Ellos tampoco saben de lo que hablan


Según Wolfgang Münchau, en un artículo en el Financial Times, la mayoría de los bancos centrales utiliza ahora para la simulación de las economías el neokeynesiano Modelo Estocástico Dinámico de Equilibrio General.

Estos modelos se basan entre otras cosas en la idea de que las masas monetarias, el crédito o los mercados financieros no tienen consecuencias sobre la economía real en el largo plazo. Advierto que lo de ‘economía real’ no es cosa mía. Yo sólo copio.

Dice Münchau que se concentran además en un concepto de inflación que excluye aquellos bienes que sufren volatilidad en los precios, como ahora ocurre con los alimentos o el petróleo.

Pero el Banco de Pagos Internacionales cree que la crisis actual pudo comenzar como una consecuencia de la rápida expansión del dinero y del crédito. Es decir, que las recetas de los bancos centrales para contener la crisis se fundamentarían en una simulación matemática de la economía que fue incapaz de entenderla.

¿No estaban hace veinte años los keynesianos desacreditados y vivíamos pendientes de los científicos liberales de la Escuela de Chicago- lo de científicos y liberales, ya queda dicho, lo he copiado-, que nos explicaban que todo dependía de los coeficientes de la masa monetaria?

La relación entre tecno-ciencia y política es siempre fascinante. Vanidad y dinero, las madres del cordero.

CODA: También en el Financial Times de esta semana: la Comisión del Comercio en Futuros de Materias Primas(CFTC) de Estados Unidos tiene ahora un 12% menos de empleados que los que tenía en el momento de su creación, hace 33 años. El comercio ha aumentado en el mismo período un 8.000%.

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.