Iñigo Gurruchaga

La vida en Londres

08 Sep 2008

Una mariscada inmoral

Ahora que ya ha pasado la tormenta desatada por una entrevista en The Guardian del ministro de Hacienda, Alistair Darling, tratemos de las cosas importantes.

Darling dijo que la crisis es la peor de los últimos 60 años a una periodista que le visitó en sus vacaciones, en las islas Hébridas, para escribir y publicar en una plácida revista dominical un retrato más interesante que el ya adquirido por nuestro preclaro líder, como numerario del laborismo ahora desbordado por las cosas imprevistas del mundo. Esas palabras quizás le cuesten pronto el cargo.

Pero, en otro tramo de la entrevista, el ministro explicaba que cayó en la cuenta de las consecuencias de la crisis cuando, en una cena que compartía en Edimburgo con su mujer y un matrimonio amigo, el camarero le reprochó- "¡Demasiado vino!"- que pidiese una segunda botellla. El número dos de nuestro gobierno encajó compungido la queja y el grupo no bebió más.

Brian Groom se hacía eco de la anécdota en el FT y equiparaba la demanda del camarero al vendedor de coches que te recomienda el más barato o al asesor fianciero que te aconseja que lo dejes todo en la Caja de Ahorros.

Es obvio por sus acciones en el Gobierno que al ministro Darling no le parece que la solución a los problemas del mundo es que todos vivamos con más austeridad, que es una de las posibles explicaciones a la actitud del camarero, quién sabe si equivocado, pero desde luego ilustre, en esta primera versión de sus motivos.

Más probable es que al laborista le avergonzase la sospecha de un posible reproche moral del camarero. ¡Tú, dirigente de la emancipación obrera, poniéndote ciego de Baujaulais mientras el tipo del préstamo hipotecario y el precio de las salchichas ha quitado el apetito a las bases! El camarero parecería en esta segunda versión de esta historia tan escocesa- el calvinismo echó allí raíces- parte de la izquierda basada simplemente en prejuicios culturales, algo muy extendido en nuestros días.


Pero el camarero de nuestra historia no está solo. The Economist publica en su último número un artículo sobre el socialismo francés y lo ilustra con una foto de Martine Aubry y otros, a los que no conozco, brindando con un buen vino sobre una mariscada olímpica. Y el título del artículo es: "Bon appétit, comrades!".

P.S. Los ordenadores, bien, gracias.

4 comentarios | Enlace permanente

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

J.

J. dijo

Ay, el marisco!

txiguin

txiguin dijo

que dificil es leeerte y enterderte.
ya en la edicion de papel hay ke releerte para enterderte, aqui ya ni te leo. asi todo cuidate y que te vaya bien.

Rotaflex

Rotaflex dijo

efectivamente txiguin,
tienes toda la razón
"No tener una idea y poder expresarla: eso hace al periodista"
Hay algunos que poder, pueden pero ¿ya saben?

ARKADA

ARKADA dijo

Bastante mal periodista y bastante hipocrita, sobre todo en tus impresiones sobre los medios y el accidente aereo...

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Sobre este blog

Nací en San Sebastián y disfruto ahora en el viaje interminable por Londres, la ciudad en la que vivo. Cuando estoy ocupado o de vacaciones, una colega admirable, Ainhoa Paredes, cubre también la corresponsalía de los diarios regionales de Vocento. Para explicar nuestro trabajo, me amparo en el recuerdo de un aforismo de Karl Kraus- "No tener una idea y poder expresarla: eso hace al periodista"- y en la confesión de Pío Baroja: "Tengo normalmente la preocupación de desear el mayor bien para mi país; pero no el patriotismo de mentir".

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