Íñigo Domínguez
La vida en Roma
Se preguntarán quién es el chico de la foto, tan modosito. Es Fabbrizio Corona, rey de los paparazzi, y no crean que está en una discoteca, no. Está sentado en un juicio esperando una sentencia. Con esta solemnidad y apostura escuchó el pasado día 10 ante el tribunal cómo le condenaban a tres años y ocho meses por hacer fotos comprometidas a famosos y luego pedirles dinero por ellas, con la amenaza de publicarlas si no accedían. Por ejemplo, lo hizo con los futbolistas Adriano y Francesco Coco y el motociclista Marco Melandri, pillados en compañía de estrellas porno, prostitutas o transexuales.
Al salir del juicio, Corona hizo unas reflexiones: «Me avergüenzo de ser italiano. Lo que está escrito en la sala, ‘La ley es igual para todos’, no es verdad. Es una grandísima gilipollez. Ya no tengo confianza en la ley. Vivimos en un país de mierda». Justificó estas opiniones con el argumento de que todas las agencias fotográficas hacen lo mismo. Y eso que no le fue mal, porque el fiscal pedía el doble de la pena y fue absuelto de algunas acusaciones.
A día siguiente en un programa televisivo se enfadó con algunas preguntas, pegó un puñetazo en la mesa y la rompió. Tras la publicidad tenía la mano vendada y los médicos de la cadena pensaban que tenía una fractura. El presentador le preguntó cómo estaba. Respuesta: «El dolor no es una cosa que me incumba». Por unos momentos pareció oírse viento solitario de western en el estudio.
Su madre, la señora Gabriella, le defendió por teléfono en otro programa interviniendo en directo: «Esta sentencia es absolutamente injusta, creo que mi hijo es un chivo expiatorio para todo lo que sucede en Italia mucho más grave. Si mi hijo se ha convertido en lo que es se debe a quien ha construido esta juventud».
Se me olvidaba reseñar que Corona es un tipo que hasta grabó a escondidas a su mujer, otra famosilla, el día de su divorcio en los juzgados. También tiene otro juicio por ir de compras con un fajo de billetes falsos y es famoso el episodio de las dos multas al volante de su Lamborghini: le pusieron una por la mañana en Roma y la otra por la tarde en Suiza. Un angelito.
Entre madre e hijo resumen divinamente algunas de las principales excusas de uso cotidiano en este bendito país, que pivotan sobre el eje «lo hace todo el mundo-la culpa es del sistema». Eso se traduce en que, en general, nadie pide disculpas por nada. Siempre se espera en la simpatía hacia el infractor o, en sentido amplio, hacia el delincuente. La intervención pública de la madre también es muy socorrida. Así que no les tiene que extrañar que este señor atolondrado diga estas barbaridades de los tribunales.
Esto fue la mañana del día 10. Más o menos a la misma hora... en el congreso del Partido Popular Europeo en Bonn...:
Traducción: Consentidme, dado que otros colegas lo han hecho, que hable de mi país, Italia. Somos la tercera economía de Europa, hemos ganado las elecciones muy bien, tenemos una mayoría fuerte y cohesionada, un Gobierno muy operativo, un primer ministro... ¡súper!. Más del 60% de popularidad tras las pruebas de eficiencia dadas para la solución del problema de las basuras heredado de la izquierda en Campania. Y con la organización del post-terremoto en Abruzzo alcanzamos el 68,8%. Luego existe, naturalmente, una izquierda que tiene el 80% de la prensa italiana, que me ha atacado en todos los frentes, inventándose calumnias increíbles que, de todos modos, me han reforzado, porque los que creían en mí están aún más convencidos de lo que estamos haciendo, y sobre todo porque dicen: ‘Mamma mìa, ¿dónde encontramos uno, fuerte, duro, con pelotas, como el señor Silvio Berlusconi?’.
Bien, pero en Italia atravesamos un momento de transición particular. En Italia no hay inmunidad parlamentaria (por referéndum popular en 1993, n. del t.), en Italia los fiscales no dependen del Gobierno, y se ha formado poco a poco en la izquierda un partido de los jueces, pues la izquierda, como no consigue triunfar a través de la política lo intenta a través de los procesos. Yo he sido embestido por 103 procedimientos, 913 jueces se han interesado en mí, he tenido 587 visitas de la Policía judicial y de la Guardia de Finanza,... ah, y 2.520 audiencias, creo que es el récord universal de la historia. Pero sólamente absoluciones, porque por fortuna de la izquierda es una parte de los jueces, luego los de segundo y tercer nivel son jueces de verdad como en los otros países.
Bien, ¿qué es lo que sucede en este momento en Italia? Un hecho particular que yo llamo de transición y que tenemos que remediar. La Constitución italiana dice, como todas las constituciones, que la soberanía pertenece al pueblo. Bien, el pueblo vota, y es el Parlamento recibe la soberanía del pueblo. El Parlamento hace las leyes. Pero si estas leyes no gustan al partido de los jueces de la izquierda, se dirige al Tribunal Constitucional, que tiene 11 miembros de 15 que son de izquierda. Porque los cinco componentes nombrados por el presidente de la República son todos de izquierda, porque por desgracia hemos tenido tres presidentes de la República consecutivos de izquierda, y por tanto en vez de ser órgano de garantía, el Tribunal Constitucional se ha transformado en un órgano político, que deroga las leyes hechas del Parlamento. Por tanto la soberanía hoy, en Italia, no creo que diga nada excesivo, ha pasado del Parlamento al partido de los jueces.
Os doy dos ejemplos, de leyes recientemente derogadas. Una ley por la que un ciudadano, acusado de un delito, absuelto, dice: ‘Basta, no puede ser juzgado en segundo y tercer grado, metido de nuevo en la rueda infernal de los procesos, que te arruinan la vida, y la de tu familia y tus seres queridos, como sucede en las otras grandes democracias. Una persona se juzga una sola vez’. Esta ley, así de justa, así de natural, así de necesaria, ha sido derogada, a petición de los fiscales de izquierda, por el Tribunal Constitucional. (Como se imaginarán, es una de las leyes ‘ad personam’ que intentó colar sin éxito, para esa pequeña parte de los jueces de primer grado que no son comunistas y le absuelven, n. del t.).
Otra ley: el presidente de la República, los dos del Parlamento y el primer ministro, durante su mandato, debiendo dedicarse completamente al cuidado de los intereses del país tienen que ver cómo sus procesos se suspenden. Se suspende también la prescripción, los procesos se reanudan al final del mandato. También esta ley ha sido derogada por el Tribunal Constitucional, que prácticamente ha dicho a los fiscales: ‘Reanudad la caza al hombre del primer ministro’.
Bien, esta es una situación que tenéis que saber, porque muy a menudo los periódicos de cada país representan la situación italiana en modo completamente distinto de la realidad.
Es una situación transitoria, ciertamente, tenemos una gran mayoría en el Parlamento, estamos trabajando para cambiar esta situación con una reforma de la Constitución.
FIN
A los tres días le partieron la cara al chulo de discoteca. Me refiero al segundo, al del par de pelotas. Que al menos nos ha explicado por qué, con razón, el primero, el paparazzi, estaba enfadado: probablemente fue juzgado por unos magistrados comunistas. Es lo que pasa con un primer ministro que se cachondea de los tribunales, que luego cualquier mindundi entra en los juzgados como en el bar. Pero no se engañen, ahí donde lo ven Fabrizio Corona es un prototipo y modelo social de éxito. El otro, ya lo saben, es el primer ministro.
En fin, ya están enterados de lo que le pasó a Berlusconi en el Duomo de Milán y no es para hacerse el gracioso. A todos nos ha conmovido ver a un hombre herido y ensangrentado. Fue vergonzoso. Todo el mundo tiene derecho a decir lo que le dé la gana sin temor a que le parta la cara un imbécil, aunque en este caso era un enfermo. Pero que levante la mano quien no se esperaba algo así algún día. Digan lo que digan el contexto es importante para comprender por qué ha ocurrido.
Antes de la agresión del Duomo ya saben lo que había, porque en este blog hemos ido contando las peripecias de nuestro hombre. Ahí les he puesto el discurso-clímax-delirio de Bonn, con Angela Merkel, imagino que flipando, en primera fila. Tal sucesión de trolas, megalomanía, populismo y despotismo es difícil de ver hoy en día en directo y en estado natural. Salvo que uno salga de la UE y empiece a mirar entre los amigos de Berlusconi: Gadafi, el presidente bielorruso, el de Túnez,... Pero de eso hablaremos otro día. He colocado el núcleo del discuro enterito para que luego no diga nuestro héroe que los periodistas extranjeros nos inventamos lo que dice.
Berlusconi, el del par de pelotas, ha seguido una doble estrategia después del ataque. Por un lado, y dado que se acercaban las navidades, ha seguido inteligentemente el guión ‘atentado a Juan Pablo II’: mensajitos sobre el amor y el odio, sentirse agraciado con un milagro, perdón al agresor... No me extrañaría que un día fuera a visitarlo a la cárcel y el otro acabara haciéndose del PDL. Este lado espiritual ha culminado, cómo no, con un emotivo poema de Don Luigi Verzé, el cura que citamos el otro día, en cuyo hospital, financiado por Berlusconi, ha permanecido ingresado el primer ministro. Se lo dedicó el día que le dieron de alta:
Carissimo Silvio,
¡Ahora Te vas reajustado del San Raffaele! ¡Y que Dios sea loado! Te vas más rico, porque has versado un poco de Tu sangre por este nuestro País. Ya habías trabajado tanto y sufrido incomprensiones y humillaciones. ¡Todo para hacer el bien y destruir el mal! Así el buen Dios lo dispuso incluso para su Hijo Jesús. Te acompañe este orgullo: Tus fatigas, Tu entusiasmo, Tu inteligencia, Tu sangre de hombre verdadero. He dicho de hombre, no de santo.
Las mayúsculas, como podrán imaginar, son suyas, no mías. No sé cómo le sentará a Silvio que se las hayan puesto también a Dios. Recordemos este memorable pasaje del elegido -una vez dijo ser el «ungido del Señor»- junto a su presentador de confianza, Bruno Vespa, en el inenarrable programa ‘Porta a porta’:
Traducción: «...sobre todo en campaña electoral alcanzo una virtud... ¿quiere oler? Huela, huela, con la nariz, ¡es olor de santidad!».
Pero mientras el venerable líder pedía serenidad y amor universal, en el lado negativo de la fuerza los medios de su propiedad se lanzaban a la manipulación que era una maravilla. Mientras Silvio componía églogas, el par de pelotas quedó para sus chicos. La noche del ataque el informativo especial de Canale 5 daba la noticia con las imágenes de los manifestantes que habían protestado contra Berlusconi durante el mítin previo, identificando la protesta con la agresión. Sólo al cabo de diez minutos se acordaron de decir, por fin, que fue una obra de un desequilibrado.
El periódico de la familia Berlusconi, ‘Il Giornale’, fue a saco al día siguiente en primera página: «El asaltante es un loco, pero los autores morales son conocidos, y también algunos políticos del centro-derecha...». Fue una cosa increíble: la crítica a Berlusconi ha quedado convertida en incitación a la violencia, incluida la de sus aliados. De hecho, dos días después decían: «Quien grita al tirano legitima el tiranicidio. En democracia se admite matar a un dictador. Pero de ahora en adelante quien define un régimen fascista este gobierno debe asumir la responsabilidad».

El ápice de la locura lo alcanzó el inefable Fabrizio Cicchito (chico de la foto), que no es cualquiera, sino el portavoz del partido de Berlusconi en la Cámara de Diputados. En un discurso en la cámara habló de una red que ha orquestado «una campaña de odio» compuesta por algunos medios y periodistas. No crean, que es una opinión más que autorizada, porque Cicchito de conspiraciones sabe un rato: es un ex-socialista de la época de Craxi reciclado en la derecha que estaba en las listas de la logia masónica P2. Ya saben, la organización ilegal, subversiva y clandestina formada por cientos de personalidades que conspiraba para alterar el orden democrático establecido. Pero aquí nadie se retira por eso. Al revés, se crecen. Miren si no a Berlusconi, que también era de la P2.
En fin, que si criticar a Berlusconi antes estaba mal, a partir de ahora va a ponerse imposible: se convierte uno en un terrorista. Pero además se ha visto enseguida que nuestro hombre iba a aprovechar el castañazo para pisar el acelerador. Ya saben, lo que decía en Bonn, arreglar esta «situación de transición», esta cosa rara de la democracia italiana en la que se le puede juzgar como a cualquiera. Ya está todo montado, y sin ningún ruido con la conmoción del ataque del Duomo y las emociones navideñas. El día 11 de enero vuelven a presentar en el Senado la ley de inmunidad, pero esta vez será una ley constitucional, para que nadie la pare. Como tardará unos 15 meses, durante ese tiempo salvarán el culo al jefe con dos leyes para su beneficio personal que ya les avanzaba el otro día: la del ‘legítimo impedimento’, cuyo trámite empieza el 25 de enero en la Cámara de Diputados, y la del ‘proceso breve’, en lanzamiento el 12 de enero en el Senado.
Entretanto, el buen Silvio esboza pensamientos catequéticos a vuelapluma en la web: «Estad serenos y seguros, el amor vence siempre sobre la envidia y el odio». Dirigidos «a quien quiere construir, a quien quiere el bien de todos y a ninguno desea el mal».
Si antes ya estaba mal visto hablar de los juicios a Berlusconi imaginen ahora. En la izquierda ya sólo se debate sobre la forma de bajarse los pantalones con más dignidad. El argumento que circula es que hay que tragar y que Berlusconi se blinde con la inmunidad por el bien del país, para que pueda trabajar y a ver si hace algo. Ahora que lo pienso llevo casi una década en Italia y en este tiempo no ha avanzado nada. Eso sí, siempre están hablando de empezar de una vez «las urgentísimas reformas que necesita el país absolutamente».
Decíamos que en Italia el delincuente siempre puede contar con cierta simpatía generalizada por el infractor de la ley. En ese sentido debe considerarse que Berlusconi, en fin, no exageremos, no ha matado a nadie, y lo demás son cosillas que todo el mundo hace o, por lo menos, que casi todos harían si fueran él. Absolviendo a Berlusconi los italianos se absuelven a sí mismos. Y ya verán ahora que se acerca el décimo aniversario de la muerte de Craxi, primer ministro fallecido en el exilio fugado de la Justicia. Y padrino de Berlusconi. Está en plena rehabilitación y le quieren dedicar una calle en Milán, siempre con el mismo argumento: era un chorizo corrupto, ya, pero eso es lo de menos, qué gran estadista. Pero de eso hablaremos otro día.
Veamos un fragmento de ‘Todo modo’ (Elio Petri, 1976), de la novela de Leonardo Sciascia. "Todo modo" es el inicio de una cita de San Ignacio de Loyola que verán en la escena a continuación. La película, muy polémica en su día y sobre todo incomodísima tras el asesinato de Aldo Modo dos años después, es una brutal crítica del corrupto mundo de la política democristiana, personificada en Aldo Moro, aquí calcado por Gian Maria Volontè, junto al gran Marcello Mastroianni. Como decimos siempre, lo de Italia viene de lejos, no es de ahora:
Traducción:
-¿Debo decir todo lo que he descubierto? ¿Derrumbar el castillo? ¿Nos tenemos que entregar al enemigo? ¿Invertir la pirámide? ¿Las relaciones de clase? ¿Cambiar, cambiar, cambiar? ¿Cambiar cultura, cambiar todo, debo cambiar de verdad?
-Todo modo para buscar la voluntad divina.
-¿Y qué es la voluntad divina?
-No es alma y no es mente, no es imaginación, ni opinión,ni razón, ni pensamiento, no es número, orden, grandeza, pequeñez, igualdad, ¡desigualdad!, no es vivo y no es vida, no es espacio, materia, esencia, no es bondad, ni verdad, no es tiniebla, ni luz, no es error, ni verdad.
-Yo soy un político, necesito indicaciones concretas.
-Tú eres un hombre como todos los demás, ¿amas el poder?
-Sí, magmáticamente.
-¿Estás dispuesto a cederlo?
-Ehhh, ¿y a quién? No hay ninguno mejor que yo. Sabes, creo que tengo una misión que cumplir, sí.
-¿Tienes los estigmas?
-Eh, sí, sí, a veces me parece verlas, sí, sí, mira, también ahora, ¿ves?
-Yo no las veo. Tú eres como los demás. Sigue su ejemplo, y no finjas más.
-¡Eh no, yo no soy como los demás! Yo soy distinto, yo no soy ávido, no soy arrogante, no soy hipócrita, soy una buena persona, una persona honesta, no robo yo, dímelo tú, por favor, dímelo que no soy como los demás!
-¡Tú eres como tus electores, cínico y feroz! ¡Sigue tu mandato hasta el final, de todos modos caeremos juntos! ¡Tú, con tus ricos impostores que te tienen en el gobierno sólo para protegerles de los pobres, y yo con mi estúpido rebaño, inocente, pecador, que sólo espera de mí el viático para el otro mundo!
-Tú ya no me amas.
-Eres tú que ya no me amas, lo sé. Los curas son molestos.
-Confiésame, por la última vez, yo... tengo la sensación de que no nos veremos más.
-No, no podría absolverte.
-¡No, tú me tienes que absolver!
-¡Déjame!
-¡Piensa en lo que representamos, no en lo que somos!
-Eres una beata, lloras como una beata.
-¡No, yo, yo para continuar necesito tu absolución! ¿Qué somos sin vosotros, vosotros sin nosotros... ellos?
-¡Non possumus!
FIN
Ya ven que por arriba se p
asan el Estado por el arco del triunfo. Así que por abajo qué vamos a esperar. Como los ciudadanos tampoco pueden contar con que el Estado cumpla su deber. Y aquí volvemos a entrar, como siempre, en aterradores destellos de incompetencia administrativa. Estos días ha habido un buen ejemplo, con la sentencia del célebre crimen de Garlasco, culebrón que ha tenido en vilo a Italia durante más de dos años. Es el misterioso asesinato de una joven, Chiara Poggi, de 26 años, hallada muerta en un chalé. Gran despliegue policial. Juicio mediático y paralelo, como mandan los cánones, gran atención a los mínimos detalles y exposición minuciosa de los indicios en televisión. Por eso unas primas de la víctima, Paola y Stefania Cappa, bautizadas como "las gemelas K", aprovecharon para trucar una foto de la difunta y colocarse con ella para distribuirla a la prensa y hacerse famosas. La repartieron entre los periodistas al día siguiente del crimen en la puerta del chalé. A esto ha llegado Italia. Ahí tienen la foto, si es que todavía no se les ha caído de vergüenza la cara pegada con el Photoshop. Pero hasta aparecieron en la revista del corazón 'Oggi' contando su vida y lo íntimas amigas que eran de la pobre Chiara. Y al final, premio gordo, consiguieron que las llamara Fabrizio Corona, el chulo del que hemos hablado al principio, el perseguido por los jueces, es decir, el primero, para ofrecerles 4.000 euros por un reportaje fotográfico sexy. Corona lo explicó así: "Posarían vestidas de 'veline', alegres, sonrientes, con una bonita entrevista sobre su vida, sus estudios, sus amores, los proyectos, ninguna referencia al homicidio de Garlasco, obviamente. Tene que ser una cosa alegre, divertida". Obviamente.
Puntualicemos que 'veline' son las azafatas televisivas de las cadenas de Berlusconi, el del par de pelotas, el perseguido por los jueces, el segundo del que hemos hablado.
A lo que íbamos. No crean que la Policía y los funcionarios del Estado sintieron mucha presión. El principal sospechoso, su novio, Albeto Stasi, ha sido absuelto. Había algunos pequeños errores en la instrucción porque aquello fue de Mortadelo y Filemón. Vamos con la lista de chapuzas:
-El lugar del crimen parecía la Gran Vía. Sólo el personal de la ambulancia se puso los pertinentes patucos de tela. Los expertos de huellas encontraron pisadas de 25 personas y pasaron semanas aclarándose de quién eran, con secuestro incluido del calzado para las pesquisas: 18 carabinieri, el fiscal, el médico legal -con dos pares de zapatos distintos- su asistente y tres empleados de la funeraria.
-Es más, un agente se resbaló con la sangre del suelo y se limpió en el felpudo, otro usó el baño, otro se puso a vomitar al ver el cadáver, otro hizo fotos de recuerdo con su cámara digital...
-El RIS, el departamento del investigaciones científicas, tardó tres días en aparecer por allí.
-Había muchas huellas digitales, 17, pero seis eran de policías que estuvieron manoseando todo sin guantes. Curiosamente, todos jefazos. El capitán Cassese, comandante de la compañía; el teniente coronel Sangiuliano, responsable de la división de operaciones y el mayor Pizzamiglio, ¡¡¡del RIS; departamento de investigaciones científicas!!!
-El cadáver fue enviado a un hospital que no tenía báscula para pesar el cadáver, extremo decisivo para fijar la hora de la muerte.
-Nadie se acordó de tomar las huellas digitales del cadáver. Es más, hubo que desenterrar el cuerpo en secreto una semana después para tomárselas.
- El novio, principal sospechoso, es interrogado tres veces y desde el principio cae en numerosas incoherencias. Pero el fiscal tardó una semana en ordenar el registro de su casa. El taller de su padre nunca fue registrado.
-El ordenador del sospechoso fue abierto y destripado durante 15 días sin respetar los procedimientos legales.
-Pasaron 15 días hasta que a alguien se le ocurrió buscar el arma del crimen en el bosque de los alrededores de la casa.
-Se tardó 17 horas en confiscar los zapatos del novio, que declaró haber encontrado el cadáver, y ya estaban limpitos.
-La Policía no se dio cuenta hasta pasados 40 días de que en la casa del sospechoso había una alarma, que él conectaba cada vez que entraba y salía y, por tanto, indicaba sus movimientos. Para entonces, como el aparato sólo almacenaba 100 datos, ya no había información del día del delito.
-Nadie pensó en pedir los e-mails y el texto de los chats de la víctima y su novio. Por fin, se les ocurrió a los dos años. Pero era tarde: la ley sólo obliga a conservar esos datos un año.
En fin, detengámonos con esta breve iluminación de ‘I mostri’ (Los monstruos), obra maestra a capítulos de Dino Risi, de 1963, con los monstruos Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi:
Mejor dejamos lo de Garlasco porque es para desesperarse. En cambio, es para llorar lo que le ha pasado esta semana a una niña de cinco meses de Gela, en Sicilia (sur). Se atragantó con la leche y se congestionó. Acudió rápidamente una ambulancia y se acordó su evacuación a Palermo en helicóptero. Mientras tanto, los padres cogieron el coche y se fueron para Palermo. Tardaron tres horas, pero llegaron antes que su hija. La pequeña esperó tres horas la evacuación porque el helicóptero de Palermo y el de Caltanisetta estuvieron discutiendo a quién le tocaba ir. Al final murió.
A otra niña de dos años y medio de Cosenza (sur), en Calabria, le escayolaron el otro día el brazo que no era, el sano. Al ver la noticia en el diario, otra madre reveló que hace cuatro años, en el mismo hospital, le escayolaron mal el brazo roto a su hijo de siete años y al final murió por las complicaciones.
En Italia estas cosas pasan demasiado a menudo, no hay que fiarse nunca de nadie y todo depende de con quién te encuentres. En resumen, sálvese quien pueda. Berlusconi, por ejemplo, es lo que hace. Y él puede. Y muchos le comprenden. Es otra víctima del sistema. Y ahora además predica el amor.
Visto desde España, qué risa Berlusconi ¿verdad? Qué incomprensibles los italianos ¿verdad? ¿por qué no reaccionan o hacen algo? Pues bien, el otro día este señor tan gracioso, primer ministro de un país extranjero, se compró dos televisiones de Prisa, editora de El País, el diario español más crítico con su Gobierno. Pero no lo vi escrito en ninguna parte. En todas partes la alegre noticia era que se fusionaban Cuatro y Tele 5, con agudos análisis de la reconfiguración del sistema televisivo español. En algún párrafo por ahí se mencionaba que Mediaset es el grupo del primer ministro italiano, como si fuera algo medio normal.
Vaya, ahora me acuerdo de lo que el primer ministro italiano le dijo públicamente en rueda de prensa al corresponsal de El País, mi compañero Miguel Mora, cuando le preguntó por sus escándalos sexuales. Tras negarlo todo y eludir la respuesta, concluyó:
«Podría añadir muchas cosas sobre lo que escribe su periódico, pero deben ustedes abrir los ojos y no ser facciosos. Los periódicos están perdiendo tirada y publicidad y se arriesgan a la quiebra empresarial. Creo que El País sabe algo de eso».
Berlusconi se refería a los 5.000 millones de deuda de Prisa, ya ven que está muy informado, y aquello sonó a lo que sonó. Luego se fue con Zapatero a tomar un café a Villa Certosa, la famosa mansión de las juergas con tías que entonces estaba en el ojo del huracán. Nuestro santo varón tiende a comprar a cualquiera que se le ponga por delante y anda siempre haciendo diplomacia con su cartera. Un jefe de Gobierno millonario con un imperio mediático, sin escrúpulos y con tendencias omnímodas es aún más peligroso en tiempos de crisis.
Así que miremos ahora como queda el panorama de los medios españoles:
-Berlusconi controla Tele 5 y Cuatro, primer grupo de televisión privada de España. Era socio, hasta este año, de Vocento -editor de ABC y de mi periódico, entre otros- y ahora lo es de Prisa -editora de El País, As y Cinco Días, entre otros-. También ha entrado en Digital +.
-RCS, editora de Corriere della Sera, posee El Mundo, Expansión y Marca, entre otros.
-De Agostini está al frente de Antena 3 -que se fusionará con la Sexta- y Onda Cero.
-Il Sole 24 Ore, el diario de la patronal italiana, edita El Economista.
No digo que Berlusconi domine también la información española, sólo digo que él controla una parte y empresas italianas dominan otra. Empresas italianas que pueden ser influenciables, como ya lo son en Italia, por un primer ministro que es el hombre más rico del país y uno de sus principales empresarios. No digo que Berlusconi controle directamente lo que se dice y se publica, es imposible, digo que a veces basta con que se sepa quién manda, o con una llamadita al año. Además, ¿para qué se compra medios de comunicación un magnate con tan mala opinión de los que no controla? Aunque tampoco dudo de que los compañeros de cualquier medio lucharán por conservar su independencia. Aunque en tiempos de crisis eso siempre es más difícil. De momento, del tema no se habla, y ya es curioso.
¿Se ríen todavía?
Por si lo están pensando a mí nunca me han dicho nada y mi diario me ha dado siempre total libertad. Aunque yo no pinto nada, claro, somos prensa de periferia. De todos modos si un día me dieran un toque ya se lo haría saber disimuladamente.
Entretanto tranquilos, a todos nos debe reconfortar que con Berlusconi triunfa el amor, como en los musicales, y con él uno siempre se está riendo. Y así es como empezamos con un par de pelotas y acabamos en el partido del amor, la última etiqueta que ha colocado a su formación. Todo hormonal, ya ven. Es el lenguaje de la publicidad, que ocupa los espacios muertos de la política y de la información. Que cada vez son más.
Para terminar, que no decaiga la fiesta y meternos ya en ambiente, un alegre musical bananero de 'Polvere di stelle' (Alberto Sordi, 1973), con Alberto Sordi y Monica Vitti y el célebre tema romanesco "¿Pero dónde vas si no tienes la banana?" (Ma 'n do' vai se la banana non ce l'hai?):
Feliz año a todos.
41. Deseo de ser inútil
Es inevitable volver de vacaciones, al curro, y que uno piense con nostalgia que quizá estaba llamado a empresas mejores, a surcar los mares o asaltar diligencias. Menos mal que para tratar esos síntomas existen los tebeos del Corto Maltés, paradigma del héroe elegante y sin afeitar. Es la obra maestra de Hugo Pratt, personaje cuya vida es el borrador de sus cómics. Veneciano de adolescencia etíope, desertor del ejército alemán y dibujante en Buenos Aires, era un apasionado de leyendas y viajes, además de que formó cuatro familias.
Al igual que Corto, hijo de una gitana de Sevilla, Pratt descendía de judíos de Toledo. Una vez volvió a esta ciudad para buscar la casa familiar, con la única ayuda de la llave medieval conservada durante generaciones. Con ella paseó por Toledo buscando la cerradura. No la encontró, pero una vez le sirvió para abrir su casa en París. La magia de la vida parecía indicarle que su hogar era donde estuviera él. Pratt cuenta esta historia en 'El deseo de ser inútil', precioso libro en el que repasa su vida. El título resume su placer por haber pasado tanto tiempo inmerso en sus mundos de fantasía, frente a quienes le decían que él no servía para nada. Pensando en lo que se consideraba útil, Pratt reafirma su deseo de ser inútil. Es un buen propósito para volver a trabajar, pero casi mejor no lo diga en voz alta en la oficina. Arrivederci.
FIN
Bueno, era el último de estos artículos publicados en el verano de 2007, que hemos rescatado en plan refrito. Decía arrivederci y aquí estamos otra vez. La prueba de que correr aventuras no está reñido con ser un inútil total es nuestro querido héroe de 'La armada Brancaleone' (Mario Monicelli, 1966), otro modelo de vida, el inmenso Vittorio Gassman, que al final hasta se intercambia recetas para el dolor de hígado con su rival:
En fin, como decía, aquí estamos otra vez de regreso. Hoy se acaba el verano, al menos en el hemisferio desde el que escribo. Ya ven que lo tenía todo perfectamente calculado, aunque a veces no lo parezca. Espero que todo el mundo haya disfrutado de sus vacaciones. Volvemos a nuestros entrañables asuntos italianos.
29. Quieres ser americano
Hay una fascinación mutua, además de un nexo constante, entre Italia y Estados Unidos. América era el futuro de los emigrantes y lo fue aún más cuando los aliados se convirtieron en liberadores en la Segunda Guerra Mundial. Era el progreso y todos querían ser americanos, como se burlaba Carosone en su entrañable canción. Aún se ve hoy en la invasión de palabras inglesas en el idioma, aunque a ellos les hace mucha gracia que traduzcamos 'perrito caliente'. Pero también la vena italiana insuflada en EE UU es pasmosa, y los italianos lo ven un poco suyo. Sin hablar de mafia o cocina, o del héroe del béisbol Joe DiMaggio, el cine está lleno: de Valentino, Sinatra o Dean Martin a Coppola, Scorsese, De Niro, Pacino, hasta Di Caprio. O Madonna, por ejemplo, que sale de un villorrio perdido del Abruzzo. En fin, que en España sólo tenemos a Rita Hayworth y, según la curiosa teoría de los vecinos de Mójacar, a Disney.
Pasa mucho en verano que uno se encuentra en los trenes a estos americanos de raíces italianas en busca de su pasado. A veces sólo hablan dialectos de su zona, ya casi extinguidos, y todo les emociona. La isla de Ponza, por ejemplo, trae cada año a legiones de primos estadounidenses en la fiesta de San Silverio. Es una experiencia única: van todos endomingados y parece estar en un capítulo de 'Los Soprano'.
FIN
Por alusiones, escuchemos al gran Renato Carosone, riéndose de sus compatriotas, aunque me parece que ya la había puesto: "Tu vuo' fa' l'americano, ma sei nato in Italy..."
'The talented Mr Ripley' (Anthony Minghella, 1999), recuperó la canción con Fiorello, el chico moreno que canta con Jude Law. En Italia es famosísimo y es un tío muy divertido, que hace imitaciones, chistes, canta, tiene un programa de radio y lo que haga falta. Es el último gran showman italiano.
Esta de Ripley ya la hizo antes René Clément, con Maurice Ronet, Alain Delon y Marie Laforet: 'Plein soleil' (1960), que estaba muy bien.
De todos modos, me quedo con esta de Sophia Loren, en 'It Started in Naples' (Melville Shavelson, 1960), comedieta de la época americana de la Loren, esta vez con Clark Gable. Ya salió un día cuando hablamos de las vacaciones en Italia.
30. Artesanos de la vida
De las diez empresas más antiguas del mundo, seis son italianas. Es un mundo medieval que sigue vivo: Campanas Marinelli, fundada en el año 1000, vinos y aceites Barone Ricaseli de Siena (1141), cristalería Barovier & Toso de Murano (1295), Orfebrería Torrini de Florencia (1369), los vinos toscanos de Antinori (1385), el astillero Camuffo de Portogruaro (1436). Sociedades familiares con secretos de perfección pasados de padres a hijos. Italia está llena de pequeñas firmas artesanas que son las mejores en lo suyo y no quieren saber nada de marketing o 'know how'. Es en este universo provincial y de buena vida donde nacen marcas de moda o fenómenos como Benetton. También primores mecánicos como un Ferrari, una Ducatti, la vieja Olivetti. Del mismo modo es un país puntero en agricultura biológica y en comer sin prisas, el movimiento sibarita 'Slow food'. Y, por supuesto, todos unidos contra el invasor. Zara tardó décadas en poder abrir una tienda en Italia.
Un caso ejemplar de esta sabia mentalidad es el famoso episodio de Luca Digesú, panadero héroe de Altamura, provincia de Bari. En 2001 abrió allí un McDonalds de 500 metros cuadrados y, con el apoyo de una asociación de cocina tradicional, decidió poner al lado una tienda de bocadillos con productos locales y pan de 'focaccia'. Al año y medio, caso único en el mundo, cerró el McDonalds.
FIN
Ya que hoy estamos musicales, ponemos la famosa escena inicial del baile de 'Riso amaro' (Giuseppe De Santis, 1949), una película que fue un bombazo en su época sobre el mundo de las recogedoras de arroz, una traidición que hoy ha quedado en manos de senegaleses y otros inmigrantes. Sobre por qué fue un bombazo hay varias razones, pero una es Silvana Mangano.
Esta manera de moverse en aquella época no era normal. Tanto que Vittorio Gassman fue doblado por un bailarín. Pero peor le fue cuando dio el salto a Hollywood para probar suerte, como la Loren, porque en 'Rhapsody' (Charles Vidor, 1954), un melodramón de melómanos, le obligaron a que le doblaran... ¡los brazos! Hacía de violinista y en algunas escenas, para que no cantara la técnica musical, el sólo ponía el careto, con las muecas de sentimiento, y los brazos del violín son de otro. Imaginen el rodaje. Cuando la vi no hacía más que fijarme en las manos. Al imaginarse el panorama el efecto es muy gracioso, las manos parecen tener vida propia. El pobre Gassman se sintió tan humillado, de estar ahí como un pasmarote, que salió pitando de Hollywood y no volvió. Ellos se lo perdieron.
(Publicados en El Correo en agosto de 2007)
21. Ferragosto eterno
Hoy es 'ferragosto', la feria de Augusto que se celebra desde los tiempos del césar, luego reciclada en fiesta cristiana. Es algo muy romano, que se asocia con las calles desiertas, cegadas de luz y con el sonido de las cigarras como único ruido urbano. La ciudad se vacía y todo está cerrado. En este escenario irreal, suspendido en el tiempo, comienza 'Il sorpasso' (La escapada), obra maestra del cine italiano. El gran Gassman, vividor y marrullero, se cruza por azar con Trintignant, un empollón que estudia oposiciones, y le come el coco para salir a vagar con su descapotable.
Es la primera 'road movie', que inspiró 'Easy Rider', y está rodada al estilo de Dino Risi: con precisión pero sobre la marcha, mezclando desfachatez, falta de dinero y toneladas de talento. Un episodio delirante de la forma de trabajar del dúo Gassman-Risi está en 'El gaucho', rodada en Argentina. Tenían una escena en la playa y encontraron un pingüino muerto. Escena memorable y absurda que aparece en la película: Gasmann lo agarra, lo voltea sobre su cabeza y lo lanza al grito de "¡Toma pingüinazo!". Risi quería que 'Il sorpasso' acabara mal, matando a un protagonista, pero el productor no. Decidieron que si al día siguiente llovía, lo dejaban vivo, si no lo mataban. No llovió. "Los productores siempre tienen miedo de la muerte", solía decir Risi.
FIN
Sinopsis: Gassman le cuenta a su amigo que también era tímido de pequeño, ya una vez que le metió la mano en el escote a una profesora se puso rojo como un pimiento. En eso ven un hombre que hace autoestop. Gassman le hace una de sus bromas. El viejillo es la antigua Italia que viaja a toda velocidad hacia el progreso en el descapotable. Por fin llegan a Civitavecchia, donde paran ahora los cruceros, y aparcan en prohibido. El chaval le dice que le pondrán multa. "¿La multa? Espera un momento", dice Gassmann. Se la quita al coche de al lado y la pone en el suyo. "Si no nos ayudamos entre nosotros los automovilistas...", dice al irse. Esta es más o menos la esencia de la actitud civil predominante en Italia, hasta hoy. Luego llega el guardia a poner al multa al otro. Ah, si no recuerdo mal, luego descubrían que el viejillo les había robado la cartera.
Por cierto, creo que han estrenado en España una peliculita encantadora que se llama 'Vacaciones de Ferragosto', de Gianni di Gregorio, rodada en Trastevere con gente del barrio. Si les pilla en un cine no dejen de ir a verla.
22. La moviola humana

Con la liga regresará a la RAI una mezcla única de genio y farsa de los domingos: cuatro horas de fútbol sin una sola imagen de los partidos. Desde hace 15 años en 'Quelli che il calcio' lo importante es echar la tarde, comentar la jornada y azuzar a invitados de otros equipos. Para analizar jugadas y de paso reírse tuvieron una gran idea: la moviola humana. No veían los goles reales, sino una escenificación de un equipo propio. Era una cosa cutre que en 2005 fue iluminada por el destino. La RAI perdió los derechos del fútbol y los chicos se hicieron decisivos. Cuando conectan con ellos es digno de verse. Tras un gol ven la repetición, se ponen las camisetas que tocan, ensayan y hala, imitan la jugada echándole teatro. No es tan fácil como parece y a veces les sale calcada, pero es un poco triste porque en realidad son viejas glorias del Calcio.
Es el famoso Maifredi Team, de Gigi Maifredi, sin par personaje que de vender 'panettone' llegó a entrenar a la Juventus en 1990, con nefastos resultados. Lo dejó tras pasar por la liga tunecina y el Albacete. Prensa y jugadores le adoraban porque era muy divertido y la Lazio casi le llama en 2004 en un momento de desvarío. Con todo, el Maifredi Team se ha hecho un fijo de partidos benéficos y triangulares de aficionados. Últimos rivales, Grupo Estudio de los Linfomas y la Nazionale Italiana Barman.
(Publicados en El Correo en agosto de 2007)
Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate... El otro día le cazaron a Berlusconi en la asamblea anual de Confindustria, la patronal italiana, poniéndose pote de tapadillo. No creo que sea por las arrugas, sino más bien porque el cemento armado no es fotogénico. Acuérdense del hombre pedrusco de los cuatro fantásticos. Lo de este hombre con lo falso y lo postizo es una obsesión. Que si alzas en los tacones, que si pelo implantado, que si estiramientos faciales, que si los informativos de sus tres televisiones y de las otras tres del Gobierno... Pero de eso vive, de la imagen. Ya ven, nos despedimos hace unos días -quizá demasiados, perdonen la demora- y aquí estamos otra vez hablando de lo mismo. El culebrón que destapó su propia mujer no ha cesado, pero se ha enriquecido con nuevos personajes. Después de aparecer su actual novio, que sostiene que serían perfectos para un 'reality' porque se compenetran "como el Gordo y el Flaco", se acaba de cerrar el círculo con el ex-novio despechado de Noemi Letizia. Cómo está Italia para que le plante cara al primer ministro y segundo hombre más rico del país, acusándole de mentir y de robarle la novia, un chaval de 22 años, empleado en una fábrica, rubio teñido con tatuajes y aficionado al 'kickboxing'. Aunque esto es sólo el principio. A ver si un día me animo y se lo resumo, pero es como un libreto malo de ópera bufa.
Recordemos hoy, para aligerar mi palabrería y por su interés, otra gran película del maestro Dini Risi, ‘In nome del popolo italiano’ (1971). Es muy sombría. Va de un juez inflexible, Ugo Tognazzi, que intenta empurar a un empresario, Vittorio Gassman, prototipo del delincuente medio-alto italiano, simpaticón y rufián, constructor con villas fastuosas y cochazos.
Sinopsis:
Llamado a declarar por la muerte de una jovencita, los dos protagonistas se tantean. Gassman declara:
-¿Es tan reprobable que un hombre de mi colocación no desee hacer públicas sus relaciones con una putilla?
-Está hablando de una muerta, y yo no acepto guiños de ojos, ¿está claro?
-No, quería sólo aclarar que con esta chica, pobrecita, sólo tuve un encuentro esporádico.
-¿Solamente?
-Eeeeh, no.
-No, aparte de una cosa que evidentemente Roncherini no le ha dicho (Pero piensa: En cambio seguro que te lo ha dicho, por eso te lo digo yo)... En negocios, a veces se concluye más en una comida que en diez reuniones. Y en algunos casos las chicas guapas asumen un peso propio, especialmente si son un poco ligeras...
-Intentemos ser más claros: es habitual que en algunas comidas de negocios, chicas guapas aparentemente de buena sociedad, son presentadas al personaje que interesa. ¿Sí o no?
-Sí.
-Hasta el punto de dar a este personaje la ilusión de haber hecho una conquista.
-Sí.
-De este modo, estimulando la vanidad o el sentido de culpa se hace más maleable al personaje en las negociaciones.
-Sí.
-Porque sí es verdad que se concluye más en un comedor, se concluye aún más en un dormitorio.
-¿Debo responder sí o no?
-¿Se hacía acompañar a menudo de la difunta a este tipo de convenios?
-Esto sería una culpa. porque yo sé lo que piensa usted...
-¡Usted no sabe lo que pienso yo!
Les interrumpe otro interrogatorio.
-¿Es verdad que una vez a un hombre de negocios americanos se le ha hecho creer que una chica fuera la hija de un empresario que tenía que cerrar un acuerdo con él?
-(Recuerda la escena) No, de esto no sé nada.
El juez le sugiera entonces que podría tratarse de instigación a la prostitución, pero el empresario dice que nadie obliga a estas chicas.
-Lo hacen porque hay quien las paga (dice mostrando un cheque).
-No fue un pago, fue un regalo. Muchas chicas se venden porque es un atajo. Yo el puesto de cajera al supermercado se lo había encontrado, ¿por qué no lo ha cogido?
El juez luego le pregunta por estupefacientes y el empresario, con verbo florido y retórico, rechaza sus imputaciones.
Hablamos de Justicia porque en realidad estos días ha habido entremedias un temilla menor: han condenado a cuatro años y medio a David Mills (chico de la foto), abogado británico que en los noventa trabajó para Fininvest, el imperio mediático de Berlusconi, por dejarse comprar por el actual primer ministro para protejerle cuando fue interrogado en dos de sus procesos. En resumen, según la sentencia en primer grado -pero quedan dos- Berlusconi le sobornó para que mintiera. Berlusconi también estaba imputado como corruptor del corrupto, pero se ha librado de la sentencia gracias a una ley de inmunidad fabricada a la medida.
Qué fuerte, dirán ustedes, pero no se preocupen que no pasará absolutamente nada. Esto de los procesos a nuestro hombre ya es una historia muy aburrida. Tanto que a la mayoría de los italianos no les interesa, o no saben, o son cosas complicadas. Son muchos procesos, uno se pierde, siempre se quedan en nada, no terminan nunca. Una lata.
Recordemos entonces algunas nociones básicas. Son datos que en más de ocho años en Italia jamás he visto en un solo programa de televisión. Sólo en libros especializados o, a veces, en algunos diarios. Así que, veamos: los procesos de Berlusconi.
1-Falso testimonio sobre la P2. Declarado culpable en 1990 en segundo grado de jurar en falso que no pertenecía a la logia masónica P2. El delito, no obstante, queda cubierto por una amnistía del año anterior.
2-Corrupción a la Guardia di Finanza de 1989 a 1994. Condenado a dos años y nueve meses por cuatro sobornos a agentes que inspeccionaban sus empresas. En segundo grado, el tribunal aplica atenuantes genéricas a tres de ellos y, con ello, concede la prescripción del delito, mientras que le absuelve del cuarto. Absuelto luego por el Supremo.
3-All Iberian 1. Financiación ilegal al partido socialista de Bettino Craxi con contabilidad secreta de Fininvest. Condenado a dos años y cuatro meses. Prescripción del delito en segundo grado, confirmada por el Supremo.
4-All Iberian 2. Falsedad en balance contable. Bloqueado en 2005 por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que despenalizó el delito imputado.
5-Medusa cine. Condenado a un año y cuatro meses por falsedad en balance. En segundo grado, delito prescrito al aplicarse las atenuantes genéricas.
6-Compra de terrenos en Villa Macherio. Absuelto en una parte, delito prescrito en otra por irregularidades en parcelas de una de sus villas. Sentencia confirmada en segundo grado, con la concesión para uno de los delitos de la amnistía de una condonación fiscal de 1992.
7-Laudo Mondadori. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Aplicación de las atenuantes genéricas, que conllevan la prescripción del delito. Su abogado y ministro de Defensa de su Gobierno en 1994, Cesare Previti (chico de la foto), sí es condenado como intermediario del soborno de jueces para Berlusconi. Para conceder las atenuantes, la sentencia considera «las actuales condiciones de vida social e individual del sujeto», es decir, que Berlusconi era entonces primer ministro. En primer grado Previti fue condenado a 13 años. En segundo grado, absuelto. El Supremo le impuso un año y medio.
8-Caso SME. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Absuelto en parte de los cargos, obtiene la prescripción para el resto gracias a la aplicación de atenuantes genéricas. Tras recurrir, recibe la absolución plena. De nuevo su abogado, Cesare Previti, como intermediario entre Fininvest y los jueces corruptos, es condenado a cinco años en primero y segundo grado, pero el Supremo anula todo el proceso en 2006 porque los hechos ocurrieron en Roma y el tribunal de Milán no era competente para juzgarlos. Los cargos de falsedad contable quedan anulados por la ley del Gobierno Berlusconi de 2002 que los despenalizaba.
9-Caso Lentini. Falsedad en balance por la compra en negro del Milan del futbolista Lentini al Torino. Bloqueado por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que redujo el plazo de la prescripción del delito.
10-Consolidado Grupo Fininvest. Falsedad contable. Bloqueado por la ley del Gobierno Berlusconi sobre sociedades que despenalizó los delitos imputados.
11-Telecinco. Fraude fiscal, reciclaje y violación de la ley antimonopolio. Absuelto por el Supremo español en 2008.
12-Derechos televisivos cinematográficos de Mediaset. Aún abierto.
13-Corrupción del abogado Mills. Abandona el proceso como presunto corruptor gracias a una ley de inmunidad. En primer grado, Mills es condenado a cuatro años y medio de cárcel.
Bueno, quizá tenía que haberlo hecho por capítulos, porque no se acaba nunca. Por brevedad, no he incluido los casos archivados tras las diligencias previas, aunque algunos son muy interesantes, sobre todo los de presuntas conexiones con la Mafia.
Berlusconi siempre dice que en todos sus procesos ha sido declarado inocente -en Italia sólo es firme la sentencia final del Supremo-, pero como verán hay cuatro prescripciones definitivas (procesos 3,5,6 y 7), dejando a un lado las que luego fueron revisadas como absoluciones. A uno enseguida se le ocurre que si la Justicia funcionara en Italia, sin cometer errores garrafales y a un ritmo razonable, a Berlusconi quizá podían haberle condenado, y no una ni dos veces, sino más. Aunque esto también debe agradecérselo a sus abogados, artistas en estirar procesos al infinito.
La explicación de Berlusconi para tan desmedida lista de entuertos judiciales es que entre ciertos magistrados, en Milán, hay una vena exagerada de izquierdas y que van a por él porque le odian. Berlusconi no se inventa todo, miren, miren esta otra escena de la película.
Sinopsis:
Los protagonistas discuten agriamente, porque el juez ha tendido una trampa al empresario y éste ha caído.
-¡Usted es un listo, mucho más listo que yo!
-Puede ser. Y ahora escihe mi desahogo. Estoy harto, y no soy el único, de ser el defensor de leyes que protegen una sociedad que da asco! ¡Porque consiente a individuos como usted prosperar y proliferar!
-¿Individuos como yo? ¿Y cómo soy yo, me lo puede explicar?
-¡Sí, usted es un ciudadano ejemplar, por Dios, no defrauda el fisco, no incendia bosques, tiene respeto por el paisaje, no contamina mares y ríos, no corrompe funcionarios, y frena ante los gatos negros!
-¡Señor juez!
-El señor juez está convencido de que algunas leyes que consienten a los detentores del poder económico dañar a la colectividad deben ser cambiadas!
-¡Pero si es lo que digo yo!
-¡No me toque, paracaidista, usted es un hombre vil y vulgar!
-¡Sí, confieso que soy vil, porque usted me da miedo! ¡Porque desde el primer momento he leído en su mirada una palabra terrorífica: ideología! ¡Usted me odia a nivel ideológico! ¡Usted está prevenido contra mí! ¡Usted no es un buen juez!
Este diálogo es el mismo que podrían tener alguien que odie a Berlusconi y lo que representa y el actual primer ministro, que replica estas mismas cosas a los magistrados. La película es del año 1971 y ya está todo ahí. Como siempre comprobamos, este país no cambia, viene de muy lejos. Risi ya retrata un tipo determinado de magistrado justiciero encabronado. En fin, no digo que sea el caso de los jueces que han procesado, y están procesando, a Berlusconi -aunque él sostiene que sí y yo creo que no- pero es necesario comprender el contexto y esto es lo que tratamos de hacer aquí, explicar las cosas a los de fuera. Es verdad que en Italia muchos jueces, pero sobre todo los fiscales, están tan contagiados como cualquiera de sus compatriotas por el afán de figurar. Salen en la tele, dan entrevistas a diestro y siniestro, se hacen famosos enseguida, abren investigaciones tremendas que se quedan en nada. En España, salvo Garzón y alguno más, es difícil recordar no ya el nombre de un magistrado, sino su careto. Aquí, en cambio, podrían hacer un 'reality'.
Por eso nuestro hombre, convencido de que esto es una guerra política, se siente legitimado para defenderse desde el poder. Bueno, en realidad es una opinión muy extendida entre sus adversarios que fue su única razón para entrar -y seguir- en política. Volvamos entonces a la lista de sus procesos.
Si uno se fija, no es menos evidente que los procesos 4, 8, 9 y 10 fueron paralizados y enterrados por una ley que despenalizaba la falsedad contable aprobada por su Gobierno. Así que quizá podría haber sido condenado alguna vez más.
Debe considerarse, además, que para torpedear los procesos All Iberian 2, Lentini, SME y Mondadori en 2001 aprobó una ley que endurecía los requisitos de las comisiones rogatorias, las peticiones de información de los magistrados a otros países, y de este modo anulaba pruebas o demoraba esos juicios ya abiertos. Afectaba principalmente a los documentos bancarios de Suiza y otros países. El Supremo rechazó algunos aspectos de la ley en 2002 y los tribunales la interpretaron de forma distinta. Pero los diversos juicios sufrieron retrasos.
Para paralizar el proceso SME aprobó en 2002 la ley de la legítima sospecha, que permitía recusar a un juez si uno tenía la legítima sospecha de que no era imparcial. Sus abogados la invocaron, pero fue rechazada. No obstante, demoró el juicio.
Todas estas leyes ‘ad personam’ fueron, obviamente, utilizadas también por otras terceras personas, que se beneficiaron alegremente de ellas, de mafiosos y traficantes a delincuentes comunes, pero esto son inevitables daños colaterales.
Para burlar la sentencia del caso SME aprobó una ley de inmunidad en 2003 que le permitió abandonar el proceso. Luego fue declarada inconstitucional, pero retrasó su juicio.
Para evitar la reciente sentencia del caso Mills aprobó una nueva ley de inmunidad. Si no, probablemente habría sido condenado con su compañero de banquillo, pues la sentencia dice claramente que "pagó por su impunidad". Debe pronunciarse el Constitucional, pero de momento ya ha evitado la sentencia. El caso, de todos modos, se dirige a la prescripción en los primeros meses de 2010.
Por otro lado, en la amena lectura de esta lista de procesos se perciben otras cosas, como el increíble fenómeno, un clásico de la Justicia italiana, de ser condenado a un porrón de años y luego absuelto, o juicios infinitos, o delirantes chapuzas judiciales. Son ingredientes que alegran aún más el conjunto. Claro, luego la gente no cree en la Justicia.
Como habrán comprobado, si es que han llegado hasta aquí, es un tema árido, aburrido. No entretiene. En definitiva, muy poco televisivo. Por eso nunca sale en la tele, ni Bruno Vespa le dedica un programa, ni los informativos se conectan en directo con la sala que va a fomrular una sentencia contra el primer ministro, sino que emiten 'Renegado', con Lorenzo Lamas, o cosas así. Por cierto, que del asunto de Noemi Letizia los informativos están contando muy poco. Se entera uno más con las televisiones extranjeras. En Italia se tiene la oportunidad de vivir sensaciones antiguas, como en 'Cuéntame'.
El problema para Berlusconi, y ya terminamos enganchando por el principio, como los autores consagrados, es que lo de Noemi Letizia (chica de la foto, con la foto dedicada de 'papi') sí es entretenido y, al contrario que toda esta pesada ristra de procesos incomprensibles, afecta a asuntos verdaderamente importantes: el honor, la familia, la tradición, esas cosas. Sería indignante, pero gracioso, que al final esto sí le cueste algún voto. Pero descuiden: en las elecciones europeas hablará el pueblo, arrasará y será investido otra vez de nueva y flamante soberanía. Así él siempre habla en nombre del pueblo italiano, como si no hubiera disidencia, como el título de la película, que es la frase con la que se inician las sentencias de los tribunales italianos. La otra frase simbólica de la Justicia es la escrita en todas las salas de juicio sobre las cabezas de todos: "La ley es igual para todos", algo que se recuerda como si no fuera obvio, porque no lo es. Veamos ahora cómo termina 'In nome del popolo italiano'.
Sinopsis:
El juez tiene el diario de la chica asesinada, donde anuncia su suicidio y que, por tanto, exculpa al odiado empresario. El magistrado sabe que este hombre es un chorizo redomado pero que nunca va a poder pillarle, porque siempre tendra´recursos para escabullirse de la ley, y está tentado de hacer desaparecer la prueba. En ese momento hay un partido de fútbol, Italia-Inglaterra y gana Italia. La gente se echa a la calle. Se desencadena la habitual juerga de ‘tifosi’. El juez, asqueado por el circo de su país, de pan y circo, ve por todas partes el rostro del empresario en la multitud: en un cura, en un viejo fascista, un militar, hasta en una pilingui. Está un poquito obsesionado. El caos termina con unos energúmenos, uno también con la cara del empresario, que vuelcan e incendian un coche de matrícula inglesa. El juez, que ve condensado en ese momento lo peor de los italianos y de un país que ha degenerado moralmente, decide quemar el diario y procesar a su enemigo, aunque sea inocente en ese caso concreto.
Italia es que es muy complicada.
El otro día fue fiesta en Italia, una fiesta muy importante: el 25 de abril se celebra la Liberazione, la Liberación del fascismo y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Hoy toca tema serio. Así cuenta ese día Bernardo Bertolucci en ‘Novecento’ (1976):
Sinopsis: Lo que vemos aquí es a la gente de los pueblos que se entera de la noticia del fin de la guerra y sale con las armas a perseguir a los últimos fascistas que quedan por ahí. «¡Dinos lo qué ves!», le dicen a la campesina que está sobre el carro de heno. «¡Veo un montón de cosas! ¡Veo un montón de bandidos negros que escapan como conejos y uno de los nuestros que les persigue, sin fusil! ¡Tiene sólo un bastón, qué bastonazos le da, parece un diablo con cien brazos, si pudiérais verlo! ¡Gritad! ¡Gritad!» «Bendita juventud que ve lo que no existe», murmura escéptica una anciana que ya no espera nada.
«¡Los alemanes escapan, se van para siempre, no volverán nunca más! ¡Tiran los fusiles y los uniformes para que no les reconozcan». En un momento de ensoñación la chica cree ver a Olmo (Gerad Depardieu), uno de los personajes, en un caballo blanco. Pero enseguida despierta cuando divisa al jerarca fascista del lugar (Donald Sutherland) y su mujer . Los persiguen y los apalean.
Bertolucci, militante de izquierda, da así una visión entre poética y realista de lo que fue aquello. Alegría y barbarie. La reacción popular se puede explicar porque lo que hemos visto entronca con otras escenas similares del fascismo, como la que tenemos aquí en ‘La marcia su Roma’ (La marcha de Roma, 1962), de Dino Risi:
Sinopsis: Un grupo de camisas negras pasan con dos disidentes apresados, cantando ‘Giovinezza’ (Juventud), himno de la época, mientras los dos protagonistas, Ugo Tognazzi y Vittorio Gassman, fascistas de circunstancias y por conveniencia se disponen a dar una lección a otro. Se trata de un juez que les condenó en el pasado en unos incidentes y el método es el clásico de aquella época, ingestión forzada de aceite de ricino, que causa fulminantes y terribles diarreas. Si recuerdan, lo sufre también el padre del protagonista de 'Amarcord'.
Subiendo las escaleras, Gassman, siempre con más morro, explica a Tognazzi, más parado, que agarrará al profesor mientras él le hace tragar el aceite. Tognazzi, a quien no le apetece nada la misión, objeta que a lo mejor se defiende. «Un golpe en la cabeza y se acabó», dice Gassman. Cuando se dispone a tirar la puerta abajo, la abre un señora: «¿Son los del carbón?», pregunta al verles de negro. «¿Tienen cita?». «Desde hace dos años», replica Gassman haciéndose el duro.
«Buenos días, ¿no se han acomodado?», dice el profesor al entrar. Cuando pasan al salón, Tognazzi se olvida la botella. Al decir que no les conoce, Gassman le recuerda los disturbios de la huelga de barrenderos de Milán en la que fueron detenidos. El profesor no se inmuta ante la botella y pide que les traigan el vermut. Luego cuenta que la suya es una familia de magistrados, pero que él prefirió dimitir.
«Un magistrado puede juzgar si es independiente, y un hombre es independiente si es totalmente libre». Como no era libre, explica, dimitió. «Es usted el que nos quitó nuestra libertad», replica Tognazzi. El profesor responde que, en efecto, hoy serían juzgados con mayor benevolencia, aunque él les seguiría condenando igual. «Yo no he cambiado», dice bebiendo su vermut con aceite de ricino.
Luego, arenga: «Sois unos irresponsables, pero no es todo culpa vuestra. Cuando el fanatismo ocupa el lugar de la razón el camino está lleno de engaños, y el engaño mayor es justo éste: que uno cree que ama la propia patria sólo si esta patria es un país donde todos piensan como él, y es así como termina por amar una patria de esclavos, y no se da cuenta de que es un esclavo él mismo». Así apura su copa. «Ahora me tengo que ir, ya ya sabéis dónde. ¡Iros allí vosotros también y vuestro Benito Mussolini!».
Dino Risi, un maestro. Otro ejemplo más de esa elegante combinación de tragedia, comedia e historia que hacía sin esfuerzo el cine italiano de aquella época.
Volvamos a la actualidad porque todas estas cosas están todavía muy presentes en la vida italiana, y quizá algunos lectores desconozcan los detalles.
Hasta este año Berlusconi nunca había celebrado el 25 de abril, porque decía que era una fiesta secuestrada por la izquierda. Además, siempre ha tenido palabras afectuosas hacia el fascismo. Que Mussolini no era tan malo, sólo enviaba a la gente a pasar una temporada de vacaciones a prisión y cosas así. En su línea. A saber qué opinaría del juez que hemos visto en la película, dada su opinión de los magistrados. O qué opinaría el juez de él.
En fin, que Berlusconi ha pasado sus 14 años de vida política, aún siendo primer ministro, sin celebrar el fin del fascismo. Como él, gran parte de la derecha. Ya ven qué tropa. Italia es un país muy complejo. Porque, por otro lado, recordarán que Berlusconi, cada vez que va a Estados Unidos, cuenta su batallita de la visita al cementerio americano con su padre y repite su eterna gratitud a los aliados. A él lo que le fastidia es que también haya que agradecerles algo a los comunistas.
Por eso cada aniversario del 25 de abril está siempre rodeado de cierta polémica, porque los que perdieron -o más bien sus hedereros o simpatizantes- lo ven como una fiesta de la izquierda, aunque la Resistencia y los partisanos, organizados en un comité de liberación nacional reunían a gente de todo pelaje, desde católicos y liberales a socialistas y comunistas.
Por una parte, es verdad que la izquierda italiana ha monopolizado un poco la Liberación, pero por otra también es verdad que los nostálgicos del fascismo nunca se han acabado de bajar del burro. Como hemos contado ya alguna vez, en los últimos años cada vez se han crecido más y el propio ministro de Defensa, Ignazio La Russa, hijo de un dirigente de la República de Saló, el último mini-estado donde resistió Mussolini, no deja de repetir que también los fascistas luchaban por la patria, al menos por la idea que tenían de ella, y que también deben ser recordados.
Pero hay algo más. Hasta hace poco no se hablaba de las masacres de los partisanos comunistas de Tito en la zona de Trieste, las terribles ‘foibe’, simas naturales donde se arrojaba a prisioneros italianos, pero mucho menos de las barbaridades que también cometieron los partisanos italianos y los ajustes de cuentas salvajes que dominaron los primeros días de la Liberación. Como la que hemos visto en 'Novecento'. Esto ha cambiado y se debe sobre todo a un periodista, Giampaolo Pansa, de izquierda para más señas, que lo ha contado en una serie de libros muy vendidos. Para parte de la izquierda se trata de falaz revisionismo, pero para otros simplemente ha roto un tabú y ha rellenado lagunas históricas. Lo que pasó en aquellos días convulsos fue un germen de guerra civil, que siguió de forma latente y de baja intensidad durante los ‘años de plomo’.
En cualquier caso, parece que los tiempos están madurando, pues el partido post-fascista de Gianfranco Fini, Alianza Nacional, se ha diluido en el PDL y parece que abandona definitivamente la nostalgia del Duce, y estamos en 2009. Y la buena noticia es que por primera vez Berlusconi ha reconocido el papel de la Resistencia, el antifascismo como clave fundadora de la democracia italiana y ha celebrado la fiesta de la Liberación, y estamos en 2009. Ha sido un paso significativo por la conciliación e Italia se ha encontrado por fin un poco menos dividida. Aquí lo tienen, a la izquierda, con el pañuelo de partisano anudado al cuello, una imagen impensable hasta ahora. Mañana seguiremos.
Ya ven que cada país tiene lo suyo.
El café aquí se debe pedir con dos effes. No sé por qué pero así está más rico. El café de Italia es el mejor del mundo, eso debe quedar claro. Es una de las cosas que más se echa de menos cuando uno se va. España ha mejorado con sus brebajes e incluso Francia, que estaba a niveles tercermundistas, y el ‘espresso’ ya es artículo de consumo mundial. En Italia es sagrado.
Este café de la foto es un café normal de Roma, aunque falta el vaso de agua al lado, que te lo suelen poner, o si no lo pides. Vean la taza maciza y pequeñita. Vean el ‘scontrino’, el recibo, porque en Italia se paga antes, algo a lo que uno tarda en acostumbrarse. Pero yo ahora en España me voy sin pagar de los sitios pensando que ya he pagado. el caso es que a veces funciona. Como ven, cuesta 70 céntimos. Encima del ‘scontrino’ se pueden poner cinco o diez céntimos, la ‘mancia’, la propina.
Al lado está el azúcar. Entre las tonterías de la UE una de las más penosas fue cuando en 2002 prohibieron los azucareros caseros en los bares. Daba mucha familiaridad. Antes tenías un azucarero grande, con su cucharilla, del que te servías como en tu casa. Ahora, lo máximo, son estos con dosificador, la última resistencia a los sobrecitos.
Ya se habrán fijado que hay muy poco café. El turista desinformado lo toma como un engaño (más), pero es así, un sorbo, máximo dos, de sabor denso e intenso. Los italianos se lo toman de una tacada, como los vaqueros el whisky en las películas del oeste. Pueden caer cuatro o cinco a lo largo del día. El sentido del café no es la larga conversación, sentarse a echar la tarde, como en España, sino la pausa breve, el encuentro entre una cosa y otra, la cita puntual para hablar algo de trabajo. Propicia los contactos, algo fundamental en esta sociedad. Obviamente, el centro de Roma, hábitat de la política y los funcionarios, está lleno.
Esto nos lleva a la dimensión de la barra, cuyo reducido tamaño se observa en la fotografía. Las barras del bar italiano son estrechas, uno apenas se puede apoyar en ellas. Son para dejar la consumición, que se bebe más o menos aceleradamente. La gente mira raro a los españoles que llegan, piden algo y se hacen fuertes en corrillo. Estorban. El bar italiano no es un lugar tan social, ya hablaremos de ello otro día.
Por supuesto, deshagamos el equívoco, el ‘capuccino’ es una cosa para desayunar. Para los italianos tomarlo más allá del mediodía produce vómitos de sólo pensarlo. Los italianos alucinan cuando los guiris lo piden después de comer. Echarle cacao espolvoreado por encima también es bastante de guiri, pero hay italianos a favor.
En todos los bares españoles las cafeteras son italianas, porque son las mejores. A mí me emociona, como un secreto susurrado en clave en medio de desconocidos, cuando veo escrita una frase inscrita de forma habitual en algunas de ellas: «L’espresso quello buono buono si beve solo al bar». En el bar italiano, claro.
Para terminar, Sophia Loren nos explica cómo se hace un buen café, napolitano en este caso. La cafetera es diferente, como verán. Es de 'Questi fantasmi', una divertida obra de De Filippo, llevada al cine por Renato Castellani en 1967.
Sinopsis: Gassman, afortunado vecino de la Loren, se toma un café en la terraza y ella le explica que su máximo placer es tomarse un café tranquilamente en el balcón. "Un café como lo hago yo, se entiende. Con esta cafetera se pueden hacer dos tazas, pero se pueden sacar tres en el caso de que haya una tercera persona. Yo el café me lo tosto yo me misma. ¿También usted? Hace bien, porque la cosa más difícil es adivinar el punto justo de cocción. El color, de manto de monje. El agua debe hervir por lo menos cuatro minutos. Es un pequeño secreto, pero importante. Luego, antes de colarlo en la parte interna de la cápsula agujereada, hay que espolvorear el fondo con media cucharadita de polvo fresco, apenas molido, de modo que en el momento de la colada el agua hirviente ya se aromatiza por su cuenta. Otro consejo: mientras está pasando, este cucurucho de papel, para que el humo denso del primer café que pasa, que es el más cargado, no se pierda. Este papel no vale nada, pero tiene su función. Lo meto en el morro...
-Eeeh?
-El morrito ¿claro?
Sí, como le pasa a Gassman hay que verlo dos o tres veces para enterarse de algo, porque uno se queda embobado mirando y escuchando a Sophia Loren, con su acento napolitano.
El Vaticano estrena hoy un canal propio en You Tube en el que se podrán seguir las intervenciones, sermones y actos del Papa. Era una cosa lógica dado que uno de los principales problemas de la Iglesia es llegar, al menos, a sus propios fieles, no digamos a los no creyentes. Pero es que se supone que la gran prioridad de Benedicto XVI es el diálogo con el mundo contemporáneo, tanto con unos como con otros. Y aquí el Vaticano lo lleva claro. No hablamos de las noticias, sino de su «mensaje», que es lo que a ellos les interesa. Los medios no les hacen ni caso, o al menos no el que ellos querrían, y cuando sí se lo hacen buscan titulares y sobrevuelan la sustancia. Eso la prensa escrita, porque en la tele el Papa sólo aparece si se pone un gorro de la Guardia Civil. Para los creyentes, y entre ustedes los habrá según las estadísticas, supongo que es frustrante.
Ratzinger tampoco lo pone fácil porque casi siempre es intraducible y encima lo que él pretende es que le lean, porque le gusta explicarse con calma. Es curioso, con lo clarita que es la Biblia, qué tostón son las encíclicas y los documentos vaticanos. Intenten leerlos y verán. Pero, y lo que diré ahora quizá sea raro o impopular, escuchar al Papa es interesante. Yo lo hago obligado, claro, pero digo que es interesante porque, en esencia, es alguien que filosofa a diario sobre el sentido de la vida. Es un señor de 81 años, muy culto, que se ha pasado la vida haciendo sólo eso: leyendo, estudiando el asunto de la existencia y dándole vueltas al tarro. En suma, algo sabrá. Así que uno escucha, se lo cree, no se lo cree, reflexiona y saca sus conclusiones. En fin, actividad intelectual, que no es poco, y grandes cuestiones, a los que todos tenemos que dar respuesta. Es una gran diferencia con el resto de los políticos -recordemos que es un jefe de Estado-, que son tan prosaicos y sólo hablan del IPC. A uno le apetece esto más con el Dalai Lama, es verdad, pero los pontífices también merecen una oportunidad.
Ahora con You Tube todo el mundo va poder seguir a pelo lo que dice el Papa, aunque le he echado un vistazo a la página y, de momento, son noticias comentadas y refritos, encima con ese tonillo melufluo que echa tanto para atrás, pero algo es algo. La Iglesia ya puede prescindir del filtro de los medios. El riesgo que tiene es el que siempre le he visto, por ejemplo, a los vídeos de Escrivá de Balaguer: lo peor que le podría pasar al Opus Dei es que tuvieran la máxima difusión.
Deseando buena suerte a este nuevo canal vaticano, recordemos este impagable episodio, uno más, de ‘I mostri’ (Los monstruos, Dino Risi, 1963), con el gran Vittorio Gassman:
Los postfascistas de Alianza Nacional (AN), uno de los dos partidos de la coalición PDL de Silvio Berlusconi, están muy exaltados con la conmemoración del 4 de noviembre. ¿Qué? ¿El 4 de qué? Sí, es lo mismo que se preguntan tres de cada cuatro italianos, que no saben lo qué es, según una encuesta que publica hoy el ‘Corriere della Sera’. Pero hay que saber un poco de historia, por lo menos para sacar quesitos amarillos en el Trivial: el 4 de noviembre fue el día del final de la Primera Guerra Mundial en Italia.
Está bien celebrar el final de las guerras, pero es que el Gobierno le ha dado por celebrar ahora, por primera vez, la victoria en esa guerra. El ministro de Defensa, Ignazio La Russa (AN) se ha puesto muy pesado y ha introducido esta novedad conmemorativa, aprovechando que hoy ya se festeja el día de las fuerzas armadas. Le vemos a la izquierda en una imagen de esta mañana, haciendo risitas con Berlusconi. Al lado, el presidente de la República, Giorgio Napolitano, está más atento a los solemnes actos.
Bueno, se dirá, pues que lo celebren. Total, han pasado 90 años. Lo que pasa es que últimamente, cada vez que la derecha italiana sale con aniversarios raros, se acaban leyendo libros de historia. Están muy nostálgicos. Bueno, pues esto es lo que he encontrado leyendo a Renzo de Felice, máximo historiador del fascismo italiano:
«El fascismo como movimiento fue en gran parte la expresión de clases medias emergentes, que habiéndose convertido en un hecho social, intentaron conquistar poder político. (...) Fue la Primera Guerra Mundial la que movilizó toda una parte de la sociedad italiana, que hasta entonces había quedado apartada. Y esta parte, movilizada para la guerra pero excluida del poder efectivo, después de la participación tiende, a través del fascismo, a reivindicar y adquirir su función (...) La guerra fue el hecho decisivo que puso en marcha el proceso. Sin la guerra no habría habido fascismo»
Estos chicos de la derecha están en todo. Aunque quizá no hilan tan fino. En realidad, lo que se pretende que esta fecha se añada a las dos establecidas hasta ahora como fiesta nacional en Italia: el 25 de abril, liberación de Italia de la Alemania nazi y derrota del fascismo, y el 2 de junio, referéndum entre monarquía y república, que ganó esta última. En resumen, para la derecha significa más o menos que por fin ellos tienen también algo que celebrar. Por ejemplo, el primer ministro, Silvio Berlusconi, jamás ha asistido oficialmente a las ceremonias del 25 de abril, pero ayer estaba en los actos conmemorativos.
La Primera Guerra Mundial, de todos modos, fue una gigantesca carnicería e Italia, aunque ganó, salió muy mal parada. Por eso se han alzado voces que critican la conmemoración, aunque como todo en Italia, son rabietas políticas. La terrible derrota de Caporetto, por ejemplo, es una trauma nacional. Stanley Kubrick contó magistralmente esta guerra en ‘Senderos de gloria’ (1957). Más modestamente, en Italia lo hizo Francesco Rosi, otro gran director un tanto olvidado, en ‘Uomini contro’ (1970, 'Hombres contra la guerra'), que no está nada mal.
Sinopsis: Un grupo de soldados italianos son enviados a la primera línea con una nueva invención, las corazas Fasina:"Permiten en pleno día acciones de una audacia extrema. El enemigo puede disparar con fusiles, ametralladoras, cañones. ¡Con la corazas Fasina, se pasa de todos modos!". Luego el general añade: "Los soldados romanos vencían gracias a las corazas". Tras masacrarlos, los propios soldados austriacos piden a los italianos que se detengan: "Basta, italianos, no se puede matar así, volved atrás". El teniente (Gian Maria Volontè), harto de combatir, grita: "¡Basta, basta con esta guerra de muertos de hambre, contra muertos de hambre!". Cuando ve al general ordenar el avance dice: "¡Ése es el verdadero enemigo, a nuestras espaldas, soldados alzáos, disparemos allí!".
Por esta película, Rosi fue juzgado por vilipendio al Ejército, aunque fue absuelto.
Mario Monicelli rodó también una película sobre esta guerra, ‘La Grande Guerra’ (1959), una obra maestra. «Caporetto no fue una derrota, fue una rebelión que serpenteaba desde hace tiempo y que explotó, los soldados se negaron a combatir, no soportaban más ser enviados al matadero», ha dicho estos días. Monicelli está a favor de que se recuerde la Gran Guerra, pero por honrar «no a los superiores ni al poder, sino a los soldados, hombres malnutridos,mal preparados, y mal dirigidos que resistieron con dureza». Es lo que cuenta en su película, con Alberto Sordi y Vittorio Gasmann en estado de gracia.
"¡Os hago yo ver como se hacen agujeros a una sartén!", dice Sordi para poder asar castañas.
El Ministerio de Defensa de entonces, dirigido por Giuilio Andreotti (sí, el mismo, ya en el 59), no le quiso prestar ayuda con material militar. De Monicelli, Gassman y Sordi se esperaba una comedieta irreverente. Pero salió un peliculón. Es un ejemplo sublime de algo que aparece en casi todas las películas bélicas italianas: retratan al soldado italiano como alguien descreído, que va obligado al combate, que desconfía de grandes valores como la patria o la nación y que, si puede, evita la violencia e intenta sobrevivir por su cuenta. Pero que saca toda su humanidad y heroísmo cuando menos se espera. Yo, en particular, si hay una guerra me iría con los italianos.
En la Primera Guerra Mundial Italia estaba al principio con la Triple Alianza, los que perdieron, pero se declaró neutral y luego, con pactos secretos, pasó al otro lado. En la Segunda Guerra Mundial se alineó con Hitler, pero tarde, sólo cuando la guerra parecía ya ganada. Sin embargo al final terminó en el otro bando, el vencedor.
Para terminar, volvemos a Renzo De Felice (aquí al lado, con su Toscano en la boca). Decía otra cosa sobre el auge del fascismo que da que pensar estos días, por lo que se oye sobre la famosa crisis económica:
«En Europa hay entre las dos guerras una cierta crisis general, que asume consistencia después de la crisis de 1929. Una crisis moral y política que afecta a vastos sectores de la burguesía, especialmente de la pequeña burguesía, y a ciertos ambientes intelectuales. Es una crisis de desconfianza en la democracia y en el capitalismo, y principalmente en su eficiencia y funcionalidad, una crisis que después se amplía a toda una serie de aspectos de las sociedad de aquel tiempo. En esta situación se produce un despertar, un surgir ‘ex novo’ de interés por una serie de experiencias que se plantean como alternativas a la democracia y como un intento de poner fin a las principales disfunciones del capitalismo».
(Como la cita anterior, es una reflexión de su clásico 'Entrevista sobre el fascismo' (1975), que imagino, o quiero imaginar, que estará editado en España)
Nunca se sabe dónde llevan estos arreones de la historia. Y ¿no hay cierto aire general de que esto del capitalismo es una farsa y la democracia un programa televisivo malo?
A propósito, para comprender la crisis y cualquier otra cosa, recomiendo fervientemente el blog de Anatoli, un inmigrante de remoto origen eslavo, célibe y obsesionado con los membrillos. Vayan, vayan a ver.
El Partido Demócrata (PD) de Walter Veltroni, teórica oposición en Italia, no da una. Su gran iniciativa del año ha sido convocar en junio una gran manifestación contra el Gobierno en... octubre. Sí, han leído bien. La convocaron antes de las vacaciones de verano, pero será este sábado. Hay rumores de que pensaron hacerla en 2011, pero en un ataque de realismo decidieron hacerla ya mismo, a los cuatro meses. Este es el concepto del tiempo en Italia.
No se puede decir que no han tenido tardes para preparar el acto, pero resulta que el PD no está mejor en cuanto al concepto del espacio. Estos días se ríe mucho con el cartel de la manifestación (aquí a la izquierda). La prensa de derechas (Il Giornale, Libero), tuvo la agudeza de ponerse a mirar con lupa la foto del cartel y descubrió, oh maldición, que era una foto de una audiencia del Papa en San Pedro. Hay hasta monjas y una bandera de Portugal.
A esto se le puede sacar mucha punta, claro. Bromas aparte, que a cualquiera se le ocurren, lo cierto es que, como todo lo que se escapa de forma inconsciente, el cartel tiene algo de verdad. La única oposición eficaz en este momento en Italia es la Iglesia y sus ramificaciones. La principal revista católica, ‘Famiglia cristiana’, semanario que tira tres millones de ejemplares y uno de los más vendidos de Italia, y el diario de la Conferencia Episcopal, ‘Avvenire’, le han dado mucha caña al Gobierno con las leyes sobre inmigración ilegal, el famoso censo de los gitanos que luego se ha quedado en nada y otros temas. Como se la dieron en su día al Gobierno de Prodi. Bloquearon un proyecto para legalizar las parejas de hecho que ya de por sí era tímido como él solo, para ver si colaba, pero ni por esas. Los católicos infiltrados en el centro-izquierda hundieron el plan.
La Iglesia es el único partido verdaderamente trasversal en Italia, junto con las afiliaciones futbolísticas (en el Parlamento hay clubes romanistas, juventinos,... con políticos de todo signo). Es decir, es el único poder capaz de dominar tanto a la izquierda como a la derecha. A decir verdad, es difícil saber, desde el punto de vista cristiano, qué es más peligroso: los comunistas, que los pobres ya no asustan a nadie, o un elemento como Berlusconi, que da bastante miedo.
Pero es la izquierda la que sin duda lo tiene peor. Como ilustra magistralmente este capítulo de ‘I nuovi mostri’ (‘Los nuevos monstruos’, 1977, Mario Monicelli, Dino Risi y Ettore Scola). Esta película es una continuación de ‘I mostri’, de Risi, y sigue la misma fórmula de capítulos, aunque con dos directores más. No obstante la acumulación de talento, el resultado no es muy afortunado, aunque se salvan algunos episodios y momentos. El mejor, en mi humilde opinión, es éste, firmado por Dino Risi y llamado ‘Tantum ergo’.
Sinopsis: Un cardenal (inmenso Vittorio Gassman) queda tirado en un barrio de las afueras de Roma al pincharse la rueda de su cochazo. Junto a su fiel asistente, ven una iglesia y van a pedir ayuda. Es una iglesia con un cura obrero, rojillo, la Iglesia progre de los sesenta. El sacerdote tiene una asamblea con los fieles para resolver los problemas del barrio, que es una jaula de grillos, para variar. Los vecinos proponen ir al ayuntamiento y armarla. El cura trata de explicarles las vías democráticas y pacíficas, nombrar una comisión... Hasta que un niño ve "uno vestido de rojo", el cardenal. "¿Cómo te llamas, hijo?", le pregunta al cura. "Ah, si, ya he oído hablar de ti...". El cardenal pregunta si puede sentarse a escuchar. El debate continúa, con las clásicas llamadas a montar una bronca y liarse a palos con la Policía. Un desmadre. "¡Hace un año, un año que intento haceros razonar!", se desespera el cura, que propone votar, pero a los feligreses lo de votar democráticamente ya no les convence.
Invitado a hablar, el cardenal habla con verbo florido, vauya que si habla: "Es con verdadera mortificación y profundo dolor que tomo la palabra. Mortificación porque llego a vuestra comunidad por un banal incidente mecánico, y no empujado por mi ansia pastoral, como sería mi deber, y dolor al constatar el profundo malestar de vuestra vida cotidiana... Un malestar que puede llevar a la estúpida , ciega e inútil violencia. He oído a uno de vosotros decir (imita el dialecto romano): vamos, ocupamos, pegamos..." Tras el bofetón, dice: "Sí, he usado la violencia, pero ¿he cambiado quizá tu ánimo, te he convencido? No, sólo he incrementado tu rencor". Luego se dirige al atril y habla de la parroquia, acusada de "haber descuidado los valores del espíritu, privilegiado en modo excesivo las instancias sociales, mejorar las condiciones materiales". Cita a los santos que han cultivado la pobreza. "Nosostros no somos santos, somos imperfectos, pero ¿cómo no podriáis ser imperfectos, vosotros que perseguís otra felicidad, sobre la tierra?". "¡No, la justicia!", interviene el cura, que ya le ve venir. "¿Qué justicia, la justicia de un cura que no siente el deber de llevar su sagrada túnica? No, la justicia de Dios", replica monseñor, que recuerda las bienaventuranzas sobre los mansos... "¿Pero cuándo lo ha dicho?", impreca el cura. "Lo ha dicho, lo ha dicho ¿no has visto al película de Zefirelli?...", le cortan los fieles, que le dicen que se calle. "No hagas tu tesoro en la tierra, sino en el cielo", sigue el cardenal. "Qué bien habla, tendrían que hacerlo papa", susurran los fieles. Ya lanzado, su eminencia dice que es un día de alegría, por el feliz encuentro, y ordena encencer las luces, tocar las campanas, el órgano ("Parece Navidad", dicen los fieles admirados), "...la voz de esperanza del órgano, de mansedumbre, de obediencia,...". Con los fieles enardecidos, el chófer comunica que el coche está listo y el cardenal se las pira.
Ahora que me doy cuenta, casi no se ha hablado en este blog del Vaticano. Debe de ser porque este Papa no hace nada, pero también supongo que lo he evitado inconscientemente para evitar líos, porque es uno de esos temas con los que te insultan. Bueno, pues queda pendiente para mañana.
Sobre este blog
Llevo en Roma desde 2001, como la odisea. Es decir, tiempo suficiente para darse cuenta de que no conoceré jamás Italia. Es un país tan popular por sus tópicos que en realidad es totalmente desconocido, y tienen engañado a todo el mundo. Espero poder transmitir la idea.
El periodismo, como a cualquier periodista un poco espabilado, a veces no me convence demasiado, pero se hace lo que se puede, no sé hacer otra cosa y siempre es mejor que trabajar.
El objetivo indisimulado de este blog es descojonarse, para qué nos vamos a engañar. Para las cosas serias ya está el periódico. Si fuera corresponsal en Ulan Bator lo intentaría, pero vivo en Italia. Otro propósito es referir hechos graves que ocurren en este bendito país y que no caben en el periódico, porque ya ni son noticia. Pero no hay que asustarse, en Italia, como decía Ennio Flaiano, «la situación es grave, pero no seria».
Una última pretensión es elogiar y divulgar el cine italiano, así, porque sí, porque es la pera y ya no lo ponen en la tele. Los niños no saben quién es Mastroianni, y eso es terrible.
Otra cosa que debe quedar clara es que no podré por menos que expresar algunas opiniones, pero como decía el inspector Harry Callahan, por algo llamado ‘el Sucio’, «las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una».
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7-Laudo Mondadori. Corrupción de jueces para emitir una sentencia a favor de Berlusconi. Aplicación de las atenuantes genéricas, que conllevan la prescripción del delito. Su abogado y ministro de Defensa de su Gobierno en 1994, Cesare Previti (chico de la foto), sí es condenado como intermediario del soborno de jueces para Berlusconi. Para conceder las atenuantes, la sentencia considera «las actuales condiciones de vida social e individual del sujeto», es decir, que Berlusconi era entonces primer ministro. En primer grado Previti fue condenado a 13 años. En segundo grado, absuelto. El Supremo le impuso un año y medio.

