Mercedes Gallego

La vida en Nueva York

17 Ene 2010

Se acabó el agua

Los extranjeros navegamos los barrios más peligrosos de Haití forrados con todo lo que tenemos. No hay bancos ni cajeros, todo se paga en efectivo y a precio de guerra. El día que se nos acaben los dólares que traemos habrá que encontrar otra manera de volver a casa.

Lo bueno es que no hay nada que comprar. Todas las tiendas de la capital que no han quedado reducidas a escombros están cerradas, nadie se arriesgaría a una avalancha. Mucho me hubiera gustado poder comprar algo tan básico como una manta, pero aquí no hay esperanzas de recibirla ni como refugiado.

Pero precisamente porque no hay nada que comprar, el dinero tampoco es lo más codiciado en este momento. El convoy mejor escoltado que he visto desde que llegué a Haití atravesó la carretera esta mañana con un aullido de sirenas y tres o cuatro tanques de la ONU. Varios camiones repletos de cascos azules armados hasta los dientes custodiaban la valiosa carga: Un camión de agua.

Y si bien más de un haitiano se hubiera tirado al asalto si no hubiera habido tantas armas a su alrededor, hasta los periodistas que vivimos al amparo de la ONU lo miramos con envidia. El líquido transparente a través del plástico realmente brillaba bajo el sol como si fuera oro a nuestros ojos. Esta noche precisamente se nos acabó el agua.

Toda la que teníamos la trajimos a cuestas de Santo Domingo entre una compañera y yo. Una garrafa cada una, sin coche ni transporte público hay que ser autosuficiente, sólo se puede tener lo que cada uno pueda cargar. Con estas temperaturas los suizos nos habían aconsejado cinco litros de agua diarios por persona. Nos dio la risa, con suerte uno al día.

Agua, pedían a gritos los habitantes de Carrefour esta mañana, el segundo barrio más pobre de Haití, que con sádica crueldad ha sido el epicentro del terremoto. No recibieron más que galletas, porque aunque la ONU reparte tabletas potabilizadoras de agua, no está segura de que sea lo más adecuado. Sin la debida explicación, muchos se las tragan como pastillas.

No se preocupen, yo no me moriré de sed, estoy segura de que quienes están a mi alrededor nunca lo permitirán, pero no crean que es fácil ni para los privilegiados como yo. Quienes comparten esta noche mi trozo de césped al ras son cargos distinguidos como el cónsul de Portugal en La Habana, el responsable de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea para el Caribe, la corresponsal del Periódico de Cataluña y el portavoz del Programa de Mundial de Alimentos. Ninguna de nuestras influencias ha servido para lograr un saco o una manta, pese a que lo hemos mendigado por todos los contingentes internacionales.

Hemos cenado tras repartirnos una ración de comida militar que la Embajada española dejó en el campamento de los uruguayos al evacuar a nuestros paisanos, y nos la hemos apropiado sin muchos escrúpulos, pese a la resistencia de los sudamericanos. Como decía un irlandés que anoche se deleitaba con una camiseta limpia con el sello de una agencia de cooperación, “esto no se llama robar, sino redistribuir”, lapidó a lo Robin Hood.

Para la cena el del programa mundial de alimentos ha repartido con nosotros su galón de agua y mañana tendrá que buscarse la vida para encontrar más. El cónsul portugués se ha hecho la cama con dos cartones y se ha tapado con un papel de aluminio, mientras que el representante de la UE, el más preparado, ha abierto generosamente su saco para que las dos chicas pudiéramos dormir y evitar la humedad del césped.

En el aparcamiento junto a la caseta de la guardia civil y la policía nacional, los dos equipos de Televisión Española y el de Cuatro duermen en los coches. La presentadora de este último ha cortado su toalla en tres trozos para que los de TVE tuvieran con qué secarse el cuerpo en caso de que pudieran usurpar un grifo al aire libre que tiene el contingente colombianos. Los de la televisión pública le han correspondido con un litro de césped para que puedan ir a grabar un falso directo por la mañana. Después del agua, la gasolina es el líquido más codiciado.

Como ven, el terremoto de Haití no sólo ha aplanado Puerto Príncipe hasta el nivel del mar, sino que también ha limado justicieramente las diferencias sociales. Casi me da pudor contarlo, porque por muchas penurias que suframos los privilegiados nada se compara con la indigna lucha entre la vida y la muerte que sufren quienes hemos venido a ayudar, pero si nosotros estamos así, imagínense cómo están los que ya eran pobres y miserables antes del martes pasado.

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Cantabrico

Cantabrico dijo

Hola Mercedes ,pues bien dificil la situacion por alla , aunque no creo que los cascos azules de la ONU den abasto a controlar la desesperacion de los pobres haitianos hambrientos y con sed ,mas bien el saqueo y el pillaje ya han comensado y por algunas imagines que he visto desde Haiti la situacion es desesperante , la ayuda y la comida ya han empezado a llegar a algunas partes de la poblacion ,hay calles obstruidas por los derrumbes , un saludo Mercedes .

Mercedes Gallego dijo

Gracias Cantábrico, sí es muy difícil pero yo veo signos positivos, a estas alturas esperábamos ya que las cosas estuvieran mucho peor, que hubieran atacado los camiones de agua y víveres, que hubieran asaltado a algún periodista o cooperante, que se hubiera rebelado las masas... Vamos, que por malo que sea lo esperábamos peor dada la historiade este pais.

Carlos Benito CBC

Carlos Benito CBC dijo

Hola Mercedes,

No sé la respuesta a las siguientes preguntas:

- ¿qué aportan en estos momentos ciertos periodistas y funcionarios? Aunque no sean muchos, hay recursos escasos que están en el país y que acaban en vuestras manos.

- dándole la vuelta a la tortilla, ¿no os preocupa ser víctimas de la situación? Me refiero a veros obligados a beber agua contaminada, o acabar en medio de algún asalto.

La primera pregunta ciertamente es crítica, pero la hago con todo respeto.

Por otra parte estos días me he preguntado si los países en lugar de jugar a hacer política de cooperación internacional y de actuar de acuerdo a ciertos protocolo lentos, pero que muy lentos, no hubiera sido posible distribuir los alimentos y material de supervivencia por vía aérea (tal vez he visto muchas películas, pero me refiero por medio de paracaídas).

Sabes, me acabo de responder a la primera pregunta. Si no fuera por profesionales como tú y todos los que estaís allá en estos momentos, yo no sabría ahora si la ayuda llegó o no, el comportamiento de los supervivientes...

Saludos

Impresiona

Impresiona dijo

Impresionante tu reportaje como todos mercedes, un saludo desde la comodidad del pais vasco donde somos muy solidarios y nos hacemos cargo del sufrimiento ajeno pero siempre desde nuestro comodo salon, con nuestra ducha, agua. sinceramente yo ayer lei que la policia estaba atracando a transeuntes en puerto principe y me asuste, no ya por los pobre haitianos sino porque ese pais pueda pasar con los dias de un caos a algo peor. quizas una retirada parcial a tiempo no vendria mal, al menos hasta que pasen unos dias y la situacion sea la normal despues de un terremoto tan devastador.

ainhoa

ainhoa dijo

mercedes:IMPRESIONANTE LO QUE ESTAIS VIVIENDO ALLI...IMPOTENCIA AQUI VIENDO TANTO SUFRIMIENTO....LO PEOR ES QUE A MEDIDA QUE PASE EL TIEMPO ESTA TRAGEDIA IRA CAYENDO EN EL OLVIDO ...COMO SIEMPRE... GARCIAS POR COMUNICARNOS TU EXPERIENCIA

Mercedes Gallego dijo

Hola Carlos, con gusto respondo a tus dudas. Sí, tú ya te has contestado en parte pero te añado qué es para mí lo más importante: si los periodistas no hubiéramos salido corriendo a Haití con lo puesto y dispuestos a pasar penurias para contar lo que está sufriendo esta gente, gente como tú no se hubiera conmovido y concienciado para movilizar ayuda internacional. Creamos opinión pública que ejerce presión sobre nuestros gobiernos para hacer lo correcto, tender la mano a un país como éste que aulla de sufrimiento.

Sí, nos preocupa nuestra suerte, ya he perdido demasiados amigos en este tipo de coberturas como para que no pase por delante esa sombra -uno de ellos, Ricardo Ortega precisamente aquí, en Haití, en 2004. Unos días nos ruge el estómago porque a las 10 de la noche nos damos cuenta de que ni siquiera hemos desayunado, mucho menos almorzar o cenar, sino que salimos corriendo al despertar y no paramos. Otros nos días nos arrastramos con diárreas por lo que hemos comido o bebido, y también están ésos en los que quebramos emocionalmente víctimas del estrés, la ansiedad, el cansancio, la presión y la carga emocional que nos vamos echando a la espalda con todo el dolor que vamos viendo. Con suerte cuando eso pasa nos abrazamos unos a otros, porque sabemos que sólo otro que lo viva como nosotros puede entenderlo. Luego nos secamos las lágrimas y seguimos adelante.

Y aún así, con todas las penurias que pasamos, estas coberturas son las que dan sentido a nuestras vidas y a nuestra profesión. Las que te hacen sentir que tu sudor sirve para algo bueno, las que ponen en perspectiva tu propia vida y te hacen relativizar tus propios problemas con una cura de humildad, por la enorme dignidad con que esta pobre gente lleva tanta miseria y tanta desgracia en medio de una situación tan indigna e inhumana. Te sientes pequeñito a su lado, y si ellos pueden sonreír, nosotros también. La mirada de un niño te parte el corazón, y el saber que no le puedes ayudar sin que se te echen todos encima y pongas en riesgo tu vida, aunque en teoría te sería muy fácil darle algo de dinero o de comida y cambiarle la existencia, tal vez incluso salvarle la vida.

En cuanto a los políticos, no francamente, no creo que deban venir en estos momentos. Su presencia requiere un despliegue logístico y de seguridad que desvía los pocos recursos existentes, para nada, porque sus visitas son exclusivamente protocolarias. Creo que deberían esperar a que la gente sobre el terreno se haya organizado y haya podido cubrir las necesidades básicas, y así venir más adelante, para que no se apague la llama, y demostrar que Haití no será la tragedia de moda. Que no nos olvidaremos de ella en cuanto salte algún escándalo con Tiger Woods, sino que nos comprometemos a ayudarles a largo plazo. Que lo que prime no seaa el "photo opportunity", sino hacer el bien.

Besos, y gracias por vuestros comentarios.

Manuel Prado

Manuel Prado dijo

Hola Meche, desde Perú te escribo para felicitarte por tu gran valor estar en vivo y en directo informandonos de lo que esta sucediendo en Haiti, al menos nos informas que hay viveres pero falta orden para distribuirlos, pero eso es por la deseperación de nuestros hermanos que se encuentra con hambre, espero se solucione. Un fuerte abrazo y reitero mis felicitaciones.

Cantabrico

Cantabrico dijo

El clima en Haiti es seco dada la ausencia de arboles y la resequedad del sol ,llevar siempre agua potable si es posible fria para beber y cuidat ,te apreciamos ,un saludo cordial.

ala yaaaa

ala yaaaa dijo

No creo q estes alli,eso para empezar... primero q cuentas q cuentas??? lo q todo sabemos,en una esquina vas a estar no? jajjaja,a quien quieres engañar? q barato sale mentir.

Rafa

Rafa dijo

No creo que sea necesario su presencia allí, lo que sucedió en Haití es la noticia de moda, ya hasta nos llegaron las fotos por correo vía powerpoint. Si es por conmover, un solo periodista con una cámara digital habría hecho el trabajo, ni siquiera es necesario entrevistar, ¿para qué? ¿Para escuchar las mismas respuestas predecibles en todo desastre? "no encuentro a mi familia", "perdí a mi hijo", "estamos hambrientos", "tenemos miedo", "hay gente robando y saqueando", "rescatamos a alguien". Fotos o videos lo pueden hacer personal de la Cruz Roja o soldados.

Ustedes sobran allí, no debieron ir, ahora ustedes son foco de preocupación de fuerzas de seguridad porque no faltará el grupo desesperado que secuestre periodistas hasta que entreguen víveres como rescate o los asalten creyendo que ustedes tienen buenas provisiones.

Ustedes deben ir es dentro de unos ocho meses, o al año, para ver cómo se comporta la recuperación. Allí si se necesita conmover al público porque ya no es noticia de moda, pero si se necesita mucha ayuda.

Mejor labor deberían hacerla yendo a las zonas que fueron castigadas por el tsunami del Océano Indico de 2004, ver que pasó con la recuperación y conmover al mundo porque hoy hay gente que necesita ayuda pero como pasó la moda del tsunami ya nadie les presta atención.

Tom

Tom dijo

Buen trabajo Mercedes.
Acabo de llegar de preparar un hospital de soporte que llegara esta madrugada a PoP.
Es impresionante ver la cantidad de ayuda que se esta quedando paralizada debido a la falta de soporte de seguridad.

Gracias por estar alli y mantener una fuente de infromacion con un alto angulo humano.

"Rafa" y "ala yaaaa dijo" alguien os ha mandado al carajo ultimamente??? Si no, quiero darme el gustazo ser el primero!!!!!

Anónimo

Anónimo dijo

Anónimo

Anónimo dijo

Cantabrico

Cantabrico dijo

Yo tambien comparto parte del comentario de Rafa ,Mercedes es una dama y una profesional y no tiene porque meterse semanas en Haiti ,Haiti de por si tiene barriadas inseguras y con delincuentes y las damas desentes como Mercedes pues no tienen porque quedarse por alli ,personalmente visite Haiti hace algunos A nos y tenia que encerrarme en la noche dentro del un hotel en Port au Prince por la inseguridad ,Saludos Mercedes.

PILAR

PILAR dijo

menudos reportajes estas haciendo!!!!!!!!
me encantan tus cronicas. Me acercan a la dura realidad desde la comoda seguridad de una casa confortable y una nevera llena. gracias por tu esfuerzo por tu valentia, por tu prosa, por no hundirte al ver lo que estas viendo y seguir cada dia en la durisima realidad de un pueblo devastado.
te sigo desde hace tiempo, desde los "empotramientos" con los soldados amercanos en irak junto a gente como julio parrado. yo tambien echo de menos a RICARDO. sigue adelante y sigue por favor contando lo que ves por esos mundos. eres los ojos de mucha gente que te sigue. abrazos.

Palín Palín

Palín Palín dijo

Y hablando de los soldados americanos: ¡ menos mal que se han hecho cargo de la seguridad y la logística esos "demonios" uniformados que son para la progresía los marines !.
Esperemos que la cantidad de ayuda que se está y se va a estar destinando en el futuro para Haití no quede en manos de unos pocos como sucedió en Managua ( Nicaragua ) con la ayuda de España después del terremoto que destruyó esa ciudad.
Afortunadamente, en esta ocasión, van a ser los norteamericanos los que lideren la situación.
Con respecto a ti, Mercedes, cuídate y espero que vuelvas a tu casa pronto.
PD: podrías investigar un poco quién y quienes son los que han estado ayudando desde hace mucho tiempo y denunciando la situación en Haití.
Te doy una pista: "entreculturas". Ellos te pueden informar mejor que nadie.
Un sincero y cordial saludo

ANONIMO

ANONIMO dijo

Encarnarse en el dolor del prójimo significa algo más que limpiar de escombros un país destruido o abastecer de alimentos a una población famélica, cosas que a fin de cuentas pueden lograrse con dinero; encarnarse en el dolor del prójimo significa restaurar su corazón quebrantado, cosa que ni todo el dinero del mundo puede lograr. Y para restaurar los corazones quebrantados -para que el ejercicio de la caridad no se convierta en una virtud loca, en un mero activismo vanidoso- hace falta consolar al triste, hace falta sufrir con paciencia los defectos del prójimo, hace falta corregir al que está en un error, etcétera. Hace falta, en fin, preocuparse por la salvación de las almas............

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Sobre este blog

Nací un 4 de julio, como si el destino me hubiera ligado de antemano a EEUU. Salvo esa pista que a todo el mundo se le pasó por alto, nada en mi entorno de familia agrícola andaluza hacía prever que fuera a resultar un alma rebelde dispuesta a saltar del nido a los 16 años. Lo del periodismo no había que imaginárselo, a los 11 me diseñé mi primer periódico con pliegos que pedí en La Voz del Sur, un tubo de pegamento y una máquina de escribir. Desde entonces busco papel para narrar las historias humanas que me encuentro por los cuatro continentes, y este blog viene a resolverme el problema.

La ventaja de haber echado el ancla en Nueva York después de explorar Centroamérica es que el imperio no tiene límites. Así es como entra Irak en mi negociado, junto con todas las guerras habidas y por evitar en las que EEUU meta la mano. Mi lema es que no hay causa más perdida que la que no se intenta, y os prometo que eso me ha llevado más lejos que nada en mi vida. Os invito a que me acompañéis en mi recorrido por los caminos de la vida y la política.

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