Mercedes Gallego

La vida en Nueva York

Millones de estadounidenses llegarán hoy hasta sus colegios electorales para encontrarse que no están en el censo electoral, lo que ha demostrado ser “el eslabón más débil de la democracia estadounidense”, según The New York Times.

La labor de crearlos y mantenerlos no está en manos de un organismo electoral central, como en España, sino en las de los funcionarios locales que, por la razones más peregrinas, algunas de buena fe y otras por pura alevosía, han eliminado a millones de personas sin previo aviso. A los que se encuentren frente a esta situación al final de la cola se les ofrecerá una papeleta provisional, “el talón de aquiles de nuestro proceso electoral”, según Los Angeles Times. Porque lo que no se imagina la mayoría es que al aceptarla su voto quedará a criterio del funcionario de turno, que diez días más tarde optará por tirarlo a la basura en un 34.5% de las veces (media nacional de las elecciones anteriores).

Si en el 2000 George W. Bush ganó Florida y con ello la Casa Blanca gracias a las papeletas mariposa, preñadas y colgantes, en el 2004 salió reelegido por culpa de las papeletas provisionales de Ohio. Su rival, John Kerry, perdió ese estado y con ello las elecciones por 118.000 votos, pero en Ohio 157.000 personas se vieron obligadas a aceptar papeletas provisionales, más que en ningún otro estado del país (1.9 millones de personas en todo EEUU).

Para estas elecciones en las que los expertos han predecido la tormenta perfecta por la avalancha de nuevos registrados y el aumento de la participación, el periódico neoyorquino tenía un llamado urgente en su editorial: “No voten con papeletas provisionales excepto como último recurso, ya que es más probable que no se cuenten”. Su consejo de emergencia era llamar a una de las muchas organizaciones que han dispuesto líneas telefónicas gratuitas y un ejército de abogados para pelear voto a voto a la democracia, e incluso ofrecía uno: 1-866-OUR VOTE.

La verdadera esperanza de los votantes estadounidenses es que uno de los dos candidatos gane holgadamente, porque si se estrechan los márgenes y hay que contar voto arriba o voto abajo, la democracia del país que más presume de ella hace aguas por los cuatro costados. Su equilibrio se basa en que nadie la cuestione, como pasa a menudo en los productos financieros, y ya se sabe cómo ha acabado eso.

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pau

pau dijo

Tremendo. Que el partido demócrata, como hemos visto estos días, haya tenido que contratar miles de abogados que salven los votos, da la medida de lo complicado que lo tiene Obama. Sobre todo con un Tribunal Supremo a la medida de los intereses del gran poder. Que quiere que gane MacCain.

Bachillerpablos

Bachillerpablos dijo

Muy bueno, pero estás hablando de EE.UU. o de algún país africano. Para flipar.
Saludos.

J.O.

J.O. dijo

Para que luego hablemos de repúblicas bananeras.

Borja Marcos

Borja Marcos dijo

Siempre he dicho que habría que mandar observadores internacionales a las elecciones de EEUU. Seguramente el plebiscito de Pinochet en Chile fue mucho más democrático.

anna

anna dijo

lo que no entiendo es por que ningun presidente ni democrata ni republicano ha intentado cambiar el sistema de votaciones ni de recuentos, les debe convenir a todos que el sistema no sea nada "democratico"

Lurdes

Lurdes dijo

He amanecido con la buena noticia , realmente hoy estoy encantada , veremos como van luego las cosas , pero realmente el cambio de actores en el panorama mundial y local ( aqui tenemos una cruz ) es realmente necesario, los que llevan ya un tiempo y no han podido resolver los problemas pues a casa .

salud!

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Sobre este blog

Nací un 4 de julio, como si el destino me hubiera ligado de antemano a EEUU. Salvo esa pista que a todo el mundo se le pasó por alto, nada en mi entorno de familia agrícola andaluza hacía prever que fuera a resultar un alma rebelde dispuesta a saltar del nido a los 16 años. Lo del periodismo no había que imaginárselo, a los 11 me diseñé mi primer periódico con pliegos que pedí en La Voz del Sur, un tubo de pegamento y una máquina de escribir. Desde entonces busco papel para narrar las historias humanas que me encuentro por los cuatro continentes, y este blog viene a resolverme el problema.

La ventaja de haber echado el ancla en Nueva York después de explorar Centroamérica es que el imperio no tiene límites. Así es como entra Irak en mi negociado, junto con todas las guerras habidas y por evitar en las que EEUU meta la mano. Mi lema es que no hay causa más perdida que la que no se intenta, y os prometo que eso me ha llevado más lejos que nada en mi vida. Os invito a que me acompañéis en mi recorrido por los caminos de la vida y la política.

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