Así se fabrica un pucherazo

http://www.youtube.com/watch?v=CwOGJ13B8Ek&feature=player_embedded

Aquí tenemos un ejemplo claro de una de las prácticas de fraude electoral más extendidas en Rusia y otros países de la antigua órbita soviética. Consiste en añadir papeletas a la urna de la formación que interese, que suele ser siempre el partido del poder. Se hace una vez finalizada la votación. Por eso es también común que se produzcan expulsiones del colegio electoral de interventores de otros partidos. El caso concreto del vídeo se refiere a las elecciones legislativas de ayer en Ucrania.

No hay ninguna vigilancia de las urnas porque los miembros de la mesa son cómplices de la manipulación. Algo así sólo es posible bajo la presión de las autoridades. Existen otros muchos procedimientos de falsificación, empezando por el escrutinio mismo y acabando con el llamado “carrusel”, que consiste en organizar una flota de autobuses con electores comprados. Recorren varios colegios electorales, repitiendo la votación hasta una treintena de veces en una jornada electoral. Eso es posible en Ucrania y, sobre todo, en Rusia, en donde tal método es la garantía de permanencia en el poder de Vladímir Putin y su partido,  “Rusia Unida”.

Todo ello se denuncia por parte de la oposición y, en ocasiones, los observadores internacionales lo detectan. Pero no sirve para nada porque las comisiones electorales y la Justicia sirven a los intereses del partido gobernante.

Hoy hace 20 años desde que desapareció la Unión Soviética

Mijaíl Gorbachov presentó su dimisión hace 20 años, el día de Navidad, el 25 de diciembre de 1991. Lo hizo mediante un mensaje emitido por televisión. Echó la culpa de todos los males al sistema de “ordeno y mando” instaurado por la nomenklatura soviética y admitió que la política de reformas denominada perestroika “provocó serias tensiones en la sociedad” como consecuencia de la resistencia a desaparecer del viejo sistema y a “nuestros propios prejuicios y estereotipos, que nos han hecho perder mucho tiempo y han agravado aún más la situación”.

Dijo que el mayor logro de la perestroika fue la libertad democrática que, según él, “la gente no aprendió a utilizar” El ya ex presidente resaltó como realizaciones conseguidas durante su mandato la liquidación del sistema totalitario, “condenado a servir a la ideología comunista y a soportar el fardo de la militarización”. Apuntó también como logros el inicio de las reformas económicas, el final de la Guerra Fría y la disminución del peligro de conflagración nuclear.

Gorbachov aseguró que cambios tan profundos en un país tan grande, con tantos problemas y con una población tan heterogénea, era imposible hacerlos sin dolor y advirtió que el mantenimiento de las conquistas democráticas de la perestroika era condición indispensable para aspirar a un futuro mejor.

Poco antes de la retransmisión, había hecho entrega del botón nuclear al presidente de la Federación de Rusia,  Borís Yeltsin, y, nada más desaparecer de la pantalla, la guardia del Kremlin procedió a arriar la bandera roja soviética con la hoz y el martillo y a izar en su lugar la tricolor rusa. Así terminó sus días el Estado opresor nacido tras la Revolución de Octubre de 1917. Así se derrumbó una de las dos grandes potencias antagónicas durante los tiempos de la “guerra fría”.

Aunque el proceso de desintegración empezó a hacerse patente a partir de 1989 y tras la intentona golpista de agosto de 1991 parecía ya un hecho inevitable, su culminación, con la dimisión de Gorbachov el 25 de diciembre, no dejó de ser un acontecimiento sorprendente. Cambió completamente la configuración mundial.

 

El libro GORBACHOV, OCASO Y CAÍDA DEL IMPERIO ROJO (Estvdio, Santander 2011), del que soy coautor, junto con Jesús López-Medel, explica en profundidad lo acaecido en aquellos convulsos años.

 

Putin abucheado

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, candidato con todas las papeletas para ganar las presidenciales de marzo, fue abucheado el domingo en Moscú. Tras finalizar el combate de artes marciales mixtas entre el actual campeón del mundo, el ruso Fiodor Emilianenko, y el norteamericano Jeff Monson, Putin subió al cuadrilátero para felicitar a su compatriota. El público empezó entonces a silbar y abroncar al dirigente ruso.

Los responsables del estadio Olimpiiski, en donde tuvo lugar la velada, han intentado salvar la cara de Putin asegurando que los abucheos iban dirigidos realmente contra Monson, quien perdió ante Emilianenko. Vean el vídeo y juzguen. Al final uno de los espectadores dice: “Vijadí (lárgate).

Putin abucheado

http://youtu.be/7x-p71likEM

 

 

 

NOS HEMOS QUEDADO SIN VOTAR EL 90% DE LOS QUE VIVIMOS FUERA DE ESPAÑA

Según el Instituto Nacional de Estadística, menos del 10 por ciento del casi millón y medio de personas incluidas en el Censo de Residentes Ausentes (CERA), los españoles que vivimos en el extranjero, han solicitado las papeletas para poder votar. Pero eso no significa que el 90 por ciento restante hayamos decidido pasar de elecciones.

La Ley Orgánica del Régimen Electoral General introdujo recientemente cambios y uno de ellos afecta al procedimiento para emitir el voto en el extranjero. Los trámites se han complicado. Todos los inscritos en el CERA recibían antes las papeletas en su domicilio, con las que después podía acudir al Consulado español en el país en cuestión para depositarlas en la urna o enviarlas por correo. Ahora, sin embargo, surge el concepto de “voto rogado”. Es decir, hay que anunciar de antemano a la Junta Electoral Central la intención de votar para poder recibir la documentación. Además ya no es posible ejercer el sacrosanto derecho cuando se trata de comicios municipales.

En las elecciones autonómicas de mayo recibimos notificación desde España con el formulario a rellenar para solicitar las papeletas. En la presente convocatoria no se ha hecho lo mismo. La solicitud había que haberla cursado con un mes de antelación  a través del Consulado, por correo o enviando un fax. Pero, visto lo visto, parece que de esto no nos hemos enterado el 90 de los de los residentes fuera de España.

 

Nuevos horizontes en el Ártico gracias al deshielo

El calentamiento global y la descongelación paulatina del Océano Glacial Ártico han puesto de verdadera actualidad una zona ignorada por su carácter remoto y el riguroso clima que soporta. Se sabía de antes que el casquete polar cobija en su lecho ingentes recursos naturales, pero su gruesa capa helada hace imposible su extracción e impide el tráfico marítimo durante todo el invierno.

Ahora la perspectiva ha cambiado y, si los cálculos de los científicos no fallan, en pocos lustros la disminución del hielo hará permanentemente navegable el extremo norte del planeta. Será posible entonces instalar plataformas marinas para la obtención de hidrocarburos y arrancar de las entrañas de la tierra valiosos minerales en muchas islas y regiones costeras.

Ello ha convertido el Polo Norte y todo su entorno en una región estratégica que interesa cada vez más a los países ribereños. Son grandes potencias y no parecen dispuestas a dejar que se menoscaben sus intereses. La pugna no ha hecho más que comenzar. La conquista, por supuesto, la tendrá que hacer cada estado desde el sector de costa y las aguas territoriales que les pertenecen.

Y es que el deshielo puede hacer cambiar radicalmente, no sólo el paisaje del Océano Glacial Ártico, sino también la situación demográfica de su costa. Un clima algo más benigno, la afluencia de población en busca de trabajo en los yacimientos y las empresas auxiliares de los nuevos y viejos asentamientos, además del aumento de la actividad portuaria como resultado de un trasiego de navíos más abundante transformarían profundamente el panorama económico de la región.

La masa de agua que baña todo al norte del Círculo Polar es el océano más pequeño que existe. Su tamaño es, no obstante, mucho mayor que el del mar Mediterráneo. Comparativamente, el Ártico tiene unas dimensiones parecidas a la superficie acuática comprendida entre las islas Marianas y Vietnam, de este a oeste, y entre Japón y la isla indonesia de Java, de norte a sur. Para una mayor similitud habría que quitar del mapa del sudeste asiático las islas Filipinas y tal vez también la de Borneo (Indonesia).

Lo demás son todo diferencias y bastante acusadas, sobre todo en lo que se refiere al clima y a la cantidad de población que habita uno y otro litoral. Según Ártur Chilingárov, presidente de la Asociación de Exploradores Polares rusos, en el conjunto de todas las localidades existentes a lo largo de la cornisa norte de Rusia, Groenlandia, Canadá, Noruega, Alaska y en todas las islas árticas no viven mucho más de 600.000 personas, de las que medio millón corresponden solamente a las ciudades rusas de Múrmansk y Arjánguelsk.

Las temperaturas pueden llegar a alcanzar la insufrible cota de 60 bajo cero mientras en verano, según los lugares, superan ligeramente lo cero grados. Sin embargo, en la parte continental, hacia el interior, por ejemplo en la ciudad rusa de Norilsk, el estío puede traer cálidas temperaturas de hasta 30 grados, aunque suelen durar muy poco tiempo.

La falta de luz en invierno, que se compensa con su exceso en verano y la belleza de las auroras boreales, es otra de los fenómenos que complican la vida a quienes no estén acostumbrados. En Múrmansk el sol no sale, salvo unos pocos minutos y sin llegar a elevarse, durante 40 días al año, entre el 2 de diciembre y el 10 de enero. En el Polo Norte, la noche se prolonga 176 días. En verano se produce justo lo contrario. El día polar hace que la noche desaparezca para dar paso al sol de medianoche. En Rusia se llaman “noches blancas”.

El Océano Glacial Ártico, completamente helado desde octubre hasta junio, contiene numerosas bahías, la de Baffin es gigantesca, estrechos y mares como los de Groenlandia, Bárents, Blanco, Kara, Láptev, el de Siberia Oriental, Chukotsk y Beaufort. El paso hacia el Océano Pacífico se efectúa a través del estrecho de Bering, que separa la región rusa de Chukotka de Alaska (EEUU), y hacia el Atlántico por el mar de Groenlandia o el mar de Labrador. En este último caso hay que atravesar primero la impresionante bahía de Baffin.

La única parte del Ártico que no se hiela en invierno, gracias a la Corriente del Golfo, es la península rusa de Kola, el norte de Noruega y el sur de Groenlandia, incluyendo las aguas que rodean Islandia.

A excepción de Murmanks y la ciudad noruega de Hammerfest, que compite con Barrow (Alaska) por el título de ciudad más septentrional del mundo, ninguna de las poblaciones situadas por encima del Círculo Polar supera los 6.000 habitantes. Chilingárov afirma que lo normal es que en la mayoría de ellas vivan unos pocos centenares de personas.

Se trata de estaciones científicas y meteorológicas, unidades de tropas guardafronteras, yacimientos de hidrocarburos o mineral, puertos que funcionan sólo durante el verano y simples aldeas habitadas por las tribus de esquimales autóctonas: los inuit en Alaska y Canadá, los lapones o sami en el norte de Europa y los nenets, komi, janti, evenki, yakuti y chukchi en Siberia. Viven fundamentalmente de los renos, la pesca y la caza de caribús, focas, morsas y ballenas.

Alert y Nord, en los respectivos extremos septentrionales de Canadá y Groenlandia, son bases militares provistas de aeródromo y de estación meteorológica. Están habitadas por poco más de una decena de personas en régimen rotativo. Son los dos puntos con vida humana más cercanos al Polo Norte, a poco más de 800 kilómetros se encuentra Alert y a 920 Nord.

El archipiélago noruego de Svalbard también está muy cerca del Polo Norte, a unos 1.000 kilómetros aproximadamente. De las tres islas habitadas, Spitsbergen es la más grande y en ella está localizada Longyearbyen, el principal centro de población de todo el conjunto de islas. Tiene unos 1.500 habitantes, cuya actividad principal es la extracción de carbón.

Un poco más al este y casi en la misma latitud hay otro archipiélago el de Zemliá Frantsa Iósifa (Tierra de Francisco José, el emperador austriaco). Lo descubrieron los miembros de una expedición astro-húngara en 1873, pero actualmente pertenece a Rusia. Tiene en total 191 islas y todas están desiertas. En verano acceden a ellas unidades militares y especialistas de todas las ramas de la ciencia. El primer ministro ruso, Vladímir Putin, estuvo allí en abril del año pasado para estudiar la posibilidad de utilizar el enclave como “base para la conquista del Ártico”.

Tampoco vive nadie de forma permanente en otros grupos de islas del Ártico ruso: Nóvaya Zemliá, Sévernaya Zemliá, Novosibírskie Ostrová y la isla de Vrangel. En Nóvaya Zemliá, que consta de dos islas, hay tres polígonos para ensayos nucleares ya en desuso. En uno de ellos fue probado, en 1961, el ingenio atómico más potente que jamás se haya detonado en superficie. La denominada “Zar bomba”. Muchos puntos en los mares de Bárents y Kara siguen siendo contaminantes basureros nucleares.

A 200 kilómetros al sur del extremo meridional de Nóvaya Zemliá, ya en la ribera continental, está el poblado de Varandey. Sus habitantes, los nenets, fueron desalojados en 1993 y ahora el lugar alberga una terminal de carga para petroleros de la empresa Lukoil. A 100 millas marinas hacia el noreste nos topamos con Anderma, uno de los puertos de la ruta marítima del norte, que en verano conecta Europa con China a través del estrecho de Bering. Llegó a tener casi 3.000 habitantes, pero ahora sólo hay unos 400.

Otros puertos del recorrido son Tiksi, Cherski y Pevek. En cada uno viven unas 5.000 almas. En las inmediaciones de Pevek y Cherski funcionaron en la época de Stalin sendos GULAG (campos penitenciarios) y hace poco fue encontrada un fosa común con centenares de cadáveres de represaliados.

Pero el lugar más emblemático del norte ruso y más visitado por los turistas es Dickson o Dikson, como se escribe en la transcripción desde el cirílico. Se ubica en la desembocadura del rió Yeniséi. Es el puerto más norteño del país. El poblado, que en 1985 tenía 5.000 habitantes y ahora nada más que 600, se extiende hacia el este en la parte continental y al oeste en la isla del mismo nombre situada enfrente, a un kilómetro y medio. En invierno se puede pasar andando de un lado al otro. Una cruz en las rocas junto al mar indica el lugar en el que un miembro de la expedición encabezada por Roald Amundsen murió congelado al no poder recorrer a tiempo los escasos metros que le separaban del refugio.

Nikolái Adamóvich, jefe de la estación meteorológica local, aseguraba recientemente a un diario ruso que “las observaciones que hacemos aquí son imprescindibles para un correcto pronóstico del tiempo en todo el hemisferio norte”. Adamóvich se lamenta de que cada vez son menos los jóvenes meteorólogos dispuestos a aceptar trabajos en sitios como Dickson, pese a que los sueldos son altos.

El brusco descenso de pobladores ha dejado el puerto casi vacío y la sensación de abandono es patente por doquier: casas derruidas, pequeñas embarcaciones carcomidas por el óxido y chatarra sobresaliendo entre la nieve. El porcentaje de suicidios en las zonas polares de Rusia es superior a la media. Toda la esperanza está puesta ahora en el impulso que Moscú ha prometido dar al Ártico para favorecer la conquista de sus riquezas.

Poblados fantasmas en la Rusia profunda

Siempre se ha dicho que el aparatoso esplendor de Moscú no tiene nada que ver con lo que se cuece en el resto de Rusia. El canal de televisión ruso NTV ha puesto hoy en antena un reportaje mostrando cómo viven los habitantes de dos poblados casi abandonados, Yubileini y Shumíjinski, de la región de Perm.

Las autoridades locales han decidido tomar cartas en el asunto después de que fotografías de las dos villas fantasmas aparecieran en Internet. Allí vivieron los trabajadores de una mina de carbón que fue clausurada en 1998. Hace 10 años Yubileini y Shumíjinski tenían una población de 20.000 habitantes, que ha descendido en la actualidad hasta los 3.000. Por eso la mayor parte de los edificios están abandonados y medio derruidos.

La reportera cuenta que todas las personas en edad de trabajar hace tiempo que se fueron. Allí sólo quedan personas mayores, pocos niños y algún adolescente. Hay alguna que otra escuela, un dispensario y una única ambulancia para todos. No hay transporte público ni alumbrado nocturno.

El agua fluye a determinadas horas y en Shumíjinski solamente dos veces a la semana. La calefacción apenas calienta. La profesora de la escuela cuenta que ella y sus alumnos tienen que estar en clase a una temperatura de 11 grados. Eso cuando la estancia se ha calentado. Por la mañana, asegura, hacía 7,5 grados.

Lo único que funciona en el área es una serrería, pero la mayoría de los trabajadores son reclusos de un penal cercano. Los propietarios de algunas de las casas han puesto anuncios de venta a módicos precios (150.000 rublos, es decir, menos de 4.000 euros) pero nadie quiere comprarlas. Una vecina afirma que no valen ni 5.000 rublos (125 euros).

A medida que se va vaciando un edificio, los pocos que quedan se ven obligados a cambiar de piso a otra casa con más gente. De esa forma se reparten los gastos de comunidad y se evita vivir aislado. Al que le interese, puede ver el vídeo de NTV en esta dirección: http://www.ntv.ru/novosti/221862/ y las fotografías de Yubileini y Shumíjinski que originaron la polémica en: http://bigpicture.ru/?p=120875

Sucedió hace 20 años, el principio del fin de la Unión Soviética

Para tratar de detener el avance del independentismo en las repúblicas bálticas, el entonces ministro de defensa, Dmitri Yázov, que se sublevaría contra Gorbachov siete meses después, autorizó a las unidades del Ejército a emplear armas de fuego contra la población civil en Estonia, Letonia y Lituania.

La medida fue criticada por los dirigentes locales por considerar que así se facilitaría la acción de provocadores y ayudaría a crear “artificialmente” situaciones que a los ojos de Moscú pudiesen justificar el empleo de la fuerza. Tal escenario se hizo realidad en Vilna, la capital de Lituania, en enero de 1991.

La encargada de desestabilizar la situación en Lituania fue la minoría rusa, que organizó una plataforma llamada “Interfront”, creó un “Comité de Salvación Nacional” para obstaculizar la secesión definitiva de la república y se dedicó a intentar tomar por la fuerza edificios oficiales de la capital lituana.

A ellos se unieron después las divisiones paracaidistas enviadas a Lituania desde distintos puntos de la URSS, que no dudaron en hacer uso de sus armas reglamentarias. Los sucesos más trágicos tuvieron lugar en la noche del 12 al 13 de enero de 1991, durante el asalto de las tropas soviéticas a las instalaciones de la televisión lituana. Se emplearon tanques y los paracaidistas dispararon a quemarropa contra los manifestantes que rodeaban el edificio. Les golpearon también con las culatas de sus Kaláshnikov. El balance fue 14 muertos y más de 160 heridos.

Todo aquel fin de semana Vilna estuvo prácticamente en estado de guerra, sometida a un creciente hostigamiento por parte del Ejército. El equipo de Televisión Española que cubrió aquellos acontecimientos fue agredido por los militares.

Al llegar el lunes, Gorbachov dijo no tener nada que ver con la actuación de los soldados soviéticos en Lituania. La orden de disparar, según el jefe del Kremlin y su ministro de Defensa, fue dada por el comandante en jefe de la guarnición de Vilna. No obstante, Gorbachov culpó a las autoridades lituanas de haber provocado la crisis, violando el “orden constitucional”. Los dramáticos sucesos afianzaron más el deseo de los lituanos y sus vecinos de abandonar la Unión Soviética, que saltaría en pedazos en diciembre de aquel mismo año.

Anunció el golpe de Estado que se avecinaba contra Gorbachov

El 20 de diciembre de 1990 Eduard Shevardnadze presentó su dimisión al frente del Ministerio de Exteriores soviético. Justificó su sorprendente decisión en el hecho de que el país “reptaba” hacia una dictadura. Shevardnadze utilizó la palabra reptar tal vez por la zigzagueante política de Gorbachov o por el sigilo con el que los enemigos de las reformas estaban actuando. Su advertencia desconcertó y se percibió incluso como exagerada, aunque los hechos le darían la razón ocho meses más tarde. En el vídeo aparece Shevardnadze anunciando su renuncia ante el IV Congreso de los Diputados Populares de la URSS. Se observan las atónitas miradas de Mijaíl Gorbachov, del presidente del Sóviet Supremo, Anatoli Lukiánov, y de otros miembros del presidium como los actuales presidentes de Kazajstán y Uzbekistán, Nursultán Nazarbáyev e Islam Karímov. Se puede ver también al ex presidente de Kirguistán, Askar Akáyev.

El primer tren de alta velocidad que une Rusia con la Unión Europea

El domingo se inauguró la nueva línea de alta velocidad entre Helsinki, la capital finlandesa, y San Petersburgo, la segunda ciudad más importante de Rusia. Los casi 500 kilómetros de recorrido entre las dos ciudades se cubrirán en poco más de tres horas y media. Ese tiempo podría reducirse aún más de no ser por los trámites aduaneros. Hasta ahora, el tren necesitaba unas seis horas para hacer el viaje.

El convoy ha sido bautizado con el nombre de “Allegro” y tiene un total de 244 asientos, de ellos 48 en primera clase. El billete cuesta 84 euros en segunda clase y 134 en primera. Según RZhD (los ferrocarriles rusos), ahora habrá dos trenes diarios y en verano se elevarán a cuatro. Rusia planea crear otras líneas de alta velocidad con Europa. Una que está en proyecto es la Moscú-Berlín, en la que los vagones podrían ser de la firma española Talgo.

Los hinchas del club de fútbol ruso Spartak siembran el caos en Moscú


Tras los altercados del pasado domingo, en los que Egor Svirídov, un hincha del club de fútbol ruso Spartak, murió a consecuencia de un balazo a bocajarro disparado por un tal Aslán Cherkésov, natural de la república norcaucásica de Kabardino-Balkaria, los desórdenes en Moscú no cesan. Los enfrentamientos más graves se han producido esta tarde en la céntrica Plaza del Manezh, situada junto a las murallas del Kremlin.

Miles de aficionados del Spartak y de equipos como el CSKA, Dinamo, Zenit y Lokomotiv organizaron una auténtica batalla campal con fuerzas antidisturbios de la Policía (OMON). Participaron también moteros. Hay una treintena de personas hospitalizadas, se teme por la vida de una de ellas y 65 manifestantes han sido detenidos.

Los violentos llegaron al centro de la capital después de participar en un homenaje a Svirídov, que tenía 28 años, en el bulevar Kronshtadt, situado al norte de la ciudad. En esta primera concentración no se produjeron incidentes de importancia.

El abogado de Cherkésov sostiene que su defendido abrió fuego de forma indiscriminada en defensa propia cuando un grupo de hinchas del Spartak, famosos por sus ideas ultranacionalistas y xenófobas, se abalanzó contra él. Uno de los proyectiles alcanzó a Svirídov y, desde entonces, los seguidores del Spartak se han venido manifestando para exigir justicia casi a diario, cortando el tráfico y rompiendo escaparates.

Cherkésov, que tenía ya antecedentes penales, ha sido puesto a disposición judicial y ha reconocido ser el autor del asesinato. Es frecuente que los hinchas del Spartak organicen reyertas cada fin de semana. Estos incidentes se producen poco después de que Rusia obtuviera el derecho a organizar el Mundial de Fútbol de 2018.

El jefe del departamento de Policía de Moscú, Vladímir Kolokóltsev, se dirigió hoy a los revoltosos pidiéndoles que se disolvieran pacíficamente. Su llamamiento fue oído por unos pocos. Los demás se quedaron y protagonizaron una tarde de violencia como se recuerdan pocas en la capital rusa.

elcorreo.com

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