Íñigo Domínguez
La vida en Roma
Un cosita breve. Berlusconi está hoy en Moscú, como siempre en plan compadreo. Todo es tan campechano que va y dice:
"He dicho a Medvedev que Obama lo tiene todo para estar de acuerdo con él: es joven, guapo y también bronceado"

Por supuesto, esta declaración se autodestruirá más o menos en 12 horas, cuando Berlusconi lea lo que ha dicho en los periódicos, lo desmienta y diga que nos lo hemos inventado los periodistas.
Por si acaso, insertamos el documento:
Ya ayer su primera reacción tras la victoria de Obama fue decir que, siendo más mayor que él, podría darle valiosos consejos.
Berlusconi escribió el otro día en una revista médica, todo emocionado, que probablemente la ciencia conseguirá que la vida llegue tranquilamente a los 120 años. Es decir, para lo que a él le interesa, la edad media de los jugadores del Milan podrá seguir subiendo hasta el infinito y el término gerontocracia, tal como lo conocemos en Italia, aún está en sus albores. De ese modo ahora nos hallaríamos, prácticamente, en un jardín de infancia comparado con lo que se avecina. Bueno, ya dijo hace unos años su médico personal y alcalde de Catania, Umberto Scapagnini, (todos los que son algo personal de Berlusconi obtienen de regalo un cargo político) que el magnate "técnicamente, es casi inmortal".
Berlusconi, de 72 años, no parará de rejuvenecer y, según algunos analistas, será por lo menos papa en 2037. Según ha explicado, la palabra "viejo" podía servir hace unos años para alguien, por ejemplo, de 60 años, "pero hoy no son pocas las personas que a esa edad emprenden nuevas aventuras". "Goethe- continúa- se enamoró a los 72 y Tolstoi a esa edad profundizó el estudio del hebreo". Mientras Berlusconi decide si tener un lío o estudiar arameo, hay quien teme una nueva transformación de este camaleónico personaje:

Es una viñeta de Giannelli en el 'Corriere della Sera'.
Hay por ahí una película rarísima de Ugo Tognazzi, una de las cuatro que dirigió, de ciencia ficción, un género poco transitado en Italia pero que tiene algunos titulos muy curiosos. Se llama 'I viaggiatori della sera' (1979) que en España se llamó 'Los viajeros del atardecer'. Describía un futuro en el que los viejos, al llegar a una cierta edad y ante la escasez de recursos en la Tierra, eran llevados a una extraña colonia de vacaciones y eran sacrificados, para dejar paso a los jóvenes. Fue antes de la célebre 'La fuga de Logan' (película y luego mítica serie de televisión), que tenía el mismo argumento. Otra curiosidad: se rodó en Canarias en escenarios volcánicos, idea que también precede, como en otros puntos, a la novela apocalíptica 'Posibilidad de una isla', de Michel Houellebecq. Sale por ahí el gran José Luis López Vázquez de gurú medio loco de la secta. Bien pensado, lo imagino perfectamente departiendo con Berlusconi sobre los problemas de la edad y el paso del tiempo.
Hoy casi se libran de la filmina, pero he encontrado milagrosamente una escena de esta película de Tognazzi. No es nada del otro mundo, pero tiene su encanto: se ve esa angustia setentera y nuclear de la ciencia-ficción, el futuro de plexiglás, las pintas modernas y el toquecillo erótico imprescindible de la época.
Sinopsis: La familia llega a las modernas instalaciones sacrificales y Tognazzi pide un café en la mesa. Le dicen que no está contemplado en las reglas, pero responde que lo contempla él. Pide un helado para el niño, que lo rechaza: «Como el niño es un poco gilipollas tráigame sólo un café». Se niegan a llevárselo. «¡Pero es posible que no se entienda que se ha perdido algunas cosas, sentarse a la mesa, pedir un café, es una placer irrenunciable, así como debe ser un placer para usted traérmelo a la mesa! El placer de trabajo basado en el residuo personal».
Interviene la mujer, Ornella Vanoni, en uno de sus raras incursiones en el cine. Pero el hijo dice que no insistan, que así son las reglas: «Nuestra sociedad se basa en el orden». Replica Tognazzi: «Una sociedad basada en el desprecio recíproco, donde en vez de hablar mirándose a la cara yo estoy hablando desde hace media hora con un culo».
El camarero cuenta entonces que él ya acompañó a su madre a la cita final e intentó contentarla, pero le recomienda que se lleve a su padre, que está «en un estado de cólera turbulenta», o llamará al ESPA (Ejército de Salud Pública). Tognazzi se queja de que le tratan como a un paquete. Fuera, su hijo le pide las llaves del coche, porque ahora conduce él. «Y una mierda, no te las doy. ¿Y tú no dices nada? En el fondo estos dos monstruos los has hecho tú», le dice a su mujer. «Sí, claro, cuando los hice tú habías salido un momento», contesta ella. «¡Eh, no, yo quito la firma!», replica.
El hijo teme que el camarero haya visto algo y avise a los de seguridad. La hija entra a pedir una tirita y ve que el camarero se dispone a llamar. Ella le ofrece su reloj si no llama, pero él preferiría «un gozo físico», porque su trabajo le obliga a un aislamiento forzado».
Como quizá ya saben, el sábado hubo una gran manifestación del Partido Demócrata (PD) de Walter Veltroni en Roma. Ellos dicen que había dos millones y medio de personas. La Policía dice que 200.000. Diga usted una cifra a ojo viendo la foto de abajo y tendrá la misma fiabilidad. En fin, lo normal en un país donde se exagera e ir al grano se considera una falta de tacto. También el 2 de diciembre de 2006 hubo una gran manifestación de Berlusconi contra el Gobierno de Prodi en la plaza de San Giovanni y él dijo que había 2,2 millones de personas, aunque la Policía lo dejó en 700.000. Curioso, porque San Giovanni es mucho más pequeño que el Circo Massimo.
Es más, si alguien, prensa o políticos, tuviera el menor apego a la objetividad bastaría recordar, como explicó una vez la Policía, que el Circo Massimo mide 140.000 metros cuadrados y, con cuatro personas por metro cuadrado, como mucho entran 560.000. Por no hablar de San Giovanni, que mide 39.000 metros cuadrados, más de tres veces menos.
En fin, en estas prescindibles consideraciones sobre la diferencia entre la realidad y lo que se hace pasar por real, lo que nos interesa aquí hoy es la cobertura mediática de la manifestación del sábado del PD. Para la televisión pública, las tres cadenas de la RAI que controla el Gobierno de centro-derecha de Silvio Berlusconi, no existió más que en los informativos. Para las tres cadenas de Mediaset, el imperio audiovisual de Silvio Berlusconi -el mismo señor, no es un caso de homonimia- menos todavía. Hubo tres cadenas que se conectaronen directo: Sky y RAI News 24, que se emiten por satélite, y La 7, la cuarta cadena privada, que ven cuatro gatos.
Lo llamativo es que en aquel 2 de diciembre de 2006 (en la foto de arriba), cuando fue Berlusconi el que se manifestó contra el Gobierno, sus tres cadenas le dedicaron largos especiales en directo, con reporteros en el gentío en distintos puntos, analistas en tertulia en el estudio y toda la redacción desplegada.
Durante el Gobierno de Prodi, los informativos de Mediaset-Berlusconi dedicaban un 33,45% del tiempo a la oposición, es decir, a él, y un 32,1% al Ejecutivo. Ahora, un 63,3% al Gobierno de su jefe, es decir, a Berlusconi, y un 16,7% a la oposición.
¿Conflicto de intereses? Esa expresión hace años que ha perdido cualquier significado en Italia, a fuerza de usarla a diario. Si no, vean lo que dijo el otro día Berlusconi a los industriales italianos reunidos en una cena en Villa Madama: «No sé cómo podéis aceptar que la RAI ponga vuestros anuncios en programas que sólo difunden pánico y desconfianza».

Es un caso único de jefe de Gobierno que intenta desviar financiación de la televisión pública, un conflicto de intereses en el conflicto de intereses. Es que Berlusconi tiene la teoría de que en la RAI, pese a tenerla bajo control, hay infiltrados comunistas. Está pensando, más que nada en RAI 3, la de menor audiencia, cuyos telediarios son casi normales. RAI 3 es la cadena que en el reparto que se hizo en su día de la televisión entre partidos -por eso hay tres- le tocó a los comunistas.
Para Berlusconi la televisión debe reflejar un mundo feliz de telepromoción y consumo alegre, un nimbo confortable de buenas noticias donde no sea necesario estrujarse demasiado la sesera. Se ha escrito mucho, y se sigue haciendo, del papel de la televisión berlusconiana, un mundo satinado de mediocridad, concursos y chicas, en la modelación del italiano medio actual, convertido luego en votante del propietario de esa televisión. Según decía el otro día el 'Financial Times', que es todo menos un diario de extrema izquierda, la situación informativa en Italia está alcanzando "niveles de Corea del Norte".
A todo esto, la televisión italiana, con todos sus defectos y dejando a un lado los informativos, es mejor que la española, que es un horror de serie B. Piensen lo que quieran y saquen sus conclusiones para el futuro.
En 1981, un año después de que comenzara a emitir la primera cadena de Berlusconi, Canale 5, Nanni Moretti ya se hacía una idea de por dónde iban a ir los tiros en 'Sogni d'oro' (Sueños de oro).
Sinopsis: Tras la final del concurso, el presentador dice: "Una apoteosis, una verdadera apoteosis para Gigio Cimino; el toque gélido de la derrota para Michele Apicella, que quiere saludar, quizá por la última vez, al público que una vez lo idolatró". Y Michele saluda.
Pues eso.
Berlusconi ofreció en la cena del otro día en la Casa Blanca este impagable momento digno del mejor Fantozzi, tanto por la adulación desvergonzada como por la comicidad involuntaria, en resumen, por el arte del ridículo.
Por si alguien aún se lo pregunta, en la tele italiana (recuérdese que la mitad es suya y la otra mitad es pública, siendo él primer ministro) estas imágenes no se han puesto, o al menos yo no las he visto.
Aunque hay una traducción simultánea muy útil, subrayo la frase culminante:
"Esto es lo que puede hacer el demasiado amor", dice tras romper el atril.
Y luego, la despedida en medio de los aplausos, en el mejor estilo de programa de telepromociones de madrugada, vendedor de crecepelos o predicador loco del lejano Oeste:
"A todos vosotros mis deseos más sinceros para que cada uno pueda realizar los sueños y proyectos que lleva en el corazón, por vosotros, por vuestros seres queridos y por toda América"
Postdata seria: Como se cuenta en el periódico de hoy, Berlusconi ha alcanzado el máximo de su popularidad política, con un 62% de los italianos que confían en él, nueve puntos más que cuando ganó las elecciones en mayo, y eso que ya entonces arrasó. Mientras, la oposición se hunde. Entre otras cosas porque no existe. Había una vez un cierto Walter Veltroni y algo llamado Partido Demócrata (PD), pero corre el rumor de que se trató de una leyenda.
A Berlusconi le encanta ir a la Casa Blanca y proclamar a la más mínima ocasión su amor por América (aquí, como los estadounidenses, casi nadie dice Estados Unidos). En la Casa Blanca la zona cerebral de Berlusconi destinada a la adulación y el peloteo dispara su actividad. Siempre lo hace, y así puede afirmar su perfecta sintonía con Putin o Bush simultáneamente y, si se diera el caso, podría hacerlo con Israel e Irán en el mismo día y sin perder la sonrisa. Así son los negocios, el marketing y las relaciones públicas. Luego hace lo que le da la gana, y eso debe de ser la política. Pero en esta ocasión se superó, porque sabe que Bush se larga y, total, le sale gratis.
La pasión por Estados Unidos y lo anglófono es nacional, desde la liberación aliada. En Italia se aprende casi más inglés que italiano, de la contaminación lingüística del idioma, y el Columbus Day es una debilidad de los políticos italianos. El Columbus Day es, por si no está claro, el 12 de octubre. Quinto centenario y lo que se quiera, pero Italia con su insuperable habilidad comercial ha vendido, prácticamente, que ellos descubrieron América, y eso que no es seguro que Colón (Colombo) fuera genovés. De hecho, en los actos del 12 de octubre en Estados Unidos ondea la bandera italiana y hay representación oficial italiana. Si se le une la negligencia y el complejo provinciano de los españoles para vender lo suyo el resultado es muy comprensible.
Total, que Berlusconi se fue para allá tan contento. El binomio Berlusconi-Bush siempre ha dado frutos espléndidos, una especie de guiñol pero en carne y hueso. Como dúo cómico es insuperable. Esta vez no ha sido menos. Veamos algunos momentos:
Bush: «Tengo con Berlusconi una relación excelente y un genuino respeto. Aprecio su amistad y su sabiduría. Es un hombre sincero, capaz de palabras leales y claras, capaz de mantener la palabra dada y me gusta su optimismo sin límites».
Berlusconi: «He encontrado en ti un hombre de grandes ideales y grandes principios. No he encontrado nunca el cálculo del político, sino siempre la sinceridad y la espontaneidad de una persona que cree profundamente en todo lo que hace. La Historia te definirá como un gran, grandísimo presidente, más de lo que en Europa están dispuestos a reconocer, un hombre que ha combatido por sus propios principios, que no ha cedido nunca a los intereses de parte, un idealista».
La verdad, es desolador que después de tantos años de amistad se conozcan tan poco. Luego siguieron:
Berlusconi: «Yo estoy siempre de la parte de Estados Unidos, antes incluso de saber de qué parte están los Estados Unidos» (...) «Juntos para derrotar el terrorismo, las fuerzas del Bien contra el Reino del Mal»
Bush: «He visto lo que le dijiste a Ahmadinejad, estás más a la derecha que yo...» (se refiere a una reciente comparación con Hitler)
Naturalmente, Berlusconi contó su batallita de todos los años, de cuando -según dice él- su padre le llevó a visitar las tumbas del desembarco aliado en Anzio cuando era un niño.
No faltó el análisis de la crisis financiera:
Berlusconi: «George, la verdad es que la crisis la habéis empezado vosotros, es culpa vuestra».
Bush: «Lo sabemos, la responsabilidad es de la codicia de muchos ejecutivos que no sienten la nación»
Berlusconi: «La economía real es sólida, evitemos que se resienta de la crisis. Desde luego yo no haré políticas socialistas»
Bush: «Tienes razón, yo tampoco pasaré a la historia como un presidente socialista»
Y esto es todo amigos.
Lástima que terminooó el festivaaal de hoy...
Qué mejor que recordar una escena legendaria, que ahora me sorprende que no haya salido antes. Es, claro está, "Un americano a Roma" (1954, Steno), símbolo absoluto de la pasión italiana por Estados Unidos.
Sinopsis: Sordi, en el papel del mítico Nando Mericoni, está obsesionado con parecer americano y hace todo lo que se le ocurre para parecerlo, copiándolo de lo que ve en las películas. Hasta chapurrea una especie de inglés con palabras que le suenan. Pero llega el momento de la cena. "Maccarone (apelativo despectivo de los italianos), esto es de carreteros. Yo soy americano, como mermelada, yogurt, leche, mostaza, cosas sanas, sustanciosas... Así vencen a los apaches, no beben vino tinto, beben leche, por eso no se emborrachan, los americanos son fuertes, no puedes combatir con ellos...". Empieza a comer, mirando a los macarrones con desprecio: "Yo te destruyo, maccarone, qué me miras con esa cara intrépida, pareces un gusano". Pero lo que se mete en la boca es un asco. Entonces, pensándolo mejor, dice la frase que ha quedado para la posteridad: "Maccarone, m'hai provocato e io ti distruggo adesso, io me te magno" (Maccarone, me has provocado y yo te destruyo, te como). Y se come el plato de pasta.
Un fin de semana cualquiera de Berlusconi, según el relato de la prensa. El sábado volvió de salvar al mundo, en la cumbre de emergencia de París por la crisis financiera (a la izquierda). Para rebajar la tensión, fue directamente a una fiesta en una discoteca superpija de Milán, el ‘Lotus’ de viale Monte Grappa, en la zona de corso Como. Había sobre todo jóvenes de la Universidad Bocconi y la Universidad Católica, futura élite del país.
Con su ‘look’ informal de los últimos meses -chaqueta con camiseta o camisa sin corbata, que le hace aún más joven de lo que ya es con los ‘lifting’ y los implantes capilares- el magnate se mezcló en la muchachada y luego subió a la sala ‘privé’ del primer piso. Tomó un cóctel sin alcohol y fruta fresca. Naturalmente se formó una pequeña corte a su alrededor entre amigos y chicos devotos de la discoteca. Berlusconi se da más baños de masas al día de lo que la oposición se ducha de media por higiene personal. A ver si aprenden.
Le dieron las seis de la mañana impartiendo perlas de sabiduría: «Dentro de una hora empiezo a trabajar, pero me siento fresco. Si duermo tres horas ya tengo energía para hacer el amor otras tres. Ojalá lleguéis a los setenta en mi estado de forma». Salió con veinte chavales una hora después del cierre de la discoteca. «Amigos del sobrino de un amigo constructor, nada que ver con la política», aclaró. Como había periodistas esperando en la puerta (qué profesión), hizo declaraciones de lo divino y lo humano. Por ejemplo, el Milan: «Se lo tengo que decir a Ancelotti, Ronaldinho es un hombre de área, es una pena hacerlo salir de la izquierda, además en la izquierda están los comunistas (risas)...». También dio consejos a los italianos sobre cómo gestionar sus ahorros en la crisis.
A los chicos de la velada en el ‘privé’ les puso como ejemplo a él mismo, para variar. Le contaron que trabajan en grandes empresas con sueldos bajos y él les animó a montar empresas. Contó que tras cada examen superado brillantemente en la universidad hacía una fiesta para todo el vecindario. Lleva las relaciones públicas en la sangre. Luego siguió con su historia: el éxito, la política, las ligas y las Copas de Campeones del Milan,... Los chicos, impresionados, le agradecieron «la lección de vida». Hasta se propusieron allí mismo formar un Círculo de la Libertad (las organizaciones locales del partido de Berlusconi), según la idea de uno de ellos, 33 años, sobrino de un vecino de la villa de lujo de Berlusconi en Cerdeña.
Al día siguiente, domingo, fiesta de partido del Pueblo la Libertad (arenga en la foto aplacando a las masas). Discurso de Berlusconi sobre todos los temas de actualidad y alguno más. Repite su idea de empezar a gobernar por decreto, porque la política es muy lenta. Entre las prioridades inaplazables de Italia, por ejemplo, convertir en delito hacer pintadas, por decreto. Luego, cena de partido. Mil euros el cubierto.
En cualquier país si el primer ministro hace algo parecido harían suplementos y ediciones especiales del telediario. Aquí es sólo una anécdota más, y no de las mejores, pues hay números repetidos. Por supuesto en la tele esto ni aparece. Uno sólo se entera en los periódicos. Los corresponsales extranjeros tampoco consiguen vender estas historias a sus medios, porque ya cansan y no aportan nada nuevo. Y yo no sé ya ni por qué las cuento.
En el capítulo anterior... dejamos a Berlusconi de relax en un balneario de lujo de Umbria. De novillos, porque había dicho que no iba a la ONU para resolver la crisis de Alitalia. Pues bien, se ha armado un pequeño lío -es decir, a todo el mundo le da igual- porque se fue a dar los masajes con un helicóptero oficial.
En teoría, denuncia la oposición citando el reglamento, el transporte oficial es para labores institucionales, no para el ocio privado. Berlusconi replicó que en realidad estaba trabajando, porque estaba constantemente al tanto de todo con el móvil. No obstante, ‘La Repubblica’ asegura hoy que no había ningún problema: había cambiado antes el reglamento, para poder usar el helicóptero cuando le dé la gana. Es el estilo de la casa.
Berlusconi adora descender de las alturas en helicóptero, como el santísimo o el Equipo A. Todo el mundo recuerda su legendario aterrizaje en el campo en la presentación del Milan, en 1986, cuando compró el club. De todos modos, son ganas de fastidiarle, porque no le hace falta racanear al Estado: tiene aviones y helicópteros por 100 millones de euros. Entre ellos una especie de Air Force One personal, un Airbus A319-115/CJ, de 33 metros, utilizado para vuelos continentales.
Son el resto de personalidades menores quienes no se pueden permitir esas cosas y se ven obligados a recurrir a los aviones oficiales. Como el inefable Clemente Mastella, ministro de Justicia de Prodi, que fue al Gran Premio de Monza de Fórmula 1 con su hijo (alegó que tenía que entregar un premio), o el general Speciale, de la Guardia di Finanza, que se hacía llevar merluzas frescas en avión militar cuando estaba esquiando.
Pero no nos olvidemos de Berlusconi. No sé por qué, pero cuando le veo en el helicóptero siempre me acuerdo del inicio sublime de ‘La dolce vita’ (Fellini, 1960). El altísimo, las chicas, el fotógrafo Paparazzo,... Esta película hay que verla al menos una vez al año.
Lui en italiano significa ‘él’. Él, en Italia, cuando se dice Él, Lui, es Silvio Berlusconi, quién iba a ser. No iba a ser el Rey Lui del Libro de la Selva. Aunque bien mirado sí, sí, Él es el Rey Lui. Hasta ahora lo había evitado para que no me acaparara el protagonismo del blog. Hace años que digo en el periódico que este hombre podría tener una sección diaria fija, sin niguna recaída en el nivel de entretenimiento. Quizá ha llegado la oportunidad. Seguirlo en el día a día, en los episodios cotidianos que no salen en los periódicos, es algo fascinante.
El domingo dijo que si no fuera primer ministro se habría comprado Alitalia, y nadie lo duda. Se ve que a veces le fastidia el cargo. No fue a Nueva York a la cumbre de la ONU alegando que debía ocuparse de Alitalia en el momento clave de la crisis, aunque luego no se le vio el pelo y mandó a un propio, Gianni Letta, el que le resuelve los asuntos. Él se fue a un balneario de lujo de Umbria, mientras en la ONU arreglaban el mundo los pardillos.
Acaba de meter a su hija Marina en el consejo de Mediobanca, centro de las finanzas italianas y una de las últimas plazas fuertes que le faltaba por manejar. Hoy ha sido su cumpleaños, 72 años, y también aquí, de regalo, inauguramos su propio apartado. A él le encantaría. Pero que sepan los lectores que al no tratarse de un ejercicio de hagiografía este blog acaba de convertirse ahora mismo en una cueva de comunistas. A lo mejor a alguno le hace hasta ilusión.
Sobre comunistas, hagiografía y el fenómeno Berlusconi, para comenzar en definitiva, me ha venido a la memoria esta visión de cuando todo empezó. Es de ‘Aprile’ (1998) de Nanni Moretti.
Sinopsis: Es la noche electoral de la primera victoria de Berlusconi. El inefable Emilio Fede, uno de sus presentadores de informativos, anuncia la noticia con uno de sus panegíricos en una de las tres cadenas del magnate, Rete 4. "Consentidme que diga que ha ganado su batalla con gran valentía, contra todos, contra gran parte de la prensa, contra los amigos que le aconsejaban no dar este paso. Creo que no desvelo nada de particular diciendo que he recibido una llamada suya de amigo a amigo. Hablaba ya como político y ya se creaba una separación de hecho entre él, que ha sido mi editor, y yo que soy el director de un medio suyo, que ahora por cinco años puede
trabajar en plena libertad". Moretti, cariacontecido, ve la tele con su madre. "¿Qué dices? Ha ido así...". Conectan con la sede de la coalición de izquierda. Desierta. Moretti se cabrea: "¡Pero bueno, prepárate, prepárate!¡Si ganas te preparas un discurso, un traje, una cara, bajas y hablas. Si pierdes, porque siempre hemos perdido, bajas, haces una declaración firme y digna. Son las once y media y no hay nadie". Y ahí va la frase mítica: "La noche del 28 de marzo de 1994, cuando ganó la derecha, por primera vez en mi vida, me hice un porro". "Marihuana, ¿qué quieres que le haga?", le dice a su madre (es su madre real), que ni se inmuta.
Aparece Berlusconi: "Estaba contando que mi hijo, cuando le preguntan en el colegio, dice: mi papá arregla televisiones. Ahora debo explicarle que su papá probablemente tendrá que arreglar Italia".
Cena con el típico extranjero que toca las pelotas (conversación muy familiar a cualquier italiano): "Sí, en Francia hemos seguido vuestras elecciones, y el presidente tiene ¿tres televisiones?, en Francia no se podría, ¿vosotros no tenéis una ley antitrust? Es esto lo que me gustaría entender, una democracia con el partido fascista en el poder..." Moretti intenta responder en serio, pero no le sale: "Bueno, el partido se está transformando...".
En fin. Hoy, casi quince años después, todo sigue igual: Berlusconi gana y estará cinco años, está más joven todavía gracias a las operaciones, la izquierda es un desastre, dirigida por panolis, y no se sabe ni dónde anda, no hay todavía una ley antitrust (ni la habrá), los extranjeros siguen haciendo las mismas preguntas, Emilio Fede (había peticiones para que saliera, pues ya está) sigue en el mismo sitio y es aún más terrible, no ha logrado todavía separarse de hecho de Berlusconi, e Italia sigue sin tener arreglo, como las televisiones de Berlusconi. Se supone que Moretti dejó los porros, porque a estas alturas ya flotaría en la estratosfera.
Sobre este blog
Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que versar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».
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