A. Bolinaga comentaba el viernes que le ha encantado Una lectora nada común, de Alan Bennett. Y terminaba su mensaje preguntándome si la reina habría leído la novela y si había provocado aquí comentarios significativos.
Bennett empezó en el grupo cómico Beyond the Fringe. Lo formaron cuatro personajes notables: Bennett, el polifacético Jonathan Miller, el genio disoluto Peter Cook y el que sólo quería hecer reir, Dudley Moore.
Es un autor versátil y con gran éxito entre los británicos, aunque no creo que se le ha traducido mucho. Pinchen en el enlace y es probable que les suene alguna película de la que ha sido guionista.
Una lectora nada común es una novela breve, en la que Bennett despliega el tono que le ha hecho tan querido. Es una sátira benigna, no malhumorada. Ve el mundo con cierta gravedad, pero no grita. En unas pocas páginas de escritura bien calibrada y limpia, fabula sobre la casual y absorbente conversión de la reina en lectora de novelas.
Empieza con su majestad apartando al presidente francés de una recepción en Windsor para hablar de Jean Genet- el consejero literario de la reina tiene una predilección por autores homosexuales, pero el presidente prefiere hablar de Proust- y avanza hasta que la soberana llega a la conclusión, mediante el conocimiento de las ficciones creadas en el mundo, de que el perpetuo ritual y la invocación del deber la han convertido extrañamente en una mujer sin voz.
Es una nueva variante sobre un tema ya tratado por Bennett en The History Boys, el poder transformador de la literatura, del arte y del conocimiento en general. Esta vez con un eco del Jonathan Swift de Una modesta proposición o de sus inacabadas Instrucciones a los sirvientes.
Es la historia de la corrupción de la protagonista, la reina Elizabeth, a través de la lectura, una fábula para adultos.
No tengo ni idea sobre si la reina ha leído el librito, A. Bolinaga, aunque el punto de partida de la novela- que entre los Windsor hay más aficionados a hacer cosas al aire libre que a la lectura- es cierto, según las noticias de la prensa y las biografias publicadas. Creo que la crítica inglesa recibió la novela en general con elogios.


