Iñigo Gurruchaga
La vida en Londres
"La construcción nacional tiene una gran importancia también en la actual fase política. De hecho, supondrá un instrumento para la acumulación de fuerzas y para que el proceso tome una dirección adecuada. Hay que situar la construcción nacional en el cambio de ciclo. Es más, el cambio de ciclo debe permitir que la construcción nacional avance de un modo más eficaz, uniendo el trabajo del movimiento popular y el de las instituciones. En nuestro análisis también la construcción nacional entraría en una nueva fase."
Así dice en uno de sus párrafos el documento presentado ayer por la Izquierda Patriótica vasca.
Los hermanos Marx ya tenían un plan para la resolución de nuestro conflicto. Su propuesta era ésta:
- A todo se acostumbra uno. Si usted quiere lo leo otra vez.
- Tan sólo la primera parte.
- ¿Sobre la parte contratante de la primera parte?
- No, sólo la parte de la parte contratante de la primera parte.
- Dice que... la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte, y la parte contratante de la primera parte será considerada en este contrato... Oiga, ¿por qué hemos de pelearnos por una tontería como ésta? La cortamos.
Pero, como se mencionan de nuevo cosas norirlandesas, voy a extenderme un poco sobre ese asunto.
El documento dice así:
"El proceso democrático tiene que desarrollarse en ausencia total de violencia y sin injerencias, rigiéndose el diálogo y la negociación entre las fuerzas políticas por los principios del Senador Mitchell".
Ésta es la historia de esos principios.
Tras la presentación de la Declaración de Downing Street por los gobiernos británico e irlandés, en diciembre de 1993, el IRA anunció un cese el fuego en agosto de 1994.
La declaración de los dos gobiernos invitaba a todos los partidos de Irlanda del Norte a participar en una negociación constitucional. En su punto 10 decía:
10. The British and Irish Governments reiterate that the achievement of peace must involve a permanent end to the use of, or support for, paramilitary violence. They confirm that, in these circumstances, democratically mandated parties which establish a commitment to exclusively peaceful methods and which have shown that they abide by the democratic process, are free to participate fully in democratic politics and to join in dialogue in due course between the Governments and the political parties on the way ahead.
Es decir la negociación exigía un fin al uso o al apoyo de la violencia paramilitar. La negociación estaría abierta a los partidos con mandato democrático, que "establecen un compromiso exclusivo con medios pacíficos y que han mostrado que aceptan el proceso democrático".
Ahí está en mi opinión la contradicción grave del proceso de paz irlandés, que se exija a partidos legales el cese de la violencia por grupos ilegales. Pero dejemos eso para otro día.
Cuando el IRA anunció el cese el fuego, el Gobierno británico le preguntó si era permanente y demandó lógicamente que, si lo era, procediese al desarme. Eso fue rechazado por el Sinn Fein y el IRA. Hubo bailes de salón pero el inicio del proceso estaba atascado.
Hasta que llegó Bill Clinton en noviembre de 1995. Para satisfacer al poderoso amigo americano, Londres y Dublín presentaron la noche antes de que aterrizase un acuerdo para salir del atasco.
La negociación comenzaría en febrero de 1996 y se creó una comisión internacional para estudiar cómo resolver el asunto del desarme.
Se creó la comisión, presidida por el senador Mitchell. El 22 de enero los comisionados presentaron su informe de veinte páginas. Proponían un desarme paralelo a la negociación.
"Los partidos debieran considerar un enfoque bajo el cual algún decomiso
tendría lugar durante el proceso de negociaciones multipartitas...Tal enfoque
significa un compromiso. Si el proceso de paz debe avanzar, tiene que superar
el actual impasse...Este enfoque les ofrece una oportunidad'.
'Además, ofrece a los partidos una oportunidad para usar el proceso de decomiso
para construir confianza paso a paso durante las negociaciones. Si se progresa en
asuntos políticos, incluso modestos pasos mutos en decomiso podrían ayudar a
crear una atmósfera necesaria para dar más pasos, en una pauta progresiva de
creciente confianza'
Y proponían también que todos los representantes de los partidos participantes en la negociación prometiesen su compromiso con estos principios:
'Con medios democráticos y exclusivamente pacíficos para resolver asuntos
políticos'
'Con el desarme total de todas las organizaciones paramilitares'
'Con acordar que tal desarme debe ser verificable a la satisfacción de
una comisión independiente'
'Con renunciar para ellos mismos, y oponer todo intento por otros, al
uso de la fuerza, o a la amenaza de usar fuerza, para influir el curso o
el resultado de las negociaciones multipartitas'
'Con acordar someterse a los términos de cualquier acuerdo alcanzado
en las negociaciones multipartitas y a recurrir a métodos democráticos
y exclusivamente pacíficos para intentar alterar cualquier aspecto de ese
resultado con el que puedan estar en desacuerdo, y'
'Con urgir que cesen todos los asesinatos y palizas de castigo y con tomar
acciones efectivas para prevenir tales acciones'.
John Major enfadó a Dublín descartando avanzar de esta manera y se acogió a otra propuesta que aparecía con rango menor en el informe, la de celebrar elecciones en Irlanda del Norte como vía para dar legitimidad en votos a quienes debían negociar. El IRA ya había decidido interrumpir el cese el fuego. El 9 de febrero explotó una gran bomba en la estación de South Quay, en la nueva city crecida en la zona portuaria de Londres.
Hasta el 1 de mayo de 1997, cuando Tony Blair gana las elecciones, el IRA practicó un terrorismo recordatorio de su existencia y los partidos norirlandeses negociaron sin el Sinn Fein en un edificio de Stormont donde nada sustancial ocurrió.
Tras su victoria Blair abrió una nueva vía de diálogo con el Sinn Fein para conocer sus intenciones. Y se acordó reanudar el cese el fuego e incorporar al Sinn Fein a la negociación según el modelo diseñado por la comisión de Mitchell: una negociación política avanzando en paralelo con la negociación del desarme.
El nudo del modelo irlandés de resolución de conflictos es ese paso. ¿Cuáles fueron sus consecuencias?
- Que Sinn Fein entró en la negociación constitucional, que inmediatamente abandonó el partido de Ian Paisley, ahora mayoritario.
- Que no hubo ningún gesto de desarme previo a la firma del acuerdo constitucional, en abril de 1998. Hubo gestos simbólicos después, cuando los gobiernos compartidos formados tras el acuerdo caían porque los otros partidos no aceptaban estar en el mismo Ejecutivo que un partido ligado a un IRA aún semi activo. El IRA llevó a cabo su desarme en 2005.
La idea de que esto se puede aplicar a las circunstancias vascas de hoy me parece peregrina. En lo nuestro sólo cabe el orden de las cosas que intentó imponer John Major, primero te desarmas y luego se negocia, si cabe.
Porque el asunto es muy simple: si ETA no se ha desmantelado antes de cualquier diálogo político posible para ampliar el consenso constitucional en el País Vasco, se celebraría como en Irlanda bajo la amenaza de que si no satisface a los del capuchón podrían volver al crimen.
Es inaceptable y además no ocurrirá.
¿Entretenidos?
Cuando Iñaki de Juana llegó a Belfast vivió en la misma calle que Gerry Adams. Le acogió en su casa una familia del Sinn Fein, en la que algunos de sus miembros han tenido relaciones con la cosa vasca. La calle es uno de los mejores lugares de Belfast Oeste. En uno de los extremos hay un parque y en el otro hay una esplanada, lo que queda de una comisaría de policía que fue derribada, frente al cementerio de Miltown.
En este final de la calle, poco antes de que llegase De Juana, se produjo un crimen que agita aún al vecindario. El dueño de una tienda de comestibles vio que unos jóvenes intentaban robar su coche, se enfrentó a ellos y lo mataron perforándole el cráneo con un destornillador.
Los vecinos están indignados por la suavidad de las sentencias. El autor del crimen, de 18 años, ha sido condenado a cadena perpetua, de la que debe cumplir al menos 12 años de cárcel. A la familia le parece que son pocos y que los cómplices del culpable deben ser condenados a penas más severas.
Adams acompañó la pasada semana a las hijas de la víctima en una entrevista con la ministra británica responsable de la Fiscalía del Estado, a la que le dijeron, según contaba el periódico local, el Andersonstown News, que "la sentencia no se corresponde con el crimen".
A esa Belfast llegó De Juana. Que unas semanas después fue a vivir con su mujer a su propia casa, aunque en una calle peor, en los bordes de un parque industrial, en el barrio de Ballimagarry. Yo diría, con datos escasos, que una agencia inmobiliaria amiga del Sinn Fein les dejó la casa. Puede vivir allí con el dinero que la Seguridad Social da a gente que tiene derecho de residencia en Reino Unido pero no tiene ni empleo ni casa.
Su defensa alega que sufre trastornos en su salud mental- depresión, estrés postraumático- que, en el caso de que se le extradite a España, le llevarían posiblemente a iniciar otra huelga de hambre. El psiquiatra que le ha examinado dice que De Juana siente una pulsión de muerte y que la huelga de hambre es su estrategia vital más eficaz, porque satisface al mismo tiempo sus afanes de resistencia y de morir.
El argumento ofrece un caso legal que no se ha estudiado así en los tribunales británicos en casos de extradición con euro-orden. Es una estrategia hábil de defensa, porque le permite- junto a la cuestión que ya mencioné ayer, saber si 'aurrera bolie' sería un delito de enaltecimiento del terrorismo en la legislación británica- recurrir en tercera instancia, aún esperamos sentencia en la primera, al Tribunal Supremo y después al de Estrasburgo.
El afán de hacer justicia no por lo que dicta la ley sino en nombre de las víctimas, que, como en el caso del tendero vecino de Adams, no creen que De Juana cumplió una pena que corresponda con sus crímenes, provocará el deambular del caso De Juana por tribunales británicos resistiendo su extradición al menos un año más.
Mantuve aquella conversación nocturna con dos colegas sobre la justicia del caso. En esa conversación hablamos de la diferencia entre lo que dice la ley y lo que se percibe como justo, pero aquellos con quienes he hablado en los últimos días me han dicho que lo que está ocurriendo es algo que se parece a la conveniencia general.
De Juana está en Belfast acogido por un Sinn Fein aburguesado y que no quiere ya verse de protagonista en películas de guerra, su estancia y su defensa son sufragadas por el contribuyente británico y permanecerá en libertad con restricciones de movimientos yendo de tribunal en tribunal, avanzando hacia el ocaso de su terrible fama con el mismo paso inexorable con el que avanza hacia el encuentro privado con los monstruos de su oscuridad.
Un día no muy lejano, incluso los corresponales de prensa dejaremos de ir a las vistas del caso De Juana. Somos menos en cada sesión y nuestras crónicas serán cada vez menos interesantes. La empatía de los movimientos patrióticos irlandés y vasco puede estar haciéndonos un favor, el olvido paulatino de esta saga.
Mientras tanto, nuestros patriotas ultravascos reciclan sus viejas propuestas, a las que añaden ahora como supuesta novedad más evocaciones norirlandesas. En un artículo sobre la presentación en Venecia- ¡en Venecia!- de los nuevos papeles de la izquierda abertzale, se contaba que Ione Goirizelaia preguntó a un periodista de El País: "¿Usted conoce los principios de Mitchell?"
Desprovistos de su propio lenguaje, incapaces de pensar por sí mismos, los patriotas vascos proponen ahora un nuevo proceso de paz en el que, imagino que es por influencia de los absurdos mediadores, hay que conocer los principios de Mitchell, creados en Belfast, en otoño de 1997. Si no hubiese muertos- esperemos que no haya ninguno más- nuestro conflicto sería risible.
Pasa el tiempo mientras los últimos interesados en casos judiciales peregrinos y documentos políticos inexcrutables se van perdiendo aún más en los callejones de un conflicto extranjero, en el que, desde 1969, la contabilidad macabra dice que sólamente en los años 2000 y 2008 hubo menos muertos a manos de grupos paramilitares que los que causó anualmente ETA.
Pasa el tiempo y el declive del caso De Juana y la confusión norirlandesa de nuestros patriotas efervescentes favorecerán a quienes tenemos en este asunto el tiempo a nuestro favor.
Tras los asesinatos de soldados y policías en Irlanda del Norte, al principio de esta semana, he escuchado y leído de nuevo comparaciones sobre lo que ocurre en Irlanda y en el País Vasco. Es inevitable, entre otras cosas porque cualquiera que conozca un poco la historia de ETA sabe que la inspiración del IRA existe desde el mismo momento de su nacimiento. Los interesados por este aspecto pueden leer el epílogo de Patxo Unzueta a 'La Historia de ETA'.
He hablado estos días con amigos sobre la posibilidad de interpretar que la ETA de hoy es equivalente a los grupos disidentes republicanos, el resultado de las purgas de todos aquellos que han intentando llevar al movimiento patriótico vasco hacia la política.
Algún amigo me ha dicho también que le parece que puede existir simetría entre la amnistía de 1978 y la puesta en libertad de los miembros del IRA tras el Acuerdo de Viernes Santo y que la diferencia es que ETA no ha conseguido aún un trozo de poder en Ajuria-Enea.
Podríamos enredarnos con esas comparaciones durante un buen rato, pero dos cosas me empujan contra hacerlo aquí. Una, que me he arrepentido siempre que me he metido en esa tarea, muy pocas veces, y lo he publicado. La segunda es más grave. Al poco de visitar Irlanda por primera vez, en tiempos de Viriato, pastor lusitano, me pareció que la cultura del nacionalismo vasco comparte algunos rasgos fuertes con la de los unionistas.
Alguna vez he escrito esto y alguno ha caracterizado el argumento como digno de chiste, como un insulto rebuscado al nacionalismo vasco. Sin caer en la cuenta, imagino, de que el unionismo irlandés tiene en mi juicio algunos rasgos que me parecen loables.
Pero el resultado de esta visión que arrastro, en compañía del joven Unamuno nacionalista- que escribió 'soy vasco, luego soy unionista', según cita de Jon Juaristi- es que las comparaciones directas, sean simpatizantes o detractoras de la hermandad patriótica vasco-irlandesa, me dejan confuso o perplejo.
Los confusos y perplejos disfrutamos con las paradojas y contradicciones que habitan en cada uno de nosotros, así que me lanzo ahora casi alegre al precipicio de las comparaciones, porque en los últimos meses he tenido que pensarlas para escribir, junto a John Bew y Martyn Frampton, un libro- Talking to Terrorists, Making peace in Northern Ireland and the Basque Country- cuyas penúltimas pruebas de imprenta he recibido hoy y que publicará esta primavera, según me cuentan, Hurst en Londres y Columbia University Press en Nueva York.
El libro versa sobre cómo los gobiernos se han enfrentado y han dialogado con IRA y ETA y, como epílogo, escribimos unas conclusiones, que me parecen leves y poco pretenciosas, sobre lo que puede decirse en común sobre ambas experiencias. Aquí les doy cuenta de las que más me atraen.
La primera comparación es una diferencia y puede estar relacionada con esa idea de que ETA es hoy la destilación de todas las disidencias militaristas en su larga historia. Y se debe en gran medida a la lectura de los libros de un autor que publica en este periódico sus tan bien informados comentarios sobre la actualidad vasca, Florencio Domínguez Iribarren.
Las dificultades que ha tenido el movimiento patriótico vasco para avanzar hacia la política, en condiciones que me parecen hasta fecha reciente más benignas que las del IRA, pueden deberse en buena medida a la diferente estructura organizativa.
En Irlanda, las cúpulas del Sinn Fein y del IRA han estado unidas. Gerry Adams y Martin McGuinness han sido miembros del Consejo Militar del IRA- quizás lo son todavía, porque no se ha disuelto- y al mismo tiempo son los dirigentes más destacados del Sinn Fein. Las personas que están sometidas a las presiones del mundo exterior tienen así peso en las decisiones del grupo terrorista y su legitimidad y autoridad como militantes con ambos pies en cada pata del movimiento es fuerte ante unos y ante otros.
ETA Militar nació precisamente para negar ese desdoblamiento político y desde su creación tiene la oficina política como parte de la dirección del ejército, como ellos llaman a esa cosa. El máximo jefe político del movimiento patriótico es un hombre con pasamontañas- últimamente, con chapela y capirote del Ku Klux Klan- que lo dirige, antes a través de KAS y ahora de EKIN.
Aunque en las direcciones de las sucesivas ramas electorales que ha promovido ETA hay miembros de KAS-EKIN-ETA, hay otros que no lo son, aunque se les puede definir como colaboracionistas íntimos. Algunos de sus líderes más prominentes no tienen esa doble autoridad política y militar que tienen Adams y McGuinness.
Cuando, sometidos a la presión del mundo exterior y con percepciones más amplias de la sociedad, esos líderes vascos han promovido vías hacia la política, la última palabra, siempre militarista por pura inercia lógica, la ha tenido el jefe máximo, que es el estratega del capirote, que escribe instrucciones en su ordenador, en algún lugar de Francia.
Si alguien está mejor informado, por favor, que me corrija para beneficio de los ocupantes de este globo.
La segunda comparación es una similitud y me parece esencial. Imagino que alguien lo ha escrito antes y que no lo he leído. Por eso, creo, posiblemente por error, que es mi aportación más original, desde luego la más insistente, a las conclusiones del libro.
El terrorismo es una táctica de los militarmente débiles; desde la secta de los asesinos colgados del hashis, los hashishiyyin de la Baja Edad Media, hasta los revolucionarios de la cocaína colombiana. Como no pueden enfrentarse en un terreno abierto a las fuerzas de seguridad del Estado que quieren derrotar, ponen en práctica una forma de guerra basada en atacar y huir.
Lo que lleva inmediatamente al siguiente argumento. Para que esa táctica pueda sostenerse a lo largo del tiempo, es imprescindible tener un lugar más o menos seguro al que huir, un safe haven, un 'santuario'.
El IRA lo ha tenido en la República de Irlanda y ETA en Francia. Y allí donde he mirado, a Sri Lanka, a la provincia North-West de Pakistán, a Kurdistán, a Colombia,... grupos que practican el terrorismo de forma duradera han tenido un territorio logístico a sus espaldas, marcado por una frontera internacional o por la inaccesibilidad geográfica.
¿Han sido eliminadas las organizaciones de este tipo que han operado dentro de las lindes accesibles del territorio del Estado enemigo y han durado las que han podido crear áreas logísticas inaccesibles tras una frontera internacional o por la orografía o naturaleza del terreno? No se me ocurren ejemplos que permitan responder negativamente a esa hipótesis generalizadora.
Cuando se analiza la factura de un grupo terrorista, hay que empezar con el mismo primer paso que se da cuando se trata de evaluar la fortaleza de un ejército convencional: hay que mirar la estructura logística de mando y control y de aprovisionamiento para estimar su capacidad de sostener sus ataques o su resistencia.
El IRA tuvo la fortuna de tener líderes orgánicamente fuertes y políticamente astutos que, sabedores de que la prolongación de su guerra les llevaba a la debilidad creciente, guiaron al movimiento hacia la política cuando aún era temible. Y antes del 11-S y con la ayuda de Tony Blair.
Su desarme confirma la importancia estructural de la retaguardia logística. Se realizó, según las informaciones disponibles, que son escasas, en nichos esparcidos por la República de Irlanda. Que compartía constitucionalmente el mismo afán del IRA- grupo materno, fundacional, de la República-, unificar la isla.
Desde que ETA perdió su santuario francés- en el libro intento recapitular las fechas de la historia para avalar mi opinión de que fue como consecuencia del GAL- su suerte como grupo capaz de campañas terroristas sostenidas está echada, aunque mantenga, como hizo el IRA y como deben hacer estos grupos para preservar la relativa tolerancia en el santuario, su política de no atacar a las fuerzas de seguridad de su territorio logístico.
Las consecuencias ya visibles con el paso de los años de la pérdida, también relativa, de su santuario me llevó a titular el capítulo del libro sobre nuestro desastre como 'ETA en el País Vasco: crecimiento, declive y la política de la rendición'.
Pero la tercera comparación que no me crea ahora incomodidad especulativa- ya llegará de nuevo el arrepentimiento- arroja alguna preocupación sobre el presente y el futuro inmediato. En Irlanda y en el País Vasco, la llama de la violencia conspirativa prendió en el contexto de disputas políticas con larga historia y se extendió en ambos casos en tiempos de cambio con desorden constitucional. Pero la violencia alcanzó su apogeo cuando ambas regiones se enfrentaban en los años setenta a una crisis económica colosal, que afectó directamente a sus industrias más importantes.
Los ejércitos se nutren de jóvenes. Los autores de la inmensa mayoría de crímenes que se cometen en el mundo son hombres de entre 18 y 30 años.
No pretendo pasar como historiador de la Escuela de los Annales, tan injustamente demodé, pero elaboré un gráfico, que pego aquí abajo, con una yuxtaposición de las cifras de los asesinatos de ETA y del desempleo juvenil en el País Vasco. Intuía la correlación y, cuando la encontré expresada de manera tan fuerte en el gráfico, decidí publicarlo. La metí en mi capítulo tímidamente como pie de página, pero mis coautores, que son ilustres doctores de la Universidad de Cambridge, además de gente estupenda, me incitaron a meterla en el texto general, porque les llamó la atención.
En rojo, la línea de víctimas mortales de ETA. Ninguno de ellos fue juzgado; todos ellos inocentes. En negro, la línea con las cifras, en miles, de desempleados del País Vasco con menos de 25 años.

¿Tiene la crisis económica de ahora mismo el potencial de retrotraernos a los tiempos de la desesperación? ¿Lo que está ocurriendo en Irlanda del Norte es un síntoma de la quiebra creciente de la confianza en el futuro? Esperemos que no. Porque los puntos de partida de los disidentes del IRA y de la ETA de hoy, antes de que la crisis tenga su previsible impacto pleno en el empleo, son muy diferentes en aspectos relevantes.
Y hay además una diferencia demográfica fundamental entre estos tiempos y aquellos. En 1982, 39.282 vascos cumplieron 18 años, el mayor número que registran los censos. En 1996, cuando ETA había perdido la inviolabilidad de su refugio vasco-francés y el sentimiento de invulnerabilidad tras la detención de Artapalo y de sucesivos dirigentes, nacieron en el País Vasco 15.987 niños.
Quizás ese descenso tan agudo de la natalidad traerá otros males económicos y sociales, pero ETA ha perdido también cerca del 60% de su base de reclutamiento.
Estas son las comparaciones que me atrevo a hacer. Lo demás lo dejamos para la tertulia privada.
Y, tras cargar últimamente este blog con noticias densas o graves- ETA kanpora, Viva la libertad-, cuelgo aquí una tonadilla para seguir bailando.
El punk-rock fue otra consecuencia, turbia y con brotes de belleza, de aquel desempleo juvenil, de sus nihilismos, de su energía y de sus rabias.
The Undertones. Derry. Teenage Kicks. 1978.
Sobre este blog
Nací en San Sebastián y disfruto ahora en el viaje interminable por Londres, la ciudad en la que vivo. Cuando estoy ocupado o de vacaciones, una colega admirable, Ainhoa Paredes, cubre también la corresponsalía de los diarios regionales de Vocento. Para explicar nuestro trabajo, me amparo en el recuerdo de un aforismo de Karl Kraus- "No tener una idea y poder expresarla: eso hace al periodista"- y en la confesión de Pío Baroja: "Tengo normalmente la preocupación de desear el mayor bien para mi país; pero no el patriotismo de mentir".
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