El fin del capitalismo y otras sandeces

El hombre de la izquierda es un abusador de sus colegas en el Gabinete. Al anterior primer ministro, Tony Blair, no le dejó inmiscuirse en su jardín privado, el HM Treasury.

Pero al actual ministro de Hacienda, Alistair Darling*, lo reduce al papel de grumete. Ayer, apenas le dejó hablar durante la presentación mediática de las medidas bancarias.

Ya en la noche, tras supuestamente salvar al mundo del colapso financiero, Brown no dejó a la ministra de Interior, Jacqui Smith, ni siquiera escuchar lo que le decía el portavoz de la oposición, en el debate que siguió al anuncio de que el Gobierno no va a insistir en la extensión del plazo de detención de supuestos terroristas de 28 a 42 días.

Brown hablaba y gesticulaba a Smith, le dictaba lo que tenía que responder. Y la ministra de Interior, con su casco bien puesto de firme, qué digo yo, de la más firme defensora de la seguridad nacional, no pudo hacer lo que obviamente correspondía: girar, sonreir al hombre del momento, y decirle Would you, please, shut up?” Nadie se atreve.

El plan

En mi opinión, fue la constancia de una clara coordinación de los gobiernos para introducir liquidez en el sistema de crédito la que produjo las alegrías bursátiles de ayer, un brote de mayor fe en el futuro. Bienvenido sea. Y que dure. Pero todavía no hemos visto los efectos directos del plan en aquello para lo que está destinado.

La compra de acciones en grandes bancos británicos- todos ellos, RSB, HBOS, TSB, con orígenes escoceses, como los dos políticos de la foto-, en los términos en los que parece que se va a producir, puede provocar más malhumores en los próximos días que los registrados ayer- alguno hubo-, cuando se sentía una emergencia internacional.

Los bancos participados, dice el Tesoro, serán gobernados por un ente alejado de los ministros, pero las condiciones de recapitalización les imponen, además de la calderilla populista de que los directivos no cobren bonos, nada menos que alcanzar el nivel de 2007 de préstamos a compra de vivienda y pequeñas y medianas empresas. Han leído ustedes bien. Como mínimo, el nivel de préstamos a la vivienda que se vivía en la cola de la burbuja inmobiliaria. ¿La receta es aumentar la deuda familiar y el préstamo hipotecario en este mercado inmobiliario?

Early days. Si Den Xiaoping dijo que era muy pronto para juzgar las consecuencias que había tenido la Revolución Francesa, esperemos un poco para ver lo que ocurre con todo esto.

*A los que anuncian el fin del capitalismo- ¡qué irá a sustituirlo, me pregunto yo!-, les doy una información casi confidencial. Alistair Darling se presenta en las entrevistas como un hombre pragmático, que se interesó como estudiante en la política y entró en el partido Laborista para hacer cosas y no para cultivar ideologías. Pero todo eso es otra trola. Fue en realidad militante del International Marxist Group, la IV Internacional, trostkista. Practicaban la infiltración en otros partidos, el llamado ‘entrismo’.

Y si Darling estuviera…

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