prevé castigar la blasfemia con la expulsión, según ha recordado el ex-árbitro Paolo Casarin. En 2001, tres entrenadores fueron sancionados. En 2004, el presidente del comité olímpico italiano volvió a quejarse agriamente del tema. Esta temporada, la presidenta del Bolonia (norte), Francesca Menarini, ha pedido a sus jugadores que eviten las blasfemias.

(Varios diarios de hoy)

...y sin embargo ninguna de estas cosas es muy publicable en el periódico de papel. No tienen importancia, no dan un titular, no sirven para llenar demasiadas líneas, son sólo anécdotas, no hay sitio... A veces no es falta de voluntad o imaginación, sino de formato. ¿Está el periodismo anquilosado? ¿Interesan aún las historias? ¿Le está comiendo la tostada Internet?

En fin, nosotros a lo nuestro, que aquí no nos ve nadie. Al pobre monseñor Ravasi (¿habrá jugado alguna vez al fútbol este hombre?) le daría un ataque de apoplejía si estuviera en este vestuario en el que arranca la película ‘L’uomo in più’, (2001), primera y notable película de Paolo Sorrentino. Es el talentoso director de ‘Il divo’, magnífico filme sobre Giulio Andreotti que pueden ver en estas fechas en los cines españoles. Yo no he visto una bronca más memorable de un entrenador en el cine que esta. Me van a perdonar que no les traduzca mucho, pero se coge perfectamente la idea. Ustedes imaginen que son un fichaje extranjero recién llegado, que habla cuatro palabras de italiano, que se sienta acojonado en una esquina.

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11 Sep 2008

Un mundo sorprendente

Si usted está leyendo esto quiere decir que no se ha acabado el mundo, o al menos en su zona. O si no ha salido todavía de casa a lo mejor es el único superviviente. Por si no lo sabía, científicos agoreros habían advertido que el sonado experimento del acelerador subterráneo de Ginebra, realizado ayer, iba a desencadenar el fin del mundo. Imagino que ahora estarán intranquilos, por la alegría de estar vivos pero sin haber tenido razón.

En cualquier caso, en Roma hay quien había enfocado la cuestión de modo mucho más trascendental. Los ‘tifosi’ de la Lazio, apenas se supo de la posibilidad de extinción de la especie, comenzaron a hacer circular una idea. Tras la primera y única jornada de liga hasta el momento, la Lazio es primera en la tabla, y si ayer se terminaba el mundo la reflexión más inmediata estaba clara: Lazio, campeón de liga. Por interrupción del campeonato debido a causas de fuerza mayor, se entiende. Ahora les pasa como a los científicos tremendistas. No saben si estar contentos o lamentar la ocasión perdida.

Esto del ‘calcio’ es tan inexplicable como el propio experimento de Ginebra, cuya relevancia era imposible de comprender ayer a través de los medios informativos. Sólo decían que era importantísimo, pero se notaba que no tenían ni idea de por qué. Es curioso, entran en los mínimos detalles de asuntos insustanciales, como la vida de la duquesa de Alba en España o Miss Italia en este país, pero no logran contar de forma didáctica los grandes acontecimientos de la humanidad.

Sobre las contradicciones de todo oficio, la dualidad, lo inexplicable y el fútbol demencial, he aquí una secuencia de una película de serie Z, subgénero ‘calcio’. Se llama ‘Il tifoso, l’arbitro e il calciatore’ (1982, Pier Francesco Pingitore). Como decía el otro día un lector, muchos de estos filmes son muy malos, pero precisamente por eso la mejor forma de verlos es así, seleccionando escenas. En toda película mala hay algo. Además yo estoy a favor de las películas malas hechas sin pretensiones, la obligación de la obra maestra es muy nociva, y en contra de las películas malas con ínfulas, del estilo de Spiderman 3.

Sinopsis: El protagonista, Pippo Franco, es hijo de un 'romanista' histórico, propietario del bar 'Forza Lupi', el gran Mario Carotenuto. Sin embargo su suegro es 'laziale'. Así que, clásica solución italiana, decide ser de la Roma con uno y de la Lazio con el otro. El cambio de chaqueta, auténtico arte en Italia en cualquier ámbito, alcanza su climax el día del derby. El pobre hombre va de un lado al otro del estadio para estar en los dos sitios. Hasta que le pillan, claro.

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04 Sep 2008

De Marzullo a Attila

No sé como funciona esto de los blogs, supongo que nadie lo sabe porque se está inventando. De todos modos son letras, sonidos e imágenes que se evaporarán en la nada digital. Por eso no sé cómo gestionar -creo que se dice así- los comentarios. Se hacen preguntas y quedan cuestiones en el aire. Sin ser maleducado, no se puede contestar a todo. En fin, que creo que lo mejor es recapitular.

Lo primero, gracias por las buenas palabras. Conmueven más los insultos, es verdad, pero es mucho más agradable. Espero que no se revelen nunca las identidades secretas para no descubrir cuántos familiares hay debajo, como en la película de los masones de Sordi que citamos un día.

Lamento que la RAI no se vea en algunas zonas, como señala un lector. Si es así, parte del mundo se habrá perdido un momento cumbre televisivo de una reciente madrugada: una entrevista de Gigi Marzullo a Bruno Vespa. Para los no iniciados, hablaremos de ellos otro día. Como complemento a esta amenaza, sirva la foto de Marzullo, el señor de aquí arriba a la izquierda.

Otro amable lector se molestó en transcribir una escrupulosa tabla comparativa de datos de España e Italia. Sin embargo, faltaba uno fundamental que cualquier italiano añadiría de inmediato: Mundiales de fútbol ganados, Italia 4-España 0.

Sobre los silencios de Italia en torno a la Segunda Guerra Mundial hay mucho que decir, claro. Cualquiera tiene silencios sobre su pasado. Pero no es para tanto. El caso italiano es complejo y curioso, para variar: empezaron en un bando y terminaron en otro. Esos días de confusión por el cambio de trinchera están retratados en películas soberbias. Una de las mejores es ‘Tutti a casa’ (1960), de Luigi Comencini, con Alberto Sordi. El protagonista, ajeno a las novedades, llama alarmado al cuartel cuando empiezan a dispararle los alemanes: «¡Señor, los alemanes se han aliado con los americanos!». Pero por esto mismo Italia sufrió mucho, el doble, porque le dieron por los dos lados. Ahí están las Fosas Ardeatinas, con las víctimas de la masacre nazi, o el barrio romano de San Lorenzo, donde aún se ve la huella del bombardeo aliado.

Hay muchos misterios italianos sobre la guerra, naturalmente. Desde la amistad entre Churchill y Mussolini, con sus cartas secretas que nunca han sido halladas, a la propia muerte del Duce. Pero hay abundante material gráfico y fílmico. El Istituto Luce es una mina. Y no hay noche que en la tele no pongan un documental sobre la guerra. Vamos, como en España con la Guerra Civil.

Respecto a la sangría y el lambrusco es, en efecto, otro misterio: ambos países han conseguido colárselo mutuamente como símbolos nacionales.

Sobre películas italianas recomendables la lista sería interminable, pero aquí van saliendo día a día. En cuanto a la consulta concreta sobre la peli de un grupo de amigos ‘zíngaros’ se trata de ‘Amici miei’ (1975), del gran Mario Monicelli. Es una de las obras maestras del cine italiano y en español se llama incomprensiblemente ‘Habitación para cuatro’. Hay tres partes. Hablamos de ella en los comienzos de este blog, pero es un deber sacro volverlo a hacer. Queda pendiente.

Y hablar he hablado bastante. Esto es para un lector sardo que cayó por aquí no sé cómo. Sardegna-Cerdeña, es una tierra bendita y desconocida, que contiene las dos caras de Italia: la Costa Esmeralda, con un pijerío rampante y el lujo más hortera, y vastas zonas ignotas con lo mejor del país.

La música coral sarda es una cosa impresionante, de un impacto profundo cuando se oye por primera vez. Esta pequeña muestra es de la película ‘Una questione d’onore’ (1965), de Luigi Zampa, uno de los grandes de la comedia italiana, más olvidado que los demás. Sale el inmenso Ugo Tognazzi, esta vez de sardo. Si se pone atención, en la canción que nos ocupa se rastrea en el sardo la influencia de algunas palabras españolas, de los tiempos del Reino de Aragón. Se ponen la mano en la oreja para no perder el tono, la postura tradicional para cantar.

Sobre el apasionante mundo de identidades y nacionalidades no tenía ni idea, como señalan lectores andaluces, de que los blogs estaban divididos en almerienses, granadinos, vascos por el mundo etcétera. Son ridiculeces muy divertidas, aunque a veces resultan incómodas.

Para terminar, por eso de las identidades, un saludo a un tal ‘gelato al limon’, en recuerdo del gran Paolo Conte. A veces los sobrenombres tienen significados que se pueden escapar a los demás. Es el caso también de ‘Attila, flagello di Dio’, que me da pie para poner una cosita de este descacharrante filme de Diego Abatantuono (1982, Pipolo Casrtellano). Con esta película llevó al máximo su personaje milanés emigrante de imposible acento meridional-lombardo. Para digerir la parrafada de hoy hacían falta dos vídeos.

Sinopsis: Attila y sus bárbaros, oriundos de las campas de Segrate, actual periferia de Milán, bajan a conquistar Roma con su bandera, de los colores del actual Milan. Donde empieza el territorio romano les para un soldado, con acento romanesco, como pasa en los tebeos italianos de Asterix. "¿Quiénes sois?" "¡Los bárbaros!", responden, y añaden que van a destruir Roma. "Donde paso yo no crece la hierba, caro", le aclara Attila. "¿Cómo te llamas?", le pregunta el soldado. "¿Pero es que eres sordo, sois una tribu de discapacitados?", increpa Attila. Y ahí va la mítica enumeración de iniciales: "¡A de atrocidad, doble T de terremoto y tragedia, I como Ira de Dios, L de Lago de Sangre y A de ahora voy para allá y te rompo los cuernos, dadme las armas!".

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Este fin de semana ha comenzado ‘la stagione’, el campeonato de fútbol. Como siempre, ha estado marcada por dos fenómenos habituales e iniciáticos, para dar ambiente. Uno es algo que cada año parece que va a suceder pero al final se arregla, y otro es algo que todas las temporadas se espera que no pase y al final siempre ocurre. Estamos hablando de los derechos televisivos y de los ultras.

Respecto a lo primero la semana de la víspera estuvo llena de aciagos auspicios. La RAI no estaba dispuesta a pagar mucho, porque se ha gastado todo en los Juegos Olímpicos, y la Liga dijo que este año no había fútbol, no sólo en la tele en los canales en abierto, ni siquiera en la radio. Páginas y páginas nostálgicas de violín sobre el fin del ‘calcio’ radiado, remembranzas de aquellas tardes mágicas con el transistor, repaso de los programas míticos de la historia de la televisión, fotos en blanco y negro,... El último día, por la tarde, se firmó el acuerdo como siempre y santas pascuas.

Lo segundo es menos alegre, pero no es una sorpresa. Una horda de ‘tifosi’ del Nápoles, que jugaba con la Roma en la capital, se apoderó de un tren para ir a ver el partido a las nueve de la mañana. Eran unos 1500 y al final, con la intervención del ‘questore’ de Nápoles, una especie de delegado del Gobierno, se optó por regalarles el tren, que salió con más de tres horas de retraso. Llegaron sólo a la segunda parte, pero más o menos les podía dar igual. Durante el viaje se dedicaron a destrozar el tren, con daños por 500.000 euros y cuatro empleados heridos. Unos 250 pasajeros normales, se subraya el ‘normales’ porque ellos sí tenían billete, se quedaron en tierra. Para volver fue peor. Tras dos horas encerrados en el Olímpico, hasta que se vació el estadio, fueron escoltados en autobuses por la Policía a la estación Termini. Allí, en medio de una guerrilla urbana, se hicieron con parte de los andenes. Para entendernos es como si una turba de ultras invadiera media estación de Atocha a las ocho de la tarde del domingo, con los viajeros huyendo entre petardos y botes de humo. Ah, el partido terminó 1-1.

Para recordar lo bueno de Nápoles, no esos energúmenos, y el fútbol de transistor puede valer esta escena de 'Scusate il ritardo', de Massimo Troisi, sublime ser humano. En España es apenas conocido por su último papel, en 'El cartero de Pablo Neruda', pero como decíamos otro día, gran parte de su encanto se pierde con el doblaje. Troisi, como Totó o Sordi es una buena razón para aprender italiano, aunque eso no garantiza que siempre se le entienda...

Sinopsis: Clásica conversación abstracta de sentimientos en la cama. Ella le reprocha que no le dice nunca que le gusta hacer el amor con ella. "¿Qué significa? Si lo hacemos quiere decir que me gusta, no?" "No", replica ella. "¿Cómo que no? ¿Me has visto que me dé martillazos en la mano, o me corte la oreja? No, pues porque no me gusta. Algunas cosas se ven solas, si uno entiende, entiende....". Momento de silencio incómodo y él enciende la radio. Ella, entretanto, sigue en plan monólogo: "Es inútil, no hay nada que hacer, somos demasiado diferentes. No sé si no entiendes o es que no eres capaz de entender". Pero la radio se impone: "¡El Nápoles está perdiendo con el Cesena! ¡En Nápoles! ¡Hemos gastado todo ese dineral para hacer el equipo...! Si seguimos así acabamos en segunda...". Ella se pone de morros: "Déjame en paz. Es igual, no entiendes". "Cómo que no entiendo, no soy tonto, si me lo explicas...¿Qué te pasa?", insiste él. "¿Qué que pasa? ¡¡Pasa que el Nápoles está perdiendo con el Cesena!!". "Ah, ¿eso? Ya, ya lo sé, así es la vida, pero no te preocupes, es sólo el primer tiempo, verás como empatan...".

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Alguien pidió un día noticias de Francesco Totti, el ídolo de la Roma, y siempre las hay, incluso en verano cuando no hay fútbol, pues las leyendas no descansan. Esta vez es por su perro. Ariel, Principe delle Acque, ha salvado a una joven que se ahogaba en la playa de Ostia. El labrador fue donado por Totti hace dos años a la Escuela de Salvamento con Fines Humanitarios y desde entonces se le sigue de cerca para ensalzar sus acciones. Como al dueño.

Naturalmente, los periodistas buscaron declaraciones de Totti, que estaba en Bucarest a punto de jugar un partido contra el Steaua. "Estoy feliz y orgulloso", dijo.

De regalo para los fans, ahí va esta joyita de cuando todo empezó, el inicio de la leyenda:

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23 Jun 2008

Depresión

Italia eliminada de la Eurocopa, en cuartos, por España, en los penaltis. Ver para creer. Cuando lo decían ayer en el telediario de madrugada parecía una toma falsa. Al final del partido, silencio sepulcral en todo el vecindario. Hoy, al desayunar en el bar, caras de circunstancias. Cada uno sobrevive como puede. Este es el recurso de Nanni Moretti en las noches de depresión (de 'Bianca', 1983):

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Italia y España, que juegan el domingo, en realidad se parecen por su amor al fútbol desde la infancia, por eso se sigue luego toda la vida. Se ven partidillos por todas partes, donde lo importante es jugar y pasarlo bien. Por eso, para no amargarse con el España-Italia y alegrar la espera, paso lo que pase, lo mejor es recordar lo que nos une, aquellas entrañables pachangas con los amigos.

Nuestro héroe es, para variar, el mítico Fantozzi, tan futbolero él, en un partido de solteros contra casados que está en lo más alto de las antologías del humor nacional. Es casi mudo, como las mejores escenas cómicas, y de paso recuerda, por si aún no ha quedado claro, la capacidad agónica de los italianos cuando se ponen a jugar al fútbol. En esta secuencia rodada en un patatal aparece además por primera vez la legendaria 'nuvola del impiegato', la nube del empleado, aquella que persigue a cada currito para joderle el fin de semana.

Sinopsis: Todo nace, como siempre, de una de las "monstruosas" iniciativas de Filini, compañero de oficina. "El partido se desarrolla siempre en el más desastrado campo de la periferia, con formaciones muy reducidas, por retrasos, defecciones, permisos denegados de esposas, madres y médicos de cabecera" (...) "Hacia el minuto 12 del primer tiempo comienzan los primeros dramáticos síntomas de colapso cardiocirculatorio. Y se presenta implacablemente en el campo de juego el nubarrón del empleado. Cada empleado tiene su nube personal. Son nubes malignas que pueden estar emboscadas hasta 14 meses, pero cuando ven que su hombre está librando o de vacaciones le caen encima descargando toneladas de lluvia densa y helada" (..) "Cuando Fantozzi ve a San Pedro sobre el larguero, es señal de que la tragedia está finalmente a punto de terminar". (...) Suspendida la partida porque el balón no bota, como sabe cualquier italiano que se ha empollado el reglamento, todos a casa. "El año pasado ganaron los casados por tres infartos a dos ahogados".

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Sobre este blog

Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».

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