Generación Pasividad

 Alvaro Matxinbarrena. Pausondo 04

 

 

“Una viñeta de mi infancia puede ayudarme a expresar el campo psicológico que intento capturar. Una vez quedé absorta ante el curioso escaparate de una tienda. No recuerdo qué vendía. Era una papelería o una fontanería. La ‘cosa’ que vi en el escaparate no encajaba en una categoría reconocible. Al principio parecía una bandeja con poca hondura, llena de abejas zumbantes. Preguntándome por qué alguien querría exhibir abejas en su escaparate, me quedé allí a verlo detenidamente. Entonces comprendí que no eran abejas reales sino metálicas, apretujadas allí por un imán. Cuando una abeja era atraída al campo magnético de otra, se movía en esa dirección, liberando así a las abejas que había atraido y rompiendo el equilibrio original y provisional, y generando de esa manera otra serie de atracciones que se quebrarían después, y así hasta el infinito. La distancia entre las abejas había sido calibrada de tal modo que ningún individuo podía alejarse, porque entraría y saldría de los campos magnéticos de los otros, creando un movimiento perpetuo en todas las direcciones y sin un orden discernible”.

 

Irene Bruna Seu, en ‘Passivity Generation, Human Rights and Everyday Morality”.

Habla mañana, sábado 14 de junio, en una charla organizada por el Grupo de Psicoterapia Analítica de Bilbao.

Entrada gratuita, pero es necesario registrarse antes.

Tuam

El descubrimiento de unos 800 cadáveres de niños arrojados a una fosa séptica en Tuam, junto al hospicio de las Hermanas del Buen Socorro, que acogía a mujeres embarazadas o a madres solteras, me ha recordado una conversación de 1995.

Se celebraba en Irlanda un referéndum sobre el divorcio y Margaret MacCurtain, una monja dominica y profesora jubilada de historia, se sumó al ‘sí’, desobedeciendo a la jerarquía católica.

Hice el viaje con dos colegas de Londres, un francés y un holandés. Acudimos en Dublín a la sede de la campaña del ‘sí’ y teníamos una cita al atardecer en Tuam con gente de la campaña del ‘no’.

Pero yo había quedado con MacCurtain antes de partir hacia el oeste, en uno de mis lugares preferidos de la capital irlandesa, el salón de té del hotel Shelbourne. Mi amigo holandés, Bob, me dijo después que había sido su entrevista más interesante de aquel año.

Luminosa y confiada, Margaret nos explicó sus buenas razones y yo le planteé finalmente la misma pregunta que hice a todos los partidarios del ‘sí’ en aquel viaje.

‘Salimos en un rato hacia Tuam e imagino que encontraremos entre los partidarios del ‘no’ a gente con la mirada también luminosa, que quiere preservar en Irlanda una idea de pureza. Esa gente atrae porque en otras sociedades vivimos con creciente dificultad y desasosiego, con un sentimiento de corrupción en las costumbres y en las conductas.’

Recogí respuestas variadas, en su mayoría cautos lamentos por el paraíso perdido. La suya fue diferente.

No te equivoques, me dijo Margaret, a quien cito de memoria. Tras los ojos iluminados de Tuam hay a menudo una realidad de sometimiento y explotación de las mujeres, de abuso de niños. Tras la pretensión de pureza, encontrarás brutalidad, miedo y engaño.

Me he acordado de aquella monja y de su religión humanista al leer la noticia. Y he sentido de nuevo que la proclamación de inocencia y de honestidad excusan con mucha frecuencia el ansia de poder, la perversión burocrática de quienes solo se preocupan de obedecer a la institución, a la que tienen por un bien mayor que el bienestar de las personas.

 

Post Scriptum. Cubrir un referéndum sobre el divorcio nos exigía indagar en la pena de personas, especialmente de mujeres, que confiaron en nosotros y nos relataron su historia, los motivos por los que querían que una ley de divorcio las protegiera. Cuando fuimos a Tuam, planteé a nuestros anfitriones la misma pregunta que hice a todos los partidarios del ‘no’ .

Les dije que, puesto que nos estaban abriendo sus puertas personas que nos contaban la desdicha de sus matrimonios y la razón de su defensa del ‘sí’, la simetría demandaba que los partidarios del ‘no’ nos presentasen a una pareja también desdichada pero que no quería divorciarse por una cuestión de principios. Cómo se rieron con tal ocurrencia.

 

 

Staff, mi librito

Llegué en un autobús de la línea Algeciras-Londres y en el primer día me quedé en la calle. Tenía muy poco dinero y no sabía inglés.

Una amiga me dijo que me pusiera la camisa más o menos rosa que llevaba en la maleta y que me presentase en la recepción del hotel Continental, porque el gerente era un tipo al que le gustaban los chicos jóvenes.

Esperaba obtener un empleo como friegaplatos pero me ofreció el de portero de noche. Durante un año quedé a cargo del hotel y, antes de regresar a Bilbao, alquilé una máquina de escribir y tecleé con urgencia y con rabia un relato de aquella experiencia.

Algunos amigos lo han calificado de novela, pero nada de lo que cuento fue inventado. Mi inspiración fue el peregrinaje vagabundo de George Orwell en el principio de los años treinta- Down and Out in Paris and London-, aunque mi vida fue bastante más cómoda.

Quizá podría haber encontrado un editor para esta memoria breve de aquella experiencia, pero me gustó la idea de regalarla, especialmente a los jóvenes emigrantes de hoy.

Pueden descargar aquí los diferentes archivos digitales.  O haciendo clic en esta reproducción de la portada.

 

Espero que les entretenga.

Cooperativismo en crisis

El cooperativismo británico tiene una larga tradición. Robert Owen, que fue uno de los ‘socialistas utópicos’ de Karl Marx, inspiró sus ideas y las puso en práctica en Escocia, en Lanark, al sur de Glasgow.

A las diferentes empresas del movimiento cooperativo pertenecen en la actualidad unos tres millones de británicos, pero su creación más ambiciosa, el banco Coop, está ahora en una profunda crisis.

Contaba con el favor del gobierno conservador para expandirse  mediante la adquisición de sucursales del quebrado Royal Bank of Scotland (RBS) cuando se desveló el agujero que tenía en su interior.

Había absorbido antes una mutua de préstamo hipotecario, Brittania, cuyos gestores se habían sumado a la fiebre prestamista en el sector inmobiliario, durante el desenfreno que se conoció antes del colapso como la era de la gran estabilidad.

El año pasado tuvo pérdidas de unos 3.000 millones de libras. El Co-operative Bank, con sede en Manchester, está encogiéndose al mismo tiempo que un financiero laborista, Lord Myners, intenta cambiar su  estructura.

Ha entrado capital privado, fondos que tenían deuda y que la han canjeado por acciones.

Myers elaboró un informe. que ahora se ha publicado. Y los directivos que han gobernado el Coop en esta compleja e inflexible estructura, que es según Myers ingobernable y nutrida de personas sin la suficiente preparación, se resisten. Por una combinación de ideología y de interés, porque cobran por su asistencia a reuniones.

La crisis es dañina para el laborismo, que ha tenido en sus filas al movimiento cooperativo, del que ha recibido donaciones y préstamos.

 

 

Tapas de Omar Allibhoy

Omar Allibhoy se ha convertido en un chef célebre en Reino Unido por sus apariciones en televisión y el éxito de sus restaurantes.

Ha publicado ahora un libro, Tapas Revolution.

Es un buen cocinero. En este vídeo, una ensalada de primavera:

El atleta Rafa Botello

Rafa Botello corrió el maratón de Boston ayer. Quedó duodécimo y contento por su tiempo, 1h 26′ 57″.  El de Boston le va bien; el de Londres un poco peor, porque el recorrido tiene más curvas y Rafa prefiere el esfuerzo continuo, sin cambios de ritmo; el de París le va peor porque tiene más cuestas.

Le conocí en los Juegos Paralímpicos de Londres y estuvimos charlando un rato hace unos días, antes de la carrera. El entrenador cubano de un atleta mexicano le saludó mientras charlábamos y le dio un consejo: “Debes dosificarte, recuperar,… ¿Es tu primer maratón?” “Es mi 80 maratón”, le respondió Rafa.

La gente suele ser paternalista con los paralímpicos, pero conocer a Rafa es un antídoto. Está en silla de ruedas desde que cayó en un decenso, en bicicleta, cerca de su ciudad natal, Vic. Y partió hacia su primer maratón, en Estados Unidos, creo recordar que a Ohio, sin haber pisado nunca aquel país, subiendo por primera vez a un avión, con todos los aperos y sin saber una palabra de inglés.

Lleva un montón de años compitiendo en la élite del deporte paralímpico más espectacular, las carreras de sillas, y quiere emular a Heinz Frei, que ganó la carrera en París, hace unas semanas, con 56 años.

Rafa no está compitiendo ahora en los maratones como podría, porque está empeñado en correr el IronMan de Lanzarote, donde hay que correr en la silla, en bici y nadar. Dice que lo suyo nunca fue la natación y, como está entrenando para mejorar, su preparación para las sillas se resiente.

Es un hombre con ideas fuertes. “¿Cómo va a comprender alguien que no entiende que soy feliz en una silla que además quiero cobrar por correr”, me decía sobre organizadores de carreras en España que le llaman para competir o para que les ayude en la organización de la carrera y esperan que lo haga por caridad, cuando son ellos los que creen que están haciendo caridad.

La élite de los corredores en silla es todo un mundo. Viajan y compiten, acogidos por organizadores en Europa o Estados Unidos que les tratan como unos atletas más, les pagan transportes, alojamientos, dietas y premios. Porque ofrecen un buen espectáculo y son reconocidos no solo por sus personalidades extarordinarias sino también como atletas excepcionales.

Sintiendo Espacios

La Royal Academy of Arts ha montado una exposición, Sensing Spaces, en la que arquitectos de cuatro continentes ocupan sus salas y el exterior de su edificio con construcciones creadas para esta muestra.

Un arquitecto de San Sebastián, José León Lasarte Alzua, la visitó hace unos días y me envió esta reseña, que le agradezco y que aquí publico:

Han seleccionado a siete arquitectos, destacados por la sensibilidad en su trabajo, y les han dado vía libre para que cada uno proponga lo que quiera, siempre con la limitación de los espacios interiores de la Academia, sus amplias salas neoclásicas, a excepción de Alvaro Siza que interviene en el patio exterior de acceso.

Precisamente es Siza, uno de los dos únicos premios Prizker de entre los siete, el más desilusionante. A pesar de que en el vídeo explicativo que han grabado para esta exposición, y que se puede ver al final del recorrido, Siza es el máximo protagonista, probablemente por ser el mayor y el más experimentado de todos ellos, su intervención es realmente decepcionante. Unos prismas amarillos colocados de manera aparentemente desordenada, en el suelo o de pie, una explicación teórica sobre su sensación al entrar en el patio y una pretendida reinterpretación de las columnas; resulta al final muy poco convincente.

Un poco mejor, pero también decepcionante, la intervención del otro portugués y también Pritzker, Eduardo Souto de Moura. Este, ya en el interior, construye un molde réplica de las molduras del marco de mármol, mochetas y dintel de un hueco de paso entre dos salas, desplazándolo y girándolo buscando un gesto sutil con escaso resultado estético en un arquitecto tan preciosista. Y el mismo juego lo repite en otro hueco entre otras dos salas. Regular.

 

 

Los más jóvenes de todos, los chilenos Pezo von Ellrichshausen, construyen un mirador elevado que permite observar las molduras del techo de la sala donde intervienen. Realizado todo con tablilla de madera clara de pino, atornillada, cuatro gruesas columnas cilíndricas que esconden otras tantas escaleras de caracol permiten acceder a una plataforma de planta cuadrada con petos perimetrales elevados para permitir exclusivamente la visión de los techos decorados de la sala. El cuadrado y la escalera de caracol responden a formas significativas en su trayectoria, pero la tosquedad del material elegido, más propio de una intervención campestre, y la desacertada proporción de la composición volumétrica, chafan el intento.

El africano Diébédo Francis Kéré, de Burkina Faso, inventa un túnel que comunica dos salas, construido con paneles blancos de cartón pluma agujereado que permite al público participar en la formalización creativa de instalación introduciendo en dichos agujeros unas largas pajitas de plástico de diversos colores vivos, consiguiendo un pequeño caos con ningún atractivo estético y muy poco interés sensorial.

Las veteranas arquitectas irlandesas del Estudio Grafton Architects intervienen en dos salas con luces y sombras. En un afán de provocar sensaciones diferenciadas entre lo claro y lo oscuro, lo consiguen con acierto en la sala oscura, y fracasan en la realización formal de la sala clara.

 

 

Las mejores intervenciones, sin duda, vienen del lejano oriente. El chino Li Xiaodong, profesor de Historia y Teoría en la Universidad de Tsinghua, y con un pequeño estudio y poca obra, utiliza también dos salas para crear un paseo laberíntico que termina en un jardín pretendidamente Zen, pero que, debido a la gran cantidad de público y al revestimiento de toda una pared con un espejo que duplica al personal, resulta excesivamente bullicioso. La utilización de estrechos palos de árboles colocados verticalmente, ligeramente separados entre sí, formalizando celosías que configuran las altas paredes del laberinto, recuerdan el cerramiento utilizado en su “Puente Escuela”, lo mismo que algunos pequeños espacios recogidos, insertados en el recorrido, construidos con tablero de madera laminada. Todo ello, junto con la utilización de un suelo de policarbonato blanco, con iluminación inferior perimetral, consigue un efecto misterioso y atractivo, logrando la instalación más completa de todas.

 

 

Aunque la más sutil resulta la del japonés Kengo Kuma, arquitecto de reconocida trayectoria internacional. En dos salas de tamaño distinto interviene oscureciéndolas completamente y desarrollando unas esculturas espaciales de gran finura y delicadeza. En la sala mayor, de unos pequeños focos insertados en el pavimento brotan unas finísimas ramas de bambú que van curvándose y atándose con otras ramas superiores hasta ir construyendo una asombrosa escultura hueca, plagada de líneas sinuosas ascendentes, curvas brillantes sobre el fondo oscuro, hasta llegar prácticamente al techo de la sala. En la sala menor, la misma formalización sinuosa de los finísimos bambús baja del techo hacia la zona inferior, y logra además aportar el olor al resto de sensaciones visuales y espaciales. Una obra de arte.

Aunque el montaje de la exposición había levantado grandes expectativas entre arquitectos y aficionados al arte, el resultado general es variado, como siempre, con algunas sonoras decepciones y otros indudables aciertos. Merece la pena la visita, a pesar de las 14 libras que cuesta la entrada.

I loved you, Félix Grande

Releí hace unos años este poema, Alegría, de Félix Grande, que nos ha dejado. Me gustó tanto en su día y al leerlo de nuevo me pareció, como hoy, el espejo en el que inspirar la manera narcisa de ligar que tenía uno en su juventud, algo flamenca. Ahora ya un palmero más entre la turba, of course.

En el estruendo de esta larga, silenciosa y horrenda
despedida
en la desolación de este adiós tan absurdo, tan
lentamente criminal
alégrate, alégrate, mujer, alégrate porque los dioses
los impasibles dioses de la calamidad nos conceden el
privilegio
de que nuestras heridas no obtengan nunca cicatriz
ni alivio

Tendremos, como todos los humanos, una separación
Pero a partir de ese momento nuestras horas serán ya
irreparables
como las de los dioses. Alégrate, mujer; alégrate
porque no quedará un solo lugar sobre la tierra
donde podamos encontrar el olvido, la paz, el apetito,
el sueño

Alégrate mientras se pudre mi nombre en tu boca
y piensa que ese sabor podrido será el partero de tus
hijos
y será la penumbra que confunda las caras de tus otros
amantes
y será finalmente el embozo protervo que acudirá a
arropar tu último frío:
¿pudiste alguna vez soñar una fidelidad mayor que esta
desgracia?

En cuanto a mí, tu nombre ya es azufre en mis encías
y no quiero otro dulce que esa yel ni otro sabor que ese
castigo
mientras pasen los años tumefactos, serviles, miserables
que habré de taladrar a voces y con cólera
hasta el instante misericordioso de la aniquilación

Alégrate de este dolor porque no va a cesar
Alégrate por esta ausencia infame que será nuestro nudo
Alégrate por esta ciénaga que es la distancia, donde
chapotearemos sin poder escapar
Y cuando llegue el odio, alégrate del odio, alégrate,
mujer
porque el odio será el más espléndido escalón de esta
escalera que subimos juntos

Alégrate, mujer. Canta conmigo a estos dioses siniestros
que nos conceden este sino de rabia y de fidelidad y de
alegría.

———————-

“Escuchar a Camarón era saber que el desamparo es nuestra herencia, pero también era advertir, maravillados, que en el fondo de la desolación nos aguardan la autenticidad, la fraternidad y la felicidad” (Félix Grande)

Más noticias del golpe de estado

Seis años después, el balance de la escabechina represora contra dirigentes de la banca es el siguiente: a tres altos cargos de Northern Rock se les ha prohibido volver a trabajar en el sector financiero, al gran jefe del Royal Bank of Scotland le quitaron el título de caballero, a un capitoste de HBOS también le han prohibido volver a trabajar en este circo y lo multaron con unos 600.000 euros, a otro de Bradford & Bingley le han multado con 32.000 euros.

Para rescatar Northern Rock, el gobierno puso 67.000 millones, para rescatar HBOS y RBS, 75.000, para B&B, 31.000. Vamos, unos 150.000 millones. Utilizados para evitar el derrumbamiento de la economía y de la sociedad sin seguridad alguna sobre cuánto se perderá.

¡Los gobiernos tenían que haber dejado que los bancos se derrumbasen! Esto lo dicen los liberales (rama auténtica) que lideran el pensamiento económico y político en el mundo. Y que seguirán liderándolo, según mi pronóstico.

Dos ‘trolls’ en el banquillo

Grabado basado en el retrato de Jane Austen por su hermana, Cassandra (Foto:
Hulton-Deutsch Collection/Corbis)

 

Se sentaban en el interior de la vitrina de los acusados con una horma similar: obesos, cabezones, con gran caída de hombros y vestidos con saldos de otros saldos. Él, con el pelo cortado al uno, cara de bebé y un pestañeo incontrolado. A ella le caía la melena breve sobre el rostro y se había estirado el jersey de lana, primero atrás, luego delante, cada vez que tuvo que levantarse de su asiento en el pasillo de espera.

 

Cuando el secretario les pidió que se pusieran en pie y les leyó la acusación- “un delito contra el artículo 127 de la ley de Comunicaciones de 2003 por enviar mensajes amenazantes a través de una red pública de comunicaciones electrónicas”- John Nimmo, de 25 años, e Isabella Sorley, de 23, se declararon culpables. Dos ‘trolls’ de Twitter iban a ser condenados en un tribunal británico.

 
Twitter es un sitio en internet donde cerca de 650 millones de usuarios publican breves mensajes o noticias, que pueden ser comentados por cualquiera que los lea. Un ‘troll’ es alguien que ronda las redes, habitualmente enmascarado tras un nombre falso, y que publica mensajes que pretenden herir o provocar.

 
Nimmo y Sorley no tenían ningún interés, según sus abogados, en la campaña de la escritora feminista Carolina Criado Pérez, hija de argentino y de inglesa, para que el Banco de Inglaterra incluyera alguna mujer en el reverso de los billetes de libra esterlina, después de sustituir en el de cinco a la reformadora de prisiones Elizabeth Fry por el gobernante Winston Churchill.

 

El banco central anunció, el 24 de julio, que el nuevo billete de diez libras llevaría, además de la estampa de la reina en el anverso, la de la escritora Jane Austen, que también escribió con pseudónimo sus novelas, en el siglo XIX. Pero Criado Pérez recibió unos cuantos comentarios ofensivos a sus ‘tuits’ de celebración.

 

El día 27 Nimmo entró en acción porque el anuncio sobre los nuevos billetes estaba en la lista de asuntos más comentados en Twitter. “Toda esa carne, mmm”, escribió en su primer mensaje dirigido a Criado. “Me haces reír, cállate, puta”, en el segundo. Hasta llegar a amenazas de violación y vanaglorias de impunidad: “La policía no hará nada, es sólo Twitter”.

 

A las 2.30 de la madrugada del 30, Sorley estaba en su casa borracha, según su abogado. Veintiún veces ha sido detenida en estado de embriaguez. Ayer, se tapaba el rostro con las manos mientras se leían sus ‘tuits’, que pasaron de quejarse porque Criado tomara en serio las ‘amenazas huecas’ de Twitter a decirle que le haría algo peor que violarla. Ambos hacían esto con distintos nombres y cuentas.

 

El abogado de Nimmo lo retrató como una ‘historia triste’: vive solo, mantenido por subisidios sociales, conectado a un portátil, un móvil y la consola de juegos. Pero no ha cometido antes ningún delito. Quedó en libertad provisional mientras Sorley ingresaba en prisión a la espera de la sentencia. Su abogado aseguró que todo lo ocurrido es este caso la ha “despertado de su estupor alcohólico” y que quiere cambiar.

 

(Sorley fue condenada a 12 semanas de cárcel y Nimmo a ocho. Ambos a pagar unos 450 euros de compensación a su víctima. Conocí en el tribunal a Mark McGlashan, del Departamento de Lingüística y Lengua Inglesa de la Universidad de Lancaster, que estaba allí documentando un proyecto de investigación sobre ‘trolls’ y ‘trolling’, que se explica en el vídeo de abajo)

 

elcorreo.com

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