Íñigo Domínguez
La vida en Roma
Nuestro héroe siempre cae de pie y no le pillan ni los curas. Resulta que el otro día, en un funeral, fue a comulgar. ¿Y qué? Bueno, es que en Italia se fijan mucho en estas cosas y le dan la mayor importancia, porque la doctrina actual de la Iglesia católica es que la comunión está prohibida para los divorciados que se hayan vuelto a casar. Es el caso, ya es coincidencia, de todos los líderes de los partidos de centro-derecha: Berlusconi, Fini, Bossi y Casini. Así que al ver comulgar a Berlusconi se abrió un debate. ¿Cómo es que le dejaron y el cura no le echó?
Hubo algún desconcierto eclesiástico hasta que intervino sagazmente el arzobispo Rino Fisichella, teólogo eminente del Vaticano y capellán del Parlamento: «El presidente Berlusconi, habiéndose separado de la segunda mujer, la señora Verónica, con la que estaba casado civilmente, ha vuelto a una situación, digamos así, ‘ex ante’. Es el segundo matrimonio que creaba problemas. Es sólo al fiel separado y casado por segunda vez al que se prohíbe comulgar, porque subsiste un estado de permanencia en el pecado». Ya estamos todos más tranquilos.
En realidad Berlusconi ya había intentado saltarse también esta norma, pues hace dos años en una misa en Cerdeña le preguntó al obispo local: «¿Cuándo cambiáis esta regla que me impide comulgar?». No se rían, estamos hablando de un hombre que cuando le han pillado con los balances de su empresa trucados se carga el delito de falsedad en balance contable. «Usted que tiene poder hable con quien manda más que yo», le respondió el obispo. Pero al final no ha hecho falta.
Otra cosita. Ya mencionamos antes de las elecciones regionales de hace un mes los llamamientos a emprender sin falta y urgentísimamente las reformas inaplazables que exige sin más dilación Italia. Es lo que de forma ya casi mítica se llama por antonomasia ‘las reformas’. Pues bien, Berlusconi salió vencedor de las elecciones:
Primeras declaraciones: «Ora sùbito le riforme»
Al cabo de dos semanas: «Le riforme non sono una priorità»
Al cabo un mes, ayer, primeras iniciativas del Gobierno: «Nuevo proyecto de ley de inmunidad judicial para Berlusconi».
También Italia está ‘ex ante’.
Volvemos con el monotema que a algunos tanto les molesta. Les aseguro que les entiendo perfectamente, es muy molesto, pero el deber me obliga. Esta vez es para una cosita de nada, sólo para que vean como es la alegre vida de Berluscolandia y lo bien que lo pasamos.
Pese a que fue un acontecimiento planetario, no se habrán enterado de que el pasado sábado hubo una gran manifestación en la plaza de San Giovanni Latterano (San Juan de Letrán para los españoles) convocada por nuestro héroe. La idea era organizar una gran apoteosis, baño de masas y consagración pública de su persona, porque hay elecciones regionales bastante importantes (40 millones de votantes) el domingo y el lunes. Sí, se vota dos días, otra peculiaridad local. Se teme que la gente, si hace bueno, el domingo pase de ir a votar porque se va al campo o a la playa y por eso se estira al lunes, así los electores se pueden dar el piro de la oficina con la excusa de ir a votar.
Vean la publicidad a toda página que aparecía en la prensa en los días previos a la manifestación.

No, el de la foto no es el hermano pequeño de Berlusconi, es el propio Berlusconi. En su honor debemos decir que es el único líder que no recurre al Photoshop. Planta directamente una foto del siglo pasado. La foto debe de ser, le echo yo, de 1994 o por ahí, cuando anunció su entrada en política, con la enciclopedia detrás. La paradoja es que ahora tiene más pelo. Claro, luego llega el día del mítin y cuando aparece pasamos de golpe del hermano pequeño de Berlusconi al tío abuelo que se embolinga en las bodas y cuenta chistes verdes:

Seguro que tampoco habrán podido evitar fijarse en el lema del cartel publicitario: "El amor vence siempre sobre la envidia y el odio". No es un estribillo de Bisbal ni un papelito de las galletas chinas de la suerte, es el gran mensaje electoral de nuestro héroe. Él representa el amor, el suyo es el Partido del Amor, y es perseguido por los fiscales y jueces que le odian, y también por los periodistas. No se crean que fue una ocurrencia pasajera de un día, que lo dice con la boca pequeña o poniéndose colorado. No, lo proclama con todas las letras. Miren el escenario del mítin.
No, no es el festival de Sanremo o una convención de una secta de energía positiva donde regalan pins. Es un acto político realizado por adultos y para adultos. Y había muchos. Según la organización de Berlusconi, más de un millón. Según la Policía, algunos menos, 150.000. Era impepinable: con un cálculo de cuatro personas por metro cuadrado es lo que salía. Algunos cerebros del partido atacaron ásperamente a la Policía y llegaron a decir que habrían bebido. Hasta tuvo que salir el ministro de Interior, Roberto Maroni, de la Liga Norte, a defender a las fuerzas del Estado. También la Policía odia a Berlusconi. Todos le tienen manía.
Pensarán que esto de trucar las fotos, los lemas estúpidos y trampear con los números es típico de cualquier campaña electoral, y que puedo estar exagerando, que Berlusconi diría algo de contenido real en su intervención. Pues tienen razón en todo. Entre las promesas habituales de la última década -porque siguen pendientes y las va repitiendo cada años- hizo una nueva verdaderamente interesante. Cito textualmente lo que quiere hacer en los tres años que le quedan, aunque ya estuvo cinco con mayoría absoluta y ahora lleva dos:
"...Las reformas institucionales, la reducción del número de parlamentarios, la elección directa del primrr ministro o del presidente de la República, la gran, gran, gran reforma de la Justicia, la profunda reforma y modernización del sistema fiscal, la cuestión del federalismo. Continuaremos con la misma determinación la lucha contra la mafia y la criminalidad organizada. Queremos dar más seguridad a los ciudadanos, menos impuestos, menos burocracia, más infraestructuras y más verde. Queremos derrotar el cáncer que cada año golpea a 250.000 italianos y que afecta a casi dos millones de nuestros ciudadanos"
Apúntenselo, sí: Berlusconi ha prometido ante 150.000 personas, perdón, un millón, que en tres años va a acabar con el cáncer. Lo dijo ya lanzado, totalmente engorilado, prometiendo todo lo que se le venía a la cabeza. Lo demás se lo llevo oyendo desde que llegué a Italia -las famosas "reformas que necesita urgentemente el país"-, pero con esto del cáncer se ha superado. Los analistas han visto en este detalle un síntoma de que está en horas bajas, pues no se explican por qué se paró ahí y no ha hecho la misma promesa con el sida y la esclerosis múltiple.
Ah, el acto terminó con todos cantando, varias veces y con megafonía, 'Meno male che Silvio c'e" (Menos mal que tenemos a Silvio), himno de exaltación personal del amado y amoroso líder.
Como la mayoría de ustedes son buenas personas estarán pensando quizá que exagero de nuevo, y que no lo habrá dicho con esas palabras, o que lo he sacado de contexto. Que no es posible que alguien sea tan irresponsable y tan impresentable. Pero no se debe nunca infravalorar a Berlusconi. Dado que se ha armado cierto revuelo -clandestino, claro, porque de esto en la tele no se habla-, nuestro hombre ha reaccionado como siempre. Ya saben, se ha puesto cabezón. Y lo repitió ayer en otro mítin en Milán:
"En los próximos tres años queremos derrotar el cáncer"
Hala, ¿está claro o no? Bueno, pues a lo mejor es verdad y tenemos que darle el Nobel. Aunque a mí me da que será algo más de rollo chamán o pitoniso de tele regional de madrugada. A lo mejor se ha creído esto del Partido del Amor y se está transformando en gurú con poderes curativos. Ya estoy acojonado esperando las promesas de los próximos mítines, porque todavía quedan cuatro días de clímax final, pero creo que se hacen una idea. Por lo menos este año se respira un poco y la campaña no se hace tan pesada. Quizá hay que agradecérselo a nuestro héroe, pues ha estado haciendo llamaditas para cerrar los programas de debate político de la RAI, pues algunos se permiten la desfachatez de invitar a politicos y personas que no piensan como él. Hasta dónde vamos a llegar. Es el último caso en el que está investigado: le han pillado 18 llamadas al director de informativos de la cadena pública y a consejeros de la autoridad reguladora de la competencia, tratando a algunos de ellos a gritos como si fueran empleados suyos para que le cerraran programas incómodos, y eso que son tres de lo más normalito. En fin, que tres meses después se ha decidido salomónicamente que este año no hay programas políticos en la tele en el mes previo a las elecciones. Un bálsamo, oigan. Todo fenomenal. Yo ya siento, no sé, como si amara a todo el mundo.
Sinopsis: Escena de 'Gli onorevoli' (Sergio Corbucci, 1963), divertida comedia sobre una campaña electoral. Mi admirado Totó, el ciudadano Antonio La Trippa, hace su campaña electoral de forma incansable. Mientras se escabulle en el baño se oye la voz de su mujer al teléfono: "Yo votaré a Tulio. Aah, querida mía, no hay rosa sin espinas ni Gobierno sin Andreotti". Por cierto, que ahí sigue de senador vitalicio, 47 años después. Nuestro entrañable La Trippa imita la voz de Mussolini en el patio del vecindario: "¡Vota Antonio La Trippa!". "Sí, con salsa", le responden. Luego da las indicaciones pertinentes, nombre de la lista y número, el 47. "¡El muerto que habla!", le responden, en referencia a las imágenes que se asocian en la superstición popular con números, para apostar con los sueños. "¡Mira que soy tonto, porque no estaré callado, vaya número me han dado!", se lamenta el pobre La Trippa, porque sabe que es número de mala suerte.
Berlusconi estuvo hace poco en Israel y en los Territorios Ocupados y volvió a dar una lección de diplomacia. Cualquiera sabe que en estos santos lugares hay que andarse con pies de plomo e hilar muy fino, pero eso no es problema para nuestro hombre. Él es un vendedor nato, un magnate del entretenimiento, y sabe que lo mejor es decirle al cliente lo que quiere oír. Y paciencia si el cliente luego compara con lo que le han dicho a otro y ve que es exactamente lo contrario. Siempre se puede atribuir a manipulaciones y conspiraciones de terceros. Es una norma que se puede aplicar en cualquier lado y también, cómo no, incluso en el avispero de Oriente Medio. Así que vamos con el ejemplo.
LECCIÓN NÚMERO 1
Israel, por la mañana, ante el primer ministro Benjamin Netanyahu y el parlamento:
«Italia está orgullosa de muchos gestos de solidaridad hacia vuestro país (...), se opuso en la ONU al informe Goldstone que intentaba criminalizar a Israel por su justa reacción a los misiles de Hamas lanzados desde Gaza».
Cisjordania, por la tarde, ante el primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina, Abu Mazen:
«Así como es justo llorar las víctimas del Holocausto, es justo manifestar dolor por lo que ha sucedido en Gaza. Siempre, cuando la guerra sustituye la paz, la violencia a la racionalidad, se deteriora la humanidad y las relaciones entre los hombres».
Luego le preguntaron qué había pensado al ver el muro israelí que rodea Belén: «No me he dado cuenta, estaba tomando apuntes». Para terminar y aligerar la tensión visitó la basílica de la Natividad, en Belén, y les contó a los frailes un chiste de la Virgen María.
Es decir, Berlusconi es un seguidor apasionado de la máxima de mi admirado Groucho: «Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros». Pero quédense con la moraleja: ¿Saben lo mejor? Que funcionó. Ni asesores geopolíticos ni gaitas. Un amigo que estaba esos días en Jerusalén me contó que tanto la prensa palestina como la israelí se quedaron con la frase que les ponía bien, obviaron la otra y todos tan contentos. Yo me rindo ante este hombre. Recuerden lo que decía Indro Montanelli, que lo conoció muy bien:
«Berlusconi es el mentiroso más sincero que existe, es el primero en creer en sus propias mentiras, y es esto lo que lo hace peligroso. Tiene alergia a la verdad, una voluntaria y voluptuosa propensión a las mentiras» (...) «Tiene un concepto de la verdad totalmente personal, por el que la verdad es lo que dice él. Y se cree esta palabrería, quizás a fuerza de mentir, quizás se convierte en un mentiroso de buena fe».
Lo malo es que parece que muchos otros también le creen. Vamos con la siguiente lección.
LECCIÓN NÚMERO 2
Uno de los más grandiosos ejemplos de cómo funciona nuestro héroe se halla en una recóndita intervención en un programa de una cadena de televisión de Túnez. ¿Pero qué pinta este señor en Túnez?, se preguntarán. Bueno, es que Berlusconi hace negocios con todo el mundo y allá donde ve dinero, va. Que sea primer ministro no es un obstáculo, al contrario, es una ventaja, porque con el cargo entran los viajes oficiales. Por eso su agenda de visitas al extranjero es tan extraña.
La entrevista, emitida el 18 de agosto de 2009, es larga, en dos vídeos, pero creo que merece la pena como documento para la antología. A lo mejor les resulta pesado, y pido disculpas, pero es necesario mostrar las pruebas cuando las hay. Si no es que uno no se lo cree. Por lo menos esta vez es en francés con subtítulos en italiano, que es de más ayuda. De todos modos, si prefieren, leánse el resumen y luego vayan a los pasajes que les interesen, para verlo con sus propios ojos.
Sinopsis:
La entrevista es en Nessma TV, una nueva cadena tunecina que emite para todo el Magreb. Berlusconi se congratula: «Cuando nace una televisión es una fiesta, porque la televisión es una fiesta en la familia, en la casa, es el dinamismo, el futuro, representa las cosas buenas».
Luego cuenta una anécdota: «Cuando trabajaba en los cruceros Costa era guía turístico pero no había estado nunca en Túnez, así que un amigo me dejó una guía e iba leyendo de tapadillo mientras explicaba, fue un gran éxito». Ya ven que desde joven era único para vender la moto.
El presentador le pregunta entonces por un día del año anterior en el que «entró en la Historia», con un discurso en Libia en el que pidió disculpas por los errores de Italia en la colonización. Berlusconi le corrige: no pidió excusas, sino perdón «ante el Parlamento libio», si existe tal cosa en los dominios de Gadafi, porque los italianos sometieron «una tierra y un pueblo libres». Aplausos. Dice que pidió perdón «con la mano en el corazón, con un gesto natural, no estudiado». También narra su emoción cuando besó la mano de un hijo de un héroe de la resistencia libia. Más aplausos. Repite que fue un gesto natural.
Hagamos un inciso, para que pongan las cosas en su contexto. Primero, antes que nada, que Berlusconi en Libia pidió «excusas», no perdón, pero vamos a pasárselo. Lo reseñable es que justo un año antes, el 11 de septiembre de 2008, Berlusconi hablaba ante un auditorio completamente distinto: la fiesta de las juventudes del partido post-fascista Alianza Nacional, Azione Giovane. Y va y les dice: «Se lo he dicho a Gadafi, Italo Balbo (gobernador italiano en Libia) hizo cosas egregias en Libia».
Sigamos. A continuación, el presentador le pregunta por su relación con Tarek Ben Ammar, uno de los dueños de la cadena y presente en el estudio, desde hace 25 años. «No se puede decir», bromea él. «Sí, los dos amamos la otra mitad del cielo, que son las mujeres», replica Berlusconi, señalando a la cuarta persona de la mesa, una chica guapa. Luego explica que han hecho películas juntos, series,... y una sociedad al cincuenta por ciento, Quinta (retengan este nombre para luego), sin firmar nunca un papel, sólo con un apretón de manos, y que se tienen el uno al otro cuando se necesitan.
Es decir, Ben Ammar y Berlusconi son socios de negocios. Ben Ammar se sienta de hecho en los consejos de administración de algunas empresas de su amigo. Ben Ammar añade que Berlusconi cree en el Magreb, en el mundo árabe moderado, y que les ha ayudado a crear Nessma TV con los hermanos Karoui, que gracias al presidente Ben Ali es «la primera televisión libre, independiente y privada creada en el mundo árabe con un socio europeo, de un amigo y de un país amigo como Italia». Ya ven que los socios de Berlusconi, como él, también confunden su persona con el Estado. «Por eso tenemos el honor de tener hoy con nosotros al emperador de la televisión privada», remata.
Inciso. Resumamos, porque a estas alturas ya se olerán el pastel. Efectivamente, esta televisión de Túnez, Nessma TV, también es de Berlusconi. Un momento, dirán ustedes, pero qué hace el primer ministro de un país haciendo negocios por ahí. ¿Pero, almas de cántaro, en qué mundo viven ustedes? Berlusconi cuando viaja también se ocupa de sus asuntos, faltaría más. Basta hipocresías: ¿para qué tener un político que defiende intereses de empresarios, en función de sus presiones o amistades, como ocurre en los demás países, cuando uno puede tener lo mismo en una sola persona? Se ahorra tiempo y energías.
El único problema es que si bien un empresario puede pasarse por el arco del triunfo los derechos humanos o los regímenes autoritarios, porque al fin y al cabo él sólo se ocupa de su dinero, cuando lo hace un primer ministro queda raro. Pero qué le vamos a hacer, todo no se puede. Y es más, es mucho más cómodo, porque uno tiene más margen de maniobra si está a buenas con las autoridades. Así que ahí tenemos a Berlusconi en Túnez, un régimen policial como Dios manda, haciendo risas en la tele. En su tele. Si añadimos a la censura autóctona la que impone la presencia del jefe ya ven lo que sale: una entrevista como la que vemos.
Sigamos. La presentadora, la chica guapa, le dice que «ha contribuido al cambio radical de Italia gracias a su televisión», y que si cree que Nessma TV puede cambiar también la cara del Magreb. Berlusconi dice que sí, porque pueden resaltar lo que tienen en común los cuatro países del Magreb donde se emite (Marruecos, Túnez, Argelia y Libia) y que puede unirles para el futuro. Es una televisión, apunta con mucha vista, que habla una lengua común para 80 millones de personas y promete un futuro de bienestar. Más aplausos.
El presentador le pregunta si Nessma TV puede tener el mismo gran futuro de sus otras televisiones. «Sí, es absolutamente posible, sobre todo hay que elegir bien a las personas», responde, y dice que ya están bien elegidos los que tiene delante. «Segundo, hay que hacer un casting de chicas -gesto de tía buena o bombón-, algo en lo que yo tengo una competencia increíble». Risas. «Yo lo confirmo, y soy un buen alumno suyo», dice su socio. Menuda pareja.
Ya ven, unos empantanados con la alianza de civilizaciones y Berlusconi triunfa exportando la democracia a base de mamachichos. Nessma TV es una cadena de series, concursos y vídeoclips, con poquita información. Entretenidísima. El fondo ideológico de la operación es crear una cadena de corte occidental para contrarrestar entre los jóvenes la influencia fundamentalista.
FIN
Bueno, esto que han visto es lo que en la profesión se llama, perdonen la expresión, una entrevista-mamada. Ya ven que sin algunos incisos que pongan las cosas en su sitio unos se traga la entrevista como un tinto de verano. Si tienen estómago, anímense, que vamos con la segunda parte de la entrevista.
Sinopsis:
Berlusconi sigue con su receta para el éxito en televisión. En tercer lugar, explica que las televisiones públicas del Magreb son demasiado particulares y hay muchos terrenos en los que no entran. En cambio, la parrilla de Nessma TV es «muy inteligente, que habla a los conservadores, a los más modernos, que mira a la tradición del pasado, que mira al futuro, y creo que los espectadores podrán aprovecharse de eso para ver cosas nuevas que entran en sus hogares. Lo que hay que tener muy claro es que la televisión es un medio que entra en toda la familia, que ven juntos padres e hijos. En la televisión no puede pasar nada que fastidie a la padre o a la madre, o algo que les avergüence ver junto a sus hijos». Toda una lección de teoría político-televisiva. No descarten que dentro de unos años Berlusconi entre en política en Túnez.
Y entonces le preguntan por la inmigración ilegal. «Lo peor son las organizaciones criminales, que son muchísimas. El señor Ben Ali (presidente de Túnez) me ha dicho que vuestra Policía ha descubierto más de 300. Son gente que se aprovecha de las esperanzas de los demás, de los que están en la miseria, de los que quieren para los suyos un futuro mejor. Y entonces se fían de gente con embarcaciones no seguras y acaban en tragedia. Hay que combatir todo esto». Y ahora permítanme que enmarque para la posteridad el resto de la frase:
«Para los que quieren intentar nuevas posibilidades de trabajo y de vida hay que intentar aumentar las posibilidades de entrar legalmente en Italia y en los otros países europeos. Y esto es lo que quiero que se aplique, no sólo en Italia, sino en toda la Europa. Hay que decir además que los italianos han sido un pueblo que ha emigrado y esto nos impone el deber de mirar a todos los que vienen a Italia con una total apertura de corazón y de dar a la gente que viene a Italia la posibilidad de una casa, de un trabajo, de un colegio para los niños y la posibilidad de un bienestar que significa también la salud y la apertura de todos nuestros hospitales para sus necesidades, y esta es la política de mi Gobierno».
¡Tiempo muerto! Inciso, por fuerza mayor.
Madre mía, pero qué cara más dura. La tiene de cemento armado (obsérvese el fenómeno, minuto 4.39 del vídeo). No sé ustedes, pero si yo fuera tunecino hubiera hecho las maletas inmediatamente, entre lágrimas de emoción, y habría salido pitando para Italia, el paraíso del emigrante. Pero menos mal que había estado unos meses antes en Lampedusa: la abrumadora mayoría de los extranjeros del centro de retención de inmigrantes en enero de 2009, cuando estallaron los disturbios, eran tunecinos. En total, un millar. A lo mejor es que habían ido demasiado pronto, antes de que saliera Berlusconi en la tele, porque si no no se explica. Al final Berlusconi firmó un acuerdo con Túnez para devolverlos en aviones a su país. Pero seguro que después de que salió en la tele según llegan les dan las llaves de la casa, coche, vacaciones en Torrevieja (Alicante) y tickets-restaurant.
En fin, para qué engañarnos, en Italia la consigna con los inmigrantes es la contraria: caña al mono que es de goma. Vean si no el divertido juego que tenía esos mismos días, agosto de 2009, la Liga Norte -aliado de Berlusconi en el Gobierno y quien impone la política de inmigración- en su página de Facebook. Se llama ‘Rebota al clandestino’ y consiste en detener los barcos de inmigrantes que aparecen por toda la costa por sorpresa antes de que toquen tierra. Es otro éxito tras el anterior ‘Convierte al comunista’, junto a los vídeos ‘Estoy cabreado’ y ‘Tengo miedo’, toda una declaración de principios.
Otra cosa más. Tres meses antes de esta entrevista el Gobierno de Berlusconi retiró, por la polémica creada, la norma que imponía a los médicos denunciar a los inmigrantes ilegales que fueran a urgencias, así que nada de hospitales para todos.
Vengan, vengan, como dice Berlusconi, a este valle de leche y miel, prácticamente Disneylandia, que luego ya les esperará el ministro de Interior de la Liga Norte con las rebajas. Pero no hay que andar estropeando el espectáculo con complejas consideraciones: Berlusconi está perpetrando su show y su único objetivo es arrancar lágrimas y sonrisas de su público, léase clientes. Según los datos que dio Mediaset, la empresa de Berlusconi, cuando presentó su cadena tunecina en Cannes en 2008, es un mercado potencial de publicidad de 350 millones. Cuántas emociones.
Y no soy el único a estar conmovido. Tras su discurso de película de Frank Capra, también se extendió la conmoción en el estudio. La chica no pudo contenerse:
-Es usted increíble, señor presidente, no puedo evitar aplaudir, es verdaderamente admirable que haya personas que hoy puedan dirigirse así a la gente del Magreb.
Verdaderamente admirable... o abominable. Vean ese careto de trolero que se le pone en el minuto 4.49 mientras le doran la píldora. La entrevista-masaje ya es imparable y alcanza a su clímax. ¿De dónde le viene toda esta energía?, pregunta ella rendida. «Simplemente del hecho de que soy un hombre del pueblo, vengo de una familia que ha conocido la guerra y la pobreza, y tengo un gran respeto por todos, a partir de los más humildes, es algo que forma parte de mi naturaleza». Cita incluso sus ocho años en los salesianos, que le han inculcado el ayudar a los demás, y añade que, como hombre con responsabilidades de Gobierno, la cosa más importante es ayudar a los que lo necesitan. Como él mismo, por ejemplo, añado yo.
Siguiente pregunta. Con todas las cosas que ha hecho, ¿de cuál se siente más orgulloso? «De no tener nada de los que arrepentirme, y espero que cuando me entierren escriban: ‘Fue un hombre justo, un buen hombre’».
Pregunta final. Presidente, es la primera vez que puede hablar directamente a millones de magrebíes, a través de nuestro canal. ¿Qué les diría? «Miro por primera vez a la cámara y digo: tenéis que ver este canal, para hacer vuestra vida mejor y porque este canal es el canal número uno». Perfecto para un primer ministro, qué gran estadista.
Para terminar, cómo no, chascarrillos picantes. Le pide el número de teléfono a la tipa. Pero ella, lastimeramente, le ruega que se siente para una última pregunta, «la que todo el mundo se hace». «Ay», se oye decir al socio de Berlusconi, que en esas fechas estaba metido en los escándalos de putas. Nuestro héroe se pone serio, por si resulta que al final le hacen una pregunta de verdad y le ponen en un aprieto. Pero sólo es un espejismo. Le hacen como en la televisión italiana cuando va a ‘Porta a porta’, preguntarle por el Milan. Que por qué han vendido a Kaká. «Ah, ¿pero han vendido Kaká?», responde él. Y es que ni eso le sacan. Risas. «El hombre más inteligente de Europa», despide el presentador, por si había quedado alguna duda. Qué estupenda velada.
LECCIÓN NÚMERO 3
La entrevista en la tele tunecina fue el 18 de agosto de 2009. El día 31 de ese mismo mes, ni dos semanas después, Berlusconi estaba en Libia para celebrar el primer aniversario de la famosa fecha histórica en que pidió excusas. Allí defendió igualmente la política de inmigración de su Gobierno, pero la auténtica, no la de postal que había sacado en la tele tunecina: rechazar las embarcaciones en alta mar, como en el juego de la Liga Norte. «Si queremos poner en marcha una verdadera política de integración tenermos que ser rigurosos para no abrir Italia a cualquiera», afirmó. La nueva línea, criticada por la ONU por violación del derecho de asilo de la Convención de Ginebra, ya no era desembarcar a los inmigrantes en Italia, sino mandarlos de vuelta a tierra en alta mar. Ese mismo día las autoridades italianas cortaron el paso a un barco con 75 personas, entre ellas 15 mujeres y tres niños. Por si no me creen, miren la noticia de ese día en SKY TG24, con el título: «Berlusconi en Libia, 'tolerancia cero' con los clandestinos».
Es enternecedor ver cómo Berlusconi y Gadafi inauguran trenes y proyectan autopistas juntos. Normal, es que son socios. ¿Cómo? ¿Pero todavía se me asombran? Sí, sí, son socios en Quinta, ¿recuerdan el nombre?, la empresa de la que hablaba antes en la televisión de Túnez.
Esto de los negocios de Berlusconi con Gadafi lo tuve que leer, como todo el mundo, en un diario británico, ‘The Guardian’, porque la prensa italiana guardaba silencio. Una sociedad libia, Lafitrade, controlada por Lafico, de la familia Gadafi, compró el 10% de Quinta Communication, la compañía de producción cinematográfica de Ben Ammar que, como el propio Berlusconi nos contaba en el vídeo que hemos visto, tiene a medias con el primer ministro italiano. ‘The Guardian’ detallaba que el 22% de Quinta es de una sociedad de Fininvest (el imperio audiovisual de Berlusconi) con sede en Luxemburgo. Ben Ammar replicó al día siguiente que Gadafi sólo había entrado en Quinta porque tenía interés en producir películas sobre el mundo árabe. Es todo por amor al arte.
Imagino que si uno puede hacer negocios pide excusas por lo que sea, el pasado colonial o la carabina de Ambrosio. Luego, a firmar, y lo demás son tonterías. En Libia hay contratos millonarios para las empresas italianas. Hacen la autopista de Túnez a Egipto que Berlusconi le regala a Gadafi y exportan gas y petróleo. ¿Conflicto de intereses? No me hagan reír, por favor, esos son conceptos trasnochados. Ya estamos en la política posmoderna de vanguardia. Dejemos ahora Libia para seguir de viaje con Berlusconi, que es más divertido que Willy Fogg.
LECCIÓN NÚMERO 4

Al cabo de dos meses Berlusconi se fue a Rusia a ver a Putin, pero en una visita “estrictamente privada” de tres días. A hablar de sus cosas, se entiende, y fue muy gracioso ver al ministro de Asuntos Exteriores, el hierático y mortalmente aburrido Franco Frattini hacer cabriolas para intentar explicar, sin tener ni idea, qué es lo que iba a hacer el jefe por allí. No era un viaje oficial, pero por lo que trascendió después habló con Putin de negocios. De energía, de producción de coches,... y quién sabe de qué más. Pero no hay que ser susceptible, es de todos conocido que Putin es una especie de príncipe de la democracia. Berlusconi siempre le saca la cara, siguiendo su máxima sagrada de decir al cliente lo que quiere oír, incluso exagerando, aun corriendo el riesgo de que al propio interesado le entre la risa.
Por ejemplo, en noviembre de 2003, cuando siendo presidente de turno de la UE, Berlusconi definió «leyendas» las violaciones de derechos humanos en Chechenia. «Es la prensa que, como en Italia, distorsiona los hechos», explicó. O en 2008, con su célebre reacción a la pregunta incómoda a Putin de una periodista rusa: simuló que la ametrallaba (vena la foto). Claro, si piensa que lo de Chechenia son leyendas, tampoco sabrá que en los últimos diez años han sido asesinados en Rusia más de 200 periodistas. Entre ellos una tal Anna Politkovskaja, que entre otras cosas denunció las barbaridades rusas en Chechenia. O a lo peor si lo sabe...
Pero no nos distraigamos, estábamos en su último viaje a Rusia. Fue todo tan misterioso que al volver se produjo un asombroso fenómeno atmosférico. Berlusconi plantó el consejo de ministros porque, se dijo oficialmente, estaba bloqueado en San Petersburgo por una tormenta de nieve. Era una trola como una casa y le cazaron enseguida: en San Petersburgo había cielo cubierto y cinco grados, pero no nevaba. Al cabo de un rato resulta que estaba comiendo con Putin y por la tarde se fotografió a los mandos de un jet anfibio ruso, Beriev be-200, que le produjo la siguiente reflexión: “Da un extraordinario sentido de poder”. Al final del día el portavoz ruso, que ignoraba la trola de Berlusconi, informó tranquilamente que Putin y Berlusconi habían pasado el día juntos. Menuda empanada entre lo público y privado. Pero bastante peor fue, un mes después, en Bielorrusia.
LECCIÓN NÚMERO 5
Sí, Bielorrusia, efectiva
mente, el país del último dictador europeo, Alexander Lukashenko (chico de la foto), a quien no visita nadie desde que llegó al poder en 1994. Pues para allá que se fue Berlusconi, siempre batiendo marcas. Y vaya que si las batió. Lean esta declaración de amor a Lukashenko: “Muchas felicidades a usted y a su Gobierno. Y a su gente, que sé que le ama, lo demuestran los resultados de las elecciones, que están a la vista de todos, que nosotros conocemos y apreciamos”. Nuestro héroe se refiere a las tres elecciones que ha ganado de calle (82% de los votos en 2006) gracias a fraudes monumentales, según ha denunciado la OSCE. Pero eso da igual, recuerden que esto es como la televenta.
De todos modos hay que entender la simpatía de Berlusconi por estos personajes. Lukashenko se hace llamar por sus ciudadanos ‘El Padre’ (Bathka), ha eliminado la prensa independiente, mantiene la pena de muerte y castiga con la cárcel cualquier crítica.
Se preguntarán qué se le ha perdido a Berlusconi en Bielorrusia. Pues no se sabe. Pero se volvió con un montón de papeles de archivos del KGB. En teoría, de los italianos desaparecidos en Rusia en la Segunda Guerra Mundial. Aunque en Italia a veces aparecen viejos documentos del KGB para acusar a dirigentes de la izquierda de supuestas conspiraciones en el pasado a sueldo de los servicios secretos soviéticos. Y por otro lado, Berlusconi anunció: "Ahora podemos dar inicio a relaciones industriales y económicas". Hasta entonces Lukashenko sólo había recibido a Gadafi, Chávez o Ahmadinejad.
EPÍLOGO
Este año ha comenzado, como decíamos al principio, con el memorable viaje a Israel y los Territorios Ocupados, pero seguramente nos deparará nuevas lecciones de diplomacia. Como hace poco, cuando recibió al primer ministro albanés, Sali Berisha, y dijo que los inmigrantes ilegales no son bienvenidos, pero “se puede hacer alguna excepción con las chicas guapas”. El show debe continuar.
Pero fuera de bromas, hagamos una reflexión ecuánime. Como comentaba con el amigo de Jerusalén, Berlusconi es quien realmente está haciendo hoy una auténtica diplomacia: cínica, egoísta, amoral y sin prejuicios, pero encima a la vista de todo el mundo. Se tutea con personalidades de dudosa reputación y les hace la pelota, pero sabe lo que hace.
Primero, es esa cosa tan italiana de hacer un favor, pero para venderlo: que te deban un favor. A Berlusconi, un millonario que se mueve con el mundo con una cartera llena de billetes para lo que sea, todos estos personajes le deben algo. Segundo, y consecuencia del primer punto, Berlusconi atesora el potencial de convertirse en otra figura italiana fundamental, el mediador. Cuando hay movida con estos países raros -como en conflicto de ahora entre Libia y Suiza-, Berlusconi es de los pocos a los que cogen el teléfono y se presenta a arreglar las cosas. Acumulando más favores y ganando el prestigio que se supone que pierde con su particular sentido de la diplomacia. Digo se supone porque, en realidad, todos los líderes occidentales y de la UE se comportan con él como hace él con los impresentables del escenario internacional: le ríen las gracias y hacen como que no pasa nada. También reina la hipocresía, aunque a niveles normales. Berlusconi, en definitiva, nunca pierde.
Se debe al talento italiano para moverse en las zonas grises. Paradójicamente, los italianos se desenvuelven muy bien donde hay reglas, porque todo se convierte en un juego y saben aprovecharlas a su favor. Y se habla hasta con el diablo. Es esa obsesión no de no cerrarse ninguna puerta, porque nunca se sabe por dónde se puede salir ganando.
En fin, terminemos estas lecciones de diplomacia y alta política con ‘L’arte de arrangiarse’ (El arte de apañarse, Luigi Zampa, 1954):
Sinopsis: En esta divertidísima y didáctica película el protagonista, Sasá Scimoni, se va transformando camaleónicamente en fascista, comunista o lo que toque cada año, al sol que más caliente, con tal de trepar. Y encierra una conclusión visionaria. Scimoni sale de la cárcel por mangante en plena campaña electoral y reflexiona: «En un momento comprendí cuál era mi verdadera vocación. Nada de inscribirse a un partido, tenía que fundar yo uno. Y ahora podía, porque había estado en la cárcel. Era una víctima».
Mítin berlusconiano: «¡Estas muñecas, que han conocido el frío acero de las esposas... (Aplausos) Lo sabía, queridos amigos, viendo vuestras caras orgullosas y viriles (travelling con los caretos del respetable), que también vosotros habéis padecido en las galeras patrias, víctima de vuestros ideales! ¿A quién pediré el voto? ¡No lo pediré a los burgueses con pantuflas, ni a los santurrones (besapilas) hipócritas, ni a los que reniegan de la patria, sino a los hombres de corazón y de hígado sano, a vosotros, a los hombres que han sabido vivir en el peligro! ¡También yo he sufrido por mis ideales! ¡He sido calumniado y condenado, víctima de los regímenes de la pluto-democracia!».
Luego, epílogo: «No fui elegido, sólo 112 votos. Pero qué importa. Lo esencial en la vida es hacerse conocer, y además me quedé con la camioneta...» Y se le ve disfrazado de tirolés -con el acento de Ratzinger, por cierto-, vendiendo cuchillas de afeitar.
FIN
La historia reciente de Italia ha ido exactamente al revés, porque se han perfeccionado los mecanismos de venta. Hoy sabemos que Berlusconi ha superado a este personaje de Sordi del lejano 1954. Empezó de cantante de cruceros y vendiendo escobas eléctricas por las casas, pero ha terminado de primer ministro, donde ha evitado posibles condenas, no como el protagonista de la película, y donde todo se vende que es una maravilla. Es que se lo quitan de las manos, oiga.
Una última frase del maestro Montanelli:
«Berlusconi no tiene ideas, tiene sólo intereses».
Se preguntarán quién es el chico de la foto, tan modosito. Es Fabbrizio Corona, rey de los paparazzi, y no crean que está en una discoteca, no. Está sentado en un juicio esperando una sentencia. Con esta solemnidad y apostura escuchó el pasado día 10 ante el tribunal cómo le condenaban a tres años y ocho meses por hacer fotos comprometidas a famosos y luego pedirles dinero por ellas, con la amenaza de publicarlas si no accedían. Por ejemplo, lo hizo con los futbolistas Adriano y Francesco Coco y el motociclista Marco Melandri, pillados en compañía de estrellas porno, prostitutas o transexuales.
Al salir del juicio, Corona hizo unas reflexiones: «Me avergüenzo de ser italiano. Lo que está escrito en la sala, ‘La ley es igual para todos’, no es verdad. Es una grandísima gilipollez. Ya no tengo confianza en la ley. Vivimos en un país de mierda». Justificó estas opiniones con el argumento de que todas las agencias fotográficas hacen lo mismo. Y eso que no le fue mal, porque el fiscal pedía el doble de la pena y fue absuelto de algunas acusaciones.
A día siguiente en un programa televisivo se enfadó con algunas preguntas, pegó un puñetazo en la mesa y la rompió. Tras la publicidad tenía la mano vendada y los médicos de la cadena pensaban que tenía una fractura. El presentador le preguntó cómo estaba. Respuesta: «El dolor no es una cosa que me incumba». Por unos momentos pareció oírse viento solitario de western en el estudio.
Su madre, la señora Gabriella, le defendió por teléfono en otro programa interviniendo en directo: «Esta sentencia es absolutamente injusta, creo que mi hijo es un chivo expiatorio para todo lo que sucede en Italia mucho más grave. Si mi hijo se ha convertido en lo que es se debe a quien ha construido esta juventud».
Se me olvidaba reseñar que Corona es un tipo que hasta grabó a escondidas a su mujer, otra famosilla, el día de su divorcio en los juzgados. También tiene otro juicio por ir de compras con un fajo de billetes falsos y es famoso el episodio de las dos multas al volante de su Lamborghini: le pusieron una por la mañana en Roma y la otra por la tarde en Suiza. Un angelito.
Entre madre e hijo resumen divinamente algunas de las principales excusas de uso cotidiano en este bendito país, que pivotan sobre el eje «lo hace todo el mundo-la culpa es del sistema». Eso se traduce en que, en general, nadie pide disculpas por nada. Siempre se espera en la simpatía hacia el infractor o, en sentido amplio, hacia el delincuente. La intervención pública de la madre también es muy socorrida. Así que no les tiene que extrañar que este señor atolondrado diga estas barbaridades de los tribunales.
Esto fue la mañana del día 10. Más o menos a la misma hora... en el congreso del Partido Popular Europeo en Bonn...:
Traducción: Consentidme, dado que otros colegas lo han hecho, que hable de mi país, Italia. Somos la tercera economía de Europa, hemos ganado las elecciones muy bien, tenemos una mayoría fuerte y cohesionada, un Gobierno muy operativo, un primer ministro... ¡súper!. Más del 60% de popularidad tras las pruebas de eficiencia dadas para la solución del problema de las basuras heredado de la izquierda en Campania. Y con la organización del post-terremoto en Abruzzo alcanzamos el 68,8%. Luego existe, naturalmente, una izquierda que tiene el 80% de la prensa italiana, que me ha atacado en todos los frentes, inventándose calumnias increíbles que, de todos modos, me han reforzado, porque los que creían en mí están aún más convencidos de lo que estamos haciendo, y sobre todo porque dicen: ‘Mamma mìa, ¿dónde encontramos uno, fuerte, duro, con pelotas, como el señor Silvio Berlusconi?’.
Bien, pero en Italia atravesamos un momento de transición particular. En Italia no hay inmunidad parlamentaria (por referéndum popular en 1993, n. del t.), en Italia los fiscales no dependen del Gobierno, y se ha formado poco a poco en la izquierda un partido de los jueces, pues la izquierda, como no consigue triunfar a través de la política lo intenta a través de los procesos. Yo he sido embestido por 103 procedimientos, 913 jueces se han interesado en mí, he tenido 587 visitas de la Policía judicial y de la Guardia de Finanza,... ah, y 2.520 audiencias, creo que es el récord universal de la historia. Pero sólamente absoluciones, porque por fortuna de la izquierda es una parte de los jueces, luego los de segundo y tercer nivel son jueces de verdad como en los otros países.
Bien, ¿qué es lo que sucede en este momento en Italia? Un hecho particular que yo llamo de transición y que tenemos que remediar. La Constitución italiana dice, como todas las constituciones, que la soberanía pertenece al pueblo. Bien, el pueblo vota, y es el Parlamento recibe la soberanía del pueblo. El Parlamento hace las leyes. Pero si estas leyes no gustan al partido de los jueces de la izquierda, se dirige al Tribunal Constitucional, que tiene 11 miembros de 15 que son de izquierda. Porque los cinco componentes nombrados por el presidente de la República son todos de izquierda, porque por desgracia hemos tenido tres presidentes de la República consecutivos de izquierda, y por tanto en vez de ser órgano de garantía, el Tribunal Constitucional se ha transformado en un órgano político, que deroga las leyes hechas del Parlamento. Por tanto la soberanía hoy, en Italia, no creo que diga nada excesivo, ha pasado del Parlamento al partido de los jueces.
Os doy dos ejemplos, de leyes recientemente derogadas. Una ley por la que un ciudadano, acusado de un delito, absuelto, dice: ‘Basta, no puede ser juzgado en segundo y tercer grado, metido de nuevo en la rueda infernal de los procesos, que te arruinan la vida, y la de tu familia y tus seres queridos, como sucede en las otras grandes democracias. Una persona se juzga una sola vez’. Esta ley, así de justa, así de natural, así de necesaria, ha sido derogada, a petición de los fiscales de izquierda, por el Tribunal Constitucional. (Como se imaginarán, es una de las leyes ‘ad personam’ que intentó colar sin éxito, para esa pequeña parte de los jueces de primer grado que no son comunistas y le absuelven, n. del t.).
Otra ley: el presidente de la República, los dos del Parlamento y el primer ministro, durante su mandato, debiendo dedicarse completamente al cuidado de los intereses del país tienen que ver cómo sus procesos se suspenden. Se suspende también la prescripción, los procesos se reanudan al final del mandato. También esta ley ha sido derogada por el Tribunal Constitucional, que prácticamente ha dicho a los fiscales: ‘Reanudad la caza al hombre del primer ministro’.
Bien, esta es una situación que tenéis que saber, porque muy a menudo los periódicos de cada país representan la situación italiana en modo completamente distinto de la realidad.
Es una situación transitoria, ciertamente, tenemos una gran mayoría en el Parlamento, estamos trabajando para cambiar esta situación con una reforma de la Constitución.
FIN
A los tres días le partieron la cara al chulo de discoteca. Me refiero al segundo, al del par de pelotas. Que al menos nos ha explicado por qué, con razón, el primero, el paparazzi, estaba enfadado: probablemente fue juzgado por unos magistrados comunistas. Es lo que pasa con un primer ministro que se cachondea de los tribunales, que luego cualquier mindundi entra en los juzgados como en el bar. Pero no se engañen, ahí donde lo ven Fabrizio Corona es un prototipo y modelo social de éxito. El otro, ya lo saben, es el primer ministro.
En fin, ya están enterados de lo que le pasó a Berlusconi en el Duomo de Milán y no es para hacerse el gracioso. A todos nos ha conmovido ver a un hombre herido y ensangrentado. Fue vergonzoso. Todo el mundo tiene derecho a decir lo que le dé la gana sin temor a que le parta la cara un imbécil, aunque en este caso era un enfermo. Pero que levante la mano quien no se esperaba algo así algún día. Digan lo que digan el contexto es importante para comprender por qué ha ocurrido.
Antes de la agresión del Duomo ya saben lo que había, porque en este blog hemos ido contando las peripecias de nuestro hombre. Ahí les he puesto el discurso-clímax-delirio de Bonn, con Angela Merkel, imagino que flipando, en primera fila. Tal sucesión de trolas, megalomanía, populismo y despotismo es difícil de ver hoy en día en directo y en estado natural. Salvo que uno salga de la UE y empiece a mirar entre los amigos de Berlusconi: Gadafi, el presidente bielorruso, el de Túnez,... Pero de eso hablaremos otro día. He colocado el núcleo del discuro enterito para que luego no diga nuestro héroe que los periodistas extranjeros nos inventamos lo que dice.
Berlusconi, el del par de pelotas, ha seguido una doble estrategia después del ataque. Por un lado, y dado que se acercaban las navidades, ha seguido inteligentemente el guión ‘atentado a Juan Pablo II’: mensajitos sobre el amor y el odio, sentirse agraciado con un milagro, perdón al agresor... No me extrañaría que un día fuera a visitarlo a la cárcel y el otro acabara haciéndose del PDL. Este lado espiritual ha culminado, cómo no, con un emotivo poema de Don Luigi Verzé, el cura que citamos el otro día, en cuyo hospital, financiado por Berlusconi, ha permanecido ingresado el primer ministro. Se lo dedicó el día que le dieron de alta:
Carissimo Silvio,
¡Ahora Te vas reajustado del San Raffaele! ¡Y que Dios sea loado! Te vas más rico, porque has versado un poco de Tu sangre por este nuestro País. Ya habías trabajado tanto y sufrido incomprensiones y humillaciones. ¡Todo para hacer el bien y destruir el mal! Así el buen Dios lo dispuso incluso para su Hijo Jesús. Te acompañe este orgullo: Tus fatigas, Tu entusiasmo, Tu inteligencia, Tu sangre de hombre verdadero. He dicho de hombre, no de santo.
Las mayúsculas, como podrán imaginar, son suyas, no mías. No sé cómo le sentará a Silvio que se las hayan puesto también a Dios. Recordemos este memorable pasaje del elegido -una vez dijo ser el «ungido del Señor»- junto a su presentador de confianza, Bruno Vespa, en el inenarrable programa ‘Porta a porta’:
Traducción: «...sobre todo en campaña electoral alcanzo una virtud... ¿quiere oler? Huela, huela, con la nariz, ¡es olor de santidad!».
Pero mientras el venerable líder pedía serenidad y amor universal, en el lado negativo de la fuerza los medios de su propiedad se lanzaban a la manipulación que era una maravilla. Mientras Silvio componía églogas, el par de pelotas quedó para sus chicos. La noche del ataque el informativo especial de Canale 5 daba la noticia con las imágenes de los manifestantes que habían protestado contra Berlusconi durante el mítin previo, identificando la protesta con la agresión. Sólo al cabo de diez minutos se acordaron de decir, por fin, que fue una obra de un desequilibrado.
El periódico de la familia Berlusconi, ‘Il Giornale’, fue a saco al día siguiente en primera página: «El asaltante es un loco, pero los autores morales son conocidos, y también algunos políticos del centro-derecha...». Fue una cosa increíble: la crítica a Berlusconi ha quedado convertida en incitación a la violencia, incluida la de sus aliados. De hecho, dos días después decían: «Quien grita al tirano legitima el tiranicidio. En democracia se admite matar a un dictador. Pero de ahora en adelante quien define un régimen fascista este gobierno debe asumir la responsabilidad».

El ápice de la locura lo alcanzó el inefable Fabrizio Cicchito (chico de la foto), que no es cualquiera, sino el portavoz del partido de Berlusconi en la Cámara de Diputados. En un discurso en la cámara habló de una red que ha orquestado «una campaña de odio» compuesta por algunos medios y periodistas. No crean, que es una opinión más que autorizada, porque Cicchito de conspiraciones sabe un rato: es un ex-socialista de la época de Craxi reciclado en la derecha que estaba en las listas de la logia masónica P2. Ya saben, la organización ilegal, subversiva y clandestina formada por cientos de personalidades que conspiraba para alterar el orden democrático establecido. Pero aquí nadie se retira por eso. Al revés, se crecen. Miren si no a Berlusconi, que también era de la P2.
En fin, que si criticar a Berlusconi antes estaba mal, a partir de ahora va a ponerse imposible: se convierte uno en un terrorista. Pero además se ha visto enseguida que nuestro hombre iba a aprovechar el castañazo para pisar el acelerador. Ya saben, lo que decía en Bonn, arreglar esta «situación de transición», esta cosa rara de la democracia italiana en la que se le puede juzgar como a cualquiera. Ya está todo montado, y sin ningún ruido con la conmoción del ataque del Duomo y las emociones navideñas. El día 11 de enero vuelven a presentar en el Senado la ley de inmunidad, pero esta vez será una ley constitucional, para que nadie la pare. Como tardará unos 15 meses, durante ese tiempo salvarán el culo al jefe con dos leyes para su beneficio personal que ya les avanzaba el otro día: la del ‘legítimo impedimento’, cuyo trámite empieza el 25 de enero en la Cámara de Diputados, y la del ‘proceso breve’, en lanzamiento el 12 de enero en el Senado.
Entretanto, el buen Silvio esboza pensamientos catequéticos a vuelapluma en la web: «Estad serenos y seguros, el amor vence siempre sobre la envidia y el odio». Dirigidos «a quien quiere construir, a quien quiere el bien de todos y a ninguno desea el mal».
Si antes ya estaba mal visto hablar de los juicios a Berlusconi imaginen ahora. En la izquierda ya sólo se debate sobre la forma de bajarse los pantalones con más dignidad. El argumento que circula es que hay que tragar y que Berlusconi se blinde con la inmunidad por el bien del país, para que pueda trabajar y a ver si hace algo. Ahora que lo pienso llevo casi una década en Italia y en este tiempo no ha avanzado nada. Eso sí, siempre están hablando de empezar de una vez «las urgentísimas reformas que necesita el país absolutamente».
Decíamos que en Italia el delincuente siempre puede contar con cierta simpatía generalizada por el infractor de la ley. En ese sentido debe considerarse que Berlusconi, en fin, no exageremos, no ha matado a nadie, y lo demás son cosillas que todo el mundo hace o, por lo menos, que casi todos harían si fueran él. Absolviendo a Berlusconi los italianos se absuelven a sí mismos. Y ya verán ahora que se acerca el décimo aniversario de la muerte de Craxi, primer ministro fallecido en el exilio fugado de la Justicia. Y padrino de Berlusconi. Está en plena rehabilitación y le quieren dedicar una calle en Milán, siempre con el mismo argumento: era un chorizo corrupto, ya, pero eso es lo de menos, qué gran estadista. Pero de eso hablaremos otro día.
Veamos un fragmento de ‘Todo modo’ (Elio Petri, 1976), de la novela de Leonardo Sciascia. "Todo modo" es el inicio de una cita de San Ignacio de Loyola que verán en la escena a continuación. La película, muy polémica en su día y sobre todo incomodísima tras el asesinato de Aldo Modo dos años después, es una brutal crítica del corrupto mundo de la política democristiana, personificada en Aldo Moro, aquí calcado por Gian Maria Volontè, junto al gran Marcello Mastroianni. Como decimos siempre, lo de Italia viene de lejos, no es de ahora:
Traducción:
-¿Debo decir todo lo que he descubierto? ¿Derrumbar el castillo? ¿Nos tenemos que entregar al enemigo? ¿Invertir la pirámide? ¿Las relaciones de clase? ¿Cambiar, cambiar, cambiar? ¿Cambiar cultura, cambiar todo, debo cambiar de verdad?
-Todo modo para buscar la voluntad divina.
-¿Y qué es la voluntad divina?
-No es alma y no es mente, no es imaginación, ni opinión,ni razón, ni pensamiento, no es número, orden, grandeza, pequeñez, igualdad, ¡desigualdad!, no es vivo y no es vida, no es espacio, materia, esencia, no es bondad, ni verdad, no es tiniebla, ni luz, no es error, ni verdad.
-Yo soy un político, necesito indicaciones concretas.
-Tú eres un hombre como todos los demás, ¿amas el poder?
-Sí, magmáticamente.
-¿Estás dispuesto a cederlo?
-Ehhh, ¿y a quién? No hay ninguno mejor que yo. Sabes, creo que tengo una misión que cumplir, sí.
-¿Tienes los estigmas?
-Eh, sí, sí, a veces me parece verlas, sí, sí, mira, también ahora, ¿ves?
-Yo no las veo. Tú eres como los demás. Sigue su ejemplo, y no finjas más.
-¡Eh no, yo no soy como los demás! Yo soy distinto, yo no soy ávido, no soy arrogante, no soy hipócrita, soy una buena persona, una persona honesta, no robo yo, dímelo tú, por favor, dímelo que no soy como los demás!
-¡Tú eres como tus electores, cínico y feroz! ¡Sigue tu mandato hasta el final, de todos modos caeremos juntos! ¡Tú, con tus ricos impostores que te tienen en el gobierno sólo para protegerles de los pobres, y yo con mi estúpido rebaño, inocente, pecador, que sólo espera de mí el viático para el otro mundo!
-Tú ya no me amas.
-Eres tú que ya no me amas, lo sé. Los curas son molestos.
-Confiésame, por la última vez, yo... tengo la sensación de que no nos veremos más.
-No, no podría absolverte.
-¡No, tú me tienes que absolver!
-¡Déjame!
-¡Piensa en lo que representamos, no en lo que somos!
-Eres una beata, lloras como una beata.
-¡No, yo, yo para continuar necesito tu absolución! ¿Qué somos sin vosotros, vosotros sin nosotros... ellos?
-¡Non possumus!
FIN
Ya ven que por arriba se p
asan el Estado por el arco del triunfo. Así que por abajo qué vamos a esperar. Como los ciudadanos tampoco pueden contar con que el Estado cumpla su deber. Y aquí volvemos a entrar, como siempre, en aterradores destellos de incompetencia administrativa. Estos días ha habido un buen ejemplo, con la sentencia del célebre crimen de Garlasco, culebrón que ha tenido en vilo a Italia durante más de dos años. Es el misterioso asesinato de una joven, Chiara Poggi, de 26 años, hallada muerta en un chalé. Gran despliegue policial. Juicio mediático y paralelo, como mandan los cánones, gran atención a los mínimos detalles y exposición minuciosa de los indicios en televisión. Por eso unas primas de la víctima, Paola y Stefania Cappa, bautizadas como "las gemelas K", aprovecharon para trucar una foto de la difunta y colocarse con ella para distribuirla a la prensa y hacerse famosas. La repartieron entre los periodistas al día siguiente del crimen en la puerta del chalé. A esto ha llegado Italia. Ahí tienen la foto, si es que todavía no se les ha caído de vergüenza la cara pegada con el Photoshop. Pero hasta aparecieron en la revista del corazón 'Oggi' contando su vida y lo íntimas amigas que eran de la pobre Chiara. Y al final, premio gordo, consiguieron que las llamara Fabrizio Corona, el chulo del que hemos hablado al principio, el perseguido por los jueces, es decir, el primero, para ofrecerles 4.000 euros por un reportaje fotográfico sexy. Corona lo explicó así: "Posarían vestidas de 'veline', alegres, sonrientes, con una bonita entrevista sobre su vida, sus estudios, sus amores, los proyectos, ninguna referencia al homicidio de Garlasco, obviamente. Tene que ser una cosa alegre, divertida". Obviamente.
Puntualicemos que 'veline' son las azafatas televisivas de las cadenas de Berlusconi, el del par de pelotas, el perseguido por los jueces, el segundo del que hemos hablado.
A lo que íbamos. No crean que la Policía y los funcionarios del Estado sintieron mucha presión. El principal sospechoso, su novio, Albeto Stasi, ha sido absuelto. Había algunos pequeños errores en la instrucción porque aquello fue de Mortadelo y Filemón. Vamos con la lista de chapuzas:
-El lugar del crimen parecía la Gran Vía. Sólo el personal de la ambulancia se puso los pertinentes patucos de tela. Los expertos de huellas encontraron pisadas de 25 personas y pasaron semanas aclarándose de quién eran, con secuestro incluido del calzado para las pesquisas: 18 carabinieri, el fiscal, el médico legal -con dos pares de zapatos distintos- su asistente y tres empleados de la funeraria.
-Es más, un agente se resbaló con la sangre del suelo y se limpió en el felpudo, otro usó el baño, otro se puso a vomitar al ver el cadáver, otro hizo fotos de recuerdo con su cámara digital...
-El RIS, el departamento del investigaciones científicas, tardó tres días en aparecer por allí.
-Había muchas huellas digitales, 17, pero seis eran de policías que estuvieron manoseando todo sin guantes. Curiosamente, todos jefazos. El capitán Cassese, comandante de la compañía; el teniente coronel Sangiuliano, responsable de la división de operaciones y el mayor Pizzamiglio, ¡¡¡del RIS; departamento de investigaciones científicas!!!
-El cadáver fue enviado a un hospital que no tenía báscula para pesar el cadáver, extremo decisivo para fijar la hora de la muerte.
-Nadie se acordó de tomar las huellas digitales del cadáver. Es más, hubo que desenterrar el cuerpo en secreto una semana después para tomárselas.
- El novio, principal sospechoso, es interrogado tres veces y desde el principio cae en numerosas incoherencias. Pero el fiscal tardó una semana en ordenar el registro de su casa. El taller de su padre nunca fue registrado.
-El ordenador del sospechoso fue abierto y destripado durante 15 días sin respetar los procedimientos legales.
-Pasaron 15 días hasta que a alguien se le ocurrió buscar el arma del crimen en el bosque de los alrededores de la casa.
-Se tardó 17 horas en confiscar los zapatos del novio, que declaró haber encontrado el cadáver, y ya estaban limpitos.
-La Policía no se dio cuenta hasta pasados 40 días de que en la casa del sospechoso había una alarma, que él conectaba cada vez que entraba y salía y, por tanto, indicaba sus movimientos. Para entonces, como el aparato sólo almacenaba 100 datos, ya no había información del día del delito.
-Nadie pensó en pedir los e-mails y el texto de los chats de la víctima y su novio. Por fin, se les ocurrió a los dos años. Pero era tarde: la ley sólo obliga a conservar esos datos un año.
En fin, detengámonos con esta breve iluminación de ‘I mostri’ (Los monstruos), obra maestra a capítulos de Dino Risi, de 1963, con los monstruos Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi:
Mejor dejamos lo de Garlasco porque es para desesperarse. En cambio, es para llorar lo que le ha pasado esta semana a una niña de cinco meses de Gela, en Sicilia (sur). Se atragantó con la leche y se congestionó. Acudió rápidamente una ambulancia y se acordó su evacuación a Palermo en helicóptero. Mientras tanto, los padres cogieron el coche y se fueron para Palermo. Tardaron tres horas, pero llegaron antes que su hija. La pequeña esperó tres horas la evacuación porque el helicóptero de Palermo y el de Caltanisetta estuvieron discutiendo a quién le tocaba ir. Al final murió.
A otra niña de dos años y medio de Cosenza (sur), en Calabria, le escayolaron el otro día el brazo que no era, el sano. Al ver la noticia en el diario, otra madre reveló que hace cuatro años, en el mismo hospital, le escayolaron mal el brazo roto a su hijo de siete años y al final murió por las complicaciones.
En Italia estas cosas pasan demasiado a menudo, no hay que fiarse nunca de nadie y todo depende de con quién te encuentres. En resumen, sálvese quien pueda. Berlusconi, por ejemplo, es lo que hace. Y él puede. Y muchos le comprenden. Es otra víctima del sistema. Y ahora además predica el amor.
Visto desde España, qué risa Berlusconi ¿verdad? Qué incomprensibles los italianos ¿verdad? ¿por qué no reaccionan o hacen algo? Pues bien, el otro día este señor tan gracioso, primer ministro de un país extranjero, se compró dos televisiones de Prisa, editora de El País, el diario español más crítico con su Gobierno. Pero no lo vi escrito en ninguna parte. En todas partes la alegre noticia era que se fusionaban Cuatro y Tele 5, con agudos análisis de la reconfiguración del sistema televisivo español. En algún párrafo por ahí se mencionaba que Mediaset es el grupo del primer ministro italiano, como si fuera algo medio normal.
Vaya, ahora me acuerdo de lo que el primer ministro italiano le dijo públicamente en rueda de prensa al corresponsal de El País, mi compañero Miguel Mora, cuando le preguntó por sus escándalos sexuales. Tras negarlo todo y eludir la respuesta, concluyó:
«Podría añadir muchas cosas sobre lo que escribe su periódico, pero deben ustedes abrir los ojos y no ser facciosos. Los periódicos están perdiendo tirada y publicidad y se arriesgan a la quiebra empresarial. Creo que El País sabe algo de eso».
Berlusconi se refería a los 5.000 millones de deuda de Prisa, ya ven que está muy informado, y aquello sonó a lo que sonó. Luego se fue con Zapatero a tomar un café a Villa Certosa, la famosa mansión de las juergas con tías que entonces estaba en el ojo del huracán. Nuestro santo varón tiende a comprar a cualquiera que se le ponga por delante y anda siempre haciendo diplomacia con su cartera. Un jefe de Gobierno millonario con un imperio mediático, sin escrúpulos y con tendencias omnímodas es aún más peligroso en tiempos de crisis.
Así que miremos ahora como queda el panorama de los medios españoles:
-Berlusconi controla Tele 5 y Cuatro, primer grupo de televisión privada de España. Era socio, hasta este año, de Vocento -editor de ABC y de mi periódico, entre otros- y ahora lo es de Prisa -editora de El País, As y Cinco Días, entre otros-. También ha entrado en Digital +.
-RCS, editora de Corriere della Sera, posee El Mundo, Expansión y Marca, entre otros.
-De Agostini está al frente de Antena 3 -que se fusionará con la Sexta- y Onda Cero.
-Il Sole 24 Ore, el diario de la patronal italiana, edita El Economista.
No digo que Berlusconi domine también la información española, sólo digo que él controla una parte y empresas italianas dominan otra. Empresas italianas que pueden ser influenciables, como ya lo son en Italia, por un primer ministro que es el hombre más rico del país y uno de sus principales empresarios. No digo que Berlusconi controle directamente lo que se dice y se publica, es imposible, digo que a veces basta con que se sepa quién manda, o con una llamadita al año. Además, ¿para qué se compra medios de comunicación un magnate con tan mala opinión de los que no controla? Aunque tampoco dudo de que los compañeros de cualquier medio lucharán por conservar su independencia. Aunque en tiempos de crisis eso siempre es más difícil. De momento, del tema no se habla, y ya es curioso.
¿Se ríen todavía?
Por si lo están pensando a mí nunca me han dicho nada y mi diario me ha dado siempre total libertad. Aunque yo no pinto nada, claro, somos prensa de periferia. De todos modos si un día me dieran un toque ya se lo haría saber disimuladamente.
Entretanto tranquilos, a todos nos debe reconfortar que con Berlusconi triunfa el amor, como en los musicales, y con él uno siempre se está riendo. Y así es como empezamos con un par de pelotas y acabamos en el partido del amor, la última etiqueta que ha colocado a su formación. Todo hormonal, ya ven. Es el lenguaje de la publicidad, que ocupa los espacios muertos de la política y de la información. Que cada vez son más.
Para terminar, que no decaiga la fiesta y meternos ya en ambiente, un alegre musical bananero de 'Polvere di stelle' (Alberto Sordi, 1973), con Alberto Sordi y Monica Vitti y el célebre tema romanesco "¿Pero dónde vas si no tienes la banana?" (Ma 'n do' vai se la banana non ce l'hai?):
Feliz año a todos.
Lo bueno de estar unos días fuera de Italia es que se da tiempo suficiente para que, al regreso, todo siga como estaba, no obstante lo que pueda parecer de lejos. A Berlusconi le han negado la inmunidad judicial, pero ya anda enredando para inventarse otra cosa. Abreviar las prescripciones de sus procesos y cosas así.
Qué semana la de nuestro hombre. Terrible. Para alguien que se cree supermán perder la inmunidad viene a ser como que le pongan delante unas albóndigas de kriptonita. Se vuelve uno como los demás, sujeto a las leyes humanas, y a merced de sus enemigos. Porque no se engañen, Italia está totalmente tomada por los bolcheviques. A su lado Cuba es sólo un parque temático. Pero mejor lo explica él mismo:
Síntesis: Es la primera reacción de Berlusconi a la noticia de que el Tribunal Constitucional ha rechazado la ley que le dotaba de inmunidad juidicia. El titular que se ve en la parte inferior de la imagen ("Queste cose mi fanno un baffo") es una frase concluyente que dijo al respecto. Quiere decir "A mí esto me importa un pepino", como tradujeron las agencias en plan fino, o si se prefiere una versión más coloquial, "A mí esto me la suda":
«Nada, no pasa nada, vamos adelante, hemos gobernado cinco años con o sin laudo (laudo Alfano, el nombre de la ley de inmunidad, n. del r.). Yo nunca he creído en esto, porque con un Tribunal Constitucional con once jueces de izquierda era imposible que aprobaran esto. Después de todo, quiero decir, ¿la síntesis cuál es? «Menos mal que está Silvio» (título de una de las canciones que le exaltan, n. del r.), porque si no estuviera Silvio con todo su gobierno y con el apoyo del 70% de los italianos, estaría en manos de una izquierda que haría de nuestro país lo que todos sabéis. Así que, vamos bien. Tenemos una minoría de magistrados rojos organizadísima, que usa la Justicia con fines de lucha política. Tenemos el 72% de la prensa que es de izquierda, todos los espacios de análisis y debate de la televisión pública, pagados con el dinero de todos, que son de izquierda, nos toman el pelo también con los espectáculos cómicos, el jefe del Estado ya sabéis de que parte está y tenemos once en el Tribunal Constitucional, elegidos de los tres jefes de Estado de la izquierda, que hacen del Tribunal Constitucional no un órgano de garantía, sino político. Nosotros vamos adelante. Los procesos que me caerán encima en Milán son auténticas farsas. Yo me sustraeré algunas horas del cuidado de la cosa pública para ir allí y desmentirlos a todos. A mí estas cosas me cargan, a los italianos les cargan ¡Viva Italia, viva Berlusconi!»
FIN
Bueno, en Italia se bordeó la alarma institucional porque, por un momento, parecía que iba a arremeter contra algún árbitro menchevique por pitar contra el Milan, pero por fortuna se detuvo a tiempo. El desahogo no tuvo mayores consecuencias.
Ya ven que para dar por descontado el rechazo a la ley no se puede decir que lo haya encajado bien. Pero es normal, se había tomado sus molestias. Berlusconi tenía muchas promesas electorales cuando llegó al poder, pero la ley de inmunidad, que no era una de ellas, fue una de las primeras cosas que hizo: el Gobierno se formó el 7 de mayo de 2008 y ya estaba aprobada en consejo de ministros el 26 de junio. Le corría prisa porque el juicio del caso Mills en el que está acusado de corrupción estaba a punto de ser visto para sentencia. El tiempo le ha dado la razón, las cosas como son: justo después de saltar en marcha del proceso con la inmunidad, a Mills, abogado británico que hacía trapicheos para sus empresas, le cayeron cuatro años y medio por dejarse comprar por el actual primer ministro para mentir en sus testimonios y protegerle. Está a punto de salir la sentencia de segundo grado.
Berlusconi ahora vuelve al banquillo a varios procesos, pero es casi seguro que en el de Mills, el más apremiante, le salvará la prescripción. Con los demás ya se irá inventando algo. Está todo calculado. Como ven, pese a ser rechazada, la ley de inmunidad ya ha hecho su servicio en los pocos meses que ha estado activa. En 2003 fue igual: se acercaba la sentencia del caso SME, Berlusconi se aprobó una ley de inmunidad, el proceso siguió sin él, evitó la resolución y aunque luego fue declarada inconstitucional ya había ganado tiempo para salvar la situación.
Volviendo al hilo, Berlusconi se había tomado más molestias con la dichosa ley. Por ejemplo, había invitado a cenar a dos de los jueces del Tribunal Constitucional. No se escandalicen, hombre, que sólo es una cena. También el otro día, cuando salió Patrizia D’Addario en ‘Annozero’, programa de la RAI, pasaron antes por su casa a repasar la lección el director de ‘Libero’, Maurizio Belpietro, presente luego en el debate del programa para defenderlo a capa y espada, y el ínclito Bruno Vespa, que dedicó su espacio justo después a desmontar el anterior. Pero bueno, de todos modos estuvo bien porque por fin, después de cuatro meses de hablar de esta chica en toda Italia y todo el mundo, un espectador que sólo viera la RAI o las cadenas de Berlusconi -es decir, todas- aún no sabía qué cara tenía. Un jubilado cualquiera de Tomelloso sabe más del tema que un italiano medio.
La semana ha seguido con otra de esas cosas que un país normal habrían hecho dimitir a un primer ministro: una condena a Fininvest, el imperio mediático de Berlusconi, por corrupción en la compra de la editorial Mondadori en 1990. Es la sentencia civil, una indemnización de 750 millones, por haber corrompido un juez para que les adjudicara la empresa -que hoy es el primer grupo editorial italiano- en la disputa con otro comprador. Era Carlo de Benedetti, propietario de 'La Repubblica', principal diario de oposición. La condena penal ya estableció que Berlusconi era el corruptor del caso, aunque de grado simple y por tanto se benefició de las atenuantes y, gracias a ellas, de la prescripción. Su abogado, Cesare Previti, se comió estoicamente el marrón, como en el caso IMI Sir, y finalmente fue condenado en 2007 a año y medio de cárcel.
Nadie en Italia ha insinuado ni de lejos que esto, en fin, es un poco grave tratándose de una empresa del primer ministro, por mucho que ahora la dirija su hija, y que, a lo mejor, sólo a lo mejor, debería, no ya dimitir, sino al menos decir algo.
Pero miren, en cambio, lo que salió en un programa matinal de Canale 5, una de las cadenas de Berlusconi. Es un vídeo exclusivo del juez Mesiano, el magistrado que firmó la sentencia. Una auténtica bomba, oigan:
Síntesis: El presentador exhibe un ejemplar de ‘Il Giornale’, diario de la familia Berlusconi, que da la noticia de la promoción del juez Masiano a los pocos días de la sentencia y critica que de él «no se recuerdan sentencias, sino extravagancias por las calles de Milán». «Y nosotros tenemos estas imágenes exclusivas que ahora les mostramos», dice el locutor.
Y entonces, con música trepidante de los Red Hot Chilli Peppers, vemos algo increíble: el juez Masiano pasea por Milán, se fuma unos pitillos mientras espera en la puerta de su peluquero de toda la vida, se afeita y luego se sienta en un banco. Ver para creer. La voz de la cronista ahonda aún más en los detalles:
«Han pasado poco más de 24 horas desde que con su sentencia ha condenado a Fininvest a una de las indemnizaciones más altas de la historia de Italia y aquí tenemos al juez Raimondo Messiano en su fin de semana alejado de los papelotes del tribunal. Se quita la toga y se mete en el papel de un simple ciudadano. Claro, no de un ciudadano cualquiera, a sus extravagancias en realidad ya nos hemos acostumbrado. Pasea el hombre Raimondo Mesiano por las calles milanesas. Delante de su peluquero de confianza espera su turno. Es impaciente, no consigue estar quieto. Adelante y atrás. Se para, aspira su cigarrillo y, otra vez, adelante y atrás. Quizás no sabe todavía que el Consejo Superior de la Magistratura lo va a promover con la máxima nota y un bonito aumento de sueldo. Él va adelante y atrás, adelante y atrás. Se relaja sólo con la barba y al cortarse el pelo. Terminada la toilette continúa su paseo. Sólo se para dos veces: en el semáforo y poco después para fumar el enésimo cigarrillo de la mañana, como si fuera una publicidad al revés. Antes de salir de nuestro campo visual nos regala otra extravagancia: mirad, sentado en un banco, camisa, pantalón azul, zapato blanco y calcetines turquesa, de esos que en el tribunal no es el caso de lucir»
Suerte que "salió del campo visual", porque si no a lo mejor hasta le pillan leyendo un libro o cualquier otro acto subversivo. No, no piensen que les falta alguna clave oculta esencial para comprenderlo. Esto es todo. Yo tampoco entiendo nada. Menos mal que al final del vídeo interviene el presentador:
«Obviamente no queremos dar juicios ni sacar conclusiones, pero también leyendo el artículo, lo que sale a la luz es que entre las extravagancias del personaje y la promoción del CSM hay algo que no funciona ¿no?». Entonces opina el co-director de ‘Il Giornale’, Alessandro Sallusti, que añade más detalles escabrosos. A las «extravagancias físicas» del juez se suma un escándalo judicial: ¡tiene pendiente desde 2006 un juicio por una tubería de agua rota en una comunidad de vecinos y lo ha pospuesto a 2011! Hay más: asegura que en una cena brindó con los amigos en un restaurante tras la condena de Berlusconi. «El restaurante es conocido y hay testigos», advierte, para exigir a continuación la suspensión del juez o, al menos, retirarle la posibilidad de juzgar a Berlusconi y, como ya lo ha hecho, anular la sentencia.
FIN
Claro, como no están vacunados a lo mejor les parece un poco fuerte, pero la Italia de la tele de Berlusconi es así. Y como el ambiente está muy envenenado, como contábamos el otro día en el retroscena, ya saca toda la artillería. Al día siguiente de una sentencia en su contra una de sus teles manda un equipo a seguir y espiar al juez, y se las arreglan para presentarlo como un desequilibrado porque lleva calcetines azul turquesa. Eso es lo cómodo de cómo se lo ha montado nuestro admirado magnate. En otro país el proceso de mamoneo de los medios es más alambicado y se pierde tiempo.
Un pequeño dato alusivo: según un reciente sondeo de Ipsos, el 54% de los italianos se informa principalmente a través de la televisióny considera que la información es fiable. El 25% se informa por los periódicos, el 12% por Internet y el 3% por la radio.
De todos modos, una de las moralejas más evidentes que a mí se me queda de todos estos eventos es que lo peor de cualquier poder son los pelotas ¿no les parece? Algún día tendremos que hablar del arte de la adulación en Italia. Pero aún no han visto nada. Esto nos lleva a la peor noticia de la semana, con mucho, para Silvio Berlusconi: le han dado el Nobel de la Paz a Obama. ¿Y qué?, dirán ustedes. Hombre, es que él se presentaba. ¿Cómo, no lo sabían? ¡Pero si se cae por su propio peso! Aquí tienen el vídeo-clip del comité de apoyo, porque tienen canción y todo. Maravilloso.
Conmovedor ¿verdad? Como 'La bella y la bestia'. "Hay un presidenteeee, siempreeee presenteeee..." Ése es mi pasaje favorito, aunque no creo que se refiera a su permanente protagonismo mediático. Si van a la página web del comité oficial (http://silvioperilnobel.sitonline.it) y superan la visión de la tropa de pelotas que lo integra, verán que fue constituido en abril «para derrotar el Hiroshima cultural que está minando la base de nuestros valores morales, la paz y el sistema económico, político, cultural y para presentar la candidatura de Silvio Berlusconi al Premio Nobel de la Paz». Aunque ahora que me fijo se presenta para 2010. Menos mal, no todo está perdido. Todos juntos: "Silviooo Silviooo grande eeeeè!".
Aquí no gana uno para sustos, que ayer hubo otro terremoto y en mi casa se movían los muebles. Pero casi acongoja más lo de nuestro hombre. Siento volver a él, porque además de la televisión italiana me está monopolizando el blog, pero se impone en la actualidad por méritos propios. Ya habrán visto que la peli que poníamos el otro día, ‘In nome del popolo italiano’, resultó profética: el tal Giampaolo Tarantini, el empresario de Bari acusado de suministrar las chicas a Berlusconi, es sospechoso de dedicarse a lo mismo que el personaje de Gassman. Si es que aquí no hay nada nuevo. Les supongo enterados del argumento básico del nuevo culebrón, así que me centraré en los detalles, que son encantadores y no suelen entrar en las noticias porque no hay sitio para todas las tonterías. Paradójicamente, sirven para comprender de un vistazo el conjunto. Su abundancia se debe, no tanto a la prensa, como a la descacharrante Justicia italiana, que filtra en tiempo real sus pesquisas e interrogatorios. Es comprensible, porque es posible que luego la investigación de Bari se quede en nada y hay que aprovechar antes.
Detallitos son, por ejemplo, los que tiene Berlusconi con sus chicas. Dicen que hay por ahí una flotilla de minis rojos, el coche que regala al escalafón medio de la corte de mamachichos. Ahora cada vez que te cruzas con uno en la calle es inevitable mirar dentro. Pero lo mejor son las dádivas asignadas en la categoría de principiantes, esos collares que diseña él mismo, o eso dice, aunque resulta totalmente verosímil dado su aspecto. Son de dos tipos: tortuguitas o maripositas. Algo significativo, porque revela su talento para el camelo, es que a cada chica le jura que es un regalo especial, pero los encarga en serie y por toneladas desde hace años. Igual que los retratos firmados. En una conversación telefónica dos de estas chicas se indignaban porque habían visto uno igual que el suyo en casa de Noemi Letizia, y eso que les dijo que era personal. Increíble, les había mentido. A lo mejor no se lo esperaban de un primer ministro. De todos modos el collar de Noemi era de seis mil euros y parece de una categoría distinta, quizá la Sub-21, pero es que era la hija de unos viejos amigos.
La primera chica que aparece en escena y lo cuenta todo es la tal Barbara D’Addario, 42 años. Ahí la tienen en un calendario 2004 (sí, sí, es la misma chica de la publicidad electoral de arriba, aunque quizá habría tenido más votos así). Es un poco cabeza loca, apasionada de magia y sostiene haber sido ayudante de David Copperfield, a quien habría conocido en una convención suiza. A mí lo que me interesa de estos personajes es que, a medida que salen detalles de sus biografías, se descubren vidas novelescas y azarosas, no como la de uno. D’Addario es ‘escort’ (no el Ford, sino prostituta de lujo, que es un palabro que ahora descubro) y tan pronto aparece en galas regionales cutres como está con un jeque en Dubai o en un casino de Montenegro. Realmente es gente que ha hecho de todo para sobrevivir. En el culebrón aflora humanidad a raudales.
Recordemos cómo eran los burdeles que recuerda Fellini en ‘Roma’ (1972), cerrados en 1958 con la famosa ley Merlin.
Pero el móvil último de Patrizia D’Addario es esa obsesión suya por que le den el permiso para construir un hotelito en un terreno familiar de Bari. Hasta dice que su padre se suicidó por eso. ¿Qué hacer? Lo normal, pastelear con políticos. Lo primero que hizo es lo que se le ocurriría a cualquiera, presentarse con Mastella (tenemos pendiente hablar de él). Pero nada. Parece que daba la tabarra con su proyecto inmobiliario a quien se le ponía a tiro y, al final, su ocasión de oro fue Berlusconi. Asegura que le prometió «desbloquear el procedimiento» enviando dos personas de confianza a Bari y por eso se habría ido con él a la cama -«a la cama grande», ha aclarado-. También por eso, porque no hizo nada, ha decidido vengarse. De todos modos tuvieron el detallito de colocarla en la lista municipal ‘Puglia prima di tutto’ (Puglia antes que nada). Los responsables del PDL dicen que es mentira, pero es peor el remedio que la enfermedad: aseguran que pasó un día por la oficina, dejó el currículum y ya está, la metieron en las listas. Explican que no tenían a nadie para la cuota femenina. Ya ven cómo se hacen algunas listas electorales.
La segunda chica es una tal Barbara Montereale, 23 años. Lo mejor de todo es que cuenta vida y milagros de las fiestas de Berlusconi, pero pensando que le hace un favor, porque es berlusconiana a muerte, según subraya en todas las entrevistas. Del mismo modo ha relatado que al aparecer en la prensa su novio la infló a mamporros y casi le rompe la mandíbula, porque pensó que era puta. Pero en vez de denunciarlo lo contó con toda naturalidad, explicando que es celoso. Claro, tiene un tatuaje en el brazo que dice ‘Equivocarse es sufrir’. Barbara se define ‘ragazza imagine’, otro oficio fascinante, aunque en esta foto de granjera que ponemos debía de estar en horas bajas. Ha sido ‘billionerina’ -azafata de la discoteca ‘Billionaire’ de Briatore en Cerdeña- y, como Noemi, aspiró a ‘meteorina’ -las chicas del tiempo de Fede que ya describimos en el culebrón Noemi-. Fede lo negó, pero anteayer se acordó de ella -hay fotos de ellos juntos- y le ha dicho que le llame cuando quiera, que le guarda el puesto. Resumiendo, que Barbara al final metió el pie en las fiestas de Berlusconi y sacó 10.000 euros haciendo pucheritos:
«Fue muy dulce, como un padre. Le conté que había perdido a mis padres y mi hija no estaba bien. Que no conseguía salir adelante sola. Me dio un beso en la frente y antes de irme me dio un sobre. Fue un gesto bellísimo. Y lo juro sobre mi hija, no tuve con él ninguna relación sexual. Puedo sólo decir que Tarantini nos decía que para quien fuera con el presidente había sobre con una cifra a elegir».
Barbara también acabó en la lista ‘Puglia prima di tutto’.
Vamos con el tercer personaje. Desde hace unos días serpenteaba entre los párrafos de las noticias, medio oculto, un transexual llamado Manila. Como pueden ver, aquí a la derecha de sus pantallas, también tiene su calendario. Se le citaba en los papeles de la Fiscalía de Bari como alguien metido en eso de mover chicas. Era cuestión de tiempo que saliera a la palestra y ayer, por fin, también apareció con su entrevista. Les advierto que cada vez bajamos más en las catacumbas del imperio. Manila, de 27 años declarados, se define ‘talent scout’ (buscador de talentos) y se considera una creadora de tendencias de Teleregione, cadena de Puglia, donde hace ‘realities’, copias de los de las grandes cadenas. Si los originales ya son malos imaginen la imitación de provincias. Pero su análisis es agudo, aunque le fastidia que a ella nunca le hayaninvitado a las fiestas de Berlusconi. Lean, lean:
«Los chicos y las chicas que frecuentan mis programas vienen a mí con una esperanza. Al menos unas cincuenta chicas que han pasado por aquí después han llegado a ‘Uomini e donne’, ‘Amici’, al ‘casting’ del ‘Grande Fratello’ o de ‘L’Isola dei famosi’. (...) Evidentemente, alguien se ha dado cuenta de que en torno a Manila (habla en tercera persona, como el Papa o los futbolistas) hay un vivero fértil de personas que quieren triunfar. Y ha pensado que los podía proponer a personas importantes».
Dice que también le propusieron entrar en la lista ‘Puglia prima di tutto’. Rechazó la invitación, porque le parecía una caricatura. Al fin alguien con sentido de Estado.
Un último personaje que ha aparecido de refilón es Licia Ronzulli, que según el testimonio de Barbara Montereale recibía a las chicas y organizaba «la logística» de Villa Certosa. Pues resulta que es toda una eurodiputada del PDL, una de esas que causó cierto revuelo por ser incluida en las últimas listas sin saber por qué. Se dijo que era por su impecable perfil de voluntaria en Bangladesh, pero ya ven que ha acabado reciclada en regulador vial de los convoyes de mamachichos. Ha replicado diciendo que cuando es invitada a Cerdeña -«con mi marido», detalla- colabora en la acogida de los invitados.
Fellini, de todos modos, ya especificaba luego en ‘Roma’ que, como en todo, había clases, y que existían otros lupanares de más nivel, donde de repente podía aparecer una personalidad importante y todos a contener la respiración:
Las veladas descritas por estas chicas lenguaraces son increíbles porque parecen estar destinadas a hacer creer a Berlusconi que van todas allí en peregrinación porque es el más guapo, el más simpático, el más gracioso y el más sexy. Y él aún se siente en la obligación de seducirlas con sus encantos. Champán, pizza, helado. En Villa Certosa, coreografías de rubias con morenas. Chicas de países del Este vestidas de Papa Noel. Paseo en cochecito de golf por los jardines de cactus y el volcán con efectos pirotécnicos. Y, por supuesto, canciones napolitanas con Apicella, el ex-aparcacoches reciclado en guitarrista personal del ‘Cavaliere’. Aquí les vemos en un recital en el mítico anfiteatro de la misma Villa Certosa:
En estas imágenes se ve que Berlusconi lo vive, se ve esa espontaneidad que lo hace tan simpático, ese deshacerse por sus invitados y que hace creer realmente que puede pecar de ingenuo. Mira que no saber distinguir una prostituta cuando se la meten en casa, porque eso es lo que ha dicho. Menudo chasco se habrá llevado. Él pensando que había triunfado con la D’Addario como un campeón a la segunda noche de verla y con sólo charlar un rato. Qué ingrato es el poder.
En las imágenes, en fin, se comprende que Berlusconi lleva en la sangre su origen como cantante de cruceros. Es el estilo que impregna su modo de ser, la política cabaretera. Entonces hasta tenía tupé, como demuestra esta foto de época de la izquierda. Y es precisamente en aquellos cruceros primordiales donde se halla una clave esencial, un nodo neurálgico del devenir futuro, porque, y me parece que esto aún no lo he contado, en la misma nave donde actuaba Berlusconi -con Fedele Confalonieri, actual presidente de las televisiones del magnate, al piano- en otro piso estaba en escena ¡¡¡¡¡nuestro héroe Fantozzi!!!!! Como lo oyen, en el mismo barco el destino unió el yin y el yan, el triunfador y el perdedor, el megadirector galáctico natural y el más bajo subordinado inferior. En efecto, el genial Paolo Villaggio, genovés, también empezó con espectáculos en los barcos de placer. Y en otra sala a veces actuaba Fabrizio de André. Villaggio dice que Berlusconi, como cantante, era buenísimo. Pero ya sabemos cómo acabó Fantozzi, haciendo horas extras de noche para cubrir al jefe máximo, el Duca Conte Semenzara, cuando se iba de putas y llamaba su mujer:
Es el inicio de ‘Il secondo tragico Fantozzi’ (1976, Luciano Salce).
Volviendo a lo nuestro, y como descargo, yo creo que Berlusconi ha sido víctima de un trágico equívoco. Como ha dicho su abogado, Niccolò Ghedini, si alguien ha pagado a las chicas a espaldas de su cliente él sólo sería, en todo caso, «el utilizador final», un concepto absoluto, como el Gran Timonel. Y en cualquier caso, su cliente «no necesita que nadie le lleve mujeres, puede tener grandes cantidades gratis». Le faltó decir ‘cargamentos’ o algo así. En fin, que yo creo que si alguien pagó a las muchachas no fue para que mantuviera relaciones sexuales con el primer ministro, sino para la parte más dura de estas ceremonias de autoexaltación del líder, después de sus chistes: tragarse una hora de vídeos de Berlusconi. Dos mil euros, la cifra que se maneja como tarifa estándar, me parece poco. Según han contado las chicas, les ponía imágenes de sus visitas a la Casa Blanca y al final, todas a cantar, en coro, con los brazos en alto y cogidas de la mano, el himno oficioso ‘Meno male che Silvio c’e’ (‘Menos mal que tenemos a Silvio’). No se descarta que hubiera también mecheros encendidos. Desde luego este señor está muy mal, tiene razón su mujer. ¿Recuerdan aquellas frases majaras que se escribía solo en un folio («Soy el presidente número uno,...»)?
Estas son historias deprimentes de chicas con vida difícil. El ambiente de las fiestas es declaradamente decadente. Y lo más llamativo y que no deja de asombrarme, aunque no deja de ser un consuelo para los que no somos millonarios, es que no hay una que esté realmente buena. Son todas del montón, de Noemi para arriba. Por eso estarán doblemente cabreados los políticos de toda la vida que han sido dejados fuera de las listas con el argumento decisivo de que no tienen tetas, como le dijo el coordinador nacional del PDL, Denis Verdini a Marcello Vernola, según el relato de éste. Es un europarlamentario apartado de las candidaturas y que se ha pasado a la UDC. Hay mucho resentimiento interno. Además mientras tanto Berlusconi, defensor de la familia y que en esos días aprobaba una ley para endurecer la lucha a la prostitución, ordenaba cubrir el seno de la reproducción del Tièpolo de la sala de prensa del palacio presidencial. Ahí vemos el detallito, antes y después, con la ministra Carfagna, la fulgurante chica de los calendarios, impulsora de la ley. La ley, por cierto, que está aún en trámite, es la primera desde la Merlin de 1958 que citábamos antes y acabó con aquel mundo felliniano.

No se entiende nada, la verdad, de si están a favor o en contra de los pechos. En este sentido, ha sido útil e interesante una entrevista de ‘La Stampa’ a Stefania Ariosto, la mujer que frecuentaba asiduamente el círculo berlusconiano en los ochenta, sus fiestas de lujo y vacac
iones en velero, y que un día, nunca se ha averiguado por qué, empezó a contar lo que sabía sobre cuentas suizas y demás. De su testimonio salieron los procesos SME, IMI-SIR y Lodo Mondadori contra Berlusconi y compañía. Fueron célebres sus descripciones de la casa de Cesare Previti, abogado y hombre de confianza de Berlusconi, con una bañera llena de langostas y una escultura en forma de falo. La Ariosto conoce muy bien el percal. Vean estos fragmentos de la entrevista:
-¿Se imaginaba que se llegaría a esto?
-Algunos comportamientos de Berlusconi simplemente se han acentuado. Yo entonces fui marcada como peligrosa porque osé rebelarme, contar lo que sabía. Y sobre todo no adhería a su comportamiento, a una cierta arrogancia que se sanaba sólo con el dinero. También yo recibí dinero, pero intenté siempre corresponder a Verónica. (...)
-¿También usted recibió pulseras y collares?
-Sí. Eran los regalos típicos de Berlusconi, un comportamiento en realidad de desprecio por las mujeres. Él tiende a comprar todo.
-¿No son gestos de galantería?
-No, son formas visibles de poder. Berlusconi adora la visibilidad, si no no se explica cómo ha podido ocurrir esto. ¿Cómo entra una prostituta en su casa y graba todo? Tenía la posibilidad de hacer sus cosas en privado, pero él no goza si no hay una representación externa de lo que hace. Y así se arriesga a un chantaje.
-¿Cuando lo frecuentaba era distinto?
-No era así. Esta acentuación del exhibicionismo sexual creo que se debe a la senilidad y a la intervención quirúrgica, que le ha afectado mucho.
-¿Quién es Berlusconi en privado?
-Es un hombre generosísimo, esto está fuera de discusión, pero sus regalos tienen más que ver con un sutil ejercicio del poder. Berlusconi no ama las mujeres, es un embustero.
-¿Se esperaba la D’Addario y sus amigas a Palazzo Grazioli y Villa Certosa?
-El uso de ‘escort’ o ‘ragazze imagine’ es un modo de hacer muy milanés. A menudo para hacer negocios se llevan estas chicas, que son bien adoctrinadas. En esta historia a Berlusconi le absuelvo, su culpa es haberse fiado de ese tipo, Tarantini. (...) En el fondo es una historia triste y él ya me da un poco de pena.
En resumen, todo esto es una apestosa combinación de cotilleo y política, de público y privado. Tras callar una semana, no responder preguntas y negar todo, por fin Berlusconi habla hoy por primera vez del tema. ¿Dónde? ¿En una rueda de prensa? ¿En el Parlamento? ¿En la RAI? ¿En el ‘New York Times’? No, en ‘Chi’, una revista del corazón casposilla que es de su propiedad. Todos a leerla a a peluquería.
Bueno, prepárense que había mucho material pendiente y me ha salido un poco largo. Como adelantábamos el otro día, por fin se ha votado, Berlusconi ha sacado el 35% de los votos -aunque él esperaba al menos el 40%- y una mayoría relativa de los italianos ha expresado que le importa un pimiento el culebrón de Noemi. Me imagino que ahora el asunto irá apagándose poco a poco.
Habrán notado que hemos seguido el asunto de lejos. Es que era muy cansado, un enorme esfuerzo mediático con nuevos personajes cada día y detalles cada vez más cutrones, y todo para llegar a una asombrosa conclusión: Berlusconi ha mentido. Vaya notición, paren las máquinas. Supongamos que es verdad, porque tiene toda la pinta. Berlusconi ha mentido... ¿y? Hace años que Italia dejó atrás esa señal de alarma.
Ha sido enternecedor ver a ‘Repubblica’ en su cruzada como si Italia fuera un país anglosajón o al menos normal y como si con una mentirijilla de un cargo público se rasgara la cúpula del Parlamento. Si así fuera, en Italia las sesiones serían al aire libre todo el año. De todos modos, estoy a favor de las causas perdidas y ‘Repubblica’ tenía razón. Bastaba que Berlusconi hubiera replicado que su vida privada era asunto suyo y se habría acabado la cuestión, pero acostumbrado como está a la impunidad y a decir lo primero que se le pasa por la cabeza empezó a decir cada día una cosa distinta sobre su extraña relación. Era legítimo dar caña, aunque él ni pisa el Parlamento -y eso que prometió dar explicaciones en la cámara- y sólo habla en sus programas de la tele. Con Bruno Vespa en ‘Porta a porta’ ha sido increíble: cómo sufrió el pobre Bruno al tener que preguntarle tímidamente por Noemi para que el magnate dijera lo que quisiera. A los veinte minutos de programa, pasado el mal trago, ya estaba todo contento preguntándole por la gran cuestión política de Kaká.
Otro punto de interés era el hecho de que Noemi era menor, aunque nadie se ha preocupado de explicar que perfectamente tiene derecho a unas relaciones si son consentidas. Este tema se ha jugado en realidad no en el campo penal, sino en el melindroso terreno del decoro, la tradición y las buenas costumbres, como en una comedia a la italiana, y el gran debate de fondo ha sido si Noemi era virgen o no. Ella proclamó que sí -habló de «la fatídica primera vez»-, su ex-novio lo confirmó y su padre lo repitió varias veces: «Mia figlia è illibata, ricordatevi questa parola, illibata!» (¡Mi hija es virgen, acordáos de esta palabra ‘virgen’!). La palabra en sí, ‘illibata’, del verbo ‘libar’, una que no ha sido libada, es antigua, como de romancero medieval, pero es que ésa es la atmósfera temporal del folletín. Italia para estos temas no sale del pasado. Es como el fantástico tráiler de canto de juglar de ‘Sedotta e abbandonata’ (Seducida y abandonada, 1964), obra maestra del gran Pietro Germi, sobre los raptos pactados en familia para arreglar bodas y salvar el honor.
El caso Noemi cobró mayor interés cuando se supo que había fotos por ahí, pues quizá demostraban alguna mentira más de Berlusconi, y se añadió otro dato, el del uso de aviones de Estado para fines privados, el único realmente relevante, aunque sea poca cosa para un elemento como ‘il Cavaliere’, cuyo listón de tropelías está colocado a alturas interestelares. Sin embargo ahí se desinfló todo. Ahora sabemos por qué las fotos de la villa de Berlusconi estuvieron meses rulando por las redacciones italianas sin que nadie las publicara: no se veía nada. Pero menos mal que un diario español se lanzó a ello. Dios mío, qué bomba informativa el pene de un ex-primer ministro checo que pasaba por allí, el tal Topolanek. Por cierto que también le ha ido fenomenal en las elecciones europeas. Y qué escándalo, gente tomando el sol ¡desnuda! ¡en una piscina privada! ¡en verano! Menos mal que en una imagen aparece Berlusconi que va a por unos aperitivos, que si no podría ser una urbanización de Oropesa. Me supongo que en ‘Interviú’ y en la prensa mojigata de derechas, que se rasga las vestiduras por los atentados a las buenas costumbres, estarán indignados con ‘El País’, qué manera de meterse en su terreno.
Además ha sido contraproducente: en vez de generar indignación han causado envidia. Este fin de semana he estado en España y la gente no hacía más que darte codazos: «¡Qué tío este Berlusconi, es un crack! ¿Has visto las fotos?». El modelo televisivo creado por Berlusconi y la inercia de Internet, que está contagiado como un virus pernicioso a los diarios impresos, nos ha hecho a todos tan mirones que ya no vemos las cosas: estas fotos son una vergüenza. Yo todavía estoy buscando dónde está la noticia, porque a lo mejor hay alguna tía con tres pechos o algo así, esas primicias que ahora atraen visitas en las ediciones digitales. En este blog no hacemos precisamente la pelota a Berlusconi, como ustedes saben, pero en privado que haga lo que quiera. A mí como si se opera, cosa que ya hace con asiduidad. Con Berlusconi parece que vale todo y hay que tener mucho cuidado con eso, porque le da argumentos. Nadie habría publicado unas fotos así de Sarkozy, Brown, Zapatero o Angela Merkel en su casa, con sus invitados y en sus vacaciones.
En realidad, lo más interesante del culebrón son otros matices sociológicos. No sé si lo han seguido, han logrado comprenderlo o ni siquiera si les interesa, pero se lo resumo por sentido del deber. Los enterados pueden saltarse los dos siguientes párrafos. El pasado 28 de abril el primer ministro aparece en la puesta de largo de una joven en un restaurante de bodorrios perdido en las afueras de Nápoles. Aunque suene raro, son estas cosas extrañas que hace Berlusconi de asistir a todo tipo de saraos. A los dos días su mujer, Veronica Lario (en la foto, con cara amargada como siempre), saltó indignada: su marido no había ido nunca a los cumpleaños de los 18 años de sus hijos y le tiene que ver en el de una desconocida. Por otro lado, lamentó que su marido proyectara llenar las listas electorales de las europeas de azafatas y modelos sin oficio ni beneficio: «basura política». Se refería a las quinielas de las candidatas del PDL: una ex concursante de 'Gran Hermano 3'; una actriz del culebrón histórico 'Elisa di Rivombrosa'; una intérprete de la décima temporada de 'Incantessimo', serie de sobremesa; una chica florero de la RAI... En total unas treinta que participaron en un seminario del PDL para preparar a los candidatos. Les daban un 'kit' de fichas para que supieran al menos qué era la OTAN. Tras el escándalo hubo contraorden.
Veronica Lario añadió que su marido «no está bien» -frase ambigua que se ha interpretado en muchos sentidos, todos adictivos- y que «frecuenta menores». Remató diciendo que era una vergüenza ver a estas chicas como «vírgenes que se ofrecen al dragón para conseguir el éxito, la notoriedad y el crecimiento económico». Desde ese momento, aireando las vergüenzas conyugales, Veronica Lario se convertía en líder de la oposición, si por eso se entiende quien le canta las verdades al primer ministro. Luego todo se lió: Berlusconi que cada día contaba una explicación distinta de la historia -con unas presuntas fotos muy formales de la fiesta, con los padres de ella, que parecen trucadas (juzguen, aquí arriba)-, Noemi que decía otra, sus padres otra diferente y el ex-novio una totalmente diversa. Luego apareció hasta un tía de la familia y la prensa berlusconiana contraatacó diciendo que Veronica Lario tiene un rollo con su guardaespaldas.
No es nada nuevo. Que Berlusconi anda con tías se sabe desde hace años y ya hemos hablado de ello en este blog. Hay fotos mucho más fuertes que las últimas, pagaran lo que pagaran por la exclusiva. Es más, el poder, las mujeres y las juergas en Italia siempre han ido unidos, aunque hasta ahora al menos había un velo de hipocresía, era todo más democristiano, más de toda la vida. Veamos esta magistral escena de una fiesta en ‘Il divo’ (2008), la estupenda película sobre Giulio Andreotti de Paolo Sorrentino, uno de los directores de más talento de su generación.
Sin embargo ahora estamos en plena posmodernidad de nuevos ricos. Ya hemos explicado que Berlusconi se hace un lío con lo público y lo privado, y en eso es totalmente coherente. En lo privado se parece a su televisión, lo más público que hay. Su villa de Cerdeña es como un plató: azafatas, topless, diversión, discoteca, platos de cocina, puestos de helados, decorados, un falso anfiteatro romano para actuaciones y un volcán de mentira con erupciones de pega. Aire festivo y optimismo de relaciones públicas.
Esta mentalidad se ha impuesto en toda Italia, tras dos décadas de monopolio de televisión berlusconiana. Italia es como un gran plató televisivo. Cuando hemos insistido en el blog con la chica de Alitalia, las azafatas y el machismo sociológico no es por diversión, que también, sino porque refleja la atmósfera que se respira en el país. Ser ‘velina’ (azafata televisiva) o ‘miss’ es el gran ascensor social al que muchas adolescentes quieren subir desesperadamente. Esto siempre ha sido así: Sophia Loren, Gina Lollobrigida, Silvana Mangano, Lucia Bosé y muchas otras se dieron a conocer de este modo. Pero eran de otra pasta y la ventana era el cine, bastante más exigente, no la televisión. Y menos la televisión de Berlusconi.
El cine italiano, tan anestesiado y alejado de la realidad en su mayor parte, apenas ha hablado de este fenómeno. Una excepción es ‘Ricordati di me’ (2003), de Gabriele Muccino, que en uno de sus mosaicos de decadencia colectiva retrata el ascenso de una chica mona que hace lo que haga falta y se cepilla a quien sea para salir en la tele. Funciona más o menos así:
En Italia hay chicas de estas a paladas, dispuestas a lo que sea. Una vez expuestas en el escaparate, lo demás depende de ellas mismas, de su habilidad y de sus escrúpulos. Se puede ir al ‘Grande Fratello’ o hacer un calendario sexy. Pero a poco que estén buenas y se lo monten bien, se colocan. Algunas son inteligentes, otras son más listas que el hambre, pero si son tontas es casi mejor. El hermano menor de Berlusconi, Paolo, ahí donde lo ven (chico de la foto), estuvo con dos bellezones, primero con Katia Noventa y luego con Natalia Estrada. Curiosamente, Estrada siempre aparecía en los sondeos durante ese periodo como una de las mujeres más deseadas por los italianos. Cuando lo dejaron, en 2006, dejó de aparecer en la tele -las de Berlusconi- y en los sondeos. Parece que ya no la deseaban. El hijo de Berlusconi, el cachas Piersilvio, está con otra azafata, Silvia Toffanin, una ex-’letterina’ (las chicas del ‘Pasapalabra), otro trampolín más. Otro filón son los futbolistas, de Totti a Buffon o Inzaghi. Ah, y se me olvidaba: la propia Veronica Lario era otra actriz a quien Berlusconi empezó a tirar los tejos en un teatro. Los problemas en la pareja llegan con el cambio de modelo, como con los coches, al último modelo y a la última modelo. La prensa afín a su marido se encargó de sacar unas fotos del cajón y recordárselo de manera un tanto brusca cuando "la señora", como la llama Berlusconi, se puso pesadita: "Velina ingrata", le dijo junto a unas fotos de juventud. Ya ven cómo se ha puesto el patio en Italia estas semanas.

En fin, que varias generaciones después de la pobre Veronica ahí tenemos también a Noemi Letizia. Siendo adolescente se hizo un ‘book’ de fotos calentorras, jaleada por sus padres. Veamos algunas por mero interés informativo y sólo para que se hagan una idea.


Fotografías de este pelo circularon por ahí hasta que a Noemi le llegó la oportunidad de su vida: le llama ¡Emilio Fede! Recordemos a este personaje en uno de sus deslices, hace años. Conectan con él y le pillan comentando lo buena que está la presentadora:
Pues bien este elemento de Emilio Fede ha hecho carrera por su inquebrantable fidelidad a Berlusconi y, siendo ya director de su propio informativo, el impagable TG4, se ha montado su propio garito de chicas. La oportunidad dorada de Noemi Letizia es cuando la llamaron del programa de Fede para hacer esto...:
Por si no se han dado cuenta se trataba del pronóstico del tiempo. Detrás había un mapa, pero había que fijarse. Es una de las cumbres de la televisión berlusconiana de paraíso multicolor. Las ‘meteorine’, las chicas del tiempo del TG4 de Fede, son una de las más rastreras variaciones de la azafata televisiva. Es una pasarela de tías buenas, de carácter sumiso y sonriente, con un punto tontito porque leen con dificultad y se confunden, que deben reír las gracias y los piropos de Emilio Fede, que las trata paternalmente -como ‘Papi’-, les pregunta por el novio, qué van a hacer a la salida y cosas así. Al final leen el santo del día y un proverbio como niñas buenas. Es el aderezo de un increíble telediario panfletario. No debe caerse en el error de verlo como un informativo, sino como un fantástico programa de humor. Miren a Fede, a cámara cerrada mientras transmite las imágenes de un mítin de Berlusconi, canturrear el himno de Forza Italia.
Letizia aspiraba a hacerse un hueco aquí, en el escalón más bajo del bajo imperio berlusconiano. Por algo hay que empezar. Pero imaginen como sería Letizia de taruga que el propio Fede la descartó tras una prueba porque no tenía buena dicción. Así que hay que entender que cuando a la pequeña Noemi la llamó el emperador en persona estaba como si le hubiera tocado la lotería: había triunfado, estaba hecho. Lo siguiente es cuando su relación salió a la luz y la prensa se presentó en su casa. Estaba encantada haciéndose fotos y dando entrevistas en la cocina junto a su madre. La que le hizo el Corriere della Sera no tiene desperdicio:
-¿Qué quiere ser de mayor?
-‘Showgirl’. He estudiado danza, desde los seis años. Ahora estoy siguiendo un curso de guía turística. Pero me interesa también la política. Estoy lista para aprovechar cualquier oportunidad, a 360 grados, pero no me rebajaré nunca.
-¿Qué opina de que Berlusconi quiera presentar mujeres del espectáculo a las europeas?
-Hace bien, quiere rejuvenecer. Y si ‘Papi’ lo quiere hacer así, seguro que no se equivoca. Elige estas chicas porque son inteligentes y capaces, no sólo porque son guapas. Mi lema en política será: 'Menos impuestos, más controles'. Basta con los listos que no respetan las reglas. (...)
-¿La veremos en las elecciones regionales?
-No, prefiero presentarme al Parlamento, se encargará ‘Papi Silvio’.
Y su madre, allí presente, encantada de la vida. No ha cambiado nada -bueno sí, a peor- desde ‘Bellissima’ (1951), de Visconti, con la gran Anna Magnani. Sólo he encontrado este fragmento en español, con un doblaje terrible. Que me perdonen los italianos. Es de una madre que hace lo que sea para que su hija se haga famosa.
«¡Non fate strepito! (No hagáis estrépito)», dice el aria con que arranca la película. Pero ni caso.
Noemi ha relatado luego a ‘Chi’, revista de Mondadori, propiedad de Berlusconi, sus aficiones favoritas: «Shopping, cenas, peluquería y estetista. Adoro la manicura. me hago crecer las uñas y después me las pinto. En este momento las tengo moradas. (...) He visto en el cine ‘I love shopping’, una película estupenda. me identifico con la protagonista».
Este domingo, el día de las elecciones, estreno electoral de su mayoría de edad por todos conocida, fue la consagración de Noemi. Fue uno más de los millones de italianos que se acercaron a las urnas, pero apareció en el colegio electoral escoltada, con empujones a los mortales, gafas de sol y prodigando sonrisas (foto a la derecha). Su madre la seguía igualmente pimpante. Hasta le cerraron el colegio para ella sola, ante el asombro de los ciudadanos que hacían cola. ¿A quién creen ustedes que votaría Noemi? Se supone que a ‘Papi’, claro.
En este punto la Italia actual se distancia totalmente del final de ‘Bellissima’, donde la madre comprende que todo es un circo al observar a escondidas los comentarios de la gente del cine sobre su hija, riéndose de ella. En ese momento ‘toma conciencia’, algo que en el cine de la época era la salvación de los protagonistas. La madre irrumpe en el estudio, indignada por los sacrificios y humillaciones que ha tenido que hacer para que la niña participe en el ‘casting’.
La Magnani llorando a solas en el parque es un monumento del cine italiano al trastazo con la realidad. Miles de ‘veline’ frustradas, explotadas o puteadas acaban así cada día en los rincones de Italia, aunque no se hacen películas sobre eso.
Pero hay más. Otro de los personajes secundarios del culebrón ha sido el ex-novio despechado de Letizia, un tal Gino Flaminio (chico de la foto), que empezó a dar entrevistas contando cómo Berlusconi le había robado la novia y desmintiendo la versión de los hechos del primer ministro. Fue quien desveló que nada de que Berlusconi conocía a los padres de Noemi desde hace años, sino que la vio en uno de esos tórridos ‘books’ que le pasó Emilio Fede y luego la llamó al móvil. Resulta que este chaval de 22 años, rubio oxigenado, con tatuajes, aficionado al ‘kickboxing’, empleado en una fábrica, con antecedentes por robar un móvil por el método del tirón con un ciclomotor, también vota a Berlusconi. Normal. Ha crecido viendo sólo su televisión de mamachichos y se enamora de uno de sus clones de barrio, la ínclita Noemi Letizia. Pero también su mente ha absorbido los valores berlusconianos. Tras el revuelo que se armó con sus declaraciones escribió una carta para dar explicaciones, diciendo que había sido manipulado, y pidiendo disculpas a Noemi y Berlusconi. Escuchemos la voz del supertacañón (las mayúsculas son suyas, al igual que las incoherencias gramaticales del actual lenguaje adolescente de los móviles):
«...Me dicen que soy un camorrista, Boss, Mentiroso, Líder de la Izquierda, Falso, Difamador, en resumen, un asco de hombre. (...) PURA FALSEDAD, me gustaría mucho querellarme, pero no me puedo permitir un abogado penalista. MI PUNTO DE VISTA he sido usado por alguien que no pudiendo atacar a El hombre del pueblo (así llamo yo al PRESIDENTE) usa un Gossip, un Cotilleo, mi historia de amor con Noemi. Ahora insinúan que él habría tenido relaciones de sexo cosa que excluyo a priori e imposible, conociendo a Noemi y sus valores. ¿Posible que el hombre del Pueblo no pueda tener una vida privada? ¿Qué mal hay en ser amigo de una familia normal? Esta es la cosa bella él es distinto de los políticos habituales él es amigo de todos los Chef, Obreros, Dependientes, Mendigos, Pobres en resumen de TODOS».
A mí lo que más gracia me hace es la enumeración inicial de personajes repudiables. Empieza con jefe mafioso y sigue con Líder de la Izquierda para terminar con Falso y Difamador. Qué ensalada de valores. Es como eso que decía Thomas De Quincey de que se empieza por asesinar a alguien y se termina por faltar a misa los domingos. Pero lo que nos interesa aquí es comprobar hasta qué punto cala hondo enla plebe italiana el mensaje de Berlusconi, envuelto en papel de regalo por sus televisiones. Para un pobre chaval muerto de hambre de Nápoles el hombre más rico de Italia, que se ocupa mayormente de sus negocios y de salvarse el culo en sus procesos, que le roba la novia para llevársela en Nochevieja a una fiesta en una villa de lujo de Cerdeña es El Hombre del Pueblo. Con mayúsculas. Ya ven que la izquierda tiene perdida la batalla en Italia para muchos años. El pobre Gino Flaminio me ha recordado las humillaciones a las que se somete el pobre Alberto Sordi en ‘Una vita difficile’ (1961), del maestro Risi.
Aquí vemos otra alegre fiestecilla, un tipo de situación muy italiano, pues es un espléndido corte de muestra social, que aparece en decenas de películas. El protagonista, qué curioso, se llama Silvio. Empieza de partisano en la Resistencia y acaba de chico de los recados de un magnate mangante, todo por trepar en la sociedad. Se deja humillar para lograr el éxito, para ser alguien y por contentar a su mujer, pero hasta Sordi, prototipo del italiano mediocre y arribista, al final se redime en esta película. También 'toma conciencia'. Hoy, en cambio, nadie tiraría a Berlusconi a la piscina, sino que hay cola por acudir a sus fiestas a chupar los bordillos del lavapiés. Italia no toma conciencia, sigue anestesiada por las televisiones del primer ministro, y aunque lo haga seguro que cuando despierte el donosaurio seguirá allí, como en el microcuento de Monterroso. Berlusconi se morirá en la cama, como Franco. Aunque eso también se debe a que no hay una alternativa a él, y eso si que no es culpa suya. Si un pasmarote como Prodi le ha ganado dos veces lo puede hacer cualquiera mínimamente presentable, pero ése es precisamente el problema, encontrarlo en la patética izquierda italiana. Entretanto todos seguiremos entretenidos y bien informados con el rabo de Topolanek, qué tío.

(Se lo pongo vestido para que al menos sepan la cara que tiene)
Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate... El otro día le cazaron a Berlusconi en la asamblea anual de Confindustria, la patronal italiana, poniéndose pote de tapadillo. No creo que sea por las arrugas, sino más bien porque el cemento armado no es fotogénico. Acuérdense del hombre pedrusco de los cuatro fantásticos. Lo de este hombre con lo falso y lo postizo es una obsesión. Que si alzas en los tacones, que si pelo implantado, que si estiramientos faciales, que si los informativos de sus tres televisiones y de las otras tres del Gobierno... Pero de eso vive, de la imagen. Ya ven, nos despedimos hace unos días -quizá demasiados, perdonen la demora- y aquí estamos otra vez hablando de lo mismo. El culebrón que destapó su propia mujer no ha cesado, pero se ha enriquecido con nuevos personajes. Después de aparecer su actual novio, que sostiene que serían perfectos para un 'reality' porque se compenetran "como el Gordo y el Flaco", se acaba de cerrar el círculo con el ex-novio despechado de Noemi Letizia. Cómo está Italia para que le plante cara al primer ministro y segundo hombre más rico del país, acusándole de mentir y de robarle la novia, un chaval de 22 años, empleado en una fábrica, rubio teñido con tatuajes y aficionado al 'kickboxing'. Aunque esto es sólo el principio. A ver si un día me animo y se lo resumo, pero es como un libreto malo de ópera bufa.
Recordemos hoy, para aligerar mi palabrería y por su interés, otra gran película del maestro Dini Risi, ‘In nome del popolo italiano’ (1971). Es muy sombría. Va de un juez inflexible, Ugo Tognazzi, que intenta empurar a un empresario, Vittorio Gassman, prototipo del delincuente medio-alto italiano, simpaticón y rufián, constructor con villas fastuosas y cochazos.
Sinopsis:
Llamado a declarar por la muerte de una jovencita, los dos protagonistas se tantean. Gassman declara:
-¿Es tan reprobable que un hombre de mi colocación no desee hacer públicas sus relaciones con una putilla?
-Está hablando de una muerta, y yo no acepto guiños de ojos, ¿está claro?
-No, quería sólo aclarar que con esta chica, pobrecita, sólo tuve un encuentro esporádico.
-¿Solamente?
-Eeeeh, no.
-No, aparte de una cosa que evidentemente Roncherini no le ha dicho (Pero piensa: En cambio seguro que te lo ha dicho, por eso te lo digo yo)... En negocios, a veces se concluye más en una comida que en diez reuniones. Y en algunos casos las chicas guapas asumen un peso propio, especialmente si son un poco ligeras...
-Intentemos ser más claros: es habitual que en algunas comidas de negocios, chicas guapas aparentemente de buena sociedad, son presentadas al personaje que interesa. ¿Sí o no?
-Sí.
-Hasta el punto de dar a este personaje la ilusión de haber hecho una conquista.
-Sí.
-De este modo, estimulando la vanidad o el sentido de culpa se hace más maleable al personaje en las negociaciones.
-Sí.
-Porque sí es verdad que se concluye más en un comedor, se concluye aún más en un dormitorio.
-¿Debo responder sí o no?
-¿Se hacía acompañar a menudo de la difunta a este tipo de convenios?
-Esto sería una culpa. porque yo sé lo que piensa usted...
-¡Usted no sabe lo que pienso yo!
Les interrumpe otro interrogatorio.
-¿Es verdad que una vez a un hombre de negocios americanos se le ha hecho creer que una chica fuera la hija de un empresario que tenía que cerrar un acuerdo con él?
-(Recuerda la escena) No, de esto no sé nada.
El juez le sugiera entonces que podría tratarse de instigación a la prostitución, pero el empresario dice que nadie obliga a estas chicas.
-Lo hacen porque hay quien las paga (dice mostrando un cheque).
-No fue un pago, fue un regalo. Muchas chicas se venden porque es un atajo. Yo el puesto de cajera al supermercado se lo había encontrado, ¿por qué no lo ha cogido?
El juez luego le pregunta por estupefacientes y el empresario, con verbo florido y retórico, rechaza sus imputaciones.
Hablamos de Justicia porque en realidad estos días ha habido entremedias un temilla menor: han condenado a cuatro años y medio a David Mills (chico de la foto), abogado británico que en los noventa trabajó para Fininvest, el imperio mediático de Berlusconi, por dejarse comprar por el actual primer ministro para protejerle cuando fue interrogado en dos de sus procesos. En resumen, según la sentencia en primer grado -pero quedan dos- Berlusconi le sobornó para que mintiera. Berlusconi también estaba imputado como corruptor del corrupto, pero se ha librado de la sentencia gracias a una ley de inmunidad fabricada a la medida.
Qué fuerte, dirán ustedes, pero no se preocupen que no pasará absolutamente nada. Esto de los procesos a nuestro hombre ya es una historia muy aburrida. Tanto que a la mayoría de los italianos no les interesa, o no saben, o son cosas complicadas. Son muchos procesos, uno se pierde, siempre se quedan en nada, no terminan nunca. Una lata.
Recordemos entonces algunas nociones básicas. Son datos que en más de ocho años en Italia jamás he visto en un solo programa de televisión. Sólo en libros especializados o, a veces, en algunos diarios. Así que, veamos: los procesos de Berlusconi.
1-Falso testimonio sobre la P2. Declarado culpable en 1990 en segundo grado de jurar en falso que no pertenecía a la logia masónica P2. El delito, no obstante, queda cubierto por una amnistía del año anterior.
2-Corrupción a la Guardia di Finanza de 1989 a 1994. Condenado a dos años y nueve meses por cuatro sobornos a agentes que inspeccionaban sus empresas. En segundo grado, el tribunal aplica atenuantes genéricas a tres de ellos y, con ello, concede la prescripción del delito, mientras que le absuelve del cuarto. Absuelto luego por el Supremo.
3-All Iberian 1. Financiación ilegal al partido socialista de Bettino Craxi con contabilidad secreta de Fininvest. Condenado a dos años y cuatro meses. Prescripción del delito en segundo grado, confirmada por el Supremo.
4-All Iberian 2. Falsedad en balance contable. Bloqueado en 2005 por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que despenalizó el delito imputado.
5-Medusa cine. Condenado a un año y cuatro meses por falsedad en balance. En segundo grado, delito prescrito al aplicarse las atenuantes genéricas.
6-Compra de terrenos en Villa Macherio. Absuelto en una parte, delito prescrito en otra por irregularidades en parcelas de una de sus villas. Sentencia confirmada en segundo grado, con la concesión para uno de los delitos de la amnistía de una condonación fiscal de 1992.
7-Laudo Mondadori. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Aplicación de las atenuantes genéricas, que conllevan la prescripción del delito. Su abogado y ministro de Defensa de su Gobierno en 1994, Cesare Previti (chico de la foto), sí es condenado como intermediario del soborno de jueces para Berlusconi. Para conceder las atenuantes, la sentencia considera «las actuales condiciones de vida social e individual del sujeto», es decir, que Berlusconi era entonces primer ministro. En primer grado Previti fue condenado a 13 años. En segundo grado, absuelto. El Supremo le impuso un año y medio.
8-Caso SME. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Absuelto en parte de los cargos, obtiene la prescripción para el resto gracias a la aplicación de atenuantes genéricas. Tras recurrir, recibe la absolución plena. De nuevo su abogado, Cesare Previti, como intermediario entre Fininvest y los jueces corruptos, es condenado a cinco años en primero y segundo grado, pero el Supremo anula todo el proceso en 2006 porque los hechos ocurrieron en Roma y el tribunal de Milán no era competente para juzgarlos. Los cargos de falsedad contable quedan anulados por la ley del Gobierno Berlusconi de 2002 que los despenalizaba.
9-Caso Lentini. Falsedad en balance por la compra en negro del Milan del futbolista Lentini al Torino. Bloqueado por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que redujo el plazo de la prescripción del delito.
10-Consolidado Grupo Fininvest. Falsedad contable. Bloqueado por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que despenalizó los delitos imputados.
11-Telecinco. Fraude fiscal, reciclaje y violación de la ley antimonopolio. Absuelto por el Supremo español en 2008.
12-Derechos televisivos cinematográficos de Mediaset. Aún abierto.
13-Corrupción del abogado Mills. Abandona el proceso como presunto corruptor gracias a una ley de inmunidad. En primer grado, Mills es condenado a cuatro años y medio de cárcel.
Bueno, quizá tenía que haberlo hecho por capítulos, porque no se acaba nunca. Por brevedad, no he incluido los casos archivados tras las diligencias previas, aunque algunos son muy interesantes, sobre todo los de presuntas conexiones con la Mafia.
Berlusconi siempre dice que en todos sus procesos ha sido declarado inocente -en Italia sólo es firme la sentencia final del Supremo-, pero como verán hay cuatro prescripciones definitivas (procesos 3,5,6 y 7), dejando a un lado las que luego fueron revisadas como absoluciones. A uno enseguida se le ocurre que si la Justicia funcionara en Italia, sin cometer errores garrafales y a un ritmo razonable, a Berlusconi quizá podían haberle condenado, y no una ni dos veces, sino más. Aunque esto también debe agradecérselo a sus abogados, artistas en estirar procesos al infinito.
La explicación de Berlusconi para tan desmedida lista de entuertos judiciales es que entre ciertos magistrados, en Milán, hay una vena exagerada de izquierdas y que van a por él porque le odian. Berlusconi no se inventa todo, miren, miren esta otra escena de la película.
Sinopsis:
Los protagonistas discuten agriamente, porque el juez ha tendido una trampa al empresario y éste ha caído.
-¡Usted es un listo, mucho más listo que yo!
-Puede ser. Y ahora escihe mi desahogo. Estoy harto, y no soy el único, de ser el defensor de leyes que protegen una sociedad que da asco! ¡Porque consiente a individuos como usted prosperar y proliferar!
-¿Individuos como yo? ¿Y cómo soy yo, me lo puede explicar?
-¡Sí, usted es un ciudadano ejemplar, por Dios, no defrauda el fisco, no incendia bosques, tiene respeto por el paisaje, no contamina mares y ríos, no corrompe funcionarios, y frena ante los gatos negros!
-¡Señor juez!
-El señor juez está convencido de que algunas leyes que consienten a los detentores del poder económico dañar a la colectividad deben ser cambiadas!
-¡Pero si es lo que digo yo!
-¡No me toque, paracaidista, usted es un hombre vil y vulgar!
-¡Sí, confieso que soy vil, porque usted me da miedo! ¡Porque desde el primer momento he leído en su mirada una palabra terrorífica: ideología! ¡Usted me odia a nivel ideológico! ¡Usted está prevenido contra mí! ¡Usted no es un buen juez!
Este diálogo es el mismo que podrían tener alguien que odie a Berlusconi y lo que representa y el actual primer ministro, que replica estas mismas cosas a los magistrados. La película es del año 1971 y ya está todo ahí. Como siempre comprobamos, este país no cambia, viene de muy lejos. Risi ya retrata un tipo determinado de magistrado justiciero encabronado. En fin, no digo que sea el caso de los jueces que han procesado, y están procesando, a Berlusconi -aunque él sostiene que sí y yo creo que no- pero es necesario comprender el contexto y esto es lo que tratamos de hacer aquí, explicar las cosas a los de fuera. Es verdad que en Italia muchos jueces, pero sobre todo los fiscales, están tan contagiados como cualquiera de sus compatriotas por el afán de figurar. Salen en la tele, dan entrevistas a diestro y siniestro, se hacen famosos enseguida, abren investigaciones tremendas que se quedan en nada. En España, salvo Garzón y alguno más, es difícil recordar no ya el nombre de un magistrado, sino su careto. Aquí, en cambio, podrían hacer un 'reality'.
Por eso nuestro hombre, convencido de que esto es una guerra política, se siente legitimado para defenderse desde el poder. Bueno, en realidad es una opinión muy extendida entre sus adversarios que fue su única razón para entrar -y seguir- en política. Volvamos entonces a la lista de sus procesos.
Si uno se fija, no es menos evidente que los procesos 4, 8, 9 y 10 fueron paralizados y enterrados por una ley que despenalizaba la falsedad contable aprobada por su Gobierno. Así que quizá podría haber sido condenado alguna vez más.
Debe considerarse, además, que para torpedear los procesos All Iberian 2, Lentini, SME y Mondadori en 2001 aprobó una ley que endurecía los requisitos de las comisiones rogatorias, las peticiones de información de los magistrados a otros países, y de este modo anulaba pruebas o demoraba esos juicios ya abiertos. Afectaba principalmente a los documentos bancarios de Suiza y otros países. El Supremo rechazó algunos aspectos de la ley en 2002 y los tribunales la interpretaron de forma distinta. Pero los diversos juicios sufrieron retrasos.
Para paralizar el proceso SME aprobó en 2002 la ley de la legítima sospecha, que permitía recusar a un juez si uno tenía la legítima sospecha de que no era imparcial. Sus abogados la invocaron, pero fue rechazada. No obstante, demoró el juicio.
Todas estas leyes ‘ad personam’ fueron, obviamente, utilizadas también por otras terceras personas, que se beneficiaron alegremente de ellas, de mafiosos y traficantes a delincuentes comunes, pero esto son inevitables daños colaterales.
Para burlar la sentencia del caso SME aprobó una ley de inmunidad en 2003 que le permitió abandonar el proceso. Luego fue declarada inconstitucional, pero retrasó su juicio.
Para evitar la reciente sentencia del caso Mills aprobó una nueva ley de inmunidad. Si no, probablemente habría sido condenado con su compañero de banquillo, pues la sentencia dice claramente que "pagó por su impunidad". Debe pronunciarse el Constitucional, pero de momento ya ha evitado la sentencia. El caso, de todos modos, se dirige a la prescripción en los primeros meses de 2010.
Por otro lado, en la amena lectura de esta lista de procesos se perciben otras cosas, como el increíble fenómeno, un clásico de la Justicia italiana, de ser condenado a un porrón de años y luego absuelto, o juicios infinitos, o delirantes chapuzas judiciales. Son ingredientes que alegran aún más el conjunto. Claro, luego la gente no cree en la Justicia.
Como habrán comprobado, si es que han llegado hasta aquí, es un tema árido, aburrido. No entretiene. En definitiva, muy poco televisivo. Por eso nunca sale en la tele, ni Bruno Vespa le dedica un programa, ni los informativos se conectan en directo con la sala que va a fomrular una sentencia contra el primer ministro, sino que emiten 'Renegado', con Lorenzo Lamas, o cosas así. Por cierto, que del asunto de Noemi Letizia los informativos están contando muy poco. Se entera uno más con las televisiones extranjeras. En Italia se tiene la oportunidad de vivir sensaciones antiguas, como en 'Cuéntame'.
El problema para Berlusconi, y ya terminamos enganchando por el principio, como los autores consagrados, es que lo de Noemi Letizia (chica de la foto, con la foto dedicada de 'papi') sí es entretenido y, al contrario que toda esta pesada ristra de procesos incomprensibles, afecta a asuntos verdaderamente importantes: el honor, la familia, la tradición, esas cosas. Sería indignante, pero gracioso, que al final esto sí le cueste algún voto. Pero descuiden: en las elecciones europeas hablará el pueblo, arrasará y será investido otra vez de nueva y flamante soberanía. Así él siempre habla en nombre del pueblo italiano, como si no hubiera disidencia, como el título de la película, que es la frase con la que se inician las sentencias de los tribunales italianos. La otra frase simbólica de la Justicia es la escrita en todas las salas de juicio sobre las cabezas de todos: "La ley es igual para todos", algo que se recuerda como si no fuera obvio, porque no lo es. Veamos ahora cómo termina 'In nome del popolo italiano'.
Sinopsis:
El juez tiene el diario de la chica asesinada, donde anuncia su suicidio y que, por tanto, exculpa al odiado empresario. El magistrado sabe que este hombre es un chorizo redomado pero que nunca va a poder pillarle, porque siempre tendra´recursos para escabullirse de la ley, y está tentado de hacer desaparecer la prueba. En ese momento hay un partido de fútbol, Italia-Inglaterra y gana Italia. La gente se echa a la calle. Se desencadena la habitual juerga de ‘tifosi’. El juez, asqueado por el circo de su país, de pan y circo, ve por todas partes el rostro del empresario en la multitud: en un cura, en un viejo fascista, un militar, hasta en una pilingui. Está un poquito obsesionado. El caos termina con unos energúmenos, uno también con la cara del empresario, que vuelcan e incendian un coche de matrícula inglesa. El juez, que ve condensado en ese momento lo peor de los italianos y de un país que ha degenerado moralmente, decide quemar el diario y procesar a su enemigo, aunque sea inocente en ese caso concreto.
Italia es que es muy complicada.
Con gran dolor de mi corazón, dejaré durante unos días la actualidad italiana con motivo del viaje del Papa a los Santos Lugares. Sin duda graves asuntos quedarán desatendidos. Sin embargo, hasta el regreso, sólo unas palabras sobre el gran asunto que quedaba pendiente. Más que hablar yo, dejemos que hable el cine. El buen cine, ‘Divorcio all’italiana’ (1961), obra maestra del gran Pietro Germi, que lo dice ya todo.
Antecedentes: El barón Fefé (Marcello Mastroianni) no soporta a su mujer y está enamorado de la prima de ésta, Angela, (Stefania Sandrelli), jovencita bastante menor que él. Pero como en Italia no había divorcio –llegó en 1970- su única salida es el crimen pasional, tolerado por
Sinopsis: Lo que vemos es el funeral del padre de Angela. El capo mafioso local se acerca a Mastroianni, le da el pésame y luego le espeta: “Pero ahora os tenéis que mover, vuestra familia era una familia de honor, todo el pueblo espera. En 24 horas sabremos dónde están”. Empiezan los besos y aparece la mujer abandonada del amante de su esposa: “He venido expresamente desde Catania para saber qué pensáis hacer”. Mastroianni pone su cara de panoli y ella le escupe. ¡Grave ofensa en público! “Eh, sí, ahora hay provocación”, se dice Mastroianni, pensando en el consejo de su abogado: necesita una excusa, como la humillación pública, para obtener luego atenuantes en el juicio, una vez que mate a su mujer. Es la farsa de las apariencias.
El barón Fefé, informado por el capo mafioso del paradero de los adúlteros, parte en su busca. Sin embargo, la mujer del otro se le adelanta:
-¿Pero qué habéis hecho?
-He vengado mi honor.
-Pero, pero ¿y el mío? (dice el barón oyendo gritar a su mujer y viendo que a ella no se la ha cargado).
Entonces va y la mata. Gran seguimiento de los acontecimientos en la prensa y en las tertulias del pueblo. Vamos, que no se habla de otra cosa. Es la farsa del espectáculo social.
“En este sugestivo rincón de Sicilia no son pocos los muertos por delitos de honor…” Ante la tumba de su mujer, la voz conmovida del barón recuerda que era buena, pero tenía demasiada sed de amor, demasiada. Esto alude a que en las célebres escenas de cama, se le lanzaba y él no sabía cómo quitársela de encima.
Empieza otra farsa: el proceso judicial. “Todo discurrió más o menos como yo había previsto…”, cuenta el barón, que como hombre cuenta con todo el apoyo moral y social. Mastroianni describe el juicio como un armónica sinfonía: “El abogado fue muy brillante, apasionado y sarcástico, conmovedor y conmovido, recorrió con hábil seguridad todas las teclas de los afectos y sentimientos. No llegó a mencionar las cruzadas, pero sí Otelo y compadre Turiddo (de la ópera Cavallería Rusticana). Estaba mamá, que lloraba. Sí, estaba conmovido hasta yo. Luego habló de mi padre: alcoholizado, corruptor de jovencitas, seguramente afectado por una enfermedad innombrable, sembrador de deudas e hijos ilegítimos,… Estaba claro que la atenuante de grave tara hereditaria podía añadirse a los motivos de honor. Y al final llevó al aula a la viuda Patané (la del pintor): no pudo llevar a sus hijos por su tierna edad, pero enseñó sus fotos, y la imagen de aquellos pobres huérfanos me conmovió, no sé por qué, quizá porque en Italia los hijos son siempre los hijos…”. Bajo el lema “La ley es igual para todos” y enunciando la fórmula “En nombre del pueblo italiano…”, sentencia: tres años. “El mínimo, en realidad un poco menos, porque gocé de una cierta amnistía, no digo que estuviera previsto, pero de media hay una cada tres años, así que me tocaba. No fue un periodo agradable, pero pasó…” La farsa de la justicia.
Al llegar a casa, el barón se angustia, porque no ha recibido cartas de su querida Angela. “Quizá por la natural reserva de la mujer del Sur”, piensa, “o porque… no, no sería justo”, concluye despejando sus temores. Ella le espera en el andén. Hasta entonces era ‘la otra’, pero ya puede haber boda… y luna de miel. “Sí, es verdad que la vida comienza a los cuarenta”, se dice extasiado el barón. La farsa del matrimonio.
Ya ven que Germi no deja títere con cabeza.
Y así dejamos a Papi, a la joven Noemi, a las otras jóvenes y a Verónica hasta otro día, con la ofensa, el escarnio público y el honor en juego. De todos modos, creo recordar que Berlusconi no puede presentarse en un juicio, porque se hizo una ley de inmunidad con el famoso ‘lodo Alfano’. Y hoy ha dicho que ha llevado todo este asunto con una gran clase.
Nuestro héroe se saltó el recibimiento, la foto oficial y el acto de homenaje a las víctimas de la OTAN. Luego explicó que hablaba con el primer ministro turco, Tayyip Erdogan, para convencerle de que retirara su veto al nuevo secretario general. Aseguró que había advertido a Angela Merkel, como se deduce claramente de las imágenes. Por supuesto no hay ningún motivo para dudar de su palabra. Porque lo otro, que lo hubiera hecho adrede para llamar la atención o estuviera hablando con un amiguete, desde luego es imposible.
Luego se indignó al saber que había sido por segundo día consecutivo el hazmerreír de medio planeta. Pobre, con lo que se había esforzado para esconderse y que no se notaran sus gestiones, al parecer, tan decisivas. Cómo se nota que no sabe manejarse con esto de los medios de comunicación. Aseguró que había sido él quien convenció a Erdogan y gracias a él la cumbre fue un éxito. El representante turco, después, agradeció a Berlusconi su mediación, eso es verdad.
Entonces, cabreado con la prensa, pasó a las amenazas: "Esto es calumnia contra mí y desinformación hacia los lectores, así que no quiero llegar a hacer acciones directas y duras contra ciertos periódicos y ciertos protagonistas de la prensa, pero estoy tentado porque esto no puede ser (...) ¿Qué creéis, que si digo: 'No veáis más una televisión u otra cosa', no hay nadie que me siga en Italia?"
Mejor no saber la respuesta a su pregunta. Por otro lado, dado que controla la televisión pública, por ser primer ministro, y la otra mitad, que es suya, debe referirse a alguna televisión local. Y a una parte de la prensa escrita, claro. Que se preparen.
Qué pena que se termine la cumbre. Con un día más quién sabe qué sería lo siguiente. ¿Trapecio sin red? ¿Concierto de copas de cristal? ¿El hombre bala?
Sobre este blog
Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».
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7-Laudo Mondadori. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Aplicación de las atenuantes genéricas, que conllevan la prescripción del delito. Su abogado y ministro de Defensa de su Gobierno en 1994, Cesare Previti (chico de la foto), sí es condenado como intermediario del soborno de jueces para Berlusconi. Para conceder las atenuantes, la sentencia considera «las actuales condiciones de vida social e individual del sujeto», es decir, que Berlusconi era entonces primer ministro. En primer grado Previti fue condenado a 13 años. En segundo grado, absuelto. El Supremo le impuso un año y medio.

