Iñigo Gurruchaga

La vida en Londres

Hay 6 artículos con el tag talking to terrorists en el blog Iñigo Gurruchaga. Otros artículos en el mundo de cerca clasificados con talking to terrorists

He pasado ya unos cuantos días sin decirles qué importante soy. Voy a recordárselo.

El último número de Foreign Policy, revista bimensual americana dedicada al análisis de la sociedad global, incluye una lista de las cien personas con más influencia intelectual en el mundo. Ben Bernanke, Barack Obama, Zahra Rahnavard, encabezan la lista.

Les preguntan qué libros están leyendo y la revista publica la Selección de Libros de los Pensadores Globales, los manuscritos que leen los más enterados del universo. ¿Adivinan ya la inminente vanagloria?

La respuesta era sencilla para quienes suben a este globo regularmente con ánimo de vuelo, fraternidad y chanza. Talking to Terrorists: Making Peace in Northern Ireland and the Basque Country, el impenetrable tomo que escribí con John Bew y Martyn Frampton y que se publicó en primavera, está en la lista.

Está porque el número 44 en el orden de FP sobre los pensadores más influyentes del mundo, David Kilcullen, lo está leyendo o lo ha leído. Y lo recomienda.

Kilcullen es un teniente coronel del ejército australiano que ha asesorado al de Estados Unidos en las guerras de Irak y Afganistán. Fue miembro del grupo asesor del general Petraeus que diseñó la estrategia del surge, el gran empuje militar de 2007, y pacto con las estructuras locales, que puso fin a la guerra en Irak.

Se le atribuye una descripción de la invasión que comparto en todos sus términos: "fucking stupid" . Él se ha desentendido del primer adjetivo, pero ha reivindicado el segundo como su posición conocida. "La invasión fue la idea más estúpida, un error estratégico de extrema gravedad", es la cita que refleja correctamente su pensamiento. Pero se implicó hondamente en el diseño de una solución en el campo de batalla y en la elaboración intelectual de una estrategia para que Al Qaeda no ganase esa guerra.

Es miembro de CNAS, el 'think-tank' de Washington que ha ganado notoriedad en los últimos años y que ha provisto algunos asesores destacados a la administración de Obama. Otros lo tildan de 'neo-con'.

Me identifico con esa ambigüedad política y me honra que le haya gustado el libro a alguien que viene de ese territorio en Estados Unidos. Los problemas, si lo son, requieren soluciones siempre complejas que, si quieren ser viables, han de operar sobre una realidad que incluye las divisiones ideológicas, que afortunadamente existen y afortunadamente existirán allí donde hay libertad.

Es casi siempre interesante leer a quienes adoptan una posición individualista bien investigada y razonada sobre algún problema, aunque se escriba sin afán de viabilidad política. Entre nosotros, Rafael Sánchez Ferlosio, Juan Aranzadi o Antón Uriarte me parecen en ese sentido admirables. Lo extemporáneo se ha convertido a menudo con el paso del tiempo en lo comúnmente aceptado. Pero casi nunca me parecen interesantes los argumentos de quienes aplican a cualquier problema la plantilla de sus prejuicios partidistas.

Kilcullen es un militar que acentúa la importancia del análisis económico, social, cultural, de los conflictos. En CNAS intentan estudiar los problemas de seguridad mediante la colaboración de militares y civiles, otro bien de su trabajo.

He encontrado esta conferencia reciente en la que ofreció análisis e informaciones que me parecen fascinantes sobre las guerras en Irak y Afganistán.

Él nos recomienda, yo lo recomiendo; el manido pasteleo, oigan. La distancia les evitan en este caso abrazos ridículos, palmadas muy sentidas en la espalda, la harto empalagosa camaradería del mutuo halago. Que por alguna salutífera perversión que engendré en mi infancia asocio siempre a la Falange. Pero que debe ser una cosa más general, porque sigue y sigue.

David Kilcullen. Autor de 'The accidental guerrilla'.

Enjoy the weekend.

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Eva Schloss era aún adolescente cuando sobrevivió Auschwitz. Débil y confusa, deambulaba por el campo que habían abandonado los nazis ante la inminente llegada de los aliados y encontró a Otto Frank, el padre de Ana.

Otto, el padre de su amiga, su vecino en la Amsterdam donde se refugiaban judíos que venían de Alemania o de Austria, le preguntó por su mujer y su hija. Eva no las había visto.

Otto Frank regresó a Amsterdam tras descubrir la muerte y el diario de su hija. Y se casó años más tarde con la madre de Eva.

Schloss, que vive en Inglaterra, ha publicado un par de libros y el lunes mantuvo una conversación en el teatro Richmond con Zac Goldsmith, el joven guru ecologista del líder conservador David Cameron y ex pupilo también del colegio Eton. Es un muy rico heredero cuya peripecia política está dando mucho que hablar. Mi pronóstico, tan inútil, es que en el futuro ustedes llegarán a familiarizarse con el nombre de Zac Goldsmith.

Él financió la presencia de Schloss en el teatro, que acogió en primer lugar una obra- 'And then they came for me'(Y entonces vinieron a por mí)- que narra la peripecia de estas familias judías en aquel tiempo monstruoso.

La audiencia, en la sesión matinal a la que yo asistí, estaba formada por escolares. En el anfiteatro, éramos cuatro espectadores de pago. No debieron cobrarnos. La producción estaba en pañales.

La emoción del encuentro entre un padre y su hijo, ambos refugiados, quedó deslucida por el espectacular pisotón entre los actores. En la solemne conclusión de la obra, con los protagonistas recitando su devenir tras los campos, dos actrices se pisaron esta vez la voz. Y las películas proyectadas en el telón de fondo, partes esenciales de la obra, ofrecieron cortes abruptos, problemas de sonido,...

Goldsmith me cobró por ver el espectáculo, pero lo que me pareció inaceptable, en el contexto de un testimonio como el que que habíamos escuchado, es que admitiera una pregunta del productor de la obra- el que cobró la subvención de Goldsmith- sobre las próximas elecciones, en las que se presentará como candidato conservador por ese distrito. Y que el multimillonario y mediático Zac aprovechara incluso un foro de escolares de 11 o 12 años para soltar su rollo electoral sobre las catástrofes ecológicas que se avecinan si no le hacemos caso.

El padre y el hermano de Eva Schloss se ocultaron en una casa, en Holanda, creyendo que así se salvarían ellos y nadie molestaría a madre y hija. Se equivocaron. Padre e hijo fueron descubiertos y murieron en los campos. Madre e hija sobrevivieron a Auschwitz.

Tras la guerra, se encontró una colección de los cuadros que los Schloss pintaron en su escondite. Eva, que compartió un tiempo de la infancia con Ana Frank, los donó al Museo de la Resistencia en Amsterdam. Algún día iré allí para verlos.


¿Recuerdan que antes del verano les hablé de la publicación de Talking to Terrorists, un libro del que soy coautor junto a John Bew y Martyn Frampton? Aquí, mis dos colegas, académicos de la universidad de Cambridge, son entrevistados en su gira por la costa este. En Estados Unidos, el libro lo publica Columbia University Press.

Me encanta cuando en la entrevista les preguntan sobre la aplicación del modelo irlandés en otros lugares y responden que hay que tener en cuenta tres factores que empiezan por ce: complejidad, contingencia y contexto. Como método de ahuyentar a la audiencia no se me ocurre uno más breve y eficaz. Me han escrito unos correos electrónicos muy graciosos, expresando su honda y lógica vergüenza.

Aquí pueden leer una crítica muy elogiosa de alguien que dice que el libro demuestra que José María Aznar es el presidente español que supo lo que había que hacer con ETA y que enmendó los errores de los gobiernos izquierdistas.

Lo que demuestra que no sólo en España existe la costumbre de no hacer ni caso a lo que uno lee o a lo que a uno le dicen. Lo que realmente nos gusta es confirmar lo que creíamos previamente.

Mi opinión es que Aznar llegó al gobierno en un tiempo de relativa abundancia, que se benefició de lo que ya habían hecho otros. Cometió errores, como los han cometido todas las personas y todos los partidos en este asunto. Y tuvo notables aciertos.

Aguantó en los límites del estado de derecho el asqueroso chantaje de ETA cuando mataba a sus concejales, elegidos por sus conciudadanos. Eso me parece admirable. Pero no se lo digan a él, que se pone de esa manera tan suya.

A ver si tengo un día tiempo de escribir sobre discursos, conferencias de prensa y sucedidos de Aznar en Londres. Ayer dio un par de charlas en la ciudad. Una sobre cómo reformar la UE; la otra sobre cómo sacar a España de la crisis. Pude asistir sólo a la primera.

La abstracción del discurso político en España- ante un aforo pequeño, no estamos hablando de un mitín en una plaza de toros- me parece una característica lamentable. Ante discursos tan genéricos e inasibles- lo pueden leer aquí -, lo único posible es ponerse en pie y gritar 'bravo, bravo'; o encolerizarse y lanzar un ataque kamikaze desde un bando contrario. No es política de verdad. Suena a metafísica. Debe ser el clima de la meseta.

Una ilustración concreta. Lord Trimble, el líder unionista de Irlanda del Norte que recibió el Premio Nobel de la Paz, ha sido un político regional, aunque ahora está en la Cámara de los Lores. Hizo un breve discurso de presentación diciendo que él comparte en general las ideas sobre la UE que ha elaborado la FAES.

Y se quejó de que los políticos no están contemplando ante la cumbre del G20 dos cuestiones que a él le parecen cruciales:

- La creación de mecanismos de integración en los balances de los instrumentos financieros 'fuera del balance' que contribuyeron a desencadenar la crisis.

- La necesidad urgente de exigir a China que abandone su política de paridad baja del yuán e inversión de beneficios en el exterior.

También criticó a Gordon Brown por proponer una conferencia internacional sobre Afganistán en vez de concentrarse en elaborar una estrategia que tal conferencia podría aprobar.

No es necesario estar de acuerdo con sus propuestas- ¿es partidario de una sola 'clearing house' para los derivativos? ¿exigiría homogeneizar los contratos?- para aceptar que está hablando de algo concreto, que lleva a un debate inteligente. El análisis de los detalles, constatar su complejidad, es lo que facilita la tolerancia entre gente con presupuestos ideológicos diversos.

Si leen el discurso de Aznar, verán que critica al principio a la UE por dedicarse en los últimos años a hablar de sí misma en vez de hablar sobre lo que hay que hacer, pero el suyo es una letanía agotadora de vaguedades sobre la importancia del estado nacional, o de la libertad, o de la alianza transatlántica firme. Es palabrería tras la afirmación ideológica.

Si leen el documento de la FAES, las generalidades son la norma. Hablando del ahora de la UE no se menciona a Turquía en 140 páginas, pero se propone la sustitución de la Alianza de las Civilizaciones por una Alianza de los Civilizados. I rest my case.

Y el lunes viene Zapatero, que provoca a menudo la tentación de gritar '¡la vaca!' al final de sus discursos, por si se tratara de algún acertijo.

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Presentamos ayer el libro en una sala de comité de la Cámara de los Comunes. Algunos diputados y lores, diplomáticos, gente de think-tanks, universitarios, la sala llena...y Lourdes Gómez, la excelente corresponsal en Londres de este periódico durante unos cuantos años, más tarde de El País, ahora de Público...

Al terminar el acto, comentaba con John Bew y Martyn Frampton, mis coautores, que algunas preguntas revelaron que un sector del público nos consideraba unos 'hard-liners', gente de la línea dura. No sólo la pretensión de pasar por gente dura por tres tipos que escriben libritos me parecería ridícula, cuando hay gente que se juega la vida en estas batallas. Es que además no es cierto.

Las preguntas que revelaban esa percepción se basaban, por gente que muy cordialmente advertía que aún no ha leído el libro, en sus deducciones sobre lo que dijeron John y Martyn en la introducción.

El primero explicó que, en el capítulo sobre Irlanda del Norte, dos tercios del tronco principal, se intenta mostrar algo que subrayamos en las conclusiones. Que muchos entre quienes quieren convertir el proceso de paz en Irlanda del Norte en un modelo a seguir para la resolución de guerras de tipo terrorista en otras partes del mundo no sólo caen en el error de las analogías, que nunca funcionan en la vida real, sino que ofrecen una versión mal fundada sobre lo ocurrido allí.

Esa gente, cuya buena intención nadie pone en duda, ha creado un paradigma del proceso de paz que dice que todas las iniciativas fracasaron hasta que los gobiernos decidieron entablar un diálogo sin condiciones e incluyente.

Lo que John y Martyn muestran en su investigación- muy trabajada- de lo ocurrido en Irlanda del Norte es que el diálogo final, además de iniciarse con condiciones, es una conclusión de una historia más larga y que hay que observar el conjunto para entender también las partes.

En ese sentido, no se puede entender la decisión de Sinn Fein-IRA de avanzar hacia una negociación, cuyo resultado es que no consiguen ninguno de los grandes objetivos programáticos del grupo, sin anotar el éxito de las fuerzas de seguridad británicas en mermar de modo posiblemente definitivo la capacidad del IRA de organizar campañas sostenidas.

No es, como verán, una narración prescriptiva, sino un intento de contar lo que mis coautores, insisto en que están muy bien documentados, creen que realmente ocurrió, y que yo comparto con mi conocimiento más limitado.. Como decía Feijoo, un buen entendimiento, justo, cabal, claro, y perspicaz es quien constituye un buen crítico. Y, esto lo digo yo, estará mejor equipado para extraer las lecciones útiles de lo ocurrido en Irlanda.

Martyn dedicó su introducción a ilustrar, con el ejemplo irlandés, que la idea de que hablar con grupos terroristas es siempre bueno no está nada clara a la luz del análisis sobre la coincidencia de grandes atentados y campañas con intentos gubernamentales de dialogar con el IRA. Cuyos dirigentes pudieron llegar a la conclusión de que, aunque Londres les decía que no aceptaba sus propuestas- la retirada inmediata de la provincia, por ejemplo-, el mero hecho de que el gobierno mantenía la puerta abierta del diálogo era una señal de que con un empujón más podrían doblegarlo.

En la breve historia de ETA y de los diálogos y procesos en España, ofrecemos una visión descriptiva de esta misma faceta. Y, en la presentación del libro, hace unos días, respondí a una pregunta sobre esta cuestión recordando los años en los que, en el camino hacia 1992, el gobierno de Felipe González se empeñó, tras el fracaso de Argel, en reabrir contactos y diálogos con ETA, que perpetró, en fechas significativas en relación con lo que estaba ocurriendo en la trastienda del diálogo, algunos de sus atentados más crueles y siniestros.

Y también podría citarse el ejemplo de la campaña- todos los adjetivos ya han sido usados, me ahorro el esfuerzo- que ETA lanzó coincidiendo con el fracaso del Pacto de Lizarra/Estella.

Pero, como dicen los buenos científicos, 'correlation is not causality'. Que se pueda mostrar en un gráfico una correlación entre fechas y bombas no significa que las primeras sean causa de las últimas. Lo que decimos es: ahí está la correlación. Para invitar a quien esté interesado a sumarse a nuestro 'quizás'.

Me gusta algo que John Bew ha repetido unas cuantas veces cuando le preguntan por Oriente Próximo e Irlanda del Norte. Dice, en mi opinión con muy buen sentido, que el éxito del proceso de paz echó sus raíces en la estabilidad y el compromiso de los dos estados democráticos que se enfrentaban al problema. Lo mismo podría decirse de ETA, España y Francia. Y que eso no tiene analogía posible, a día de hoy, en el entorno de Israel y Palestina.

Y anoto que, sea en inglés o en castellano, no consigo que la gente me siga cuando expongo un argumento que he defendido desde hace años. Que la misma debilidad de ETA hace más difícil un proceso de paz, entendido como una negociación. El IRA, gracias a la sagacidad política de Gerry Adams y Martin McGuinness, fue capaz de montar un gran teatro de la rendición militar porque antes de dejar las armas podía vivir de la ilusión de su relativa fuerza. Pero ¿qué logro, qué ceremonia, puede imaginar una organización a la que le detienen tres jefes militares en cinco meses, por hablar sólo del tiempo reciente?

Esa paradoja me parece obvia y por eso creo, no sólo que es inconcebible un proceso a la irlandesa en España, sino que el beneficio de ese proceso- que ETA se disuelva y por tanto nuestros amenazados puedan al fin vivir libres de la amenaza- requeriría en nuestro caso una imaginación más osada. ¿Conocen a alguien en la izquierda patriótica vasca cuya imaginación les inspire optimismo?

La sala del comité daba al Támesis. Yo estaba sentado en el lado izquierdo de la mesa y no veía los rostros de quienes estaban de espaldas al ventanal neogótico. Eran siluetas negras, gruesas o enjutas, voces también góticas que venían de algún eco, testas enhiestas o que cabeceaban, sin que pudiera discernir si alguien lloraba o reía.

Por una extraordinaria coincidencia, entré en la sala tras cruzar el pasillo, porque, exactamente al otro lado, puerta contra puerta, asistí durante una hora, en el Consejo Privado- es decir, los Lores Jueces convertidos en máxima instancia judicial de los territorios dependientes de la Commonwealth-, a los debates que se desarrollaban sobre un asunto fascinante.

El Gobierno de Gibraltar destituyó al Chief Justice, la máxima autoridad judicial de su territorio. El abojado del juez destituído presentaba en aquel momento unos argumentos finísimos sobre las diferencias entre qué significa mal comportamiento y qué incapacidad en el ejercicio de un juez.

No se pierdan las crónicas que dos buenos periodistas y hospitalarios llanitos, Dominique Searle y Brian Reyes, publican sobre el apasionante caso en el que dicen que es el diario más antiguo de la Península, el Gibraltar Chronicle.

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Hace unas semanas les conté que Carol Ann Duffy era la primera mujer Poeta Laureada. Ahora, ha publicado sus primeros versos en ese rol. Y, como pueden ver en mi traducción- las correcciones son bienvenidas-, ha lanzado un puñetazo al hígado de la política, ahora tan desacreditada en Reino Unido.

El verso antepenúltimo contiene aquel 'educación, educación, educación' que fue lema de Tony Blair en 1997. El último menciona la 'brújula moral' que Gordon Brown suele invocar. Hay justa rabia y aciertos, pero quizás pudo pulirlo más.

POLÍTICA

Cómo hace de tu rostro una roca

a la que las lágrimas duelen, de tu corazón un puño,

cerrado o latente, que suda sangre, de tu lengua

un cerrojo de hierro sin puerta. Cómo hace de tu mano derecha

un desafío, de tu izquierda una marioneta de guante, de tu risa

una hoja seca que vuela el viento, de tu música preferida

un disco rallado, hace de las palabras en tus labios un dado

que nunca cae en el seis. Cómo te corta

la respiración, el pis, hace de tu beso una moneda perdida,

hace de tus promesas latín, galimatías, contexto, estático,

de tu pelo una peluca, de tu andar la tortura del tablón. Cómo dice esto-

política- a tu educación, educación, educación; grita esto-

¡Política!- a tu salud y riqueza; cómo ruge, a tu

conciencia brújula moral verdad, POLÍTICA POLÍTICA POLÍTICA.

La versión original en inglés:

How it makes of your face a stone
that aches to weep, of your heart a fist,
clenched or thumping, sweating blood, of your tongue
an iron latch with no door. How it makes of your right hand
a gauntlet, a glove-puppet of the left, of your laugh
a dry leaf blowing in the wind, of your desert island discs
hiss hiss hiss, makes of the words on your lips dice
that can throw no six. How it takes
the breath away, the piss, makes of your kiss a dropped pound coin,
makes of your promises latin, gibberish, feedback, static,
of your hair a wig, of your gait a plankwalk. How it says this–
politics – to your education education education; shouts this
– Politics! – to your health and wealth; how it roars, to your
conscience moral compass truth, POLITICS POLITICS POLITICS.



Este fin de semana ha regresado Blur. Nunca fui un seguidor, pero, cuando suena 'Song 2 ' en la radio, subo el volumen.


Una vez leí que sir Harold Evans , que es votado regularmente como el mejor director británico de periódicos por quienes ejercen la profesión ahora y le recuerdan al frente de 'The Sunday Times', había dicho algo así: "Me horroriza pensar en el número de noticias que se han perdido porque el periodista, en vez de escuchar, estaba hablando". Es gracioso. Y es verdad.

Quizás el mejor periodista con el que he trabajado es Carl Shoettler, del Baltimore Sun. Viajamos juntos alguna vez y compartimos entrevistas. Trabajar con alguien que no es de tu país es una buena manera para un corresponsal de sumar esfuerzos y evitar las reservas inevitables cuando se comparten espacios con colegas de la competencia.

Cuando escuchaba las grabaciones de nuestras entrevistas solía avergonzarme. Yo hablaba más y tendía hacia el diálogo abstracto con el interlocutor- la influencia franchute en el periodismo español, tan cultivador de ideas y temas en vez de noticias y buenas historias-, pero admiraba después la voz de Carl identificando anécdotas que podían desovillarse. Y luego salía como un volcán de su habitación en el hotel porque había encontrado la frase para asociar a Ian Paisley con el capitán Ahab, de Moby Dick. Un gran tipo, ocupado exclusivamente en lo esencial de este oficio.

El mejor periodista español que he conocido es José Martí Gómez, otro reportero silencioso. Asistía con simulado interés a las justas retóricas de colegas más inexpertos y, tras la paciente espera, preguntaba sobre algo concreto, aparentemente minúsculo, y deslumbrante.

Todo esto para decirles que al fin han logrado callarme. El miércoles, habrá una presentación y un debate sobre el libro Talking to Terrorists, Making Peace in Northern Ireland and the Basque Country, del que soy coautor con John Bew y Martyn Frampton. La cosa, en la Committee Room 5 de la Cámara de los Comunes, está patrocinada por el diputado John Spellar y la Henry Jackson Society, a la que están ligados John y Martyn. Si los londinenses que suben a este globo padecen algún tipo de enajenación mental y quieren acudir, han de seguir los pasos que se explican aquí. El acto promete, porque yo no hablaré.

Todos mis seguidores- mmmmmmuá- en Belfast pueden acudir el jueves, a las cinco de la tarde, la hora lorquiana en la que las heridas quemaban como soles y el gentío rompía las ventanas, a la presentación del arriba mencionado y ya glorioso tomo en la librería de la Universidad Queen's. Este acto promete aún más, porque, con la tarea que tengo en Londres, no podré acudir.

El libro ha tenido por el momento un par de buenas críticas. Una y dos.

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21 May 2009

El copetín del tomo

Tras larga y a veces dura gestación, presentamos ayer 'Talking to Terrorists, Making Peace in Northern Ireland and the Basque Country', un libro que he escrito junto a John Bew y Martyn Frampton.

Lo presentamos en Policy Exchange, que es el think tank, o grupo de estudios, quizás más influyente en la nueva direccion del partido Conservador.

Dean Godson fue el anfitrión. Ex periodista de The Daily Telegraph, es también el autor de uno de los libros más completos sobre el proceso de paz en Irlanda del Norte, Himself Alone, David Trimble and the Ordeal of Unionism.

El ahora Lord Trimble estaba entre los asistentes- ¡a ver quién de ustedes ha presentado un libro ante un Premio Nobel de la Paz, eh!- y mi narcisismo estuvo ya a punto de provocar una explosión nuclear en la calurosa sala que acogía la presentación cuando John, al describir a sus coautores, me calificó como impervious to flattery, que se puede traducir como imperturbable ante el halago. Estuve a un pelín de echarme a llorar. Al fin el pleno reconocimiento. ¡Y a esta edad!

Mitchell Reiss dijo cosas muy inteligentes en su discurso de presentación del libro. Por ejemplo, que la demografía de Oriente Próximo no permite albergar la esperanza de un fin del terrorismo islamista en el corto o medio plazo.

Hubo un coloquio con preguntas variadas e interesantes y con alguna ya más gagá. De gente universitaria que hace preguntas muy abstractas y de varios lores, que suelen iniciar sus largas peroratas con reminiscencias y que se habían acercado desde la Cámara tras utilizar una ley de 1642 para suspender a dos lores que se ofrecieron a unos periodistas impostados para hacer gestiones ante el Gobierno que favorecieran sus supuestos intereses.

Un lord me dijo que el escándalo de los gastos no ha hecho más que comenzar y que acabará con diputados en la cárcel.

Y lord Guthrie, que fue jefe de Estado Mayor del Ejército británico, pronunció al final de la presentación el voto de gracias en una breve disertación que me pareció espléndida. Recordó la decena de guerras y conflictos en los que participó para avalar el argumento central del libro, que no hay dos conflictos que se resuelven de la misma manera.

A mi no me parece un argumento como para escribir un libro, aunque sí tiene relevancia con respecto a ese provincianismo imperialista británico, toma ya, que cree que todo lo suyo ha de ser copiado. Se debe, según creo, a la fuerza del idioma inglés, que da a lo británico una influencia más allá de su significación real.

Cuando John, Martyn y yo debatíamos en nuestros primeros encuentros sobre la dirección del libro, les decía que la transición española se presentó también como un modelo y que, desde los años setenta, decenas de países han pasado de dictaduras a democracias y ninguno ha hecho una transición que se parezca a la española.

Publiqué en 1998 un libro con el título 'El modelo irlandés' y hay varios miles de visitantes nocturnos que pensarán que lo que digo ahora o lo que decía ayer son síntomas de oportunismo. Pero no lo creo. En aquel libro no ofrecía el proceso de paz de aquí como remedio para las cosas vascas. Pensé que era un buen título- quizás en eso me equivoqué- porque la gente hablaba del modelo norirlandés y modelo tiene en el RAE también la acepción como representación pequeña o esquemática de alguna cosa, que es lo que un reportaje como el que escribí entonces pretende hacer.

El argumento contra los modelistas se expresa en el prólogo y está dirigido contra el floreciente desparrame- 1% del PIB norirlandés, por lo menos, a ojo de mal cubero- de los que intentan aplicar las lecciones de su proceso de paz a otros lugares.

Pero creo que el resultado del trabajo es interesante para la gente que se dedica a estas cosas. Dos tercios del tronco central está compuesto por una descripción muy bien documentada de lo que realmente ha ocurrido en Irlanda del Norte, un tercio es una breve historia de ETA, que no creo que existía en inglés, y de los procesos de diálogo en España y, al final, hay unas conclusiones. No hay planes para una edición en castellano, así que mi prestigio en los territorios históricos- ¿territorios? ¿históricos? ¿qué?- queda inmaculado.

Fue una presentación agradable. A estas cosas acuden, además de familia y amigos, políticos, diplomáticos, espías, policías, militares, profesores universitarios, ex terroristas, gacetilleros en busca de ración, gente que sencillamente no tiene nada mejor que hacer a las seis de la tarde. Estuvo algún ocupante habitual de este globo. A ver si consigue acabar el libro- se cogen apuestas- y nos hace una reseña.

Cuando nos sacaban una foto a los coautores con algunos invitados de postín, mi narcisismo rebosante se descompuso. Mi hija mayor, metida entre el público, me hizo el gesto inconfundible señalándome que se apreciaba desde su posición que estoy perdiendo pelo, el aspecto entre las vicisitudes del mundo que más hondamente ahora me debilita. Cría cuervos.

Mi participación en este tinglado se debe al gran Paul Bew, ahora lord Bew, un gran historiador de Irlanda que ha visitado alguna vez el País Vasco para... ¡para ver en directo a Ronaldinho! Es hincha del Manchester United.

Y ¿cómo conocí a Paul? Porque Stephen Hayward insistió en presentarnos. ¿Cómo conocí a Stephen Hayward? Porque un día me llamó por teléfono. Quería hablar con un periodista vasco de un artículo que estaba escribiendo sobre José Luis López de Lacalle, asesinado por ETA, en su ciudad de Andoain, porque no le dio la gana de callar y someterse, como le exigían. ETA kanpora. Viva la libertad.

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Tras los asesinatos de soldados y policías en Irlanda del Norte, al principio de esta semana, he escuchado y leído de nuevo comparaciones sobre lo que ocurre en Irlanda y en el País Vasco. Es inevitable, entre otras cosas porque cualquiera que conozca un poco la historia de ETA sabe que la inspiración del IRA existe desde el mismo momento de su nacimiento. Los interesados por este aspecto pueden leer el epílogo de Patxo Unzueta a 'La Historia de ETA'.

He hablado estos días con amigos sobre la posibilidad de interpretar que la ETA de hoy es equivalente a los grupos disidentes republicanos, el resultado de las purgas de todos aquellos que han intentando llevar al movimiento patriótico vasco hacia la política.

Algún amigo me ha dicho también que le parece que puede existir simetría entre la amnistía de 1978 y la puesta en libertad de los miembros del IRA tras el Acuerdo de Viernes Santo y que la diferencia es que ETA no ha conseguido aún un trozo de poder en Ajuria-Enea.

Podríamos enredarnos con esas comparaciones durante un buen rato, pero dos cosas me empujan contra hacerlo aquí. Una, que me he arrepentido siempre que me he metido en esa tarea, muy pocas veces, y lo he publicado. La segunda es más grave. Al poco de visitar Irlanda por primera vez, en tiempos de Viriato, pastor lusitano, me pareció que la cultura del nacionalismo vasco comparte algunos rasgos fuertes con la de los unionistas.

Alguna vez he escrito esto y alguno ha caracterizado el argumento como digno de chiste, como un insulto rebuscado al nacionalismo vasco. Sin caer en la cuenta, imagino, de que el unionismo irlandés tiene en mi juicio algunos rasgos que me parecen loables.

Pero el resultado de esta visión que arrastro, en compañía del joven Unamuno nacionalista- que escribió 'soy vasco, luego soy unionista', según cita de Jon Juaristi- es que las comparaciones directas, sean simpatizantes o detractoras de la hermandad patriótica vasco-irlandesa, me dejan confuso o perplejo.

Los confusos y perplejos disfrutamos con las paradojas y contradicciones que habitan en cada uno de nosotros, así que me lanzo ahora casi alegre al precipicio de las comparaciones, porque en los últimos meses he tenido que pensarlas para escribir, junto a John Bew y Martyn Frampton, un libro- Talking to Terrorists, Making peace in Northern Ireland and the Basque Country- cuyas penúltimas pruebas de imprenta he recibido hoy y que publicará esta primavera, según me cuentan, Hurst en Londres y Columbia University Press en Nueva York.

El libro versa sobre cómo los gobiernos se han enfrentado y han dialogado con IRA y ETA y, como epílogo, escribimos unas conclusiones, que me parecen leves y poco pretenciosas, sobre lo que puede decirse en común sobre ambas experiencias. Aquí les doy cuenta de las que más me atraen.

La primera comparación es una diferencia y puede estar relacionada con esa idea de que ETA es hoy la destilación de todas las disidencias militaristas en su larga historia. Y se debe en gran medida a la lectura de los libros de un autor que publica en este periódico sus tan bien informados comentarios sobre la actualidad vasca, Florencio Domínguez Iribarren.

Las dificultades que ha tenido el movimiento patriótico vasco para avanzar hacia la política, en condiciones que me parecen hasta fecha reciente más benignas que las del IRA, pueden deberse en buena medida a la diferente estructura organizativa.

En Irlanda, las cúpulas del Sinn Fein y del IRA han estado unidas. Gerry Adams y Martin McGuinness han sido miembros del Consejo Militar del IRA- quizás lo son todavía, porque no se ha disuelto- y al mismo tiempo son los dirigentes más destacados del Sinn Fein. Las personas que están sometidas a las presiones del mundo exterior tienen así peso en las decisiones del grupo terrorista y su legitimidad y autoridad como militantes con ambos pies en cada pata del movimiento es fuerte ante unos y ante otros.

ETA Militar nació precisamente para negar ese desdoblamiento político y desde su creación tiene la oficina política como parte de la dirección del ejército, como ellos llaman a esa cosa. El máximo jefe político del movimiento patriótico es un hombre con pasamontañas- últimamente, con chapela y capirote del Ku Klux Klan- que lo dirige, antes a través de KAS y ahora de EKIN.

Aunque en las direcciones de las sucesivas ramas electorales que ha promovido ETA hay miembros de KAS-EKIN-ETA, hay otros que no lo son, aunque se les puede definir como colaboracionistas íntimos. Algunos de sus líderes más prominentes no tienen esa doble autoridad política y militar que tienen Adams y McGuinness.

Cuando, sometidos a la presión del mundo exterior y con percepciones más amplias de la sociedad, esos líderes vascos han promovido vías hacia la política, la última palabra, siempre militarista por pura inercia lógica, la ha tenido el jefe máximo, que es el estratega del capirote, que escribe instrucciones en su ordenador, en algún lugar de Francia.

Si alguien está mejor informado, por favor, que me corrija para beneficio de los ocupantes de este globo.

La segunda comparación es una similitud y me parece esencial. Imagino que alguien lo ha escrito antes y que no lo he leído. Por eso, creo, posiblemente por error, que es mi aportación más original, desde luego la más insistente, a las conclusiones del libro.

El terrorismo es una táctica de los militarmente débiles; desde la secta de los asesinos colgados del hashis, los hashishiyyin de la Baja Edad Media, hasta los revolucionarios de la cocaína colombiana. Como no pueden enfrentarse en un terreno abierto a las fuerzas de seguridad del Estado que quieren derrotar, ponen en práctica una forma de guerra basada en atacar y huir.

Lo que lleva inmediatamente al siguiente argumento. Para que esa táctica pueda sostenerse a lo largo del tiempo, es imprescindible tener un lugar más o menos seguro al que huir, un safe haven, un 'santuario'.

El IRA lo ha tenido en la República de Irlanda y ETA en Francia. Y allí donde he mirado, a Sri Lanka, a la provincia North-West de Pakistán, a Kurdistán, a Colombia,... grupos que practican el terrorismo de forma duradera han tenido un territorio logístico a sus espaldas, marcado por una frontera internacional o por la inaccesibilidad geográfica.

¿Han sido eliminadas las organizaciones de este tipo que han operado dentro de las lindes accesibles del territorio del Estado enemigo y han durado las que han podido crear áreas logísticas inaccesibles tras una frontera internacional o por la orografía o naturaleza del terreno? No se me ocurren ejemplos que permitan responder negativamente a esa hipótesis generalizadora.

Cuando se analiza la factura de un grupo terrorista, hay que empezar con el mismo primer paso que se da cuando se trata de evaluar la fortaleza de un ejército convencional: hay que mirar la estructura logística de mando y control y de aprovisionamiento para estimar su capacidad de sostener sus ataques o su resistencia.

El IRA tuvo la fortuna de tener líderes orgánicamente fuertes y políticamente astutos que, sabedores de que la prolongación de su guerra les llevaba a la debilidad creciente, guiaron al movimiento hacia la política cuando aún era temible. Y antes del 11-S y con la ayuda de Tony Blair.

Su desarme confirma la importancia estructural de la retaguardia logística. Se realizó, según las informaciones disponibles, que son escasas, en nichos esparcidos por la República de Irlanda. Que compartía constitucionalmente el mismo afán del IRA- grupo materno, fundacional, de la República-, unificar la isla.

Desde que ETA perdió su santuario francés- en el libro intento recapitular las fechas de la historia para avalar mi opinión de que fue como consecuencia del GAL- su suerte como grupo capaz de campañas terroristas sostenidas está echada, aunque mantenga, como hizo el IRA y como deben hacer estos grupos para preservar la relativa tolerancia en el santuario, su política de no atacar a las fuerzas de seguridad de su territorio logístico.

Las consecuencias ya visibles con el paso de los años de la pérdida, también relativa, de su santuario me llevó a titular el capítulo del libro sobre nuestro desastre como 'ETA en el País Vasco: crecimiento, declive y la política de la rendición'.

Pero la tercera comparación que no me crea ahora incomodidad especulativa- ya llegará de nuevo el arrepentimiento- arroja alguna preocupación sobre el presente y el futuro inmediato. En Irlanda y en el País Vasco, la llama de la violencia conspirativa prendió en el contexto de disputas políticas con larga historia y se extendió en ambos casos en tiempos de cambio con desorden constitucional. Pero la violencia alcanzó su apogeo cuando ambas regiones se enfrentaban en los años setenta a una crisis económica colosal, que afectó directamente a sus industrias más importantes.

Los ejércitos se nutren de jóvenes. Los autores de la inmensa mayoría de crímenes que se cometen en el mundo son hombres de entre 18 y 30 años.

No pretendo pasar como historiador de la Escuela de los Annales, tan injustamente demodé, pero elaboré un gráfico, que pego aquí abajo, con una yuxtaposición de las cifras de los asesinatos de ETA y del desempleo juvenil en el País Vasco. Intuía la correlación y, cuando la encontré expresada de manera tan fuerte en el gráfico, decidí publicarlo. La metí en mi capítulo tímidamente como pie de página, pero mis coautores, que son ilustres doctores de la Universidad de Cambridge, además de gente estupenda, me incitaron a meterla en el texto general, porque les llamó la atención.

En rojo, la línea de víctimas mortales de ETA. Ninguno de ellos fue juzgado; todos ellos inocentes. En negro, la línea con las cifras, en miles, de desempleados del País Vasco con menos de 25 años.


¿Tiene la crisis económica de ahora mismo el potencial de retrotraernos a los tiempos de la desesperación? ¿Lo que está ocurriendo en Irlanda del Norte es un síntoma de la quiebra creciente de la confianza en el futuro? Esperemos que no. Porque los puntos de partida de los disidentes del IRA y de la ETA de hoy, antes de que la crisis tenga su previsible impacto pleno en el empleo, son muy diferentes en aspectos relevantes.

Y hay además una diferencia demográfica fundamental entre estos tiempos y aquellos. En 1982, 39.282 vascos cumplieron 18 años, el mayor número que registran los censos. En 1996, cuando ETA había perdido la inviolabilidad de su refugio vasco-francés y el sentimiento de invulnerabilidad tras la detención de Artapalo y de sucesivos dirigentes, nacieron en el País Vasco 15.987 niños.

Quizás ese descenso tan agudo de la natalidad traerá otros males económicos y sociales, pero ETA ha perdido también cerca del 60% de su base de reclutamiento.

Estas son las comparaciones que me atrevo a hacer. Lo demás lo dejamos para la tertulia privada.

Y, tras cargar últimamente este blog con noticias densas o graves- ETA kanpora, Viva la libertad-, cuelgo aquí una tonadilla para seguir bailando.

El punk-rock fue otra consecuencia, turbia y con brotes de belleza, de aquel desempleo juvenil, de sus nihilismos, de su energía y de sus rabias.

The Undertones. Derry. Teenage Kicks. 1978.

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Sobre este blog

Nací en San Sebastián y disfruto ahora en el viaje interminable por Londres, la ciudad en la que vivo. Cuando estoy ocupado o de vacaciones, una colega admirable, Ainhoa Paredes, cubre también la corresponsalía de los diarios regionales de Vocento. Para explicar nuestro trabajo, me amparo en el recuerdo de un aforismo de Karl Kraus- "No tener una idea y poder expresarla: eso hace al periodista"- y en la confesión de Pío Baroja: "Tengo normalmente la preocupación de desear el mayor bien para mi país; pero no el patriotismo de mentir".

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