Íñigo Domínguez
La vida en Roma
Por vacaciones y acumulación de material tenía un remanente de hechos insólitos que paso a referirles. Debido a las quejas de algunos lectores, que alegan que no toda Italia es igual y que en el norte no pasan estas cosas, he tenido cuidado de especificar la localización geográfica, para que no se produzcan lamentables equívocos.
Justicia increíble. Un albañil de Ferrara (norte) que fue juzgado y absuelto por el asesinato de su mujer en 2004 decide confesar que en realidad sí lo hizo, pero sabiendo que ya no se le puede condenar, pues la sentencia es definitiva. Se presentó en comisaría a primeros de enero, porque no podía con el peso en la conciencia, según dijo. No obstante, en los días siguientes ofrece entrevistas y sale en la tele contando su caso y cómo lo hizo.
Más Justicia increíble. Un juez de Milán (norte) condena a un ladrón de 35 años, delincuente habitual, a arresto domiciliario. Sin embargo, su padre está harto de él y se niega a acogerlo en el hogar familiar. Es decir, el reo carece de residencia. ¿Solución del magistrado? Arresto domiciliario en un banco del parque de via Trieste, en Limbiate. El reportaje del ‘Corriere della Sera’ se acompaña de foto del tipo en su banco, como Forrest Gump, con un perro.
Moralidad y buenas costumbres. El ayuntamiento de Candiolo, un pueblecito de Piamonte (norte) de 5.000 vecinos, ha prohibido la prostitución en la espesura de las afueras, con multa de 274 euros a los pillados ‘in fraganti’. La relación de las excusas presentadas por los acusados, a veces sorprendidos con los pantalones bajados, es memorable. «Estaba buscando setas, qué culpa tengo yo de que el bosque esté lleno de putas». «Tengo disentería, no aguantaba más y he corrido hacia el bosque, no tengo nada que ver». «El médico me ha dicho que para curar la próstata debo tener relaciones sexuales frecuentes y como no tengo muchas mujeres a mi disposición...» (acompaña certificado médico). El mejor es el de un hombre sorprendido en pleno acto sadomaso profiriendo gritos agresivos: «Yo con esta chica me quiero casar. Ni siquiera le pago (técnicamente no es prostitución). Le quiero regalar un futuro diverso, lejos de esta mierda....»
Sanidad. Nueva gigantesca estafa en la Sanidad del Lazio, la región de Roma (centro), calculada en unos 10 millones de euros entre 2005 y 2007. Tras el escándalo de las miles de recetas falsas, un nuevo frente inverosímil. En 33 ambulatorios y clínicas concertadas se han descubierto «anómalas concentraciones de prestaciones». Es decir, servicios nunca realizados pero cobrados. No se crean que se andaban por las ramas: 741 tipos de Civitavecchia fueron operados, en teoría, hasta 1.600 veces de cataratas cada uno en el mismo año. Ver para creer, aunque quizá no sea la mejor expresión. Pero hay ciudadanos que acumulan 2.241 prestaciones al año, entre visitas, análisis, TAC y ecografías, equivalentes a ocho servicios al día. Vamos, que ni iban a comer a casa.
Camorra. Detenido en Nápoles (sur) otro actor de ‘Gomorra’ por ser en la realidad miembro de la Camorra. Es el cuarto.
Balance de Nochevieja por disparos festivos de bala al aire. En Nápoles (sur), un muerto y tres heridos. El fallecido es un joven de 25 años que estaba asomado al balcón. A los tres días se entregó la sospechosa, una joven de 23 hija de un capo de la Camorra. En Lombardía (norte), tres heridos. En Sicilia (sur), una joven de 25, herida por su propio padre, guardia jurado, que se puso a disparar para celebrar las campanadas. Total de heridos en Italia (norte, centro, y sur) por petardos y cohetes, 354, con 28 heridos graves.
Santa Sede. Desde el 1 de enero el Vaticano (centro) decide dejar de aplicar las leyes italianas «por su número exorbitante, porque son confusas, inestables, ilógicas, contradictorias y amorales», aunque han tardado más de un siglo en enterarse.
Amor. Una joven de Savona (norte) decidió hacerse monja y entrar en un convento en Montecassino (sur). Su novio, dolido después de seis años de relación, se hizo 500 kilómetros con el coche y se plantó ante el cenobio con una pancarta. «Deja a Dios, vuelve conmigo», decían los titulares de los periódicos. En realidad, si uno leía el artículo, no decía eso (suele pasar), sino algo más etéreo que quedaba fatal para el titular, sin ninguna fuerza: «He venido hasta aquí con el corazón, pero mi deseo es que seas feliz». Quizá si el chico le hubiera dejado a un periodista le hubiera mejorado la frase. Pero el caso es que allí estuvo con la pancarta. Al final lo dejó.
Cuento negro. El señor Antonino Tripoli, jubilado de 66 años, de Palermo (sur), estaba en coma desde hacía diez días después de que le dispararan cuatro tiros en la cara. Era como el hombre invisible: toda la cabeza vendada y apenas dos agujeros en la cara. Los médicos no daban ninguna esperanza. De repente se despertó. Sin hablar, con gestos, pidió que llamaran a la Policía. Cuando llegaron los agentes, señalando fotos, siempre sin decir una palabra, como un fantasma, les dijo quién le había disparado: su nieto, Domenico Gargano, de 32 años, que había ido a verle compungido varias veces al hospital. A los dos días se murió. Titular: «Vuelve de la muerte y acusa a su asesino».
Tiempo. Para terminar, uno de mis favoritos. ‘La Stampa’ denuncia de nuevo que el gran reloj de la estación central de ferrocarril de Milán (norte) lleva 45 años parado en las 10.52. A los dos días, por fin, rápida intervención de las autoridades: tapan el reloj.
Además de la curiosa pero sin duda casual proliferación de localidades del norte, les habrá llamado la atención que el común denominador de casi todas estas historias es el ingenio, la genialidad, característica admirable de este gran pueblo. ¿Qué es el genio? Nos lo explica esta inolvidable secuencia de ‘Amici miei’ (1975, Mario Monicelli), película talismán de nuestro blog. Ocurre cuando la panda de amigos gamberros se cuela en una fiesta para comer con todo su morro y, de paso, para que el Necchi pueda ir al baño:
«¡Y continúa, no se para!», grita asustada la madre.... «¿Qué es el genio? Fantasía, intuición, decisión y velocidad de ejecución», nos cuenta la voz en off de Tognazzi. «No se puede imaginar cuán precioso es un amigo así, como el Necchi, especialmente en los momentos difíciles, en los que uno se estanca un poco...», comenta al final con melancolía.
Estos días hay revuelo por el proyecto de hacer un 'prequel' del filme ambientado en el Quattrocento y la gente se ha rebelado en masa en Internet. El 'Corriere' abrió una encuesta para votar la mejor escena, pero sólo había seis para elegir (era difícil, la verdad) y esta no estaba. No se preocupen que ya las iremos poniendo.
Interrumpimos la emisión de la serie de tonterías de las que nos veníamos ocupando en estas vacaciones para felicitarles el Año Nuevo. En estas fechas entrañables, qué mejor manera de desearles lo mejor que recordando lo peor, es decir, una Nochevieja (Capodanno) cualquiera de nuestro querido Fantozzi, mascota de este blog. Eso sí que era crisis, en los setenta, y no lo de ahora.
Sinopsis: Los míseros empleados de la empresa de Fantozzi, dados sus escasos medios e imaginación, han organizado un patético cotillón por cuatro liras en los gélidos bajos de un edificio, aunque con orquesta y todo. Fantozzi llega con su mujer, la sufridora señora Pina ysu indescriptible hija. Fantozzi ve enseguida a la señorita Silvani, belleza oficiosa de la oficina, pero no logra sentarse con ella. La cena, despachada por camareros displicentes, es amenizada por una orquesta no menos desganada. El menú nos permite observar una típica cena de Capodanno en Italia, con lentejas con zampone (pata de cerdo). Las lentejas son símbolo de riqueza, como las monedas, por eso son señal de prosperidad cuando le caen encima a Fantozzi. Entretanto la orquesta, que no hace más que mirar el reloj, decide adelantar las campanadas en una hábil maniobra, porque tienen otro compromiso en otro cotillón. Así hacen dos en una noche. Aunque son las diez y media, celebran la llegada del año nuevo. Fantozzi intenta besar sin éxito a la añorada Silvani. Luego, mientras baila 'Garibaldi fu ferito in una gamba', una especie de Paquito Chocolatero local, cae por la ventana. La orquesta aprovecha la confusión para salir por piernas y la fiesta se acaba. "A la una y media, hora ilegal del maestro Canello (director de la orquesta), es decir la medianoche real, la ciudad saludó explotando el Año Nuevo". Otra cosa típica: de Roma para abajo las ciudades se vienen abajo de petardos, cohetes y bombas de segunda mano. Siempre hay muertos. Fantozzi y sus colegas se sorprenden de la hora, pero ya no le dan importancia, contagiados de la alegría general. Cuando van a coger el coche, avisan desde arriba de que van a tirar trastos. Esta es otra costumbre curiosa, más bien napolitana: tirar por la ventana cosas viejas, para dejar atrás el pasado. La gente exagera y arroja hasta retretes o pianos de cola. La sección de sucesos del 2 de enero es siempre muy atractiva. En este caso se trata de un armatoste de enormes dimensiones que aplasta el utilitario del pobre Fantozzi. "Yo casi casi lo dejo aparcado aquí", musita nuestro héroe con su habitual estoicismo, curtido a base de continuas humillaciones de sus superiores.
Feliz Año y que ustedes lo pasen bien.
Sobre este blog
Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».
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