El primer síntoma de la llegada de las fiestas en Rusia es el colapso total del tráfico rodado. Al menos en Moscú, se forma un gigantesco embotellamiento que dura días. Sigue viva la creencia, surgida en la época soviética a causa de la escasez, de que la capital está mejor abastecida que la periferia. Ahora la diferencia no es tan grande como antaño aunque en Moscú, en cualquier caso, hay más abundancia y sitios en donde elegir.
Por eso y pese a la crisis, en los días precedentes a la noche de fin de año, la ciudad se ve invadida de gente de las localidades cercanas dispuesta a comprarlo todo. Hay que conseguir ingredientes para las pantagruélicas comidas que se avecinan y adquirir regalos, muchos regalos, para la familia, los jefes, los compañeros de trabajo, el cónyuge, la novia, el amante, los amigos, etc.
El país se paraliza
Las fiestas en Rusia comenzaron el día 31. De acuerdo con el calendario de
El primer acontecimiento festero de cada año es la llamada “Yolka” (abeto o árbol de Navidad). Cada uno lo pone en su casa cuando le parece, pero, siguiendo una tradición de la época comunista, están también los arbolitos que se instalan en los centros de enseñanza y en las empresas. Alrededor de esas “Yolkas”, cada 26 de diciembre, se convocan a los alumnos, si se trata de un colegio, o a los hijos de los trabajadores, en el caso de una compañía u organismo público. Una vez reunidos, aparece “Died Moroz” (el abuelo que vino del frío), equivalente ruso de Papá Noel, y su nieta “Sniegúrochka” (copo de nieve), y se dedican a repartir juguetes. “Died Moroz” y “Sniegúrochka” tendrán que continuar la distribución de regalos durante
El árbol de Navidad del Kremlin
El Kremlin tiene también su propia “Yolka”, que suele ser la más grande de todas, e invita a pequeños de todo el país a recoger los regalos, por lo general huérfanos, niños enfermos y también quienes se han destacado en los estudios o han ganado algún concurso o campeonato deportivo. El evento suele contar con la presencia de payasos, estrellas de la canción y otros muchos animadores.
Pero la celebración reina para los rusos es la noche de fin de año y el objetivo principal es hacer nuevas amistades. Tras la cena de Noche Vieja, igual que en España, cada uno se va a recibir el año nuevo a su manera: a una discoteca, a casa de algún conocido o a
Los rusos no toman las uvas pero escuchan las doce campanadas para después brindar con vodka o champán. El alcohol, que ya en ese momento ha hecho estragos, corre después como un río desbordado. La celebración del día de Navidad se reanudó tras la caída del comunismo y tiene, por eso, menos arraigo. Los que van ese día a misa no son demasiados. Lo importante es que se trata de un día de fiesta más y sirve para seguir reunido con alguien en torno a la mesa, por supuesto, sin que falte el vodka.
¡FELICIDADES A TODOS DESDE MOSCÚ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO¡

