Íñigo Domínguez

La vida en Roma

Hay 11 artículos con el tag fantozzi en el blog Íñigo Domínguez. Otros artículos en el mundo de cerca clasificados con fantozzi

Interrumpimos la emisión de la serie de tonterías de las que nos veníamos ocupando en estas vacaciones para felicitarles el Año Nuevo. En estas fechas entrañables, qué mejor manera de desearles lo mejor que recordando lo peor, es decir, una Nochevieja (Capodanno) cualquiera de nuestro querido Fantozzi, mascota de este blog. Eso sí que era crisis, en los setenta, y no lo de ahora.

Sinopsis: Los míseros empleados de la empresa de Fantozzi, dados sus escasos medios e imaginación, han organizado un patético cotillón por cuatro liras en los gélidos bajos de un edificio, aunque con orquesta y todo. Fantozzi llega con su mujer, la sufridora señora Pina ysu indescriptible hija. Fantozzi ve enseguida a la señorita Silvani, belleza oficiosa de la oficina, pero no logra sentarse con ella. La cena, despachada por camareros displicentes, es amenizada por una orquesta no menos desganada. El menú nos permite observar una típica cena de Capodanno en Italia, con lentejas con zampone (pata de cerdo). Las lentejas son símbolo de riqueza, como las monedas, por eso son señal de prosperidad cuando le caen encima a Fantozzi. Entretanto la orquesta, que no hace más que mirar el reloj, decide adelantar las campanadas en una hábil maniobra, porque tienen otro compromiso en otro cotillón. Así hacen dos en una noche. Aunque son las diez y media, celebran la llegada del año nuevo. Fantozzi intenta besar sin éxito a la añorada Silvani. Luego, mientras baila 'Garibaldi fu ferito in una gamba', una especie de Paquito Chocolatero local, cae por la ventana. La orquesta aprovecha la confusión para salir por piernas y la fiesta se acaba. "A la una y media, hora ilegal del maestro Canello (director de la orquesta), es decir la medianoche real, la ciudad saludó explotando el Año Nuevo". Otra cosa típica: de Roma para abajo las ciudades se vienen abajo de petardos, cohetes y bombas de segunda mano. Siempre hay muertos. Fantozzi y sus colegas se sorprenden de la hora, pero ya no le dan importancia, contagiados de la alegría general. Cuando van a coger el coche, avisan desde arriba de que van a tirar trastos. Esta es otra costumbre curiosa, más bien napolitana: tirar por la ventana cosas viejas, para dejar atrás el pasado. La gente exagera y arroja hasta retretes o pianos de cola. La sección de sucesos del 2 de enero es siempre muy atractiva. En este caso se trata de un armatoste de enormes dimensiones que aplasta el utilitario del pobre Fantozzi. "Yo casi casi lo dejo aparcado aquí", musita nuestro héroe con su habitual estoicismo, curtido a base de continuas humillaciones de sus superiores.

Feliz Año y que ustedes lo pasen bien.

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Ya solo faltaba él para que la atmósfera tenebrosa setentera fuera completa. Licio Gelli, de 89 años, dio el otro día una rueda de prensa para anunciar que comienza esta noche un programa de televisión en una desconocida cadena por satélite en el que contará la historia reciente, es decir, el último siglo, desde su punto de vista. Dios mío, todos a temblar.

¿Quién es Licio Gelli? Buena pregunta. Es el venerable anciano de la foto, que parece incapaz de matar una mosca. Podríamos estar aquí hasta mañana intentando sacar algo en claro sobre él. Nos limitaremos a una sucinta biografía que se asoma a los abismos de casi todos los misterios italianos.

Gelli, nacido en 1919, combatió en la Guerra Civil española con los fascistas italianos. Seguidor de Mussolini hasta la república de Saló, al final de la segunda Guerra Mundial acabó pasándose al lado de los partisanos, pero parece que era un espía doble. En la Guerra Fría se le asocia a la CIA y a la organización ‘Gladio’, una estructura secreta que actuaba para contrarrestar la influencia comunista y estaba lista para intervenir en caso de una victoria electoral del PCI. Del mismo modo se sospecha que participó en el intento de golpe de Estado llamado Borghese, en 1970. Pero Gelli salió a la luz en 1981 con el escándalo de la logia masónica P2, una organización secreta con el objetivo de controlar el Estado (Plan de Renacimiento Democrático) donde estaban inscritos cientos de altas personalidades de todos los campos. Políticos, generales, policías, magistrados, periodistas,... Gelli era el Gran Maestre Venerable. Es muy entretenido repasar la lista, aunque da un poco de miedo, ustedes mismos, y la pueden encontrar pinchando aquí. Su nombre apareció también en el caso de la quiebra del Banco Ambrosiano y el asesinato de su director, Roberto Calvi, suicidado en 1982 bajo un puente de Londres. Tiene una condena por intentar desviar la investigación de la masacre de la estación de Bolonia, en 1980, el peor atentado de los años de plomo con 85 muertos, aún sin resolver.

En fin, lo que se dice un clásico.

En Italia ha habido este fin de semana un poco de ruido, como siempre, como manda la tradición, en un ritual que se repite cíclicamente, con sus declaraciones. Por ejemplo:

«Nací con el fascismo, soy fascista y moriré fascista»
«El único que puede poner en práctica el Plan de Renacimiento Democrático es Silvio Berlusconi, tiene el temperamento del gran hombre, aunque ahora está en un momento de debilidad porque usa poco la mayoría parlamentaria (...) Si uno tiene la mayoría debe usarla, sin importarle la minoría, que no puede salir a la calle ni ofender»
«El Plan de Renacimiento estaba dirigido al bien, queríamos más disciplina, orden y cambiar las cosas que no funcionaban, como la magistratura»
«Ahora, con la pobreza, el terreno es fértil para un retorno de las Brigadas Rojas. Y si vuelven, volverán las masacres».

Uf. Es que esto no acaba nunca.

Ah, como mencionamos ya en otro capítulo dedicado a la masonería, se me olvidaba decir que en la lista de afiliados de la P2 descubierta en 1981 estaba un prometente constructor y empresario llamado Silvio Berlusconi, actual primer ministro. Ah, y que el actual jefe del grupo parlamentario del Pueblo de la Libertad (PDL), la coalición de centro-derecha, Fabrizio Cicchito, también estaba en la lista.

Gelli es el prototipo del Grande Vecchio, el gurú inmarcesible, diabólico y maquiavélico que lo sabe todo, que lo puede todo, que lo controla todo, el amo de los secretos, que no muere nunca y envejece sin fin. Bueno, a Andreotti, de 89 años, el domingo le dio un yuyu en directo en televisión. Esa gerontocracia fosilizada que domina, o aparenta dominar, los destinos del país y a la que todos temen y veneran, que custodian armarios llenos de esqueletos de todo el mundo, con la que hay que congraciarse para salir adelante y que tienen sus redes de acólitos y discípulos.

Pero para despejar aires tan funestos queremos recordar a otro Grande Vecchio por excelencia, ¡¡el Megapresidente Galáctico de la compañía de Fantozzi!!, al que tenemos un poco abandonado con tanta cita cinéfila de nivel.

Sinopsis: Llaman a casa Fantozzi, que ha sido despedido, el día de la cena de Nochebuena. No es una broma, es el Megapresidente Galáctico en persona. «Caro Fantozzi, tengo aquí su petición de readmisión, perdone si turbo la intimidad de su casa en esta santa noche, pero yo la paso aquí, en mi oficina, porque para mí el trabajo es oración, tengo que hablarle...»
Fantozzi sale disparado. «¡¡Acepto todo!!», dice al entrar.
Aunque no ha oído la propuesta, dice que se rinde sin condiciones. «¿Pero tiene miedo? Si le queremos tanto...», dice el Megapresidente al verle amedrentado ante su mano. «Sí, precisamente por eso», responde él. «¡Venga, matemos el cordero!», dice. «¿¿Yo??», salta Fantozzi angustiado. «No, usted es el hijo pródigo, bienvenido».
Fantozzi es contratado de nuevo. Pero no en su puesto. "Además del perdón de la compañía, obtiene la alegría purificadora de merecerlo". Empezará desde el escalón más bajo: le contratan como pararrayos. «¡Ría, ría, el trabajo es alegría!», le dice el Megapresidente al despedirse.

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Berlusconi ofreció en la cena del otro día en la Casa Blanca este impagable momento digno del mejor Fantozzi, tanto por la adulación desvergonzada como por la comicidad involuntaria, en resumen, por el arte del ridículo.

Por si alguien aún se lo pregunta, en la tele italiana (recuérdese que la mitad es suya y la otra mitad es pública, siendo él primer ministro) estas imágenes no se han puesto, o al menos yo no las he visto.

Aunque hay una traducción simultánea muy útil, subrayo la frase culminante:

"Esto es lo que puede hacer el demasiado amor", dice tras romper el atril.

Y luego, la despedida en medio de los aplausos, en el mejor estilo de programa de telepromociones de madrugada, vendedor de crecepelos o predicador loco del lejano Oeste:

"A todos vosotros mis deseos más sinceros para que cada uno pueda realizar los sueños y proyectos que lleva en el corazón, por vosotros, por vuestros seres queridos y por toda América"

Postdata seria: Como se cuenta en el periódico de hoy, Berlusconi ha alcanzado el máximo de su popularidad política, con un 62% de los italianos que confían en él, nueve puntos más que cuando ganó las elecciones en mayo, y eso que ya entonces arrasó. Mientras, la oposición se hunde. Entre otras cosas porque no existe. Había una vez un cierto Walter Veltroni y algo llamado Partido Demócrata (PD), pero corre el rumor de que se trató de una leyenda.

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Por cerrar el tema de los floreros, simplemente notificar que el jueves fueron elegidas por fin las dos 'veline', rubia y morena, que amenizarán con sus movimientos sexy el popular programa 'Striscia la notizia' durante los próximos dos años. Un sueño, aunque es un trabajo duro. Con sólo unos minutos a disposición, deben propiciar las erecciones de la audiencia masculina en la primera franja nocturna, dar envidia a la audiencia femenina que quiere ser como ellas y anunciar zapatos en las interrupciones publicitarias.

La rubia se llama Costanza, siciliana, La morena, Federica, romana. Las dos tienen 18 años. Emocionadas, ambas aseguraron que fue toda una casualidad que se presentaran. Prácticamente las obligaron: salían de un centro comercial y fueron captadas por comités de inscripción. Aunque resulta que una ya se había sido Fotomodella del año y la otra fue Miss Roma 2007 y se presentó a Miss Italia. No obstante, según los organizadores de las 'veline', sus chicas tienen más mérito que Miss Italia, porque ellos exigen saber bailar y hablar, es más profesional.

El novio de Federica es un ex-concursante de Grande Fratello 8 y la besó apasionadamente tras la victoria. Fue amonestado por el programa "porque las 'veline' son las novias de Italia". Qué falta de consideración. Costanza, en cambio, tiene un tatuaje en el brazo que dice 'Nacida para luchar'. Es que estudia Económicas, aunque ahora seguramente lo deje. Dónde va a parar. En la final estuvieron presentes dos de las primeras 'veline', de principios de los noventa. Ahora se dedican a sus labores y mostraron orgullosas las fotos de sus niños.

Tenía otra cosa pendiente, para los fans de 'Amici miei', de Monicelli. La célebre escena del tren que poníamos en el anterior capítulo tiene un famoso homenaje-epílogo en una película de Fantozzi (nuestro héroe, no el de Alitalia). Como cualquiera, quiso imitarla. Lo hace en 'Fantozzi va in pensione' (1988, algo así como 'Fantozzi se jubila'): se aburre, siente un resurgir de energía juvenil y se apunta a una banda de macarras. Lo del tren es una de las pruebas a las que le someten. Aunque tratándose de Fantozzi, las cosas no salen del todo bien...

El inútil de Fantozzi se equivoca de andén y elige un tren... de llegada. Que sirva de aviso a quien tenga la tentación de imitar la escena, aunque hoy, con el AVE y sin ventanillas, es difícil. Salvo en algunos trenes italianos que siguen siendo los mismos.

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En las próximas horas Alitalia quebrará o seguirá agonizando en manos de una alianza variopinta de 18 empresarios, caso único en el mundo, que la sacará adelante de momento. Eso porque el último ultimátum (tal aliteración en Italia es obligada, siempre hay muchos ultimátums) es mañana, el jueves 18 de septiembre.

Pero en Italia el verbo que más se conjuga es ‘aplazar’ (‘slittare’, resbalar). Todo resbala, todo se mueve, todo se puede aplazar, dejar para otro día, hasta lo más sagrado. Es una buena forma de relativizar la importancia de las cosas. Desde un examen al inicio de la liga o el cierre de los colegios electorales. Alitalia, por ejemplo, lleva afrontando su día decisivo, el de verdad, cada semana de la última década.

El otro día, en el Corriere della Sera, Sergio Rizzo, co-autor del best seller ‘La casta’, libro imprescindible sobre la vida de escándalo y despilfarro de los políticos italianos, hacía un fantástico resumen de los mejores pufos de Alitalia. Un top-ten de la inutilidad y el mamoneo que lo explica todo. Por ejemplo, que para cinco aviones de cargo tenía asignados 135 pilotos. Que instituyó una comisión de ocho personas sólo para decidir los nombres de los aviones. Que, por ejemplo, el ministro de centro-derecha Claudio Scajola, cada vez que ha llegado al cargo en los últimos años -tres veces con Berlusconi- ha abierto una línea de Roma al pueblo donde tiene el colegio electoral. Máximo de pasajeros registrado: 18. Cuando le cesaban, la línea desaparecía. Al volver a la poltrona, reaparecía. O cosas como que Alitalia ha tenido una oficina con 15 empleados en México hasta 1999, pese a que las líneas con ese país se abandonaron... en 1985, y menos mal que lo denunció una revista. Y así hasta el infinito. Los sindicatos también tienen lo suyo, claro. Un día, en un momento de cabreo sindical, la más pequeña de las trece siglas de pilotos consiguió parar 320 vuelos, y eso que sólo tenía cinco afiliados inscritos.

En resumen, Alitalia es uno de los símbolos más afinados de por qué Italia va tan mal. Uno de los entes más ‘fantozzianos’ que existen, y es una última broma del cielo que haya acabado en manos de un comisario extraordinario llamado Fantozzi, como decíamos el otro día. La prensa le está sacando mucho jugo a la homonimia, que ha situado el problema en su justa medida de absurdo. Ya con sólo oír mencionar cada dos por tres ‘Fantozzi’ en las noticias todo el mundo comprende que se trata de la tragicomedia definitiva. Con al menos 3.000 despidos por medio o gente a la que proponen rebajar aún más su sueldo de 1.200 euros. Lo sintetiza la viñeta de Giannelli en el ‘Corriere’ de aquí arriba, que ahora pasaremos a explicar, tras la oportuna visión de una secuencia histórica.

Sinopsis: La viñeta evoca a Fantozzi, nuestro héroe, en una de sus más gloriosas escenas, la más recordada por los italianos. Es la que sigue a una secuencia que ya vimos en su día (capítulo 'Calcio, esa enfermedad'), durante la Eurocopa, cuando Fantozzi se dispone a ver un Italia-Inglaterra decisivo. Fantozzi ya está preparado ante la tele con todos los complementos: manta de cuadros, tortilla con cebolla, cerveza familiar Peroni helada y eructo libre. En ese momento llama su compañero Filini y le dice que obligan a los empleados a acudir al terrible cine-club de la empresa, dirigido por un pesadísimo ejecutivo apasionado del expresionismo, para ver un filme checoslovaco con subtítulos en alemán. Por un momento hay esperanza, porque la copia no ha llegado, pero anuncian que a cambio proyectarán 'El acorazado Potemkin', que ya han visto decenas de veces, obligados, en plúmbeos sábados por la tarde. En todas las sesiones los empleados hacen la pelota e intervienen en el coloquio posterior, pero esta vez la humillación es demasiado. Cuando termina, por primera vez en años el subordinado Fantozzi pide la palabra. Clama en voz alta lo que todos piensan: que 'El acorazado Potemkin’ es "una cagata pazzesca» (Una cagada bestial). Después apalean al dirigente, destruyen la película y le obligan a ver cine basura italiano. Tras dos días de sublevación, son reducidos por la Policía.

En la viñeta, se alude a la famosa opinión de Fantozzi, aplicada la solución desesperada que se ha buscado a Alitalia. Sólo que le cambian una palabra: en vez de "cagada", le hacen decir "cordata", la 'cordada' de empresarios que se ha hecho con la compañía.

Puede que el Papa el otro día rezara en Lourdes por Alitalia, con la que hace sus viajes. Si es así, es en este momento la posibilidad más realista de salvación para la compañía.

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03 Sep 2008

Fantozzi al poder

El Gobierno italiano ha superado la ficción, una vez más. En esta ocasión, en sentido escrupulosamente literal. Además, ha cumplido el sueño de generaciones de italianos y, más en concreto, de este blog. En resumen, ha nombrado comisario extraordinario de Alitalia a.... ¡Fantozzi!

Sí, se trata del protagonista inaugural de este blog, del héroe de los bloques de oficinas, del empleado gris, desgraciado y servil por excelencia, del dependiente humillado que nunca será ascendido. El ragionere Ugo Fantozzi, como ya se ha explicado en otras ocasiones, es el inmortal personaje de Paolo Villaggio, centro de una saga de diez películas desde 1975. Resulta que hay un tipo que se llama igual. Pese a su curriculum, estas cosas en Italia se toman muy en serio y hasta ahora se le había ocultado en cargos de segunda fila, dado el efecto cómico que produce. Es como si en España nombraran ministro de Defensa a un tal Chiquito de la Calzada. Según la prensa, el propio Berlusconi rechazó su candidatura de ministro porque no quería un Fantozzi de ministro y ser el hazmerreír de los italianos. Pero esta vez daba igual, porque el culebrón de Alitalia, en quiebra inminente desde hace una década, ya ha superado todos los límites del absurdo.

Así que, Fantozzi al poder. La gente hace chistes y hasta el Corriere della Sera se mofó en una viñeta cómica en primera página. Entretanto, una vez más, emergencia definitiva. A Alitalia le queda sólo gasolina para unos días. Intensas negociaciones con los sindicatos. El Gobierno defiende la 'italianidad' de la compañía de bandera. La UE, alarmada ante la posibilidad de ayudas de Estado encubiertas. No se sabe si los despidos serán 7.000 o 12.000. Como en otros campos, las decisiones duras pero necesarias en Italia se van aplazando hasta que llega el desastre y diluye la responsabilidad individual en una colectiva.

Desde aquí, ánimo para el comisario extraordinario Fantozzi en esta misión suicida:

Sinopsis: Esta escena aérea es del filme 'Pappa e ciccia' (1982) y no corresponde a la saga de Fantozzi, pero el personaje es el mismo. En esta ocasión se va de vacaciones con un chollo que ha encontrado y el viaje es una sátira aproximada de las desgracias de un viajero medio italiano. Para empezar, una pitonisa predice al turista Fantozzi una catástrofe aérea. Le cobra 10.000 liras. Dentro de la terminal, las escenas habituales del sálvese quien pueda y tonto el último: pasajeros con nueve horas de retraso, discusiones por los carros de maletas (en Fiumicino ahora son de pago), por la cabina,... "Astutísimamente, habíamos reservado un vuelo chárter que a mitad de precio ofrecía casi el mismo tratamiento", dice. en efecto, la salida es al lado de los baños. En el vuelo viaja una "temibilissima" tropa de alpinos, la pintoresca sección de infantería del Ejército italiano. "No hagamos la habitual carrera vergonzosa por las ventanillas", dice el mando de los alpinos. Pero la cosa acaba en sprint, como sucede hoy con las líneas baratas. Y ven el avión: un "terrificante" Savoia Marchetti de 1915 abatido 12 veces en las dos guerras mundiales y rechazado por todas las compañias del mundo. La azafata les trata a base de insultos y carteles con faltas de ortografía. El piloto es el inefable Lino Banfi, otro clásico de la comedia setentera, que anuncia el vuelo "no se sabe a dónde", a 60-70 metros de altura y a 65-67 kilómetros por hora. "La llegada está prevista, si todo va bien...", dice tocándose el huevo derecho, gesto italiano para ahuyentar la mala suerte. Tras algunas reparaciones, un ala se cae: "Pero mira tú, por un martillazo. Bueno, da igual, total es un chárter". Al séptimo intento despega. Tras reseolver algunos problemas de estabilidad, el capitán concluye: "Cerrad los ojos, rezad y daos la mano en señal de paz. Si queréis fumar, fumad. Total, si tiene que pasar algo..."

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Italia y España, que juegan el domingo, en realidad se parecen por su amor al fútbol desde la infancia, por eso se sigue luego toda la vida. Se ven partidillos por todas partes, donde lo importante es jugar y pasarlo bien. Por eso, para no amargarse con el España-Italia y alegrar la espera, paso lo que pase, lo mejor es recordar lo que nos une, aquellas entrañables pachangas con los amigos.

Nuestro héroe es, para variar, el mítico Fantozzi, tan futbolero él, en un partido de solteros contra casados que está en lo más alto de las antologías del humor nacional. Es casi mudo, como las mejores escenas cómicas, y de paso recuerda, por si aún no ha quedado claro, la capacidad agónica de los italianos cuando se ponen a jugar al fútbol. En esta secuencia rodada en un patatal aparece además por primera vez la legendaria 'nuvola del impiegato', la nube del empleado, aquella que persigue a cada currito para joderle el fin de semana.

Sinopsis: Todo nace, como siempre, de una de las "monstruosas" iniciativas de Filini, compañero de oficina. "El partido se desarrolla siempre en el más desastrado campo de la periferia, con formaciones muy reducidas, por retrasos, defecciones, permisos denegados de esposas, madres y médicos de cabecera" (...) "Hacia el minuto 12 del primer tiempo comienzan los primeros dramáticos síntomas de colapso cardiocirculatorio. Y se presenta implacablemente en el campo de juego el nubarrón del empleado. Cada empleado tiene su nube personal. Son nubes malignas que pueden estar emboscadas hasta 14 meses, pero cuando ven que su hombre está librando o de vacaciones le caen encima descargando toneladas de lluvia densa y helada" (..) "Cuando Fantozzi ve a San Pedro sobre el larguero, es señal de que la tragedia está finalmente a punto de terminar". (...) Suspendida la partida porque el balón no bota, como sabe cualquier italiano que se ha empollado el reglamento, todos a casa. "El año pasado ganaron los casados por tres infartos a dos ahogados".

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Hoy es el día, Italia se juega la clasificación a cuartos con Francia, odiado rival de la final del Mundial y tantos otros partidos (cuartos de la Eurocopa 1996, final de la de 2000,...). Eso si Holanda no pierde con Rumanía, algo en principio poco posible, pero en realidad muy probable, pues los italianos siempre confían en la maldad ajena. Ya les pasó en la anterior Eurocopa: Suecia y Dinamarca debían empatar a dos para eliminarles, y fue exactamente lo que sucedió. A Holanda le basta dejarse ganar para dejar fuera de una tacada a Francia e Italia. En fin, no se hacen muchas ilusiones, pero dejando a un lado este detalle, Italia se toma el encuentro de hoy más como una cuestión de honor y orgullo nacional. Para echarse a temblar. Vean, vean cómo se las gastan los 'tifosi' en este amistoso con Escocia al que asiste con toda inocencia el inefable Fantozzi...

Sinopsis: Fantozzi y Fillini suben a un autobús de amables aficionados que se dirige al estadio. No obstante, al encontrarse con un autobús adversario cambian el cartelito de su vehículo y muestran su verdadera cara: de 'Gita turistica' (Excursión turística) a 'Gita teppistica' (Excursión de matones).

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Con la excusa de la Eurocopa vamos a ir a lo fácil y explotar el filón futbolero hasta el final durante los próximos días. Mañana Italia se la juega en el partido contra Rumanía y a partir de las seis, encima viernes, será imposible hacer nada, ni comprar un sello. Aunque sean operaciones a corazón abierto da igual, serán pospuestas. De nuevo, recurro a la inagotable fuente de inspiración de las películas de Fantozzi, otro filón al que, también en lo estrictamente futbolístico, volveremos en más de una ocasión.

Sinopsis: Fantozzi, siempre desgraciado y humillado en el trabajo por sus superiores, es obligado a perderse el partido Inglaterra-Italia en Wembley. Ya está preparado ante la tele con todos los complementos: manta de cuadros, tortilla con cebolla, cerveza familiar Peroni helada y eructo libre. Sin embargo, cuando está ordenando que descuelguen el teléfono, una llamada de su colega Fillini le informa de que el jefe, pseudointelectual pesadísimo que hace sesiones de cine-club en la empresa, les impone ir a ver una película checoslovaca con subtítulos en alemán.

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05 Jun 2008

Inundaciones

Otro día hablaremos del inenarrable Fantozzi, genial protagonista del vídeo de apertura de este blog. Lo podemos considerar el capítulo cero de una serie infinita dedicada, simplemente, a ensalzar el cine italiano. Fantozzi, un monstruo del cine que nació en 1975, creación del sin par Paolo Villaggio, es la prueba de que la verdadera globalización no existe, desde el momento en que los DVDs de las buenas películas de Italia o España no tienen subtítulos en otras lenguas. Son dos países que se ignoran.

La comedia italiana, ilimitada, es parte de la mejor historia del cine y una escuela de vida. Para cada circunstancia de la existencia hay una película italiana que ayuda a sobrellevarla. Como dice Terrence Malick (La delgada línea roja, Malas Tierras), admirador confeso, es cine nutritivo, alimenticio, que da alegría de vivir. En estos días, por ejemplo, se puede echar mano de otra obra maestra, ‘Amici miei’, de Monicelli, en este caso la segunda parte, de la que también hablaremos otro día.

Sinopsis: Rambaldo Melandri, uno de los individuos de la panda de golfos protagonista, consigue seducir a una mujer muy devota que, como no recibe ninguna señal divina en contra, decide caer en la tentación. Pero elige mal día, la famosa inundación de Florencia de 1966. Frase memorable: «¡Pero imbécil ¿crees que para mantener virgen a una como tú Dios ahoga toda Florencia?!»

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Sobre este blog

Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que versar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».

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