En los viejos tiempos de la Unión Soviética a los analistas expertos se les llamaba ‘kremlinólogos’ porque la política opaca del Partido Comunista obligaba a interpretar quién era una figura prometedora y quién se había estrellado por la posición que ocupaban en los desfiles del 1 de mayo.
Ayer me sorprendió el fondo elegido por Isabel II para su discurso a la nación en el cierre de los actos del Jubileo de Diamantes.
La foto que ocupa el lugar más prominente en la mesilla es la de Guillermo y Catalina. Me sorprendió que no fuese una fotografía del heredero, pero se podía interpretar que la reina quería festejar la popularidad de su familia tras la boda de su nieto.
Observé la otra y creo no equivocarme al decir que es la foto de familia en la boda de su hijo benjamín, Eduardo, con Sofía. El punto común que tienen ambas fotos es que son matrimonios que no se han roto.


