Íñigo Domínguez

La vida en Roma

Hay 3 artículos con el tag ferragosto en el blog Íñigo Domínguez. Otros artículos en el mundo de cerca clasificados con ferragosto

26 Ago 2008

Ferragosto (3)

Hay otra película que empieza con otro descapotable y otro empollón aburrido y delicado que tiene que estudiar en verano. Quizá por eso lo hace otro actor francés, Jacques Perrin. Entonces, sin Unión Europea y sin proponérselo, los países europeos intercambiaban más cultura que ahora, no sólo productos manufacturados. En ‘La ragazza con la valigia’, de Valerio Zurlini (1961, ‘La chica con la maleta’) no está claro si es Ferragosto, pero por ahí le anda.

Al pobre chaval, Jacques Perrin, se le aparece en casa nada menos que Claudia Cardinale y ya no sabe ni dónde tiene los apuntes. Parece una peliculita alegre pero empieza a enturbiarse. Acaba siendo muy amarga, como las anteriores, y su retrato de Italia vuelve a ser despiadado. Otro de esos cineastas traidores y cretinos, es que era una plaga.

Zurlini, además, tenía un toque poético muy delicado. Alcanza su punto más oscuro y gélido en ‘La prima notte di quiete’ (1972, La primera noche de la quietud), con Alain Delon y Lea Massari. Ha quedado más olvidado que muchos de sus compañeros, no se sabe por qué.

Disculpas por las letras que estorban la visión, es lo único que he encontrado.

El chico, Jacques Perrin, con muchos años más y más experiencia con las mujeres que en esta escena es el protagonista, adulto, de 'Cinema Paradiso', que al final ve pasar en la pantalla todos los besos robados del cine.

Una última cosa. Esta película, 'La ragazza con la valigia', la pusieron el sábado por la tarde en la tele, en RAI 3. A la misma hora, en España, TVE ponía en 'Cine de barrio' una película de Paco Martínez Soria, 'La tía de Carlos'. Nunca jamás en España se ha programado a una hora normal en una televisión pública 'El espíritu de la colmena', o 'Los santos inocentes', o 'El extraño viaje', o 'Cría cuervos', o 'Los olvidados', o 'Plácido'. En Italia repasan continuamente sus grandes películas. También las malas, que suelen estar muy bien.

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20 Ago 2008

Ferragosto (2)

Hay otra película que también empieza el día de Ferragosto y con un descapotable. Es ‘Un sacco bello’ (1980, significa algo así como 'una pasada' o 'superguay') y con ella comenzaba también la carrera de otro ser entrañable, Carlo Verdone. Por desgracia, también debe ser incluido en esa tropa de cretinos intolerables que se han dedicado a reírse de sus compatriotas.

Verdone es uno de esos grandes cómicos de difícil exportación, como el maestro Totó, Massimo Troisi o el propio Alberto Sordi, que Dios los tenga en su gloria por habernos hecho tan felices, pues tiene matices que quizá sólo se comprenden viviendo en Italia.

A Verdone le llamó Sergio Leone tras verlo en la tele. Leone era un monstruo sagrado, muy serio, pero se partió la caja con sus imitaciones y su talento natural para extraer los estereotipos romanos. Le dijo que le iba a producirle una película y qué el tendría que escribirla y dirigirla. Tras un éxito arrollador, vinieron más. Dicen que con el tiempo Verdone ha ido perdiendo chispa y se ha ido repitiendo, pero da igual. Siempre pone de buen humor. Últimamente se le ha podido ver en España en 'Manuale d'amore'.

Así empieza ‘Un sacco bello’, agárrense los machos:

Sinopsis: La película cuenta tres historias, todas protagonizadas por Verdone, en la piel de distintos personajes romanos. Arranca con Enzo, el típico ‘bullo’ romano (macarra). No hacen falta muchas explicaciones. Enzo se dispone a partir con su descapotable rumbo a Cracovia, con un amigo, donde espera hartarse a ligar regalando medias y bolígrafos a las polacas. Los otros personajes son Leo, adorable e ingenuo chico de barrio, de Trastevere, que vive con su madre, y Ruggero, un hippy de una comuna mística que no soporta a su familia. Es el tipo de la foto de arriba.

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18 Ago 2008

Quedarse (Ferragosto)

Estoy de nuevo en mi colocación. Volví a Roma el 15 de agosto, Ferragosto. La feria de Augusto, luego transformada en fiesta cristiana por superposición, como las demás juergas paganas. Es un día en que se podría ocupar Roma tranquilamente, porque no hay nadie. De hecho lo hacen los turistas. Lo primero que vi en la calle, desierta, sin un alma, fue una familia de extranjeros. El padre y las dos niñas tenían camisetas del Athletic de Bilbao. La madre, no. Se suelen resistir a estos disfraces.

Quedarse en Roma en Ferragosto es una rareza, una condena, pero es una sorpresa. Roma en agosto es bellísima, como el resto del año. Huele a pino y se oyen las cigarras. Por la noche refresca y la ciudad, que de día duerme, se despierta. En Ferragosto todos huyen al mar, todo está cerrado, no hay periódicos, no se puede ni comprar el pan. Algo está cambiando, porque pude hacer la compra, una cosa impensable hace unos años.

Como todos los Ferragostos, me acuerdo de una las obras maestras del cine italiano que empezaba en este día, ‘Il sorpasso’, 1962, de Dino Risi (‘La escapada’, en español, aunque ‘sorpasso’ significa adelantamiento). Gassman, gamberro, caradura, cínico, romano, simpatiquísimo, humano, entrañable, vagaba en su descapotable por la ciudad vacía buscando un teléfono.

He pasado unas semanas vagando yo también en descapotable por la costa española y me recordaba la Italia de ‘Il sorpasso’, obsesionada con adelantar y correr, sin pensar demasiado. Me temo que España es un país iluso, volcado en el frenesí del consumo, la construcción de bloques infames y la destrucción del paisaje y su pasado. Lo malo es que los italianos lo hicieron hace cuarenta años, cuando había que hacerlo, pero España lo hace ahora. A veces pienso que le espera un futuro parecido a su presente, pero con mucha menos gracia.

Así empezaba ‘Il sorpasso’, en un Ferragosto cegador.

Sinopsis: La copia que he encontrado es francesa y el título que han elegido es 'El fanfarrón' (malditos franchutes, también ellos odian a los italianos, es una conspiración). Gassman ve a Trintignan asomado en la ventana, un estudiante tímido que prepara un examen, y le pide si puede marcarle un teléfono. El chico duda, porque no le ha dicho ni su nombre, y piensa que es mejor que suba él mismo a llamar. Así se encuentran los dos personajes, que luego partirán en el descapotable hacia la Italia de vacaciones, sin conocerse.

'Easy rider' no existiría sin esta película.

Lo malo de ver este trocito es que dan ganas de verla entera. Es un modo estupendo de pasar una tarde de verano.

Lo malo también es que Risi pintaba un cuadro muy amargo de Italia, y era en 1960. Sin duda se trata de otro peligroso imbécil, un traidor, que merece una paliza. Y lo peor es que muchos otros le siguieron. Tantos que se podría inaugurar una nueva serie en este blog de traidores peligrosos, con los grandes maestros del cine que han retratado Italia, una panda de idiotas de cuidado.

En fin, que me alegro de reencontrar al personal y espero que todo el mundo siga bien de salud.

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Sobre este blog

Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que versar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».

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