Íñigo Domínguez

La vida en Roma

Hay 10 artículos con el tag mafia en el blog Íñigo Domínguez. Otros artículos en el mundo de cerca clasificados con mafia

24 May 2010

Diario mínimo (57)

Disuelto un grupo scout por infiltración mafiosa

Pues eso. En Calabria no sólo se disuelven ayuntamientos y ambulatorios por estar en manos de la ’ndrangheta, también ha ocurrido hasta con un grupo de boy scouts de Rosarno, vinculado a la parroquia de Maria Santissima Addolorata, tras el arresto de uno de sus jefes. Las familias de los chicos y el párroco se oponen, porque «por el error de uno pagan todos».

(Corriere della Sera del 21 de mayo)

La Casta y los recortes de gasto

La crisis también va a obligar a Italia a un recorte de gasto público, al menos para salvar las apariencias. Y hay algo insólito: se rumorea que incluso se piensa en rebajar un 5% el sueldo de los parlamentarios. Como respuesta Gian Antonio Stella, uno de los autores de ‘La Casta’, la biblia sobre el despilfarro político, recuerda algunos datos:
-De 1948 a 2006 los sueldos de los parlamentarios italianos han subido una media del 9,9% al año.
-Media de absentismo: 30% de la sesiones.
-La Cámara de Diputados cuesta 1.000 millones de euros al año.
-El Senado posee 11 edificios con una extensión de nueve hectáreas.
-Un presidente regional cobra 175.000 euros, frente a los 88.500 de un gobernador de EE UU.
-Los partidos reciben 300 millones al año en concepto de reembolso de gastos electorales.
(Corriere della Sera del 21 de mayo)

Cazados 100 funcionarios de un ministerio que salían a hacer recados

Conmoción en la sede del ministerio de Infraestructuras, en Roma (centro), porque la Fiscalía ha contado en una semana al menos cien funcionarios que salían en horario de trabajo a hacer la compra o recados varios. Lo ha hecho encendiendo en secreto las cámaras de la entrada, que no funcionaban desde hace años. Los sindicatos, indignados porque el encendido de las cámaras no estaba previsto en el convenio.

(Corriere della Sera de hoy)

El ansia de buen tiempo

En Roma (centro) ha hecho un invierno muy largo, para ser Roma. Normalmente en febrero ya es primavera y, hala, a esperar el verano, pero este año sigue lloviendo. Los romanos no están acostumbrados, pues para estas fechas todo el mundo suele tener ya morenito de playa. Pero ayer domingo por fin hizo sol y salieron de casa a la carrera. ¿Resultado? Bomberos colapsados por llamadas de gente que se dejó las llaves dentro de casa por las prisas: 30 por la tarde y 20 de noche.

(Corriere della Sera de hoy)

Rosas en el Pantheon

Los bomberos de Roma (centro) también estuvieron ayer ocupados en otra cosa. Es una de esas cosas maravillosas sin ninguna utilidad que dispensa alegremente el servicio público, para compensar sus carencias y los sufrimientos cotidianos de los contribuyentes. Según la tradición del día de Pentecostés, cinco bomberos subieron a la cúpula del Pantheon y arrojaron por el célebre agujero una lluvia de pétalos de rosa, siete sacos. Con estas cosas se olvida lo demás, lo anterior, la belleza cumple un papel muy importante.

(Corriere della Sera de hoy)


Sólo quería añadir, para quien haya estado en Roma por estas fechas, o para los viejos amigos que andan por esos mundos de Dios, que ya estamos en esos días ligeros, perfumados, que flotan, en los que se produce un fenómeno atmosférico pasmoso: la temperatura parece desaparecer, pues es imperceptible, y se halla en el punto exacto en que no se sabe determinar si hace frío o calor. Es un estado térmico delicioso que, por arte de magia, hace sentir en armonía con el mundo y todo parece cobrar sentido. Como lo oyen.

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Hoy hablamos de un episodio de Semana Santa. Ya, ya sé que ya pasó. Pero aunque todos vemos que el periodismo de hoy, y parece que el del futuro, es lo contrario de la reflexión les ruego que no tomen este retraso como fruto del detenimiento en el análisis. No, es simple tardanza. Sin embargo me debo de estar acompasando de forma natural al ritmo del entorno, porque en un pueblo de Calabria celebraron este domingo la procesión del domingo de resurrección, una semana después. Eso sí que es que la realidad no te estropee el retraso en dar una noticia, porque se retrasa ella misma.

Ha ocurrido en Sant’ Onofrio, tres mil habitantes, provincia de Vibo Valentia y les intento explicar por qué. Resulta que la procesión de la ‘Affruntata’ (que significa 'encuentro' y aparece en la foto), donde se encuentran en la plaza los pasos de la Virgen, de San Juan y de Cristo resucitado, se suspendió porque un clan de la ’ndrangheta, la mafia calabresa, se lió a tiros con el prior de la confradía. Dispararon a la puerta de la sede como intimidación. Estaban enfadados porque les habían dejado fuera de la procesión, sin sitio entre los que llevan los pasos. No se sorprendan del sentido religioso de los mafiosos, que es conocido y un tanto particular. Todo tiene su sentido. La cultura mafiosa y la cultura católica, italiana, tienen cierta relación, y no estoy pensando sólo en la ‘omertà’, la ley del silencio y el encubrimiento. Algún día tendremos que extendernos sobre ello.

Sant’Onofrio, como muchos otros lugares de Calabria, apesta de Mafia y el ayuntamiento fue disuelto hace un año por infiltración de la criminalidad organizada. Y como en muchos otros pueblos es costumbre que el clan dominante, los Bonavota, se adueñe de los puestos más relevantes de la procesión, para hacer una demostración endomingada de poderío social. Los vecinos son obligados así a presenciar su solemne puesta de largo. Pero hay más, se había transformado en rito interno, en perfecta simbiosis con el religioso. Un ‘arrepentido’ (fíjense en la palabra), Rosario Michienzi, reveló que los ‘picciotti’, los novatos recién entrados en el clan, hacen su primera aparición pública en la procesión, para recibir una especie de bautismo. Llevan el paso de San Juan, que se inclina tres veces ante la Madonna. Pero es que ante la Virgen se halla el capo, que ocupa el cargo máximo de jefe del desfile (‘mazziere’) llevando el mazo que marca el ritmo. En Sant’Onofrio toda la vida ha sido Don Vincenzo, jefe del clan Bonavota, hasta que murió. Luego han heredado el puesto sus hijos. En resumen, era un ritual de sumisión al capo. Toda la procesión venía a decir quién mandaba en el pueblo.

Llegamos así a la pregunta de cajón: ¿cómo se asignaban los puestos de los porteadores en la cofradía? Respuesta: a la mejor oferta económica en sobre cerrado, y loado sea el cielo. Estamos con lo que decíamos la última vez sobre la complejidad de la Iglesia, que hay mucho cura impresentable. Pero también decíamos que los hay con un par de pelotas y algunos se enfrentan a la Mafia. De hecho a veces se los cargan, como a don Pino Puglisi, en Palermo. Por ejemplo, uno de estos es el obispo que llegó nuevo en 2007 a esta diócesis, la de Mileto-Nicotera-Tropea (qué nombre tan bonito), Luigi Renzo. Es el señor de la foto. Al ver el panorama ordenó que los puestos en los pasos se dieran por sorteo. Pero no funcionó, porque los agraciados siempre acababan por ceder su puesto al mafioso de turno, pues preferían declararse enfermos a sentirse verdaderamente mal después. Total, que este año el obispo ordenó directamente que los benditos puestos no se dieran a «personas discutibles».

En la diócesis hay 163 parroquias. De las otras 162 no ha habido noticias, pero en Sant’Onofrio hay un párroco con otro par, don Franco Fragalà, y de acuerdo con el prior de la cofradía, Michele Virdò, conductor de autobuses, acataron la consigna: este año han dejado fuera a los cofrades mafiosos. De ahí los disparos y luego la suspensión de la procesión. Plantarse aquí no es moco de pavo, pues en la provincia de Vibo Valentia llevan cuatro asesinatos de la ’ndrangheta en lo que va de año. Sin ninguna relevancia en la tele ni la prensa nacional, por supuesto. Es como si fuera lo normal, del estilo de los accidentes de tráfico.

Tras una semana de tensión este domingo desfiló por fin la procesión, bajo escolta, sin mafiosos y con despliegue de autoridades: el gobernador, el prefecto, diputados, senadores,... Todos para decir ese célebre pleonasmo italiano: «El Estado está» (Lo Stato c’e). Claro, lo dicen sólo el día que van allí y están. Pero unos metros más allá los mafiosos del lugar seguían la procesión, sabiendo que los estadistas luego cogerían los coches, se largarían y el pueblo volvería a ser suyo. Con todo, en Italia los símbolos son esenciales y lo que ha pasado es un golpe de imagen para los malos, un desafío. Los mafiosos suelen llevar mal estas cosas.

Completan el panorama las palabras conciliadoras del obispo: «Después de estos días vividos en el malestar general por lo ocurrido, la fuerza de Jesús resucitado ha derrotado el mal y el miedo. Un mensaje de paz lo dirijo también a quien ha tomado, digamos, el camino desviado. También para vosotros está abierto el sepulcro». En Italia y en la Iglesia -ya hemos dicho que no se sabe si es la Iglesia la que es a la italiana o es Italia la que se ha modelado de forma eclesiástica- siempre queda abierta la puerta del perdón, de un mafioso a un pederasta.

Como bien sabrán, esta secuencia es de la segunda parte de ‘El Padrino’ (1974), de Francis Ford Coppola, y ahí tenemos a Vito Corleone en su juventud (Robert de Niro) haciéndole por primera vez al capo del barrio (Gastone Moschin, uno de los míticos golfos de 'Amici miei') una de esas famosas ofertas suyas que no se pueden rechazar. El lugar es ‘Little Italy’, en Nueva York, y procesiones como esta se siguen celebrando en las colonias italianas. También la ‘Affruntata’ calabresa, por ejemplo, en las nutridas comunidades de Canadá.

No quería terminar sin decir algo de San Onofrio. Debo confesarles que una vez me llevé el susto de mi vida en la iglesia de San Onofrio en Roma, que está subiendo la cuesta del Gianicolo desde el lado del Vaticano. Había un cartel en varios idiomas y Onofrio en inglés se dice... ¡Humphrey! Onofrio Bogart es algo a lo que no consigo hacerme a la idea.

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18 Mar 2010

Diario mínimo (52)

Puente de 16 días

Preocupación -es un decir- por la increíble pero prometedora posibilidad de un magno puente escolar de 16 días, del 27 de marzo al 12 de abril, por la trágica coincidencia de elecciones regionales, semana santa y segunda vuelta de las mismas elecciones. El ministerio de Educación estudia el problema. Se temen actos de violencia callejera de padres desesperados.

(Prensa de estos días)

Museos sicilianos

Récord en el museo arqueológico de Ravanusa (Sicilia, sur) en 2009: diez empleados (coste, 340.000 euros) y ni un solo visitante en todo el año. Una vez fue uno, pero por ser el primero le regalaron la entrada. Es el caso más notable del desmadre en los museos sicilianos, inflados de personal para crear clientelas de votos. Segundo clasificado, museo arqueológico de Caltanisetta, 34 visitantes y 14 empleados, con 557.000 euros en sueldos.

(‘La Repubblica’ de hoy)

El capo y el topo

Miren esta historia oculta en la última operación policial contra Cosa Nostra. El lunes arrestaron al entorno que protege al actual gran capo de la Mafia siciliana, Matteo Messina Denaro, de 48 años, 17 de ellos en busca y captura. En la foto, el último retrato robot de su posible aspecto actual. Aunque está en paradero desconocido tiene una costumbre muy conocida que se repite cada 30 de noviembre, el día de la muerte de su padre: ponerle una esquela, como signo de respeto, en el ‘Giornale de Sicilia’.

En esta operación la Policía tenía un infiltrado, el ex-alcalde de Castelvetrano, Antonino Vaccarino, de 75 años. Nacido en Corleone, es un antiguo maestro, con pasiones esotéricas y que acabó en la cárcel por tráfico de drogas en 1997. Al salir abrió un cine, el ‘Marconi’, el único del pueblo. A través de Salvatore, el hermano de Messina Denaro, que fue alumno suyo, entró en contacto con el capo máximo y se puso a su servicio. Entonces empezó a hacer doble juego como agente de los servicios secretos.

Logró que el gran capo, obsesionado con la seguridad, le escribiera ‘pizzini’ -los papelitos con que se comunican las órdenes en Cosa Nostra- durante dos años. El nombre en clave de Messina Denaro era Alessio, el de Vaccarino, Suetonio. El espía pasó información hasta el 15 de noviembre de 2007. Ese día no recibió un ‘pizzino’, sino una carta. Y no la firmaba Alessio, sino Matteo Messina Denaro, con todas las letras. Decía así: «Ha arrojado su familia a un infierno. Su ilustre persona forma parte ya de mi testamento. En mi ausencia vendrá alguien a cobrarse la deuda que tengo con usted». Le habían descubierto.

Epílogo: Para que vean que el tiempo no pasa. Entre los detenidos en la operación del lunes se halla Antonino Marotta, de 83 años. Es hermano de Giuseppe Marotta, fallecido en 2004 y famoso miembro de la banda del bandido Salvatore Giuliano. Giuliano murió el 5 de julio de 1950 en una emboscada en una casa de Castelvetrano -sí, el pueblo del topo anterior-, a la que fue con Giuseppe Marotta. La muerte de Giuliano, bandido romántico popular, independentista siciliano, ligado a los servicios secretos de EE UU y usado por unos y por otros, es obviamente un misterio italiano más, uno de los primeros de la Italia moderna, y deberíamos de hablar de él algún día.

(Prensa del 16 de marzo de 2010)

Un trozo de ‘Salvatore Giuliano’ (Francesco Rosi, 1961):

Sinopsis: La secuencia de esta interesante película de investigación de Rosi muestra la confusión de la muerte de Giuliano, con la evidente impresión de que la versión oficial es falsa y fue una puesta en escena de los Carabinieri. A las preguntas de los periodistas los agentes dan respuestas contradictorias. «¿Dónde está el hombre que estaba con Giuliano?», pregunta un reportero en el patio. Como se sabrá más tarde, se refiere al hombre del que hemos hablado arriba, Giuseppe Marotta. Tras la marcha de algunos jefes de Policía, otro cuenta que aquello fue un infierno y dispararon todos, aunque ningún agente resultó herido. Sin embargo los vecinos dicen que sólo hubo dos o tres tiros y mucho más tarde una ráfaga de metralleta. Al final el periodista pregunta al hombre de un puesto ambulante qué piensa de Salvatore Giuliano.
-Quitaba a los ricos y lo daba a los pobres.
-¿Y basta?
-Sí señor, y basta.
-¿De dónde es usted?
-De Roma.
-¿Y qué puede entender usted de Sicilia?

Pues eso. Así hasta hoy.

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09 Dic 2009

Transdemocracia

Hola a todos. Estoy de vuelta, y de nuevo he sufrido el shock habitual que produce cada nueva inmersión en Italia. Se va uno unos días y pasan un montón de cosas, aunque luego todo sigue igual. Por ejemplo, algo ha ocurrido durante mi ausencia que ahora todos los programas de televisión están llenos de transexuales. O ‘trans’, como les llaman aquí. Es por el escándalo de Piero Marrazzo, el gobernador de Lazio, la región de Roma, chantajeado por unos carabinieri que irrumpieron, cámara en mano, en una casa donde tenía un lío con Natalí, una transexual brasileña (chica de la foto). Le grabaron un vídeo en el que también, dicen, aparece cocaína.

Pero hay algo raro. Cuando fue el lío de Berlusconi con las prostitutas no apareció ni una en la tele y la famosa Barbara D’Addario sólo pudo verse al cabo de cuatro meses, y porque se lanzó a ello un peligroso presentador comunista. Ahora el memorable ‘Porta a porta’ de Bruno Vespa se ha hecho tres programas seguidos de reinonas. ¿Cuál es la diferencia? Muy fácil, Piero Marrazzo (chico de la foto) es del PD, el principal partido de centro-izquierda. La ecuación la pueden sacar ustedes solitos:

-Marrazo=comunista amargado=va con tíos operados que tienen tetas y es la vergüenza del país=qué escándalo
-Berlusconi=playboy simpaticote=se corre juergas con tías buenas y es la envidia del vecindario=qué violación de su intimidad
-Conclusión: no sea tonto, hombre, vote al machote

Por cierto, que Marrazzo era un simple presentador de la tele antes de entrar en política, así que estamos en las mismas. A su mujer, que aún trabaja en la RAI en un telediario nocturno, le tocó el papelón de repasar las portadas de los diarios del día siguiente con la noticia de su marido.

Pero eso no es nada con lo que ha pasado luego. El caso está siendo de lo más chungo. Ya se han cepillado a dos personas del círculo cercano a Natalí: otro transexual, Brenda (incendio fortuito en su casa), porque parece que sabía demasiado y tenía un archivo de más famosos chantajeables, y a un camello que intentaba colocar los vídeos (dosis mortal y fortuita de cocaína).

Por lo que parece en este país de machotes latinos hay un pasión enorme por los transexuales, al menos entre la gente con pasta. Pero lo más revelador de este culebrón es lo que ha hecho Marrazzo. Primero, justificante médico de estrés para poder ausentarse del trabajo y no dimitir. Envía el certificado periódicamente, como en clase. Segundo, retirarse a la abadía de Montecassino. Tercero, envía una carta al Papa mostrándose arrepentido y pidiendo perdón. «Santidad, perdóneme por todo lo que he hecho», decía, aunque Benedicto XVI no está en el censo electoral italiano. A sus colaboradores les tuvo que bastar con un SMS. A los votantes, nada. Y menos mal que es un señor de izquierdas.

Ah, la absolución. En Italia siempre se busca la absolución y el perdón, el alivio de la conciencia, porque no hay delitos, sino pecados. De hecho Marrazzo no ha cometido ningún delito. Es más, es víctima de unos carabinieri corruptos que le han chantajeado.

Para ilustrar estas banales reflexiones con las que les castigo hoy y divertirnos un rato, echaremos mano de una pieza magistral, ‘Il complesso della schiava nubiana’ (El complejo de la esclava nubia), uno de los sensacionales capítulos de ‘I complessi’ (1965). Pusimos hace tiempo un trozo del más famoso, el del mítico 'Dentone' de Alberto Sordi, pero este también es buenísimo, con mi admirado Ugo Tognazzi. Está dirigido por Franco Rossi. Como no es muy largo y gracias a las maravillas de la técnica lo ponemos entero. Espero que puedan sobrellevar el tostón de las sinopsis explicativas.

Sinopsis: Ugo Tognazzi es Gildo Beozzi, un intachable y meapilas dirigente democristiano, presidente de un espeso y arcano ente público, retrato de una época. Empieza la jornada de forma marcial a las seis de la mañana, levantando a toda la familia antes de irse a trabajar. “Ciao nascituro!”, dice al niño que está punto de nacer, y todo su vocabulario es en este plan. En el despacho, revista de prensa, con un problema habitual: hay un playboy llamado Guido Beozzi, famoso por sus gamberradas, que con esa fastidiosa homonimia siempre le causa problemas. Por ejemplo, el diario del día dice que ha robado a una viejecita por una apuesta. Manda una carta a todos los diarios aclarando que no tiene nada que ver. Luego llama a un ‘onorevole’, conversación que graba meticulosamente. Así vamos conociendo al personaje.

Entretanto, su mujer recibe una carta terrible, que le precipita el parto.

En su despacho, el presidente Beozzi recibe a un inspector de Policía, al que había enviado a corromper a un nuevo conserje, para ver cómo reaccionaba. Confirma que le dio mil liras y le dejó adelantar en la fila a cuatro personas, aunque tuvo que insistir y metérselas en el bolsillo. Beozzi concluye disgustado que tendrá que despedirlo, “porque con la mentalidad que hay en Italia, qué dirá la gente”. Al despedirse, hay un momento incómodo: el policía le dice que las mil liras las ha puesto él de su bolsillo y el presidente le propone que pase el sábado por caja. “¿Sábado?”, pregunta con fastidio. “Paciencia y fe”, responde él.

Luego recibe a la prensa, encantado de conocerse y cita una definición de la prensa: “Beozzi, este hombrecito débil sin puntos débiles, este pequeño Aquiles sin talón de Aquiles”.

Llega al hospital a ver a su mujer, aunque le fastidia que el parto se haya anticipado, porque no va a poder bautizarle el senador Tamburini que está de viaje. “Bueno, ya lo hará otro pez gordo”, dice la suegra, que no le soporta. “No hablemos de política, me hacía falta Tamburini, y basta”, replica. Es el clásico pasteleo de la política italiana. Luego se indigna porque la han metido en una habitación individual, y no colectiva como las otras veces. Suelta un sermón, diciendo que tienen un estilo de vida franciscano y que aspira a ser un ejemplo. “De cretinería congénita”, apunta la suegra. Muestra la ropa que lleva desde hace ocho años y su único lujo, una pastillas mentoladas. “Y no nos olvidemos que alguno nació en un pesebre, cierro el paréntesis”, apostilla con su retintín.

Cuando coge las facturas para hacerse devolver el dinero y enviar a su mujer a una sala de cuatro camas, descubre la terrible carta.

La suegra le explica que es una cosa de hace años, una tontería, una película que hizo como extra porque apareció un rodaje en la playa durante las vacaciones. Es la carta con el cheque que le paga los servicios prestados, por el derecho a usar las imágenes. Es una película de ‘Venere Films’. “¿Pero qué tipo de película es?”, grita él. Entonces entra la enfermera para llevársela a la sala de parto. “No es el momento”, le interrumpe el marido.

Cuando se la llevan encuentra el título en el periódico: Thor y las cuatro reinas... ¡desnudas! Corre hacia su mujer y le pregunta si es una de las cuatro reinas. Dice que no, que era una esclava, negra, pero le confiesa que en una escena de un baño se le cayó la túnica y... “¡Entonces se le ven las mamas!”, dice perplejo nuestro pobre chupatintas.

FIN

Hablábamos de que en Italia no hay delitos, sino pecados, y lo que veremos después en esta historia nos lo explicará muy bien. Hasta un terrorista de los años de plomo, Cesare Battisti, encarcelado en Brasil a la espera de la extradición por cuatro homicidios, imploró clemencia hace unos meses en una carta de ocho folios, preguntándose «si no ha llegado la hora de que Italia muestre su lado cristiano» y recordando que «el perdón es un acto de nobleza». Aquí si cuela, cuela.

Pero no es que no haya delitos, sino que dentro de nada tampoco habrá sentencias ni condenas, porque Berlusconi se ha inventado la llamada ‘ley del proceso breve’, que ahora anda por el Senado. Es algo fantástico: se anulan los juicios que no terminen en menos de seis años, y ya hemos explicado otras veces que en Italia para que un proceso se dé por terminado debe agotar las tres instancias, Supremo incluido. Como se imaginarán, esto en Italia es jugar con lo impepinable, algo así como decretar que se anulan los juicios que se celebren en años con cuatro estaciones. Ordenar que los procesos tienen que ser breves sin hacer nada para que lo sean viene a ser como proclamar el derecho a la vivienda, cosa que hace alegremente la Constitución española sin entrar en consideraciones sobre el precio de los pisos.

Quien haya tenido la paciencia o el descuido de seguir este blog sabrá ya a estas alturas que la Justicia italiana tiende hacia la eternidad. Es algo celestial, que se deja para el otro mundo, por eso hay tan poca aquí en la Tierra. Último ejemplo conocido, el alucinante caso de un trivial litigio por la venta de un coche usado en Pieve di Cadore (norte), que ha durado 17 años. Empezó en 1985 y tardaron cinco años y medio en hacer la primera vista. Primera sentencia, a los diez años. Pero el juez tardó siete más en depositar el texto de la resolución, en 2002. Y esto sólo para la primera instancia. El pobre ciudadano que esperaba justicia -y que, por tanto, no deseaba anular el juicio, como prevé la nueva ley, porque no todos los italianos tienen algo que temer- presentó una queja al Consejo Superior de la Magistratura y le dieron la razón. Decían que el proceso tenía que haber durado tres años. El mismo juez se había tirado quince años para otra resolución. Pero el castigo al magistrado ha sido ridículo: un euro por día de retraso, unos 2.500 euros. Si ni los propios jueces dan ejemplo con su justicia, qué más podemos añadir.

Resumiendo, la ley del proceso breve, como se imaginarán y porque ya conocen al personaje, es algo que Berlusconi hace para quitarse de encima los juicios que le quedan abiertos en este momento (dos, casos Mills y Mediaset), aunque para eso se beneficien legiones de mangantes. Creo que con esta ya van 18 leyes ‘ad personam’, hechas exclusivamente para arreglar sus chanchullos personales. De hecho, el nombre oficial de la ley es «Medidas para la tutela del ciudadano contra la duración indeterminada de los procesos». Del ciudadano Berlusconi, se entiende.

Lo cierto es que no habría mucho que objetar si Berlusconi fuera un ejemplo de hacer lo posible para agilizar los procesos, pero es que es campeón mundial en retrasarlos. Por ejemplo, ahora ha empezado el juicio del caso Mills, después de que le hayan quitado la inmunidad que se había dado por el morro, y ya está diciendo que no va porque le viene mal. Y así hasta que prescriba. Es el famoso argumento del «legítimo impedimento».

Por ejemplo, este viernes dijo que no podía asistir al juicio porque tenía que inaugurar un tramo con túnel de la autopista Salerno-Reggio Calabria. Sí, han leído bien, es la autopista que se lleva construyendo desde hace 40 años. Siguiendo las metáforas absurdas, es como si fuera a inaugurar un muñeco de nieve en los Alpes: siempre hay un tramo de la autopista Salerno-Reggio Calabria que se puede inaugurar. Aunque hace menos de un mes, el 13 de noviembre, a la inauguración de otro túnel de la misma autopista apenas fue el presidente del Anas, el ente público de carreteras. Debió de ser por esto que el tribunal no lo admitió como excusa, y entonces nuestro hombre alegó que tenía consejo de ministros. Convocó uno el jueves y otro el viernes, por si acaso. Luego ya pasó totalmente de la autopista, pero no avisó, y una nutrida comitiva de autoridades le esperó en el túnel durante más de dos horas, hasta que el obispo local -suelen ir a estas cosas- se hartó del plantón, lo inauguró él mismo y se largó.

Convendrán conmigo en que todo este lío de presentar justificantes, como en clase, es una lata. ¿Qué hacer? Naturalmente, otra ley: la ley del legítimo impedimento. Los chicos de Berlusconi, sus abogados-diputados, están en ello y parece que servirá para extender un permiso, renovable cada seis meses, para ausentarse de los procesos a miembros del Gobierno y parlamentarios. Tras fallarle la inmunidad el diligente equipo técnico del magnate le están haciendo una serie de leyes por el estilo para trampear en lo que se pueda.

Pero no se alarmen, pese a estas artimañas, no dejará de hacerse justicia, porque al final Berlusconi siempre logra la absolución, la verdadera, la única que cuenta: la del pueblo en las urnas. Los jueces que se dediquen a las multas de tráfico.

¡Cuánta razón tiene don Luigi Verzé, famoso sacerdote y empresario hospitalario, amigo de Berlusconi! (Señor de la foto) Hace poco ha repetido en una entrevista lo que dijo en 1994, cuando el magnate entró en política: «Berlusconi es una bendición para el país, un don de Dios a Italia». Y dejó esta reflexión sobre la Justicia y los últimos líos de faldas de su amigo: «No quiero juzgar. Berlusconi es un hombre, no un santo, aunque yo en cada hombre veo la santidad. Italia es un país profundamente cristiano, un país maravilloso, pero está perdiendo el respeto por sí mismo hurgando en la basura, está desacralizando y pisoteando sus valores en un dramático vacío de cultura. Y lo peor de nuestra cultura son algunos magistrados. La Justicia en Italia siempre ha sido una espada de Damocles sobre la cabeza de cualquiera. Por desgracia algunos magistrados no tienen el sentido de la Justicia». Amén.

Y sigamos viendo ‘El complejo de la esclava nubia’:

Sinopsis: La suegra dice al protagonista que en la dichosa película a su hija sólo se le ve una teta, y que además entonces no estaban casados, era sólo su prima. Ya ven que lo de las 'veline' viene de lejos. Vemos al presidente Beozzi ante el cartel de la peli, una de esas de serie B de las que hemos hablado otras veces, un ‘peplum’ con destape. Abrumado, el hombre se hace sus cálculos: habrán conocido a su mujer unas 1500 personas, “influyentes y no influyentes”, y dada “la ventolera de inmoralidad que se ha abatido” sobre Italia, un 30% irán a ver la peli. Ah, eran esos hermosos tiempos en que la gente iba al cine: 360 individuos “!ó 360 posibilidades de ser arruinado!”.

Llama a su mujer para saber en cuántas escenas sale (sólo en una) y, por suerte, al final se acuerda de preguntar si el recién nacido es niño o niña. Luego lo tenemos en el cine, viendo él solito la película. Fuera está la policía. Es el clásico uso para chanchullos personales de un grupito de agentes de confianza o de células de servicios secretos. Uno en política no es nada sin ellas.

Cuando llega el momento culminante, el famoso baño, pasa muy rápido. El presidente detiene la proyección, pero el empleado le explica que ese trozo ha sido censurado y que los fotogramas acabarán en la hoguera. A nuestro protagonista le embarga la felicidad. Sin embargo, en una aburrida reunión con unos japoneses, ante la palabra ‘comisión’ (y mediante la transformación imaginaria del inglés de un delegado en puro acento romanesco), se le ocurre que los componentes de la comisión de censura sí han visto la escena de su mujer. Pide la lista de miembros de la comisión y ¡¡hay uno que conoce a su mujer, un periodista!! Deja su despacho a toda prisa, aunque le espera una visita importantísima relacionada con la remolacha holandesa.

Y ahí lo tenemos esperando a la comisión de censura. El periodista que conoce sale clamando contra la obscenidad de una escena que se acaba de cargar. Nuestro héroe le aborda, simulando que se ha equivocado de piso, intentando escrutar si sabe algo, y antes de volver a la sala “a ahorrar otra obscenidad a Italia” el periodista le envía distinguidos saludos a su señora. El presidente, muy supicaz, le pregunta por qué, y el hombre no sabe qué decir, explica que sólo porque se está despidiendo. Luego encuentra al director del filme censurado y le sugiere que no se le ocurra hacer alguna llamadita para presionarle -un clásico más-, porque con él eso no funciona. “A mí no me mueve nadie de mis ideas”, concluye. “Te muevo yo”, jura el protagonista. Y así vemos en la siguiente escena al periodista de corresponsal en Moscú. Un clásico de las componendas de la RAI.

Pero no se acaba ahí la pesadilla: ¡la película era una coproducción italo-egipcia y seguramente en Egipto se verá íntegra! En la siguiente escena vemos cómo vuelve el material a Italia, con la voz en off de una carta indignada del ministerio, que pide explicaciones al presidente Beozzi de cómo es posible que haya firmado un acuerdo para hacerse enviar las copias de la película ¡a cambio de 200 kilómetros de tubos de oleducto y doce vehículo ‘bulldozer’!. Otro ejemplo clásico del uso personalizado del poder. Y vemos al presidente quemado desquiciado la película. Pero en eso se da cuenta de que aún hay negativos de las fotografías publicitarias, hechas por el estudio Nardi de Piacenza.

FIN

Los afanes de este hombre apagando fuegos no son nada con la que se le está viniendo encima a Berlusconi en otro frente judicial. En realidad es algo viejo y estaba ahí dormido desde hace años, como ya contamos cuando repasamos la intensa historia procesual del amado líder del centro-derecha. Se trata de sus presuntas conexiones con la Mafia. Un capo ha decidido colaborar con la Justicia y ahora va y dice que Berlusconi hizo pactos con Cosa Nostra y que incluso está relacionado con los grandes atentados contra el Estado de los noventa. Como dijo el co-líder del centro-derecha Gianfranco Fini el otro día, pensando que no le oía nadie, es «una bomba atómica». Pero le pillaron en un vídeo que sacaron luego. Berlusconi se enfadó mucho y luego tan amigos, como siempre. También se habla de otro vídeo comprometedor que anda por ahí con Alessandra Mussolini y Roberto Fiore, líder fascista de Forza Nuova. Como ven, en Italia últimamente la política sólo avanza a golpe de vídeos robados.

Ya nos detendremos otro día en este proceloso asunto de la Mafia y Berlusconi, qué habrá que ver al final en qué se queda, pero lo que nos interesa ahora es señalar la ironía justiciera del caso: básicamente las novedades se asientan sobre el testimonio de un ‘arrepentido’, Gaspare Spatuzza (señor de la foto). Sí, claro, también los mafiosos un día se arrepienten, entran en un camino de contricción y hacen examen de conciencia. Después, confiesan. Así obtienen beneficios. Todo muy pío. ¿Lo adivinan? Efectivamente, Spatuzza, de 45 años, condenado varias veces a cadena perpetua, que asesinó al sacerdote Pino Puglisi en 1993, ha experimentado en la cárcel una repentina conversión, estudia la Biblia y ya ha aprobado seis exámenes de teología, con excelentes notas en Sagrada Escritura y Patrística.

Es lo bueno de estas civilizaciones católicas, que siempre puede triunfar el bien y la piedad, como en las películas. Si fuera en Suecia lo llevarían claro, como en una de Ingmar Bergman. De esta atmósfera paternal se beneficia la propia Iglesia católica, faltaría más, que para eso la esponsoriza. Por ejemplo, el otro día se supo que el Banco de Italia y la Guardia di Finanza ha descubierto una cuenta secreta del IOR (Istituto Opera di Religione), el famoso banco del Vaticano implicado en célebres escándalos, en la que se han movido 180 millones de euros en los últimos años, en violación de la ley de transparencia y anti-reciclaje. Se ha abierto una investigación, pero me apuesto una cena a que no se llegará nada. Como en las veces anteriores, aunque de esto hablaremos otro día, porque si no estaríamos hasta mañana.

Así que mejor veamos ahora el final de las aventuras de nuestro entrañable presidente Beozzi:

Sinopsis: Vemos a nuestro querido presidente Beozzi en la estación de Piacenza, donde ha ido a buscar al fotógrafo que tiene los benditos negativos de las fotos de promoción de la película. Muerto de frío y desmoralizado, espera a su secretaria, que llega de incógnito. Le trae un fajo de billetes, que ha anotado bajo el concepto ‘Sondeo en el norte’ -un clásico más-. El hombre está fuera de sí y le tiene que frenar la secretaria para que antes de irse firme todos los papelotes atrasados, contratos millonarios de concesiones petrolíferas y cosas así, firmados sin mirar -otro clásico-. Está tan loco que hasta firma el periódico. Se lo ha traído la secretaria porque hay otra proeza de su homónimo Beozzi, el playboy, que se ha batido en duelo en Villa Borghese. La secretaria le confiesa que está preocupada por su estado y le pide al menos que acepte una barra de cacao para los labios. Al despedirse, el presidente le entrega la caja de pastillas mentoladas para que le deposite en el altar de exvotos de su parroquia. Antes toma una, “la última de mi vida”, dice con dramatismo.

El presidente, que lleva días buscando al fotógrafo Nardi, está luego en una tienda de anticuariado, donde le ha dirigido un camarero del hotel. “¿Ah, es amigo de Giorgio?”, pregunta el propietario con interés. “No, pero ha comprendido mi urgencia de encontrar a Nardi”, responde él. Pero no se trata de anticuariado, sino de “algo muy personal”. El dependiente dice que no sabe nada y Beozzi, sin duda equivocando el significado las maneras, apela con sutileza a un posible pasado común: “Me parece entender por sus modales que también usted estudió en el seminario...”. El otro lo niega, repite que no sabe nada y le pide que se vaya. Antes de salir, Beozzi se aplica la barra de cacao de labios y esto atrae un repentino interés del anticuario. Se acerca, con una nueva actitud, y le propone encontrar a Nardi esa misma noche, en un lugar apartado. Un amigo “que sabe todo” le llevará en coche. “Póngase guapo”, le dice antes de irse.

El presidente llega a una villa de las afueras y en el timbre le dicen: “Corola”. El chófer le ayuda y responde: “Pistilo”. Nuestro héroe entra y se encuentra en un fiestón gay por todo lo alto, repleto de personas importantes. En eso llega la Policía y hace una redada, acompañados de ‘paparazzi’, claro, un clásico más. Primera página del día siguiente: ‘La doble vida del profesor Beozzi’. Y en una esquina, una nota aclaratoria: “El conocido playboy Gildo Beozzi quiere precisar que no tiene nada que ver con el profesor Guido Beozzi y de no ser pariente suyo ni en línea recta ni en línea colateral”.

FIN

Maravilloso ¿no les parece? No sé para qué me enrollo tanto si basta con ver películas. Aunque ha pasado el tiempo y hay diferencias claro. Hoy el playboy, por ejemplo, es primer ministro.

Todo esto, el desvarío político, legal y judicial, los vídeos y los trans, sitúa a Italia en una transdemocracia, más allá de la democracia y con un innegable trasfondo espiritual. No sé qué es, si un limbo, un purgatorio, un infierno, un paraíso, pero es otra cosa, y pese a su inequívoco aspecto de absoluta decadencia quizá sea, paradójicamente, una vanguardia, a la que tal vez llegaremos los demás tras un penoso y esforzado proceso de derrumbe. Transdemocracia es como la tontería esa de «país transalpino», utilizado como sinónimo de Italia, pues ser transalpino es condición que cumple cualquier país que esté al otro lado de los Alpes, según la posición geográfica del hablante. Por ejemplo, para mí en este momento España es un país transalpino. Y cada vez lo es más, que no pasa día sin un caso de corrupción.

Por todo esto se echaron el sábado a la calle miles de personas en Roma, en el llamado No-B Day contra Berlusconi, con una simple convocatoria a través de Internet, ajena a los partidos. Cada vez hay más fenómenos de este tipo, meramente ciudadanos, de hartazgo y desahogo, pero todavía no se ve qué salida pueden tener que no sea esa, salir a la calle. Sucede que no es fácil ser italiano, no sentirse representado con casi un millar de parlamentarios. Pero al final llegamos siempre a lo mismo: a Berlusconi le ha votado una mayoría de italianos.

Antes de terminar, les recuerdo que el día de Navidad no deben dejar de conectarse con el ‘Grande Fratello 10’: entrará en la casa un sacerdote para oficiar la misa. Entretanto pueden entretenerse buscando el trans entre los concursantes. Es muy divertido, han dicho que entre toda la tropa de zumbados hay una mujer convertida en hombre, pero no han dicho quién es. Según los responsables del programa, "no hay que tener miedo de mostrar esa Italia que somos, en el fondo, también un poco todos nosotros".

Aunque esto me recuerda que una de las grandes noticias de la portada de la edición digital de hace unos días era del Gran Hermano español. Literalmente decía: "Indhira, expulsada de Gran Hermano tras agredir a Carol. La joven malagueña ha tenido que abandonar el concurso tras lanzar los hielos contenidos en un vaso de agua a la concursante de Castro". Y es que encima en España van por Gran Hermano 11. Por delante de Italia.

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05 Ago 2009

Verano loco (8)

15. Un atleta de fondo


En Italia están muy contentos con la devolución de 40 piezas clásicas que habían llegado a museos de EE UU de forma ilegal. Es un modo suave de evocar el choriceo salvaje de restos arqueológicos en este bendito país. Para hacerse una idea, merece relatarse la historia del famoso Atleta de Lisipo, hoy en el Getty de Malibú y aún bajo disputa. Este bronce griego fue hallado por unos pescadores en el Adriático en 1964. Por supuesto no se lo dijeron a nadie, lo desembarcaron en un carro y lo ocultaron bajo una escalera. Luego lo enterraron en un campo de coliflores. Un anticuario toscano compró la escultura por cuatro perras y la escondió en casa de un cura. Un chivatazo llevó allí a los Carabinieri, pero era tarde. Fue vendida o, según otra versión, salió hacia Brasil en una caja de medicinas para una institución religiosa, donde trabajaba un amigo. Ahí se pierde la pista hasta que aparece en Los Ángeles. Indiana Jones en Italia acabaría derrotado en una 'trattoria', comiéndose el látigo de desesperación. Un juicio dirime si la obra fue hallada en aguas internacionales, como alega el Getty, y hay quien quiere aclararlo buscando los pies de la estatua, que quedaron pegados al fondo marino. Gracias a este amor por el arte el Atleta corrió más mundo sin pies que durante siglos enterito, pero solo, en pose olímpica ante las merluzas.

16. La mafia troyana

La vida de Heinrich Schliemann, el descubridor de Troya, es conocida, o al menos lo era. Antes de más completos modelos infantiles, como Paris Hilton, se citaba como ejemplo del hombre que persigue su sueño. Su biografía es novelesca, así como la historia de su tesoro, robado a los turcos, escondido por Hitler, saqueado por tropas soviéticas. Pero poco se sabe de su muerte. Fue en el Gran Hotel de Nápoles el 26 de diciembre de 1890. Muerte natural, se dijo. Ya, ya... En Italia nadie se muere así como así. No, Schliemann fue envenenado por la Mafia con un café.

Esto sostiene un curioso libro del año pasado que no aporta pruebas, pero da igual. Como tesis es fascinante: Schliemann trataba con la Mafia para vender piezas de sus excavaciones, pero se lo cargaron por alguna trampilla. Es verdad que iba mucho a Italia y que el café al cianuro es un clásico mafioso. Además alguien recetó a Schliemann un estricto régimen de caldo y café para un dolor de oídos. Naturalmente aparece por ahí la masonería, donde conoció a los personajes de la unidad de Italia. Fue Garibaldi quien le dio el soplo del islote de Mozia, en Sicilia, donde en sus andanzas había visto pedruscos interesantes. Schliemann fue como loco a buscar tesoros fenicios, pero no encontró nada. Es que una cosa es buscar Troya y otra hacer negocios con italianos.

(Publicados en El Correo en agosto de 2007)

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21 Jul 2009

Verano loco (1)

La actualidad sigue actuando, pero yo debo dejarles. Tengo que cumplir unos compromisos de trabajo veraniegos y después me iré de vacaciones. Pero no se preocupen, no echo todavía la persiana. Como estamos en la era del refrito y el corta y pega he decidido aprovechar yo también el espíritu de los tiempos. Una vez comenté que en su día perpetré unas columnitas estivales sobre cositas de Italia. Las he recuperado para poder rellenar esto y porque es muy probable que alguien no las haya visto, pues eran las páginas de verano y uno tiene cosas mejores que hacer, o si las vio las habrá olvidado, dada su intrascendencia. Además por este blog pasa gente de lugares donde no se lee el periódico, el mío quiero decir, aunque seguramente ya existen amplios conglomerados humanos donde es así, que no se lee un periódico. Total, está todo en Internet ¿no?, dicen los benditos.

Por aquí todo sigue más o menos igual. En el apartado de eterno retorno se reabre la masacre de Falcone y Borsellino, con explosivas revelaciones de Totó Riina acusando a los servicios secretos y nuevos documentos descartan que Estados Unidos estuviera detrás del bandido Salvatore Giuliano en los años cuarenta. Ah, tres monjas que iban a 180 por la autopista cerca de Turín (norte) alegaron como excusa que estaban muy preocupadas por la salud del Papa, que acababa de romperse la muñeca. Pero les cayeron igual 375 euros y un mes sin carné.

En fin. Cuando volvamos aquí seguirá Italia, país entrañable.

Para ponernos veraniegos veamos a Stefania Sandrelli tomando el sol en la playa de Ostia (Roma, centro), aunque como aquí, que abrimos por vacaciones, a ella le toca abrir la persiana de la peluquería. Es el arranque de 'Io la conoscevo bene' (Yo la conocía bien, Antonio Petrangeli, 1965):

A continuación, los dos primeros textos. Irán de dos en dos porque son pequeñitos y se quedan en muy poca cosa. Fueron publicados en el verano de 2007. Tendrán que perdonar lo mal que habrán envejecido. Lo único que he hecho ha sido añadir algún aderezo visual, porque las ciencias adelantan que es una barbaridad. Hasta pronto. Arrivederci.

1. Veraneo en familia

Maria Castellese, señora de Mimmo Raccuglia, lo ha vuelto a hacer. Por decimotercer año consecutivo se ha ido de vacaciones. A mediados de junio, en cuanto empieza el verano, coge a los dos niños y desaparece. No tendría nada de raro si no fuera la mujer de un 'capo' de la Mafia que lleva 13 años en busca y captura. Se supone que la Policía vigila su casa de Altoponte, en las afueras de Palermo, para seguir a su mujer y que les lleve hasta él, pero cada año les da esquinazo. Los Raccuglia no perdonan, las vacaciones son las vacaciones, y según acaba el colegio la familia se vuelve a reunir. Dónde, no se sabe, pero en Sicilia hay muchos rincones bonitos con playa.

En septiembre, María Castellese y los chicos vuelven a casa como si tal cosa, morenos y con buen aspecto. El pequeño tiene cinco años: es que en uno de esos largos veranos ella regresó embarazada. Raccuglia, condenado a tres cadenas perpetuas, está huido, pero mantiene intacto su sentido familiar. En Cosa Nostra estas cuestiones no se toman a la ligera. Raccuglia, sin ir más lejos, estranguló a un ladronzuelo del barrio, Antonino Vassallo, que había robado sin permiso. Pero por orden de sus jefes se lo cargó el día antes de que se casara, para evitar la desgracia de dejar una viuda. Nada, detallitos familiares.

2. Estrellas mutantes

El regreso de las Spice Girls dio mucha impresión, es verdad, porque no parecían ellas, sino sus primas las del pueblo. Pero eso no es nada comparado con los sustos que uno se pega en Italia. Kabir Bedi, el mítico Sandokán, aparece en jurados de misses. Rocco Sifredi, el ídolo porno, ha terminado anunciando patatas fritas. El no menos legendario Jaimito (aquí, Pierino), de las películas verduscas, que es el ex-electricista Alvaro Vitali, aún colea haciendo imitaciones. Entró en el circuito de 'realitys', claro, en concreto en 'La factoría', donde se recluía a famosos de desecho a hacer de porqueros, pero el pobre lo tuvo que dejar por el asma.

Aquí, naturalmente, se abre un filón. Cualquier superviviente de los ochenta quiso algún día lapidar a los de Mammamammamamaria, pues bien, aunque ha tardado la venganza se ha cumplido: Marina Occhiena, la chica de Ricchi e Poveri, acabó en 'L'isola dei famosi'. Como el ciclista Chiappucci, el delantero Schillaci o el cantante Albano, que además fue abandonado por su mujer durante el naufragio. El actor Fabio Testi cayó más lejos: se presentó a alcalde de Verona en 2007, por el partido Cattolici Liberali Cristiani (obsérvese la curiosa redundancia confesional), y obtuvo el 0,437% de los votos. Entre eso y salir en 'Torrente 3' parece que no se ha recuperado.

(Publicados en El Correo en julio de 2007)


Aquí tenemos a Ricchi e Poveri (Ricos y pobres) en una exhibición de las posibilidades del playback y, en un irresistible encadenado de sábado noche, a Albano y Romina Power. Qué más se puede pedir.

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Nos quedamos el último día hablando del estereotipo siciliano. No sé ustedes, pero yo, la primera vez que fui a Sicilia fue con Michael Corleone, cuando se tuvo que coger unas vacaciones forzadas...

En Italia se rieron con estas secuencias sicilianas de ‘El padrino’ (The Godfather, Francis Ford Coppola, 1972), que les parecían como de la semana de Sicilia en El Corte Inglés. En general no les suele hacer gracia como retratan los americanos a la mafia, al margen de que la mafia estadounidense y la siciliana tienen estilos diferentes. Unos mitifican los spaghetti con albóndigas, que en Italia no come nadie, y van de chulos del barrio, pero los otros, sus primos los del pueblo, son huraños y reservados. Para que se hagan una idea aquí ‘Los Soprano’ han pasado sin pena ni gloria. Lo curioso es que esta imagen bucólica y caballeresca de Cosa Nostra, con la que esta organización criminal ha estado encantada hasta hace poco, no la inventó Hollywood, sino la propia Italia. Más exactamente, fue una ópera, ‘Cavalleria rusticana’, de Pietro Mascagni (chico de la foto), estrenada en 1890 en Roma, que fue un éxito tremendo, una de las mayores conmociones de la historia de la ópera y que además puso de moda el acto único. Mascagni pudo vivir de eso toda su vida.

El bar en el que hemos estado con Al Pacino, las situaciones y esos tipos taciturnos son los mismos de ‘Cavalleria rusticana’, basada en la novela de Giovanni Verga, que pinta una Sicilia folclórica, pasional y violenta. Su escena crucial, por ejemplo, transcurre en una tasca donde uno de los protagonistas rechaza un vaso de vino, desplante por el que se arma el pifostio. La historia de la ópera es muy simple, un triángulo amoroso, cuernos, celos, honor ultrajado y ‘vendetta’. Pero quizá se debería aclarar una cosa: Mascagni era de Livorno y no había estado en su vida en Sicilia. En 1890, con la unidad de Italia muy reciente, la isla era, como ha sido hasta hace poco, un lugar remoto y exótico. Esta ópera, que fue un éxito internacional, consagró la imagen de la mafia durante un siglo. Según opina John Dickie en su ‘Historia de la mafia siciliana’, es una de las directas responsables de la mitificación y confusión sobre Cosa Nostra hasta fechas recientes. De todos modos ‘El Padrino’ va a misa, no se preocupen. Los propios mafiosos, que adoran ver películas de la mafia, dicen que es así. Por ejemplo, las familias mafiosas de Estados Unidos siguen enviando a los chicos a Sicilia, en plan curso de verano, para que aprendan valores en el pueblo, tal como han demostrado algunas escuchas telefónicas de la Policía italiana.

La sangre italiana corría a raudales entre los jóvenes que airearon Hollywood en los setenta y cultivaron en gran medida esa fascinación por la tierra ancestral. Basta ver los nombres de ‘El Padrino’: Coppola era hijo de inmigrantes de Basilicata, los abuelos maternos de Al Pacino eran del mismo Corleone y parte de la familia de Robert De Niro venía de Molise. Para cerrar la trilogía, Coppola llevó a Michael Corleone al maravilloso teatro Massimo de Palermo a ver una representación de... ‘Cavalleria rusticana’. Durante la representación se produce la habitual escabechina con montaje paralelo en la que uno de los capos muere en el palco a base de ‘cannoli’ envenenados. Si fuera yo desde luego caería como un bendito, porque soy capaz de comerme una docena. Al final, la hija de Michael Corleone, interpretada por Sofia Coppola, muere en la escalinata mientras suena el famoso intermezzo de la ópera. Pero desde luego esta pieza ha quedado en la memoria por el arranque hipnótico de ‘Raging bull’ (Toro salvaje, 1980), obra de otro hijo de inmigrantes sicilianos, Martin Marcantonio Luciano Scorsese. Póngase cómodos, suban el volumen y veánlo otra vez, que siempre merece la pena:

Lo malo de esto es que dan ganas de volver a verla. Si están pensando que Mascagni tiene algo de cinematográfico no andan descaminados: fue el primer compositor profesional en dedicarse a las bandas sonoras de películas, con una muda de 1915. En ‘Toro salvaje’ tenemos una transposición actualizada de los temas de ‘Cavalleria rusticana’, y si uno se fija Scorsese volvió a repetir casi igualito el esquema de la historia en ‘Casino’ (1995) con los mismos actores. Hay una historia curiosa de ‘Toro salvaje’, a modo de epílogo del filme, que conté una vez en el periódico: el auténtico Jake La Motta volvió por primera vez a Sicilia, su tierra de origen, en 2005, con 83 años. Él también pasó unas vacaciones inolvidables en Italia, de peregrinaje sentimental, aunque cada vez me fastidia más hablar de este tema, porque se están acabando las mías y ya no tiene tanta gracia. Lo mejor es que estaba con su hermano Joey (Joe Pesci en el filme), con quien acaba muy mal en la película. Pero mira tú, lo que es la vida real, luego se reconciliaron. Querían ir a Messina, la ciudad de su padre, un albañil muerto de hambre que se embarcó en 1909 en un buque rumbo a Nueva York a buscar fortuna. Esto de los inmigrantes es una plaga, están por todas partes. Y miren este tal La Motta, que no volvió a su casa hasta los 83 años. Si es que luego ya no hay quien los eche.

Los mafiosos de las películas cuando van a la ópera no ven Verdi o Puccini, y no digamos Mozart o Wagner. Siempre ven ‘Cavalleria rusticana’ o ‘Pagliacci’, de Leoncavallo, que en su día fue una respuesta calabresa a la ópera de Mascagni, con los mismos ingredientes de cuernos, honor y venganza. Una es de 1890 y la otra de 1892, y fueron dos óperas muy populares. De hecho, como duran poco más de una hora cada una, se solían representar en programa doble, costumbre que se sigue manteniendo. Además Caruso grabó ‘Pagliacci’ y fue el primer disco que vendió más de un millón de copias. Leoncavallo se inspiró en un crimen ocurrido realmente en un pueblo de Calabria durante su infancia y que él conoció muy bien, pues instruyó el caso su padre, que era juez. En esos años la mafia siciliana se consolidó gracias al fin de la estructura feudal y a la unidad de Italia, y aunque sus miembros eran unos ceporros pueblerinos, tanto o más que ahora, les gustaba verse retratados de forma épica. Y a sus primos de Estados Unidos, más todavía, con la morriña. Vean sino a Al Capone (otra vez De Niro, el de verdad está en la foto de la izquierda), un hijo de emigrantes napolitanos, emocionándose con el aria de ‘Vesti la giubba’ mientras se cargan a uno de los intocables de Eliot Ness, el pobre Sean Connery. Da mucha pena cuando lo matan, por eso lo hacen. Estos del cine juegan con los sentimientos de las personas.

Como en ocasiones anteriores, es el único vídeo que he encontrado y no tengo ni idea de cuál es el idioma que hablan, así que abrimos el consabido concurso popular para identificarlo: ¿húngaro? ¿tagalo? ¿murciano? ¿guipuzcoano? Como probablemente sabrán o se habrán imaginado, ‘Los intocables’ (The untouchables, 1987) es de otro hijo de emigrantes italianos, Brian de Palma. Por cierto, Eliot Ness también era hijo de emigrantes, pero noruegos. Es para desesperarse, ¿pero es que no hay nadie de pura raza, de buena familia y que no moleste?


Ya hemos comentado alguna vez que esta corriente que une Italia y Estados Unidos es muy intensa, debido a la inmigración, por un lado, y por otro, a la liberación aliada en la Segunda Guerra Mundial (ya han visto en el primer vídeo como hasta el propio escolta de Michael Corleone se pone como loco al paso de los soldados americanos, en plan Bienvenido Mister Marshall). Los americanos tienen debilidad por Italia y los italianos adoran Estados Unidos (recuerden los numeritos de Berlusconi). La conexión es tan buena que en la Segunda Guerra Mundial los servicios secretos norteamericanos no tuvieron reparos en ir a la cárcel a pedir la colaboración del tipo que ven en la foto policial de arriba. Es Lucky Luciano. ¿Ustedes le dejarían el coche? Pues el Gobierno de Estados Unidos le encargó a él y a otro mafioso, Vito Genovese, que les organizaran un desembarco militar tranquilo en Sicilia. Y les quedó fenomenal, oye. La mafia con los políticos siempre se ha entendido perfectamente.

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04 Nov 2008

Diario mínimo (23)

Pinchan las ruedas de 180 coches en Roma

En los últimos días alguien ha pinchado las ruedas de 180 coches del aparcamiento de San Giovanni, en el centro de Roma. Ayer fueron detenidos in fraganti dos individuos, un lituano y un rumano, mientras se dedicaban a eso, aunque ellos lo niegan. Las sospechas de la Policía son dos: una señal de un clan mafioso contra los vigilantes ilegales que controlan ese aparcamiento, porque quieren quedárselo ellos, o una estratagema de los talleres de neumáticos de la zona.

(Corriere della Sera de hoy, suplemento de Roma)

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23 Oct 2008

Diario mínimo (17)

Cuatro capos intentan llevar caviar y langosta a su celda

Cuatro capos del clan Di Lauro de la Camorra, recluidos en la prisión de Trapani, han intentado corromper a un funcionario para hacerse llevar a la celda langosta, caviar, mozzarella, champán y babás, los populares bizcochos napolitanos bañados en ron. Puede producirse un error de apreciación para lectores extranjeros: esto no es nuevo, ha ocurrido toda la vida y muchos mafiosos han vivido como reyes en la cárcel. La verdadera noticia, lo insólito, es que el funcionario, a quien pagaron 1.500 euros, lo ha denunciado.

(Agencias de hoy)

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14 Oct 2008

Diario mínimo (11)

Taranto: Wertmuller suspende un rodaje para no pagar el impuesto mafioso

Lina Wertmuller, famosa cineasta italiana, ha decidido suspender el rodaje de su último filme (Managgia alla miseria) en la ciudad vieja de Taranto, Puglia, ante la presión de la mafia local para que pagara 50.000 euros de 'pizzo' (impuesto mafioso). Tras rechazar el pago, los mafiosos redujeron la cantidad a 20.000, pero la realizadora decidió abandonar la ciudad, escoltada por la Policía, y rodar el resto de las secuencias en Brindisi. Ya ha ocurrido en muchos otros rodajes, y a veces pagan.

(Algunos diarios de hoy, noticia al fondo de la página)

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Sobre este blog

Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».

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