Una de las imágenes cómicas de la política británica durante mi tiempo aquí fue la de John Major en las gradas del estadio de cricket The Oval, el 2 de mayo de 1997, tras pasar la noche electoral en vela y abandonar en la mañana Downing Street.
Era risible aquel esfuerzo por ofrecer la estampa de hombre corriente que al fin puede cultivar su pasión por el juego, tras una catastrófica derrota (Blair nunca consiguió tantos votos como Major en 1992, pero ésa es otra historia).
Las medallas olímpicas de Team GB se deben a él. Porque reguló la Lotería Nacional de tal modo que una parte de su recaudación fuese al deporte. Desde 1995, unos 30.000 millones de euros han ido de la Lotería Nacional al deporte.
La distribución entre artes, patrimonio, educación o deportes de los 28 peniques de cada libra jugada en la lotería en el último ejercicio se puede consultar aquí.
Kevin Jefferys ha publicado una historia de la política deportiva en Reino Unido- ésta es su síntesis- que va de la provisión de instalaciones municipales al benigno abandono de los gobiernos conservadores en los años cincuenta y culmina con la expansión de funciones de lo que en los viejos manuales escritos en castellano se denominaba estado-beneficencia (welfare state).
El laborista Harold Wilson habría comprendido la importancia del éxito deportivo para el ánimo de los votantes con la victoria inglesa en la Copa del Mundo de 1966- la del gol que no fue gol- y dio más dinero al deporte. Margaret Thatcher estuvo atareada en acabar con el gamberrismo pero no le gustaba dar dinero a gente en pantalón corto y Major, gran aficionado, emprendió la vía indirecta de la subvención mediante la lotería.
Los neolaboristas ampliaron esa política en la era del boom económico con subvenciones anuales muy fuertes al deporte escolar y el actual ministro de Educación ha eliminado ese programa de apoyo a las escuelas.
David Cameron dijo ayer que se mantendrá hasta 2016 la subención del Gobierno a UK Sport. Un caso único en los programas del gobierno, pero tras la euforia del oro no podía prometer una era de plomos. Dice también- ver para creer- que hará obligatorio el deporte competitivo en las escuelas.
La combinación política actual es por tanto la subención fuerte al deporte con aspiración olímpica, fondos de la lotería a atletas de élite y a programas variados y recorte gubernamental a los deportes escolares junto al elogio de lo competitivo.
Ha sido un breve trayecto desde el abandono liberal al triunfo nacionalista de la apariencia.
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En esta entrevista el primer ministro finlandés ofrece como solución sostenible a nuestros problemas la emisión de bonos avalados con bienes del Estado. Elijan lo que el país puede hipotecar. ¿Cuánto nos prestarían con el aval del Museo del Prado?
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No puedo subir ni música ni imágenes porque me dice esta cosa que he agotado el volumen adjudicado. Intentaré resolverlo. Mientras tanto, ha de bastarles la mera idea: Claudia Cardinale.
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He descubierto asombrado que en el organigrama de RTVE hay un director de Servicios Informativos y un director de Contenidos de los Servicios Informativos. Aquí, en la BBC y en otros medios, esos puestos reciben el nombre que describe escuetamente su función básica, News Editor o World News Editor. Y luego cada programa informativo tiene su Editor.
Allí, son directores de Servicios Informativos, que ya te dice que de servicio nada. Pero eso de director de Contenidos de Servicios Informativos, todo con mayúsculas of course, es la monda, la ampulosidad frecuente en el malhechor o en el cateto.

