La política europea del momento ilustra la vieja contienda entre lo viejo que no acaba de morir y lo nuevo que no acaba de nacer. Creo que fue Bertold Brecht quien acuñó la célebre frase.
Leo a los estudiosos de la socialdemocracia hablar del ‘fin de la triangulación’. Se refieren a la falta de credibilidad que sufren quienes critican a los gobiernos conservadores por decisiones draconianas cuando los gobiernos que los precedieron- los casos que tengo más próximos, el británico y el español, son la prueba- contribuyeron al endeudamiento que es el síntoma más visible de la crisis o al menos no pusieron en duda un sistema o un boom económico que les benefició electoralmente.
A esa falta de credibilidad se añade la cuestión del euro y de las estructuras del eurogrupo. ¿Hay en ese debate una división de izquierda y derecha? La que detecto está más bien teñida por el nacionalismo en cuestiones aparentemente técnicas.
Dicho de manera elemental consiste en extender la idea de sociedad propia a estados que no nos cobran impuestos ni nos ofrecen servicios. El currante de Rotterdam al que se le pide que pague más impuestos para aliviar la deuda de Grecia o garantizar los depósitos bancarios de un español tiene un dilema nacionalista.
Quien reclama ayuda también lo tiene, aunque lo resuelva de una manera más sencilla hasta que el préstamo viene con la condición de que van a decidir más cosas sobre su futuro desde Rotterdam.
¿Son la unión bancaria, la política o la fiscal cuestiones ideológicas? Lo son de nuevo en el aspecto nacionalista, pero no dividen a la población en líneas de izquierda o derecha.
La única división ideológica que detecto reverbera curiosamente como una fe en argumentos muy complejos del debate académico entre keynesianos y monetaristas. ¿Es necesario endeudar más al estado para estimular el crecimiento o vendrá más sano y brioso si nos sacrificamos con una austeridad más estricta durante unos años?
La difuminación de las lindes ideológicas en las sociedades desarrolladas no es un fenómeno nuevo, pero creo que esta crisis la ha acelerado. E incluso en el nivel planteario es obvio que las luchas entre estados se libran sin apelar a la doctrina; son tras el fin de la guerra fría contiendas por el reparto de las ganancias del comercio internacional.
Si algún lector sabe ya la fisonomía de lo nuevo que no acaba de nacer que salte a la arena. Tiene que incluir en su análisis que nunca antes decreció la mortandad infantil en tal número, con tal rapidez, en ninguna parte del planeta, como ha sucedido en África en la última década.
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Pasé un fin de semana delicioso visitando jardines privados abiertos al público durante dos días. Éste, al borde del Támesis, entre Chiswick y Hammersmith, es el de la casa de Emery Walker, que tuvo un papel que desconocía en el movimiento de Arts and Crafts.
En la foto no se aprecian los aromas de este jardín. Todo llegará con el paso del tiempo a internet.


