Íñigo Domínguez

La vida en Roma

Hay 9 artículos con el tag sexismo en el blog Íñigo Domínguez. Otros artículos en el mundo de cerca clasificados con sexismo

07 Oct 2008

En primera línea

Más chicas de la foto, pero esta vez de nivel. El camino que abrió el viejo Bud Spencer (ver capítulo ‘Vida post-olímpica), dándose a la farándula tras la natación, sigue abierto. Ya vimos que Valentina Vezzali, campeona olímpica de esgrima, salió en un programa de televisión, vestida de combate, coqueteando con Berlusconi. No ha sido nada comparado con su colega Margherita Granbassi, también campeona olímpica, que ha querido ser incluso presentadora. La sacó Santoro en su programa Annozero y anunció que repetiría.

Sin embargo, se da la circunstancia de que tanto Vezzali como Granbassi son agentes de las fuerzas del orden. Una policía, la otra, carabiniere. Recuérdese que Italia es una país de microcosmos y castas, y la de las fuerzas del orden es muy prolífica. Los militares, por ejemplo, dan el tiempo en los telediarios. Mientras en España te buscas un lío si no les tapas la cara a los agentes en las imágenes, en Italia aparecen no menos de una docena sacando pecho y dándose codazos por aparecer en el encuadre ante alijos incautados o detrás del comandante que ofrece una rueda de prensa.

Lo novedoso es que se ha creado una polémica -crear es siempre el verbo más adecuado en estos casos- sobre si las chicas eran un desdoro para sus respectivos cuerpos. La Granbassi llegó a decir que ser presentadora era una de las ilusiones de su vida y estaba dispuesta a pedir una excedencia si sus superiores no le daban permiso. La prensa ha seguido con atención sus apariciones a ver si había o no menoscabo a las instituciones, reseñando a su favor, por ejemplo, que aparecía con un «castísimo» jersey blanco de cuello vuelto (compruébese en la foto). En fin, ha sido un debate titánico entre dos valores básicos del país, el honor y el figurar. Al final ella desistió. A Valentina Vezzali le prohibieron participar en el programa ‘Saturday Night Live’ y también acató órdenes.

El caso es que no son las únicas con veleidades escénicas, pero con otros no se han hecho tantos aspavientos. También Matteo Tagliarol (Aeronáutica militar), oro en espada en Pekín, y el boxeador olímpico Clemente Russo (Fiamme Oro de la Policía) se han lanzado a concursar en ‘La talpa 3’, (El topo), un reality show de supervivencia que empieza pasado mañana, esta vez en Sudáfrica.

A ellos sus jefes les han dado permiso sin dudarlo, porque lo suyo es una cosa bastante más seria. Los lectores comprenderán de inmediato el nivel cuando digamos que participan Melita (la señorita que seducía al ínclito Gentilini en el capítulo del otro día, ‘La dura construcción nacional, 4’), modelos de medio pelo y actores porno.

Estos problemas de los miembros femeninos del orden para lucirse en la tele deben de ser, sin duda, la razón de algo inexplicable ocurrido el otro día en la Universidad de Cosenza. Comenzaba un master especial para entrar en las fuerzas del orden, y numerosas señoritas, quizá futuras agentes, aparecieron encantadas en la prensa dando nombres, fotos y opiniones. Querrían quemar los últimos cartuchos antes de integrarse en la disciplina. Lo malo es que era un master... para ser agente secreto. Menuda tropa. Es superior a sus fuerzas, también a las del orden.

Esta vez elegir película era difícil, había que buscar chicas haciendo esgrima, pero emerge en la memoria una película muy curiosa de Monica Vitti. 'Nini Tirabusciò, la donna che invento la mossa' (Nini Tirabusciò, la mujer que inventó el meneo', 1970), es un filme de época bastante gracioso, basado en los dibujos de la prensa decimonónica, sobre una cabaretera que se bate en duelos. En fin, de lo que hablamos, deporte y espectáculo. Es legendario el combate entre Monica Vitti y Sylva Koscina, a seno descubierto en el bosque (lo siento, pero no lo he encontrado). El meneo que inventa la protagonista es precisamente la que vemos a continuación, un movimiento de cadera revolucionario surgido de forma accidental.

Qué actriz, Monica Vitti. Esa voz ronca pero fresca, espontánea. Y pensar que estaba abocada a ser musa existencialista de Antonioni si Monicelli no la hubiera reciclado para la comedia...

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Teníamos un poco olvidada a la Liga Norte, pero ellos no descansan. Ahí siguen, imparables. Hace poco hicieron su fiesta del partido en Venecia, un éxito. Uno de los más aplaudidos, como siempre, fue el entrañable Giancarlo Gentilini, ex-alcalde de Treviso durante nueve años y ahora vice-alcalde (ver anteriores episodios). En estas citas se viene arriba. Para variar, la Fiscalía de Venecia ha abierto una investigación por un presunto delito de instigación al odio racial. También ‘Avvenire’, el diario de la Conferencia Episcopal -lo más parecido a una oposición seria en este momento en Italia- le ha lanzado duras críticas.

He leído cuidadosamente su discurso, transcrito por 'La Tribuna de Treviso' y sin duda se trata de una exageración, no siendo la Liga Norte un partido fascistoide, como ya hemos aclarado en capítulos anteriores, sino algo así como un colectivo contra la vivisección que defiende la Tobin Tax y la unión de los pueblos transhumantes. Veamos un resumen de sus palabras (leáse pensando que grita, como en los vídeos precedentes):

«Este es el evangelio según Gentiliniiiii. Quiero la revolución contra los campos de gitanoooos. Yo ya he destruido dos en Treviso, y ahora no hay ni unoooo. Quiero eliminar los niños que roban a los ancianooooos. Quiero la revolución contra las televisiones y los diarios que ensucian a la Ligaaa. A esos periodistas les meteré tapones en la boca y en el culooooo. No los quiero volver a ver.

Quiero la revolución contra las prostitutaaaas. También ellas tienen que pagar los impuestoooos. Quiero la revolución contra los que quieren abrir mezquitas y centros islámicos. Que vayan a rezar al desiertoooo. Le abro una fábrica de alfombraaas, pero que se vayan al desiertoooo. Bastaaaa. Quiero la revolución contra magistratura, los que apliquen la ley aquí tienen que ser jueces vénetoooos.

Quiero la revolución contra quien quiere dar la pensión a los ancianos familiares de las asistentas extracomunitarias. Es dinero nuestrooooo, y yo me lo quedoooo. Este es el evangelio de Gentilini: todo para nostros, y si sobra algo, para los demás, pero no sobrará nadaaaa.

Quiero la revolución contra los locutorios donde se ponen a comer por la noche y luego mean en las paredes. Quiero la revolución contra los velos y los burkas. Yo quiero ver a las mujeres en la cara, porque podría ser una terrorista con una metralleta entre las piernaaaaas. Si acaso, que enseñen el ombligooooo».

¿No está mal, no? Un sistema de ideas sólido y serio. Sobre todo, no se desprecie la frase final sobre el ombligo, que tiene su miga.

Pero el problema de estos personajes de la Liga es que luego se quedan en nada. Por ejemplo, con las chicas de Miss Padania, como Gentilini en la foto, se ponen tontitos. Vean este extracto de un programa televisivo donde mandan a una tía buena a hablar con Gentilini, una vez que dijo que, si con las mujeres de Treviso se aplicara la ley islámica con las adúlteras, habría que lapidarlas a todas, y no bastarían las piedras de los Dolomitas. Es que Gentilini tiene una fijación con las señoritas y, curiosamente, con los ombligos, como se ha visto y se verá...

Sinopsis: La tipa es Melita, alias ‘Diavolita’, una del Grande Fratello 7, sex-symbol de medio pelo pero vecina de Treviso. Da una sorpresa en la alcaldía. «No me maravillo, sabe, porque suelo causar estas manifestaciones de afecto», dice Gentilini. «¿Me quiere aunque me desnude?», pregunta ella. «Sí, yo les digo a mis mujeres que quiero verles los ojos, el rostro y el ombligo, y cuando lo hacen, saco mi rotulador y....»

Tras el número del ombligo y la firma dice que «es un honor recibir a una ciudadana que ha hecho explotar los televisores»
-Y no sólo eso, replica ella.

Luego Melita le reprocha la frase sobre la lapidación, tan polémica -esa sí- en la ciudad. Pero él asegura que ha sido «una invención de una periodista, porque cualquier cosa que diga Gentilini sale de inmediato en todos los periódicos del mundo» (otra vez el ombligo). Entonces, en un hábil chascarrillo, tras recordarle lo de las piedras de los Dolomitas, Diavolita dice mostrando sus pechos: «Pues mire aquí que Dolomitas». «A mí el alféizar (eufemismo de senos) siempre me ha gustado, es una de las cosas más bellas que tiene una mujer. Piensa que cuando Eva ha pecado, representaba el 50% de la población mundial...

Después Melita le enseña su calendario (todo en verde, el color de la Liga y por tanto también el color de las corbatas de sus afiliados). Luego, emotiva despedida, con adiós de Gentilni desde el balcón del ayuntamiento.

FIN

Aunque cueste ver el vídeo entero, tras estudiar el caso Gentilini, y siguiendo nuestro debate ideológico sobre la Liga, la conclusión es que su teoría política puede denominarse tranquilamente ombliguismo.

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Sólo para que quede constancia. Una de las chicas de la foto de Alitalia de las que hablamos el otro día, la de la cuerda (ver primer capítulo) , lo ha conseguido. Ya es famosa. Como dijimos, se veía venir porque apuntaba maneras. Siempre en primera fila de las movidas (la vemos aquí al lado), tras aparecer varios días en la prensa, pues lo hacía constantemente en las fotos de todas las agencias, el otro día participó en ‘Annozero’, programa de debate de Michele Santoro en la RAI. Fue como representante de los trabajadores. No estuvo mal, les dio caña a los políticos.

Por su interés, referimos los escasos datos que ha logrado arrancarle la prensa en algún momento, no obstante el fragor de la batalla laboral:

Daniela Martani, romana, 35 años. Fecha de nacimiento, 18 de mayo de 1973. Soltera y sin novio, porque hace rutas internacionales y así es difícil. Vive con sus padres. Tiene cuatro gatos. Azafata de Alitalia desde hace once años, aunque le da miedo volar. Está estudiando al mismo tiempo periodismo, en el tercer año. Sus dos mejores amigas se llaman Tamara y Carla. No bebe. Su verdadera pasión es cantar, aunque también ha hecho pinitos como actriz. Actúa en locales de Roma y provincia. Fiestas, bodas, cosas así. Envió una canción a Sanremo, pero no fue seleccionada. Se ha presentado a las pruebas de ‘X-Factor’, un programa en plan ‘Operación triunfo’, pero fue descartada en el segundo corte.

Pero un día va a una manifestación por la crisis de Alitalia y salta la oportunidad. Es que nunca se sabe.

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Por cerrar el tema de los floreros, simplemente notificar que el jueves fueron elegidas por fin las dos 'veline', rubia y morena, que amenizarán con sus movimientos sexy el popular programa 'Striscia la notizia' durante los próximos dos años. Un sueño, aunque es un trabajo duro. Con sólo unos minutos a disposición, deben propiciar las erecciones de la audiencia masculina en la primera franja nocturna, dar envidia a la audiencia femenina que quiere ser como ellas y anunciar zapatos en las interrupciones publicitarias.

La rubia se llama Costanza, siciliana, La morena, Federica, romana. Las dos tienen 18 años. Emocionadas, ambas aseguraron que fue toda una casualidad que se presentaran. Prácticamente las obligaron: salían de un centro comercial y fueron captadas por comités de inscripción. Aunque resulta que una ya se había sido Fotomodella del año y la otra fue Miss Roma 2007 y se presentó a Miss Italia. No obstante, según los organizadores de las 'veline', sus chicas tienen más mérito que Miss Italia, porque ellos exigen saber bailar y hablar, es más profesional.

El novio de Federica es un ex-concursante de Grande Fratello 8 y la besó apasionadamente tras la victoria. Fue amonestado por el programa "porque las 'veline' son las novias de Italia". Qué falta de consideración. Costanza, en cambio, tiene un tatuaje en el brazo que dice 'Nacida para luchar'. Es que estudia Económicas, aunque ahora seguramente lo deje. Dónde va a parar. En la final estuvieron presentes dos de las primeras 'veline', de principios de los noventa. Ahora se dedican a sus labores y mostraron orgullosas las fotos de sus niños.

Tenía otra cosa pendiente, para los fans de 'Amici miei', de Monicelli. La célebre escena del tren que poníamos en el anterior capítulo tiene un famoso homenaje-epílogo en una película de Fantozzi (nuestro héroe, no el de Alitalia). Como cualquiera, quiso imitarla. Lo hace en 'Fantozzi va in pensione' (1988, algo así como 'Fantozzi se jubila'): se aburre, siente un resurgir de energía juvenil y se apunta a una banda de macarras. Lo del tren es una de las pruebas a las que le someten. Aunque tratándose de Fantozzi, las cosas no salen del todo bien...

El inútil de Fantozzi se equivoca de andén y elige un tren... de llegada. Que sirva de aviso a quien tenga la tentación de imitar la escena, aunque hoy, con el AVE y sin ventanillas, es difícil. Salvo en algunos trenes italianos que siguen siendo los mismos.

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18 Sep 2008

La chica de la foto

Para ilustrar la crisis de Alitalia ayer elegí la foto de esa chica pensativa con un cartel. Era la que tenían todos los diarios digitales italianos. Hoy se repite en la primera página del ‘Corriere della Sera’ y de ‘La Stampa’, por ejemplo. Es revelador de lo que llevamos hablando estos días: ante cualquier noticia, acontecimiento o tragedia los medios italianos suelen buscar a la chica mona. Da igual que sea un mitin electoral o un naufragio. Ayer había decenas de imágenes de manifestaciones, piquetes e indignación sindical. Pero eligen ésta.

Quizá no es del todo descaminado buscar al menos la belleza en los momentos de caos. Pero creo que, más que reflejar una sociedad, reflejan a los redactores jefes de los medios. Son todos tíos. Se ponen a ver las fotos de día y no lo dudan. Ahí está la diferencia con España. Los redactores jefes españoles rechazarían la foto que nos ocupa porque pensarían que es una frivolidad y pondrían escenas dramáticas. Si acaso, la darían en un rincón, como detalle. Puede ser fruto de una cultura de puritanismo y pudor católica o el resultado de los primeros implantes de modernidad. En Italia, en cambio, la religión siempre ha sido más ostentosa y basada en la piedad. En cualquier caso, la clave es pensar qué transmite mejor la noticia: quizá un redactor jefe italiano piensa que la tristeza del drama humano de Alitalia se transmite mejor con esa chica guapa melancólica. En Italia se mueven más cómodamente en el sentimentalismo. En estas sutilezas, que subyacen tras los tópicos, se descubre que el abismo de la diferencia de carácter con España es enorme.

Otra cuestión es la chica en sí. No sé en este caso, pero a menudo a los italianos les encanta figurar. Lo hacen con el mayor desparpajo y en cualquier acto público televisado les ves posar sin rodeos o hacerse los encontradizos con la cámaras. Es una faceta más de su individualismo, respuesta a un sistema que no funciona, aunque esto ya puede que sea sociología barata. El español tiene más miedo a destacar o a hacer el ridículo, está más a gusto en la masa. Por ejemplo esta chica de aquí al lado (que hace referencia a la famosa 'cordata' con una soga de horca) aparecía ayer en varias fotos distintas en posturas diferentes. Repito que no sé si sólo pasaba por allí, y pido disculpas por adelantado.

Los medios siempre buscan a la chica guapa, hasta en las misas del Papa retransmitidas por la RAI, aunque en esos casos suelen seleccionar un tipo de belleza determinado, sin maquillaje, que refleje pureza y limpieza de espíritu. A veces incluso el factor chica da prioridad a la noticia: apostaría que el hecho de que la madre de la pobre Madeleine fuera mona le dio aquí muchas más portadas al caso que si hubiera sido normalita, igual que el triunfo de la coalición naranja en Ucrania tuvo más repercusión porque Yulia Tymoshenko es guapa. Si no, seamos sinceros, ¿a quién le importa la situación política ucraniana? En fin, es un país en el que el ‘Corriere della Sera’, el diario más serio, sacó en foto de primera página a Condoleeza Rice resaltando el «look sadomaso» de la secretaria de Estado sólo porque iba con minifalda negra de cuero.

Dicho esto, es obvio que Italia es mucho más y aún más arriesgado generalizar, dado el potencial de genialidad individual de sus ciudadanos. Sin ninguna duda, un país maravilloso, uno de los más maravillosos de la tierra. Aquí tienen, condensada en un minuto, algo de la esencia de Italia en un anuncio que hizo para un banco Giusseppe Tornatore (Cinema Paradiso, 1987). La música es del maestro Paolo Conte, por el gelato al limone.

Caramba, ahora que me doy cuenta, salen muchas chicas monas, no sé si era un buen ejemplo...

Por cierto, en el momento de publicar esta nota la patronal italiana, Confindustria, comunica que el país está en recesión, por tercera vez desde la posguerra.

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Por su interés, como decían en el ABC, y a modo de anexo del capítulo anterior, referimos lo ocurrido anoche en ‘Porta a Porta’, el programa jabonoso de Bruno Vespa, que ayer empezaba la temporada.

Es el programa escaparate de Berlusconi y sus ministros, donde van cuando tienen algo que decir, porque la tele es más eficaz y democrática que el Parlamento, eso lo sabe cualquiera. Berlusconi pide hora, pontifica un rato, hace chistes y se va. Cuando no hay políticos rellenan el espacio con el análisis de algún crimen sangriento o lo dedican a la primera chorrada que se les ocurre. Pero con una condición: debe tener una excusa para poder sentar chicas en la tertulia y hacer tomas verticales desde los tobillos. En este sentido su fantasía es ilimitada. Por ejemplo, si se habla de deporte llevan a la novia o ex-novia modelo de un futbolista.

En fin, que el primer acto público de Miss Italia tuvo lugar en ‘Porta a Porta’. Demuestra que tan trascendental cargo ya le ha convertido en una personalidad importante, para quien no creyera en la importancia de Miss Italia. De hecho fue invitada con el primer ministro, Silvio Berlusconi. Eso sí, primero apareció Berlusconi, que hizo algunas reflexiones sobre el drama de Alitalia, ese pequeño problema que tiene el país, y los temores de rebrotes de fascismo.

Luego ya se pasó a las cosas serias, entraron las chicas. Miss Italia hizo algunas valoraciones de peso sobre la reciente reforma educativa del Gobierno de Berlusconi, que le parece bien, y en el plano personal, dijo que debe de ser un placer tener a Berlusconi de abuelo. Sonrisas y chascarrillos. Sentados juntos parecían los reyes de Italia en una recepción. Berlusconi en estas situaciones siempre es un tío majete.

Pero no se acabó ahí. No se sabe por qué, pero luego entró la campeona de esgrima, Valentina Vezzali, disfrazada de combate. Más bromas. «A usted si que le dejaría tocarme», le dijo con un juego de palabras sobre su disciplina. Risas. Vespa (al fondo en la foto) se llevaba las manos a la cabeza. Es que estas cosas son de un picante que ya ya. Y así, entre una cosa y otra, transcurrió una agradable velada de televisión, política y señoritas.

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Retomando lo de los floreros, el sábado fue la final de Miss Italia. Ganó la número 97. Cuando se ven estas cosas en el extranjero, como me pasó a mí -estaba en Lourdes- el efecto es aún más impactante -y eso que ya estaba en Lourdes-. Uno se las encuentra entre la BBC y los documentales de Arte. Los canales internacionales retratan despiadamente a cada país ante el mundo entero. Y con TVE no digamos: Cine de barrio, culebrones, locutores de esos que gritan y corren entrevistando a vecinos trogloditas o se meten en cocinas de restaurantes...

Pero Miss Italia merece verse como filón sociológico. Acontecimiento nacional desde hace décadas, en realidad es una exaltación de la familia y la tradición. Cada chica va siempre con su madre, el novio y hasta la suegra, que la animan con palabras de orgullo desde el público, como si estuviera ante unas oposiciones de juez. Siempre las interrogan y no fallan una respuesta: son el modelo perfecto de lo que debe ser una buena chica, esposa y madre de familia. Una, incluso, contó con toda normalidad que su padre no la deja volver de noche a casa, y eso con 23 años. Claro, otra cosa es lucir a la niña en la tele. Casi nunca hacen nada concreto, salvo ser modelo o querer ser periodista. Todo el mundo quiere vivir del cuento.

Cada año caen las audiencias porque no es como antes. Ya hay tipas despampanantes en bañador o menos en cualquier cadena a cualquier hora del año. Además se hace larguísimo, porque estiran los programas hasta lo indecible, por la publicidad y el suspense. Las chicas bostezaban. En las pausas meten anuncios (redefinidos como consejos) de integradores alimenticios para adelgazar.

A las dos finalistas les preguntaron su pensamiento preferido. Una: "Carpe diem". La otra: "Cuando deseas una cosa, todo el universo conspira para que lo consigas". Les preguntaron por los defectos de la otra y no veían ninguno. Sobre los propios mencionaron la sensibilidad. Adorables. Por fin llegó el veredicto con un fondo de efecto de llamas y la música de 'La muerte tenía un precio".

En fin, el argumento definitivo contra Miss Italia es que esta chica de aquí abajo se presentó y no ganó:

Sinopsis: Como en otras ocasiones, siempre pasa con el buen cine, no hay mucho que explicar. Esta legendaria escena es del maestro Vittorio De Sica en la película 'Ieri, oggi, domani' (1963, Ayer, hoy, mañana), ganadora del Oscar al mejor filme extranjero en 1965. Ah, los aullidos de Mastroianni... Pocas veces se ha llegado a esa simbiosis del personaje con el espectador. Pero si pueden vean la película entera. Es a episodios, como muchas joyas del cine italiano, y retrata el ayer, el hoy y el mañana de Italia a través de historias en tres ciudades: Nápoles, Milán y Roma. La idea de fondo es que todo sigue igual. El primero fue escrito por Eduardo De Filippo, el Shakespeare napolitano, el segundo por Alberto Moravia y el último por Cesare Zavattini. En fin, otra obra maestra.

Sofia Loren concursó en Miss Italia en 1950, pero ganó una tal Maria Bugliari. ¿La recuerdan? ¿No? Pues no se preocupen, nadie se acuerda de ella. Hizo alguna película y desapareció. En cambio, la Loren (como dicen en Italia) además de ser guapa es una fuerza de la naturaleza y una de las más grandes actrices del cine mundial. Todas las aspirantes de Miss Italia del otro día la citaban como modelo, pero anda que no les queda nada...

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Al volver a Italia de las vacaciones se recuerdan sensaciones de la primera vez que se llega. Una de las más impactantes e imborrables es la que produce la visión de señoritas como la de la foto. Ah, por cierto, es un anuncio de alcachofas en vinagre. El uso publicitario, televisivo y de imagen de las tías en Italia está a ese nivel. La foto, como las siguientes, no está buscada con lupa en un folleto de supermercado de barrio. Todas ellas son de los dos principales diarios italianos, el Corriere della Sera y Repubblica, y han sido publicadas a toda página en las últimas semanas. Una incluso, la chica envuelta en spaghetti, es para presentar una colección del propio periódico. En resumen, es lo normal y a la gente le parece natural. Ante cosas así, uno recuerda con una sonrisa el jaleo que se armó en España hace años con un inocente anuncio de membrillo.


Por supuesto, esto no es todo. El fenómeno se dispara en la tele. Durante el verano miles de adolescentes de provincias han pasado por el cásting demencial para seleccionar a las ‘veline’, las dos azafatas, una rubia y una morena, de un popular programa de televisión, ‘Striscia la notizia’ (abajo). El programa, dicho sea de paso, está muy bien, pues se basa en denunciar timos y desmanes y mofarse de los poderosos. Con el propio casting se hace un programa veraniego: van por los pueblos seleccionando a las bellezas locales, que se exhiben en un escenario verbenero ante sus paisanos. El examen consiste en que se contoneen de forma sexy con un baile y hagan el ridículo con alguna pregunta o prueba de habilidad. En fin, que se luzcan y humillen un poquito, el máximo de la sumisión. Las dos que mejor lo hacen cumplen el sueño de su vida: ser las azafatas del programa.


Esto no es todo, claro. Mañana empieza Miss Italia, otro programa de cinco días que amasa audiencias. Es el otro sueño de las chicas. Luego, a finales de noviembre, se desatará la fiebre de los calendarios y los quioscos se llenarán de tipas impresionantes, pues cada modelo de medio pelo o tía buena oficial hace uno.
Por último, pero no menos importante, que sepa todo el mundo que ha anunciado su regreso la mítica Sabrina. Sí, sí, la de ‘Boys boys boys’.

Lo fácil es acusarles de machistas. Lo curioso es que mucha gente, incluidas mujeres, ven estas cosas como una encomiable exaltación y celebración de la belleza femenina. En Italia se persigue la belleza en todo como bien supremo, y quizá no es mala regla de vida.

La complejidad de las relaciones entre hombre y mujer, sobre todo en el sur, se puede apreciar en muchas películas. Citamos hoy una comedia memorable, ‘La ragazza con la pistola’ (1968, La chica con la pistola), del maestro Monicelli, con dos actorazos, Monica Vitti, una de las más grandes actrices de comedia del cine mundial, y Carlo Giuffré. El comienzo describe el peculiar rito de acercamiento mencionado en un capítulo anterior de este blog, el secuestro. Es un método rebuscado, pero eficaz: persigue la deshonra de la mujer, aunque luego no pase nada -pero si la han secuestrado se sobreentiende- y así forzar el matrimonio.

Sinopsis: Lo único que tengo que decir es que no tengo ni idea de a qué lengua corresponden los subtítulos, pero se ve que la pasión por el cine italiano es universal.

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Imagino que han conocido la terrible historia de la mujer de un pueblo cercano a Nápoles que ha pasado 18 años encerrada en una habitación por su familia. Su culpa, o pecado, era haberse quedado embarazada. El niño lo ha educado un pariente y ella ha sido condenada a desaparecer en vida. Todo es por el honor, el buen nombre o, como en el teatro español del Siglo de Oro, la honra.

Hay un aspecto de este asunto que permite hacerse una idea de los mecanismos de estas sociedades de apariencias que aún persisten en el sur de Italia. Es el secuestro, real o escenificado, de una moza. A veces con la complicidad de ella o de la familia, era raptada y liberada al cabo de un rato. Por tanto en el pueblo se presumía que su honor había quedado manchado. No había más solución que casarse y así se forzaba el matrimonio para lavar el nombre de la familia. Muchas veces era todo una pantomima, aunque el consentimiento de la interesada no era obligatorio.

Esto en el cine ha dado mucho juego, también en clave cómica y satírico-destructiva. Por ejemplo, lo han tratado de forma magistral dos monstruos como Pietro Germi en 'Seducida y abandonada' (1964), con Stefania Sandrelli, y Mario Monicelli con Monica Vitti en 'La ragazza con la pistola' (1968), en una mezcla explosiva de la Italia profunda y el 'swinging London'.

En su otra gran comedia siciliana, 'Divorcio a la italiana' (1961), Germi daba muchos otros puntos de comprensión del fenómeno, como el papel de la Iglesia, el abismo cultural entre norte y sur del país y la incapacidad de la modernidad de penetrar en primitivas estructuras sociales. Por supuesto, todo sigue vigente. Veáse un pequeño ejemplo que permite comprenderlo de golpe.

Sinopsis: Comité local del Partido Comunista del pueblo siciliano donde se desarrolla la película, escandalizado por la sospecha de que una vecina tiene un lío. Discurso de un dirigente del norte, recién llegado: "Está históricamente comprobado que también aquí en vuestro bello sur, que yo tengo el placer de visitar por primera vez, ha llegado el momento de afrontar el problema de la emancipación de la mujer, así como ha sido afrontado y resuelto por nuestros hermanos chinos. Por tanto os invito a expresar vuestro demócratico parecer sobre el hecho, es decir, qué juicio, sereno y objetivo, merece la señora Cefalú".... Respuesta en coro: "!Puttana!"

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Sobre este blog

Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que versar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».

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