Íñigo Domínguez
La vida en Roma
Ya sabrán la última. En teoría, el partido de Berlusconi, el PDL, no podrá presentarse a las elecciones regionales en Roma ni en Lombardía, la región de Milán. En Milán tenían firmas irregulares y en Roma el tipo encargado de presentar los papeles llegó al tribunal cuando ya había terminado el plazo. Bueno, en realidad llegó media hora antes, pero salió un momento y cuando volvió habían cerrado. ¿A qué salió? No se sabe muy bien. En principio se dijo que había olvidado el papel de los símbolos, luego se sospechó que había intentado modificar algunos nombres, pero la excusa oficial es que... había ido al bar a comerse un bocadillo.
Gracias a este desmadre tenemos un buen entretenimiento para los próximos días. Al margen del espectáculo, la cuestión de fondo que se impone es, obviamente, si las reglas deben respetarse y deben ser iguales para todos. Analizaremos el problema con el material noticioso de esta semana. Mi respuesta personal es que en Italia la respuesta será, sin ninguna duda, que no. Verán como al final los candidatos excluidos se presentan. A esta hora, cuando escribo, están enredando todos nerviosos a ver qué se pueden inventar, si un decreto o algo. Todo es buscar la excepción a la regla, la solución a un sistema injusto que tiene el obsceno error de no reparar en los casos personales. Yo, debo decirlo, a veces estoy a favor, sobre todo en mis casos personales, para qué les voy a engañar, también soy humano. Hay una honda y antigua sabiduría en esto que no sé explicar y no tiene ninguna justificación.
En este caso, es verdad, a cualquiera se le ocurre que es una barbaridad que el primer partido de Italia no pueda acudir a las urnas, pero es que sólo en Italia se colocan ellos solitos en estos casos límites, ideales para los dilemas filosóficos y las clases de derecho. A veces todo es muy bananero, tiene un encanto exótico.
El lema del PDL en esta batalla es «la burocracia no puede asesinar la democracia». Los pretextos para burlar la ley siempre se distinguen porque están llenos de grandes y abstractas palabras, los altos ideales. Tan altos que por debajo uno hace lo que quiere. Ya han visto, las leyes son burocracia, obstáculos, y un enemigo de la democracia. Esta retórica siempre funciona. Las leyes son como las normas de tráfico, meras referencias, no límites. Miren sino la reflexión de todo un ministro de la Defensa, Ignazio La Russa: «Esperamos confiados los veredictos sobre nuestras listas, pero no aceptaremos nunca una sentencia que impida votarnos. Estamos dispuestos a todo». Huy, a lo mejor saca los tanques a la calle.
No se crean que esto ocurre por falta de leyes. Italia es el país con más leyes del mundo. Ni se sabe el número y se suele decir que son diez veces más que en Francia o Alemania. El PD dijo una vez, en una propuesta de simplificación, que en Italia hay 21.291 leyes, 4.547 en Alemania y 9.800 en Francia.
Sea lo que sea, muchísimas leyes. ¡Y cómo son! Miren este decreto de la Gaceta Oficial de Sicilia del pasado 29 de enero: «Visto el Estatuto de la Región, vista la ley regional de 15 de mayo de 2000,....», y así seguía enumerando leyes, líneas y más líneas hasta que llega al asunto: «... el señor Bellavia, Vincenzo, nacido en Palermo el 7 de junio de 1967 y residente en Via Giotto número 78 es autorizado a criar con fines amateur y ornamentales la fauna autóctona enumerada a continuación por número y especie: nueva parejas de jilgueros (Carduelis carduelis)». En total, 523 palabras, como reseñaba puntualmente el ‘Corriere della Sera’, para esta chorrada. Imaginen para las cosas importantes. Les encantan los floripondios y el adorno, y las reglas en ese sentido cumplen su cometido a la perfección.
Otro ejemplo memorable han sido las primeras sanciones por blasfemar de la federación de fútbol (siete). De por sí ya ha sido un disparate crear una norma así, por el meapilas de su presidente, pero desde luego la diversión que ha traído ha merecido la pena. Las condenas se basan en lo que oyen los jueces de línea o en la lectura de los labios de los jugadores en televisión. Ya se imaginan el lío. La pena máxima es por ‘Porco Dio (Dios)’, pero se suele alegar que se ha dicho ‘Porco zio (tío)’. Como en España con ‘Ostras’ o ‘Cagüen ros’. A Davide Lanzafame, del Parma, no se lo han admitido. Pero Michele Marcolini, del Chievo, has ido más listo. Asegura que dijo ‘Porco Diaz’. No en referencia al general Armando Diaz de la Primera Guerra Mundial, aclaró, sino a un ex-jugador argentino del Inter. Decisión del tribunal: «El futbolista clivense saliendo del terreno de juego como consecuencia de la expulsión infligida poco antes, profería aparentemente una expresión jergal, en uso en el Triveneto y Lombardía, con vulgar referencia a Diaz y no a Dios». Fue absuelto.
No se engañen, estas leyes tan barrocas y preciosistas luego son un coladero. Es un círculo vicioso, porque hecha la ley, hecha la trampa y cuantas más leyes, más trampas. No paran de buscar el hueco para escabullirse y debe reconocerse su talento e imaginación en la tarea. Berlusconi, naturalmente, es campeón mundial y no les voy a aburrir otra vez con sus hazañas. Como las mismas leyes, todo es una cuestión de estilo y jugar hábilmente con las formas. Como en esta magistral lección política de ‘La giornata dell’onorevole’, capítulo de ‘I mostri’ (1963), mina inagotable de sabiduría del gran Dino Risi con el enorme Ugo Tognazzi:
Sinopsis: El ‘onorevole’ se aloja durante las vacaciones en un convento, donde vive a cuerpo de rey. Es un ejemplo de libro de democristiano de la época, con una fusión total entre Vaticano y partido. Esta relación y proximidad llega a nuestros días. En un plano más inconfesable, ahí tenemos ahora el escándalo de la Protección Civil y a un nigeriano del coro de San Pedro consiguiéndole chicos y algún seminarista a Angelo Balducci, un alto cargo de obras públicas, ‘gentiluomo de Sua Santità’. En fin, que nos distraemos. Al onorevole le lleva el desayuno un frailecillo afeminado. Luego llama a la familia, que veranea en Forte dei Marmi, destino playero pijo en Toscana. Pregunta por la prole y dice que no irá al Parlamento, porque no hay nada que hacer.
Al salir le aborda un colega del partido por un asunto urgente. Se trata de una compra de terrenos para una edificación surrealista de chalés para los 3.000 empleados de un ente absurdo. En definitiva, el clásico pelotazo corrupto. Sin embargo, hay un tal general Olivazzi, un técnico del ministerio, que ha descubierto que el Gobierno paga los terrenos diez veces por encima de su valor real. Es decir, lo mismito que en el actual escándalo de adjudicación de obras de la Protección Civil, y ha pasado medio siglo.... El general pretende presentar un dossier al ‘onorevole’ ese mismo día para denunciarlo, antes de que se apruebe el plan y sea demasiado tarde. El diputado le interrumpe: «Yo soy un diputado, y tengo responsabilidades hacia el Parlamento y el país, y sobre todo hacia mi conciencia. Luego, si este general Olivazzi me presentara el dossier y yo comprobara la veracidad de sus afirmaciones, lo siento por vosotros, pero cumpliré mi deber hasta el final». El compañero se alarma y dice que el escándalo será terrible, que hará caer el Gobierno.
Al llegar al despacho aparece su asistente. Es otra figura esencial de la política italiana. El ‘portaborse’, chico para todo que hace méritos, pelotea, obedece y traga con lo que le echen durante años hasta que le colocan. Por las calles de Roma, en torno a los edificios oficiales, se les ve a patadas. Este secretario, también afeminado, le dice que le espera el general Olivazzi por algo muy urgente. Dice que le hagan pasar.
El general está retratado, todo digno, como uno de esos italianos honestos de una pieza. Pobrecitos, esa raza condenada a la extinción, devorada por sus congéneres. El ‘onorevole’ lo sienta y le dice que en unos minutos está con él. De inmediato se va a una ceremonia militar al Palatino, aunque el asistente le recuerda que había dicho que no iba. Luego el secretario llama a la oficina y le dicen que el general sigue allí esperando. Entonces decide ir al Parlamento. En el despacho, el general ahí sigue. Un conserje le informa que el ‘onorevole’ tiene ahora una reunión y aún no puede venir. Le pregunta si quiere un bocadillo. Luego se hace de noche mientras su excelencia aprueba unos dibujos animados, en los que «el prepotente sucumbe». «¿Qué hora se nos ha hecho?», pregunta. Son ya las nueve. «Tardísimo», replica. En efecto. El vídeo acaba aquí, pero ya se imaginarán cómo termina la historia: cuando llega por fin a recibir al general el plan ya ha sido aprobado. El ‘onorevole’ lamenta en el alma no haber sido informado antes.
FIN
Reina una indulgencia generalizada hacia el delincuente, con una desconfianza implícita hacia quien parece honesto. A mí me da, es una mera impresión personal, que aquí el que puede, roba. Es una simple cuestión de oportunidades y si uno la tiene y no la aprovecha es tonto. De ahí la comprensión hacia el desliz o la falta. Salvo que uno sea asesino de niños en serie, todo se considera dentro de lo humanamente posible.
Por ejemplo, un senador del PDL de Berlusconi, Nicola Di Girolamo, está desde ayer en la cárcel por fraude electoral con agravante mafiosa. Está acusado de obtener su escaño en el extranjero, sin vivir en el extranjero, gracias a los votos recolectados por la ‘ndrangheta, la mafia calabresa, y a las órdenes de un nazi con cuadros de Hitler que le llamaba «mi esclavo». El otro día dimitió, con mucha conmoción, ante la cámara alta. Dijo que no era Lucifer ni el mal absoluto (recuerden, sólo está clarísimo el caso del asesino en serie de niños) y al final del discurso sus compañeros van y le aplauden. «Quiero sólo recordar que en todas las cuestiones hay también un lado humano, que prescinde del contenido de las decisiones», explicó Carlo Giovannardi, subsecretario de la presidencia del Gobierno. El lado humano siempre se tiene en cuenta. La ley es inhumana.
Lo mejor es que, por dimitir antes de que le echaran, Di Girolamo cobrará 17.000 euros de indemnización. Y el nuevo senador que le sustituye y representará a los extranjeros vive en Roma y cobrará los 35.000 euros de dieta de los elegidos en el extranjero.
De este modo tenemos el Parlamento italiano lleno de gente procesada y condenada en firme. No es que los italianos traguen con Berlusconi, es que tragan con una banda de cuidado. Cuando se formó el actual Parlamento, en abril de 2008, el panorama era el siguiente, entre condenados, investigados, con juicios en marcha o salvados por la prescripción, un total de 70 diputados y de ellos, 17 condenados de forma definitiva:
-PDL de Berlusconi: 45 personas, incluido el jefe, claro.
-Liga Norte: 7, entre ellos su líder, Umberto Bossi, con condena definitiva por financiación ilegal, y el ministro de Interior, con condena definitiva por resistencia a la autoridad (no se rían).
UDC: 5.
PD: 13.
Sólo les digo que el Gobierno de Berlusconi, ante la nueva oleada de casos de corrupción, ha aprobado un endurecimiento de las leyes contra la corrupción. Más leyes. Es muy gracioso, porque tiene la casa llena de gentuza y ha pasado estos años ablandándolas para salvarse él mismo en sus procesos. Como esta semana en el caso del abogado Mills, a quien Berlusconi sobornó para que no declarase en su contra en dos de sus procesos: se ha salvado de la condena en firme por ser sobornado gracias a la prescripción del del
ito. ¿Lo adivinan, no? Berlusconi rebajó la prescripción de este delito de 15 a 10 años en 2005, y también se va a beneficiar de ella enseguida en el proceso paralelo contra él como sobornador.
Como vemos las leyes no se cumplen, o no se hacen las que se quiere incumplir, o se cambian las que se quiere incumplir. Pero luego entramos en el terreno de las reglas no escritas, también muy importantes en cualquier país. Por ejemplo, es una ley no escrita, porque se supone, que los candidatos políticos tienen que tener una mínima preparación. Pero Berlusconi de nuevo ha colado una tía buena de la tele, Nicole Minetti (chica de la foto), que conoció ya reciclada como «higienista dental» en el hospital San Raffaelle, del que es el principal financiador. Además ha metido en las listas al fisioterapeuta del Milan y al geómetra de su villa de Arcore.
Pero también hay reglas escritas que se respetan, y mucho. Por ejemplo, la semana pasada un desconocido esperó a un abogado y concejal de Palermo del PDL, Enzo Fragalà, en la puerta de su casa y lo molió literalmente a palos con un bastón. Murió tres días después. No se crean que la noticia tuvo mucha repercusión. Estos sucesos del sur se ventilan a menudo en los medios silbando para otro lado. Como diciendo: bueno, bueno, esto huele a Mafia o algo raro, a saber qué hay detrás y mejor ni moverlo. Está entre el hábito malsano y la ‘omertà’.
Las reglas, en fin, son incomodísimas. Perdonen que les cuente una historieta ilustrativa personal. Vino una de mis hermanas a verme. Como siempre, le di escrupulosas y vanas instrucciones para evitar ser timada por el taxista del aeropuerto de Ciampino. Tras miles de estafas el ayuntamiento puso tarifa fija: 30 euros de Ciampino y 40 de Fiumicino (ya lo saben). Pero, como siempre, son capaces de crear matices e idear trucos que dan mucho juego. No les aburriré con los detalles, aunque un día podemos escribir un breve manual de supervivencia, el caso es que el taxista les pidió diez euros más.
En estos casos, aun sabiendo los dos que el taxista miente, se suele resolver con un ni para ti ni para mí, 35 euros o, por no discutir, le das los 40 que pide. Pero ese día yo estaba caliente y adopté la actitud de español: 'Mira majete, 30 o no te pago'. Esto en Italia es raro y se lleva mal. Su reacción fue agarrarme del cogote y decirme en voz baja al oído: "Si no me pagas te mato". Los taxistas de Ciampino tienen fama de ser una mafia de cuidado, pero yo estaba con ganas de bronca. Pensé en ir a la Policía, pero corría el riesgo de que se pusieran de su parte por mi imperdonable intransigencia, así que le dije que me daba igual.
Resultó ser un farol. No me mató. Al final se retiró, cogió los 30 euros y al irse me gritó lo siguiente -y a esto quería llegar-: «¡Estás loco, loco! ¡A ver si te enteras que Mussolini murió hace tiempo!». En resumen: exigir el cumplimiento de las normas era visto por este individuo como puro fascismo, una imposición irracional.
Luego pasé unos días mirando a mis espaldas cuando salía de casa, porque aquí nunca se sabe.
Otro aspecto del problema es que para burlar la regla y salvar la situación siempre se puede llegar a un pacto, que lleva a la conspiración, que suele aparejar alguna traición (aquí ya me pongo como Yoda, el enano con orejas de la Guerra de las Galaxias). El pacto es otra institución italiana. Aquí se negocia hasta con el diablo y por eso a menudo todos los núcleos de poder están interconectados. Ejemplo máximo, por ser un acontecimiento extraordinario, es el abrumador trasfondo del secuestro de Aldo Moro: ahí todo el mundo hablaba con todo el mundo, todos tenían líneas de comunicación con todos y se exploraban todas las vías. Aunque, claro, a menudo con intereses contrapuestos. Brigadas Rojas, masonería, servicios secretos, el Vaticano, la Mafia, la Banda de la Magliana,... Unos para liberarlo, otros para cargárselo.
Naturalmente, la excepción a la regla sólo se efectúa con el fuerte, no con el débil. Es más, es el débil quien suele hacer las excepciones a la regla con el fuerte, porque espera sacar de ello una recompensa. En el caso con que empezamos, el de las listas electorales, no se crean que nadie piensa que el PDL, por ser el primer partido de Italia y el poderoso, debería precisamente dar más ejemplo o ser más escrupuloso que nadie con la ley. Al revés, se piensa que tiene derecho a la excepción por eso mismo. Si no ¿para qué sirve el poder? Sólo el influyente puede moldear las reglas a su favor en este país.
Como colofón, vean esta maravillosa frase del presidente del Senado y segundo cargo del Estado, tras el presidente de la República, Renato Schifani, sobre el problema de la chapuza con las listas:
«Espero que, siempre en el respeto de las leyes, prevalga la sustancia sobre la forma, cuando la forma no es esencial»
Qué pico de oro. Pero nada comparado con el inmenso Vittorio de Sica en esta lección de retórica, capítulo final de 'Altri tempi' (Otros tiempos, Alessandro Blasetti, 1952). Es el origen de la famosa expresión 'maggiorata', aplicada a los bellezones exuberantes de la época. Ilustra divinamente todo lo que llevamos dicho.
Sinopsis: En un tribunal napolitano se procesa a una mujer por el intento de asesinato, por envenenamiento, de su marido y su suegra. El caso está clarísimo, ella ha confesado todo y no hay ninguna duda. Es el turno del abogado defensor. Me meto una panzada a traducir, pero todo sea para que puedan apreciar la belleza del italiano en la boca de De Sica y la maestría de su interpretación.
«El colega de la acusación tiene toda la razón. No intentaré siquiera decir una sola palabra en su defensa. Yo no defenderé a la imputada, pero debo defenderles a ustedes, señores de la corte, del peligro de emitir una sentencia demasiado fácil, según nuestra ley, según nuestra moral, porque según nuestra ley esta mujer debe ser condenada, a cadena perpetua, de por vida. Pero...
Señores de la corte, señores que me estáis escuchando, se nos olvida otra ley, otra moral... ¡la ley de la belleza! Y la belleza es aquella por la que todas las leyes fueron creadas. La belleza es ¡la mujer! Acercarse a la mujer, comprender la mujer, admirar la mujer. Esto es lo que nuestra ley y nuestra moral ya no nos enseñan. Pero preguntad a vuestras bellas mujeres, a todas estas... bellas señoras que me escuchan, preguntad si la belleza de una mujer puede esconder la maldad y ahora me responderán todas...
-Noooo. «Simpático», le dice una señora a la otra.
Todo lo que os diré hablando de María Antonia... intentar comprenderla, iluminarla, será para comprender, iluminar, todas las mujeres. Y en primer lugar las vuestras (se dirige al jurado), aquí presentes. Pero consideremos las culpas de María Antonia... Deben ser consideradas una cosa que bien se puede descuidar, en comparación con la función alegórica y sugestiva que ella, como mujer, ejercita sobre el pueblo.
-¡Bravo, abogado!
¡Pero vosotros tenéis que aplicar la ley, vosotros tenéis que condenarla a cadena perpetua. Pensadlo bien. Tenéis el deber de imponer una sentencia tras la cual un triste edificio encerrará para siempre, fuera de la mirada de todos, del vuestro, como del de miles, una mujer en la que parece encarnarse la belleza misma de nuestro Nápoles, de nuestra primavera, de nuestro Vesubio, eh...
-Abogado, nosotros estamos aquí dispuestos a ayudarle... (Dice ya el presidente del tribunal)
Sigue. María Antonia forma parte del panorama, como los ríos, los lagos, las montañas... Condenándola meteriáis entre rejas una parte esencial de nuestro maravilloso paisaje. ¿Y qué dirían los extranjeros si metiéramos en la cárcel el Vesubio? ¡Y vosotros queréis hacerlo! Esto quiere nuestra justicia. ¡Cuánta diferencia entre nuestra justicia y la justicia griega!
-Perdone, ¿les molesta si hablo de los antiguos griegos?
-Por Dios, los griegos son maestros de la humanidad.
-El Areopago se abría sobre la más bella colina de Atenas... mientras nosotros estamos aquí encerrados en esta aula mísera, polvorienta, oscura y apestosa. Hombres de mente abierta a toda grandeza se sentaban para juzgar sobre escaños de mármol y no sobre esta pobre madera asquerosa, indecente, que vosotros ocupáis. Y si también entonces podía ocurrir que la belleza fuera arrastrada sobre la peana de los acusados, ¡cuán más alto era el debate... y el juicio! ¡Frine! ¡Frine! ¿Quién de vosotros ha entendido nunca este nombre? ¡Frine era una mujer griega, Frine era María Antonia, Frine era la belleza misma! Sal, sal fuera, María Antonia. Hipérides, mi ilustre predecesor la condujo al centro del Aeropago, que debía juzgarla por delitos ante los cuales, los de María Antonia son un juego de niños. ¡Miradla, miradla! ¿Y sabéis cómo el gran Hipérides la defendió? Una sola túnica escondía las formas de aquella maravillosa criatura... ¿Me sigue presidente?
-Sí, sí.
-¡Y de un sólo golpe la arrancó! ¡Así!
Se oye: «!¡Quanto è bella!».
-Y los jueces, que ya tenían el pulgar hacia abajo, lo volvieron hacia arriba y María Antonia, eeh, Frine, ¡fue absuelta! Como en esta pequeña y miserable cabaña judicial no puedo repetir el gesto de Hipérides... ¡La culpa no es de María Antonia, la culpa no es mía, la culpa es vuestra! ¡Culpa de la árida ley! ¡Árida ley! ¿O somos áridos nosotros, que no sabemos interpretarla? Porque le ley impone una condena perpetua, de por vida, pero por otra parte, ¿no es esta misma ley nuestra que prescribe que sean absueltos los ‘minorati psichici’ (deficientes mentales, de ‘menor’)? Y bien, ¿por qué no debería ser absuelta ¡¡¡una ‘maggiorata’ física (palabra inexistente, juego de palabras equivalente con ‘mayor’ para decir 'superdotada')!!!! como esta formidable criatura?
Sentencia: Condena a 24 meses (Uuuuuuuh) de detención, de los cuales 22 cubiertos de la reciente amnistía y los restantes dos meses ya ampliamente cumplidos (Aaaaaaaah), por lo que ordena la inmediata liberación.
FIN
Para concluir la tabarra de hoy. Esto de la maraña de leyes y la lentitud de la justicia también es una cuestión alimenticia. Como todos los arcaísmos italianos nada cambia porque hay una feroz resistencia interna. Italia es también el país con más abogados de Europa, 200.000 colegiados, dedicados a buscar la trampa en la ley. A cinco causas al año cada uno, tirando por lo bajo, salen un millón de procesos. Cada uno puede cubrir los tres grados de juicio, que involucra nueve jueces con los cinco del Supremo (Cassazione). Todo está judicializado y debe recorrer el mismo camino procesal robar una pera que un asesinato múltiple. Como ya sabemos, los juicios se eternizan y a menudo prescriben.
El misterio del esqueleto múltiple
En un incendio registrado en unos matorrales de las afueras de Roma el 26 de julio de 2007 los bomberos hallaron huesos humanos. Con ellos completaron un esqueleto casi entero, salvo algunos huesecillos diminutos de manos y pies. Los bomberos también encontraron un llavero junto a los restos. Las llaves resultaron ser de un anciano llamado Libero Ricci, desaparecido misteriosamente en esas fechas, y que la Policía andaba buscando. Con ellas abrieron la puerta de su casa y pensaron que el caso estaba resuelto. Pero los huesos no eran suyos. Es más, ningún hueso era suyo. Los análisis demostraron que pertenecían a cinco personas distintas, tres mujeres y dos hombres, de entre 30 y 50 años, fallecidos entre 1992 y 2006. Pero formaban a la perfección un solo cuerpo.
(Caso presentado en programa ‘Chi l’ha visto?’, el ‘¿Quién sabe dónde?’ italiano, para ver si alguien puede aclarar algo)
Robo frustrado en Palermo (nostalgia de Mortadelo)
En la imagen, la caja
de caudales de una joyería del centro de Palermo, abandonada por los cacos en la calle ante la imposibilidad de abrirla o de transportarla. Fue en enero en Via Dante, una calle muy concurrida donde siempre pasa gente, pero pudieron forzar tranquilamente la persiana metálica, luego la puerta y sacar la caja fuerte. Lo que no se explica, por tanto, es por qué luego desistieron y dejaron el botín, aunque cubrieron la caja con una lona. Es la segunda vez que pasa lo mismo en dos meses, tras un caso similar en otra tienda de la zona.
(Varios diarios, 4 de enero 2010)
Desperdicio de agua
Un nuevo artículo sobre los problemas de la red hídrica italiana recuerda que el 30,1% del agua se pierde por el camino.
(Corriere della Sera de hoy)
Procesos sin magistrado
Nuevos números aterradores de la Justicia italiana. Esta vez, sobre los tribunales con la plaza del fiscal vacante en los que se acumulan procesos que no tienen titular. Récord en Sicilia (sur), por el miedo, donde en varias ciudades no hay un solo magistrado, como en Enna (2.565 causas sin asignar), Nicosia (1.100), Mistretta (652) y Sciacca (2.400). En Brescia (norte), con un tercio de plazas vacías, se amontonan 7.000 procesos. En Bolzano (norte), 60% de vacantes, más de 6.000 expedientes sin tocar. En total, en toda Italia hay 158.000 casos a la espera de que alguien les haga caso.
(La Stampa de hoy)
Derriba con una excavadora la casa de su ex-marido
Una mujer de Codogne, un pueblo de Treviso (norte), derribó parte del chalé de su ex-marido, donde ambos vivían antes de la separación, porque afirma que esa parte de la casa era suya. Tras la ruptura, ella se había ido con las tres hijas. Envió una excavadora con un operario ajeno a la disputa cuando su ex-marido no estaba en casa. Éste, de 45 años, salió a trabajar por la mañana y cuando volvió a comer se encontró la mitad de la casa en ruinas. Los vecinos sólo dijeron que, en efecto, les habían extrañado esas obras, así sin avisar. Desesperado, el hombre se encerró en lo que quedaba de la casa amenazando a gritos con quemarla y autoinmolarse él mismo. Los Carabinieri le tranquilizaron y le convencieron de que era mejor denunciar a la señora. Ahora se aloja en la pensión ‘La Pérgola’.
(Varios diarios, 7 de febrero de 2010)
Por fin, la verdad

Baronesa de Carini, el misterio (giallo) desvelado después de 447 años.
Asesinada por dinero, el delito de honor fue una puesta en escena.
(Título y subtítulo de una noticia a toda página en La Stampa del 8 de febrero. Siguen los detalles de este remoto caso menor de 1563, conocido por una serie de la RAI de hace tres años y a raíz de la cual el alcalde del pueblo donde ocurrieron los hechos encargó aclarar el misterio a una agencia internacional de detectives)
Hola a todos. Estoy de vuelta, y de nuevo he sufrido el shock habitual que produce cada nueva inmersión en Italia. Se va uno unos días y pasan un montón de cosas, aunque luego todo sigue igual. Por ejemplo, algo ha ocurrido durante mi ausencia que ahora todos los programas de televisión están llenos de transexuales. O ‘trans’, como les llaman aquí. Es por el escándalo de Piero Marrazzo, el gobernador de Lazio, la región de Roma, chantajeado por unos carabinieri que irrumpieron, cámara en mano, en una casa donde tenía un lío con Natalí, una transexual brasileña (chica de la foto). Le grabaron un vídeo en el que también, dicen, aparece cocaína.
Pero hay algo raro. Cuando fue el lío de Berlusconi con las prostitutas no apareció ni una en la tele y la famosa Barbara D’Addario sólo pudo verse al cabo de cuatro meses, y porque se lanzó a ello un peligroso presentador comunista. Ahora el memorable ‘Porta a porta’ de Bruno Vespa se ha hecho tres programas seguidos de reinonas. ¿Cuál es la diferencia? Muy fácil, Piero Marrazzo (chico de la foto) es del PD, el principal partido de centro-izquierda. La ecuación la pueden sacar ustedes solitos:
-Marrazo=comunista amargado=va con tíos operados que tienen tetas y es la vergüenza del país=qué escándalo
-Berlusconi=playboy simpaticote=se corre juergas con tías buenas y es la envidia del vecindario=qué violación de su intimidad
-Conclusión: no sea tonto, hombre, vote al machote
Por cierto, que Marrazzo era un simple presentador de la tele antes de entrar en política, así que estamos en las mismas. A su mujer, que aún trabaja en la RAI en un telediario nocturno, le tocó el papelón de repasar las portadas de los diarios del día siguiente con la noticia de su marido.
Pero eso no es nada con lo que ha pasado luego. El caso está siendo de lo más chungo. Ya se han cepillado a dos personas del círculo cercano a Natalí: otro transexual, Brenda (incendio fortuito en su casa), porque parece que sabía demasiado y tenía un archivo de más famosos chantajeables, y a un camello que intentaba colocar los vídeos (dosis mortal y fortuita de cocaína).
Por lo que parece en este país de machotes latinos hay un pasión enorme por los transexuales, al menos entre la gente con pasta. Pero lo más revelador de este culebrón es lo que ha hecho Marrazzo. Primero, justificante médico de estrés para poder ausentarse del trabajo y no dimitir. Envía el certificado periódicamente, como en clase. Segundo, retirarse a la abadía de Montecassino. Tercero, envía una carta al Papa mostrándose arrepentido y pidiendo perdón. «Santidad, perdóneme por todo lo que he hecho», decía, aunque Benedicto XVI no está en el censo electoral italiano. A sus colaboradores les tuvo que bastar con un SMS. A los votantes, nada. Y menos mal que es un señor de izquierdas.
Ah, la absolución. En Italia siempre se busca la absolución y el perdón, el alivio de la conciencia, porque no hay delitos, sino pecados. De hecho Marrazzo no ha cometido ningún delito. Es más, es víctima de unos carabinieri corruptos que le han chantajeado.
Para ilustrar estas banales reflexiones con las que les castigo hoy y divertirnos un rato, echaremos mano de una pieza magistral, ‘Il complesso della schiava nubiana’ (El complejo de la esclava nubia), uno de los sensacionales capítulos de ‘I complessi’ (1965). Pusimos hace tiempo un trozo del más famoso, el del mítico 'Dentone' de Alberto Sordi, pero este también es buenísimo, con mi admirado Ugo Tognazzi. Está dirigido por Franco Rossi. Como no es muy largo y gracias a las maravillas de la técnica lo ponemos entero. Espero que puedan sobrellevar el tostón de las sinopsis explicativas.
Sinopsis: Ugo Tognazzi es Gildo Beozzi, un intachable y meapilas dirigente democristiano, presidente de un espeso y arcano ente público, retrato de una época. Empieza la jornada de forma marcial a las seis de la mañana, levantando a toda la familia antes de irse a trabajar. “Ciao nascituro!”, dice al niño que está punto de nacer, y todo su vocabulario es en este plan. En el despacho, revista de prensa, con un problema habitual: hay un playboy llamado Guido Beozzi, famoso por sus gamberradas, que con esa fastidiosa homonimia siempre le causa problemas. Por ejemplo, el diario del día dice que ha robado a una viejecita por una apuesta. Manda una carta a todos los diarios aclarando que no tiene nada que ver. Luego llama a un ‘onorevole’, conversación que graba meticulosamente. Así vamos conociendo al personaje.
Entretanto, su mujer recibe una carta terrible, que le precipita el parto.
En su despacho, el presidente Beozzi recibe a un inspector de Policía, al que había enviado a corromper a un nuevo conserje, para ver cómo reaccionaba. Confirma que le dio mil liras y le dejó adelantar en la fila a cuatro personas, aunque tuvo que insistir y metérselas en el bolsillo. Beozzi concluye disgustado que tendrá que despedirlo, “porque con la mentalidad que hay en Italia, qué dirá la gente”. Al despedirse, hay un momento incómodo: el policía le dice que las mil liras las ha puesto él de su bolsillo y el presidente le propone que pase el sábado por caja. “¿Sábado?”, pregunta con fastidio. “Paciencia y fe”, responde él.
Luego recibe a la prensa, encantado de conocerse y cita una definición de la prensa: “Beozzi, este hombrecito débil sin puntos débiles, este pequeño Aquiles sin talón de Aquiles”.
Llega al hospital a ver a su mujer, aunque le fastidia que el parto se haya anticipado, porque no va a poder bautizarle el senador Tamburini que está de viaje. “Bueno, ya lo hará otro pez gordo”, dice la suegra, que no le soporta. “No hablemos de política, me hacía falta Tamburini, y basta”, replica. Es el clásico pasteleo de la política italiana. Luego se indigna porque la han metido en una habitación individual, y no colectiva como las otras veces. Suelta un sermón, diciendo que tienen un estilo de vida franciscano y que aspira a ser un ejemplo. “De cretinería congénita”, apunta la suegra. Muestra la ropa que lleva desde hace ocho años y su único lujo, una pastillas mentoladas. “Y no nos olvidemos que alguno nació en un pesebre, cierro el paréntesis”, apostilla con su retintín.
Cuando coge las facturas para hacerse devolver el dinero y enviar a su mujer a una sala de cuatro camas, descubre la terrible carta.
La suegra le explica que es una cosa de hace años, una tontería, una película que hizo como extra porque apareció un rodaje en la playa durante las vacaciones. Es la carta con el cheque que le paga los servicios prestados, por el derecho a usar las imágenes. Es una película de ‘Venere Films’. “¿Pero qué tipo de película es?”, grita él. Entonces entra la enfermera para llevársela a la sala de parto. “No es el momento”, le interrumpe el marido.
Cuando se la llevan encuentra el título en el periódico: Thor y las cuatro reinas... ¡desnudas! Corre hacia su mujer y le pregunta si es una de las cuatro reinas. Dice que no, que era una esclava, negra, pero le confiesa que en una escena de un baño se le cayó la túnica y... “¡Entonces se le ven las mamas!”, dice perplejo nuestro pobre chupatintas.
FIN
Hablábamos de que en Italia no hay delitos, sino pecados, y lo que veremos después en esta historia nos lo explicará muy bien. Hasta un terrorista de los años de plomo, Cesare Battisti, encarcelado en Brasil a la espera de la extradición por cuatro homicidios, imploró clemencia hace unos meses en una carta de ocho folios, preguntándose «si no ha llegado la hora de que Italia muestre su lado cristiano» y recordando que «el perdón es un acto de nobleza». Aquí si cuela, cuela.
Pero no es que no haya delitos, sino que dentro de nada tampoco habrá sentencias ni condenas, porque Berlusconi se ha inventado la llamada ‘ley del proceso breve’, que ahora anda por el Senado. Es algo fantástico: se anulan los juicios que no terminen en menos de seis años, y ya hemos explicado otras veces que en Italia para que un proceso se dé por terminado debe agotar las tres instancias, Supremo incluido. Como se imaginarán, esto en Italia es jugar con lo impepinable, algo así como decretar que se anulan los juicios que se celebren en años con cuatro estaciones. Ordenar que los procesos tienen que ser breves sin hacer nada para que lo sean viene a ser como proclamar el derecho a la vivienda, cosa que hace alegremente la Constitución española sin entrar en consideraciones sobre el precio de los pisos.
Quien haya tenido la paciencia o el descuido de seguir este blog sabrá ya a estas alturas que la Justicia italiana tiende hacia la eternidad. Es algo celestial, que se deja para el otro mundo, por eso hay tan poca aquí en la Tierra. Último ejemplo conocido, el alucinante caso de un trivial litigio por la venta de un coche usado en Pieve di Cadore (norte), que ha durado 17 años. Empezó en 1985 y tardaron cinco años y medio en hacer la primera vista. Primera sentencia, a los diez años. Pero el juez tardó siete más en depositar el texto de la resolución, en 2002. Y esto sólo para la primera instancia. El pobre ciudadano que esperaba justicia -y que, por tanto, no deseaba anular el juicio, como prevé la nueva ley, porque no todos los italianos tienen algo que temer- presentó una queja al Consejo Superior de la Magistratura y le dieron la razón. Decían que el proceso tenía que haber durado tres años. El mismo juez se había tirado quince años para otra resolución. Pero el castigo al magistrado ha sido ridículo: un euro por día de retraso, unos 2.500 euros. Si ni los propios jueces dan ejemplo con su justicia, qué más podemos añadir.
Resumiendo, la ley del proceso breve, como se imaginarán y porque ya conocen al personaje, es algo que Berlusconi hace para quitarse de encima los juicios que le quedan abiertos en este momento (dos, casos Mills y Mediaset), aunque para eso se beneficien legiones de mangantes. Creo que con esta ya van 18 leyes ‘ad personam’, hechas exclusivamente para arreglar sus chanchullos personales. De hecho, el nombre oficial de la ley es «Medidas para la tutela del ciudadano contra la duración indeterminada de los procesos». Del ciudadano Berlusconi, se entiende.
Lo cierto es que no habría mucho que objetar si Berlusconi fuera un ejemplo de hacer lo posible para agilizar los procesos, pero es que es campeón mundial en retrasarlos. Por ejemplo, ahora ha empezado el juicio del caso Mills, después de que le hayan quitado la inmunidad que se había dado por el morro, y ya está diciendo que no va porque le viene mal. Y así hasta que prescriba. Es el famoso argumento del «legítimo impedimento».
Por ejemplo, este viernes dijo que no podía asistir al juicio porque tenía que inaugurar un tramo con túnel de la autopista Salerno-Reggio Calabria. Sí, han leído bien, es la autopista que se lleva construyendo desde hace 40 años. Siguiendo las metáforas absurdas, es como si fuera a inaugurar un muñeco de nieve en los Alpes: siempre hay un tramo de la autopista Salerno-Reggio Calabria que se puede inaugurar. Aunque hace menos de un mes, el 13 de noviembre, a la inauguración de otro túnel de la misma autopista apenas fue el presidente del Anas, el ente público de carreteras. Debió de ser por esto que el tribunal no lo admitió como excusa, y entonces nuestro hombre alegó que tenía consejo de ministros. Convocó uno el jueves y otro el viernes, por si acaso. Luego ya pasó totalmente de la autopista, pero no avisó, y una nutrida comitiva de autoridades le esperó en el túnel durante más de dos horas, hasta que el obispo local -suelen ir a estas cosas- se hartó del plantón, lo inauguró él mismo y se largó.
Convendrán conmigo en que todo este lío de presentar justificantes, como en clase, es una lata. ¿Qué hacer? Naturalmente, otra ley: la ley del legítimo impedimento. Los chicos de Berlusconi, sus abogados-diputados, están en ello y parece que servirá para extender un permiso, renovable cada seis meses, para ausentarse de los procesos a miembros del Gobierno y parlamentarios. Tras fallarle la inmunidad el diligente equipo técnico del magnate le están haciendo una serie de leyes por el estilo para trampear en lo que se pueda.
Pero no se alarmen, pese a estas artimañas, no dejará de hacerse justicia, porque al final Berlusconi siempre logra la absolución, la verdadera, la única que cuenta: la del pueblo en las urnas. Los jueces que se dediquen a las multas de tráfico.
¡Cuánta razón tiene don Luigi Verzé, famoso sacerdote y empresario hospitalario, amigo de Berlusconi! (Señor de la foto) Hace poco ha repetido en una entrevista lo que dijo en 1994, cuando el magnate entró en política: «Berlusconi es una bendición para el país, un don de Dios a Italia». Y dejó esta reflexión sobre la Justicia y los últimos líos de faldas de su amigo: «No quiero juzgar. Berlusconi es un hombre, no un santo, aunque yo en cada hombre veo la santidad. Italia es un país profundamente cristiano, un país maravilloso, pero está perdiendo el respeto por sí mismo hurgando en la basura, está desacralizando y pisoteando sus valores en un dramático vacío de cultura. Y lo peor de nuestra cultura son algunos magistrados. La Justicia en Italia siempre ha sido una espada de Damocles sobre la cabeza de cualquiera. Por desgracia algunos magistrados no tienen el sentido de la Justicia». Amén.
Y sigamos viendo ‘El complejo de la esclava nubia’:
Sinopsis: La suegra dice al protagonista que en la dichosa película a su hija sólo se le ve una teta, y que además entonces no estaban casados, era sólo su prima. Ya ven que lo de las 'veline' viene de lejos. Vemos al presidente Beozzi ante el cartel de la peli, una de esas de serie B de las que hemos hablado otras veces, un ‘peplum’ con destape. Abrumado, el hombre se hace sus cálculos: habrán conocido a su mujer unas 1500 personas, “influyentes y no influyentes”, y dada “la ventolera de inmoralidad que se ha abatido” sobre Italia, un 30% irán a ver la peli. Ah, eran esos hermosos tiempos en que la gente iba al cine: 360 individuos “!ó 360 posibilidades de ser arruinado!”.
Llama a su mujer para saber en cuántas escenas sale (sólo en una) y, por suerte, al final se acuerda de preguntar si el recién nacido es niño o niña. Luego lo tenemos en el cine, viendo él solito la película. Fuera está la policía. Es el clásico uso para chanchullos personales de un grupito de agentes de confianza o de células de servicios secretos. Uno en política no es nada sin ellas.
Cuando llega el momento culminante, el famoso baño, pasa muy rápido. El presidente detiene la proyección, pero el empleado le explica que ese trozo ha sido censurado y que los fotogramas acabarán en la hoguera. A nuestro protagonista le embarga la felicidad. Sin embargo, en una aburrida reunión con unos japoneses, ante la palabra ‘comisión’ (y mediante la transformación imaginaria del inglés de un delegado en puro acento romanesco), se le ocurre que los componentes de la comisión de censura sí han visto la escena de su mujer. Pide la lista de miembros de la comisión y ¡¡hay uno que conoce a su mujer, un periodista!! Deja su despacho a toda prisa, aunque le espera una visita importantísima relacionada con la remolacha holandesa.
Y ahí lo tenemos esperando a la comisión de censura. El periodista que conoce sale clamando contra la obscenidad de una escena que se acaba de cargar. Nuestro héroe le aborda, simulando que se ha equivocado de piso, intentando escrutar si sabe algo, y antes de volver a la sala “a ahorrar otra obscenidad a Italia” el periodista le envía distinguidos saludos a su señora. El presidente, muy supicaz, le pregunta por qué, y el hombre no sabe qué decir, explica que sólo porque se está despidiendo. Luego encuentra al director del filme censurado y le sugiere que no se le ocurra hacer alguna llamadita para presionarle -un clásico más-, porque con él eso no funciona. “A mí no me mueve nadie de mis ideas”, concluye. “Te muevo yo”, jura el protagonista. Y así vemos en la siguiente escena al periodista de corresponsal en Moscú. Un clásico de las componendas de la RAI.
Pero no se acaba ahí la pesadilla: ¡la película era una coproducción italo-egipcia y seguramente en Egipto se verá íntegra! En la siguiente escena vemos cómo vuelve el material a Italia, con la voz en off de una carta indignada del ministerio, que pide explicaciones al presidente Beozzi de cómo es posible que haya firmado un acuerdo para hacerse enviar las copias de la película ¡a cambio de 200 kilómetros de tubos de oleducto y doce vehículo ‘bulldozer’!. Otro ejemplo clásico del uso personalizado del poder. Y vemos al presidente quemado desquiciado la película. Pero en eso se da cuenta de que aún hay negativos de las fotografías publicitarias, hechas por el estudio Nardi de Piacenza.
FIN
Los afanes de este hombre apagando fuegos no son nada con la que se le está viniendo encima a Berlusconi en otro frente judicial. En realidad es algo viejo y estaba ahí dormido desde hace años, como ya contamos cuando repasamos la intensa historia procesual del amado líder del centro-derecha. Se trata de sus presuntas conexiones con la Mafia. Un capo ha decidido colaborar con la Justicia y ahora va y dice que Berlusconi hizo pactos con Cosa Nostra y que incluso está relacionado con los grandes atentados contra el Estado de los noventa. Como dijo el co-líder del centro-derecha Gianfranco Fini el otro día, pensando que no le oía nadie, es «una bomba atómica». Pero le pillaron en un vídeo que sacaron luego. Berlusconi se enfadó mucho y luego tan amigos, como siempre. También se habla de otro vídeo comprometedor que anda por ahí con Alessandra Mussolini y Roberto Fiore, líder fascista de Forza Nuova. Como ven, en Italia últimamente la política sólo avanza a golpe de vídeos robados.
Ya nos detend
remos otro día en este proceloso asunto de la Mafia y Berlusconi, qué habrá que ver al final en qué se queda, pero lo que nos interesa ahora es señalar la ironía justiciera del caso: básicamente las novedades se asientan sobre el testimonio de un ‘arrepentido’, Gaspare Spatuzza (señor de la foto). Sí, claro, también los mafiosos un día se arrepienten, entran en un camino de contricción y hacen examen de conciencia. Después, confiesan. Así obtienen beneficios. Todo muy pío. ¿Lo adivinan? Efectivamente, Spatuzza, de 45 años, condenado varias veces a cadena perpetua, que asesinó al sacerdote Pino Puglisi en 1993, ha experimentado en la cárcel una repentina conversión, estudia la Biblia y ya ha aprobado seis exámenes de teología, con excelentes notas en Sagrada Escritura y Patrística.
Es lo bueno de estas civilizaciones católicas, que siempre puede triunfar el bien y la piedad, como en las películas. Si fuera en Suecia lo llevarían claro, como en una de Ingmar Bergman. De esta atmósfera paternal se beneficia la propia Iglesia católica, faltaría más, que para eso la esponsoriza. Por ejemplo, el otro día se supo que el Banco de Italia y la Guardia di Finanza ha descubierto una cuenta secreta del IOR (Istituto Opera di Religione), el famoso banco del Vaticano implicado en célebres escándalos, en la que se han movido 180 millones de euros en los últimos años, en violación de la ley de transparencia y anti-reciclaje. Se ha abierto una investigación, pero me apuesto una cena a que no se llegará nada. Como en las veces anteriores, aunque de esto hablaremos otro día, porque si no estaríamos hasta mañana.
Así que mejor veamos ahora el final de las aventuras de nuestro entrañable presidente Beozzi:
Sinopsis: Vemos a nuestro querido presidente Beozzi en la estación de Piacenza, donde ha ido a buscar al fotógrafo que tiene los benditos negativos de las fotos de promoción de la película. Muerto de frío y desmoralizado, espera a su secretaria, que llega de incógnito. Le trae un fajo de billetes, que ha anotado bajo el concepto ‘Sondeo en el norte’ -un clásico más-. El hombre está fuera de sí y le tiene que frenar la secretaria para que antes de irse firme todos los papelotes atrasados, contratos millonarios de concesiones petrolíferas y cosas así, firmados sin mirar -otro clásico-. Está tan loco que hasta firma el periódico. Se lo ha traído la secretaria porque hay otra proeza de su homónimo Beozzi, el playboy, que se ha batido en duelo en Villa Borghese. La secretaria le confiesa que está preocupada por su estado y le pide al menos que acepte una barra de cacao para los labios. Al despedirse, el presidente le entrega la caja de pastillas mentoladas para que le deposite en el altar de exvotos de su parroquia. Antes toma una, “la última de mi vida”, dice con dramatismo.
El presidente, que lleva días buscando al fotógrafo Nardi, está luego en una tienda de anticuariado, donde le ha dirigido un camarero del hotel. “¿Ah, es amigo de Giorgio?”, pregunta el propietario con interés. “No, pero ha comprendido mi urgencia de encontrar a Nardi”, responde él. Pero no se trata de anticuariado, sino de “algo muy personal”. El dependiente dice que no sabe nada y Beozzi, sin duda equivocando el significado las maneras, apela con sutileza a un posible pasado común: “Me parece entender por sus modales que también usted estudió en el seminario...”. El otro lo niega, repite que no sabe nada y le pide que se vaya. Antes de salir, Beozzi se aplica la barra de cacao de labios y esto atrae un repentino interés del anticuario. Se acerca, con una nueva actitud, y le propone encontrar a Nardi esa misma noche, en un lugar apartado. Un amigo “que sabe todo” le llevará en coche. “Póngase guapo”, le dice antes de irse.
El presidente llega a una villa de las afueras y en el timbre le dicen: “Corola”. El chófer le ayuda y responde: “Pistilo”. Nuestro héroe entra y se encuentra en un fiestón gay por todo lo alto, repleto de personas importantes. En eso llega la Policía y hace una redada, acompañados de ‘paparazzi’, claro, un clásico más. Primera página del día siguiente: ‘La doble vida del profesor Beozzi’. Y en una esquina, una nota aclaratoria: “El conocido playboy Gildo Beozzi quiere precisar que no tiene nada que ver con el profesor Guido Beozzi y de no ser pariente suyo ni en línea recta ni en línea colateral”.
FIN
Maravilloso ¿no les parece? No sé para qué me enrollo tanto si basta con ver películas. Aunque ha pasado el tiempo y hay diferencias claro. Hoy el playboy, por ejemplo, es primer ministro.
Todo esto, el desvarío político, legal y judicial, los vídeos y los trans, sitúa a Italia en una transdemocracia, más allá de la democracia y con un innegable trasfondo espiritual. No sé qué es, si un limbo, un purgatorio, un infierno, un paraíso, pero es otra cosa, y pese a su inequívoco aspecto de absoluta decadencia quizá sea, paradójicamente, una vanguardia, a la que tal vez llegaremos los demás tras un penoso y esforzado proceso de derrumbe. Transdemocracia es como la tontería esa de «país transalpino», utilizado como sinónimo de Italia, pues ser transalpino es condición que cumple cualquier país que esté al otro lado de los Alpes, según la posición geográfica del hablante. Por ejemplo, para mí en este momento España es un país transalpino. Y cada vez lo es más, que no pasa día sin un caso de corrupción.
Por todo esto se echaron el sábado a la calle miles de personas en Roma, en el llamado No-B Day contra Berlusconi, con una simple convocatoria a través de Internet, ajena a los partidos. Cada vez hay más fenómenos de este tipo, meramente ciudadanos, de hartazgo y desahogo, pero todavía no se ve qué salida pueden tener que no sea esa, salir a la calle. Sucede que no es fácil ser italiano, no sentirse representado con casi un millar de parlamentarios. Pero al final llegamos siempre a lo mismo: a Berlusconi le ha votado una mayoría de italianos.
Antes de terminar, les recuerdo que el día de Navidad no deben dejar de conectarse con el ‘Grande Fratello 10’: entrará en la casa un sacerdote para oficiar la misa. Entretanto pueden entretenerse buscando el trans entre los concursantes. Es muy divertido, han dicho que entre toda la tropa de zumbados hay una mujer convertida en hombre, pero no han dicho quién es. Según los responsables del programa, "no hay que tener miedo de mostrar esa Italia que somos, en el fondo, también un poco todos nosotros".
Aunque esto me recuerda que una de las grandes noticias de la portada de la edición digital de hace unos días era del Gran Hermano español. Literalmente decía: "Indhira, expulsada de Gran Hermano tras agredir a Carol. La joven malagueña ha tenido que abandonar el concurso tras lanzar los hielos contenidos en un vaso de agua a la concursante de Castro". Y es que encima en España van por Gran Hermano 11. Por delante de Italia.
Lo bueno de estar unos días fuera de Italia es que se da tiempo suficiente para que, al regreso, todo siga como estaba, no obstante lo que pueda parecer de lejos. A Berlusconi le han negado la inmunidad judicial, pero ya anda enredando para inventarse otra cosa. Abreviar las prescripciones de sus procesos y cosas así.
Qué semana la de nuestro hombre. Terrible. Para alguien que se cree supermán perder la inmunidad viene a ser como que le pongan delante unas albóndigas de kriptonita. Se vuelve uno como los demás, sujeto a las leyes humanas, y a merced de sus enemigos. Porque no se engañen, Italia está totalmente tomada por los bolcheviques. A su lado Cuba es sólo un parque temático. Pero mejor lo explica él mismo:
Síntesis: Es la primera reacción de Berlusconi a la noticia de que el Tribunal Constitucional ha rechazado la ley que le dotaba de inmunidad juidicia. El titular que se ve en la parte inferior de la imagen ("Queste cose mi fanno un baffo") es una frase concluyente que dijo al respecto. Quiere decir "A mí esto me importa un pepino", como tradujeron las agencias en plan fino, o si se prefiere una versión más coloquial, "A mí esto me la suda":
«Nada, no pasa nada, vamos adelante, hemos gobernado cinco años con o sin laudo (laudo Alfano, el nombre de la ley de inmunidad, n. del r.). Yo nunca he creído en esto, porque con un Tribunal Constitucional con once jueces de izquierda era imposible que aprobaran esto. Después de todo, quiero decir, ¿la síntesis cuál es? «Menos mal que está Silvio» (título de una de las canciones que le exaltan, n. del r.), porque si no estuviera Silvio con todo su gobierno y con el apoyo del 70% de los italianos, estaría en manos de una izquierda que haría de nuestro país lo que todos sabéis. Así que, vamos bien. Tenemos una minoría de magistrados rojos organizadísima, que usa la Justicia con fines de lucha política. Tenemos el 72% de la prensa que es de izquierda, todos los espacios de análisis y debate de la televisión pública, pagados con el dinero de todos, que son de izquierda, nos toman el pelo también con los espectáculos cómicos, el jefe del Estado ya sabéis de que parte está y tenemos once en el Tribunal Constitucional, elegidos de los tres jefes de Estado de la izquierda, que hacen del Tribunal Constitucional no un órgano de garantía, sino político. Nosotros vamos adelante. Los procesos que me caerán encima en Milán son auténticas farsas. Yo me sustraeré algunas horas del cuidado de la cosa pública para ir allí y desmentirlos a todos. A mí estas cosas me cargan, a los italianos les cargan ¡Viva Italia, viva Berlusconi!»
FIN
Bueno, en Italia se bordeó la alarma institucional porque, por un momento, parecía que iba a arremeter contra algún árbitro menchevique por pitar contra el Milan, pero por fortuna se detuvo a tiempo. El desahogo no tuvo mayores consecuencias.
Ya ven que para dar por descontado el rechazo a la ley no se puede decir que lo haya encajado bien. Pero es normal, se había tomado sus molestias. Berlusconi tenía muchas promesas electorales cuando llegó al poder, pero la ley de inmunidad, que no era una de ellas, fue una de las primeras cosas que hizo: el Gobierno se formó el 7 de mayo de 2008 y ya estaba aprobada en consejo de ministros el 26 de junio. Le corría prisa porque el juicio del caso Mills en el que está acusado de corrupción estaba a punto de ser visto para sentencia. El tiempo le ha dado la razón, las cosas como son: justo después de saltar en marcha del proceso con la inmunidad, a Mills, abogado británico que hacía trapicheos para sus empresas, le cayeron cuatro años y medio por dejarse comprar por el actual primer ministro para mentir en sus testimonios y protegerle. Está a punto de salir la sentencia de segundo grado.
Berlusconi ahora vuelve al banquillo a varios procesos, pero es casi seguro que en el de Mills, el más apremiante, le salvará la prescripción. Con los demás ya se irá inventando algo. Está todo calculado. Como ven, pese a ser rechazada, la ley de inmunidad ya ha hecho su servicio en los pocos meses que ha estado activa. En 2003 fue igual: se acercaba la sentencia del caso SME, Berlusconi se aprobó una ley de inmunidad, el proceso siguió sin él, evitó la resolución y aunque luego fue declarada inconstitucional ya había ganado tiempo para salvar la situación.
Volviendo al hilo, Berlusconi se había tomado más molestias con la dichosa ley. Por ejemplo, había invitado a cenar a dos de los jueces del Tribunal Constitucional. No se escandalicen, hombre, que sólo es una cena. También el otro día, cuando salió Patrizia D’Addario en ‘Annozero’, programa de la RAI, pasaron antes por su casa a repasar la lección el director de ‘Libero’, Maurizio Belpietro, presente luego en el debate del programa para defenderlo a capa y espada, y el ínclito Bruno Vespa, que dedicó su espacio justo después a desmontar el anterior. Pero bueno, de todos modos estuvo bien porque por fin, después de cuatro meses de hablar de esta chica en toda Italia y todo el mundo, un espectador que sólo viera la RAI o las cadenas de Berlusconi -es decir, todas- aún no sabía qué cara tenía. Un jubilado cualquiera de Tomelloso sabe más del tema que un italiano medio.
La semana ha seguido con otra de esas cosas que un país normal habrían hecho dimitir a un primer ministro: una condena a Fininvest, el imperio mediático de Berlusconi, por corrupción en la compra de la editorial Mondadori en 1990. Es la sentencia civil, una indemnización de 750 millones, por haber corrompido un juez para que les adjudicara la empresa -que hoy es el primer grupo editorial italiano- en la disputa con otro comprador. Era Carlo de Benedetti, propietario de 'La Repubblica', principal diario de oposición. La condena penal ya estableció que Berlusconi era el corruptor del caso, aunque de grado simple y por tanto se benefició de las atenuantes y, gracias a ellas, de la prescripción. Su abogado, Cesare Previti, se comió estoicamente el marrón, como en el caso IMI Sir, y finalmente fue condenado en 2007 a año y medio de cárcel.
Nadie en Italia ha insinuado ni de lejos que esto, en fin, es un poco grave tratándose de una empresa del primer ministro, por mucho que ahora la dirija su hija, y que, a lo mejor, sólo a lo mejor, debería, no ya dimitir, sino al menos decir algo.
Pero miren, en cambio, lo que salió en un programa matinal de Canale 5, una de las cadenas de Berlusconi. Es un vídeo exclusivo del juez Mesiano, el magistrado que firmó la sentencia. Una auténtica bomba, oigan:
Síntesis: El presentador exhibe un ejemplar de ‘Il Giornale’, diario de la familia Berlusconi, que da la noticia de la promoción del juez Masiano a los pocos días de la sentencia y critica que de él «no se recuerdan sentencias, sino extravagancias por las calles de Milán». «Y nosotros tenemos estas imágenes exclusivas que ahora les mostramos», dice el locutor.
Y entonces, con música trepidante de los Red Hot Chilli Peppers, vemos algo increíble: el juez Masiano pasea por Milán, se fuma unos pitillos mientras espera en la puerta de su peluquero de toda la vida, se afeita y luego se sienta en un banco. Ver para creer. La voz de la cronista ahonda aún más en los detalles:
«Han pasado poco más de 24 horas desde que con su sentencia ha condenado a Fininvest a una de las indemnizaciones más altas de la historia de Italia y aquí tenemos al juez Raimondo Messiano en su fin de semana alejado de los papelotes del tribunal. Se quita la toga y se mete en el papel de un simple ciudadano. Claro, no de un ciudadano cualquiera, a sus extravagancias en realidad ya nos hemos acostumbrado. Pasea el hombre Raimondo Mesiano por las calles milanesas. Delante de su peluquero de confianza espera su turno. Es impaciente, no consigue estar quieto. Adelante y atrás. Se para, aspira su cigarrillo y, otra vez, adelante y atrás. Quizás no sabe todavía que el Consejo Superior de la Magistratura lo va a promover con la máxima nota y un bonito aumento de sueldo. Él va adelante y atrás, adelante y atrás. Se relaja sólo con la barba y al cortarse el pelo. Terminada la toilette continúa su paseo. Sólo se para dos veces: en el semáforo y poco después para fumar el enésimo cigarrillo de la mañana, como si fuera una publicidad al revés. Antes de salir de nuestro campo visual nos regala otra extravagancia: mirad, sentado en un banco, camisa, pantalón azul, zapato blanco y calcetines turquesa, de esos que en el tribunal no es el caso de lucir»
Suerte que "salió del campo visual", porque si no a lo mejor hasta le pillan leyendo un libro o cualquier otro acto subversivo. No, no piensen que les falta alguna clave oculta esencial para comprenderlo. Esto es todo. Yo tampoco entiendo nada. Menos mal que al final del vídeo interviene el presentador:
«Obviamente no queremos dar juicios ni sacar conclusiones, pero también leyendo el artículo, lo que sale a la luz es que entre las extravagancias del personaje y la promoción del CSM hay algo que no funciona ¿no?». Entonces opina el co-director de ‘Il Giornale’, Alessandro Sallusti, que añade más detalles escabrosos. A las «extravagancias físicas» del juez se suma un escándalo judicial: ¡tiene pendiente desde 2006 un juicio por una tubería de agua rota en una comunidad de vecinos y lo ha pospuesto a 2011! Hay más: asegura que en una cena brindó con los amigos en un restaurante tras la condena de Berlusconi. «El restaurante es conocido y hay testigos», advierte, para exigir a continuación la suspensión del juez o, al menos, retirarle la posibilidad de juzgar a Berlusconi y, como ya lo ha hecho, anular la sentencia.
FIN
Claro, como no están vacunados a lo mejor les parece un poco fuerte, pero la Italia de la tele de Berlusconi es así. Y como el ambiente está muy envenenado, como contábamos el otro día en el retroscena, ya saca toda la artillería. Al día siguiente de una sentencia en su contra una de sus teles manda un equipo a seguir y espiar al juez, y se las arreglan para presentarlo como un desequilibrado porque lleva calcetines azul turquesa. Eso es lo cómodo de cómo se lo ha montado nuestro admirado magnate. En otro país el proceso de mamoneo de los medios es más alambicado y se pierde tiempo.
Un pequeño dato alusivo: según un reciente sondeo de Ipsos, el 54% de los italianos se informa principalmente a través de la televisióny considera que la información es fiable. El 25% se informa por los periódicos, el 12% por Internet y el 3% por la radio.
De todos modos, una de las moralejas más evidentes que a mí se me queda de todos estos eventos es que lo peor de cualquier poder son los pelotas ¿no les parece? Algún día tendremos que hablar del arte de la adulación en Italia. Pero aún no han visto nada. Esto nos lleva a la peor noticia de la semana, con mucho, para Silvio Berlusconi: le han dado el Nobel de la Paz a Obama. ¿Y qué?, dirán ustedes. Hombre, es que él se presentaba. ¿Cómo, no lo sabían? ¡Pero si se cae por su propio peso! Aquí tienen el vídeo-clip del comité de apoyo, porque tienen canción y todo. Maravilloso.
Conmovedor ¿verdad? Como 'La bella y la bestia'. "Hay un presidenteeee, siempreeee presenteeee..." Ése es mi pasaje favorito, aunque no creo que se refiera a su permanente protagonismo mediático. Si van a la página web del comité oficial (http://silvioperilnobel.sitonline.it) y superan la visión de la tropa de pelotas que lo integra, verán que fue constituido en abril «para derrotar el Hiroshima cultural que está minando la base de nuestros valores morales, la paz y el sistema económico, político, cultural y para presentar la candidatura de Silvio Berlusconi al Premio Nobel de la Paz». Aunque ahora que me fijo se presenta para 2010. Menos mal, no todo está perdido. Todos juntos: "Silviooo Silviooo grande eeeeè!".
Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate... El otro día le cazaron a Berlusconi en la asamblea anual de Confindustria, la patronal italiana, poniéndose pote de tapadillo. No creo que sea por las arrugas, sino más bien porque el cemento armado no es fotogénico. Acuérdense del hombre pedrusco de los cuatro fantásticos. Lo de este hombre con lo falso y lo postizo es una obsesión. Que si alzas en los tacones, que si pelo implantado, que si estiramientos faciales, que si los informativos de sus tres televisiones y de las otras tres del Gobierno... Pero de eso vive, de la imagen. Ya ven, nos despedimos hace unos días -quizá demasiados, perdonen la demora- y aquí estamos otra vez hablando de lo mismo. El culebrón que destapó su propia mujer no ha cesado, pero se ha enriquecido con nuevos personajes. Después de aparecer su actual novio, que sostiene que serían perfectos para un 'reality' porque se compenetran "como el Gordo y el Flaco", se acaba de cerrar el círculo con el ex-novio despechado de Noemi Letizia. Cómo está Italia para que le plante cara al primer ministro y segundo hombre más rico del país, acusándole de mentir y de robarle la novia, un chaval de 22 años, empleado en una fábrica, rubio teñido con tatuajes y aficionado al 'kickboxing'. Aunque esto es sólo el principio. A ver si un día me animo y se lo resumo, pero es como un libreto malo de ópera bufa.
Recordemos hoy, para aligerar mi palabrería y por su interés, otra gran película del maestro Dini Risi, ‘In nome del popolo italiano’ (1971). Es muy sombría. Va de un juez inflexible, Ugo Tognazzi, que intenta empurar a un empresario, Vittorio Gassman, prototipo del delincuente medio-alto italiano, simpaticón y rufián, constructor con villas fastuosas y cochazos.
Sinopsis:
Llamado a declarar por la muerte de una jovencita, los dos protagonistas se tantean. Gassman declara:
-¿Es tan reprobable que un hombre de mi colocación no desee hacer públicas sus relaciones con una putilla?
-Está hablando de una muerta, y yo no acepto guiños de ojos, ¿está claro?
-No, quería sólo aclarar que con esta chica, pobrecita, sólo tuve un encuentro esporádico.
-¿Solamente?
-Eeeeh, no.
-No, aparte de una cosa que evidentemente Roncherini no le ha dicho (Pero piensa: En cambio seguro que te lo ha dicho, por eso te lo digo yo)... En negocios, a veces se concluye más en una comida que en diez reuniones. Y en algunos casos las chicas guapas asumen un peso propio, especialmente si son un poco ligeras...
-Intentemos ser más claros: es habitual que en algunas comidas de negocios, chicas guapas aparentemente de buena sociedad, son presentadas al personaje que interesa. ¿Sí o no?
-Sí.
-Hasta el punto de dar a este personaje la ilusión de haber hecho una conquista.
-Sí.
-De este modo, estimulando la vanidad o el sentido de culpa se hace más maleable al personaje en las negociaciones.
-Sí.
-Porque sí es verdad que se concluye más en un comedor, se concluye aún más en un dormitorio.
-¿Debo responder sí o no?
-¿Se hacía acompañar a menudo de la difunta a este tipo de convenios?
-Esto sería una culpa. porque yo sé lo que piensa usted...
-¡Usted no sabe lo que pienso yo!
Les interrumpe otro interrogatorio.
-¿Es verdad que una vez a un hombre de negocios americanos se le ha hecho creer que una chica fuera la hija de un empresario que tenía que cerrar un acuerdo con él?
-(Recuerda la escena) No, de esto no sé nada.
El juez le sugiera entonces que podría tratarse de instigación a la prostitución, pero el empresario dice que nadie obliga a estas chicas.
-Lo hacen porque hay quien las paga (dice mostrando un cheque).
-No fue un pago, fue un regalo. Muchas chicas se venden porque es un atajo. Yo el puesto de cajera al supermercado se lo había encontrado, ¿por qué no lo ha cogido?
El juez luego le pregunta por estupefacientes y el empresario, con verbo florido y retórico, rechaza sus imputaciones.
Hablamos de Justicia porque en realidad estos días ha habido entremedias un temilla menor: han condenado a cuatro años y medio a David Mills (chico de la foto), abogado británico que en los noventa trabajó para Fininvest, el imperio mediático de Berlusconi, por dejarse comprar por el actual primer ministro para protejerle cuando fue interrogado en dos de sus procesos. En resumen, según la sentencia en primer grado -pero quedan dos- Berlusconi le sobornó para que mintiera. Berlusconi también estaba imputado como corruptor del corrupto, pero se ha librado de la sentencia gracias a una ley de inmunidad fabricada a la medida.
Qué fuerte, dirán ustedes, pero no se preocupen que no pasará absolutamente nada. Esto de los procesos a nuestro hombre ya es una historia muy aburrida. Tanto que a la mayoría de los italianos no les interesa, o no saben, o son cosas complicadas. Son muchos procesos, uno se pierde, siempre se quedan en nada, no terminan nunca. Una lata.
Recordemos entonces algunas nociones básicas. Son datos que en más de ocho años en Italia jamás he visto en un solo programa de televisión. Sólo en libros especializados o, a veces, en algunos diarios. Así que, veamos: los procesos de Berlusconi.
1-Falso testimonio sobre la P2. Declarado culpable en 1990 en segundo grado de jurar en falso que no pertenecía a la logia masónica P2. El delito, no obstante, queda cubierto por una amnistía del año anterior.
2-Corrupción a la Guardia di Finanza de 1989 a 1994. Condenado a dos años y nueve meses por cuatro sobornos a agentes que inspeccionaban sus empresas. En segundo grado, el tribunal aplica atenuantes genéricas a tres de ellos y, con ello, concede la prescripción del delito, mientras que le absuelve del cuarto. Absuelto luego por el Supremo.
3-All Iberian 1. Financiación ilegal al partido socialista de Bettino Craxi con contabilidad secreta de Fininvest. Condenado a dos años y cuatro meses. Prescripción del delito en segundo grado, confirmada por el Supremo.
4-All Iberian 2. Falsedad en balance contable. Bloqueado en 2005 por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que despenalizó el delito imputado.
5-Medusa cine. Condenado a un año y cuatro meses por falsedad en balance. En segundo grado, delito prescrito al aplicarse las atenuantes genéricas.
6-Compra de terrenos en Villa Macherio. Absuelto en una parte, delito prescrito en otra por irregularidades en parcelas de una de sus villas. Sentencia confirmada en segundo grado, con la concesión para uno de los delitos de la amnistía de una condonación fiscal de 1992.
7-Laudo Mondadori. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Aplicación de las atenuantes genéricas, que conllevan la prescripción del delito. Su abogado y ministro de Defensa de su Gobierno en 1994, Cesare Previti (chico de la foto), sí es condenado como intermediario del soborno de jueces para Berlusconi. Para conceder las atenuantes, la sentencia considera «las actuales condiciones de vida social e individual del sujeto», es decir, que Berlusconi era entonces primer ministro. En primer grado Previti fue condenado a 13 años. En segundo grado, absuelto. El Supremo le impuso un año y medio.
8-Caso SME. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Absuelto en parte de los cargos, obtiene la prescripción para el resto gracias a la aplicación de atenuantes genéricas. Tras recurrir, recibe la absolución plena. De nuevo su abogado, Cesare Previti, como intermediario entre Fininvest y los jueces corruptos, es condenado a cinco años en primero y segundo grado, pero el Supremo anula todo el proceso en 2006 porque los hechos ocurrieron en Roma y el tribunal de Milán no era competente para juzgarlos. Los cargos de falsedad contable quedan anulados por la ley del Gobierno Berlusconi de 2002 que los despenalizaba.
9-Caso Lentini. Falsedad en balance por la compra en negro del Milan del futbolista Lentini al Torino. Bloqueado por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que redujo el plazo de la prescripción del delito.
10-Consolidado Grupo Fininvest. Falsedad contable. Bloqueado por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que despenalizó los delitos imputados.
11-Telecinco. Fraude fiscal, reciclaje y violación de la ley antimonopolio. Absuelto por el Supremo español en 2008.
12-Derechos televisivos cinematográficos de Mediaset. Aún abierto.
13-Corrupción del abogado Mills. Abandona el proceso como presunto corruptor gracias a una ley de inmunidad. En primer grado, Mills es condenado a cuatro años y medio de cárcel.
Bueno, quizá tenía que haberlo hecho por capítulos, porque no se acaba nunca. Por brevedad, no he incluido los casos archivados tras las diligencias previas, aunque algunos son muy interesantes, sobre todo los de presuntas conexiones con la Mafia.
Berlusconi siempre dice que en todos sus procesos ha sido declarado inocente -en Italia sólo es firme la sentencia final del Supremo-, pero como verán hay cuatro prescripciones definitivas (procesos 3,5,6 y 7), dejando a un lado las que luego fueron revisadas como absoluciones. A uno enseguida se le ocurre que si la Justicia funcionara en Italia, sin cometer errores garrafales y a un ritmo razonable, a Berlusconi quizá podían haberle condenado, y no una ni dos veces, sino más. Aunque esto también debe agradecérselo a sus abogados, artistas en estirar procesos al infinito.
La explicación de Berlusconi para tan desmedida lista de entuertos judiciales es que entre ciertos magistrados, en Milán, hay una vena exagerada de izquierdas y que van a por él porque le odian. Berlusconi no se inventa todo, miren, miren esta otra escena de la película.
Sinopsis:
Los protagonistas discuten agriamente, porque el juez ha tendido una trampa al empresario y éste ha caído.
-¡Usted es un listo, mucho más listo que yo!
-Puede ser. Y ahora escihe mi desahogo. Estoy harto, y no soy el único, de ser el defensor de leyes que protegen una sociedad que da asco! ¡Porque consiente a individuos como usted prosperar y proliferar!
-¿Individuos como yo? ¿Y cómo soy yo, me lo puede explicar?
-¡Sí, usted es un ciudadano ejemplar, por Dios, no defrauda el fisco, no incendia bosques, tiene respeto por el paisaje, no contamina mares y ríos, no corrompe funcionarios, y frena ante los gatos negros!
-¡Señor juez!
-El señor juez está convencido de que algunas leyes que consienten a los detentores del poder económico dañar a la colectividad deben ser cambiadas!
-¡Pero si es lo que digo yo!
-¡No me toque, paracaidista, usted es un hombre vil y vulgar!
-¡Sí, confieso que soy vil, porque usted me da miedo! ¡Porque desde el primer momento he leído en su mirada una palabra terrorífica: ideología! ¡Usted me odia a nivel ideológico! ¡Usted está prevenido contra mí! ¡Usted no es un buen juez!
Este diálogo es el mismo que podrían tener alguien que odie a Berlusconi y lo que representa y el actual primer ministro, que replica estas mismas cosas a los magistrados. La película es del año 1971 y ya está todo ahí. Como siempre comprobamos, este país no cambia, viene de muy lejos. Risi ya retrata un tipo determinado de magistrado justiciero encabronado. En fin, no digo que sea el caso de los jueces que han procesado, y están procesando, a Berlusconi -aunque él sostiene que sí y yo creo que no- pero es necesario comprender el contexto y esto es lo que tratamos de hacer aquí, explicar las cosas a los de fuera. Es verdad que en Italia muchos jueces, pero sobre todo los fiscales, están tan contagiados como cualquiera de sus compatriotas por el afán de figurar. Salen en la tele, dan entrevistas a diestro y siniestro, se hacen famosos enseguida, abren investigaciones tremendas que se quedan en nada. En España, salvo Garzón y alguno más, es difícil recordar no ya el nombre de un magistrado, sino su careto. Aquí, en cambio, podrían hacer un 'reality'.
Por eso nuestro hombre, convencido de que esto es una guerra política, se siente legitimado para defenderse desde el poder. Bueno, en realidad es una opinión muy extendida entre sus adversarios que fue su única razón para entrar -y seguir- en política. Volvamos entonces a la lista de sus procesos.
Si uno se fija, no es menos evidente que los procesos 4, 8, 9 y 10 fueron paralizados y enterrados por una ley que despenalizaba la falsedad contable aprobada por su Gobierno. Así que quizá podría haber sido condenado alguna vez más.
Debe considerarse, además, que para torpedear los procesos All Iberian 2, Lentini, SME y Mondadori en 2001 aprobó una ley que endurecía los requisitos de las comisiones rogatorias, las peticiones de información de los magistrados a otros países, y de este modo anulaba pruebas o demoraba esos juicios ya abiertos. Afectaba principalmente a los documentos bancarios de Suiza y otros países. El Supremo rechazó algunos aspectos de la ley en 2002 y los tribunales la interpretaron de forma distinta. Pero los diversos juicios sufrieron retrasos.
Para paralizar el proceso SME aprobó en 2002 la ley de la legítima sospecha, que permitía recusar a un juez si uno tenía la legítima sospecha de que no era imparcial. Sus abogados la invocaron, pero fue rechazada. No obstante, demoró el juicio.
Todas estas leyes ‘ad personam’ fueron, obviamente, utilizadas también por otras terceras personas, que se beneficiaron alegremente de ellas, de mafiosos y traficantes a delincuentes comunes, pero esto son inevitables daños colaterales.
Para burlar la sentencia del caso SME aprobó una ley de inmunidad en 2003 que le permitió abandonar el proceso. Luego fue declarada inconstitucional, pero retrasó su juicio.
Para evitar la reciente sentencia del caso Mills aprobó una nueva ley de inmunidad. Si no, probablemente habría sido condenado con su compañero de banquillo, pues la sentencia dice claramente que "pagó por su impunidad". Debe pronunciarse el Constitucional, pero de momento ya ha evitado la sentencia. El caso, de todos modos, se dirige a la prescripción en los primeros meses de 2010.
Por otro lado, en la amena lectura de esta lista de procesos se perciben otras cosas, como el increíble fenómeno, un clásico de la Justicia italiana, de ser condenado a un porrón de años y luego absuelto, o juicios infinitos, o delirantes chapuzas judiciales. Son ingredientes que alegran aún más el conjunto. Claro, luego la gente no cree en la Justicia.
Como habrán comprobado, si es que han llegado hasta aquí, es un tema árido, aburrido. No entretiene. En definitiva, muy poco televisivo. Por eso nunca sale en la tele, ni Bruno Vespa le dedica un programa, ni los informativos se conectan en directo con la sala que va a fomrular una sentencia contra el primer ministro, sino que emiten 'Renegado', con Lorenzo Lamas, o cosas así. Por cierto, que del asunto de Noemi Letizia los informativos están contando muy poco. Se entera uno más con las televisiones extranjeras. En Italia se tiene la oportunidad de vivir sensaciones antiguas, como en 'Cuéntame'.
El problema para Berlusconi, y ya terminamos enganchando por el principio, como los autores consagrados, es que lo de Noemi Letizia (chica de la foto, con la foto dedicada de 'papi') sí es entretenido y, al contrario que toda esta pesada ristra de procesos incomprensibles, afecta a asuntos verdaderamente importantes: el honor, la familia, la tradición, esas cosas. Sería indignante, pero gracioso, que al final esto sí le cueste algún voto. Pero descuiden: en las elecciones europeas hablará el pueblo, arrasará y será investido otra vez de nueva y flamante soberanía. Así él siempre habla en nombre del pueblo italiano, como si no hubiera disidencia, como el título de la película, que es la frase con la que se inician las sentencias de los tribunales italianos. La otra frase simbólica de la Justicia es la escrita en todas las salas de juicio sobre las cabezas de todos: "La ley es igual para todos", algo que se recuerda como si no fuera obvio, porque no lo es. Veamos ahora cómo termina 'In nome del popolo italiano'.
Sinopsis:
El juez tiene el diario de la chica asesinada, donde anuncia su suicidio y que, por tanto, exculpa al odiado empresario. El magistrado sabe que este hombre es un chorizo redomado pero que nunca va a poder pillarle, porque siempre tendra´recursos para escabullirse de la ley, y está tentado de hacer desaparecer la prueba. En ese momento hay un partido de fútbol, Italia-Inglaterra y gana Italia. La gente se echa a la calle. Se desencadena la habitual juerga de ‘tifosi’. El juez, asqueado por el circo de su país, de pan y circo, ve por todas partes el rostro del empresario en la multitud: en un cura, en un viejo fascista, un militar, hasta en una pilingui. Está un poquito obsesionado. El caos termina con unos energúmenos, uno también con la cara del empresario, que vuelcan e incendian un coche de matrícula inglesa. El juez, que ve condensado en ese momento lo peor de los italianos y de un país que ha degenerado moralmente, decide quemar el diario y procesar a su enemigo, aunque sea inocente en ese caso concreto.
Italia es que es muy complicada.
Enero suele ser en Italia un mes demoledor, porque en el ciclo de ritos que se repiten toca a la presentación de balances del año anterior, casi siempre terroríficos. En España, tan viciados con el fugaz bienestar, está todo el mundo como loco en cuanto empiezan a venir mal dadas, pero en Italia llueve sobre mojado. Sin embargo estos informes, con ser apocalípticos, arrojan la luz de esperanza de que no es el fin, porque ocurre todos los años con total normalidad sin que se hunda nada. Uno de los casos más aplastantes es el de la apertura del año judicial, oportunidad para enunciar tremebundas estadísticas. Ríanse de los problemas de la Justicia en España y el caso de Mari Luz. En la imagen, como la fortaleza de Mordor, la mole del Palacio de Justicia de Roma, o 'palazzaccio' para los romanos, porque es pesado y feote.
La Justicia en Italia es tercermundista. No lo digo yo, lo acaba de repetir el presidente del Tribunal Supremo, Vincenzo Carbone, y lo dicen los datos que citó sobre la lentitud de los procesos. En la clasificación ‘Doing Bussines 2009’ del Banco Mundial, basada en el tiempo para resolver un litigio comercial, si nos sumergimos hasta el fondo de la lista esto es lo que vemos: puesto 151, Egipto; 152, Angola; 153, Gabón; 154, Guinea Bissau; 155, Sao Tome y Principe; 156, Italia... Siguen: 157, Yibuti; 158, Liberia; 159; Sri Lanka.. Y no continúo porque, total, se acaba enseguida, hay 181 países. Es decir, niveles africanos. Si este año los tribunales italianos consiguen tardar 16 días más ya adelantarán a Yibuti.
El criterio de la lista es el tiempo que una víctima tarda en recuperar un pago. En Italia se suele tardar más de cuatro años. Pregúntense ahora por qué es una osadía pretender hacer negocios en Italia y puede ser suicida aterrizar cándidamente como inversor extranjero. Por si alguien tiene curiosidad, España ocupa en la lista el puesto 54, es el último de Europa. El impagable Gian Antonio Stella, cronista del ‘Corriere’ y co-autor del best-seller del despilfarro ‘La Casta’, pone el ejemplo de Otello Semeraro, un señor de Taranto (sur) que hace poco no se presentó a una nueva audiencia por la quiebra de su empresa. Normal: había fallecido, porque el proceso empezó en 1962. Al final ha recuperado 188.000 euros... quién los hubiera pillado en 1962, cuando sí que era dinero. Una quiebra tarda de media más de ocho años. Pero el patrón se repite en los procesos civiles -una media de tres años y dos meses frente a los 15 meses de Francia- o penales -nueve en Italia y cuatro en Francia-.
Vean la respuesta al discurso de Carbone del delirante ministro para la Semplificazione, Roberto Calderoli (el que hizo la «ley cerdada» del sistema electoral con el propósito declarado de complicar las cosas): «Concreto, sincero, eficaz».
Este fastuoso engendro da de comer a mucha gente. En Italia hay 213.081 abogados, cinco veces más que en Francia (47.765) y muchos más que en España (155.000), que ya va sobrada. Sólo en Roma hay 21.000 abogados, la mitad que toda Francia. Los de Berlusconi, por ejemplo, están especializados en alargar los procesos hasta el infinito (el ínclito Niccolò Ghedini, en la foto). Es la gran paradoja: cuando Berlusconi afronta reformas en la Justicia es para arreglarse sus procesos e intentar alargarlos lo más posible y que prescriban, cosa que ha logrado en varias ocasiones.
Cuando me preguntan qué es lo peor de Italia -lo mejor es muy difícil de decir, porque hay muchas cosas buenas- suelo pensar que es la injusticia. En Italia no hay certeza de la pena, ya es un tópico decirlo, y seguir la vía legal de hacer las cosas parece casi siempre una pérdida de tiempo. Por eso predomina la ilegalidad. Es duro luchar contra el escepticismo y admiro a los ciudadanos honestos. Miren la pobre Eluana, la chica que lleva 17 años en estado vegetal: si su padre, en vez de ser un buen ciudadano y confiar en el cauce legal se hubiera ido a Suiza habría terminado hace años con esta historia. En Italia, teniendo una sentencia del Supremo que le da la razón, no consigue aplicarla. Por no hablar de los recientes casos de violación que tanto escándalo están causando. Se carga contra unos rumanos, pero en el primer caso de esta serie, uno de Nochevieja, el culpable resultó ser un chico de familia bien. El juez le ha puesto sólo en arresto domiciliario.
Las causas de todo esto son muy profundas. Podemos intentar seguir el rastro en una película divertídisma, y perfecta para conocer la Roma pontificia del Ottocento, ‘Il marchese del Grillo’ (Mario Monicelli, 1981). Entre sus muchos momentos estelares y de hondo significado, a la par que actual, los italianos suelen recordar éste, apoteosis del ‘usted no sabe quién soy yo’:
Sinopsis: El marqués del Grillo, sublime Alberto Sordi, es un noble golfo, anárquico, cínico, simpático y bromista. Es decir, un romano. Es sorprendido por la Policía en una pelea por una timba con trampas. De hecho sostiene en la mano el pie de su rival con un naipe que intentaba pasar a su compañero. «El cuerpo del delito», como argumenta el marqués al oficial. El oficial advierte al tabernero de que le va a meter un puro: «Bravo Caetá (Caetano, en Roma se corta el final de los nombres), sono cazzi tuoi (colorida expresión, para decir que alguien se ha metido en un lío y lo lleva claro)». Pero este servidor de la ley comete el error de querer detener al marqués, que replica: «Yo no puedo ser arrestado salvo por orden expresa del cardenal vicario, soy el marqués Onofrio del Grillo, duque de Bracciano, guarda noble y camarero secreto de su santidad Pío VII». Al oficial le da igual y lo arresta: «Sono cazzi tuoi». En eso llega el comisario y ve al marqués: «¿Pero qué hace usted en medio de estos canallas?». «¿Has visto! Ahora son ‘cazzi tuoi’», dice Sordi. «¿Pero es que has bebido? ¿cómo arrestas al marqués?», increpa el comisario. «Es que estaba en medio de todos estos ladrones», dice el ingenuo policía. «¿Y no sabes distinguir un noble de un plebeyo? ¡Dos meses de cárcel, así aprendes!». Como Sordi apunta que encima le había dicho quién era, le meten cuatro. «Perdónele excelencia», ruega el comisario al marqués, que de paso libera también a su sirviente. Antes de irse, Sordi pronuncia la mítica frase: «Lo siento, pero yo soy yo, y vosotros no sois una mierda». Al pueblo llano sólo le queda lamentarse. Como hoy.
Para concluir el tema y porque tiene relación con eventos vaticanos de las últimas semanas, veamos esta otra escena. En una de sus bromas -en esto el protagonista es como Berlusconi, todo el día de guasa-, el marqués ha pagado a todas las iglesias de Roma para que toquen las campanas a la misma hora. De ese modo, todo el mundo cree que el Papa ha muerto y cunde el pánico. Entonces es llamado al orden:
Sinopsis: El marqués se inclina ante el pontífice, pero pide saber de qué se le acusa. «No ha sido una broma», se justifica. «¿Cómo? Hacer sonar todas las campanas de Roma como si hubiera muerto el Papa no es una broma?», interviene el pontífice. «No, suenan porque ha muerto alguien quizá más importante», dice el marqués. «Ah, ¿y quién sería?», pregunta curioso el Papa. «La Justicia», replica Sordi, que explica: «Yo he cometido un abuso con un pobre carpintero judío, pero he conseguido, corrompiendo jueces, testimonios, auditores, guardias, abogados, cardenales, abades, funcionarios, peritos, administradores,que al final le condenaran a él. Sólo porque él es un pobre judío y yo un rico cristiano. Sin embargo, me inclino a vuestra voluntad y estoy dispuesto a ir a la cárcel, pero siempre que sea acompañado de...» y enumera todos los corruptos que ha comprado, de los monseñores al comandante de la Guardia Suiza. Cuando está por el abad de Santa María sopra Minerva -la hermosa iglesia con el elefantito delante- el Papa le echa el alto: «¡Eh basta, me estás masacrando todo el Sacro Collegio!». Y concluye: «Recuerda hijo que la Justicia no es de este mundo, sino del otro». «Lo sé santidad, Justicia del otro mundo», añade Sordi.
Lo que decíamos, Justicia del tercer mundo... o del otro. Tampoco dejo de asombrarme por cómo la cultura del catolicismo en Italia se traduce en su parte más piadosa, al contrario que en España, más calvinista, cuadriculada y vengativa. La indulgencia, el perdón, y su otra cara, la impunidad, invaden la vida pública.
Por cierto, sé que andarán distraídos con el escándalo del cura ‘lefebvriano’ (desde luego este nombre es de secta de Star Trek) que es un poquito nazi, pero miren lo que había escondido en la lista de nombramientos de la Santa Sede del sábado: un tal Gerhard Wagner, nuevo obispo auxiliar de Linz, Austria. ¿Quién es este señor? Ahora mismo se lo digo.
Este señor, de 54 años, tuvo hermosas palabras en 2005 ante la catástrofe del huracán Katrina, que arrasó Nueva Orleans y causó 1.800 muertos. Vino a decir que esta ciudad de «inmoralidad» se lo había buscado: «No es casualidad que hayan sido destruidas cinco clínicas abortistas y los locales nocturnos». En sus cavilaciones espirituales, se había preguntado si «la repetición de catástrofes naturales es sólo una consecuencia de la contaminación ambiental del hombre o también de la contaminación espiritual». Creo que los actuales vecinos de Nínive están acojonados, por si vuelven las plagas del Antiguo Testamento, y ya piensan en evacuar la ciudad. Ah, en 2001, este señor calificó a Harry Potter de ser un niño satánico y previno a los fieles contra él.
Arrepiéntanse, hombre, que no cuesta nada y el fin está cerca, y con él, al menos, llegará por fin la Justicia del otro mundo.
Hay días que no se da abasto...
Izquierda italiana
El Partido Demócrata (PD), de Walter Veltroni, última esperanza de un gran partido de centro-izquierda en este país, se reunió ayer para unificar por fin una postura sobre el testamento biológico, de actualidad por el caso de Eluana Englaro. Es la voluntad escrita de cómo ser tratado en caso de quedar en estado vegetativo y poder rechazar alimentación e hidratación. El Gobierno presenta la semana que viene un texto -síntesis a su vez de diez distintos- y hay que decidirse. Era la tercera reunión organizada al efecto de los jefes de grupo de Camera dei Deputati y Senado del PD. Pero las tres o cuatro o cinco corrientes de opinión interna no lograron llegar a un acuerdo. Al final decidieron que cada uno vote lo que quiera y que el partido no tiene postura única. Muy contentos algunos sectores del PD: «De este modo no se mortifica la dignidad de las diversas culturas del partido», dice Pierluigi Castagnetti (ex-democristiano reciclado). Desesperado, el senador Ignazio Marino, médico, concluye la reunión con una cita del evangelio de San Juan: «Que vuestro hablar sea sí cuando es sí y no cuando es no. Todo el resto viene del maligno». Pues eso, el PD está condenado.
(Varios diarios de hoy)
Vigilancia de objetos
La lentitud de la Justicia italiana tiene un aspecto fascinante que nunca se considera: propiciar el almacenamiento masivo de objetos inútiles, las pruebas del delito. Un ejemplo. El tribunal de Milán (norte) ha custodiado durante ocho años un cuello de botella roto, prueba de la pelea entre dos marroquíes, hasta que el caso ha prescrito y se ha podido tirar a la basura. Lo que pasa es que lo guardaba una empresa privada, subcontratada. Importe de la factura: 2.383 euros más IVA. El juez al final ha pagado 45, pero ha tenido que citar hasta un sentencia del Supremo para justificarlo. El Tribunal de Milán acaba de pagar seis millones de euros, aunque le pedían doce, a otra empresa por la concesión de los últimos diez años. Lanzados a hacer limpieza en la despensa del Ufficio Corpi de Reato (cuerpo del delito) ha aparecido más de una tonelada de trastos de 8.544 procesos ya cerrados y olvidados. Entre ellos un polvorín de 1.642 armas y más de 4.000 artefactos peligrosos e inflamables, de bombonas de gas a ácidos.
(Corriere della Sera de hoy)
Enfermera falsifica 358 test de cáncer y los convierte en negativos
No se sabe por qué, como siempre. Si se ha vuelto loca, por pereza para evitar trabajo o para fastidiar a sus superiores. Una enfermera de un hospital de Livorno (norte) ha ido falsificando desde 2006 un total de 358 test de ‘screening’ de tumor en el colon que eran positivos y los convertía en negativos, para tranquilidad de los pacientes. Descubierta en julio, el hospital ha vuelto a hacer todos los exámenes y 18 de estas personas tienen ahora un tumor que quizá se podía evitar.
(Varios medios de hoy)
Fútbol blasfemo

Apasionante debate en el Calcio por un fenómeno preocupante: aunque les cueste creerlo los jugadores blasfeman de vez en cuando, en momentos de tensión. ¿Qué hacer? Interviene el seleccionador nacional, Marcello Lippi, que quita hierro al asunto y dice que a los jugadores se les escapa por rabia e instinto, pero no es por falta de fe. Lippi es toscano, una de las pocas regiones donde se blasfema con normalidad, a los niveles de España. Reacción indignada desde el Vaticano del presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, Gianfranco Ravasi: «Si incluso el seleccionador nacional no condena este fenómeno no hay nada que hacer. Sus palabras son graves y representan el decaimiento y la barbarie, no sólo del fútbol, sino de toda la sociedad moderna».
Apunte: el reglamento prevé castigar la blasfemia con la expulsión, según ha recordado el ex-árbitro Paolo Casarin. En 2001, tres entrenadores fueron sancionados. En 2004, el presidente del comité olímpico italiano volvió a quejarse agriamente del tema. Esta temporada, la presidenta del Bolonia (norte), Francesca Menarini, ha pedido a sus jugadores que eviten las blasfemias.
(Varios diarios de hoy)
...y sin embargo ninguna de estas cosas es muy publicable en el periódico de papel. No tienen importancia, no dan un titular, no sirven para llenar demasiadas líneas, son sólo anécdotas, no hay sitio... A veces no es falta de voluntad o imaginación, sino de formato. ¿Está el periodismo anquilosado? ¿Interesan aún las historias? ¿Le está comiendo la tostada Internet?
En fin, nosotros a lo nuestro, que aquí no nos ve nadie. Al pobre monseñor Ravasi (¿habrá jugado alguna vez al fútbol este hombre?) le daría un ataque de apoplejía si estuviera en este vestuario en el que arranca la película ‘L’uomo in più’, (2001), primera y notable película de Paolo Sorrentino. Es el talentoso director de ‘Il divo’, magnífico filme sobre Giulio Andreotti que pueden ver en estas fechas en los cines españoles. Yo no he visto una bronca más memorable de un entrenador en el cine que esta. Me van a perdonar que no les traduzca mucho, pero se coge perfectamente la idea. Ustedes imaginen que son un fichaje extranjero recién llegado, que habla cuatro palabras de italiano, que se sienta acojonado en una esquina.
Por vacaciones y acumulación de material tenía un remanente de hechos insólitos que paso a referirles. Debido a las quejas de algunos lectores, que alegan que no toda Italia es igual y que en el norte no pasan estas cosas, he tenido cuidado de especificar la localización geográfica, para que no se produzcan lamentables equívocos.
Justicia increíble. Un albañil de Ferrara (norte) que fue juzgado y absuelto por el asesinato de su mujer en 2004 decide confesar que en realidad sí lo hizo, pero sabiendo que ya no se le puede condenar, pues la sentencia es definitiva. Se presentó en comisaría a primeros de enero, porque no podía con el peso en la conciencia, según dijo. No obstante, en los días siguientes ofrece entrevistas y sale en la tele contando su caso y cómo lo hizo.
Más Justicia increíble. Un juez de Milán (norte) condena a un ladrón de 35 años, delincuente habitual, a arresto domiciliario. Sin embargo, su padre está harto de él y se niega a acogerlo en el hogar familiar. Es decir, el reo carece de residencia. ¿Solución del magistrado? Arresto domiciliario en un banco del parque de via Trieste, en Limbiate. El reportaje del ‘Corriere della Sera’ se acompaña de foto del tipo en su banco, como Forrest Gump, con un perro.
Moralidad y buenas costumbres. El ayuntamiento de Candiolo, un pueblecito de Piamonte (norte) de 5.000 vecinos, ha prohibido la prostitución en la espesura de las afueras, con multa de 274 euros a los pillados ‘in fraganti’. La relación de las excusas presentadas por los acusados, a veces sorprendidos con los pantalones bajados, es memorable. «Estaba buscando setas, qué culpa tengo yo de que el bosque esté lleno de putas». «Tengo disentería, no aguantaba más y he corrido hacia el bosque, no tengo nada que ver». «El médico me ha dicho que para curar la próstata debo tener relaciones sexuales frecuentes y como no tengo muchas mujeres a mi disposición...» (acompaña certificado médico). El mejor es el de un hombre sorprendido en pleno acto sadomaso profiriendo gritos agresivos: «Yo con esta chica me quiero casar. Ni siquiera le pago (técnicamente no es prostitución). Le quiero regalar un futuro diverso, lejos de esta mierda....»
Sanidad. Nueva gigantesca estafa en la Sanidad del Lazio, la región de Roma (centro), calculada en unos 10 millones de euros entre 2005 y 2007. Tras el escándalo de las miles de recetas falsas, un nuevo frente inverosímil. En 33 ambulatorios y clínicas concertadas se han descubierto «anómalas concentraciones de prestaciones». Es decir, servicios nunca realizados pero cobrados. No se crean que se andaban por las ramas: 741 tipos de Civitavecchia fueron operados, en teoría, hasta 1.600 veces de cataratas cada uno en el mismo año. Ver para creer, aunque quizá no sea la mejor expresión. Pero hay ciudadanos que acumulan 2.241 prestaciones al año, entre visitas, análisis, TAC y ecografías, equivalentes a ocho servicios al día. Vamos, que ni iban a comer a casa.
Camorra. Detenido en Nápoles (sur) otro actor de ‘Gomorra’ por ser en la realidad miembro de la Camorra. Es el cuarto.
Balance de Nochevieja por disparos festivos de bala al aire. En Nápoles (sur), un muerto y tres heridos. El fallecido es un joven de 25 años que estaba asomado al balcón. A los tres días se entregó la sospechosa, una joven de 23 hija de un capo de la Camorra. En Lombardía (norte), tres heridos. En Sicilia (sur), una joven de 25, herida por su propio padre, guardia jurado, que se puso a disparar para celebrar las campanadas. Total de heridos en Italia (norte, centro, y sur) por petardos y cohetes, 354, con 28 heridos graves.
Santa Sede. Desde el 1 de enero el Vaticano (centro) decide dejar de aplicar las leyes italianas «por su número exorbitante, porque son confusas, inestables, ilógicas, contradictorias y amorales», aunque han tardado más de un siglo en enterarse.
Amor. Una joven de Savona (norte) decidió hacerse monja y entrar en un convento en Montecassino (sur). Su novio, dolido después de seis años de relación, se hizo 500 kilómetros con el coche y se plantó ante el cenobio con una pancarta. «Deja a Dios, vuelve conmigo», decían los titulares de los periódicos. En realidad, si uno leía el artículo, no decía eso (suele pasar), sino algo más etéreo que quedaba fatal para el titular, sin ninguna fuerza: «He venido hasta aquí con el corazón, pero mi deseo es que seas feliz». Quizá si el chico le hubiera dejado a un periodista le hubiera mejorado la frase. Pero el caso es que allí estuvo con la pancarta. Al final lo dejó.
Cuento negro. El señor Antonino Tripoli, jubilado de 66 años, de Palermo (sur), estaba en coma desde hacía diez días después de que le dispararan cuatro tiros en la cara. Era como el hombre invisible: toda la cabeza vendada y apenas dos agujeros en la cara. Los médicos no daban ninguna esperanza. De repente se despertó. Sin hablar, con gestos, pidió que llamaran a la Policía. Cuando llegaron los agentes, señalando fotos, siempre sin decir una palabra, como un fantasma, les dijo quién le había disparado: su nieto, Domenico Gargano, de 32 años, que había ido a verle compungido varias veces al hospital. A los dos días se murió. Titular: «Vuelve de la muerte y acusa a su asesino».
Tiempo. Para terminar, uno de mis favoritos. ‘La Stampa’ denuncia de nuevo que el gran reloj de la estación central de ferrocarril de Milán (norte) lleva 45 años parado en las 10.52. A los dos días, por fin, rápida intervención de las autoridades: tapan el reloj.
Además de la curiosa pero sin duda casual proliferación de localidades del norte, les habrá llamado la atención que el común denominador de casi todas estas historias es el ingenio, la genialidad, característica admirable de este gran pueblo. ¿Qué es el genio? Nos lo explica esta inolvidable secuencia de ‘Amici miei’ (1975, Mario Monicelli), película talismán de nuestro blog. Ocurre cuando la panda de amigos gamberros se cuela en una fiesta para comer con todo su morro y, de paso, para que el Necchi pueda ir al baño:
«¡Y continúa, no se para!», grita asustada la madre.... «¿Qué es el genio? Fantasía, intuición, decisión y velocidad de ejecución», nos cuenta la voz en off de Tognazzi. «No se puede imaginar cuán precioso es un amigo así, como el Necchi, especialmente en los momentos difíciles, en los que uno se estanca un poco...», comenta al final con melancolía.
Estos días hay revuelo por el proyecto de hacer un 'prequel' del filme ambientado en el Quattrocento y la gente se ha rebelado en masa en Internet. El 'Corriere' abrió una encuesta para votar la mejor escena, pero sólo había seis para elegir (era difícil, la verdad) y esta no estaba. No se preocupen que ya las iremos poniendo.
El Estado no paga, basta escuchas policiales
Las tres compañías de escuchas telefónicas y ambientales que trabajan en Italia para la Policía y la Justicia amenazan con suspenderlas el 1 de diciembre si el Estado no les paga los 140 millones que les debe. Entre las operaciones que pueden pararse, búsqueda de huidos de la Camorra y protección de Roberto Saviano, persecución de la 'ndranghetta o terrorismo integrista islámico. "Hemos tenido que pedir prestado a los bancos y está en juego nuestra supervivencia -lamentan en un comunicado-. No somos Alitalia, somos empresas sanas, pero nos falta liquidez y 500 días de retraso en el pago son demasiados, porque el Estado es nuestro único cliente".
(Corriere della Sera de hoy)
El Supremo anula el nombre de Viernes a un niño y le bautiza como Gregorio Magno
La Cassazione, el Tribunal Supremo italiano, es famoso por ocuparse normalmente de tonterías sin la menor importancia. Como ayer. Decidió cambiar de oficio el nombre de un niño, al que sus padres habían llamado Viernes, y le pusieron Gregorio Magno, festividad de su día de nacimiento. El Registro se negó a inscribirlo y la apelación de los padres fue subiendo hasta el Supremo. Los padres, de Génova, lo han encajado mal: "Para nosotros siempre será Viernes". Alegan que, por ejemplo, Totti ha llamado a su hija Chanel. El Supremo, más leído, asegura que Viernes puede ser objeto de bromas, pues recuerda al nombre del compañero de Robinson Crusoe, "una figura humana caracterizada por la sumisión y la inferioridad que no alcanzó la condición de hombre civilizado". La pareja replica que ellos nunca pensaron en la novela, y que incluso estuvieron a punto de ponerle Miércoles.
(Agencias de hoy)
Sobre este blog
Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».
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7-Laudo Mondadori. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Aplicación de las atenuantes genéricas, que conllevan la prescripción del delito. Su abogado y ministro de Defensa de su Gobierno en 1994, Cesare Previti (chico de la foto), sí es condenado como intermediario del soborno de jueces para Berlusconi. Para conceder las atenuantes, la sentencia considera «las actuales condiciones de vida social e individual del sujeto», es decir, que Berlusconi era entonces primer ministro. En primer grado Previti fue condenado a 13 años. En segundo grado, absuelto. El Supremo le impuso un año y medio.

