I loved you, Félix Grande

Releí hace unos años este poema, Alegría, de Félix Grande, que nos ha dejado. Me gustó tanto en su día y al leerlo de nuevo me pareció, como hoy, el espejo en el que inspirar la manera narcisa de ligar que tenía uno en su juventud, algo flamenca. Ahora ya un palmero más entre la turba, of course.

En el estruendo de esta larga, silenciosa y horrenda
despedida
en la desolación de este adiós tan absurdo, tan
lentamente criminal
alégrate, alégrate, mujer, alégrate porque los dioses
los impasibles dioses de la calamidad nos conceden el
privilegio
de que nuestras heridas no obtengan nunca cicatriz
ni alivio

Tendremos, como todos los humanos, una separación
Pero a partir de ese momento nuestras horas serán ya
irreparables
como las de los dioses. Alégrate, mujer; alégrate
porque no quedará un solo lugar sobre la tierra
donde podamos encontrar el olvido, la paz, el apetito,
el sueño

Alégrate mientras se pudre mi nombre en tu boca
y piensa que ese sabor podrido será el partero de tus
hijos
y será la penumbra que confunda las caras de tus otros
amantes
y será finalmente el embozo protervo que acudirá a
arropar tu último frío:
¿pudiste alguna vez soñar una fidelidad mayor que esta
desgracia?

En cuanto a mí, tu nombre ya es azufre en mis encías
y no quiero otro dulce que esa yel ni otro sabor que ese
castigo
mientras pasen los años tumefactos, serviles, miserables
que habré de taladrar a voces y con cólera
hasta el instante misericordioso de la aniquilación

Alégrate de este dolor porque no va a cesar
Alégrate por esta ausencia infame que será nuestro nudo
Alégrate por esta ciénaga que es la distancia, donde
chapotearemos sin poder escapar
Y cuando llegue el odio, alégrate del odio, alégrate,
mujer
porque el odio será el más espléndido escalón de esta
escalera que subimos juntos

Alégrate, mujer. Canta conmigo a estos dioses siniestros
que nos conceden este sino de rabia y de fidelidad y de
alegría.

———————-

“Escuchar a Camarón era saber que el desamparo es nuestra herencia, pero también era advertir, maravillados, que en el fondo de la desolación nos aguardan la autenticidad, la fraternidad y la felicidad” (Félix Grande)

Más noticias del golpe de estado

Seis años después, el balance de la escabechina represora contra dirigentes de la banca es el siguiente: a tres altos cargos de Northern Rock se les ha prohibido volver a trabajar en el sector financiero, al gran jefe del Royal Bank of Scotland le quitaron el título de caballero, a un capitoste de HBOS también le han prohibido volver a trabajar en este circo y lo multaron con unos 600.000 euros, a otro de Bradford & Bingley le han multado con 32.000 euros.

Para rescatar Northern Rock, el gobierno puso 67.000 millones, para rescatar HBOS y RBS, 75.000, para B&B, 31.000. Vamos, unos 150.000 millones. Utilizados para evitar el derrumbamiento de la economía y de la sociedad sin seguridad alguna sobre cuánto se perderá.

¡Los gobiernos tenían que haber dejado que los bancos se derrumbasen! Esto lo dicen los liberales (rama auténtica) que lideran el pensamiento económico y político en el mundo. Y que seguirán liderándolo, según mi pronóstico.

Dos ‘trolls’ en el banquillo

Grabado basado en el retrato de Jane Austen por su hermana, Cassandra (Foto:
Hulton-Deutsch Collection/Corbis)

 

Se sentaban en el interior de la vitrina de los acusados con una horma similar: obesos, cabezones, con gran caída de hombros y vestidos con saldos de otros saldos. Él, con el pelo cortado al uno, cara de bebé y un pestañeo incontrolado. A ella le caía la melena breve sobre el rostro y se había estirado el jersey de lana, primero atrás, luego delante, cada vez que tuvo que levantarse de su asiento en el pasillo de espera.

 

Cuando el secretario les pidió que se pusieran en pie y les leyó la acusación- “un delito contra el artículo 127 de la ley de Comunicaciones de 2003 por enviar mensajes amenazantes a través de una red pública de comunicaciones electrónicas”- John Nimmo, de 25 años, e Isabella Sorley, de 23, se declararon culpables. Dos ‘trolls’ de Twitter iban a ser condenados en un tribunal británico.

 
Twitter es un sitio en internet donde cerca de 650 millones de usuarios publican breves mensajes o noticias, que pueden ser comentados por cualquiera que los lea. Un ‘troll’ es alguien que ronda las redes, habitualmente enmascarado tras un nombre falso, y que publica mensajes que pretenden herir o provocar.

 
Nimmo y Sorley no tenían ningún interés, según sus abogados, en la campaña de la escritora feminista Carolina Criado Pérez, hija de argentino y de inglesa, para que el Banco de Inglaterra incluyera alguna mujer en el reverso de los billetes de libra esterlina, después de sustituir en el de cinco a la reformadora de prisiones Elizabeth Fry por el gobernante Winston Churchill.

 

El banco central anunció, el 24 de julio, que el nuevo billete de diez libras llevaría, además de la estampa de la reina en el anverso, la de la escritora Jane Austen, que también escribió con pseudónimo sus novelas, en el siglo XIX. Pero Criado Pérez recibió unos cuantos comentarios ofensivos a sus ‘tuits’ de celebración.

 

El día 27 Nimmo entró en acción porque el anuncio sobre los nuevos billetes estaba en la lista de asuntos más comentados en Twitter. “Toda esa carne, mmm”, escribió en su primer mensaje dirigido a Criado. “Me haces reír, cállate, puta”, en el segundo. Hasta llegar a amenazas de violación y vanaglorias de impunidad: “La policía no hará nada, es sólo Twitter”.

 

A las 2.30 de la madrugada del 30, Sorley estaba en su casa borracha, según su abogado. Veintiún veces ha sido detenida en estado de embriaguez. Ayer, se tapaba el rostro con las manos mientras se leían sus ‘tuits’, que pasaron de quejarse porque Criado tomara en serio las ‘amenazas huecas’ de Twitter a decirle que le haría algo peor que violarla. Ambos hacían esto con distintos nombres y cuentas.

 

El abogado de Nimmo lo retrató como una ‘historia triste’: vive solo, mantenido por subisidios sociales, conectado a un portátil, un móvil y la consola de juegos. Pero no ha cometido antes ningún delito. Quedó en libertad provisional mientras Sorley ingresaba en prisión a la espera de la sentencia. Su abogado aseguró que todo lo ocurrido es este caso la ha “despertado de su estupor alcohólico” y que quiere cambiar.

 

(Sorley fue condenada a 12 semanas de cárcel y Nimmo a ocho. Ambos a pagar unos 450 euros de compensación a su víctima. Conocí en el tribunal a Mark McGlashan, del Departamento de Lingüística y Lengua Inglesa de la Universidad de Lancaster, que estaba allí documentando un proyecto de investigación sobre ‘trolls’ y ‘trolling’, que se explica en el vídeo de abajo)

 

La historia del DNI

Es una de esas historias que provocan prejuicios porque pueden parecer aburridas a quienes entienden la cultura como los museos o la ópera, pero fue para mí un entretenido descubrimiento en 2013.

Pinche en esta portada, difusa, extraída de la Fundación Policía Española, para ir a una librería que vende este libro.

Algunos ejemplos que ilustran la evolución de las tarjetas de identificación. Haga clic en las imágenes para ampliarlas.


Cédula de vecindad, 1868

Tarjeta de Identidad, 1915

Carnet de Orden Público, 1937

Salvoconducto para seis meses, 1942

DNI, 1953

DNI, 1975

DNI Informático, 1991

DNI electrónico, 2009

Es la compañía inevitable de todos los españoles, una tarjeta de presentación ante la administración pública y para muchos viajes, y en su nuevo formato, como DNIe, tiene la ambición de convertirse en tarjeta sanitaria, en identificador ante la Hacienda, en instrumento para la firma electrónica en el comercio a través de internet. Su historia retrata a la sociedad española y su evolución.

El primer Documento Nacional de Identidad fue expedido el 20 de marzo de 1951. Tenía el número 19.103.001, que había sido adjudicado en los lotes al equipo de Valencia. Constaba el nombre, Eva García Ayala, hija de Mariano García, un militar que murió en la cárcel del Barcelona y de una mujer de la localidad navarra de Tafalla, que también, como la hija, murió joven.

Eva García tenía interés personal en el DNI, porque su marido, Pedro Bonnin, tenía una tienda de fotografía, que todavía existe, y quería mostrar a sus clientes lo que podía hacer en su establecimiento. Aquel DNI era el primero conocido con ese nombre, una tarjeta con color verde durante cinco años y que luego fue azul durante 34, más tarde fue informático y finalmente electrónico.

La ambición de crear un sistema de identificación y censo de la población se remonta a la administración francesa en el principio del siglo XIX. Aquella idea introducida por José Bonaparte quería unificar la variedad de salvoconductos, visados, cédulas de seguridad que expedían administraciones también diversas. En 1870 se creó la ley de Registro Civil, para anotar bautismos, matrimonios, nacimientos, fallecimientos que hasta entonces solo compendiaba la Iglesia católica.

El impulso a un Servicio Nacional de Identificación renace en 1909, con el ministro Juan de la Cierva, por la persistencia de Federico Olóriz. Su afán de convertir la dactiloscopia en instrumento para ese registro se prolongará durante décadas. La huella dactilar podría ser útil para identificar a los fallecidos misteriosos que nadie reclama. La nueva ciencia era un sistema objetivo para eliminar a los ‘fiadores’, que eran alcaldes, sacerdotes, conocidos,… que avalaban la identidad de una persona.

En 1951 se dan los pasos para crear el DNI, se contrata a una empresa privada para imprimirlos y revestirlos con un plástico, se crean los equipos regionales de expedición, se recorre en burro la sierra madrileña para hacer fotografías de los residentes en pueblos remotos.
La huella dactilar se incluye- aunque no de los diez dedos como querían los pioneros- y también la fotografía, que tenía que ser lateral y luego frontal, y la firma, el contraste con los datos del Registro Civil… Se crea un sistema de archivos, que al final se ordena por el número o el nombre de la persona.

Félix Álvarez, comisario del Cuerpo Nacional de Policía, con un currículo en la policía científica y judicial, y en la actualidad consejero del Ministerio de Interior en la embajada española en Londres, ha publicado, en la editorial de la Fundación Policía Española, ‘Sesenta años de expedición del Documento Nacional de Identidad”, tras cuatro años de investigación concentrada de su historia y décadas de recopilación documental.

Es un libro que incluye la cronología de decenas de proyectos de documentos de identificación y un retrato de la evolución de la sociedad española, cuya publicación le llega cuando reside en un país, Reino Unido, donde el Gobierno conservador ha enterrado el impopular proyecto laborista de crear por primera vez un documento nacional de identidad.

“Es un país con una historia y una cultura diferentes a las españolas”, dice Félix Álvarez. “Los británicos van a pagar con tarjeta en el supermercado y nadie les pide que se identifiquen. Pero vas a un banco a cobrar en metálico un cheque y no puedes, tienes que ingresarlo en tu cuenta. En España sí puedes hacerlo”.

Cree también que el DNIe ofrece la posibilidad de una nueva relación entre el ciudadano y la administración, por el momento trabada por obstáculos administrativos y políticos.

Enfila’t en el Southbank, corran

Enfila’t son Manolo Alcántara, Xabi Eliçagaray, Claudio Inferno y Karl Stets, cuatro nacionalidades unidas por la imaginación y el teatro callejero. Están, con ‘Folds‘ (Pliegues), hasta el fin de año en la Purcell Room del Southbank Centre.

De una conversación con Manolo extraigo estas frases:

- Llevo veinte años haciendo circo, como malabarista, funambulista,… Mezclo, desgloso, busco una trabajo más conceptual, más contemporáneo. Vengo del teatro en la calle, porque en Francia y en España se programa para la calle. Este es el primer espectáculo concebido para una sala.

- Las ideas salen porque estás encima de ellas, es duro y tiene cosas negativas pero el lado positivo es genial.

- Mi cabeza no para nunca, es la curiosidad. Las ideas salen viendo la tele, leyendo un libro, jugando con mi hijo.

- La base es el papel. El papel es cotidiano, hacemos de algo aparentemente muy frágil algo muy resistente. ‘Folds’ es abstracto, con un guión visual, no argumental, con música en directo, cuerpos en movimiento, acrobacia, equilibrismo, malabarismo.

- La ‘patita’ es un instrumento, una estructura de funambulista hecha en hierro. Pesa unos 240 kilos y puede ser más liviana que una bobina de papel

Lo estrenaron en Reus, en 2010. Es una coproducción con el Teatre Nacional de Catalunya. Han presentado el espectáculo en España, Corea, Francia, Inglaterra,… El público se lo pasó muy bien en la noche en la que lo vi. Se lo recomiendo, especialmente si pueden llevar al teatro a una troupe de sus niños preferidos.

La pócima del rey

 

Abres un comercio en una buena calle de Londres y al cabo de unos días, estamos en 1698,  el palacio real en Whitehall arde y el monarca decide trasladarse al de St. James, a cuatro pasos de tu tienda.

Vendes comestibles y bebidas pero la fama de tu bodega ya adquiere notoriedad. Eres el proveedor de los reyes. Y el más hedonista de todos, Eduardo VII, se siente mal un día. Su médico cree que el malestar se debe al empeño de conducir su Daimler descubierto.

Es 1903 y en Berry Brothers & Rudd reciben el encargo del médico de elaborar una pócima reconstituyente para el monarca.

El resultado es ‘The King’s Ginger‘. Este artículo no está basado en la especulación. En una invitación reciente, los propietarios regalaron a su presuntamente corrupto corresponsal una botellita de este licor de 41%, que resulta de la cuidadosa maceración de raíz de jengibre y aceite de limón, sea esto lo que sea.

El corresponsal, sus amigos y familiares pueden atestiguar que la pócima es estupenda.

En Berry Bro’s & Rudd puede uno ver algunos anaqueles de otro tiempo que guardan botellas que derriten el paladar. En el callejón lateral se celebró el último duelo en Londres. Y ahora han abierto una bodega que intimida menos a quienes pasean por St. James’ Street. Entre y deguste. O encargue sus zumos por internet.

Aquí encontrará también algunas recetas y cócteles.

Nuevo Colegio de las Humanidades

 

Aunque afirma que “hay algo en las humanidades que no se puede enseñar, que ha de captarse en una conversación, en discusiones y desacuerdos”, el filósofo Anthony Clifford Grayling no ha cambiado de idea a pesar de que le acusen de responder con oportunismo al declive del sistema educativo británico, de aprovecharse del gusto contemporáneo por la fama y el dinero. Tuvo incluso que cancelar una charla cuando unos estudiantes lanzaron una bomba de humo que obligó a evacuar la sala.

Nada de eso le ha venido por el contenido de sus libros, que tratan de la filosofía clásica, el futuro de los valores morales o la ética de los bombardeos aliados de ciudades alemanas en la Segunda Guerra Mundial. Tampoco por su adhesión a un humanismo no religioso. Críticas y protestas siguieron al anuncio de la fundación de un colegio universitario privado, el segundo que se crea en Reino Unido, del que Grayling es su inspirador y su primer ‘Master’.

El New College of the Humanities (Nuevo Colegio de las Humanidades) comienza ahora su segundo curso y profesores y estudiantes muestran entusiasmo por la experiencia del primero. Ensalzan en particular la proximidad entre alumnos y tutores y la estructura de un programa de estudios que combina la especialidad que han elegido con otras disciplinas que les permiten un mejor entendimiento de la sociedad.

La lista de profesores incluye a personalidades notorias: Richard Dawkins, que ha librado junto a Grayling batallas dialécticas públicas contra la religión y es un eminente etólogo y biólogo, Steven Pinker, uno de los científicos del conocimiento más reconocidos en el mundo, el historiador de las finanzas y de la economía, Niall Ferguson, y el economista Partha Dasgupta, entre ellos.

Son parte de un elenco de 14 grandes firmas que visitan el edificio del NCH en el barrio de Bloomsbury, en el centro de Londres, para ofrecer sus saberes. El resto de la plantilla enseñante son profesores en su mayoría reclutados de las universidades británicas, en algunos casos a tiempo parcial y en otros con plena dedicación. Las titulaciones son homologadas por la Universidad de Londres, a cuyas bibliotecas y otros servicios acceden los primeros 60 estudiantes, que se doblarán el segundo año.

La matrícula anual cuesta algo más de 20.000 euros, a los que habría que añadir los gastos de alojamiento, libros, etc,… Aunque el NCH está concebido para generar recursos y donaciones que permitan ofrecer becas a quienes no puedan costear sus estudios y tengan, como en la actualidad, el nivel académico preuniversitario que exigen Oxford o Cambridge, responde en sus primeros pasos a las necesidades de una institución con dos tercios de su capital invertido por fondos que quieren verla rentable en el tercer año.

Grayling defiende su creación como un afán elevado. Quería combinar la tradición tutorial uno a uno, entre profesor y alumno, que estaría menguando incluso en las grandes universidades británicas, con el modelo de ‘liberal arts’ en Estados Unidos. Los estudiantes de Historia, Economía, Filosofía, Derecho o Inglés, han de combinar su licenciatura oficial con un diploma del NCH, que incluye módulos complementarios de las otras disciplinas, además de Prensamiento Crítico o Formación Laboral.

“Estos estudiantes van a vivir en el contexto de cambios muy rápidos, que no conocemos. Si son curiosos, si tienen mentes críticas que se enamoran del aprendizaje, se adaptarán mejor”, dice Grayling. Promueve ahora su centro por más países europeos- ya hay alemanes, franceses, suizos,…- y aspira a que un tercio de sus estudiantes no sean británicos, porque “queremos una comunidad con muchas voces, cosmopolita, que piense sobre la condición humana en la sociedad crecientemente globalizada”.

Estuario

 

Los fuertes de Maunsell se construyeron en la Segunda Guerra Mundial en la desembocadura del Támesis para alertar de la presencia de aviones alemanes que utilizaban el río como guía para penetrar el cielo de Londres o de barcos que dejaban minas en tan importante vía de navegación. También sirvieron como soporte para baterías de defensa antiaérea.

 

  William Raban

Tres artistas de la exposición Estuary especulan en torno a esas construcciones ahora fantasmales, que fueron, tras su abandono por la Armada, en los años cincuenta, sedes de cómicos principados o de emisoras ‘underground’ (qué adjetivo más inadecuado) de radio.

Stephen Turner concentra exclusivamente en esos fuertes su contribución a la muestra. Mientras trabajaba en el proyecto, publicó este blog.

Me gustaron las imágenes de Christiane Baumgartner (aunque no puedo ofrecerles ninguna de sus viejos barcos hundidos, vistos desde Gravesend, en este enlace pueden ver otras obras suyas) y este tipo de paisajes de Jock McFadyen, que presentan lo escrupulosamente objetivo en una atmósfera hecha de ingenuidad y desolación:

 

Purfleet from Draculas Garden

La exposición ocupa unas salas de un viejo almacén de azúcar, reconvertido en sede del Museo de Londres. El cuartel general de este museo, en el perímetro de la City financiera, merece ser visitado. Pero esta sucursal que no conocía está en las Docklands- viejas dársenas portuarias convertidas en una pequeña Manhattan- y es una maravilla.

Documenta la vida de un fragmento de geografía que está en el origen del asentamiento inicial de la ciudad, que fue también la fuente del comercio que le dio su enorme riqueza y la de un puerto que ha ido retrocediendo desde el centro de la metrópoli hacia el estuario del gran río.

La visita puede ser parte de una excursión que incluya la City, la Torre de Londres, el museo y, tras cruzar el río quizás por el túnel subterráneo, la hermosa y muy interesante Greenwich.

 

 

 

 

 

Retorno del tiempo

 

Paseo madrugador por el nuevo perímetro del Tate Britain, el museo que alberga la mejor colección de arte británico que existe en el mundo. Lo nuevo es que siguiendo una senda de salas contiguas se observan obras que van desde el siglo XVI hasta nuestros días.

Cuando, hace trece años, el Tate Britain engendró de su seno el Tate Modern, la forma de colgar la colección de arte internacional del siglo XX por su primer director, Lars Nittve, creó escuela. No se exponía por orden cronológico sino mediante asociaciones temáticas. Era un museo de comisario, un recorrido por las asociaciones que surgían de su conocimiento y su sensibilidad.

De mi bloc de notas extraigo estas que escribí durante el recorrido guiado por la directora de Tate Britain, Penelope Curtis: “”la cronología nos da una visión estructuralmente más cómoda”, “es una forma más natural de pensar”, “los artistas no viven aislados”.

Vemos las obras como congruentes o disidentes con escuelas o modas y unidas por el hecho de que con contemporáneas.

No, no es cierto que la única aportación británica a la historia de las artes plásticas sea la jardinería paisajística.

 

Clive Branson. Mujeres bombardeadas y focos reflectores. 1940

Thatcher entre nosotros

 

Uno de los mejores párrafos que he leído tras la muerte de Margaret Thatcher es el primero en este artículo de Janan Ganesh en el FT.  Desdeña el autor que su ismo, el thatcherismo, derrotase a otro, el socialismo, porque éste no existía. El partido laborista era socialdemócrata en los setenta y había contribuido, junto a los conservadores de la vieja escuela, a crear una economía y sociedad gobernadas por otro ismo, el corporativismo. Ese sistema estaba ahogando al país.

El sindicalismo británico había desarrollado aspectos realmente perversos, la City financiera era un reducto gobernado por instituciones clásicas comandadas por patricios de las grandes familias, en buena parte de la industria y los servicios había monopolios engordados bajo el amparo del estado.

Thatcher, procedente culturalmente de las bajas iglesias protestantes, es una outsider en el paisaje conservador; su credo era el esfuerzo, la responsabilidad individual, la meritocracia. Creía genuinamente en el beneficio social del mercado.

Y para ilustrar lo genuino de su empeño y la comparación con sus epígonos españoles que prometí en el comentario anterior, elijo el ejemplo de las telecomunicaciones.

Cuando el gobierno de Thatcher privatizó British Telecom, se parceló la telefonía fija, aunque BT mantuvo el grueso del negocio. Pero al viejo monopolio se le impidió entrar en el concurso de las franquicias para extender la red de cable y también que incorporase contenidos a su cartera de negocios durante un largo período de transición.

El resultado fue la emergencia de compañías diversas en los segmentos del sector de las telecomunicaciones. En España, la privatización se realizó mediante la venta de acciones del estado en Telefónica, sin una reforma estructural significativa del sector. El gigante se expandió por el aprovechamiento de un cuasi monopolio en el mercado doméstico.

¿Produjo esa filosofía de Thatcher sobre el beneficio de la competencia un beneficio social? Es muy difícil evaluarlo. El fútbol, gobernado por el corporativismo, se ha convertido en un gran negocio, en el mayor espectáculo del mundo. La privatización de empresas públicas cuando existen monopolios naturales (transporte por ferrocarril o energía) es cuestionable incluso para quienes creen en la matemática idealista. ¿Facilitó la desregulación que se extendieran los nuevos imperios corporativos multinacionales, que limitan hoy sobremanera qué puede hacer un gobierno?

Pero quería señalar que al menos en Thatcher había coherencia entre el discurso y los actos. Y que eso es algo que la hace más interesante que a los seguidores declarados de su legado que no libraron en sus países la batalla contra un corporativismo que en el caso español fue asentado además en la economía que el régimen de Franco legó a la democracia.

 

 

 

 

 

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