No se quede usted sentado

 

Seguí el movimiento de los indignados en Londres cuando surgió y ya conté aquí mis impresiones. Las resumiría ahora retrospectivamente como un agudo contraste entre los medios- acampar en la vía pública (en climas templados, obviamente)- y el fin de reivindicar un cambio en la política que se traducía en debates sobre el sistema electoral.

Ahora sus objetivos me parecen aún más difusos. Y se recurre a la misma forma de protesta, congregarse en la calle. Es un acto de difícil justificación y esencialmente pasivo. Que debe ser tratado con respeto cuando no incumple la ley.

Ofrezco este ejemplo británico que me parece más atractivo. Se trata de 38 degrees.

Han hecho campañas diversas, contra la venta de bosques públicos, por la reforma del sistema electoral,… Sondean ahora a sus suscriptores sobre las áreas en las que deben incidir ante la reforma de la sanidad pública.

Es un movimiento activo, que intenta afectar la dirección de la política, ofreciendo una dirección abierta pero no asamblearia y con medios de intervención como la correspondencia masiva dirigida a los políticos.

Quizás su recibo de la luz o del gas haya subido tanto como aquí. 38 degrees agrupó a sus suscriptores y con ayuda de Which, una publicación de servicio al consumidor que no admite publicidad, ha negociado con los suministradores de energía en nombre de todos los que se han unido a la campaña.

Ofrece la asociación cooperativa como enmienda al aislamiento que siente el ciudadano contemporáneo ante el peso aplastante de los grandes poderes.

El resultado de la negociación es que una nueva compañía energética, surgida del movimiento cooperativo británico, que tiene tiendas y supermercados y también servicios financieros, ha ofrecido el mejor precio colectivo.

Quizás ya conocen todos ustedes este vídeo. Es una tercera vía entre la indignación y el cooperativismo.

 

Conversaciones con J. (15)

La situación, la coyuntura, la cosa ha empeorado, como ya saben ustedes. Mi contumaz alegría me ha abandonado y evito decir que soy Spanish para no iniciar todas las conversaciones con un pésame. J. lo sabe y lo tolera; es más, me lleva ahora a su nuevo club y entro gratis después de que él firme en el registro de entrada en nombre de su ‘guest’.

No es solo que me siento como un gorrón. Era una mañana de sol pero, desconfiado ahora de todo, me había abrigado para un partido invernal. Hacía calor y J. iba en camiseta. Y además está el problema de mi raqueta amarilla. Cuando creí que era una raqueta de niño la cambié por la vieja y J. me arrasó. No era la raqueta. Quizás es este sentimiento mórbido de incertidumbre.

Pero el toque de las primeras bolas, la luz, los pájaros, la hilera de castaños en el borde de las pistas… Comenzamos un peloteo gozoso. J. estuvo flojo en el calentamiento y cuando recogíamos las bolas que habían caído en la red componía muecas de disgusto.

- ¿Rato?- le preguntaba yo.

Mueca de disgusto.

- ¿De Guindos?

Mueca de disgusto.

Luego ocurrió una calamidad en la pista contigua. Dos mujeres jugaban con buenos golpes y una de ellas se fue al baño. Quedó la más bella sentada y posiblemente observando nuestro partido. Me excité. J. también, pero no es lo mismo. Quizás aquella mujer había deducido que yo era español porque maldije algunos fallos con autorretratos de ambición científica- bruto, bobo, inútil,…- y me observaba ahora como a un pobre hombre que tiene un pisito ridículo en Marbella aún sin pagar. Me descompuse en nombre de la nación.

Pedí consejo psicológico a J. tras darnos la mano al final del partido:

- España no va a salir del euro- me tranquilizó-. Pero los gobiernos se empeñan en ocultar la situación. ¿Por qué exigen 30.000 millones para las recapitalizaciones? Cien mil calmarían el problema y la deuda nacional aún sería manejable. Olli Rehn se lo está pidiendo y les dice que entonces se podría negociar un ajuste más lento, pero no lo hacen.

- ¿Por qué?- le pregunté. Los pájaros piaban, la mañana ofrecía esperanza.

- Porque intentan protegerse ellos mismos. Y hacen lo peor: austeridad inmediata y recapitalización insuficiente de la banca.

Me fui a casa confiado en que se acerca una transformación mayúscula de la política española. Quizás una benéfica invasión.

Tengo ya ganas de jugar el próximo match.

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El mejor y más completo análisis que he leído en las últimas semanas sobre lo que ocurre en España ahora

Cinco hombres

 

Cinco hombres que saben lo que fue el festival de la isla de Wight y charlan sobre la estructura de propiedad en el medievo inglés, la jurisprudencia reciente, el Athletic de Bilbao, el Banco de Inversión Verde, Bankia, sobre las campanas y olores del catolicismo, sobre todo lo que uno puede encontrar del siglo XVIII en internet.

Cinco hombres casados o comprometidos, con sus dichas y lamentos, en la variedad de cinco hombres sentados en un pub con nombre de amanecer.

Uno de ellos dice que conoció a Marianne y los otros callan y escuchan. De todo lo vivido, de la mezcolanza de teorías y experiencia, emerge súbitamente, soberana, el eco de la voz rota de una mujer caída de la gracia.

Marianne Faithful. As tears go by.

 

 
Enjoy the weekend.
 

Censuras perversas

 

Hace muchas lunas fui enviado del periódico a la Primera Guerra del Golfo. Un día el quiosquero del hotel, en Dahran, nordeste de Arabia Saudita, se me acercó con aire conspirativo, me llevó a su tienda y me pidió mi opinión: ¿qué era aquello?

Aquello estaba en la portada de una edición española de Tatuaje, una novela de la serie del detective Carvallo, de Manuel Vázquez Montalbán.

 

El tatuaje en el dedo índice le inquietaba. La policía religiosa, mutawa, recorría las calles golpeando con cañas los tobillos de mujeres que mostraban sus tobillos y caían también por el quiosco para comprobar que nada de lo que allí se vendía contravenía sus perversiones. Si le preguntaban por ese tatuaje, ¿qué podía decir?

Observé perplejo el tatuaje. No entendía nada. Hasta que buscando en lo que parece un mal dibujo de la cabeza de una mujer o el champiñón de una bomba nuclear comprendí que el quiosquero había visto allí la silueta del glande de un pene.

Le dije que era el dibujo de la cabeza de una mujer. El quiosquero me lo agradeció calurosamente y nos reímos del efecto de aquella censura: dos tipos más o menos normales escrutando una imagen hasta encontrar en ella lo prohibido.

Días después murió la legendaria bailarina Margot Fonteyn y el ejemplar de The Guardian que recogía la noticia ilustrada con fotos estaba censurado. Había visto ya cómo la oficina de censores tachaba con tinta negra opaca el muy discreto escote de Margaret Thatcher. Con una bailarina la tarea era más extensa pero tacharon también las piernas, los brazos, el cuello de una foto de la niña Margot con un tutú. Al cerdo que decretó aquello sí habría que detenerlo para al menos preguntarle qué veía él tan reprimible en aquella foto.

Se preguntarán usted a cuenta de qué viene todo esto. Viene de mi descubrimiento este fin de semana de esta versión de Ballerina, de Van Morrison, que me gustó mucho. Estuve paseando por Belfast Este el otro día, por las calles en las que creció Van The Man y que luego se convertirían en campos del crimen. Cuando visito aquello suelo escuchar su música al volver a casa.

 

Enredados en torno a Murdoch

 

Hay al menos dos partes en el enredo actual sobre la prensa británica.

Por un lado, están las investigaciones de la policía o del parlamento sobre las prácticas ilegales (escuchas telefónicas, intercepción de correspondencia, sobornos a policías,…) por periodistas del News of the World y otros medios.

La investigación importante en ese aspecto es la policial. Y el informe que se publicó ayer por un comité parlamentario es una evaluación más política, debilitada porque la condena a los Murdoch por su voluntaria ceguera o su incapacidad para gestionar apropiadamente una empresa mediática se hace con una división entre partidos. La falta de consenso convierte el informe en política politicastra.

El segundo aspecto es el que investiga el juez Leveson sin afán de llevar a procesos judiciales. Y en esa encuesta se trata de analizar, entre otras cosas, la influencia y las relaciones entre gobiernos y prensa.

No es sencillo desenredar el nudo de esa cuestión.

Hay periódicos, como el Daily Telegraph, que apoyan las políticas conservadoras. Sus lectores lo esperan. Es invariable desde una perspectiva comercial y limita la influencia del periódico en el devenir del gobierno. Sus propietarios, al ofrecer un producto que incluye noticias, ideas y opiniones sobre la política acceden a los políticos con más facilidad que otros, pueden promover sus intereses.

En el caso de los periódicos de Murdoch, como The Times y The Sun, se escribe estos días como si hubiese un gran pacto de trastienda por el que Cameron, como antes Blair, hubiesen ofrecido al patriarca Murdoch un trato de favor a su empresa a cambio de que sus periódicos apoyasen editorialmente a sus respectivos partidos en las elecciones.

Pero las consideraciones del empresario de prensa no me parecen tan simples. Murdoch tiene sus propias idea políticas pero no quiere apostar por el caballo perdedor, quiere apoyar siempre en unas elecciones al partido que gobernará. Y los movimientos hondos de favor electoral no dependen del apoyo previo de la prensa; se deben a otras cosas. ¿Por qué cae un gobierno tras otro desde el estallido de la crisis? ¿Porque todos ellos tienen en contra a su prensa nacional? No es serio.

Portadas de The Sun en las elecciones escocesas de 2007 y 2001, la primera asociando el ahorcamiento de Escocia al voto nacionalista y la segunda pidiendo el voto a su líder, Salmond.

Hay un factor que favorecería la influencia de la prensa en estos tiempos. Lo hablaba ayer con S. La gran batalla ideológica ha desparecido en los países desarrollados. Veremos quizás a las clases medias abrazar el radicalismo político a medida que esta crisis penetra en la sociedad y destruye su confort, pero las diferencias entre los programas de los partidos son muchos más pequeñas que en el pasado.

Eso lleva a un mayor acento en la política audiovisual, en las diferencias culturales, en el papel de las personalidades,…cosas en las que la prensa generalista se siente más cómoda. Pero no puede llevar a que se sobrevalore el papel electoral de la prensa.

Escuché el otro día a un ex editorialista del Financial Times, el mejor periódico británico, decir que un veterano de la sección de editoriales le dio estas instrucciones: “Para escribirlos hay que descubrir qué está ocurriendo y apoyarlo”. La prensa popular, la que vende, apoya al poder. Y luego hay periodistas individuales que escriben con un espíritu más crítico y que son publicados cuando los empresarios de prensa creen que su trabajo tiene interés comercial.

 

Public Enemy. Don’t believe the hype.

Enjoy the weekend.

La libertad de Zurutuza

 

El primer recuerdo que tengo de Atocha es un partido del Sanse, en el que jugaban Matute, Olano, Urreisti. Crecí en frontones en los que mi tío Jesús lo ganaba casi todo como pelotari aficionado de la Real Sociedad. Mi equipo de juveniles, el Mundaiz, tenía una asociación con la Real y en mis años adolescentes entré en el estadio gratis con mi carnet de juvenil del club.

Vi jugar cada domingo a la quinta del ascenso en Puertollano (Ansola y Mendiluce, entre mis ídolos) y más tarde a los de mi generación, la que perdió la semifinal de la Copa de Europa por un gol en fuera de juego en los últimos minutos, en Hamburgo. En algún anal del club he visto mi nombre como campeón de Guipúzcoa de pala corta, segunda, con Miguel Martín. Y, aunque he vivido fuera tanto tiempo como en mi casa, al final de una semana normal busco el resultado de la Real. Vamos, que creo que se podría decir que soy de la Real.

Mi fidelidad se puso a prueba cuando vi a la grada de Atocha pedir y lograr el relevo de Alberto Ormaetxea como entrenador.

He comprendido también que lo que la Real de mi quinta logró- llegar a la cima europa y ganar dos ligas con todos los jugadores criados en la pequeña provincia de Guipúzcoa, salvo dos, los navarros Satrústegui y Celayeta, que llegaron como juveniles- fue el resultado de un régimen laboral aplicado a sus futbolistas que sería intolerable para cualquier otra persona. Clamaríamos a los infiernos si se nos aplicase, como a los profesionales del fútbol en aquel tiempo, un derecho de retención por nuestras empresas.

He seguido siendo de la Real incluso cuando practicó el racismo que detesto entre 1989 y 2002, entre el fichaje de John Aldridge y el de Sergio Boris, el primer español sin ninguna conexión vasca contratado por un club que ya se había resignado, tras la derogación del derecho de retención, a reclutar futbolistas de otros lugares.

A quien no ama el paisaje de su infancia le costará más de lo debido conocer la felicidad y, en mi caso, las decepciones sobre el propio país se han compensado con el recuerdo de mi paso cotidiano por Atocha camino del colegio, cuando algunos días veía a los jugadores cargar los cestos de mimbre en el autobús que les llevaba al entrenamiento en el hipódromo de Lasarte.


José Mari López

El domingo desconecté la retransimisión de Al Jazeera cuando oí los pitos a Zurutuza- qué bien pronuncian los árabes su apellido- porque formó parte de una expedición de cuatro jugadores de la Real que acudieron a San Mamés para ver el partido entre el Athletic y el Sporting de Lisboa en la Liga Europa.

¿Qué sentimientos perversos exigen que se coarte la libertad de otras personas? En torno a este rollo del fútbol se promueven y justifican ideas que en otras esferas de la vida nos parecerían aberrantes.

 

 

 

 

Un debate en la City sobre el euro

 

Asistí ayer a una conferencia y debate sobre dónde estamos dos décadas después de la firma del Tratado de Maastricht.

Me gusta la manera en la que la prensa americana publica a veces entrevistas, en las que el periodista simplemente transcribe sus anotaciones, como en este caso, o fragmentos de la grabación. Así lo haré aquí.

El ponente fue Thomas Mirow, presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo.

- En el momento de la firma del Tratado, el PIB español era el 47% del alemán y en 2008 era el 56%. Hoy es el 48%.

- Si se hubiese puesto la unión política y fiscal delante de la monetaria no habría avanzado ninguna de ellas.

- El flujo de capitales a países de la periferia previsto en la dinámica de la unión monetaria funcionó demasiado bien.

- Mala suerte. La gran crisis financiera.

- Para promover el crecimiento, hay que reformar el mercado del trabajo, favoreciendo la incorporación, rompiendo dualidades contractuales donde existen, desligando salarios e inflación, reteniendo a los viejos trabajadores para no crear más problemas con pensiones,…. Hay que desregular servicios profesionales y comercio a escala del mercado único. Y en el largo plazo el crecimiento sólo puede venir de educación e innovación.

- Se está completando una arquitectura coherente pero el largo camino está lleno de dificultades.

Shriti Vadera

- La reforma de las instituciones ante la crisis necesita tiempo y lo que el mercado no da es precisamente tiempo. Alguien tendrá que conseguirlo.

- El euro necesita un sector bancario transfronterizo, que en este momento no funciona.

- Los capitales están huyendo de los países del sur. ¿Cómo puede haber crecimiento sin un sector financiero?

Ernst Welteke, ex presidente del Bundesbank.

- No hay crisis de moneda, es la más estable que hemos tenido tanto tiempo seguido.

- La deuda soberana es consecuencia de la crisis financiera.

- El mercado no valoró los bonos periféricos antes de la crisis como diferentes a los alemanes. No creyeron en la cláusula que prohíbe el rescate.

- El Banco Central Europeo emitió en todas sus declaraciones tras reuniones del consejo un llamamiento a reformas estructurales. Nadie hizo caso.

- Se han producido sesenta violaciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

- Hasta ahora no hemos ayudado a los países en dificultades, a sus ciudadanos. Hemos ayudado a sus bancos.

- Soy muy optimista sobre el futuro.

Vicky Price

- El mercado de bonos no entendió la estructura del euro pero el de divisas sí y por eso ha mantenido el euro en una paridad baja, que es conveniente para las exportaciones alemanas.

- Los griegos esperaban que los tecnócratas tomaran el poder político con el euro, pero no ocurrió.

- El problema se extiende a Holanda, a Francia,…el paquete fiscal ya está muerto. España necesita una masiva recapitalización en los próximos dos meses o habrá rescate.

David Marsh

- Quienes firmaron el tratado no sabían lo que firmaban. Lo que ha ocurrido fue descrito por muchas personas.

- No necesitamos una moneda única para que el mercado común funcione. Las exportaciones británicas a Alemania han subido un 20% en el último año.

- La condición para empezar a resolver los problemas es que Alemania tenga una mayor inflación que los demás.

- No hay un solo producto griego, portugués, español, que sería comprado por un déficit en Alemania.

Thomas Mirow

- Sí, David, te lo he dicho muchas veces. El mayor problema de Europa es no haber sido una colonia británica.

Bruce Sprinsteen. Long time comin.

Enjoy the weekend.

Una trilogía del adiós

 

Nos habían regalado entradas para el Royal Festival Hall. Tres sonatas de Schubert por la pianista Mitsuko Uchida. El auditorio estaba casi lleno, pero en la fila anterior a la nuestra había seis asientos vacíos. Un chico con aire de ser muy pedante incitó a su novia a moverse desde un lateral de la fila a la posición central, donde estaban los sitios vacantes.

Pero, cuando el concierto estaba ya comenzando llegó a esa fila un hombre joven que guiaba a una familia, ahora forzosamente separada en sus asientos por la presencia del pedante y de su novia.

Sonaban las primeras notas cuando el viejo con la cabeza pelada se sentó delante de mí, pero no parecía preocupado por molestar a los demás. Dijo algo a su mujer, que le siseó para acallarlo. Pero se quitó la chaqueta y el jersey tan tranquilo. Volvió a hablar. Cuando habló por tercera vez, una mujer que estaba delante de él, a su derecha, se volvió y le miró fijamente durante un buen rato como muestra de reproche. Él sostuvo su mirada y, ya en camisa y tirantes, siguió mirando a la nunca y al peinado de ella como esperando que se diese de nuevo la vuelta para encararse en un desafío grave e irresoluble.

Al final, M. me dijo que en la última sonata de la trilogía del adiós, que Schubert escribió en vísperas de su muerte, el cruce de miradas- porque uno tosía, el otro hablaba, a la otra se le caía el programa- la distrajo.

Había tal tensión en aquel gallinero de butacas que me reí para mis adentros pensando, durante algún pasaje de la noche, que nos íbamos a poner en pie súbitamente y atizarnos puñetazos entre varias filas ante el asombro de Uchida y de otros espectadores.

De ocurrir eso, el viejo italiano de la cabeza rapada, con camisa y tirantes, hubiese sido para mí.

Sviatoslav Richter. Sonata en si bemol mayor. D. 960
 

 

Prensa tory contra Miriam González

 

La prensa conservadora examina con ahínco a Miriam González Durántez, esposa del viceprimer ministro Nick Clegg. Hay un sector tory quejoso por la influencia liberal-demócrata  en el gobierno y que bucea en sus actividades profesionales.

Dos hallazgos recientes han ofrecido artículos con tamaño considerable. El Telegraph ha descubierto que la abogada española fue contratada por la compañía americana Kraft cuando adquirió Cadbury. La adquisición provocó malestar y Kraft fue acusada de incumplir compromisos previos de no despedir empleados y de mantener abierta una factoría amenazada con el cierre.

Clegg criticó al gobierno laborista por aceptar la compra, pero tres semanas antes Kraft había contratado los servicios de la firma legal, DLA Piper, para la que entonces trabajaba González.

 

         Justine Thornton, abogada y esposa del líder laborista, Ed Miliband, Miriam González y su marido, Nick Clegg, y Samantha Cameron, consultora a tiempo parcial de Smythson.

Toby Melville. Reuters.

La segunda noticia de los últimos días es sobre su asesoramiento de la Oficina Jerifiana de Fosfatos (OCP), el ente público marroquí que explota lo que se consideran como las tres cuartas partes de las reservas mundiales de un mineral utilizado entre otras cosas para la fabricación de fertilizantes. Estados Unidos y España son los mayores importadores.

Miriam González tenía a la OCP como cliente y lo mantiene tras su paso a la firma americana Dechert. Pero entre las minas se incluyen las de Bou Craa, en el Sahara Occidental, que la ONU incluye, junto a Gibraltar, en la lista de territorios por descolonizar.

Hay países que han decidido no invertir en empresas que participan en el comercio de fosfatos procedentes del Sahara Occidental y presiones de ONG.

La posición editorial de los medios conservadores británicos es un tanto esquizofrénica: acusan a Clegg de hipocresía porque él o miembros de su partido han manifestado críticas a la compra de Cadbury o a la inculcación de derechos humanos en el Sahara sin decir si la cuestión de fondo está bien o está mal.

La de Clegg es también contradictoria, aunque puede protegerse tras la separación de lo público y lo privado (que en este caso afecta a su mujer, cuyas ideas políticas no son conocidas).

La de Miriam González es obligatoriamente silenciosa, porque como abogada está sujeta al deber de confidencialidad hacia sus clientes.

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Por petición de Fdenograro, la versión de The Way Young Lovers Do por Jeff Buckley.

El timo de la estampita

 

El servicio de correos, Royal Mail, que el gobierno quiere privatizar, anunció en febrero un espectacular aumento del precio de los sellos.

El de primera clase, que cuesta ahora 40 peniques (48.51 euros, si el euro existe aún cuando lean estas líneas) pasará a costar 60 el 30 de abril.

El de segunda pasa de 36 a 50.

Los más observadores se habrán fijado en que, a diferencia de lo que ocurre con los sellos en España, los británicos, que tienen el nombre de stamps, no tienen inscrito un precio sino la categoría.

¿Qué ocurrió tras el anuncio? Elemental, querido Watson.

Que los jubilados y otras gentes de mal vivir se acercaron a su estafeta más cercana y compraron mogollón de sellos al precio de hoy, ahorrando la diferencia con el precio de mañana. Que los 42.000 puestos de venta de sellos acapararon estampitas al precio de ahora para venderlas mañana al precio de mañana.

¿Qué ha ocurrido? Que Royal Mail ha racionado la distribución de sellos para garantizar, cito literalmente, el legítimo beneficio de la empresa.

Esto puede derribar gobiernos en este país. Antes de la Semana Santa provocaron un colapso de gasolineras y subidas de precios porque advirtieron que podía haber escasez en una inminente huelga. No hubo huelga. Ha llovido tras decretar una prohibición del uso de regaderas en el principio de la primavera. Y ahora los sellos.

Los británicos son estoicos pero el malestar se extiende como las mareas imparables del CO2.

El globero mayor se va de viaje unos días. Volaremos, si volamos, con vientos impredecibles.

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Enjoy the weekend.

elcorreo.com

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