Iñigo Gurruchaga

La vida en Londres

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Cuelgo aquí una entrevista de Jeff Randall con David Cameron.

El contexto enriquece lo que es un diálogo entre un periodista que se sabe la lección y pregunta cosas concretas y un líder conservador que habla bonito sin decir casi nada relevante.

El único trabajo que Cameron ha desempeñado fuera de la política- donde entró como asesor de ministros nada más salir de la universidad- fue como director de comunicaciones de la compañía Carlton Television .

Londres es como Nuarbe pero más grande. Y eso explica que alguien como Cameron, a sus 27 años, llegase a tal posición. Su madre era amiga de una familia que...

Randall ha hecho de todo en el periodismo económico. Cuando supo que el tal Cameron, el chico de Carlton a quien trató persiguiendo noticias, había sido elegido como líder de los conservadores, dijo: "No dejaría en sus manos ni la paga de mi hija pequeña. Nunca daba una respuesta directa si podía montar una simulación plausible".

Otros periodistas que recuerdan a Cameron en aquella época han sido igual o más duros. Algunos le han acusado de ser un abusador, un 'bully'. ¿Lleva carga de profundidad la entonación de la primera pregunta de Randall?

Más contexto. Randall, que también publica en el Telegraph, tiene ahora su programa en la televisión Sky, de Rupert Murdoch, cuyo apoyo Cameron ha buscado con ganas. Tengo la sensación, avalada con algunos datos, de que Murdoch confía mucho más en Randall que en Cameron.

Randall es de Romford, en el este ex-proletario de Londres (la última vez que estuve allí fue para asistir a combates de boxeo sin licencia), estudió en una escuela estatal y luego en la Universidad de Nottingham. Cameron, en fin, para qué hablar: cuna, Eton y el resto.

Randall es conservador, pero meritocrático, thatcherista, como Murdoch; no les gustan los aristócratas, los etonianos que están ahí por el acento, las familias, las maneras, la tradición.

Se me ocurren esos rasgos del contexto. Espero que disfruten tanto como yo viendo esto. ¡Ah! El viejo valor de la libertad de prensa tiene efectos saludables en la cultura de los países.

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Un payaso que es además "uno de los doce líderes" de la English Defence League se dirigía el viernes, a la hora de almorzar, a los congregados ante las puertas de Tate Britain, desde donde iban a marchar hasta el Parlamento.

Fui allí porque esta gente ha provocado disturbios en varios lugares del reino en los últimos meses y la coincidencia de la visita del electoralmente triunfante holandés Geert Wilders con la marcha al Parlamento de los ultras ingleses para darle la bienvenida tenía morbo.

En este país todo es representación, teatro, y en la comedia del viernes destacaron algunos extras.

El primero, un gaitero escocés, con el uniforme completo, que quiso meterse en la manifestación de la liga inglesa- lo evitó la policía- como si anduviera distraído por el lugar fumando un canuto camino de un concierto. Explicaba el muy farsante que, ya que se había topado con la marcha y tras conocer sus motivos, le apetecía unirse.

El otro gran extra fue un salafista de caricatura, con su redonchel en la testa, su bata blanca y tó, al que la policía le preguntó qué hacía allí cuando el follón en torno a la marcha de la liga era tan visible a distancia. El monje barbudo no tenía respuesta. Llegué cuando el poli le decía que lo mejor era que se marchase de allí y él respondía con pulcritud: "Por supuesto, oficial, es mejor que estas situaciones no se inflamen". Broadway no lo mejora.

Antes de que todo esto ocurriera el payaso hablaba desde las escaleras a los congregados en la carretera ante la Tate.


Lindsey Parnaby / EFE

Era un sij sin turbante. Logré ponerme tras él, con los otros dos líderes que le acompañaban (como son doce ya sólo me faltan nueve), y sobre su hombro vi que leía un discurso que alguien le había enviado por correo electrónco. Leí su nombre, su dirección de correo,... realmente un aficionado. O quizás no.

Leía con dificultades y cortes de iletrado un discurso hondamente tonto cuando se arrancó por algo que allí no pegaba. "Siempre recuerdo", dijo, "lo que me decían dos grandes mujeres que me educaron, mi madre y mi abuela,..."

Era surrealista y empeoró. La introspección familiar no caló en el grupo que estaba a la izquierda, harto de cervezas y de grifa, que se puso a cantar "Yo soy de Inglaterra hasta la muerte...", una canción del fútbol.

Quien escuchaba con más atención era un tío de la primera fila, que tenía una manga espectacular. Debía estar emocionado por el divagar del discurso hacia una historia de madres no hay más que dos porque se volvió colérico a sus correligionarios pseudofascistas y les gritó desabrido y a punto de caerse: "¡You shut the fuck up! Que es la manera más bestia de pedir silencio que se ha oído en la historia de las escaleras de la Tate.

Ante el grotesco deterioro del entorno, el payaso orador, uno de los doce payasos que lideran la liga de defensa inglesa, calló. Tardó un rato en reiniciar su trastabillado discurso. Poco después supimos sobrecogidos que su abuela y su madre le decían a menudo que no se preocupase, que todo estaría al final bien.

Al final, esta vez al menos, los de la liga marcharon hacia el Parlamento como querían, escoltados por cordones de policías, a pie y montados, como una jauría de pit bull terriers con hambre y problemas de personalidad.

Me acordé luego de que una vez escuché a un tipo que había sido elegido jefe de Gobierno iniciar su discurso de aceptación rememorando un diálogo que había tenido un año antes sobre sus ambiciones políticas con un familiar fallecido y logró que la mitad de su Gobierno tuviese que sacar el pañuelo para secarse las lágrimas.

Era otro tipo de gente, desde luego, pero también con una chocante dificultad para sentir cabalmente el momento, en el espacio que ocupan.

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28 Feb 2010

Diario dominical

Cuando subía David Cameron al estrado sonó un fragmento instrumental y optimista de este tema de The Killers.

Es uno de los discos que el líder conservador se llevaría a una isla desierta.

Cuando, al término del discurso, subió su mujer a recogerle la babita y a posar con su héroe- ¿por qué lo hacen? ¿por qué lo hacen tantas mujeres?-, descendieron ambos a pie y en comandita y se fueron tan alegres como estreñidos bajo la invocación de una melodía que llama a permanecer juntos.

La cantaba Brian Ferry, aquí en compañía de Jerry Hall, ex de Jagger. Qué miedo dan. Y qué erudición. Estoy que me desbordo.

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Los críticos dicen, ahora que su ventaja en los sondeos se desinfla, que Cameron se ha rodeado de una claque que no tiene los pies en la tierra. Señalan especialmente a Steve Hilton, gurú de ideas e imágenes, como una influencia negativa.

No he cruzado nunca palabra con Hilton pero al doblar la esquina de lo que aquí llaman, a la francesa, 'corniche', y que en tantas ciudades costeras de la isla británica consiste a esta hora del año en un temporal con vientos racheados, una playa de piedras, casetas de feria que no dan ni miedo y una gastronomía para suicidas, al doblar la esquina, ya les digo, y toparme al descubierto con el temporal, topeme también hoy con el consejero áulico, con este Hilton de las habladurías, que iba, calvo él, bajo la lluvia, que siempre molesta más a los calvos, y con un traje ligero y gris clarito, camisa abierta y hablaba en móvil.

Recordé de nuevo a Isaiah Berlin, que escribió misales memorables sobre la virtud esencial de un político, el sentido de la realidad. Un hombre que viste así para estas jornadas de Brighton levanta graves sospechas.

El segundo estratega, del que dicen que compensa por su familiaridad con las tinieblas el idealismo descamisado de Hilton, es el operador para los macarras, para nosotros, los chicos de la pgggggensa.

Cameron ha contratado al ex director, éticamente corrupto, del News of the World, Andy Coulson. Blair fichó a Campbell, del Mirror y del Today. Cameron a Coulson. La prensa sensacionalista en el poder, ésa es la cosa.

Tras mis observaciones de inspector( ex inspector jefe) Clousaud en este fatigoso fin de semana he caído en la cuenta de que Campbell tenía una notoria ventaja. Había sido un periodista de a pie y combinaba en su personalidad el compadreo de compartir barra y el sadismo del matoncillo que en él habita. Pero este Coulson era director, de un diario de los bajos fondos y tal, pero dire, ¿sabe usted?

Éste ha vivido su vida adulta entre miradas de adulación o miedo, como todos los grandes jefes en negocios turbios, siempre rodeados de pelotas o gente asustada. Tiene ojeras y mira un poco paranoico. Campbell era un mate; éste nos ve, su hipotética materia prima, desde muy lejos, sólo sirve para entenderse con patronos o directores, si acaso.

Me da la sensación de que Cameron se ha equivocado con su elección de los dos asistentes mejor pagados de su círculo.

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¿Por qué no se le había ocurrido a nadie antes? David Blanchflower, que fue un miembro díscolo del Comité de Política Monetaria, que fija los tipos del Banco de Inglaterra, propone una solución teórica impecable para nuestros problemas.

Ni Grecia, ni España, ni puñetas. Alemania se va del euro, se pasa con el marco unos meses, el euro es arrastrado al barro por los 'pigs', se devalúa y volvemos a juntarnos.

Blanchflower también cree que no ocurrirá. Pero nunca se sabe... ¡está el mundo muy revuelto!

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El partido Conservador británico- ¿ya saben que no existe tal cosa ni un Partido Laborista, sino Conservatives y Labour?- se reúne este fin de semana en Brighton, en su conferencia de primavera. ¡Primavera, já!

Esta vez hay morbo en el frente electoral. Todo el mundo cree que David Cameron será el próximo primer ministro pero en las últimas semanas los laboristas recortan la diferencia y se especula sobre la posibilidad de que los conservadores no tengan mayoría suficiente para gobernar.

Los 'tories' necesitan una ventaja sobre el 4% o 5% para tener mayoría de escaños. Es consecuencia de una distorsión entre el voto porcentual y el número de diputados de cada partido.

En la entonces llamada era de la gran estabilidad, los centros de las ciudades industriales, donde los laboristas son más fuertes, han perdido población y la han ganado los suburbios, con mejores casas, donde los conservadores tienen más diputados.

Como el sistema electoral se basa en hacer un mapa de circunscripciones y elegir un diputado por cada una de esas comarcas, el mapa actual hace que, como promedio, un diputado laborista es apoyado por menos votantes que uno conservador.

Camino de Brighton para escuchar a los conservadores en sus ilusiones y ansiedades, les suelto aquí el rollito, no sé si bueno o malo, sobre la cosa europea y el gobierno británico más probable en los próximos meses.

La primera decisión importante de Cameron fue descabellada y a ella debe su elección. Es líder porque prometió retirarse del Partido Popular Europeo. Forma parte ahora de un grupo parlamentario que le deja en una posición marginal. Ni Sarkozy ni Merkel, ni Rajoy ni Berlusconi, han acudido a las conferencias conservadoras en los últimos años. Están solos.

Cameron aceptó que no podía dar marcha atrás en la ratificación del Tratado de Lisboa y prometió, como compromiso más llamativo, celebrar un referéndum sobre aquellas medidas adoptadas en Bruselas que signifiquen una reducción de soberanía británica.

Como dicen los conservadores inteligentes en privado, el problema es definir el tamaño de la cesión de soberanía que le llevará a convocar un referéndum. Porque las medidas que implican cesión son muy variables.

El futurible ministro de Exteriores, William Hague, ha creado un eslogan para resumir la filosofía de un futuro gobierno: estar en Europa pero no ser dirigidos por Europa. Y todos tan contentos.

Quizás hayan visto las imágenes del eurodiputado Nigel Farage en el parlamento europeo, el miércoles. Insultó a Herman van Rompuy y, entre sus mamarrachadas, le reprochó que no se le conocía. "¿Quién es usted?", le preguntaba. La respuesta de Rompuy, aquí. Ustedes elijan.

Bueno, ahora ya sabemos quién es Farage, que busca la escandalera para ver si le sancionan y así presentarse a las elecciones británicas como mártir de la libertad. Farage, del UKIP, se va a presentar en una circunscripción en la que, por una convención antigua, nadie se suele presentar, aquella en la que se presenta a la reelección el actual 'Speaker', o presidente de la Cámara de los Comunes.

He escrito aquí unas cuantas veces que hay aquí un euroescepticismo desagradable y tontín, hipernacionalista- Farage es su héroe hoy-, y otro más inteligente. Los conservadores británicos cabalgan a menudo sobre los dos caballos.

El inteligente dice estos días que ya lo decían ellos, que el euro estaba mal diseñado y que no resistiría en su forma actual una situación de crisis.

La victoria intelectual raramente produce frutos y éste es un ejemplo evidente. Los conservadores de Cameron se enfrentan ahora al siguiente dilema desde los márgenes de la política europea: o la crisis en torno a las finanzas de Grecia deriva en una mayor coordinación económica y fiscal desde el centro o degenera en una descomposición desordenada del euro.

Si se va en la primera dirección, los conservadores británicos guían a su país a un mayor aislamiento. Y si todo va mal, ¿qué gana Reino Unido de una descomunal crisis económica europea?

Cameron lleva una semanas aciagas prometiendo cosas de política doméstica que luego modifica, desdiciéndose de compromisos previos. Pero lo inmutable es la insistencia en una política sobre Europa que dura muchos años y en la que perdemos todos.

Nota. Sobre las vicisitudes del euro vi el otro día este análisis que me parece realista.

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¿Les ha gustado el comentario? Entonces, esperen pacientemente la cuenta atrás del vídeo que sigue en este enlace y súmense a este, incipiente pero me dicen que ya notable, culto a la personalidad, del que me envía noticia Fernando Ortiz de Urbina. Que evidentemente pasa demasiado tiempo en su ordenador y tenía aquel día ganas de cachondeo.

Yours humbly. Your hero.

Bhundu Boys. Simbimbino

Enjoy the weekend.

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¿Por qué pronostiqué el otro día que se producirá el 7 de mayo una alarma bursátil sobre la capacidad británica de remediar los daños que ha sufrido su economía? Porque, aunque ahora se especula vanamente con otras fechas, el 6 se celebrarán elecciones y existe la posibilidad, según los sondeos más optimistas para el laborismo, de un 'hung parliament'; de que los conservadores no obtengan suficiente mayoría para gobernar en solitario.

¿Inestabilidad? ¿Incertidumbre? ¿Nuevas elecciones este mismo año o en 2011? Ante ese tomate politicastro los autodenominados mercados reaccionarían exageradamente, que es lo suyo.

Martin Wolf publicaba la pasada semana en el FT un artículo en el que reflejaba un sentir posiblemente más extendido que en el pasado: "He apoyado durante mucho tiempo el gusto británico por gobiernos con mayoría de un partido. He cambiado de opinión".

Y luego describía los males de los gobiernos de un partido: "El gobierno británico ha sido un torrente de iniciativas mal concebidas, diseñadas para los medios. Casi nada se piensa adecuadamente. Es el resultado del dominio de un puñado de gente sobre la maquinaria del poder; no los controla el partido, ni el parlamento, ni la burocracia ni ningún otro nivel del gobierno".

Creo que he escrito aquí antes que obligaría por ley, torero, torero, a la formación de gobiernos que contasen con al menos el 66% de los escaños. En casos como el vasco, y mientras persista la amenaza de ETA, que un partido- sea el que sea, pero ha sido durante larguísimo tiempo el PNV- se quede con el gobierno y deje a los otros sin el amparo de la legitimidad y del poder, cuando están gravemente amenazados, me parece horrible.

Pero un día leí que los gobiernos italianos de coalición desde 1945 han creado más déficit que los de mayoría simple. Porque cada partido ha de satisfacer a su clientela. Creo que en Cataluña está ocurriendo algo parecido. Pero las cifras de la Comunidad Valenciana, con mayorías estables del PP, se las traen. E Ibarretxe dejó buenas cuentas públicas a pesar de estar coaligado.

Según Wolf, gobiernos de coalición en Italia, Dinamarca, Suecia, Bélgica (dos veces) y Noruega han ejecutado ajustes presupuestarios duros en el pasado. Demasiados países nórdicos en la lista para servir de norma más que de consabido ejemplo. Y me parece que el caso italiano debe ser Prodi en el sprint hacia el euro.

He encontrado en la página del Carnegie Endowment for International Peace este cuadro, que me parece interesante, con cifras de deuda, rendimientos de bonos y calidad de la gobernación; o gobernanza, como la llaman ahora los enteraos.

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Tony Blair llegó a la Universidad de Oxford sin una educación religiosa firme. Su padre, que había sido adoptado por una familia de estibadores portuarios comunistas de Glasgow, que recogieron al niño abandonado por una troupe de artistas itinerantes, fue en su madurez conservador y agnóstico. Por su madre descendía de protestantes de Donegal, en Irlanda.

Sus biógrafos no han encontrado testimonios de preocupación religiosa en el colegio privado de Fettes, uno de los internados con más prestigio en Escocia, ni en su paso por Londres como patético promotor de conciertos de rock.

Cuando llegó a Oxford se juntó con un grupo de estudiantes en donde la voz cantante la llevaba un estudiante maduro, con más de treinta años entonces, Peter Thomson, que ha fallecido en su Australia natal hace unos días.

Bajo la influencia de Thomson, que era ya sacerdote de la iglesia anglicana, el grupo se agitó con discusiones políticas y religiosas. El cura australiano era un rebelde. Había nacido en una familia pudiente- su padre era agente inmobiliario, el hijo también ejerció el oficio pero no tenía vocación- y tenía un carácter muy australiano, tan iconoclasta como conservador.

En el grupo, dicho sea de paso, había una conexión vasca, porque uno de los amigos traía de allí noticias de su partido, aquel al que todos ustedes quisieron pertenecer, la Liga Comunista Revolucionaria, más conocida entre nosotros como LCR-ETA VI. ¿Me siguen? ¿Los Mayos y los Minos? ¿La IV Internacional? ¿Ernest Mandel? ¿No? Otro día.

Thomson tenía una teología personal que acentuaba el papel de la fe en acción, en la sociedad. Su inspiración intelectual era un profesor escocés que había enseñado Teología en Oxford y a quien la historia ha olvidado, John Macmurray.

Uno de los biógrafos de Blair, John Rentoul, cuenta que Thomson y el futuro primer ministro fueron juntos a ver a su inspirador intelectual. El australiano entró en la casa, pero Blair prefirió quedarse fuera. Cuando estaba en las puertas de la jefatura del gobierno, el intrépido joven que cautivaba al país dijo a algún periodista: "Si quieres entenderme lee a John Macmurray, ahí está todo".

Leí dos cosas de Macmurray: "Self as Agent' y 'Persons in Relation". Aprovechen su rutilante juventud, lean a Boris Vian, se lo dice un amigo.

Los más longevos ocupantes de este globo recordarán a Emmanuel Mounier, el inspirador de la revista Esprit, que fue popular entre los católicos españoles. Me pareció que Macmurray recorrió sendas similares, lo que podría llamarse para unir los términos acuñados por ambos como personalismo comunitario.

La fe ha de expresarse en relación con los demás, en la acción social, y la experiencia religiosa debe buscar su culminación en formas amistosas de relación. Ésa es más o menos la gran partera de otro sueño de comunidad ideal.

En la trayectoria pública de Blair hay siempre el afán de unir a las grandes facciones, una poderosa ambigüedad en la política del tiempo contemporáneo. Es un hombre desideologizado, toma palabro, con respecto a lo que marcó el tono en el siglo XX. Su socialismo no es materialista, del laborismo difuso en su evocación de Marx (hijo de judíos conversos al protestantismo) toma su utopía teleológica, la sociedad de iguales.

Frente a la aspiración científica- que me parece la raíz totalitaria del marxismo- en el análisis de las fuerzas materiales que mueven la historia (lo valioso en Marx), Blair opta por la extensión de la acción individual ejemplarizante hacia una unidad social armónica, cooperativa, guiada por Dios. Del Dios que es otra raíz de pensamiento totalitario.

Sobre el cisma entre la guía filosófica del Blair creyente y su acción práctica en la política se pueden escribir tomos. Baste una foto. Observen la asimetría ocular de nuestro protagonista. El ojo que encandila y el que escruta.

Steve Bell captó el rasgo y lógicamente lo extremó para componer sus caricaturas en The Guardian.

Nuestro Tony se convirtió hace poco al catolicismo romano. Su asistencia a servicios religiosos de la iglesia católica nunca supuso un problema para alguien que venía de esa visión panteísta de la religión. Su afiliación oficial se debe probablemente a la influencia de su mujer, Cherie, católica de familia irlandesa, crecida en Liverpool. Explorando las diferencias entre esa versión y las que se conocen en España nos iríamos muy lejos.

Se ha muerto Thomson de enfisema. Era fumador, bebedor, deportista fanático y rudo, inspirador asiduo de los Blair, a quienes asistió en Londres en su carrera hacia Downing Street y en sus primeros años allí.

En Australia y en Londres se implicó en proyectos de regeneración social en barriadas complejas, en los que creía, según alguna de sus declaraciones, más que en la política que llega desde arriba. No los conozco en detalle.

Charlé con él un par de veces. En la primera, sin saber al principio quién era, compuse un retrato muy distinto al del hombre que postulaba el valor de lo que surge desde la base de la sociedad. Me pareció tediosa su manera de saltar- es algo común también entre periodistas, nuestra deformación más desagradable- de un país a otro, de una guerra a otra, y recetar soluciones a todo entuerto con cinco minutos de banalidades sumarias.

Pero era un tipo jovial y amistoso. Inspirador también de uno de mis más persistentes errores profesionales. Durante 2001-2002 aburrí a los caracoles pronosticando que Blair dejaría el gobierno a mitad de su segundo mandato, porque así lo había acordado con su familia. Tenían hijos entonces muy jóvenes, su mujer quería ser juez, él podía emprender otro camino para que todos crecieran juntos.

Lo que ocurrió fue que Blair, en vez de irse a casa, se fue a Irak. Hoy puedo decir quién era mi fuente y excusarme en que no era mala: era el confesor de Blair, Peter Thomson. Que la tierra le sea leve.

Enjoy the weekend.

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El gran empresario de prensa de nuestro tiempo es el australiano Rupert Murdoch. Ha transformado el negocio familiar de periódicos en las antípodas en un conglomerado, News International, que extiende sus ramas por todo el mundo.

Entró en Fleet Street en 1969 comprando al grupo Mirror un periódico de su cuadra que se dirigía al mercado medio, The Sun. El australiano lo convirtió en un tabloide popular con gran éxito. Una de sus recetas fue la chica de la página tres posando 'topless'. Luego compró 'The Times' y el "News of the World".

Aunque sus periódicos australianos no habían tenido problemas en apoyar editorialmente a los laboristas de allí, se convirtió en el ogro de la izquierda británica por apoyar a Margaret Thatcher y por enfrentarse a los sindicatos de la prensa, que habían desarrollado una burocracia y afiliación a menudo corrupta.

Mientras negociaba supuestamente con los sindicatos los cambios que creía necesarios, Murdoch publicó un día de 1986 todos sus periódicos en una nueva planta en el este de Londres, en Wapping, que se convirtió en el emblema, junto a la huelga de mineros, de la gran derrota sindical de los años ochenta.

Luego llegó la batalla de la televisión por satélite. Mientras la corporación de los nobles, BSB (con Granada, ITV y Pearson, propietaria del Financial Times, entre ellos), anunciaba, con el aval del organismo regulador de entonces, sus planes para varios canales de alta calidad, Murdoch se alió con otro empresario avispado, Alan Sugar, fabricante de aquellos ordenadores personales pioneros, Amstrad, y lanzó su propio servicio, Sky, con un sistema tecnológicamente más barato y una programación populista.

BSB y Sky estaban al borde de la ruina cuando decidieron fusionarse, BSkyB. Y desde entonces han tenido éxito con el nombre de Sky. La clave de su expansión fue que Murdoch ofreció más que nadie para obtener los derechos de transmisión del fútbol, de la nueva Premier.

Se ha adelantado a los demás con frecuencia y ahora, tras la compra del Wall Street Journal- aún hay alguien en el mundo que ve negocio en los periódicos-, quiere introducir otro cambio importante, el micropago electrónico por el acceso a las noticias, que pondría fin, si tiene éxito, a la era de los periódicos gratis en la web. A sus 78 años sigue siendo un tiburón.

En Reino Unido, Murdoch es un personaje poderoso y ambiguo. Es un australiano republicano, a quien le importan un bledo los títulos nobiliarios a los que aspiran los propietarios ingleses. Eso le ha servido por ejemplo para explotar las noticias de la realeza con un desenfado que le dio lectores. Diana recurrió a los medios de Murdoch para romper el silencio sobre sus sufrimientos matrimoniales.

Las próximas elecciones tienen a Murdoch de nuevo en el centro de la trama. 'The Times' y 'The Sun' apoyaron a Tony Blair, pero los conservadores han logrado que el gran patrón de prensa apoye editorialmente a David Cameron y la gente se pregunta qué tipo de pacto habrán tejido. ¿Cual tejió Blair?

Dos cuestiones que dependen de la voluntad de los gobiernos interesan ahora especialmente a los Murdoch (James, el hijo, gestiona sus empresas británicas).

La primera es cambiar la norma sobre la independencia política a la que están obligadas las radios y las televisiones británicas. Es un código antiguo, heredado por los sucesivos organismos reguladores, que dicta que una radio o una televisión no pueden reflejar las opiniones de sus propietarios. Si lo hacen, el organismo regulador emite dictámenes condenatorios y obliga a rectificaciones; incluso puede retirar la licencia de emisión.

Puede ser una estructura que da un sistema más o menos saludable, pero en Estados Unidos, donde no existe tal restricción a los propietarios, Murdoch ha logrado la popularidad de su televisión por cable, Fox, mediante una línea editorial desgarrada, estridente, elogiosa de los republicanos y crítica con los demócratas.

La pasada semana, un gran pope de las relaciones públicas en el reino y yerno de Murdoch, Matthew Freud, biznieto de Sigmund, dijo que la línea editorial de Fox provoca vergüenza. Ataca persistentemente a Obama, con argumentos- los hay buenos para criticarle- que rozan en ocasiones lo repugnante.

Se ha especulado sobre la razón oculta del comentario de Freud. Se ha interpretado como el avance de Murdoch, por vía indirecta, de una moderación en la línea de Fox y también como el adelanto por Sky, que quiere acabar con esa restricción británica a la editorialización de las informaciones en las radios y televisiones, de que su intención no es crear una nueva Fox en nuestra virginal nación. Es una reforma con calado, aunque dudo que algo parecido a Fox tuviera el mismo éxito en este país. Who knows?

La otra cuestión que afecta a Sky y los gobiernos me parece más grave. Ofcom, el organismo regulador, tiene un enorme poder sobre los medios y está trabajando en una propuesta, que tendrá que presentar en marzo, sobre las tarifas que Sky carga a otros suministradores de televisión- Virginmedia, BT,...- por incluir sus canales.

Se ha filtrado que Ofcom va a imponer una reducción de los precios con el argumento de que favorecería a los consumidores, a la variedad de servicios equiparables en oferta.

La clave es el fútbol, porque el crícket- ¡qué excelente serie entre Sudáfrica e Inglaterra se han perdido ustedes, tan bárbaros, con perdón!- no tiene la misma masa de espectadores. Si Ofcom confirma esa decisión, la rentabilidad de Sky corre peligro. Y con ella la situación financiera de los clubes de fútbol de la Premier, que son multimillonarios en deudas gracias a la asombrosa gestión del dinero que paga Sky por sus derechos, unos 3.000 millones de euros por el período 2010-13.

En torno a esta trama se disputará en los próximos meses una de las grandes batallas por el poder en la isla.

CODA PRIMERA. NewsCorp apenas paga impuestos porque su estructura legal se esparce por el universo de los paraísos fiscales.

CODA SEGUNDA. Yo creo que la guía política maestra de Murdoch es étnica, su convencimiento de que los protestantes de habla inglesa son los que deben gobernar el mundo. Creo también que ésa es la razón por la que contrató como asesor a José María Aznar, cuando pareció compartir esa idea en su empeño por desembarcar tardíamente en Normandía.

CODA TERCERA. Periódicos como The Sun o News of the World ganan fortunas mediante la intromisión, con frecuencia injustificable, en la vida privada de las personas. Pero han sido remisos en la publicación de cuentos morales sobre el divorcio y posterior matrimonio de su patrón con Wendi Deng, a la que aventaja 38 años en el camino hacia el cielo.

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Aunque no estamos todavía en campaña electoral, los partidos británicos han iniciado el año concentrados en los gestos publicitarios. Dan conferencias de prensa, presentan documentos que adelantan su programa, pulen sus eslóganes.

Leí hace unos días que los laboristas han llegado a un acuerdo sobre el lema que puede superar sus diferencias. Como algunos- es decir, Peter Mandelson- estaban enojados con los mensajes recientes del líder, se filtró a la prensa que la línea de Gordon Brown- "los 'tories' quieren por dogmatismo recortes en el gasto público, pero no son necesarios, nosotros mantendremos el gasto"- es insostenible (en varios sentidos).

El supremo líder ha acuñado una nueva modalidad de la línea divisoria que quiere trazar con David Cameron: los laboristas somos el partido de la aspiración y de la oportunidad mientras que los conservadores nos llevarán a una era de austeridad.

Nos quedan meses escuchando estas cosas.

Cameron pronunció el otro día un edicto cifrado. Siguiendo la recomendación de una comisión que ha estudiado la inmigración en el país, el candidato conservador ha dicho que se debe contener el crecimiento de la población para que no alcance de ninguna manera los 70 millones previstos en 2030. Somos unos 61 millones ahora, éramos 59 en el censo de 2001.

Esas proyeccciones son discutibles. Pero uno de los argumentos que se utiliza para alarmar sobre el aumento de la población, especialmente de la inmigrante, es que causa el crecimiento del temido British National Party, un grupo fascista que ahora busca la manera de sortear un pleito con el que le ha amenazado la Comisaión de Derechos Humanos por restringir la afiliación a personas de "raza indígena caucásica', según sus estautos.

El posible pleito me parece lamentable. Si la gente quiere agruparse por origen étnico que lo haga y, si aspira a gobernar- ¡todo el poder para los caucásicos!-, que se presente a las elecciones y a ver qué pasa.

Les he traído alguna vez los gráficos que elabora David McCandless . Algunos, como el que publico a continuación, me parecen más aleccionadores que mil ensayos.

Éstas son las comarcas donde el BNP tiene más miembros.

Éstas, las que tienen mayor concentración de población no blanca.

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Y este mapa es el resultado de superponer las dos tramas.

Los argumentos sobre población e inmigración son obviamente complejos y me parece que estos mapas ilustran que la asociación entre inmigración y BNP también lo es.

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02 Dic 2009

Un cuento moral

Este señor de la izquierda ha vivido un desgarro y un triunfo.

Fue director durante cuatro años del News of the World, el dominical que más vende en el país a base de fútbol y gente famosa, todo ello presidido siembre por una pregunta que nos desvela: ¿quién se ha acostado y cómo lo hizo con quién sin que lo supiera aquel, aquella o aquello?

También cuentan alguna historia interesante, no todo es patético y trivial.

Se llama Andy Coulson y tuvo que testificar ante un comité parlamentario cuando se supo que, durante su mandato, un repotero dedicado a noticias de la realeza pagaba a un detective privado que intervino el teléfono del príncipe Guillermo y otras gentes de la Casa Real.

Dijo que no sabía nada, lo que suena francamente chungo en boca del director de un periódico. Y lamentó el castigo que ha sufrido. Había llegado a la cumbre tras veinte años en la carrera y tuvo que dimitir por un incidente aislado.

Luego, el diario 'The Guardian', que publica estas cosas porque es propiedad de una Fundación, mientras los propietarios rivales de la prensa de Londres tienen la sana costumbre de no meterse unos a otros el dedito en el ojo, publicó que en realidad la intercepción de teléfonos era una práctica más extendida bajo su dirección.

Y reveló que el patrón, Rupert Murdoch, tuvo que pagar de su bolsillo 850.000 euros de vellón como compensación a tres personas cuyos teléfonos fueron interceptados, con la condición de que no airearan el pago.

Coulson dimitió de la dirección del periódico cuando su reportero real y el detective fueron encarcelados.

Ahora, un periodista deportivo del diario ha recibido otros 900.000 euros como compensación de su despido, tras probarse que fue víctima de acosos y abusos sistemáticos, dirigidos por el propio Coulson.

¿Qué hace uno cuando su carrera de periodista culmina con tales éxitos? Dedicarse al servicio público. Coulson es el director de comunicaciones del partido Conservador, el ayudante de David Cameron para sus relaciones con la prensa.

¿Contrataría usted como director de comunicación a un periodista que ha costado recientemente cerca de dos millones de euros a uno de los grandes patronos de la prensa?

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El ministro responsable de esas cosas, Ed Balls, ha derogado ya los exámenes escolares para niños de 14 años y ha sugerido hace unos días que, quizás en 2012, no renovará el contrato a la compañía examinadora de los niños de 7 y de 11.

Las compañías examinadoras suelen ser americanas, con mucha experiencia en los tests conocidos como SAT. La que corregía los de niños de 14 lo hizo con tal desbarajuste el curso pasado que Balls derogó el contrato y, ya de paso, el examen.

Un escolar británico entra en la primaria a los cinco años y lo examinan a los 7, 11 y 14 con SATs; o, en la jerga burocrática de aquí, 'Etapas Clave 1, 2 y 3'.

A los 15 tiene que pasar los temibles G.C.S.E. y a los 16 y los 17 va acumulando exámenes para los niveles A que medirán sus amibiciones universitarias.

La inmensa mayoría de los informes que analizan la educación de niños y adolescentes desde perspectivas generales piden que cese el continuo examen. Pero los políticos no les han hecho caso. Reminiscencia personal: no recuerdo un examen que no produjera la interrupción del aprendizaje.

Fue un Gobierno conservador, entre cuyos miembros nadie llevaba a sus hijos a colegios estatales, quien introdujo el Currículum Nacional, acabando con la autonomía de las escuelas para organizar su enseñanza. Los internados privados a los que enviaban los ministros a sus hijos mantuvieron su autonomía.

El lema era dar poder a los padres frente a los profesores y contra sus malditos sindicatos. Y para eso se creaban dos exámenes en primaria y otro más en secundaria.

Los padres podemos cotejar ahora las listas nacionales de escuelas para ver en qué puesto está la de nuestros hijos, según el cómputo de los resultados obtenidos por sus alumnos en las tres materias que nos permiten desde el siglo XVII descifrar la voluntad de Dios: la lengua, la matemática y la ciencia.

Este poder de los padres es de risa. Porque una vez que tu escuela aparece en el puesto tres mil, entre las tres mil y una de tu barrio, ¿qué puedes hacer? Pedir que tus hijos cambien de escuela. Pero las buenas rechazan obviamente montañas de solicitudes todos los veranos.

El argumento del poder a los padres es demagogia mientras los problemas persistentes del sistema educativo público- el principal, la irresponsabilidad de los propios padres que han perdido el norte y el sur en la educación de sus hijos- no tienen la solución mágica del ministro que te sonríe desde el póster electoral.

Ed Balls, que quiere ser líder del partido tras su amigo Brown, sugiere ahora que eliminará los exámenes, como le piden los expertos y los sindicatos de profesores. Y Michael Gove, el ex periodista de The Times, a quien en sus tiempos de plumilla los colegas le conocían con un sobrenombre pluscuamperfectamente apropiado, 'El Prefecto', dice que no sabe, que no sabe, pero que velará para que los padres no perdamos nuestro poder.

Los maestros y profesores, ahora sometidos a las disciplinas de un currículum supervisado centralmente, han perdido su capacidad profesional de modular la educación. Otro efecto pernicioso de las reformas.

Ideólogos de diversa factura y credo pero todos en busca de sueldo nos venderán en la próxima campaña que los planes de los laboristas- una colección de medidas y contramedidas ya ininteligibles- y de los conservadores- que tampoco se aclaran- son los adecuados. Y el nuevo ministro hará más reformas y volverá a dejar su huella.

La educación es un asunto como otros tantos que clama por consensos amplísimos en la sociedad, acciones sostenidas, continua adaptación. Esos consensos no tienen porqué eliminar las ideas nuevas, radicales, que pueden ser interesantes. Si hay un debate genuino lo innovador puede también abrirse paso.

Pero los intereses de los partidos en el corto plazo- invocar al electorado, contarle nanas que satisfagan instintos basados en sus prejuicios- se imponen una y otra vez.

Y además hay esa influencia tan poderosa en el mundo contemporáneo del fetichismo de números y diplomas, promovidos por geómatras y burócratas de saldo, que no entienden que la educación, como la naturaleza humana, es una materia viscosa.

El sabio Canetti, en La Provincia del Hombre: "La demostración es la desgracia hereditaria del pensamiento".

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Estoy asombrado con esto, que he descubierto ahora. Pasé la tarde viendo a Nadal, cada uno en su nube.

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Sobre este blog

Nací en San Sebastián y disfruto ahora en el viaje interminable por Londres, la ciudad en la que vivo. Cuando estoy ocupado o de vacaciones, una colega admirable, Ainhoa Paredes, cubre también la corresponsalía de los diarios regionales de Vocento. Para explicar nuestro trabajo, me amparo en el recuerdo de un aforismo de Karl Kraus- "No tener una idea y poder expresarla: eso hace al periodista"- y en la confesión de Pío Baroja: "Tengo normalmente la preocupación de desear el mayor bien para mi país; pero no el patriotismo de mentir".

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