Iñigo Gurruchaga
La vida en Londres
A. fue a Oxford para entrevistarse con el tutor de un 'college' que le había ofrecido plaza provisionalmente y quería evaluar sus conocimientos.
La identificó por su apellido vasco y A. se sintió perpleja cuando tuvo que responder a preguntas sobre si era española o vasca o fumanchú.
Luego le dio a leer un cuento breve y admirable de Borges.
El testigo
En un establo que está casi a la sombra de la nueva iglesia de piedra, un hombre de ojos grises y barba gris, tendido entre el olor de los animales, humildemente busca la muerte como quien busca el sueño. El día, fiel a vastas leyes secretas, va desplazando y confundiendo las sombras en el pobre recinto; afuera están las tierras aradas y un zanjón cegado por hojas muertas y algún rastro de lobo en el barro negro donde empiezan los bosques. El hombre duerme y sueña, olvidado. El toque de oración lo despierta. En los reinos de Inglaterra el son de campanas ya es uno de los hábitos de la tarde, pero el hombre, de niño, ha visto la cara de Woden, el horror divino y la exultación, el torpe ídolo de madera recargado de monedas romanas y de vestiduras pesadas, el sacrificio de caballos, perros y prisioneros. Antes del alba morirá y con él morirán, y no volverán, las últimas imágenes inmediatas de los ritos paganos; el mundo será un poco más pobre cuando este sajón haya muerto.
Hechos que pueblan el espacio y que tocan a su fin cuando alguien se muere pueden maravillamos, pero una cosa, o un número infinito de cosas, muere en cada agonía, salvo que exista una memoria del universo, como han conjeturado los teósofos. En el tiempo hubo un día que apagó los últimos ojos que vieron a Cristo; la batalla de Junín y el amor de Helena murieron con la muerte de un hombre. ¿Qué morirá conmigo cuando yo muera, qué forma patética o deleznable perderá el mundo? ¿La voz de Macedonio Fernández, la imagen de un caballo colorado en el baldío de Serrano y de Charcas, una barra de azufre en el cajón de un escritorio de caoba?
El profesor le hizo varias preguntas sobre el texto. A. tenía la impresión de que sus respuestas eran competentes hasta que llegó la última.
- ¿Por qué habla el autor de un caballo colorado?
A. dijo que el adjetivo colorado daba una cierta humanidad al caballo,...
- No- interrumpió el tutor-. Escribe colorado para evitar el adjetivo rojo, por sus connotaciones políticas. ¿Sabes lo que significa rojo en la política? ¿No? Pregunta a tus padres sobre la guerra civil.
En el college preuniversitario dos profesores identificaron como vasco el apellido de A. El primero le pidió que presentase una disertación sobre deportes vascos. El segundo le ha pedido ahora que escriba un ensayo sobre ETA.
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S. me envía esta información esencial para entender más cabalmente la coyuntura. Es un recordatorio de que a la gente le gusta aquí inventar acrónimos con gracia y lanzarlos en cualquier dirección.
Puede consolar a los heridos en su alma patriótica porque España sea la S de los PIGS, de los cerdos, siempre tan provechosos, de la economía europea. En la city de donde ha salido lo de los 'pigs' se ha extendido ahora el uso de 'lombard' para describir a algunos de sus marchantes.
Lombard Street está en el centro de la city, en el corazón infartado del imperio financiero.
Un 'lombard', en la nueva versión, es 'loads of money but a real dick'; es decir, 'forrado de dinero pero un absoluto gilipollas'.
Dicho todo esto sin ánimo de señalar.
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Nancy Sinatra. These Boots Are Made For Walking.
Enjoy the weekend.
Ayer tarde me llamaron, como cada seis meses, de Real Instituto Nacional de los Ciegos. La voz siempre amabilísima de un voluntario me pide que venda unos cupones de lotería para su modesto sorteo semestral.
Borges dio una célebre conferencia sobre la ceguera. Espero que disfruten de la charla y de la puesta en escena de uno de los grandes escritores del siglo XX en lengua castellana.
Teatro Coliseo. Buenos Aires. 1977.
Enjoy the weekend.
Sobre este blog
Nací en San Sebastián y disfruto ahora en el viaje interminable por Londres, la ciudad en la que vivo. Cuando estoy ocupado o de vacaciones, una colega admirable, Ainhoa Paredes, cubre también la corresponsalía de los diarios regionales de Vocento. Para explicar nuestro trabajo, me amparo en el recuerdo de un aforismo de Karl Kraus- "No tener una idea y poder expresarla: eso hace al periodista"- y en la confesión de Pío Baroja: "Tengo normalmente la preocupación de desear el mayor bien para mi país; pero no el patriotismo de mentir".
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