Íñigo Domínguez
La vida en Roma
37. Femenino singular
No hay país más
femenino que Italia, de machista que es. Según se llega uno se ve abrumado por la invasión sexual publicitaria, a niveles sonrojantes. A ellos les da igual no parecer modernos. Se encuentran tías impresionantes hasta en la hoja parroquial. Las presentadoras del telediario hacen posturitas y se atusan la melena como si fuera una cena íntima. Las basureras que se reúnen a medianoche en Campo de Fiori, en Roma, a tomar café parece que se citan para hacer un calendario, todas con la raya del ojo. Apenas se ven mujeres con pelo corto y a las españolas les choca el predominio, cómo decirlo, del estilo un poco putón, o como de nochevieja. Se deshacen en cumplir el ideal masculino, que se agradece, pero hace sufrir bastante. También es por presión social, y al viajar fuera se relajan al no sentirse tan juzgadas.
La sociedad las trata igual, claro. Es el país con menos mujeres en el poder: 11% de diputadas, como en los setenta, y 2% en consejos de administración. Hay restaurantes con dos cartas, una normal para el hombre y otra sin precios, para su pareja. Hay decenas de concursos de miss, que regalan cocinas, y el máximo sueño de miles de chicas es ser azafata televisiva. Una vez en el festival de Venecia causó ira entre las colegas el regalo a la prensa de la organización. A ellos, un bonito bloc. A ellas, un champú.
FIN
Bueno, de esto ya hemos hablado más veces y me repito. Y qué más decir, basta poner la tele estos días y ver la elección de Miss Italia. Ayer fueron cuatro horas, hasta las dos de la madrugada en el primer canal de la RAI y se pasaron dos telediarios. Literalmente, porque no se emitieron. Las prioridades son las prioridades. Ah, y le han pagado 70.000 euros a la invitada estrella: Paris Hilton.
38. Cambiar todo...
Si se le pide a cualquiera que enuncie un tópico italiano es muy probable que diga eso de que hay que cambiar todo para que no cambie nada. La frase de 'Il gattopardo', obra maestra de Lampedusa y luego de Visconti, sigue siendo una de las sutilezas más refinadas para explicar la mentalidad italiana. Se cumplen 50 años de la muerte de su autor sin que se le recuerde demasiado, aunque es el libro italiano más traducido del siglo XX. Lampedusa, que se retrató en el entrañable personaje de Fabrizio Salina, es un siciliano anónimo, hermético y fascinante que combatió las dos guerras mundiales, estudió sin sacar una carrera y vivió para la lectura. Escribía por pasión privada "líneas que nadie leerá" y su libro fue publicado en 1958, un año después de morirse.
Sobre la tenaz perpetuidad de ese mundo antiguo que describió es interesante recordar las noticias que hace tres años dieron protagonismo a Palma di Montechiaro, en Agrigento, escenario de la novela. 'El pueblo donde todos pagan a la mafia', decían los titulares. El clan de la zona exigía el 'pizzo' incluso a los jubilados. Si no les quemaba la casa. Ese año hubo 420 atentados. La peculiaridad de Palma es que es el único pueblo de Sicilia abandonado por la Mafia, tras las guerras de los ochenta. Desde entonces es territorio de feroces familias de paletos y bandidos. Como en los viejos tiempos.
FIN
'Il gattopardo' (Luchino Visconti, 1963), Palma de Oro en Cannes.
Sinopsis:
Como lección de historia, de vida y de Sicilia, tenemos este diálogo sublime. Sucede en plena formación del Reino de Italia. Un enviado de Turín ofrece un puesto de senador a don Fabrizio, príncipe de Salina. Pero él lo rechaza.
-¿En serio rechaza hacer lo posible para aliviar el estado de pobreza material y de ciega miseria moral de su mismo pueblo?
-Somos viejos, Chevalley, muy viejos. Son al menos 25 siglos que llevamos a cuestas el peso de magníficas y heterogéneas civilizaciones. Todas venidas de fuera, ninguna hecha por nosotros, ninguna crecida aquí. Desde hace 2.500 años no somos más que una colonia. No lo digo para lamentarme, es culpa nuestra. Estamos muy cansados, vaciados, apagados.
-Pero príncipe todo esto ha terminado. Sicilia ya no es tierra de conquista, sino libre parte de un Estado libre.
-La intención es buena, pero llega tarde... El sueño, querido Chevalley, un largo sueño. Eso es lo que quieren los sicilianos. Ahora dirán todos esos que quieren despertarlos, aunque sea para llevarles maravillosos dones. Y, dicho entre nosotros, yo dudo sinceramente de que el nuevo reino tenga muchos regalos para nosotros en su maletero... Aquí cada manifestación, incluso la más violenta, es una aspiración al olvido. Nuestra sensualidad es deseo de olvido. Los disparos, las cuchilladas, son deseo de muerte. Nuestra pereza, la penetrante dulzura de nuestros sorbetes, es deseo de voluptuosa inmovilidad. Es decir, otra vez de muerte.
-Príncipe, ¿no le parece que exagera? Yo mismo he conocido en Turín sicilianos que eran todo lo contrario de dormilones.
-No me he explicado bien, lo siento, he dicho sicilianos, quería decir Sicilia. Este ambiente, la violencia del paisaje, la crueldad del clima, la continua tensión en cada cosa...
-El clima se vence, el paisaje se puede modificar, el recuerdo de los malos gobiernos se borra, estoy seguro de que los sicilianos quieren mejorar.
-No niego que algunos sicilianos transportados fuera de la isla puedan conseguir despertarse, pero tienen que partir muy jóvenes, a los 20 años ya es tarde, ya se ha formado la corteza. Lo que a usted le sirve es más bien un hombre que sepa compaginar su interés particular con vagos ideales públicos.
-Pero si los hombres honestos como usted se retiran el camino quedará libre a la gente sin escrúpulos y sin perspectiva, como los Sedara, y todo será de nuevo como antes, durante más siglos. Escuche su conciencia príncipe, y no las orgullosas verdades que ha dicho... Príncipe, se lo ruego, intente colaborar.
-Sois un caballero, Chevalley, y considero un privilegio haberos conocido, tenéis razón en todo. Menos cuando decís que los sicilianos querrán mejorar, no querrán mejorar porque se consideran perfectos. La vanidad en ellos es más fuerte que la miseria.
Fuera:
-Príncipe, aunque usted no lo crea, este estado de cosas no durará. Nuestra eficiente, ágil, moderna administración cambiará cada cosa.
-No debería poder durar, pero durará siempre, el siempre humano, claro, uno o dos siglos, y después todo será distinto, pero será peor. Arrivederci, querido Chevalley.
-Arrivederci, gracias por todo.
-Nosotros fuimos los gatopardos, los leones. Quien nos sustituirá serán los chacales, las hienas, y todos, gatopardos, leones, chacales y ovejas, seguiremos creyéndonos la sal de la tierra.
-Creo que no he entendido bien, ¿cómo ha dicho?
-Nada, nada.
-¿Cómo ha dicho? No he oído.
Y su coche se aleja.
Amén.
(Publicados en El Correo en agosto de 2007)
Bueno, prepárense que había mucho material pendiente y me ha salido un poco largo. Como adelantábamos el otro día, por fin se ha votado, Berlusconi ha sacado el 35% de los votos -aunque él esperaba al menos el 40%- y una mayoría relativa de los italianos ha expresado que le importa un pimiento el culebrón de Noemi. Me imagino que ahora el asunto irá apagándose poco a poco.
Habrán notado que hemos seguido el asunto de lejos. Es que era muy cansado, un enorme esfuerzo mediático con nuevos personajes cada día y detalles cada vez más cutrones, y todo para llegar a una asombrosa conclusión: Berlusconi ha mentido. Vaya notición, paren las máquinas. Supongamos que es verdad, porque tiene toda la pinta. Berlusconi ha mentido... ¿y? Hace años que Italia dejó atrás esa señal de alarma.
Ha sido enternecedor ver a ‘Repubblica’ en su cruzada como si Italia fuera un país anglosajón o al menos normal y como si con una mentirijilla de un cargo público se rasgara la cúpula del Parlamento. Si así fuera, en Italia las sesiones serían al aire libre todo el año. De todos modos, estoy a favor de las causas perdidas y ‘Repubblica’ tenía razón. Bastaba que Berlusconi hubiera replicado que su vida privada era asunto suyo y se habría acabado la cuestión, pero acostumbrado como está a la impunidad y a decir lo primero que se le pasa por la cabeza empezó a decir cada día una cosa distinta sobre su extraña relación. Era legítimo dar caña, aunque él ni pisa el Parlamento -y eso que prometió dar explicaciones en la cámara- y sólo habla en sus programas de la tele. Con Bruno Vespa en ‘Porta a porta’ ha sido increíble: cómo sufrió el pobre Bruno al tener que preguntarle tímidamente por Noemi para que el magnate dijera lo que quisiera. A los veinte minutos de programa, pasado el mal trago, ya estaba todo contento preguntándole por la gran cuestión política de Kaká.
Otro punto de interés era el hecho de que Noemi era menor, aunque nadie se ha preocupado de explicar que perfectamente tiene derecho a unas relaciones si son consentidas. Este tema se ha jugado en realidad no en el campo penal, sino en el melindroso terreno del decoro, la tradición y las buenas costumbres, como en una comedia a la italiana, y el gran debate de fondo ha sido si Noemi era virgen o no. Ella proclamó que sí -habló de «la fatídica primera vez»-, su ex-novio lo confirmó y su padre lo repitió varias veces: «Mia figlia è illibata, ricordatevi questa parola, illibata!» (¡Mi hija es virgen, acordáos de esta palabra ‘virgen’!). La palabra en sí, ‘illibata’, del verbo ‘libar’, una que no ha sido libada, es antigua, como de romancero medieval, pero es que ésa es la atmósfera temporal del folletín. Italia para estos temas no sale del pasado. Es como el fantástico tráiler de canto de juglar de ‘Sedotta e abbandonata’ (Seducida y abandonada, 1964), obra maestra del gran Pietro Germi, sobre los raptos pactados en familia para arreglar bodas y salvar el honor.
El caso Noemi cobró mayor interés cuando se supo que había fotos por ahí, pues quizá demostraban alguna mentira más de Berlusconi, y se añadió otro dato, el del uso de aviones de Estado para fines privados, el único realmente relevante, aunque sea poca cosa para un elemento como ‘il Cavaliere’, cuyo listón de tropelías está colocado a alturas interestelares. Sin embargo ahí se desinfló todo. Ahora sabemos por qué las fotos de la villa de Berlusconi estuvieron meses rulando por las redacciones italianas sin que nadie las publicara: no se veía nada. Pero menos mal que un diario español se lanzó a ello. Dios mío, qué bomba informativa el pene de un ex-primer ministro checo que pasaba por allí, el tal Topolanek. Por cierto que también le ha ido fenomenal en las elecciones europeas. Y qué escándalo, gente tomando el sol ¡desnuda! ¡en una piscina privada! ¡en verano! Menos mal que en una imagen aparece Berlusconi que va a por unos aperitivos, que si no podría ser una urbanización de Oropesa. Me supongo que en ‘Interviú’ y en la prensa mojigata de derechas, que se rasga las vestiduras por los atentados a las buenas costumbres, estarán indignados con ‘El País’, qué manera de meterse en su terreno.
Además ha sido contraproducente: en vez de generar indignación han causado envidia. Este fin de semana he estado en España y la gente no hacía más que darte codazos: «¡Qué tío este Berlusconi, es un crack! ¿Has visto las fotos?». El modelo televisivo creado por Berlusconi y la inercia de Internet, que está contagiado como un virus pernicioso a los diarios impresos, nos ha hecho a todos tan mirones que ya no vemos las cosas: estas fotos son una vergüenza. Yo todavía estoy buscando dónde está la noticia, porque a lo mejor hay alguna tía con tres pechos o algo así, esas primicias que ahora atraen visitas en las ediciones digitales. En este blog no hacemos precisamente la pelota a Berlusconi, como ustedes saben, pero en privado que haga lo que quiera. A mí como si se opera, cosa que ya hace con asiduidad. Con Berlusconi parece que vale todo y hay que tener mucho cuidado con eso, porque le da argumentos. Nadie habría publicado unas fotos así de Sarkozy, Brown, Zapatero o Angela Merkel en su casa, con sus invitados y en sus vacaciones.
En realidad, lo más interesante del culebrón son otros matices sociológicos. No sé si lo han seguido, han logrado comprenderlo o ni siquiera si les interesa, pero se lo resumo por sentido del deber. Los enterados pueden saltarse los dos siguientes párrafos. El pasado 28 de abril el primer ministro aparece en la puesta de largo de una joven en un restaurante de bodorrios perdido en las afueras de Nápoles. Aunque suene raro, son estas cosas extrañas que hace Berlusconi de asistir a todo tipo de saraos. A los dos días su mujer, Veronica Lario (en la foto, con cara amargada como siempre), saltó indignada: su marido no había ido nunca a los cumpleaños de los 18 años de sus hijos y le tiene que ver en el de una desconocida. Por otro lado, lamentó que su marido proyectara llenar las listas electorales de las europeas de azafatas y modelos sin oficio ni beneficio: «basura política». Se refería a las quinielas de las candidatas del PDL: una ex concursante de 'Gran Hermano 3'; una actriz del culebrón histórico 'Elisa di Rivombrosa'; una intérprete de la décima temporada de 'Incantessimo', serie de sobremesa; una chica florero de la RAI... En total unas treinta que participaron en un seminario del PDL para preparar a los candidatos. Les daban un 'kit' de fichas para que supieran al menos qué era la OTAN. Tras el escándalo hubo contraorden.
Veronica Lario añadió que su marido «no está bien» -frase ambigua que se ha interpretado en muchos sentidos, todos adictivos- y que «frecuenta menores». Remató diciendo que era una vergüenza ver a estas chicas como «vírgenes que se ofrecen al dragón para conseguir el éxito, la notoriedad y el crecimiento económico». Desde ese momento, aireando las vergüenzas conyugales, Veronica Lario se convertía en líder de la oposición, si por eso se entiende quien le canta las verdades al primer ministro. Luego todo se lió: Berlusconi que cada día contaba una explicación distinta de la historia -con unas presuntas fotos muy formales de la fiesta, con los padres de ella, que parecen trucadas (juzguen, aquí arriba)-, Noemi que decía otra, sus padres otra diferente y el ex-novio una totalmente diversa. Luego apareció hasta un tía de la familia y la prensa berlusconiana contraatacó diciendo que Veronica Lario tiene un rollo con su guardaespaldas.
No es nada nuevo. Que Berlusconi anda con tías se sabe desde hace años y ya hemos hablado de ello en este blog. Hay fotos mucho más fuertes que las últimas, pagaran lo que pagaran por la exclusiva. Es más, el poder, las mujeres y las juergas en Italia siempre han ido unidos, aunque hasta ahora al menos había un velo de hipocresía, era todo más democristiano, más de toda la vida. Veamos esta magistral escena de una fiesta en ‘Il divo’ (2008), la estupenda película sobre Giulio Andreotti de Paolo Sorrentino, uno de los directores de más talento de su generación.
Sin embargo ahora estamos en plena posmodernidad de nuevos ricos. Ya hemos explicado que Berlusconi se hace un lío con lo público y lo privado, y en eso es totalmente coherente. En lo privado se parece a su televisión, lo más público que hay. Su villa de Cerdeña es como un plató: azafatas, topless, diversión, discoteca, platos de cocina, puestos de helados, decorados, un falso anfiteatro romano para actuaciones y un volcán de mentira con erupciones de pega. Aire festivo y optimismo de relaciones públicas.
Esta mentalidad se ha impuesto en toda Italia, tras dos décadas de monopolio de televisión berlusconiana. Italia es como un gran plató televisivo. Cuando hemos insistido en el blog con la chica de Alitalia, las azafatas y el machismo sociológico no es por diversión, que también, sino porque refleja la atmósfera que se respira en el país. Ser ‘velina’ (azafata televisiva) o ‘miss’ es el gran ascensor social al que muchas adolescentes quieren subir desesperadamente. Esto siempre ha sido así: Sophia Loren, Gina Lollobrigida, Silvana Mangano, Lucia Bosé y muchas otras se dieron a conocer de este modo. Pero eran de otra pasta y la ventana era el cine, bastante más exigente, no la televisión. Y menos la televisión de Berlusconi.
El cine italiano, tan anestesiado y alejado de la realidad en su mayor parte, apenas ha hablado de este fenómeno. Una excepción es ‘Ricordati di me’ (2003), de Gabriele Muccino, que en uno de sus mosaicos de decadencia colectiva retrata el ascenso de una chica mona que hace lo que haga falta y se cepilla a quien sea para salir en la tele. Funciona más o menos así:
En Italia hay chicas de estas a paladas, dispuestas a lo que sea. Una vez expuestas en el escaparate, lo demás depende de ellas mismas, de su habilidad y de sus escrúpulos. Se puede ir al ‘Grande Fratello’ o hacer un calendario sexy. Pero a poco que estén buenas y se lo monten bien, se colocan. Algunas son inteligentes, otras son más listas que el hambre, pero si son tontas es casi mejor. El hermano menor de Berlusconi, Paolo, ahí donde lo ven (chico de la foto), estuvo con dos bellezones, primero con Katia Noventa y luego con Natalia Estrada. Curiosamente, Estrada siempre aparecía en los sondeos durante ese periodo como una de las mujeres más deseadas por los italianos. Cuando lo dejaron, en 2006, dejó de aparecer en la tele -las de Berlusconi- y en los sondeos. Parece que ya no la deseaban. El hijo de Berlusconi, el cachas Piersilvio, está con otra azafata, Silvia Toffanin, una ex-’letterina’ (las chicas del ‘Pasapalabra), otro trampolín más. Otro filón son los futbolistas, de Totti a Buffon o Inzaghi. Ah, y se me olvidaba: la propia Veronica Lario era otra actriz a quien Berlusconi empezó a tirar los tejos en un teatro. Los problemas en la pareja llegan con el cambio de modelo, como con los coches, al último modelo y a la última modelo. La prensa afín a su marido se encargó de sacar unas fotos del cajón y recordárselo de manera un tanto brusca cuando "la señora", como la llama Berlusconi, se puso pesadita: "Velina ingrata", le dijo junto a unas fotos de juventud. Ya ven cómo se ha puesto el patio en Italia estas semanas.

En fin, que varias generaciones después de la pobre Veronica ahí tenemos también a Noemi Letizia. Siendo adolescente se hizo un ‘book’ de fotos calentorras, jaleada por sus padres. Veamos algunas por mero interés informativo y sólo para que se hagan una idea.


Fotografías de este pelo circularon por ahí hasta que a Noemi le llegó la oportunidad de su vida: le llama ¡Emilio Fede! Recordemos a este personaje en uno de sus deslices, hace años. Conectan con él y le pillan comentando lo buena que está la presentadora:
Pues bien este elemento de Emilio Fede ha hecho carrera por su inquebrantable fidelidad a Berlusconi y, siendo ya director de su propio informativo, el impagable TG4, se ha montado su propio garito de chicas. La oportunidad dorada de Noemi Letizia es cuando la llamaron del programa de Fede para hacer esto...:
Por si no se han dado cuenta se trataba del pronóstico del tiempo. Detrás había un mapa, pero había que fijarse. Es una de las cumbres de la televisión berlusconiana de paraíso multicolor. Las ‘meteorine’, las chicas del tiempo del TG4 de Fede, son una de las más rastreras variaciones de la azafata televisiva. Es una pasarela de tías buenas, de carácter sumiso y sonriente, con un punto tontito porque leen con dificultad y se confunden, que deben reír las gracias y los piropos de Emilio Fede, que las trata paternalmente -como ‘Papi’-, les pregunta por el novio, qué van a hacer a la salida y cosas así. Al final leen el santo del día y un proverbio como niñas buenas. Es el aderezo de un increíble telediario panfletario. No debe caerse en el error de verlo como un informativo, sino como un fantástico programa de humor. Miren a Fede, a cámara cerrada mientras transmite las imágenes de un mítin de Berlusconi, canturrear el himno de Forza Italia.
Letizia aspiraba a hacerse un hueco aquí, en el escalón más bajo del bajo imperio berlusconiano. Por algo hay que empezar. Pero imaginen como sería Letizia de taruga que el propio Fede la descartó tras una prueba porque no tenía buena dicción. Así que hay que entender que cuando a la pequeña Noemi la llamó el emperador en persona estaba como si le hubiera tocado la lotería: había triunfado, estaba hecho. Lo siguiente es cuando su relación salió a la luz y la prensa se presentó en su casa. Estaba encantada haciéndose fotos y dando entrevistas en la cocina junto a su madre. La que le hizo el Corriere della Sera no tiene desperdicio:
-¿Qué quiere ser de mayor?
-‘Showgirl’. He estudiado danza, desde los seis años. Ahora estoy siguiendo un curso de guía turística. Pero me interesa también la política. Estoy lista para aprovechar cualquier oportunidad, a 360 grados, pero no me rebajaré nunca.
-¿Qué opina de que Berlusconi quiera presentar mujeres del espectáculo a las europeas?
-Hace bien, quiere rejuvenecer. Y si ‘Papi’ lo quiere hacer así, seguro que no se equivoca. Elige estas chicas porque son inteligentes y capaces, no sólo porque son guapas. Mi lema en política será: 'Menos impuestos, más controles'. Basta con los listos que no respetan las reglas. (...)
-¿La veremos en las elecciones regionales?
-No, prefiero presentarme al Parlamento, se encargará ‘Papi Silvio’.
Y su madre, allí presente, encantada de la vida. No ha cambiado nada -bueno sí, a peor- desde ‘Bellissima’ (1951), de Visconti, con la gran Anna Magnani. Sólo he encontrado este fragmento en español, con un doblaje terrible. Que me perdonen los italianos. Es de una madre que hace lo que sea para que su hija se haga famosa.
«¡Non fate strepito! (No hagáis estrépito)», dice el aria con que arranca la película. Pero ni caso.
Noemi ha relatado luego a ‘Chi’, revista de Mondadori, propiedad de Berlusconi, sus aficiones favoritas: «Shopping, cenas, peluquería y estetista. Adoro la manicura. me hago crecer las uñas y después me las pinto. En este momento las tengo moradas. (...) He visto en el cine ‘I love shopping’, una película estupenda. me identifico con la protagonista».
Este domingo, el día de las elecciones, estreno electoral de su mayoría de edad por todos conocida, fue la consagración de Noemi. Fue uno más de los millones de italianos que se acercaron a las urnas, pero apareció en el colegio electoral escoltada, con empujones a los mortales, gafas de sol y prodigando sonrisas (foto a la derecha). Su madre la seguía igualmente pimpante. Hasta le cerraron el colegio para ella sola, ante el asombro de los ciudadanos que hacían cola. ¿A quién creen ustedes que votaría Noemi? Se supone que a ‘Papi’, claro.
En este punto la Italia actual se distancia totalmente del final de ‘Bellissima’, donde la madre comprende que todo es un circo al observar a escondidas los comentarios de la gente del cine sobre su hija, riéndose de ella. En ese momento ‘toma conciencia’, algo que en el cine de la época era la salvación de los protagonistas. La madre irrumpe en el estudio, indignada por los sacrificios y humillaciones que ha tenido que hacer para que la niña participe en el ‘casting’.
La Magnani llorando a solas en el parque es un monumento del cine italiano al trastazo con la realidad. Miles de ‘veline’ frustradas, explotadas o puteadas acaban así cada día en los rincones de Italia, aunque no se hacen películas sobre eso.
Pero hay más. Otro de los personajes secundarios del culebrón ha sido el ex-novio despechado de Letizia, un tal Gino Flaminio (chico de la foto), que empezó a dar entrevistas contando cómo Berlusconi le había robado la novia y desmintiendo la versión de los hechos del primer ministro. Fue quien desveló que nada de que Berlusconi conocía a los padres de Noemi desde hace años, sino que la vio en uno de esos tórridos ‘books’ que le pasó Emilio Fede y luego la llamó al móvil. Resulta que este chaval de 22 años, rubio oxigenado, con tatuajes, aficionado al ‘kickboxing’, empleado en una fábrica, con antecedentes por robar un móvil por el método del tirón con un ciclomotor, también vota a Berlusconi. Normal. Ha crecido viendo sólo su televisión de mamachichos y se enamora de uno de sus clones de barrio, la ínclita Noemi Letizia. Pero también su mente ha absorbido los valores berlusconianos. Tras el revuelo que se armó con sus declaraciones escribió una carta para dar explicaciones, diciendo que había sido manipulado, y pidiendo disculpas a Noemi y Berlusconi. Escuchemos la voz del supertacañón (las mayúsculas son suyas, al igual que las incoherencias gramaticales del actual lenguaje adolescente de los móviles):
«...Me dicen que soy un camorrista, Boss, Mentiroso, Líder de la Izquierda, Falso, Difamador, en resumen, un asco de hombre. (...) PURA FALSEDAD, me gustaría mucho querellarme, pero no me puedo permitir un abogado penalista. MI PUNTO DE VISTA he sido usado por alguien que no pudiendo atacar a El hombre del pueblo (así llamo yo al PRESIDENTE) usa un Gossip, un Cotilleo, mi historia de amor con Noemi. Ahora insinúan que él habría tenido relaciones de sexo cosa que excluyo a priori e imposible, conociendo a Noemi y sus valores. ¿Posible que el hombre del Pueblo no pueda tener una vida privada? ¿Qué mal hay en ser amigo de una familia normal? Esta es la cosa bella él es distinto de los políticos habituales él es amigo de todos los Chef, Obreros, Dependientes, Mendigos, Pobres en resumen de TODOS».
A mí lo que más gracia me hace es la enumeración inicial de personajes repudiables. Empieza con jefe mafioso y sigue con Líder de la Izquierda para terminar con Falso y Difamador. Qué ensalada de valores. Es como eso que decía Thomas De Quincey de que se empieza por asesinar a alguien y se termina por faltar a misa los domingos. Pero lo que nos interesa aquí es comprobar hasta qué punto cala hondo enla plebe italiana el mensaje de Berlusconi, envuelto en papel de regalo por sus televisiones. Para un pobre chaval muerto de hambre de Nápoles el hombre más rico de Italia, que se ocupa mayormente de sus negocios y de salvarse el culo en sus procesos, que le roba la novia para llevársela en Nochevieja a una fiesta en una villa de lujo de Cerdeña es El Hombre del Pueblo. Con mayúsculas. Ya ven que la izquierda tiene perdida la batalla en Italia para muchos años. El pobre Gino Flaminio me ha recordado las humillaciones a las que se somete el pobre Alberto Sordi en ‘Una vita difficile’ (1961), del maestro Risi.
Aquí vemos otra alegre fiestecilla, un tipo de situación muy italiano, pues es un espléndido corte de muestra social, que aparece en decenas de películas. El protagonista, qué curioso, se llama Silvio. Empieza de partisano en la Resistencia y acaba de chico de los recados de un magnate mangante, todo por trepar en la sociedad. Se deja humillar para lograr el éxito, para ser alguien y por contentar a su mujer, pero hasta Sordi, prototipo del italiano mediocre y arribista, al final se redime en esta película. También 'toma conciencia'. Hoy, en cambio, nadie tiraría a Berlusconi a la piscina, sino que hay cola por acudir a sus fiestas a chupar los bordillos del lavapiés. Italia no toma conciencia, sigue anestesiada por las televisiones del primer ministro, y aunque lo haga seguro que cuando despierte el donosaurio seguirá allí, como en el microcuento de Monterroso. Berlusconi se morirá en la cama, como Franco. Aunque eso también se debe a que no hay una alternativa a él, y eso si que no es culpa suya. Si un pasmarote como Prodi le ha ganado dos veces lo puede hacer cualquiera mínimamente presentable, pero ése es precisamente el problema, encontrarlo en la patética izquierda italiana. Entretanto todos seguiremos entretenidos y bien informados con el rabo de Topolanek, qué tío.

(Se lo pongo vestido para que al menos sepan la cara que tiene)
Ayer fue el Día de la Mujer, y siempre es revelador cómo se celebra en Italia. Se regala a las mujeres flores de mimosa, aunque no me refería a eso. Ya hemos dicho en alguna ocasión que no hay país más femenino que Italia de puro machista que es. La belleza de la mujer se exalta en cualquier rincón, en forma de florero que adorna todos los aspectos de la vida cotidiana. Por ejemplo, y saben que no es una frase hecha porque ya lo hemos contado aquí, se pone una tipa en bikini para anunciar alcachofas en vinagre. En algunos restaurantes sólo ponen los precios en la carta que le dan al hombre. Sobre las complejidades del cortejo ya hablaremos otro día.
Una cosa que quería contar es que en ocho años que llevo aquí no he visto una sola noticia de violencia de género o machista. Creo que se dice así, porque es una expresión que he conocido por la tele y la prensa españolas. Quizá en Italia no pasen esas cosas, como no existían en España hasta que alguien empezó a darle importancia en los medios de comunicación y llevar la contabilidad. O como apenas existían las violaciones en Italia hasta que hace poco empezaron a acusar a los rumanos de cometerlas. Después se ha dado resalte por primera vez a los datos estadísticos, y resulta que el año pasado hubo 4.897 agresiones sexuales, según el Ministerio de Interior, y el 60,9% fueron obra de italianos. El 7,8% de rumanos. Lo curioso es que las de italianos nunca han sido noticia. Como siempre andamos comparando reseño que en España hubo en ese año 6.845 agresiones sexuales, pero se incluyen el abuso y el acoso, aunque la población es menor. En cuanto a mujeres asesinadas por sus parejas, misterio absoluto. No se habla de ello, no sale en los periódicos y en la tele no digamos.En cuanto a los grupos de defensa de la mujer, tienen una presencia pública similar, tal vez menor, a los amigos del esperanto.
El Teléfono Rosa (esta es otra, en Italia todo lo que tenga que ver con la mujer se llama ‘rosa’) ha denunciado que para llegar a una condena definitiva por violación pasa una media de cinco años y medio, y que los costes, un mínimo de 5.000 euros, son a cargo de la víctima. Sólo el 4% de las víctimas van a juicio. La mitad, el 53%, no lo cuenta nunca a nadie. Hasta 1996 la violación era un delito contra la moral pública y sólo desde entonces es contra las personas. Según el ISTAT, instituto nacional estadístico, el 31% de las mujeres italianas ha sufrido violencia sexual a lo largo de su vida.
Como en Italia es todo a la antigua sí se ven de vez en cuando noticias de los llamados crímenes pasionales, de esos de las películas: asesinatos por celos, venganzas entre amantes y cosas así. Este fin de semana, por ejemplo, ha habido uno. Un chico de 20 años que mató a otro de 19, arrollándole con el coche mientras circulaba en su motocicleta, porque los dos se disputaban a la misma chica del pueblo, Santa Croce Camerina, Ragusa, Sicilia (sur).
Pero dejemos los datos trágicos y no nos olvidemos del Día de la Mujer. El ayuntamiento de Roma (ahora de Alianza Nacional, postfascista) este año ha echado el resto. Por ejemplo, han organizado un desfile de coches de época y Ferraris «para indicar de manera simpática el connubio entre mujeres y motores». No queda claro si se refiere a lo de mujer al volante peligro constante o a los calendarios de chicas en un garaje con túnel de lavado, pero una de las dos, o las dos. Pero el clímax ha sido el acto culminante, una cosa orgásmica: un concierto de Franco Califano, el playboy latin lover por excelencia, aunque eso era en los setenta. Es decir, debe añadirse la caspa. Al margen de sus canciones -algunas no están mal-, para que se hagan una idea es como si la máxima atracción de una fiesta de la mujer fuera Rocco Siffredi, la estrella porno, pero guardando las apariencias. Califano, 'el califa', es un tipo cachondo y locuaz, dado a los aforismos guarros y cuya actividad más conocida, aparte de cantante, es presumir de lo que folla. Según él, lleva más de mil tías. «Fácil, tres al mes desde hace 14 años», explicó hace poco. Para no perder más tiempo con explicaciones, vean la letra de su canción ‘L’amatore’:
"De profesión hago el amante. En mi distribuidor de pasión estoy con la manguera en la mano para llenar el depósito de las mujeres en celo (...) Muchas chiquillas del primer pelo vienen a mí a la lección, ocurre a menudo cuando hablo de sexo (...) Casanova ¿quién era? Ha sido algo a lo mejor entonces, cuando yo todavía no había nacido (...) Los otros ante mí no son nadie, soy como un vibrador humano, las mujeres las masacro en una noche, guapas, monas, y también las feas, que todas tienen derecho (...) Yo soy el destructor de la frigidez, el enemigo de las inhibiciones. (...) Soy el dios del pecado, he inventado el orgasmo repetido, ese con el ululado, que a veces puede dejar sin aliento al amante no preparado (...) Una vez llevé a la cama a una señora que no creía en mis facultades, le pongo ante los ojos todo mi oficio y ella comienza a temblar, la desnudo y me la trabajo a mi manera y al cabo de un rato ella grita: ¡Dios mío, por favor dile a tus amigos que se vayan! ¿Pero qué amigos? respondo yo. Abre los ojos y ve que no hay nadie (...)".

No se crean, por lo visto Califano tiene un 'honoris causa' en filosofía por la universidad de Nueva York. Desconozco la historia. Por cierto, es del Inter. Ahí lo tienen en la actualidad, en la foto de al lado. Sigue triunfando y, según él, follando mogollón.
Independientemente del sujeto y el tema que tratamos, el rasgo distintivo esencial del asunto, siempre sorprendente, es la absoluta indiferencia de Italia hacia lo moderno y lo que ahora se llama políticamente correcto. Ambas cosas son sin duda saludables tomadas con moderación. España está en lo contrario, claro. Italia y España serían perfectos si se mezclaran un poco. Hace tiempo que creo que lo mejor es ser italiano en España y español en Italia.
El otro dato interesante, para terminar, es que el concierto del 'Califa' estuvo abarrotado, unas 2.000 personas, la mayoría mujeres, rendidas admiradoras. Ellas son a menudo igual o más machistas.
Con este panorama es normal que otra de las iniciativas de más éxito de la Fiesta de la Mujer en Roma fuera el cursillo de defensa personal al aire libre en el parque de Villa Ada: se apuntaron 400 mujeres entre 13 y 60 años.
Ah, se me olvidaba. Título del artículo del ‘Osservatore Romano’, diario de la Santa Sede, la víspera del 8 de marzo: 'La lavadora y la emancipación de la mujer. Pon el detergente, cierra la tapa y relájate'. Sostiene que la lavadora y no, por ejemplo, la píldora, ha sido la gran revolución del siglo XX en la liberación de la mujer. Además, subraya, la inventó un teólogo alemán, Jacob Christian Schäffern, en 1767. Lo firma una mujer, Giulia Galeotti, historiadora. Es un artículo muy curioso.
Por último, cómo no mencionar el concurso de Miss Padania, que se celebra todos los años por estas fechas, puntualmente retransmitido por una de las cadenas de Berlusconi, para tener contentos a sus aliados. Las chicas guapas de la Liga Norte son una de las puntas de lanza (no hay mister Padania) de su reivindicación racial y ofrece uno de los más extraños actos políticos que pueden verse, con exaltaciones de valores nordistas y quesos locales mezclados con tangas y bendiciones de la cúpula del partido. Lo mejor es que varios años se la han colado y han vencido hijas de emigrantes del sur, algo intolerable.
Para que lo comprendan mejor lo explico en imágenes. Primero, exhibición de las candidatas:

Vean la primera fila de espectadores, con peces gordos del aparato del partido y Emilio Fede, rey de la grima televisiva (primero de la izquierda), que no se lo pierde ningún año. Mechachis, todavía tenemos pendiente un capitulillo sobre Fede.

Al final, la vencedora posa con el líder máximo, Umberto Bossi. Juntos cantaron el 'Va pensiero', del que la Liga se ha apropiado en un odioso robo al patrimonio cultural italiano.
Como se habrán imaginado, esto no es todo. Italia siempre va más allá. Las afortunadas (Miss Padania, Miss Sole delle Alpi y Miss Camicia Verde) también obtienen el derecho a posar con el próximo en orden sucesorio en la dinastía, el hijo del líder máximo, el ínclito Renzo Bossi, que como hemos contado anda haciendo pinitos para suceder a su padre.
¿Encantadores no? A modo de recordatorio, hablamos de un partido en el Gobierno, con ministros y todo.
En Italia uno nunca sabe si reír o llorar. Es lo que pasa con Alberto Sordi y Monica Vitti, dos monstruos, en 'Amore mio aiutami' (1969, Alberto Sordi). Como casi todas las que dirigió Sordi son muy irregulares, dejemos ahí el eufemismo, pero siempre hay algo. Esta es famosa por la escena de las bofetadas. Ayuda notablemente a comprender el problema de la violencia de género en Italia.
Sinopsis: No es que haya mucho que explicar para lo que nos interesa. Es un matrimonio en crisis en el que ella se enamora de otro y Sordi consiente con todo por amor, hasta que ella es abandonada por el amante. No hay quien la consuele, sobre todo cuando él le revela que su amante tiene otra, más joven, alta, con piernas largas. Al final Sordi recurre al jarabe de palo con toda naturalidad.
Roma es la ciudad eterna porque cuando uno vuelve sigue como siempre y no cambia nada. Les ha pasado a varios amigos ex-corresponsales que han pasado por aquí en navidades, y me pasa a mí al coger los periódicos tras las vacaciones.
Como si fuera un diario de 1994, o de 2001, o del pasado mes de junio, Berlusconi sigue discutiendo con la Liga Norte si tiene que empezar antes por el federalismo o por «las reformas», mítico y abstracto concepto que comprende, así a lo bestia, todos los cambios inaplazables que necesita urgentemente Italia. Sigue el culebrón de Alitalia. Sigue la aburridísima odisea del consejo de la RAI, donde llevan ocho meses pegándose para colocar a los amigos, asunto que a nadie interesa pero que ocupa todos los días varias páginas de los diarios. Sigue el drama de la pobre Eluana, la joven que este mes cumple 17 años años en estado vegetativo y que al final morirá de desesperación: la decisión sigue atascada en los tribunales.
Por otro lado se repiten con periodicidad religiosa acontecimientos rituales:
-Se acaba de producir una nueva escisión en el Partido Comunista (y van...), para formar uno, esta vez sí, verdaderamente auténtico.
-Nuevos y apasionantes capítulos de políticos chorizos en Nápoles, Pescara... En Nápoles el ambiente era tal que la alcaldesa, Rosa Russo Iervolino (PD, centro-izquierda) grababa a sus propios compañeros de partido en las reuniones. El alcalde de Pescara (tambuén del PD), de momento y hasta que empiece el juicio, se ha retirado a un convento.
-Panorama político prometedor: Berlusconi dice que se irá del país si se publican una escuchas telefónicas suyas con chicas, que él niega que existan y de las que se rumorea desde hace meses. No se sabe si su advertencia es una amenaza o una promesa. Veltroni, entretanto, ante la desbandada del PD, donde están a cuchilladas, lanza el desafío de «seguir juntos al menos hasta las elecciones europeas».
-Movimientos sensibles en la gerontocracia. Andreotti cumple mañana 90 años. Si le hacen la pelota normalmente imaginen ahora. Anoche le montaron un especial en ‘Porta a porta’, en el que le dieron muchísima caña. Por ejemplo: «¿Es verdad que a su abuela la trataba de usted?». Como es un fijo del programa yo creo que ni vuelve a su casa, lo tienen en un armario y lo sacan cada día. Otra apasionante batalla mediática se libra en el programa ‘La Corrida’ (uno de esos de ‘haga usted lo que sepa’ en el que gana quien más haga el ridículo), donde el director de la orquesta, el maestro Roberto Pregadio, de 80 años, se ha hecho fuerte y se niega a dejar el puesto después de 40 años. Ahí lo tienen, a la izquierda de la imagen.
-Apartado de tonterías del Vaticano: un artículo del ‘Osservatore Romano’ advierte alarmado del mal irremediable que causa al medio ambiente la píldora, pues una cantidad devastante de hormonas acaba en la orina de las mujeres y termina en la naturaleza, causa directa de la infertilidad masculina que sacude a Occidente. Reflexionen sobre ello.
-Como cada año, toneladas de calendarios guarros de cientos de azafatas, aspirantes a modelo o divas en decadencia invaden los quioscos y las webs de los diarios. La Repubblica, por ejemplo, tiene una cómoda página con más de 300. Es la coartada seria para quienes no comprarían una revista porno con una excusa tan absurda como saber qué día tiene uno el dentista.
-Para terminar, debo reseñar con orgullo mis dotes de vidente, aunque es una lástima que sólo me funcione con las bobadas, y no con una quiniela ¿Se acuerdan de la chica de la foto de Alitalia? Sí, hombre, esta chica de la derecha, aquella azafata que desde el primer día se veía a la legua que iba a las protestas sindicales a lucirse. Le dedicamos dos capítulos y ya avisamos que apuntaba maneras y, en efecto, por fin lo ha conseguido: ayer hizo su entrada como concursante en el Grande Fratello 9. Otra azafata mona que también se lo había currado ha dado una entrevista quejándose, porque dice que hay enchufe: «Me querían a mí, pero ella tenía los apoyos necesarios». Nuestra chica ya está en la patética casa junto a un emigrante gitano llegado en patera, un ciego -gran atracción de este año pero que al final entra la próxima semana- y la habitual tropa de machotes y modelos de medio pelo. El espectador ya se relame porque sabe que las veremos a casi todas en bolas en los calendarios del año que viene. Ah, también estaba el mayordomo de los príncipes de Saboya. Entretanto, el príncipe Emanuele Filiberto estará en danza en otra cadena en ‘Ballando con le stelle’.
-Si me permiten un apunte personal, el paquete con jamón y viandas ibéricas para las navidades que me envió mi madre por correo certificado el 16 de diciembre aún no ha llegado. Y ha pasado casi un mes. Cada año adelantamos más el envío y, nada, no hay manera. A ver si ahora hay suerte y llega al menos para las navidades de 2009.
Cuando fui el otro día a Correos, tras hacer la clásica fila de media hora burlando a ancianos que querían colarse con técnicas de Totó, observé un cartel enternecedor que avisaba que ellos cerraban a su hora y les daba igual la fila: «El horario de cierre es a las 14.00, por tanto para evitar desagradables y extenuantes discusiones se invita a los gentiles clientes a valorar si persistir en la espera o regresar en los próximos días». Lo pongo en italiano que es muy bonito: «...per evitare spiacevoli nonché estenuanti discussioni si invita ai gentili clienti a valutare se persistere nella attesa o ritornare nei prossimi giorni». Si te lo dicen así hasta te hace gracia. En España pondrían algo así como «Cerramos a las dos caiga quien caiga», a lo bruto, o se organizarían para cerrar la puerta veinte minutos antes. En Italia impera el sálvese quien pueda, pero guardando las formas.
Ah, me ha llegado la factura del ‘canone’ de la RAI: 107 euros. Aquí la tele es de pago, aunque no la paga nadie. Una vez hasta salió un reportaje de un pequeño pueblo cuya peculiaridad es que era el único localizado donde todos los vecinos pagaban el ‘canone’, algo excepcional.
Por supuesto hay un remanente increíble de otros hechos insólitos con el que haremos en breve una descacharrante recapitulación para el Diario Mínimo.
Más chicas de la foto, pero esta vez de nivel. El camino que abrió el viejo Bud Spencer (ver capítulo ‘Vida post-olímpica), dándose a la farándula tras la natación, sigue abierto. Ya vimos que Valentina Vezzali, campeona olímpica de esgrima, salió en un programa de televisión, vestida de combate, coqueteando con Berlusconi. No ha sido nada comparado con su colega Margherita Granbassi, también campeona olímpica, que ha querido ser incluso presentadora. La sacó Santoro en su programa Annozero y anunció que repetiría.
Sin embargo, se da la circunstancia de que tanto Vezzali como Granbassi son agentes de las fuerzas del orden. Una policía, la otra, carabiniere. Recuérdese que Italia es una país de microcosmos y castas, y la de las fuerzas del orden es muy prolífica. Los militares, por ejemplo, dan el tiempo en los telediarios. Mientras en España te buscas un lío si no les tapas la cara a los agentes en las imágenes, en Italia aparecen no menos de una docena sacando pecho y dándose codazos por aparecer en el encuadre ante alijos incautados o detrás del comandante que ofrece una rueda de prensa.
Lo novedoso es que se ha creado una polémica -crear es siempre el verbo más adecuado en estos casos- sobre si las chicas eran un desdoro para sus respectivos cuerpos. La Granbassi llegó a decir que ser presentadora era una de las ilusiones de su vida y estaba dispuesta a pedir una excedencia si sus superiores no le daban permiso. La prensa ha seguido con atención sus apariciones a ver si había o no menoscabo a las instituciones, reseñando a su favor, por ejemplo, que aparecía con un «castísimo» jersey blanco de cuello vuelto (compruébese en la foto). En fin, ha sido un debate titánico entre dos valores básicos del país, el honor y el figurar. Al final ella desistió. A Valentina Vezzali le prohibieron participar en el programa ‘Saturday Night Live’ y también acató órdenes.
El caso es que no son las únicas con veleidades escénicas, pero con otros no se han hecho tantos aspavientos. También Matteo Tagliarol (Aeronáutica militar), oro en espada en Pekín, y el boxeador olímpico Clemente Russo (Fiamme Oro de la Policía) se han lanzado a concursar en ‘La talpa 3’, (El topo), un reality show de supervivencia que empieza pasado mañana, esta vez en Sudáfrica.
A ellos sus jefes les han dado permiso sin dudarlo, porque lo suyo es una cosa bastante más seria. Los lectores comprenderán de inmediato el nivel cuando digamos que participan Melita (la señorita que seducía al ínclito Gentilini en el capítulo del otro día, ‘La dura construcción nacional, 4’), modelos de medio pelo y actores porno.
Estos problemas de los miembros femeninos del orden para lucirse en la tele deben de ser, sin duda, la razón de algo inexplicable ocurrido el otro día en la Universidad de Cosenza. Comenzaba un master especial para entrar en las fuerzas del orden, y numerosas señoritas, quizá futuras agentes, aparecieron encantadas en la prensa dando nombres, fotos y opiniones. Querrían quemar los últimos cartuchos antes de integrarse en la disciplina. Lo malo es que era un master... para ser agente secreto. Menuda tropa. Es superior a sus fuerzas, también a las del orden.
Esta vez elegir película era difícil, había que buscar chicas haciendo esgrima, pero emerge en la memoria una película muy curiosa de Monica Vitti. 'Nini Tirabusciò, la donna che invento la mossa' (Nini Tirabusciò, la mujer que inventó el meneo', 1970), es un filme de época bastante gracioso, basado en los dibujos de la prensa decimonónica, sobre una cabaretera que se bate en duelos. En fin, de lo que hablamos, deporte y espectáculo. Es legendario el combate entre Monica Vitti y Sylva Koscina, a seno descubierto en el bosque (lo siento, pero no lo he encontrado). El meneo que inventa la protagonista es precisamente la que vemos a continuación, un movimiento de cadera revolucionario surgido de forma accidental.
Qué actriz, Monica Vitti. Esa voz ronca pero fresca, espontánea. Y pensar que estaba abocada a ser musa existencialista de Antonioni si Monicelli no la hubiera reciclado para la comedia...
Teníamos un poco olvidada a la Liga Norte, pero ellos no descansan. Ahí siguen, imparables. Hace poco hicieron su fiesta del partido en Venecia, un éxito. Uno de los más aplaudidos, como siempre, fue el entrañable Giancarlo Gentilini, ex-alcalde de Treviso durante nueve años y ahora vice-alcalde (ver anteriores episodios). En estas citas se viene arriba. Para variar, la Fiscalía de Venecia ha abierto una investigación por un presunto delito de instigación al odio racial. También ‘Avvenire’, el diario de la Conferencia Episcopal -lo más parecido a una oposición seria en este momento en Italia- le ha lanzado duras críticas.
He leído cuidadosamente su discurso, transcrito por 'La Tribuna de Treviso' y sin duda se trata de una exageración, no siendo la Liga Norte un partido fascistoide, como ya hemos aclarado en capítulos anteriores, sino algo así como un colectivo contra la vivisección que defiende la Tobin Tax y la unión de los pueblos transhumantes. Veamos un resumen de sus palabras (leáse pensando que grita, como en los vídeos precedentes):
«Este es el evangelio según Gentiliniiiii. Quiero la revolución contra los campos de gitanoooos. Yo ya he destruido dos en Treviso, y ahora no hay ni unoooo. Quiero eliminar los niños que roban a los ancianooooos. Quiero la revolución contra las televisiones y los diarios que ensucian a la Ligaaa. A esos periodistas les meteré tapones en la boca y en el culooooo. No los quiero volver a ver.
Quiero la revolución contra las prostitutaaaas. También ellas tienen que pagar los impuestoooos. Quiero la revolución contra los que quieren abrir mezquitas y centros islámicos. Que vayan a rezar al desiertoooo. Le abro una fábrica de alfombraaas, pero que se vayan al desiertoooo. Bastaaaa. Quiero la revolución contra magistratura, los que apliquen la ley aquí tienen que ser jueces vénetoooos.
Quiero la revolución contra quien quiere dar la pensión a los ancianos familiares de las asistentas extracomunitarias. Es dinero nuestrooooo, y yo me lo quedoooo. Este es el evangelio de Gentilini: todo para nostros, y si sobra algo, para los demás, pero no sobrará nadaaaa.
Quiero la revolución contra los locutorios donde se ponen a comer por la noche y luego mean en las paredes. Quiero la revolución contra los velos y los burkas. Yo quiero ver a las mujeres en la cara, porque podría ser una terrorista con una metralleta entre las piernaaaaas. Si acaso, que enseñen el ombligooooo».
¿No está mal, no? Un sistema de ideas sólido y serio. Sobre todo, no se desprecie la frase final sobre el ombligo, que tiene su miga.
Pero el problema de estos personajes de la Liga es que luego se quedan en nada. Por ejemplo, con las chicas de Miss Padania, como Gentilini en la foto, se ponen tontitos. Vean este extracto de un programa televisivo donde mandan a una tía buena a hablar con Gentilini, una vez que dijo que, si con las mujeres de Treviso se aplicara la ley islámica con las adúlteras, habría que lapidarlas a todas, y no bastarían las piedras de los Dolomitas. Es que Gentilini tiene una fijación con las señoritas y, curiosamente, con los ombligos, como se ha visto y se verá...
Sinopsis: La tipa es Melita, alias ‘Diavolita’, una del Grande Fratello 7, sex-symbol de medio pelo pero vecina de Treviso. Da una sorpresa en la alcaldía. «No me maravillo, sabe, porque suelo causar estas manifestaciones de afecto», dice Gentilini. «¿Me quiere aunque me desnude?», pregunta ella. «Sí, yo les digo a mis mujeres que quiero verles los ojos, el rostro y el ombligo, y cuando lo hacen, saco mi rotulador y....»
Tras el número del ombligo y la firma dice que «es un honor recibir a una ciudadana que ha hecho explotar los televisores»
-Y no sólo eso, replica ella.
Luego Melita le reprocha la frase sobre la lapidación, tan polémica -esa sí- en la ciudad. Pero él asegura que ha sido «una invención de una periodista, porque cualquier cosa que diga Gentilini sale de inmediato en todos los periódicos del mundo» (otra vez el ombligo). Entonces, en un hábil chascarrillo, tras recordarle lo de las piedras de los Dolomitas, Diavolita dice mostrando sus pechos: «Pues mire aquí que Dolomitas». «A mí el alféizar (eufemismo de senos) siempre me ha gustado, es una de las cosas más bellas que tiene una mujer. Piensa que cuando Eva ha pecado, representaba el 50% de la población mundial...
Después Melita le enseña su calendario (todo en verde, el color de la Liga y por tanto también el color de las corbatas de sus afiliados). Luego, emotiva despedida, con adiós de Gentilni desde el balcón del ayuntamiento.
FIN
Aunque cueste ver el vídeo entero, tras estudiar el caso Gentilini, y siguiendo nuestro debate ideológico sobre la Liga, la conclusión es que su teoría política puede denominarse tranquilamente ombliguismo.
Sólo para que quede constancia. Una de las chicas de la foto de Alitalia de las que hablamos el otro día, la de la cuerda (ver primer capítulo) , lo ha conseguido. Ya es famosa. Como dijimos, se veía venir porque apuntaba maneras. Siempre en primera fila de las movidas (la vemos aquí al lado), tras aparecer varios días en la prensa, pues lo hacía constantemente en las fotos de todas las agencias, el otro día participó en ‘Annozero’, programa de debate de Michele Santoro en la RAI. Fue como representante de los trabajadores. No estuvo mal, les dio caña a los políticos.
Por su interés, referimos los escasos datos que ha logrado arrancarle la prensa en algún momento, no obstante el fragor de la batalla laboral:
Daniela Martani, romana, 35 años. Fecha de nacimiento, 18 de mayo de 1973. Soltera y sin novio, porque hace rutas internacionales y así es difícil. Vive con sus padres. Tiene cuatro gatos. Azafata de Alitalia desde hace once años, aunque le da miedo volar. Está estudiando al mismo tiempo periodismo, en el tercer año. Sus dos mejores amigas se llaman Tamara y Carla. No bebe. Su verdadera pasión es cantar, aunque también ha hecho pinitos como actriz. Actúa en locales de Roma y provincia. Fiestas, bodas, cosas así. Envió una canción a Sanremo, pero no fue seleccionada. Se ha presentado a las pruebas de ‘X-Factor’, un programa en plan ‘Operación triunfo’, pero fue descartada en el segundo corte.
Pero un día va a una manifestación por la crisis de Alitalia y salta la oportunidad. Es que nunca se sabe.
Por cerrar el tema de los floreros, simplemente notificar que el jueves fueron elegidas por fin las dos 'veline', rubia y morena, que amenizarán con sus movimientos sexy el popular programa 'Striscia la notizia' durante los próximos dos años. Un sueño, aunque es un trabajo duro. Con sólo unos minutos a disposición, deben propiciar las erecciones de la audiencia masculina en la primera franja nocturna, dar envidia a la audiencia femenina que quiere ser como ellas y anunciar zapatos en las interrupciones publicitarias.
La rubia se llama Costanza, siciliana, La morena, Federica, romana. Las dos tienen 18 años. Emocionadas, ambas aseguraron que fue toda una casualidad que se presentaran. Prácticamente las obligaron: salían de un centro comercial y fueron captadas por comités de inscripción. Aunque resulta que una ya se había sido Fotomodella del año y la otra fue Miss Roma 2007 y se presentó a Miss Italia. No obstante, según los organizadores de las 'veline', sus chicas tienen más mérito que Miss Italia, porque ellos exigen saber bailar y hablar, es más profesional.
El novio de Federica es un ex-concursante de Grande Fratello 8 y la besó apasionadamente tras la victoria. Fue amonestado por el programa "porque las 'veline' son las novias de Italia". Qué falta de consideración. Costanza, en cambio, tiene un tatuaje en el brazo que dice 'Nacida para luchar'. Es que estudia Económicas, aunque ahora seguramente lo deje. Dónde va a parar. En la final estuvieron presentes dos de las primeras 'veline', de principios de los noventa. Ahora se dedican a sus labores y mostraron orgullosas las fotos de sus niños.
Tenía otra cosa pendiente, para los fans de 'Amici miei', de Monicelli. La célebre escena del tren que poníamos en el anterior capítulo tiene un famoso homenaje-epílogo en una película de Fantozzi (nuestro héroe, no el de Alitalia). Como cualquiera, quiso imitarla. Lo hace en 'Fantozzi va in pensione' (1988, algo así como 'Fantozzi se jubila'): se aburre, siente un resurgir de energía juvenil y se apunta a una banda de macarras. Lo del tren es una de las pruebas a las que le someten. Aunque tratándose de Fantozzi, las cosas no salen del todo bien...
El inútil de Fantozzi se equivoca de andén y elige un tren... de llegada. Que sirva de aviso a quien tenga la tentación de imitar la escena, aunque hoy, con el AVE y sin ventanillas, es difícil. Salvo en algunos trenes italianos que siguen siendo los mismos.
Para ilustrar la crisis de Alitalia ayer elegí la foto de esa chica pensativa con un cartel. Era la que tenían todos los diarios digitales italianos. Hoy se repite en la primera página del ‘Corriere della Sera’ y de ‘La Stampa’, por ejemplo. Es revelador de lo que llevamos hablando estos días: ante cualquier noticia, acontecimiento o tragedia los medios italianos suelen buscar a la chica mona. Da igual que sea un mitin electoral o un naufragio. Ayer había decenas de imágenes de manifestaciones, piquetes e indignación sindical. Pero eligen ésta.
Quizá no es del todo descaminado buscar al menos la belleza en los momentos de caos. Pero creo que, más que reflejar una sociedad, reflejan a los redactores jefes de los medios. Son todos tíos. Se ponen a ver las fotos de día y no lo dudan. Ahí está la diferencia con España. Los redactores jefes españoles rechazarían la foto que nos ocupa porque pensarían que es una frivolidad y pondrían escenas dramáticas. Si acaso, la darían en un rincón, como detalle. Puede ser fruto de una cultura de puritanismo y pudor católica o el resultado de los primeros implantes de modernidad. En Italia, en cambio, la religión siempre ha sido más ostentosa y basada en la piedad. En cualquier caso, la clave es pensar qué transmite mejor la noticia: quizá un redactor jefe italiano piensa que la tristeza del drama humano de Alitalia se transmite mejor con esa chica guapa melancólica. En Italia se mueven más cómodamente en el sentimentalismo. En estas sutilezas, que subyacen tras los tópicos, se descubre que el abismo de la diferencia de carácter con España es enorme.
Otra cuestión es la chica en sí. No sé en este caso, pero a menudo a los italianos les encanta figurar. Lo hacen con el mayor desparpajo y en cualquier acto público televisado les ves posar sin rodeos o hacerse los encontradizos con la cámaras. Es una faceta más de su individualismo, respuesta a un sistema que no funciona, aunque esto ya puede que sea sociología barata. El español tiene más miedo a destacar o a hacer el ridículo, está más a gusto en la masa. Por ejemplo esta chica de aquí al lado (que hace referencia a la famosa 'cordata' con una soga de horca) aparecía ayer en varias fotos distintas en posturas diferentes. Repito que no sé si sólo pasaba por allí, y pido disculpas por adelantado.
Los medios siempre buscan a la chica guapa, hasta en las misas del Papa retransmitidas por la RAI, aunque en esos casos suelen seleccionar un tipo de belleza determinado, sin maquillaje, que refleje pureza y limpieza de espíritu. A veces incluso el factor chica da prioridad a la noticia: apostaría que el hecho de que la madre de la pobre Madeleine fuera mona le dio aquí muchas más portadas al caso que si hubiera sido normalita, igual que el triunfo de la coalición naranja en Ucrania tuvo más repercusión porque Yulia Tymoshenko es guapa. Si no, seamos sinceros, ¿a quién le importa la situación política ucraniana? En fin, es un país en el que el ‘Corriere della Sera’, el diario más serio, sacó en foto de primera página a Condoleeza Rice resaltando el «look sadomaso» de la secretaria de Estado sólo porque iba con minifalda negra de cuero.
Dicho esto, es obvio que Italia es mucho más y aún más arriesgado generalizar, dado el potencial de genialidad individual de sus ciudadanos. Sin ninguna duda, un país maravilloso, uno de los más maravillosos de la tierra. Aquí tienen, condensada en un minuto, algo de la esencia de Italia en un anuncio que hizo para un banco Giusseppe Tornatore (Cinema Paradiso, 1987). La música es del maestro Paolo Conte, por el gelato al limone.
Caramba, ahora que me doy cuenta, salen muchas chicas monas, no sé si era un buen ejemplo...
Por cierto, en el momento de publicar esta nota la patronal italiana, Confindustria, comunica que el país está en recesión, por tercera vez desde la posguerra.
Por su interés, como decían en el ABC, y a modo de anexo del capítulo anterior, referimos lo ocurrido anoche en ‘Porta a Porta’, el programa jabonoso de Bruno Vespa, que ayer empezaba la temporada.
Es el programa escaparate de Berlusconi y sus ministros, donde van cuando tienen algo que decir, porque la tele es más eficaz y democrática que el Parlamento, eso lo sabe cualquiera. Berlusconi pide hora, pontifica un rato, hace chistes y se va. Cuando no hay políticos rellenan el espacio con el análisis de algún crimen sangriento o lo dedican a la primera chorrada que se les ocurre. Pero con una condición: debe tener una excusa para poder sentar chicas en la tertulia y hacer tomas verticales desde los tobillos. En este sentido su fantasía es ilimitada. Por ejemplo, si se habla de deporte llevan a la novia o ex-novia modelo de un futbolista.

En fin, que el primer acto público de Miss Italia tuvo lugar en ‘Porta a Porta’. Demuestra que tan trascendental cargo ya le ha convertido en una personalidad importante, para quien no creyera en la importancia de Miss Italia. De hecho fue invitada con el primer ministro, Silvio Berlusconi. Eso sí, primero apareció Berlusconi, que hizo algunas reflexiones sobre el drama de Alitalia, ese pequeño problema que tiene el país, y los temores de rebrotes de fascismo.
Luego ya se pasó a las cosas serias, entraron las chicas. Miss Italia hizo algunas valoraciones de peso sobre la reciente reforma educativa del Gobierno de Berlusconi, que le parece bien, y en el plano personal, dijo que debe de ser un placer tener a Berlusconi de abuelo. Sonrisas y chascarrillos. Sentados juntos parecían los reyes de Italia en una recepción. Berlusconi en estas situaciones siempre es un tío majete.
Pero no se acabó ahí. No se sabe por qué, pero luego entró la campeona de esgrima, Valentina Vezzali, disfrazada de combate. Más bromas. «A usted si que le dejaría tocarme», le dijo con un juego de palabras sobre su disciplina. Risas. Vespa (al fondo en la foto) se llevaba las manos a la cabeza. Es que estas cosas son de un picante que ya ya. Y así, entre una cosa y otra, transcurrió una agradable velada de televisión, política y señoritas.
Sobre este blog
Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».
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