El Partido Popular de España en el Reino Unido celebró ayer su primer congreso. Una gestora ha liderado la agrupación popular en los últimos años, con un activismo poco conocido hasta ahora de los partidos españoles en el extranjero. O al menos aquí. La constitución legal como partido llega en vísperas electorales.
En el consulado español hay unos 50.000 españoles registrados. Hay muchos más residentes que no se registran y que, por tanto, votan o no votan por su cuenta.
Cuando uno está registrado como residente en el consulado, recibe una notificación oficial sobre el calendario de las elecciones y la forma de votar. Las papeletas llegan directamente desde las juntas electorales españolas y se puede votar entregando las papeletas en el consulado o remitiéndolas por correo.
Como hay pronto elecciones vascas y gallegas, los populares trajeron a sus candidatos para hablar ante la asamblea constituyente del partido, que no llegaba a las cien personas.
En otras campañas, hemos recibido cartas de los líderes de cada partido. Y me parece difícil mejorar esa vía de comunicación cuando la audiencia posible es una comunidad dispersa. Creo que se exagera la capacidad de internet para campañas electorales de este tipo. Aunque los del PP reclaman- eso sí sería práctico- el uso de internet para el voto de los residentes en el extranjero.
La comunidad más compacta es la de los jubilados, que tienen su lugar de reunión, y la gallega, que tiene Centro en Londres. Es la emigración económica de los años cincuenta y sesenta. La otra comunidad histórica es la de los linenses que recibieron visados británicos cuando se cerró la verja de Gibraltar, una medida que tendría que entrar en todas las antologías del disparate. También hay una casa vasca.
Recuerdo una carta de Mariano Rajoy en la que, para apelar al voto, hablaba del sacrificio de los españoles que habían tenido que dejar su país. El mensaje me pareció anacrónico,
Ayer, Soraya Sáenz de Santamaría reflejó mejor la realidad de los residentes y de la militancia de su partido en Reino Unido. Habló de los emigrantes- la presencia de gallegos en el PP de aquí es muy notable- y de las nuevas generaciones, con las que ella se identificó, que han venido a trabajar como profesionales en la metrópoli británica.
La comedia acecha siempre a los grandes afanes del hombre. O de la mujer. Recurría Sáenz de Santamaría ante un círculo de periodistas a una pirueta retórica que imagino que ya habrá utilizado en España: “Hemos pasado de un tiempo en el que nuestra deuda era calificada con la máxima solvencia, como triple A, a una triple C. C de crisis económica. C de crisis social. C de crisis institucional”. Cuando pintaba los rasgos más tenebrosos de las cifras de desempleo, sonó a nuestras espaldas una exultante celebración colectiva: “¡Bieeeeeeeen!”
La militancia del PP celebraba ante el televisor un punto de Rafael Nadal en la final australiana.

