Iñigo Gurruchaga
La vida en Londres

Nos refugiamos en un polideportivo para jugar nuestros partidos invernales y la velocidad de la pista rápida y la acústica del lugar nos impedían intercambiar comentarios desde las líneas de fondo. Atravesamos la fase de estabilización de la crisis cruzando mudos pelotazos de órdago.
Luego, llegó la primavera y sentimos la erosión de la competitividad en el disfrute de las cosas. Quizás las fases de nuestra rivalidad son una metáfora de los supuestos beneficios de la competencia. Al principio, el juego era un pasatiempo de caballeros aparentemente desinteresados en la victoria; luego, un cruce de bolas más agresivo; y ahora hay una tensión creciente, aunque aún no hemos llegado al inevitable desenlace de discutir sobre si la bola realmente no entró como dice el otro o besó la línea.
Además, las pistas están concurridas desde que hace buen tiempo y jugábamos nuestros partidos hasta ahora entre una familia alemana que, con el afán sistemático típico, adiestra a sus niñas en el juego a primera hora de la mañana, unos serbios que parecen estilísticamente buenos aunque luego son fallones y otros visitantes esporádicos. No es el entorno adecuado para hablar en alta voz de los créditos derivativos. Podríamos parecer unos gilipollas.
Hemos decidido madrugar más para asegurarnos la cancha y ahora llegamos los primeros, lo que permite de nuevo la conversación ilustrada al menos mientras calentamos y aún no han llegado los otros.
Hace unos días les conté el argumento de Paul Krugman sobre la ineficacia de la política monetaria cuando los tipos de interés son cero. Los inversores y los bancos prefieren guardar el dinero con esos tipos. Eso se conoce como la trampa de la liquidez.
Le dije a J. que lo más divertido que había leído la semana pasada era la propuesta de economistas japoneses para que la economía de su país se base sólo en transacciones electrónicas. Así se podrían bajar los tipos a cifras negativas.
- ¡Qué idea más tonta!- dijo J., que ya saben ustedes que lo sabe todo-. También se podrían poner tipos negativos con dinero en metálico circulando. Te ponen un selllo en el billete con el nuevo valor.
Parece complicado. Lo de los japoneses prohibiendo el dinero en metálico incluso suena más sencillo.
Como esto de la deflación y la crisis se las trae, a algunos les ha dado por decir que lo que nos ocurre se debe a la pérdida del patrón oro y al establecimiento subsiguiente de dinero legal, en lugar del redimible en oro. Es la dificultad de algunos para aceptar conceptos que no se traducen simplemente en materia.
- A esa gente habría que explicarle de nuevo la Gran Depresión- sentenció J., que tiene ya un servicio de profesional, aunque no logra que sus golpes desde la línea de fondo sean tan precisos como su intelecto.
Y, cuando sorteábamos cancha o servicio, J. me hizo una confidencia:
- El concepto de dinero es a veces complicado- me dijo-. Por ejemplo, hay quien sostiene que el dinero que usa el Banco de Inglaterra al comprar bonos para inyectar liquidez en el sistema no es dinero realmente, que son meros asientos contables entre el Tesoro y el banco central.
Me dejó perturbado. ¿Los impuestos que se avecinan para equlibrar las cuentas públicas serán también un mero concepto contable? Pero habían llegado los alemanes y no podía quejarme. Mi juego fue tan impreciso quizás porque me corroía esa idea. Y J. pareció crecido con mi desconcierto.
Cuando terminamos el partido, llegaba P., el guarda cingalés del parque, con una sonrisa de felicidad. No le interesaba el tenis esta vez.
- ¿Vais a ver la final?
Yo sí pensaba verla. Y hablamos de Malinga, el boleador de Sri Lanka que ha causado sensación por saltarse la ortodoxia y lanzar la bola de costadillo.
J. estaba impaciente por marcharse a casa. Su espíritu es corintio y no le gusta el deporte profesional.
Los bateadores cingaleses fueron arrollados por los paquistanís, hasta que Sangakkara y Mathews lograron contener el ataque y sumar un número de carreras respetable. Pero el bate de Afridi fue luego más poderoso que la sutileza de Malinga y sus colegas. Pakistán ganó la final del 20/20.
Imagino que P. acabó el día infeliz.
A mí me parece que esta variedad de crícket no es civilizada. En el de cinco días, uno se va a tomar un té sabiendo que se ha perdido una hoja en un libro de quinientas páginas. No es necesariamente grave. Pero esta variedad no respeta ni el té de las cinco.
Acabé la tarde pensando en cómo prohibir el dinero en metálico, quizás también el electrónico y, desde luego, este tipo de crícket frenético.
Sobre este blog
Nací en San Sebastián y disfruto ahora en el viaje interminable por Londres, la ciudad en la que vivo. Cuando estoy ocupado o de vacaciones, una colega admirable, Ainhoa Paredes, cubre también la corresponsalía de los diarios regionales de Vocento. Para explicar nuestro trabajo, me amparo en el recuerdo de un aforismo de Karl Kraus- "No tener una idea y poder expresarla: eso hace al periodista"- y en la confesión de Pío Baroja: "Tengo normalmente la preocupación de desear el mayor bien para mi país; pero no el patriotismo de mentir".
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15 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Andoni dijo
Oye Iñigo, que pasa con el libro de "Talking to Terrorits.... "?? He preguntado en varios Waterstones, WHS Smith, etc... y les sale pero de momento nada de nada...
Siento no hacer ningun comentatio al post de hoy... pero esto del dinero me parece tan abstracto que se me escapa.
Gracias.
txiguin dijo
Vengo de comentar el post anterior y veo que hay uno nuevo. Voy a leerlo Salud2.
txiguin dijo
Jajajja. Perdona que me ria pero alguno sòlo leerà el final y dirà: Iñigo ya està "prohibiendo".
Despuès de estas dos lineas (irònicas), decirte que a grandes males, grandes soluciones. En Argentina con el "corralito" rescataron "el trueque", tu me das melocotones para comer y yo te doy libros viejos para que tus hijos puedan ir al colegio etc.
¿Dinero en metàlico?, na, es papel sin valor. ¿Dinero electrònico? na, son digitos con sello mecànico. Volveremos al oro, o al uranio o petròleo màs actuales y lo màs probable AL TRUEQUE.
¿Como haràn, haremos para inventar otro sistema de pesos y medidas universal? porque cuando se pesa lo mismo, oro o peras es facil, pero si pesamos melocotones y libros (para intercambiarlos y saber su valor "real") ya el concepto cambia.
Y si, todo son asientos contables la verdad. Pagaremos los de siempre, sino lo estamos haciendo ya.
Saludos. Bye bye.
Burton dijo
Iñigo ! me puedes explicar lo que significa " espiritu corintio " .
gracias .
JuanKar dijo
Money ???? Mus´t be honey¡¡¡¡¡¡
Lady T. dijo
Los bancos y corporaciones financieras invierten más en protección de su software que en la protección y vigilancia de los depósitos... por algo será.
I Gurruchaga dijo
Andoni, creo que aún no se ha distribuido en librerías. Me informaré sobre el cuándo y dejaré aquí un comentario. No creo que se venda nunca en WHSmith, que mercadea 'best sellers' y este libro está dirigido a universitarios. En un Waterstones grande, quizás. Muchas gracias por tu interés.
Burton, submarino tocado.
Cuando estaba ayer escribiendo esta pequeña comedia recordé que, leyendo hace unos años sobre el origen del fútbol, que se inventó en este país, hubo una disputa encendida en los primeros años entre aquellos que querían mantener el juego como un entretenimiento sin afán de contabilizar victorias y derrotas y quienes finalmente ganaron, dándole al juego muy prontamente un afán competitivo. Y leí que se utilizaba el adjetivo 'corinthians' para los primeros.
Antes de calificar a J de corintio hice una breve búsqueda en internet para comprobar que mi recuerdo de aquellas lecturas tenía una base histórica. Lo que leí fue en en Corinto se celebraron unos 'juegos ístmicos', de los que al parecer hay noticia por una referencia de San Pablo. Se coronaba a los vencedores con una rama de apio seco.
Eso invalidaba mi adjetivo, pero encontré también que un autor decía que los corintios disfrutaban con los juegos, pero su vida era tan placentera y abundante que no cosechaban nunca triunfos, porque no se dedicaban al entrenamiento como otros. Y, al leer esto, pensé que el espíritu corintio definía bien a quien disfruta de los juegos pero rechaza el profesionalismo de los deportes y todo el montaje que lo acompaña.
Corona con rama de apio para tí, porque deduzco que la pregunta surge de un conocimiento mayor que el mío y detecta el oportunismo, espero que ocasional, de mi prosa.
En la era del trueque los que juntamos letras vamos a vivir de la limosna, txiguin, pero que sea lo que sea.
Gracias a todos por los comentarios. Saludos.
txiguin dijo
Iñigo algunos/as no juntan letras, las "endosan" o las "ceden" al portador, en pagarè o como quieran o gusten, otros/as las pagan religiosamente, a tres meses, al vencimiento o etc.
Me imagino que tu te refieres a otras letras (las de escribir) aunque a saber. Ya no distingo de lo "ficticio" a lo "real".
JuanKar dijo
En mi opinion la era del trueque es una vuelta más al materialismo. Por el simple hecho de que si yo tengo manzanas y tu tienes tornillos y las intercambiamos , tú te comeras mis manzanas hasta quedarte sin tornillos. Para entonces yo me quedaré sin mis manzanas pero tendré tus tornillos y podré seguir intercambiandolos, por más manzanas (las tuyas no, que no tienes) ... o por arandelas, hasta hacer una maquina que produzca tornillos y otra que produzca arandelas, y tal vez hasta una que fabrique manzanas.
paula dijo
Cuando me paga un cliente (soy autómona, aunque no llevo fregoneta) normalmente me hace una transferencia, a veces por internet, con lo que su pago se limita a un click. Luego llega Hacienda con sus rebajas y voy al banco y ordeno un pago con cargo a mi cuenta. De ahí me bajo al super y pago con tarjeta la compra (que, de momento, tiene existencia física y se puede comer). Llegado junio, hago la declaración y pido que, si da a devolver, me lo ingresen en cuenta. Una vez comprobado que el apunte contable está ahí, compro en Ebay o en Iberlibro mediante PayPal y me lo cargan. Pronto los pagos, incluidos los pequeños, se podrán hacer a través del móvil y llegará un día en que el dinero físico desaparezca. Entonces solo los ordenadores sabrán dónde está el concepto antes conocido como dinero, cuánto hay en el mundo, quién lo tiene, cómo se mueve...si las máquinas quisieran rebelarse contra el ser humano solo tendrían que quedarse con todo y nosotros volveríamos a las cuevas. ¿Paranoia tipo Philip K. Dick? Saludos.
sietesiete dijo
Posteé una nota por error en otra discusión, era para este, lo de que donde hay wolframio suele haber osmio.
I Gurruchaga dijo
Paula, sí, mucho dinero electrónico, mucha tarjeta y mucho internés, pero no tienes furgoneta, vaya ruina.
sietesiete, aquí tampoco lo pillo.
JuanKar, a lo largo de la historia ha habdo diversas formas de trueque e intercambios. Recomiendo al respecto la primera parte de Polanyi, La gran transformación.
Saludos.
txiguin dijo
Yo tampoco aquì sietesiete lo cojo o pillo. Buenas noches. Bye bye.
paula dijo
¡Ya te digo! Eso del autómono y la fregoneta nos lo dijo una gitana muy salerosa que sabía mucho de economía (no como yo). Yo tampoco veo nada sobre wolframio ni sobre osmio, pero estoy en ascuas. Saludos.
I Gurruchaga dijo
Me había comprometido a decirle a Andoni cuándo se podía comprar el libro. Por lo que me dicen, ya está en las librerías. Imagino que hay que encontrar una que lo venda. Desde luego, Waterstones lo tiene en venta 'on line', así que seguro que lo tiene en stock.
Lamento ser de tan poca ayuda.
Saludos.
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