La nuestra es una crisis mucho menor que la de Madagascar y nuestra paz, una bagatela entre las paces posibles del mundo.
Pero cada uno cultiva insistentemente sus deformidades del carácter y una del globero mayor es seguir la actualidad de nuestro peacemaker, Brian Currin. ¡Respect!
Recordarán otros obsesos que el mediador sudafricano ha representado al depuesto presidente de Madagascar, Marc Ravalomanana, en negociaciones con el gobierno del DJ Rajoelina, quien realmente, como Rajoy, era un conocido disc jokey antes de llegar a la presidencia, aquel entre grandes disturbios.
Madagascar tiene petróleo, oro y otras materias primas, las típicas primas que llevan a países y empresas libidinosos a interesarse muchísimo por quién gobierna en Antananarivo. La Francia de Sarko apoya, por ejemplo, a Rajoelina.
La Comunidad para el Desarrollo en el Sur de África (SUCD), que agrupa a los países de la zona, llegó hace unas semanas a un acuerdo con ambas partes para una transición hacias unas elecciones libres. Se formó un gobierno compartido y Ravalomanana anunció su regreso desde el exilio sudafricano. Aunque Rajoelina insistiera en que debe ser encarcelado por causar las muertes en los disturbios que le llevaron al poder.
Ravalomanana voló ayer desde Johanesburgo, pero tuvo que regresar por el cierre de los aeropuertos en su país, que le negaron el aterrizaje. La señora con el reloj grande es su esposa, Lalao.
Los representantes de la oposición en el gobierno compartido dicen que no acudirán más a las reuniones del gabinete hasta que se resuelva la situación. Y hubo protestas en la calle.
(Continuará)
————————-
En el disco de World Music from Catalonia (¿uh?), que me regaló la gente del Institut Ramon Llull, esto:
Silvia Pérez y Ravid Goldschmidt. Loca.



