Iñigo Gurruchaga

La vida en Londres

El club de fútbol Tottenham Hotspur ha despedido al español Juande Ramos como su entrenador. En estos asuntos de la pelotita, hay que conseguir en primer lugar que la pelotita entre en la portería, pero un entrenador es además líder de un grupo humano. Y yo creo que ahí Ramos ha tenido un problema.

Los jugadores suelen hablar de jugar bien para él, refiréndose a su entrenador, como una ofrenda al líder. Cuando llegó, hace exactamente un año, Ramos dijo que sería capaz de comunicarse con los futbolistas sin problemas, aunque no quería hablar a la prensa en inglés.

Estas fueron sus primeras palabras, en febrero de este año, cuatro meses después de llegar, tras ganar la Copa de la Liga. Ramos, hombre de estampa hierática, desvelaba la oculta fragilidad de la pose.

Así hablaba un año después, hace unos días. ¿Quiién confia en semejante líder para salir de una situación crítica?

Así hablaba Rafa Benítez en 2006, un año y medio después de llegar.

Y así de mal habla Luiz Felipe Scolari, nada más llegar al Chelsea, este verano.

En el caso de Benítez y Scolari, hay energía, hechura, asentamiento. Exudan convicción de que van a encarar y resolver los problemas que se presenten.

Es curioso que en la Liga estemos acostumbrados a entrenadores que no dicen una palabra de español al llegar. Ahora menos que en el pasado, quizás, cuando a los extranjeros se les recibía y pagaba como si estuviesen haciéndonos un favor.

En Inglaterra, donde lo ajeno a lo inglés o angloparlante vende menos, el tiempo de adaptación es más limitado. Un eslovaco, Venglos, fue pionero en el Aston Villa. Y fue tan dubitativo con el idioma y tan efímero como Ramos. Luego llegó el políglota Wenger. Y abrió de par en par la puerta a los entrenadores extranjeros.

Pero estos inmigrantes privilegiados tienen el mismo reto que el inmigrante normal; para abrise paso deben transmitir su personalidad hablando el idioma. Y para tener éxito esa personalidad tiene que ser seductora.

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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Elvira

Elvira dijo

Yo entiendo que el dueno del equipo despida al entrenador (persona clave) en un equipo de futbol si hay dudas de que se pueda comunicarse con los jugadores sobre todo cuando las cosas van mal.

Tu hermano el mayor

Tu hermano el mayor dijo

Es curioso porque yo le entiendo muy bien pero, el vestuario tenía que ser un morirse de risa.

Indigou

Indigou dijo

Con este artículo, aparte de demostrar una realidad como un piano, conseguirás que me den más caña en casa, pero no os preocupéis que la semana que viene, el miércoles concretamente, vuelvo a las clases de inglés.

Seguro que a Juande, al igual que a mí, el de la estación de tren no le entendería aquello de "Return to Richmond"...

El entrenador, a parte de tener una buena planifciación deportiva y unos buenos conocimientos futbolísticos, debe de ser un motivador y con ese inglés del bueno de Juande dudo que lo consiguiera.

Un abrazo.

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Sobre este blog

Nací en San Sebastián y disfruto ahora en el viaje interminable por Londres, la ciudad en la que vivo. Cuando estoy ocupado o de vacaciones, dos colegas admirables- Ainhoa Paredes y Mónica Bergós- cubren también la corresponsalía de los diarios regionales de Vocento. Para explicar nuestro trabajo, me amparo en el recuerdo de un aforismo de Karl Kraus- "No tener una idea y poder expresarla: eso hace al periodista"- y en la confesión de Pío Baroja: "Tengo normalmente la preocupación de desear el mayor bien para mi país; pero no el patriotismo de mentir".

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