Llaman a la puerta los vecinos antipáticos de dos puertas más allá (barbilla enhiesta, nunca un saludo, niña chillona). Vienen, él y ella, corteses y tan mal avenidos, a pedir firmas para oponerse al plan del ayuntamiento y de la empresa nacional de infraestructuras ferroviarias para remodelar la estación. Les dije, porque llevo muchos

